Reggio’s Weblog

Un semestre para consolidar el liderazgo… o no, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 1 enero, 2009

El nuevo año, 2009, no va a ser fácil para el Gobierno, pero tampoco para la oposición. Instalados en una crisis económica de envergadura el Ejecutivo tiene que demostrar que cuenta con mecanismos para hacer frente a la situación, pero el Partido Popular, a su vez, debe convencer a los ciudadanos de que tiene las recetas precisas para salir del atolladero si el Gobierno falla. Y ambos se la juegan en tres citas electorales de vital importancia: vascas (marzo), gallegas (mayo) y europeas (junio).

Mariano Rajoy puede celebrar que 2008 ha sido el año de su ascenso a la independencia. Hasta ahora, era el sucesor de Aznar, pero desde el Congreso Nacional del PP del pasado mes de junio es evidente que su liderazgo se cimenta, precisamente, en todo lo contrario: sino contra Aznar, sí al menos con su disconformidad. Eso le ha permitido ganar enteros ante determinados sectores moderados de la ciudadanía, pero también es consciente de que se ha ganado enemigos por su derecha.

Su liderazgo, por tanto, necesita para consolidarse volver a aunar voluntades en el amplio espectro de sensibilidades que representa el PP. La primera prueba de fuego la tiene que superar Rajoy en las primeras semanas de enero, cuando de a conocer el nombre del cabeza de lista del PP en las elecciones europeas. Si repite Mayor Oreja se entenderá como un gesto hacia sus críticos. Si elige otro candidato, estará enviando un mensaje muy claro: “Aquí mando yo”.

La primera, en la frente

Sea quien sea, solo unos días después, el fin de semana del 23, 24 y 25 de enero, tendrá lugar una Convención, llamada esta vez Encuentro de Usuarios del Foro del PP, en la que se van a presentar a los tres candidatos y en la que Rajoy debe conseguir que su partido encare con ilusión las tres citas electorales de la primavera. En la primera de ellas, las autonómicas vascas de marzo, el PP se plantea un objetivo diáfano: sacar al PNV del ejecutivo foral, con la ayuda del PSE, obviamente.

Basagoiti es consciente de que por sí solo el PP no puede lograr una mayoría, y las encuestas dicen que la victoria se va a dirimir entre el PNV y el PSE. El objetivo del PP es sumar la fuerza suficiente para poder ofrecer a Patxi López su ayuda con el fin de lograr un ejecutivo no nacionalista. Existen dos problemas: el primero, que el resultado del PP no lo permita, y el segundo, que el PSE prefiera pactar, en cualquier caso, con el PNV. De ser así, el PP se carga de argumentos contra los socialistas.

El siguiente paso serán las elecciones gallegas en el mes de mayo. Nadie discute la victoria del PP, aunque la cuestión está en si con mayoría suficiente para gobernar o si, como ocurrió la última vez, la suma de nacionalistas y socialistas lo impide, y por cuanto. Menos escaños que hace cuatro años será una derrota para el partido de Rajoy, y éste empezará a sufrir las consecuencias: el sector crítico le espera en esa primera cita. Un resultado igual, o mejor -que implicaría gobernar-, le permitirá salvar la cara.

Por eso el tiempo que reste entre las gallegas y las europeas de junio será vital para Rajoy. La cita europea es la primera de carácter general desde las elecciones de marzo de 2008, y un examen para el Gobierno en plena crisis. Los sondeos que hoy por hoy maneja el PP le sitúan tres o cuatro puntos por delante de los socialistas, algo que no ocurría desde el año 2004. Rajoy quiere capitalizar una presumible victoria en las europeas, de ahí que su implicación en las tres campañas vaya a ser total.

Las tres cruces del Ejecutivo

Con todo, el camino de las tres citas electorales no va a estar exento de altibajos y de intentos por parte del Gobierno y del sector crítico para provocar tropiezos significativos en la estrategia del PP. El debate sobre el aborto, la eutanasia, y el anuncio del Gobierno de que va a llevar al Parlamento una nueva ley sobre la laicidad del Estado son malas noticias para los estrategas de Génova. A un lado y al otro de la actual Dirección del PP se va a hacer de estos asuntos motivo de fricción.

El Gobierno quiere volver a poner al PP del lado de los sectores más ultraconservadores. Desde el sector crítico y sus ramificaciones mediáticas se quiere utilizar estos asuntos para convencer a una parte del electorado del PP de que éste ha abandonado sus principios. Con un fin: que ese electorado se incline por apoyar la opción de Rosa Díez, UPyD, un partido de corte progresista, antinacionalista, pero partidario del aborto, la eutanasia y de la laicidad del Estado.

La posición del PP es contraria a modificar la actual legislación sobre el aborto, salvo para cerrar las lagunas que ahora permiten que se practiquen abortos ilegales por la vía del coladero del tercer supuesto. Y respecto a la laicidad, el PP considera que la Constitución es suficientemente clara respecto a este asunto y no es necesario ahondar en algo que puede herir susceptibilidades. La tarea de Rajoy es explicarlo y convencer a propio y extraños de que su posición es la correcta. Nada fácil.

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En Washington no hay negros, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 9 agosto, 2008

Compruebo, no sin algo de estupor, que mi epístola de la pasada semana ha generado cierto malestar en sectores de la izquierda. De entrada, tienden a confundirte con Zapatero. ¿Será por la Z? Puede ser, pero yo nunca habría empezado una carta Querido Z si se la dirigiera a él, sino que habría puesto Insufrible R, Inaguantable R o, simplemente, R. Pero no desvelemos más de nuestras intimidades. Quiénes somos es cosa nuestra. Z y A, ¿hermanos, primos, simplemente amigos…? Una incógnita que viene bien a nuestros intereses. Pero no es por eso, o no sólo es esa la razón por la que se han sentido molestos. Parece ser que el hecho de poner en evidencia de manera tan cruda los efectos perversos de una crisis económica, que si no es en todo culpa de Rodríguez, sí lo es en parte, y en parte no menor, les ha sentado rematadamente mal, dicho de manera vulgar, les ha jod… sobremanera. Fíjate, querido Z, que creo que la razón no es tanto por el hecho de la crisis –a estos progres, en su mayor parte pijo-progres de visa oro y vida resuelta, les importa bien poco lo que les ocurra a las clases menos favorecidas- porque como consecuencia de la misma su negocio de mentiras se está viniendo abajo. No encuentran clientela a la que engañar tan fácilmente, y todo apunta a que muchos de los engañados en anteriores ocasiones se están dando de baja en número importante.

A veces es necesario algo que sirva de acicate para que la Gran Mentira de la izquierda y todas las demás mentiras que fluyen de ella se pongan en evidencia, y en el caso que nos ocupa ha sido una crisis económica la que ha hecho este trabajo. Y ya que te hablo de la Gran Mentira, déjame que haga mención de algo que esta semana nos ha llenado de dolor a los que luchamos por la libertad en todo el mundo: la muerte de Alexander Solzhenitsin, el hombre que denunció el Gulag, la conciencia crítica de la izquierda, la voz que durante décadas recordó al socialismo que seguía sin pagar precio alguno por sus crímenes. Por eso los socialistas, querido Z, lo odiaban y estos días socialistas de todo el mundo, desde Rodríguez hasta Chávez, celebran su muerte.

Pero la verdad es la verdad. El fascismo tuvo un juicio justo en Nuremberg, y a pesar de eso la izquierda ha conseguido que la derecha liberal y, sobre todo, la conservadora, que poco o nada tenían que ver con aquello, se sigan sintiendo acomplejadas por los crímenes del fascismo. ¿Y la izquierda? La izquierda, querido Z, ha cometido tantos o más crímenes, y peores en número y calidad de la tortura que los que cometió el fascismo y, sin embargo, nunca ha pedido perdón por el modo despiadado y cruel como ha tratado, y trata todavía, al ser humano, y mucho menos se la ha juzgado y condenado por ello. Y, sin embargo, se permite el lujo allí donde puede de dar lecciones de moral y de extender certificados de demócratas a los demás. Eso es lo que llamo, querido Z, la Gran Mentira, de la que fluyen, digo, el resto de las mentiras, porque la izquierda hace del negocio de mentir una empresa provechosa y lucrativa.

La verdad, querido Z, es para la izquierda un mal menor, un accidente. En su haber, la verdad es manipulable, se retuerce hasta que deja de ser verdad y se convierte en su verdad. El otro día tuve a bien echarle un vistazo al blog de la dirigente socialista Elena Valenciano. A mí me parece buena gente, qué quieres que te diga. Creo, incluso, que hubiese sido mejor candidata a ‘número tres’ socialista que la tal Pajín, pero se ve que Rodríguez se deja engañar fácilmente por la mediocridad. Y Valenciano hace méritos. Verás, se me ocurrió leer un post ya algo pasado de tiempo respecto a un viaje que la dirigente socialista hizo a Washington donde tuvo oportunidad de charlar con gente del equipo de Obama –por supuesto, a Obama no le saludaron ni previa donación a la campaña-, y me llamó la atención un comentario que venía a decir algo así como que Washington es la ciudad con mayor porcentaje de gente de color de toda Norteamérica y que, sin embargo, en el centro de la ciudad no se ven negros. En Washington no hay negros. Curiosa afirmación, cuando menos. Me quedé, querido Z, pensando qué habría querido decir Valenciano con semejante afirmación: uno, que era una suerte que no hubiera negros en Washington o, dos, que no había negros por culpa de Bush. La primera me pareció sorprendente, aunque tal y como estaba escrito el post daba lugar al malentendido, así que opté por pensar que lo que pretendía hacer la dirigente socialista era intentar convencer al lector de su post de que Bush es un racista, que Obama es negro, y de que si de Bush dependiera Obama nunca podría llegar a ser presidente por ser negro, y que por eso no había negros en Washington, porque Bush es malo malísimo y los ha enviado a todos a Guantánamo bajo sospecha de conspiración terrorista –esta última aportación la hago yo, pero supongo que en el fondo es lo que le gustaría decir a Valenciano-. Yo no sé qué ciudad visitó la señora Valenciano, pero en Washington hay más negros que en el Congo. Y se olvida del pequeño detalle de que la segunda de a bordo de la Casa Blanca, la mano derecha de Bush, es una señora llamada Condoleeza Rice que es mujer… y negra. Muy racista el tipo, ¿no opinas lo mismo, querido Z?

¿Ves lo que te digo? Nada es como es, sino como la izquierda quiere que sea. Hace un año sacaban a pasear a De Juana y Rodríguez decía que era un hombre de bien, y hoy no saben qué hacer para devolverlo a la cárcel de la que nunca debió salir. El problema, Z, es que tenemos unas leyes obsoletas y, sobre todo, un Código Penal heredado de la transición en el que el centro-derecha se dejó avasallar por una izquierda impetuosa que obligó a claudicar al poder y aceptar la filosofía maligna de la reinserción social en lugar de la lógica del delito-castigo. A lo largo de los años se han ido poniendo parches para evitar algunos excesos como este, sin que la Justicia pueda evitar que un malnacido como De Juana acabe en la calle en edad de seguir matando, cuando debería de pasarse el resto de su vida entre rejas.

Es hora, querido Z, de cambiar la ley, pero de hacerlo de arriba abajo, y eso requiere un consenso previo por parte de los dos grandes partidos y yo, francamente, no lo veo, Z, no lo veo, porque no creo que esta izquierda radical y extremista se haya bajado de la burra de la reinserción social y haya comprendido que determinados delitos exigen un castigo proporcional y que, es más, hay crímenes para los que nunca un castigo impartido por los hombres será suficiente para hacer pagar la deuda que quienes los cometen contraen con la sociedad. Pero, por intentarlo, que no quede. ¿Ves, Z? Todo son mentiras, o medias verdades, pero nunca la verdad en estado puro. Y quieren que no reconozcamos la crisis… ¿Sabes? El otro día se ahorcó aquí un hombre joven, de unos treinta y tantos, porque no podía pagar sus deudas. En el PSOE local querían denunciarlo porque eso dejaba en muy mal lugar a Rodríguez… Menos mal que el juez no aceptó a trámite la denuncia. ¡A quién se le ocurre suicidarse en el País de las Maravillas de ZP! Por cierto, desde que llegué, querido Z, todo va bien. No sé cómo pasaré la cuesta de septiembre –que es peor que la de enero-, pero intentaremos aprovechar estos días que sabe Dios si podremos repetir dentro de once meses… Al menos, aquí, no hay tangas de leopardo. Pero recuérdame que no deje de contarte lo de Pepiño, sí, José Blanco que, según las malas –o buenas- lenguas locales, se está haciendo una urbanización en la Isla de Arosa. Blanco, metido a promotor…, promete ¿eh? ¿A que te pongo los dientes largos, Z?

Atentamente,

A.

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¿Serán estas nuestras últimas vacaciones?, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 2 agosto, 2008

Querido Z:

Te escribo con las primeras luces del alba, cabizbajo, medio dormido aunque el sueño no ha conseguido invadir mis emociones cuando me levanté a teclear estas palabras para ti en mi ordenador. He dejado a M dormida en la cama. Su sueño resulta tranquilizador. Al menos hay alguien en mi entorno familiar que no se deja llevar por la desesperación. Yo no puedo dormir, aunque los párpados me pesan como si fueran de plomo. Pero cuando apoyo la cabeza sobre la almohada me asaltan toda clase de ansiedades y empiezo a dar vueltas como una peonza. No sé qué hacer. Estoy desesperado. Me ha dicho F que no me preocupe, que mientras haya trabajo no hay que desesperarse… Mientras haya trabajo. Ni siquiera yo estoy seguro de que vaya a seguir teniendo trabajo. Ayer me llegó al banco la letra de la hipoteca… Mi cuenta se ha quedado en números rojos… Número rojos… Números rojos… Esas dos palabras asaltan mi pensamiento como una ametralladora, a cualquier hora del día. Me persiguen, me atosigan… Martillean mi mente de manera incansable. Son una pesadilla… Siempre tuve miedo a los número rojos… Creía que los números rojos eran símbolo de oportunistas y aprovechados que han querido vivir del cuento, pero… ¿yo, en números rojos? ¿Un humilde trabajador, un esforzado padre de familia que ha dado todo por mantener a su tribu, en números rojos? ¿Cómo se lo cuento a M? Mañana nos vamos de vacaciones, y en estos momentos no sé cómo voy a pagarlas.

Esta mañana he ido al banco a solicitar una ampliación de mi cuenta de crédito, pero tengo serias dudas de que me la concedan… ¿Cómo me van a dar más crédito si estoy en números rojos? Para colmo de males, el banco ha devuelto los recibos de la luz, el agua y el teléfono, y mañana vencen los del coche, la visa, el móvil, el gas… ¡Yo qué sé! He empezado a hacer cuentas y no sé de dónde voy a sacar tanto dinero… Quizá un anticipo de nómina… Luego otro… Y otro… Así, ¿hasta cuándo, Z? He visto a L… Tú no sabes quién es L. Iba a mi clase en los Escolapios. Luego hizo medicina y, si no me equivoco, se especializó en pediatría. Había montado su propia consulta, y no le iba mal… Pero cuando le vi el otro día parecía veinte años más viejo, ojeroso, mal vestido… Me han dicho que ha tenido que cerrar y que ha pedido plaza en un hospital público, pero no se la van a dar. Esas plazas son para los MIR, chavales jóvenes que trabajan por cuatro perras… Y si tienen carné del PSOE, puertas abiertas. Pero L tiene seis hijos -¿a quién se le ocurre tener seis hijos?- y a estas alturas no debe tener ni un céntimo para mantenerlos. Creo que iba camino de Ferraz, pero no sé yo… Tengo miedo de acabar igual, Z… ¡No quiero acabar igual! Antes la muerte que ir a Ferraz a afiliarme al PSOE.

He pensado en mi seguro de vida… quizás… Eso les dejaría a M y a los niños suficiente para una larga temporada, unido a su sueldo y a la pensión de viudedad, ¿o ya no se cobra la pensión de viudedad? Da igual, seguro que es una mierda que no vale ni para pagar un alquiler. ¿Sabes? Es increíble… Hace un año estábamos haciendo planes, tú los tuyos, yo los míos… Solo quería comprarme una casita en la playa, pequeña, para no estar dependiendo de alquileres y tener una inversión, ya sabes, para el futuro… Y ahora no puedo pagar ni la hipoteca de mi casa… ¿Qué ha pasado? ¿Por qué no nos dijeron nada? Nadie nos avisó de esto. Fíjate, hace un año me gastaba poco más de doscientos euros en una compra en el supermercado para quince días, ¡y ahora me cuesta más de cuatrocientos! Pero a mí nadie me ha doblado el sueldo… Ni siquiera me han subido el IPC… Dime que hago, tú que lo sabes todo…

Antes de ponerme a escribir estaba escuchando la radio y he oído a Sebastián, al ministro, decir que nos iba a regalar una bombilla a cada español… ¿Será idiota? En mis tiempos se decía que eso eran ideas de bombero… ¿Y este tío va a sustituir a Solbes? Sí, sí… Solbes no se come este año el turrón, Z, y tú lo sabes bien. Lo van a sacrificar a los dioses para conjurar la crisis, pero ni por esas. Y a Sebastián lo harán superministro de todo un poco para recochineo del resto de los miembros y miembras del Gobierno y de todos los españoles. Yo, francamente, ya no sé quién gobierna este país, Z, porque a veces creo que el presidente es Sebastián, aunque no le haya votado nadie…

Vaya, me llega un sms del banco… Esto es lo bueno del siglo XXI, que las malas noticias te llegan reducidas en dos líneas de texto críptico: “Lamemos n poder concerle el credit que nos ha solitado. Confiamos en q esta circuncia n afecte a su relación con la entidad. X sup nos tiene a su discion. Atmente. XXX”. Para eso se ahorran palabras, los hijos de su madre, pero para este otro no se ahorran ninguna: “Lamentamos comunicarle que su cuenta número tal, tal y tal, presenta números rojos. Le rogamos que haga frente a esta situación de inmediato o nos veremos obligados a tomar las oportunas medidas. XXX”. Ni atentamente siquiera. En fin, que le vamos a hacer, tendré que recurrir a mi padre, porque este año no nos quedamos sin vacaciones ni con crisis ni sin crisis, y menos ahora que ya tengo metidas las maletas en el coche. Pero, Z, lo del año que viene dicen que va a ser tela, y como me quede sin vacaciones, a este Gobierno lo va a votar quien yo me sé. O sea, las piedras.

Un abrazo

A.

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¡Noticia¡ ¡Noticia! A las puertas de una recesión, va ZP y descubre a Keynes, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 10 julio, 2008

Si algo me quedó claro de la entrevista que Gloria Lomana, Julia Otero y Carlos Alsina le hicieron al presidente del Gobierno el pasado martes en Antena 3 es que José Luis Rodríguez Zapatero adolece de alguna clase de afección en la psique muy preocupante. Hasta ahora, los presidentes del Gobierno sufrían de ese mal que se ha dado en llamar el Síndrome de La Moncloa cuyos efectos, en pocas palabras, se traducían en una actitud distante de todos y hacia casi todos, y en algunos casos ese distanciamiento iba acompañado de un cierto desprecio hacia los demás. Lo de Rodríguez va más allá: no es que viva aislado o que niegue la realidad, ni siquiera puede decirse que viva en una burbuja intelectual. No, es que vive en otro mundo, en otro planeta. Es como si lo hubieran abducido los extraterrestres y ahora fuera un clon de si mismo el cual se repite incesantemente que nada es lo que parece, y además le hubieran inyectado el néctar de la felicidad y mientras los demás estamos más que jodidos, a él parece que nada le afecta porque todas las desgracias chocan contra un poderoso karma que las rechaza.

Es verdad que en la citada entrevista Rodríguez se avino a llamar “crisis” a la crisis. Pero también lo es que lo hizo no porque realmente piense que estamos en una crisis económica, sino para que no parezca obsesivo su empeño en negar la evidencia. Lo cierto, y me consta que es así, es que la orden en el Gobierno es la de evitar a toda costa la palabra crisis, y los informes que salen del Ministerio de Economía lo hacen obviando el citado término y siempre tienen que reflejar ese optimismo antropológico que tanto gasta Rodríguez, es decir, no pueden responder a la realidad, sino a los deseos del jefe y a cómo él se imagina la realidad. Con este panorama, lo nuestro no es solo una crisis… Lo nuestro es una pesadilla. Rodríguez se ha encasillado, por tanto, en dos únicos mensajes que traslada indistintamente a la opinión pública dependiendo del foro que sea: el primero es un reconocimiento de ciertas dificultades superables en el corto plazo gracias a la enorme confianza que él –y sólo él- tiene en la economía española, que sigue formando parte de la champios league de las economías mundiales. El segundo es que el Gobierno va a mantener e, incluso, ir más allá, en las ayudas sociales que el PP negó a los más necesitados cuando gobernaba. Y eso, combinado con una repentina animadversión al ánimo de lucro y el beneficio empresarial que ya empieza a dilucidarse en las declaraciones de algunos de sus lacayos.

Una falacia detrás de otra. Sería bueno que los ciudadanos pudiesen escuchar con más frecuencia las palabras de alguien tan sensato y coherente como Cristóbal Montoro. El responsable del área económica del PP dio ayer una rueda de prensa que fue todo un baño de realismo. Lo cierto es que lejos de ser una de las mejores economías del mundo, somos una economía enormemente vulnerable, y que mientras en otros países la crisis tiene uno o dos componentes esenciales, en el nuestro sufre de cuatro grandes shocks que la convierten en una de las crisis más dramáticas que ha vivido este país en el último siglo: la crisis financiera, la crisis energética, la crisis de precios y la crisis inmobiliaria. La combinación de estos cuatro elementos es lo que ha llevado a una caída muy brusca del PIB debido a que en los últimos años hemos crecido gracias a una fuerte dependencia del crédito exterior. Eso, unido a un tremendo deterioro de nuestra balanza de pagos que ha debilitado enormemente la competitividad de nuestra economía, ha hecho que ésta caiga a plomo en cuanto esos cuatro factores se han puesto de acuerdo en actuar al unísono sobre esta estructura de crecimiento tan vulnerable. ¿Resultado? En el segundo trimestre la economía se ha estancado en un 0% de crecimiento, y la perspectiva es que se mantenga otro trimestre más así y que, después, decrezca. Es decir: RECESIÓN.

Ahora vendrán los de siempre a decir que soy un pesimista, un alarmista y un trágico, pero solo recuerdo que, hace un año, éste que suscribe ya avisó de que no habría una desaceleración suave, sino que la economía caería de manera brusca, precipitada al abismo por culpa de un Gobierno irresponsable que no ha tenido ni la valentía ni el coraje de tomar las decisiones que tenía que haber tomado para hacer frente a esta situación. Y sigue sin hacerlo. En lugar de eso, ¿qué nos propone Rodríguez? El peor escenario posible. Como si acabara de tener una larga conversación telefónica nada menos que con John Mayard Keynes, Rodríguez nos sale ahora con una desmedida pasión por el gasto social comparándolo, además, con los supuestos despropósitos del Gobierno de Aznar en esta materia. En primer lugar, miente, porque en ningún caso el Gobierno del PP mermó las prestaciones sociales de nadie. Cabría recordar que fue un Gobierno socialista el que puso en peligro el pago de las pensiones, y que fue uno del PP el que logró el superávit presupuestario –aunque lo niegue Blanco, pero ya se sabe que donde no cabe un libro, menos cabe una idea sensata- y creó el fondo de reserva de la Seguridad Social. Si a eso le llamamos recortar prestaciones, ancha es Castilla.

Pero ese no es el quid de la cuestión. La política económica del PP consiguió, como bien recordaba ayer Montoro, que de doce millones de ocupados en este país, cifra que no variaba en los veinte años anteriores al Gobierno de Aznar, se pasara a casi veinte millones, con una constante incorporación de la mujer al mercado laboral. Esa es, sin duda, la mejor política social que puede tener un Gobierno: crear trabajo, porque el trabajo permite mejorar el bienestar, aumentar ingresos y consolidar los servicios públicos y las prestaciones sociales. Es decir, cocinar una tarta consistente y repartirla convenientemente. Ahora lo que se nos ofrece es un souflé de destrucción del empleo y aumento del gasto, una combinación muy peligrosa que lejos de contribuir a suavizar los efectos de la crisis o de la recesión, lo que va a hacer es acelerar el deterioro de la economía que se desinfla vertiginosamente.

Pero es que, además, es falso que Rodríguez vaya a poder mantener o mejorar las prestaciones sociales salvo que la presión fiscal suba notablemente en los próximos meses, y ese tercer factor –desempleo, gasto y más presión fiscal- es ya determinante a la hora de conseguir el que puede ser el peor escenario para nuestra economía: un periodo muy largo de estancamiento económico con precios altos, es decir, una estanflación en toda regla de la que países como Japón no han logrado salir en décadas. Inflación, déficit público, intervencionismo… Rodríguez ha encontrado a Keynes, al Keynes más prosoviético, y sólo le falta declarar, como hiciera Beatrice Webb, su amor por la “democracia multiforme, la igualdad de sexo, clase y raza, la planificación de la producción para el consumo de la comunidad y, sobre todo, por la penalización del afán de lucro”. ¡Sálvese quien pueda!

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Un Gobierno al borde del ataque de nervios, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Medios, Política by reggio on 28 junio, 2008

Ustedes, lectores y lectoras de este periódico, no sabrán –salvo alguna honrosa excepción que confirme la regla- quien es Julián Lacalle. Pues bien, Lacalle es un periodista que actualmente trabaja a la vera del presidente del Gobierno como su jefe de prensa. Yo le conozco desde hace bastante tiempo, porque hicimos juntos alguna campaña electoral del entonces presidente Aznar subidos a la caravana de periodistas. Jugamos muchas partidas de mus en aquellos largos viajes en autobús por las carreteras de este país. Entonces Lacalle era un tipo normal, con el que se podía mantener una conversación largo y tendido, y discrepar de sus opiniones sin que a cambio te dedicara una sonora bofetada lingüística. Luego, cuando Aznar ganó las elecciones, él siguió siendo corresponsal de su periódico en el Congreso, conoció a Rodríguez y compartió con él muchas partidas, lo que ayudó a labrar una amistad que confluyó en su actual trabajo en Moncloa. A partir de ese momento, aquel periodista amigo de compartir charlas y mus, se volvió un sectario, como le suele ocurrir a toda la izquierda: ya solo habla con quien le interesa, y para él existen periodistas buenos -los suyos- y malos -los críticos con el Gobierno-.

Es verdad que mientras al Gobierno las cosas le han ido relativamente bien, Lacalle iba repartiendo sonrisas por los pasillos del Congreso a todo el que se dejara querer. Pero en las últimas semanas, su actitud ofrece una medida bastante aproximada del estado de nervios en que se ha instalado el Gobierno de Rodríguez. No es para menos. De entrada, la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, acude todas las semanas a la Sesión de Control a recibir una sobredosis de su propia medicina gracias al buen hacer de la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría. Ya he escrito sobre esto, y tiempo habrá de volver, pero lo cierto es que De la Vega ha perdido, no ya el norte, sino la brújula entera y yo creo que, a tenor de las deplorables respuestas a la portavoz popular, debe sufrir pesadillas la noche anterior. Este es un asunto que trae de cabeza a su equipo, entre ellos a Lacalle, que ahora invierten su tiempo en los pasillos intentado convencer a los periodistas de que Sáenz de Santamaría es un bluf, hasta el punto de que ahora el propio Lacalle ha descubierto la insuperable calidad parlamentaria de Zaplana y Acebes, después de haberse pasado cuatro años poniéndolos a caer de un burro. Ya sabía yo que les iban a echar más de menos en la bancada socialista que en la ‘pòpular’.

Lacalle ha cambiado el tono. Se ha vuelto agresivo, faltón, y acercarse a él, aunque sea para hacerle una broma, es un peligro, porque en lugar de aceptarla de buen humor te responde con un exabrupto pasado de frenada. Mejor marcar la distancia, que quieren que les diga. Y es que lo de De la Vega es un mal menor. Lo cierto es que este Gobierno está demostrando un nivel de incapacidad y de inoperancia excesivo a fuer de negar la realidad y de mentir a los españoles. A Rodríguez se le ha visto el plumero hasta un punto exagerado. Ya nadie duda en este país -salvo esos incondicionales que no piensan- de que nos ha engañado, y mentido. La crisis se le ha venido encima con una despiadada crudeza, pero él sigue negándola atrincherado en su particular España va bien o, mejor, España está en la champios league de la economía, mientras todos los indicadores económicos están ya en una situació considerablemente peor que la que heredó en 2004 del Gobierno de Aznar. ¡Qué cruz! Pero, fíjense, eso no es lo peor que le está pasando: lo peor es que, encima, por primera vez en cuatro años, el PP está consiguiendo robarle las banderas, y los apoyos.

Nadie hubiera imaginado, hace tan solo unos meses, que todos los grupos parlamentarios, salvo el PSOE, votarían mociones, resoluciones e iniciativas del Partido Popular derrotando al Gobierno –si me lo dicen hace seis meses, me parto de la risa-. Por primera vez en todo este tiempo, la Junta de Portavoces ha recuperado su naturaleza democrática, y ha pasado algo que parecía imposible: el presidente va a comparecer a petición de la oposición. ¡Ese es el verdadero valor de la democracia! Y en esa magnitud hay que entender lo que está pasando. Este Gobierno ya no puede imponer sus decisiones por mayoría, ya no puede ejercer el poder con el autoritarismo propio de una dictadura parlamentaria en la que el que tiene más votos toma todas las decisiones, sino que ahora está obligado, de verdad, a pactar pero, sobre todo, a cumplir lo que le exige el Parlamento que es donde reside la soberanía nacional. Si a eso se une que ya no puede decir que el PP es machista, ni racista, ni ninguna de esas delicadezas que le ha venido dedicando hasta ahora, porque resulta que Rajoy se ha rodeado de mujeres y Rodríguez ha tenido que aceptar la política de la UE respecto de la inmigración, apaga y vámonos.

Su único reducto para seguir creyendo que puede convencer a los españoles de que lo importante son sus tonterías, se llama Bibiana Aído, con sus teléfonos, sus bibliotecas y sus crímenes contra la lengua castellana. En lo demás ya no es creíble, y encima llega Rajoy y gana el Congreso, y de cara a la opinión pública entierra el aznarismo, y eso en el PSOE ha tenido que caer como una bomba: ¿de qué les van a acusar ahora? Ya no vale decir que es Aznar el que manda en el PP, porque ha quedado claro, muy claro, que no es así. Cuando parecía que la crisis del PP se llevaba por delante las expectativas del principal partido de la oposición, Rajoy ha conseguido enederezar el rumbo de su nave y ahora navega con viento a favor. Y en las próximas entregas del CIS vamos a ir viendo como todo esto se plasma en un recorte muy importante de la distancia que separó a ambos partidos en las elecciones del 9-M. Eso, si en Moncloa no tienen ya esos datos, y como no saben de que manera reaccionar, lo hacen con nerviosismo, faltando a los periodistas, y buscando de nuevo que el PP caiga en la trampa de la crispación. Pero esta vez, querido Lacalle, os vais a quedar con las ganas.

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Aznar se ha convertido en una burda caricatura de sí mismo, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 23 junio, 2008

José María Aznar llegó a Valencia el viernes a las dos de la tarde. Lo hizo a bordo de un jet privado, propiedad de un rico empresario guatemalteco, y acompañado de amigos mexicanos –ricos también-, que aterrizó en el aeropuerto de Manises a esa hora. Curiosamente, no sería hasta las cinco y media de la tarde cuando el presidente hacía su entrada triunfal, atusándose su larga melena, en el recinto de la Feria de Muestras de Valencia donde se celebra el XVI Congreso del PP. La misma melena que luce en la última portada de la revista Hola en la que aparece junto a su mujer, Ana Botella, al lado del empresario italiano Flavio Briatore, quien, dicen, se ha embolsado la nada despreciable cantidad de dos millones de euros: exclusiva al canto de su boda con la dueña de uno de los tangas –puesto- más famosos de la red. Así de bajo ha caído quien fuera el mejor presidente que ha tenido, hasta ahora, la democracia española –con permiso de Adolfo Suárez, al que los españoles han elevado ya, con razón, a los altares. La melena se la atusa, todo sea dicho, cada diez segundos. Aznar se gusta, eso es evidente: seguro que se besa cada mañana cuando se mira en el espejo.

Pero quien mudó su bandera de honestidad y austeridad por la de la buena vida y los negocios con gente al menos sospechosa de no ser todo lo honesta y ética que se espera de ella, no es quien para dar lecciones. Sobre todo, cuando en su ejercicio de soberbia y vanidad no admite la más mínima autocrítica a su gestión. Digámoslo de una vez y todo lo alto y claro que cabe decirlo: Aznar gobernó muy bien su primera legislatura, pero en la segunda tiró por la borda todo lo que había logrado hasta ese momento, y esa fue la razón de que el PP perdiera las elecciones en marzo de 2004. Es decir, esas elecciones las perdió Aznar, no las perdió Rajoy. En los dos últimos años de su segunda legislatura, Aznar consiguió que todo el país le acabara odiando, y ese sentimiento sigue instalado hoy en día en nuestra sociedad. Por eso, lo mejor que le pudo pasar el viernes a Rajoy fue que Aznar le hiciera el gesto de desprecio que todos los que asistimos al Congreso vimos sin salir de nuestro asombro. Y que ayer, en su discurso, volviera a ser igual de grosero que fue el día anterior, pero esta vez con palabras.

Lo de menos es si Aznar tiene o no razón en lo que dice. Derecho a expresar su opinión, todo el del mundo. También Acebes, el día anterior, expuso la suya en algunos puntos distante de la que ahora domina en Génova 13. Pero fue elegante, y agradecido. Aznar no. Aznar fue soberbio y, en algunos aspectos de su intervención, lamentable. Porque ya no se trata sólo de que no reconozca sus propios errores, como la gestión inadecuada de la crisis de Iraq y, ya no digamos, penosa de la del 11-M. No, es que además o miente conscientemente, o es tal el grado de narcisismo que le invade que se ha olvidado de lo que él hizo cuando le reprocha a Rajoy lo que hace ahora. ¿Cómo puede afirmar que él hizo una renovación del PP a través de la integración? Que se lo pregunten a Miguel Herrero, a Fernando Suárez, a Segurado, a Alzaga y a todos los que él envió al ostracismo: entonces hizo lo que tenía que hacer, un nuevo PP más abierto y más centrado. ¿Por qué ahora no puede hacer lo mismo Mariano Rajoy cuando es evidente que los cambios sociales lo exigen?

Dice Aznar que él primero ganó las elecciones y, después, se dedicó al diálogo y a los acuerdos. Ya. Y aquello de la ‘pinza’ con Anguita se lo inventó Pedrojota ¿no? Aznar no hablaba antes con nadie. Era mudo. ¡Y un cuerno! Pero, ¿es que pretende tomarnos por idiotas a los que ya en aquella época cubríamos la información del PP? ¿Es que se cree que no nos acordamos –yo, por lo menos, sí- de cómo tejía su red de acuerdos con el nacionalismo moderado e incluso se iba de vacaciones con Durán i Lleida? Un señor, don Josep Antoni, todo sea dicho, y desde aquí le envío un afectuoso saludo. Pero, lo que todavía me parece más humillante viniendo de él: hoy, casi 20 años después, ¿se le ha olvidado el gesto de generosidad que tuvo con él Manuel Fraga cuando rompió su carta de dimisión en el Congreso de Sevilla? ¿Tendría él el mismo gesto de generosidad con Rajoy? No. ¿Saben por qué? Porque la talla moral y humana de José María Aznar hoy, repito, hoy, no le llega ni a la suela de los zapatos a la de Don Manuel. Y miren que yo creo que el viejo fundador debería ya de irse a su casa a descansar.

Lo que ofreció ayer Aznar a los compromisarios del PP reunidos en una abarrotada sala de plenos de la Feria, fue puro inmovilismo. Que no cambie nada. Que sigan los mismos. Que el PP no se mueva, que no se adapte, que no acepte que la sociedad evoluciona. El inmovilismo es un cáncer para la democracia y, sobre todo, para la libertad, esa libertad de la que a él tanto le gusta hablar. El inmovilismo es la raíz del totalitarismo porque cuando se enquista se vuelve autoritario y displicente. El inmovilismo es una negación. Es la negación de los propios errores, es la negación de que uno se ha vuelto viejo, que ya no percibe la realidad. Es una resistencia a lo nuevo, porque lo nuevo implica cambios y movimiento.

Aznar es, ya, el pasado. Un pasado del que el PP no tiene por qué avergonzarse, como tampoco tiene por qué avergonzarse del pasado de AP. Forma parte de su historia, para lo bueno y para lo malo, pero de los aciertos y de los errores se aprende, siempre para mejorar, nunca para mantenerlos. Lo que propone Aznar es una muerte lenta para el PP, y solo la certeza que tiene el nuevo equipo de que las cosas no pueden seguir igual es lo que hará que el PP vuelva a convertirse, de verdad, en una alternativa de Gobierno. Y, no se equivoquen, eso no significa renunciar a los principios, sino ser firme en su defensa al tiempo que se abre el partido a una sociedad en permanente cambio. Y Aznar, para eso, ya no sirve.

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Muertos de lujo en los armarios de FJL y Pedrojota, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 17 mayo, 2008

No piensen que esto que se está viviendo en el lupanar de la derecha nace en la noche del 9 de marzo, cuando las urnas vuelven a dejar al PP al borde de una victoria que se hace imposible. Esto viene de mucho más atrás. De hecho, el origen habría que situarlo en 2003, cuando el ‘Dedo de Dios’ –es decir, el de Aznar-, designa a Rajoy como hijo suyo y lo envía a su particular Vía Crucis que acaba en el Gólgota del 11-M. Aquel mes de septiembre de 2003 hubo un vencedor y dos derrotados que, sin embargo, no se dieron por vencidos y dejaron que el plato de la venganza se enfriara, mientras se afilaban las armas mediáticas. Después de la muerte en la cruz de las bombas de Atocha, vino la resurrección de Rajoy, pero como hablamos de mortales y no de dioses, desde ese mismo momento unos y otros tomaron la decisión de volver a crucificarlo.

Puede parecer una comparación poco afortunada. Aún así, lo cierto es que durante toda la pasada legislatura Rajoy lideró el PP mientras estos de los que hablamos intentaban, por todos los medios, arrebatarle la silla. El intento más claro, sin embargo, se produjo el verano pasado cuando Pedrojota -que ya hemos dicho que es menos constante es sus filias y en sus fobias- se sacó de la manga aquel artículo titulado ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, en el que recomendaba vivamente a Rajoy que metiera al enemigo en la cocina de su casa, dicho de otro modo, que llevara a Rodrigo Rato en la lista.

Un Rodrigo Rato que había anunciado su vuelta del exilio americano en el momento oportuno, es decir, a menos de un año de las elecciones y con su imagen inmaculadamente limpia de polvo y paja, y al que algunos le organizaron incluso una ‘operación Rato’ destinada a ponerle a él de candidato y dejar a Rajoy como presidente del partido… Una bicefalia imposible. De aquella aventura pedrojotística Rato salió, francamente, bastante mal parado, hasta el punto de que es poco probable que se encuentre en condiciones de volver a la política activa salvo que, como decía ayer Jesús Cacho, sea por la puerta grande que le lleve a las escalinatas del Palacio de la Moncloa. Pero no le veo haciendo oposición desde el banquillo.

A partir de ahí, la COPE y El Mundo se repartieron los papeles: por las mañanas Jiménez Losantos no daba tregua a Rajoy, mientras desde las páginas del diario de Pedrojota se le ofreció el beneficio de la duda, petición de voto para él incluida, hasta el 9 de marzo. Pasó lo que pasó, no vamos a andar recordándolo, y entonces desde el papel y desde las ondas arreció la campaña de acoso. La primera en lanzarse al ruedo, animada por ambos protagonistas del periodismo participativo, fue Esperanza Aguirre. La presidenta, sin embargo, fue consciente de que se estaba metiendo en un callejón sin salida y se apartó oportunamente.

Además, a Aguirre le salva que tiene poder y un partido, el de Madrid, que hoy por hoy está con ella, pero es consciente de que la aventura le ha infligido daño en su imagen y en sus aspiraciones. Una retirada a tiempo… ya saben. De esa operación y de otras menores salió mucho más dañado y perdido para la política Eduardo Zaplana, aunque los suyos digan que es una retirada temporal… Las retiradas temporales casi siempre acaban siendo definitivas.

Y van tres bajas. La cuarta, probablemente, la forzó el propio Rajoy marginando a Ángel Acebes en lo que yo mismo he considerado una acción poco noble por su parte con quien le guardó lealtad todo este tiempo, pero enseguida utilizaron Pedrojota y Jiménez Losantos la retirada del secretario general como una causa propia. Y van cuatro. Las opciones iban mermando considerablemente, aunque, eso sí, el daño al partido crecía proporcionalmente. Había que intentar un nuevo asalto, y ya desde la semana pasada se fueron calentando los motores de la ‘operación San Gil’, liderada por Mayor Oreja. Si salía bien, Rajoy podía quedar muy, pero que muy tocado, porque ahora ya no se trata de ir a por él en el Congreso, sino de que no llegue al Congreso.

Pero fallaron en la excusa, es decir, la ponencia, y María San Gil quedó en evidencia cuando el texto que se facilitó a los medios recogía todas y cada una de sus propuestas. Mayor Oreja corrió al auxilio de su pupila, mientras el resto de compañeros del País Vasco empezaban a mirar para otro lado… Dos bajas más, y van seis, y a Rajoy le resuelven, de un plumazo, el problema del País Vasco, porque no iba a ser él quien le dijera a San Gil que no podía ser la candidata. Obviamente, si Rajoy gana el Congreso, Mayor Oreja no tiene más remedio que abandonar la política activa dado que su apuesta contra el líder del PP ha sido muy firme. La cara, para Rajoy, es que cada vez quedan menos pesos pesados que puedan hacerle sombra… Superados estos trances, si Aznar no se presta a una jugada de este tipo, poco más se puede hacer, aunque en estos cuarenta días lo seguirán intentando.

La cruz, para él pero, sobre todo, para el PP y para sus diez millones y pico de votantes, es que, en efecto, el líder se va quedando sólo, pero también se descapitaliza el partido, falto de figuras de peso y renombre, de referentes a los que la sociedad pueda mirar y sentir esa seguridad que aportan nombres como el de Rato, Mayor Oreja, San Gil… Me he preguntado muchas veces si no hay nadie en el PP que se dé cuenta de lo que de verdad está ocurriendo, de cómo por la obstinación casi enfermiza de dos medios de comunicación el partido más importante de España, la única alternativa real al Gobierno de Rodríguez, se está quedando sin todo aquello que le confiere cuerpo y alma.

Era lógico que después de una derrota que, sin embargo, no era una catástrofe, el PP afrontara un cierto debate en su Congreso sobre ideas y estrategias. En lugar de eso, se ha dejado llevar por quienes han visto en la crisis del PP una oportunidad de negocio, y como había cuentas pendientes desde el año 2003, no hubo que esforzarse mucho para encontrar a quienes estuvieran dispuestos a colaborar. El resultado, armarios llenos de cadáveres, y quién sabe cuántos más de aquí a junio. A lo mejor, incluso, consiguen el de Rajoy, pero entonces habrá que ir a buscar un líder para el PP en algún head hunter.

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Sor De la Vega y el Padre Zapatero, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Política, Religión by reggio on 10 mayo, 2008

Es un clamor social. Los sondeos de opinión coinciden en situarlo como el primero de los problemas que afectan a los españoles. Millones de personas salen a diario a la calle reclamando soluciones… ¡Ah! No. Perdonen. ¿Qué, habían pensado que se trataba de la crisis económica? No, hombre, no. Me refiero a la laicidad. No hay reunión de vecinos, tertulia de bareto o timba de cartas en la que no se trate el tema. Es lo único que, de verdad, interesa a los ciudadanos de este país. Hace un siglo se colgaba a los curas y se quemaban las iglesias. Ahora, como estos ‘rojos’ de visa oro y Chanel 5 son un poco –sólo un poco- más civilizados, les atizan a los curas con la Ley de Laicidad. El otro día salió Sor De la Vega, madre superiora de la Orden de la Laicidad, de la que es Padre Prior Rodríguez Zapatero, a explicárnoslo, y los hermanos de la orden ya nos han dicho que de lo que se trata es de que, a partir de ahora, sea el Estado el que eduque las conciencias de nuestros jóvenes. Es decir, una versión edulcorada, pero igualmente peligrosa, de la ficción orweliana llevada a la práctica por este Gobierno populista-laicista.

Les voy a ser sincero, yo creo en el laicismo –a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César-, y a mí me parece muy bien que la Iglesia Católica se autofinancie y, si me apuran, en condiciones normales soy totalmente partidario de que la religión se saque de las escuelas públicas y su enseñanza se circunscriba al ámbito de los colegios privados y, por supuesto, del entorno parroquial y familiar. Es más, les diré que si se trata de defender determinadas prerrogativas de los curas que considero obsoletas, conmigo que no cuenten para salir a la calle a manifestarme, sobre todo porque luego no me defienden cuando resulta que quiero objetar para evitar que mis hijos estudien el catecismo socialista, y todo por no contrariar a las autoridades que son las que ponen dinero para sus colegios concertados. La hipocresía es una cosa que llevo muy mal en general, pero mucho más si se trata de quienes supuestamente van por ahí dando lecciones de moral. Pero esta no es una situación normal, esta es una situación extremadamente peligrosa, porque lo que está haciendo este Gobierno radical es sustituir unas creencias por otras, una religión por otra, una fe por otra fe.

Estos tios que tanto despotrican de la Iglesia y que tanto la acusan de intolerante, resulta que son los peores censores, los mayores inquisidores, los más terribles dictadores de la moral socialista. Si no compartes su ideología de género, te excolmulgan socialmente y te convierten en un proscrito, y eso porque no pueden quemarte en una hoguera, que si no lo harían. Sor De la Vega es como Torquemada, y al Padre Prior Zapatero le podríamos llamar Rodríguez el Inquisidor. Lo peor de todo es que, encima, tienen la sensibilidad sobre los derechos humanos en el culo, con perdón. ¿Pues no va y dice la madre superiora de la Orden que las mujeres vieron peligrar su derecho a la intimidad en las clínicas abortistas? Pero de los derechos de los seres humanos más débiles e indefensos, es decir, de los bebés que todavía se encontraban dentro del seno materno y que fueron descuartizados en esas clínicas, de esos derechos no se ocupa este Gobierno, ¿verdad? Claro, los fetos no votan. Al Gobierno de Sor De la Vega y del Padre Zapatero no le importa autorizar el asesinato de niños y de enfermos terminales o incapacitados porque no acuden a las urnas.

Esta va a ser la legislatura de la religión oficial, de la imposición dictatorial de una moral perversa y obscena: esa que situa la igualdad por encima de la libertad y que prima el valor de la muerte frente a la vida. Esta va a ser la legislatura del aborto, de la eutanasia y de la merma definitiva de los derechos y las libertades individuales en beneficio de unos valores colectivos de factura más que dudosa y, sobre todo, peligrosa. Para ello no dudarán en desprestigiar a la Iglesia, intentarán cortarle sus fuentes de financiación y en ese empeño cuentan con aliados poderosos -¿han visto los anuncios de La Secta llamando a los contribuyentes a la rebelión fiscal contra los obispos?-, y sin embargo no se dan cuenta de que muy difícilmente el Estado podría asumir la labor social que hace la Iglesia Católica y que no lleva a cabo ninguna otra confesión. Pero para dañar a la Iglesia, su voluntad es la de primar a otras confesiones, algunas tan increiblemente nocivas para nuestra sociedad y tan contrarias a los derechos humanos y a esos valores de igualdad que se supone defiende este Gobierno, como el Islam. Los primeros compases de esta legislatura son demoledores, y lo peor está por venir.

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¿Quién tiene miedo a Mariano Rajoy?, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 19 abril, 2008

Mi amigo Nicolás Redondo Terreros es un socialdemócrata. Yo no. Yo soy un liberal. Pero mi amigo Nicolás Redondo Terreros –al que no se qué gracia le hará que le cite- no me tiene ningún miedo, ni yo se lo tengo a él. ¿Por qué habría de ser de otra manera? Entre Nicolás Redondo Terreros y yo existen muchas afinidades, y también muchas diferencias, pero somos perfectamente capaces de entendernos en lo fundamental, de compartir algunos objetivos comunes en lo que a las máximas aspiraciones de libertad del individuo se refiere. Y los dos sabemos que sobre la base del miedo, del temor, es imposible construir una democracia avanzada y alcanzar esas cotas de libertad que todos deseamos. Lo sabemos porque hemos vivido –él con mucha más intensidad que yo- la dictadura del miedo en el País Vasco y somos plenamente conscientes de que el voto emitido bajo esas condiciones será legítimo, pero carece de las mínimas garantías democráticas.

El miedo es, sin duda, uno de los mayores enemigos de la libertad y, por lo tanto, de la democracia. Aquel que vota por miedo no es libre. Su voto cuenta como cualquier otro, porque a nadie se le hace un examen antes de depositar su papeleta en la urna, pero en su fuero interno quien vota por ‘temor a’ debería ser consciente de que está ejerciendo su derecho en condiciones inferiores de libertad que otros. Con todo, el recurso al miedo es bastante habitual, sobre todo en una izquierda radical consciente de que lo necesita para alcanzar sus objetivos. El recurso al miedo forma parte de la tradición estalinista y del fascismo, pero es absolutamente ajeno al liberalismo. Quienes se llaman liberales pero recurren al miedo, mienten. Decía Isaiah Berlin que “los hombres no se dirigen a sí mismos y no son, por tanto, libres cuando su comportamiento es causado por las emociones mal dirigidas, por ejemplo, los miedos”, o los odios. Hemos vivido una experiencia reciente en este sentido: la pasada legislatura se fundamentó en esas dos emociones: el miedo y el odio al PP. El trabajo de cualquier liberal que se precie debería ser el de intentar desterrar esas emociones de nuestra convivencia.

No es casualidad que quienes desde los medios de comunicación esgrimen el ‘temor a’ como una cualidad del candidato temido provengan del activismo bolchevique. Pero lo cierto es que entre las lecciones que cabe extraer del resultado del 9-M está la de que uno de los trabajos esenciales del PP en esta legislatura es, precisamente, combatir ese temor que desde la izquierda se ha incrustado en una parte importante de la sociedad y que ha convertido al PSOE, como dijo Mariano Rajoy en su discurso ante la Junta Directiva de su partido, en el albergue de los recelos que esa parte importante de la sociedad tiene hacia el centro-derecha democrático. Y, desde luego, lo que no parece una estrategia acertada para combatir ese temor es crear más temor o hacer causa del mismo como una virtud. Tal cosa demuestra una preocupante ausencia de juicio y, como diría Hume, “si un hombre tuviese las mejores intenciones del mundo y estuviera apartado en grado sumo de toda injusticia y violencia, nunca lograría hacerse respetar si no tuviera, al menos, una porción moderada de talentos y entendimiento”.

Talentos y entendimiento es lo que parece que hace falta en este debate precongresual del PP. Talentos y entendimiento para comprender que la batalla ideológica de nuestros días no se resuelve tanto en el terreno de las políticas como en el de los comportamientos: la diferencia entre un liberal y un no-liberal no se encuentra tanto en los principios ideológicos –las líneas divisorias son muy difusas, y así en Estados Unidos un liberal es un demócrata de izquierdas, y sin embargo en Europa se le sitúa más a la derecha en la medida que la socialdemocracia ocupa el espacio a la izquierda-, como en las actitudes con las que el no-liberal se enfrenta a la idea misma de libertad en contraposición a las del liberal. Volviendo al terreno de la política nacional, el no-liberal –Rodríguez– actúa desde una concepción excluyente del poder y recurre al miedo para evitar perderlo. El liberal –Rajoy- procura el entendimiento y busca que la otra parte respete su derecho a la discrepancia. Si, como decía Berlin, “ser libre es ser capaz de realizar una elección no forzada”, el primero –Rodríguez- rechaza esa máxima, y el segundo –Rajoy- la defiende hasta la extenuación.

El PP es, en esencia, un partido liberal, en el sentido de que entiende la libertad como el valor más noble del ser humano. Obviamente, la existencia en sus filas de distintas sensibilidades –como el viernes destacaba acertadamente Cristóbal Montoro-, conservadores, centristas, democristianos, ultraliberales, etcétera, le obliga siempre a definir los parámetros ideológicos en función de las mismas, pero básicamente el liberalismo impregna toda su filosofía. Como tal, por tanto, su mayor anhelo debe ser lograr la aceptación de toda la sociedad, no los votos, entiéndase, sino la aceptación porque una sociedad democrática debe cimentarse sobre los valores de respeto y de disenso, y no de resentimiento y confrontación. Sin embargo, desde algunos púlpitos mediáticos lo que se busca es un liderazgo del PP que genere rechazo en una parte importante de la izquierda, tal y como ha ocurrido en las pasadas elecciones… De ser así, lo más probable es que el PP no consiga nunca superar en votos a su rival. La voluntad de Rajoy, sin embargo, es conseguir que, en efecto, nadie le tema. Y el día que lo consiga, habrá empezado a ganar las elecciones.

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Pasa la primera prueba, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 9 abril, 2008

Todos en pie, como una piña, los diputados del Grupo Parlamentario Popular se levantaron al unísono para aplaudir a Mariano Rajoy al término de su primera intervención de la tarde. Pero el aplauso se transformó en ovación después de la réplica a José Luis Rodríguez Zapatero, en la que Rajoy se subió a lomos de una de sus mejores tardes en el ruedo parlamentario. Ayer se celebraba la primera jornada del debate de investidura de Zapatero, pero el que realmente se examinaba era Rajoy.

Y pasó el examen con nota, según señalaban al término de ese primer cara a cara de la tarde entre Zapatero y Rajoy los diputados del Grupo Parlamentario Popular. Ninguno ahorraba elogios hacia su líder. Los había más entregados como Celia Villalobos que hablaban de un discurso magnífico, y más cautos como Eduardo Zaplana, para quien Rajoy estuvo muy bien en la réplica, al tiempo que reconocía que este debate es muy complicado para el líder de la oposición.

Por supuesto, el equipo de dirección del Grupo, con su portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría a la cabeza, no podía ocultar la satisfacción que les producía el triunfo de su líder en una plaza tan complicada, en la que no solo había que ganar en el campo contrario, sino también en el propio. Y es que, sin lugar a dudas, la intervención de ayer de Rajoy había despertado una indudable expectación en las filas de su Grupo, e iba a servir de termómetro de la propia predisposición del líder del PP.

“Se crece en los momentos difíciles”, señalaba un diputado de su entorno más próximo. Incluso entre los supuestos ‘disidentes’ había satisfacción, aunque los Pujalte y compañía no ocultaban, también, que éste era solo un paso más en el largo camino hacia el Congreso del PP del mes de junio. La frase menos entusiasta correspondía a uno de los diputados que se sienten marginados por la nueva dirección: “Bien, pero insuficiente”.

El corrillo más numeroso, para Sáenz de Santamaría

Jorge Moragas, uno de los diputados que estos días atrás habían pedido esa renovación de ideas en el PP de la que tanto se habla, se mostraba muy elocuente: “Ha sido un gran discurso, una gran actuación de Rajoy”. Prueba de ello es que, inmediatamente acabado el debate, los diputados del PP, sobre todo los más próximos a Rajoy, salieron en desbandada al pasillo del Hemiciclo para trasladar a los medios su impresión del debate. Los corrillos no se hicieron esperar.

El más numeroso lo acaparó la nueva portavoz del PP. Visiblemente satisfecha, Sáenz de Santamaría destacó la solidez del discurso y, sobre todo, de la réplica de Rajoy frente a la cascada de datos, muchos de ellos erróneos, esgrimidos por Zapatero. La portavoz ‘popular’ aprovechó para aclarar que su partido no es favorable a pactos verbales contra el terrorismo y que, por el contrario, cree eso y cualquier pacto debe ser transparente, tener una hoja de ruta y seguir unos procedimientos claros.

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Rajoy se guarda un ‘as’ en la manga: llevará a Gallardón en su lista si Aguirre se presenta como alternativa, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 5 abril, 2008

Las espadas en el Partido Popular están en alto. El almuerzo que el pasado miércoles celebraron la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el líder del PP, Mariano Rajoy, en un conocido restaurante de la ciudad, lejos de calmar las turbulentas aguas que recorren Génova, acabó en tablas, es decir, que de aquí al Congreso de junio puede pasar de todo. Rajoy solo consiguió arrancar de Aguirre el compromiso de que cualquier decisión le sería comunicada previamente. Según ha podido saber este diario de fuentes próximas a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Aguirre le dijo a Rajoy: “Mariano, yo no voy a presentarme, pero si alguna vez cambiara de opinión tú serías el primero en saberlo”.

De ahí que el líder del PP se guarde un ‘as’ en la manga: si Aguirre decide encabezar una lista alternativa a la de Rajoy en el cónclave de junio del PP, Rajoy incluirá en su lista a Alberto Ruiz-Gallardón como candidato a la Secretaría General. En el caso de que Aguirre decida apoyar la lista de Rajoy, el líder del PP no contaría con el alcalde para un cargo orgánico: “Ante todo, paz”, dicen fuentes de Génova.

El alcalde de Madrid se ha puesto a disposición de Rajoy y le ha mostrado su apoyo incondicional. También lo hizo Aguirre en un primer momento, sin embargo en el almuerzo mano a mano del pasado miércoles la presidenta fue muy ambigua respecto a la posibilidad de presentar o no una candidatura alternativa que contaría con el apoyo de importantes medios de comunicación y de diputados del Congreso que se han quedado sin los puestos que antes ocupaban.

El factor Rato

De hecho, hay un factor que podría desestabilizar los planes de Génova. Si Aguirre se presenta y luego en el último momento, durante la celebración del Congreso, decide retirarse para favorecer una candidatura de consenso, hay un nombre que suena en Génova para encabezar dicha lista: Rodrigo Rato. En este sentido se recuerdan las buenas relaciones del ex director gerente del FMI con la presidenta regional, y el hecho de que sus ‘colaboradores’ estén estrechamente ligados a los de Aguirre.

Uno de los más activos, y al que se ha podido ver en despachos del Palacio de Correos en la Puerta del Sol, es el anterior portavoz de Economía, Vicente Martínez Pujalte. Que el entorno de Rodrigo Rato esté también implicado en una operación para presentar una lista alternativa a la de Rajoy es lo que más preocupa en Génova 13. De ahí la iniciativa de Rajoy y el encuentro con Aguirre, algo que no ocurría desde hacía bastantes meses, como se han encargado de recordar desde la Puerta del Sol.

El objetivo del líder del PP era llegar a un pacto, pero lo máximo que consiguió fue el compromiso de Aguirre de comunicarle antes cualquier decisión que vaya a tomar, especialmente si se trata de encabezar la citada lista. Los promotores de la misma esperan poder hacer pública su presentación tras el debate de investidura de Zapatero, con el fin de conseguir al menos el 20% de los avales necesarios para poder concurrir en el Congreso de junio.

Las ‘otras’ listas

No es la única lista alternativa que se está barajando. Algunos jóvenes diputados del PP que se han visto, según ellos, marginados por la actual Dirección del Grupo, encabezados por el diputado castellano-manchego Alejandro Ballesteros, también están trabajando en la misma dirección. En la calle Génova ya se da por hecho que la lista de Rajoy no será la única que se presente en el Congreso de junio, pero añaden que “eso va a ser bueno para que nadie pueda decir que es un Congreso a la búlgara”.

Desde la militancia también ha habido intentos de formar una candidatura que, en principio, no parece que vayan a progresar. La primera en postularse fue la militante María Cristina Castro, de la que no se ha vuelto a oír hablar. La segunda candidatura nacía con el nombre de Esperanza2012, pero ya ha desaparecido de internet la web que la cobijaba, lo que se interpreta como una señal de que Aguirre tiene intención de presentarse, pero con una lista de mayor peso político.

Si Aguirre concurre, las cuentas de Génova ofrecen un saldo favorable a Rajoy entre los compromisarios, ya que en principio contaría con los de Valencia, Andalucía, Galicia, País Vasco, Murcia, Canarias y Castilla y León con total seguridad. En duda estarían las demás comunidades, y en contra Madrid, pero solo con las citadas obtendría la mayoría de votos en el Congreso, aunque no la unanimidad, pero en Génova recuerdan que “Zapatero ganó con mucho menos, y ahí está”.

Aznar no se posicionaría

Rajoy podría contar con otro apoyo importante, aunque fuera por omisión: el de José María Aznar. El ex presidente del PP se ha mostrado abiertamente contrario a que Esperanza Aguirre presente una candidatura alternativa a la de Rajoy, y tampoco le haría gracia otra encabezada por Rodrigo Rato. Y aunque fuera del PP tiene poco predicamento, lo cierto es que entre la militancia y los votantes de este partido, Aznar sigue conservando un ascendente muy importante.

En principio, Génova cree que Aznar se mantendría al margen, pero si el ex presidente ve en peligro la unidad del partido, podría decantarse por apoyar a Rajoy, sobre todo si éste incluye en su lista al que desde siempre ha sido uno de los preferidos de Aznar para llevar a cabo la ‘renovación’, es decir, el alcalde de Madrid. Según estas fuentes, el ex presidente es partidario de que el PP vuelva a afrontar una fase de renovación de ideas y personas, como la que él llevó a cabo en 1989-1990, para volver a centrarlo.

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“Busco hombres para un viaje peligroso”, de Federico Quevedo en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 13 marzo, 2008

Todo lo que rodea estos días al Partido Popular tras la derrota del 9-M tiene un aire épico. A veces las epopeyas son preludio del desastre, el anuncio de una gesta heroica que acaba con el hundimiento o la muerte de sus protagonistas. En alguna ocasión he traido a cuenta la epopeya de Leónidas y la defensa inútil del paso de las Termópilas para evitar el avance del ejército persa a las órdenes de Jerjes I. Es verdad que ese tipo de gestas heróicas son las que perduran en el tiempo, aunque costara la vida a quienes las protagonizaron. Pero también hay ocasiones en que las gestas, siendo igual de heróicas, tienen finales felices. Ayer les hablaba de la epopeya de Lord Shackleton y la conquista de la Antártida, y me van a permitir que continúe con el ejemplo, porque creo que puede ser muy significativa su interpretación.

Rajoy, después de su decisión del martes por la tarde, se enfrenta al dilema de si al final de su viaje será Leónidas o será Shackleton, de si perderá la vida –es un decir- en el intento, o logrará llegar al eje de la Tierra y alcanzar la victoria final. De entrada, su ánimo se asemeja más al del héroe inglés de la Antártida que al del héroe espartano de las Termópilas. El primero es consciente de que el viaje que emprende es peligroso, y de que incluso es posible que no vuelvan del mismo, y procura no dejar nada al azar para evitar disgustos. El segundo, sabedor de que está en inferioridad de condiciones, sin embargo deja su incierto futuro en manos de los hados y los dioses y llevado por su exceso de confianza desprecia a quien, finalmente, se convertirá en su peor enemigo. Shackleton no engaña a nadie, todos saben que la aventura es arriesgada. Leónidas no deja de ser un fanático que promete el cielo a cambio de una muerte segura.

“Men wanted for hazardous journey. Smoll wages. Bitter cold. Long months of complete darkness. Constant danger. Safe return doubtful. Honour and recognition in case of success” (“Se buscan hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. Incierto retorno. Honor y reconocimiento en caso de éxito”)… El anuncio que Shackleton puso en The Times –y que puede leerse en la fachada de la Casa de América- unos meses antes de la expedición no podía ser más elocuente. Quienes se apuntaran al viaje, nunca podrían decir que no sabían a lo que iban. Quienes se sumen al nuevo proyecto de Mariano Rajoy, saben que les espera una larga travesía por el desierto de la incomprensión y el conformismo, que deberán luchar contra todo tipo de peligros y de trampas fuera y, sobre todo, dentro de su partido. Si fracasan, muchos de ellos se verán obligados a decir adios a la política. Pero si culminan con éxito la travesía, les esperan las mieles del triunfo y del poder.

Que el viaje es peligroso y el final incierto, no lo duda hoy nadie. De entrada, son muchos los que creen que Rajoy debería haber dado paso a la sucesión en el PP, por lo que está obligado a hacer esfuerzos ímprobos para demostrar que su decisión ha sido un acierto. La elección del timonel es un factor clave a la hora del éxito o del fracaso en una expedición. ¿Puede Rajoy conducir a su nuevo equipo al éxito? Son muchos los que dudan, pero yo creo que de las cenizas del 9-M ha surgido un nuevo Rajoy, más entero, con más mala leche si me apuran, decidido a no dejar pasar ni una a su contrario, investido de ese espíritu épico con el que se forjan los héroes y los locos, y hay que estar un poco loco para seguir en la brecha pudiéndose haber retirado a los placeres mundanos que permite un beneficioso registro de la propiedad en Santa Pola. Pero de la copa amarga de esa locura bebieron en otros tiempos hombres como Adolfo Suárez, y gracias a ella hicieron grandes cosas por su país.

No les voy a ocultar que me alegro de la decisión de Rajoy, aunque creo que en el camino habrá muchos obstáculos y, seguramente, se cometerán muchos errores que, desde luego, no dejaré de resaltar. Lo primero, ahora, está bastante claro: “Men wanted for hazardous journey”. El equipo es esencial. Los hombres y las mujeres que han de acompañarle en esta nueva travesía deben cumplir unas condiciones, unos requisitos imprescindibles. No puede haber hipotecas y, en el fondo, aunque haya sido injusta la manera en que lo ha hecho, el martes Rajoy reconocía que durante la pasada legislatura su equipo era menos suyo de lo que él mismo hizo creer. Deben ser jóvenes, porque ya él eleva la media en un país en el que parece que solo valen los que todavía no cumplen el medio siglo. No deben tener referentes del pasado, por mucho que el pasado sea bueno para el PP y nada ni nadie deba renunciar a su historia. Y no debe haber ataduras, de ninguna clase, ni económicas, ni mediáticas, ni religiosas, ni… Libres, que es la única manera de afrontar un viaje con un incierto retorno.

Si esto es un error o un acierto, lo dirán el tiempo, las circunstancias y los resultados. Hoy es imposible pronosticar cual será el final del viaje, y quien lo haga cae en la incoherencia de la demagogia. Rajoy ha renacido con una entereza desconocida. Se le han remarcado las líneas de la tragedia endureciendo su rostro y, al mismo tiempo, ablandando su mirada. Es una buena combinación para el desconcierto. Nunca sabremos qué se esconde tras su aparente frialdad, y esa es la mejor fachada para quien se toma el tiempo necesario de cara a la venganza –electoral, se entiende-. La venganza, ya saben, es un plato que se sirve frío, y Rajoy tiene hambre de victoria porque esta vez se ha quedado con la miel en los labios, con el regusto amargo de quien se ha visto a las puertas de su destino y no las ha cruzado, y con la sensación de que, en el último momento, le han vuelto a robar la cartera. Y ya van dos veces.

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