Reggio’s Weblog

Se vende Audi, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

El coche, uno de los mitos de la escapada, el amor furtivo y la muerte (Camus, James Dean, JFK), está al borde del aniquilamiento.Se lo dice uno que no sabe guiar ni siquiera un Buggy de golf y que el otro día dio dos vueltas de campana en un barranco.Pero eso no significa que no me hayan deslumbrado los automóviles. Ahora el mundo es un cementerio de coches, un bosque de chapa, una maldición de dióxido, un carrito de paralíticos, un verdugo de gatos. En el último mes la venta de vehículos ha descendido hasta la mitad. Alfonso XIII conducía 30 hispano-suizos con todo el bigote, un coche que según los vanguardistas era una obra de arte superior a una silla Luis XV o a un búfalo con cuernos de humo. Desde el Rolls en el que Luis Miguel Dominguín se pasaba por la piedra a Ava Gardner entre los olés del gasógeno, al Cadillac de Arruza o el Buick azul de Manolete, el coche ha sido un sueño de reyes, de triunfadores, de fracasados y de toreros. Los matadores, antes de comprarse la ganadería, que les arruinaría después, posaban ante su Mercedes.

El Mercedes fue coche de capitalistas (no me refiero a los que sacaban en hombros a los toreros), hasta que llegó el Audi, que manejan triunfadores del ladrillo, tiburones y jerarcas de la política. Uno de esos Audi ha quedado en el garaje de los espectros como el de Ceaucescu. Núñez Feijóo, que va a ser presidente de la Xunta de Galicia, quiere prescindir de ese trasto tuneado porque piensa que hay que sepultar una época de fanfarronería, briboneo y engreimiento. Ayer ofreció el cachivache que perteneció a Emilio Pérez Touriño, comunicándole a Susanna Griso en Espejo Público que si conocía a alguien que lo quiera comprar, ahí lo tiene, porque no lo necesitan. No es cosa de ponerse en plan krausista coñazo o mormón virtuoso, pero creo que Nuñez Feijóo, quien haciendo footing llegó al poder, acierta cuando dice que es mejor cambiar los usos y lujos del poder. Con esa fábula dice a los suyos y a los otros que hay que enmendar la ruta.

No sé si José Luis Rodríguez Zapatero, que hasta ahora siempre ganaba, insistirá o no en su geometría variable de la España plural o reflexionará en que algo pasa cuando hay el paulatino retroceso del nacionalismo en las tres comunidades históricas, como un aviso de la Historia sarcástica y su asimetría de ciclos.El hastío de los ciudadanos ante esos expoliadores, que hacen cola en el pesebre de un Estado decrépito, es un tañido de campanas.

No era descentralización, sino rapacería; no era la España plural, sino la del saco. Si esto sigue así llegará un momento en el que nadie se aventurará a comprar un coche usado a un político.

© Mundinteractivos, S.A.

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Gusanera, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 27 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Han preguntado a Mariano Rajoy si metería la mano en el fuego por dirigentes de su partido. Mariano ha evitado pronunciarse; le parece desusado someterse a esa prueba medieval que se utilizaba con los traidores y las brujas. La ordalía era una jaculatoria jurídico-religiosa que averiguaba la inocencia de los sospechosos haciéndoles que pusieran sus manos en hierros candentes o sobre ascuas para averiguar si Dios los consideraba exculpados. La desconfianza de Rajoy hacia los políticos debiera ser el resplandor de los demócratas. En el PP y hasta en una asociación de vecinos habría que seguir las órdenes de los revolucionarios de primeros del siglo pasado que aconsejaban así: hay que elegir a los más honrados para las instituciones, y después vigilarlos como si fueran ladrones.

Hasta en el papado hubo corrupción y sangre en las alcantarillas.Cuando los papas estaban sin dinero, vendían bulas y decretaban la cobranza de impuestos a las prostitutas para sacar dinero.Así que no hay que rasgar el romancero. Pero ¿cómo no desconfiar de unos partidos cuyas deudas a los bancos no se consideran deudas sino inversiones? ¿Cómo no descreer de unos dirigentes a los que la banca indulta, las cajas les prestan a fondo perdido y aún necesitan más y más para mítines con banderitas de plástico y música celestial? La condonación de deudas es financiación ilegal. En la política, como en Torrelodones, la banca siempre gana, y la plebe vigila los muflones que matan, en vez de vigilar, la leña que se llevan, en un Estado con 19 retoños genéticamente idénticos. Esto es una covacha de birlones que empieza en Roldán y sigue en Correa; como siempre, los bribones siguen a la sombra de palacio, como antes en el Alcázar, pensando que el diablo se lleve lo último.

El vicepresidente de los ropones ha comentado que si el Barón de Montesquieu muere, moriría la democracia. Pero la democracia no muere sólo del mal de las formas o la estética de las apariencias, sino de la gusanera de la corrupción. Montesquieu, desde la nobleza de la toga, no sólo habla de la separación de poderes, sino de la liza de los partidos que se corrompe por oligarquía y envilecimiento de principios.

De vez en cuando, hay conatos de purga. Ahora le ha tocado al PP. La resaca, esa visión borrosa que sufre Rajoy, se le acabará el lunes; verá si se escapa o no del descaste, que en política se llama desgaste o eliminación de los que sobran en la lucha darwinista del poder. Mariano vive en una atmósfera de fin de reinado.

Si gana las gallegas por mayoría absoluta, aguantará; si no, hay mucha gente que no quiere esperar a las europeas ni aplazar el descaste.

Mientras, el muflón sardo está llorando y ni el Rey se atreve a pegar un tiro.

© Mundinteractivos, S.A.

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Entierro de la sardina, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Medios by reggio on 26 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

En Madrid suceden cosas infames como el entierro de la sardina, que tiene, sin embargo, comienzo subversivo. Goya, bajo el estandarte de mortus, pintó a monjas disfrazadas de pantera que voló la censura. En esa fiesta el pueblo con cucuruchos de papel blanco de toca empinaba la bota en la fiesta furtiva, donde desde Quevedo las madrileñas se metían hasta los muslos en el río, entre los gritos del cierzo. Larra cuenta que se amaban a hurtadillas, lo cual no deja de ser una ñoñería. El escritor que iba de dandi y era un pigmeo con tupé pensó más que todos los españoles juntos, pero es, como antes Goya, una contradicción: afrancesado y patriota, fernandino y voluntario realista, liberal febril y señorito.Pero si algo queda claro es que, aunque se dejara llevar a veces por percalinas y gallardetes, odiaba a los carlistas y a los censores.

Escribir entonces (como ahora) era llorar o mamar; por eso ataca a los censores. Lo que no se puede decir, no debe decirse, comenta con sarcasmo; aborrece irónicamente a esos hombres turbulentos a quienes ningún gobierno les gusta: mala gente que escribe para destruir la religión y el trono.

Gallardón recordó a Fígaro en el entierro de la sardina, primer botellón de nuestro Novecento castizo. Me cae bien el alcalde olímpico, tan follador motorizado como lo era el Rey. Ha descubierto con sus túneles luminosos la circulación de Madrid, como Servet descubrió la de la sangre. Aunque la derecha ultramontana abomine de él, el partido gobernante (José Blanco) lo ha nombrado candidato a la Presidencia. Pero tiene que tener conducta como los del Foro en su discurso de Carnaval, el de las muchas interpretaciones.

La sardina procede de Carlos III, el gurrumino, que quiso que el pueblo cumpliera el Carnaval y mandó traer sardinas, que se pudrieron con los primeros soles. Citar la sardina cuando el sistema de partidos huele a podrido parece arriesgado. Además, dio un aviso a periodistas. Campan -dijo- por la Villa palabreros y murmuradores, analistas y hermenautas, almas de confidencial y tertulia diaria. Parece que no tiene buena opinión de la sociedad mediática, aunque no está bien que se valga de Larra, pobrecito hablador, aplastado por la censura, cuando el Estado de partidos camina con torpeza magullando a los contribuyentes.

Sin llegar a decir como Nietzsche que el leviatán es frío y lento hasta cuando miente y todo lo que posee lo ha robado, sí que hay que decir que los medios son el guepardo entre chanchitos, que hundieron a Bermejo y dejaron tocado a Garzón. El Gobierno ha tenido reflejos mientras un PP menguado presentaba querella por prevaricación contra su propio juez. Han sido lentos. Garzón ha ganado tiempo pregonando a dos diputados del PP antes de inhibirse.Como el fiscal vigila los procedimientos, dirá que tardanza no es prevaricación.

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Beber para olvidar, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Historia, Política by reggio on 25 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Cuando asaltaron la Bastilla ya no era la tenebrosa prisión de la Monarquía tiránica; sólo había siete presos, cuatro estafadores, un pirado, un noble degenerado y un solo agitador. Entró la Historia con cuchillos y palas y ni siquiera estaba guardado en ese momento el Marqués de Sade. La literatura ha embellecido el asalto dándole trato de gesta. Hace 28 años dieron un golpe de Estado en España que fue grabado y retransmitido en vivo y en directo. A pesar de ello, hemos embellecido de tal modo el golpe, que yo, que estuve allí tumbado como un gusano, no lo reconozco; la ópera en realidad fue una zarzuela. De eso hablamos el otro día en el Congreso con dos protagonistas esenciales del 23-F, Francisco Laína y Sabino Fernández Campo. Nos convocó José Bono. Eramos 60 comensales. Cuánto panaché de verdura y lomo de merluza hay que tragar para llevar a casa una columna.

Tanto Sabino como Laína se pusieron aquel día de parte de la Constitución. Sabino, que según José Bono no fue un telefonista de lujo, tuvo que desenredar la madeja de traiciones. Laína, como el cabo de la remonta que le decía desde una radio de galena a Queipo en un pueblo de Andalucía «ríndete, hijo de puta, que no tienes nada que hacer», se convirtió en primer ministro del Gobierno provisional; como el cabo, les comunicó a los militares que no tenían nada que hacer. Según él, Juan Carlos I le llamó a los 10 minutos del golpe para ordenarle que el Gobierno de Subsecretarios obligara a los golpistas a claudicar. Cuando le preguntamos a Sabino sobre la trama dijo no acordarse. Confesó que le faltan piezas en el puzzle; con mucha ironía, Sabino pronunció la frase definitiva: «Después de tantas comidas de periodistas voy a terminar enterándome de lo que pasó».

El Rey con chándal y teléfono logró desativar el golpe y nosotros vamos convirtiendo una tarde vergonzosa en una epopeya. Ya les dije que me emociona la cita de Tácito que Robert Graves pone en el inicio de Yo, Claudio: «Una historia que fue sometida a toda clase de tergiversaciones, no sólo por parte de quienes entonces vivían, sino también en los tiempos posteriores, porque lo cierto es que toda transición prominente está envuelta en la duda y la oscuridad».

Yo estaba en el bar, donde suelen nacer las noticias, y creí que mataban a los diputados. Me apuntaba un cabo primera de la Guardia Civil. Uno no olvida nunca un pelotón de fusilamiento. Me arrojé de bruces a la moqueta. Y se cayeron conmigo el vaso, el hielo, la cocacola y la ginebra. Me lo dijo José Luis Gutiérrez: «Tienes la cara como de yeso».

Bebimos para olvidar; los picos se metieron 200 botellas de ginebra y whisky. Ahora lo hemos olvidado todo.

© Mundinteractivos, S.A.

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Muflones, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 12 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Vuelve el esperpento con rifles brillantes para la hecatombe de venados y guarros. Se juntan en las migas, el ropón, el montado y el patrón de las cucarachas, y empieza la cacería. Todos van precedidos de ojeadores y rehaleros. Antes los reyes marcaban los confines de su reino dibujándolo con el vuelo del halcón desde su puño; ahora hay un cochifrito entre la Salve montera y La internacional.

La caza es una ocupación muy noble y muy útil para la salud.Según Don Quijote, la montería es un ejercicio más conveniente para los reyes que otro alguno porque ahí se aprenden estratagemas, astucias e insidias. Eso es justamente lo que sospechan en el PP de los dos escopeteros, Garzón y Bermejo. Como Sancho, Rajoy tiene la idea de que las cacerías son pasatiempos más para holgazanes que para gobernantes, y temen las insidias. Aunque buen cazador, buen mentidor, Bermejo contesta a Rajoy que no se puede disparar contra el Estado de Derecho porque se tengan problemas internos.Según el ministro, él va al campo a descansar, no a llevar problemas a los cotos donde estuvo Cosme de Médicis. El juez y el ministro no buscan conjuras sino muflones gongorinos, traídos de Córcega porque en España se los comieron cuando los osos se zampaban a los reyes. Los hombres de Estado se dedican a perseguir simples ovejos, a los que de no matarlos les crecerían cada año una señal en los cuernos, como a los propios súbditos del Rey, que también mata osos y lobos en Rumanía, y todo lo que vuela trepa o nada en las fincas de los ricos de la patria. Claro que ahora qué va a hacer un rey: no lo vamos a enviar a las Cruzadas.

A los populares no les gusta el olor a pólvora. Parecen jabalíes heridos, pataleando y chillando; se han tirado a los tobillos de los escopeteros. Dijo Rajoy, protegido por los barones y baronesas de Génova, sus faqueros, que la presencia de Garzón y Bermejo en la cacería es un acto obsceno que liquida la calidad de la democracia. «Nos detienen por la noche, con policías encapuchados».Hasta Fraga, que le pegó un tiro en el pandero a la hija de Franco, califica la cacería de sospechosa.

Parafraseando a Ortega, la derecha viene a decir que la araña caza moscas; el sphex, orugas y gorgojos, y los ministros y los jueces, a inocentes peperos. El PP sospecha que se empieza cazando chanchitos y muflones y se acaba cazando brujas. Pero que nadie se asuste: Mariano rompió con Moratinos en 2004 porque según él les calumniaba y en el 2006 rompió con el Gobierno porque se sentaba con Batasuna. No hubo nada. Mariano Rajoy no es un libertario, ni siquiera un punky gallego.

Que siga el tiroteo.

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Pelotón circular, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Economía, Laboral, Política by reggio on 11 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

El mundo en llamas, la catástrofe (Josu Erkoreka utilizó esas metáforas, peligrosas viniendo del País Vasco) estaba en el aire y el pleno de la crisis empezó con un Zapatero sonriente a pesar de estar rodeado de millones de parados y un Rajoy con cara de ansiedad ratificando con gestos que él y su partido viven mal momento. Luego se vino arriba porque es un buen parlamentario.Pero en el Estado Mayor del PP no creen que esta escena de un ZP eximido y un Rajoy acorralado sea fortuita. Piensan que hay detrás un diseño inteligente. Si detrás del intento de devastar al partido de la oposición hay un sujeto inteligente, también lo puede haber dentro del mismo partido.

El presidente del Gobierno regó la tarde con una cascada de millones y proclamó ante la Santa Gadea de la cámara que sea cual sea el número de parados que tengamos mantendrá la cobertura de desempleo y las conquistas de los trabajadores. Estuve al lado de los débiles, que son ya la mayoría, en el maravilloso discurso de la bondad.Rajoy habló bien, pero todo el mundo sabía que recibía los aplausos de algunos de los que lo están desollando. Informó de lo malo que será el legado de Zapatero en las enciclopedias; predicaba un agorero que ni siquiera sabe si va a tener un rodal entre los profetas. Anunció algo que puede arder en la calle: el déficit de la Seguridad Social. Acusó a ZP una vez más de mentiroso: «Lo malo de mentir es que luego hay que sostener la farsa. Todas sus medidas son erráticas, actúa sin método, lo están poniendo todo mucho peor».

¿Pero qué pasaba detrás de las cortinas de San Jerónimo? Todo el mundo hablaba de la redada de Boadilla. El mismísimo Aznar, que se la tiene jurada al juez Garzón desde que lo quiso empapelar en la guerra de Irak, está a punto de intervenir. Los dirigentes de Génova se quejan de que los fiscales son la rehala del Gobierno en la cacería. Tal vez por eso escuché una jaculatoria que no esperaba: que vuelva Aznar. «¿Para quedarse?», pregunté. «Para poner orden», respondió alguien que fue del círculo de Aznar.

La brillante oratoria de Rajoy es inútil cuando el PP es una noche de San Valetín, de regiones y familias. El destacado aznarista que hablaba conmigo empleó la expresión «fusilamiento circular», que se utilizó en la campaña americana para describir las luchas internas cuando en el Grand Old Party se tiroteaban entre sí apuntando al corro.

El presidente ayer habló de la conjunción de intenciones, dijo que se contará con todos, pero eso es imposible cuando el aparato verbal de dos partidos se emplea para demoler al adversario.Rajoy contestó: «¿Ayuda? No es verdad que pida ayuda, lo que pide es complicidad con una política que ya ha demostrado sus ruinosas consecuencias».

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Trineos en Vicálvaro, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 9 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Tu cuerpo-verbo, bebido como veneno, escribió el Fénix de los ingenios. Ese resplandor de la hechura lo ha confirmado Obama probando que un cuerpo puede ser un texto. También en España los partidos son estudios de televisión y marketing al servicio de los torsos de líderes-estrella. Durante las campañas se ruedan películas en las plazas de toros. Yo seguí a Aznar y a Zapatero. Ambos partidos usan roulottes, equipos de sonido, grúas de televisión. Los partidos saben que no gana el que tiene razón, sino el que transmite mejor imaginario. Necesitan dinero para los cañonazos de confeti que luego no suelen pagar a las Cajas, que están para eso, para prestar dinero a fondo perdido a los partidos. Los mítines han sustituido a los cómicos. Con el tinglado de la nueva farsa embobaban a los humildes villanos. Se va la izquierda, vuelve la derecha, regresa la izquierda y el pudridero continúa. El Estado sigue siendo una coba de depredación y parasitismo.La corrupción es inherente al sistema. Ya les dije que la política es una compañía de espectáculos para actos electorales. Se gastan un pastón en bolos, en cañonazos de nieve artificial.

Miguel Angel Rodríguez, con el que suelo ir los lunes a Espejo Público, me dice: «No he tenido nada que ver con los que conforman el grupo empresarial del señor Correa, nunca he estado en un mitin con él». ¿Y después de irte tú, qué?, pregunto. «No tengo idea de lo que se haya hecho después».

Estamos presenciado una vendetta entre familias del PP, con carnada del propio aparato. Aunque Miguel Angel no culpa a las familias, sino al Gobierno y a la prensa consanguínea e indigente. Me ha remitido a su blog, donde escribe: «Esos individuos son peor que la mafia. Toda esa basura se ha puesto de acuerdo para que el PP no gane en Galicia». El PP es un escándalo, una niebla filistea a punto del hundimiento. Hace falta un nuevo mediador para que apacigüe la lucha entre los clanes, pero a los partidos no les preocupa tanto la defensa de su honor como a los caballeros andantes y a los pobres de honra espantadiza. Si creemos a José Blanco, un vendaval de espías, de mangoneo, de paraísos fiscales recorre al PP. No se preocupen: ya se ha verificado que los ciudadanos saben que los partidos se financian irregularmente y siguen votando.

¿Que entre qué gente estamos, qué república tenemos, como se preguntaba Tulio? Ya lo ven, estamos adoctrinados por una tropa de tramoyistas, ladrones y mentirosos. La polilla de la monarquía parlamentaria organiza actos de partido y luego construye supermercados en los pinares y trineos en Vicálvaro antes de llevarse la pasta a Miami.

Habíamos hecho un gran país en 30 años y lo estamos hundiendo en 30 días.

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Esqueletos, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 5 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Si las brujas y cuervos se aparecen a los príncipes de reinados corruptos, sepamos que por el Palacio de San Jerónimo flamean los espectros. La voz de los muertos solloza desde el fondo de sus fosas. Debajo de las columnas del Congreso, en la España vestida de parado, bailan los huesos. Surgen sombras desventuradas, algo huele a podrido entre las arañas y los lucernarios del Congreso de los Diputados y en la Asamblea de Madrid, donde Esperanza Aguirre está dispuesta a cortarles con su cimitarra el cuello político a sus dos Holofernes: Gallardón y Rajoy.

En el Parlamento de San Jerónimo, el presidente del Gobierno no tiene otro camino que activar la crisis de Bernardino ante los cuatro millones no de famélicos, como antes, sino de bulímicos que le atormentan las noches. A Bambi lo espera la derecha en el foso de los leones. ¿Leoncitos a mí?, se pregunta el presidente, que ya no tiene miedo a los miércoles. En vez de comparecer, ha decidido que acudan el Gobernador del Banco de España y soguillas de la lonja. Los banqueros han vuelto a sus cajas muertos de risa.

En éstas estábamos cuando ha llegado el cardenal Bertone con sayón de púrpura colora. «Più colorista y elegante», le ha dicho el levita a de De la Vega, que con dos ovarios como las escritillas del caballo del Espartero ha defendido ante el enviado del Papa el aborto y la Educación para la Ciudadanía. Zapatero hace mejor el teléfono a los recuras que a las pirañas.

Ya que hemos hablado de su caballo, citemos a Espartero, que al abrazar a Maroto, el carlistón, dijo: «Abrazaos todos, hijos míos, como yo abrazo a mi enemigo». Espartero, que fue primero seminarista y después masón, mandó edificar el edificio del Congreso.Como siempre ocurre en España, dejó mal enterrados a los muertos.Cuando a los políticos las ganas de joder les aprietan, ni los huesos de los enemigos respetan. Bombardeó Barcelona, pero peor fue el otro general de la época que no tenía enemigos porque los fusiló a todos.

Esto es España, monseñor Bertone, los católicos edificaron iglesias y los masones, parlamentos. Los esqueletos encontrados pertenecen a la iglesia del Espíritu Santo, sobre cuyo solar se edificó el Congreso. Nuestra democracia ha heredado la pasión necrófila de las catacumbas. Si se da una vuelta por el Congreso, cuando camine entre madera y ágata, bronce y nácar, notará los desniveles que sentía Voltaire cuando entraba en la catedral gótica de París: debajo están enterrados las monjas y los ateos. Los Papas son más limpios: se dejan sepultar en ataúdes de plomo para que no les rujan los chasis.

Vuela sobre los leones drogados el fantasma de la niña Isabel II, «puttana, ma pia», que dijo el Papa, con traje de tul blanco y manto de terciopelo carmesí.

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Pepi y ‘Ambiciones’, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política, Sociedad by reggio on 4 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Había volado la España sórdida y también el rumor de las siemprevivas; había desaparecido la España disímil que inventaron Darío de Regoyos y Solana. Llegó una España sin chinches, donde los gallos ya dejaban dormir. Los pedregales se transformaron en autovías y aves. Con Monarquía Parlamentaria llegamos a ser la octava potencia industrial, la Constitución aguanta a pesar de los derrotes taifas. Es verdad que los muertos de las cunetas siguen jugando con sus tibias a los bolos y que vuelven los millones de parados a las colas, pero la Familia Real ha mejorado de aspecto. Quedan muy bien cuando van al Prado, como anteayer fueron los Príncipes de Asturias a la exposición de Francis Bacon. Doña Letizia estaba preciosa vestida de gris, elegante y sencilla, muy cerca y muy lejos del horror de La familia de Carlos IV que hizo decir a Théophile Gautier: «En vez de reyes, reinas, infantas e infantes parecen la familia de un panadero al que le tocó el premio de la lotería».

Ya se sabe que incluso lo dulce y lo amargo no son sino opiniones, y con la crisis empieza a recobrarse la opinión de que somos la enferma de Europa, después de que nos habían amnistiado. Nos perdonaban que siguiéramos quemando los cuernos de los toros en las fiestas, que despeñáramos las cabras desde los campanarios, que torturáramos los gallos y hasta las hormigas, aprobaban que recalificáramos la tierra de los Alvargonzález para hacer chalés.Les parecía bien que los Santos Inocentes pasaran al paro y a la jubilación y que los ciegos en vez de vender coplas vendieran cupones; no esperaban esta devastación.

Pero los europeos no saben lo peor: la telebasura. Si la escucharan nos echarían del euro. «Esta puta le ha roto el interné a mi hijo y le voy a rebanar el pescuezo», dice Pepi, la madre de Dani Güiza, delantero de la selección nacional. Una mujer fin de raza de Jerez, la ciudad de los gitanos y de Lola Flores, de las bailoras sin caderas, da la noticia de que su nieto no es su nieto, sino una rabada de Roberto Carlos.

La España zaragatera y chinadora, con el habla de los patios del maco, inunda los shares cuando se suceden los días de mayor consumo de televisión. El temporal, la cuesta de enero, Ambiciones, Humberto Janeiro y su cuñada, los Goya, el triunfo de Rafa Nadal han enganchado a cada español 309 minutos. A pesar de ello, Vasile dice que la televisión está en quiebra, para que vean que ni consumiendo salimos de la ruina. La cloaca política no llega a los platós. Se oculta en las comisiones parlamentarias. Al plató sólo llega el ruido del jergón de Solana, pero ya sin jilguero en la lengua.

Claro que el socialismo se nota en que Vasile iguala a la familia Alba con los Janeiro.

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Las niñeras, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Economía, Laboral, Política by reggio on 3 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Demos gracias a que la izquierda o esté mamando o difamada, porque si ahora alguien se subiera a un bidón y dijera que ha llegado a palacio la hambrienta y flaca loba de la avaricia, se cerraría una mano con un millón de dedos. Las voces serían truenos si alguien se diera cuenta de que los pequeños empresarios están colgándose de sus corbatas en las rejas de los bancos y los más ricos que Dios van a pegar otro tirón a los mileuristas después de llevarse la primera vez 30.000 millones. Arderían los zurbaranes, grecos y picassos que guardan, además de las escrituras de los pisos-hipoteca de emigrantes y tiesos, si hubiera poetas de izquierdas como antes, poetas que eran fábricas sin chimeneas.

Obama, Zapatero y la Merkel pueden invitar a un zumo de piña a Gordon Gekko y esos caballeros de la tenaza y el desahucio, que con dinero hicieron saetas de Cupido, pueden ir a palacio sin que haya manifestaciones. Han pasado más de 20 años desde la película de Oliver Stone Wall Street. Hollywood prepara la segunda parte: El dinero nunca duerme. Empezará cuando el broker sale de la cárcel. Pero éstos no han estado presos y siempre tienen el talegón repleto. La codicia ha sido fortalecida con el soborno. Podíamos preguntar como entonces: ¿acaso crees que vivimos en una democracia? Miren ustedes que tanto votan a las filas de consejeros detrás de los banqueros. ¿No descubren a ex diputados, ex ministros y ex líderes de la clase obrera? ¿Los límites? No había límites.

Era entonces la década de Mario Conde, que ahora se ha vuelto predicador como Nazareth Castillo. Armani aumentó las ventas después de vestir a los protagonistas de Wall Street. Los chicos y los paletas querían ser Gordon Gekko. Lo fueron hasta que la crisis llegó al frigorífico del tanatorio. Nunca como hoy puede llamarse a la Economía Ciencia Lúgrube.

Adivina quién merienda en Moncloa el mismo día de los 250.000 parados. Mientras los ricos se encierran con los cuernos de los ciervos que mataron, el Estado va a fundar un banco malo, banco basura, para que paguemos las quiebras de las cajas y las estafas pirámides. La economía, según Keynes, progresa si el dinero quema en los bolsillos. Para que durmamos nos cuentan la parábola de las niñeras. Las parejas de una cooperativa se convierten en niñeras para poder salir de noche y dejar los niños a las otras parejas; la forma de pago, un cupón. Funciona el sistema, pero se necesitan muchos cupones y en vez de gastarlos, ahorran por miedo a las emergencias. Entonces las salidas nocturnas se reducen, la cooperativa se convierte en un grupo triste, aburrido y arruinado.

Volvemos de la nada a la nada, tristes y aburridos como los grandes almacenes con rebajas del 70%, donde nadie compra una ramita de perejil.

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Banqueros, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Economía by reggio on 28 enero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Los banqueros más despiadados están en la Historia no por su usura, sino por el esplendor de sus tumbas. Escribe Trevijano en su Ateísmo estético que, en la madrugada de larga noche de la fealdad medieval, la primera luz que apareció con el alba fue la razón del arte, «pero esa clara luz cayó bajo la sombra tenebrosa de los Príncipes del poder y de la incipiente razón de Estado».Los banqueros príncipes asentaron su poder con asesinatos mientras una nueva pasión de inmortalidad les empujaba a construir iglesias donde esculpir sepulturas para colocar sus cadáveres a la vera de Dios. A pesar del mecenazgo nunca tuvieron buena prensa. Dante los mete en el infierno, rodeados de un río de sangre. Los caricaturistas los dibujaban encorvados, bajo un saco, pisando la tripa de los obreros.

Los banqueros modernos, esos desconocidos que hacen dinero con dinero, aún protegen a los artistas que se dejan, pero no tienen nada que ver con los Médici, los Pazzi, mecenas del Giotto o de Miguel Angel, que se arruinaban por prestar a los reyes. Heine el romántico, que cantaba a los tilos que florecían y al ruiseñor, se rindió ante Rothschild proclamando que el dinero es dios y Rothschild su profeta cuando vio que los corredores de Bolsa hacían reverencias ante el orinal del banquero. En la República, Joan March pagó la gasolina del Dragon Rapide. Hizo sobrecogedores a Azorín, a Pla, a Marañón. Cuenta Pla que comía alguna vez con March arroz a banda y que una vez le dijeron que hiciera un artículo contra la política marroquí; fue condenado por ultrajes al Ejército.Luego March hizo las paces con el Gobierno y regaló a la reina Victoria miles de paquetes de cigarillos. «Pero yo continué procesado varios años».

Hasta hace poco no prestaban dinero ni a su padre si era insolvente, pasaban inadvertidos en sus limusinas ahumadas, eran huraños en una vida lejos de los focos, con voluntad de anonimato. Ahora los vamos a ver como a perros ligados, en apareamiento con los políticos: mirando a lados opuestos. Los seis banqueros principales irán al Congreso: Botín, González, Ron, Fainé, Blesa y Medel.Les van a preguntar por qué jugaron a la ruleta con el dinero de los ahorradores, por qué prestaron a los rateros de las hipotecas chatarra, qué hacen con el dinero con el que les obsequió el Gobierno, que no lo prestan ni a las empresas ni a los ciudadanos.

Pessoa describió que los verdaderos anarquistas son los banqueros, «y no esos idiotas de los sindicatos y las bombas». Los de la CGT no han leído a Pessoa, llaman a los trabajadores con la siguiente pancarta: los banqueros, únicos culpables. Los banqueros blasfeman como labradores, les jode enseñar el careto; temen que los piqueteros lleguen a sus palacios.

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Anoréxico sin bigote, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 27 enero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Uno de sus antiguos ministros me dice: «Aznar es un anoréxico con bigote, hace 2.000 abdominales al día y no se atreve a enfrentarse con la refundación del PP, no reacciona aunque estén dinamitando su obra». El antiguo ministro está mal informado, porque el ex presidente anoréxico hace efectivamente 2.000 flexiones, da 100 rabazos al golf, pero ya no lleva bigote. José María Aznar mira con extraña delectación la tormenta del PP; bueno, la metáfora de la tormenta es un tópico, un lugar común del que han abusado hasta los clásicos, digamos que presencia con voluptuosidad la tormenta perfecta que asuela el partido que organizó en los años 90. Hay una lucha por el poder entre dirigentes, comisionistas, espías y rateros. Una bandada de pollos y pollitas sin cabeza necesitaría pilotos de altura, pilotos de tormenta, pero o no los hay o no los vemos.

¿Que a dónde va el PP? «Si conoces a alguien de ese partido que sepa a dónde va, me lo presentas». Y añade: «Nos esperan tres quebrantos, el del País Vasco, el de Galicia y las europeas; eso, que es malo, no es tan grave como que no haya nadie en el timón». Las rencillas personales, las guerras de familias, el huroneo, los dosieres se suceden, como antes ocurrió en IU y en la Federación Socialista. En el PP no hay otra pregunta que: ¿quién sucede a Mariano?

El PP es un angustioso quejido. «Rodrigo Rato va por delante en las encuestas y Mariano Rajoy, que tiene de gallego apenas la cobardía del pobre, no sabe qué hacer y además no quiere irse».Los presidentes autonómicos sólo defienden lo suyo y dan gracias a Dios de estar lejos de Génova, a 400 kilómetros de la olla de Madrid. Rajoy bebió la pócima -lisonja de aparato-; ahora ha organizado un asesinato pueril: primero acabar con Esperanza, después con Gallardón, que se agarra desesperadamente al carallo de Fraga Iribarne.

Aznar está callado mientras el PP necesita una refundación, un congreso, unas primarias o una terapia de grupo. Eso puede terminar como la nave de los locos. El partido de Rosa tiene ya un millón de votos, los mismos que tenía el CDS de Adolfo Suárez. Este es el PP del 87, más cainita que nunca. Mato no se habla con Cospedal, Cospedal no se habla con Matas, Arenas (el ex novio de todas) ya no quiere hablarse con nadie. González Pons produce vértigo cada vez que habla. No tienen pancarteros, ni cómicos, ni siquiera banqueros.

No son la expresión de una clase sino de pequeñas fracciones corporativas y obispos preconciliares. Mientras, José María Aznar sigue dando conferencias en spanglish y rabazos al golf en verano en compañía de Luis Figueroa. ¿Acaso espera como Clinton que, por el método de los descartes, Ana, su mujer, sea alcaldesa de Madrid?

© Mundinteractivos, S.A.

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