Reggio’s Weblog

Las incontenibles cuentas públicas, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 1 marzo, 2009

Estamos en fechas de publicación de resultados por parte de las grandes empresas españolas y la primera de ellas, el grupo Administraciones Públicas (AA PP), ha acudido puntual a su cita. La Intervención General del Estado dio a conocer el martes los resultados de la ejecución del presupuesto del Estado y también la primera estimación de las cuentas del conjunto de las AA PP.

Lo primero que llama la atención es que, mientras las grandes empresas privadas están ofreciendo resultados positivos, aunque inferiores en general a los del año anterior, el sector público presenta unas “pérdidas” dignas de los bancos anglosajones. De un superávit de 23.259 millones de euros en 2007 (2,2% del PIB) se ha pasado a un déficit de 41.874 millones en 2008 (-3,82% del PIB) [gráfico superior izquierdo]. Todos los niveles de las AA PP, excepto la Seguridad Social, presentan números rojos: la Administración central, -30.047 millones (-2,74% del PIB); las comunidades autónomas, -15.848 millones (-1,45%); las corporaciones locales, -4.298 millones (-0,39%). Las administraciones de la Seguridad Social muestran un superávit de 8.319 millones (0,76% del PIB), un 36% inferior al de 2007, si bien esta reducción se debe al fuerte aumento del déficit de las prestaciones por desempleo, ya que el Sistema de Seguridad Social y Mutuas (pensiones y bajas de enfermedad) mantiene prácticamente el mismo superávit que en 2007 (13.615 millones).

Tenemos pocos datos aún de otros países, pero puede decirse con seguridad que el vuelco que han dado las cuentas públicas españolas entre 2007 y 2008 no tiene parangón a escala internacional y en nuestra propia historia económica [gráfico superior derecho]. El saldo presupuestario de las AA PP ha variado 6 puntos porcentuales del PIB en un año. Es decir, las administraciones públicas españolas han sido las que más han actuado hasta ahora en sentido contracíclico, aunque la historia también se puede contar al revés: esas administraciones son las que más se han visto afectadas por el deterioro cíclico de la economía. Según los datos del Ministerio de Economía y Hacienda, las medidas de política fiscal activa, o discrecional, han mermado la recaudación de 2008 en casi 20.000 millones, un 1,8% del PIB, a los que habría que añadir algunas décimas de PIB más por parte del resto de AA PP. Pero quedarían unos 4 puntos porcentuales del PIB que no se explican por medidas discrecionales puntuales. De ellos, 1,4 puntos son un aumento del gasto público por encima del crecimiento tendencial del PIB (aumento estructural) y cerca de otro punto puede atribuirse al deterioro del componente cíclico del déficit. Aún quedan 1,6 puntos sin explicar, que pueden atribuirse a un aumento de la evasión fiscal, inducida también por el deterioro económico de las empresas. Así, casi la mitad de la variación del saldo presupuestario se puede atribuir a causas discrecionales o estructurales, y la otra mitad, al efecto del ciclo.

La generación del déficit en 2008 ha sido el resultado de una caída histórica de los ingresos del 6,9% respecto a 2007 y de un aumento de los gastos del 8,7%, el doble de lo que ha aumentado el PIB nominal. En 2009, la tendencia a la baja de los ingresos y el fuerte aumento del gasto (prestaciones por desempleo, nóminas de los funcionarios, Plan de Estímulo) van a mantenerse, por lo que el déficit va a seguir galopando hasta alcanzar casi un 8% del PIB. En 2010 podría irse al 10% del PIB. No hay que asustarse, la deuda pública española es baja [gráfico inferior izquierdo]. Pero este déficit es preocupante por varios motivos. Se está comiendo el aumento del ahorro del sector privado, con lo que la economía española sigue sin resolver uno de sus principales problemas, la falta de ahorro; va a aumentar la prima de riesgo-país (tipos de interés más altos para los españoles); apenas está contribuyendo a cambiar el modelo de crecimiento y a aumentar el potencial de la economía española; en su totalidad es de carácter estructural y, por tanto, no sostenible a largo plazo, lo que conllevará necesariamente aumentos de impuestos y/o reducciones de gasto en los próximos años. Conclusión: no empeoremos la situación con más paquetes fiscales u otras medidas, sobre todo si suponen recortes de ingresos o aumentos del gasto de naturaleza permanente.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

Estadísticas

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La (increíble) macro de 2008, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 22 febrero, 2009

Con la contabilidad nacional del cuarto trimestre, publicada por el INE esta semana, tenemos la visión completa del comportamiento y resultados de la economía española en 2008. En el último trimestre la variación del PIB se atuvo al avance publicado la semana anterior: por segunda vez consecutiva se produjo un retroceso del mismo, concretamente el 1% (3,8% en tasa anualizada) respecto al trimestre anterior que, sumada a las variaciones de los tres trimestres precedentes, da una tasa interanual de -0,7% [gráfico superior izquierdo].

Al desglosar el PIB por el lado de la demanda, y utilizando tasas trimestrales anualizadas, observamos en el cuarto trimestre una aportación de la demanda interna muy negativa (-8,3 puntos porcentuales) y una sustancial mejora de la aportación del saldo exterior (4,5 puntos), lo cual es indicativo del fuerte ajuste (reducción del déficit) que está llevando a cabo la economía española. El gasto privado se desploma, con caídas del 5,6% para el consumo de los hogares y de casi el 20% para la inversión en capital fijo. Sólo el gasto público en consumo aumenta un sorprendente 4,8%, tras hacerlo a tasas cercanas al 9% en los dos trimestres precedentes, lo cual, de ser cierto, no se compadece muy bien con la fuerte caída que registran los ingresos públicos. Así va el déficit. El problema, parece ser, es que las administraciones públicas gastan mucho pero no pagan. Así, cualquiera.

Respecto a la demanda externa, nunca habíamos visto antes caídas en un trimestre del 35% en las exportaciones y del 40% en las importaciones. Son tasas similares a las que registra el comercio mundial, lo cual es grave pues indica que la recesión se está extendiendo rápidamente por todo el mundo, lo que agrava la situación y prolonga la duración de la misma.

La contracción del PIB en un 3,8% en el cuarto trimestre provocó una caída del número de personas ocupadas del 8,1%, todo ello en tasas trimestrales anualizadas, de donde se deduce un avance de la productividad por ocupado del 4,7%. Como se ve en el gráfico superior derecho, la productividad mantiene desde finales de 2007 una notable tendencia al alza (en el sector de la construcción la tasa interanual ha pasado del -4,5% en el primer trimestre de 2007 al 15,3% en el último de 2008), que en mi opinión no se compadece con la realidad, ni con lo que está pasando en el resto de países europeos, donde esta variable no sólo no se acelera, sino que ha caído a tasas negativas [gráfico inferior izquierdo]. La explicación es que en las primeras fases de una recesión las empresas (que muchas veces son trabajadores autónomos) reducen las horas trabajadas o ponen en marcha expedientes de regulación de empleo (ERE) antes de despedir a los trabajadores (o cerrar el negocio, si son autónomos). Pero para algunos parece que Spain sigue siendo different. Dado que lo que está mejor medido es el empleo, un menor avance de la productividad por ocupado significa que la caída del PIB debería ser mayor. Otros indicadores también van en la misma dirección: no se explica que el IPI de la industria manufacturera caiga un 16,1% interanual en el último trimestre y el valor añadido de la contabilidad nacional lo haga sólo en un 5,5%.

En cómputo anual, el PIB aumentó un 1,2%, medio punto más que en la zona euro. Ahora bien, las tornas cambian si tenemos en cuenta el aumento de la población, ya que el PIB per cápita español cayó un 0,4%, mientras que aumentó un 0,3% en dicha zona. Si añadimos el aumento de los precios (deflactor del PIB), el crecimiento medio anual fue del 4,2% y se repartió de la siguiente forma: las remuneraciones de los asalariados aumentaron ligeramente por encima de la tarta total, un 4,6%, y los impuestos sobre la producción e importación (IVA e impuestos especiales fundamentalmente) disminuyeron nada menos que un 14,3%, lo que permitió que el residuo -el excedente de explotación y las rentas mixtas (simplificando, los beneficios)- aumentara un 8,4% [gráfico inferior derecho]. A la vista de este dato, cabe preguntarse de qué se quejan los empresarios y por qué hay tantos cierres de empresas y despidos de trabajadores. La respuesta es muy sencilla: porque el PIB no ha crecido lo que dice la contabilidad nacional y, por tanto, los beneficios, tampoco.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

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Los precios se desinflan, de Ángel Laborda en Negocios en El País

Posted in Economía by reggio on 15 febrero, 2009

Los dos indicadores estrella de la semana han sido el avance del crecimiento del PIB en el cuarto trimestre de 2008 y el IPC de enero. El PIB se contrajo un 1% respecto al trimestre precedente y un 0,7% respecto al mismo periodo del año anterior. Esta vez, el INE se separó de la estimación del Banco de España (no es usual), mejorando las cifras en una décima porcentual, lo cual es algo difícil de entender, pues la información que hemos conocido después de publicarse dicha estimación ha sido bastante peor de lo que cabía prever.

También el avance del INE mejora en unas tres décimas porcentuales la previsión que se hacía en esta página de coyuntura nacional el 25 de enero. Cuando dispongamos de la información detallada, el próximo día 18, podremos ver dónde radican las diferencias. En todo caso, sorprende que, siendo los indicadores españoles de producción, de demanda y sobre todo de empleo los que más caen entre las grandes economías europeas, su PIB sea el que menos lo hace. El PIB alemán cayó un 2,1% en este trimestre; el francés, un 1,2%; el italiano, un 1,8%; el inglés, un 1,5%, y el del conjunto de la zona euro, también un 1,5%. En el mismo sentido, parece poco lógico que, siendo la economía española la que tiene todas las cartas para ser la más vapuleada por la crisis (la más expuesta a la restricción del crédito, dada su enorme dependencia de él, y una de las más afectadas por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria), haya sido de las últimas de la zona euro en caer en recesión técnica (dos trimestres consecutivos con retrocesos del PIB).

Respecto al IPC, sí que dimos en el blanco con nuestra previsión, aunque fue por casualidad. La inflación bajó del 1,4% al 0,8% (gráfico superior izquierdo), como preveíamos, pero ahí acaban todas las coincidencias. A nivel de grupos de productos, las desviaciones fueron importantes, aunque se compensaron. Descendieron menos de lo previsto los precios de la energía, pero lo hicieron más los de los bienes industriales no energéticos (BINE), al tiempo que los aumentos de los alimentos y de los servicios fueron significativamente menores.

Comparando el comportamiento del IPC con el de un año antes (que es lo que explica la variación de la inflación interanual), se observa que todos los grupos de productos se han comportado de forma menos inflacionista (gráfico superior derecho). Así, de las seis décimas en que se ha reducido la inflación, la tercera parte se debe a la energía; otra tercera parte, a los BINE, fundamentalmente al vestido y calzado (las rebajas este año han sido superiores a las del pasado año), y la otra tercera parte se lo reparten los alimentos y los servicios, destacando la rúbrica de turismo y hostelería. Por ello, la inflación subyacente ha descendido cuatro décimas, hasta el 2%.

Aparte de la caída del precio del petróleo y resto de materias primas, la causa que explica esta moderación de la inflación es la debilidad de la demanda. Podemos decir, por tanto, que ahora sí que empieza a ser genuina la desaparición del diferencial de inflación con la zona del euro (de hecho, este diferencial ya es negativo desde diciembre), en cuanto que no es debida sólo a la caída de los precios del petróleo.

Tras incorporar los datos de enero a los modelos de previsión, las perspectivas para lo que resta del año apenas cambian. Empeoran ligeramente las previsiones para el grupo de energía, debido a un cierto repunte del precio del petróleo y del dólar frente al euro respecto a los niveles prevalecientes cuando se hicieron las anteriores previsiones, pero mejoran las del resto de los grupos. Concretamente, en el mes de febrero en curso, la inflación se mantendría en la misma tasa que en enero, un 0,8%, pero en marzo recobraría la tendencia a la baja hasta llegar a una tasa negativa de -1% en julio; posteriormente se orientaría de nuevo al alza, para cerrar el año con un 1,4% en diciembre. La media anual se situaría en un 0,1%. Si el precio del petróleo se mantiene cerca de los niveles actuales, lo más probable es que la inflación sea incluso menor de la que pronostican los modelos univariantes, pues el efecto de la debilidad de la demanda posiblemente no lo estén recogiendo todavía en toda su magnitud.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

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Sube el paro, pero ¿cuánto?, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía, Laboral by reggio on 8 febrero, 2009

Desde final del verano, cada principio de mes, cuando el INEM publica los datos del paro registrado, la sociedad española sufre una conmoción. No es para menos. Desde agosto, el paro ha aumentado en 160.000 personas de media mensual. Hay que hacer, en todo caso, una matización importante: más de la cuarta parte de dicho aumento obedece a la desfavorable estacionalidad propia de estos meses, de forma que, corrigiendo este efecto, el aumento sería de unas 117.000 personas.

En enero se produjo el mayor aumento registrado hasta ahora, 198.838 parados, pero, sin embargo, una vez corregida la estacionalidad, la cifra fue la menos mala de los últimos cinco meses: 80.400. Esto es lo que pasa cuando no se transmiten bien o no se saben interpretar adecuadamente los datos estadísticos, que se confunde a los usuarios de la información acerca de cómo van realmente las cosas, lo que puede llevar a tomar decisiones equivocadas.

Ahora bien, si, además de no saber publicar e interpretar los datos, las propias estadísticas no son fiables, entonces la confusión es total. El dato más significativo de los publicados el pasado martes por el Ministerio de Trabajo, aunque el menos difundido, no fue el paro, sino la afiliación a la Seguridad Social, que disminuyó en enero en casi 350.000 afiliados en términos brutos y en 182.000 en términos desestacionalizados (gráfico superior izquierdo). Es un termómetro perfecto del mercado laboral, aunque no tan completo como la EPA. A partir de ella y de la EPA se puede llegar fácilmente a la conclusión de que la estadística del paro registrado es poco fiable, fundamentalmente porque está sometida a continuos cambios administrativos en la calificación como parados de los casi 4,5 millones de personas que están inscritos en las oficinas públicas como demandantes de empleo (no hay que confundir demandantes de empleo con parados, pues entre los primeros hay personas que ya están ocupadas y buscan otro empleo). Es fácil deducir que si el empleo, medido a través de los afiliados a la Seguridad Social, disminuyó en enero en 182.000 personas, el paro debería haber aumentado en esta cifra más la correspondiente a la población activa, que, según la EPA, estaba aumentando a un ritmo mensual desestacionalizado de 25.000 personas en el cuarto trimestre del pasado año. Es decir, un aumento tendencial del paro en enero de unas 207.000 personas (330.000 en términos brutos) sería más creíble que el publicado de 80.400 (198.838 en términos brutos).

Este problema del paro registrado no es exclusivo de este mes de enero. En el gráfico superior derecho se comparan las variaciones mensuales desde 2006 del paro y de los afiliados (corregidas de estacionalidad), y se puede observar que hasta febrero de 2008 había una coherencia entre ambas cifras: las variaciones del paro siempre eran superiores en valores absolutos a las de los afiliados en algo más de 40.000 personas (aumento de la población activa), pero esta diferencia poco a poco se ha ido acortando y en los últimos meses se ha hecho negativa, lo que sólo sería coherente si la población activa estuviera disminuyendo, algo que la EPA desmiente.

Otro test de coherencia puede verse en el gráfico superior derecho, que compara las variaciones del paro registrado y el estimado por la EPA, también desestacionalizadas. Durante 2006 y 2007, ambas eran similares, pero desde el primer trimestre de 2008 el registrado se ha ido quedando rezagado, de forma que si antes el número de parados registrados superaba todos los trimestres al de la EPA en unas 200.000 personas, en el cuarto trimestre de 2008 los términos se habían invertido y el primero era inferior al segundo en 229.000.

En conclusión, la estadística del INEM parece que está infraestimando el paro en unas 400.000 personas, de forma que en enero la cifra total desestacionalizada podría ser superior ya a 3,6 millones de personas. Al ritmo actual, podrían alcanzarse los 4 millones en el segundo trimestre (ésta es la previsión de FUNCAS). Los responsables de la estadística del paro registrado deberían explicar las razones de la incoherencia de la misma con la de afiliados y la EPA, y si se debe a cambios metodológicos o normativos, entonces que dejen de comparar los datos de un periodo con los de periodos anteriores, pues en este caso las cifras no son homogéneamente comparables.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

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Más previsiones y recomendaciones, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 1 febrero, 2009

De nuevo hemos conocido esta semana abundante información sobre la economía española. Las publicaciones estadísticas siguen siendo las mismas que hace uno o dos años, pero da la impresión de que ahora hay mucha más información. En realidad lo que hay es mucha más sensibilidad a los datos económicos, dada la gravedad de la situación. También son nuevos los frecuentes comunicados de los organismos internacionales revisando sus previsiones. El FMI lo hizo esta semana, y ya es la segunda vez que revisa sus cifras tras publicar a primeros de octubre sus Perspectivas Económicas Mundiales. Ahora nos dice que la economía mundial crecerá este año un magro 0,5%, “la tasa más baja desde la II Guerra Mundial”. Y eso gracias a los países emergentes, porque para los avanzados estima una caída del 2%. El FMI hablaba en octubre de crecimientos del 3% para el conjunto mundial y del 0,5% para las economías avanzadas.

Algunos se basan en esto para decir que lo que está ocurriendo no lo preveía nadie. En parte es verdad, pero también es verdad que estas previsiones son muy mejorables, lo que no se entiende bien. El FMI, aparentemente, es el mejor servicio de estudios económicos del mundo, al menos el más caro. Un ejemplo: para España da una caída del PIB del 1,7% en 2009 en media anual, una décima más que el Gobierno. A muchos les parecerá razonable, pero la cifra tiene truco. Junto a esta previsión para 2009, el FMI también da la tasa interanual del cuarto trimestre de 2008, concretamente -0,4%. En esta página, a la vista de la información ya disponible (no de modelos de previsión), hablábamos hace una semana de que el PIB podría haber caído en ese trimestre un 1%, cifra que el Banco de España ha dejado en un 0,8%. No creo que el INE se desvíe mucho de estas estimaciones cuando dentro de unos diez días publique su primer avance. Pues bien, si a la previsión del FMI le metemos este dato de partida y mantenemos las mismas hipótesis de comportamiento para los siguientes trimestres hasta el final de 2009, automáticamente el crecimiento medio anual saldría del orden de medio punto porcentual más bajo. No se trata, por tanto, de un problema de miopía (ver mal de lejos), sino de vista cansada (de cerca), de no ver bien lo que ya ha ocurrido o está ocurriendo. Conclusión: el FMI tendrá que revisar de nuevo a la baja dentro de poco sus previsiones, lo que crea una sensación de falta de credibilidad que genera desconfianza, lo contrario de lo que se pretende conseguir al dulcificar la gravedad de la situación o los destrozos que puede causar este tsunami.

En todo caso, en estos informes se recogen observaciones y recomendaciones de política económica que son tan interesantes o más que las cifras de previsiones, aunque sean éstas ahora las que más vendan. El FMI, tras estimar en un 7% del PIB el déficit público que pueden generar las economías avanzadas en 2009, recomienda que “los países que dispongan de margen de maniobra [se entiende que en el terreno fiscal] deben comprometerse a aplicar nuevas medidas si la situación se deteriora más”. ¿Existe margen de maniobra en España? En el informe trimestral del Banco de España publicado esta semana encontramos la respuesta: “El margen de actuación compensadora del que dispone la política fiscal, tras el rápido deterioro de las finanzas públicas a lo largo del último año, es escaso, por lo que adquiere gran trascendencia el avance en las medidas y las reformas económicas apropiadas para mejorar la situación en el mercado de trabajo, fomentar el necesario relevo entre ramas productivas, aumentar la productividad a largo plazo y recuperar la trayectoria de expansión del producto potencial”. Más claro, el agua.

¿Por qué el margen es escaso? El Banco de España no ofrece datos donde apoyar su opinión, pero podemos echarle una mano. En los gráficos adjuntos se ofrecen las previsiones de Funcas de evolución de las cuentas públicas hasta 2010. El déficit podría alcanzar el 7% del PIB este año y el 8,6% el próximo. Les aseguro que no están exageradas. Esto, si las administraciones públicas hacen una política fiscal discrecional algo restrictiva. Imagínense si hay nuevas medidas expansivas.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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Otra semana negra para la economía española, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 25 enero, 2009

Podíamos calificar como semana negra la última que ha vivido la economía española. La cuestión es que estas semanas se han ido sucediendo una tras otra desde finales del verano, siempre a peor, desbordando los indicadores publicados cualquier previsión por pesimista que fuera. El cuarto trimestre ha sido terriblemente malo y el único consuelo que queda es que está siendo igual en casi todas las grandes economías, incluida China.

Entre la catarata de noticias negativas, el Gobierno publicó el pasado día 17 la Actualización del Programa de Estabilidad. En realidad no era una mala noticia, sino la constatación de que, por fin, nuestros gobernantes se acercaban a la realidad. El programa incluía en su cuadro de previsiones una caída del PIB del 1,6% para este año y una tasa de paro del 15,9%. Lástima, porque ese ejercicio de realismo se ha vuelto a quedar de nuevo desfasado. Lo peor es que el realismo sólo se aplicaba a la primera mitad de 2009, pues el Gobierno nos decía que a partir de ahí la economía iba a recuperarse a un ritmo muy rápido de forma que en 2010 se alcanzaría un crecimiento del 1,2% de media anual y del 2,6% en 2011. Aún eran más irreales las previsiones de paro y déficit público, que descenderían a partir de 2010.

Supongo que estas previsiones intentan transmitir cierto optimismo y confianza a la ciudadanía, a la par de esconder el enorme déficit público que se alcanzará en 2010 y 2011, pero son nefastas en cuanto que se niegan a reconocer la gravedad, profundidad y consecuencias a medio plazo de la actual recesión. Eso lleva, por un lado, a una pérdida de credibilidad en los dirigentes por parte de los agentes económicos y, peor aún, a no aceptar que la salida a esta situación requiere reformas de calado en el sistema fiscal y en los mercados de factores (trabajo) y de bienes y servicios. Las previsiones de la Comisión Europea, publicadas poco después, vinieron a poner las cosas en su sitio, apuntando a una caída del PIB del 2% en 2009 y del 0,2% en 2010, y a una tasa de paro del 18,7% ese año. Desgraciadamente, tales previsiones pueden quedarse cortas, al menos para 2009.

En cuanto a los indicadores, el más importante de la semana fue la EPA del cuarto trimestre. Esperábamos que la tasa de paro aumentara hasta el 13,5% y se fue al 13,9% [gráfico superior izquierdo]. A lo largo del año (cuarto trimestre sobre cuarto trimestre) el paro aumentó en 1,3 millones de personas. Sólo en el último trimestre el aumento respecto al anterior fue de medio millón (en cifras ajustadas de estacionalidad). El fuerte aumento del paro a lo largo del año se explica prácticamente a partes iguales por el avance de la fuerza laboral (población activa) y por la destrucción del empleo. Pero en el cuarto trimestre, las cosas cambian, pues la destrucción del empleo (en términos ajustados de estacionalidad) explicó el 80% del aumento del paro.

Entre los muchos datos que proporciona la EPA, sorprende que la fuerza laboral siga creciendo a un ritmo tan elevado como el 3% anual (660.200 nuevos demandantes de empleo al año), lo que se debe fundamentalmente a que continúa la fuerte afluencia de inmigrantes: de ese aumento, el 56% corresponde a extranjeros. Ésta es una de las causas principales que explican el rápido aumento del paro en España en comparación con la zona euro [gráfico inferior izquierdo], aunque también lo es que aquí se destruye más empleo debido a que la recesión azota muchísimo más a sectores intensivos en mano de obra, como la construcción. En este sector la ocupación descendió casi un 21% a lo largo del año, destruyendo 558.500 puestos de trabajo [gráfico superior derecho], aunque también en la industria el empleo descendió un 6,7% (219.500 ocupados menos) y en la agricultura un 4,7% (-42.400 ocupados). Sólo en el sector servicios creció el empleo, un 1,5% (200.200 ocupados más).

La caída interanual del empleo total en el cuarto trimestre fue del 3%, cuatro décimas menos de lo que dio la afiliación a la Seguridad Social, lo que confirma que se está produciendo un aumento de la economía sumergida. A partir de lo que nos dicen ambas estadísticas y todo el resto de indicadores, el PIB podría haber retrocedido este trimestre al menos un 1% en tasa interanual y entre el 5% y el 5,5% en tasa intertrimestral anualizada.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS)

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2009, un año crucial para la economía española, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 4 enero, 2009

El nuevo año 2009 no podía empezar con más pesimismo entre la población. No es para menos. Los últimos meses de 2008 han superado negativamente cualquier previsión. Sin embargo, lo más peligroso del momento actual son algunas reacciones que empiezan a dibujarse entre la ciudadanía y, lo que es peor, entre las clases dirigentes políticas, sociales y empresariales. Entre muchos empieza a extenderse la idea derrotista de que esta fase va a ser eterna y que ya nunca volveremos a gozar de las oportunidades y del progreso económico de los últimos años. Para otros, por el contrario, todo esto no es más que un bache que va a durar unos trimestres, pasados los cuales, la economía volverá a sus andadas ya que conserva todo su potencial anterior. Ambas posiciones parten de un mal diagnóstico de la crisis. Hay una tercera, que piensa que la situación es muy complicada pero que, como en recesiones anteriores, los propios mecanismos cíclicos y los estímulos de las políticas monetaria y fiscal acabarán produciendo la recuperación. Por eso, es realista ver el año nuevo como el peor desde que empezó el cambio de ciclo en la primera mitad de 2007, pero también como el año anterior a la recuperación.

Pero, ¿qué recuperación? Esto es lo que debería ocupar las mentes de la clase dirigente. La cuestión es si el marco institucional (conjunto de normas e instituciones por las que se rige el sistema productivo) en el que se desenvuelve la economía española es el más adecuado para que el potencial teórico de crecimiento que proporciona la dotación de factores productivos (mano de obra y capital) se plasme en potencial efectivo. La mayoría de los economistas cree que, sin reformas que alumbren un nuevo modelo de crecimiento, parte de esos factores productivos pueden quedarse ociosos.

Mientras llegan las reformas, ¿qué cabe esperar de 2009? Como se ve en las previsiones recogidas en los gráficos adjuntos, posiblemente el cuarto trimestre de 2008 y el primero de 2009 sean los peores momentos en cuanto a caída del PIB. Posteriormente, éste seguirá contrayéndose hasta final de año, pero a menor ritmo. En media anual, el retroceso puede alcanzar un 1,5%, si bien esta cifra dependerá, entre otros factores, de si el INE mantiene las estimaciones de los últimos trimestres o las revisa a la baja. La recuperación se iniciaría en 2010, pero el crecimiento interanual en el último trimestre de ese año no alcanzaría aún el 1,5%. Que dicho crecimiento siga ganando ritmo en 2011 o se estanque en torno a esa cifra dependerá de las reformas que se hayan puesto en marcha.

Aunque las caídas del PIB sean menores conforme avanza el año, el grado de malestar económico entre la población irá en aumento, pues éste viene dado fundamentalmente por la tasa de paro y ésta va a seguir aumentando hasta que el crecimiento del PIB no supere el 2,5%. Aun asumiendo una rápida desaceleración del crecimiento de la fuerza laboral, la tasa de paro puede irse al 17% a finales de este año y al 18% en 2010.

La inflación, medida por el IPC, va a seguir descendiendo hasta situarse en tasas negativas a mediados del año, bajo la hipótesis de que el precio del petróleo se mantenga en los niveles actuales. Sería un buen momento para hacer alguna reforma fiscal que incluyera reducciones de los impuestos que acrecientan los costes de producción a cambio de subir los impuestos indirectos, ya que, en las circunstancias actuales, esto no iba a provocar tensiones inflacionistas. Esta reforma ayudaría notablemente a mejorar la maltrecha competitividad de la economía española.

El gráfico inferior izquierdo refleja el profundo saneamiento financiero que lleva a cabo el sector privado. Su déficit del 12% del PIB en 2007 se convertirá en un superávit importante en 2009 y mayor aún en 2010. Por el contrario, el saldo del sector público se encamina a un déficit superior al 6% en 2009 y al 8% en 2010. Un argumento más para hacer reformas. ¿Se imaginan un escenario en el que la tasa de paro se acerca al 20%, el déficit público al 10% y el crecimiento del PIB se enquista por debajo del 2%? Esperemos que nuestros dirigentes no lo permitan.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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2008, un final de ciclo amargo, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 28 diciembre, 2008

Dicen los psicólogos que el hombre tiende a recordar los buenos momentos de su vida y a olvidar los malos. Si esto es así, el año que termina será rápidamente borrado de nuestra memoria, aunque mejor sería no olvidarlo para evitar excesos y conductas no sostenibles en el tiempo que a la larga desembocan en ajustes dolorosos como el actual. No es momento de dar sermones, pero si los dirigentes políticos y monetarios del planeta se hubiesen afanado en frenar y controlar tales excesos en los últimos años sólo la mitad de lo que están haciendo ahora en evitar la recesión, ésta no hubiera adquirido la gravedad y extensión que estamos padeciendo.

Al hacer un balance del año en términos de crecimiento, alguien podrá aducir que, al fin y al cabo, el año no ha sido tan malo: el PIB real aún ha crecido en torno al 1,2% en media anual. Ahora bien, para valorar esta cifra, que ya de por sí queda muy por debajo de la de 2007 (3,7%) y del crecimiento tendencial de la economía española en los últimos 25 años, hay que compararla con la que esperábamos inicialmente. En este sentido, el consenso del panel de Funcas estuvo dando previsiones de crecimiento del PIB para 2008 superiores al 3% durante toda la primera mitad de 2007, y al final de ese año aún esperaba un 2,8%. Mayor diferencia aún entre previsiones y resultados se observa en la demanda interna, tanto en el consumo de los hogares como -sobre todo- en la inversión productiva de las empresas. Una vez más, los analistas, cautos y bienintencionados, pensamos que el ajuste se iba a producir de forma ordenada y progresiva (aterrizaje suave), algo que no ocurre casi nunca. Como excusas, podemos aducir que muchos Gobiernos ni siquiera pensaban en ningún aterrizaje, que pocas veces antes se habían producido la restricción crediticia y los desórdenes monetario-financieros de ahora y que los modelos econométricos nos han servido de muy poco. Mayor deterioro que el PIB ha sufrido el empleo, cuya tasa de variación media anual puede estimarse en -0,4%, lo que significa que la productividad por ocupado ha repuntado notablemente. Justo cuando menos falta hacía, aunque este aumento de la productividad es muy discutible y puede deberse a una sobreestimación del crecimiento del PIB. De hecho, la productividad por ocupado está cayendo en la mayoría de los países de nuestro entorno.

Pero la forma de comprender mejor el deterioro de la economía en este año es ver la pendiente de su recorrido a lo largo del mismo. En el cuarto trimestre de 2007, el PIB crecía a una tasa interanual del 3,3% y un año más tarde puede estar cayendo en torno a medio punto porcentual. En cuanto al empleo, las tasas han pasado del 2,2% al -2,5%, respectivamente. El número de ocupados se habrá reducido en unas 500.000 personas entre el cuarto trimestre del pasado año y el actual. Si a esta pérdida de empleo le añadimos el aumento de la población activa en 600.000 personas, tenemos que a lo largo del año el paro ha aumentado en 1.100.000 personas, superando los tres millones.

En términos nominales, puede estimarse el crecimiento medio anual del PIB en torno al 4,5%. Las rentas del trabajo, a pesar de la disminución del número de asalariados, habrán aumentado unas décimas por encima de esta tasa, lo que significa que la porción de la tarta que les ha correspondido ha sido un poco más grande que la del año anterior. Ello se debe enteramente al crecimiento, superior al 5%, de la remuneración por asalariado, un punto y medio más que el año anterior. Este aumento, que supera en unos dos puntos porcentuales la media de la zona euro y agrava la pérdida de competitividad acumulada en los últimos años, se debe al efecto de las cláusulas de salvaguardia, a las indemnizaciones por despido y otros costes no salariales y al hecho de que la destrucción de empleo afecta más a sectores con salarios bajos, lo que aumenta matemáticamente el salario medio de los trabajadores que mantienen su empleo. El avance de las rentas del trabajo no ha sido, sin embargo, a costa del excedente empresarial -ya que éste aún ha ganado más porción del PIB que aquéllas-, sino a costa de las rentas del sector público (impuestos sobre los productos), que se han reducido fuertemente, en buena medida por el aumento de la evasión fiscal.

En el ámbito de la inflación, el año puede dividirse en dos periodos completamente distintos. Hasta julio continuó la tendencia al alza iniciada en el otoño de 2007 bajo la presión de los precios del petróleo y materias primas agrícolas, con una tasa interanual del IPC en ese mes en el 5,3%, la más alta desde 1992. A partir de agosto, sin embargo, se ha producido una rápida desinflación, explicada por los mismos factores anteriores, pero a la inversa, de tal forma que se espera cerrar diciembre por debajo del 2%. La tasa media anual se ha situado en el 4,1%. Esta intensa reducción de la inflación y la bajada de los tipos de interés son las dos herencias positivas más importantes que 2008 deja a 2009.

Además de estas herencias, hay otra muy importante. El patrón de demanda de la economía española (y de la norteamericana) no era sostenible y había que ajustarlo. Eso pasa por ahorrar más y reducir el asfixiante nivel de deuda, lo que significa ajustar a la baja los niveles de consumo, inversión e importaciones y al alza las exportaciones. Eso duele y provoca recesión, pero, no sé si voluntariamente u obligados por la crisis financiera, los hogares y empresas españolas lo están haciendo muy rápidamente. La medicina es amarga, pero dará resultados.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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Problemas de liquidez y otros…, de Ángel Laborda en Negocios en El País

Posted in Economía by reggio on 21 diciembre, 2008

Sin duda, el hecho económico más importante de la semana se ha producido allende nuestras fronteras, en EE UU, donde la Fed ha decidido regalar el uso del capital a los bancos bajo su tutela con el objetivo de que éstos lo abaraten a sus clientes. El Banco Central de Japón no ha llegado a tanto, pero casi, al situar su tipo rector en el 0,1%. En todo caso, el problema ahora no es tanto el del coste del dinero, sino que las arterias por donde fluye el mismo siguen taponadas. Por eso, la Fed ha decidido intervenir quirúrgicamente y hacer un bypass para hacer llegar directamente el dinero a las agencias y empresas que lo necesiten, comprándoles bonos de titulización y otros activos, a la par que anuncia que incluso puede comprar masivamente activos del Tesoro a largo plazo; es decir, que está dispuesto a hacer algo de lo más heterodoxo en tiempos normales: monetizar la deuda. Todo ello pone contra las cuerdas al BCE, que ahora no tiene más remedio que bajar los tipos por debajo del 2%, cifra que hasta ahora parecía el suelo de los tipos oficiales en Europa. Si no lo hace, y pronto, el euro se va a ir por las nubes, y las empresas europeas se verán negativamente discriminadas, no sólo por tener que pagar más por el dinero, sino por la pérdida de competitividad. Además, si el BCE no baja sustancialmente los tipos, se va a producir un repunte de los mismos en términos reales, pues la inflación de la zona euro, bajo la hipótesis de que el precio del petróleo se mantenga a los niveles actuales, se va a situar el próximo año entre el 0% y el 0,5%.

En España, los indicadores más importantes conocidos esta semana fueron los de viviendas iniciadas y los costes laborales, todo ello referido al tercer trimestre.

Las viviendas iniciadas fueron casi un 50% menos que las de igual periodo del año anterior, desglosándose esta cifra en una caída de casi el 60% para las libres y un aumento del 45% para las protegidas. ¿Por qué se produce este derrumbe de las viviendas libres? En primer lugar, porque la demanda se ha venido abajo, debido a que sus elevados precios las han hecho inaccesibles para gran parte de la demanda potencial y poco o nada atractivas como instrumento de inversión, y porque la escasa demanda efectiva que pudiera haber no encuentra suficiente financiación. En segundo lugar, porque a esta caída de la demanda se une un enorme exceso de oferta. Como se ve en el gráfico superior izquierdo, desde mediados de los noventa, cada año se han iniciado en España unas 80.000 viviendas por encima de lo que puede considerarse demanda potencial (nuevos hogares creados más demanda de reposición y segunda residencia). Así, en 2007 se había acumulado un exceso de un millón de viviendas (cifra estimativa, pues no hay estadísticas al respecto), que pueden estar en manos de los promotores o de inversores que las compraron para revenderlas.

Dar salida a esta oferta supone reducir las nuevas viviendas iniciadas por debajo de la demanda potencial durante los próximos cuatro o cinco años. Las previsiones de Funcas [gráficos superior derecho e inferior izquierdo] son que se inicien unas 337.000 viviendas libres y protegidas en 2008 (-45% respecto al año anterior), 230.000 en 2009 (-32%) y 235.000 en 2010 (+2,7%). Como la construcción de una vivienda puede llevar unos dos años de media, podemos aproximar el número de viviendas en construcción en cada periodo como una suma móvil de las viviendas iniciadas a lo largo de los dos últimos años. Pues bien, las viviendas en construcción, que son las que determinan la formación bruta de capital fijo en vivienda, el valor añadido y el empleo de un periodo determinado, estarían cayendo hasta el segundo trimestre de 2011. Hasta entonces, su aportación al crecimiento de la economía y del empleo será negativa, siendo los peores momentos el segundo semestre de 2009 y el primero de 2010. Este escenario de ajuste podría acortarse si los precios de la vivienda bajaran más rápidamente de lo que lo están haciendo, si los tipos del BCE se trasladan al mercado hipotecario, si la restricción crediticia se resuelve en un tiempo razonable y si la economía empieza a crecer y a crear empleo antes de 2010. Demasiados síes.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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Un viaje de ida y vuelta muy incómodo y caro, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 14 diciembre, 2008

La inflación volvió a reducirse en noviembre por cuarto mes consecutivo, concretamente en 1,2 puntos porcentuales, situándose en el 2,4%. Con ello volvemos a la situación que teníamos a mediados de 2007, un viaje de ida y vuelta provocado por la explosión de los precios de las materias primas, incluido el petróleo, que nos ha costado muy caro (gráficos superiores). A las familias les ha costado perder mucho poder adquisitivo, unos 15.000 millones de euros en 14 meses, si bien más de la mitad los han recuperado a través de las cláusulas de salvaguardia de los convenios colectivos, revisiones de las pensiones y otros mecanismos de indiciación de las rentas al IPC. El caso es que de esta pérdida no se han beneficiado las empresas; al revés, ellas también han visto encarecerse los costes de la energía y otras materias primas y los laborales, sin haber podido trasladar enteramente estos aumentos a los precios finales, dada la debilidad de la demanda. Los únicos y verdaderos beneficiados por el repunte de la inflación han sido los productores extranjeros de petróleo y materias primas.

Un aspecto adicional de la desinflación de los últimos meses, que suele comentarse positivamente, es la reducción del diferencial con el resto de países de la zona euro. Esto es así, pero cuidado, no confundamos esta reducción con una mejora de la competitividad (en todo caso, una menor pérdida). Como se ve en el gráfico inferior izquierdo, este diferencial repuntó notablemente cuando empezó a subir el precio del petróleo y vuelve a bajar ahora cuando dicho precio desciende, lo que se explica por la menor carga impositiva que soportan en España los hidrocarburos (lo mismo sucede en EE UU). Pero esto poco o nada tiene que ver con variaciones de la competitividad. En realidad, si utilizamos un indicador de inflación que excluya la energía y los alimentos, el diferencial, que mantenía una tendencia a la baja, vuelve a orientarse al alza en los últimos meses, lo que se explicaría por los efectos de segunda ronda (fundamentalmente los aumentos de costes laborales por las cláusulas de salvaguardia), que aunque están siendo limitados, son superiores a los del resto de la zona euro. Esto sí que indica una pérdida de competitividad. Y es que el sistema de indiciación de salarios y otras rentas al IPC español, cláusulas de salvaguardia incluidas, nos va a acabar costando muy caro en términos de competitividad, de empleo y, en general, de potencial de crecimiento sostenible a largo plazo.

Conforme el precio del petróleo y resto de materias primas se vienen abajo, las previsiones de inflación también disminuyen. Como se ve en el gráfico inferior derecho, bajo la hipótesis de que las cotizaciones del petróleo y del euro frente al dólar se mantengan estables en sus niveles actuales, la inflación podría situarse en el 1,7% en este mes de diciembre, y la media del próximo año, en el 0,6%, con un mínimo en julio del -0,4%. Incluso aunque el petróleo se orientase al alza y aumentase progresivamente a un ritmo anual del 25%, la inflación media de 2009 sería de poco más del 1%. Los acuerdos salariales que van a empezar a negociarse en los próximos días deberían tener en cuenta estos datos, de forma que no parece fuera de tono la propuesta de la CEOE de aumentos notablemente inferiores a los de los últimos años que incluyan cláusulas de descuelgue (ya están contempladas por la legislación) para las empresas y sectores en especiales dificultades. Con todo ello, y teniendo en cuenta el último paquete de inversión pública aprobado por el Gobierno, es posible que la caída del PIB y del empleo en 2009 sea inferior a la prevista (sería la primera vez desde que el ciclo se dio la vuelta). Esperaremos a tener datos completos de este año para hacer las oportunas revisiones.

Buenas noticias, por tanto, que no desdicen el diagnóstico y las recomendaciones sobre nuestra economía realizados por la delegación del FMI que nos ha visitado estos días, ya que los mismos miran más al medio y largo plazo, que es donde deberíamos centrar nuestra atención a partir de ahora. Aunque sean muy positivos a corto plazo los descensos de la inflación y de los tipos de interés, ello no soluciona nuestros problemas más importantes, como la pérdida de atractivo para la inversión, extranjera y doméstica, debido a la pérdida de competitividad.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

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Caída libre en el cuarto trimestre, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 7 diciembre, 2008

Por fin parece que nuestro Banco Central asume el escenario que se cierne sobre las economías europeas, un escenario de recesión que se ha hecho palpable a partir del tercer trimestre y que perdurará con mucha probabilidad durante todo el próximo. Dado que las tensiones inflacionistas imperantes hasta el verano han desaparecido y se han trastocado en una fuerte y positiva desinflación (no deflación, que esto es muy diferente y negativo), se ha allanado el camino para bajadas importantes de los tipos de interés, como la que acordó el BCE el jueves por 75 puntos básicos, hasta el 2,5%. Los agentes aún descuentan ulteriores bajadas, hasta el 2% o incluso el 1,5%, lo que puede inducir a retrasar algunos proyectos de gasto en consumo o inversión hasta que dichas bajadas se materialicen. Por ello, y aunque esto suene a excepcional y no recomendable por los manuales de política monetaria, el banco debería haber bajado ya, de una tacada, al 2%, dejando de lado la política gradualista, que en estos momentos no sirve de nada. Pero, bienvenida sea la última y valiente rebaja del jueves. Ahora “sólo” falta que el Euríbor y otros tipos de mercado sigan los pasos del BCE. Si fuera así, las familias españolas endeudadas podrían ahorrarse en intereses unos 10.000 millones de euros en 2009, si bien, el conjunto de las mismas dejaría de percibir una cantidad similar en intereses recibidos. Al fin y al cabo, las bajadas de los tipos de interés no son sino una redistribución de rentas desde los que generan ahorro a los que se endeudan o están endeudados, esperando que esto genere más gasto en consumo e inversión y al final todos salgamos favorecidos.

Este trasvase de rentas es muy necesario en España, pues los indicadores muestran que el gasto de los hogares y empresas se está hundiendo con fuerza inusitada. Entre los últimos conocidos, tenemos, en octubre, las caídas reales del 8% en las ventas al por menor y del 11,4% en las declaradas por las grandes empresas, y en noviembre, caídas de casi el 50% en las matriculaciones de automóviles y del 63% en las de vehículos de carga. Las consecuencias sobre producción y empleo son inmediatas. La producción industrial, que ya descendió un 6,1% en el tercer trimestre, ha caído un 12,8% en octubre, haciendo añicos las previsiones de los modelos (gráfico superior izquierdo). El paro registrado, corregido de estacionalidad, aumentó en 119.000 personas en noviembre respecto a octubre, tras hacerlo en 150.000 en ese mes (gráfico superior derecho). Los afiliados a la Seguridad Social, cuya caída en octubre (142.000 menos que en septiembre, en términos desestacionalizados) parecía un dato atípico, han vuelto a descender en noviembre aún más, 186.000 (gráfico inferior izquierdo). En los últimos 12 meses, las afiliaciones han descendido en 671.677. Las tasas de variación interanual de los afiliados han pasado del -0,9% en el tercer trimestre al -2,3% en octubre y al -3,5% en noviembre. En diciembre la tasa podría caer hasta el -4,4%, lo que daría una media para el cuarto trimestre del -3,4%. Perdonen tanta cifra, pero es que los números se explican por sí mismos.

¿Qué variación del PIB puede darnos el INE para este trimestre a partir de los datos de empleo? Debería estirar mucho el crecimiento de la productividad por ocupado para que la caída interanual fuera menor del 1%. Pero hay indicios de que el descenso de la afiliación puede estar sobreestimando el del empleo real. Si comparamos los datos del paro registrado con los de la afiliación de los dos últimos meses, tenemos que el aumento del paro (135.000 por mes, de media, en octubre y noviembre en términos desestacionalizados) es muy inferior al descenso de los afiliados (164.000 por mes), cuando tendría que ser al revés, dado que la variación del paro viene dada por la del empleo más el aumento de la fuerza laboral. La explicación podría ser que, al igual que sucede con el descenso de la recaudación por IVA y otros impuestos, las empresas (incluidos autónomos) pasan a la economía sumergida a parte de sus trabajadores, para ahorrar cotizaciones. El contraste de los datos de afiliación con los de la EPA del cuarto trimestre, que conoceremos el 23 de enero, podrá darnos más información. Este efecto podría estar agrandando casi en medio punto la caída real del empleo, pero aun así, estos datos y el resto de indicadores muestran una economía en caída libre en el cuarto trimestre.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

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De previsiones y planes, de Ángel Laborda en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 30 noviembre, 2008

Esta semana hemos conocido el último de los tres principales informes sobre la coyuntura económica mundial que publican los organismos internacionales en primavera y otoño, concretamente el de la OCDE. La volatilidad y rápido deterioro de esta coyuntura se ponen de manifiesto en que las previsiones de estos organismos han ido a peor conforme aparecían a pocas semanas una de otra. Así, centrándonos en España, el FMI nos daba a comienzos de octubre una caída del PIB en 2009 del 0,2%, la misma cifra que publicaba la Comisión Europea en los primeros días de noviembre. Sin embargo, pocos días después, en un movimiento inusual, el propio FMI corregía sus cifras de unas semanas antes y agrandaba la caída al 0,7%. La OCDE vuelve a rebajarla ahora, y ya vamos por un -0,9%. Ésta es la cifra también del consenso del Panel de Funcas (media de catorce servicios de estudios e instituciones españolas a los que Funcas encuesta cada dos meses), igualmente publicado esta semana. Para 2010, la OCDE señala la salida de la recesión, si bien con un crecimiento medio anual del PIB modesto, el 0,8% (gráfico superior izquierdo).

Como señalamos todos los que nos dedicamos a este oficio, estas cifras hay que contemplarlas siempre, pero en estos momentos mucho más, dentro de un amplio margen de confianza. Por ejemplo, en el panel de Funcas, las previsiones van de un 0,1% a un -1,5%, si bien, eliminando los extremos, el resto se agrupan en torno a -1% con poca dispersión, lo que no quiere decir que por ello la previsión sea especialmente fiable o que no haya que corregirla dentro de poco. Baste recordar que el consenso del Panel de Funcas esperaba un crecimiento del 0,3% hace sólo dos meses. El grado de incertidumbre actual es muy elevado y lo único que podemos adelantar los economistas es que el próximo año el PIB se va a contraer y que muchas empresas cerrarán y otras ajustarán plantillas, por lo que se perderán muchos puestos de trabajo. La salida de la recesión la fijamos al final de 2009 o principios de 2010, pues para entonces ya habrán pasado los cuatro o seis trimestres de retrocesos del PIB que suelen abarcar estas fases recesivas. Claro que los interrogantes e incertidumbres son ahora mayores que en otras situaciones anteriores similares, pues todo depende de cuán largo sea el periodo que necesite el sistema bancario para desbloquearse y para que vuelva a fluir el crédito normalmente. Las autoridades en el mundo se han conjurado para impedir que quiebren los bancos, pero de ahí a lograr que estén en condiciones de prestar en las cantidades que requiera la economía hay un trecho.

En el gráfico superior derecho se muestran las previsiones de paro. La OCDE lleva esta cifra a casi el 15% de la población activa en 2010, unos 3,5 millones de parados, pero en Funcas la elevamos hasta el 18% (4,3 millones). Dependerá de cuánto decrezca la economía, pero sobre todo de cómo se comporten los flujos inmigratorios, que hasta ahora se han visto poco afectados. Cualquiera de las dos cifras es suficientemente grave.

Aunque en menor medida, el paro va a aumentar en todo el mundo. Por eso, los Gobiernos, entre ellos el español, se han puesto a lanzar grandes planes de ayuda a la economía. Lo que no sé si tienen en cuenta suficientemente es que todos esos planes van a llevar los déficit y deuda públicos a niveles muy superiores a los que los organismos internacionales y los analistas privados estamos contemplando ahora (gráfico inferior derecho), lo cual puede ayudar algo en el corto plazo, pero va a crear problemas graves a medio y largo plazo. Por ejemplo, ¿nos ha dicho el Gobierno español adónde prevé que se vaya el déficit en un par de años? Para empezar, estamos contemplando una cifra inferior al 2% del PIB para 2008, pero, según han expresado las autoridades, podría irse al 3% o más. Si partimos de esta cifra y tenemos en cuenta los efectos de los estabilizadores automáticos, muy intensos en España, y las medidas fiscales de carácter discrecional ya tomadas o anunciadas, a mí me sale un déficit superior al 8% en 2010, y aún seguiría aumentando en 2011. Son cifras que marean y hasta hacen dudar de si uno comete algún error de cálculo. Por eso me gustaría que los que más saben de esto, los de Hacienda, nos dijeran algo al respecto, pero bien fundado, claro.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

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