Reggio’s Weblog

Neocolonialismo agrario, de Ignacio Ramonet en Le Monde diplomatique (nº 160 febrero de 2009)

Posted in Derechos, Ecología, Economía, Justicia, Medio ambiente, Política by reggio on 4 febrero, 2009

Una de las grandes batallas del siglo XXI será la de la alimentación. Muchos países, importadores de comida, se ven afectados por el aumento de los precios. Los Estados ricos lo venían soportando; hasta que, en la primavera de 2008, se asustaron por la actitud proteccionista de naciones productoras que limitaron sus exportaciones. A partir de ahí, varios Estados con crecimiento económico y demográfico -pero desprovistos de grandes recursos agrícolas y de agua- decidieron asegurarse reservas de comestibles comprando tierras en el extranjero.

Al mismo tiempo, muchos especuladores se pusieron igualmente a comprar terrenos para hacer negocios. Convencidos de que la alimentación será el oro negro del futuro. Según ellos, de aquí a 2050, la producción de alimentos se duplicará para satisfacer la demanda mundial. “¡Invertid en granjas! ¡Comprad tierras!” repite Jim Rogers, gurú de las materias primas. George Soros apuesta asimismo por los agrocarburantes y ha adquirido parcelas en Argentina. Un grupo sueco ha comprado medio millón de hectáreas en Rusia; el hedge fund ruso Renaissance Capital, 300.000 ha. en Ucrania; el británico Landkom, 100.000 ha. también en Ucrania; el banco estadounidense Morgan Stanley y el grupo agro-industrial francés Louis Dreyfus, decenas de miles de hectáreas en Brasil, etc.

Pero quienes se han lanzado a comprar tierras por todo el mundo, son principalmente los Estados con petrodólares y divisas. Corea del Sur, primer comprador mundial, ha adquirido 2.306.000 hectáreas; le sigue China (2,09 millones), Arabia Saudí (1,61 millones), los Emiratos Árabes Unidos (1,28 millones) y Japón (324.000 ha .). Total: cerca de 8 millones de hectáreas de tierras fértiles compradas o alquiladas en el exterior. Regiones enteras han pasado a estar bajo control extranjero en países con escasa densidad demográfica y cuyos gobernantes están dispuestos a ceder partes de la soberanía nacional. Un fenómeno que preocupa. En un informe alarmante, la ONG Grain denuncia “un acaparamiento de tierras a nivel mundial” (1).

Sin campos fértiles ni agua, los países del Golfo son los que más pronto se han lanzado. Kuwait, Qatar y Arabia Saudí buscan parcelas disponibles donde sea. “Ellos poseen tierras, nosotros dinero”, explican los inversores del Golfo. Los Emiratos Árabes Unidos controlan 900.000 ha en Pakistán; y están considerando proyectos agrícolas en Kazajistán. Libia adquirió 250.000 ha. en Ucrania a cambio de petróleo y gas. El grupo saudí Binladen ha conseguido terrenos en Indonesia para cultivar arroz. Inversionistas de Abu Dhabi compraron decenas de miles de hectáreas en Pakistán. Jordania producirá comestibles en Sudán. Egipto obtuvo 850.000 ha. en Uganda para sembrar trigo y maíz…

China es el comprador más compulsivo, pues debe alimentar a 1.400 millones de bocas cuando sólo dispone del 7% de las tierras fértiles del planeta. Además, la industrialización y la urbanización le han destruido unos 8 millones de hectáreas. Y algunas regiones se están desertificando. “Tenemos menos espacio para la producción agrícola, y es cada vez más difícil elevar el rendimiento”, explicó Nie Zhenbang, jefe de la Administración Estatal de Granos (2).

China detenta tierras en Australia, Kazajistán, Laos, México, Brasil, Surinam, y sobre todo en África. Pekín ha firmado unos treinta acuerdos de cooperación con Gobiernos que le dan acceso a tierras. A veces, las autoridades de Pekín envían desde China la mano de obra; pagada a menos de cuarenta euros al mes, sin contrato de trabajo y sin cobertura social.

Por su parte, Corea del Sur ya controla en el extranjero una superficie superior a la totalidad de sus propias tierras fértiles… En noviembre de 2008, el grupo Daewoo Logistics, estableció un acuerdo con el Gobierno de Marc Ravalomanana, presidente de Madagascar, para alquilar 1,3 millones de hectáreas, o sea la mitad de las tierras cultivables de esa gran isla…

El Gobierno surcoreano también ha comprado 21.000 hectáreas para cría de ganado en Argentina, país en el cual el 10% del territorio (unos 270.000 kilómetros cuadrados) se encuentra en manos de inversores extranjeros, quienes “se han beneficiado de la actitud de los diferentes Gobiernos para adquirir millones de hectáreas y recursos no renovables, sin restricciones y a precios módicos” (3). El mayor terrateniente es Benetton, industrial italiano de la moda, que posee unas 900.000 ha. y se ha convertido en el principal productor de lana. También el millonario estadounidense Douglas Tompkins tiene unas 200.000 ha . situadas próximas a importantes reservas de agua.
En general, la cesión de tierras a Estados extranjeros se traduce en expropiaciones de pequeños productores y aumento de la especulación. Sin olvidar la deforestación. Una hectárea de bosque procura un beneficio de cuatro a cinco mil dólares si se plantan en ella palmas de aceite; o sea de 10 a 15 veces más que si se dedica a producir madera (4). Ello explica por qué los bosques de la Amazonia, de la cuenca del Congo y de Borneo están siendo sustituidos por plantaciones.

Es un retorno a odiosas prácticas coloniales, y una bomba con efecto retardado. Porque la tentación de los Estados extranjeros es la de saquear los recursos, como lo hace China, con mano de obra importada y poco beneficio local… Pero la resistencia se organiza. En Pakistán, los campesinos ya se están movilizando contra el desplazamiento de aldeas si Qatar compra terrenos en la región de Penyab. Paraguay ha aprobado una ley que prohíbe vender parcelas a extranjeros. Uruguay se lo está planteando; y Brasil estudia cambiar su legislación.

El neocolonialismo agrario le arrebata el trabajo al campesinado y crea un “riesgo de pauperización, tensiones sociales extremas y violencias civiles” (5). La tierra es un asunto muy sensible. Siempre ha provocado pasiones. Representa una parte de la identidad de los pueblos. Tocar ese símbolo podría terminar mal.

Notas:

(1) www.grain.org/m/?id=213
(2) China Daily, Pekín, 9 de mayo de 2008.
(3) Daniel Enz y Andrés Klipphan, Tierras SA. Crónicas de un país rematado, Alfaguara, Buenos Aires, 2006.
(4) Le Nouvel Observateur, París, 23 de diciembre de 2008.
(5) Le Monde, París, 23 de noviembre de 2008.

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Noticia de 2008, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Nueva España

Posted in Asturias, Ecología, Medio ambiente, Política by reggio on 27 diciembre, 2008

En la comarca, lo más destacable de este año es todo lo que rodea al proyecto de don Victorino Alonso en Tineo

Ahora que estamos casi con un pie en el estribo de 2009, lo más destacable de 2008 es todo lo que rodea al proyecto de don Victorino Alonso en Tineo, sobre todo, la resistencia y el coraje de su Alcalde, frente al silencio, más que inquietante, del Gobierno asturiano ante ello. Tengo para mí que aquí se está dilucidando algo más que una mina a cielo abierto, que aquí se dirime la contestación ciudadana ante unas amenazas medioambientales que el occidente de Asturias viene padeciendo en los últimos tiempos.

Entre las muchas cosas que la historia enseña está el hecho de que hay momentos en que, inesperadamente, la ciudadanía deja de ser sumisa. Puede que algo de esto se atisbe. ¿Por qué no? Por lo demás, las cosas se siguen repitiendo. Retrasos en las autovías, tanto en la de La Espina como en la de la costa, proliferación de parques eólicos que va en aumento, según anuncia este periódico, así como promesas que en algún momento se hicieron y que, de momento, no llevan camino de cumplirse. Por ejemplo, los saneamientos. Por ejemplo, la mejora de las comunicaciones a través de internet. Noticia de 2008 para el occidente asturiano. ¿Con qué nos quedamos? Hay asuntos que emergen de nuevo. Por ejemplo, la votación municipal que se hizo en torno al futuro de Salave, ante el planteamiento de la empresa de cómo llevar a cabo la explotación. ¿Sostiene el Gobierno autonómico una postura clara al respecto? Noticia de 2008. Tenemos casi recién estrenado un Gobierno de coalición en el que entró IU. Ya se sabe: doña Noemí heredando una Consejería, y esa misma coalición en Agricultura.

¿Se habrá hecho el señor Martín cargo de la situación? Tras todas las políticas que se vinieron llevando a cabo, desde el ámbito europeo, nacional y asturiano, el declive del campo asturiano vino siendo continuo.

¿Mandará parar la coalición? ¿Seguirá políticas que puedan ayudar a que el occidente asturiano sea algo más que envejecimiento, despoblación, canteras y cierre de explotaciones ganaderas? ¿Y qué decir de los verdes?

¿Conseguirán que las medidas que se tomen a partir de ahora no colisionen con aquellos planteamientos conservacionistas que están en su discurso político? Caso de que lleguen las ayudas prometidas por Zapatero a los ayuntamientos, ¿tienen los gobiernos municipales respectivos proyectos de inversión claros que redunden en algo más que en cosmética de mobiliario urbano, como en gran parte sucedió con aquellos fondos hace unos años en las comarcas de las Cuencas? Noticia de 2008.

Año de la crisis económica en el mundo. Puede que aquí haya sido menor novedad que en otros lugares, dado lo que viene aconteciendo en los últimos años. Noticia de 2008 en el occidente asturiano. Con todo, el pesimismo, los vaticinios catastrofistas, las profecías de vacas flacas, etc., son, como recurso intelectual, afrentas contra la inteligencia. El modo de combatirlo pasa por la ironía y por la dignidad necesariamente. A propósito de la ironía, alguien me maliciaba hoy, que si nos preguntásemos qué llegaría antes: el fin de la autovía de la Espina, o la hipotética proclamación de la tercera República, lo más probable sería que la conclusión de la autovía a la Espina aconteciese primero. Sin embargo, si hablásemos de la finalización la autovía hasta Cangas y ese advenimiento político, no estaría tan claro vaticinar el orden cronológico de tan lejanos eventos, al menos sobre el papel. A propósito de la dignidad, no vendrá mal, una vez, el recordatorio de aquello que Jovellanos dejó sentado en el sentido de que el bienestar inmediato no justifica en ningún caso poner en riesgo el futuro de las generaciones venideras. Y es que, se mire como se mire, si no se utilizan anteojeras y demagogias facilonas, la apuesta verdadera por el futuro pasa por conservar y administrar lo mejor posible la herencia recibida. En el caso del occidente asturiano, es mucho y muy variado lo que hay que preservar. Por ejemplo, su paisaje.

Por ejemplo, su extraordinaria riqueza natural. Y si hablamos de referentes, de ejemplos a seguir, nunca está de más recordar a aquellas grandes figuras que, desde Riego hasta Maldonado, pasando Augusto Barcia y Álvaro de Albornoz, hicieron de esta parte de Asturias vivero de personajes ilustres que jalonan vidas públicas ejemplares. Noticia de 2008. ¿Por qué no quedarnos con lo mejor, con el deseo de que la ironía y la dignidad sean instrumentos cargados de futuro para esta parte de Asturias en la que deseamos seguir viviendo con dignidad ciudadana, frente a sumisiones y vasallajes? ¿Por qué no decir, alto y claro, también nosotros, que no queremos resignarnos, enlazando así, negándonos a la resignación, con el discurso de la que fue la madre de las noticias en este año que se va?

¿Por qué no pasar, así, de noticia a notición?

Caca, de Ruth Toledano en El País de Madrid

Posted in Medio ambiente, Política, Sanidad by reggio on 12 diciembre, 2008

Ah, qué tontería y aburrimiento hablar de caca pudiendo hacerlo de tantas otras cosas más divertidas, interesantes y necesarias. Y no digamos de las innecesarias. Pero hay un tipo de personas a quienes su fobia a los perros parece perseguirles por las calles en forma de una profusión de cacas caninas que los demás no vemos. (Qué suerte formar parte de quienes tienen fobias más altas). Según el grado de afección de esa fobia, la persecución puede alcanzar dimensiones asesinas: hay gente que vive obsesionada por toparse con una de esas cacas que creen invaden la ciudad. Suele tratarse, por cierto, de la misma gente que jamás se ha pronunciado contra el maltrato a los animales. Donde haya buena caca en la que fijarse que se quiten la crueldad y el sufrimiento ajeno.

Luego hay otro tipo de personas que, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, sacan tajada hasta de donde ya no hay hueso que roer. Por lo que parece, una de ellas es Ana Botella, delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, quien, muy en su papel, hoy dice que “el planeta está al servicio del ser humano porque el ser humano es el centro”, así como ayer lanzó una nueva ordenanza de Limpieza y Gestión de los Residuos según la cual no recoger la caca del perro puede suponer una multa de entre 90 y 1.500 euros. Mi visión del mundo es muy distinta a la de esta señora antropecentrista, pues no sólo descreo de la existencia de un mundo dividido en centro y, consecuentemente, en periferia, sino que considero que el ser humano es un aspecto más de un universo del que todo forma parte, incluida la caca. Así que, en fin, como la cosa va de caca, adelante, hablemos de caca. Yendo por delante que soy una persona casi normal y que el hecho de no recoger la caca del perro me parece muy mal (por dos razones: una, que es una guarrada; y otra, que sirve de excusa a los que detestan a los perros). Veamos, pues, las montañas de caca que nos rodean.

Para empezar, en el municipio de Madrid puede resultar más caro no recoger la caca de un perro que maltratarlo o abandonarlo. Los procesos que se ven obligados a seguir los protectores de los perros maltratados y abandonados para que los culpables sean castigados son interminables, caros y dificultosos, para finalmente, en la mayoría de los casos, lograr una multa o una condena casi simbólica. Y eso sí que “perjudica la imagen de la ciudad”, como dice esta señora del centro. Del mundo. Eso sí que es caca. De la moral. Caca es el estado en que se encuentran las perreras municipales, los medios de que disponen, los métodos que utilizan, el destino de los pobres animales que van a caer en sus redes.

Caca es la dejadez, el ninguneo, la falta de apoyo, el desprecio con el que conviven las asociaciones protectoras, los albergues en donde tienen la suerte de dar con sus huesos los miles de perros y gatos apaleados, quemados, atropellados, despellejados. Suerte de no sacrificados y de que los voluntarios ignorados por las instituciones, también abandonados, dediquen su tiempo, su dinero y su ánimo a fomentar y conseguir una adopción. Caca es no poder llevar suelta a mi perrita (de nombre Poca; de raza chihuahua; 1.200 gramos de peso) por el Retiro, a riesgo de ser perseguida, amenazada y multada por motoristas uniformados que rompen nuestra armonía. Caca es que las mejores personas, las que derrochan bondad, las que defienden a quienes no pueden hacerlo, las que cuidan de los más débiles, sean tratados por ello como delincuentes. Sí, hay que retirar la caca del perro de la vía pública, pero también (antes incluso, ¿no?) hay que retirar palabras que ensucian mucho, como que sea necesario el ensañamiento para que la ley considere maltratado a un animal.

Para seguir, dice esta señora de centro que las cacas de los perros “suponen un riesgo enorme para la salud de las personas”. Un riesgo mucho mayor, según alguien que sabe tanto del planeta y del ser humano, que aquellos niveles de dióxido de carbono que superan en mucho los niveles permitidos por la UE pero que ella denomina “polvo africano”. Caca es que la sanidad se privatice (ya, ya sé que no es cosa de ustedes, que es cosa de la señora de los calcetines, que ustedes nunca lo harían -qué raro que sean de la misma cuerda-) y la gente esté en los pasillos de los hospitales públicos. Caca es que se eliminen los árboles, bancos y zonas de recreo de las plazas para hacer de ellas unas pistas de cemento donde ni siquiera se puede pasear plácidamente con un perro. Caca que el Ayuntamiento no proteja a los gatos del Retiro y del Botánico. Apesta, desde luego, pero a caca insensible y recaudatoria.

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Los que se quieren comer el mundo /I, de Silvia Ribeiro en La Jornada

Posted in Ecología, Economía, Medio ambiente, Política by reggio on 7 diciembre, 2008

Inmersos en una enorme crisis del capitalismo, madre de muchas crisis convergentes, se rescata con dinero público a las más grandes empresas privadas del planeta, mientras siguen aumentando los pobres y hambrientos y el caos climático. Según el economista Andrés Barreda, estamos en una crisis de brutal sobreacumulación capitalista: gigantesco vómito de quienes creyeron que se podían tragar el mundo, pero no pudieron digerirlo.

Largamente acuñadas, las crisis actuales tienen un contexto de concentración creciente del poder corporativo, apropiación de recursos naturales y desregulación o leyes en favor de empresas y especuladores financieros, que ha aumentado sin pausa en las últimas décadas. En 2003, el valor global de fusiones y adquisiciones fue un millón 300 mil millones de dólares (1.3 billones). En 2007 llegó a 4 mil 48 billones. En la industria alimentaria, el valor de las fusiones y compras entre empresas se duplicó de 2005 a 2007, llegando a 200 mil millones de dólares. La debacle financiera terminó con algunas de ellas, favoreciendo oligopolios aún más cerrados.

¿Qué significa esto para la gente común? El informe del Grupo ETC De quién es la naturaleza (www.etcgroup.org) ofrece un análisis en el contexto histórico de la concentración corporativa de sectores clave en las últimas tres décadas. Desde entonces, el Grupo ETC ha seguido las maniobras de mercado de las autodenominadas “industrias de la vida”, (biotecnología en agricultura, alimentación y farmacéutica). En el nuevo informe, se agregan las empresas detrás de la convergencia de biotecnología con nanotecnología y biología sintética, que promueven nuevas generaciones de agrocombustibles y más allá: intentan generar una economía pospetrolera basada en el uso de carbohidratos y vida artificial.

El sector agroalimentario sigue siendo uno de los ejemplos más devastadores, por ser un rubro esencial: nadie puede vivir sin comer. Es, además, el mayor “mercado” del mundo. Por ambas razones, las trasnacionales se lanzaron agresivamente a controlarlo. En las últimas 3-4 décadas, pasó de estar altamente descentralizado, fundamentalmente en manos de pequeños agricultores y mercados locales y nacionales, a ser uno de los sectores industriales globales con mayor concentración corporativa. Para ello fue necesario un cambio radical en las formas de producción y comercio de alimentos. Gracias a los tratados de “libre” comercio, la agricultura y los alimentos se transformaron de más en más en mercancías de exportación en un mercado global controlado por una veintena de trasnacionales.

Según un informe de la FAO sobre mercados de productos básicos, a principios de la década de 1960, los países del sur global tenían un excedente comercial agrícola cercano a 7 mil millones de dólares anuales. Para fines de los 80 el excedente había desaparecido. Hoy todos los países de sur son importadores netos de alimentos.

En la década de 1960, casi la totalidad de las semillas estaban en manos de agricultores o instituciones públicas. Hoy, 82 por ciento del mercado comercial de semillas está bajo propiedad intelectual y 10 empresas controlan 67 por ciento de ese rubro. Estas grandes semilleras (Monsanto, Syngenta, DuPont, Bayer, etcétera) son además propiedad de fabricantes de agrotóxicos, rubro en el cual las 10 mayores empresas controlan 89 por ciento del mercado global. Que a su vez están representadas entre las 10 más grandes en farmacéutica veterinaria, que controlan 63 por ciento del rubro.

Los 10 mayores procesadores de alimentos (Nestlé, PepsiCo, Kraft Foods, CocaCola, Unilever, Tyson Foods, Cargill, Mars, ADM, Danone) controlan 26 por ciento del mercado, y 100 cadenas de ventas directas al consumidor controlan 40 por ciento del mercado global. Parece “poco” en comparación, pero son volúmenes de venta inmensamente mayores. En 2002, las ventas globales de semillas y agroquímicos fueron de 29 mil millones de dólares; las de procesadores de alimentos, 259 mil millones, y las de cadenas de ventas al consumidor, 501 mil millones. En 2007, esos tres sectores aumentaron respectivamente a 49 mil millones; 339 mil millones y 720 mil millones de dólares. De las semillas al supermercado, las trasnacionales dictan o pretenden dictar qué plantar, cómo comerlo y dónde comprarlo. Frente a las crisis nos recetan más de lo mismo: más industrialización, más químicos, más transgénicos y otras tecnologías de alto riesgo, y más libre comercio. No es extraño, ya que todas están entre los que más han lucrado con el aumento de precios y hambrunas: obtuvieron ganancias que van hasta 108 por ciento más que en años anteriores. Pero pese a que pretenden controlar todo, mil 200 millones de campesinos siguen teniendo sus propias semillas, y aunque Wal Mart sea la empresa más grande del mundo, 85 por ciento de la producción global de alimentos se consume cerca de donde se siembra –la mayoría en el mercado informal.

Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC.

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El clima para el cambio, de Al Gore en El Mundo

Posted in Ecología, Medio ambiente by reggio on 11 noviembre, 2008

TRIBUNA LIBRE

La estimulante y novedosa opción que ha tomado el pueblo estadounidense al elegir a Barack Obama como nuestro 44º presidente sienta las bases de otra decisión trascendental que él, y todos nosotros, hemos de tomar el próximo mes de enero: la de iniciar un rescate de emergencia de la Humanidad ante la amenaza inminente y galopante que plantea la crisis climática. La revolucionaria idea de la Declaración de Independencia americana de que todos los seres humanos nacen iguales, es hoy el marco en el que se produce la renovación del liderazgo estadounidense en un mundo que necesita, desesperadamente, proteger su legado esencial: la integridad y habitabilidad del planeta.

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático -autoridad mundial sobre la crisis del clima tras 20 años de estudio detallado y cuatro informes unánimes- asegura que las pruebas son «inequívocas». Así que pido, por favor, que salgan de su letargo quienes todavía sienten la tentación de desestimar las alarmas cada vez más urgentes que nos llegan de los científicos de todo el mundo, ignorando la fusión del casquete polar ártico y el resto de advertencias apocalípticas que nos lanza el propio planeta, y quienes esbozan una expresión de hastío ante la simple mención de esta amenaza existencial para el futuro de la especie humana. Nuestros hijos y nietos necesitan que todos reconozcamos la realidad, antes de que sea demasiado tarde.

Ahora llegan las buenas noticias: los audaces pasos que se han de tomar para solucionar la crisis climática son exactamente los mismos que deberían darse para solucionar la crisis económica y la crisis del abastecimiento de energía. Economistas de todo el espectro ideológico (entre ellos, Martin Feldstein y Lawrence Summers) están de acuerdo en que una inversión cuantiosa en infraestructuras que requieran mucha mano de obra es la mejor manera de revitalizar la economía estadounidense de un modo rápido y sostenible. Y muchos de ellos coinciden también en que ésta perderá posiciones si se siguen gastando cientos de miles de millones de dólares al año en importar petróleo del extranjero. Además, los expertos en seguridad nacional tanto del Partido Demócrata como del Partido Republicano coinciden en que si el mundo pierde de repente el acceso al petróleo de Oriente Próximo EEUU se verá ante una peligrosa vulnerabilidad estratégica. Como dijo Abraham Lincoln en la hora más oscura de EEUU, «ante la ocasión se amontonan las dificultades, y nosotros debemos alzarnos con ella. Dado que nuestra situación es completamente nueva, tenemos que pensar desde cero, y actuar desde cero». En nuestra situación actual, pensar desde cero exige que descartemos una definición obsoleta y fatalmente fallida del problema al que nos enfrentamos.

La semana pasada se cumplieron 35 años desde que el presidente Richard Nixon creó el Proyecto Independencia, que marcó como objetivo nacional que, en un plazo de siete años, Estados Unidos desarrollaría «el potencial para cubrir las necesidades energéticas sin depender de ninguna fuente extranjera». Aquella declaración se produjo tres semanas después de que el embargo del petróleo árabe hiciera subir el precio del crudo por las nubes y despertara la conciencia de los estadounidenses ante los peligros de la dependencia del petróleo extranjero. Y, no por casualidad, aquello sucedió sólo tres años después de que la producción petrolífera de EEUU tocara su techo.

En aquel momento, Estados Unidos importaba menos de la tercera parte del petróleo que consumía. Pero hoy -después de que los seis presidentes que han sucedido a Nixon anunciaran un plan en términos similares a los del Proyecto Independencia-, la realidad es que la dependencia energética estadounidense se ha duplicado hasta casi los dos tercios. Y mucha gente tiene la impresión de que la producción mundial de petróleo está en su máximo o muy cercana a él.

Hay quien sigue viéndolo como un problema de producción doméstica. Sólo con que incrementáramos la producción de petróleo y carbón dentro de las fronteras de EEUU, aseguran, el país ya no tendría que depender de las importaciones desde Oriente Próximo. Y con ese objetivo, hay quien ha ideado nuevas técnicas, más sucias y caras aún, para extraer los viejos combustibles de siempre: carbones líquidos, pizarra de petróleo, arenas de alquitrán y tecnología de carbón limpio.

Sin embargo, en todos los casos, los recursos en cuestión son demasiado caros o contaminantes o, por lo que se refiere al carbón limpio, demasiado quiméricos como para que marquen alguna diferencia en la protección de nuestra seguridad nacional o del clima mundial. De hecho, quienes gastan cientos de millones en promocionar la tecnología del carbón limpio omiten sistemáticamente el hecho de que en Estados Unidos hay poca inversión, y ni un solo proyecto probatorio a gran escala, sobre la captura e inhumación segura de toda esta polución. Si la industria del carbón logra cumplir su promesa, entonces la apoyo por completo. Pero, mientras llega ese día, sencillamente no podemos seguir basando la estrategia para asegurar la supervivencia del hombre en una ilusión cínica e interesada.

He aquí lo que podemos hacer ahora. Podemos realizar una gran e inmediata inversión estratégica que ponga a la gente a trabajar en la sustitución de las tecnologías decimonónicas, que dependen de combustibles caros y peligrosos basados en el carbón, por otras más propias del siglo XXI, que empleen la energía del sol, el viento y el calor natural de la tierra.

Quiero esbozar, a continuación, un plan para dar un impulso a EEUU, y que le permitiría producir el 100% de la electricidad a partir de fuentes no carbónicas en los próximos 10 años. Es un plan que nos acercaría, de manera simultánea, a soluciones para la crisis climática y la crisis económica, y que crearía millones de nuevos empleos.

En primer lugar, el nuevo presidente y el nuevo Congreso deberían ofrecer a gran escala incentivos a la inversión para construir plantas termosolares concentradas en los desiertos del suroeste, granjas eólicas en el corredor que se extiende desde Texas a las Dakotas, y plantas avanzadas en los puntos geotérmicos que puedan producir grandes cantidades de electricidad.

En segundo lugar, EEUU tendría que planificar y construir una red nacional inteligente y unificada para transportar la electricidad procedente de energías renovables desde los focos rurales, donde mayoritariamente se producirá, a las ciudades donde mayoritariamente se consumirá. Pueden diseñarse nuevas líneas subterráneas de alto voltaje y escasas pérdidas, equipadas con recursos inteligentes que proporcionen a los consumidores información sofisticada y herramientas de fácil uso para conservar la electricidad, eliminar las ineficiencias y reducir sus facturas energéticas. El coste de esta red moderna (400.000 millones en 10 años) palidece si se le compara con la pérdida anual de 120.000 millones que sufren las empresas estadounidenses debido a los fallos en cascada, endémicos en nuestras actuales líneas eléctricas, anticuadas y disgregadas.

En tercer lugar, deberíamos ayudar a la industria automovilística (no sólo a los Tres Grandes del sector, sino también a las nuevas empresas innovadoras) a reconvertirse en fabricantes de coches híbridos que funcionen con la electricidad renovable que estará disponible en cuanto el resto del plan madure. En combinación con la red unificada, un parque automovilístico nacional de vehículos híbridos ayudaría a solucionar el problema del almacenaje de electricidad. Pensemos en ello por un momento: con esta clase de red, los coches podrían cargarse fuera de las horas punta de consumo de energía; durante las horas punta de consumo, cuando hay menos coches en la carretera, podrían devolver su contribución de electricidad a la red nacional

En cuarto lugar, habría que embarcarse en un esfuerzo nacional para equipar a los edificios con un mejor aislamiento, iluminación y ventanas energéticamente eficientes. Aproximadamente el 40% de las emisiones de dióxido de carbono que se generan en Estados Unidos procede de los edificios, y detener esta polución significaría también ahorrar dinero a los propietarios y empresarios. Esta iniciativa tendría que acompañarse de una proposición en el Congreso que ayudara a los estadounidenses agobiados por hipotecas superiores al valor de sus hogares.

Por último, EEUU debería liderar el proceso, poniendo un precio al carbón dentro de sus fronteras y dirigiendo al mundo hacia la sustitución, el año que viene en Copenhague, del tratado de Kioto por uno más eficaz que fije un límite a las emisiones mundiales de dióxido de carbono y anime a los países a invertir en formas eficientes para reducir los gases de efecto invernadero.

Por supuesto, la mejor manera -en realidad, la única- de garantizar un acuerdo mundial que salvaguarde nuestro futuro es que Estados Unidos vuelva a ser el país con la autoridad política y moral necesaria para liderar al mundo hacia una solución. Mirando adelante, tengo grandes esperanzas de que no nos faltará el coraje de acometer los cambios necesarios para salvar nuestra economía, nuestro planeta, y, en última instancia, a nosotros mismos.

En una era de transformación anterior en la historia de EEUU, el presidente John F. Kennedy retó a nuestro país a llevar a un hombre a la luna en el plazo de 10 años. Ocho años y dos meses después, Neil Armstrong puso el pie en la superficie lunar. La edad media que tenían los ingenieros de sistemas que aquel día celebraron el acontecimiento desde la sala de control de Houston era de 26 años, lo que significa que tenían 18 cuando Kennedy anunció su desafío.

De un modo similar, este año ha presenciado la aparición de unos jóvenes estadounidenses cuyo entusiasmo ha galvanizado la campaña de Barack Obama. Hay pocas dudas de que este mismo grupo de jóvenes enérgicos desempeñará un papel esencial en este proyecto, que garantizará el futuro de EEUU como nación y, una vez más, convertirá lo que parecía un objetivo imposible en un éxito que servirá de inspiración a otros.

Al Gore fue vicepresidente de EEUU entre 1993 y 2001. Es fundador de la Alianza para la Protección del Clima y Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional y Premio Nobel de la Paz, por su contribución a la lucha contra el cambio climático.

© Mundinteractivos, S.A.

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El Musel, un escándalo que no existe en la sociedad asturiana, de Juan Vega en su Blog

Posted in Asturias, Economía, Justicia, Medio ambiente, Política, Sociedad by reggio on 11 septiembre, 2008

Fernando Menéndez Rexach y José Luis Diaz Rato, en la rueda de prensa en la que la Autoridad Portuaria reconoce el sobrecoste de El Musel

Fernando Menéndez Rexach y José Luis Díaz Rato, presidente y director de la Autoridad Portuaria de Gijón

Como bien apunta nuestro colaborador Portuario, en Asturias ha quedado definitiamente al descubierto la manera en que aquí se gestionan los fondos públicos. Hablamos de cifras escalofriantes que no necesitan ser pormenorizadas otra vez, aunque baste con recordar que los 135 millones de euros solicitados a Europa -esos son los fondos que están paralizados-, son una parte de los 216,3 millones sin IVA de un sobrecoste escalofriante, correspondiente a una obra que en su momento se licitó en 580 millones. Un sobrecoste que en Europa se presentó como segunda fase de un proyecto en el que no existen fases. Es decir, el sobrecoste, que no ha sido explicado ni en el Parlamento asturiano (las excusas sobre las canteras resultaron patéticas, pues no había ni contratos cuando se adjudicaron las obras), ni en el Parlamento español, se intentó cargar a los Fondos de Cohesión, camuflado por un concepto diferente, como si no fuese un sobrecoste, en definitiva, como si aquí no hubiera pasado nada.

Es más, el Consejero Francisco González Buendía se atrevió a afirmar en la Junta General del Principado, que es un dinero que no aportan los ciudadanos asturianos, que sencillamente dejan de contar con esa cantidad para sus obras públicas.

La Autoridad Portuaria, un engendro administrativo que oscila entre el derecho privado y el derecho público, y que utiliza esa singularidad para dotarse de una especial opacidad -su gestión depende a la vez de Asturias y Madrid-, no es un ente ajeno a las decisiones de políticos con nombres y apellidos, pues tanto el nombramiento de su presidente, como el de la mayoría del consejo de administración, depende de nuestra comunidad autónoma, y tan grande es el tejido de complicidades allí desarrollado, que nada menos que todos los firmantes del llamado ACEBA, patronal y sindicatos, junto con el propio Gobierno, constituyen el núcelo duro de ese organismo, junto con el presidente de la Cámara de Comercio de Gijón,  un hombre de la máxima confianza del presidente Vicente Álvarez Areces, que ocupa allí un lugar muy relevante.

Es terrible pero cierto. El gobierno y los agentes sociales asturianos, que tanto dinero canalizan al margen del control de los organismos habilitados por la legalidad para gestionar la concertación social, como como es el caso del Consejo Económico y Social -que lleva muchos años vacío de competencias- están en el corazón de una jugada que está siendo rechazada por la Unión Europea, por su más que evidente falta de adecuación a la legalidad en la gestión de los contratos públicos.

Cuando publicamos esta noticia, ya perfectamente conocida por todos los protagonistas de la actualidad. Pasaron las horas. Y sin embargo, en los periódicos del día no se publica otra cosa que lo que ya sabíamos. No hay comentarios al respecto. Nada que hacer. Nada que decir.

Los Verdes, denunciantes de la situación en Europa, han El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria paseando por Gijón, el dia en que se aprobó la tramitación del sobrecoste rechazado por Europadesaparecido del mapa. Al fin y al cabo, su coalición ya está negociando entrar en el gobierno al que han denunciado, lo que no hace sino incrementar las sospechas de quienes temen que en realidad la denuncia no sea otra cosa que una palanca para recuperar los cargos y la financiación perdida tras la salida de IU del ejecutivo.

En cuanto al Partido Popular, su situación es aún más descorazonadora. El PP no parece tener ya el menor interés en jugar el papel que la Constitución le otorga en el juego político de las instituciones, sumido como está en el debate interno abierto ante su próximo congreso. Todo el mundo teme equivocarse, y los posibles candidatos buscan el respaldo de las fuerzas vivas para sus aspiraciones. ¿Qué fue de la petición de comparecencia en el Congreso del Presidente de Puertos del Estado? En tal situación, para qué mojarse ante un fraude clamoroso.

¿Puede aceptar resignadamente una sociedad la evidente malversación de dinero público sin que ninguna instancia representativa tenga nada que decir? Pues sí, en el caso de Asturias es así.

Habrá que estar atentos a las reacciones que aún se puedan producir, pero si algo es ya evidente, es que se diga lo que se diga, ya serán reacciones tardías, pues si viviésemos en una sociedad sana, debería haberse producido una inmediata catarata de dimisiones.

Aceptando que nuestra sociedad está enferma, y que se puede confirmar lo sucedido en El Musel sin que dimita nadie, lo siguiente sería una intervención enérgica de la oposición política. Pero ni eso. Así se confirma que nos encontramos en el peor de los escenarios posibles. No hay oposición, ni a la izquierda ni a la derecha del gobierno. No hay medios de comunicación -ellos también tienen la obligación de editorializar-, no hay intelectuales, no hay nada.

Y lo más grave es que esta tremenda corrupción que trufa nuestra convivencia, es en gran medida responsable de la crisis que estamos viviendo. ¿O alguien cree que la putrefacción de nuestra vida pública no es en gran parte la causa directa de la crisis que estamos empezando a padecer?

Etiquetas: 216, Unión Europea, Vicente Álvarez areces, 135 millones de euros solicitados a Europa, Fondos de Cohesión, Francisco González Buendia, ACEBA, sobrecoste, El Musel, 3 millones sin IVA, Los Verdes, autoridad portuaria
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Georgia: otra guerra con olor a petróleo y Gas, de Juan Vega en su Blog

Posted in Economía, Energia, Internacional, Medio ambiente, Política by reggio on 27 agosto, 2008

Gerhard Schröder, presidente del gasoducto Northstream

La guerra que ha enfrentado a Moscú con Tiblisi entre el 8 y el 12 de agosto, iniciada tras el manto mediático de protección que proporcionó a Rusia la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos, tiene una clara motivación con olor a petróleo y gas, tal y como expone el asunto Jean-Michel Bezat, en un artículo publicado en Le Monde, titulado “Moscou veut garder le contrôle du pétrole et du gaz d’Asie centrale“.

Afirma Bezar, que “todo lo que desestabiliza Georgia, paso decisivo para el itinerario que sigue el petróleo y el gas del Caspio hacia Europa, es bueno para los rusos”, y  añade que “la cuestion va mucho más allá de este pequeño país: americanos y europeos quieren rodear Rusia e Irán, abriendo nuevas vías para asegurar una mayor seguridad energética”. Por su parte, Rusia, “pretende conservar o reconquistar el control de las exportaciones de gas y petróleo, también en las repúblicas ex soviéticas de Asia central, como Azerbaidján, Kazajstán y Turkmenistán”.

Así, durante el conflicto, Rusia no hizo otra cosa que advertir su disposición a tomar el control de los puertos georgianos del Mar Negro: “sus bombas y sus obuses no han caído lejos del oleoducto Bakú-Tiblisi-Ceiján (BTC), que une el Caspio con el Mediterráneo, atravesando territorio de Georgia. No hizo falta más para demostrar que los tubos que sortean Rusia están al alcance de los cañones rusos y que reaparece el fantasma del aprovisionamiento de Europa”.

Termina de describir el panorama geoestratégico que condicionaVladimir Putin y Dmitri Medvedev este conflicto: “hasta la construcción del BTC -firmemente apoyada por Washington- la mayor parte del petróleo de Asia central con destino a Europa, atravesaba por el puerto ruso de Novorossisk. Tras la entrada en servicio en 2005 del oleoducto BTC por el que circula a diario un millón de barriles (más del 1% del petróleo mundial), se han podido evitar los estrechos turcos que retrasan el transporte y multiplican los riesgos de colisión y mareas negras. Y sobre todo, evitan pisar territorio ruso y armenio”.

Así pues, a través de Georgia transita un tercio del petróleo del Caspio, ya que “es la única vía de exportacion del petróleo del Caspio que no pasa por territorio ruso o por los estrechos turcos que están saturados”, recuerdan Timothy Krysiek y Paulina Freedenberg en una nota del Cambridge Energy Research Associates (CERA), publicada a mediados de agosto en pleno conflicto. “si los combates entre Rusia y Georgia persisten y desembocan en una inestabilidad generalizada en el sur del Cáucaso, las consecuencias a medio y a largo plazo para el petróleo y el gas del Caspio serán graves”, añaden estos expertos de un grupo que está próximo a los medios petroleros americanos, según Bezat.

No debe olvidarse que tras la crisis ruso-ucraniana de enero del 2007, que produjo un grave problema de abastecimiento de gas a Europa, la UE dispuso que el proyecto Nabucco era prioritario. “Financiado por empresas privadas o públicas que aportaron cinco mil millones de euros, este gasoducto de 3.400 kilómetros debe trasladar el petróleo del Caspio hasta Austria, pasando por Georgia, Turquía, Bulgaria, Rumanía y Hungría”.

Seis meses después de que se anunciase la construcción del Nabucco, “Gazprom anunció a su vez la construcción de otro gasoducto rival, junto con el grupo petrolero italiano Eni, el Southstream, que rodea Ucrania para alimentar también a Europa. Vladimir Putin llegó al refinamiento de proponer a Romano Prodi, presidente saliente del consejo italiano, que tomase la cabeza del consorcio encargado de su construcción. Esta vez, con menos éxito que el que consiguió cuando propuso que el gasoducto gigante que unirá Rusia y Alemania por el Báltico, el Northstream, fuese presidido por el ex canciller alemán Gerhard Schröder“.

Concluye su artículo Bezar, afirmando que “es necesario no equivocarse de estrategia y no ver a Rusia como una amenaza para la seguridad energética, anuncian algunos expertos, que consideran la diplomacia europea excesivamente agresiva. Lo esencial del gas que aprovisionará a Europa durante los próximos treinta años, vendrá de Rusia e Irán, pues esos dos países disponen del 42% de las reservas mundiales, recuerdan. Nabucco no será viable más que con gas ruso o iraní”.

Romano Prodi

Etiquetas: Southstream, Timothy Krysiek, Paulina Freedenberg, Northstream, proyecto Nabucco, Jean-Michel Bezat, Vladimir Putin, Gazprom, Le Monde, Eni, Cambridge Energy Research Associates, Romano Prodi, Gerhard Schröder

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¿Nucleares? No, ni gracias, de Javier Ortíz en Público

Posted in Ecología, Economía, Energia, Medio ambiente by reggio on 26 agosto, 2008

No paran de aparecer artículos de prensa y de emitirse programas de radio y televisión que tratan de convencernos de que estamos llenos de prejuicios bobos sobre la industria nuclear.

No quiero simplificar. Sé que es de justicia distinguir entre aquellos que expresan esa opinión honradamente, porque así lo ven, y los que se sueltan ese rollo porque cobran de las eléctricas para hacerlo.

En todo caso, puedo asegurarles a ustedes que las multinacionales (y nacionales) de la industria nuclear se dejan una pasta gansa año tras año para que ese idea no desaparezca del primer plano de la actualidad.

Y también puedo asegurar que el debate está mal planteado. Deliberadamente mal planteado.

La cuestión no es si la industria nuclear, en general, podría ser de mayor o menor utilidad, bien controlada y puesta al servicio desinteresado de la Humanidad, sino determinar los peligros que tiene esta industria nuclear (la industria nuclear realmente existente), que ni está debidamente controlada ni está puesta a más servicio que el de sus ejecutivos y accionistas.

La producción de energía por vía nuclear, considerada en abstracto, presenta ventajas innegables y desventajas bien conocidas. Sabemos que afecta mucho menos a la atmósfera que el consumo de combustibles fósiles, nos consta también que aún no se ha encontrado un modo inocuo de deshacerse de los residuos que produce la fisión nuclear, etc. Vale. Pero todo eso, que debería ser lo principal, es secundario, porque de lo que estamos hablando no es de qué conviene o no conviene a la colectividad, sino de qué da más o menos beneficios a unos señores con muchísimo dinero y aún más influencias. Influencias también sobre los organismos estatales encargados de vigilarlos.

Bastantes de ustedes habrán visto la película El síndrome de China. Ayer, según leía las noticias sobre cómo los servicios de seguridad de Vandellós II trataron de impedir la entrada a los bomberos de la Generalitat tras el incendio que se produjo en la central, pensé que, una vez más, la naturaleza imita al arte.

Hacen con nosotros lo que les da la gana. Y los que no aplaudimos, bostezamos.

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Energía: lo público y lo privado, de Carlos Taibo en laRepública.es

Posted in Ecología, Energia, Medio ambiente, Política by reggio on 24 agosto, 2008

Quiere uno creer que entre nosotros va ganando terreno, paulatinamente, la conciencia de que el planeta no da para más. De resultas, la idea de que debemos tomarnos en serio la perspectiva de reducir los niveles de consumo y desdeñar las presuntas virtudes del crecimiento económico se impone en paralelo con la búsqueda incipiente de otras formas, más benignas y austeras, de organización de nuestras sociedades.

Hay quien dirá, en un argumento respetable, que la sensibilidad en lo que hace a estas cuestiones ha alcanzado incluso, siquiera sea livianamente, a nuestros gobernantes. Bastará con invocar al respecto el designio, formulado días atrás por el ministro de Industria, y al parecer no acompañado -bien es cierto- de medidas precisas, en el sentido de acometer una reducción de un 10% en el gasto energético de la maquinaria política y administrativa que dirige.

Se antoja extremadamente llamativo, sin embargo, que la certificación de que despilfarramos energía que se sigue, inevitablemente, de la decisión impulsada por el señor Sebastián en modo alguno conduce a trasladar a la ciudadanía el mensaje de que debe asumir, también, un cambio significativo en su conducta ante estos menesteres. Si uno quiere ser puntilloso estará obligado a reconocer que lo que acabo de señalar tiene, con todo, una excepción aparentemente relevante en la forma de las constantes recomendaciones que nuestros gobernantes han formulado, en los últimos años, en lo que atañe a la necesidad imperiosa de reducir el consumo de agua. No debe perder de vista el lector, sin embargo, que la excepción que nos ocupa se sitúa en un terreno muy singular, que en los hechos – parece – la anula como tal: la mayoría de los trechos de la economía del agua tienen un carácter público, o parapúblico, de tal suerte que la presencia de los intereses privados en el mercado correspondiente es a la postre menor.

Lo diré de otra manera: si en el caso del agua la condición primordialmente estatal de la economía afectada hace posible que nuestros gobernantes se muevan con encomiable soltura y se permitan reclamar con insistencia un esfuerzo ciudadano de reducción en los niveles de consumo, no puede decirse lo mismo de otros segmentos de la vida económica en los que los intereses del sector privado se imponen con rotundidad. Ahí está el caso del propio ministro Sebastián, quien semanas atrás no pestañeó a la hora de anunciar ayudas públicas para la adquisición de nuevos automóviles, presuntamente menos contaminantes, si los propietarios de los viejos se avenían a deshacerse de éstos. ¿No hubiera sido más razonable que, en un escenario indeleblemente marcado por la subida en los precios internacionales de las materias primas energéticas, nuestras autoridades apostaran con claridad por políticas encaminadas a convencer a los ciudadanos de que lo suyo es que vayan pensando en apartar el coche de sus vidas? ¿Es que nuestras autoridades no son conscientes de la sinrazón que acompaña al hecho de que la mentada subida en los precios de la energía no se ha visto seguida, como sería lo razonable, de reducciones notables en los niveles de consumo?

Para explicar lo anterior no hay que ir muy lejos: a diferencia de lo que ocurre con el agua, los sacrosantos derechos de las empresas privadas – en este caso las del sector del automóvil – se imponen, intocables, por doquier, y ello hasta el punto de que resulta sencillo imaginar cuál sería la reacción de aquéllas si los poderes públicos tomasen, en serio, cartas en el asunto de convencer a los ciudadanos de que también en relación con el transporte y sus cuitas deben cambiar drásticamente de hábitos. El lector con buena memoria recordará inmediatamente la patética reacción de repulsa asumida por alguna de nuestras empresas eléctricas cuándo, en un par de momentos en los últimos años, la ministra de Medio Ambiente decidió respaldar una simbólica campaña que nos exhortaba a reducir a la nada, durante cinco escuálidos minutos, nuestro consumo de electricidad en una tarde invernal. Como recordará, tal vez, que la legislación vigente impide que se invite a los ciudadanos a retirar sus depósitos en bancos que es notorio no han dudado en financiar a empresas sumergidas hasta el cuello en el comercio de armas, en la explotación del trabajo infantil o en el despliegue de irreversibles agresiones medioambientales.

Hay quien se sentirá tentado de recordar, por qué no, que el pecado de nuestros poderes públicos no queda dónde lo hemos dejado. Y es que no sólo se trata de que aquéllos eludan cualquier horizonte de contestación del negocio privado, aun a sabiendas de lo que éste acarrea, tantas veces, en los planos energético y ecológico: tan grave como ello es el hecho de que porfíen en construir faraónicas infraestructuras de transporte que el tiempo demostrará, más pronto que tarde, son literalmente insostenibles y que a poco más obedecen que al propósito de mover el carro de ese negocio privado que ahora nos atrae. Ahí está, por lo demás, el patético ejemplo que acaba de darnos el presidente Rodríguez Zapatero, quien al parecer no barruntó problema alguno en la fórmula verbal con la que remató su discurso de clausura en el congreso recientemente celebrado por el Partido Socialista: ¡A consumir!

Frente a tantos desafueros no queda sino reclamar la necesidad imperiosa de una rebelión ciudadana que denuncie con desparpajo el sinfín de prácticas impresentables que nos acosan, que reclame un drástico cambio de rumbo y que emplace a los dirigentes políticos a romper amarras —de esto se trata— con atávicos y esquilmadores intereses.

Carlos Taibo es profesor de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid y colaborador de Bakeaz

La República, 29/07/08

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Fiasco nuclear en Finlandia, de Carlos Bravo en El Periódico

Posted in Ciencia, Ecología, Economía, Energia, Medio ambiente by reggio on 22 agosto, 2008

LOS MODELOS ENERGÉTICOS Y LA VIABILIDAD FINANCIERA

La central nuclear de Olkiluoto 3, en construcción en Finlandia, el buque insignia del tan cacareado renacimiento nuclear, hace aguas por todos lados: oficialmente, se admiten grandes retrasos sobre el calendario previsto y sobrecostes multimillonarios. Y eso que lleva sólo dos años de construcción.

En efecto, el European Pressurized Reactor (EPR), el nuevo modelo de reactor nuclear que la compañía francesa Areva, de titularidad estatal, está construyendo en Finlandia, es un clarificador ejemplo de lo caro y arriesgado que resulta invertir en este tipo de energía. En el 2001, Areva hizo grandes promesas sobre el EPR de Olkiluoto 3. Aseguró que sería construido en un tiempo récord de cuatro años (pese a que el tiempo medio de construcción de los reactores nucleares terminados entre 1995 y 2000 fue de 116 meses, es decir cerca de 10 años), que tendría un coste de 2.500 millones de euros, y que no se necesitaría recurrir a apoyos económicos estatales ni a subsidios. La industria atómica repitió entonces, hasta el hastío, que la construcción de este reactor era el punto de partida de un imparable “renacimiento nuclear”.

Pero, siete años después, la realidad pinta muy diferente. La construcción del reactor empezó en el 2005, y tan solo dos años más tarde, en el 2007, la propia Areva anunciaba en su página web que su terminación se retrasaría dos años con respecto a lo previsto (por lo que tendrá 2.200 millones de euros de penalización). Ya se reconoce de forma oficial un sobrecoste de 1.500 millones sobre lo inicialmente presupuestado. Informaciones recientes afirman que si Olkiluoto 3 estuviese terminada para el 2011, que es la fecha que ahora maneja Areva, le habrá costado a esta más de 5.200 millones.
A pesar de las declaraciones previas de Areva y toda la industria nuclear de que este reactor no requeriría apoyos financieros estatales, los bancos públicos de Suiza y Francia han tenido ya que realizar grandes préstamos para su construcción. Y, por si fuera poco, lo que empeora la situación, se han detectado ya más de 1.500 defectos de diseño y desviaciones de calidad en el reactor, lo que genera preocupaciones sobre su seguridad.

Así pues, el EPR es ya un gran fiasco económico. De hecho, el pasado mes de mayo, el presidente ejecutivo de la gigante eléctrica alemana E.On, Wulf Bernotat, advirtió que las nuevas centrales nucleares que algunos pretenden construir en Europa, costarían entre 5.000 y 6.000 millones de euros cada una (excluyendo la gestión de residuos radiactivos).

Son costes prohibitivos. Ciertamente, la energía nuclear perdió ya hace muchos años la batalla de la competitividad económica en unos mercados energéticos cada vez más liberalizados. No en vano, vista la experiencia en EEUU, la prestigiosa revista Forbes calificó a la energía nuclear como “el mayor fiasco en la historia económica norteamericana”. Asimismo, el Banco Mundial y otros bancos multilaterales no financian desde hace tiempo proyectos nucleares por no ser una opción eficiente en coste.

En la Unión Europea, aparte de Finlandia, solo Francia está construyendo actualmente un reactor, en estado aún incipiente. Por otro lado, Alemania y Suecia tienen programas activos de abandono de la energía nuclear. En el caso de España, el Gobierno ha anunciado la intención de cerrar el parque nuclear existente y no construir nuevas centrales.

En efecto, el PSOE ganó las pasadas elecciones generales con una serie de promesas, como la de cerrar las centrales nucleares de forma progresiva y sustituirlas por “energías limpias, seguras y menos costosas”, como reza su programa electoral. El abandono de la energía nuclear en España será una realidad si el PSOE y José Luis Rodríguez Zapatero cumplen su compromiso y no terminan defraudando a los ciudadanos, quienes, como han demostrado de forma reiterada los sondeos de opinión, desean mayoritariamente que se abandone la energía nuclear.

Zapatero lo tiene fácil, si quiere, pues la viabilidad técnica y económica de un sistema de generación eléctrica basada al 100% en energías renovables, que nos permitiría luchar de forma eficaz contra el cambio climático al tiempo que se abandona la energía nuclear, es un hecho ya comprobado científicamente. Un informe del Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IIT) de la Universidad Pontificia de Comillas, encargado por Greenpeace, ha demostrado, mediante un profundo análisis técnico, que existen numerosas combinaciones de las distintas tecnologías renovables (solar termoeléctrica, eólica terrestre, eólica marina, biomasa, solar fotovoltaica, hidroeléctrica, energía de las olas y geotérmica) que permitirían satisfacer al 100% la demanda eléctrica peninsular, las 24 horas del día y los 365 días del año, a un coste menor que el de un sistema basado en las tecnologías convencionales.

Lograr un modelo energético sostenible, libre de energía nuclear, basado en las energías limpias, es factible técnica y económicamente, y es lo más deseable desde el punto de vista medioambiental y de salud. El único gran obstáculo en ese camino es la falta de voluntad política: cada día que pasa sin cerrar las nucleares, Zapatero pierde un poco de su cada vez más escasa credibilidad.

Carlos Bravo. Responsable de temas nucleares de Greenpeace.

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Falsos protectores, de Xavier Bru de Sala en La Vanguardia

Posted in Cultura, Derechos, Ecología, Medio ambiente, Política by reggio on 15 agosto, 2008

Vanoise es un parque nacional situado en las estribaciones francesas del Mont Blanc. Aunque rodeado de hoteles y urbanizaciones, pistas de esquí y centros turísticos de toda índole, el afán preservador de las autoridades competentes, presionadas por sus técnicos, les lleva a prohibir sobrevolar la zona incluso sin motor.

Podríamos multiplicar los ejemplos a miles, hasta llegar al absurdo -compartido por algunos de los museógrafos serios que conozco- de cerrar los museos al público con la misma argumentación que impide visitar las cuevas de Altamira: la luz, la presencia humana o la combinación de ambas cosas deteriora las obras de arte. Sin ir más lejos, los bañistas de algunas zonas de la Costa Brava que acostumbran a salir con sus lanchas se están quejando ya de que no les permiten fondear en las calas, que cierran con cualquier excusa, desde la posidonia, ya desaparecida o que nunca estuvo, hasta la protección de los bañistas que, cuando no se puede llegar por tierra en coche, han dejado de acudir porque llegaban en barca. Los prohibicionistas de profesión podrían poner boyas, sujetas a bloques de cemento depositados en el fondo, como en las Medes -por cierto, insuficientes y muy disputadas-, pero parece que eso está cada vez peor visto entre los gestores de la naturaleza. De lo que tratan los protectores profesionales es de evitar al máximo la presencia humana en los espacios protegidos, como si esas porciones de naturaleza fueran para su privilegiado uso y disfrute personal.

No caen en la cuenta de que los parques naturales pueden existir y ampliarse, porque o bien la acción humana sobre esos territorios no los ha degradado, o bien los ha transformado con acierto, caso de los arrozales de Pals, de manera que el paisaje es ahora más atractivo que cuando se encontraba en estado salvaje. Los usos de un parque natural compatibles son, desde luego, muchos más de los que presumen quienes cobran un sueldo público para protegerlos. ¿O es, por ejemplo, que deberían volverse a inundar las grandes lagunas del Empordà desecadas con tanto tino, esfuerzo y provecho en los últimos siglos? Por ahí avanza un fundamentalismo del que nos deberíamos proteger antes de que sea demasiado tarde.

La gestión integral de territorio es, además de un bonito nombre, una entelequia. La coherencia entre los distintos departamentos de la Administración consiste en ignorarse mutuamente, si bien se observan de reojo, a fin de que la acción de uno no impida la del otro, por contradictorias que sean, y allá se las apañe el ciudadano. Sobre nuestro litoral inciden, cada cual por su lado, los de Ports, los de Turisme y los de Medi Ambient. Jamás, según los lugareños consultados, han acudido conjuntamente a explicar sus planes. Por la sencilla razón de que no son compatibles. Los de Política Territorial se devanan la mollera pretendiendo aumentar el número de amarres sin ampliar otro puerto que el de l´Estartit. Lo que, además de constituir un atentado paisajístico a las Medes y al pueblo, entra en flagrante contradicción con el proyecto de parque natural del Montgrí, les Medes i el Baix Ter, de orientación desertizadora. Si usted veranea en la Costa Brava y posee una barca o lancha, véndasela antes de que no pueda salir de puerto si no es para alejarse a toda prisa de la costa. Si está pensando en comprarse una, desista, por lo menos hasta que la Generalitat le dé garantías de que dispondrá de calas en las que tomar su baño. ¿Y los de Turisme? Ellos van a la pela. Su norte es independiente y opuesto al de Medi Ambient. Por ello engañan al posible visitante: las fotos promocionales que hacen la costa catalana tan atractiva corresponden a lugares que jamás podrán visitar, de los que está casi vedado disfrutar, a los que pronto estará prohibido siquiera aproximarse. ¿Es eso incremento de la calidad de la oferta? Más bien tomadura de pelo.

Ocultan los técnicos y sus jefes, los responsables políticos, que la degradación de ciertas zonas sumergidas del litoral se debe a factores ajenos a los bañistas y navegantes. Por ejemplo, los agentes químicos que bajan por los ríos, ante cuya desembocadura han desaparecido los peces de arena. Ciertas algas como de moco rojizo, antes desconocidas, que se pegan a las rocas hasta hace muy poco llenas de mejillones, erizos, tomates marinos, flora y fauna multicolor. Eso, no sólo les da igual, sino que lo silencian porque no les conviene. En el colmo de la incongruencia, el famoso proyecto de parque natural del Montgrí, les Medes i el Baix Ter excluye el propio río, el Baix Ter. A lado y lado, miles de hectáreas protegidas, hasta hoy por la sabia mano de sus habitantes, a partir de mañana por mentes ajenas al territorio. Pero lo que es el lecho del Ter y sus inmediaciones, eso queda fuera, salvo en los últimos tal vez dos centenares de metros. ¿A santo de qué? Tal vez no hay presupuesto para erradicar las cañas, que son especie invasora. Y no digamos la maleza que vuelve el Ter invisible a todo ojo humano, salvo el de quienes lo sobrevuelen en pequeños artefactos, con o sin motor… ¡hasta que se lo prohíban!

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Especulación urbanística contra Numancia, de José Barea en Cinco Días

Posted in Cultura, Derechos, Historia, Medio ambiente, Política by reggio on 15 agosto, 2008

El Ayuntamiento de Soria aprobó en 2006 su Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), como han hecho otros ayuntamientos, y en él no se incluyó el Proyecto Soria II, posteriormente (2007) aprobado como modificación puntual del PGOU. La finalidad de dicho proyecto es aumentar en 115 hectáreas el suelo industrial, cosa que podría ser razonable si en Soria existiera escasez de dicho tipo de suelo y su localización no afectara el patrimonio histórico de Soria.

Con respecto a la primera cuestión, según el estudio realizado por Gregorio Izquierdo, profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, resulta que la actual oferta de suelo urbanizable del municipio de Soria cubre sus necesidades de 180 años y esto considerando una demanda anual del municipio de Soria máxima de 1,5 hectáreas, muy por encima de la real de los últimos años. Por tanto, la oferta actual de suelo industrial del municipio de Soria no sólo no es escasa, sino que es excesiva y sobrante, por lo que llama poderosamente la atención que se apruebe el Proyecto Soria II que amplía en 115 hectáreas el suelo industrial.

El Ayuntamiento de Soria no ha dado explicaciones de las razones por las cuales se ha aprobado, cuando tiene un excedente de suelo industrial, de la magnitud que hemos señalado. Podría ser que, una vez consumada la expropiación de los terrenos y al demostrarse la inutilidad de la inversión a realizar para ofrecer más suelo industrial, se pretenda recalificar el suelo con destino a viviendas, para las cuales sí habría demanda, constituyéndose así en una verdadera especulación del ladrillo contra Numancia.

Respecto al segundo tema, la literatura sobre la nueva geografía económica, de la que Krugman fue el iniciador de estos estudios en 1991, aconseja que el Polígono Soria II debería situarse junto a los polígonos industriales ya existentes (Las Casas y Valcorbe), por las economías externas que ello origina, los outputs de una empresa podrían servir de inputs a otras, con un ahorro de costes evidente, ya que existen mecanismos acumulativos en la geografía económica.

Estamos a tiempo de impedir otro desastre como el de la reestructuración del Teatro Romano hace veinte años de Sagunto. El Ayuntamiento de dicha ciudad acordó renovar el aspecto ruinoso de tal monumento histórico, dándole un aspecto más moderno y funcional. Tal decisión originó una fuerte polémica y los detractores de la misma interpusieron los oportunos recursos; al cabo de 17 años, el Tribunal Supremo ha fallado este año que se proceda a una reconversión de las obras realizadas para recuperar el teatro original, lo que evidentemente supondrá al Ayuntamiento de Sagunto un fuerte coste, originado por el empecinamiento que tal Corporación tuvo, rechazando las múltiples reclamaciones que se le formularon.

El informe del Comité Nacional Español del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) analiza los efectos del Proyecto Soria II sobre los Bienes de Interés Cultural (BIC) y sobre el paisaje, ambiente y entorno de Soria, poniendo de manifiesto que está emplazado entre varios Bienes de Interés Cultural (BIC). Cita a estos efectos: Numancia y el Cerco Romano de Garay, Iglesia y Claustro de San Juan de Duero, Casco antiguo de la ciudad, muralla medieval, Iglesia Concatedral de San Pedro, claustro de la Iglesia de San Pedro, así como otros elementos arquitectónicos (puente sobre el río Duero, antigua parroquia de San Millán, Nevero,….), catalogados en el Plan General de Ordenación Urbana de Soria.

A juicio del Comité Nacional Español de Icomos, el Polígono Soria II tiene efectos muy alarmantes en lo referente a la conservación y protección de un patrimonio cargado de valores culturales y naturales, que lo hacen irrepetible y altamente frágil, poniendo en grave riesgo la integridad y conservación adecuada de cada uno de los citados bienes.

Con independencia de lo anterior, Soria II pone en peligro el paisaje como bien protegido y protegible, como establece el artículo 42 de la Ley de Patrimonio Cultural de Castilla y León, que menciona expresamente la ‘silueta paisajística’ y el propio Informe Icomos se pregunta: ‘¿La construcción de un polígono industrial en un suelo rústico situado en el centro de los tres BIC, Numancia y el Cerco Romano de Garay, margen izquierda del río Duero, y casco antiguo de la ciudad de Soria, tiene incidencia paisajística y ambiental en los citados BIC?’. La respuesta es contundente: ‘Sí, porque en realidad estamos ante una misma silueta paisajística, ante un mismo paisaje, tenga la catalogación legal que tenga cada uno de sus importantes componentes. Porque el todo es mucho más que la suma de las partes; lo que define el todo son las interacciones entre las partes’.

En el Convenio Europeo del Paisaje (2000), ratificado por España el 6 de noviembre de 2007, el paisaje se define como ‘cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la intervención de factores naturales y/o humanos’. Para Icomos, ‘una alteración grave del paisaje que circunda la ciudad de Soria, con el desarrollo del Proyecto Soria II, o una destrucción de este paisaje, echará a perder la imagen por la inevitable e irreparable pérdida de la autenticidad, de la ciudad histórica de Soria’. Los que hemos vivido allí, estamos totalmente de acuerdo con esta opinión. Se perdería lo que Bécquer, Machado y Gerardo Diego pusieron, como se ha dicho, ‘palabra literaria a sus vivencias y nostalgias, mirando y sintiendo el paisaje soriano en torno al Duero’. Estos valores se conocen en la economía pública como bienes públicos puros, y en la empresarial como intangibles.

Yo me atrevería a sugerir al Ayuntamiento de Soria que reconsidere la decisión tan importante que va a tomar, no sólo para la ciudad de Soria, sino para un patrimonio de la Humanidad. Que tome como ejemplo a la corporación de Toledo por su minuciosa atención a su patrimonio histórico, que la convierte en la ciudad más visitada de España por su atractivo histórico. Soria reúne un patrimonio cultural mucho más antiguo que el de Toledo; bastaría que, tanto a nivel nacional como internacional, se promocionara tal hecho, y se organizaran rutas turísticas de visita de los monumentos históricos y del paisaje, para que Soria se convirtiese en otro icono turístico, con todo lo que ello lleva de creación de puestos de trabajo, sin deteriorar su patrimonio ni su paisaje.

El Proyecto Soria II ha sido rechazado por las Academias de Bellas Artes y de la Historia, la Unesco, la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano y varias universidades, además de científicos, investigadores e historiadores tanto de España como del extranjero.

José Barea. De la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

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