Reggio’s Weblog

Los problemas a los que se enfrentará Obama en 2009, de Felipe Sahagún en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 31 diciembre, 2008

TRIBUNA LIBRE

Quienes llevan años soñando con un periodo de calma tras ocho años de turbulencia y guerras se sentirán decepcionados. Desde John F. Kennedy ningún presidente estadounidense había despertado tanta esperanza, pero con una recesión galopante, un billón de déficit presupuestario y 11 billones de deuda, las grandes reformas prometidas -sanidad universal, independencia energética, energías renovables y educación para todos- tendrán que esperar.

Evitar que la recesión internacional se convierta en depresión y que el comercio global, por primera vez por debajo de cero desde los años 30 del siglo XX, provoque una estampida hacia la renacionalización o, lo que es peor, guerras generalizadas como hace un siglo, deberá ser la prioridad absoluta de todo líder responsable, empezando por Barack Obama.

Restablecer el prestigio perdido por los EEUU en los dos mandatos de George Bush será su segunda prioridad, pero el terrible legado que recibe limita mucho su margen de maniobra. La mayoría absoluta demócrata en el Capitolio es una ventaja, pero en las relaciones con los aliados se convertirá en un obstáculo en cuanto toque hablar de dinero y de comercio. Los sindicatos estadounidenses, que le apoyaron masivamente, le pedirán más proteccionismo desde el primer día.

«Mi objetivo es recuperar la política exterior de la Administración Truman [de los Marshall, Acheson y Kennan] y, en gran medida, también del presidente George Bush [el padre del presidente saliente], de Scowcroft, Powell y Baker», afirmó Obama en la principal entrevista sobre política exterior que concedió durante la campaña, el pasado 7 de julio, para la CNN a Fareed Zakaria, de Newsweek.

Se estrena en la Presidencia, según sus propias palabras, habiendo vivido en propia carne el islam moderado indonesio de los años 70 y el subdesarrollo del tercer mundo al que su madre dedicó media vida, convencido de que los principales retos del siglo XXI (globalización, terrorismo, proliferación nuclear, potencias emergentes, guerras regionales y locales, subdesarrollo, criminalidad internacional, genocidios, etcétera) sólo tienen solución con una política exterior bipartidista, mucha diplomacia y cooperación, y una fusión inteligente, como pide Joseph Nye, del poder duro y blando.

Por ello ha mantenido a Robert Gates al frente del Pentágono y ha nombrado a Hillary Clinton secretaria de Estado y al general James Jones jefe de Seguridad Nacional.

«Afganistán, en muchos aspectos, es un desafío a largo plazo aún más complejo y difícil que Irak», escribe Gates en un artículo enviado a Foreign Affairs para la edición de enero. «Irak ha transformado el ejército estadounidense en una fuerza contrainsurgente con un coste humano, financiero y político terrible (…), y Afganistán exigirá un compromiso militar y económico prolongado».

Con los acuerdos alcanzados en noviembre por la Administración Bush con el actual Gobierno iraquí, la retirada gradual de Irak ya está en marcha. En junio de 2009 las fuerzas estadounidenses deberán estar fuera de todas las ciudades, pero hasta 2011, la fecha fijada para completar el proceso, habrá muchas sorpresas. «Tendremos avances y retrocesos, no me ato las manos y tan sólo rechazo de lleno bases permanentes», declaró Obama a Zakaria. «He tenido sumo cuidado en no poner números a la fuerza residual que permanezca en Irak», añadió.

Con el aumento de fuerzas en Afganistán, también en marcha, no mejorarán las cosas si no se gana el apoyo de las tribus principales y ese apoyo, sin estabilizar la frontera afgano-pakistaní, ha sido imposible en la Historia. Sin controlar esa frontera, santuario desde 2002 de Osama Bin Laden y de la dirección talibán, no hay victoria posible contra Al Qaeda.

Los recientes atentados en Bombay complican el proceso, pues sin la colaboración de la India, Pakistán e Irán, los tres vecinos principales, la guerra de Afganistán -que en 2008 ha costado la vida de 300 soldados extranjeros, de 1.300 soldados y policías afganos, y de más de 2.000 civiles- seguirá siendo el primer conflicto internacional. Aunque Obama y los aliados europeos añadan otros 20.000 o 30.000 soldados a los 70.000 ya desplegados, como ha solicitado el general McKiernan, si no se avanza en el ámbito político servirán de poco.

Las elecciones previstas para 2009 en Afganistán e Irak son un problema añadido. En ninguno de los dos países se dan las condiciones para unas elecciones seguras y limpias, pero ¿qué dirigente occidental acepta hoy el precio de desconvocarlas?

Las elecciones del próximo 10 de febrero en Israel y las que deberían celebrarse en las próximas semanas en los territorios palestinos son dos de las causas que han llevado al primer ministro en funciones israelí, Ehud Olmert, a ordenar los ataques a Gaza a finales de 2008. Cualquier muestra de debilidad -piensan en Kadima y en el partido laborista-, aliados principales de la coalición actual, provocaría -temen- una victoria aplastante del Likud de Benjamín Netanyahu. Recuerdan el 96 y no quieren que se repita.

Que Barack se apellide Hussein no hará más fácil un acuerdo entre palestinos e israelíes y el diálogo que abrirá, seguro, con Irán y Cuba tardará en dar frutos. Con la ofensiva contra Gaza, Israel ha limitado el margen de maniobra de Obama en un conflicto en el que pretendía involucrarse desde el primer día.

Anunciando, como ya ha hecho, el cierre de Guantánamo, Obama ha enviado un mensaje positivo al mundo, pero se necesitan reformas legales para saber qué hacer con los detenidos de Al Qaeda a partir de ahora. La reforma de Kioto llevará más tiempo -hay demasiado dinero en juego- y la entrada de los EEUU en el Tribunal Penal Internacional no está en el programa.

La Administración elegida, empezando por Hillary Clinton, es una garantía de centrismo, excelencia, inteligencia y prudencia, pero su éxito o fracaso dependerá de que logre trabajar en equipo y establezca una relación estratégica nueva con Rusia, la UE, China y Latinoamérica.

¿Actuará Hillary Clinton, a las órdenes del hijo de un keniata en la Presidencia de los EEUU, con más responsabilidad y eficacia en conflictos tan destructivos como los actuales de Darfur, la República Democrática del Congo (RDC) y Somalia que Bill Clinton en los años 90? A 31 de diciembre, la ONU reconoce que sólo se ha desplegado a la mitad de los 26.000 cascos azules previstos para la misión de Darfur (Minuad), donde desde 2003 han muerto al menos 300.000 personas y han perdido sus hogares más de dos millones.

La crisis económica y financiera en los países más ricos está provocando recortes drásticos en la ayuda internacional cuando más necesaria es para afrontar los principales desafíos internacionales recogidos hace ocho años en los objetivos del milenio. La ONU está teniendo graves dificultades para mantener la fuerza de 17.000 cascos azules en la RDC, imprescindibles si queremos evitar otra guerra continental.

La UE, que debería llevar la iniciativa, al lado de Obama, en el liderazgo necesario para afrontar los nuevos retos, está atrofiada por la parálisis institucional y la crisis financiera. La Presidencia hasta junio de la República Checa, el único país de los Veintisiete -con Irlanda- que todavía no ha ratificado el Tratado de Lisboa y fuera del euro, no invita al optimismo. Si todo va bien, el referéndum irlandés para salvar el nuevo tratado se celebrará en septiembre u octubre, de modo que las elecciones europeas del 7 de junio seguirán las normas de Niza, y España presidirá la UE en el primer semestre de 2010.

Como señala John Micklethwait en el anuario The World in 2009 del Economist, «cuando termine sus dos mandatos en 2017, si es reelegido, la Presidencia Obama se juzgará probablemente por el nuevo orden que haya logrado construir con las grandes potencias emergentes: China, India y Brasil. Hoy ninguna está en el G-8 y sólo China tiene un lugar en el Consejo de Seguridad». Si no encuentran su sitio en el nuevo orden, montarán sus propios clubes y todos viviremos un siglo XXI mucho más inestable y conflictivo que el siglo XX.

Ocurra lo que ocurra, los EEUU de Obama serán menos poderosos que los EEUU de Bush, pero seguirán siendo la potencia indispensable.

Felipe Sahagún es profesor de Relaciones Internaciones en la Universidad Complutense y miembro del Consejo Editorial e EL MUNDO.

© Mundinteractivos, S.A.

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Baltasar, rey mago, de David Torres en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 31 diciembre, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

Barack Obama ha sido nombrado por unanimidad hombre del año 2008. Nadie -excepto quizá yo- duda de la aptitud del nuevo presidente electo para ese título. La decisión estuvo muy reñida entre Obama y Soseki, el gato de Dragó, cuya trágica muerte llevó a su dueño a dejar de hablar de sí mismo durante al menos cinco o seis días, algo inusitadamente raro, como si Santa Claus llegara tarde a su cita con el abeto. Finalmente, la condición felina privó a Soseki de disputar la gran final por el título.

Pero, hablando de Santa Claus, Obama no le va muy lejos en cuanto a condición mitológica. Carga con su negritud y con la ilusión del mundo entero del mismo modo que el rey Baltasar carga con su pintura y su saco de regalos. Quiero decir que es negro, sí, pero poco, igual que Larry Holmes dejó de serlo cuando ganó el título de los pesos pesados. Ser negro es fundamentalmente ser pobre y Obama está tan lejos de la pobreza como de la clase media. Si en algún momento de su vida el presidente ha rozado algo remotamente parecido a la inquietud por el pan de mañana, eso es algo que va a olvidársele en cuanto pise los escalones de la Casa Blanca.

El saco de ilusión con el que ha sido bendecido no es responsabilidad directa suya, sino de Bush, un hombre cuyos mejores esfuerzos han estado dedicados casi exclusivamente a conseguir que el odio universal por los Estados Unidos dejase de habitar en los áridos terrenos de la paranoia. Después de ocho años de cardar cebollinos, los demócratas, seguros de su victoria, vacilaron entre poner al frente de sus filas a un negro o a una mujer. De hecho, podían haber elegido también a un chicano, un chino, un parapléjico o Soseki. Hasta McCain, el candidato republicano, intentó apartarse de la herencia de Bush como el que se limpia una boñiga del zapato. Las auténticas elecciones se jugaron mucho antes entre Obama y Hillary, y si no fuese por la suficiencia con que la señora Clinton trató a su adversario probablemente hoy estaríamos hablando de que el hombre del año es, por primera vez, una mujer.

Con los mismos méritos que Obama, es decir, ninguno. Porque, vamos a ver, ¿qué ha hecho este hombre hasta ahora aparte de conseguir que sus compatriotas le voten en masa para evitar que el tufo del gabinete Bush siga infectando el Capitolio? En términos metafísicos, nada en absoluto, es verdad, pero precisamente por eso es perfecto. Lo que fascina a hombres, mujeres, niños -e incluso a Zapatero- de Obama es que su destino está escrito en primera persona del futuro. La promesa de un mundo mejor. No importa que siga tumbado a la bartola mientras Israel devora Gaza y la economía se va a hacer gárgaras. Es el superhéroe con el que todos sueñan, Baltasar, el rey mago, el favorito de los niños.

© Mundinteractivos, S.A.

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Gasto militar, liderazgo, seguridad, de Ferran Requejo en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 31 diciembre, 2008

El panorama mundial de los conflictos armados a finales del 2008 muestra continuidad con la situación internacional a partir del año 2001. Sin embargo, se han producido hechos que a buen seguro modularán el futuro inmediato. Veamos algunos datos.

El conflicto entre Rusia y Georgia del pasado mes de agosto rompió la ausencia, desde el año 2004, de nuevos conflictos entre estados. Los que perduran se iniciaron antes (Iraq, 2003). De hecho, la mayoría de los más de 30 conflictos armados de la última década se han producido en el interior de los estados. Algunos de los más importantes han sido: Afganistán, Birmania, Sri Lanka, Turquía (Kurdistán), Sudán, Somalia, Filipinas, Burundi y Congo.

¿Han supuesto estos conflictos un incremento global del gasto militar? Sí, y de modo importante en términos de cifras absolutas.

Se calcula que el gasto militar mundial durante el año 2007 fue de 1,4 billones de dólares (a precios constantes del 2005). Ello representa un incremento del 45% desde el año 1998 (International Peace Research Institute, SIPRI Yearbook 2008). Por países, EE. UU. encabeza de forma aplastante el porcentaje mundial de gasto militar (45%), seguido del Reino Unido, China, Francia y Japón -que gastan cada uno alrededor de un 4% del total-, y de Alemania, Rusia, Arabia Saudí e Italia -un 3% cada uno-. España ocupa el lugar 15.º, con alrededor del 1% del gasto militar mundial (datos del año 2007).

En conjunto, el gasto militar global representa un 2,5% del PIB mundial. Sin embargo, el porcentaje que dicho gasto supone respecto al producto interior bruto de los distintos países es muy variado. Por ejemplo, a pesar de que el gasto militar de EE. UU. ha aumentado más de un 60% desde el año 2001 debido a su fuerte crecimiento económico, ello supone menos del 5% de su PIB global (2007), un porcentaje casi siempre inferior al del periodo 1950-1990. Por su parte, países como China y Rusia han aumentado también de forma importante su presupuesto militar en los últimos años. China lo ha triplicado desde 1998, pero en términos relativos su gasto militar no llega al 2,1% del PIB.

Todo esto tiene diversas lecturas. El crecimiento económico de los países en vías de desarrollo es un objetivo deseable en términos del bienestar medio de su población, pero a su vez facilita escaladas del gasto militar sin que ello suponga a menudo un esfuerzo económico desorbitado para dichos países. Parecería que un mundo con mayor desarrollo medio sería un mundo más seguro, pero los arsenales militares son cada vez más imponentes en un mundo sin instituciones internacionales de peso. De ahí la necesidad de liderazgos eficientes por parte de las principales potencias. Un liderazgo que ya sólo puede ser de carácter multilateral. Pero multilateralismo no equivale siempre a consenso, sino a establecer “equilibrios estables” en el mapa geoestratégico mundial. Y de ahí también la importancia de las decisiones que la nueva administración de EE. UU. impulse a partir del 2009. Se trata de la única superpotencia mundial. Las administraciones estadounidenses del siglo XX han cometido graves errores, principalmente en Asia y Latinoamérica. Sería un desastre pretender un liderazgo unilateral a partir de sus intereses inmediatos. El mundo ni es así, ni va serlo en el futuro.

Un nuevo escenario en el que la seguridad internacional puede jugarse cosas importantes es el Cáucaso. Puesto de nuevo bajo el foco de la atención pública desde la guerra de agosto del 2008, constituye una región fácilmente amenazada de inestabilidad. En el trasfondo aparecen cuestiones energéticas y económicas, pero la situación no se acaba ahí. De hecho, ahí sólo comienza. Un factor decisivo es el de la hegemonía estrictamente política que Rusia parece dispuesta a recuperar y que no puede sino condicionar la posición de la OTAN y de la UE en la región. El Cáucaso reúne a un conjunto de 17 territorios a ambos lados de la frontera entre Rusia con Georgia y Azerbaiyán. La parte norte, situada toda ella en el interior de Rusia, incluye a Osetia del Norte, Ingushetia -con conflictos entre sí- y Chechenia, cuya guerra, aún por finalizar, ha supuesto alrededor de un cuarto de millón de víctimas. Todos ellos son territorios estratégicos en términos de energía y con situaciones económicas fuertemente degradadas. En la parte sur, la política prooccidental un tanto irreflexiva de los líderes de Georgia mantiene tensiones en los territorios prorrusos de Osetia del Sur y Abjasia, formalmente internos pero con una independencia práctica. Azerbaiyán, el otro Estado fronterizo con Rusia, supone un aliado para esta última, pero enfrenta también el conflicto interno de Alto Karabaj, en la práctica bajo la órbita de Armenia. Y Turquía e Irán, a su vez fronterizos con estos dos últimos países, tienen sus propios intereses en la zona (véase La Vanguardia Dossier,número 30). Toda una agenda para las administraciones estadounidense y europea en los próximos años en un contexto en el que el gasto militar seguirá en aumento.

El horizonte del año 2020 será previsiblemente bastante diferente, con China, Rusia, India y Brasil situados en posiciones de liderazgo regional. La Unión Europea debe replantear su posición si no quiere quedarse en una posición marginal del mapa político. De hecho, las cosas apuntan a que dicho mapa ya no tendrá su centro de gravedad en el Atlántico, sino en el Pacífico. O ya está situado ahí.

FERRAN REQUEJO, catedrático de Ciencia Política de la UPF.

ferran.requejo@upf.edu

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Siempre nos quedará el Barça, de Pilar Rahola en La Vanguardia

Posted in Derechos, Política by reggio on 31 diciembre, 2008

Siempre nos quedará el Barça…, si uno es del Barça y este mantiene una fructífera buena racha como la actual. Porque si encima es de cualquier otro equipo de los que habitan en las muchas almas del alma catalana, y las cosas no van bien, al sufrido ciudadano no le queda ni un bocado de pelota que echarse al estómago. Y lo digo obviando conscientemente a la selección nacional, que, como sugiere Sergi Pàmies, no nos conduce precisamente al orgasmo colectivo. ¿Y si jugáramos al futbolín? Al menos, la forzada exhibición de coros y danzas quedaría algo disimulada, y dejaríamos de dar esa patética imagen de esforzado folklorismo. Por supuesto estoy a favor de una selección nacional catalana, y creo que negar ese derecho por la vía de la fuerza del Estado es una vergüenza de la democracia. De hecho, no tiene nada de democrático. Pero las cosas están en vía muerta política, y en esta tesitura sería mejor no intentar exhibir grandilocuentemente nuestra inequívoca debilidad, porque lo que se consigue no es una reivindicación a escala planetaria, sino un ridículo planetario. Aunque nada es nuevo bajo el sol de una identidad catalana muy dada a este tipo de exhibiciones de fireta, cuando no es capaz de ganar su pulso en los despachos del poder.

Decía que siempre nos quedará el Barça…, de momento. Porque, fuera del Barça, el año que acaba nos ha dejado el optimismo en los huesos, una fatiga endémica y la sensación de que hemos ido perdiendo el norte. Acaba el 2008, y con él un largo proceso político que ha resultado ser tan devastador para la credibilidad de nuestras instituciones, como agotador para nuestra bíblica paciencia. Y ello a pesar de que, probablemente, el año conseguirá culminar con un acuerdo in extremis sobre financiación, exhibido urbi et orbi, cual cadáver exquisito. Pero incluso aceptando esa hipótesis -que parece muy posible, en el momento de escribir estas líneas-, el acuerdo nos habrá dejado agotados, con las vergüenzas al aire y con la extendida convicción de que cualquier avance político representa un brutal desgaste de nuestras energías colectivas.

Como si viviéramos instalados en un diabólico día de la marmota a la catalana, una y otra vez nos reciben con sonrisas, negociamos reiteradamente lo obvio, y con las mismas sonrisas, nos cortan el césped de raíz. Habitamos en un bucle de reivindicaciones, acuerdos y desacuerdos, que retornan siempre al origen, después de marearnos como patos. Es aquello de perdre un llençol en cada bugada, o de perder el ajuar entero. Y al final conseguimos algo, quizás incluso algo bueno, pero por el camino hemos dejado tanta piel, que quedamos inevitablemente heridos.

A diferencia de cualquier otra autonomía, que no necesita morir en cada batalla para ampliar cotas de soberanía, a Catalunya se le exige liderar los procesos propios y ajenos, luchar por ellos con la sombra alargada de la sospecha infiel, sufrir todo tipo de envites y, al final, conseguir auténticas miserias, solemnemente exhibidas como si fueran grandezas. Es tan agotador que, sin duda, resulta letal para los intereses colectivos.

El 2008 se va con esa fatiga endémica instalada en el subconsciente nacional. Si algo hemos aprendido, es que no importan los acuerdos de todo un Parlament, ni el referendo de un pueblo a favor de una reforma legal, ni la aprobación de las dos cámaras representativas de un Estado, ni la sintonía de los líderes de un mismo partido a ambos lados del puente aéreo. Por no importar, ni tan sólo importan las promesas del presidente del Gobierno, porque a la hora de verdad, con todo aprobado, todo tiene que volver a ser revisado. Primero nuevamente por los políticos. Después por el verdadero poder del Estado, los funcionarios de alto rango. Y finalmente por los jueces. Y así, hasta el infinito. Lo que ha ocurrido en este 2008 con el acuerdo sobre financiación nos da la radiografía precisa de nuestra brutal debilidad y, sobre todo, la precisa constatación de lo poco importante que resulta cumplir con la promesa dada a los catalanes. Porque, fuera de Catalunya, no encontramos ni un solo aliado. Incluso cuando hemos ganado la razón parlamentaria, difícilmente se nos da la razón política. Si, al final, conseguimos un acuerdo presentable -aunque sea bajo maquillaje, lifting de última hora e infiltración botóxica-, habremos quedado tan hartos de dejarnos la piel en el intento, que sólo tendremos ganas de dormir la siesta. Quizás esa es la estrategia: vencernos por agotamiento. Y aún nos queda el Constitucional, pequeño regalo que nos reserva el 2009, por si nos habíamos quedado demasiado relajados…

Todo ello ¿es culpa exclusivamente ajena? Todo lo contrario, llevamos años trabajando para que nos pierdan el respeto, con una sociedad civil desarticulada, unos líderes políticos que juegan en segunda regional y unos poderes fácticos que nunca han jugado fuerte por los intereses catalanes. Realmente, ¿tenemos capacidad para hacernos respetar? Y, peor aún, ¿importa a alguien si no se cumplen nuestros acuerdos? Visto lo visto, será que no. Y será que no porque Catalunya ni asusta, ni se planta. Ha dejado de ser un problema. Ahora sólo es una molestia.

www.pilarrahola.com

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La soledad de Gaza, de Luz Gómez García en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 31 diciembre, 2008

Cuando para acceder a Gaza por el paso de Erez, el visitante autorizado se ve obligado a introducirse en las diabólicas máquinas israelíes inquisidoras del cuerpo humano, unas máquinas no vistas antes en ningún otro sitio, que le zarandean y escudriñan sus entrañas, comprende que se dispone a entrar en uno de los lugares más solitarios del planeta. Atravesados puertas y corredores, un inquietante kilómetro, largo, a pie, de tierra de nadie, de cascotes y escombros, hace que el extranjero mude la impresión de la artificiosa frontera física en la certeza psicológica de hallarse ante un nuevo capítulo, uno de los más insólitos, de las aberraciones de la historia reciente.

Un muro de hormigón armado, de nueve metros de alto, separa la franja de Gaza de Israel. Es un muro hermano del de Cisjordania, aunque primogénito, pero que no ha tenido la misma repercusión jurídica y mediática. Un muro que encierra la mayor densidad de población por kilómetro cuadrado del mundo. Gaza, que ha sido descrita en ocasiones como una gran prisión al aire libre, está condenada a la soledad de todas las prisiones.

Esta dramática realidad responde a una deliberada y planificada política israelí. Nada es casual en Gaza. Detrás de lo que ven los ojos hay una firme voluntad israelí de acoso militar, institucional y jurídico. ¿Qué fue antes: Hamás o la gallina? La gallina. Veamos por qué.

En octubre de 2004, el Parlamento de Israel aprobó “el plan de desconexión de Gaza”, que en agosto del año siguiente llevó a cabo unilateralmente. Pretendía poner fin a un problema demográfico insoslayable para la empresa israelí de colonización del territorio: la imposibilidad militar y económica de sostener a una población de 9.000 colonos en un enclave con un millón y medio de palestinos. Faltaban todavía varios meses para el triunfo de Hamás en las elecciones legislativas palestinas de enero de 2006, pero el pronóstico era meridiano y allanaba el camino a la estigmatización colectiva. Cuando en junio de 2007 los islamistas dieron un golpe de mano en Gaza y truncaron el Gobierno de ficticia unidad nacional de la Autoridad Nacional Palestina, la comunidad internacional se aprestó a endurecer su actitud hacia Hamás como organización terrorista. Poco importa que su triunfo en las urnas hubiera contado con la escrupulosa supervisión de observadores internacionales, incluidos algunos diputados españoles. La condena hallaba refrendo y con ella se consumaba la desconexión. Gaza quedaba aislada del mundo: del Israel ocupante, de la madre Palestina y del socorro y la benevolencia internacionales.

El paso siguiente por parte de Israel fue la declaración de Gaza como “entidad hostil” el 19 de septiembre de 2007, que le ha servido para desentenderse internacionalmente de las obligaciones que, como potencia ocupante, tiene. La población sufre con ello la paradoja jurídica de estar a la vez bajo ocupación y bajo bloqueo. Las operaciones militares israelíes, que el Gobierno de Israel tan pronto llama de castigo como ofensivas, se han sucedido desde entonces, trufadas de treguas que en absoluto han aliviado el imparable deterioro de la situación de la población. El bloqueo al tránsito de personas y bienes de primera necesidad por tierra, mar y aire, castiga en primera instancia al 62% de la población, que depende directamente del reparto de alimentos y de los servicios básicos a cargo de la UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados palestinos. La Organización Internacional del Trabajo, en su memoria de 2007, habla de una “economía de estado de sitio”, y en la de 2008 constata que el aislamiento casi total de Gaza la ha llevado al borde de la crisis humanitaria. El resultado es lo que Issam Younis, de Al Mezan Center for Human Rights, denomina la “subdesarrollización de Gaza”: descalabro de los índices de empleo y del PIB, descomposición del sector público, desaparición de la economía productiva, regresión en los derechos de los trabajadores, debilitamiento institucional y deterioro del tejido social. La mera supervivencia se impone a otras prioridades individuales y colectivas a costa de logros históricos de la sociedad palestina, como el pluralismo, la participación de las mujeres en la vida pública, la vitalidad de la cultura de base o los elevados índices de educación universitaria.

A Hamás le dieron su triunfo electoral la parálisis política y el derrumbe económico que culminaron en la Segunda Intifada (2000-2005). Pero sus réditos en Gaza los alimenta a diario la política israelí, con la aquiescencia de Estados Unidos y la estolidez de la Unión Europea, involucrada en inmensas inversiones económicas en los Territorios Ocupados pero sin compromiso político equiparable. Este múltiple concurso ha convertido a Hamás en el protagonista de la historia actual de Palestina. Y lo ha hecho hasta el punto de que la principal crítica de algunos líderes históricos de la OLP a su triunfo haya sido su afán por reescribir la historia de la resistencia palestina, como si ésta hubiera empezado en 1987, cuando coincidiendo con la Primera Intifada se fundó Hamás. Porque los partidos y actores no islamistas minimizan la importancia de la religiosización del espacio público, mientras crece su temor a que, una vez más, los hechos consumados adquieran naturaleza jurídica y Gaza se vea amputada del devenir de los Territorios Ocupados, que en el discurso israelí han quedado reducidos a la demediada Cisjordania.

La interiorización del aislamiento y la rutinización del bloqueo no hacen sino asentar la frustración entre los gazauíes. El clientelismo, conocido popularmente en Palestina como “cultura de la jaima”, se alimenta de este ambiente falto de expectativas y experiencias nuevas. Las iniciativas ciudadanas peligran (son modélicos los Comités de Salud Mental, pioneros en el tratamiento de la violencia de género y que han desarrollado una categoría propia de empoderamiento civil) y flaquea la actuación de las ONGs y las agencias de ayuda humanitaria, que se sienten impelidas a tomar partido entre los actores políticos, con el consiguiente deterioro de su actividad y de la imagen general de la cooperación.

Pese a todo, la sociedad de Gaza ha desarrollado fórmulas de relación con el exterior, procederes abiertos y descentralizados que se sirven de las redes de intercambio que propicia la globalización tecnológica. Sorprende en Gaza la vitalista actividad de organizaciones independientes en materia de derechos humanos, salud o cultura, con modélicos sistemas de toma de decisiones colegiada, elaboración de un discurso crítico y autocrítico, financiación y sustentos locales y colaboración en red con otros centros palestinos e internacionales. Estos gazauíes, una mayoría, insisten en la importancia simbólica y psicológica de romper el aislamiento, en el valor de los gestos e intercambios que desde Europa abren una grieta en el cerco. Son iniciativas que no deben morir, porque garantizan, entre otras cosas, un futuro lejos de Hamás, si es esto lo que Europa desea.

Gaza materializa el proyecto israelí para Palestina: dividir y fragmentar el territorio, dividir y fragmentar a su población, y crear nuevos guetos identitarios que propicien la disolución de la unidad histórica, social, cultural y política de Palestina. La estrategia es vieja y conocida, pues proviene de la Nakba misma. Según el historiador israelí Amnon Raz-Krakotzkin, dos son sus armas principales: negar toda responsabilidad histórica e inculpar a las víctimas de su suerte.

Luz Gómez García es profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.

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Estatuaria, de Moncho Alpuente en El País de Madrid

Posted in Memoria, Política by reggio on 31 diciembre, 2008

Todas las estatuas son tristes, todas las estatuas son mausoleos, construcciones póstumas y funerales, sólo a los dictadores les suelen entronizar en vida para reafirmar aún más su insoportable ubicuidad y sus fatuos deseos de inmortalidad, pero todas las estatuas están muertas. De las estatuas ecuestres sólo sobreviven los caballos, inocentes criaturas sobre las que el escultor pudo ejercer su libertad sin exponerse demasiado a los caprichos del autócrata de turno. El general Franco, orondo y paticorto, tenía mala figura para la hípica, más de Sancho Panza que de Quijote; o el caballo quedaba demasiado grande o el caballero demasiado pequeño y cuando se resaltaba la traza del jinete era a costa de reducir el tamaño del equino hasta convertirlo en rucio o en poni.

Las estatuas producen casi siempre tristeza y a veces rabia. Tristeza y rabia me asaltan al pasar junto al busto a pie de calle, de Pablo Iglesias, desnarigado aún, en la confluencia de la avenida de la Reina Victoria con la que lleva su nombre. Los ataques vandálicos a la poderosa cabeza del patriarca socialista comenzaron a los pocos días de su inauguración en el año 2001. No era la primera vez que “El Abuelo” sufría en efigie el asalto de los vándalos, durante la guerra incivil fusilaron su imagen de piedra, que fue enterrada más tarde por algunos correligionarios en los jardines de Cecilio Rodríguez del parque del Retiro. El busto de Reina Victoria es una réplica del original que conserva a buen recaudo el PSOE madrileño en su sede de Ferraz, la cabeza de rotundas proporciones es obra del poderoso escultor Emiliano Barral y parece esculpida para afrontar la erosión de los siglos que a veces dulcifica los rasgos de los héroes y otras les cubre de lepra. Las palomas también depositan su juicio disolvente sobre algunas estatuas en forma de excrementos deletéreos.

A Pablo Iglesias le extirparon la nariz a martillazos los energúmenos hace más de un año sin que el Ayuntamiento de Madrid, presunto guardián del patrimonio urbano, haya tomado cartas en el asunto. Al alcalde Ruiz-Gallardón hay que agradecerle su desinterés por la estatuaria monumental: el recuerdo de los desmanes perpetrados en materia escultórica por su predecesor, Álvarez del Manzano, sigue provocando en las personas sensibles un espasmo a medio camino entre el horror y la irrisión. Su Violetera, situada durante algún tiempo, siempre excesivo, en la vital encrucijada de Alcalá y Gran Vía, podría haber sido la primera estatua erradicada del espacio público urbano por consenso popular. A la insoportable fealdad del engendro se unía la mala voluntad política, el revanchismo de cajas destempladas. La rechoncha violetera era una caricatura, más monigote que retrato, de Celia Gámez, la que cantaba el “Ya hemos pasao” al compás de los ejércitos franquistas que entraban en el Madrid del “No pasarán”.

La perpetuación del desaguisado que le hicieron al busto de Pablo Iglesias es una herida abierta a dos pasos de la antigua barriada obrera de Cuatro Caminos. Bajo la coartada de la tradicional incuria, municipal y espesa, se desliza la sombra de la duda, la sospecha de la malevolencia y de la injuria. Entablillar y reponer las venerables y sufridas narices del líder socialista no es obra de misericordia sino de justicia, exigible y urgente, aunque parece que nadie lo exige ni lo urge. Las estatuas de a pie siempre están expuestas a la acción de los elementos, respiran malos humos pero avizoran a ras de suelo la vida cotidiana. Las estatuas ecuestres y las que se elevan sobre altos pedestales, miran el mundo que dejaron con displicencia.

La gente de Madrid siempre ha sido muy suya con las estatuas. Apadrinaron, por ejemplo la de Espartero, no por la bizarría del Duque de la Victoria, ni por su porte, ni por sus gestas, sino por los atributos del caballo que usurpó su fama y su hombría. Cuestión de huevos y de tamaños, los madrileños apadrinaron también a Cascorro aunque muchos no supieran que el soldadito inclusero se llamaba Eloy Gonzalo y lo de Cascorro fue una batalla lejana en la que el héroe se convirtió en precursor del cóctel molotov con su lata de gasolina y su antorcha, que se convirtieron por primera vez en emblemas heráldicos. Otro favorito es el Ángel Caído del Retiro, porque los madrileños están acostumbrados a ponerle una vela a Dios y otra al diablo, costumbre que inquietaba al piadoso alcalde Álvarez del Manzano que fomentó la erección de un monolito a la Virgen para contrarrestar sus “malas vibraciones”. Vade retro.

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¡Feliz año, reumáticos…!, de Lorenzo Cordero en La Voz de Asturias

Posted in Asturias, Derechos, Economía, Política, Sanidad by reggio on 31 diciembre, 2008

El ojo del tigre

Se cuenta que Jimmy Carter, cuando se sentó por primera vez en el sillón del Despacho Oval en la Casa Blanca, les dijo a los presentes: No soy más que un hombre como todo el mundo… Ser un hombre como los demás es lo más normal que le puede suceder a un ser humano en este mundo. Sin embargo, reconocerlo -si no con humildad, sí por lo menos con sinceridad- ya no lo es tanto. Desde hace muchos años, tantos como los que uno disfruta de la ventaja de ser autónomo como individuo pensante, no he conocido a nadie en este país que haya tenido la gallardía de reconocerlo, como hizo Jimmy Carter, en el momento de sentarse por encima de todos los demás. Que yo recuerde, antes de que la dictadura fuera reconvertida en una democracia inorgánica, todos aquellos que, por una u otra circunstancia -generalmente, digital- flotaban en las alturas orgánicas del sistema (desde el Municipio, el Sindicato. o el Gobierno Civil y la Jefatura Provincial del Movimiento), en esta antigua provincia tales personajes se consideraban a sí mismos políticos hiperrepresentativos: superaban al hombre común; eran la fuente clara de la que manaba la opinión pública fundamentada; representaban la autoritas como si se tratara de un oficio divino.

Transcurrido todo el tiempo que quisieron darse los superhombres de aquel régimen determinado por la Divina Providencia, para asumir la responsabilidad de transmudar la dictadura en una democracia, y cuando ésta fue impartida urbi et orbe desde el sillón más elevado de las antiguas Cortes, los nuevos políticos, que sucedieron a los anteriores, continuaron siendo hiperrepresentativos. Es decir, se olvidaron de que provenían  la base social sobre la que se supone que reposa la democracia popular (la del pueblo, no la del PP…), e ignoraron que su elevada posición jerárquica en la sociedad se la debían a quienes desde el subsuelo de la democracia -que es el estrato más viejo en donde se encuentran los electores -les habían votado para que los gobiernen y no para que los dominen. Es decir: simplemente para  gobernar; no para hiperrepresentar…

Lamentablemente, Asturias es uno de los más viejos ejemplos de esa hiperrepresentatividad. Ya lo fue cuando a quienes se les había requerido para prestar sus servicios a la sociedad, bajo la constante tutela del dictador; entonces, los elegidos digitalmente se comportaban ya como si fueran los dueños del sistema. En aquel tiempo, España estaba a merced de los efectos mecánico-políticos del sagrado Movimiento continuo. Después, cuando ya había cesado el Movimiento se puso en marcha otro de nueva factura mecánica: el de la Monarquía pendular democrática; el cual abarca desde la socialdemocracia moderna, hasta la derechocracia clásica. O sea, desde el PS(O)E hasta el PP. Con lo cual, el país siguió funcionando exactamente igual que había funcionado hasta entonces: a base de personajes hiperrepresentativos. Los asturianos de a pie -supongo que como los demás españoles- están sometidos a los desahogos del arte burocrático que de manera magistral dominan quienes los hiperrepresentan, y el artificio político de los que piensan por ellos. Unos y otros son los mismos. Es muy difícil distinguir entre la porción de sinceridad que inspira a estos superpolíticos y la parte de hipocresía que los empuja para que actúen como lo hacen. No olvidemos que la hipocresía es una parte importante del talento del actor: es el arte de saber fingir.

Al parecer Asturias es en este momento una de las más vulnerables regiones de la etérea Unión Europea, por el envejecimiento de su población. Desde que la democracia es el régimen que nos identifica con el resto del mundo continental, las encuestas han sustituido a las ideologías. Dicen que Asturias ocupa el número 12 entre las regiones más debilitadas de Europa, porque su población la componen mayoritariamente viejos. Hace cuarenta años, el problema era otro: la distribución de la renta per cápita nos había hundido desde el lugar ocho, que ocupábamos en el mediterráneo de las provincias españolas, hasta el 19. Pero ahora la historia es otra. Y lo que les interesa a quienes teatralizan la vida político-social asturiana es demostrar que los viejos son una carga pesadísima y amenazan con hundir la región.

Cada vez es más clara la consigna que nos llega desde las alturas: hay que echarle una mano a la sanidad pública. Lo cual no quiere decir que la mano haya que echársela al cuello de sus burócratas hiperrepresentativos, sino al bolsillo de los viejos… Que son los que se benefician con la gratuidad universal del sistema de salud público. Dicho de otra manera: hay que renunciar a una de las conquistas sociales que le costó a la clase obrera sangre, sudor y lágrimas desde hace más de un siglo. Ahora, intentan convencer de que hay que pagar para que la sanidad pública siga funcionando, y el negocio privado de la misma sea más negocio…

Esto te lo van diciendo poquito a poco, desde la distancia majestuosa que les separa de la plebe que les vota cada cuatro años. Ahora, en Asturias, ya no es la industria pública la que agota el modelo socioeconómico de la región. Son los asturianos viejos, con su achaques crónicos. Son los abueletes de nietos que han nacido en Madrid, en Barcelona… O en Londres. Porque sus jóvenes papás tuvieron que buscarse la manera e vivir decentemente de su profesión lejos de esta región. Es verdad que podrían haber intentado vivir de la política, pero en este oficio -solicitadísimo- hay overbooking. También predominan los viejos…

Si hace medio siglo, los hiperrepresentativos de esta débil región se hubieran dedicado a aprovechar los recursos económicos existentes para modernizar sus históricas estructuras industriales, en vez de afanarse en liquidarlas a precios de saldo -hubo un momento en el que los asturianos temieron que los socialdemócratas regalaran Ensidesa a los franceses. No es broma-; a lo mejor ahora los viejos no pesaban tanto en la balanza de los burócratas de la política sanitaria. Pero, entonces como ahora, les importó un comino el asunto. En fin, feliz año nuevo, reumáticos…

Lorenzo Cordero. Periodista.

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Economía 2009: vamos a peor, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 31 diciembre, 2008

El presidente del gobierno acaba de declarar que saldremos de esta crisis económica. No es mucho decir porque el problema es cuándo, cómo y con qué costes y ahí, aparte de una serie de lugares comunes y las consabidas dosis de optimismo ficticio, poco ha añadido.

La economía española, con dos trimestres consecutivos de caída en el PIB, está ya, oficialmente, en recesión. No es exagerado afirmar, a la vista de las cifras, que el deterioro tanto en el mismo PIB como en el crecimiento del paro, ha sido brutal, algo nunca visto. De aquel aterrizaje suave que se habló desde el gobierno, nada de nada. Claro que también se negó la crisis, conociendo que existía, con lo que se perdió un tiempo precioso para encararla. Como se ha seguido afirmando, hasta fecha muy reciente y en textos legales, que esta crisis se debe exclusivamente a razones externas ¿ la crisis inmobiliaria y financiera en Estados Unidos? cuando ya, hace por lo menos un par de años, estaba claro que el ¿modelo? de crecimiento autóctono con el ladrillo como eje, tenía pies de barro y llevaba dentro las semillas de su agotamiento.

Entramos así en el segundo año de esta gravísima crisis, año que será mucho peor que 2008. Los asesores de Obama y el FMI advierten, los primeros que los problemas de la economía norteamericana son más graves de lo pensado y los segundos, que van a revisar nuevamente a la baja sus previsiones para la economía mundial. Ese marco es fundamental para nuestra economía en la que las dos únicas buenas noticias son la rebaja del precio del petróleo y el descenso del tipo del euríbor, aunque en ningún caso traspasados en su totalidad al consumidor. Como se ve, dos medidas ¿acordadas? por el gobierno. El PIB descenderá cerca del 2 por ciento y la cifra de paro se encaminará a los cuatro millones. Es más que probable que entremos en 2010 en plena crisis con recesión o depresión acompañada, crucemos los dedos para que eso no ocurra, de deflación. Estaremos en una evolución en forma de ¿U? y no es descartable un comportamiento ¿a la japonesa?, es decir en forma de ¿L?. Porque de ese famoso nuevo modelo de crecimiento, llamado a sustituir al ladrillo, basado en tecnologías avanzadas, auge exportador, competitividad, etc. no parece haber ni rastro y eso no se improvisa.

Nadie parece ser responsable de esta catástrofe que va a dañar, como siempre, a los más desfavorecidos que son muchos. Sin embargo, responsables los hay tanto por acción como por omisión. Tras una borrachera crediticia y especulativa de varios años, cerca de un década, y de privatización de altísimos beneficios, asistimos ahora a una etapa de socialización de pérdidas mediante medidas oficiales, del gobierno central y de los autonómicos , unas conocidas y otras menos conocidas publicadas en decretos de difícil comprensión con modificaciones contables o convirtiendo viviendas libres en protegidas. Todas ellas encaminadas a ayudar a las inmobiliarias y a sus financiadores.

¿Se traducirá en algo serio el creciente malestar social que ya apunta en varios frentes? Si miramos hacia atrás, cuando el paro alcanzó alturas estratosféricas, vemos que nada o poco ocurrió. Esta vez además, el paro va a afectar, sobre todo, a quienes menos capacidad de movilización y protesta tienen, los inmigrantes. Los dos sindicatos que, aunque cada vez menos, tiene cierto peso social están instalados en el oficialismo (expresemos una cierta duda sobre CCOO tras su reciente congreso). ¿Queda algo entre los partidos? ¿Hablamos en serio? ¿Alguien se imagina lo que pasaría con un gobierno del PP? Parece que sólo queda una cosa y así se ha pedido: tirar todos del carro. Pero en ese carro están ya sentados cómodamente algunos mientras tirarán los de siempre. Si la nuestra fuese una sociedad vital (que no lo es) y no anestesiada (que lo es), la crisis actual, que es mucho más que económica, debería dar paso a cambios trascendentales y necesarios. Algo escasamente probable.

PS: A pesar de todo, o precisamente por eso, feliz año a todos los lectores y los suyos.

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Dejadme solo, de Juan Francisco Martín Seco en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 31 diciembre, 2008

“Dejadme solo”. Algo así ha debido de decir Zapatero, al ver que la negociación autonómica no avanzaba, presionado por sus hermanos catalanes y seguro de ser el elegido para poner de acuerdo a todas las tribus. Si por algo acabará pasando a la historia ¿a la pequeña? será por su voluntarismo, que no es lo mismo que ser voluntarioso. El voluntarioso pone voluntad y esfuerzo en sus tareas y en el cumplimiento de sus obligaciones. Quien practica el voluntarismo es un iluso que cree que puede conseguir todo lo que se propone. El voluntarismo constituye un sesgo cognoscitivo, una forma equivocada de tomar decisiones, basada únicamente en lo deseable y agradable y no en la evidencia o en la realidad. Es una falacia lógica, ya que se tiene por verdadero o falso aquello que se quiere que lo sea.

El voluntarismo ha estado tradicionalmente unido a la religión y a la fe. “Creo porque es absurdo”, afirmaba Pascal. Y toda la filosofía de Kierkegaard se fundamenta en el voluntarismo. La creencia como un salto en el vacío. El milagro es posible. El ángel detendrá la mano de Jacob antes de que aseste el golpe homicida. También hay un voluntarismo progresista. En algunos casos, remite al anarquismo. Anouilh, en “La alondra”, cambia el final de Juana de Arco. En el momento en que va a ser quemada en la hoguera se produce el prodigio y surge la apoteosis y la glorificación. En otras ocasiones, el voluntarismo se expresa mediante el constructivismo social. ¿De qué clase es el de Zapatero?

Zapatero debe de oír también voces que le indican que puede alcanzar todos sus objetivos. Habita un optimismo trascendental creyendo que la realidad se adaptará siempre a sus deseos, a la imagen que se ha construido del mundo y de los acontecimientos. La cuestión es que la realidad es mostrenca, terca, y no se pliega sin más a cualquier pretensión. Zapatero se embarcó en la elaboración de un nuevo estatuto para Cataluña. También pidió que le dejaran solo y terminó entregándose a Mas y a CiU, aprobando un texto imposible de cumplir que ahora le pasa factura. Creyó que iba a convencer a ETA para que entregase las armas -“dejadme solo”- y, si se descuida, acaba pactando con ella el diseño del Estado. Supuso que bastaba con no pronunciar la palabra crisis para que esta se diluyese y lo cierto es que nos hemos adentrado en la más dura recesión conocida desde el año 29.

Ahora grita de nuevo “dejadme solo” y se ha implicado directamente en la negociación con las Autonomías, cuando la más elemental prudencia aconsejaba que se hubiese quedado en retaguardia. En una huida hacia delante, va recibiendo a todos los presidentes de las Comunidades y diciéndole a cada uno de ellos lo que quiere oír. Todos salen satisfechos. El problema surgirá más adelante cuando las cifras no cuadren porque, por más voluntarismo que se derroche, tres más tres nunca pueden ser cuatro. Cada Autonomía quiere que el reparto se realice en función de la variable que le conviene. Los ricos, Cataluña, Madrid, Valencia, se inclinan por la población. Andalucía acepta esta magnitud pero siempre que se prime a la que está en edad escolar. Galicia y Extremadura quieren que se tenga en cuenta el envejecimiento y la dispersión. Y así sucesivamente. Solo desde el pensamiento ilusorio se puede creer que se va a dar satisfacción a todas las partes.

Lo que quizás subyace detrás de la multiplicación dispar de promesas y compromisos es la intención de que el Estado pague la fiesta, es decir, que ponga más dinero sobre la mesa. Riesgo por inundación, creo que lo ha llamado Rajoy. Pero me temo que ni aun así se lograría solucionar el problema, porque, por ejemplo, lo que en último término pretende Cataluña no es tanto subir en el reparto cuanto ser más agraciada que el resto de las Comunidades, especialmente de las más pobres y a las que eufemísticamente llama “menos dinámicas”.

El Estatuto catalán diseña un sistema de financiación que imposibilita el acuerdo unánime, ya que ataca en su raíz la política redistributiva del Estado. Esta no puede reducirse a que todos los españoles, vivan donde vivan, reciban igual, tal como propugna Aguirre, y mucho menos que las Comunidades que más aportan sean las que más obtengan, como reclaman los catalanes. La función redistributiva implica que las Comunidades más pobres sean las que más perciban. La pretensión de limitar la solidaridad ¿que no es solidaridad sino justicia? ataca directamente a nuestro Estado social. Cuadrar el círculo es querer conjurar bilateralidad y multilateralidad. Las conversaciones que ha mantenido Zapatero con los distintos presidentes de las Comunidades Autónomas no son más que una pantomima orientada a disfrazar las negociaciones bilaterales entre él y Montilla, de acuerdo con las exigencias de los catalanes.

www.telefonica.net/web2/martin-seco

Urge definir cuanto antes las características y la naturaleza de las diferentes crisis actuales, del Editorial en Gara

Posted in Derechos, Libertades by reggio on 31 diciembre, 2008

El pensador alemán G.W. Hegel, al formular su concepción sobre la historia -en la que entre otras cuestiones, imbuido por el espíritu de la época, consideraba la civilización europea como la más desarrollada-, sentenció que la función de la filosofía de la historia no era pronosticar qué ocurriría en el futuro. No obstante, acto seguido, planteó que era posible que los recién conformados Estados Unidos de América llegasen a ser la futura potencia mundial. Una contradicción evidente que, sin embargo, puede ser considerada una suerte de profecía.

De la misma manera, es evidente que la función del periodismo y de los periodistas no consiste en especular sobre el futuro. Pero también es cierto que, al coger el periódico en el quiosco, el lector espera encontrar elementos informativos, análisis, artículos de opinión y reportajes que le ayuden a entender, a juzgar, a valorar mejor el mundo que le rodea. También pide elementos para prever, dentro de las limitaciones obvias, cómo evolucionarán esas noticias, esas realidades, ese mundo.

Sin ánimo de caer en falsos oráculos, el extenso Eguneko Gaia que precede a está página pretende establecer cuáles serán algunos de los temas que marcarán la agenda política, económica, mundial, deportiva o cultural durante el año que comienza.

Un 2009 en el que GARA cumple diez años llenos de ilusión y de esfuerzo. Con aciertos y errores, durante ese tiempo hemos intentado retratar lo mejor posible la realidad que viven Euskal Herria y el mundo. Diez años en los que hemos sido la voz de los sin voz, el eco de aquellos sobre los que se ejerce un apagón informativo general, estructural y premeditado.

¿Crisis de gobierno o crisis del marco?

En Euskal Herria el año comenzará marcado por las elecciones autonómicas en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. La presión ejercida por el PSOE sobre el PNV se va disipando según aparecen perspectivas de acuerdo a posteriori. El enésimo intento por excluir de las instituciones a la izquierda abertzale puede alterar el mapa administrativo, pero no el mapa social y político del país. Negar, o aún más, prohibir la realidad no conduce a nada.

En ese sentido, en 2009 se cumplen cincuenta años del nacimiento de ETA y, si los oráculos del Ministerio de Interior estuviesen en lo cierto, este año -o el anterior, o el primero de esos 50- sería el último de la organización armada. Sin embargo, la Moncloa no es Delfos.

Los elementos centrales del conflicto y de su resolución están más claros que nunca y urge, en este terreno también, acertar en el análisis y en los pasos a seguir para superar esta fase del conflicto político.

¿Crisis económica o crisis del sistema?

Todos los expertos coinciden en señalar que será en 2009 cuando la crisis económica adquiera carácter generalizado en los países desarrollados. Hasta este momento la población vive agazapada ante la expectativa de que la crisis les alcanzará. Y es probable que durante este año les alcance. La bajada de impuestos a los beneficios empresariales mientras se mantiene la presión fiscal a los asalariados, la sucesión de expedientes de regulación y las noticias de cierre de empresas, junto a unas nefastas previsiones de paro, son indicadores que empujan a prever un escenario crítico para los trabajadores y las clases más desfavorecidas.

Los defensores del capitalismo, sea en su versión más despiadada o en sus versiones más dúctiles, están planteando falsas alternativas a diario. Se trata de cambiar las formas para mantener la esencia de un sistema que, además de cruel e injusto, se ha demostrado inviable. Mientras tanto, quienes deberían plantear una alternativa integral mantienen un discurso que tiene más de profecía que de programa sociopolítico. 2009 debería marcar un antes y un después en este terreno también.

¿Crisis de liderazgo o fin de la hegemonía?

El denominado «fenómeno Obama» caracteriza la crisis política de EEUU como una crisis de liderazgo, consecuencia directa del infame mandato de Bush. Pero es evidente que los cambios en las relaciones internacionales van más allá.

La hegemonía yanqui parece tocar a su fin, al menos tal y como se ha desarrollado durante los últimos veinte años. Sin embargo, las alternativas reales son demasiado periféricas al sistema mundial como para restablecer una política de bloques. En todo caso, las potencias emergentes como China, India o Brasil pueden exigir cierto multilateralismo. Junto con una revitalizada Rusia, pueden ejercer de contrapoder en algunas materias, pero también es evidente que esas potencias no plantean a día de hoy alternativa alguna al sistema.

Ante esa perspectiva, injusticias como las que ocurren actualmente en Palestina, Somalia, Irak o Afganistán continuarán sucediendo y, desgraciadamente, seguirán llenando páginas de periódico.

En conclusión, urge determinar -al menos desde un punto de vista de izquierda, internacionalista y nacional vasco- cuáles son las características de cada una de las crisis enunciadas. Ésa es la única manera de poder plantear alternativas. Ese trabajo, por supuesto, corresponde sobre todo a otros. Quizá los análisis ofrecidos hoy puedan aportar algo de luz a esa labor.

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Hacia atrás, de Antonio García-Trevijano en el Diario español de la República Constitucional

Posted in Historia, Política by reggio on 31 diciembre, 2008

Pocas personas se permiten la temeridad de no mirar hacia atrás de modo permanente en su vida cotidiana. El hábito de repasar la jornada para tomar conciencia de la situación que se espera encontrar mañana, se convierte en método de investigación en cualquier rama del saber. Nada se construye ni se averigua sin asegurarse previamente de la firmeza de lo ya construido o sabido. Al conocimiento del pasado real, fundamento de la historia, lo hace muy difícil el hecho insoslayable de que lo miramos con ojos dominados por la visión y los valores culturales del presente. Habría que prescindir de las gafas que enfocan nuestra mirada actual, una tarea sobrehumana, para llegar a percibir la realidad de los tiempos pretéritos, que dieron causa y sentido a los hechos que nos llegan interpretados como históricos. No hay ley de memoria histórica que pueda escapar de la deformación del pasado causada por la necesidad de mirarlo desde el punto de vista del presente. Esta deformación no sólo afecta a los hechos remotos. Los más próximos, los acaecidos en el año que acaba, también han de ser depurados de las emociones actuales para ser bien comprendidos. No somos dioses bifrontes, como Jano, dotados de retrovidencia y providencia.

Es costumbre extendida a todos los campos de actividad hacer un balance del año que termina. Cuando no se trata de cosas materiales, susceptibles de ser medidas y pesadas, en ese balance se inflan o desinflan los datos objetivos según el criterio subjetivo del fabulista contable. España se acerca a cincuenta millones de habitantes. Pero ese crecimiento no puede aislarse del hecho constatable de que la sociedad española decrece culturalmente. Décima potencia en actividad económica, y una de las últimas de Europa en lectura, educación escolar, formación universitaria, investigación científica y criterios morales. Y del valor mas excelso que mide la sabiduría y la verdadera grandeza de los pueblos, la libertad politica, España está más lejos que hace treinta años.

El año 2008 termina con la tristeza que comunica a todas las dimensiones éticas y culturales de la vida colectiva nacional, la inmediata perspectiva del porvenir material. Cuando no hay más valor que el dinerario, cuando la libertad es menospreciada hasta el punto de confundirla con la de los partidos políticos, cuando la cultura de la verdad y la belleza está tapiada con muros especulativos de ladrillo y finanzas, la depresión de la economía coloca la única esperanza de alegría y libertad en la revolución política.

florilegio

“La memoria olvida lo que supo. La moral sabe lo que no tuvo, la libertad.”

Israel, de Pedro Miguel en La Jornada

Posted in Internacional, Justicia by reggio on 31 diciembre, 2008

El problema no es que Israel sea un Estado judío, sino que es un Estado terrorista. Aunque hubiese sido fundado y habitado por otomíes, por pashtunes o por noruegos, sus prácticas genocidas merecerían algo más que la condena universal: la intervención inmediata y enérgica de la comunidad de naciones para defender a las víctimas de su barbarie y para llevar a sus gobernantes ante tribunales internacionales de justicia y procesarlos por crímenes de guerra.

Dos razones explican que ello no haya ocurrido aún y que, posiblemente, no ocurra jamás: el (justificado) sentimiento de culpa de las potencias occidentales por no haber impedido el exterminio de judíos que llevaron a cabo los nazis y, mucho más importante y decisiva, la condición de Tel Aviv como aliado estratégico de Europa y Estados Unidos en una región predominantemente árabe, islámica, y por mucho tiempo reacia a uncirse a los dictados colonialistas de las metrópolis. De no ser por esos factores, hace mucho tiempo que Israel habría sufrido un férreo bloqueo económico, habría sido hostigado en forma sistemática y, posiblemente, habría sido arrasado por los bombarderos de Occidente, como les ocurrió a Irak, a la extinta Yugoslavia y a Afganistán.

Y es que el régimen israelí no sólo es culpable de delitos de lesa humanidad, como éste al que asistimos en el fin de 2008, cuando los aviones de Tel Aviv ejecutan sanciones colectivas contra las mujeres, los hombres, los niños y los ancianos de Gaza, sino también de la fabricación de armas de destrucción masiva: las bombas atómicas de Israel, producidas ante las narices de Washington y de Bruselas son, para el mundo, una amenaza mucho más real que las supuestas armas iraquíes cuya existencia inventó George W. Bush para dar justificación a su guerra de negocios. Adicionalmente, el Estado fundado por Ben Gurión y Weismann (vinculados a Haganá e Irgún, organizaciones sionistas célebres por sus represalias sangrientas contra los árabes, y no menos terroristas que las islámicas Hamas y Hizbollá) ha aplicado en Cisjordania y en la porción palestina de Jerusalén una política sistemática de limpieza étnica semejante a la que el extinto régimen de Milosevic puso en práctica en Bosnia; ha saqueado y devastado los recursos naturales de los palestinos, ha reducido a las poblaciones de Cisjordania y Gaza a la explotación inmisericorde, a la miseria y a la humillación y ha implantado, en el territorio israelí, un régimen racista de discriminación y apartheid sobre los ciudadanos árabes.

A estas alturas, el Estado israelí no corre ningún peligro de ser arrasado ni destruido por sus vecinos árabes y musulmanes, y menos por los puñados de desesperados harapientos que de cuando en cuando realizan atentados terroristas contra el sur de Israel. Sus vastos recursos bélicos –obtenidos en buena medida gracias al respaldo incondicional de Washington– le aseguran una ventaja irreversible y aplastante sobre el resto de los países de la región.

Los principales enemigos del régimen de Israel son su propia arrogancia, su impunidad, hasta ahora absoluta, su desprecio hacia la legalidad internacional y la aplicación racista y facciosa de sus propias leyes. Por esa vía, el Estado hebreo (lo mismo daría si fuera mixteco, druso o armenio) se encamina hacia una bancarrota moral irreparable. Occidente debe intervenir, no para destruirlo, como hizo con Irak y con Afganistán, sino para contenerlo, para reformarlo, para rescatarlo de sí mismo y, desde luego, para impedir que siga rindiendo tributos a la barbarie y ofreciéndole al mundo regalos horrorosos como este año nuevo ensangrentado en Gaza. Pero no hay que mezclar las cosas: llegado el momento, cuando suene el shofar, muchos gentiles, con el mismo afecto de todos los años, diremos shaná tobá a nuestros amigos y conocidos judíos, sean israelíes o no.

navegaciones@yahoo.com http://navegaciones.blogspot.com

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