Reggio’s Weblog

El ocaso de la Casa Botín, de Jesús Cacho en el Confidencial

Posted in Economía by reggio on 22 febrero, 2009

CON LUPA

Pocas noticias han tenido un impacto tan demoledor en el inconsciente colectivo del homo oeconomicus hispano como el anuncio efectuado por el Banco Santander el pasado lunes, 16 de febrero, suspendiendo durante dos años los reembolsos de su fondo Banif Inmobiliario. Un tipo importante en este país entre los años 1996 y 2004, que algo tiene ahora que ver con Emilio Botín, aseguraba al día siguiente en privado que “el 16-F es el 23-F de nuestra historia económico-financiera. Un punto de inflexión de difícil vuelta atrás. Cuando un banco como el Santander prefiere afrontar el coste reputacional que supone el hecho de no devolver su dinero a los partícipes del fondo, es que las cosas están peor de lo que imaginamos”.

El 16-F de Banif Inmobiliario vino, además, acompañado por el reconocimiento oficial de la quiebra de Caja Castilla La Mancha, primera víctima del estallido de la burbuja inmobiliaria española en las filas de Cajas y Bancos, que ha obligado al PSOE y al Banco de España a orquestar una operación de salvamento con cargo a Unicaja. La Caja manchega, sin embargo, es apenas una anécdota, una gota de agua en el océano que representa el Banco Santander en nuestro sistema financiero. Fin de la grandeur de don Emilio Botín, el más listo, el más audaz, el hombre cuyo resplandor hacía palidecer los currículos de cualesquiera de los banqueros del mundo occidental. Hace menos de 4 meses, el diario El País afirmaba que “Emilio Botín se ha convertido en los últimos meses en uno de los banqueros más admirados del mundo, pues la entidad que preside ha emergido como una de las ganadoras de la crisis financiera internacional”.

El relato escrupuloso de lo acontecido en los últimos meses en torno al Santander resulta demoledor. El 7 de febrero de 2008 (presentación de resultados ejercicio 2007) el banquero afirmó que “no necesitamos en absoluto hacer compras para crecer. Nos han llegado muchas propuestas, pero seremos más estrictos que nunca”. De manera específica descartó compras en Reino Unido, Estados Unidos o Francia. El 21 de Junio de 2008 (Junta General de Accionistas), aseguró que “para mantener el crecimiento de los ingresos, Banco Santander no necesita asumir riesgos complejos y de difícil control como los que están en el origen de los problemas a los que hemos asistido recientemente en la banca internacional (…) Nunca abordaremos adquisiciones por el simple hecho de aumentar nuestro tamaño”.

La realidad de lo ocurrido, sin embargo, se encargó de desmentir tales afirmaciones. En efecto, entre abril y octubre del año pasado, el Santander compró a Fortis las actividades de gestión de activos en Brasil por 209 millones de euros; firmó un acuerdo para comprar el negocio de crédito al consumo de RBS en Europa; anunció la compra de Alliance & Leicester por 1.575 millones de euros; adquirió (a través de Abbey) los canales de distribución y los depósitos de Bradford & Bingley por 612 millones de libras, y adelantó la compra del 75,65% de Sovereign que no controla por 1.400 millones de euros. Y todo ello sin necesidad de “asumir riesgos complejos”.

El 11 de julio pasado (entrega de los Premios Euromoney) don Emilio pronunció una de esas frases para la Historia, con mayúsculas, del esperpento bancario: “Si no conoces totalmente un instrumento financiero, no lo compres; si no comprarías para ti un producto específico, no lo vendas; y si no conoces muy bien a tus clientes, no les prestes ningún dinero”. Tres meses después se anunciaba la quiebra de Lehman Brothers, y el Santander se veía obligado a anunciar que compensaría a los clientes afectados por dicha quiebra, a quienes vendió, a través de Banif, unos 500 millones euros en bonos estructurados a clientes, en muchos casos como si fueran productos asegurados.

La bomba Madoff

El enganchón Lehman quedó pronto convertido en anécdota, porque el 14 de diciembre pasado a Botín le estallaba en las manos la bomba Madoff, el peor episodio que imaginar pudo su mayor enemigo: el “banquero más listo del mundo” había sido víctima de una vulgar estafa piramidal. Aquel día, el Santander reconocía haber generado a sus clientes pérdidas de 2.330 millones invertidos en fondos Madoff a través de su gestora Optimal, al tiempo que el yerno y el propio hijo resultaban gravemente cogidos en el mismo lance a través de Morenés & Botín. El banco, sin embargo, descartó aquel día compensar a los clientes afectados por el fraude, como había hecho con los de Lehman. Por poco tiempo, porque el 27 de enero de este año daba marcha atrás anunciando que lo haría, aunque solo a los particulares y por el importe de su inversión inicial -sin revalorización-. A cambio les obligaba a renunciar a ejercer acciones legales contra la entidad y a seguir siendo clientes.

La misma incoherencia, idéntica distancia entre dicho y hecho se advierte en el episodio de la ampliación de capital: el 28 de octubre pasado (presentación resultados III trimestre 2008) Alfredo Sáenz negó que el banco necesitara capital, asegurando que sus ratios eran los adecuados para el tipo de negocio que desarrolla. Apenas 12 días después, el Santander anunciaba una ampliación de capital de 7.200 millones, con un descuento del 46% sobre el precio de cotización, para hacer frente a tan agresiva política de compras y recomponer recursos propios. El espectáculo ha incluido también á los beneficios. En junio del año pasado (Junta General), don Emilio se comprometió ante sus accionistas a alcanzar los 10.000 millones de beneficio total del Grupo en 2008, compromiso renovado a lo largo del año tanto por él mismo -llegó incluso a sugerir unos beneficios para 2009 de 11.500 millones-, como por Sáenz. El 28 de enero pasado, sin embargo, el banco realizaba un profit warning anunciando por sorpresa que quedaban reducidos a 8.876 millones, un 2% menos que en 2007, con el mismo dividendo -también en contra de lo prometido- del año anterior.

Lo peor, con todo, estaba por llegar. Llegó el 16-F. Sonaron los clarines del miedo de una economía que se deshace cual azucarillo, en medio de la más aguda crisis política que haya conocido el país desde la muerte de Franco. Miles de clientes del Santander quedaban encerrados durante dos años, como poco, en Banif Inmobiliario. Es muy posible que, como el miércoles opinaba en este diario S. McCoy, hablar de “corralito” sea un ejercicio de demagogia y un error conceptual. Y es posible también que, en contra de la falta de diligencia mostrada en el caso Madoff, el banco tenga esta vez argumentos para defender la decisión adoptada. Si admitimos que el término corralito implica un ánimo confiscatorio que beneficia a quien lo impone, resulta difícil apreciar qué es lo que gana el Santander parando los reembolsos, cosa que, por otro lado, ha hecho la práctica totalidad de los fondos inmobiliarios abiertos europeos. La alternativa, la liquidación de la cartera con la merma consiguiente, sí hubiera supuesto, en cambio, un perjuicio notable para los partícipes. Es probable, por ello, que no cupiera otra solución y que el fallo esté en origen, en la negligencia de un regulador que autoriza la comercialización de fondos abiertos -que en buena lógica deberían ser cerrados- sobre activos que por su propia naturaleza son ilíquidos.

Sea como fuere, el cierre de Banif Inmobiliario ha tenido un efecto demoledor para el prestigio de la marca “Banco Santander”. Y ello porque la realidad incuestionable es que el partícipe que necesite su dinero no podrá disponer de él durante mucho tiempo, y porque, además, en la acera de enfrente hay un banco, el BBVA, que, en un caso similar, tiró de chequera comprando las participaciones de quienes deseaban salir del fondo. ¿Por qué no ha hecho el Santander lo propio? Tal vez porque no ha podido, sospecha que está en el epicentro de la oleada de pánico que el lunes pasado se apoderó del mundo financiero, aunque la entidad asegura disponer de liquidez para dar y tomar. Por primera vez un fondo de inversión suspendía pagos en España.

El Santander como paradigma de la crisis española

Jaleado por una mayoría de los medios de comunicación que, con honrosas excepciones, experimentaba algo parecido a un orgasmo cada vez que el banquero anunciaba uno de sus golpes, la aventura de este hombre ha terminado por convertirse en epítome de la fortuna cambiante de esos millones de españoles que creyeron acostarse ricos y un día se levantaron pobres, engañados por el oropel de una economía que llegó a imaginar poder vivir ad aeternum del ahorro ajeno, insensible a la degradación de una democracia que se cae a pedazos carcomida por la corrupción. Don Emilio es ejemplo esclarecido de un Sistema que le permitió absorber bancos como quien colecciona corbatas, y que, por salvarle del trance penal de las cesiones de crédito, no dudó en privar a los ciudadanos de un derecho constitucional (Artículo 125) como es la Acusación Popular. El episodio ha quedado acuñado en los anales de la vergüenza colectiva de todo un país como la “doctrina Botín”.

La Justicia pervertida y la economía del revés. Las propias declaraciones del banquero sobre la crisis son paradigma de la gran mentira propalada desde la presidencia del Gobierno sobre la situación de la economía. En febrero de 2008 (Presentación de Resultados 2007), don Emilio aseguraba que “tras 14 años de crecimiento ininterrumpido, entramos en una fase de desaceleración, pero España va a crecer más que los países del entorno. Tenemos más fortalezas que los demás y hay que decirlo”. El 21 de junio pasado (Junta General de Accionistas), persistía en el discurso de que “La crisis es como la fiebre infantil, empieza fuerte y luego baja” (…) “Esta fase negativa de la economía no será larga”. El mismo discurso que ese indocumentado llamado José Luis Rodríguez Zapatero.

El Santander se enfrenta a un futuro complicado. Seguramente don Emilio se ha metido en camisa de once varas, lejos de las viejas tradiciones bancarias de su padre que sentaron la fortaleza de la marca: comprar y vender, y coger dinero con una mano y prestarlo con la otra. Como hace tiempo escribiera Walter Bagehot, “Las grandes crisis ponen al descubierto las especulaciones excesivas de muchas Casas de las que antes nadie sospechaba”. Lo peor que le ha ocurrido al Santander es que ha perdido la confianza que antaño inspiraba la marca en una mayoría de sus clientes. Si lo decía el Santander, tenía que ser verdad. Ahora no. Ahora resulta que, cuando vienen curvas, la culpa es del cliente, que no se leyó la letra pequeña del contrato que firmó. Lo ocurrido en los últimos meses pone también en evidencia la existencia de un equipo de gestión obsoleto, que no estaba preparado para el desfile por la Quinta Avenida de la banca mundial.

El relevo se antoja difícil. Botín junior ha quedado chamuscado, del brazo de su cuñado Morenés, en el caso Madoff.  Como en Los Buddenbrooks, la genial saga que Thomas Mann relatara en 1901 sobre la vida de tres generaciones de una rica familia de comerciantes en Lübeck, que progresivamente se van distanciando del código de valores impuesto por el fundador, no va a ser fácil para los Botín retornar a las esencias. Con todo, es muy importante para el futuro de la economía española que el Santander supere sus problemas. Nos jugamos mucho en ello. España necesita un sistema bancario saneado, y también banqueros dinámicos, comprometidos no solo con la creación de riqueza, sino con el cumplimiento de una Ley igual para todos y con la mejora de la calidad de nuestra democracia. Bancos sólidos y banqueros demócratas.

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MAFO exige al PSOE una solución urgente para no intervenir Caja Castilla La Mancha, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 13 febrero, 2009

La situación de la Caja de Ahorros de Castilla La Mancha (CCM) se ha agravado. La preocupación es máxima tanto en el Banco de España como en el propio Partido Socialista, que teme que el primer fiasco sonado de una entidad financiera española sea una Caja presidida por un militante socialista (Juan Pedro Hernández Moltó) y radicada en una Comunidad Autónoma donde gobierna el PSOE desde el inicio de la democracia. El Banco de España ha pedido al PSOE que busque una solución urgente para CCM, so pena de tener que intervenirla.

De las operaciones necesarias para encontrar un acomodo a la entidad manchega que evite la intervención se encarga el secretario federal de Economía y Empleo del PSOE (además de secretario de Estado de la Seguridad Social) Octavio Granado, que viene manteniendo ronda de contactos permanente con el gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, con la consejera de Economía y el presidente de la Junta de Castilla La Mancha, y con las potenciales Cajas susceptibles de llevar a cabo la “operación salvamento”, Ibercaja y Unicaja, amén de con la propia entidad manchega.

Las conversaciones exploratorias mantenidas entre la dirección ejecutiva de Ibercaja y CCM, de las que dio cuenta este diario, orientadas a lograr una fusión por absorción de la primera sobre la segunda, se rompieron una vez que el PSOE, tras realizar las simulaciones correspondientes, llegó a la conclusión de que no iba a contar con mayoría en la Asamblea General de la nueva Caja de Ahorros resultante. Tras este episodio, Octavio Granado volvió sobre sus pasos para orientar de nuevo los tiros hacia Unicaja, planteando otra vez a Braulio Medel la necesidad de que sea la Caja malagueña la que absorba por vía de urgencia a la manchega.

Las cosas se han acelerado hasta el punto de que, según fuentes de toda solvencia cercanas al Banco de España acogidas al anonimato, el presidente de Unicaja se entrevistó a finales de la semana pasada con el Subgobernador, José Viñals, y con el Director General de Supervisión, Francisco Javier Aríztegui, para conocer su posicionamiento ante una hipotética fusión por absorción. A preguntas de este diario, un portavoz del Banco de España aseguro que “venimos obligados a mantener el secreto de las relaciones que la institución mantiene con sus supervisados, porque así lo establece la ley. No obstante, sí estamos en condiciones de asegurar que en ningún caso se va a intervenir ninguna Caja”.

Braulio Medel, entre la espada y la pared

De acuerdo con las fuentes, Unicaja es “la única posibilidad real” de salvar a CCM de la inminente intervención del Banco de España, cuyo Consejo de Gobierno está retrasando la adopción de una decisión semejante, esperanzado en que la mediación del PSOE haga posible una fusión interregional, hasta hoy algo inédito en el panorama del Estado de las Autonomías.

La LORCA (Ley 31/1985) prevé expresamente esta posibilidad, al establecer en su 5ª Disposición Adicional que “Cuando se produzca una fusión entre Cajas de Ahorros que tengan sus sedes sociales situadas en diferentes Comunidades Autónomas, la autorización para la misma habrá de acordarse conjuntamente por los Gobiernos de las Comunidades Autónomas afectadas”. Además, exige que “en el acto que autorice la fusión se determinará la proporción que corresponderá a las Administraciones públicas y Entidades y Corporaciones de Derecho Público de cada Comunidad en los órganos de gobierno de la Caja de Ahorros resultante”.

La situación de la CCM es tan apurada, que la Comunidad de Castilla La Mancha está dispuesta a autorizar cualquier fusión en la órbita del PSOE, sin exigir especiales condiciones. Su solvencia, sin embargo, está tan deteriorada que la Caja que se plantee absorberla tendrá que negociar previamente con el Fondo de Garantía de Depósitos (Banco de España) la cuantía y condiciones de las ayudas necesarias para ello. Ese, entre otros, fue el primer objetivo del encuentro entre Medel y el subgobernador Viñals: conocer qué ayudas estaría dispuesto a otorgar el FGD a Unicaja para hacerse cargo de la Caja manchega.

Braulio Medel tiene, además, otro problema, y es deshojar la margarita entre la absorción de CCM y la fusión con la sevillana Cajasol, la operación que auspicia el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. Hacerse cargo de la entidad manchega, con la difícil digestión que traería aparejada, haría imposible a corto plazo pensar en cualquier otra operación. Braulio Medel parece, pues, cogido entre la espada y la pared.

A preguntas de este diario, Hernández Moltó manifestó ayer que “ni voy a confirmar, ni voy a desmentir la operación. Es cierto que estamos sondeando distintas opciones que consideramos son de interés para la Caja, como también lo es que todos estamos en conversaciones a muchas bandas y con mucha gente. Hay varios ámbitos de contacto y no somos nosotros solos. Y, desde luego, la eventual operación está lejos aún de su nivel de madurez”.

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Una Justicia podrida, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Justicia, Política by reggio on 12 febrero, 2009

En la tarde del martes, en plena comparecencia en el Congreso del presidente Zapatero, alguien se acercó a la cabecera de la bancada popular que ocupa Mariano Rajoy para soplarle al oído la especie de que el ministro de Justicia, Fernández Bermejo, y el juez Garzón, habían compartido fin de semana de caza y francachela en una finca de Torres, pueblo natal del magistrado en Jaén, el líder del PP levanto la mano pidiendo prudencia: “Alto ahí y que nadie se mueva. Esto hay que comprobarlo bien, que estos son capaces de tendernos una trampa, incluso de colar un doble de Garzón en la montería para que nos metamos en un charco”.

Porque la noticia, destapada por la revista Epoca, era tan increíble que pocos la dieron crédito en un principio. No era posible que en plena razzia judicial contra una supuesta trama de corrupción relacionada con el Partido Popular, el juez encargado del caso, bajo secreto del sumario, se exhibiera cazando en público con el ministro de Justicia, poniendo de nuevo en obscena evidencia esa división de poderes en la que nadie cree en España, y haciendo añicos la apariencia de neutralidad que se le supone no solo al ministro del ramo, que va de suyo, sino desde luego al juez instructor del caso.

¿El Gobierno, ministro de Justicia mediante, planificando entre las jaras de la finca Cabeza Prieta cómo darle la puntilla a un partido de la oposición al que le crecen los enanos, brazo ejecutor mediante del famoso juez campeador? Es la conclusión más obvia, no necesariamente acertada, que una gran mayoría de españoles habrán extraído del episodio. Estamos en elecciones, y en la crisis económica más atroz que seguramente ha conocido la Historia de España, con millones de españoles en el paro y un Gobierno a la deriva, claramente superado por los acontecimientos.

En todo caso, un escándalo sin paliativos, un episodio típico de aquella Escopeta Nacional del franquismo en versión progre, con juez y ministro intercambiando confidencias como los plutócratas de la famosa película traficaban con influencias. “Es conducta típica de alguien que va sobrao”, asegura un conocido miembro de la judicatura, “típico de alguien que conoce tan bien este país, sabe tan débil el pulso de esta democracia enferma, que se pasa por el arco de sus caprichos a la opinión pública, a la clase política y a las instituciones. Este tío es un cáncer para la Justicia, que no dudaría cinco minutos como juez en un país como Gran Bretaña”.

“La montería solo pone de relieve la relación que juez y ministro mantienen de antiguo”, señala un miembro de la carrera fiscal, “y de ella se puede inferir que hay un trabajo conjunto previo en el caso que en estos momentos lleva el juez, pero eso no pasa de ser una suposición. Lo que nadie puede discutir es el deterioro tremendo que para la imagen de la Justicia supone este episodio”. Un antiguo compañero de Garzón, más cáustico, sostiene que “nada nuevo bajo el sol. A Baltasar esto de la Justicia le importa más bien poco. El tiene otros objetivos en la vida. A él le gustan otras cosas, generalmente gratis total”.

Para sorpresa de tirios y troyanos, el Partido Popular, tan malito él, hizo ayer piña ofreciendo una imagen de unidad como hace tiempo no se veía por aquestos Reynos. Respaldado por los pesos pesados del partido, Rajoy arremetió contra Garzón exigiéndole que abandone la investigación y anunciando que pedirá su recusación. ¿Algo así como lanzar piedras a la luna? “Lo normal en un juez normal sería que él se inhibiera motu proprio, entre otras cosas porque la competencia de la Audiencia Nacional es dudosa”, asegura una fuente cercana al CGPJ. “En Garzón, en cambio, lo normal es que reaccione echando más leña al fuego”.

Ruptura de todos los consensos en materia de Justicia

Más que la petición del levantamiento del secreto de sumario y la comparecencia en el Congreso del fiscal general del Estado para que explique “el trato desigual” que otorga a los distintos partido, la decisión que se antoja más grave de las adoptadas por el PP es la ruptura de la interlocución con el ministerio de Justicia: “Por sentido de la responsabilidad, el PP no seguirá en el pacto por la Justicia suscrito con el Gobierno mientras Fernández Bermejo sea ministro de Justicia”. Algo que supone la ruptura de todos los consensos y parece abocar al país a una crisis sistémica de proporciones desconocidas.

El ambiente en el CGPJ se cortaba ayer con cuchillo de palo. Los planes de modernización y reforma de la Justicia que había consensuado el nuevo Consejo han saltado por los aires tras la cacería del “hombre que veía amanecer”. Los vocales del PSOE, mayoría en el poder judicial, guardaban ayer un significativo silencio, mientras los del PP mostraban su cabreo a los cuatro vientos. Todo apunta a que las negociaciones que unos y otros mantenían para presentar una terna de candidatos a la presidencia de la Audiencia Nacional, cuyo plazo concluye el 3 de marzo, han también han quedado seriamente dañadas.

La presidencia de la Audiencia Nacional es precisamente el puesto al que aspira un Garzón amante de las emociones fuertes. Nadie con más méritos que él, piensa la soberbia del magistrado, para ocupar ese cargo como premio a los servicios prestados (ETA) y recompensa a su amistad con Zapatero, a quien asesora en asuntos de su especialidad. Lo que una mayoría de la sociedad española está pidiendo a gritos, en cambio, es que Baltasar Garzón sea expulsado de la carrera judicial de una vez por todas, como un inaplazable síntoma de regeneración de nuestra podrida Justicia y maltrecha Democracia. Tranquilos todos. Nadie se atreverá a tocarle un pelo. Sus amigos son muy poderosos y sus secretos muy temidos.

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Estado de Corrupción, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 8 febrero, 2009

CON LUPA

Como a perro flaco todo son pulgas, al Partido Popular le acaba de estallar su enésimo escándalo de corrupción a veinte días de dos elecciones autonómicas cuyo significado rebasa con mucho el estricto ámbito territorial en que se desarrollan. No es un escandalete más, de los muchos que jalonan la vida de una democracia maltrecha por la conducta de una minoría –aunque sí muy influyente y poderosa- de españoles entregados a la pasión por el dinero a cualquier precio. Por el número de los implicados, sus conexiones políticas y la extensión geográfica del caso, éste parece apuntar a la columna vertebral de uno de los dos grandes partidos nacionales, amenazando con poner de nuevo en evidencia lo que desde hace bastantes años es un secreto a voces: el Estado de Corrupción en que vivimos y en el vegeta nuestra democracia, situación tolerada por el pasotismo de casi todos y consentida, cuando no directamente aprovechada, por los usufructuarios del Sistema.

Alguien aseguraba ayer que “este escándalo puede llevarse por delante al Partido Popular”. El hombre que activa la bomba no es otro que el juez Baltasar Garzón, quién si no, el juez escándalo por excelencia, perfecto representante del estado de postración de nuestra Justicia, con amigos tan importantes en el propio PP como Alberto Ruiz-Gallardón, que fue quien ofició la reciente ceremonia civil de la boda de la hija del señor juez, con banquete posterior en el Soto de Viñuelas ante representantes del mundo del dinero tan significados como Isidro Fainé (la Caixa), Emilio Botín (Santander) o Isidoro Álvarez (El Corte Inglés). Garzón es ahora es gran asesor de Zapatero en asuntos judiciales y de hecho fue él quien le convenció para que aceptara el nombramiento de Carlos Dívar como presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ: “Este es el hombre que te conviene; es muy catolicón, sí, pero no te va a crear ningún problema”. Estado de Corrupción.

Conviene, sin embargo, separar el trigo de la paja e ir por partes. Las detenciones del viernes tienen lugar cuando apenas quedan tres semanas para las elecciones gallegas y vascas del 1 de marzo, de modo que la sospecha de la intencionalidad política del episodio es tan obvia que la militancia enragé del PP puede caer en la tentación de descartar la historia de un manotazo calificando lo ocurrido de maniobra orquestada para perjudicar electoralmente a la derecha. De nuevo la utilización de la Justicia con fines políticos partidistas. Es evidente que Rubalcaba y su Ministerio del Interior se han empleado a fondo. Llegados a este punto, conviene, sin embargo, proclamar a los cuatro vientos que, aun sospechando la existencia de espurios intereses en la razzia de nuestro juez campeador –de verdad esto es competencia de la Audiencia Nacional, Baltasar?-, cualquier persona libre de prejuicios ideológicos no puede conformarse con matar al mensajero con una perdigonada del clásico “y tú más”, sino que, por el contario, está obligada a preguntarse qué hay de verdad en lo denunciado, para, a continuación, exigir responsabilidades y reclamar las medidas legales necesarias para evitar que lo ocurrido vuelva a repetirse.

Por desgracia, llueve sobre mojado o, por decirlo con lenguaje más adecuado a la meteorología del momento, jarrea sobre territorio anegado por una corrupción galopante. Conviene transcribir fielmente el párrafo que ayer reproducía el diario “El País” con la firma de Francisco Mercado, receptor de las filtraciones del juez Garzón, parte de la grabación policial de una conversación entre un tal Francisco Correa y un cual Álvaro Pérez. Dice Correa: “Tengo un tema gordo en Valencia, con un PAI prácticamente cerrado, el tío pide 1.000 kilos de más. Compramos a 10.000 y vendemos a 20.000. Ganamos 12.000 kilos. Un empresario pone el 50% y yo otro 50%. De mi 50% yo reparto con Ramón Blanco, con Álvaro (Pérez), con Pablo y con el alcalde… Hay un tema medioambiental que lo desbloqueo yo“. Este párrafo resume mejor que mil discursos lo que han sido los últimos 20 años de Historia de España, y debería ser de enseñanza obligatoria en las escuelas e institutos de todo el país a partir de los ocho años.

En la otrora rutilante España del boom, una inmensa mayoría se ha tenido que conformar con las migajas del crecimiento económico, sacando adelante a su familia con 1.500 euros mensuales, mientras a su alrededor proliferaban los coches de lujo, los yates, las grandes mansiones que lucía una exigua minoría arracimada en torno a la gigantesca corrupción que, en imparable cascada, se precipitada hacia abajo desde la cúspide misma del Sistema, con el consentimiento cómplice de los dos grandes partidos usufructuarios de la tarta y los nacionalistas periféricos. Puede sonar demagógico, pero es la pura verdad. Ahora, a ese padre de Alcorcón que se ha apañado en los años del boom con 2.000 euros al mes, que ha sacado adelante a su familia gracias a las ofertas del “Carrefú”, le ponen en la calle porque no hay trabajo, la burbuja se pinchó, y el Estado tiene que dedicar los pocos recursos que tiene, vía impuestos de los contribuyentes, a salvar a los bancos de la quiebra.

La última oportunidad para Mariano Rajoy

Se quejaba el otro día uno de esos indefinibles personajes madrileños de ignota filiación laboral pero de almuerzo diario en Horcher: “Estoy aburrido, chico. Es que con la que está cayendo no merece la pena ni salir a la calle: ahora es imposible robar un duro a nadie…” Es probable que los infinitos Correas de esta España nuestra hayan perdido algunos duros en Madoff después de repartir los “12.000 kilos que ganamos”, pero es seguro que el grueso de sus fortunas está a buen recaudo. Francisco Correa, hombre antaño muy cercano a Paco Álvarez Cascos, ha sido el organizador de todos los eventos del PP en los últimos 20 años, aunque la sociedad correspondiente, Special Events, es apenas la tapadera de un negocio de mayor porte. Álvaro Pérez –¡qué foto la de ayer en El País: esos zapatos marrones, ese habano en la siniestra, esas gafas oscuras, ese bigote a lo kaiser Guillermo, esa gomina, cuando se está dirigiendo a la ceremonia de la boda entre Alejandro Agag y Anita Aznar en El Escorial- es íntimo del yernísimo, encargado de colocar hasta las mesas del banquete de la famosa boda.

Las metástasis de este escándalo llegan muy arriba y se propagan en muchas direcciones. Una oportunidad, quizá la última, para que Mariano Rajoy demuestre su capacidad de liderazgo y la voluntad de cambio al frente del PP. Afloran ahora a la superficie los groseros errores de la segunda legislatura Aznar. La guerra de Irak no cabalgaba por montañas lejana, no; estaba aquí mismo, en la lucha contra la corrupción galopante, en la regeneración democrática, en la continuidad de las reformas económicas de fondo que ya entonces reclamaba una economía recalentada como la española. La cobardía de Rajoy se tradujo después de marzo de 2004 en cuatro años lastimosamente perdidos, ya van cinco, en la tarea inaplazable de soltar lastre de tanto corrupto como se ha adherido a la epidermis del partido. Nada de eso hizo un hombre que, por toda explicación, justificó cuatro años después no haber movido ficha en que “no había podido disponer de su propio equipo”.

A estas alturas no valen discursos del tipo de que este episodio favorece al PSOE. La paradoja es cierta: en la crisis económica mas brutal que hemos conocido nunca, los escándalos estallan en la acera del PP, mientras el vecino socialista se troncha de risa viendo el drama tras las celosías, y Zapatero transita cual fantasma por el desierto de paro que es hoy España. No nos engañemos. La corrupción no es problema de un partido. Es un mal sistémico en España.

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Los mismos síntomas, idéntica enfermedad, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 1 febrero, 2009

CON LUPA

Las distintas tribus del Partido Popular acudieron el miércoles al campus de la Rey Juan Carlos en Getafe como las hermandades sevillanas acuden en mayo al Rocío, dispuestas a celebrar el milagro de la reconciliación o tal vez a presenciar embelesadas el descenso de Moisés Rato de la montaña, la zarza cainita ardiendo en lo alto, con las tablas de la sensatez y la concordia en la mano. Como ocurre en toda época de desastres naturales, la gente del común está dispuesta a creer cualquier cosa, por disparatada que sea, con tal de que le aporte un rayo de esperanza entre tanta tiniebla. Hasta que Rodrigo Rato abandone su cómodo estatus actual, con un jugoso estipendio de entre 4 y 5 millones de euros anuales entre Lazard, Caixa y Santander, para meterse en el avispero de Génova a recibir hostias por doquier y a que le amarguen la vida con historias viejas del Grupo de Empresas Rato que arruinó su hermano Ramón y las Aguas de Fuensanta que rescató Botín.

Ningún dato para la esperanza. Ni siquiera un IPC que es reflejo del miedo al futuro que atenaza el consumo de las familias. En un entorno económico desastroso, y con un Gobierno incapaz de generar alguna certidumbre, las gentes miran a la derecha y se encuentran a un PP en proceso de descomposición por culpa de una de esas guerras civiles que tan bien conocen los españoles, con un señor en la calle Génova, 56 años, registrador de la propiedad, para el que existen dos clases de problemas: los que no tienen solución, y los que se arreglan con el tiempo. En el caldo de cultivo de ese laissez faire, y ante la certidumbre de que la tormenta que en septiembre de 2003 engendró el dedazo de Aznar terminará por estallar en mil pedazos si los resultados de la triple cita electoral en ciernes no acompañan, los halcones del partido se han enzarzado en feroz lucha dispuestos a ocupar el vació de poder (“La generosidad que supone abandono de poder, ni es rentable ni se debe esperar que sea agradecida”, que dijo el gran Maquiavelo) que la aparente abulia del señor registrador produce en la cúpula del partido. Gallardón contra Aguirre y viceversa.

Como se ha dicho tantas veces, estamos en una crisis económica y social de dimensión desconocida para cualquier español vivo, que, por encima de otras consideraciones, no es sino una manifestación más de la gravísima crisis –que algunos llaman constitucional- del Sistema político salido de la transición, la crisis -¿terminal?- de una democracia de baja calidad sacrificada en el altar del utilitarismo de una clase política que, interesada solo en el usufructo del poder por turnos, se ha negado, con la complicidad del Monarca en la cúspide de la tarta, a introducir cualquier reforma constitucional de fondo que pudiera poner en peligro su estatus. Se ha negado a regenerar la democracia, renunciando de paso a esos valores éticos que, en opinión del Nobel James M. Buchanan, “resultan indispensables para lograr un mayor progreso económico”. Conviene enfatizar hoy más que nunca la degradación de nuestro sistema de libertades, a la luz del paralelo proceso de descomposición que, en lo que va de año, se está produciendo en los dos pilares sobre los que teóricamente se asienta la salud de una democracia: una Justicia independiente y una prensa libre. Los mismos síntomas, idéntica enfermedad.

Dejando de lado la Justicia y su inagotable capacidad para obsequiarnos todas las semanas con episodios reveladores de la extrema policitación que padece, lo más llamativo del mes de enero en curso tiene que ver con el definitivo destape protagonizado por los grandes grupos de comunicación hispanos, que han entrado en la guerra civil del Partido Popular cual elefante en cacharrería, poniendo en evidencia las malas prácticas de alineamiento y sumisión con los poderes políticos y económico-financieros que avala una trayectoria de décadas. El País con Gallardón, como tropa de élite capaz de llevar al alcalde de Madrid a la dirección del PP y a la presidencia del Gobierno, por un lado, y El Mundo por otro, dispuesto a que ese candidato no sea otro que Esperanza Aguirre. Dispuestos ambos medios a salvarse incluso de la quiebra si la respectiva jugada sale bien y logran llevar en volandas a su candidato respectivo hasta la victoria. La ficción de un cuarto poder independiente ha saltado por los aires, como una muestra más de la descomposición del Sistema. Demasiados años compartiendo cama con empresarios y políticos a la par; mucho tiempo participando en negocios conjuntos –caso evidente en un Grupo Prisa hoy en horas bajas-, como para pretender que situación tan lamentable no terminara por estallar.

Se viene un plan de salvamento para la prensa

La decisión de Prisa de desatar la guerra contra Aguirre ha provocado la inmediata irrupción de Unidad Editorial en la pelea. El País apostando por Gallardón; El Mundo y su aliada, la cadena COPE, haciendo lo propio por Aguirre; el diario Público –o el poder emergente de Mediapro-, seguro de que la carta buena es la de Zapatero, y La Razón resignada, vía Lara y Casals, a permanecer junto al árbol del ahorcado de Génova, mientras ABC intenta superar viejos traumas. Cada oveja, con su pareja. Ahí está la explicación a la deserción galopante de lectores, que no es sino muestra de la paralela falta de credibilidad, y ahí está, como corolario, la crisis financiera que tiene a los distintos grupos al borde de la quiebra. Todos han alabado esta semana la decisión de Monsieur Sarkozi de destinar nada menos que 600 millones de euros en ayudas a la prensa. “J’avais aussi cette désagréable sensation de voir des junkies sortir de chez leur dealer”, escribió Pascal Riché, director de la web Rue89, al ver a los editores salir satisfechos del despacho de Sarko. Los yonquis saliendo de casa del camello. Es obvio que aquí tendremos también un “plan de rescate” para los medios. Inevitable tratándose de un Zapatero que solo vive para la imagen y que, con el dinero de los contribuyentes, podrá tener definitivamente bien cogidos por el ronzal de la pasta a los patronos de la prensa.

Hace muchos años que los grupos de comunicación hispanos dejaron de hacer periodismo a secas, para emplearse a fondo en operaciones de Poder susceptibles de afectar a la cuenta de resultados, haciéndose cómplices así del creciente deterioro del sistema de libertades. Su sometimiento al poder político corre parejo con su admiración por los poderes financieros. Basta con presenciar el júbilo con que, hasta hace unos días, recibía las fazañas financieras de Botín (mientras guardaba silencio con las “cesiones de crédito”, un caso que arrinconó para siempre un derecho constitucional tan relevante como la Acusación Popular). “¿Periodismo y negocios todo junto? Enredo seguro”, que decía Azaña. Todos pendientes, ahora, de ese panal de rica miel que es Telefónica. A Prisa, ahogada por la cabezonería de un Alierta que se ha negado a comprar Digital+ al precio pedido por Cebrián, le va la vida en ello, lo mismo que a Mediapro, necesitada de un socio con músculo suficiente para financiar la aventura de La Sexta con el fútbol, porque, misterio, alguien tendrá alguna vez que pagar las facturas de Roures (¡de dónde saca pa tanto como destaca!). Atentos, pues, a lo que ocurra el 20 de abril, vista del juicio que debe afrontar Alierta por la supuesta “información privilegiada” de su sobrino, un episodio que explica los recientes poderes de que ha sido investido Luis Abril. En la recámara, Javier de Paz, íntimo de Zapatero y del grupo de Roures. Si ese recambio se produjera, el grupo Polanco podría darse definitivamente por muerto. Su última carta consistiría en tratar de llevar a Gallardón a la Moncloa.

Ejemplo de la loca burbuja especulativa que hemos vivido, en el sector se han hecho cosas como pagar 1.100 millones de euros por el grupo Recoletos, o 130 millones por el gratuito Que, dos operaciones que despiden un tufo que apesta. Hoy, la deuda de Unidad Editorial más que dobla el valor de RCS Media Group en la bolsa de Milán. El diario El Mundo está en venta. Misión imposible. A menos que Aguirre lo remedie, con la toma de poder en Caja Madrid. Los unos pendientes del futuro de Gallardón; los otros del de Aguirre, y el PSOE callado como muerto, en secreta explosión de regocijo. Ambos, sin embargo, han quemado muchas naves en esta guerra fratricida, mientras un rumor sordo de indignación empieza a crecer entre las bases populares por los arrabales de Génova: ¡Ya está bien de batallitas personales! Razón de más para que algún saltimbanqui de la prensa (“mi voto por Landelino”) haya decidido desempolvar otras opciones, decretando Congreso Extraordinario del PP cuanto antes para entronizar a Rodrigo Rato, 60 años, un hombre que ya no está para novelas de caballerías, ni siquiera requerido bajo palio, porque lo suyo es hacerse una fortunita, llevarse bien con todo el mundo y cumplir aseadamente con quienes le están haciendo rico.

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Hacia la derrota final, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 25 enero, 2009

Aznar lo hizo y Aznar lo deshizo, sembrando, al final de su segunda legislatura, la simiente de la explosión que parece estar a punto de producirse en el Partido Popular, listo el pastiche para saltar por los aires, presta a reventar la solución antidemocrática que el divino dedazo de Franquito implantó por decreto con Mariano Rajoy. Queda Valencia y Madrid como fortines. El primero parece seguro, de momento. En el segundo, valor simbólico como rompeolas de las Españas, Zapatero -tan mal presidente como perfecto conspirador- se ha propuesto acabar con la mayoría popular en el centro de España. Es su gran objetivo de esta legislatura. Barrer a Esperanza Aguirre de la Comunidad de Madrid. Le ayuda en la tarea la indolencia de un Rajoy en quien parecen haber dejado de confiar hasta sus íntimos, y la estulta soberbia de una Aguirre y Gil de Biedma poco leída y peor acompañada por una recua de mediocres ambiciosos, cuya conducta no hace sino alejar a los más sensatos de ese triste invento llamado “la España de las Autonomías”.

La clave de la voladura incontrolada del PP que se avecina no es Caja Madrid, sino la sucesión de Mariano. El sillón vacío de Mariano. Ante la muerte súbita electoral que se aproxima -primer envite, 1 de marzo- quienes dan por muerto al gallego y aspiran al liderazgo intentan asestar puñalada mortal al enemigo. Aguirre contra Gallardón; Gallardón contra Aguirre. Caja Madrid es el instrumento, la palanca financiera -mira, Rita, te daré ese crédito que necesitas para Valencia, pero a cambio me tendrás que apoyar en el Congreso que se convoque para elegir sucesor- capaz de situar a quien la controle en la silla gestatoria de Génova. Solo así se entiende la decisión de Aguirre de cambiar la Ley de Cajas madrileña porque la vigente no servía a sus planes de defenestrar a Miguel Blesa. ¿Qué la Ley no me conviene? La cambio. La traca final de la implosión del PP en mil pedazos estaba servida. Esto suena a fin de fiesta, a despedida y cierre de la derecha política heredera de Aznar. Y tal vez sea mejor así porque este PP, con sus adherencias franquistas, no sirve para la tarea de regenerar nuestra democracia y encabezar las reformas de fondo que reclama el bienestar de las futuras generaciones de españoles.

Y decretadas las hostilidades, antes incluso de cambiada la Ley, las partes enfrentadas en hispánico y mortal garrotazo a lo Goya piden el apoyo del Gobierno y del PSOE, de Moncloa y de Ferraz al tiempo. Y Blesa acude a la primera reunión de banqueros en presidencia del Gobierno y, casi en las despedidas, consigue un fugaz aparte con ZP, presidente, tenemos que hablar de Caja Madrid, me tienes que ayudar, Aguirre amenaza con cambiar la ley con el objetivo de hacerse con la Caja e impedir mi reelección… y Zapatero, con una media sonrisa, le pide calma, ya hablaremos, Miguel, pero no olvides que una Ley Autonómica se cambia con un Decreto Ley. Blesa se ha entrevistado también con José Blanco en la sede de Ferraz, para conocer la posición socialista en torno al conflicto y pedir apoyo a cambio de las oportunas contraprestaciones.

También la otra parte ha pedido el apoyo del vicesecretario general socialista. No está claro si los contactos han sido personales o telefónicos. Hay quien sostiene que Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid, ha visitado el despacho de Blanco en Ferraz en un par de ocasiones. El aludido lo niega (“yo no he ido a Ferraz, pero puedo asegurar que Blesa sí”). El caso de que, para asombro de Blanco -que es asombro compartido por la mayor parte del PP-, Nacho González se postula como futuro presidente de Caja Madrid, mediante un gran pacto con el PSOE gracias al cual los socialistas ocuparían una vicepresidencia, la dirección ejecutiva de Cibeles y el acceso inmediato a la Comisión Ejecutiva, de la que hoy están excluidos. Y hay quien sostiene también que, para engrasar el pacto, González ha contado con los buenos oficios de Eduardo Zaplana y Javier de Paz, los dos hombres de Telefónica que parecen conformar el lobby más poderoso que jamás haya pisado la piel de toro. Zaplana niega cualquier participación. “Está circulando mucha porquería. ¿Alguien en su sano juicio puede creer que Nacho González necesite a Zaplana para ir a ver a Pepe Blanco? Yo no he pisado jamás la sede de Ferraz”.

Es seguro que, tras la reunión del Consejo de la Caja celebrada el lunes 12, que ordenó al presidente de la Comisión de Control, Pablo Abejas, un fiel de Aguirre, la convocatoria de una reunión del organismo con el único punto en el orden del día de debatir su defenestración como tal, Nacho González dio por bueno la existencia del pacto con el PSOE, porque, para sorpresa de casi todos, Abejas decidió darle gusto a Blesa convocando a la Comisión de Control para el viernes 16. Aquella mañana, alguien sensato alertó a Abejas.

-Pero, Pablo, no reúnas a la Comisión, hombre, no lo hagas, por qué vas a correr ese riesgo, no ves que Beteta [Antonio] te ha facilitado la tarea con el fax que acaba de mandar inhabilitando a Serrano.

-Nada, nada, no te preocupes: me ha llamado Nacho diciéndome que palante, que vamos a ganar la votación. Pepiño Blanco le ha asegurado que los dos vocales del PSOE, además del de UGT, van a votar contra Blesa. ¡Se van a enterar!

Pero fueron Abejas, González y la propia Aguirre, al corriente del supuesto pacto con Blanco, quienes se enteraron. La Comisión, por siete votos contra seis, aprobó la destitución de Abejas y el nombramiento de Fernando Serrano, afín a Gallardón, como sustituto. Y ello gracias a que Francisco Pérez, consejero socialista, votó a favor de Blesa y en contra de las órdenes de su partido, pero en coherencia con la posición defendida por el PSOE y por él mismo en diciembre, cuando pidió por escrito la destitución de Abejas.

José Blanco, genial estratega

El hombre que acababa de hacerse tan grotesco harakiri en directo no salía de su asombro, pero cómo puede ser tan cabrón el tío este, si antes de entrar he hablado con los dos y me han prometido, faltaría más, votar contra Blesa. ¿Traición a la disciplina de partido o gesto de honestidad? Tal vez ni una cosa ni otra. Porque detrás de lo que algún predicador mediático ha calificado de “nuevo tamayazo” podría esconderse algo más. Resulta que Paco Pérez y Pepe Blanco son amigos de antiguo. Abejas explicaba después lo sucedido afirmando que “Pérez está muy cabreado con Blanco, porque lo ha utilizado en muchas operaciones y al final siempre lo deja con el culo al aire; por eso ha votado contra el PSOE”. Para ayudar a tragar esa píldora, Ferraz hizo saber que había abierto expediente a Pérez.

Las risas todavía resuenan por el oeste madrileño, con Moncloa y la calle Ferraz como epicentro de las carcajadas. Que Nacho González, y por ende Esperanza Aguirre, hayan podido llegar a creerse que Rodríguez Zapatero y José Blanco les iban a apoyar en esta guerra es de aurora boreal. Y ahí está el gran Pepe Blanco, genial estratega, prometiendo apoyo a ambos bandos y negándoselo en el momento oportuno, arremangado ahora y en traje de faena, arrojando sudoroso leña a las calderas de dos trenes, en cuyas máquinas viajan Aguirre y Gallardón, que circulan por vía única y en direcciones opuestas. Marchan ya a gran velocidad y sin frenos, porque Rajoy está a punto de caer cual fruta madura, de modo que el choque permite adivinar la desintegración de un partido en el que han dejado de creer las clases más dinámicas y liberales de este país, un partido apesebrado en la idea de la alternancia, de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas, y el usufructo de un Régimen de corrupción que se cae a pedazos. Como dijo ayer Rosa Díez, la crisis nos coge “con el peor Gobierno y la peor oposición”.

Ejemplo de esa corrupción es la historia de espías surgida en la Real Casa de Correos, donde tiene su despacho la presidenta Aguirre. Cutre Watergate a la madrileña. Que en la Comunidad no hayan rodado todavía cabezas explica bien el grado de postración al que han llegado nuestras instituciones. Lo cuenta un alto cargo policial en activo: “esto no tiene mayor historia: Paco Granados contra Nacho González, dos tíos que se odian desde siempre. Y solo a un tipo como Granados se le ocurre fichar a un grupo de policías y guardias civiles apolillados y ponerlos a jugar a los espías. Lo que ha salido es pura chapuza. Más interesante sería saber si alguien ha trincado algún cabo suelto de corrupción, que la hay y a lo grande”.

En esta historia pierde Aguirre, una mujer a la que en los últimos tiempos parecen estar aconsejando sus peores enemigos. Y pierde también Mariano Rajoy, víctima de esa pereza de siglos de que habla Primo Levi en su maravillosa Trilogía de Auschwitz (“la virtud que, en todos los climas, es más necesaria para la conquista del Poder, es el amor al Poder”). Tras los sacos terreros del antiguo edificio de Correos en Cibeles aguarda agazapado Gallardón, éste sí sediento de Poder, un tipo que hace a pelo y a pluma, preocupante figura para cualquier auténtico demócrata. Gana el PSOE, que seguramente estará en condiciones de nombrar presidente de Caja Madrid después del verano. Y gana Zapatero, que puede empezar a soñar con recuperar Madrid para el socialismo. Esperancita se lo está poniendo a huevo.

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Banco de España esperará las cifras del primer semestre para decidir si interviene alguna entidad, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 19 enero, 2009

“La situación es muy grave”, aseguran a este diario fuentes del Banco de España que exigen el anonimato. “El gobernador y su equipo han decidido dar hilo a la cometa hasta tener en su poder los resultados correspondientes al primer semestre del año en curso antes de intervenir, salvo que los problemas de liquidez obliguen a hacerlo antes”. Según estas fuentes, hay una docena de entidades que no cumplen el coeficiente de solvencia y algunas están en situación de quiebra. En la confianza de que no se dejará quebrar a ninguna Caja, el Banco de España apuesta por contemporizar para no crear alarma.

El equipo que en la plaza de Cibeles dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez está recogiendo los frutos de una política que, si bien no es nueva, se ha convertido en norma con él al frente de la institución: la relajación de la labor inspectora que le compete sobre las entidades de crédito, y la progresiva pérdida de respaldo -ergo de poder intimidatorio frente a Cajas y Bancos- del cuerpo de Inspectores por parte de la dirección del Banco, lo que se ha traducido en una merma de la eficacia de esa labor inspectora.

El brusco deterioro de la situación económica, bien perceptible antes incluso del pasado verano, ha forzado al antiguo banco emisor a multiplicar en los últimos meses sus labor de vigilancia sobre la salud y solvencia de bancos y cajas, mediante lo que el propio Banco dio en llamar “tests de esfuerzo” a que eran sometidas las entidades por parte del servicio de Inspección. La tarea fundamental encargada a los inspectores destacados en ellas tenía un doble objetivo: forzar a presidentes y consejeros delegados a gestionar adecuadamente la morosidad, y obligarles a llevar a cabo la desinversión de aquellos activos susceptibles de ser vendidos.

La efectividad de esta política tenía un dead line claro: el 31 de diciembre pasado. Era la fecha en la que el Banco tenía que comprobar el acierto de las medidas adoptadas. El resultado, más que decepcionante, es “terriblemente preocupante”, al decir de las fuentes. “En la mayoría de los casos, los activos que dijeron que iban a desinvertir no se han llevado a cabo, porque resulta muy difícil vender cosas que se compraron ya caras, y por otro lado se está gestionando fatal esa situación de morosidad en todo el sistema, entre otras cosas porque tanto echar gente a la calle, quienes se han quedado no son capaces de llevar adelante la gestión de una banca tradicional como la nuestra”.

“La consecuencia de todo ello es que los resultados que se van a dar no son ciertos y ello tanto en Cajas como en Bancos”, sostienen las fuentes. “En unos casos el beneficio real es más bajo del anunciado, y en otros son pérdidas abultadas, que en cerca de una docena de casos llegan al incumplimiento del coeficiente de solvencia y en otras, las menos, lisa y llanamente a la quiebra”.

Relajación en la disciplina supervisora

El incumplimiento de ese coeficiente, más la situación de quiebra técnica, más la ausencia de liquidez, se convierte en un coctel insuperable para algunas. ¿Cómo afronta la situación el Banco de España? “Salvo que los problemas de liquidez obliguen a intervenir antes, el gobernador ha decidido esperar a tener en su poder los resultados del primer semestre del año en curso antes de actuar, en lugar de coger por banda a los responsables de las entidades con problemas y decirles ‘ahora vas a hacer lo que yo te diga y punto’. En definitiva, se trata de dar hilo a la cometa”.

La situación pone en evidencia una grave relajación de la disciplina en lo que a la labor de policía del sistema que compete al Banco de España se refiere. La situación se puso de manifiesto con motivo del marcaje extremo que meses atrás sufrió Caja Castilla La Mancha, como informó este diario. Ante las vivas protestas de Hernández Moltó, presidente de la entidad, MAFO consintió en retirar a los cinco inspectores de la sede central de la Caja para enviarlos a trabajar en un piso en Madrid, no sin antes descabezar al propio equipo privándolo del senior que lo mandaba, que fue relevado y ocupado en otros menesteres.

“Los inspectores no se saben respaldados y han perdido toda su capacidad para imponer sus criterios ante los directivos de cajas y bancos”, prosiguen las fuentes. “Ante la gravedad de la situación, el Banco de España ha optado por capear el temporal en lugar de, con la discreción necesaria, tomar la iniciativa. Todo dependerá de que no ocurra una situación de falta de liquidez grave en el sistema”.

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Los dioses ciegan a quienes quieren perder, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 18 enero, 2009

En la agenda de Esperanza Aguirre no ha habido en la última semana más que dos temas: la presidencia de Caja Madrid y la del Real Madrid. Horas y horas dedicadas a ambos asuntos, en inacabables reuniones, comidas y cenas. Y ya podía hundirse el mundo. De forma obsesiva. Haciendo buena la máxima atribuida a Plutarco, y realidad la doble cara de una Aguirre capaz de provocar la admiración de muchos con algunas de sus iniciativas -tal que la red de hospitales y ambulatorios de que ha poblado la Comunidad de Madrid-, y mostrarse al tiempo como una irresponsable populista, dispuesta a encabezar cualquier tropelía con tal de salirse con la suya.

Compleja compañía cogió la presidenta de Madrid cuando se encadenó a Ignacio González, su vicepresidente. Ambicioso donde los haya, Nacho González, presidente a su vez del Canal de Isabel II, es uno de esos hombres a quienes manca finezza a la hora de actuar. A él le gusta irrumpir cual elefante en cacharrería, resolutivo y con cuajo, provocando toda clase de estropicios en el mobiliario de la abuela. Le pasa lo mismo con los periodistas: no admite las medidas tintas: o estás conmigo -con nosotros-, o estás contra mí. En esto, González es un hombre a la moda, porque nada hay más común en la España de nuestros días que el sectarismo que reclama fidelidad ciega y comunión diaria con los principios ideológicos –o simplemente de grupo o clan- de quien está en el Poder. Es el gran legado del socialismo al acervo cultural hispano: la filosofía del “conmigo o contra mí”.

Algún valor, por escondido, tiene necesariamente que portar el caballero, sea intelectual o moral, aunque a decir verdad sea difícil encontrar en el universo madrileño a alguien dispuesto a partirse el pecho por él. El caso es que Nacho, en cuyo descargo cabe decir que ocupa el 90% de su tiempo en tapar agujeros, entrevió su gran oportunidad –lo cuentan tal cual en los predios del PP-, cuando doña Esperanza amagó con presentarse como alternativa a Mariano Rajoy de cara al Congreso de Valencia. Amagó, pero no dio. Los apoyos resultaron ser más bien escasos. Porque si hubiera salido de Valencia investida como líder de la derecha y aspirante a la presidencia del Gobierno por el PP, don Ignacio hubiera podido hacer realidad su aspiración, convirtiéndose automáticamente en presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid. All my dreams came true.

Pero pasó Valencia y no hubo nada. Y don Ignacio se impacientó, y dicen que le dijo a la presidenta que quería dejarlo, que eran ya muchos años en la trinchera y había llegado el momento de preocuparse por el futuro de los suyos haciendo algún dinero, y que para eso ningún sitio mejor que Caja Madrid. En la planta 23 de una de las torres inclinadas de KIO, cherchez los Albertos y el caso Urbanor, reside Miguel Blesa, un señor que, desde que el dedo omnipotente de Aznar le colocara en el cargo, lleva ya 12 años al frente de la cosa. Don Miguel tampoco es un experto en hacer amigos, aunque nadie pueda negarle su mano izquierda para apacentar el variopinto rebaño político que le sostiene en la Caja.

Enamorado de la caza (el viernes 9 lo hacía, con cena previa el jueves, en la finca de Claudio Aguirre), ahora es la presa a cobrar en esta historia. En la Real Casa de Correos todo el problema consistía en quitar a uno para poner a otro. Y como con la Ley de Cajas madrileña en vigor los asaltantes tenían escasas posibilidades de éxito, deciden cambiar la Ley y listo. Asunto concluido. Podrían haber apelado, siquiera por guardar las formas, a las dificultades por las que atraviesa la Caja, metida en charcos inmobiliarios varios, pero no lo hacen tal vez intuyendo que por esa vía sería necesario jubilar al 95% de los capos de Cajas y Bancos. Lo sorprendente es que Aguirre compra ese planteamiento, tan burdamente intervencionista, tan escasamente liberal, tan malo en lo ético como en lo estético, como si relevar al presidente de Caja Madrid fuese tan sencillo como cambiar al consejero de Deportes de la Comunidad.

Y Nacho González empieza a actuar como sabe, como la Acorazada Brunete, moviendo a su antojo los peones de la Comunidad en los órganos de Gobierno de la entidad. Por las bravas. Muy lejos de las formas con que Aznar desalojó a Jaime Terceiro de la Plaza de Calenque. Franquito encargó el trabajo a Rodrigo Rato y el ministro lo citó en su despacho y, muy educadamente, como corresponde a un Rato Figaredo, entró a matar:

-Oye, Jaime, que hemos encontrado una solución estupenda para ti, y es hacerte presidente de Iberia.

-Pues mira, no se me había ocurrido imaginar que ambas presidencias fueran compatibles, pero me lo voy a pensar…

Don Rodrigo no sabía dónde meterse. El caso es que en el último minuto de 2008, con el proceso electoral en la Caja ya en marcha desde el 20 de octubre, Aguirre hizo aprobar una nueva Ley que altera la relación de fuerzas en la Asamblea General, ergo en el Consejo de Administración, sobre la base de reducir drásticamente la representación de los Ayuntamientos, sobre todo del de Madrid, donde mora su más querido enemigo.

El asalto a la torre de KIO supone abrir de nuevo en canal al PP con otra guerra civil de la que no saldrá ningún vencedor claro y sí muchos perdedores, mucha gente con heridas, muchas instituciones con el prestigio mellado. Esperanza, contra Mariano y Alberto. Es difícil creer que el alcalde Gallardón defienda a Blesa gratia et amore, porque lo que realmente le importa es impedir que González llegue a ocupar la presidencia. Rajoy, por su parte, que se juega mucho en este envite –la Caja en manos de Aguirre podría convertirse, merced a la innumerable red de favores que puede ir tejiendo entre los compromisarios populares, en pértiga idónea con la que asaltar la presidencia del partido en un futuro Congreso-, se ha puesto de perfil, como casi siempre, en otra demostración de falta de autoridad, mientras contempla cómo sus pupilos se despedazan en la arena de este circo. “Esto es lo que hay”, que dice Mariano.

Fracasa un gran pacto PP-PSOE para la Caja

Para evitar el espectáculo, alguna gente sensata que todavía queda en el PP maquinó hace meses una operación –trasladada recientemente a María Dolores de Cospedal– consistente en un gran pacto PP-PSOE para la Caja, según el cual la presidencia sería ocupada por un hombre cercano al PP en tanto en cuanto la derecha gobierne la Comunidad, al tiempo que se creaba una vicepresidencia no ejecutiva que ocuparía un hombre del PSOE, que a su vez se convertiría en el primer ejecutivo de Corporación Cibeles. Algo parecido a lo que, hasta que llegó Solbes, funcionaba en el Banco de España con el gobernador del partido del Gobierno y el subgobernador de la oposición. En teoría, se trataría de asegurar la presencia de dos hombres de prestigio, de un perfil no excesivamente partidario, al frente de la institución. La presidencia tenía un candidato claro, Luis de Guindos, ex secretario de Estado con Aznar, con el que el Génova estaba de acuerdo, mientras que el hombre del PSOE era el ex ministro Jordi Sevilla, con quien Zapatero está en deuda. El propio Jordi hizo suya la tesis, buscó apoyos amigos dentro del socialismo y llegó -cuentan los mentores de la idea- a entrevistarse con el propio ZP para venderle la operación.

Cospedal cogió al vuelo la iniciativa y se movilizó de inmediato. En Ferraz, sin embargo, José Blanco escuchó atentamente, pero guardó silencio. No se mojó, circunstancia que hace pensar que los socialistas barruntan ahora la posibilidad de alcanzar la presidencia mediante un pacto global con el resto de fuerzas no PP presentes en la Caja, posibilidad que los cambios introducidos por Aguirre en la nueva ley posibilitan. Y es que frente a los 14 votos (de un Consejo de 21) que antes se necesitaban para ser elegido presidente, ahora son suficientes 11, cifra que también podría alcanzar la izquierda contando con el voto de un independiente. Frente a la brocha gorda de un PP empeñado en jugar con fuego –resulta casi imposible imaginar a Nacho González consiguiendo esos 11 votos-, la inteligente estrategia de un PSOE que no quiere compromisos de ninguna clase, porque pretende llegar a la Asamblea General de septiembre con las manos libres para jugar sus bazas.

Razón por la cual el viernes Madrid recibió con asombro la noticia de que Blesa había conseguido desalojar de la Comisión de Control de la entidad a su presidente, Pablo Abejas, un infiltrado de Aguirre. El resultado, siete votos contra seis, equivale a decir que los dos votos socialistas contrarios a Abejas incumplieron las órdenes de Ferraz y apoyaron a quien les paga el sueldo, perfecta foto en sepia del estado de PP y PSOE y de la salud de una democracia donde solo el dinero consigue romper la férrea disciplina de partido. En la Puerta del Sol, sin embargo, sospechan que el enfado de Blanco con sus conmilitones es pura pose, y que está jugada ha sido diseñada en el mismísimo despacho de Zapatero.

Sea como fuere, a doña Esperanza ya solo le queda tirar palante e intentar matar a su enemigo por todos los medios. No hay vuelta atrás. Matarlo a un alto precio, cierto. El precio de la desestabilización de Caja Madrid en un momento particularmente crítico para la institución, que empieza a notar ya en su clientela los efectos del escándalo. La judicialización del caso parece inevitable, a menos que un golpe de sentido común, cuyo epicentro no se adivina, acabe con tanto disparate. ¡Qué gran momento para que una sociedad civil fuerte obligara a la clase política, en la calle incluso, a sacar las manos de las Cajas de Ahorros de una vez por todas!

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España camino de perdición, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 12 enero, 2009

Me llamó ayer tarde un amigo socialista que suele estar al tanto de lo que ocurre en la zahúrdas de Moncloa para decirme que, oh sorpresa, Rodríguez Zapatero, el de la dulce sonrisa, estaba deprimido, y que pocas veces la gente de su entorno le había visto con gesto tan desolado, tan superado por los acontecimientos, como este fin de semana. Días para olvidar. Datos de desempleo el jueves, medio millón de nuevos parados en solo tres meses, último terrorífico trimestre del año ocho; demoledor dato de Producción Industrial al día siguiente, viernes, con la caída más pronunciada en 16 años, y Madrid sitiado ese mismo viernes, literal y anímicamente colapsado por un nevadita de tres al cuarto, y esa sensación de frustración e ira que en otras épocas solía apoderarse de unos españoles llenos de complejos y que ya creíamos superada, porque, coño, éramos una gran potencia, lo recitaba antes Aznar como un mantra, y nos lo repite ahora Zapatitos, cuando lo cierto y verdad es que nada funciona, todo está manga por hombro, nadie asume su responsabilidad, las instituciones parecen no existir y sus líderes están desaparecidos en combate. “Como la Venus de Milo, España es una bella estatua, pero sin brazos”, que decía Joaquín Costa.

Y en esto que sale doña María Teresa por la tele, recién llegada de unas vacaciones que los españoles le hemos pagado en India, bien acompañada por una cohorte de periodistas, para pedir “tranquilidad” a esos mismos sufridos españoles, monísima ella, como siempre, con los últimos aderezos de su poblado ajuar: tranquilidad ante el colapso de Madrid, pide, y tranquilidad también, sugiere, ante la crisis abisal que se cierne sobre un país en estado de shock. Sensación general de que estamos ante algo desconocido para la inmensa mayoría de los españoles. Esto no tiene nada que ver con lo ocurrido en el 92/93. Esto es algo distinto, de una profundidad desconocida. El ritmo de destrucción de empleo es tan violento que cabe concluir que una parte importante de la Economía está colapsando, y eso contando con que, al decir de gente sabia, el daño se circunscribe de momento a la construcción y el inmobiliario, porque el verdadero ajuste no ha empezado aún en sectores tales como el turismo, la hostelería, el comercio, bancos y cajas, etcétera.

Lo cual que vuelve mi amigo monclovita a la carga para decirme que le ha extrañado mucho el súbito cambio de humor de ZP, porque en las últimas semanas parecía más contento consigo mismo que nunca, disfrutando en su papel de maquinista de La General dándole a la manivela de hacer billetes, gozando como un niño con el gasto público, gustándose en el uso y abuso de la deuda pública, deuda para que Gallardón pueda levantar por enésima vez la calle Serrano, para que los reyezuelos de los taifas autonómicos puedan seguir dilapidando a manos llenas, para aumentar el salario mínimo el doble que la inflación prevista, para… ¿Cabe escenario más idílico para un populista sin formación que el poder tirar del gasto sin que nadie le ponga colorado? Nuestro hombre es muy capaz de anunciar un día de estos una mejora de las prestaciones por desempleo, y no me extrañaría que mañana mismo, para superar el bache anímico, reúna de nuevo en Moncloa a sus banqueros favoritos y nos anuncie, tras pedirle a Pepe Pérez (Intermoney) otro par de folios para explicarlo en directo por TVE, un nuevo plan de salvamento multimillonario con cargo a las futuras generaciones de españoles. ¡Ánimo, José Luis, campeón, tú sí que puedes! Viva el gasto público. Zapatero en su salsa y España camino de perdición.

En Estados Unidos, con una tasa de desempleo situada en el 7,2%, el nuevo presidente Obama, ídolo de nuestro Zapatero remendón, se ha manifestado consternado ante la posibilidad de que el paro llegue al 10%, un guarismo insoportable para el sistema de valores de esa sociedad norteamericana tan sedicentemente individualista. En España, en cambio, los tres millones y pico de parados (13,4%) no parecen producir gran conmoción, como si esta sociedad anestesiada fuera capaz de tragarse cualquier sable sin pestañear. Y vamos camino de tasas de paro de entre el 17% y el 18% (más de cuatro millones) para finales del año nueve, con PIB negativo de entre el 2% y el 2,5%, y déficit público del 8%. En realidad, todo apunta a que 2008 se ha cerrado ya con un déficit del 3,5% para el conjunto de las Administraciones Públicas. Un desastre sin parangón en términos de empobrecimiento colectivo.

Colapso económico y crisis democrática

Empieza a resultar tedioso afirmar que la recesión de caballo a la que estamos abocados nos ha llegado en el peor momento posible: con la clase política más feble de las últimas décadas y con el propio sistema democrático en la fase más baja de su prestigio, víctima del tironeo de unos nacionalismos solo interesados en su corralito y de la incuria dolosa de las elites españolas, incapaces, si no abiertamente contrarias, a forzar un movimiento de regeneración democrática capaz de insuflar aires nuevos a la Constitución del 78. Acusamos una clamorosa falta de liderazgos. Lo del presidente del Gobierno en ejercicio es sencillamente una desgracia colectiva. Un líder digno de tal nombre hubiera creado un comité de crisis o algo parecido, un grupo reducido integrado por personas del máximo prestigio, a ser posible independientes, para, con un ministro de Economía creíble a la cabeza, y desde luego con el propio ZP, entregarse sin tregua a la tarea de adoptar iniciativas y transmitir confianza, empezando por decir la cruda verdad, convencidos todos de la urgencia histórica del momento que vivimos.

Lo que hoy tenemos, por el contrario, es un Gobierno que sigue empeñado en enmascarar la realidad, en engañar, en disfrazar la dimensión del problema. Ahora resulta que en marzo todo estará resuelto, o casi. En la tarea de expandir esta mercancía averiada se emplean a fondo a través de los medios de comunicación. Ha tomado sí, alguna medida interesante, como los avales del Estado para la emisión de deuda de bancos y cajas, una medida, además, básicamente gratis, y dieciocho iniciativas descabelladas, gasto público sin sentido de Estado ni de futuro, como la compra de activos a bancos y cajas, innecesaria, o los 9.000 millones para los Ayuntamientos, puro despilfarro. Las toman con el único argumento de fondo de que también lo hacen en otros países, y encima no las saben gestionar. Es el caso de la obra pública, asunto que ahora se antoja clave, un departamento al frente del cual sigue una señora que convierte en caos lo que toca, que no se entera de casi nada, y se ha enfrentado en bloque al sector privado.

Y lo mismo cabe decir de la oposición, cuyo estado de postración apunta firmemente a la necesidad de refundar una derecha moderna, sin adherencias del pasado. El escándalo en curso en torno al control de Caja Madrid, explica bien lo que hoy es el PP. Pero esto no le va a salir gratis a ninguno de los grandes partidos dispuestos a seguir viviendo de la sopa boba. Este guiso se va a poner muy caliente. Esta recesión, reflejo de la profunda crisis de nuestra democracia, va a tener un coste social y político importante. Ningún país, por muy narcotizado que esté por el ridículo buonismo de moda, puede soportar durante mucho tiempo un panorama como el que se cierne sobre España. En 1907, otro Roosevelt, Theodore, escribió que “cuando el hombre común pierde su dinero, se comporta sencillamente como una serpiente herida, y ataca a derecha e izquierda a todo lo que, inocente o no, atrae su atención”. Esto tendrá consecuencias trascendentes, porque todos, empezando por las clases medias, vamos a ser más pobres, lo somos ya, y algunos millones ni siquiera podrán seguir creyéndose parte de un sistema cuyos patrones siguen empeñados en perpetuarse en el Poder sobre la base de la mentira reiterada, la corrupción generalizada, la manipulación de la Justicia, el control de los medios de comunicación y el panem et circenses.

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Una clase política distinta; un país nuevo, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 5 enero, 2009

Adecento mi mesa de despacho enviando papeles viejos a la basura y me topo con un “Balance económico de la legislatura 2004-2008” que, a primeros de enero de 2008, hizo público la secretaría de Economía y Empleo del Partido Popular dirigida por Miguel Arias Cañete. Como no podía ser de otro modo, el “Balance” describía la situación heredada por el Gobierno Zapatero en marzo de 2004 y la comparaba con la existente a dos meses vista de las elecciones del 9 de marzo.

“En el año 2004, la economía española se encontraba en un claro proceso de aceleración, tras haber superado la crisis internacional del 2001-2002, sin desequilibrios básicos: el déficit exterior era muy reducido, no alcanzaba el 2,5 % del PIB; la inflación se aproximaba al 2,5%; los tipos de interés eran negativos, Euribor de 2,16%; los salarios ganaban poder adquisitivo y por primera vez las cuentas públicas estaban equilibradas gracias a una política de control del gasto público”.

“Además, los impuestos tenían una intensa capacidad recaudatoria y las reformas económicas realizadas en las dos legislaturas previas habían aumentado la flexibilidad, el nivel de competencia y la capacidad de generación de empleo de nuestro aparato productivo. Nunca en España un Gobierno había heredado una situación económica como la que recibió Rodríguez Zapatero. Nunca tampoco un Gobierno había disfrutado una legislatura con situación económica mundial tan favorable, la mejor de los últimos 50 años. Cuatro años más tarde, Zapatero y Solbes han dilapidado el capital económico recibido y van a dejar una herencia tan mala como la que dejaron en el año 1996”.

Confieso que en enero del año pasado, al comentar el “Balance” de marras, critiqué al PP por afirmar que el PSOE iba a “dejar una herencia tan mala como la que dejaron en el año 1996”, aduciendo que ello me parecía una exageración fuera de lugar que restaba fuerza a un argumentario que, por otra parte, era un perfecto resumen del deterioro experimentado por la economía española en los últimos años y, sobre todo, una contundente denuncia del nihilismo complaciente y absurdo que, en materia de reformas económicas, había presidido la primera legislatura Zapatero. Está claro que, a la vista de lo ocurrido en los últimos 12 meses, el equivocado era yo, y el señor Cañete se quedó cortó a la hora de diagnosticar lo que se nos venía encima.

Al día siguiente de que el PP hiciera público su “Balance”, el presidente del Gobierno censuraba a la derecha afirmando que “Crear alarmismo injustificado puede dañar las expectativas y es lo menos patriótico que conozco”. Aun peor, el 14 de enero de 2008, hace menos de un año, sostenía que “Acaban de darse las cifras de renta per cápita de 2006 y ya estamos por encima de la media europea. Y superamos a Italia y en el 2013 igual hemos superado en renta per cápita a Francia”.

Tan cerca como el 29 de junio pasado, preguntado por enésima por la existencia de la crisis, respondía con todo el morro que “Todo es opinable, y depende de lo que entendamos por crisis, un concepto por el que habría que preguntar a los economistas y seguramente no se pondrían de acuerdo (…) Más allá de baches (sic) como el de ahora, España tiene condiciones para ambicionar llegar a los niveles de empleo de la media europea y de pleno empleo técnico. Vamos a trabajar por ello. El Gobierno ha sido el que más ha acertado en sus previsiones”.

Era el mismo tipo que, el 27 de febrero de 2008, en un debate con Mariano Rajoy durante la campaña electoral, afirmaba tan pancho que “El Euribor lo fija el BCE”. Como era de esperar en político tan profundamente sabio, el señor Zapatero se ha entregado a una verdadera orgía de gasto público para salvar de la quema de la bancarrota a los responsables de todos los excesos cometidos en estos años, bancos y banqueros, Cajas y cajeros, inmobiliarias y ladrilleros (al único que le tocó al china fue a Fadesa, ya es mala pata, Fernando, servir de chivo expiatorio), Ayuntamientos… Los últimos en llamar a la puerta han sido los fabricantes de automóviles. Quieren 10.000 millones y los tendrán, porque todo aquel que en España tiene posibilidad de presionar al Gobierno, o corromperle, obtiene lo que quiere. Eso sí, para los que no hay un duro de crédito es para las pymes, que siguen cayendo como moscas.

La última desgracia colectiva que se nos viene encima se llama financiación autonómica. El Gobierno Zapatero se dispone a seguir costeando el despilfarro autonómico mediante la emisión de Deuda Pública. De los 310.000 millones de euros que, en números redondos, forman el presupuesto de las Administraciones Públicas (excluida la Seguridad Social) para 2009, unos 180.000 se los llevan las CC.AA., el 68% de los cuales corresponde a gasto no productivo.De modo que, con un déficit público que este año podría superar el 6% del PIB y con más de 4 millones de parados, el Gobierno está dispuesto a endeudarse para financiar el gasto corriente autonómico, algo que, en términos de daño diferido a las nuevas generaciones de españoles, es una opción política inaceptable tanto desde el punto de vista económico como social. Y ello ante el silencio cómplice del Partido Popular y el entusiasmo de una Esperanza Aguirre que salió encantada de su entrevista con Zapatero. Por eso no es extraño que, en plena galerna, Zapatitos siga cómodamente liderando las encuestas de opinión. ¡Señores Reyes Magos de Oriente, por favor, hagan algo por nosotros: quédense con esta clase política y tráigannos un país nuevo!

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El charlatán y la vaca lechera, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Economía, Política by reggio on 29 diciembre, 2008

Franklin Delano Roosevelt está de moda. Ayer mismo, un reputado columnista progre escribía en un diario, naturalmente progre, que “el revival de Roosevelt (y Keynes) en esta crisis económica, sus fórmulas para cebar la bomba y sacar a EEUU. de la recesión, debe ser un buen argumento para repensar el papel del Estado sin los prejuicios que han acompañado a la revolución conservadora del último cuarto de siglo”. Se nos viene, pues, el Estado encima, como supremo hacedor de vidas y haciendas. Se nos viene como una desgracia añadida a la tragedia de una crisis económica de dimensión histórica.

Fue H. L. Mencken, quizá el periodista y escritor norteamericano más influyente de la primera mitad del siglo XX, calificado en su día por el New York Times como “el ciudadano privado más poderoso de los Estados Unidos” en razón a la influencia que ejercía sobre toda una generación, quien con más saña atacó a Roosevelt, a quien calificaba de “un charlatán rodeado de un séquito de impúdicas nulidades, una pandilla de pedagogos autodidactas, de abogados anticonstitucionales, de devotos deslumbrados y otros magos de la misma lamentable especie”, mientras que su New Deal era “una tramoya política, una serie de estupendos milagros falsos”, con sus constantes apelaciones “a la envidia y el odio de clases”, su tratamiento del Estado como si fuera “una vaca lechera de 125 millones de ubres” y sus “frecuentes repudios de la promesas categóricas”.

No fue el único en despotricar contra el personaje. Para Howland Spencer, Roosevelt era “un nulo pretencioso, con un complejo mesiánico y el cerebro de un boy scout”. Salvadas las distancias -casi insalvables, cierto, si tenemos en cuenta que FDR tuvo que hacer frente a episodios como el ataque japonés a Pearl Harbor y la Segunda Guerra Mundial-, muchos habrán descubierto ya no pocas similitudes entre el gran Roosevelt y José Luis Rodríguez Zapatero, nuestro fabuloso Presidente Alicia. Similitudes en lo malo, quiero decir. Haría falta un mar de letras para describir adecuadamente el annus horribilis que ahora termina, pero si alguien me preguntara qué ha sido lo peor de 2008 desde el punto de vista español, diría sin dudarlo que la reelección de Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno.

Confirmación de la crisis

El segundo semestre nos ha traído la plena confirmación de la crisis económica que tantos economistas serios, a derecha e izquierda, estaban pronosticando desde hace tiempo. No me cansaré de repetirlo, pero en la segunda mitad de 2003 fui testigo de no pocas conversaciones con gente del equipo del entonces ministro de Economía Rodrigo Rato, y con el propio Rato, sobre la necesidad ineludible que el Gobierno salido de las generales de marzo de 2004 tendría de tomar medidas drásticas de ajuste para frenar el recalentamiento de una economía cuyo modelo de crecimiento estaba ya agotado. No sé si, de haber triunfado, Mariano Rajoy hubiera tenido el valor de coger ese toro por los cuernos y pasar de las palabras a los hechos. No me atrevo a pronunciarme. Lo que está claro es que el de Zapatero no tomó una sola medida en la dirección adecuada durante los cuatro años de su primera legislatura.

Hizo algo mucho peor. En los meses previos a las elecciones de marzo de 2008, en realidad desde el verano de 2007, ya era evidente que la economía mostraba síntomas claros, y no solo por el mercado inmobiliario, de hallarse en la fase descendente del ciclo. “Esa información era pública”, aseguraba el viernes Carlos Sánchez en este diario, “y por lo tanto, susceptible de ser interpretada en términos analíticos. Los gobernantes, sin embargo, optaron por callar esa verdad incómoda, y en su lugar hicieron ver a los ciudadanos que las cosas iban mejor de lo que sugerían los indicadores macroeconómicos (…) Antepusieron, por lo tanto, su interés propio frente al interés general”. Engañaron a los españoles y acusaron a la oposición de estar haciendo poco menos que terrorismo político. En realidad, Zapatero ha estado negando la realidad de la situación económica por la que atravesamos hasta ayer mismo. Crisis… ¿Qué crisis?

El engaño tuvo premio. Haber mentido al personal fue recompensado por una mayoría de españoles con un segundo mandato presidencial. Es cierto que, como norma general, el ciudadano particular poco puede hacer para cambiar el curso de la Historia, pero también lo es que en democracia dispone, al menos cada cuatro años, de un arma formidable llamada voto. Nadie hubiera podido parar la ola de una crisis que llevaba años engordando entre la incuria de nuestros gobernantes –empezando por el Aznar de la última época-, pero también lo es que podíamos haberla recibido mejor pertrechados desde el punto de vista político para hacerle frente. El resultado es que nos enfrentamos a una crisis que amenaza con llevar al paro a más de 4 millones de personas con el peor Gobierno de la democracia en el puente de mando, y con un presidente que es lo más parecido a un charlatán de feria, un indigente intelectual desde el punto de vista de los grandes desafíos económicos, que ni entonces sabía por qué crecíamos ni ahora sabe porque hemos dejado de hacerlo. Un personaje que vive al día, pendiente en exclusiva de la imagen. Un tipo al que le da igual Juana que su hermana.

El caballero de la dulce sonrisa

Tras unas semanas de terrible vacilación, el caballero de la dulce sonrisa decidió embarcarse en una alocada carrera de medidas espectaculares, dispuesto a no ser menos que los Sarkozy de este perro mundo. Les ahorro detalles. Planes de rescate multimillonarios, casi a uno por semana. La mayoría de las medidas llevan incorporado el aroma del favor a los ricos. Por ayudar a sus Riveros de turno ha sido capaz de abolir hasta la mismísima contabilidad (Real Decreto-Ley 10/2008), para que así nadie pueda quebrar. Nada extraordinario en un país donde el jefe de los empresarios pedía abolir, siquiera por un rato, el libre mercado. Medidas de apoyo a banqueros, ladrilleros, Ayuntamientos, fabricantes de coches… Lo último ha sido un aumento de las pensiones del 6%. ¿Será por dinero? Para Zapatero, las arcas del Estado son exactamente eso: “una vaca lechera de 125 millones de ubres”. El déficit lo puede todo, ergo démosle a la manivela del déficit, y a las futuras generaciones de españoles que les vayan dando.

Con la facundia que le caracteriza, el viernes dijo que “vamos a salir de la crisis. Confiar en España es optimismo. Confiar en España es realismo”. Confiar en Zapatero. Lo dicho: el vendedor de peines. Y aquel gran veredicto de Tacito sobre el emperador romano Galba: omnium consensu capax imperii nisi imperasset (según la opinión general, apto para gobernar si no hubiese gobernado). Pero Zapatero es solo la mitad del problema con el que España se enfrenta al recibir el nuevo año. La otra mitad se llama oposición.

Tanto Zapatero como Rajoy son esas “típicas figuras democráticas” a las que aludía el filósofo John Dewey, “porque la democracia, por su propia naturaleza, tiende a premiar la mediocridad”. Y si la oposición no da la talla, ¿qué me dicen de la oposición al leal opositor? Inenarrable lo de nuestra excelsa liberal Doña Esperanza Aguirre Gil de Biedma, que a última hora ha decidido modificar la Ley de Cajas de Madrid porque, a lo que parece, Miguel Blesa no le deja meter mano en la caja de la Caja como a ella le gustaría. Y con estos bueyes hay que arar. De modo que relájense, disfruten lo que puedan este fin de año y abróchense los cinturones. Viene curva.

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Artificios contables y aguinaldos navideños, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Derechos, Economía, Justicia, Política by reggio on 22 diciembre, 2008

CON LUPA

El señor Zapatero está tan entregado a remediar la crisis (¿qué crisis? ¿Es que alguna vez hubo una crisis?), que, para hacer feliz a la ciudadanía, ha decidido que las empresas en quiebra, o sea, aquéllas en que el activo realizable es inferior al pasivo exigible, dejen de serlo. Pero no porque los socios repongan los recursos que la empresa ha perdido vía ampliación de capital, no, que eso sería lo fácil. El Gobierno ha solucionado el grave problema con una sencilla modificación legal. En efecto, mediante una disposición adicional única introducida en un Decreto-Ley, ya no considera incursas en  causa de disolución a las sociedades anónimas y limitadas que, pongamos por caso, hayan perdido todos sus fondos propios y más. Basta con que las pérdidas sean por el deterioro (sic) en rúbricas del balance tan poco significativas como el Inmovilizado Material, las Inversiones en Inmuebles y las Existencias. ¿Cómo se les ha quedado el cuerpo? Esto no son artificios contables. Son milagros contables.

Se trata del Real Decreto-Ley 10/2008, publicado en el BOE del pasado viernes 13 de diciembre, que, con la que está cayendo, ha pasado casi desapercibido a pesar de su indudable trascendencia. Un escándalo mayúsculo, en un país donde los escándalos se suceden un día detrás de otro. En 1776, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América proclamó como derecho inalienable de los hombres la búsqueda de la felicidad. Nuestro Gobierno ha profundizado en la idea. Para que esa felicidad pueda alcanzarse con más facilidad, nada más apropiado que disponer, rango de ley mediante, que aquí no quiebra nadie. ¿No es fantástico? Para mí que Zapatitos se ha quedado corto, porque, ya puestos, lo mejor sería abolir la propia contabilidad, esa ciencia o técnica -depende de las escuelas- que tantos quebraderos de cabeza produce a las empresas.

Una solución alternativa podía consistir en que las empresas vuelvan a la “cuenta de la vieja”, la única que vale: la de Caja y tiro porque me toca. Los auditores internos, externos y mediopensionistas, al paro por aguafiestas y cicutas. Descubierta la magia del Decreto-Ley, sólo hay un paso en el camino de perfección por el que nuestro Gobierno nos conduce con mano firme: que, por el mismo procedimiento, disponga que no hay crisis (¿qué crisis? ¿Es que alguna vez hubo una crisis, José Luis querido, pedazo de estadista?). No sé si los parados tendrán trabajo o los empresarios tendrán créditos, pero crisis, lo que se dice crisis, ninguna. Lo ha dispuesto el Gran ZP.

Una ventaja adicional nada desdeñable del Real-Decreto que consagra el Fin de la Contabilidad es que, al no existir ninguna empresa en la desagradable situación que supone una quiebra, los bancos no tendrán que provisionar crédito de ningún tipo. ¿No es maravilloso, again? ¿Cómo no se le habrá ocurrido a Madoff? Para terminar de arreglarle el cuerpo a los banqueros ahora que estamos en fiestas, José Luis les ha preparado un aguinaldo (“regalo que se da en Navidad o en la fiesta de la Epifanía”, según el DRAE) bancario: con efectos retroactivos desde el 1 de enero pasado, banqueros y altos ejecutivos bancarios tributarán por las rentas de capital recibidas de sus propias entidades al 18%, en lugar de al 43%. Una medida de gracia solo aplicable a bancos y cajas.

Por partes. La nueva Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (LIRPF), en su art. 46, introdujo una limitación en el cómputo de los rendimientos de capital mobiliario que tributarían al tipo fijo del 18%, al excepcionar de dicho tipo a los rendimientos obtenidos por la cesión a terceros de capitales propios cuando procedieran de entidades vinculadas con el contribuyente, ya que, en estos casos, por imperativo legal, pasan a formar parte de la renta general, tributando por consiguiente a la escala general del impuesto.

Con independencia de la injusticia que late bajo semejante tratamiento fiscal, el presidente del Gobierno se ha encargado de empeorar la situación haciendo gala de su desprecio infinito a los contribuyentes. A tal efecto, la  Disposición Final Tercera, apartado Dos, del Real Decreto 1804/2008 introduce, con efectos 1 de enero de 2008, una nueva Disposición Adicional Séptima al Reglamento del IRPF que, en definitiva, supone que a partir de dicha fecha los rendimientos que satisfagan las entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro, etc.) a, pongamos por caso, sus consejeros, no se va a considerar que proceden de entidades vinculadas, a los efectos de aplicar lo dispuesto en el citado art. 46 de la LIRPF.

Es decir, los rendimientos que estos perceptores (personas físicas vinculadas a las entidades de crédito) obtengan derivados de la cesión de capitales propios tributarán al tipo fijo del 18% y no al tipo de gravamen de la escala general (un 43% para las rentas más altas), como le ocurrirá “al resto de los mortales” que se encuentren en igual situación, esto es, vinculación con entidades distintas de las de crédito. Se hace así de peor condición, en lo que a tributación se refiere, a cualquier persona vinculada con una entidad que no sea de crédito.

Conviene decir que el articulito en cuestión forma parte de un Decreto-engrudo donde, por haber, hay hasta normas relacionadas con el mecenazgo. La señora Vicepresidenta ha dicho que en su promulgación ha habido “absoluta trasparencia”, sin duda la que en Física distingue a los llamados agujeros negros. Digamos también que el Real Decreto lleva la conformidad del Consejo de Estado, aunque algunos rumores apuntan a que el “Supremo Órgano Consultivo” no habría informado de una norma fiscal que se habría introducido a última hora, lo cual podría explicar una “conformidad” que, de otro modo, implicaría un desconocimiento del Derecho por parte del alto organismo, en la forma, y una indigencia intelectual extrema, en el fondo.

Porque la norma de marras, una especie de compendio de infracciones de principios elementales en un Estado civilizado, vulnera abiertamente, ahí es nada, principios tan poco importantes como los de legalidad y jerarquía normativa, y el de igualdad ante la ley (“a igual renta, igual tributación”): arts. 14 y 31 de la Constitución Española.

El referido aguinaldo es, en definitiva, uno más en la larga lista de favores a la banca y a los banqueros, un postre muy navideño para ese gigantesco menú de rescate que, por importe de 250.000 millones, ha venido a premiar una gestión nada profesional capaz de enladrillar al lucero del alba. Y mientras el Gobierno despliega sus favores con los señores del dinero, al pequeño y mediano empresario que se deja las pestañas intentado pagar la nómina, que le vayan dando. Se le trata como lo que es: un súbdito que paga y calla.

En fin, la vida siga, y dentro tres años y pico volverán a salir elegidos, mutatis mutandis, el mismo Gobierno y la misma oposición. Cánovas y Sagasta, Sagasta y Cánovas. Extraña España la nuestra, dizque potencia mundial y democracia avanzada, pero que esencialmente responde a  esquemas propios de una sociedad estamental supuestamente abolida en el lejanísimo trienio liberal 1820-1823, clausurado a sangre y fuego por los absolutistas del Rey Felón. Feliz Navidad, queridos amigos de El Confidencial y que los Dioses repartan hoy suerte.

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