Reggio’s Weblog

Crimen de Estado, Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 7 enero, 2009

TIEMPO RECOBRADO

La ferocidad de la ofensiva militar de Israel en la Franja de Gaza convierte lo que empezó siendo una represalia de discutible legitimidad en un crimen de Estado. Cuando uno de los ejércitos mejor armados del mundo bombardea una población indefensa, cuando utiliza indiscriminadamente tanques y misiles contra civiles y cuando impide el suministro de electricidad, alimentos y medicinas a más de un millón y medio de personas, eso se llama crimen de Estado, un delito sancionable por el Tribunal Penal Internacional.

Los dirigentes de los tres grandes partidos israelíes -Kadima, Likud y Partido Laborista- se han puesto de acuerdo para justificar esta brutal agresión con el argumento de que Hamas ataca con sus cohetes a las ciudades judías vecinas desde que sus soldados abandonaron el enclave hace tres años y se desmantelaron los últimos asentamientos.

Es cierto. También lo es que Hamas nunca ha aceptado la existencia del Estado de Israel ni se ha avenido a negociar, a diferencia de la OLP y del Gobierno palestino de Cisjordania. Pero ello no legitima una desproporcionada acción de guerra que ha provocado ya más de 500 muertos, la gran mayoría civiles y niños.

Los juristas de la Escuela de Salamanca ya definieron en el siglo XVI las causas de una guerra justa. Eran la defensa propia, la acción preventiva contra un tirano o el castigo a un enemigo culpable. Ninguna de estas condiciones se da, como tampoco se han respetado los límites de autocontención que establecía Francisco de Vitoria a la hora de llevar a cabo la guerra.

Si Israel cree que va a acabar con Hamas y lo que representa mediante este ataque criminal, se equivoca. También se equivocó cuando creyó que podría destruir fácilmente las bases de Hizbulá en el sur del Líbano. O cuando se anexionó nuevos territorios tras su victoria en la Guerra de los Siete Días.

Lo que está haciendo Israel -con la vergonzosa complicidad de Bush y sin testigos- es utilizar los mismos métodos que los judíos han sufrido a lo largo de la Historia. Su Ejército podrá matar a miles de personas en Gaza y destruir las bases de Hamas. Pero tarde o temprano pagará por ello, porque este conflicto no resuelve por la fuerza. El Gobierno judío ha hecho una apuesta suicida. La sangre de las víctimas palestinas alimenta ya las raíces de un terror que volverá a rebrotar en aquellas tierras.

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Neoevolucionismo, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Ciencia by reggio on 29 diciembre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

Si Charles Darwin pudiera levantarse de su tumba, quedaría estupefacto de algunas interpretaciones del evolucionismo. Me refiero a las teorías que intentan dar un sentido religioso al darwinismo con el argumento de que el azar no puede explicar la evolución.

Fue el astrofísico Alfed Hoyle quien intentó demostrar matemáticamente la imposibilidad de la evolución al azar. Siguiendo esta línea argumental, el profesor Herrero Brasas escribía hace pocos días en estas páginas lo siguiente: «cada una de los millones de coincidencias fortuitas, mutaciones y combinación de mutaciones al azar que han tenido que ocurrir para dar lugar a la extrema sofisticación del organismo humano (…) implican una posibilidad menor que la aparición de To be or not to be en un teclado al azar».

De ahí a sostener, como hacía Teilhard de Chardin, que la evolución confluye hacia un punto cósmico con Dios o que el Universo ha sido creado por un relojero como un mecanismo perfecto va un pequeño paso porque, si el azar no explica el proceso, sólo nos queda recurrir a una lógica inteligente, llamada Supremo Hacedor.

Estoy en absoluto desacuerdo con estas tesis -muy cercanas al deísmo- por tres razones. En primer lugar, porque la evolución no solamente está determinada por el azar sino también por la necesidad. Ahí esta el magnífico trabajo de Jacques Monod sobre la herencia genética. Richard Dawkins en El gen egoísta explicaba muy bien con ejemplos concretos como las especies van perfeccionando sus capacidades genéticas en el afan por adaptarse al medio. La araña inventa la tela para poder desplazarse por el aire.

En segundo lugar, los trabajos de Hoyle y otros matemáticos sobre las posibilidades de aparición de vida en nuestro planeta me parecen muy discutibles por el sesgo ideológico que introducen a sus planteamientos teóricos. Nada más relativo que el cálculo cuando se aplica a fenómenos naturales altamente complejos.

Y, en tercer lugar, estoy en desacuerdo con que la evolución tiene un fin teleológico porque ello parte de una idea del hombre como centro y culminación del Universo, lo cual es mirarse demasiado al ombligo.

En el año en el que se cumple el 150 aniversario de El origen de las especies hay que reivindicar el pensamiento de Darwin, como el de Marx, como puramente materialista en el sentido que la palabra tenía en la filosofía presocrática. Darwin y Marx querían interpretar la realidad a la luz de la razón y rechazaban todo tipo de explicaciones místicas.

Me siento muy cerca de ellos en un mundo donde surge de nuevo la tentación de visiones pseudorreligiosas y metafísicas de los fenómenos sociales y científicos. No estoy en contra de la religión, pero sí de quienes la utilizan como falsa moneda para entender lo que ya tiene una explicación sin necesidad de recurrir a la irracionalidad.

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Muere Montesquieu, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Derechos by reggio on 22 diciembre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

Uno de los fenómenos más inquietantes a los que estamos asistiendo en los últimos tiempos es la degradación del Parlamento, que se ha convertido en un cascarón vacío donde los diputados y los senadores se intercambian insultos y dirimen querellas que no interesan a nadie.

El último episodio de este proceso de deterioro es el debate y aprobación de los Presupuestos que tuvo lugar el jueves pasado. La votación fue un auténtico fraude, como dijo Cristóbal Montoro, pero no sólo porque las cuentas públicas se hayan quedado totalmente desfasadas sino, sobre todo, porque las decisiones del Congreso no sirven para nada, son puro papel mojado.

Explicaré lo que quiero decir: el Gobierno de Zapatero está tomando medidas como el plan de rescate de los bancos o la inversión de 8.000 millones para obras municipales al margen del Parlamento e incluso del Consejo de Ministros, que se limita a ratificar lo que el presidente ya ha anunciado públicamente.

Zapatero pacta con la banca unas ayudas de 250.000 millones de euros, equivalentes al 25% del PIB anual, que ni siquiera han sido debatidas o aprobadas formalmente por el Congreso, pero luego se enzarza con la oposición para polemizar en la Cámara sobre hechos que sucedieron en 1936.

La realidad es que hace ya mucho tiempo -desde la etapa de Felipe González- que las grandes políticas no se discuten en el Parlamento porque las decisiones las adoptan los jefes de Gobierno o se pactan en secreto con la oposición.

El Congreso se ha quedado para números como el que montaron recientemente Dolors Nadal, diputada del PP, y la ministra Elena Salgado en un apasionante debate dialéctico sobre los urinarios de La Moncloa.

Pese a su discurso regenerador, Zapatero es el menos interesado en revitalizar un Parlamento convertido en fachada de cartón que oculta las profundas carencias de nuestro sistema democrático. Al fin y al cabo, siempre se vive mejor en el poder si no hay incómodos controles.

Nunca he mitificado el Congreso porque soy consciente de sus muchas limitaciones en un sistema donde los diputados se ciñen a ratificar lo que decide previamente el Ejecutivo. Pero al menos deberían guardar mejor las apariencias.

Nuestra democracia ha ido derivando hacia un presidencialismo que contradice la letra y el espíritu de la Constitución. Se habla mucho de reformar la Carta Magna para poner un techo a las competencias de las autonomías, pero nada se dice del excesivo poder que han ido acumulando los presidentes del Gobierno, que asumen también la función de jefes del grupo parlamentario y líderes del partido.

El Congreso -con un personaje populista como Bono de presidente- se ha convertido en una caricatura de sí mismo y en una demostración de que la política ha degenerado en banal espectáculo. No en vano proclamó Alfonso Guerra la muerte de Montesquieu.

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La monarquía, institución sobreprotegida, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Derechos, Política by reggio on 10 diciembre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

La monarquía en este país se está convirtiendo en una institución intocable, tal vez como reacción a los excesos nacionalistas.

Las palabras de Joan Tardà me parecen irrespetuosas y ofensivas por la forma, pero creo que tiene todo el derecho del mundo a reivindicar la república frente a la monarquía. Supongo que eso es lo que pretendía hacer cuando gritó «muera el Borbón».

En primer lugar, creo que la Justicia no puede actuar contra él, ya que es diputado y goza de inmunidad parlamentaria en todo lo referente a sus actuaciones políticas. La jurisprudencia del Supremo es muy clara al respecto.

En segundo lugar, y entrando en el fondo, no creo que sea un delito gritar contra la monarquía salvo que exista una incitación a la violencia. Tan legítimo es alabar la trayectoria de este monarca como criticarle por sus errores.

Lo que resulta muy difícil de comprender es el exceso de protección del que gozan el Rey y la Familia Real en la clase política y los medios de comunicación, que han decidido santificar la monarquía como si muchos ciudadanos no tuviéramos memoria.

Reconozco que Don Juan Carlos ha jugado un papel importante en la consolidación de nuestra democracia, pero también es un hecho que los reinados de Alfonso XIII, Isabel II y Fernando VII fueron nefastos para España.

Quienes apelan continuamente al Código Penal para sancionar a quienes se manifiestan como Tardà, queman efigies reales o realizan caricaturas irrespetuosas ponen en evidencia la debilidad de una institución que no es capaz de someterse a la crítica.

Se me dirá que una cosa es criticar y otra ofender, pero los límites entre ambas acciones son muy difíciles de trazar. En una democracia como la española, debe existir una amplia libertad para expresarse sobre el Gobierno y las instituciones. Y ello incluye también la prerrogativa de burlarse, una conquista de nuestra civilización.

Entre otras razones, porque el monarca no deja de ser un alto funcionario que cobra de los Presupuestos Generales del Estado, sin que, por cierto, sepamos a estas horas cuál es su patrimonio personal.

La monarquía no puede basarse en la represión de sus detractores porque ello supone condenarla a repetir lo sucedido en 1931.

Personalmente me parece más asumible una república que una monarquía por razones de principio, pero no tengo dificultad en aceptar el criterio de la mayoría siempre que el Rey y la Reina cumplan sus obligaciones constitucionales.

Resulta mucho más escandaloso que los militantes del PP o de Ciutadans sean agredidos por dar un mitin en Cataluña que el hecho de que algunos pidan la abolición de la monarquía, porque puede haber democracia sin reyes pero no sin libertad de expresión.

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La laicidad, ni de derecha ni de izquierda, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Derechos, Política, Religión by reggio on 1 diciembre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

La decisión de un juez de ordenar la retirada de los crucifijos en las aulas de un colegio público de Valladolid vuelve a plantear crudamente el debate de la laicidad, que tanto encono suscita entre una izquierda anticlerical y una derecha alineada con las tesis de la Iglesia católica.

El concepto de laicidad -es decir, la separación del ámbito de las creencias religiosas de la organización política del Estado- se ha convertido en un espacio de confrontación entre los partidos en España.

Y ello se produce por dos efectos perversos que llevan a la derecha y a la izquierda a ser incapaces de lograr un consenso a la hora de llevar a la práctica el concepto de laicidad.

De un lado, la izquierda mantiene los viejos prejuicios de la Ilustración dogmática de que cualquier presencia de lo religioso en lo público supone una discriminación para los no creyentes. Los intelectuales de la izquierda creen en el fondo en la tesis de Jacques Derrida de que asistimos a un enfrentamiento entre las religiones monoteístas y los valores de la libertad y la razón.

Ello es falso porque el propio concepto de laicidad tiene su origen en el pensamiento cristiano occidental. Los filósofos escolásticos ya defendían una conciliación de la fe con la razón, una línea que llega hasta este Papa, que ha reivindicado la compatibilidad entre la autonomía del entendimiento y la religión. Ahí está su apasionante debate con Habermas.

De otro lado, la derecha niega la legimitidad a gobiernos democráticos, elegidos libremente por los ciudadanos, a legislar contra la doctrina de la Iglesia en asuntos como el aborto, el matrimonio homosexual, la eutanasia y las tecnologías genéticas.

Cuando Zapatero ha impulsado el reconocimiento legal de los matrimonios homosexuales, los obispos han visto un ataque contra la familia, cuando se trata de una iniciativa que no obliga a nadie.

La derecha y la Iglesia deberían aceptar esta autonomía del Gobierno para legislar, como la izquierda debería aceptar que los símbolos religiosos no ofenden a nadie. España es un país de tradición y cultura católicas desde la noche de los tiempos, por lo que resulta difícil de entender que se quieran suprimir símbolos que forman parte de nuestra identidad histórica.

La laicidad no es de la derecha ni de la izquierda, ni de los creyentes o los agnósticos, ni de los cristianos o los musulmanes. Es una actitud de respeto hacia el otro que todos debemos asumir, lo cual es fácil de predicar pero difícil de llevar a la práctica en un país tan cainita como este.

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La economía y la lógica de lo complejo, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 29 octubre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

Un grupo de científicos españoles ha desarrollado un modelo matemático que predice el comportamiento de las corrientes de mar. Se trata de un fenómeno altamente complejo porque el movimiento del agua depende de muchos factores entre los que destacan el viento, la temperatura y la salinidad.

Los fenómenos aparentemente más simples son los más difíciles de predecir, como sucede, por ejemplo, cuando se derrama el líquido de un vaso, siendo prácticamente imposible conocer por anticipado la mancha que va a dejar en el mantel.

La ciencia no ha logrado todavía descifrar el movimiento de los electrones en torno al núcleo de un átomo. ¿Obedecen estos giros a una ley determinada o se mueven por mero azar?

Lo mismo que sucede en el terreno de la física sucede en otros ámbitos del conocimiento. Por ejemplo, en la economía. Los que llevamos un cierto tiempo observando con atención el desarrollo de los acontecimientos económicos, sabemos por experiencia que son prácticamente imprevisibles, sobre todo, cuando la perspectiva temporal es larga.

Aunque ahora han surgido numerosas formulaciones a posteriori sobre las causas de esta crisis, lo cierto es que nadie fue capaz de anticipar lo que está sucediendo. Los gurús de la economía se han equivocado estrepitosamente.

Ello no es debido a que los economistas sean menos inteligentes que los físicos o los matemáticos, sino a que la economía es una actividad compleja, donde inciden una serie de factores que son imprevisibles.

La economía no sólo se explica por la oferta y la demanda, el gasto público, las magnitudes monetarias y los tipos de interés. Existen elementos que dependen del azar, como el estallido de una guerra, una mala cosecha o un cambio político o social, que producen consecuencias incontrolables. Por ejemplo, el atentado de las Torres Gemelas en 2001 tuvo grandes repercusiones económicas, como las ha tenido la utilización de cereales para producir etanol.

Leí hace unos días un interesante artículo de Paul Krugman en el que contraponía las políticas keynesianas a la filosofía de no intervención de Milton Friedman y el reaganismo, a los que culpa de esta crisis. Creo que estos esquemas simplifican excesivamente una realidad que es más compleja y que debería ser interpretada con unas herramientas que desbordan la teoría clásica económica y entran en terrenos como la historia, la sociología y la psicología de masas.

En suma, que no sabemos casi nada y que soy muy escéptico de que esa cumbre del G-20 en Was-hington vaya a servir para algo cuando ignoramos cómo funciona esa caja negra que llamamos economía.

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Todos los hombres del rey, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Derechos, Política by reggio on 22 octubre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

El drama del poder es que muchas veces hay que ensuciarse las manos para lograr los objetivos que el gobernante se marca.

La política tiene un lado oscuro que cuando trasciende produce náuseas, aunque no por ello hay que dejar de reconocer que la democracia parlamentaria es el mejor sistema de gobierno de todos los que existen.

La grandeza y las miserias del ejercicio del poder quedan retratadas en Todos los hombres del rey, la novela de Robert Penn Warren, galardonada con el premio Pulitzer en 1946.

La magistral obra de Penn Warren, valorada por el New York Times como una de las cien mejores novelas en inglés, se inspira en la figura de Huey Long, gobernador de Luisiana en los años 30.

Long era un joven idealista que denunciaba la corrupción y el inmovilismo de los dos grandes partidos en el Estado sureño. Llegó a gobernador con un programa radical de reformas, pero acabó enfangado en las mismas prácticas que tanta indignación le suscitaban.

El contrapunto de la historia que narra Penn Warren lo pone un periodista llamado Jack Burden, fracasado historiador y personaje cínico, cuyos comentarios ilustran la tragedia de un político que lo va perdiendo todo mientras acumula más poder.

La obra -llevada por Robert Rossen al cine- es un gran fresco sobre la sociedad americana del profundo sur en los años 30, cuando la Gran Depresión sumió en la pobreza a las capas medias de la población, dominadas por una generación de políticos corruptos y sin escrúpulos.

«Todo el mundo tiene un pasado oculto», dice el gobernador cuando le ordena a Burden que investigue a un viejo y honorable juez que se niega a apoyarle.

Los colaboradores del gobernador, todos los hombres del rey, son triturados en esa maquinaria de la política, en la que para triunfar hay que destruir al adversario.

El propio gobernador es un puritano abstemio, de austeras costumbres campesinas, que se transforma en un mujeriego alcohólico, que chantajea a sus rivales y manipula a sus seguidores.

La pregunta es si la supervivencia política exige la renuncia a los ideales y la práctica del poder desemboca necesariamente en la corrupción. Hemos visto en la historia reciente claros ejemplos que corroboran esta tesis pesimista.

Mitterrand, Köhl, González y Chirac acabaron totalmente desprestigiados por sus abusos. Bush, también y ello ha propiciado el fenómeno Obama. Me da la impresión de que ese lado oscuro le está empezando a pasar factura a Zapatero, que, tras anular a la oposición y ganarse con sus favores a la banca, ofrece ya los primeros síntomas de la prepotencia que llevó a la ruina moral a todos estos prohombres.

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El túnel del tiempo: ¿otra vez la banca pública?, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 13 octubre, 2008

TERREMOTO FINANCIERO: EL ANÁLISIS

Aunque a los más jóvenes del lugar les parezca increíble, España tuvo hace no mucho tiempo una banca pública, que llegó a tener una importante cuota en el sistema financiero. Al margen de las cajas, cuya propiedad es también semi-pública, el franquismo -con clara voluntad autárquica- creó un grupo de bancos estatales en los 60, que impulsaron el desarollo económico en nuestro país.

La principal de esas entidades fue el Banco Exterior, concebido inicialmente para fomentar las exportaciones. El Exterior, presidido por Miguel Boyer cuando abandonó el Gobierno de Felipe González, tenía una gran red nacional, por lo que acabó introduciéndose en el negocio de la banca comercial. A finales de los 80, el ministro de Economía, Carlos Solchaga, decidió crear un gran banco público que fusionaba las tres grandes entidades de crédito estatales: el Exterior, el Banco de Crédito Industrial y el Hipotecario.

El Banco de Crédito Hipotecario, con Julio Rodríguez al frente, se convirtió en esa década en una entidad altamente eficiente en el crédito a la compra de viviendas, donde llegó a ser líder en el mercado español. La ex ministra Cristina Narbona trabajó en la vieja sede del Hipotecario en el Paseo de la Castellana.

El Banco de Crédito Industrial (BCI), que había absorbido al Banco de Crédito a la Construcción, fue la gran entidad financiera de la industria española en los años 70 y 80. Por una decisión política, el BCI tuvo que asumir la financiación de la reconversión, prestando dinero a sectores como la siderurgia y el naval.

El BCI no perdió dinero en esas ruinosas operaciones porque sus riesgos estaban avalados por el Tesoro, que, según mis calculos, tuvo que asumir un coste cercano a los 6.000 millones de euros por créditos no devueltos de las empresas españolas en crisis en la década de los 80.

Desgraciadamente, el BCI se vio envuelto en enjuages políticos muy poco transparentes como la Sociedad de Gestión de Buques, que llegó a manejar una cartera de cientos de barcos, o Intelhorce, empresa textil que fue vendida a un farsante tras ser saneada con fondos públicos.

El BCI, el Hipotecario y el Exterior formaron el núcleo duro de Argentaria, que pasó a ser a comienzos de los 90 un banco público del tamaño de Banesto o el Hispano. Su primer presidente fue Francisco Luzón, uno de los hombres de Pedro Toledo, rescatado por Solchaga del Banco Vizcaya, ya fusionado con el Bilbao.

Hubo otros bancos públicos como el Banco de Crédito Local, que financiaba a los ayuntamientos dentro de la órbita del ICO.

También existía un activo banco estatal de crédito agrario, presidido durante una etapa por José Barea, que aglutinaba a las cajas rurales, y la popular Caja Postal, muy vinculada a Correos, luego malvendida a la banca privada.

Todo este conglomerado realizaba funciones sumamente útiles para la economía nacional en una etapa histórica en la que la banca nacional era más pequeña y apenas tenía penetración en determinados sectores.

Argentaria fue absorbida por el BBV cuando Francisco González era su presidente, ya en el primer mandato de Aznar, y el resto de los bancos -quedaba ya muy poco- fueron liquidados. La cruel paradoja del destino es que hoy los Gobiernos europeos están volviendo a aquel modelo, que tenía algunos inconvenientes pero también grandes ventajas.

Se puede criticar con razón que los gestores de estos bancos eran designados por el Gobierno y muchos de ellos carecían de conocimientos y profesionalidad. Pero el sector público fue también vivero del que se nutrieron muchos bancos privados, con una generación de técnicos que luego ocuparon cargos de responsabilidad política como Julian García Vargas y la propia Cristina Narbona.

La memoria nos devuelve hoy una imagen lejana e irreal de aquella etapa de un país bien distinto, que ahora se funde con la actualidad en un extraño viaje por el tunel del tiempo. Quien nos lo iba a decir.

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Europa se autodestruye sin liderazgo, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 8 octubre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

Carlyle escribió en 1843: «La democracia es la desesperación de no encontrar héroes que nos dirijan».

Las palabras del pensador escocés han resultado una profecía porque, siglo y medio después, el liderazgo político está desapareciendo en la sociedad tecnificada y globalizada en la que vivimos.

La historia del mundo en el siglo XX había estado marcada por personalidades fuertes como Lenin, Stalin, Hitler, Churchill, Roosevelt y Mao, cuyas decisiones -para bien o para mal- cambiaron el curso de los acontecimientos.

La crisis económica que azota al mundo occidental está poniendo de relieve una inquietante falta de liderazgo en los dirigentes de EEUU y Europa, incapaces de transmitir la más mínima confianza a los ciudadanos que les han votado.

Bush ha ofrecido en las últimas semanas una imagen patética tras la rebelión de su propio partido contra el plan de saneamiento de los bancos, que sigue contando con un masivo rechazo de la sociedad americana. Ni los más incondicionales esperan ya de Bush un liderazgo para afrontar esta crisis.

El descrédito se extiende a instituciones como la Reserva Federal, la SEC e incluso el FMI, cuya absoluta pasividad ha contribuido a desencadenar el colapso de los bancos y de la economía mundial. ¿Cómo es posible que ninguna de estas poderosas organizaciones fuera capaz de prever lo que iba a venir?

La crítica es todavía más acerba si analizamos el papel de la UE y de sus jefes de Gobierno, que han demostrado una enorme incapacidad para ponerse de acuerdo. Sarkozy propuso la creación de un fondo de 300.000 millones de euros y luego convocó una cumbre en París que no sirvió para nada. Angela Merkel arremetió contra el Gobierno de Dublín para luego hacer lo mismo que había criticado. Gordon Brown nacionalizó bancos en pérdidas y luego elevó unilateralmente las garantías de los depositantes. Y Zapatero ha optado por presentar un plan similar al de Bush, que en el fondo va destinado a resolver los problemas de liquidez de la banca mediante recursos públicos que podrían ser empleados en otros fines como ayudar a las familias en apuros.

Muchas de las iniciativas que han adoptado los Gobiernos de la UE estos días vulneran los Tratados, los principios de la libre circulación de capitales y la filosofía del mercado único.

Pero nadie se atreve a decir que Europa se está deshaciendo porque priman los intereses nacionales y tal obviedad es incorrecta políticamente. Nuestros dirigentes están rompiendo lo que tanto trabajo ha costado edificar y a nadie le importa un bledo porque lo esencial es que cada uno se salve como pueda.

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El fin del mundo tendrá que esperar, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 1 octubre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

La literatura sobre el fin del mundo es vieja y prolífica. El profeta Zoroastro ya anticipó la llegada del juicio final tras el último enfrentamiento entre el Bien y el Mal que dejaría al mundo al borde de su destrucción.

Los hindús creen que Vishnú destruye el universo cada cierto tiempo para permitir su renovación, mientras que las escrituras cristianas hablan de la Parusía o segundo advenimiento del Mesías al final de los tiempos tras una época de grandes tribulaciones en las que reinará un anticristo.

A juzgar por lo que dicen los periódicos, ya estamos en esa época de catástrofes que describe el Apocalipsis, en la que el Dragón y sus Bestias sojuzgan a la Humanidad.

El Dragón podría muy bien ser el dinero, y sus Bestias, la codicia y la ambición, que han provocado una profunda crisis -no sólo económica- en las sociedades occidentales.

«Terremoto financiero mundial», «Derrumbe histórico», «Pánico», «Naufragio en Wall Street», eran algunos de los títulos que se podían leer ayer en la prensa. Sin embargo, los mercados reaccionaron al alza, el cataclismo no se produjo y hoy ha vuelto a salir el sol para todos los mortales, incluso para los que han suscrito bonos de Lehman Brothers.

Muchos medios de comunicación -entre ellos, los grandes rotativos de EEUU- han sostenido estos días que el rechazo del plan de Bush para rescatar a los bancos podría tener consecuencias catastróficas para la economía mundial.

Pero el plan ha sido vetado por la Cámara de Representantes y, de momento, no ha pasado nada. Alguien argumentará que los efectos de su no aprobación no son inmediatos y que se notarán en las próximas semanas.

Tal vez. Pero yo soy muy escéptico porque sigo sin ver claro que la intervención sea la mejor solución. En primer lugar, porque no me creo la tesis de que si el Tesoro no inyecta esos 700.000 millones de dólares a los bancos puede haber un colapso del sistema financiero en EEUU.

Esa suma es una pequeña parte de los activos de las entidades financieras y apenas representa el 5% del PIB de EEUU.

Creo, por el contrario, que sería edificante la quiebra de algunos bancos que se han dedicado a especular siempre que el Estado garantizara una parte de los depósitos.

Me temo que el fin del mundo tendrá que esperar y que esta crisis financiera forma parte de lo que Joseph Schumpeter llamaría «destrucción creativa» del capitalismo. Dicho de otra manera, el sistema sólo recuperará su credibilidad si quien ha roto la vajilla paga por los estropicios.

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Amos del universo, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Economía by reggio on 30 septiembre, 2008

TIEMPO RECOBRADO

Se suele decir que la prostitución es el oficio más viejo del mundo. Pero hay otro más antiguo: el de predecir el futuro. Los babilonios anticipaban el desenlace de una batalla descifrando las entrañas de una bestia. Los griegos acudían al templo de Apolo en Delfos para consultar al célebre oráculo. La vieja práctica de la adivinación la encarnan hoy los analistas financieros y los expertos bursátiles, que se dedican a predecir cómo va a evolucionar el dólar, el valor de las acciones o los tipos de interés.

A juzgar por la literatura clásica, el oráculo acertaba en un alto número de ocasiones. Predijo la victoria aquea en Troya, la derrota de Jerjes o los éxitos de Alejandro en Asia. Pero los expertos que se afanan en predecir la evolución de la economía tienen un largo historial de fracasos, de suerte que, aplicando la ley de las probabilidades, están incluso por debajo de los aciertos de cualquier profano.

Lehman Brothers, Goldman Sachs, Merrill Lynch y Morgan Stanley se dedicaban a enseñarnos a todos cómo teníamos que invertir nuestro dinero. Lamentablemente los cuatro gigantes han sido sepultados y ya no podrán seguir dandónos esos valiosos consejos que a ellos les han llevado a la ruina.

Esos mismos bancos fueron los que ensalzaron las excelencias de invertir en Enron, WorldCom y muchas de las empresas que han quebrado en estos años tras descubrirse que habían manipulado su contabilidad al sobrevalorar sus activos y ocultar parte de su deuda.

Todos esos fiascos que arruinaron a millones de personas no se produjeron por errores de juicio de los escandalosamente bien pagados ejecutivos de los bancos de inversiones. Se produjeron por la propia lógica con la que operaban estas entidades, que no era otra que la especulación pura y dura para aumentar sus beneficios. Los bancos de inversiones americanos no captaban capital para actividades productivas sino para especular, en muchos casos, en productos de alto riesgo.

Cuando el mercado inmobiliario y Wall Street iban para arriba, estas empresas ganaban dinero con sus labores de intermediación financiera y la emisión de títulos. Cuando el mercado ha evolucionado a la baja, sus ingresos han disminuido, sus activos se han depreciado y, como sucedió en 1929, la pirámide financiera que habían construido se ha derrumbado.

Una gran parte de la responsabilidad de lo ocurrido recae en los ejecutivos de estos bancos, cuyo sueldo estaba vinculado a los beneficios. James Cayne, presidente de Bear Stearns, cobró el año pasado 61 millones de dólares. Richard Fuld, de Lehman, cobró 40. Todos ellos se han hecho multimillonarios.

Y todavía Bush pretende que los americanos se rasquen el bolsillo para pagar los desafueros de estos amos del universo, que siguen disfrutando de lujosos apartamentos en Madison Avenue mientras Henry Paulson, ex presidente de Goldman, es el encargado como responsable del Tesoro de arreglar el desaguisado al que tanto contribuyó.

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De la Gran Depresión a la gran intervención, de Pedro G. Cuartango en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 24 septiembre, 2008

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Hemos visto en la economía mundial más cambios en estos 10 días que en los últimos 10 años. Los acontecimientos se encadenan a un ritmo tan vertiginoso, que es muy difícil tener una visión de conjunto.

Pero lo más importante de lo que ha sucedido es la intervención de Bush para salvar a la banca estadounidense con un plan de ayudas de 700.000 millones de dólares.

Ello evidencia la quiebra del modelo financiero americano, especialmente de los bancos de inversiones, que han sido llevados por delante en esta crisis. También en el crack de 1929 el sector financiero sufrió un dramático ajuste que provocó la desaparición de 2.000 bancos.

Hay muchas similitudes entre esta depresión y la de entonces, que duró hasta 1933 y en la que el índice Dow Jones sufrió una depreciación del 89%. Hace 80 años, los bancos se arruinaron por haber prestado dinero a sus clientes para comprar acciones que de repente perdieron casi todo su valor. Ahora están quebrando por haber prestado dinero para comprar inmuebles claramente sobrevalorados.

Hoover decidió no intervenir cuando Wall Street se hundió en aquella semana negra de octubre de 1929. Fue un gran error que propició la Gran Depresión. Bush ha aprendido la lección y está dispuesto a ayudar a los bancos a desprenderse de esos activos contaminados o incobrables.

La gran intervención de Bush plantea dos cuestiones insoslayables, que apuntan hacia el corazón del capitalismo. La primera es cómo es posible que se haya producido un agujero de esta magnitud en el sistema financiero americano y por qué las autoridades no intervinieron antes.

La Reserva Federal, la SEC y el Tesoro sólo han reaccionado cuando la crisis les ha estallado en las manos, desmostrando una alarmante incapacidad para prevenir la debacle.

La segunda cuestión afecta a cómo se va a llevar a cabo este plan. Los demócratas exigen al Tesoro que la compra de activos se haga a cambio de acciones. Es lo lógico y lo justo porque si no estaríamos ante una gigantesca nacionalización de pérdidas.

En cualquier caso, el plan de Bush comporta una impresionante intervención del Estado en una economía que siempre se ha jactado de ser el paradigma del libre mercado.

El hundimiento de los cinco mayores bancos de inversiones de EEUU y las turbulencias del sector financiero ponen de relieve la necesidad de profundas reformas en el sistema. El problema es ahora quién va a tener que pagar esas reformas y si los responsables del desastre van a sufrir algún castigo.

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