Reggio’s Weblog

La reforma imposible de los impuestos: un debate en lista de espera, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 25 febrero, 2009

A los impuestos les ocurre lo mismo que a las reformas laborales. Son difíciles de encajar en el debate político. Cuando alguien plantea la necesidad de cambiar la normativa en aras de lograr un sistema tributario más eficiente y justo (los impuestos nunca son neutrales), hay quien piensa de manera automática en la necesidad de recortar la presión fiscal hasta exprimir al máximo (¡Estado, ríndete!) la capacidad recaudatoria de los poderes públicos.

Otros, por el contrario, creen que el deterioro de los servicios públicos tiene que ver, fundamentalmente, con la reducción de los impuestos. En particular, los tributos de carácter directo (IRPF o Sociedades). Sostienen que  sólo con unos impuestos elevados será posible atender la financiación del Estado de bienestar. Sin lugar a dudas, el gran reto que tienen ante sí las naciones más desarrolladas en las próximas décadas.

Existe, por último, un tercer grupo que se sitúa a medio camino entre unos y otros. Son los posibilistas, los que mueven en función de la oportunidad política (¿o habría que decir oportunismo?). Hacen pequeñas reformas al albur del viento que sople con más fuerza. Pero como en la mayoría de las ocasiones las corrientes reformistas que fluyen en uno u otro sentido se anulan al chocar entre sí, finalmente optan por no hacer nada. Asisten, mano sobre mano, a una caída brutal de los ingresos, pero apenas hacen reformas de calado no vaya a ser que pisen algún callo. Como se ve, es un planteamiento conservador, pero bien vestido puede parecer una actitud la mar de responsable. Unos alaban al vicepresidente de turno porque al menos no sube los impuestos, y otros lo alaban, precisamente, porque no los baja.

La coexistencia de estos tres planteamientos puede explicar mejor que ninguna otra cosa la ausencia de un debate real sobre cuál es el mejor modelo impositivo para combatir la crisis. El Gobierno parece haber optado por poner toda la carne en el asador en la necesidad de aumentar el gasto público como principal herramienta para combatir la crisis, pero no dispone de un minuto para reflexionar sobre qué modelo fiscal es el más conveniente para España propiciando una reforma fiscal consensuada.

Bajar el IRPF, subir el IVA

Afortunadamente, hay quien ha hecho ese trabajo. En las últimas semanas, se ha multiplicado el número de trabajos académicos  que proponen una reforma del sistema impositivo. Uno de los más interesantes es el que han publicado los profesores Jesús Fernández-Villaverde y Juan F. Rubio en Sociedad Abierta, un blog muy recomendable que conviene visitar.

Su propuesta fiscal consiste -dicho de una forma esquemática- en reducir en un 2% el tipo medio de los impuestos sobre las rentas del trabajo e incrementar, en paralelo, un 1% el tipo medio del IVA. La reforma se completaría con un incremento “importante” de los impuestos especiales (alcohol o hidrocarburos). Según sus cálculos, este paquete tendría un efecto expansivo de un 2% del PIB con respecto al escenario de mantener el statu quo fiscal, con un coste en términos de déficit público inferior al 0,2% del PIB.

Los argumentos que ofrecen para defender esta reforma se basan en que la bajada del impuesto sobre las rentas del trabajo, especialmente si se diseña de tal manera que favorezca a los asalariados de rentas más bajas, incrementaría los incentivos a trabajar y el consumo de las familias de manera notable. Estos dos mecanismos son la principal correa de transmisión de los efectos expansivos de la propuesta.

La bajada en los impuestos al trabajo se podría implementar por medio de reducciones de IRPF o de cotizaciones sociales, dicen los autores. Aclaran, sin embargo, que modificar las cotizaciones sociales es peligroso ya que puede generar conflictividad con los agentes sociales e incrementar el peligro a la sostenibilidad en el largo plazo del sistema de público de pensiones. Por tanto, puede ser más adecuada una rebaja del IRPF. Además, en el caso de una rebaja concentrada en los niveles de renta más bajos, esta reducción del tipo puede ser utilizada como un incentivo a los sindicatos para la moderación salarial durante el 2009.

Consideran, igualmente, que la subida del IVA ayuda a contrarrestar los efectos sobre la recaudación de la bajada de los impuestos sobre el trabajo. Y han llegado a calcular que mientras la bajada del impuesto sobre las rentas del trabajo supone una pérdida de recaudación de 0,5% del PIB, la subida del IVA compensa un 0.38%.

También en Sociedad Abierta, el profesor Juan Carlos Conesa, ha propuesto una reforma fiscal más quirúrgica, encaminada a identificar los colectivos más afectados por la crisis crediticia. En su opinión, tanto desde un punto de vista de eficiencia como desde la equidad, lo razonable sería dirigir las potenciales rebajas fiscales a los hogares con restricciones de liquidez y que se vean más afectados por la actual coyuntura económica. Dirigir las rebajas fiscales al conjunto de la población, sostiene, no sería equitativo, y muy probablemente ni tan siquiera fuera efectivo para el estímulo de la demanda en el corto plazo.

¿Qué tipo de hogares tiende a sufrir de forma más pronunciada las restricciones de liquidez? Se trata de los hogares en los extremos inferior y superior respecto a la edad (es decir, los más jóvenes y más mayores) y con niveles de renta inferiores, y los hogares con un nivel de deuda (fundamentalmente hipotecaria) considerable.

En relación a los impuestos que gravan el consumo, el profesor Conesa asume la alternativa propuesta por el economista Xavier Sala-i-Martin, que ha planteado la necesidad de una reducción temporal del IVA con el fin de estimular el gasto de las familias.

Como se ve, ideas hay. Sólo hace falta discutirlas y ponerlas en práctica. Confiar sólo en el gasto público para salir de la crisis, no parece el camino más  adecuado (y rápido).

Anuncios
Tagged with:

Estadística sorprende con un PIB ‘inflado’ que ignora el desplome real de la economía, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 19 febrero, 2009

Paradojas que da la vida.  Mes a mes, los indicadores económicos que elaboran el Instituto Nacional de Estadística y otros organismos oficiales reflejan una caída sin precedentes de la actividad económica (muchos expertos hablan ya de la peor recesión en 50 años). Pero ayer el propio INE publicó una Contabilidad Nacional –la información que recoge la actividad económica de un país a lo largo de un año- que apenas refleja ese desplome.

Es más. Pese a que los datos que envía a Eurostat el propio INE de manera puntual muestran que España es, junto a Irlanda y Reino Unido, el país más afectado por el ajuste económico, a la luz de lo publicado ayer por Estadística resulta que la economía española (afectada por una doble crisis: la derivada del estallido de la burbuja inmobiliaria y la restricción del crédito) decrece menos que la Unión Europea. En concreto, un -0,7% en términos interanuales, por debajo del -2,6% de Italia, el -1,8% del Reino Unido, el -1,6% de Alemania  o el -1% de Francia. ¿Es esto posible?

El dato español, no por esperado, ha vuelto a aflorar las críticas que desde hace mucho tiempo realizan algunos de los mejores coyunturalistas del país, que cuestionan abiertamente la metodología que utiliza  el INE para elaborar la Contabilidad Nacional, todas vez que no recoge fielmente el momento económico. En su opinión, el INE sobreestima el volumen del PIB en periodos como los actuales. Por el contrario, suaviza los resultados cuando la economía va viento en popa, algo que era muy  útil cuando España peleaba por los fondos estructurales de la UE.

“No es de recibo”, sostiene el responsable de estudios de una entidad financiera, “que se diga que la economía ha decrecido un 0,7% en el cuarto trimestre de este año cuando todos los indicadores muestran una caída generalizada de muchísima mayor importancia”.

Los datos, desde luego, le dan la razón. Según el propio INE, las ventas de las grandes empresas están cayendo a un ritmo del 15,8%, las disponibilidades de consumo retroceden un 14%, la matriculación de turismos cae un 42%; el índice de comercio al por menor, un -6,1%; las disponibilidades de bienes de equipo, un -11,8%; el consumo de gasóleo, un -9,6% o la producción industrial un histórico -19,6%. Pues bien, pese a ello, el INE considera que la economía cayó solo un 0,7% entre el cuatro trimestre de 2008 y el mismo periodo del año anterior.

Desfase sorprendente en la oferta industrial

Desde el lado de la oferta, la contradicción respecto de la información que suministran mensualmente los principales indicadores es mucho más evidente. Según el INE, el valor añadido de las ramas industriales decreció en el cuarto trimestre de 2008 únicamente un 5,5%, una tasa sorprendentemente baja si se tiene en cuenta que el índice de Producción Industrial (IPI) refleja un desplome del 15,8% en el último trimestre del año (media del periodo). Aunque producción y valor añadido no miden exactamente lo mismo, los expertos consultados por El Confidencial sostienen que debe haber una clara correspondencia, por lo que no parece creíble que haya una diferencia de nada menos que 10 puntos. “Algo a todas luces ilógico”, resaltan.

Algo parecido sucede cuando se analiza el comportamiento del sector de la construcción. Todos los indicadores de coyuntura (producción de cemento, viviendas iniciadas o empleo) reflejan caídas de dos dígitos. Pero, según el INE, el valor añadido ha retrocedido únicamente un 8%. “Si esto fuera cierto”, asegura un experto, “eso significa  que la productividad de la construcción se ha disparado de forma exponencial, toda vez que la ocupación cae bastante más que la producción”. Es decir, menos trabajadores con empleo habrían construido mayor número de casas, lo que significaría un cambio cualitativo en nuestro modelo productivo. La construcción, que históricamente ha lastrado los avances de productividad, sería ahora más productiva que otros sectores de mayor valor añadido. La propia Contabilidad Nacional estima una brutal caída del empleo del 22,8%, mientras que la producción apenas habría decrecido la tercera parte.

El avance de la productividad no sólo sorprende en el sector de la construcción. La  Contabilidad Nacional estima un crecimiento del 2,5% en el cuatro trimestre en términos interanuales, probablemente la más elevada de las últimas de décadas. Según los especialistas, no parece lógico que de la noche a la mañana España se haya convertido en un país tan productivo (incluso más que la UE) aunque el número de ocupados esté cayendo un 3,1%. La explicación que encuentran es, nuevamente, que la Contabilidad Nacional Trimestral está sobreestimada de forma importante.

Y ponen otro ejemplo para llegar a esta conclusión. Según el INE, el excedente bruto de explotación -lo que habitualmente se denominan beneficios empresariales- creció el año pasado nada menos que un 8,4%, es decir, el doble de lo que aumentó el PIB en términos nominales (con inflación). “Si es así”, como dice una fuente, “¿de qué se quejan los empresarios y por qué despiden a tanta gente, cuando ganan tanto dinero? No parecen razonables esos números”, insiste. Y para llegar a esta conclusión sólo hay que echar un vistazo al hecho de que mientras la recaudación por el Impuesto de Sociedades se ha desplomado un 36% en los once primeros meses del año, los beneficios empresariales a la luz de la Contabilidad Nacional crecen el doble que el PIB. La única explicación sería el surgimiento de un inmenso fraude fiscal, lo que tampoco parece razonable.

La metodología, cuestionada

¿Quiere decir esto que el INE manipula las cifras? Nadie duda de la solvencia de los funcionarios que elaboran la Contabilidad Nacional. Lo que se cuestiona es la metodología utilizada para la elaboración del PIB (que por cierto no ha sido modificada), toda vez que suaviza tanto las series (tanto cuando sube el PIB como cuando baja) que los datos son escasamente fieles al momento económico. Una práctica que impide ver con claridad el cambio de ciclo. Algo que no sucede en EEUU o Reino Unido, donde el Producto Interior Bruto tiene un comportamiento más errático debido, precisamente, a que se ofrece la información  en términos brutos, sin apenas ‘cocina’.

Esta práctica tiene la ventaja de que limita el margen de maniobra que tienen los institutos de estadísticas nacionales a la hora de presentar los datos a la opinión pública. Y no hay que decir que normalmente ‘barren para casa’. En el tercer trimestre del año pasado, por ejemplo, se dijo que el consumo de los hogares había aumentado un 0,1%, pero tras la revisión de ayer resulta que retrocedió en el periodo un 0,2%. Lo singular del caso es que pese a esta modificación, el INE ha mantenido el crecimiento del PIB en el 0,9%.

Tagged with:

¿Crisis? El sector público crea 116.000 empleos y rompe la barrera de los tres millones de ocupados, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 27 enero, 2009

La crisis económica se intensifica, pero lo hace de una manera muy desigual entre los diferentes agentes económicos. El empleo en el sector público, lejos de verse afectado por la recesión, continúa creciendo a buen ritmo. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), el número de asalariados del sector público creció un 4% en 2008 respecto del año anterior, con un perfil claramente ascendente.

Se trata de la tasa de aumento más elevada desde el año 2003, pero por entonces la economía crecía por encima del 3%. Y lo que es aún más llamativo, por primera vez, el número de empleados públicos del conjunto de las administraciones (incluidas las empresas públicas) ha roto la barrera de los tres millones de ‘funcionarios’. En concreto, 3.029.500 asalariados trabajan ya para el Estado en sus diferentes facetas.

En términos relativos, esto significa que al acabar el último trimestre del año pasado, el 18,6% del total de asalariados que hay en el país, lo hacía para alguna de las administraciones públicas. Se trata del nivel más elevado desde el 18,9% alcanzado en el primer trimestre del año 2005.

Los datos que ofrece la EPA contrastan con lo que está ocurriendo en el sector privado, donde la intensidad de la recesión se está llevando por delante cientos de miles de puestos de trabajo. Dicho en otros términos, mientras que el sector privado destruyó 684.600 empleos en el último año, el número de asalariados que trabaja para las administraciones públicas ha crecido en 116.200, lo que da idea del distinto comportamiento de los agentes económicos. Desde el año 2000, el sector público ha creado 517.200 puestos de trabajo.

Los datos de Estadística ponen de relieve que Extremadura es, con diferencia, la comunidad autónoma donde el peso del empleo público es mayor (excluidas las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla por sus especiales características). Nada menos que el 32,5% de los asalariados trabaja para alguna de las administraciones o empresas públicas existentes en Extremadura. Le sigue a gran distancia Castilla-La Mancha, donde el 23,6% de los trabajadores lo hace para el sector público. Tras estas dos regiones se sitúan, por este orden, Castilla y León (22,2%), Asturias (21,8%) y Andalucía (21,6%).

Empleo público y prosperidad

En el lado opuesto, las comunidades autónomas con menos empleo público son Cataluña (13,7% de todos los asalariados), Comunidad Valenciana (14,5%) y Navarra (16,3%). Se cumple así la regla general que indica que las regiones más prósperas en términos de riqueza relativa son, al mismo tiempo, las que tienen menos empleo público, salvo el caso de Madrid en razón de su capitalidad.

El sector privado, sin embargo, ha creado muchos más puestos de trabajo en los últimos años. En concreto, la ocupación ha crecido nada menos que un 38% desde el año 2000, muy por encima del 21% que registran las administraciones. Del conjunto de asalariados del sector público, 145.400 lo hacen en empresas no privadas. Del total de empleados públicos, el 26,1% tiene contrato temporal, es decir, apenas un punto porcentual por debajo del sector privado, lo que indica que la alta precariedad laboral también es cosa de las administraciones.

La cifra de empleo público que ofrece el Instituto Nacional de Estadística difieren de la que da el Ministerio de Administraciones Públicas, si bien la tendencia es similar. Los datos del MAP hasta el pasado 31 de julio (últimos datos publicados) indicaban la existencia de 2,59 millones de empleados públicos, 347.000 menos que lo que ofrece la Encuesta de Población Activa, lo que es achacable a la distintita metodología con que se realizan ambas fuentes estadísticas. La primera es un registro y la segunda, una encuesta muy representativa, ya que intervienen en su elaboración más de 64.000 hogares.

Tagged with:

La crisis deja una deuda de 48.000 millones de euros a las próximas generaciones, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 13 enero, 2009

El abultado déficit presupuestario -cerca de un 3,5% del PIB en 2008 para el conjunto de las Administraciones Públicas- va a dejar un auténtico ‘roto’ en el bolsillo de los españoles. Pero no sólo en los coetáneos, sino también en sus descendientes. Hasta el pasado 23 de diciembre, es decir, apenas una semana antes de que acabara el año pasado, el endeudamiento neto del Estado creció en 48.244 millones de euros respecto del año anterior. Y a esta cantidad hay que sumar las cifras que aporten las comunidades autónomas, los ayuntamientos y las empresas públicas.

Eso significa que cada uno de los 46 millones largos de españoles tiene que sumar unos 1.000 euros adicionales a sus deudas particulares. Ese dinero se destinará a pagar los compromisos de pago adquiridos por el Estado a lo largo del año pasado. En particular, para sufragar el desequilibrio entre ingresos y pagos. Dicho en otros términos, cada trabajador recibió 400 euros del Estado en la célebre paga aprobada antes de las elecciones generales, pero tendrá que devolver algo más de 1.000 para financiar esa cantidad y otros gastos en los que ha incurrido el Estado desde entonces.

Los datos del Tesoro Público indican, en concreto, que el Estado se vio en la obligación de emitir en 2008 algo más de 113.000 millones de euros, a los que hay que restar amortizaciones por valor de 64.953 millones. Esto significa que la deuda viva del Estado en circulación -lo que realmente todavía tiene que devolver a quienes compraron títulos públicos- rozará por primera vez los 350.000 millones de euros. Hasta el pasado 30 de noviembre, la cifra ascendía a 345.110 millones, pero en diciembre el Tesoro ha sido especialmente activo a la hora de intervenir en los mercados financieros en busca de dinero.

Para hacerse una idea de lo rápido que se han deteriorado las cuentas públicas hay que tener en cuenta que hasta el mes de abril del pasado año, la financiación neta del Estado -saldo entre emisiones y amortizaciones- era negativa, lo que significa que el endeudamiento iba decreciendo respecto del Producto Interior Bruto (PIB). Sin embargo, a partir de la primavera se produjo un brusco cambio de tendencia que finalmente ha acabado con una deuda del Estado -sin contar el resto de las Administraciones Públicas- equivalente al 32% del PIB. En concreto, rondará los 320.000 millones de euros. Y es que hay que tener en cuenta que no todo el endeudamiento contabiliza a efectos del Protocolo de déficit excesivo.

Emisiones a corto y largo

Los datos del Tesoro indican que las dos terceras partes de esas emisiones se realizaron mediante la puesta en circulación de títulos a medio y largo plazo (bonos y obligaciones), y el resto a corto plazo (letras). En términos absolutos, la deuda pública ha crecido de una forma intensa en los últimos veinte años. Hasta el punto de que en 1987 se situaba en 87.009 millones, cuatro veces menos que actualmente. En términos relativos, sin embargo, España continúa siendo una de las naciones europeas con menor endeudamiento público, un 36,2% en 2007, muy por debajo del 67,6% alcanzado en 1996, año que significó un cambio de tendencia que se aceleraría con la posterior entrada de España en la unión monetaria y el saneamiento de las cuentas públicas.

El tipo medio de la deuda que se ve obligado el Estado a pagar por captar ahorro entre los inversores se situó en noviembre en el 4,40%, ligeramente por debajo del 4,53% registrado un año antes. La rentabilidad de las obligaciones a 10 años se situaba en el 4,79% en noviembre para el conjunto de la deuda, si bien la de las nuevas emisiones se sitúa un punto por debajo.

La vida media de las emisiones del Tesoro se situó en 2008 en 6,62 años, en línea con lo que ha sucedido en los últimos ejercicios, pero muy por encima de los registros de los años 90, cuando apenas se esperaban los tres años como media. Esto significa un desahogo para el Tesoro a la hora de articular su calendario de emisiones, que en 2009 será especialmente intenso al calor del empeoramiento del déficit público. Tanto en España como en la UE, lo que obligará al Tesoro a elevar las rentabilidades para hacer más atractivas sus emisiones.

Tagged with:

España enfila la peor recesión en 50 años, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 12 enero, 2009

Decía Pedro Solbes hace poco más de medio año -mayo de 2008- que no se debía “impedir artificialmente el necesario ajuste de la construcción”. Y si lo que pretendía el vicepresidente segundo con esa estrategia era favorecer un ajuste rápido e intenso en el sector, con la vista puesta en una rápida recuperación, no hay ninguna duda de que el tiempo ha bendecido esas palabras, al menos en su primera parte. El ‘ladrillo’ cae a plomo sin intervención relevante por parte del Estado. Tres ejemplos: el consumo de cemento se hunde un 41,5% (noviembre sobre noviembre); los visados de obra nueva retroceden un 47,6% respecto del año anterior; mientras que hoy la Seguridad Social cuenta con 487.335 afiliados menos en el sector de la construcción (tan sólo el régimen general) que hace un año. Lo peor, sin embargo, es que el ‘ladrillo’, en su caída, está arrastrando a toda la economía nacional, que se enfrenta, al inicio de 2009, a la recesión más acusada desde el Plan de Estabilización de 1959. La crisis financiera internacional -con el estrangulamiento del crédito- ha hecho el resto.

“Yo nunca había visto nada parecido”, asegura un experto en coyuntura que desde hace más de 35 años escudriña a diario todos los indicadores macroeconómicos del país”, unas veces dentro de la Administración y otras fuera, lo que le ha permitido observar de cerca las cuatro recesiones que ha vivido la economía española desde el fin de la autarquía franquista (1975, 1978-79, 1981 y 1993). Una característica común de esas recesiones, como sostiene el Servicio de Estudios de la Caixa- ha sido su duración: entre nueve y doce meses, es decir han sido “relativamente breves”. Por debajo de lo que han durado en el resto de las economías de la OCDE. La economía española es, por lo tanto, una de las que menos tiempo ha estado en recesión en los últimos cuarenta años, aseguran los economistas de la Caixa.

Pero como dicen los folletos financieros, rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, y con sólo echar un vistazo a los últimos indicadores disponibles, se observa la dimensión del problema que se avecina. La producción industrial está cayendo un 15,1% -una tasa jamás alcanzada por la economía española-; las ventas de las grandes empresas (las que facturan más de seis millones de euros al año) retroceden un 13,2%; el comercio al por menor (deflactado) se ha hundido un 8%; la matriculación de turismos, nada menos que un 47,8%, pero es que en el caso de los vehículos de carga el desplome es del 65,9%. Y si se observa lo que está ocurriendo en el mercado laboral, las cifras son elocuentes. No necesitan ser adjetivadas.

El paro registrado crece a ritmos del 46,9%, mientras que, en paralelo, la Seguridad Social ha perdido un 4,3% de todos sus afiliados a lo largo de 2008. O lo que es lo mismo, más de 840.000 trabajadores que cotizaban hasta el pasado 31 de diciembre, han dejado de hacerlo. Y como consecuencia de ello, como no podía ser de otra manera a la vista del deterioro del mercado de trabajo, el sistema público de protección social ha acabado con la senda virtuosa iniciada en 1997. Desde entonces, siempre había crecido más el número de cotizantes que de pensionistas, lo que ha permitido elevar a 2,71veces el número de activos respecto de los pasivos; pero en 2008 se ha quebrado esa tendencia. Hasta 2,60 veces. Se trata de una relación todavía alta respecto del pasado inmediato de la economía española (el mínimo se alcanzó en 1996, cuando la relación se hundió hasta 2,06 trabajadores en activo por cada pensionista), pero lo ocurrido en 2008 es un cambio de tendencia. Un aviso para navegantes.

Se da por descontado que el mercado laboral continuará deteriorándose de forma virulenta hasta bien entrado 2010, y aunque la economía comience a coger algo de tono a partir del último trimestre de 2009, no parece probable que hasta dentro de dos o tres años vuelva a recuperar tasas de creación de empleo suficientes para cubrir la entrada de nuevos pensionistas (en torno al 2% anual). Con todos estos datos sobre la mesa, no es de extrañar que los ciudadanos españoles sean lo que menos confían en la marcha de la economía. Hasta el punto de que el Indicador de Sentimiento Económico (diferencia entre opiniones positivas y negativas) se ha desplomado hasta los 57 puntos, un verdadero hundimiento teniendo en cuenta que en 2007 se cerró en niveles de 97,7 puntos, lo que da idea del deterioro de las expectativas.

¿Estamos, por lo tanto, ante la peor recesión en 50 años? Una simple comparación con lo sucedido en los anteriores periodos recesivos despeja casi todas las dudas. Como recuerda el último informe de coyuntura de la Caixa, en las tres últimas recesiones el desempleo creció en 170.000 personas (1979), 284.000 (1981) y 625.000 (1993), lo que quiere decir que esos registros ya han sido pulverizados, y no sólo debido al crecimiento demográfico. En 2008, el paro registrado aumentó en casi un millón de personas, y la mayoría de los analistas prevé otros millón adicional de desempleados a medida que avance la contracción económica.

En cuanto a la producción industrial, el peor comportamiento fue el del bienio 1992-93, pero entonces cayó un máximo del 4%, casi la cuarta parte de lo que está retrocediendo ahora. Mientras que el descenso en la venta de coches marcó un máximo de -16,9% en 1981, una tasa que hoy se antoja ridícula con el -50% que se registra actualmente. Es más. En el último medio siglo, ninguna recesión ha durado más de cuatro trimestres, periodo que hoy parece escaso teniendo en cuenta que ya en los dos últimos trimestres de 2008 se ha alcanzado esa situación. Y todo indica que al menos hasta el último de 2009 el PIB continuará dando registros negativos. Y todo ello sin contar el agravamiento de la crisis internacional, la mayor desde 1929. De hecho, nunca el conjunto de la OCDE había registrado tasas negativas de crecimiento, como sucederá, previsiblemente, en 2009.

La intensidad del ajuste español, en cualquier caso, se observará con toda crudeza el próximo 12 de febrero, que es cuando el Instituto Nacional de Estadística (INE) dará el avance de crecimiento del PIB del cuarto trimestre. Está descontado que se oficializará la entrada de España en la recesión (dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo), pero el debate no acaba ahí toda vez que desde muchos sectores se cuestiona abiertamente la metodología del INE, que suaviza tanto las series (tanto hacia arriba como hacia abajo) que acaba por no reflejar la realidad económica.

Tagged with:

La deuda exterior de España crece en 144.000 millones de euros en sólo un año y ya alcanza los 1,68 billones, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 2 enero, 2009

Ya no hay ninguna duda. La crisis crediticia internacional le ha pillado a España con el pie cambiado. En el peor momento. Los mercados de dinero -en particular el interbancario- están secos por falta de liquidez, pero la deuda externa del país no para de crecer. Hasta el punto de que, según los últimos datos que obran en poder del Banco de España, supera por primera vez el umbral de los 1,68 billones de euros. Es decir, el 160% del Producto Interior Bruto. Y lo que es todavía más relevante: lejos de disminuir continua creciendo de forma acelerada. En los últimos doce meses (tercer trimestre de 2008 sobre el mismo periodo del año anterior) ha crecido en nada menos que en 144.048 millones de euros.

En términos relativos, se trata del porcentaje más alto jamás alcanzado por la economía española, y para hacerse una idea de lo que representa su evolución hay que tener en cuenta que hace apenas cuatro años (en el cuarto trimestre de 2004) el endeudamiento exterior equivalía a 906.924 millones de euros, lo que supone un increíble incremento de 778.703 millones en apenas cuatro años en términos absolutos.

La deuda externa de un país, tal como la define el Fondo Monetario Internacional (FMI), comprende los saldos de todos los pasivos frente a no residentes que dar lugar a pagos por amortización, por intereses o por ambos conceptos. Incluye, por lo tanto, todos los instrumentos financieros, excepto las participaciones en el capital y los derivados financieros, ya que estos instrumentos no suponen, necesariamente, la realización de pagos. La deuda viene a significar, por lo tanto, el saldo vivo de los préstamos pendientes de pago (tanto a corto como a largo plazo), y que anualmente se reflejan en el déficit de la balanza de pagos, que tan sólo en 2007 aumentó hasta representar el 10% del PIB. Es decir, 106.201 millones de euros.

Año tras año, la bola de nieve ha ido creciendo hasta alcanzar esos 1,68 billones de euros. Dicho en términos más directos, la deuda externa refleja la diferencia entre lo que un país produce y lo que necesita financiar para mantener su nivel de desarrollo. Es decir, este país ahorra anualmente alrededor del 20% del PIB, pero invierte algo más del 30%, lo que da lugar a ese desequilibrio.

El Banco Central presenta los datos de deuda exterior en términos brutos, pero si se descuenta lo que a España le adeudan (ya que también es una nación acreedora) el resultado es, igualmente, preocupante. Según los datos oficiales, el saldo entre los activos y los pasivos se sitúa en 818.127 millones de euros, cifra jamás alcanzada por la economía española. Este es, realmente, el dinero que España debe devolver a sus acreedores (más los intereses correspondientes) en los plazos convenidos, lo que explica las crecientes dificultades de los agentes económicos para captar ahorro en un contexto de restricción del crédito. Los activos de España frente al exterior, según las cifras del Banco de España, equivalían al finalizar el tercer trimestre de este año a 867.500 millones, el doble que hace cuatro años, lo que refleja la apuesta inversora española en el exterior.

Restricción del crédito

En cualquier caso, la el saldo entre pasivos y activos es extraordinariamente elevado teniendo en cuenta que hace apenas doce meses ascendía a 741,400 millones de euros, lo que significa que en solo un año los números rojos han crecido en 77.120 millones de euros. O lo que es lo mismo, cerca del 8% del Producto Interior Bruto, Y todo ello en un contexto de restricción del crédito, lo que pone de manifiesto las elevadas necesidades de financiación que tiene la economía española para seguir funcionando. De hecho, si se exceptúan las operaciones del Banco de España, la posición de inversión internacional de España supera ya los 925.000 millones de euros, lo que explica que las entidades financieras acudan cada vez con mayor asiduidad al Banco Central Europeo (BCE) con el fin de obtener liquidez.

De la deuda exterior de España, poco más del 12% -unos 214.000 millones de euros- corresponde a las Administraciones Públicas, pero con una evolución creciente como consecuencia del deterioro del saldo presupuestario. El resto se localiza en el sector privado, principalmente en depósitos a corto plazo (400.061 millones de euros). En depósitos a largo plazo, el endeudamiento asciende a 112.778 millones de euros.

En un contexto de liquidez y teniendo en cuenta que España forma parte de una unión monetaria, la existencia de un elevado endeudamiento exterior no es un problema importante a corto plazo, salvo que las circunstancias cambien, como ocurre actualmente, en que el crédito está racionado, lo que provoca estrangulamientos financieros y limita el crecimiento económico por falta de dinero. Y como consecuencia de ello, se deteriora la solvencia de España en los mercados financieros, como lo demuestra el imparable aumento del diferencial con Alemania, que roza ya los 90 puntos básicos, cuando hace apenas un año era de prácticamente cero.

Tagged with:

El IRPF se regionaliza: un paso más en el desmantelamiento de su eficacia, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Derechos, Economía, Política by reggio on 2 enero, 2009

Un veterano dirigente empresarial decía hace algún tiempo que no hay negociación sin liturgia. Se refería a que antes de cada proceso negociador los implicados ponen siempre pie en pared, al menos de cara a la galería, y declaran a los cuatro vientos que no cederán un ápice en sus planteamientos. Lo dicen de forma solemne, como si se tratara de una verdad revelada. Pero pasado un tiempo prudencial, sin embargo, los buenos principios se diluyen. Hasta el punto de que en la mayoría de los casos se puede aplicar aquel viejo aforismo que se atribuye a Groucho Marx, que solía decir sus interlocutores: “Si no le gustan mis principios, no se preocupe, tengo otros”.

A la financiación autonómica le sucede algo parecido. Desde que el vicepresidente Solbes lanzó oficialmente el debate allá por el mes de julio, todo han sido declaraciones grandilocuentes, pero ni una cifra que llevarse a la boca. Todo apuntaba a que antes de acabar el año, los ciudadanos conocerían la propuesta del Gobierno, pero hete aquí que llega 2009 y continúa sin conocerse ni una mísera cifra, que en última instancia es lo que preocupa a los contribuyentes. Mucha filosofía y mucha farfolla que sólo abunda en lugares comunes (garantía de suficiencia global o mayor equidad del sistema), pero a la vista del documento presentando ayer por el Gobierno a las comunidades autónomas es imposible conocer la repuesta a tres preguntas clave: ¿Cuánto costará el nuevo sistema (es absurdo hablar de nuevo modelo); ¿a quién beneficiará más? y, sobre todo, ¿hacia dónde se dirige un país que cada cinco años ve empequeñecer la figura de la Administración central del Estado a favor de las comunidades autónomas?

Vaya por delante que uno de los mejores inventos que ha alumbrado España en 31 años de democracia tiene que ver con la existencia de administraciones periféricas que acercan la acción del gobierno a los ciudadanos en sus diferentes ámbitos (local o autonómico). Esas buenas  intenciones se plasmaron de una forma un tanto incoherente -el espadón militar estaba ahí- en la Constitución de 1978, pero el Título VIII sirvió para que el proceso autonómico echara a andar. Y no hay ninguna duda de que este país ha dado un gran salto adelante en las tres últimas décadas en todos los órdenes. Gracias, entre otras cosas, a la descentralización territorial del gasto público.

Un modelo agotado

Ese modelo, sin embargo, parece agotado y no da más de sí en sus actuales términos, dado que está generando todo tipo de duplicidades e ineficiencias del gasto público. De ahí que sea necesario un nuevo modelo de financiación que vaya mucho más allá que un simple reparto de dinero por parte del ministro de Economía de turno de forma más o menos arbitraria, y que se distribuyen en franca camaradería las regiones. Uu dinero que, por cierto, no tiene la Administración central, por lo que será financiado vía endeudamiento, lo cual es un auténtico disparate. Las pymes y las familias no disponen de recursos suficientes para financiar sus necesidades, mientras que las administraciones saturan los mercados internacionales de crédito en busca de liquidez. Todo un ejemplo de solidaridad. Eso significa, además, que los miles de millones de euros que cueste el nuevo sistema -destinado a financiar gasto corriente- no se va pagar subiendo los impuestos o reduciendo el gasto público, como sería lo razonable, sino que la próxima generación tendrá que hacer frente a esas deudas. Otro ejemplo de solidaridad intergeneracional.

Lo peor, sin embargo, es que el nuevo sistema avanza un poco más en el desmantelamiento de la imposición directa como eje vertebrador del Estado en materia fiscal. En lugar de caminar hacia la creación de tributos autonómicos, se da otra dentellada al Impuesto sobre la Renta. No sólo se amplía la cesión del IRPF hasta el 50%, sino que, sobre todo, el impuesto queda deshilachado al aumentar la capacidad normativa de las regiones en asuntos tan capitales como el mínimo personal o familiar, la política de deducciones en cuota o la modulación de escalas de gravamen en función de lo que dictamine cada parlamento regional. Poniendo en serio peligro, además, la unidad del mercado en materia fiscal.

Redistribución de la renta

Es decir, que en lugar de conservar un instrumento eficaz para la redistribución de la renta y el bienestar en el conjunto del país, se opta por su territorialización, lo cual deja al Estado inerme para afrontar determinadas decisiones de política económica. Máxime si se tiene en cuenta que se trata de un impuesto con enorme potencia recaudatoria.

Parecería más razonable la existencia de impuestos estrictamente autonómicos complementados con aportaciones del Estado para asegurar una calidad homogénea de los servicios públicos esenciales, lo cual tendría una doble ventaja. En primer lugar, esa imposición autonómica sería más transparente y, por lo tanto, más ‘visible’ para los ciudadanos. Como consecuencia de ello, los políticos locales estarían en la obligación de dar la cara ante sus electores sobre el nivel de presión fiscal que se aplica a cada territorio. Lo que sucede ahora es que los ‘barones’ regionales –de todos los signos políticos- se escudan tras la silueta de madrid para ocultar sus vergüenzas. Acusando a los gestores del Estado de ser inclementes con las demandas sociales.

En lugar de explorar esta vía, el Gobierno ha optado por dar a luz un complejo sistema de financiación que crea diversos fondos a la medida del consumidor. Las regiones ricas (‘más dinámicas’, según la terminología políticamente correcta) tendrán el llamado Fondo de Competitividad; mientras que las pobres (ahora se llaman las de menor riqueza relativa) tendrán acceso a un Fondo de Cooperación, a los que hay que sumar el actual Fondo de Suficiencia y el Fondo de Compensación Interterritorial.

Como se ve, el documento presentado ayer es un prodigio de equidistancia regional, pero continúa sin resolver el problema de fondo: la inexistencia de un modelo definitivo capaz de actualizar sus variables básicas de forma automática y no cada cinco años. Y que, al mismo tiempo, sea capaz de establecer el principio de quien gasta es responsable de los ingresos, lo que ayudaría a acabar con muchos de los despilfarros actuales. Es decir, algo parecido a un Estado federal.

No estará de más recordar que el modelo actual (que se ha ido actualizando a golpe de presión autonómica) apenas ha servido para acercar los niveles de renta entre regiones, lo cual dice muy poco de su eficacia. Las siete regiones que en 1995 tenían un pib per cápita superior a la media (Aragón, Baleares, Cataluña, Madrid, Navarra, País Vasco y La Rioja) continúan en esa misma posición doce años después, según los datos de la Contabilidad Regional. Por el contrario, las más pobres siguen ahí. En el pozo.

Pese a los ingentes recursos que han llegado de la UE y del Estado en los últimos años, Andalucía ha recortado apenas 3,5 puntos en más de una década respecto de la media ( el 74,8% ha pasado al 78,3%); Extremadura se ha acercado en 4,6 puntos (del 64,1% al 68,7%) y Castilla La Mancha no sólo no ha mejorado, sino que se ha alejado de la media. De una riqueza relativa equivalente al 82,1% en 1995, ha retrocedido hasta el 79,3%, lo que dice muy poco a favor de los diferentes sistemas de financiación que cacarean cada cinco años tópicos como la garantía de financiación de los servicios básicos o la suficiencia del sistema.

Tagged with:

La economía española visita el museo de los horrores, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 27 diciembre, 2008

Imagínense un país en el que el desempleo crece un 42,5% en términos anuales, y en el que en tan sólo doce meses el número de afiliados a la Seguridad Social cae en 672.00 personas. O lo que es lo mismo, en el que el sistema de protección social (que funciona por el sistema de reparto) pierde 1.841 cotizantes cada día incluyendo sábados, domingos y festivos. Y en el que el paro ha pasado del 8,3% sobre la población activa al acabar 2007 al 11,3% tres trimestres después, pero con perspectivas ciertas de que se sitúe muy cerca del 18% a la vuelta de seis trimestres. De largo, el mayor nivel de los países desarrollados.

Se trata de un país en el que el déficit del Estado -sin contar el resto de las administraciones públicas- suponía al finalizar noviembre el 1,28% del Producto Interior Bruto, cuando un año antes lucía un superávit equivalente al 2,41% del PIB. O dicho en otros términos. De un superávit equivalente a 25.383 millones de euros, se ha pasado a un desequilibrio que representa 14.060 millones de euros, lo que significa, en otros términos, que en apenas doce meses el Estado se ha gastado 39.423 millones de euros más que lo que ha sido capaz de ingresar. Nada menos que el 4% del PIB nacional. Y eso que, según su presidente, el superávit era la mejor herramienta del Estado contra la crisis.

Habrá quien piense que detrás de tanta agitación macroeconómica se encuentra alguna tragedia: una guerra, desastres naturales o, incluso, insurrecciones populares que han desestabilizado el poder político. Habrá, incluso, quien considere que el país vive un periodo de agitación social sin precedentes. De otra manera no se podría explicar que el índice de sentimiento económico haya descendido en 30 puntos (de 97 a 67 puntos) en sólo doce meses, lo que significa el mayor deterioro de la Europa continental. O que la confianza sobre el futuro de la industria muestre 32 puntos negativos, cuando hace apenas un año el saldo era equilibrado.

No es para menos esa desconfianza económica si se tienen en cuenta otros indicadores que ponen de manifiesto la intensidad del ajuste. La matriculación de turismo está cayendo a un ritmo del 48,7%, pero es que el consumo de cemento (un indicador clave para entender la evolución del sector inmobiliario y de la construcción) está retrocediendo un 41,5%; mientras que las ventas del comercio minorista se han desplomado un 8%, la tasa más negativa de las series históricas. El déficit comercial, al menos, está también cayendo, pero lo que podría parecer positivo en una lectura superficial no lo es si se tiene en cuenta que es consecuencia de un desplome de las importaciones (-10,4%) más que de una recuperación de las exportaciones, toda vez que las ventas al exterior caen un 0,2%. Un país con el mayor déficit de la balanza de pagos del mundo, y que cada año necesita del exterior más de 100.000 millones de euros para financiar su actividad productiva.

Desplome inmobiliario

¿Y qué decir del sector inmobiliario, el principal yacimiento del empleo durante años? Pues ni más ni menos que las viviendas iniciadas están cayendo un 56%, lógico si se tiene en cuenta que, según los expertos, existen entre 800.000 y 1,4 millones de viviendas sin vender. Eso sí, desafiando a la literatura económica, los precios se mantienen a niveles desorbitados y muy por encima de la renta disponible de las familias, fuertemente endeudadas con operaciones a 30 y 40 años.

El país, para más inri, dispone de una compleja arquitectura política-institucional. Cuenta con 17 parlamentos autonómicos que legislan sin parar, y que gestionan las dos terceras partes del gasto público. Sin embargo, sólo ingresan directamente poco más del 20% del presupuesto, lo que explica que se trate de un sistema de financiación desequilibrado (e ineficiente) que reabre el melón cada cinco años. Unos recaudan (los funcionarios del Estado) y otros gastan (los de las regiones) lo que provoca tiranteces de todos los colores para el sonrojo de muchos ciudadanos, que observan importantes duplicidades en la gestión del gasto público.

Se trata de un país democrático, en el que las elecciones se celebraron hace apenas nueves meses y en las que revalidó su mayoría el partido gobernante, que prometió pleno empleo al final de la legislatura. No sólo eso, sino superar a Francia en términos de renta per cápita.

Ese país está a punto de asomarse a la mayor recesión del los últimos 50 años. En concreto, desde la aprobación del Plan de Estabilización que supuso dejar atrás la autarquía, pero no la Dictadura. El país vive tranquilo y confiado, y es uno de los más felices de Europa, tal y como reflejan las encuestas. Ha salido de situaciones peores, lo cual no es ningún consuelo. Pero sirve para dar músculo argumental al discurso de la clase política. Ahora, sin embargo, se prepara para llegar a los cuatro millones de parados en el último trimestre de 2009 con un nivel de endeudamiento de empresas y familias verdaderamente importante. Cosas que pasan.

Tagged with:

Los inversores no se fían: la prima de riesgo de España con Alemania se acerca ya a los 100 puntos, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 26 diciembre, 2008

La caída de los tipos de interés está pasando de largo para el Tesoro Público español. Al menos en la misma medida que en Alemania. La rentabilidad de su emisión estrella, las obligaciones a 10 años -que representan casi la tercera parte del saldo vivo de deuda-, se aleja cada día más del bund germano. En concreto, el diferencial se situó el pasado lunes en 88 puntos básicos. O lo que es lo mismo, mientras el tipo de interés de los bonos que emite el gobierno alemán se sitúa en el 2,97%, en el caso español el Tesoro se ve obligado a pagar un 3,85% por el mismo activo. Se trata de la mayor distancia desde el lanzamiento de la moneda única. El diferencial ha ido en aumento a medida que se ha intensificado el deterioro de la actividad económica.

En teoría, las emisiones de España y Alemania debían tener igual rentabilidad, ya que los dos países tienen la misma moneda al formar parte de una unión monetaria. Pero en la práctica, los inversores prefieren uno u otro activo en función de la solvencia de cada país. Y lo que ha ocurrido en los últimos meses es que el Tesoro alemán es quien se está aprovechando más del deterior general de la actividad económica, que ha traído consigo una rebaja de los tipos de interés oficiales, que, lógicamente, se ha trasladado a la deuda pública.

En el caso español, el bono español ha caído justamente 100 puntos básicos (un punto porcentual) desde el máximo alcanzado en julio (un 4,80%), mientras que en Alemania el descenso ha sido de 154 puntos, lo que explica el ensanchamiento del diferencial. Cada décima de desviación significa unos 345 millones de euros, lo que da idea de lo que supone tener que pagar unos tipos de interés más elevados que en Alemania para hacer más atractivas las emisiones. Sobre todo, en un contexto como el que se avecina, que se va a caracterizar por las enormes emisiones que van a tener que hacer los gobiernos para cubrir los déficit públicos.

De hecho, en lo que va de año el saldo de deuda pública española ha crecido en 37.900 millones de euros, de los que 22.800 millones son bonos y obligaciones. El Tesoro se ha visto obligado a aumentar en 19.000 millones de euros su cuenta en el Banco de España para hacer frente a los pagos del Estado, cuyo déficit representa ya el 1,28% del Producto Interior Bruto.

Deterioro de las expectativas

El diferencial de España con Alemania es similar al que existe entre las emisiones a 10 años de renta fija pública y privada (85 puntos básicos), lo que da idea del deterioro de las expectativas.

El ensanchamiento del diferencial tiene que ver con el hecho de que la crisis crediticia ha derivado en una crisis de solvencia. Aunque la deuda pública española continúa teniendo la máxima calificación crediticia en los mercados internacionales (triple A), los inversores optan por colocar sus fondos en las economía más seguras y con mercados de deuda más líquidos, como es el caso de Alemania.

En los últimos años, los buenos datos macroeconómicos de España respecto de los de Alemania, no sólo habían permitido reducir el diferencial a cero, lo que venía a significar que la calidad crediticia de ambos países era la misma, sino que en algún momento la solvencia financiera de España llegó a ser mejor que la alemana (tipos de interés más bajos). Un hecho verdaderamente extraordinario teniendo en cuenta que hace apenas una docena de años el Tesoro Público español se veía obligado a hacer emisiones 4,5 puntos porcentuales por encima de las que lanzaban sus colegas germanos. Dicho en otros términos, el marco era más creíble que la peseta. Lo que era evidente a la luz de los indicadores macro.

Tagged with:

El FMI pide al Gobierno que deje de construir viviendas de protección oficial, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 11 diciembre, 2008

Nadie se había atrevido a decirlo con tanta crudeza. Pero ya lo ha hecho el Fondo Monetario Internacional /FMI), que en su último informe sobre España reclama al Gobierno, simple y llanamente, que acabe con la construcción de nuevos pisos de protección social. En palabras del FMI, “la Misión desaconseja la construcción de más viviendas protegidas”.

El Fondo Monetario ofrece un doble argumento. Las políticas de VPO “aumentan los inventarios” [el s bvtock de viviendas sin vender], y, además, su mercado “está a menudo distorsionado”. Estima, en concreto, que esa estrategia “es poco transparente” y ha sido un fracaso, toda vez que “no ha alcanzando siempre las prestaciones a aquellos a los que se desea que las reciban”.

Para el FMI, lo prioritario es reactivar el mercado de alquiler, y en este sentido sugiere a las autoridades económicas que liberalicen el periodo obligatorio de cinco años que establecen las leyes. En su opinión, “el alquiler permite absorber casas vacías, facilitar la movilidad laboral y posibilita a las familias más vulnerables encontrar cobijo a un coste moderado”. Las palabras del FMI están amparadas por la realidad.

Según los datos del Ministerio de la Vivienda, el año pasado se inició la construcción de 83.859 viviendas protegidas, pero de esa cantidad nada menos que 61.794 -las tres cuartas partes- se destinaron a propiedad. Únicamente 19.368 pisos se construyeron para ser alquilados, y los 2.697 restantes corresponden a autopromoción (la mitad de ellos en la Comunidad de Madrid). Esas cifras dan idea de la apuesta que hacen los gobiernos autónomos y la administración central por la adquisición de viviendas en lugar de su arrendamiento. En cualquier caso, el número de viviendas protegidas (independientemente de sus modalidades) es relativamente reducido respecto de las casas terminadas en régimen libre. 579.665 pisos acabados el año pasado frente a los 67.127 finalizados en cualquiera de las modalidades de protección oficial.

Las recetas del Fondo Monetario tienen como objetivo limitar el número de casas desocupadas para facilitar el ajuste, aunque parte de que la corrección “necesita tiempo”. El FMI recuerda que “muchas viviendas nuevas están todavía por entrar en el mercado, presionando los precios de la vivienda a la baja”.

Nuevos permisos

“Sin embargo, asegura, la concesión de nuevos permisos y la construcción de nuevas casas están cayendo rápidamente, lo que hace prever una actividad en el sector mucho menor a medio plazo”. Es decir, que no ve la salida del túnel en un periodo de tiempo razonable.

El FMI, en su informe sobre España, no hace mención a una de sus viejas reivindicaciones, la eliminación de la política de deducciones en el Impuesto sobre la Renta por la compra de viviendas. Un planteamiento en el que coincide con CCOO, que ha vuelto a pedir su desaparición. Según el sindicato de José María Fidalgo, los beneficios fiscales en el IRPF destinados a la vivienda en propiedad o alquiler “son un mecanismo injusto e ineficiente de contribuir a la política pública de vivienda”.

“Son injustos, sostiene CCOO, porque benefician en mayor medida a las personas con mayor capacidad de gasto en vivienda, (y con mayor renta), mientras que las personas con menores ingresos (y por tanto menor capacidad de gasto) se benefician en mucha menor medida de estas deducciones”. En su opinión, además, son ineficientes, porque encarecen el coste de la vivienda y suponen una transferencia de rentas desde el Presupuesto del Estado a los propietarios que venden/alquilan las viviendas “y que previsiblemente se apropian de dichas ayudas vía incremento de precio”.

Tagged with:

La banca se atrinchera y mantiene la retribución de los depósitos para no perder clientes, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 4 diciembre, 2008

El miedo es libre. Incluso para la banca. Los últimos datos que obran en poder del Banco de España indican que, al acabar el mes de octubre, el tipo de interés medio que ofrecen bancos y cajas de ahorros por los nuevos depósitos a plazo que les prestan sus clientes supera ya el 5%. Esto significa la tasa más elevada desde la incorporación de España a la Unión Monetaria, que trajo consigo un desplome de los tipos de interés, tanto del activo como del pasivo.

En concreto, el tipo de interés medio se situó en el 5,04%, frente al 4,84% registrado el mes anterior, lo que contrasta con la evolución del tipo de intervención que marca el Banco Central Europeo (BCE), que pasó del 4,25% al 3,75%, lo que supone un encarecimiento relevante del coste de financiación para la banca.

En palabras de un economista del Banco de España, se está produciendo un fenómeno curioso, toda vez que el sistema financiero se resiste a bajar la retribución de los depósitos por miedo a perder clientes, y ello pese a que en estos momentos apenas tienen dificultades para financiarse en el BCE a tipos sensiblemente más bajos (el 3,25%), a plazos relativamente largos (seis meses) y con garantías cada vez más laxas.

Hasta el pasado mes de octubre, la banca había captado depósitos a plazo de de los hogares por valor de 398.070 millones de euros, mientras que otros 87.065 millones de euros proceden de las empresas. En total, casi medio billón de euros de los que el 80% están colocados con plazos inferiores a dos años. Los de mayor remuneración (un 5,07%) tienen vigencia por debajo de un año, mientras que los de más largo plazo están retribuidos -como media y sin contar comisiones- al 3,89%.

Se trata de una tasa que se sitúa muy por encima del 3,25% en que se coloca hoy el tipo de intervención, con unas expectativas claramente bajistas. Hoy mismo, el BCE es muy probable que baje de nuevo los tipos de forma importante. Los analistas sitúan el nuevo recorte entre el 0,5% y el 0,75%, lo que dejaría el tipo oficial en el 2,50%-2,75%. Si se confirman estos pronósticos, la retribución del pasivo duplicaría el coste de financiación, perjudicando lógicamente a la cuentas de resultados de bancos y cajas de ahorros.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que el importe de las nuevas operaciones de pasivo es muy inferior al salvo vivo, lo que aligera la carga a las entidades de crédito. En concreto, las nuevas operaciones a plazo de los hogares suponen sólo 65.076 millones de euros, a los que hay que sumar los 36.192 millones que tienen depositadas las empresas.

Necesidades de liquidez

La alta remuneración del pasivo explica el boom de este tipo de productos, espoleados por las necesidades de liquidez que tiene el sistema financiero. De hecho, el saldo vivo de las operaciones a plazo que ha efectuado las familias ha crecido en nada menos que en 60.000 millones de euros durante los diez primeros meses del año, lo que le ha mitigado los problemas de financiación de la banca, aunque con un coste sensiblemente inferior. La alta remuneración explica que los depósitos a la vista (retribuidos como media al 0,77%) hayan descendido en 12.000 millones de euros en lo que va de año, hasta los 260.000 millones.

Este escenario tan favorable para los ahorradores que buscan una rentabilidad asegurada, según las fuentes, es el que está a punto de acabarse. En un contexto de caída intensa de los tipos de interés y de menores dificultades de financiación, lo razonable es que la remuneración del pasivo también caiga. En cualquier caso, queda mucho margen para volver al mínimo de remuneración del pasivo que se alcanzó en noviembre de 2003, cuando la retribución media se situó en el 1,88%.

Las resistencias que pone la banca a reducir lo que paga por captar ahorro no significa, en cualquier caso, que pierda dinero. El tipo de interés medio de los créditos y préstamos se sitúa en el 6,57%, todavía un punto y medio por encima del pasivo, y desde principios de año ha subido prácticamente igual que los depósitos: 57 puntos básicos en el primer caso y 52 puntos en el segundo.

Tagged with:

Se busca ‘locomotora’ económica: se gratificará, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 14 noviembre, 2008

Un antiguo tópico económico -ya superado por la realidad- sostiene que cuando EEUU se resfría, Europa coge una pulmonía. El origen de esta afirmación probablemente tenga que ver con una visión del mundo de carácter anglocéntrico, heredado de los tiempos en que Inglaterra y EEUU pilotaban la economía mundial; y que se materializaría en 1944 en los acuerdos de Bretton Woods con los célebres debates entre Keynes y Dexter White, representantes de las dos superpotencias capitalistas que emergieron tras la II Guerra Mundial.

Hoy, sin embargo, si EEUU se resfría eso no significa necesariamente que el planeta entre en recesión (ver La refundación del capitalismo III) En los últimos 30 años, de hecho, Estados Unidos ha sufrido hasta cinco contracciones en su crecimiento económico, pero eso no ha significado en todos los casos que el planeta en su conjunto haya tenido que ser hospitalizado. Es más, el declive económico de EEUU (del que normalmente ha salido de forma rápida gracias a su enorme adaptación a las nuevas circunstancias) ha sido compatible en el tiempo con el nacimiento de nuevas potencias emergentes que cada vez cumplen un papel más relevante. Este es el caso de China, Brasil, México, Rusia o India, cuyo peso en el reparto mundial de la riqueza es cada día mayor, fundamentalmente a causa de la globalización.

¿Quiere decir esto que aunque EEUU y Europa entren en recesión, el mundo podrá seguir respirando sin ventilación asistida para atender a una población creciente que cada vez demanda más bienes y servicios? No parece que esa visión sea la correcta. El aspecto más dramático de la actual situación económica es, probablemente, que, por primera vez desde 1945, el mundo está herido, y no solamente las grandes superpotencias. EEUU -con su maltrecho sistema financiero y sus gigantescos desequilibrios macroeconómicos- ya no puede ejercer de locomotora del planeta, pese a que todavía supone la cuarta parte del PIB mundial, ni tampoco Europa, en particular Alemania, pese a que se trata del primer exportador de mercancías.

Por primera vez en mucho tiempo, ya no hay locomotoras para tirar de los vagones, y para llegar a esta conclusión sólo hay que echar un vistazo al último informe de perspectivas del FMI, en el que se dibuja una geografía económica casi lunar, llena de cráteres y desolación. EEUU entrará oficialmente en recesión el año próximo (-0,3%), como la zona euro (-0,5%) y como Japón (-0,2%). Es decir que las tres áreas más desarrolladas del planeta, tienen ante sí un camino lleno de espinas. La OCDE dio ayer unas previsiones que van en la misma línea.

En las nuevas economías industrializadas de Asia, las cosas irán algo mejor, pero de forma insuficiente para atender las necesidades de su población. Su crecimiento estimado será del 2,1%, muy por debajo del 5,6% registrado en 2006 y 2007, lo que pone de manifiesto la intensidad del ajuste en unas naciones con altas tasas demográficas, lo que supone una merma de su riqueza relativa.

Ni siquiera el centro y este de Europa -que en los últimos años han crecido de forma notable- se salvará de la quema. El crecimiento del PIB será del 2,5%, apenas la tercera parte de los avances registrados en los últimos años. Y lo mismo sucederá en México o Rusia. China seguirá creciendo fuerte, un 8,5%, pero por debajo de su potencial, al igual que la India, con su 6,3%, tasa insuficiente para atender una población creciente.

El conjunto del planeta crecerá únicamente un 2,2% (casi la mitad que este año), lo que significa en términos reales que entra en recesión, principalmente como consecuencia de la crisis financiera estadounidense. Recientes análisis del FMI han demostrado que aunque EEUU está en declive, lo cierto es que la integración bursátil y financiera (y por lo tanto su capacidad de contagio) es mayor durante los periodos de recesión que durante los de expansión a nivel mundial. Dicho en otros términos, que las crisis financieras se propagan con más facilidad que los auges, lo que justificaría la amplitud de los desplomes actuales.

Algunas investigaciones publicadas por The Wall Street Journal, indican, de hecho, que EEUU desempeña un papel clave en la transmisión de shocks financieros al planeta. Nada menos que el 25% de la variación de precios en todo tipo de activos financieros de Europa se debe a movimientos registrados en los mercados de EEUU (y nada menos que un 50% si únicamente se tienen en cuenta las acciones). Al contrario, sólo el 8% de las variaciones de precios de activos en EEUU se deben a movimientos producidos en Europa.

Panorama desolador

Como se ve, un panorama desolador que hace más complicado sortear la crisis financiera, toda vez que ésta se retroalimenta, precisamente, por el deterioro económico, entrándose así en un círculo vicioso del que el mundo va a tardar en salir. Probablemente debido a que, en el caso de Europa, los instrumentos de política económica tradicionales de carácter anticíclico (obra pública o aumento de los gastos sociales para asegurar el nivel de rentas de las familias) no pueden utilizarse de forma contundente, como sugirió ayer el vicepresidente Solbes.

La experiencia ha demostrado que los aumentos de gasto público destinados a hacer frente a la crisis tienden a quedarse de manera estructural y permanente en el sistema económico (incluso cuando el ciclo cambia) debido a que la economía es menos flexible, y de ahí que los gobiernos -socialdemócratas y conservadores- sean timoratos a la hora de aumentar los déficit públicos.

No sucede lo mismo en EEUU, donde los desequilibrios presupuestarios -salvo cuando ha gobernado George W. Bush– tienden a bajar de forma acelerada cuando la maquina del crecimiento se pone en marcha.

El otro instrumento gran instrumento a corto plazo para estimular la economía es la política monetaria, pero esta también tiene sus límites, como ha sucedido en Japón, donde los tipos de interés reales son negativos desde hace casi dos décadas y el país sigue sin despegar. A este fenómeno los economistas lo llaman la ‘trampa de la liquidez’, que se manifiesta cuando el precio del dinero es tan bajo que la política monetaria deja de cumplir su función para gobernar el ciclo económico. EEUU, con unos tipos de interés del 1%, estaría muy cerca de esa situación, mientras que la zona euro todavía tiene recorrido, ya que se sitúan en el 3,25%.

Problemas, muchos problemas que recuerdan a aquel dictador de Haití, que cuando huía de su país se despidió de sus compatriotas con una frase cruel: ‘les dejo un cigarro encendido por las dos puntas’.

Tagged with: