Reggio’s Weblog

Los bancos venden preferentes en sus oficinas un 70% más caras de lo que valen en mercado, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 2 marzo, 2009

Si usted entra en una oficina bancaria cualquier día de estos, raro es que le den una hipoteca (salvo para las casas que ha adquirido la entidad para frenar la morosidad) y más aún un crédito empresarial (a no ser que usted acepte un 14% de interés y aportar todo tipo de garantías). Pero lo que seguro que le van a ofrecer es comprar unas estupendas participaciones preferentes (o bonos subordinados) de la entidad. La oferta a primera vista es muy atractiva: se trata de instrumentos de deuda totalmente seguros que pagan un interés muy superior al Euribor -que acabó febrero en el 2,1%, puesto que rentan entre el 5% y el 6% anual.

Sin embargo, estos cupones son ridículos comparados con los que piden los grandes inversores por estos títulos, por encima del 15% en muchos casos. Lo cual supone que el valor real de las preferentes que están colocando numerosas entidades en su red -y más que piensan hacerlo- puede ser hasta un 70% inferior al que tienen que pagar los clientes particulares por estos productos. Dicho de otra forma: si un cliente quiere vender ahora las preferentes que le han colocado en su oficina, perderá de golpe el 70% de su dinero.

Lo que se olvidan de mencionar en las sucursales son tres pequeños detalles que restan bastante atractivo a esta inversión y explican que los inversores institucionales exijan unos intereses tan elevados para comprar las preferentes. El primero es que estos bonos no sólo pagan intereses si la entidad tiene beneficios, porque no son exactamente deuda, sino los famosos híbridos de deuda y capital. Luego si su banco o caja no gana dinero en 2009 -cosa que sucederá en un buen número de entidades-, usted no recibirá esa rentabilidad.

El segundo detalle es que se trata de deuda perpetua, es decir, que el cliente no podrá rescatar fácilmente. Normalmente, el banco o caja tiene la opción de rescatar esa deuda a los cinco o 10 años, pero no tiene obligación de hacerlo; históricamente había un compromiso implícito de que se iba a ejercer esa opción, pero Deutsche Bank rompió la baraja al no rescatar una emisión en diciembre, y posteriormente le han imitado otras entidades como el Sabadell. De hecho, ahora el mercado toma como hipótesis más probable que no se va a rescatar ninguna de estas emisiones.

Bonos que cotizan al 25% de su valor

Finalmente, el tercer elemento es el más importante de todos y se deriva directamente del segundo: si una cosa que cotizaba en mercado como un bono a cinco o 10 años se considera de golpe un bono perpetuo que nunca vence, es lógico que su valor se hunda, como así ha ocurrido con todos estos instrumentos. Como es sabido, cuando el precio de un bono cae, su rentabilidad sube, puesto que se mueven de forma inversa. Y como el desplome ha sido de tal calibre, las rentabilidades se han disparado a niveles superiores al 15% en muchos casos.

Pongamos algunos ejemplos concretos. BBVA colocó en diciembre 1.000 millones de euros en preferentes entre los clientes de su red con un cupón inicial del 6,5%; pues bien, una emisión similar con vencimiento teórico en 2016 tiene una rentabilidad actual en mercado del 14,41%, puesto que cotiza al 32,12% de su valor inicial, según datos de Bloomberg. Otro ejemplo: Popular está colocando en la actualidad hasta 600 millones en preferentes al 6,75% los primeros años, mientras que activos similares de la entidad con vencimiento en 2017 pagan un 18,67% en mercado, puesto que su precio se ha desplomado hasta el 24,73% del valor inicial.

La cosa es más grave todavía si tenemos en cuenta que las preferentes que se han hundido en mercado tienen una cláusula llamada step-up, que es una especie de penalización: si la entidad no rescata los bonos en el plazo en que se suponía que iba a hacerlo, tiene que subir el interés que paga a los inversores (con penalización y todo, en estos momentos les sale mejor no rescatar los que están venciendo ahora, de ahí que no lo hagan). Es decir, si las emisiones que han comprado los particulares españoles no son rescatadas, seguirán cobrando lo mismo al día siguiente. Y peor aún: estas emisiones no son acumulativas, es decir, si un año no pagan intereses porque la entidad no gana dinero, ese pago no se acumula para el siguiente como suele ser habitual en estos instrumentos.

Un nuevo escándalo de la banca española

“Es un verdadero escándalo, los bancos y cajas están colocando a las viejecitas unos productos que en realidad valen hasta un 75% menos del precio que están pagando… ¿Dónde está la CNMV?“, se queja un experto en este mercado. Otro añade que “esta situación es la que explica que los bancos se hayan lanzado a colocar estos instrumentos entre los particulares, porque ahora mismo tendrían que pagar un coste estratosférico para colocarlos en los mercados mayoristas. Ya se sabe que el particular se lo traga todo”.

Esta situación enlaza directamente con los escándalos que hemos vivido en los últimos meses -Lehman, Madoff y fondos inmobiliarios-, puesto que todos ellos tienen detrás unas prácticas comerciales bastante cuestionables, independientemente de que se trata de casos muy diferentes entre sí y de que las responsabilidades no tienen nada que ver en cada uno. Las emisiones de preferentes actuales indican que la banca española mantiene el modelo de colocar en la red lo que le conviene a la entidad y no al cliente, y amenazan con provocar en el futuro un escándalo como los tres citados.

Como explicó en su día El Confidencial, las preferentes y subordinadas son híbridos, es decir, instrumentos de deuda (bonos) pero que computan como parte del capital de los bancos. Se trata de algo contradictorio a priori, puesto que los fondos propios se componen tradicionalmente sólo de acciones, reservas y beneficios no distribuidos. Sin embargo, desde hace años el Banco de España admite los híbridos para que las entidades españolas no estén en desventaja frente a las de otros países donde son muy populares, a pesar de que tienen fecha de reembolso (si bien ésta es teórica, como hemos dicho), no son aportados por los accionistas sino por los acreedores y cobran un cupón anual independientemente de si el banco tiene beneficios o pérdidas (aunque eso tampoco se cumple en las preferentes colocadas en la red).

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La CNMV insta por segunda vez al Santander a no presionar a sus clientes con la solución para Madoff, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía, Justicia by reggio on 10 febrero, 2009

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La CNMV, el supervisor de los mercados, ha instado dos veces a una entidad financiera a dar tiempo a sus clientes para que puedan decidir sin presiones sobre una propuesta de la entidad, una actuación sin precedentes. Se trata del Banco Santander y la propuesta es la permuta de sus participaciones en el fondo Optimal Strategic US Equities -gestionado por Madoff y con valor cero en la actualidad- por participaciones preferentes en el banco. Estas peticiones se producen ante la polémica generada por esta propuesta y las protestas de distintos colectivos de afectados que aseguran que el banco les ha dado un plazo muy exiguo (incluso de horas) para firmar la oferta.

El primer documento de la CNMV fue publicado el jueves pasado, 5 de febrero. Se titula “Información sobre las participaciones preferentes que emitirá el Grupo Banco Santander” y, en él, el supervisor trata de explicar de forma clara y comprensible las principales condiciones de la propuesta de compensación a los afectados por Madoff. Además, contiene la siguiente afirmación: “El banco señala que el cliente dispone, con antelación suficiente y durante el tiempo necesario, de toda la documentación explicativa de la operación que se ofrece, incluido el borrador del contrato que en su caso firmaría, para que pueda reflexionar si es de su interés”.

Asimismo, el documento asegura que “Banco Santander no ha establecido hasta el momento ninguna fecha límite para la suscripción del contrato, si bien la emisión se realizaría no más tarde del día 31 de marzo”.

Pero no parece que estas explicaciones del banco han sido suficientes para el supervisor, que ayer publicaba un segundo documento titulado “Preguntas y respuestas sobre el efecto del fraude de Bernard Madoff en los inversores españoles”. En él recoge las respuestas a las consultas más frecuentes que ha recibido sobre este escándalo, entre ellas “¿Debo aceptar la inversión que me ofrece mi entidad financiera como compensación de las pérdidas incurridas en mis inversionres por el fraude de Madoff?”

Como no podía ser de otra forma, la CNMV afirma que no puede asesorarle al respecto, sino que es cada inversor quien debe decidirlo. Pero añade una frase muy significativa: “Para que usted pueda evaluar si le interesa la propuesta (…), su entidad le proporcionará la información necesaria, con suficiente antelación para que la pueda leer y comprender, y así tomar una decisión meditada, sin precipitación ni bajo presión”.

Relajación de requisitos

Lo cierto es que hay bastantes afectados que aseguran haber recibido presiones para decidir en plazos muy breves, incluso en la misma reunión en que les presentaron la propuesta, y muchos de ellos afirman que el respresentante del banco no les permitió llevarse a casa el documento -ni siquiera una fotocopia- para poder estudiarlo. Fuentes conocedoras de la situación hablan de cierta “precipitación” provocada por la filtración a la prensa de la propuesta y de una casuística muy amplia, desde casos en que efectivamente han existido estas presiones hasta otros en los que no ha habido ninguna fecha tope porque se trataba de clientes muy quemados que podrían abandonar el banco.

En todo caso, parece que ya antes del primer documento de la CNMV el banco presidido por Emilio Botín había relajado sus exigencias. En una rueda de prensa el día 3 de febrero, el despacho Cremades & Calvo Sotelo -que ha agrupado una plataforma de afectados- reconocía que se habían ampliado los plazos y que ya se permitía a los clientes llevarse el contrato a casa.

Nueva demanda en Madrid

No obstante lo anterior, el goteo de demandas contra Santander continúa. A las dos class actions (demandas colectivas) presentadas en Miami y Nueva York hay que añadir otra individual presentada el jueves en Madrid por dos afectados por el escándalo. Se trata de un caso diferente al habitual del inversor que tenía participaciones en el Optimal Strategic US Equities -sabiendo o no que lo gestionaba Madoff- y lo ha perdido todo: estos inversores dieron orden de venta del “Producto financiero estructurado Multiestrategia Optimal”, que invertía entres fondos de la gestora alternativa del Santander, entre ellos el de Madoff, antes del escándalo. La primera orden fue cursada ya en enero de 2008, mucho antes de que se descubriera el fraude el 11 de diciembre.

Sin embargo, los demandantes aseguran que, por distintas causas -falta de orden escrita, existencia de dos únicas ventanas de liquidez en mayo y noviembre, exigencia de un preaviso de 80 días- su petición no fue atendida durante meses. Finalmente, cursaron una orden que cumplía todos los requisitos para la ventana del 30 de noviembre, pero no ha sido ejecutada y, además, siempre según el texto de la demanda, les han ofrecido el canje por preferentes como a los afectados por el fraude. Este caso se parece mucho a la demanda en Luxemburgo que dio la razón al broker Oddo y obligó al depositario UBS a reembolsarle el dinero de participaciones en fondos de Madoff cuya orden de venta fue cursada antes del escándalo.

Finalmente, ayer se constituyó en Argentina -un país con numerosos afectados, que son muy reacios a aceptar la oferta porque desconfían de los bancos- una plataforma en Internet llamada www.daminificadosporoptimal.com.

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Botín en estado puro: “El niño se nos ha puesto muy malo”, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 6 febrero, 2009

La presentación de los resultados del Santander realizada ayer por Emilio Botín dividió en dos a su auditorio, entre los que alabaron su liderazgo -que respaldan unos resultados muy sólidos-, y los que criticaron que ignorase las cuestiones peliagudas. El caso es que el primer banquero de España estuvo sembrao, se gustó, hizo chistes, quedó bien con todo el mundo, eludió cualquier respuesta comprometida y hasta regaló a los asistentes una muestra de ese inglés macarrónico suyo que tanto juego da en los programas de humor de televisión -aunque poco a poco va progresando- ante la insistencia de un corresponsal extranjero. Otro le pidió después que respondiera en alemán, para hilaridad del público.

Sin duda, lo más gracioso de su alocución fue la respuesta a un periodista que le preguntó si se arrepentía de las famosas declaraciones de finales de 2007 en las que comparaba la crisis española con “la fiebre de los niños”, que sube muy rápido pero vuelve a bajar enseguida. “La verdad es que el niño se nos ha puesto muy malo”, soltó ayer entre las carcajadas de un auditorio compuesto por medios de comunicación y directivos del banco. También afirmó que aquella comparación había sido una broma.

Cómo no, Botín habló de la guerra entre el Gobierno y la banca. “Todos salimos muy contentos de la reunión de Moncloa porque el presidente y el vicepresidente entendieron muy bien cuál es la situación”. Claro, como Sebastián no estaba en la reunión, se ve que él no lo entendió. “Son sólo las declaraciones de un ministro”, zanjó el tema de forma elocuente en presidente del Santander.

Se sumó al coro del sector al defender que la banca no ha cerrado el grifo y que el problema es la crisis económica, que hace imposible que el crédito aumente, a lo que hay que sumar el excesivo endeudamiento de las familias y empresas, que debe reducirse. Pero no se quedó ahí, sino que pasó al contraataque: “La banca haría un flaco favor a la economía dando crédito de forma irresponsable poniendo en peligro la solvencia del sistema” (o sea, lo que había hecho hasta ahora). Y se permitió hasta hacer una propuesta: ampliar las líneas del ICO a empresas de hasta 500 empleados y a créditos de 5 millones de euros, siempre que el instituto público aumente su garantía. “Si se acepta, el Santander se compromete a adjudicar 6.000 millones”, dijo.

Por supuesto, después de la de arena vino la de cal para Zapatero: “El Gobierno ha actuado como debía y ha hecho lo que tenía que hacer, por lo que también tomará las medidas adecuadas cuando se plantee el momento” de entrar en el capital de las entidades. Hasta fue amable con el eterno rival, después de la indigestión que le provocó a Francisco González al pisarle la presentación de resultados la semana pasada: “El BBV (nótese que lo dijo sin “A”) es un gran banco y lo he dicho muchas veces antes de esta situación”.

Hubo muchas muestras de su capacidad para verlo todo de color rosa. Un ejemplo: “Estamos muy contentos con Banif, es el mejor banco privado de España y no hay ningún problema, salvo estas dos averías (Lehman y Madoff)”. Como es sabido, el descontento de los clientes de su banca privada ha obligado al Santander a ofrecer una compensación, que inicialmente se negó a dar porque no asumía ninguna responsabilidad.

Siguiendo por ahí, Botín también dijo que “los clientes afectados por Madoff están muy satisfechos con la solución que le hemos ofrecido, que es la mejor”. Ayer se presentó la segunda demanda colectiva (class action) en EEUU contra Santander por este asunto, los demandantes en la primera han solcitado que el juez prohiba que el banco haga llegar la propuesta de solución a los afectados -decidirá sobre ello el día 19- y varios despachos de abogados en España han pedido también a la CNMV que la prohíba, a lo que el supervisor respondió ayer con un documento que intenta aclarar una oferta muy difiícil de entender para el común de los mortales.

Y más: “Rodrigo Echenique hizo una visita normal a Madoff porque es bueno ir a ver a las personas y tratar directamente los temas con ellas”, y añadió que, “si el banco hubiera sospechado lo que ocurría, no habría tenido ninguna relación con Madoff”. Como publicó en exclusiva El Confidencial, Echenique quiso retirar el mandato de gestión a Madoff por las sospechas de que había algo irregular, pero el gurú le respondió “el que se va no vuelve”.

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La liquidez ya no asusta: el miedo ahora es la solvencia por el aumento de la morosidad, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 3 febrero, 2009

Quedó claro con las cuentas de La Caixa: la liquidez ya no quita el sueño de los directivos de la banca española. Entre otras cosas, porque han almacenado toda la que pueden en vez de dar crédito, como ayer recriminó Zapatero a los presidentes de los principales bancos y cajas. Pero eso no significa que duerman tranquilos: el vertiginoso aumento de la morosidad amenaza directamente la solvencia de las entidades, como evidenciaron ayer los resultados de Caja Madrid con una mora del 4,87% (y que Miguel Blesa cifra en el 7,3% este año) y una cobertura de sólo el 46,6%. El riesgo es que el Estado tenga que entrar en el capital de las entidades, algo que algunas empiezan a ver posible.

“La liquidez ya no es el principal problema: con barra libre en el BCE al 2% tras la última bajada de tipos y con las inyecciones de liquidez del fondo del Gobierno, tienen lo que necesitan”, afirman en una entidad de tamaño medio. El FAAF celebró el viernes su cuarta subasta, en la que adjudicó 6.002 millones de euros; con ello, van ya 19.339 de los 30.000 millones (ampliables a 50.000) con que está dotado este fondo. Es decir, las alternativas a un interbancario que sigue cerrado más allá de los plazos más cortos están funcionando.

Además, por fin se ha puesto en marcha el plan de avales estatales a las emisiones de deuda, pese al retraso provocado por las interminables trabas burocráticas: La Caixa ha sido la primera en emitir estos bonos, por importe de 2.000 millones, y ya han recibido autorización previa para ello Bankinter, CAM, Sabadell, Pastor, Bancaja, Cajamar, Caixa Cataluña y Caja Madrid, según datos de la CNMV.

En el otro lado, los vencimientos que afrontan bancos y cajas en 2009 no son excesivos, salvo algunas excepciones: la cifra total estimada se sitúa entre 75.000 y 80.000 millones, más otros 90.000 en pagarés a corto plazo. La cifra más fiable es la delos bancos, cuantificada por Bloomberg en 60.700 millones de euros, de los que la mitad corresponde a Santander. Estos vencimientos se pueden cubrir perfectamente con estos instrumentos y con las reservas de liquidez que atesoran las propias entidades. Una liquidez que ya no se gastan en dar crédito a manos llenas como hasta ahora, sea porque han cerrado el grifo, como asegura el Gobierno, sea porque no hay “demanda solvente” (lo de solvente es la clave) como sostiene el sector.

Ahora bien, tampoco es todo tan maravilloso: el retraso del plan de avales ha provocado que las entidades españolas lleguen las últimas a apelar al mercado internacional con deuda garantizada por su Estado, y además la bajada del rating de España encarece esta financiación. Pero los expertos consultados no creen que vayamos a ver problemas más allá de algún caso puntual.

La solvencia, en peligro pese a la provisión genérica

Así pues, la crisis ha dejado de ser de liquidez y ahora empieza a ser de solvencia, un camino que ya han recorrido los sistemas financieros de la mayoría de los países occidentales y que ha acabado con la entrada de los Estados en el capital de muchas entidades. Un final que ya no descartan algunos banqueros españoles, como Jaime Guardiola, director general del Sabadell, pese a que hasta ahora todos presumían de que España es diferente porque aquí no hay activos tóxicos (titulizaciones subprime) y porque el Banco de España ha sido mucho más estricto que las autoridades de otros países. Pero aquí tenemos los balances repletos de créditos con unos activos muy sobrevalorados como garantía, con lo que al final la situación es muy parecida, como ayer explicaba S.McCoy.

Para evitar nacionalizaciones, bancos y cajas están dotando provisiones extraordinarias a marchas forzadas y están buscando desesperadamente fórmulas para reforzar su capital antes de que se les vaya de las manos. En el primer caso, se trata de una estrategia negociada con el Banco de España para ir provisionando todos los activos que en el futuro van a entrar en mora (pérdidas esperadas), sobre todo crédito promotor, y evitar grandes amortizaciones de golpe que pueden poner a alguna entidad al borde de la quiebra.

En el segundo, se trata de reforzar los ratios de capital con el fin de hacer frente a las pérdidas inesperadas, que serán muchas tal como está el patio. Santander abrió el fuego con su macroampliación de capital y ahora vivimos una avalancha de colocación de productos híbridos -preferentes y deuda subordinada- que se consideran capital pese a ser títulos de deuda. Colocaciones que se están centrando en las redes de oficinas para poder pagar intereses muy inferiores a los que exigen los inversores institucionales.

El arma secreta con que cuentan nuestras entidades para hacer frente a la subida estratosférica de la morosidad es la famosa provisión genérica (que se dota automáticamente al conceder créditos en función del riesgo de los mismos). Esta provisión permite ir cubriendo las pérdidas sin necesidad de erosionar las cuentas de resultados y sin consumir capital. El problema es que eso tiene un límite, y la inmensa mayoría de las entidades españolas -de las grandes sólo se salvan Bankinter y Sabadell- han empezado a usar ya la genérica para este fin, con lo que el colchón cada vez es más pequeño. Y con un menor colchón, las pérdidas pueden empezar a comerse un core capital que en algunas entidades se acerca peligrosamente al umbral legal del 6% (Caja Madrid está en el 6,63%).

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Botín se hará cargo de las pérdidas de sus clientes en el ‘caso Madoff’, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 28 enero, 2009

Por segunda vez en unos meses -la primera fue el caso de los estructurados de Lehman Brothers-, el Banco Santander se hará cargo de las pérdidas millonarias de sus clientes en productos de inversión fallidos. Ahora se trata del fondo Optimal Strategic US Equity productos gestionados por Bernard Madoff, convicto de la mayor estafa piramidal de la historia, que había dejado un agujero a los clientes del Santander de 2.330 millones de euros, según cifras del propio banco.

Según afirma en un comunicado emitido ayer por la tarde, el banco que preside Emilio Botín sólo se hará cargo de las pérdidas de sus clientes de banca privada y no de los institucionales; el monto de dichas pérdidas es de 1.380 millones de euros. Asimismo, la reparación se limitará a la inversión inicial, no a las plusvalías obtenidas durante el período de permanencia en estos fondos hasta el estallido del escándalo.

Ahora bien, al igual que ocurrió en el caso de Lehman, la reparación no será en metálico. En este caso se entregarán al cliente participaciones preferentes del Santander (un instrumento híbrido entre deuda y capital) por el importe de su inversión inicial. Estos instrumentos no tienen vencimiento teórico -son perpetuos- pero el banco los amortizará a los 10 años. El tipo de interés será del 2% anual. En total, el Santander emitirá preferentes por los 1.380 millones de las pérdidas de los clientes, pero como estima que su valor de mercado es muy inferior, se ha apuntado un coste contable de 500 millones, que se computará contra los beneficios de 2008.

Esta decisión de asumir las pérdidas de los clientes responde al tremendo daño reputacional que estos escándalos están haciendo al Santander y a sus divisiones de banca privada, así como a la necesidad de detener la fuga de clientes afectados por estas pérdidas. “El Grupo ha tomado esta decisión dadas las excepcionales circunstancias que concurren eneste caso y sobre la base de razones exclusivamente comerciales, por el interés que para elmismo tiene mantener su relación de negocio con dichos clientes”, reconoce en el comunicado.

“El peor mes de Santander Banca Privada”

“Ha sido el peor mes de la historia de Santander Banca Privada”, según una fuente del sector. “En todas las reuniones de fin de año tenían que explicar a los clientes que lo habían perdido todo en Lehman y Madoff, y, además, que habían perdido bastante en sus carteras por la caída de los mercados. Muchos clientes incluso insultaban a sus gestores”.

La gota que ha colmado el vaso ha sido la presentación anoche de una demanda colectiva (class action) contra el Santander en un tribunal de Miami, adelantada en exclusiva ayer por El Confidencial. En todo caso, el Santander no reconoce ninguna culpa ni mala práctica en la gestión de las inversiones en el fondo de Optimal. La demanda le acusa de conocer que Madoff era una estafa y ocultarlo a sus clientes, o bien de negligencia por ser incapaz de detectar el fraude pese a las grandes comisiones que cobrara para supervisar la gestión del gurú de Wall Street.

En todo caso, la medida anunciada por el Santander pone en una situación muy comprometida al resto de entidades afectadas por Madoff, incluyendo a BBVA y a la propia Morenés & Botín, propiedad del hijo y el yerno del presidente del Santander, y una de las firmas más afectadas en España. La decisión de asumir las pérdidas en algunos estructurados de Lehman levantó ampollas en sus competidores y ahora posiblemente ocurra lo mismo.

Optimal cierra casi todos sus fondos

Optimal, la filial de gestión alternativa de Santander, también anunció anoche la liquidación ordenada de otros siete fondos: Optimal Arbitrage, Optimal Multi-Strategy, Optimal European Opportunities, Optimal US Opportunities, Optimal Asian Opportunities,Optimal Global Opportunities y Optimal Global Trading. La razón oficial es la necesidad de proteger a los partícipes y de garantizar un trato equitativo ante las masivas órdenes de reembolso provocadas por la mala evolución de los mercados, pero también hay que tener en cuenta en fuerte daño de imagen causado por el escándalo Madoff; de hecho, algunos de estos fondos han sufrido también pérdidas provocadas por esta estafa.

Este cierre masivo de fondos reduce drásticamente el tamaño de de Optimal, que a partir de ahora sólo gestionará tres fondos de fondos -Optimal Latin America, Optimal Elite y Optimal Structural Opportunities-, así como dos fondos puros (single manager) y carteras discrecionales.

El banco cántabro no sólo había comercializado masivamente entre sus clientes el fondo Optimal Strategic US Equity, sino también productos de otras entidades como Fairfield gestionados por Madoff; de hecho, Banif tenía un fondo subcontratado a la entidad de Andrés Piedrahita, el Fairfield Impala.

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Lo peor no ha pasado: la banca vuelve a hundirse en bolsa, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 15 enero, 2009

Los descalabros que sufría la bolsa a diario en octubre no eran tan irrepetibles como todo el mundo pensaba. La sesión de ayer fue un auténtico déjà vu porque replicó el comportamiento de aquellos días: caídas superiores al 4% en los índices con desplomes para los bancos, que llegaron al 7,72% en el caso de Santander y rebasaron el 10% en numerosas entidades extranjeras. ¿A qué se debe esta repetición de la jugada? Básicamente, a que se ha quebrado el mito de que lo peor había pasado para el sector gracias a los planes de rescate, las inyecciones ilimitadas de liquidez, las nacionalizaciones, las inyecciones de capital y los avales estatales. Al contrario, la crisis va para largo.

El mercado ha despertado bruscamente de la ensoñación que habían extendido interesadamente gobiernos, analistas y gestores en los últimos meses. Lo ha hecho por culpa de una serie de noticias muy negativas, a la cabeza de las cuales se sitúa el inicio del desguace del otrora mayor banco del mundo, Citigroup (que anoche se desplomó el 23% en Wall Street). Si una inyección de capital de 45.000 millones de dólares y unas garantías estatales por otros 260.000 no son suficientes y hace falta vender el banco por trozos, es que la situación es gravísima, mucho más de lo que nadie pensaba.

A esto hay que añadir que Deutsche Bank anunció ayer pérdidas de 4.800 millones de euros en el cuarto trimestre, que Barclays despedirá a 2.100 personas de banca de inversión y privada, que Crédit Suisse ha tenido que vender su gestora de fondos a precio de saldo o que HSBC -el mayor banco de Europa y considerado uno de los vencedores de la crisis- necesita ampliar capital en 30.000 millones de dólares para sobrevivir, según Morgan Stanley. Es decir, el panorama no puede ser más desolador.

España evidencia su fragilidad

En el caso español, los temores son ahora todavía mayores que en octubre, cuando todo el sector insistía a diario en su solvencia, en que nadie necesitaba ampliar capital y mucho menos fusionarse. Este mito empezó a caerse con los planes de ayuda gubernamentales, tanto con las compras de activos para inyectar liquidez como los avales para emitir deuda. Y se derrumbó definitivamente con la ampliación de capital del Santander, reconocimiento evidente de la insuficiencia de los ratios de capital de nuestras entidades en un entorno de aumento explosivo de la morosidad.

Por si esto fuera poco, la necesidad de acumular provisiones por lo que pueda pasar en detrimento de los beneficios –como ayer demostró Banesto– y la recomendación del Banco de España de reducir el dividendo para evitar ampliaciones de capital masivas refuerzan estos temores.

“La situación de la banca internacional no se ha deteriorado, es que nunca llegó a mejorar; los planes de rescate simplemente evitaron la quiebra masiva de entidades detrás de Lehman Brothers, pero no han aliviado sus problemas estructurales”, explica un analista especializado en el sector. Esto explica la necesidad de ampliar estos planes de rescate, como ya se están planteando varios países, o las críticas de Bernanke (presidente de la Reserva Federal) a Obama por no incluir en su plan de estímulos más medidas para el sector financiero.

La crisis, hasta 2010… 0 2012

En el fondo, el problema es que la crisis económica es mucho más grave de lo que afirman los analistas y los gobiernos, como han anunciado desde hace meses los distintos columnistas de El Confidencial. Cada vez está más claro que, de recuperación en la segunda mitad de 2009, nada. Ayer mismo el derrumbe de las ventas minoristas en EEUU y el Libro Beige de la Fed dejaron claro que la recuperación ni está ni se la espera.

Además, conocimos dos testimonios esclarecedores sobre las dos causas principales de la crisis: el derrumbe inmobiliario y el exceso de apalancamiento. Respecto a la primera, la aseguradora hipotecaria norteamericana PMI Mortgage Insurance anticipó ayer que la caída de precios de la vivienda en EEUU -que ya acumula un 23% desde los máximos de 2006- no terminará hasta el tercer trimestre de 2010, como mínimo. En cuanto a la segunda, la propia Standard & Poor’s emitió ayer un informe en el que afirma que el sector bancario europeo no volverá a los niveles de endeudamiento de 2002 (previos a la burbuja) hasta 2010 y que necesitará hasta 2012 para volver a niveles coherentes con la media histórica.

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El año que nadie pudo imaginar, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía, Historia by reggio on 30 diciembre, 2008

Si hace un año alguien le hubiera planteado a cualquier inversor lo que iba a pasar en 2008, se habría reído de él, porque era imposible imaginar la que se avecinaba. Porque no sólo se trata de que los índices bursátiles han sufrido la mayor caída anual de su historia (en los más antiguos, como el Dow Jones, es el mayor descenso desde 1931): del 40,6% en el caso del Ibex. En este año que termina, hemos asistido a las mayores caídas (y subidas) diarias de todos los tiempos, a una volatilidad sin precedentes que ha convertido en “pequeñas” a pérdidas del 3% en un día, a momentos de pánico generalizado, a la jubilación de las medidas tradicionales de valoración de los mercados, a la prohibición de las posiciones bajistas (los cortos) o a la perforación de los mismísimos mínimos de 2002 -el suelo de la anterior tendencia bajista- en índices como el S&P 500.

Estos acontecimientos históricos tampoco son tan extraños si tenemos en cuenta que los mercados se han movido en el peor contexto que se recuerda desde la Gran Depresión de los años 30: nos encontramos en medio de la primera recesión global, que comenzó en EEUU y se ha extendido posteriormente a Europa y Asia, y que amenaza incluso con una deflación como la sufrida por Japón en la década de los 90.

Pero, antes de eso -y en buena medida como causa de la recesión actual-, hemos sufrido una crisis financiera de tales dimensiones que ha estado a punto de hundir el sistema bancario mundial, que ha destruido el concepto de banca de inversión -y ha acabado literalmente con Bear Stearns y Lehman Brothers- y que ha terminado con masivos planes de rescate del sector en todo el mundo valorados en billones de euros. Este escenario apocalíptco ha provocado que los tipos de interés hayan llegado a cero en EEUU, y que los bancos centrales estén inyectando liquidez ilimitada desde hace meses para tratar de evitar la catástrofe.

El año ya empezó mal con un fuerte desplome en enero que sorprendió a todo el mundo, puesto que sólo dos meses antes las bolsas occidentales marcaban máximos históricos y la euforia se extendía por un mercado que daba por concluida la crisis subprime y trataba de olvidar sustos como el de Northern Rock o el cierre de los mercados mayoristas en septiembre. Los inversores volvieron a respirar cuando se supo que el batacazo inicial del año (el peor enero de la historia) fue culpa de Jerôme Kerviel, un trader de Société Générale que había tomado unas descomunales posiciones en futuros por su cuenta que tuvo que deshacer de golpe. Los índices se relajaron y se mantuvieron tres meses tranquilos, pero todo el mundo tenía la mosca detrás de la oreja; los índices no volvieron a intentar volver a máximos.

Aunque la amenaza de la quiebra de las aseguradoras monoline, que podían arrastrar a todos los bonos que aseguraban, empezó a inquietar mucho a los mercados, el primer momento crucial del año no llegó hasta marzo: el día 21 la Fed tuvo que orquestar el rescate de Bear Stearns, hundido por su enorme exposición a activos respaldados por hipotecas y por la retirada masiva de fondos de sus clientes, que dinamitaron su solvencia; acabó en manos de JP Morgan a precio de ganga. Inicialmente, el mercado se lo tomó bien con la teoría de que la Fed no iba a dejar caer a nadie. Pero las tremendas pérdidas del sector por culpa de las amortizaciones masivas de activos tóxicos, una disparatada subida de tipos del BCE y un petróleo que iba disparado camino de los 140 dólares hicieron que, a mediados de mayo, el Ibex se frenara en 14.000 puntos y cayera hasta 11.000 en julio.

Lehman Brothers y la hecatombe

La recaída del crudo permitió un verano tranquilo, hasta que en septiembre se abrió definitivamente la caja de los truenos. Primero fue la nacionalización, el día 6, de las hipotecarias respaldadas por el Gobierno Fannie Mae y Freddie Mac. Y el segundo momento crítico del año se produjo el día 15, cuando las autoridades norteamericanas se negaron a dar garantías a los interesados en comprar Lehman Brothers, como habían hecho con Bear Stearns, y abocaron al banco a la quiebra.

Esta quiebra dio origen a la hecatombe: Merrill Lynch fue comprado por Bank of America para evitar también su quiebra, la mayor aseguradora del mundo, AIG, fue nacionalizada, los mercados interbancarios se cerraron a cal y canto, y las cotizaciones del sector se hundieron entre rumores de quiebras por doquier, hasta tal punto que las autoridades limitaron o prohibieron directamente ponerse bajista en valores financieros. Para detener la sangría, EEUU presentó su megaplan de rescate del sector, dotado con 700.000 millones de dólares de los contribuyentes y que inicialmente pretendía comprar los activos tóxicos de los bancos para restablecer su solvencia. Un plan que, para más inri, fue rechazado inicialmente por el Congreso.

Pero si septiembre fue apocalíptico, lo de octubre será recordado como uno de los mayores pánicos inversores de la historia. La crisis saltó a Europa y los Estados tuvieron que entrar en el capital de algunos de los mayores y supuestamente más sólidos bancos del continente, lo que provocó una peligrosísima desconfianza en el sistema que a punto estuvo de dar pie a una retirada masiva de depósitos. Para evitarlo, los Gobiernos acordaron subir la garantía de los depósitos hasta 100.000 euros y lanzaban planes nacionales de rescate del sector. No obstante, el pánico se extendió a todos los mercados con derrumbes generalizados y una fuerte demanda de oro y otras inversiones tangibles. El Ibex perdía los 10.000 puntos y los 9.000 en cuestión de días; sólo encontraba freno en los 8.000.

¿Queda más caída por delante?

Entonces se producía una recuperación igual de violenta que esta caída, y el Ibex rozaba los 10.000 a principios de noviembre gracias a las contundentes bajadas de tipos de la Fed y -ahora sí- del BCE. Pero era un espejismo, que daba paso a una recaída de nuevo hasta los 8.000. La pérdida acumulada en 2008 alcanzaba el 50%. Desde ahí, y a pesar de un nuevo rescate histórico (Citigroup) y de que cayó el mito de que los bancos españoles eran ajenos a la crisis con la ampliación del Santander, el Ibex logró volver a los 9.000 de la mano de la caída de los tipos interbancarios (Euribor) y del crudo, así como de una histórica bajada de tipos en EEUU hasta cero. Y ahí se mantiene, pese a la traca final del año: el ‘escándalo Madoff’, que ha atrapado a muchas grandes fortunas de todo el mundo en un fraude piramidal valorado en 50.000 millones de dólares.

Lo mejor que le puede pasar a la bolsa es que un año como éste se acabe. Pero eso no garantiza que los sustos hayan terminado. Una vez que los Gobiernos y los bancos centrales han puesto toda la carne en el asador, nos encontramos en pleno debate sobre si estas medidas serán suficientes para que se produzca la anunciada recuperación a partir de mediados de 2009 o si, por el contrario, la crisis se prolongará todavía más. De la resolución de dicho debate dependerá que se confirme el posible doble suelo en los 8.000 del Ibex (figura técnica de giro al alza) o que el mercado sufra una recaída para probar por tercera vez esos niveles; y ya se sabe que a la tercera suele ir la vencida. Saldremos de dudas después de las fiestas.

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La banca asfixia a las pymes pese a las inyecciones de liquidez del Gobierno, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 26 diciembre, 2008

La grave crisis que sufre nuestro país ha provocado un choque frontal entre banqueros y empresarios: los primeros aseguran que no dan crédito porque no hay demanda de las empresas, mientras que los segundos afirman que la banca les ha cerrado el grifo y eso está obligando a muchas pymes a despedir trabajadores e incluso cerrar. ¿Quién dice la verdad? En parte los dos, pero las propias entidades financieras reconocen en privado que han reducido drásticamente el crédito a las empresas.

En público, las principales entidades del país aseguran que siguen dando crédito, pero han endurecido los requisitos y las garantías: “Es un tópico decir que la banca no presta, porque es nuestro negocio central; pero hay una menor demanda y además toca ser más prudente y más selectivo a la hora de conceder créditos”, aseguró en una reciente conferencia Alfredo Sáenz, consejero delegado del Santander.

Sin embargo, el propio Sáenz lleva meses insitiendo en la necesidad del “desapalancamiento” de la banca, que consiste en reducir su fortísimo endeudamiento en los mercados mayoristas. Y eso sólo puede hacerse reduciendo el volumen de créditos, dejando que venzan los que están vivos y reduciendo al máximo la concesión de nuevos. “No hay otra manera”, sentencian en una entidad mediana. “Y ya hemos empezado, porque esto va más deprisa de lo que todo el mundo se piensa”, añade.

Cortar el crédito hasta a los clientes de toda la vida

“Les pedimos más garantías a las empresas, y no nos las pueden dar, así que le cortas el crédito. Y eso, incluso a los clientes de toda la vida de los que te fías; porque ni nos planteamos dar crédito a los que entran por la puerta, porque sabemos que vienen rebotados de otra entidad donde les han cerrado el grifo porque no se fían”, explica de forma muy gráfica otra entidad.

El resultado de esta política es que muchísimas pymes se encuentran con que no pueden renovar las líneas de crédito que necesitan para mantener su operativa diaria. “En un contexto en el que no vendes y lo poco que vendes te lo pagan a 90 días en el mejor de los casos, necesitas crédito para pagar las nóminas y mantener el negocio abierto. Si no lo tienes, no hay más remedio que cerrar”, se lamenta un pequeño empresario.

¿Dónde están las inyecciones del Gobierno?

La queja generalizada de los empresarios, expresada recientemente por el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, en presencia de Zapatero, es que el dinero que el Gobierno está inyectando a la banca no se traduce en créditos para las empresas. Aunque la normativa que regula los planes de ayuda establece como objetivo final que ese dinero sirva para dar créditos, lo cierto es que no hay ninguna obligación formal para las entidades, ni ninguna forma de comprobarlo, ni ninguna sanción en caso de incumplimiento. Algo que también ocurre en EEUU, donde se ha generado una viva polémica sobre este asunto.

La esperanza reside en que todavía se ha puesto muy poco dinero a disposición de la banca: -10.000 millones de euros-, por lo que todavía falta el grueso de los 250.000 millones prometidos. Falta, sobre todo, que se ponga en marcha el plan de avales a las emisiones de las entidades, cuyo retraso injustificado tiene indignado al sector financiero. Una vez que todos esos recursos lleguen a las entidades, los empresarios confían en que pongan al menos una parte a disposición de sus clientes. Porque, de lo contrario, 2009 va a registrar un récord de cierres de empresas en España.

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La maldición del Santander con los ‘hedge funds’: Vega, Amaranth y ahora Madoff, de Eduardo Segovia y Carlos Hernanz en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 16 diciembre, 2008

Es innegable que a Emilio Botín -uno de los ganadores de la crisis según The Times– le salen bien casi todos sus proyectos, aunque, de cuando en cuando, sufre algún revés como el Sovereign. Sin embargo, hay un terreno en el que todo le sale mal, hasta el punto de que parece que le persigue una maldición: los hedge funds, es decir, la gestión alternativa. Todos los intentos de destacar en este terreno de forma acorde con el resto de los negocios del banco han fracasado y, lo que es más, le han costado bastante dinero. El último patinazo, como es de sobra conocido, es la estafa de Madoff, que se ha llevado 2.330 millones de euros de clientes del Santander y otros 152,4 millones de los de la boutique M&B de su hijo Javier Botín, y su yerno, Guillermo Morenés.

La historia viene de antiguo y arranca con la creación de Vega -que inicialmente era el hedge fund de Botín- por varios ejecutivos del Santander. Ravi Mehra -el de la famosa cena con Carlos Arenillas-, Jesús Saá y Emilio Botín O´Shea. Vega se independizó del banco y llegó a ser la mayor gestora de hedge funds puros (no fondos de fondos) del mundo, con más de 12.000 millones de dólares gestionados. Todo, desde un chalet en La Moraleja, con el reclamo comercial casi irrechazable del nombre Botín y con el ‘saber hacer’ de expertos de la sala de tesorería del Santander, como Mehra, Saá o José Barreiro, que ahora es director de mercados globales de BBVA y uno de los hombres en los que Francisco González tiene más confianza

Las cosas se torcieron en 2005, cuando sufrió un desplome de rentabilidad que se saldó con una espectacular fuga de dinero y a partir del cual dejaron de informar de los activos de cada fondo. La puntilla llegó un año después, cuando volvió a sufrir fuertes pérdidas en sus fondos como consecuencia de determinadas posiciones erróneas sobre tipos de interés.Y, como dicen fuentes financieras, “el mercado difícilmente perdona un error así. Dos, jamás”. Las especulaciones sobre el poco dinero bajo gestión de Vega e incluso sobre el posible cierre de la firma siguen a la orden del día hoy, después de que también haya naufragado su solución de emergencia: la alianza con BBVA en Próxima Alfa, que iba a ser la principal pata del banco vasco en este negocio en España de la mano del citado Barreiro.

El año 2006 era hasta ahora el annus horribilis del Santander en gestión alternativa: Ese año quebró el fondo Amaranth por sus posiciones en contratos sobre gas natural. El alto grado de concentración de la cartera y el fallo de la elección provocó pérdidas superiores al 70% de su patrimonio (6.400 millones de dólares) en septiembre de ese año. El Confidencial ya informó entonces de las pérdidas que Amaranth provocó al fondo Elite Multimanager Fund de Optimal (la unidad de fondos de fondos alternativos del Santander) y al Tukan de M&B. Ahora bien, en ningún caso fueron minusvalías inasumibles.

2008 se lleva la palma

Pero ahora 2008 va a dejar pequeño lo sucedido entonces por culpa del desastre que va a suponer Madoff en la órbita Botín. Para empezar, el Santander había colocado entre sus clientes de banca privada internacional (que pueden ser españoles) 2.010 millones de euros en fondos gestionados por Madoff y otros 320 millones a los clientes en España. Este importe corresponde con el patrimonio del fondo de Optimal Strategic US Equity, que era una de las cuentas (managed accounts) que gestionaba Madoff.

Pero ahí no acaba la cosa: el propio Banif -el banco privado del Santander- ligó su nombre al de Fairfield, cuyo principal activo era el fondo Fairfield Sentry gestionado también por Madoff, al registrar en la CNMV un fondo de hedge funds llamado Banif Fairfield Impala. Aunque su patrimonio es muy pequeño por culpa del escaso éxito de estos productos en España, el daño reputacional es importante… máxime cuando llega después del escándalo de los estructurados de Lehman, que han causado tales pérdidas a los clientes de este banco privado que el propio Botín decidió asumirlas sustituyendo el bono del banco norteamericano quebrado por otro de Abbey.

Para terminar de estropearlo, M&B, donde se encuentra parte del patrimonio familiar, así como del de su entorno, también tenía un fondo gestionado directamente por Madoff (Landmark) y comercializaba otro depositado en UBS (Luxembourg Investment fund US Equity Plus); entre los dos han provocado pérdidas de 37,4 millones a sus clientes de banca privada y de 100 millones a los institucionales, más otros 15 millones a fondos de fondos de la propia M&B.

Falla el ‘due dilligence’

Fuentes del mercado aseguran que lo que le ha ocurrido a los Botín no deja de ser normal “porque el que más arriesga es el que más gana, pero también es el que más pierde cuando las cosas salen mal”. Vamos, el ABC de la inversión. Como en el caso de todas las grandes gestoras que habían invertido con Madoff, en el caso de Optimal ha fallado la famosa due dilligence (auditoría exhaustiva a la que se somete a los fondos antes de incluirlos en cartera).

Pero también hay quien ve sombras de sospecha en esta historia. El principal elemento es la dimisión de Manuel Echevarría como consejero delegado de Optimal en septiembre con rumbo a una poco conocida gestora alternativa en Ginebra. Entonces se justificó su salida por los planes del banco de vender la gestora de fondos -planes luego abortados-, pero ahora hay quien piensa que “se olía” lo que iba a ocurrir con Madoff y que por eso puso pies en polvorosa antes de que le salpicara el escándalo.

La banca amenaza con no acudir al fondo de rescate del Gobierno si tiene que ‘retratarse’, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 31 octubre, 2008

La polémica por la opacidad del plan de rescate de la banca, desvelada por El Confidencial el día 23, ha provocado una fuerte presión a favor de que se conozcan las entidades que vendan sus activos al Fondo de Adquisición (FAAF), a la que se han sumado Mariano Rajoy y, con matices, el consejero delegado de BBVA, José Ignacio Goirigolzarri. Pero en privado los bancos lo tienen claro: ellos prefieren la opacidad y, si al final tienen que retratarse, la mayoría no piensa acudir salvo que se haga como en EEUU, donde todas las entidades están obligadas a acudir al rescate para que no se pueda distinguir las buenas de las malas.

“O todos o ninguno”, afirman gráficamente fuentes de un banco mediano. “Si vamos a un modelo como el alemán, en el que se hacen públicas las entidades que acuden al fondo, no va a ir ningún banco porque nos pueden hundir en bolsa. Preferimos seguir buscando la liquidez en el BCE o hacer emisiones con el aval del Estado”, añade. En este sentido, Goirigolzarri ya advirtió el miércoles que “no hay que estigmatizar a las entidades que acudan al fondo” y Alfredo Sáenz, consejero delegado de Santander, se mostró el martes contrario a la publicación de los nombres por el “riesgo reputacional” que conlleva.

En caso de que se publiquen los nombres, las únicas entidades que acudirían al fondo serían aquellos bancoa tan agobiados por los venmcimientos de deuda que no tengan otra opción y, por supuesto, el conjunto de las cajas “porque no cotizan en bolsa y no corren ningún riesgo”, según otras fuentes bancarias. Ahora bien, eso no es del todo cierto, y en algunas cajas piensan que el riesgo reputacional se puede trasladar a sus emisiones de deuda, que serán castigadas en los casos de las entidades que acudan al fondo en busca de liquidez. Y no sólo eso: “En el clima de desconfianza generalizado en el sistema financiero en el que nos encontramos, puede bastar el anuncio de que tal caja ha acudido al fondo para ver una retirada masiva de depósitos”, según una de estas entidades que pone el reciente ejemplo de ING con la entrada del Estado en su capital.

De momento, el Gobierno sigue en sus trece de que el fondo de los 30.000 millones de euros (ampliables a 50.000) sea opaco y no se conozcan las entidades que venden sus activos -cédulas o titulizaciones- al Tesoro. Así lo reiteró el miércoles David Vegara, secretario de Estado de Economía, que al mismo tiempo aseguró ser partidario de la transparencia. Pero Vegara niega que se trate de un plan de rescate porque el Estado no compra capital de las entidades, sino que es un esfuerzo para reabrir el mercado interbancario.

Los bancos se contradicen

No obstante, distintas fuentes creen que toda esta presión y la mala imagen que está dando el Gobierno ante los ciudadanos -que no entienden muy bien que se ayude a una banca que presume de fortaleza, y mucho menos que se haga en secreto- acabe por torcer la mano del regulador. Fuentes del entorno del propio Solbes admiten que “la opacidad no tiene defensa alguna”. Claro que, en ese caso, se podría optar por el modelo americano de obligar a todas las entidades a vender activos al fondo aunque sea en pequeñas cantidades. Y estaríamos en las mismas.

Con esta actitud, los bancos “están mirando únicamente su cotización a corto plazo, pero a medio sería mucho mejor para ellos una transparencia total porque generaría confianza en el mercado hacia las entidades que admitan acudir a esta vía de liquidez”, opina un experto en el sector. Porque este fondo no es más que una vía más de liquidez para suplir a las que están cerradas -interbancario, emisiones mayoristas- y para complementar las subastas del BCE. “Con el oscurantismo, se abona más la idea de que esto es un regalo de fondos públicos a la banca para tapar sus agujeros”, añade este experto.

De hecho, la propia AEB (Asociación Española de Banca) ha insistido desde el principio de la crisis en pedir transparencia absoluta a los bancos extranjeros sobre su exposición a los activos tóxicos y otras fuentes de pérdidas para devolver la confianza en el sector y que se pudieran reabrir los mercados de crédito. La actitud actual de los bancos sobre la transparencia del FAAF contradice radicalmente estas peticiones.

Llueven las críticas al plan

Aparte de esta cuestión, los economistas cada vez ponen más pegas al plan. La citada fuente cercana a Solbes afirma que “no estoy seguro de que adquirir los activos buenos de los bancos sea la mejor solución,sino más bien sería comprar los activos tóxicos. Además, tiene más sentido garantizar en vez decomprar (es decir, el segundo plan de rescate que destinará 100.000 millones a avalar emisiones de deuda de las entidades). El plan que se ha planteado en España no es el mejor que sepodía hacer”.

Otros especialistas añaden que el dinero del fondo puede ser utilizado por algunas entidades para superar a su competencia. Una situación anticompetitiva que ya han criticado varias entidades españolas respecto a las extranjeras que han sido rescatadas/nacionalizadas/inyectadas por sus respectivos Gobiernos.

Y el sector bancario cada vez pone más pegas al plan de rescate. Aparte de pedir que sea secreto, distintas entidades han criticado en los últimos días la escasez de las compras previstas para 2008 (10.000 millones), la imposibilidad de trasladar ese dinero a nuevos créditos o la valoración de los activos que va a comprar el Tesoro (que no podrá ser superior al precio de la deuda pública al mismo plazo).

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España es el quinto país del mundo con más riesgo en la crisis actual, según Crédit Suisse, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía, Internacional by reggio on 24 octubre, 2008

La situación de España en la actual crisis financiera internacional no puede ser peor, hasta el punto de que podemos poner el peligro la sostenibilidad del euro en un caso extremo. Así lo asegura un informe de Crédit Suisse, que sitúa a nuestro país como el quinto del mundo con mayor riesgo en la situación actual, sólo superado por Islandia, Bulgaria, Estonia y Lituania, y seguido por Reino Unido, otro de los grandes que presenta un panorama más negro. Además, el análisis de la entidad suiza considera que España necesita una brutal caída de los salarios del 20% para recuperar la competitividad perdida y que nuestra prima de riesgo (medida por el diferencial del bono español) se va a disparar.

Para elaborar este ranking -que Crédit Suisse justifica porque en la crisis actual “la atención se está moviendo siempre hacia el próximo eslabón débil de la cadena”-, toma en consideración seis elementos “que no queremos ver en una crisis de crédito”: un déficit por cuenta corriente insuficientemente financiado por la inversión extranjera directa (del 13% del PIB en el caso español); un elevado apalancamiento (la deuda del sector privado supone el 166% del PIB español); una excesiva deuda externa, sobre todo a corto plazo (75% del PIB en total y 44% a corto plazo); un sistema bancario excesivamente dependiente de la deuda (el porcentaje de préstamos sobre depósitos es del 117%); una divisa sobrevalorada; y la dependencia de la economía de las exportaciones de materias primas.

Obviamente, estos dos últimos elementos no se dan en el caso español, y Crédit Suisse considera que la balanza de pagos “tampoco es relevante para los miembros de la zona euro (por ahora)”. Con estas variables, esta entidad elabora un índice que nos sitúa en quinta posición. Aparte de Gran Bretaña, otros países importantes que aparecen en los primeros puestos son Grecia (octavo), Dinamarca (undécimo) y Estados Unidos (puesto 14).

La burbuja y la pérdida de competitividad

Pero el informe no se conforma con situarnos en el pelotón de los países más peligrosos del mundo en el entorno actual, sino que dedica un capítulo específico a la explosiva situación de España e Irlanda. Y ahí sus analistas, encabezados por Andrew Garthwaite, no pueden ser más demoledores. A su juicio, las fuerzas deflacionarias que nos asolan son resultado de la combinación de la caída del precio de la vivienda con el desapalancamiento (reducción del endeudamiento) de los consumidores, aunque no de los bancos, y las constricciones de la política monetaria del BCE que no responde a las necesidades específicas  de países como el nuestro.

Crédit Suisse considera que España e Irlanda son los países con el mayor endeudamiento de familias y empresas en relación a su tamaño -junto a Reino Unido y Dinamarca-, donde la vivienda estaba más sobrevalorada y donde la economía es más dependiente del sector de la construcción. “En ambas economías, al igual que en EEUU, ha habido un claro exceso de edificación residencial”, sentencia. Por si todo esto fuera poco, añade que “en ambos países ha habido una pérdida significativa de competitividad, tanto si miramos al déficit corriente como al tipo de cambio real efectivo.

Mucho sufrimiento por delante

¿Cómo podemos salir de ésta? Según este informe, de una forma enormemente traumática. “España tendría que reducir sus salarios en un 20% para recuperar competitividad”, algo que explica datos de paro tan catastróficos como el de este viernes y los que van a venir. Para compensar esta deflación, hace falta una relajación fiscal -menores impuestos o mayor gasto público-, que a su vez disparará el déficit público y, en consecuencia, obligará a nuestro país a pagar mucho más cara la deuda pública (eso, sin tener en cuenta las nuevas emisiones que tendremos que hacer para financiar el plan de rescate de la banca y que competirán con una avalancha de papel de todos los grandes países).

Todo ello se traducirá en una subida del diferencial con Alemania hasta 150-200 puntos básicos (1,5-2 puntos porcentuales) frente a los 51 actuales. Como argumento, Crédit Suisse recuerda que el CDS (el seguro contra el riesgo de impago) de España se encuentra en 70 puntos básicos, cuando los países que se sitúan a su altura en el ranking de riesgo lo tienen en 400. Lo cual disparará el coste del servicio de la deuda e incrementará todavía más el déficit público, en un círculo vicioso. En esas circunstancias, el informe concluye que la situación española e irlandesa, “en un caso extremo, incluso puede poner en cuestión la sostenibilidad del euro”.

Con este panorama, la recomendación de estos analistas es evidente: por un lado, infraponderar la deuda española a largo plazo, junto a la irlandesa y la italiana (también recomienda sobreponderar la alemana para beneficiarse de las bajadas de tipos); por otro, “infraponderar cualquier cosa con exposición doméstica en España (incluyendo bancos y eléctricas)”. Específicamente, consideran que están especialmente caros en bolsa Bankinter, Sabadell, Telefónica y Enagás.

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Botín asumirá las pérdidas de la quiebra de Lehman por la mala imagen que ha dado Banif, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Derechos, Economía by reggio on 24 octubre, 2008

La enorme presión mediática y el riesgo para la reputación, en un negocio basado en la confianza, han acabado por torcer la mano a Emilio Botín. Banif, el banco privado del Santander, asumirá las pérdidas de los clientes atrapados en productos estructurados de Lehman Brothers, cuyo valor era cero tras la quiebra del banco de inversión norteamericano. Así lo reconocen fuentes conocedoras de la situación, que puntualizan que Botín ha tomado esta decisión porque se trata de “un tema absolutamente excepcional que había provocado un fuerte quebranto a los clientes”.

Oficialmente, Banif dice ultimar un plan para resarcir a aquellos de sus clientes que invirtieron en productos estructurados emitidos por Lehman Brothers. El plan consiste en sustituir el emisor de los bonos contratados por estos clientes y que estaban referenciados a la evolución de valores e índices muy diversos por otros idénticos pero con distinto emisor, aún por definir. Probablemente será el propio Santander, con su nombre o a través de Banif.

Este escándalo, destapado por El Confidencial el 16 de septiembre, ha afectado a miles de clientes de banca privada en España, en su mayor parte de Banif, aunque también de otras muchas entidades en menor proporción. Se estima que las pérdidas totales pueden llegar a 3.000 millones de euros; para Banif algunas fuentes las cifran en 800 millones, aunque un portavoz del Santander rebaja esta cifra a menos de 500.

Los productos estructurados se componen de un bono con cuyos intereses se compra una opción que es la que aporta la rentabilidad en caso de que se dé la condición del producto (por ejemplo, que suba un índice o una acción en un plazo determinado). Cuanto más alto es el cupón que paga el bono, más rentabilidad puede dar el producto. Por eso, los de Lehman eran muy populares, ya que llevaba un año emitiendo bonos con diferenciales sobre el Libor de entre el 3% y el 5% debido a su pobre calidad crediticia. Así se explican fantásticas rentabilidades de hasta el 25% anual que prometían estos productos que se vendían como de riesgo mínimo o incluso de capital garantizado.

El plan de Banif consiste en cambiar esos bonos de Lehman por otros de un emisor solvente, como el propio Santander. Lo cual restituirá el valor que tenían los productos antes de la quiebra de la entidad norteamericana, y que depende de la evolución del índice o acción al que estén referenciados. Muchos de estos bonos son estructuras complejas que vencen si el subyacente sube y prolongan su vida hasta la fecha de vencimiento si baja (autocancelables), otros ofrecen ventanas de liquidez anuales, otros dan garantía total o parcial del capital, etc. Por eso, Banif pretende hacer una especie de “traje a medida” para cada producto.

Poner el contador a cero

Pero lo importante es que, con esta medida, si el mercado se recupera, los clientes podrán recuperar su inversión o recibir las garantías o rentabilidades pactadas. Algo así como poner el contador a cero. Si el Santander no hubiera tomado esta medida, recibirían el porcentaje que se recupere en el concurso de acreedores de Lehman, posiblemente dentro de bastante tiempo. Eso sí, si el producto puede sufrir pérdidas por la evolución de los mercados, los clientes tendrán que asumirlas, como en cualquier inversión.
Para llevar a cabo este plan, la filial de banca privada del Santander se quedará con los bonos emitidos por Lehman, asumirá su coste con la consiguiente pérdida contable y formulará las reclamaciones pertinentes en el marco del proceso concursal en el que está inmersa la entidad y que se sigue en Nueva York. La entidad confía en conseguir minorar el coste que le supondrá  asumir las pérdidas de sus clientes si consigue que prosperen las reclamaciones que formulará en el proceso judicial abierto en Estados Unidos.

La iniciativa de Banif cobra gran importancia porque las demandas que preparaban los clientes contra la entidad tenían pocas posibilidades de prosperar si había un contrato firmado en el que se reconocía el riesgo de pérdida en caso de quiebra de Lehman. El éxito dependía de si el juez interpretaba que hubo información insuficiente o engañosa. Pero el Santander no ha querido esperar a eso ni a tener que provisionar el importe de esa demanda. Además, muchos de estos productos se compraron con créditos del propio Banif, que también habrían tenido que ser provisionados. Puestos a perder, Botín ha preferido que sea dando buena imagen que en un enfrentamiento judicial con sus clientes.

Banif seguirá como entidad independiente

Porque el presidente del Santander tenía que hacer algo ante la que se había venido encima, ya que el problema de imagen era muy serio:”El nombre de Banif ha quedado muy dañado, porque la gente percibe que ha dejado tirados a los clientes a los que vendió unos productos no porque fueran lo mejor para su cartera, sino porque dejaba unas grandes comisiones al banco”, opinaba hace unos días un profesional de la banca privada. “Botín tiene que hacer algo y lo normal sería integrarlo con la banca privada del Santander”. Sin embargo, finalmente no lo hará y mantendrá la marca viva, aunque seguramente tendrá que inyectarle capital para poder asumir las pérdidas de este rescate.

El volumen de recursos gestionado por la filial de banca privada del Santander se situaba al cierre de septiembre en 32.500 millones de euros, unos 4.500 millones por debajo del saldo con que comenzó el ejercicio, lastrado por la evolución de los mercados, igual que otras entidades. Banif comercializó en 2007 unos 350 productos estructurados distintos, emitidos por diversas entidades, y apuntó que sus clientes son “aficionados” a este tipo de productos, que garantizan el total o gran parte de la inversión principal, con atractivas rentabilidades.

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