Reggio’s Weblog

Suerte, Mr. President, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 20 enero, 2009

Necesitamos que Obama tenga éxito. Se lo deseamos, para él y para los estadounidenses, pero, desde Europa, nuestra esperanza en su gestión es -casi- nuestra última esperanza. En un mundo atormentado por una crisis sin precedentes y en un clima tenso y conflictivo, necesitamos que Obama pueda constituirse en una referencia solvente y sólida, capaz de proyectar al mundo una confianza sobre su propio futuro. Lo necesitamos, lo deseamos; nos angustia pensar que esto no fuera así.

Pero, no nos confundamos: Obama será el presidente de EE. UU., que pensará en EE. UU., con un estilo propio de EE. UU. e intentará satisfacer a los ciudadanos de EE. UU. En Europa da la sensación que se espera de Obama que actúe como si fuera europeo. Y no lo es, ni lo quiere ser. Es a nosotros, europeos, a los que nos corresponde comprender y aceptar que la política de la UE deberá acercarse a la de EE. UU. si queremos ser algo en el mundo.

Será más fácil entenderse con Obama que con Bush; es cierto. Pero el esfuerzo de este entendimiento deberá descansar, principalmente, en nosotros. La crítica de Bush era tan fácil y justificada que nos podía dar la sensación de que, ahora con Obama, todo será más fácil. Y lo será, siempre que desde Europa se acepte que el entendimiento supone aproximarnos a posiciones estadounidenses que Obama defenderá con el mismo entusiasmo que Bush, con otro estilo, pero con igual firmeza.

Europa y España deberán cambiar. Hasta ahora podían disimular cierto antiamericanismo en un fácil antibushismo. Ahora esto ya no valdrá y deberemos empezar a explicar a nuestros conciudadanos que determinadas posiciones en política exterior ya no valen; que no sirven, que nos aíslan y, sobre todo, que nos alejan de la esperanza que Obama representa. ¡Contra Bush vivíamos mejor! Pues, ahora, con Obama descubriremos que el antiamericanismo visceral, primario, inconsistente y frívolo no sirve para nada. Bueno, sí; sirve para alejarnos del horizonte de recuperación de la crisis económica, de la deseada distensión internacional y de la interlocución imprescindible en un mundo globalizado.

La excusa de Bush se ha acabado. La era de Obama nos exige volver a ser amigos de EE.UU. ¡Buena suerte, Mr. President!

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Armas, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 13 enero, 2009

No hay guerra sin armas. Y, por lo que parece, en este momento todo el mundo tiene armas. En todas partes, cualquier grupo puede acompañar sus reivindicaciones con el uso de las armas más sofisticadas. Ya no se trata de fusiles ni bombas de mano: misiles, tanques, cañones, de todo. Da la sensación de que esto de comprar armamento debe ser muy fácil; como si hubiera muchos hípers cuya sección de armas gozara de grandes descuentos. Las armas parece que están de permanente oferta.

Sin embargo, esto no debería ser así. Las fábricas de armas son comercio de Estado; o están nacionalizadas o sometidas a muy rigurosos controles. No se vende a quien sea; los compradores suelen ser estados reconocidos internacionalmente y los suministros deben guardar una cierta proporcionalidad con su dimensión o con sus necesidades, también internacionalmente conocidas y asumidas.

Pues no es así. Muchos gobiernos que se proclaman pacifistas, negocian con las armas que en su territorio se fabrican y son muy poco escrupulosos al identificar los destinatarios de los suministros. Pequeños estados compran armas para ejércitos que no tienen. Las armas siguen trayectos que nadie se ocupa de controlar y que finalmente llegan a donde no se quería que llegasen.

El uso de las armas siempre acaba con muertes civiles. Los fabricantes y estados que avalan y toleran comercio ilegítimo de estas armas están detrás de estas muertes civiles. No aprietan el gatillo, pero ponen el fusil en manos del que lo usa. ¡Basta de hipocresías y cinismos! Muchos gobiernos progresistas y conservadores, de países de nuestro entorno más inmediato, negocian con las armas que acaban sembrando la muerte de muchos civiles. Incluso, a veces, lideran manifestaciones en favor de una paz que su “comercio” hace imposible.

Cada país, España incluida, debería dar explicaciones sobre lo que pasa con las armas que en su territorio se fabrican. ¿A quién se venden? ¿Con qué garantías sobre su destino final? ¿A cambio de qué? ¿Quién toma las decisiones de venta? ¿Cómo se documentan y justifican? Queremos tener la conciencia tranquila; no sólo apelamos a la paz en la calle, sino que luchamos por ella en el comercio de armas. Y esto sería fácil de conseguir, si se quisiera de verdad.

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Consumo solidario, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 2 diciembre, 2008

El peor impacto de la crisis es, sin lugar a dudas, el psicológico. La crisis ocupa todas las conversaciones y afecta a todas las decisiones. La gente vive en un clima de perplejidad cuando no de angustia las consecuencias de la crisis, aun cuando en su situación particular pueda ser que no la sufra. Y este es el aspecto más preocupante y al que debe hacerse frente con mayor rapidez.

Es cierto que España necesita de más ahorro privado, pero también es cierto que, en este momento, una de las expresiones de solidaridad de aquellos que no viven en su piel las consecuencias de la crisis sería ayudar al consumo. Y hay quien lo podría hacer; hay ciudadanos que retrasan decisiones que podrían tomar sin perjudicar su economía por la presión psicológica que representa el ambiente que la crisis ha creado. Hemos vivido, ciertamente, una etapa de consumismo irresponsable, pero ahora puede ser un acto de solidaridad que, los que puedan, consuman. Que el que tiene el dinero para comprar un piso o una casa, lo haga; que el que pueda cambiar de coche, lo haga, que el que pueda permitirse ciertos dispendios, lo haga. Si incluso a los que les va bien o no les va mal el impacto de la crisis les alcanza para frenar decisiones que tendrían deseo de llevar a cabo y lo pueden hacer, que lo hagan.

La crisis deberá vencerse de muchas maneras.

Con medidas políticas, con comportamientos sociales, con precauciones financieras; fomentando la educación, mejorando nuestra competitividad, buscando nuevos mercados, innovando, investigando… pero también no frenando la máquina del consumo por parte de aquellos que puedan estar en condiciones de hacerlo.

Retrasar decisiones a la espera de que los tiempos mejoren puede provocar que estos no lleguen nunca. Hay una cierta responsabilidad solidaria para todos cuantos se sienten aliviados porque la crisis pasa de largo de su situación personal y no se sienten víctimas de una coyuntura desfavorable; y esta solidaridad les debe conducir a superar los recelos, las desconfianzas y ¡a consumir!

Puede parecer que esta recomendación no encaje con la que debería darse desde una cierta prudencia. Pero cuando la prudencia se extrema o se exagera, lo que resulta es un perjuicio para la colectividad.

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Los amigos, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 18 noviembre, 2008

Ahora resulta que Bush y Sarkozy son “nuestros” amigos. Durante mucho tiempo nos hemos alimentado de la crítica ácida contra estos dos personajes por parte de las esferas políticas más autorizadas. Pero hoy son nuestros amigos; nuestros fieles, entrañables y ejemplares amigos. Parece mentira, pero es así.

Seguramente, lo que ha ocurrido es que hemos confundido a los personajes con los países que representan. Sarkozy, a unos gustará más y a otros menos, pero Francia debía ser nuestra amiga; nos convenía y lo era por tradición, historia, vecindad y europeísmo. Y Bush, gusta poco -incluso a los que les gusta-, pero EE. UU. es nuestro amigo porque su amistad es una garantía para nuestra propia supervivencia.

En política no hay amistades, existen aliados. Y Francia y EE. UU. son y deben ser nuestros aliados. Necesitamos que lo sean porque de no serlo, estamos solos, aislados. Al margen de lo que estos países representan sólo existen amistades peligrosas, antesala del aislamiento internacional. De eso, España sabe mucho. Nuestra historia está llena de soledad o de amigos inconvenientes o poco útiles o engañosos o desleales, o incluso, impresentables.

Y a los aliados, se les respeta. A sus instituciones y a sus costumbres y a sus tradiciones y a sus banderas. La bandera de Francia no es la de Sarkozy, es la de Francia. Y la bandera de Estados Unidos no era la de Bush, es la de Estados Unidos. Y cuando se deja de saludar a la bandera de Estados Unidos, no se está ofendiendo a Bush, sino a todos sus ciudadanos, incluso a Obama, que no dejará de tenerlo presente antes y después de ser presidente. Hay que tener aliados y tratarlos como amigos. Y hay que saber elegirlos. No se puede despreciar a los que nos interesan, para conformarse con los que nos aceptan más fácilmente.

Ya hemos estado en Washington con los grandes de la tierra. Pero hemos estado allí con y gracias a Europa y a Francia; que no se nos olvide nunca jamás. Y hemos agradecido la invitación de EE. UU. porque formamos parte del club de amigos de Occidente y del atlantismo. Este es nuestro equipo; y no por un día, sino por mucho tiempo. Ahora nos toca recuperar el tiempo perdido.

Con los amigos; desde el respeto y la lealtad.

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´Thanks, America´, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 11 noviembre, 2008

No sólo ha ganado Obama; sobre todo, quien ha ganado ha sido la democracia. Cuando Mc-Cain felicita al ganador, le reconoce como su presidente y acalla los abucheos que algunos pretendían dedicarle, gana la democracia. Cuando el ganador felicita a McCain y le agradece los servicios prestados al país, gana la democracia. Cuando Obama atribuye la victoria a todos y se compromete a ser el presidente de todos, y se enorgullece de haber demostrado con todos los que han acudido a las urnas que un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo es posible en la Tierra, quien ha ganado es la democracia.

El antiamericanismo barato y frívolo de muchos europeos ha tenido que aceptar que el inicio del cambio ha venido de América. La criticada, ridiculizada, estigmatizada América, ha escrito las primeras palabras de esperanza en un mundo en crisis. Lo que no podía ser, ha sido y se ha producido en América. En una explosión de libertad, de orgullo y de confianza, se ha proyectado al mundo entero la imagen de un nuevo liderazgo, construido desde las raíces profundas de la democracia americana. Obama es, ciertamente, el protagonista; pero América lo ha hecho posible.

La verdadera genialidad de EE. UU. es que puede cambiar. Y lo que se ha logrado da esperanza, afirma Obama, para lo que puede y debe lograrse a partir de ahora. El cambio no es cambiar la Constitución, ni cambiar las bases de la democracia, ni profundizar en la división, ni mirar la historia con ira o con rencor. Obama traslada la carga del cambio a la voluntad, coraje y espíritu de los propios ciudadanos.

Con respeto de las instituciones, de las ideas, de las minorías; apelando al orgullo, a la convicción. Asentado en la democracia, la libertad, la oportunidad y la esperanza firme. Y este mensaje no vale sólo para América. Falta por ver qué pasará a partir de ahora. Cómo será el gobierno de Obama, cómo afrontará las manifestaciones de la crisis, cómo no frustrar tantas expectativas. Pero lo importante ya se ha logrado; ya hay una voz en el mundo que reclama para la voluntad la responsabilidad del cambio. Con libertad, con democracia, con unión, con la grandeza de los valores, con confianza. Ha ganado Obama, pero, sobre todo, ha ganado la democracia. Thanks, America.

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Nacionalpopulismo, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 4 noviembre, 2008

La crisis es grave, pero alguna de sus consecuencias puede ser más preocupante. Y una es la ola de nacionalpopulismo que se ha instalado en sectores de la opinión pública. En otras etapas históricas, las crisis económicas han producido fenómenos similares. Desde el más dramático del nazismo ante la debacle económica de la Alemania de entreguerras, a la más benigna del “poujadismo” francés de la posguerra. La crisis permite la demagogia, la explotación primaria de las frustraciones, la eclosión de resentimientos y la ocasión para la contestación frívola y, a la vez, hiriente y banal.

Con la crisis ha llegado, para algunos, la gran ocasión. La política y los políticos no sirven para nada; los valores son una excusa para imponer el sarcasmo y deslegitimarlo todo. No se trata de cambiar el modelo económico de crecimiento, sino de contestarlo por la vía de la anécdota. El Parlamento cede su papel a la tertulia, el rumor a la noticia, la serenidad a la frivolidad. El nacionalpopulismo se construye destruyendo. Hay que acabar con la confianza, con la esperanza, con la convicción.

Ahí queda en el olvido todo lo positivo logrado en estos años. Ya no vale nada. La democracia, una expresión vacía de contenido; la libertad sólo se reclama para amparar el sarcasmo; el progreso, se niega. Esta batalla no la podemos perder; el nacionalpopulismo es una amenaza para todos y para el futuro. Que la memoria histórica sirva a todos para recordarnos lo que, a su amparo, el nacionalpopulismo aportó a España.

Tenemos problemas, es verdad. Graves, es verdad. Pero tenemos bases más estables que jamás antes en nuestra historia para salir de todo ello. Pero, para hacerlo posible, deberemos rechazar los cantos de sirena de un nacionalpopulismo que cabalga de nuevo. Y son los de siempre. Los que aceptaron a regañadientes la democracia; los que no reivindicaron la libertad pues ya tenían la suya. Los que no aman ni la pluralidad, ni la diversidad, ni aceptan instituciones que no satisfagan sus ambiciones.

En la crisis, más unidos que nunca en la defensa de los valores que han hecho posible esta nueva realidad de la España democrática. ¡Habrá que echarle valor! Pero la crítica corrosiva cuya única finalidad es arruinar la esperanza para dar paso al populismo reaccionario, ¡jamás!

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¿A qué esperamos?, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 23 septiembre, 2008

Con la que está cayendo y aquí seguimos a la espera de que, desde fuera y por sorpresa, alguien nos resuelva los problemas. Primero, nos negamos a aceptar que estábamos en crisis; cuando esta era evidente, nos refugiamos en afirmar que estábamos mejor que los demás. Y cuando ni este consuelo nos queda, hemos optado por el silencio, por no hacer nada, esperando ingenuamente a que el temporal amaine por sí solo.

Y esta actitud no sólo la practican las administraciones. En plena tormenta es cuando la patronal elige el momento para resolver sus polémicas internas. En vez de proponer medidas contra la crisis, se opta por ofrecer el espectáculo de una lucha por el poder. Y, otros operadores sociales, en un discurso endogámico y pasado de moda, declaran con solemnidad que la crisis no les afecta; que la paguen otros. Aquí, además de la crisis de los demás, tenemos la nuestra propia; hemos perdido productividad en un momento en que sólo esta nos puede sacar del agujero que se ha abierto a nuestros pies.

No es necesario magnificar la crisis, ni nos llevará a nada el lenguaje de la desesperanza y de la impotencia. Hay margen, pequeño pero lo hay, para luchar, consolidar posiciones, limitar el impacto negativo y prepararse para cuando soplen mejores vientos. ¡Pero hay que hacer algo! Ni que sea testimonial, pero que transmita un mensaje de confianza en el futuro, que anime a la gente, que nos responsabilice a todos del éxito de un proyecto regenerador de nuestra economía. Democráticamente, es un compromiso que alcanza a todos.

En el Congreso, una propuesta minoritaria sobre cómo luchar contra la crisis ha sido apoyada por Gobierno y oposición. Ello significa que hay una base para el consenso y un diagnóstico que se comparte. Sólo falta llevarlo a la práctica, y en esto no pueden fallar ahora ni los proponentes ni los que les han apoyado. Unos y otros conocían sus discrepancias, sus importantes diferencias en otros campos; pero no han dudado en aceptar un programa común. ¿A qué esperamos para ponerlo en marcha?

Si la economía se hunde, todos los problemas tendrán mayor dimensión. Es el momento de la responsabilidad, del discurso de Estado; ahora toca asumir la crisis como prioridad. ¿A qué esperamos?

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Esta es la cuestión, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Cultura, Derechos, Educación, Política by reggio on 9 septiembre, 2008

Según se dice, determinados indicadores sociales revelan que Catalunya ya no es un referente para España. Uno de estos indicadores señala que en Catalunya la esperanza de vida al nacer es algo superior a la de la media de España; es decir, según parece, esto de poder vivir más tiempo es una mala referencia. En este caso, incluso esta esperanza es superior a la media de la Europa de los 27, pero los expertos dicen que esto es malo.

Otro indicador señala que en Catalunya hay muchos más hogares con acceso a internet que en el conjunto de España. Según parece esta es otra mala referencia. No somos ya el motor de España porque tenemos más gente que accede desde casa a internet. Parece contradicción, pero los expertos lo dicen y habrá que hacerles caso.

El riesgo de pobreza en Catalunya tiene una tasa inferior a la media de España, pero aquí también los expertos ven en ello una pérdida de referencia. No vamos bien porque tenemos menos pobres. Y, además, una densidad de habitante por km2 muy superior a la del resto de España y esto resulta, según se dice, altamente negativo. Somos un referente de densidad desde hace muchos y muchos años y lo que en muchas ocasiones se ha defendido como un modelo de urbanismo, ahora es un referente de nuestra decadencia.

Hay indicadores más comprensibles. Por ejemplo, el abandono escolar -entre los 18 y 24 años- es superior al de la media de España. Pero aquí la gravedad está en que dicha media dobla la que corresponde a la Europa de los 27. Lo grave del abandono escolar no es que sea ligeramente superior al español, sino que es más del doble del europeo. Catalunya no será un referente, pero, en su conjunto, el sistema educativo español es un fracaso.

Los estudios en que se apoya la presentación de estos indicadores son serios y muy interesantes. No tanto, su traslación a los medios. El problema no está en la pérdida de referencia; se trata de que las cosas funcionen y no funcionan; de que haya progreso y ahora se ha estancado; que el bienestar no esté amenazado y ahora lo está.

La comparación con los demás puede ser un buen ejercicio académico, pero no es la solución. Cualquier sociedad encuentra su referencia más positiva en la propia convicción de que puede superar sus debilidades y crisis. ¿Tenemos o no esta confianza en nosotros? Esta es la cuestión.

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El error de retrasar, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 31 agosto, 2008

Todo de golpe. Con la llegada del mes de septiembre, los problemas se agolpan; todo lo que durante el verano ha estado presente de una forma un tanto adormecida y letárgica, ahora va a aflorar con virulencia y tensión. En esta ocasión, el tópico de que la rentrée no será fácil resulta mucho más creíble.

Los problemas son los mismos, pero se manifiestan más agresivamente. La crisis, durante tantos meses negada, ahora nos ofrece un panorama muy cercano a la recesión, a la que los más cualificados analistas no le ven ningún final rápido ni claro. Esto era evidente, pero con el calor del verano parecía que las cosas no iban a tener la dimensión que ahora se intuye como muy posible. Algunos dirán que quizás se ha perdido un mes y creo que tienen razón. Cuando la crisis se comparte con una buena parte del mundo, queda el consuelo de que las causas son más complejas de combatir; pero también aparece la exigencia de hacerlo con rapidez, para evitar que otros tomen ventaja al tiempo de superar la crisis. Los retrasos, en estos casos, se pagan caros.

Vamos a tener el tema de la financiación de las comunidades autónomas, y muy singularmente el de Catalunya, encima de la mesa, cabalgando sobre la crisis y sobre los presupuestos del Estado. El escenario no es el mejor, pero para evitar esta coincidencia, hubiera sido mejor resolver el tema de la financiación con anterioridad, dentro de los plazos que el Estatut de Catalunya señalaba. Ahora se dirá que no deben confundirse las cuestiones presupuestarias y el tema de la financiación, pero la solución de ambos problemas va a situarse cronológicamente en el mismo tiempo. Y esto será responsabilidad de los que han retrasado la solución. Otra vez más, el retraso puede pagarse caro.

Las coyunturas graves y complicadas no permiten dilaciones en la adopción de las medidas correctoras. En España suele valorarse el aforismo de que el tiempo lo arregla todo. Pues no es verdad; normalmente el tiempo lo empeora todo. Lo que se arregla por sí solo es que no era problema; lo que requiere soluciones, tiene que contar con el factor tiempo. Dilatar las decisiones es una manera de anticipar el fracaso.

El verano no es excusa. Los problemas surgen sin respetar ni los cambios climáticos ni las estaciones. Surgen cuando surgen, y las soluciones tienen que buscarse cuando toca. Ahora, todo va a tenerse que resolver con prisas y en escenarios más complejos en los que será difícil encontrar complicidades y colaboraciones de los que esperan, en puntos distintos, soluciones a otros problemas. Ha sido un error retrasar decisiones. Esperemos que la sensatez impere, aun sabiendo que no se puede abusar de esta apelación cuando no se ha hecho gala de esta virtud con una actitud dilatoria.

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Paz y libertad, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 17 agosto, 2008

Todos los analistas coinciden en que la reacción de Rusia ha sido desproporcionada. Y que Georgia no ha sabido medir el alcance de sus movimientos ni valorar debidamente cuál sería el apoyo real de Estados Unidos y de la Unión Europea. Pero pocos hablan de Osetia; muy pocos quieren recordar que desde hace muchos años este territorio viene reclamando su independencia de Georgia. Al deseo de independencia no se ha correspondido con ningún gesto a favor de la autonomía de Osetia. Al final, lo único que los osetios han recibido desde Tiflis ha sido un ejército dispuesto a poner punto final a su ambición.

Rusia ha aprovechado el error de Georgia para mostrar ante el mundo cómo piensa resolver sus conflictos con los antiguos territorios de la URSS. Georgia ha querido hacer oídos sordos a la ambiciones de Osetia y, al final, el drama de la guerra ha asomado en ambos países. Ha sido necesario – una vez más- el drama de la guerra para que el alto el fuego abra la vía del diálogo para el futuro de Osetia.

Y, Europa sin enterarse. Hemos seguido con alarma los movimientos bélicos y las imágenes de la desolación del conflicto, pero hemos sido incapaces de evitarlo cuando lo que iba a ocurrir estaba cantado. Si Kosovo había conseguido su libertad, todo facilitaba que Rusia ayudara a Osetia a conseguir la suya. Y el antídoto no era negarle a Kosovo su independencia, sino aprender que nada ni nadie puede evitar el camino de la libertad de los países en nuestro mundo europeo y occidental.

En Kosovo, reconociendo y amparando la libertad de los kosovares hay tensión, pero no hay guerra; en Osetia, negando su libertad, la guerra ha asomado aun cuando sea con los ribetes imperialistas de la intervención de Rusia. No hay mejor garantía para la paz que el reconocimiento de la libertad.

Ahora, Georgia se siente invadida y, seguramente, Osetia tiene la sensación de verse liberada. No era este el mejor camino; posiblemente en el futuro Osetia vivirá dramáticamente el peso de una tutela anestesiante de Rusia.

Tampoco así habrá alcanzado la libertad deseada. Pero Europa no podrá escudarse en la desproporcionada intervención rusa para justificar su largo silencio ante las reivindicaciones de Osetia.

Ni Kosovo era un peón en las relaciones Unión Europea-Rusia ni Osetia era una excusa para satisfacer a un potencial socio georgiano. Kosovo y Osetia eran y son más; mucho más. Son, por derecho, por historia y por voluntad unos países a la búsqueda de su espacio de libertad en el mundo. Al no verlo así, la Unión Europea comparte con Rusia una buena dosis de responsabilidad en una guerra que no habría de haberse iniciado jamás.

La paz no es que callen los cañones; la paz es la libertad.

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Lo que importa, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 3 agosto, 2008

La financiación de las comunidades autónomas hace milagros. El debate sobre esta cuestión suscita acuerdos que en otros temas parecen imposibles; en Catalunya, la práctica totalidad de las fuerzas políticas se sitúan en un escenario de coincidencia para hacer frente común ante la Administración central. Fuera de Catalunya, comunidades autónomas gobernadas por partidos políticos de signo ideológico diferente coinciden también para defender de forma conjunta sus intereses económicos. La financiación de las comunidades autónomas se constituye en el eje más fundamental del debate territorial en España.

El autogobierno de las comunidades autónomas requiere, fundamentalmente, autonomía financiera. Sin recursos, no hay autonomía. Ciertamente, la aspiración al autogobierno descansa en otras cuestiones, pero sin financiación adecuada la autonomía puede ser una invitación al fracaso. Por tanto, responsablemente, no se puede definir un modelo de estructuración autonómica del Estado que no vaya acompañado de una financiación suficiente. Lo contrario sería, simplemente, un acto de cinismo político: descentralizar las competencias sin traspasar los recursos necesarios para atenderlas. Al final, por esta vía, la autonomía se identificaría con mala gestión y peor atención a las necesidades de los ciudadanos.

No es casualidad que alcanzar un adecuado sistema de financiación galvanice tantas voluntades. Terminemos de una vez con la falsa imputación de que hablar de dinero es prosaico. O lo que es peor, que ¡ya están los catalanes con eso del dinero! Ahora resulta que este es un tema que todos comparten: unos porque aspiran a más y otros porque no quieren perder nada de lo que ya tienen. La modernidad y las complejidades de los estados se acompaña siempre de un debate sincero y profundo sobre la distribución territorial de los recursos.

No hay estructura federal en el mundo que no conozca periódicamente este tipo de debates. Ni en esto somos originales; en Estados Unidos, por ejemplo, cada año el debate de los presupuestos generales de la Unión supone mayorías muy diversas en función de los intereses territoriales que superan los límites de republicanos y demócratas.

Sin lugar a dudas, todo ello enmarcado en un ejercicio real y efectivo de la solidaridad interterritorial. Pero aquí también hay límites, la solidaridad no puede obstaculizar lo que es el ejercicio transparente de la distribución adecuada de los recursos. Ni puede traducirse en un sistema que no prime el esfuerzo o no reconozca la aportación de las comunidades al crecimiento económico global del país. En estos temas debe hablarse con objetividad y sinceridad. El espacio para el lirismo y la demagogia es escaso.

Una buena noticia: estamos hablando de lo que realmente importa.

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Ni quejarnos, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 3 junio, 2008

En Catalunya, hay un dicho popular que sentencia que si no se repara la gotera, habrá que reconstruir la casa entera. Ahora teníamos una gotera en forma de sequía, pero como ha llovido hemos dejado de repararla; un día nos tocará hacer la casa entera, con prisas y más cara.

Al final, resultará que el progreso es hacer rogativas para que llueva. ¡Los militantes de la laicidad como emblema descansan en la divina providencia la solución de los problemas! Así, si estos no se resuelven, siempre se podrá acusar al infortunio, a los hados perversos, o a las fuerzas ocultas del universo de las desgracias que nos ocurran. ¡Sólo falta que, además, se atribuyan las desgracias a un castigo de los dioses por nuestro mal comportamiento!

Se diría que la lluvia lo que permite es no trasvasar agua de un lado para el otro. Pero tener la infraestructura preparada para poder hacerlo si en otro momento fuera necesario, sin urgencias ni dramatismo, sería lo prudente, lo conveniente. Esto sería el progreso; esperar otra vez a que el problema se produzca para decidirse a actuar es lo retrógrado, lo anticuado.

No hay que esperar el incendio para poner extintores. Ciertamente, esta previsión es cara; pero el bienestar es esto. Una sociedad incapaz de extraer lecciones de sus crisis es una sociedad condenada al empobrecimiento y a la recesión. Hemos rozado, con la sequía, una situación dramática. Hemos contratado barcos que, como si viviéramos en el tercer mundo, nos acercaban el agua desde puntos muy distantes. Hemos decretado prohibiciones; hemos impuesto severas restricciones. Pero como ha llovido, ya nos olvidamos de todo y ni “la tubería” queremos hacer.

Esto no es gobernar; esto es volver a las más viejas tradiciones de la dependencia climática. Aquí no hay miedo del cambio climático; aquí creemos que la providencia lo resuelve todo a tiempo. ¡Pero no deberíamos abusar! Quizás un día los dioses ofrecerán su protección a otros más necesitados y sin recursos a su alcance para resolver sus propios problemas. La historia no premia a los poco diligentes; a los que no hicieron sus deberes cuando correspondía no les queda ni el derecho a quejarse de su infortunio. Aquí, según nos comportemos, no nos quedará ni el refugio de la queja.

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