Reggio’s Weblog

Hacia los cuatro millones de parados, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Economía, Laboral by reggio on 9 febrero, 2009

Comentando las catastróficas cifras publicadas de la situación del paro en enero, el presidente del Gobierno ha afirmado, una vez más, algo obvio, y es que “de esta crisis saldremos”. Naturalmente. En la economía, frente a lo que afirmaban mentes preclaras en la época del disparatado auge, siguen existiendo los ciclos. Pero el problema no es si saldremos o no, sino algo más importante, que es cuánto tardemos en salir, cómo lo logremos, en cuánto tiempo y cómo se repartirán los costes, tanto los humanos como en el propio sistema productivo. Para responder a esas preguntas no bastan las obviedades sino que hace falta imaginación, capacidad, voluntad política, credibilidad y liderazgo. Nada menos que todo eso, y la pregunta es si este Gobierno de gente cansada o incapaz tiene alguna de esas cualidades imprescindibles.

El Gobierno pretende distraernos con sus disquisiciones acerca de si llegaremos o no a los cuatro millones de parados a fin de este año. Parece darnos a entender que si no llegamos es un éxito. Analistas autorizados prevén no ya que llegaremos a esa cifra sino que la superaremos. Las cifras de enero parecen darles la razón. Obsérvese además la gran caída en los afiliados a la Seguridad Social, con sus efectos colaterales en la disminución de recursos, ya completamente insuficientes, para el subsidio. Igualmente dramática es la cifra de ochocientas mil familias con todos sus integrantes en paro y el que más de un tercio de los jóvenes estén desempleados, el doble de la media de la UE. Gravísimo despilfarro.

En un interesante documento (“The aftermath of finantial crises”) presentado el pasado enero a la reunión de la American Economic Association, Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff analizan una muestra de dos docenas de países, entre ellos España, y obtienen interesantes conclusiones a lo ocurrido en varios indicadores entre el “pico y el valle” tras esas crisis financieras. Entre ellos, la caída real y años de baja en precio de las viviendas (-35% y 6 años), paro (7% y 4,8 años) y renta por habitante (-9,3% y 1,9 años). La economía no es una ciencia exacta (ni siquiera una ciencia, afirman algunos) ni las experiencias trasladables totalmente, pero las cifras son dignas de meditación. Como lo es la reciente y actual experiencia japonesa desde hace más de un década sin salir de la depresión. ¿Ese porvenir nos aguarda?

Esta columna ha afirmado, tan sólo hace un par de semanas, que no estamos sólo ante una gravísima crisis económica y social sino, además, política y que, por ello, se requieren soluciones integrales y que superan el ámbito partidista. El Gobierno de la nación carece, por el traspaso de competencias a la Unión Europea y, mucho más grave, por su vaciamiento en las Comunidades Autónomas, de los mínimos instrumentos y del necesario respaldo social para encarar, con mínimas garantías de éxito, una tarea que le desborda. Sobre todo cuando algunos de esos gobiernos autonómicos no se consideran parte del Estado común y van por su cuenta. Se ha dicho que hoy ese Gobierno es, como mucho, un coordinador de gobiernos autonómicos. Realmente, aspira a serlo, ni a eso llega.

Mientras tanto, el malestar social crece. Lo estamos viendo en Francia, siempre un termómetro, y aparece en Gran Bretaña y en otros países europeos. Nos aguardan días agitados, dolorosos y difíciles. Están ahí ya.

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No es una guerra, es una matanza (III), de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 enero, 2009

“El horror, el horror”

Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas

Tras tres semanas de horror en Gaza, el Gobierno de Israel, tras acuerdo con la Administración Bush, acuerdo que recoge fielmente las tesis y objetivos israelíes, ha decidido un alto el fuego unilateral. Estamos ante una ofrenda de Israel a Obama pensando en su toma de posesión este martes. No es agradable ni presentable ese acto mientras el aliado privilegiado continúa su matanza en la Franja. Además, esa tregua, realmente una tregua trampa, está tan llena de agujeros que, aunque aceptada y modificada por Hamas, es de temer que dure poco, salvo que la Administración Obama encare el tema rápidamente. Ni aún así hay garantía de nada.

Son ya más de 1.200 muertos palestinos, la mitad civiles, y más de un tercio, niños. Más de 5.000 heridos, de los cuales muchos, con certeza, morirán. Del lado atacante son 13, de ellos sólo 3 son civiles y el resto algunos son por el propio fuego hebreo. Pero muchos siguen hablando de respuesta proporcional y quirúrgica que no busca caídos civiles. Absoluta catástrofe humanitaria, destrozo de infraestructuras y de edificios, familias enteras muertas, cuatro instalaciones de UNRWA, la agencia de Naciones Unidas, bombardeadas con decenas de víctimas civiles, mezquitas destruidas, ambulancias y hospitales bombardeadas con médicos, auxiliares y conductores muertos, utilización de bombas de fósforo, el recuento de horrores no tiene fin. ¿No son éstos crímenes de guerra y contra la humanidad?

En reciente artículo, “How many divisions?”, Uri Avnery, de Gush Shalom, hace un lúcido análisis del tema en tres niveles. En el bélico, el desequilibrio es “quizá de uno a un millón”. En el plano político, el de los apoyos de gobiernos, el desequilibrio es “aún mayor”, y añade “pero es en el de la guerra de propaganda donde el desequilibrio es casi infinito”. Y en esta guerra, como en las guerras modernas, la propaganda es un arma clave. Desde el comienzo de los ataques hebreos, casi todos los medios occidentales aceptaron la propaganda israelí para justificar su ataque. Sólo cuando empezaron a aparecer noticias y, sobre todo, imágenes de la brutalidad israelí, algunos medios empezaron a ser un poco más imparciales. Pero también con limitaciones porque, primero, hasta hace un par de días Israel no ha admitido en Gaza prensa internacional, y segundo, muy importante, podemos estar seguros de que muchas de esas noticias y casi ninguna de esas imágenes se muestran en Estados Unidos. A pesar de ello, según una encuesta reciente en ese país, cerca de un cuarenta por ciento rechaza la acción israelí. Mientras, el Gobierno Bush y el legislativo muestran su apoyo irrestricto a ese país.

El Gobierno israelí, y ésa es otra de las razones para esa tregua unilateral, parece pensar que está perdiendo la batalla de la opinión pública mundial y que esta matanza resultará en una derrota política. No cabe “solución” militar para un conflicto absolutamente desequilibrado que se prolonga más que ningún otro en el mundo. Superar ese desequilibrio entre ambas partes es la primera condición para un arreglo pacífico. Eso sólo es posible si hay un “mediador honesto”, que no puede ser otro que Estados Unidos. Hasta ahora nunca lo sido, ni de lejos. ¿Confiamos en la Administración Obama? Abramos un margen de confianza, es obligado. Como lo es también una dosis de escepticismo.

Las tres semanas de matanza nos han mostrado además la tradicional farsa diplomática a cargo de actores como los dirigentes de países árabes, con Mubarak a la cabeza, así como de la Unión Europea. Todos ellos haciendo el paripé de viajes, conversaciones e, incluso, amplias sonrisas con los dirigentes israelíes, sin hacer nada absolutamente. Sin embargo, la Unión Europea tiene poderosas armas, sobre todo económicas, para presionar a Israel pero nunca lo hace.

Uri Avnery termina su artículo antes citado con frases que merece la pena reproducir: “Lo que quedará grabado en la conciencia del mundo será la imagen de Israel como un monstruo sediento de sangre, dispuesto en todo momento a cometer crímenes de guerra y nunca dispuesto a actuar con criterios morales.. En último término, esta guerra es un crimen contra nosotros mismos, un crimen contra el Estado de Israel”.

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No es una guerra, es una matanza (II), de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 12 enero, 2009

Si habíais creído llegar al límite de horror, la respuesta es no, es posible aún más. La cita, no es literal, es del Calígula de Camus.

La matanza en Gaza, por tierra, mar y aire, va rápido, camino de novecientas bajas palestinas, cerca de un tercio mujeres y niños, varias veces familias enteras, más de tres mil heridos en hospitales miserables, resultado del bloqueo permanente. Los muertos israelíes son una docena. Pero, para muchos, la desproporción no existe. Frente a ello, el enviado especial de Naciones Unidas, Richard Falk, judío americano, ha dicho que la actuación de Israel es “un crimen contra la humanidad” porque se trata de un castigo colectivo prohibido por las Convenciones de Ginebra. Israel lleva muchos años aplicando castigos colectivos contra los palestinos en los territorios ocupados, sólo que esta vez es mucho más brutal.

Nada se respeta. Edificios de la agencia de Naciones Unidas, UNRWA, han sido bombardeados con más de cuarenta muertos palestinos, mujeres y niños, con la mentira de que era base de lanzamiento de cohetes de Hamas. No es la primera vez que esto ocurre: en el 2006, la aviación israelí bombardeó otra sede de esa organización en Qana y mató a 106 palestinos, la mitad niños. Según El País (10 de enero del 2009), “la ONU denunció ayer al Ejército de Israel por la matanza deliberada de 31 palestinos refugiados en un edificio junto a otras 79 personas por orden de los propios soldados israelíes”. (El lector interesado puede ampliar esta información sobre la familia Samouni por ejemplo en www.haaretz.com y www.newyorktimes.com de ese día.) El Gobierno israelí ha prometido investigar. Respuesta igual a la de similares acciones que nunca lleva a nada. Tantos civiles muertos ¿son fallos de una operación definida por los agresores como “quirúrgica” (al margen de la prensa internacional, que tiene prohibido el acceso a la Franja) o responde a un objetivo claro? El Estado de Israel tiene un origen terrorista y practica, no sólo en esta ocasión, terrorismo de Estado, algo que consiste en aterrorizar poblaciones para conseguir determinados objetivos. Muchas veces ha sido así denunciado. La última, a cargo del ministro de justicia turco, para quien “Israel es el principal generador de terrorismo en el mundo” ( El País, 10 de enero).

En www.ft.com (Financial Times) del 8 de enero se afirma que los ataques israelíes han devastado la infraestructura de Gaza, una “economía ya destruida mucho antes de estos ataques” por el bloqueo desde hace ocho años, incrementado tras la victoria de Hamas. Los enormes destrozos recuerdan aquello que dijo la Administración norteamericana cuando el bloqueo y la guerra de Iraq de llevar a ese país a la Edad de Piedra.

Se ha argumentado por las autoridades israelíes que este ataque de Israel responde a que Hamas interrumpió la tregua pactada. Eso es, una vez más, mentira. Israel rompió esa tregua el pasado 4 de noviembre (día de la elección presidencial en EEUU, lo que aseguraba escasa notoriedad) cuando mató a seis milicianos de Hamas en un ataque contra un túnel. Además, Israel incumplió su compromiso de levantar el bloqueo, acción que es un verdadero acto de guerra (véase, entre otros, el artículo del ex presidente Carter en Washington Post y la columna de Uri Avnery en www.zope.gush-shalom.org). No sólo eso, sino que esta ‘operación Plomo Fundido’ estaba planificada hace mucho tiempo y es un paso más en la política de agresión y expansionista que es elemento inherente al sionismo desde sus orígenes. Una vez más, el fuerte machaca al débil con el apoyo o la indiferencia culpable de los dirigentes de Occidente y del mundo árabe, lo que le asegura algo clave como es la impunidad.

Después del Primer Congreso Sionista en Basilea en 1897, en el que se propuso, por vez primera, establecer un Estado judío en Palestina, los rabinos de Viena enviaron a dos representantes a estudiar sobre el terreno la viabilidad de la idea. Al terminar su misión, informaron a Viena: “La novia es hermosa, pero está ya casada con otro hombre”. No había, contrariamente a lo que luego se afirmó, “Una tierra sin un pueblo para un pueblo sin tierra”. Ahí empezó esta tragedia que hoy sigue todavía (Ghada Karmi: Married to another man.)

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No es una guerra, es una matanza, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Derechos, Política by reggio on 5 enero, 2009

Una palabra puede definir y resumir la permanente acción del Estado de Israel, desde su creación en 1948, respecto de los anteriores ocupantes de esos territorios, los palestinos, y es la de impunidad. Es la certeza de saber que sus acciones, por brutales que sean, quedarán sin sanción, lo que le lleva a realizarlas. Cuenta además, especialmente desde la guerra de 1967, con una enorme y creciente superioridad militar que aplica, lo estamos viendo estos días una vez más, de manera inmisericorde. Ambos factores, que están relacionados, impunidad y enorme fuerza, han sido y son posibles por el respaldo absoluto, permanente y sin fisuras por parte de la Administración norteamericana de turno, la que sea. Respaldo en todos los frentes, desde suministro de armas de tecnología avanzada hasta bloqueo en Naciones Unidas de cualquier propuesta. Todo político que quiera ser algo en ese país, sea en el ejecutivo como en el legislativo, debe comenzar con una firme promesa de mantener esa llamada relación especial con Israel, deseablemente en una asamblea del lobby más poderoso, la America Israel Public Affairs Commitee (AIPAC). Si no lo hace, está perdido. Obama lo hizo ya en la campaña electoral.

Cuando Israel inicia la presente ofensiva por tierra en Gaza deja atrás, tras una semana de bombardeos, más de 470 muertos, la cuarta parte de ellos civiles, sobre todo mujeres y niños según cifras de Naciones Unidas, y más de 2.500 heridos, muchos de los cuales morirán dado el estado catastrófico de los hospitales de la Franja tras el continuado bloqueo israelí. Los muertos israelíes por cohetes lanzados por Hamas son cuatro. Estamos, como ha dicho Naciones Unidas, ante una gran catástrofe humanitaria. Por ello, resulta grotesco escuchar a los portavoces del Gobierno israelí afirmar que junto a una operación defensiva hay una operación humanitaria.

El objetivo final de esta operación es un cambio de régimen en Gaza, es decir, derribar el Gobierno de Hamas, y en la decisión han jugado factores electorales en Israel. Los dos candidatos, Barak y Livni, quieren demostrar al electorado, partidario mayoritariamente de soluciones militares en un país en el que el ejército cuenta y mucho, que son tan duros o más que el otro candidato, el superduro Netanyahu. La apuesta es arriesgada porque la ofensiva anterior en el Líbano acabó con Olmert.

El problema de los territorios ocupados sólo admite una solución política y exige, se ha afirmado siempre y es cierto, la presencia como mediador de Estados Unidos, sin olvidar que la Administración israelí no es un juguete en sus manos. Pero, más importante, ese mediador debe ser lo que se llama un honrado mediador, es decir, mínimamente imparcial, requisito que la Administración norteamericana nunca ha cumplido. No sabemos si lo hará la próxima pero hay signos, como el clamoroso silencio de estos días de Obama así como el entorno de sus más próximos colaboradores, que no son muy alentadores. La Unión Europea no cuenta para Israel y además, un vez más, carece de política propia en este tema, aunque cada vez está más alineada con el amplio frente pro israelí, como lo demuestra su inoperancia en esta crisis y la reciente declaración de la Presidencia (aunque sea la República Checa) definiendo la “operación Plomo Fundido” como defensiva.

Hay muchas razones para el pesimismo. El problema palestino-israelí es causa decisiva en la permanente crisis de la región, así como factor clave en reivindicaciones islamistas. No cabe ignorar eso. Apoyar siempre, haga lo que haga, a una parte, la parte muchísimo más fuerte, el Estado de Israel, no es solución, como se ha demostrado todos estos años.

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Economía 2009: vamos a peor, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 31 diciembre, 2008

El presidente del gobierno acaba de declarar que saldremos de esta crisis económica. No es mucho decir porque el problema es cuándo, cómo y con qué costes y ahí, aparte de una serie de lugares comunes y las consabidas dosis de optimismo ficticio, poco ha añadido.

La economía española, con dos trimestres consecutivos de caída en el PIB, está ya, oficialmente, en recesión. No es exagerado afirmar, a la vista de las cifras, que el deterioro tanto en el mismo PIB como en el crecimiento del paro, ha sido brutal, algo nunca visto. De aquel aterrizaje suave que se habló desde el gobierno, nada de nada. Claro que también se negó la crisis, conociendo que existía, con lo que se perdió un tiempo precioso para encararla. Como se ha seguido afirmando, hasta fecha muy reciente y en textos legales, que esta crisis se debe exclusivamente a razones externas ¿ la crisis inmobiliaria y financiera en Estados Unidos? cuando ya, hace por lo menos un par de años, estaba claro que el ¿modelo? de crecimiento autóctono con el ladrillo como eje, tenía pies de barro y llevaba dentro las semillas de su agotamiento.

Entramos así en el segundo año de esta gravísima crisis, año que será mucho peor que 2008. Los asesores de Obama y el FMI advierten, los primeros que los problemas de la economía norteamericana son más graves de lo pensado y los segundos, que van a revisar nuevamente a la baja sus previsiones para la economía mundial. Ese marco es fundamental para nuestra economía en la que las dos únicas buenas noticias son la rebaja del precio del petróleo y el descenso del tipo del euríbor, aunque en ningún caso traspasados en su totalidad al consumidor. Como se ve, dos medidas ¿acordadas? por el gobierno. El PIB descenderá cerca del 2 por ciento y la cifra de paro se encaminará a los cuatro millones. Es más que probable que entremos en 2010 en plena crisis con recesión o depresión acompañada, crucemos los dedos para que eso no ocurra, de deflación. Estaremos en una evolución en forma de ¿U? y no es descartable un comportamiento ¿a la japonesa?, es decir en forma de ¿L?. Porque de ese famoso nuevo modelo de crecimiento, llamado a sustituir al ladrillo, basado en tecnologías avanzadas, auge exportador, competitividad, etc. no parece haber ni rastro y eso no se improvisa.

Nadie parece ser responsable de esta catástrofe que va a dañar, como siempre, a los más desfavorecidos que son muchos. Sin embargo, responsables los hay tanto por acción como por omisión. Tras una borrachera crediticia y especulativa de varios años, cerca de un década, y de privatización de altísimos beneficios, asistimos ahora a una etapa de socialización de pérdidas mediante medidas oficiales, del gobierno central y de los autonómicos , unas conocidas y otras menos conocidas publicadas en decretos de difícil comprensión con modificaciones contables o convirtiendo viviendas libres en protegidas. Todas ellas encaminadas a ayudar a las inmobiliarias y a sus financiadores.

¿Se traducirá en algo serio el creciente malestar social que ya apunta en varios frentes? Si miramos hacia atrás, cuando el paro alcanzó alturas estratosféricas, vemos que nada o poco ocurrió. Esta vez además, el paro va a afectar, sobre todo, a quienes menos capacidad de movilización y protesta tienen, los inmigrantes. Los dos sindicatos que, aunque cada vez menos, tiene cierto peso social están instalados en el oficialismo (expresemos una cierta duda sobre CCOO tras su reciente congreso). ¿Queda algo entre los partidos? ¿Hablamos en serio? ¿Alguien se imagina lo que pasaría con un gobierno del PP? Parece que sólo queda una cosa y así se ha pedido: tirar todos del carro. Pero en ese carro están ya sentados cómodamente algunos mientras tirarán los de siempre. Si la nuestra fuese una sociedad vital (que no lo es) y no anestesiada (que lo es), la crisis actual, que es mucho más que económica, debería dar paso a cambios trascendentales y necesarios. Algo escasamente probable.

PS: A pesar de todo, o precisamente por eso, feliz año a todos los lectores y los suyos.

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2008: Deterioro constitucional, desastre económico, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Economía, Política by reggio on 29 diciembre, 2008

La conmemoración del trigésimo aniversario de la Constitución dió lugar, una vez más, a las tradicionales muestras de autocomplacencia y, por primera vez, a crecientes voces de críticas al texto que presenta ya notables defectos e insuficiencias que hacen imprescindible y urgente su reforma a fondo. A fondo y no esas cuatro reformas cosméticas que en su momento planteó el Gobierno (incluso de ese ridículo cambio, parece hoy arrepentido). No se trata sólo del Titulo VIII referido a la organización territorial del Estado sino de muchos otros, aunque ese citado es clave porque lo que está ocurriendo en la práctica es un impedir la construcción de un Estado moderno, eficiente y solidario por las acciones de unos y las omisiones de otros. Es urgente e imprescindible, hay que insistir una y otra vez, atajar este estado de cosas porque esas fuerzas van ganando.

El Estado de las Autonomías, concebido como algo original y diseñado torpemente por las servidumbres de la transición, ha agotado sobradamente su recorrido, antes positivo, y se ha convertido en su contrario. Sus efectos deplorables alcanzan muchos campos, entre ellos el de la economía, como lo está poniendo de relieve el actual desastre económico que no es sólo eso sino también social y político.

Con las siempre inacabadas transferencias de competencias y recursos a las CCAA, el estado central ha quedado reducido a algo residual con lo que sus posibilidades para encarar una crisis como la actual son escasas, casi ridículas. Es imposible diseñar y aplicar las necesarias políticas estructurales en campos fundamentales como la educación, vivienda, urbanismo y suelo, justicia, I+D+i entre otras, porque están transferidas en todo o en parte. En la práctica estamos viendo diecisiete políticas en esos campos con el consiguiente despilfarro y falta de eficacia. Todo eso, aunque muchas veces se olvide, tiene un efecto muy importante en la economía y en la lucha contra la presente recesión. Y mucha atención a la inminente reforma de la financiación autonómica que, por lo que se conoce hasta el momento, está claro que se va saldar con muchos menos recursos y competencias tributarias para el Estado central con el correspondiente coste en pérdida de eficiencia y de cohesión y aumento de los costes. Proceso que, además, como lo muestra la experiencia, no terminará ahí porque muchos lo considerarán insuficiente y vuelta a empezar. No hay país, ni sociedad ni economía que resista este proceso que nunca acaba. O, mejor dicho, puede haberlo con un enorme coste político, social y económico a sufrir por las generaciones futuras. Pasivo a anotar a los actuales dirigentes políticos y líderes sociales, incapaces de encarar su responsabilidad histórica.

El año que empieza es importante. El deterioro económico y social aumentará, de eso no hay duda. Hay crisis para rato y lo peor está por llegar. Por ello, no es descartable una difícil situación que debería exigir a la clase política y a los poderes económicos decisiones a la altura de esas demandas. La incógnita es si sabrán estar a la altura de lo exigido. Si miramos pasados comportamientos y permanentes talantes ¿panglossianos?, la respuesta es pesimista. Todo irá bien en el mejor de lo mundos.

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Que treinta años es mucho, de Luis de Velasco en Etrella Digital

Posted in Derechos, Política by reggio on 8 diciembre, 2008

Se celebraron este sábado día 6 treinta años de vigencia de la Constitución española. Más que, una vez más, intercambio de bombos mutuos, de autofelicitaciones y de mirar atrás en la clase política, lo que la ciudadanía española demanda mayoritariamente, y así lo prueban recientes encuestas, es una reforma de ese texto. Al fin y al cabo, el mismo es reflejo de su época, de la correlación de fuerzas, de los condicionantes entonces existentes. Es reflejo de su tiempo y ese tiempo, treinta años después, es muy, muy diferente. La Constitución hoy no sirve y, por tanto, es imprescindible y urgente reformarla.

Decir eso no es decir mucho si no se define qué tipo de reforma. La propuesta por el Gobierno (las cuatro modificaciones), absolutamente insuficiente, es, dicho claramente, una tomadura de pelo. Mejor encaminadas van las propuestas del PP, que coinciden con las anteriores pero añaden otras dirigidas al lamentable “Título VIII. De la Organización Territorial del Estado” y, más concretamente, a la configuración actual y previsible del Estado de las Autonomías.

Esa configuración del Estado, en teoría, incluso en su origen, es una buena idea pero se ha convertido en su contrario, como lo muestra de manera gráfica el nuevo Estatuto de Cataluña, que supone la modificación de facto de la actual Constitución estableciendo no ya un Estado federal sino uno confederal. El “efecto emulación” en las demás Comunidades, la conversión de las direcciones regionales de los partidos estatales al nacionalismo o al regionalclientelismo y, sobre todo, la falta de lealtad constitucional de los nacionalistas nos llevan, de no remediarse, a la quiebra constitucional y del Estado. Esas imprescindibles reformas deben incorporar el cierre final del modelo autonómico (no hay sociedad ni economía ni Estado que resista el tira y afloja, el victimismo permanente) con recuperación de algunas competencias transferidas (en educación, urbanismo, recursos hidráulicos, justicia, por ejemplo) y establecimiento de un nuevo procedimiento para modificaciones estatutarias. Complemento imprescindible: modificación de la ley electoral de modo que haga posible un tercer partido de ámbito nacional.

Ésa es la reforma más urgente pero no es la única. Por ejemplo, en algún momento, seguramente cuando se plantee la sucesión a la jefatura del Estado, habrá que hablar, superando la censura de facto y la autocensura, sobre la forma política del Estado español, la monarquía parlamentaria, artículo éste, más que ningún otro, esclavo de su tiempo y sus circunstancias. Pero no por eso con vocación de eternidad.

Porque además, en muchos casos, la Constitución no se cumple. Algunos ejemplos, aparte del desmadre autonómico: artículo 3.1 sobre el derecho de todos de usar el castellano; artículo 4.2, que dice que las banderas autonómicas se utilizarán junto a la de España en sus edificios públicos y actos oficiales; artículo 6, que afirma el deber de los partidos de ser democráticos en su estructura interna y funcionamiento; artículo 16.3, que proclama que ninguna confesión religiosa tendrá carácter estatal; artículo 139.2, que afirma la libertad de circulación y establecimiento de las personas y la libre circulación de bienes en todo el territorio español; artículo 149.1, que proclama la competencia exclusiva del Estado en las Relaciones Internacionales. Esto es sólo una pequeña muestra de dónde estamos treinta años después.

Aceptada la necesidad y urgencia de la reforma constitucional, lo que ya sería un avance porque hasta hace poco ese texto se consideraba inmutable, resta algo también importante. No se trata sólo de su alcance sino de por quiénes y cómo se hace. La respuesta es sencilla sobre el papel pero de enorme dificultad en la práctica. Corresponde a los dos partidos mayoritarios. La dificultad obedece a que para esa tarea necesitarían tener un sentido del Estado y de los tiempos históricos. Algo de lo que, al menos hasta hora, han demostrado carecer, sobre todo el PSOE. Tampoco los que quedan del grupo de autores principales de la Constitución (a los que, curiosamente, se les quiere mitificar como una versión autóctona de los Founding Fathers) son partidarios, salvo una excepción, a pesar de reconocer las insuficiencias del texto. Con ese frente amplio en contra, las perspectivas de ese algo imprescindible son sombrías.

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¿Alguien responde por esto?, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 1 diciembre, 2008

La crisis financiera internacional, hoy ya transformada en recesión global, comienza en Estados Unidos con las hipotecas basura. En el fondo, sus aparentemente complejas causas se pueden sintetizar en dos: codicia (greed) y la captura de los reguladores, todo ello contagio y consecuencia del neoliberalismo económico y la fiebre desreguladora (paso a la “autorregulación”), que es la ideología y la práctica suprema de estos años. En nuestro país, anterior en el tiempo está la crisis propia, la inmobiliaria, la de la especulación y la creencia en el crecimiento permanente. También codicia y renuncia a su misión de las autoridades económicas que alentaron y permitieron la burbuja de estos diez años.

En Estados Unidos hay un proceso, con varias avenidas que van desde comparecencias ante el Senado hasta expedientes administrativos y actuación del FBI, para definir, incluso es posible que castigar responsabilidades. También sin pasarse. La anterior crisis de las “puntocom” y su tratamiento posterior mostró que es más el ruido que las nueces, aunque hubo castigos -pocos- ejemplares. Pero al menos los hubo.

La codicia de promotores y constructores, así como la de las entidades financieras que respaldaron operaciones disparatadas y que crearon además, con sus prácticas, nuestras hipotecas basura, aquí también ha existido mientras las autoridades reguladoras miraban para otra parte. Lo que se conoce, por ejemplo, del concurso de acreedores solicitado por la inmobiliaria Hábitat es un magnífico ejemplo. Un pez chico que trata de comerse uno mucho más grande con el respaldo imprudente de entidades financieras, entre ellas el ICO y su equivalente catalán. Cuenta con el apoyo, antes de las elecciones de marzo, de un ministro y un secretario de Estado del Gobierno central y de un consejero del Gobierno catalán, todos ellos catalanes como esa empresa presidida por un connotado representante de la gran burguesía de esa región, para evitar la inevitable suspensión de pagos, la segunda mayor en la historia de España, hoy ya realidad y agravada. Todo un claro ejemplo de connivencia, por lo menos irresponsable y seguramente algo más. Por no hablar de la operación de entrada de Sacyr como socio de Repsol, otro gran ejemplo. No son las únicas, hay muchas más y todas ellas nos han llevado a la actual situación.

La sociedad española está ya en una recesión que se va a prolongar durante, por lo menos, un par de años más y que, como siempre, va afectar, está ya afectando, a los sectores más débiles. El rapidísimo crecimiento del paro hasta el aumento de los sin hogar pasando por la creciente demanda de ayudas en Cáritas y organizaciones similares lo demuestran. Nadie parece ser responsable de esta situación. Son las anónimas fuerzas del mercado, la lógica económica la que nos ha llevado a esto. Hay que insistir en que esto es mentira. El mercado, la economía, no funcionan por sí mismos sino por decisiones de quienes actúan en los mismos, sean agentes públicos o sean privados. Ahí es donde hay que buscar y sacar a luz las responsabilidades de esta catástrofe que tenemos hoy encima.

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Mucho más que una crisis financiera, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Economía, Internacional, Política by reggio on 6 octubre, 2008

Lo que eran tres páginas dictadas por el secretario del Tesoro, Paulson, se han convertido en una ley, aprobada finalmente por el congreso de Estados Unidos y rápidamente firmada por Bush, de cuatrocientas cincuenta páginas. Paulson, anterior primer ejecutivo de Goldman Sachs, pensaba que se dirigía dando órdenes a sus subordinados en esa empresa. Pero resulta que los 435 representantes y un tercio de los 100 senadores se juegan su reelección el próximo 4 de noviembre. Resultado: esas más de cuatrocientas páginas llenas de exenciones impositivas, ayudas de todo pelaje y muchos kilos de pork, que es como en la jerga del Capitolio se califica a las concesiones particulares a los congresistas para sus Estados o lobbies particulares. En total, cerca de ciento cincuenta mil millones de dólares adicionales a añadir a los setecientos mil. Todo sea, según se dice, para proteger a Main Street, es decir, al americano de a pie.

Entramos en un territorio desconocido y nadie sabe a ciencia cierta si este bailout (o rescue, como se le llama ahora, más pudorosamente) servirá para algo. Algunos, como David Weidner en www.marketwatch.com, afirman que sí ha servido a Goldman Sachs (el más importante, hasta la crisis, banco de inversión y por tanto uno de los responsables del caos), uno de los grandes beneficiados. En otro artículo clave, Gretchen Morgenson habla en el New York Times del pasado 28 de septiembre de una reunión decisiva para salvar AIG, aseguradora con la que Goldman tenía un riesgo de veinte mil millones de dólares. A esa reunión, además del secretario del Tesoro y del presidente de la Fed, asistió el máximo ejecutivo de Goldman. Esta empresa y otras serán los principales beneficiarios, vía contratos, de la implementación del rescate, porque el Tesoro lo va a externalizar. Los que analizan estas crisis desde las alturas angelicales de la teoría económica deberían bajar a tierra de vez en cuando para ver lo que realmente pasa.

Tema fundamental es cómo se vaya a financiar el desembolso del rescate (aunque, según afirman, al final se ganará dinero, siendo el tema clave lo que se pague por esos activos tóxicos). Se hará con recursos externos y aumentará así el enorme endeudamiento. ¿Lo permitirán los acreedores de Estados Unidos y en qué condiciones será posible? Como afirma un alto funcionario del Tesoro en la Administración Reagan, Paul Craig Roberts, “para que los acreedores extranjeros financien este bailout debe ser creíble. Y el mejor sistema para obtener esa credibilidad es combinarlo con una reducción en las otras formas de endeudamiento norteamericano, concretamente el déficit presupuestario y el comercial”. Pero, ¿eso es viable?, y ¿con qué efecto en la economía productiva?

Se pueden hace muchas más consideraciones sobre este caos financiero. Pero hay algunas claras. Una, Bush, el peor presidente de la historia del país (y alcanzar ese título no es nada fácil), termina su catastrófico mandato en el absoluto descrédito. Dos, ya no estamos sólo ante un crisis financiera y sólo en Estados Unidos. La crisis está también ya en Europa y en la economía productiva. Una depresión en forma de L, tipo Japón, no es descartable, con España en cabeza de la clasificación. Tres, cuando los historiadores estudien estos hechos y en el plano político y militar el desastre de Iraq, señalarán que se produjo un punto de inflexión en la evolución del Imperio Americano que inició entonces su fase de declive.

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Codicia + captura del regulador = crisis financiera, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 22 septiembre, 2008

Ya es suficiente. Enough is enough. Tras una semana al borde del abismo, la Administración Bush manda al Séptimo de Caballería en auxilio del sistema financiero, mediante el rescate de los activos tóxicos, por supuesto con fondos públicos. Aún es muy pronto para estimar la factura, pero se ha avanzado unos costes directos del orden del 10 por ciento del PNB de Estados Unidos, es decir, cerca de 1,4 billones de dólares, algo parecido a todo el PIB español. A ello hay que añadir los costes indirectos en términos de deterioro de la actividad económica, baja de la producción, aumento del paro y de la inflación, etc. El rescate, que ha producido la euforia en las bolsas del mundo, supone que los brutales destrozos causados por los “Masters of the Universe” de Wall Street son pagados por los contribuyentes, los ciudadanos de a pie, lo que en EEUU se llama la Main Street. Fondos públicos pagan vicios privados, socialismo para ricos que se embolsan sueldos, otras gabelas y blindajes -los famosos “paracaídas dorados”, los golden parachutes- si son cesados.

No parecía haber otra opción. Entre el derrumbe del sistema o esta intervención, lo aconsejable es lo segundo. De acuerdo, pero a partir de aquí que los conversos, los fundamentalistas, no nos hablen de aquello de dejar actuar a la schumpeteriana “destrucción creadora” y que los mercados se ajustan por sí solos. Zarandajas cuando estamos ante la intervención pública más grande de la historia tras la del New Deal. Aquellas ocurrentes frases de Reagan, ídolo de los desreguladores, de que “el Gobierno no es solución, es el problema” y de que “las palabras que más temo son ésas de “Soy del Gobierno y vengo a ayudar” merecen ir al basurero de la historia.

Las raíces últimas de esta crisis descansan en dos factores, interrelacionados entre sí. Codicia (Greed) y captura, por esos mismos intereses, del regulador, tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo.

La codicia de unos cuantos, de los “Señores del Universo”, les ha llevado a diseñar productos bajo el vendido señuelo de la “innovación financiera” que ayudaría al mejor funcionamiento del mercado y, en definitiva, al mayor bienestar para todos. En la práctica eso lo que ha sido es una explosión de nuevos instrumentos derivados (hace años ya el Banco Internacional de Pagos alertó sobre el enorme peligro de ellos), imposibles de comprender en muchos casos (como dijo el ex secretario del Tesoro americano el banquero Robert Rubin), con el resultado de un enorme y creciente apalancamiento de estas entidades que han jugado al capitalismo salvaje sin capital propio. Hoy, las transacciones financieras mundiales son muchísimos múltiplos superiores a las físicas y creciendo. Dos datos en EEUU: el balance conjunto de los bancos de negocio era hace veinte años el 3 por ciento del PIB, hoy es más del 23. Las ganancias del sector financiero eran el 10 por ciento del total, hoy son el 40. Capitalismo financiero, de casino, a toda pastilla.

No hay que engañarse. Lo ocurrido no es sólo porque hay unas cuantas manzanas podridas que buscan a toda costa más poder y dinero. La cosa, para utilizar la palabra de moda, es sistémica: esos poderes han secuestrado a los reguladores en todos los niveles y las decisiones o no decisiones de éstos han establecido unas reglas de juego que han hecho posible lo ocurrido. Veamos algunos ejemplos. Dentro de una tendencia general a la denominada autorregulación por los propios sectores, es decir, desregulación a tope, ha habido casos de no regular (ejemplos en las agencias de rating, trufadas de conflictos de intereses y decisivas en esta crisis, y también el private equity y los hedge funds), así como de modificaciones decisivas en regulaciones anteriores (caso de la derogación de la Glass-Steagall Act o disposiciones en el 2004) de la SEC, permitiendo a los cinco grandes bancos de inversión (tres ya no existen) aumentar la relación deuda-capital neto de 12 a 1 hasta 40 a 1). Los reguladores han dejado crecer sin intervenir, por mor de esa cacareada innovación financiera, un enorme conjunto de servicios y productos financieros, la mayor parte de los cuales son intrafinancieros, improductivos, especulativos y peligrosos.

Aunque el susto ha sido y es monumental, hay que ser un poco escéptico respecto de las medidas que se adopten. Como en otras ocasiones, habrá mayor regulación y control, pero luego, pasado algún tiempo y olvidado el susto, la experiencia muestra que se relajan los controles y vuelta a empezar. Al fin y al cabo, la codicia es inherente al ser humano. Más aún y muy importante: hoy, todos los políticos claman contra Wall Street pero resulta que Wall Street es la principal fuente de financiación de sus campañas presidenciales y legislativas. Que se lo pregunten ahora a McCain y a Obama. Y esos favores hay que devolverlos luego. Así funciona esta democracia muy agujereada.

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Estamos en recesión, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 15 septiembre, 2008

Hace menos de tres meses, exactamente el pasado 29 de junio, el presidente del Gobierno respondía a la pregunta de un medio de si estamos o no en crisis que “como todo, es opinable y depende de lo que entendamos por crisis”. Esta batalla, que no es, o más bien era, formal sino que negar la evidencia y manipular el nunca neutral lenguaje respondía una decisión del Gobierno, está ya desfasada. Aceptada la crisis, hoy se pretende discutir si estamos o no en recesión, entendiendo por la misma la definición del NBER de Estados Unidos, es decir, dos trimestres consecutivos de decrecimiento del PIB. El Gobierno ha declarado que trabaja con la hipótesis de no recesión pero, a la vista de que todas sus recientes previsiones han sido después empeoradas por los hechos, lo más sensato es no hacerle mucho caso.

En su último número, The Economist publica un artículo titulado “Redefiniendo la recesión”. Acertadamente, entiende que ese criterio citado del árbitro oficial de las recesiones en el mundo no es adecuado y sugiere otros, como el crecimiento por debajo del potencial o la cifra de paro. En ambos casos, nuestra economía está claramente en recesión, y el otro criterio, el del NBER, no tardará en aparecer, como ha señalado la Comisión de la Unión Europea. Así que ya pintan bastos y todo indica, al menos así lo creen autorizadas voces como los analistas de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorro (Funcas), que la cosa va a peor. En el 2008, el PIB descendería medio punto (recordemos que el crecimiento potencial estimado es del orden del 3 por ciento) y la tasa de paro, ahora en el 10,4 por ciento, llegaría a cerca del 15 por ciento, más de tres millones de parados. En los últimos doce meses, el número de parados ha crecido en medio millón, porcentualmente el incremento más rápido en la UE. ¿Hay mercado de trabajo más flexible que el nuestro, en el que más de un tercio de los empleados lo son con contrato temporal? Aun así, se pide “flexibilidad”, tratando de hacer verdad eso de que una mentira repetida miles de veces se convierte en una verdad.

En éstas, aparece en el Congreso el presidente del Gobierno para intentar mandar un mensaje de tranquilidad y liderazgo. Vano intento. Nada nuevo en lo que anuncia salvo, atención, un paso más en el propósito de ayuda a las inmobiliarias, con dos medidas, una especialmente importante (la otra, la de las sociedades cotizadas de inversión en el mercado inmobiliario, es a más largo plazo y con incógnitas). Concretamente, la denominada nueva línea de mediación del Instituto de Crédito Oficial (ICO) que, en síntesis, supone la posibilidad de utilizar dinero público, el de todos los españoles, para hacer frente a los destrozos privados en el sector inmobiliario. Acudamos a una cita importante: el secretario general del G-14 (“Inmobiliarias por la Excelencia”, no es broma el nombre), que es el poderoso lobby de las más fuertes, ha calificado esas medidas como “estupendas”. La correcta tesis del vicepresidente de que sea el mercado el que purgue los enormes excesos del sector parece cada vez más en retirada por medidas como éstas y por otras que están acordando algunas Autonomías, que tienen las mayores competencias en esta materia, resultado del “Estado residual”, consecuencia del proceso autonómico.

Recordemos aquello que se dice que “hay menor crecimiento cuando pierde su trabajo un desconocido, hay recesión cuando lo pierde mi vecino y hay depresión cuando lo pierdo yo”. Todavía hay camino que recorrer. Si sirve como indicador anticipado de más dificultades, en Estados Unidos este fin de semana el Tesoro y la Fed están tratando de montar un rescate para Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión. Lo de Fannie y Freddy no basta.

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Un nuevo despotismo ilustrado, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 16 junio, 2008

Cuando un país, Irlanda, el “tigre celta”, que, indudablemente, ha sido el más beneficiado por su integración en la Unión Europea, rechaza en referéndum, por siete puntos de diferencia y con una notable participación superior al 53 por ciento, la reforma del Tratado de la Unión, la reflexión serena es inevitable. Conviene recordar que el voto afirmativo había sido además respaldado por todas las fuerzas vivas desde los partidos principales hasta patronales, sindicatos, medios de opinión, etc. Lo que no es de recibo es concluir que los irlandeses son unos desagradecidos y que una ínfima porción de la población de la UE no puede parar todo un proceso histórico.

El voto negativo no ha sido a Europa, sino a esta Europa y a cómo se está construyendo. Ningún otro Gobierno comunitario va a someter la ratificación a referéndum porque temen (y ahora el temor sería mucho mayor y más fundado) un voto negativo. Se refugian en el argumento de la complejidad del asunto, demasiado para la mayoría de los ciudadanos, en una nueva muestra del despotismo ilustrado que caracteriza a todos esos gobiernos y a los privilegiados burócratas de Bruselas. Sin duda que intentar descifrar los textos comunitarios es tarea propia de paciencias como la del santo Job e inteligencias como la de Einstein, pero lo que está claro es que una parte importante de la ciudadanía entiende la letra gruesa, la música de la cosa, y no le gusta lo que oye.

No es un tema sólo de déficit democrático, que lo es, cantinela que llevamos siglos oyendo y que ningún Gobierno ni Bruselas hace nada por remediarlo. Es un tema, también y más importante, de contenidos que se resumen en que se está construyendo una unión en la que los denominados y alardeados “valores europeos” cada vez tienen menos peso, arrollados por un brutal oportunismo que quiere imitar el “modelo anglosajón”. Los últimos ejemplos de que esta tendencia se acelera son muy recientes: la recién aprobada directiva sobre la inmigración, la más reciente de los horarios laborales y la complicidad por acción y por omisión de los países comunitarios con las violaciones sistemáticas de los derechos humanos por la Administración Bush, desde los secuestros y entregas a países donde se tortura hasta prisiones secretas en algunos países comunitarios y vuelos de la CIA en otros, entre ellos el nuestro.

El proceso de unión europea tiene, hasta el momento, muchos más activos que pasivos tanto entre sus miembros como en aquellos que aspiran a serlo. Es un decisivo factor de estabilidad y de progreso. Pero admitir eso no debe llevar a compartir totalmente hacia adónde va y cómo va. El voto irlandés, como ocurrió antes en ese país y en Francia y Holanda, tiene la virtud de que obliga a una reflexión seria y, sobre todo, democrática, algo que, a la vista de sus primeras declaraciones, no parecen estar dispuestos algunos gobernantes y la burocracia bruselense, convencidos de que están en la verdad absoluta.

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