Reggio’s Weblog

La política del desastre económico, de Immanuel Wallerstein en La Jornada

Posted in Economía, Internacional by reggio on 1 marzo, 2009

Todos los días leo que otro economista, periodista o funcionario del gobierno opina sobre la mejor manera de lograr una recuperación económica en éste o en otro país. No es necesario decir que tales remedios se contradicen, todos, unos con otros. Mas todos estos expertos parecen vivir en fantasilandia. Parecen creer que sus remedios funcionarán en un periodo de tiempo relativamente corto.

El hecho es que el mundo está apenas en el inicio de una depresión que durará bastante y que se pondrá mucho peor de lo que es ahora. El asunto inmediato para los gobiernos no es cómo recuperarnos, sino cómo sobrevivir al creciente enojo popular que, sin excepción, enfrentan todos.

Comencemos con las realidades económicas del presente. Casi todo el mundo –gobiernos, empresas, individuos– ha estado viviendo por encima de su ingreso durante los últimos 10 o 30 años, y lo ha hecho pidiendo prestado. El mundo se hizo frívolo con ingresos inflados y un consumo también inflado. Pero las burbujas tienen que estallar. Ahora, ésta ha estallado (o de hecho varias burbujas estallaron). La imposibilidad de continuar por este sendero ha penetrado en la conciencia y de repente todos se asustan de que se les agota el dinero real: gobiernos, empresas e individuos.

Cuando ese miedo se apodera de la gente, ésta deja de gastar y de prestar. Y cuando gastar y prestar bajan significativamente, las empresas dejan de producir o disminuyen su paso. Pueden cerrar por completo, o por lo menos despedir trabajadores. Esto es un círculo vicioso, debido a que cerrar o despedir trabajadores conduce a reducir la demanda real y causa una reticencia adicional a gastar o prestar. Se le llama depresión y deflación.

Hasta el momento, el gobierno de Estados Unidos, que todavía está en posición de pedir dinero prestado o imprimir dinero, intenta lanzar algún dinero nuevo a la circulación. Esto podría funcionar si el gobierno lanzara grandes cantidades de este dinero, y lo circulara sabiamente. Pero es muy probable que no lo haga con sabiduría. Y es muy probable que lanzar la cantidad que podría funcionar no signifique mucho más que crear otra burbuja. Y el dólar caería entonces mucho más rápido que las otras divisas, hundiendo el último soporte importante de la economía-mundo.

Entre tanto, hay menos y menos dinero para el consumo diario de todo tipo para 90 por ciento inferior de la población del mundo (y tampoco se ve muy bien la cosa para 10 por ciento superior). La gente comienza a inquietarse. Justo el pasado mes, hemos visto gente que protesta en las calles por las dificultades económicas, en un número creciente de países –Grecia, Rusia, Letonia, Gran Bretaña, Francia, Islandia, China, Corea del Sur, Guadalupe, Reunion, Madagascar, México– y probablemente en muchos más que no se notan aún en la prensa mundial. De hecho, ha estado relativamente leve hasta ahora, pero los gobiernos, todos, están en gran tensión.

¿Qué hacen los gobiernos cuando su principal preocupación es lidiar con el desasosiego interno? Tienen en realidad dos opciones: disparar a los manifestantes o apaciguarlos. Dispararles funciona solamente hasta cierto punto. Para empezar, los agentes de esta fuerza deben estar también lo suficientemente remunerados y deseosos de hacerlo. Y cuando hay un descalabro económico, arreglar esto no es fácil para los regímenes.

Entonces los regímenes comienzan a apaciguar a sus poblaciones. ¿Cómo? Primero que nada mediante el proteccionismo. Todo el mundo ha comenzado a quejarse del proteccionismo de los otros países. Pero los quejosos lo practican también. Y le sacarán mucho más provecho. Todos los economistas neoliberales nos dicen que el proteccionismo empeora la situación económica general. Tal vez eso sea cierto, pero es bastante irrelevante en lo político cuando hay gente en las calles que quiere empleos ¡ahora!

La segunda forma en que los gobiernos apaciguan cuando hay desasosiego es mediante las medidas de bienestar socialdemócrata. Pero para emprenderlas los gobiernos necesitan dinero. Y los gobiernos obtienen dinero de los impuestos. Todos los economistas neoliberales nos dicen que subir impuestos (de cualquier tipo) durante un descalabro económico torna la situación económico general aún más difícil. Eso puede ser cierto, pero en el corto plazo también eso es irrelevante. La cosa es que en un descalabro, la recepción de impuestos cae. Los gobiernos no pueden lidiar ni siquiera con los gastos actuales, ya no digamos con el pago de gastos mayores. Así que impondrán impuestos de un modo o de otro.

Finalmente, el tercer modo de apaciguar es mediante una saludable dosis de populismo. La brecha real de ingresos entre uno por ciento superior y 20 por ciento inferior dentro de los países y a escala mundial ha crecido enormemente en los últimos 30 años. La brecha se reducirá ahora a la más normal que existía en 1970, que sigue siendo muy grande, pero de algún modo menos escandalosa. Como tal, tenemos gobiernos que hablan ahora de un tope al ingreso para los banqueros, como sucede en Estados Unidos y Francia. O se puede procesar a la gente por corrupción, como en China.

Es un poco como estar en el sendero del tornado. Lo peor puede caerle a los gobierno de repente. Cuando eso ocurra, tendrán apenas unos minutos para refugiarse en sus sótanos. Cuando el tornado haya pasado, y si queda alguien vivo, uno sale a evaluar el daño. Resultará que los daños son muy extensos. Sí, puede uno reconstruir. Pero ahí es donde comienza la verdadera discusión. ¿Cómo puede uno reconstruir, y qué tan justamente uno comparte los beneficios de la reconstrucción?

¿Cuánto tiempo durará el sombrío panorama? Nadie lo sabe ni puede estar seguro, pero probablemente un buen número de años. Entretanto, los gobiernos enfrentan periodos electorales, y los votantes no serán afables con los gobernantes. El proteccionismo y los programas de bienestar socialdemócrata le sirven a los gobiernos del mismo modo que un sótano sirve durante un tornado. La cuasi nacionalización de los bancos es otro modo de refugiarse en los sótanos.

Lo que la gente debe pensar es qué vamos a hacer cuando emerjamos del sótano, cuando sea que esto ocurra, y prepararnos para ello. La pregunta fundamental es cómo vamos a reconstruir. Ésa será la batalla política real. El paisaje será poco familiar. Y toda nuestra retórica anterior será sospechosa. El punto clave que hay que reconocer es que reconstruir nos puede llevar a un mundo mucho mejor, pero también nos puede meter a uno peor. En cualquier caso, será uno muy diferente.

© Immanuel Wallerstein

Traducción: Ramón Vera Herrera

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El futuro de la izquierda, de Michel Wieviorka en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 28 febrero, 2009

En enero Barack Obama se convirtió oficialmente en presidente de Estados Unidos y, con él, la izquierda norteamericana volvía a la primera línea. Un mes más tarde , por el contrario, tenía lugar la debacle del Partido Laborista en Israel y otra severa derrota electoral para el Partido Demócrata italiano en Cerdeña. Y los socialistas españoles se preparan para obtener un prometedor resultado en el País Vasco. ¿Por qué se produjo el triunfo de unos y la derrota de otros? ¿El presente de la izquierda es confuso o incierto?

Para abordar estas preguntas hay que partir de los grandes problemas que afectan a la izquierda de manera específica y no solo al conjunto de partidos políticos. Las dificultades son de un triple orden. En primer lugar, la izquierda ha perdido uno de sus grandes referentes con la cuasi desaparición del comunismo, que sólo subsiste en algunos países bajo la forma de regímenes autoritarios o dictatoriales, o bajo la de fundamentalismos o izquierdismos – lo que Lenin en su momento llamó la enfermedad infantil del comunismo y que se ha convertido en su enfermedad senil-.La izquierda se afana cada vez más por hacerse socialdemócrata; haría falta un poderoso movimiento obrero sobre el que podría apoyarse el partido político, aunque el sindicalismo está cada vez menos a la altura de tal apuesta.

La izquierda se enfrenta a problemas sociales que no siempre está preparada para abordar. Sabe pedir subidas de rentas, se moviliza para denunciar la explotación de los trabajadores, se siente más incómoda para afrontar la exclusión social, el paro, la crisis urbana, y aún menos si se trata de responder a las demandas de la población en materia de seguridad – un tema que la derecha sabe tratar mucho mejor-.Cada vez más cuestionada en materia cultural, se encuentra con el paso cambiado, a menudo dividida, cuando se trata de demandas vinculadas a la religión, a la afirmación de identidades particulares, a reivindicaciones históricas o al incremento del individualismo, que lesiona sus conceptos de acción política, muy centrados en la idea de acción colectiva.

La actual crisis podría dar la razón a la izquierda, al menos en cuanto aque ha criticado las derivas del capitalismo financiero y la globalización. La crisis coloca a la izquierda en una posición más difícil de lo que pudiera pensarse, por tres razones. Por una parte los poderes como las oposiciones de derechas abandonan las ideologías neoliberales y adoptan discursos, si no políticas, inspirados en registros de la izquierda. Así, ya no discuten el regreso del Estado, las políticas de relanzamiento, a Keynes, o incluso la nacionalización de bancos. Desde ese momento la izquierda o bien aparece como poco diferente de la derecha o intenta radicalizarse con actitudes que la alejan de todo realismo de gestión.

Por otra parte la izquierda, en los años ochenta y noventa, no siempre ha evidenciado un espíritu de resistencia frente al neoliberalismo y cuanto más modernizadora ha pretendido ser, más ha querido participar en la globalización antes que oponerse a ella y más se ha apartado de sus principios fundamentales y se ha colocado en posiciones delicadas.

Y en tercer lugar, la izquierda se halla presionada por dos tipos de lógicas, unas centradas sobre el empleo, las rentas, el nivel de vida, el acceso de todos al consumo, y otras en el medio ambiente, el desarrollo sostenible, la ecología y diversos valores que renuevan completamente su repertorio. Más allá de urgencias vinculadas a la actual crisis, con el aumento del paro, la izquierda necesita romper con sus modos de pensamiento que hacen que producir y consumir más sea la marca del progreso. Hace del crecimiento la llave del éxito económico y la fuente de la creación de empleo. Los que se llaman ecologistas políticos piensan a menudo que se puede vivir mejor produciendo y consumiendo menos. Ven el futuro en la perspectiva de una ruptura con la actual era en la que la izquierda, en lo más tradicional, apenas rompe con los valores de la era industrial. De ahí una oposición entre lógicas ancladas en un repertorio clásico y otras que fuerzan a distanciarse.

La izquierda oscila entre varias orientaciones posibles. Puede apuntar hacia categorías heredadas del pasado, incluso del más arcaico, porque dispone de petróleo (la Venezuela de Chaves) o porque el carisma de su líder no se ha apagado totalmente (la Cuba de Castro); puede intentar navegar al pairo, sin cortar por lo sano, sin innovar, sin encerrarse en los modos de pensamiento más tradicionales, lo que puede valerle algunos triunfos ligados al pragmatismo de sus dirigentes, para finalmente debilitarla, como se puede ver hoy en Italia. Puede articular una dimensión novedosa respecto a otras, muy tradicionales, como se observa en la Bolivia de Evo Morales, que prioriza la identidad cultural y social de los indios y desarrolla una política antiimperialista y populista que le acerca a Chávez.

Y por último puede intentar innovar. En los años noventa este esfuerzo tuvo el fruto del social-liberalismo con Bill Clinton, Gerhard Schröder y, sobre todo, Tony Blair. Esta fórmula ya ha quedado superada, desfasada históricamente y es sobre todo la figura de Obama la que podría encarnar este tipo de esfuerzo articulando la apertura a temáticas nuevas, el afán por la justicia social y la eficacia económica. La crisis aporta a los partidos de izquierda algunas tentaciones mortales a corto plazo: la radicalización izquierdista, el populismo, la nostalgia fundamentalista. Pero también podría ser para ellos la ocasión de proyectarse hacia el futuro renovando en profundidad sus concepciones de la convivencia y de la acción política.

MICHEL WIEVIORKA, profesor de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París.

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El mus de Obama, de Francisco G. Basterra en El País

Posted in Economía, Internacional, Política by reggio on 28 febrero, 2009

Es probable que no tenga cartas para apostar como lo ha hecho ante todo el país por televisión, por encima del Congreso ante el que formalmente hablaba. Pero se la ha jugado a la grande y a la chica. Si no tenía suficiente con intentar atajar la dramática crisis económica, cuyo fondo aún desconocemos, Barack Obama, transcurridos sólo 40 días de su presidencia, se atreve a dar pasos concretos hacia una sanidad pública prácticamente universal, de calidad y asequible, que acabe con la indecencia de que el país más poderoso del globo tenga a 46 millones de habitantes sin seguro médico alguno. Anunció el jueves, con su proyecto presupuestario, una hucha de 634.000 millones de dólares, en 10 años, para lograrlo. Y va a afrontar también el despropósito de que EE UU, el país que más gasta en educación, esté en un segundo nivel de la liga de las poblaciones mejor formadas. Pretende que las familias norteamericanas puedan mandar más hijos a la universidad con ayudas públicas.

Trata de darle la vuelta a la revolución de Reagan 30 años después, durante los cuales el 1% más rico de la población norteamericana ha incrementado entre un 20% y un 30% su trozo de tarta de la riqueza nacional. El audaz objetivo de Obama es atacar, vía impuestos, esta desigualdad económica de las clases medias, cada vez más empobrecidas y que no alcanzan a pagar una sanidad y una educación cada vez más costosas. El principal asesor económico de la Casa Blanca, Lawrence Summers, ha explicado así lo ocurrido en los últimos tres decenios: “El 80% de las familias estadounidenses ha estado enviando un cheque anual de 10.000 dólares al 1% más rico de la población”. Intentará reducir a la mitad el déficit presupuestario, hoy el 12,3% del PIB, el mayor desde la II Guerra Mundial, subiendo impuestos a los ricos, no tocando a la inmensa mayoría de familias que ingresan menos de 250.000 dólares anuales, y gastando menos en guerras. Lo más parecido a la cuadratura del círculo.

Y todo lo quiere hacer a la vez, porque “la pasividad no es una opción”. ¿Este presidente es un ingenuo, un visionario, cree que nos puede sacar de la recesión hablando, quiere hacer de Robin Hood, o hemos elegido a un jugador de póquer?, se preguntan los norteamericanos ante la sorprendente aceleración de la presidencia Obama. Barack entiende que la crisis que acogota al mundo y provoca la ansiedad de los norteamericanos es una oportunidad y no la excusa para la inacción o el ir poco a poco. Habla de la necesidad de “acciones audaces y grandes ideas” porque es evidente, en un plano teórico, que el pensamiento convencional ya no funciona. Sin embargo, el inmenso estímulo fiscal para, primero, salvar al sistema financiero con un gasto público keynesiano es una idea convencional. Aunque también se podría pensar que arrojar paladas de dinero de los contribuyentes a los bancos para que rehagan sus balances y salvar así a las mismas instituciones que han metido al mundo en este negro pozo es una idea bastante loca.

Es cierto que EE UU sigue siendo el país de los sueños, donde como ha demostrado la elección de Obama todo es posible. Un presidente negro, una mujer speaker (presidente) del Congreso y un tipo blanco, el vicepresidente Biden, en el podio del Congreso, como lo resumió la CBS en su telediario nocturno.

Conviene que sepamos quién es el 44º presidente de Estados Unidos. Ya tenemos algunas piezas para ir completando el rompecabezas. Hace poco Obama invitó a un grupo de selectos columnistas a volar con él a Chicago en el Air Force One. Bob Herbert, del Washington Post, y E. J. Dionne, del New York Times, han aportado detalles interesantes. Barack es un pragmático al que, por encima de ideologías, le importa que las cosas funcionen. ¿No dijo aquí el siglo pasado Felipe González que el cambio consistía precisamente en eso? “Soy un eterno optimista pero no soy un bobo”, les dijo Obama. Y en su parlamento de esta semana ante el Congreso, dejó claro que cree, sin fundamentalismo alguno, en un Gobierno racional, creativo y eficaz que puede ser capaz de encender el motor de arranque de la economía de mercado, para retirarse después a un segundo plano. Pero no se trata de un Gobierno más grande. En el camino ya ha alterado la visión del pueblo norteamericano, que en su mayoría piensa que la palabra Estado es obscena y socialista, provocando una transformación ideológica. Quizás Obama pretende mover el centro político a la izquierda, al igual que Ronald Reagan lo desplazó a la derecha. Se trataría de redefinir el capitalismo reconstruyendo el liberalismo americano.

En esta orilla del Atlántico, la Europa de las catedrales y del Estado de bienestar, que como avisó Zapatero en su último discurso de política exterior corre el peligro de convertirse en “una suerte de gran museo sin peso en el mundo”, la audacia innovadora de Obama provoca una sana envidia. Mientras la crisis económica amenaza con partir Europa con Estados fallidos en el Este del continente que habían puesto sus esperanzas en la Unión Europea, afectando incluso al núcleo fuerte del eurogrupo, nuestro sano escepticismo de viejas naciones no nos debiera impedir reconocer la todavía indispensabilidad de Estados Unidos.

fgbasterra@gmail.com

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‘Guantánamo, my friend’, de Antonio Lucas en El Mundo

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 28 febrero, 2009

RIO ARRIBA

Tan sólo quedan los vapores de la orgía, pero aún está Guantánamo echando humo, aún siguen las jaulas llenas de presuntos terroristas, de tipos a los que hace cinco años les precintaron el hocico, los ojos y las orejas para que alcanzaran sin prisa el karma de la locura. Esta cárcel es una abadía de la infamia. No se me ocurre nada mejor para dar forma a la idea de un territorio esculpido por la paciencia del odio donde no existe más derecho que el de la tortura.

Suena viejo decir que le debemos a Bush el descrédito de haber bajado con él este peldaño de la Historia en beneficio de su guerra privada contra Irak. Suena viejo, pero resulta cierto.Y permítanme, antes de que lo olvide, cumplimentar con una negrita a Aznar por lo que indirectamente le toca. Pero a lo que íbamos: ahora hay que desmantelar ese túmulo de gente viva, de zombis con los nervios raídos, de encapuchados cuyo drama ha reducido (sin saberlo) la Declaración de Derechos Humanos, las luchas civiles por la dignidad y la Constitución de EEUU a papel higiénico.Hay que reincorporar toda esta carne picada al cauce de lo legal.Y ese viaje de vuelta necesita cómplices para amortiguar un atropello impulsado por el mismo fanatismo con el que otros reventaron aviones contra las Torres Gemelas.

Y ahora es donde entra en juego Zapatero a través de Moratinos.O al revés, ya no los distingo. España se ha ofrecido a acoger a los presos de Guantánamo y a darles cuartelillo mientras se les busca una salida o un disimulo. Parece que nos beneficiaremos cínicamente de esta caridad que en el fondo no nos hace más compasivos, sino un poco más coautores. Uno sospecha que también hay algo de licenciatura en felaciones hacia el Gobierno de Obama, como si quisiéramos enjugar alguna culpa y ponernos por fin a buenas con el señorito.

Zapatero es un sociata con gestos muy raros. Diría que pertenece al recuelo de una izquierda a tiempo parcial, baja en calorías, muy descargada de ideas y algo asimétrica. Igual tiene un ministro del Interior que arenga batidas de la Policía contra los inmigrantes en la puerta del Metro, que tiene un titular de Exteriores que va a buscar una excursión de inmigrantes desahuciados para darles una cobertura legal que no nos corresponde ni sabemos si aquí tienen. Gran Bretaña, Holanda y Canadá pasan de pringarse en este chapapote. Ellos no propiciaron este limbo salvaje. Nosotros tampoco, pero tenemos una forma muy extravagante de entender las relaciones internacionales. Casi un complejo que nos hace perder el escrúpulo. Y lo mismo pedimos prestada una silla de enea para la cumbre del G-20 que nos traemos cuarto y mitad de reo para darle manta y sopa de la cárcel. Así nos va.

© Mundinteractivos, S.A.

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No te protegerás de tu prójimo, de Andreu Mas-Colell en El País

Posted in Economía, Internacional by reggio on 27 febrero, 2009

Si no se vislumbra una pronta recuperación económica, la tentación proteccionista será intensa en todos los países. Pero hay que evitar ese pecado. La principal responsabilidad recae en el Gobierno de Obama.

Proteccionismo es la imposición por las autoridades de un país de impedimentos al flujo natural de mercancías (en un sentido amplio que incluiría muchos servicios) a través de sus fronteras, donde natural significa condicionado solamente por la estructura de los precios. O dicho de una forma más abstracta: el proverbial (para los economistas) observador de Marte no podría dibujar, a partir del conocimiento de los flujos de mercancías, las fronteras políticas del país. Por supuesto, la forma clásica de proteccionismo son las tarifas aduaneras, pero hay muchas otras: las subvenciones a industrias (o entidades financieras) del país constituirían otro ejemplo.

Estrictamente hablando, es más dudoso que la preferencia de los consumidores por los productos de su país, si se presenta, merezca el nombre de proteccionismo. En principio, las preferencias individuales hay que aceptarlas como son. Si los ciudadanos norteamericanos y españoles tienen ambos una clara preferencia por filmes norteamericanos ello es muy favorable a los intereses norteamericanos, pero no puede llamarse proteccionismo.

La teoría económica al uso ha demostrado que un mundo informado por el libre comercio ofrece garantías de un resultado económico superior al de un mundo dominado por barreras al comercio. Por supuesto, el argumento no es tan simple como para justificar una afirmación según la cual en un tránsito desde una estructura cerrada del comercio mundial a una abierta todos los países ganarían. La contención es más bien que con una política de transferencias orientada a este propósito todos pueden ganar (es decir, los ganadores directos pueden compensar a los perdedores directos).

Más allá de esta consideración de orden estático también se contemplan efectos dinámicos muy poderosos a favor del comercio libre, tanto a largo plazo como a corto. En negativo, estos últimos quedaron muy bien ilustrados en la Gran Depresión del 29 cuando la tarifa Smoot-Hawley aprobada en 1930 por el Congreso Norteamericano (pero ya en camino de aprobación antes del crash) generó una cadena de represalias que hundió el comercio mundial en poco tiempo, constituyendo así uno de los eslabones principales de la espiral descendente de la Depresión. Por cierto, aunque como hemos indicado las preferencias deben aceptarse como son, es indudable que si en un país se inician procesos de inducción al cambio de preferencias (buy american), hay que contar con los efectos dinámicos y, en particular, con movimientos semejantes en otros países. El que inicia el proceso debe entender bien con lo que está jugando, no sea que al final los ciudadanos del resto del mundo acaben siendo más propensos a inclinarse por sus productos que los del propio país por los propios.

Pero hay más. En un contexto económico normal (en particular, en uno conducente al pleno empleo), el librecambio no es sólo una buena opción desde el punto de vista del bienestar global, sino que configura también una situación muy estable. Ello es así porque con independencia de si los otros países practican o no el proteccionismo, le sale a cuenta al país propio abrir su economía (más precisamente, si una economía cerrada se abre, los ganadores internos podrían compensar a los perdedores internos). O en los términos de la teoría de los juegos de estrategia: si las dos estrategias que un país puede practicar son el proteccionismo o el librecambio, entonces el librecambio es el mejor curso de acción a seguir tanto si el resto del mundo es librecambista como si es proteccionista. En condiciones de normalidad, la estrategia de abrir la economía propia es, en términos técnicos, dominante.

A pesar de estas bondades teóricas el proteccionismo constituye hoy un peligro inminente y potencialmente devastador sobre la estructura de la economía mundial. La explicación es que éstos no son tiempos normales, sino profundamente anormales. Y esto tiene la consecuencia de cambiar dramáticamente la naturaleza del juego económico. Me explico.

En un contexto de anormalidad que, para el propósito presente, sería simplemente uno con desempleo o, más generalmente, uno donde los factores predominantes de ajuste son los de cantidad (empleo), la estrategia proteccionista pasa a ser la dominante para un país individual: es la que siempre sale a cuenta. Nos encontramos en lo que se denomina un dilema del prisionero. La aparente paradoja es fácil de comprender. Supongamos que un país (que para resaltar el efecto que ahora queremos ilustrar es mejor concebirlo como muy pequeño) desea implementar una política de expansión de la demanda para combatir el desempleo, es decir, una política de corte keynesiano. Esta política la financian sus ciudadanos y sería muy difícil de justificar (de hecho, seamos sinceros y reconozcámoslo, no tendría sentido en caso contrario) que los efectos de la expansión de la demanda se diluyeran en compras más allá de las fronteras y que, por tanto, el empleo se generase en otros países.

Otro ejemplo: si, justificadamente o no, se decide proteger el empleo en la industria automovilística, es muy improbable que ello se implemente a través de ayudas a la compra de automóviles que no impongan restricción alguna sobre el país de origen (o que no vayan acompañadas de medidas proteccionistas clásicas como un arancel). Nótese que este argumento, desde la perspectiva de un país individualmente considerado, tiene la misma fuerza tanto si el resto del mundo practica el proteccionismo como si no. La única diferencia es que si el resto del mundo no se protege, el proteccionismo del país propio aparece como un caso de ventajismo (variedad free riding), mientras que si aquél practica el proteccionismo, hacer lo propio aparece entonces como moralmente justificado.

En resumen: el aspecto clave de la discusión que antecede es que si rige la normalidad el autointerés aconseja el librecambio, y si rige la anormalidad el autointerés recomienda el proteccionismo.

Ahora bien, tanto si el proteccionismo no sale individualmente a cuenta como si lo hace, los argumentos a los que aludí al principio de este artículo son plenamente válidos: un mundo de economías abiertas es mejor que un mundo de economías cerradas. Pero entonces, ¿como evitar la estrategia dominante proteccionista cuando el juego tiene la naturaleza de un dilema del prisionero? No es nada fácil. Sería una posición demasiado pesimista concluir que no hay solución, aunque no hay que hacerse ilusiones. En ausencia de un Gobierno mundial precisaríamos de la existencia de unos procesos de cooperación multilateral y de coordinación que creen suficiente inercia para que la opción por el librecambio pueda sobrevivir un periodo suficiente para que la opción proteccionista no sea la primera, y se dé así una oportunidad a que los tiempos de anormalidad sean cortos y permitan un tránsito rápido a un juego donde la opción abierta vuelva a ser dominante.

Con referencia al momento actual, es obvio que si el resto del mundo no expande no tiene lógica que lo haga un país por sí solo en régimen abierto. Por tanto, para hacer la expansión compatible con el librecambio se necesita un acuerdo multilateral para expandir simultáneamente. Es lo que, bien o mal, se está intentando en el mundo (la responsabilidad de la Administración Obama es ahí enorme). Es un acuerdo difícil, porque las realidades y tradiciones de los distintos países son distintas. Pero ha de ser posible.

Será, sin embargo, un acuerdo penetrado por el virus de la inestabilidad: los incentivos para adoptar una postura egoísta (proteccionismo) estarán presentes en cualquier caso (aunque, y esto es positivo, no serán más fuertes si el resto del mundo se comporta bien). Ciertamente, los acuerdos son acuerdos y por tanto hay que confiar que los mismos, acompañados por las exhortaciones y los avisos, tengan efecto por un tiempo suficiente para dar margen a las fuerzas impulsoras de una recuperación. Pero si ésta no se presenta pronto, me temo que la tentación proteccionista será intensísima. Pero la debemos resistir. Es pecado mortal.

Andreu Mas-Colell es catedrático de la Universitat Pompeu Fabra y de Barcelona Graduate School of Economics (GSE).

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Panorama de derechos humanos, de Ferran Requejo en La Vanguardia

Posted in Derechos, Internacional, Justicia by reggio on 26 febrero, 2009

La situación de los derechos humanos sigue mostrando un panorama desolador en buena parte de los estados del planeta. Ello supone un incumplimiento grave de la Declaración Universal de la ONU de 1948. Que el tema sea muy conocido no lo transforma en menos grave. Pero buena parte de las democracias liberales también presentan incumplimientos concretos en la protección de dichos derechos. De los últimos informes independientes pueden presentarse los casos de RD Congo y España como ejemplos de ambos tipos de incumplimiento.

La realidad actual del Congo es dramática. Y como casi todo lo que se refiere al continente africano su presencia en los medios de comunicación es mucho menor que lo que sugiere la gravedad de los hechos. Ni las instituciones del Estado ni las de carácter internacional han logrado controlar los enfrentamientos entre grupos armados. El ejército parece estar sumido en el caos, especialmente en el este del país. Hasta el punto de que el Gobierno se apoya en milicias que se enfrentan militarmente al Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) de Laurent Nkunda, el cual se presenta como protector de la comunidad tutsi frente a las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR), de composición hutu. Así, el genocidio ruandés de 1994 resuena hoy en el Congo oriental. La población civil se halla a merced de unos grupos armados que se disputan la hegemonía y el control de recursos naturales. El mandato teórico de la ONU es claro: ordena a las fuerzas de mantenimiento de la paz que usen todo medio necesario para proteger a la población civil y a las organizaciones humanitarias. Pero ni esto ni el teórico e incumplido embargo de armas establecido hace unos años impiden la desprotección de la población. Las cifras del conflicto son atroces: cinco millones de muertos en la última década; existencia de entre 3.000 y 7.000 niños soldados; más de un millón de desplazados sólo en el este; multitud (no cuantificada) de casos de violencia sexual a mujeres y niñas…

El Congo actual ejemplifica la necesidad de contar con unas instituciones internacionales que garanticen la seguridad personal y un mínimo de derechos a la población. Yhay bastantes más casos en el mundo de impunidad total ante violaciones de derechos (véase el Informe 2008 de Amnistía Internacional).

Los países desarrollados no se enfrentan a situaciones de este dramatismo. Sin embargo, la práctica de los derechos humanos resulta claramente mejorable también en el mundo de las democracias. En el ámbito internacional se firman documentos, pero son los estados quienes deben ponerlos en práctica. Y es en el paso de la retórica gubernamental a la acción cuando se comprueban los agujeros en la calidad de los liderazgos democráticos.

En relación con el caso español, es obvio que se ha avanzado en los últimos años, pero son varias las organizaciones internacionales que vienen denunciando casos continuados de tortura, denegaciones de asilo decididas sin condiciones procesales adecuadas, o falta de tutela efectiva de derechos en relación con personas inmigrantes. En diciembre del 2008 el Gobierno español aprobó un plan de derechos humanos (www. mpr. es/ Documentos/ planddhh. htm). Es un documento que incluye hasta 172 medidas. Un objetivo es la lucha contra la xenofobia y el racismo. Es un paso en la buena dirección, pero habrá que ver cómo se traduce en la práctica para que, por ejemplo, los interrogatorios de los detenidos sean más transparentes o que no se repitan casos como el de los vuelos secretos o el de deportaciones sin garantías. También para que cesen las prácticas de tortura cuya existencia vienen denunciando desde hace años diversas organizaciones humanitarias, y para que no escape a una protección eficaz la violencia contra mujeres inmigrantes. Si una denuncia puede convertirse en un expediente de expulsión es obvio que se desincentiva que se produzcan. Y siguen dándose islas de impunidad al no existir investigaciones independientes. La mera presentación de un informe anual en el Parlamento corre el riesgo de convertirse en un ritual retórico más. Un punto clave para el éxito del plan es que se establezcan evaluaciones externas. Si se quiere que haya un avance significativo en la protección de los derechos humanos, la evaluación debe ser externa e independiente de las administraciones. Las evaluaciones internas o mixtas siempre despiertan un halo de sospecha al ser las instituciones del Estado a la vez juez y parte.

En el ámbito de las democracias se deben refinar los mecanismos de información y de control de la situación de los derechos humanos, con participación de organizaciones de la sociedad civil. En el ámbito internacional, los dirigentes de las principales potencias mundiales son hoy moral y políticamente responsables de que no se esté avanzando hacia una reforma de las instituciones internacionales que sea capaz de garantizar la seguridad y una protección de los derechos humanos. Se precisa un liderazgo político que galvanice un multilateralismo con incidencia práctica en los asuntos mundiales. Este debiera ser un punto fundamental en la agenda exterior de la nueva Administración norteamericana con apoyo de la UE. La geoestrategia relacionada con los derechos humanos también debiera plantearse hoy en términos globales.

FERRAN REQUEJO, catedrático de Ciencia Política en la UPF y autor de ´Las democracias´ (Ariel 2008).

requejo@upf.edu

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Este no es lugar para los presos de Guantánamo, de José Luis Sanz Arribas en El Mundo

Posted in Derechos, Internacional, Justicia by reggio on 26 febrero, 2009

TRIBUNA: DERECHO

El autor denuncia que no se pueden pagar facturas políticas asumiendo una transacción tan denigrante. Una vez en España, asegura, tendrían que ser puestos en libertad en virtud de nuestro ordenamiento jurídico

La reciente y tan triunfalmente aireada entrevista entre la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, y nuestro ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, nos trae la inquietante noticia de que el Gobierno, a modo de penitencia por anteriores pecados sedentes, estaría dispuesto a asumir el compromiso de recibir en España un indeterminado número de los presos recluidos desde hace años en Guantánamo, y que los norteamericanos parecen querer ahora traspasar a aquellos aliados que, como en el caso de España, quieren hacer méritos.

Como es bien sabido, todos estos presos de Guantánamo se encuentran detenidos en condiciones inhumanas en aquella cárcel vergonzosa y vergonzante a partir de los atentados del 11-S con la etiqueta de presuntos terroristas, sin tener ni tan siquiera la esperanza de un juicio justo por un tribunal imparcial y con las debidas garantías, ya que los pocos que hasta ahora han sido enjuiciados lo han sido por tribunales militares de excepción, más tarde declarados ilegales por el Tribunal Supremo, y que finalmente han sido suspendidos y vetados por el propio presidente Barack Obama en la primera decisión tomada tras el juramento de su cargo.

Parece que ahora Estados Unidos quiere repartir y endosar a otros esta mercancía peligrosa y el jefe de la diplomacia española ha hecho pública su disposición a asumir tan denigrante compromiso «siempre y cuando las condiciones jurídicas para ello sean aceptables».Esas «condiciones jurídicas aceptables» ni existen ni pueden ser asumidas conforme al ordenamiento jurídico español.

El derecho fundamental a la libertad que tiene cualquier persona, consagrado por el artículo 27 de la Constitución Española, admite, como lógica excepción, la privación de la misma por mandato o decisión judicial y conforme a una estricta regulación legal, que es especialmente exigente en el caso de la prisión preventiva, es decir, la que se decreta como medida de aseguramiento antes del juicio, por más que ello implique la paradoja de que a alguien se le encarcele para saber si hay que encarcelarle.

Esa regulación legal de la prisión preventiva exige, en primer lugar, la existencia de un procedimiento abierto y en marcha contra la persona a la que se prive de libertad y, en segundo término, la existencia de unos plazos legales máximos, transcurridos los cuales la situación de prisión provisional no puede ser mantenida.

Por lo tanto, la posibilidad de que los denominados presos de Guantánamo pudieran seguir siéndolo en España implicaría la necesidad de que los tribunales españoles (y más concretamente los Juzgados Centrales o la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional) abrieran un proceso que soportara y sirviera de marco a la medida cautelar del mantenimiento de la prisión provisional.

Como bien sabemos por las muy notorias y a veces extravagantes causas incoadas por nuestros jueces estrella, y en razón del denominado principio de jurisdicción universal aplicable a determinados delitos -entre los que se encuentra el terrorismo- y que tienen su soporte legal en el artículo 23.4 de nuestra Ley Orgánica del Poder Judicial, la jurisdicción española sería competente para enjuiciar hechos cometidos fuera del territorio nacional, cualquiera que sea la nacionalidad de sus autores o de las víctimas.Pero para que eso ocurra se tiene que dar una condición, en razón del principio non bis in idem, y es que otra jurisdicción no tenga ya abierto un proceso sobre los mismos hechos, como es el caso de los presos de Guantánamo.

Es cierto que en el ordenamiento jurídico español existe la figura de la inhibición, que consiste en que un juzgado o tribunal que esté conociendo de una causa, por propia decisión o a requerimiento de otro, o por resolución de su superior jerárquico en caso de un conflicto competencial entre ambos, decline esa competencia para continuar con el enjuiciamiento en otro órgano jurisdiccional, y ello siempre en razón de la concurrencia de alguna circunstancia personal (por ejemplo, en el caso de aforados) o de índole territorial.

¿Cómo podría entenderse, justificarse o aplicarse tal principio, sin que chirriaran los más elementales engranajes jurídicos, para que los tribunales españoles pasaran a asumir la competencia de las causas abiertas en Estados Unidos respecto de los presos de Guantánamo? ¿Qué razones jurídicas válidas -no de mero compadreo político- podrían aducirse para que, de golpe y sobrevenidamente, la jurisdicción norteamericana decidiera declinar su competencia para enjuiciar estos procesos a favor de los tribunales españoles, y que éstos decidieran aceptarla?

Pero es que, aun cuando ello fuera posible, es claro que la forzada solución de ese problema jurídico (respecto del que también la Fiscalía del Estado tendría mucho que decir) ocasionaría correlativamente un conflicto político por la necesidad de tener que poner de inmediato en libertad a aquellos presos que recibiéramos, y a los que desde el mismo momento en que pisaran suelo español les serían aplicables todos los derechos y garantías de nuestro ordenamiento jurídico, y entre ellos la imposibilidad de mantener la prisión preventiva más allá del plazo máximo establecido por Ley.

estos plazos, fijados por el artículo 504 de nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal, establecen, incluso para los delitos más graves y aplicando la prórroga correspondiente, un máximo de cuatro años para cuyo cómputo, necesaria y obligatoriamente, habría de tenerse en cuenta el tiempo del que ya vinieran privados de libertad por la causa que la jurisdicción española asumiera continuar (no iniciar ex novo). Dadas las fechas desde las que vienen manteniéndose estos encarcelamientos de Guantánamo, ello implicaría que los presos que se entregaran a España, tan pronto como se constatara que han cumplido ese plazo máximo legal de detención preventiva, dejarían de serlo y tendrían que ser puestos en libertad en nuestro territorio. ¿Es esto lo que se pretende o desea?

Antes de asumir compromisos tan delicados y transacciones tan denigrantes sobre esa peculiar mercancía humana, y dado que no es posible ni admisible que España se limite a ofrecer una mera función de almacenamiento o de alquiler del servicio de custodia de presos de otros países, parece imprescindible que todas las instancias jurisdiccionales y políticas implicadas se detengan a considerar que el ordenamiento jurídico español no puede acoger ni digerir una operación de esta índole.

Nuestros arrepentidos y conversos gobernantes, rendidos al culto del dios Obama, parecen asumir que tienen una factura pendiente con los Estados Unidos de América. Pero tendrán que pensar otro modo de pagarla.

José Luis Sanz Arribas es abogado y miembro de la Sociedad Internacional de Criminología.

© Mundinteractivos, S.A.

La adopción de la vía diplomática, de Hans Blix en El Mundo

Posted in Derechos, Energia, Internacional, Política by reggio on 26 febrero, 2009

ANALISIS

¿Deberíamos preocuparnos? El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha informado de que el plan de enriquecimiento de uranio de los iraníes sigue adelante, aunque quizás a un ritmo más lento. Irán no está dando respuesta a preguntas planteadas por los servicios de Inteligencia occidentales.

El OIEA no es capaz de excluir la posibilidad de que el programa iraní tenga una vertiente militar. En consecuencia, sí debería haber preocupación, pero hay más razones incluso para sentirse alarmados de que [el plan] se haya llevado adelante durante años y años bien a la vista de todo el mundo y sin embargo no se haya abordado con una acción diplomática eficaz.

Las exigencias de que Irán debería aceptar más inspecciones no tienen ningún sentido. Las inspecciones no se hacen para ayudar a Irán a que demuestre que no tiene intención de fabricar armas sino con la esperanza de encontrar pruebas convincentes que incriminen a los iraníes. Sin embargo, si no se encuentran esas pruebas, se dirá, y con razón, que aunque hoy no se haya comprobado su intención de pasar a la fase de fabricación de una bomba Irán podría cambiar de opinión el año que viene.

El punto clave de la cuestión no está en las intenciones de Irán sino en su desarrollo de la capacidad de enriquecimiento de uranio a escala industrial. Una vez que esta capacidad exista, sea en Irán, en Egipto, en Turquía o en Indonesia, al país en cuestión le quedará menos tiempo para conseguir la bomba si quiere fabricarla.Cuanto más lejos estén de obtener esta capacidad países situados en zonas confictivas, mejor.

Se han perdido unos años preciosos en planteamientos ineficaces.Los norteamericanos, siempre empeñados en decir a los demás lo que tienen que hacer, y los europeos han exigido a Irán que suspendiera su programa de enriquecimiento de uranio mucho antes de reconocer que estuvieran dispuestos a entablar negociaciones directas con los iraníes.

Como Irán ha continuado desarrollando su programa, sencillamente, es Europa, no Irán, la que está impaciente por que haya negociaciones.Inteligentemente, el Gobierno de Obama está proclamando que está dispuesto a mantener conversaciones directas con Irán. Es mucho lo que está en juego. No conseguir disuadir a Irán de que abandone el enriquecimiento de uranio a escala industrial podría tener consecuencias peligrosas. ¿Se dejará disuadir Irán?

En los años 80, cuando Sadam Husein hizo que Irak empezara a recorrer el camino hacia las armas nucleares (e Israel bombardeó el reactor de investigación de Osirak), no cabe duda de que Irán podría haber reivindicado que tenía poderosas razones para desarrollar un programa nuclear con una opción armamentística. Sin embargo, tras las derrotas de Irak en 1991 y 2003, Irán ya no puede considerar el país vecino como una amenaza nuclear.

Tampoco tiene que temer un ataque nuclear de ningún otro vecino, ni siquiera de Israel. En estas circunstancias, podría haber sido contraproducente que el Gobierno de Bush amenazara a Irán con que no descartaba ninguna de las opciones que había sobre la mesa y con el envío de portaaviones al Golfo Pérsico.

El equipo de Obama haría mejor adoptando la línea emprendida por Estados Unidos en las conversaciones con Corea del Norte y ofreciendo, como parte de un acuerdo sobre la cuestión nuclear, garantías frente a ataques del exterior y frente a actividades subversivas en el interior de Irán.

Es más, Estados Unidos no han mantenido relaciones diplomáticas con Irán desde 1979. Parece probable que la perspectiva del restablecimiento de relaciones y de una plaza en los foros a escala regional significaría para Irán un mayor incentivo de cara a alcanzar un acuerdo en materia nuclear que las declaraciones del equipo de Bush en el sentido de que «Irán debe demostrar un buen comportamiento».En el caso de Corea del Norte, se le han ofrecido relaciones diplomáticas tanto con Estados Unidos como con Japón como parte de un acuerdo en materia nuclear. No resulta comprensible por qué las cosas habrían de ser más difíciles en el caso de Irán.

Irán ha invertido recursos y prestigio en su programa de enriquecimiento de uranio. ¿Va a poder abandonarlo ahora? Bueno, no sería el primer país del mundo que cierra plantas nucleares. Según el tratado de no proliferación nuclear, existe el derecho a enriquecer uranio pero no hay ninguna obligación de hacer efectivo ese derecho.

Irán debe sopesar los costes y los beneficios. Debe ser consciente de que comprar combustible de uranio sería menos gravoso que producirlo y que renunciar a su producción le sería compensado con garantías sólidas de aprovisionamiento de ese combustible a escala internacional. Por último, debe ser consciente de que el enriquecimiento de uranio en Irán podría inducir a otros países de Oriente Próximo a llevar a cabo el enriquecimiento de uranio.

Hans Blix fue el jefe de la inspección de armas de destrucción masiva conducida por la ONU en Irak en el año 2003

© Mundinteractivos, S.A.

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El Atlántico no alcanza, de Juan Gelman en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 23 febrero, 2009

El Océano Atlántico es el segundo en extensión y volumen del planeta: 106,4 millones de kilómetros cuadrados y 323,6 kilómetros cúbicos. Pero el submarino nuclear británico “HMS Vanguard” y su semejante francés “Le Triomphant” consiguieron un casi milagro: chocar en aguas oceánicas profundas el 6 de febrero pasado. El hecho sólo se conoció diez días después y el milagro completo fue que no se produjo una catástrofe inédita: el “Vanguard”, con 135 hombres a bordo, portaba 16 misiles intercontinentales con 48 cabezas nucleares en total; “Le Triomphant” –101 de equipaje–, otro tanto. Cada navío cargaba una potencia nuclear equivalente a la de 1248 bombas atómicas como la arrojada en Hiroshima. Una explosión habría contaminado definitivamente el Atlántico y arrasado ciudades enteras. Entre otras cosas.

Nadie sabe cómo los dos submarinos lograron colisionar en un espacio pariente de la inmensidad. Por fortuna, navegaban a poca velocidad: las tripulaciones no sufrieron daño y el arsenal nuclear quedó intacto, aunque reparar los navíos llevará meses e insumirá fondos que ascenderán a unos 100 millones de dólares. Otra incógnita es por qué no se detectaron mutuamente, equipados como están con modernísimos equipos de sonar. Tal vez se encontraban en estado de “sonar pasivo”, lo que les permite moverse en silencio sin emitir ondas detectables por otro buque, un avión o algún sistemas de vigilancia marina. Es irónico que gran parte de los esfuerzos técnicos en la materia se hayan centrado últimamente en diseñar submarinos que produzcan el menor ruido posible. “El operativo de detección fue demasiado tardío o no se puso en marcha”, señaló el especialista Stephen Saunders (The Independent, 17-2-09). “Distracciones” como ésta, azares como éstos, pueden provocar una tragedia humana irreparable. Ante esta posibilidad notoria, los gobiernos de los países nucleares siguen impasibles.

El Primer Lord del Almirantazgo británico, Sir Jonathan Band, y el ministro de Defensa francés, Hervé Morin, trivializaron el “percance”. Una síntesis de sus declaraciones sería “finalmente, nada pasó”. En conferencia de prensa surgió una pregunta sobre el tema y Sir Jonathan afirmó –con gesto fastidiado– que el choque no había afectado a las tripulaciones, que los submarinos “sólo habían sufrido rasguños” y que la seguridad nuclear no había corrido riesgos. Hervé Morin –que días antes sostuvo que “Le Triomphant” había tropezado con un container– incursionó en comparaciones marinas: “Se trata de una problemática tecnológica extremadamente simple: estos submarinos son indetectables. ¡Hacen menos ruido que un camarón!” (Le Monde, 17-02-09). No es el caso, obvio, de un estallido atómico.

Estas versiones no conformaron a Angus Robertson, líder parlamentario del Partido Nacional Escocés. Exigió que el ministro de Defensa británico explicara “cómo es posible que un submarino con armas de destrucción masiva choque con otro submarino con armas de destrucción masiva en medio del segundo océano más grande del mundo” (The Guardian, 16-2-09). Otras preguntas: ¿Qué hacían esas naves rebosantes de armas nucleares en las profundidades del Atlántico? El almirante Band indicó que se trataba “de patrullajes de rutina”, pero ¿cuál será esa “rutina”? ¿Por qué ocultaban su presencia? ¿Con qué regularidad los envían a dar vueltas por ahí? ¿Los aliados no se intercomunican los itinerarios? Parecería que priva el secreto de tales operaciones entre los miembros de la OTAN, cualquiera fuere el peligro que esto entraña para la humanidad.

“Es una pesadilla nuclear de nivel superlativo”, calificó Kate Hudson, directora de la Campaña por el Desarme Nuclear (CND, por sus siglas en inglés), organismo internacional de Gran Bretaña que lucha para alcanzar esa meta desde hace más de medio siglo. “Es el incidente más grave desde el hundimiento del ‘Kursk’ y la primera vez desde la Guerra Fría que se sabe del choque de dos submarinos nucleares”, subrayó (www.cnduk.com, 16-2-09).

El submarino misilero ruso “Kursk” explotó y zozobró en el Mar de Barents en agosto del 2000. Murieron sus 118 tripulantes.

Persiste el silencio sobre las razones que causaron la colisión y no cabe esperar que alguna vez se aclaren públicamente. Se ignora si fue una casualidad inconcebible o la consecuencia de una decisión estratégica que terminó mal. Lo cierto es que este “azar extraordinario”, como lo calificó el ministro Hervé Morin, abre interrogantes graves sobre la seguridad del planeta. ¿Qué lo amenaza más? ¿El terrorismo? ¿Esta clase de azar?

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¿Quién es marroquí?, de Abdellah Taia en El País

Posted in Cultura, Derechos, Internacional, Libertades, Política by reggio on 21 febrero, 2009

Tras incluirlos en el programa de su próxima edición, el prestigioso Festival de Cartagena acaba de excluir a Nadia Yasín, hija del jeque Yasín, líder del movimiento islamista Al Adl wal Ihsan, y a Ali Lmrabet, periodista exiliado en España. Ninguno de los dos participará, pues, en los debates sobre Marruecos y su producción literaria e intelectual que tendrán lugar en tal ocasión. Como respuesta a tan inaceptable e incomprensible censura, Lola López Mondéjar, organizadora de los debates, ha dimitido del festival. Si escribo este texto es para apoyar su decisión y para anunciar mi retirada del Festival de Cartagena.

Lo menos que puedo decir es que estoy furioso. Y perplejo. Nunca hubiera creído posible semejante censura en un país democrático. Claro que 2009 es oficialmente el año de Marruecos en España. Pero de ahí a que un gran festival como el de Cartagena ceda a las presiones… ¿Y de quién, exactamente? ¿De las autoridades marroquíes? ¿De la Embajada de Marruecos en Madrid? ¿Y por qué?

En su defensa, el director del festival declaró la semana pasada en EL PAÍS que yo, Abdellah Taia, de 35 años, escritor y primer marroquí en asumir públicamente su homosexualidad, participaría según lo previsto y hablaría libremente de todo, incluyendo mi sexualidad.

¿Qué quiere decir todo esto? ¿Que el homosexual marroquí es bienvenido en España, pero no una mujer perteneciente a un movimiento islamista ni un periodista que ha tenido grandes problemas con las autoridades marroquíes? No puedo aceptarlo. No puedo dejar que me manejen así. No quiero que me concedan la palabra en detrimento de otros marroquíes. Si hablé de mi homosexualidad en Marruecos fue por una necesidad interior (y no necesité autorización ni bendición alguna). Fue, antes que nada, un combate por el acceso a la individualidad, y no solamente por mí.

Lo que echamos terriblemente de menos en Marruecos y nos impide avanzar, liberarnos, son, entre otras cosas, los debates contradictorios. Me refiero a los reales, no a esos debates para la galería que pretenden dar una falsa imagen de progreso y modernidad. Desgraciadamente, pese al excelente trabajo de algunos medios de comunicación (Tel Quel, Le Journal Hebdo, determinadas emisoras de radio, etcétera), este tipo de debate, cuando lo hay, no llega a todos los marroquíes. Y la decisión del Festival de Cartagena no va a contribuir a cambiar las cosas. Por otra parte, se trata de una decisión extraña. Nadia Yasín y Ali Lmrabet se expresan regularmente en los diarios marroquíes. ¿Por qué apartarlos ahora? Misterio. ¿Son menos marroquíes que yo? ¿Menos fashion, tal vez? ¿Más “peligrosos”?

En Marruecos no es fácil tomar la palabra. Sé de lo que hablo. Crecí en Salé, frente a Rabat, la capital, en una familia pobre y en la sumisión y el aislamiento totales. Era como si Marruecos tampoco me perteneciese a mí. Como si la sociedad marroquí no existiese. Nunca me enseñaron a hablar. Me dijeron que me callase: en eso consistía la buena educación. Día tras día, año tras año, me repetían que las paredes tienen oídos. Que nosotros somos los pobres. Eternamente. Me transmitieron una visión demasiado simplista de la religión. El verdadero credo era el miedo. Miedo para toda la vida. Miedo para no salir nunca de la miseria ni de la ignorancia. Ese miedo que paraliza, mata y te prepara para la autodestrucción o el extremismo.

En Marruecos hablar es un lujo. Aquellos que pueden, tienen la responsabilidad de hacerlo por los demás, la responsabilidad de denunciar, de abrir el debate. Sorprender, provocar… Sólo así se puede cambiar el mundo y obtener derechos; ser dueño de uno mismo por fin.

En Marruecos oía a menudo cómo anatemizaban a éste o aquél por una supuesta traición al país y a sus ideales. Solía oír este tipo de frases: “No es marroquí. Nunca lo fue y nunca lo será”. Hoy se oyen también, y cada vez más, frases como ésta: “No es musulmán, no es un buen musulmán”. ¿Un impío, entonces? Desgraciadamente, ciertos intelectuales y artistas profieren también estas peligrosas negaciones que desvían la atención de los verdaderos problemas y no ayudan al marroquí a levantarse para gritar, para existir.

En mayo de 2007 oí esos mismos juicios escandalosos referidos a dos hermanos que cometieron un doble atentado suicida en Casablanca. Tras vagar durante casi dos días por las calles, saltaron por los aires no muy lejos del consulado norteamericano. No mataron a nadie. Sólo a sí mismos. En el colmo de la desesperanza en la que vive desde hace demasiado tiempo la juventud marroquí. Fue un grito desde el corazón, desde las tripas. Un llamamiento a la sociedad marroquí. No fue escuchado. Seguramente estimamos que no era culpa ni responsabilidad nuestra. Normal: esos dos hermanos “no eran marroquíes”. ¿Verdad?

¿Quién lo es entonces?

Abdellah Taia es escritor marroquí.

Traducción de José Luis Sánchez-Silva.

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La ¿inevitable? nacionalización de la banca europea, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía, Internacional by reggio on 19 febrero, 2009

Leí con notable interés las oscuras predicciones apuntadas el pasado lunes por nuestro viejo amigo Ambrose Evans-Pritchard en el Telegraph acerca del futuro de las economías de Europa del Este y el impacto de su potencial colapso sobre sus prestamistas occidentales. En un artículo muy en su línea de constrúyete un refugio a prueba de ataques financieros y no salgas de él hasta que las ranas críen pelo, el autor daba una serie de cifras escalofriantes que, desgraciadamente, ya habían sido anticipadas por Roubini, una vez más, con anterioridad. No le di más importancia abonados, como estamos, a los mensajes apocalípticos.

Sin embargo, la semana ha ido demostrando lo erróneo de mi percepción. Esta era la materia pendiente que quedaba por desarrollar a lo largo de estos siete días en forma de nuevas pérdidas para los inversores. Prueba de ello son las sendas portadas que, sobre la cuestión, llevaban ayer los dos principales medios de comunicación financieros del mundo: Wall Street Journal y Financial Times que, simplemente, se hacían eco de la compra que el mercado había hecho del argumentario del propio Evans-Pritchard, al tumbar la cotización de unos valores bancarios europeos que, como el ministro japonés de finanzas, transitan borrachos de riesgos de contrapartida y sin demasiado margen de maniobra salvo una intervención estatal que, ayayay, no es ilimitada.

Porque el discurso en los últimos días ha ido evolucionando desde el riesgo sistémico, esto es; para el sistema, derivado de la potencial caída de los distintos colosos financieros nacionales, a la viabilidad en sí en algunos países. No hay que olvidar que, y eso sí es irrefutable, los emergentes europeos se enfrentan en 2009 a vencimientos equivalentes a 400.000 millones de dólares o un tercio de su PIB regional (cifra que algunos autores reducen a la mitad en función del espectro considerado), pagos que se van a ver incapaces de acometer en su totalidad casi con toda seguridad. La pieza del Telegraph advierte del riesgo que de esta situación se deriva para naciones como Austria, con préstamos a la región equivalentes al 70% de su Producto Interior Bruto, o la propia Suiza que, sorpresa, sorpresa, para algunos analistas locales se encontraría al borde de la bancarrota, siendo ésta quizá la principal novedad del discurso.

No son las únicas. Irlanda, en un caso completamente distinto, ha visto cómo sus CDS o cobertura de riesgo país se han disparado a cerca de los 400 puntos básicos, frente a los diez de hace tan sólo un año, proceso que se ha acelerado a lo largo de los últimos diez días. La cuestión irlandesa ha provocado que, por primera vez desde el inicio de la crisis, las autoridades europeas se planteen, como posibilidad cierta, el potencial impago de uno de sus miembros, los mecanismos de auxilio que serían o no de aplicación al amparo de Maastricht y el impacto de un suceso como ése sobre el futuro de la Unión. Prueba de tal preocupación es el hecho de que se esté ya hablando de un rescate concertado, auspiciado por Alemania y Francia, lo que personalmente creo inviable en este momento, o de una intervención inevitable del FMI como único cauce de estabilización del territorio afectado.

Si la amenaza de Europa del Este es real o no, ya empieza a ser lo de menos. Otro vendrá que bueno te hará. Es un factor más en el extenso sumatorio acumulado que salta de la esfera sectorial a la general. De hecho, el debate sobre la cuestión se ha trasladado a la esfera del pensamiento analítico tal y como recogen los distintos posts que ayer publicaba el siempre interesante FT Alphaville. Mientras que Garthwaite de Credit Suisse se apuntaba al bando del pesimismo y la cautela debido a la excesiva dependencia financiera exterior y la falta de cintura de sus economías, a la vez por cierto que aprovechaba para recordar que en términos de vulnerabilidad España sigue siendo el sexto país de mayor riesgo del mundo desarrollado o en vías de, los analistas de UBS enarbolaban la bandera de la prudencia y la mesura y tildan las afirmaciones de los arriba mencionados como exageradas. A su juicio, -en una exposición acompañada, como en el caso del estratega del otro banco suizo, por numerosos gráficos-, los problemas se concentran en economías menores, se circunscriben al ámbito regional y son susceptibles de solución de forma ordenada, si bien hay que reconocer que no niegan la mayor, es decir: la fragilidad de la región en su conjunto.

Lo relevante, llegados a este punto, dejan de ser las causas para centrarse en las consecuencias de todo lo que está pasando. Y lo cierto es que para la banca continental europea parece que no cabe una solución final muy distinta a la que ya han vivido, casi en su totalidad, las entidades financieras del mundo anglosajón: una completa nacionalización del sistema como única vía de supervivencia colectiva antes que tirar el dinero con parcheados parciales. Algo que se tendrá que hacer de modo inteligente ante la propia vulnerabilidad fiscal de los países que las amparan. Durante los últimos años, han puesto numerosos circos, tanto a nivel sectorial como geográfico, y los enanos ahora, con el Cola Cao del proceso de desapalancamiento, no dejan de crecer. Es la exposición a activos tóxicos, es el inmobiliario, son los emergentes en sus distintos emplazamientos, es su propio apalancamiento o ese propio fondo de comercio de adquisiciones que van a tener que amortizar contra pérdidas en su práctica totalidad, tal y como refleja este interesantísimo artículo de Daniel Gros, del Centre for European Policy Studies, en el propio WSJ.

Desgraciadamente el sector se ha convertido en ese toro sometido a sucesivos intentos de descabello que, aun conociendo con certeza su final, aguanta estoicamente de pie en medio de insufribles dolores provocando el rechazo incluso de los mejores aficionados. ¿No será mejor que entre todos aceleremos el proceso? El modelo sueco sigue siendo la solución, en cualquiera de sus versiones como la recogida por John Hussman en su carta semanal. La falta de una autoridad financiera común europea, el problema. Queda, no obstante, dicho.

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Ahora, la crisis de Europa del Este, de Primo González en Estrella Digital

Posted in Economía, Internacional by reggio on 19 febrero, 2009

Las luces rojas de alerta se han encendido esta semana en las economías de Europa del Este, un prometedor mosaico de países enrolados en la antigua órbita de influencia soviética pero que han entrado en los últimos meses en una situación de deterioro alarmante, que en las últimas semanas ha adquirido carta de naturaleza en la Eurozona porque este grupo de países es altamente dependiente, tanto a nivel institucional como empresarial, de los países europeos occidentales. La visualización del problema no ha tardado en manifestarse en las divisas de los países de la zona, la mayoría de los cuales no forma parte del euro, con depreciaciones en las divisas que llegan en algunos casos al 40% en los últimos meses. La crisis asiática del año 1998 ha reaparecido en la mente de muchos analistas como un episodio de paralelismo sorprendente.

La agencia Moodys ha dado esta semana un toque de atención, anunciando rebajas en las calificaciones de algunos países de la zona y de algunos bancos. Buena parte de los sistemas bancarios de los países del Este europeo está en manos de bancos europeos occidentales, destacando Italia, Austria, Alemania y algunos de los grandes bancos franceses como los más comprometidos en la zona.

Los bancos españoles no tienen apenas exposición y Criteria, el holding inversor de La Caixa, ha estado en los últimos meses buscando una oportunidad en alguno de los países de la zona, pero sin llegar a rematar. A estas alturas debe estar alegrándose en secreto porque el momento no era precisamente el más oportuno y menos que lo va a ser a corto plazo. Las inversiones financieras de Criteria ya acumulan bastante quebrantos como para añadirle uno más al bloque.

La crisis en las filiales de los bancos europeos más comprometidos en la zona podría afectar de lleno a sus bancos matrices, lo que ha causado bastante inquietud estos días en las Bolsas europeas. Cuando no hemos salido aún del susto de las hipotecas basura de Estados Unidos y de las inversiones en destinos dudosos, ahora llegan los problemas de la otra parte de Europa, la zona pobre, que a duras penas ha podido seguir el tren de la Europa desarrollada a lo largo de los años de expansión. Ahora, estas economías, consideradas como emergentes, se presentan como el segmento más vulnerable de la economía global. España es uno de los países menos expuestos de forma directa a los problemas que puedan generarse en los países del Este europeo, pero una crisis de cierta envergadura, que arrastraría posiblemente a Austria como primer damnificado, nos afectaría a todos de lleno, como se está viendo estos días. La debilidad del euro frente al dólar es una de las ramificaciones del problema.

El problema de Europa del Este, agravado por la debilidad de las finanzas rusas a causa de la caída en picado de sus rentas petrolíferas (los bancos de Rusia han pedido al Gobierno un plan de rescate de 400.000 millones de euros, sin contestación por el momento, aunque el Kremlin no tiene ni de lejos ese dinero) trasciende del ámbito empresarial para convertirse en un auténtico problemas de Estados. La perspectiva de suspensiones de pagos de varios Estados europeos no parece en estos momentos tan lejana y en Bruselas parece que se está trabajando ya con esta hipótesis, que empezaría por un masivo plan de ayuda para que las economías del Este puedan hacer frente a sus principales y más inmediatos compromisos de pago. Sin un plan de apoyo por parte de la Unión Europea, es probable que el hundimiento de las divisas de la zona del Este europeo alcance cotas insospechadas.

Bruselas ya tiene sobre la mesa otro problema de ámbito nacional bastante serio, el de Irlanda, uno de los más brillantes ejemplos de crecimiento en la última década pero que ha entrado en crisis galopante por algunos abusos bastante similares a los españoles con el sector inmobiliario. La lista de Estados con problemas nos está resultando, como se ve, cada vez más cercana y familiar.

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