Reggio’s Weblog

El juez de la oca, de David Torres en El Mundo

Posted in Justicia, Política by reggio on 13 febrero, 2009

A DIESTRA Y SINIESTRA

Roy Bean, el juez de la horca, la única ley al oeste del Pecos, cuidaba de un oso medio amaestrado al que quería como un hijo y que le ayudaba en la dura tarea de administrar justicia. Los dos tenían sus más y sus menos, no se crean. «Oso, estás sin civilizar», gritaba Paul Newman al oso en la más memorable caracterización del juez.

Ha pasado más de un siglo, pero aquel entrañable oso pardo no se hubiese podido ni arrimar a Baltasar Garzón, el juez de la oca y juzgo porque me toca, sin acabar con un escopetazo en la boca, disecado y convertido en trofeo para escarmiento de los plantígrados madrileños (al madroño ya le tocará un día de éstos). Una lástima porque a Garzón, el juez que instruía demasiado, le hubiese venido bien la ayuda de un par de zarpas más en ese sumario que más bien parece un despellejamiento sin cuartel.

No se entiende muy bien el revuelo que ha liado el binomio de Garzón, el juez de la oca, y de Bermejo, ministro de armas tomar, porque les hayan visto abatiendo fieras a tiros en Talavera de la Reina. De toda la vida, desde tiempos de don Pelayo y el Cid, la montería ha sido el noble entretenimiento de las clases dirigentes por estos lares. ¿Quién no recuerda a Franco matando jabalíes atados de una pata, para no fallar el tiro? ¿Quién no recuerda a Mitrofán, oso pardo, ruso y borrachín que acabó de diana real? Decían que a Don Juan Carlos lo habían engañado al ponerle delante aquella pobre bestia bonachona y alcoholizada, pero qué va: a quien habían engañado era a Mitrofán.

Da gusto ver que aquí no se pierden las buenas costumbres, que el gusto por la pólvora y la sangre fácil ha arraigado en el corazón de estos dos adalides de la libertad. Bermejo, con su ideológico apellido, ha cogido la pelliza, la canana y la gorra del Caudillo para que no se nos olvide que en España el poder siempre lleva escopeta.

Garzón, como Roy Bean, primero dispara y luego juzga. Quizá por eso se le han escapado vivos todos los grandes úrsidos que han pasado por delante de la mira de su fusil, desde dictadores continentales como Videla o Pinochet hasta el penúltimo capo gallego: porque siempre se ha preocupado más de la foto al final de la montería que de instruir bien el sumario.

La última foto, por cierto, le ha salido movida. Montesquieu yacía como siempre, muerto entre el revoltijo de jabalíes. Que se ande con ojo Rajoy, que no para de hacer el oso.

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Varsovia en Gaza, de David Torres en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 15 enero, 2009

A DIESTRA Y SINIESTRA

Este siempre ha sido un país de extremos irreconciliables donde uno es del Barça o del Madrid, de derechas o de izquierdas, de Joselito o de Belmonte. Y no hay más. Si a alguien se le ocurre criticar la salvajada que está cometiendo el ejército israelí, inmediatamente le colocan la coletilla de antisemita. Si a otro alguien (que en mi caso puede ser el mismo de antes) se le ocurre comentar la imbecilidad criminal de Hamas, no tarda en recibir el calificativo de facha. Ni uno ni otro insulto tienen mucho que hacer aquí, por razones tan obvias que no merece la pena ni comentarlas.

Por si tuvieran poco con los cohetes de Hamas, a los palestinos les ha salido de aliado ahora Bin Laden, un profeta con micrófono que suele salir bajo las piedras para animar a sus seguidores a alcanzar el Paraíso mediante la desintegración del átomo.

Para quienes dicen que dónde está la desproporción en la matanza de Gaza ahí están los datos: más de 1.000 muertos palestinos contra 13 israelíes -unos 500, además, mujeres y niños-. Qué quieren, por algo la operación se llama Plomo Sólido. Técnicamente no se trata de un genocidio, cierto, pero sí de una masacre en toda regla. Los mamporreros de Israel niegan a los palestinos el mismo pasaporte al coraje que otorgan, por ejemplo, a los polacos del AK en el Levantamiento de Varsovia. Allí también lucharon niños pequeños que corrían entre las alcantarillas huyendo de los tanques y aviones del ejército alemán, y a ningún imbécil se le ocurrió decir que los guerrilleros polacos los empleaban como escudo humano. Claro que ya se sabe que los luchadores de Hamas, enfrentados a una máquina de guerra tan despiadada y aplastante como un mortero Karl Moser de 1944, no son guerrilleros sino terroristas. Siempre ha habido clases.

En la muralla que rodea Varsovia, como monumento imperecedero a aquella carnicería alucinante, se alza la estatua de un niño ataviado con un casco enorme y una ametralladora: el símbolo de la resistencia ciudadana. Nunca faltan velas ni banderas en recuerdo de los 45.000 combatientes y 150.000 civiles muertos en las calles.

Hoy Gaza es otra vez Varsovia en llamas. Es verdad que a los israelíes todavía les falta mucho para batir el récord, pero como dijo Woody Allen (judío donde los haya), los récords están para superarlos. Ya tienen su primer millar de cadáveres a la espalda y casi sin despeinarse. Por algo se empieza.

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U ERRE DE A CE I, de David Torres en El Mundo

Posted in Medios by reggio on 6 enero, 2009

A DIESTRA Y SINIESTRA

Alfredo Urdaci ha decidido aceptar una oferta de trabajo como jefe de prensa de El Pocero. Al parecer, también había barajado una oferta como portavoz del ejército israelí y otra como locutor de Hamas, pero ninguna le planteaba tantos retos.

Con espléndida metonimia ha dicho Urdaci que «la televisión tiene su caducidad» sin caer en la cuenta de que el único producto al que se le ha pasado el arroz en cualquier cadena es su propia cara. Productor, guionista y actor principal de la primera condena de manipulación informativa en una televisión pública, es muy difícil que alguien supere algún día la lectura de la sentencia en vivo y en directo a la que fue obligado por el juez. En aquellos tiempos no estaba muy claro si lo que salía por la pantalla era un informativo o un NODO. Pero en cuanto Letizia, la futura princesa, le dio la salida, Urdaci se puso a leer de carrerilla con la mirada fija de un androide de protocolo, deletreando a toda mecha las siglas «CE CE O» o (pero no las «ERRE TE UVE E») y salió airoso de la prueba con un registro que sólo habría superado, quizá, Michael Palin. El propio Urdaci intentó batir su propio récord interpretando monólogos humorísticos en El show de Flo, pero allí descubrimos que es uno de esos tipos que sólo tiene gracia cuando habla en serio y viceversa.

Por ejemplo, ahora, que no sabemos si habla en serio o en broma al tomar posesión de su nuevo cargo. La elección de «U ERRE DE A CE I» como jefe de prensa sólo puede ser una inocentada a destiempo, uno de esos casos de simbiosis a los que tan aficionada es la Madre Natura. El Pocero necesitaría la cabecera de Pravda y la maquinaria de Goebbels para limpiar su currículum de esos tardíos comienzos en la alfabetización y de su súbito descubrimiento de la ducha, pero ha decidido tirar la casa por la ventana y contratar a Urdaci. Lo suyo, más que simbiosis, es una historia de amor inmortal, una alianza de por vida. Un hombre que recibe a las cámaras de televisión llamándolos «hijos de puta» y dispuesto a empalarlos con una jabalina necesita para presentarse en público de un auténtico maestro de la estafa informativa reconocido en los más prestigiosos tribunales. Y un hombre que lee la propia sentencia que lo acusa como si fuese un chiste de tartajas, bien puede convertir el yate kilométrico del Pocero en el decorado de una botella.

El Pocero ha dado el salto de Seseña a Guinea, donde va a proseguir su pasión por los juegos del Lego bajo la luz de una dictadura de última generación. Urdaci no tendrá el menor problema en vender todo el negocio como si fuese la limosna filantrópica del gran mecenas del ladrillo al pueblo guineano. En la Guinea de Obiang los negocios son transparentes y las casas del «PE O CE E ERRE O» no lo van a ser menos.

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Baltasar, rey mago, de David Torres en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 31 diciembre, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

Barack Obama ha sido nombrado por unanimidad hombre del año 2008. Nadie -excepto quizá yo- duda de la aptitud del nuevo presidente electo para ese título. La decisión estuvo muy reñida entre Obama y Soseki, el gato de Dragó, cuya trágica muerte llevó a su dueño a dejar de hablar de sí mismo durante al menos cinco o seis días, algo inusitadamente raro, como si Santa Claus llegara tarde a su cita con el abeto. Finalmente, la condición felina privó a Soseki de disputar la gran final por el título.

Pero, hablando de Santa Claus, Obama no le va muy lejos en cuanto a condición mitológica. Carga con su negritud y con la ilusión del mundo entero del mismo modo que el rey Baltasar carga con su pintura y su saco de regalos. Quiero decir que es negro, sí, pero poco, igual que Larry Holmes dejó de serlo cuando ganó el título de los pesos pesados. Ser negro es fundamentalmente ser pobre y Obama está tan lejos de la pobreza como de la clase media. Si en algún momento de su vida el presidente ha rozado algo remotamente parecido a la inquietud por el pan de mañana, eso es algo que va a olvidársele en cuanto pise los escalones de la Casa Blanca.

El saco de ilusión con el que ha sido bendecido no es responsabilidad directa suya, sino de Bush, un hombre cuyos mejores esfuerzos han estado dedicados casi exclusivamente a conseguir que el odio universal por los Estados Unidos dejase de habitar en los áridos terrenos de la paranoia. Después de ocho años de cardar cebollinos, los demócratas, seguros de su victoria, vacilaron entre poner al frente de sus filas a un negro o a una mujer. De hecho, podían haber elegido también a un chicano, un chino, un parapléjico o Soseki. Hasta McCain, el candidato republicano, intentó apartarse de la herencia de Bush como el que se limpia una boñiga del zapato. Las auténticas elecciones se jugaron mucho antes entre Obama y Hillary, y si no fuese por la suficiencia con que la señora Clinton trató a su adversario probablemente hoy estaríamos hablando de que el hombre del año es, por primera vez, una mujer.

Con los mismos méritos que Obama, es decir, ninguno. Porque, vamos a ver, ¿qué ha hecho este hombre hasta ahora aparte de conseguir que sus compatriotas le voten en masa para evitar que el tufo del gabinete Bush siga infectando el Capitolio? En términos metafísicos, nada en absoluto, es verdad, pero precisamente por eso es perfecto. Lo que fascina a hombres, mujeres, niños -e incluso a Zapatero- de Obama es que su destino está escrito en primera persona del futuro. La promesa de un mundo mejor. No importa que siga tumbado a la bartola mientras Israel devora Gaza y la economía se va a hacer gárgaras. Es el superhéroe con el que todos sueñan, Baltasar, el rey mago, el favorito de los niños.

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Buena Lógica, de David Torres en El Mundo

Posted in Derechos, Internacional, Justicia, Política by reggio on 30 diciembre, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

En buena lógica, el ataque israelí no es tanto un ataque como un contraataque. Que se rompa una tregua unilateralmente y que empiecen a caer cien cohetes al día en tu territorio no debe de ser plato de gusto. Poco importa que los Qassam de Hamas sean tan efectivos como petardos navideños: la provocación está servida. Así, Israel ha actuado con la misma buena lógica de ese vecino que advierte a un niño tonto que deje de jugar con la pelotita, que le va a romper una maceta. Entonces, después de dos horas de pelotazos contra la ventana, en buena lógica, el vecino sale a la calle y le revienta la cabeza al niño tonto a puñetazos.

La desproporción de la respuesta israelí se mide en montones de cadáveres. Hay una fábula bíblica que ilustra al respecto: la de mi tocayo, David, un pastorcillo pertrechado únicamente de una honda, y un gigantón filisteo armado hasta los dientes. Pero como los israelíes saben que las historias sagradas pertenecen al terreno de la mitología y la ciencia-ficción, esta vez han preferido reservarse el papel de filisteos. Reclutado por el ejército más burro de la actualidad, Sansón lleva ahora la estrella de David y viaja en F-16, en tanques acorazados y en helicópteros apache.

La buena lógica siempre ha imperado en Oriente Medio. No sabemos qué esperaba Hamas tras hurgar con un palo en las narices del coloso israelí salvo favorecer el auge del negocio funerario. Los dirigentes judíos aseguran que su castigo no va dirigido a los civiles pero sus misiles no son tan inteligentes como para distinguir a justos de pecadores. Es difícil que las bombas discriminen en el lugar más poblado del planeta: una angosta franja de tierra donde se hacinan millón y medio de palestinos sólo para servir de diana a unos y de medallita de mártir a los otros. En la Tierra Prometida Yahvé y Alá siguen jugando al tiro al plato.

Visto en perspectiva -y en Gaza no hay más perspectiva que el horizonte del cementerio- los objetivos de unos y otros ya están cumplidos. Israel ha demostrado una vez más que es la auténtica bestia parda de la zona y Hamas ha conseguido publicitar su proverbial estupidez a nivel mundial al coste de unos cuantos centenares de muertos, algo apenas más caro que el saldo de los atentados de Bombay, cuyas víctimas inocentes no movilizaron ni un solo pañuelito delante de una sola embajada. Hamas va a pedir una reedición del mismo alto el fuego del que disfrutaba antes de que decidiera hacerse el harakiri e Israel va a seguir entrenándose en su deporte nacional: enterrar niños bajo toneladas de escombros. Me van a disculpar que este artículo me haya quedado un poco tonto, pero como decía Kurt Vonnegut en Matadero Cinco, no hay nada inteligente que decir acerca de una matanza.

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La ‘o’ con un canuto, de David Torres en El Mundo

Posted in Sanidad by reggio on 23 diciembre, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

Uno ha hecho la carrera de Filología pero no ha sido hasta ayer que, gracias al Ministerio de Sanidad, se ha enterado de una figura retórica con nombre de enfermedad degenerativa. El lipograma vocálico (recurso poético particularmente idiota que consiste en la formación de palabras que contienen una sola vocal) es el esqueleto que sostiene el hip hop con el que Bernat Soria advierte a los chavales que se encasqueten el condón antes de pasar a mayores.

La vocal elegida ha sido la o, letra cuya grafía es la descripción de un hoyo y cuya pronunciación supone un convite a la felación. Si uno pronuncia una o cuidadosamente se queda con cara de muñeca hinchable. La o es una letra gorda, la señorona de las vocales, y su evidente redondez evoca lo que precisamente se trataba de evitar: el bombo, el follón. Aparte de estos motivos subliminales, la canción ha sido muy criticada pero hay que admitir que, una vez oída, resulta perfecta no tanto para fomentar el uso de anticonceptivos como para predicar la abstinencia total. A cualquiera que la oiga no se le levanta en tres días.

No sabemos cuántos euros de esos 2.200.000 que se ha gastado el Ministerio en la promoción de semejante castaña han ido destinados al engorde y cría del compositor, pero todo lo que pasase de dos hostias bien dadas sería un dispendio y un disparate. Hace falta valor para que ahora venga un tío barbudo con la gorra enroscada a tornillo y diga que encima se la han fusilado los tíos del Ministerio, como si la castaña en cuestión fuese el Adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler.

El planteamiento, no obstante, es curioso porque permite una profunda indagación sobre los mecanismos de la producción artística. O dicho de otro modo: ¿se puede plagiar una boñiga? Ya sabemos que el hip hop, como su nombre indica, no es música, sino gimnasia de colutorio y grito de ánimo circense, pero ¿puede haber en el mundo dos letristas tan cerriles y tan inasequibles a la armonía como para que ambos se refieran a la ceremonia nupcial con la misma expresión rematadamente imbécil y monárquica de «yo no corono rollos»? Más aun: ¿cómo se puede perpetrar un lipograma vocálico con la letra o y esquivar reiteradamente adjetivos como «sordo», «bobo» o «tonto’l bolo», cuando tan a mano los tenían?

El rapero Nach (tan ingenioso que hasta se ha decapitado la o del nombre) anuncia que va a denunciar el robo ante la SGAE, lo cual da la exacta medida de furor reivindicativo del rap en general y del rapero Nach en particular. La agencia contratada por el Ministerio ha contraatacado iniciando una demanda contra el lipogramador vocálico y asegurando que son muy capaces de lipogramar una boñiga ellos solos. Que ni siquiera les hace falta el canuto.

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Pobres ricos, de David Torres en El Mundo

Posted in Economía by reggio on 17 diciembre, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

No nos consuela saber que los ricos también lloran. Sería un consuelo de tontos procedente de un mal de muchos. Antes bien, estremece darse cuenta de que hay millonarios que estas navidades ya no podrán desayunar con caviar iraní ni traerse los Cohiba en avión privado ni poner el yacuzzi a tope para hervir los langostinos. Esa es la medida exacta de la crisis que nos abruma: advertir que, aunque nosotros tenemos que apretarnos el cinturón, ellos tienen que apretarse los gemelos. La gente acostumbrada a la necesidad y a la miseria, los pobres que duermen en los cajeros automáticos, no saben del terrible sacrificio de tener que renunciar al cuarto Mercedes o al quinto cuarto de baño. Pobres ricos.

Quien ya está en el arroyo no puede comprender la angustia de quien se le acaba el champán. Quien ha perdido el brazo no sabe el dolor que produce partirse una uña. En esas pequeñeces consiste la macroeconomía, cuyo funcionamiento interno resulta un calco exacto del tocomocho. Los chacales de Wall Street buscaban parecerse a Michael Douglas con sus camisas de cinco mil dólares y sus zapatos charolados, pero al final han resultado clavaditos a Tony Leblanc en Los tramposos y a Fernando Esteso en Los bingueros. A Bernard Madoff sólo le faltaba entrar en el Palm Beach Country Club de Florida babeando, bizqueando y vendiendo décimos de lotería.

Dinero llama a dinero, es verdad, lo malo es que Madoff les llamaba imbéciles a la cara y ellos tan contentos. Les producía una enorme tranquilidad que les timara un tipo con la reputación intacta, una versión mejorada del ‘Torete’, sin navaja y con la sonrisa niquelada. Madoff manejaba sumas de dinero enormes, largas y complejas ristras de ceros que se revolvían en ganancias tan ficticias como los billetes del monopoly. Sin embargo, para que siguiera en marcha la máquina feliz que daba duros a peseta necesitaba de una enorme colección de pardillos con pajarita.

Probablemente, en vez de ir a la cárcel, Madoff reciba el premio Nobel de Economía por haber ampliado hasta el límite el concepto de primo. Ha conseguido que los números primos (esos seres fashion sólo divisibles por la unidad y por sí mismos) también viajen en limusina. Sabíamos que el dinero no da la felicidad, pero no podíamos imaginarnos que no sirviera ni para separar la boina del traje de etiqueta.

Les podemos perdonar a los ricos todo (la avaricia, la obscenidad, el cinismo) excepto que sean tan memos como para merecer ser pobres. Esperábamos algo más de clase y de glamour de los mismos tipos que decían que el capitalismo salvaje era el estadio último de la Humanidad y que la Historia se acababa en sus bolsillos. Creíamos que los tiburones que le habían leído la cartilla a Marx y habían reventado la caja fuerte de la lucha de clases no acabarían con la misma cara de gilipollas que la víctima propiciatoria de un trilero.

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Falla, luego existe, de David Torres en El Mundo

Posted in Derechos, Libertades, Sociedad by reggio on 3 diciembre, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

Hay un axioma de la teoría del caos que reza así: un sistema, por el mero hecho de existir, tiene que fallar. En el sistema preventivo contra los maltratadores sucede exactamente al revés: existe por el mero hecho de fallar. Falla, luego existe. Es entonces, cuando la sangre ya ha llegado al río y la víctima va camino de la morgue tapada con una sábana, que nos percatamos que la bestia de turno se ha soltado de la correa. Anda, mira, se ha escapado otro. Hay que ver.

En el caso de Maximino Couto, el fallo no estuvo en la pulsera electrónica ni en la señal de alarma. No, el problema fue del funcionario, que no estaba atento a la pantalla, que no oyó ni vio nada. Fallo humano: habrá que comprarle otro par de orejas. Hace poco a un amigo mío le robaron el estanco y no le dejaron ni la picadura. La alarma saltó pero la empresa de seguridad dijo que ellos no habían oído nada. Seguro que estudiaron juntos en la misma escuela.

Afortunadamente, Mercedes Cabrera ha echado su cuarto a espadas para ahondar en las raíces sociales de la violencia doméstica. Esta mujer es ministra de Educación, Política Social y Deporte, y no se sabe cuál de estas tres áreas ha pesado más en sus declaraciones. La conclusión es obvia: la culpa es del franquismo. Las mujeres no eran ciudadanas de pleno derecho durante la dictadura y por eso, treinta y tantos años después de la muerte de Franco, sigue pesando la costumbre de dar matarile. Menos mal que no ha dicho que la culpa es del fútbol, porque entonces aparecerían mujeres muertas a patadas.

Urge que Garzón consiga todos los permisos para reventar la tumba del Valle de los Caídos y comprobar que el Caudillo sigue muerto y bien muerto, que no se levanta por las noches en plan vampiro enano para aleccionar a sus huestes sobre cómo tundir a golpes a la parienta. He leído que Cabrera es historiadora, pero su bibliografía debe de limitarse al Libro Gordo de Petete y al Libro Rojo de Mao. Si no, no se entiende que no se haya enterado que la violencia machista es una lacra universal, común a pueblos y culturas de todas las épocas, y no privilegio exclusivo de la ultraderecha española. A lo mejor la sagaz historiadora y ministra deportiva no se ha enterado de lo aficionados que eran los soldados rusos a las violaciones masivas, de la situación de privilegio de la mujer en los países islámicos o del feminicidio masivo de Ciudad Juárez.

En cuanto al ámbito hispánico, sin ir más lejos la semana pasada Almudena Grandes prefiguró la contrarréplica al sugerir la violación sistemática como método. Siempre que la violada fuera monja y que los violadores fueran milicianos jóvenes y sudorosos, se entiende. Al final del artículo, Almudena pedía México como país ideal para exiliarse. Siempre y cuando no fuese, claro, en Ciudad Juárez.

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Fauna bancaria, de David Torres en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 18 septiembre, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

Cuando la economía salta a las primeras páginas de los periódicos eso quiere decir que la realidad se ha traspapelado. Normalmente la información económica suele ir emparedada entre los goles del domingo y el horario de televisión, pero una portada dedicada al obituario de una entidad financiera es como llevar la ropa interior por fuera.

El común de los mortales hacemos lo que podemos por entender el desbarajuste de páginas al tiempo que asistimos entre fascinados y perplejos al despedazamiento brutal de empresas y a las fusiones bancarias, como si viéramos por la tele un documental sobre fauna de las profundidades, con peces grandes que se comen a los chicos y que luego se aparean para poder seguir el baile. Pero no hay forma humana de enterarse de algo con esos comentaristas que hablan de índices bursátiles e inyecciones de liquidez cuando lo que necesitamos es un Félix Rodríguez de la Fuente o un Jacques Cousteau que viniera a explicarnos en román paladino las costumbres caníbales de estos grandes depredadores, sus ciclos de vida, sus hábitos de alimentación, sus ritos funerarios.

Lo único que me ha quedado claro son dos cosas: que la culpa la tienen los Estados Unidos, como siempre, y que aquí el dinero de la salvación sale de un sitio mágico llamado BCE, que es como el fondo negro del monopoly, un dinero a crédito que va a parar a las manos justamente de quien más dinero tiene. Esto recuerda un poco a ese cuento genial que imaginó Chejov: un tipo va al casino, gana un millón, vuelve a casa y se suicida. Sólo que el suicidio, de paso, arrastra un montón de fichas de dominó, de cuentas y de vidas.

Antes, en 1929, los genios financieros en descrédito se limitaban a tirarse por la ventana. Ahora la trayectoria de caída se prolonga más allá de la ley de gravitación universal y, gracias a la globalización, salta fronteras, continentes y océanos a través de la línea de fractura financiera. El Lehman Brothers y el Merril Lynch cayeron como dinosaurios heridos de muerte, sin poder dar un paso y con un montón de deudores mamíferos encaramados a su chepa.

Enric Duran es un pequeño insecto antisistema que ha logrado chupar casi medio millón de euros a un montón de diplodocus gordos que están a punto de extinguirse, demostrando que las especies pequeñas están mejor preparadas para resistir los períodos de glaciación, sobre todo si disponen de un buen fajo de documentos falsos, una ética de atracador de bancos y una jeta a prueba de hipotecas. Enric ha escrito un manual en catalán para que todos aprendamos a construir nuestra propia Arca de Noé a base de robos sin pistola, pero de poco va a servirnos a aquellos que, como yo, aún no sabemos catalán, aún seguimos llevando los calzoncillos por dentro y aún seguimos empeñados en leer el periódico por la última página.

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Tango sin letra, de David Torres en El Mundo

Posted in Cultura, Medios by reggio on 28 agosto, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

Decía Jorge Luis Borges que todas las artes aspiran a la música, que es pura forma, y se quedó tan ancho. Es una frase que Borges a su vez le había mangado a Walter Pater, pero viste mejor en el rostro medio borroso del argentino sabio, que no sólo era medio ciego sino también medio sordo, y a quien no le gustaba otra música que la milonga y el tango arrabalero y un poco de Brahms, pero esto fue culpa de una medio novia que al final, como siempre, le dio calabazas.

Así que, igual que todas las artes aspiran a la música, es decir, a la pachanga, toda manifestación periodística tiende a la prensa rosa. La forma pura en que consiste la música es quitarse de encima la letra, el libreto de la ópera y el coñazo de los cantautores (que no son más que poetas tartajas y parapléjicos que necesitan la muleta de una guitarra) para estilizarse en un sonsonete que puede ser el himno del Atleti o la bacanal de Tannhauser pero tampoco importa mucho. Al fin y al cabo, la música está hecha sólo para vestirse con ella y tirarse a las trincheras, o bien para desnudarse con ella y saltar a una cama convenientemente decorada con una señora.

Un periodista tan argentino como Borges se inventó una conversación entre el piloto y el copiloto de Spanair como si estuviera improvisando una milonga o más bien poniéndole letra a una marcha fúnebre. El tipo decía que la había sacado de la caja negra del avión siniestrado y sólo le faltaba la guitarra. Lo soltó ante el micrófono sin cortarse un pelo, con el mismo aplomo doctoral con que Mariñas, María Patiño o cualquiera de esos alimoches con licencia para engañar le inventan una boda a la Duquesa de Alba o una novia a Paco Porras.

Hace tiempo que el periodismo ha caído tan alto que es difícil saber por donde vuelan las líneas aéreas informativas. Entre el circo de especulaciones perfectamente precoces y gratuitas, los buitres con micrófono prefirieron hurgar en ese asunto tan delicado y sabroso, el interés humano, es decir, el corazón, la misma ensangrentada víscera en donde hozan los Mariñas y las Patiños cuando buscan sus suculentas trufas.

En el oficio, la cosa viene de lejos. A George Bernard Shaw le publicaron la noticia de la muerte cuando todavía estaba vivo y bromeando. Un periodista se plantó ante la puerta del insigne dramaturgo, quizá para picotear en las entrañas de la viuda, y se encontró con que el cadáver le abría la puerta. Cuando le plantó en la cara el periódico con la noticia de su fallecimiento, el octogenario comentó con su típico humor flemático: «Me parece una noticia prematura y exagerada». Casi tanto como las teorías sobre el accidente que ya circulan por todas partes, desde internet hasta la cola de la panadería. Por eso mismo a una catástrofe aérea le ponemos música. No sabremos la letra, pero la tarareamos.

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En manos de Newton, de David Torres en El Mundo

Posted in General, Sociedad by reggio on 21 agosto, 2008

ZOOM

Oí una vez a un piloto que, a punto de jubilarse, aún se maravillaba del milagro tecnológico que supone la sustentación de una aeronave sobre las olas del viento. Hablaba no como un comandante experto, sino como un hombre primitivo ante el primer hechizo del fuego. Para mí y para la inmensa mayoría de pasajeros, volar siempre seguirá siendo un corte de mangas a la sacrosanta ley de la gravedad, un prodigio nunca explicado del todo, ni por la velocidad ni por el diseño ni por el misterioso efecto Venturi.

Por estrictas razones de trabajo (cobertura de la campaña electoral más dos libros publicados) este año me ha tocado volar más veces que nunca. Curiosamente, yo, que soy un miedoso natural y un hipocondríaco acérrimo, nunca he tenido miedo a volar como tampoco le tengo pánico al dentista. Quizá me baste una confianza a ciegas en la tecnología o un vistazo a las estadísticas, pero está claro que el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro que existe.

Sin embargo, nunca puedo evitar un ramalazo de inquietud a medida que el aparato se desliza por la pista, un pellizco de desconfianza seguido por un suspiro de alivio apenas las ruedas despegan del suelo. No soy el único: cuando miro a mi alrededor en esos momentos, suelo descubrir actitudes, maniobras y ceremonias destinadas a cercenar los nervios. Maniobras generalmente muy poco científicas. Hay quien reza en voz baja, hay quien charla en voz más alta de la habitual, hay quien cuenta chistes, hay quien se santigua, hay quien se agarra a los asientos. También hay quien sigue durmiendo a pierna suelta, pero el momento en que las alas se elevan certifica ese instante milagroso y terrible en que perdemos el contacto con nuestra tierra natal. En ese momento estamos, como dijo aquel astronauta a bordo del Apolo XIII, en manos de sir Isaac Newton.

Es verdad, hay muchas más probabilidades de matarse conduciendo un coche o cruzando un semáforo, pero las ruedas (nuestro atajo más seguro hacia la muerte) las conocemos desde la prehistoria, mientras que las alas las inventamos ayer, como quien dice. Sabemos, en lo más profundo de nuestro cerebro reptiliano, que volar es para pájaros. Podemos echarle un pulso a la gravedad y alquilarles a los ángeles sus alas, pero sólo por un rato. Ese breve lapso en que cruzamos un océano para pulverizar la geografía y demostrarnos que el mundo es un pañuelo.

Hasta que ocurre algo como lo de ayer en Barajas y entonces nuestra confianza en la tecnología se evapora mientras todas las estadísticas se diluyen en el espanto. Tal vez nos habíamos acostumbrado demasiado a los milagros, a ese largo cuarto de siglo en que Barajas estuvo limpio de accidentes aéreos. Lo dice la teoría del caos: un sistema, por el mero hecho de existir, tiene que fallar.

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El crítico que hay en mí, de David Torres en El Mundo

Posted in Política, Religión by reggio on 9 agosto, 2008

A DIESTRA Y SINIESTRA

Random House ha reculado y ha decidido no publicar un libro sobre la esposa de Mahoma, por lo que pudiera pasar. Se entiende la decisión de la editorial, teniendo en cuenta los últimos altercados por un quítame allá esos garabatos mahometanos y por la amenaza de muerte que sigue pesando sobre Salman Rushdie, un escritor de la cabeza a los pies, sí, pero para los kamikazes islamistas nada más que una versión del Busca a Wally con mira telescópica y puerta al paraíso.

La editorial ha decidido guardar la ropa. Quizá tendría que haberse echado a nadar, a pesar de los tiburones que iban a saltarle al paso. La autora del manuscrito nonato, Sherry Jones, se lamenta porque había escrito el libro con todo el respeto, pensando en tender un puente con el islam. Hay que felicitar el coraje de la escritora y lamentar la tibieza de la editorial, que ha cortado por lo sano antes incluso de que empezara la infección.

Hay muchas formas de censura, pero si el miedo es la peor, el miedo a ofender resulta aún más efectivo y ridículo. En nuestros tiempos existe una versión monitorizada que se instala directamente dentro del chip del escritor: se llama corrección política. Funciona como esas salsas que se espolvorean sobre la comida para que los alimentos pierdan sus picos de sabor característico y adquieran un uniforme, agradable y acomodaticio gusto a salsa. El cocinero, antes de servir sus textos, antes de cocinarlos, antes de pensarlos siquiera, reparte una generosa ración de salsa políticamente correcta, no vaya a ser que los lectores prueben una brizna de lo que realmente quería decir y salgan del restaurante airados, con la lengua quemada y la intención de no volver nunca más.

Desde el principio de los tiempos ha existido la cofradía de los quemadores de libros. Desde la Biblioteca de Alejandría chamuscada por César a las pilas de libros que ardieron en el Berlín de Hitler, el fuego ha sido el principal instrumento de crítica radical. Libro que molestaba, opinión que incordiaba, a la parrilla. Ahora, con la decadencia de la era Gutenberg y la proliferación de las nuevas tecnologías, las cerillas se han quedado anticuadas. Es mucho mejor abortar un libro que quemarlo: mucho más higiénico y ecológico. El lector sensible no sufre y el medioambiente tampoco.

Sólo algunos críticos de la vieja escuela, de los que se inclinan orando a La Meca, abogan por los métodos radicales de análisis literario tradicional. Como hizo el Vaticano con Giordano Bruno, ellos prefieren destruir al libro y al amanuense de una sola tacada.

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