Reggio’s Weblog

1-M, unos resultados envenenados, de Ignacio Urquizu en El País

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

El pasado domingo, vascos y gallegos no sólo han evaluado y elegido Gobiernos. Además, los resultados electorales en Euskadi y Galicia van a influir en las estrategias que vienen desarrollando el Partido Socialista y el Partido Popular durante el último año. Tras las últimas elecciones generales, ambas formaciones se enfrentan a numerosos dilemas, y el domingo aparecieron algunas respuestas a los mismos, a la vez que se generaron nuevas intrigas.

En principio, podríamos pensar que el Partido Popular es el gran vencedor: recupera el Gobierno gallego y puede jugar un papel relevante en el País Vasco. Pero lo cierto es que sus resultados electorales están lejos de ser excepcionales. Según los datos provisionales, respecto a las elecciones de 2005, pierde casi un tercio de su electorado en el País Vasco y gana algo más de dos puntos en Galicia. Es decir, sigue siendo un partido minoritario en Euskadi y, como viene sucediendo desde 1979, la primera fuerza política gallega. Su euforia hay que leerla en clave interna, puesto que con quien competía Mariano Rajoy era con parte de su propio partido.

En el último año, el liderazgo del PP ha sido constantemente cuestionado por un sector relevante de esa organización. Las redes de espionaje en la Comunidad de Madrid sólo han confirmado la profunda desconfianza que reina dentro del partido. Pero las noticias sobre la trama de corrupción, que afecta a las finanzas del PP, han frenado temporalmente las disputas internas: no hay nada que una más a un partido que la existencia de una teoría de la conspiración en la que un enemigo externo pretende acabar con todo el mundo.

Los resultados de Galicia y País Vasco van a reforzar el liderazgo de Rajoy y su apuesta por la moderación. No obstante, es una tregua temporal, porque los críticos siempre podrán decir que el enorme descenso en el País Vasco se debe a la renuncia a las esencias y alentarán el riesgo de perder apoyos entre su electorado más tradicional.

Por su lado, el Partido Socialista tiene motivos para la preocupación, pero no tanto por pasar a la oposición en Galicia -de hecho, sólo ha gobernado seis de los 28 años de existencia de la Xunta- como por los dilemas que le plantea cualquiera de las decisiones que adopte en Euskadi. Dos son las alternativas: reeditar los gobiernos de coalición PNV-PSOE u optar por la alternancia con el Partido Popular. Los dos escenarios presentan problemas. Si Patxi López elige la alianza con los nacionalistas, su mensaje de cambio puede verse frustrado. Seguramente, desde el PP y sus aliados mediáticos se daría comienzo a una campaña negativa, presentando a los socialistas como rehenes de las minorías nacionalistas. Esta imagen es la que quería evitar Rodríguez Zapatero en su investidura, cuando renunció al apoyo del resto de grupos parlamentarios. Pero si con este pacto en Euskadi se consigue dar oxígeno al sector más moderado del PNV y, además, garantizar la estabilidad parlamentaria del Gobierno de Rodríguez Zapatero, los beneficios pueden ser enormes.

Apostar por la investidura de Patxi López como lehendakari con los votos del Partido Popular no está exento de riesgos. El beneficio más inmediato es la presencia de un no nacionalista en Ajuria Enea. Pero esta decisión lleva al PSOE a un futuro electoral incierto. Parte de la victoria socialista de marzo de 2008 se explica por el enorme apoyo recibido en el País Vasco y Cataluña. En aquellos momentos, ciudadanos nacionalistas votaron al Partido Socialista para impedir la victoria del PP, y éstos no entenderían ahora posiciones frentistas. Además, la coalición de gobierno PSOE-PP goza de escaso apoyo popular. Según la encuesta del CIS, sólo un 4,6% de vascos la apoya y la gran mayoría de ellos son votantes del PP.

Mientras el PSOE no consiga aumentar sus votos en los principales feudos conservadores -Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana y Murcia-, mucha de su futura suerte electoral va a depender de que logre mantener sus apoyos en el País Vasco y Cataluña. Un pacto con el PP no le ayudará en este objetivo y, además, no existe la certeza de que los votantes socialistas vayan a aumentar en el resto de España por este motivo.

Finalmente, los resultados electorales del domingo envían una clara señal al Gobierno. Sería erróneo pensar que la gestión de la crisis económica no afecta electoralmente al PSOE porque gana votos en Euskadi y los pierde en Galicia. Es razonable pensar que si los ciudadanos tuvieran una mejor opinión de la gestión de la crisis, los socialistas habrían obtenido un mayor respaldo en ambas comunidades. Sabemos que en sistemas descentralizados, la gestión del Gobierno central influye en las expectativas electorales del partido en los espacios regionales. Por ello, Rodríguez Zapatero debe cambiar el rumbo de su estrategia y, tal y como viene haciendo las últimas semanas, mostrar un perfil más realista.

Las elecciones europeas van a ser muy importantes. Si el PSOE no consigue recuperar la confianza de los ciudadanos, no podemos descartar una victoria del Partido Popular en las elecciones de junio, algo que reforzaría notablemente el débil liderazgo de Mariano Rajoy.

Ignacio Urquizu es politólogo de la Fundación Alternativas y profesor en la Universidad Complutense de Madrid.

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El PNV prepara la barricada, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

ELECCIONES PAIS VASCO Y GALICIA

Lo comido por lo servido. El auge socialista en el País Vasco compensa el tremendo fracaso en Galicia. Esa era ayer la valoración más grata a los oídos de la Moncloa. Dos a cero en Riazor, uno a dos en San Mamés, y arreando que aún queda mucha Liga. Esa era la consigna del PSOE, mientras los almuecines de la derecha jugueteaban con una sugerente fantasía: la definitiva emasculación del nacionalismo (del nacionalismo catalán, vasco y gallego, se entiende). El viejo sueño de una periferia sin atributos.

Certificado el vuelco gallego, el foco de atención se desplaza al País Vasco, donde se va a jugar una partida de mus por todo lo alto. El mus es la más genuina matriz de la ideología nacional vasca. El propio sistema de elección del lehendakari se asemeja a ese popular juego de cartas, inventado por los vizcaínos y exportado a Madrid por los mozos que abandonaban el caserío para servir en la Corte de los Austrias.

No hay en el Parlamento vasco un proceso de investidura con ceremoniosa consulta del presidente de la Cámara a los grupos políticos para evaluar cuál es la mayoría con más posibilidades. No hay intermediación, ni juego florentino. Los candidatos se presentan, exponen su programa y son votados. Gana el que obtiene la mayoría absoluta en la primera votación. Si nadie la alcanza, la presidencia se obtiene por mayoría simple. En caso de empate, las votaciones pueden ser sucesivas hasta 60 días después de la fecha de constitución del Parlamento. Transcurrido este tiempo y en caso de persistir el empate, se convocan nuevas elecciones. Auténtico juego del mus. Quien quiere ser lehendakari grita “¡voy!”, todos calculan su juego y los votos muestran el valor real de las cartas de cada uno.

Patxi López gritó “¡voy!” el domingo por la noche en la sede del Partido Socialista de Euskadi (PSE) al declarar ante las cámaras de televisión que no renunciaba a ser el “lehendakari del cambio”. Ese “¡voy!” reverberaba ayer por toda España. Partido Popular y Unión para el Progreso y la Democracia (UPyD) parecen dispuestos a dar su voto a Patxi López, sin exigir como contrapartida un gobierno de coalición. López gobernaria en solitario, al menos en una primera fase. Pese a la extrema modestia de su resultado (un diputado), la señora Rosa Díez galleaba ayer un poco. Si el PSOE acaba obteniendo un diputado más por Álava, UPyD será perfectamente prescindible.

“Que vienen los españoles”. En ese punto estableció ayer el Partido Nacionalista Vasco su primera línea defensiva. Los nacionalistas califican de “agresión política” un posible pacto de investidura entre PSOE, PP y UPyD. Y una solemne palabra preside desde ayer la barricada de Sabin Etxea: “antivasquismo”. El senador Iñaki Anasagasti, siempre en primera línea, ya amenaza con retirar todo tipo de apoyo parlamentario al Gobierno socialista.

Para atemperar el choque y la dialéctica frentista, el PSOE podría ofrecer la presidencia del Parlamento vasco al PNV. La gran coalición PNV-PSOE está en la cabeza de mucha gente (en España y en Euskadi), pero no será puesta en juego hasta más adelante. Ahora no es el momento.

Por si acaso, Convergència i Unió ha comenzado a pedir cartas. Incluso ERC se acercó al tapete verde. Si el PNV se echase al monte, la estabilidad parlamentaria quedaría casi totalmente en manos de los nacionalistas catalanes. De Convergència. Y de Unió. Con un punto de por medio, dada la fluctuante afinidad de criterios entre Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida sobre el papel de CiU en la gobernabilidad española. Mas advirtió ayer que no se dejará tentar fácilmente. Están pendientes la financiación de la Generalitat y la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Catalunya. En este ángulo de la mesa, el juego también será denso. Un rompecabezas de mil demonios.

El PSOE jugó ayer la sota de bastos. Y el tres de espadas. La cabeza de Emilio Pérez Touriño fue cortada en seco para poder presentar el descalabro gallego como un percance regional. A la vista de los desastrosos resultados en Vigo, Pontevedra y A Coruña, la calle Ferraz desea evitar que cunda la idea de un imparable declive socialista en las grandes áreas urbanas. Busca neutralizar un peligro serio e inminente: que en el horizonte de la vida pública, Zapatero comience a dibujar una parábola descendente.

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Si tú no vas, ellos (y Patxi) vuelven, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

EL ESPECTADOR

Estoy deseando que Zapatero empiece a dejarse ver por Catalunya para calentar motores en apoyo del president Montilla de cara a los próximos comicios catalanes, previstos para el 2010. ¿Cómo se lo hará el presidente español para justificar ante los catalanes el previsible pacto PSE-PP para investir a Patxi López como lehendakari? Recuerden que fue gracias a alimentar el miedo al PP que el PSOE arrasó en las últimas generales en Catalunya. “Si tú no vas, ellos vuelven” fue el lema de la calle Nicaragua para movilizar a la parroquia y hacer olvidar las mentiras de Zapatero y el menosprecio exhibido por Maleni,Solbes y demás fenómenos. Los socialistas son como Mortadelo, el personaje de los mil disfraces: pueden presidir

Euskadi con la ayuda del españolismo del PP y UPyD y, a la vez, pueden presidir Catalunya con el independentismo de ERC. Lo que no mata engorda. ¿No habíamos quedado en que los populares son la encarnación del mal? Al parecer, en Euskadi son menos malos.

Los rebotes catalanes de un escenario vasco de cambio prometen diversión a raudales. Con López de lehendakari gracias a una coalición de perdedores contra Ibarretxe, será interesante ver cómo el PSC trata de hacer creíble su catalanismo federalista. No es de prever que el resultado de la financiación y el fallo del Estatut en el Tribunal Constitucional sean de mucha ayuda para Montilla. También serán dignos de estudio, en este contexto, los mensajes que ERC difunda para motivar a sus desorientados votantes. Los de Puigcercós no podrán criticar en ningún momento el acuerdo PSE-PP en Euskadi porque es similar a la suma que hace posible el tripartito. Sólo cambian los motivos: supuestas políticas de izquierdas aquí, políticas constitucionalistas allí. Si legítimo es lo primero, legítimo es lo segundo. Seguro que los dirigentes de ERC, aquejados de vasquitis, sabrán explicárselo a sus amigos de EA, que se han pegado el batacazo padre. De paso, se pueden llegar a Santiago y aprender del BNG una lección: ser muleta del socialismo gris sale muy caro.

Rajoy gana, a Zapatero le abandona la suerte y caen algunas caretas. Lo que más se parece a un español de izquierdas es un español de derechas, decía Josep Pla, extremo que la operación Patxi López confirmará con claridad. La Moncloa preparó con cuidado esta arquitectura cuando impidió que, en Navarra, los socialistas pactaran con los nacionalistas. ¿Y qué hará Zapatero en Madrid para sostenerse sin vascos ni gallegos? Le queda Duran Lleida, que debería triplicar el precio de cualquier apoyo. Y le queda un revigorizado Rajoy, opción que -tal como está el patio- tampoco debe descartarse.

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‘Slumdog Millionaire’, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

ASUNTOS INTERNOS

La euforia que desde el domingo se ha apoderado de Rajoy permite vaticinar que las celebraciones del PP van a ser tan largas como las bodas de Camacho. Tanta alegría incontenida puede parecer excesiva, pero hay que comprenderla. El líder del PP ha recibido tan pocas satisfacciones que no se le debe negar el derecho a la juerga al menos una semana. Luego ya tendrá tiempo de aterrizar, porque un líder cuestionado no se convierte en Disraeli de la noche electoral a la mañana.

Lo que ha conseguido es muy meritorio. Ahora todo el mundo se apuntará al triunfo, pero hace un mes la victoria del PP por 39 escaños en Galicia era tanto o mas improbable que el guión de Slumdog Millonaire, en el que un chaval analfabeto de las cloacas de Bombay se hace millonario respondiendo a preguntas culturales en televisión. La película ha fascinado al mundo entero de la misma forma que Rajoy no sale de la fascinación por su hazaña. El PP llegaba a las elecciones gallegas en su peor momento.A las divisiones internas que amenazaban con desangrar el partido, vino a unirse el asunto de la corrupción. En semejantes circunstancias, a ver quién era el guapo que apostaba por un resultado tan contundente.Habrá que revisar algunos lugares comunes del análisis político y electoral.

Sin embargo, la alegría de Rajoy tiene también otro motivo. El candidato que ha logrado la rotunda mayoría absoluta es quizá el político del PP que más se parece a él mismo. Es gallego, sucedió a un líder carismático como Fraga y tampoco es la alegría de la huerta ni levanta pasiones a su paso. Pensándolo bien, se dirá el presidente del PP, si Feijóo ha logrado la mayoría absoluta en Galicia, ¿por qué no puede lograrla él en España? El futuro presidente de la Xunta, efectivamente, es desapasionado y frío. Tan desapasionado como para no permitirse esbozar siquiera una sonrisa después de semejante resultado electoral -parecía que había empatado- y tan frío como para diseñar una campaña durísima contra sus adversarios con asuntos como el de los gastos del dimitido Touriño que el PP sabe perfectamente que no son para tanto. El candidato socialista seguramente ha sido un mal presidente, pero no es una persona amante del lujo y la ostentación.En cambio, la foto de Quintana en el yate fue, sin duda, una jugada maestra.

Ayer mismo, mucha gente descubrió de pronto las enormes virtudes políticas que adornaban a Feijóo y que habían permanecido ocultas hasta la fecha. El 1-M ha deparado éste y otros sucesos extraordinarios.Las ele-cciones vascas han convertido a Zapatero en un hombre de Estado que ha conseguido por las buenas lo que Aznar intentó por las malas: desalojar al PNV después de casi 30 años. Si el mérito de Feijóo es también el de Rajoy, o viceversa; también el mérito de López es el de Zapatero. Siendo igual de milagroso que lo de Galicia, el cambio en el País Vasco es más trascendente para la Historia. Aunque Zapatero no pueda celebrarlo como Rajoy.El 1-M fue la primera alegría para el presidente del PP en muchos años y también el primer disgusto serio del presidente del Gobierno desde que ocupa el cargo. Sin olvidar a Blanco, que está el hombre bastante triste.

© Mundinteractivos, S.A.

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Se vende Audi, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

El coche, uno de los mitos de la escapada, el amor furtivo y la muerte (Camus, James Dean, JFK), está al borde del aniquilamiento.Se lo dice uno que no sabe guiar ni siquiera un Buggy de golf y que el otro día dio dos vueltas de campana en un barranco.Pero eso no significa que no me hayan deslumbrado los automóviles. Ahora el mundo es un cementerio de coches, un bosque de chapa, una maldición de dióxido, un carrito de paralíticos, un verdugo de gatos. En el último mes la venta de vehículos ha descendido hasta la mitad. Alfonso XIII conducía 30 hispano-suizos con todo el bigote, un coche que según los vanguardistas era una obra de arte superior a una silla Luis XV o a un búfalo con cuernos de humo. Desde el Rolls en el que Luis Miguel Dominguín se pasaba por la piedra a Ava Gardner entre los olés del gasógeno, al Cadillac de Arruza o el Buick azul de Manolete, el coche ha sido un sueño de reyes, de triunfadores, de fracasados y de toreros. Los matadores, antes de comprarse la ganadería, que les arruinaría después, posaban ante su Mercedes.

El Mercedes fue coche de capitalistas (no me refiero a los que sacaban en hombros a los toreros), hasta que llegó el Audi, que manejan triunfadores del ladrillo, tiburones y jerarcas de la política. Uno de esos Audi ha quedado en el garaje de los espectros como el de Ceaucescu. Núñez Feijóo, que va a ser presidente de la Xunta de Galicia, quiere prescindir de ese trasto tuneado porque piensa que hay que sepultar una época de fanfarronería, briboneo y engreimiento. Ayer ofreció el cachivache que perteneció a Emilio Pérez Touriño, comunicándole a Susanna Griso en Espejo Público que si conocía a alguien que lo quiera comprar, ahí lo tiene, porque no lo necesitan. No es cosa de ponerse en plan krausista coñazo o mormón virtuoso, pero creo que Nuñez Feijóo, quien haciendo footing llegó al poder, acierta cuando dice que es mejor cambiar los usos y lujos del poder. Con esa fábula dice a los suyos y a los otros que hay que enmendar la ruta.

No sé si José Luis Rodríguez Zapatero, que hasta ahora siempre ganaba, insistirá o no en su geometría variable de la España plural o reflexionará en que algo pasa cuando hay el paulatino retroceso del nacionalismo en las tres comunidades históricas, como un aviso de la Historia sarcástica y su asimetría de ciclos.El hastío de los ciudadanos ante esos expoliadores, que hacen cola en el pesebre de un Estado decrépito, es un tañido de campanas.

No era descentralización, sino rapacería; no era la España plural, sino la del saco. Si esto sigue así llegará un momento en el que nadie se aventurará a comprar un coche usado a un político.

© Mundinteractivos, S.A.

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Euskadi y algo más, de Enrique Badía en Estrella Digital

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

La estricta matemática parlamentaria sugiere, tras los resultados electorales del pasado domingo, la formación del primer gobierno no nacionalista en Euskadi desde 1979… ¿o no?

De entrada, vuelve a ponerse sobre la mesa la procedencia o no de considerar la candidatura a presidir el gobierno del cabeza de la lista más votada; una tesis que ha discurrido lo suficientemente quebrantada como para que esgrimirla suene a inútil intento de autoconsolación. Dicho lo cual, tampoco se puede pasar por alto que unas sumas son más fáciles que otras ni la incidencia que los pactos en la comunidad autónoma pueden tener en un Congreso de los Diputados en que ningún partido ostenta la mayoría absoluta. Y resta todavía un tercer factor a tener en cuenta: las difíciles relaciones que, en términos generales, mantienen PSOE y PP y sus respectivas expectativas cara a los próximos comicios europeos del mes de junio, librados en distrito único a nivel estatal.

Yendo por partes, a nadie escapa que el Gobierno que encabeza Rodríguez Zapatero necesita mantener un horizonte de alianzas parlamentarias que refuercen su exigua mayoría. Cabe preguntarse, por tanto, hasta qué punto puede permitirse una ruptura con los nacionalistas vascos, añadida a las relaciones cada vez más difíciles que mantiene con Convergencia i Unió. Lo que, a su vez, conduciría a considerar la posibilidad de una reedición del pacto PNV-PSE para formar ejecutivo en Vitoria, aunque ello acarrease con casi asegurada probabilidad la sustitución de Ibarretxe como lehendakari; algo que, por cierto, quizás no desagradara del todo a sectores del propio PNV.

No es ningún secreto que una parte relevante de la dirección socialista, incluido el propio Rodríguez Zapatero, apuesta por una colaboración más estrecha con el nacionalismo moderado, a modo de fórmula idónea para reforzar el perfil centralista e inmoderado del PP en los territorios con mayor sensibilidad autonomista. Son notorios la incomodidad que causa el tripartito que gobierna Cataluña y el diseño de gobierno socioconvergente por el que apostaba Moncloa tras las elecciones posteriores a la revisión del Estatut. Un escenario que se encargó de frustrar el líder catalán, José Montilla, nada inclinado a ceder a Artur Mas -lista más votada- la presidencia de la Generalitat. ¿Es equiparable el escenario abierto en Euskadi?

La otra hipótesis manejada desde la noche electoral, bien es verdad que con carácter relativamente mayoritario, sitúa al socialista Patxi López al frente del ejecutivo vasco. Requeriría, como es lógico, el apoyo de los 13 parlamentarios del PP y acaso del único representante de UPyD, dependiendo del desenlace final del recuento del voto inmigrante en Álava, que bien podría sumar un nuevo escaño al PSE, en detrimento de EA. Ahora bien, ¿cómo materializar ese apoyo? Cabe pensar en un gobierno de coalición PSE-PP o un acuerdo de legislatura, dando apoyo a un gabinete socialista monocolor. Seguramente es pronto para inclinarse hacia una u otra opción, pero la expectativa de un ejecutivo estrictamente minoritario que, entre otras cosas, estaría llamado a convivir con tres diputaciones de mayoría nacionalista, sugiere un riesgo de inestabilidad que podría acabar haciendo efímera la experiencia.

Lo resultante en Euskadi no será en absoluto neutral en términos de política estatal. Privar al PNV de poder gubernamental en Vitoria resta potenciales apoyos al gobierno socialista en el Congreso de los Diputados y obliga, bien a tejer alianzas más estrechas -¿estables?- con los nacionalistas de CiU, bien a pergeñar algún tipo de pacto de Estado para los asuntos más vidriosos con el PP.

Lo primero tiene que superar el escollo de Cataluña, donde CiU fue el partido más votado en las últimas elecciones autonómicas, pero se vio privado del poder como consecuencia de la alianza entre PSC, ERC e IU. Lo segundo choca con las revitalizadas aspiraciones del PP de vencer con holgura en los comicios europeos del próximo junio y las dificultades de obtener algo a cambio de su apoyo al Ejecutivo socialista.

Sin perjuicio de todo ello, valdría la pena reflexionar sobre la evidente oportunidad que tienen los dos grandes partidos de colocar la excepcionalidad por encima de sus aspiraciones partidistas. La situación en Euskadi lleva siéndolo desde hace más de tres décadas. La economía lo es desde hace más de un año. ¿Suficiente para que dejen de únicamente pelearse, día sí, día también?

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Proudhon y la ‘demoacracia’, de Rafael Cid Estarellas en Público

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

Opinión a fondo

Hay aniversarios que no tienen quien les escriba. Darwin, el sabio que facilitó la base teórica para romper amarras con el creacionismo, está siendo justamente celebrado en su doscientos cumpleaños. También Lincoln, el presidente norteamericano que desde la política acabó con la segregación racial, tiene su merecida cuota de reconocimiento. Pero apenas ha tenido eco el bicentenario de otro coloso de la emancipación, Pierre Josep Proudhon (1809-1865), el tipógrafo francés que acuñara el término anarquía como sinónimo de no-autoridad para identificar una escuela de pensamiento que pretendía pasar por la izquierda al liberalismo y al socialismo mediante la acción directa y el autogobierno de la sociedad civil. A los liberales, por su solipsismo de mercado, y a los socialistas, por su enrocamiento estatista. Y sin embargo, a pesar de ese desdén, la historia le reivindica. El suicidio del socialismo de Estado, tras su holocausto económico y vital; el no menos trágico derrumbe del neoliberalismo de mercado; y la búsqueda de una salida de urgencia refundando un poscapitalismo subvencionado deberían suscitar una renovada atención intelectual sobre el hombre que desbrozó caminos para que la sociedad industrial cambiara de base sin sacrificar la libertad ni renunciar a la conquista de la felicidad. Una utopía está para cuantos, desde Thomas Hobbes a Carl Schmitt, creyeron imposible un imaginario colectivo sin representación política exclusiva, que empezó a dejar de ser ucrónica cuando, primero en el mayo del 68, y ahora en la Grecia del siglo XXI, los movimientos populares irrumpieron enarbolando proclamas demoacráticas.

Autodidacta, hombre de acción, obrero orgulloso, político desengañado, agitador de muchedumbres, periodista, escritor, revolucionario romántico y misógino confeso, todo eso fue Proudhon. Pero, igual que Carlos Marx decía respecto a sus seguidores, el padre del anarquismo nunca fue anarquista, sino simplemente proudhoniano. En esta lábil distinción se esconde en buena medida la aún insuficientemente reconocida actualidad de su pensamiento. Porque Proudhon, precursor de la dialéctica y del socialismo científico, no edificó su proyecto transformador desde la “nada teórica”. Inmerso en la realidad de su tiempo, soportando por experiencia propia las contingencias de la clase trabajadora, jamás dejó que sus convicciones, incluso las más arraigadas sobre la negatividad del autoritarismo y el decisionismo, le llevaran a erigirse en un doctrinario ni en un líder. Proudhon era “revolucionario, pero no atropellador”.

Universalmente reconocido en la frase “la propiedad es un robo”, que tantas lecturas merecería hoy ante vorágine depredadora de banca y gobiernos, Proudhon sigue siendo un gran desconocido. Aunque, por su trayectoria personal y por su obra, se trata de uno de los más importantes renovadores de la democracia que ha existido y quizás el primero que supo ver que la emancipación política y la lucha contra la explotación económica eran inseparables. El propio Marx, amistoso rival primero y luego su principal increpador, le dedicó 60 elogiosas páginas en su Sagrada Familia y saludó la edición de Qué es la propiedad afirmando que “la obra de Proudhon tiene para la economía social moderna la misma importancia que la obra de Sieyés Qué es el tercer estado tiene para la política moderna”, y que “su libro es el manifiesto científico del proletariado francés”.

El desprestigio de la política profesional y el déficit de legitimidad que su sistemática corrupción acarrea fue anticipado en su día por el autor del Sistema de las contradicciones económicas o Filosofía de la miseria, quien entendía que la única respuesta sostenible ante la barbarie capitalista radicaba en la democracia económica, una iniciativa transformadora que sólo podía promover un proletariado “fuera de toda legalidad, actuando por sí mismo, sin intermediarios”. Lejos del pretendido ingenuismo con el que se le ha querido fosilizar, en Proudhon hay un pensador honesto, vigoroso y comprometido que vio en la humanidad de los productores, el federalismo y el mutualismo los factores para el auténtico progreso social. Un librepensador radical que diferenció entre la injusta y usurpadora propiedad de los medios de producción y la necesidad de la posesión como atributo de la dignidad individual; que criticó la mitificación de las huelgas en situación de desigualdad de fuerzas respecto al capital porque podían debilitar al proletariado al aumentar su miseria, y que, consecuente con su activismo, creó un banco del pueblo para facilitar el crédito gratuito. Todo para desarrollar el proyecto de su vida, “la idea de la nueva democracia”, como dejó dicho en el prólogo de La capacidad política de la clase obrera, libro escrito un año antes de su muerte y editado póstumamente.

Por ello no se entiende su solapamiento a nivel académico e histórico y la obstinación por desmerecerlo. La pretendida caducidad del legado de Proudhon queda desmentida por la frecuencia de las expresiones de acción directa en calles y pueblos, hoy Lebrija, ayer Atenas. Porque el mapa no es el territorio. La insistencia en calificar de desregulación a la causa del crac en ciernes, juzgando anomía lo que en realidad ha sido una acción Estatal unilateral en toda regla, y la contumacia en explorar alternativas en una vuelta al Estado-patrón (regulación), podrían estar en la raíz de ese prejuicio hacia Proudhon y lo que significa. Se olvida que la crisis sistémica actual no es una perturbación económica más, sino una crisis civilizatoria, y que cualquier remedio que no implique salirse del sistema puede resultar baldío. Proudhon lo previó. Por eso la centralidad de la ética anarquista como compromiso de responsabilidad y su llamamiento a la acción directa solidaria para organizar la convivencia de abajo arriba en base al trabajo productivo. Esa es la vigencia de Proudhon y su demoacracia. Porque cuando todos gobiernan (democracia) nadie manda (anarquía).

Rafael Cid Estarellas es Jefe de la unidad de comunicación de ANECA

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Cambios regionales, de Antonio García-Trevijano en el Diario español de la República Constitucional

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

En los feudos oligárquicos de Vasconia y Galicia, el orquestado ruido de las urnas autonómicas ha puesto en sordina la noble voz del silencio. Como sucede en el resto de España, ante cada convocatoria electoral, la oligarquía de partidos estatales, pregonada por los medios informativos, propaga el temor de que el silencio de la inteligencia política y de la conciencia moral, expresado con la abstención voluntaria, pueda ser escuchado por la buena fe infantil de quienes, sin ganas de dejar el mundo de las ilusiones y entrar en el de la realidad, creen estar viviendo en una democracia donde el voto individual elige la representación política de la sociedad en el Estado.

Que esto lo crea el vulgo adoctrinado por la propaganda oficial, como en las votaciones franquistas, puede ser comprendido, aunque en modo alguno disculpado, como si en un hermoso día de sol se creyera que llueve porque así lo anuncia el parte meteorológico. Que esto lo difundan los partidos de la oligarquía y sus medios de comunicación no puede ser comprendido sin acudir a los fines fraudulentos que los motivan. Los comprendemos como a los crímenes pasionales. Pero que esta grosera deformación de la realidad, que esta mentira contra lo que percibe el sentido común y la evidencia de lo que sale de las urnas, se dicte en aulas profesorales y libros de texto, eso no puede comprenderse, a no ser que profesores y escritores sean unos cínicos vividores que han renunciado al ejercicio de la mente y de la conciencia a cambio de un salario garantizado. La abstención no crecerá más de un tercio mientras los votantes perciban que, en unas elecciones legislativas, en realidad se elige el gobierno de un partido o de una coalición de partidos. O sea, a la antidemocrática inseparación de poderes, sin representación de los electores ni de la sociedad civil.

Esto es lo que ha sucedido en Galicia, donde la mayoría de los votantes ha querido que, sin ser representados por diputados personales ni por nadie, -los partidos estatales sólo se representan a sí mismos en esta Monarquía de Partidos- no obstante cambie el gobierno gallego, volviendo a la tradición fraguista, para que todo siga igual que durante el franquismo en las cuestiones regionales que había sido trastocado por la coalición del socialismo con el nacionalismo gallego. Según Jellineck, el resultado habría sido reaccionario. En cambio, la elección entre partidos estatales ha sido progresista en el País Vasco. La reacción, encarnada en el nacionalismo regional, sucumbe ante los votos al socialismo y nacionalismo central. Distinto es que, a falta de mayoría absoluta, los pactos partidistas de gobierno lleven a término la coalición del vasconacionalismo con la españolía socialista, bajo la dirección del mismo o de distinto lehendakari, o al experimento de una coalición de socialismo y nacionalismo españoles.

Gobierno y capitalismo, de León Bendesky en La Jornada

Posted in Economía, Política by reggio on 3 marzo, 2009

Hace apenas un par de años, Alan Greenspan, el ex presidente de la Reserva Federal (Fed), el banco central de Estados Unidos, era considerado un verdadero gurú de las finanzas internacionales. Literalmente un gurú: se le llamaba el Maestro y aparecía casi como un guía espiritual del cada vez más nutrido grupo de hombres y mujeres exitosos y confiados, una nueva aristocracia económica de los bancos y casas de inversión que se dedicaba a las transacciones con dinero, acciones, bonos, coberturas y, sobre todo, instrumentos derivados de deuda.

Se le reconocía prácticamente como un jefe espiritual en sus recurrentes comparecencias ante el Congreso en Washington o en el santuario del Foro económico de Davos. Estuvo en el cargo 18 años (de agosto de 1987 a enero de 2006) y bajo las órdenes de cuatro presidentes de aquel país.

Las declaraciones públicas de Greenspan tenían una resonancia enorme, lo mismo pasaba con las resoluciones que de modo periódico emite el Comité de Mercado Abierto de la Fed que decide sobre los niveles de referencia de las tasas de interés. Pero incluso algún mero comentario informal tenía un efecto extraordinario en los movimientos de los mercados en todo el mundo. Era el jefe de la globalización financiera.

Como responsable de la política monetaria estadunidense contribuyó a definir el carácter de los ciclos económicos mediante la determinación de los precios y las cantidades del crédito. En los años 90 forjó una era de expansión que acabó en 2001 y junto con decisiones muy controvertidas de pública del gobierno contribuyó a crear la enorme burbuja de especulación en el mercado hipotecario que empezó a reventar en 2006 y es una de las fuentes de la actual crisis.

Fue, por supuesto, un defensor a ultranza de la menor regulación de los mercados financieros, bajo la premisa de que ellos mismos tenderían a autorregularse en función de los riesgos del crédito. Hace poco tuvo que reconocer que había subestimado grandemente la capacidad de control que tienen los mercados en épocas de expansión desaforada como la que generó su política de baja tasas de interés. Demasiado tarde para un mea culpa.

Ahora, ante la profunda crisis bancaria, el mismo Greenspan ha dicho que puede ser necesario nacionalizar temporalmente algunos bancos para facilitar una rápida y ordenada restructuración. Entiendo que una vez en cien años esto es lo que se debe hacer. Cuando menos no pierde la arrogancia.

La papa caliente pasó a manos de Ben Bernanke, su sucesor, y desde entonces se ha puesto al descubierto la enorme fragilidad que puede crear una política monetaria sustentada en visiones erróneas del funcionamiento de la economía, sobre todo en dos cuestiones esenciales; primero, los procesos productivos y las corrientes de inversión asociadas y, segundo, los mercados de trabajo. Para decirlo de otra forma, si los flujos financieros se disocian de la creación de riqueza se tiende a la crisis. Ahora la política monetaria se ha hecho irrelevante y los banqueros centrales han perdido su estrella de gestores de la economía. Sólo queda la política fiscal como forma decisiva de intervención gubernamental en la economía.

Y no sólo estamos ante una crisis en curso, con caídas en picada de la producción y el empleo, con aumentos bárbaros en los niveles de endeudamiento y congelamiento de los créditos. Estamos frente a casos cada vez más sonados de ineficacia y negligencia de las agencias estatales responsables de regular y supervisar los mercados, y de enorme fraudes como los de Madoff y Stanford, y sabrá cuáles más. Ante abusos de los banqueros acostumbrados a la ausencia de límites y de responsabilidades y de rendición de cuentas.

Ahora hay puristas que siguen cuestionando si el gobierno debe intervenir en los mercados y en las instituciones financieras, si tiene que apoyar a la gente para conservar sus casas y sus empleos. Si es que Obama debe administrar un presupuesto enorme para tratar de echar a andar de nuevo la economía. Ésas son pamplinas para crear excesos, de una u otra forma, y para arreglarlos el capitalismo necesita irremediablemente del gobierno.

El departamento de Comercio señaló hace un par de días que la tasa anual de crecimiento del PIB en Estados Unidos en el cuarto trimestre de 2008 fue menos 6.2 por ciento y se estima que en el primer trimestre de este año sea menos 3.8 por ciento. Así el presupuesto de Obama para el año fiscal 2010 es del orden de 3.6 billones de dólares, con un déficit no registrado en seis décadas, lo que aumenta enormemente la deuda pública y que deberá ser compensado con menores gastos bélicos y más impuestos a los estratos de mayores ingresos. Por supuesto que el desenvolvimiento de la deuda dependerá del comportamiento de la actividad económica y sobre el cual hay una gran incertidumbre.

Ahora, el problema es de un sobrendeudamiento exagerado y una necesidad de desapalancar las posiciones de los deudores y de los bancos, lo que sigue deprimiendo los precios y aumentando los costos y las cargas fiscales de todos los gobiernos. No es posible aferrarse mediante la fe y como muchos proponen a San John Keynes y sus teorías sobre la promoción de la demanda y los efectos multiplicadores del gasto. Es cierto que es más sensato que muchos economistas que han estado de moda demasiado tiempo. En este caso la intervención pública es de distinta naturaleza y más decisiva y, además, indispensable.

Churchill dijo que los estadunidenses siempre hacen lo correcto, pero sólo después de haber agotado todas las otras alternativas. Quién sabe si seguirá siendo cierto, pero ahora se requiere una gran restructuración de la economía y la sociedad en Estados Unidos para enfrentar esta fuerte recesión que aún está a medio camino.

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Para que todo siga igual, de Ángel Gabilondo en La Vanguardia

Posted in Ciencia, Educación, Libertades, Política, Sociedad by reggio on 2 marzo, 2009

Es evidente que no se insiste lo necesario en los mecanismos y procedimientos, en las coartadas, de los expertos en paralizar, en frenar toda iniciativa. Determinadas acciones sólo persiguen perpetuar el actual estado de cosas, “cambiar para que nada cambie”, dicen manidamente. Quizá, pero es llamativo que para algunos lo que se propone sea siempre insuficiente, inadecuado, inoportuno. Habría que hacer otra cosa, que no se concreta y que, en su caso, es de tal alcance e importancia que lo que la define es que resulta inviable. Hegel caracteriza así al alma bella,que, entusiasmada por los grandes ideales, no acaba de encontrar ninguna acción que esté a su altura y no hace nada, salvo deshacerse “en una nostálgica tuberculosis”.

Necesitamos los grandes planteamientos, las visiones globales, los análisis de alcance, pero no es cuestión de organizar en cada caso un simposio. Cuando hay una propuesta concreta, una posibilidad de hacer, irrumpen los peritos en bloquear. Debería antes resolverse no sé qué otro asunto, o tener en cuenta otros aspectos, o protegerse ante posibles efectos, o esperar a momentos más oportunos. No es la previsión o el cuidado lo que incomoda, sino esa reiterada actitud, en nombre de la realidad, que disfraza de prudencia lo que es temor y consagración del statu quo. No cuestionamos la buena voluntad de quienes desalientan toda iniciativa. No es eso lo que ahora nos ocupa. Supongamos, como un indicio más de nuestra poca picardía, que siempre la tienen. Aun así, y con independencia de su intención, funcionarían como un permanente obstáculo. Ni estimulan, ni incentivan, ni promueven, ni motivan. Hablan, y una nube grisácea lo invade todo. Quizá entonces podríamos proseguir la letanía de denuncias, de lamentos que irrigan desazón. Debería haber sido desde el principio de otro modo, ahora mismo no está bien orientado, de depender de ellos sería mejor, pero no hay manera de construir, de articular, de vertebrar nada sobre sus intervenciones, que adoptan la forma de discursos para desalentar. No es necesario que sean apocalípticos. Basta que constituyan una mezcla indiscriminada de reflexiones y de ocurrencias, aderezadas con casos prácticos, para ofrecerse como supuestamente más realistas.

En muchas ocasiones, los agoreros se limitan a estimular la resignación, la rendición. Lo que se puede hacer se frena en nombre de lo que sería ideal, en nombre, dicen, de lo que debería hacerse. Desconocen el ir paso a paso, poco a poco, sorbo a sorbo. Siempre todo ha de ser de una vez y disfrazan de contundencia su falta de insistencia, persistencia, consistencia, resistencia. Como lo perfecto no está a nuestro alcance, quedémonos como estamos. Dicen ser críticos, pero son conservadores. Comprenden los deseos de los que propician cambios y transformaciones, pero para eso, señalan, no merece la pena. Resulta interesante su aportación como estímulo, como aliciente, como límite, como desafío, y han de tenerse en cuenta, pero no es fácil contar con ellos. De darles la razón, simplemente todo se detendría. Tal vez en caso de ignorarles sería peor, pero de imponerse su supuesto realismo nunca modificaríamos la llamada realidad, por cierto ni insuperable, ni magnífica. Y lo que aún es más decisivo, ni justa. Es tal el alcance y radicalidad de su posición que en definitiva parece ser que no hay nada que hacer, sobre todo si se desea que suceda a la vez, es decir, nunca.

Por eso estimamos tanto la acción seria y rigurosa, el trabajo cuidadoso y continuo, la dedicación permanente y coherente frente a otras modalidades más espectaculares que, en definitiva, con el rostro de la audacia y del arrebato, son formas de entorpecimiento y de vagancia. No debemos ignorar que, en ocasiones, las dificultades no provienen de quienes se oponen radicalmente a los proyectos, sino de quienes diciendo perfilarlos, matizarlos, problematizarlos, reabrirlos, en lugar de procurar un debate desautorizan cualquier iniciativa. Entre otras razones, porque ese necesario cuidado previo se convierte para ellos no en un lugar de paso, sino en un lugar de residencia. Y siempre deberían ser las cosas de otra manera. Y siempre no se ha hecho como cabe hacerse. Y siempre no ha ocurrido lo preciso. Y siempre, siempre, nos quedamos donde estamos. Y en nombre de lo que sería mejor hacer.

Desde la constatación de que en muchos ámbitos es indispensable modificar el actual estado de cosas, no por afán de novedades, sino porque simplemente no están bien, es preciso procurar programar los tiempos, impulsar un espacio en el que quepan los discursos sin necesidad de coincidir. No es aceptable que no demos con el modo de que haya un consorcio de las buenas voluntades, de lo que alguien denominó no la buena voluntad de poder, sino el poder de la buena voluntad. Hemos de lograr que sea además de bienintencionada, eficiente y transformadora. De lo contrario, tantas palabras, tantas reuniones, tantas presentaciones, tanta explicación sin comprensión, sin efectiva conversación, ofrecerían la coartada a quienes se empeñan en la brocha gorda de los argumentos grandilocuentes e ignoran el necesario pincel de los buenos motivos. Sus precauciones, sin pretenderlo, colaborarían también para que todo siga igual.

ÁNGEL GABILONDO, rector de la Universidad Autónoma de Madrid.

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El lehendakari será Patxi López si Zapatero le deja pactar con el PP, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 2 marzo, 2009

LA CRÓNICA

Las urnas hacen posible el cambio histórico en el País Vasco. Ahora sólo falta que se confirme la voluntad política. Y todo depende del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Euskadi tendrá por primera vez un lehendakari no nacionalista, el socialista Patxi López, siempre y cuando Zapatero autorice la formación de un gobierno presidido por López pero apoyado por el Partido Popular y si es necesario también por el partido antinacionalista de Rosa Díez, Unión Progreso y Democracia (UPyD).

Al presidente del Gobierno le cae encima una enorme responsabilidad en el peor de los momentos. A la derrota en Galicia se le suma el resultado que más temía en el País Vasco: los socialistas han vuelto a perder las elecciones, pero se han situado en condiciones de liderar una incómoda mayoría con PP y UPyD. De llevarse a cabo esa operación, el Gobierno del PSOE se quedará prácticamente sin aliados estables en el Congreso de los Diputados y tendrá que hacer frente a la crisis económica en una situación política muy precaria. Además, teniendo en cuenta esos apoyos la orientación política del Gobierno de Vitoria daría un giro de 180 º en asuntos sensibles como la lucha antiterrorista o la política lingüística, lo que inevitablemente tendría repercusiones imprevisibles en el conflicto vasco.

Es evidente que Zapatero vivirá más tranquilo con un pacto PNV-PSOE con lehendakari nacionalista, pero las presiones en sentido contrario empezaron anoche mismo. Los medios afines a PSOE y PP ya daban por hecho que López será el próximo lehendakari. Hay quien no descarta que Patxi López haga como José Montilla con el tripartito, es decir, que prescinda de las directrices del PSOE y decida negociar por su cuenta su elección como lehendakari. Ante esa posibilidad, en Bilbao se repetía estos días: “Ni Patxi es Montilla, ni el PSE es el PSC”.

La primera intención de López será pactar con el PNV, pero con él de lehendakari. Por eso dijo anoche que “se ha acabado el tiempo de los frentes” y apostó por “el acuerdo entre diferentes” pero proclamó: “Me siento legitimado para liderar el cambio”,.

El PNV, en tanto que lista más votada, no va a ceder. Ibarretxe, que no es exactamente el PNV, tampoco parece dispuesto, y hay quien ve la posibilidad de que el pacto PNV-PSOE implique el relevo de Ibarretxe por Izaskun Bilbao, la actual presidenta del Parlamento. Es un trueque complicado pero tanto o más deseado por algunos nacionalistas, pero, aún en ese caso, lo de Patxi López sería una renuncia y tendría consecuencias internas. Eso sí, el gobierno vasco ya no sería un gobierno exactamente nacionalista,

Decida Zapatero o decida Patxi López, el PP les va a poner muy difícil la renuncia a la lehendakaritza. El líder del PP vasco, Antonio Basagoiti, ya dijo anoche: “Ha ganado el cambio y si el PSE no ha engañado durante la campaña, habrá cambio”.

Zapatero vivió ayer su primera derrota política, pero logró, por activa o por pasiva, algo importante que no consiguieron Aznar, ni Mayor Oreja. Por primera vez en España ya no hay gobiernos nacionalistas. En las comunidades autónomas, se entiende.

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El triunfo del cambio, de Casimiro García-Abadillo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 2 marzo, 2009

A FONDO: VUELCO ELECTORAL

Triunfó el cambio. En Galicia y en el País Vasco. Los nacionalistas salen derrotados en una jornada histórica que permitirá, por primera vez en democracia, establecer un gobierno no controlado por el PNV en Euskadi.

El triunfo del PP en Galicia y, en menor medida, la resistencia de Antonio Basagoiti en el País Vasco (donde el PP obtiene 13 escaños) suponen un balón de oxígeno para Mariano Rajoy, que ha revalidado con estos resultados su triunfo en el congreso de Valencia. El líder del PP encara ahora las elecciones europeas con moral de triunfo y se quita de encima las especulaciones sobre su futuro a corto plazo.

Si alguien pensó que el caso Gürtel, la investigación sobre una supuesta trama de corrupción en el PP, iba a ser la puntilla para el principal partido de la oposición, ha errado el tiro.Los electores no han castigado a Rajoy porque la instrucción de Garzón y la falta de ética de Bermejo han pesado más que las sospechas sobre la financiación irregular de su partido. Zapatero no sólo ha tenido que destituir a su ministro de Justicia, sino que no ha obtenido ninguna rentabilidad política del acoso judicial al principal partido de la oposición.

Sin embargo, lo que sí parece que ha pesado, y mucho, sobre todo en Galicia, ha sido la crisis económica. Estas han sido las primeras elecciones en las que los ciudadanos han podido calificar con su voto la gestión económica del Gobierno. El fuerte aumento del paro y la sensación de que las medidas adoptadas por Zapatero no han servido de mucho, han llevado a los electores a castigar a un PSOE que se veía como triunfador en Galicia hace tan sólo unas semanas.

Lo que ha ocurrido en el País Vasco merece un análisis detenido.Eran los primeros comicios en los que no había ningún partido filial de ETA. En el Parlamento vasco hay todavía nueve representantes de EHAK (Partido Comunista de las Tierras Vascas), ilegalizado por el Tribunal Supremo y que pudo pasar el filtro de la legalidad hace cuatro años gracias a que el Gobierno tenía ya previsto iniciar negociaciones con ETA.

No se sabía qué podía ocurrir con ese caudal de votos. Ibarretxe ha hecho su campaña pensando en pro ahijar en el PNV a los huérfanos de Batasuna. El PNV obtuvo 29 escaños en 2005. Con que sólo la mitad de los votantes radicales hubiera decidido apoyar a Ibarretxe como voto útil, el lehendakari habría salvado los muebles. Es decir, habría podido formar gobierno en coalición con EA-EB y, eventualmente, con Aralar (por cierto, uno de los grandes triunfadores de la noche, porque Patxi Zabaleta sí que ha sabido encandilar al voto proetarra).

Sin embargo, eso no ha sido posible. A pesar de que el PNV ha apelado al voto del miedo; a pesar de que sus bases se han movilizado febrilmente a lo largo y ancho de todo el País Vasco, especialmente en Vizcaya; a pesar de la fuerte ofensiva mediática, los nacionalistas no han conseguido su objetivo: lograr al menos 38 escaños.

Esta ha sido la mejor demostración de que lo que la Euskal Herria que tiene Ibarretxe en su cabeza tiene poco que ver con la realidad del País Vasco. Después de casi 30 años ininterrumpidos de gobierno, después de tres décadas de clientelismo político, los nacionalistas no han conseguido lograr su sueño más querido: conformar una sociedad adicta a sus postulados, uniforme y recelosa de España.

Los no nacionalistas han ganado por fin. Felicidades para el PSE, para Patxi López y, por qué no, para Zapatero, que ha diseñado una estrategia que ha dado sus frutos con el tiempo.

El PP al que muchos auguraban una dura derrota, tras la crisis interna que supuso la salida de su figura más carismática, María San Gil, ha resistido bastante bien las embestidas de sus contrincantes.Basagoiti ha salido consolidado de estos comicios, a pesar de no ser un dirigente con suficiente fuerza y experiencia como hubieran requerido los retos a los que se enfrenta la comunidad autónoma más conflictiva de España.

También hay que felicitar a Rosa Díez y a su partido, UPyD, que ha logrado un valioso escaño que puede ser fundamental para el gobierno del País Vasco. De todas formas, sea o no el escaño que proporcione ese número mágico de 38, su posición va ser muy importante de cara al futuro. Ya se ha visto cómo Díez sabe sacarle jugo a su escaño en el Parlamento español. Sin duda, la opinión de UPyD será esencial para el diseño de la nueva mayoría que debe gobernar Euskadi.

Patxi López y Zapatero tienen ahora una enorme responsabilidad.Pueden obrar un cambio histórico para Euskadi. ¿Se atreverá el PSE a conformar una mayoría sin el PNV?

El PSE puede intentar gobernar con los nacionalistas, pero con López como lehendakari, lo que significaría que Ibarretxe perdería el poder en favor de las posiciones más templadas de Urkullu, el presidente del partido.

Si esa opción cuaja, lo importante serán las políticas a aplicar a partir de entonces. Sin duda, el plan Ibarretxe ha pasado a mejor vida, pero ¿y el proyecto nacionalista que pasa por establecer una educación plenamente en euskara?

Mandar al PNV a la oposición tal vez sería la mejor medicina para desterrar el proyecto independentista que ha querido poner en marcha Ibarretxe con el apoyo de los partidos afines a ETA.

La mayoría absoluta del PP en Galicia tiene un primer nombre propio: Núñez Feijóo. El líder gallego del PP reaccionó muy bien al principio de la campaña cuando echó al candidato Luis Carrera, que se había olvidado de declarar unos ingresos en un paraíso fiscal. Después, ha peleado hasta el último minuto, castigando a Touriño no sólo por los supuestos casos de despilfarro, sino, sobre todo, por la crisis económica.

Rajoy sabía que se jugaba su futuro en Galicia y ha echado el resto. El acoso contra el partido, con su epicentro en la Audiencia Nacional y con la colaboración inestimable del ministro del Interior, ha acallado las voces internas que cuestionaban su liderazgo dentro del partido y, por contra, ha logrado lo que parecía imposible hace tan sólo una semanas: la unidad.

Al PSdeG no sólo le ha hecho daño la crisis, sino su alianza con el BNG. Muchos votantes socialistas no entienden cómo Touriño se ha dejado llevar al huerto por las posiciones nacionalistas de Quintana en asuntos tan sensibles como la lengua.

Al PSdeG le ha salido muy caro su matrimonio con los nacionalistas, y esa es una lección que debe servirle al PSOE para toda España.A pesar de que Zapatero hizo todo lo posible por lograr revalidar el éxito del bipartito en Galicia, cambiando incluso su agenda, sus esfuerzos fueron en vano.

El PP ha demostrado que Fraga no era necesario para recuperar Galicia. Un mensaje moderado y moderno, de cambio, ha sido suficiente para desalojar a un gobierno cuya cuenta de resultados ha sido más bien escasa.

Los que pensaban que la abstención favorecía al PP y la elevada participación era la garantía del triunfo de la izquierda en Galicia, se han equivocado. Con más del 70% de participación, el triunfo del PP no ha sido sólo claro por el porcentaje, sino también por el número de ciudadanos que lo han propiciado.

En fin, bienvenido sea el cambio en Galicia y, sobre todo, en el País Vasco.

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