Reggio’s Weblog

El PNV prepara la barricada, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2009

ELECCIONES PAIS VASCO Y GALICIA

Lo comido por lo servido. El auge socialista en el País Vasco compensa el tremendo fracaso en Galicia. Esa era ayer la valoración más grata a los oídos de la Moncloa. Dos a cero en Riazor, uno a dos en San Mamés, y arreando que aún queda mucha Liga. Esa era la consigna del PSOE, mientras los almuecines de la derecha jugueteaban con una sugerente fantasía: la definitiva emasculación del nacionalismo (del nacionalismo catalán, vasco y gallego, se entiende). El viejo sueño de una periferia sin atributos.

Certificado el vuelco gallego, el foco de atención se desplaza al País Vasco, donde se va a jugar una partida de mus por todo lo alto. El mus es la más genuina matriz de la ideología nacional vasca. El propio sistema de elección del lehendakari se asemeja a ese popular juego de cartas, inventado por los vizcaínos y exportado a Madrid por los mozos que abandonaban el caserío para servir en la Corte de los Austrias.

No hay en el Parlamento vasco un proceso de investidura con ceremoniosa consulta del presidente de la Cámara a los grupos políticos para evaluar cuál es la mayoría con más posibilidades. No hay intermediación, ni juego florentino. Los candidatos se presentan, exponen su programa y son votados. Gana el que obtiene la mayoría absoluta en la primera votación. Si nadie la alcanza, la presidencia se obtiene por mayoría simple. En caso de empate, las votaciones pueden ser sucesivas hasta 60 días después de la fecha de constitución del Parlamento. Transcurrido este tiempo y en caso de persistir el empate, se convocan nuevas elecciones. Auténtico juego del mus. Quien quiere ser lehendakari grita “¡voy!”, todos calculan su juego y los votos muestran el valor real de las cartas de cada uno.

Patxi López gritó “¡voy!” el domingo por la noche en la sede del Partido Socialista de Euskadi (PSE) al declarar ante las cámaras de televisión que no renunciaba a ser el “lehendakari del cambio”. Ese “¡voy!” reverberaba ayer por toda España. Partido Popular y Unión para el Progreso y la Democracia (UPyD) parecen dispuestos a dar su voto a Patxi López, sin exigir como contrapartida un gobierno de coalición. López gobernaria en solitario, al menos en una primera fase. Pese a la extrema modestia de su resultado (un diputado), la señora Rosa Díez galleaba ayer un poco. Si el PSOE acaba obteniendo un diputado más por Álava, UPyD será perfectamente prescindible.

“Que vienen los españoles”. En ese punto estableció ayer el Partido Nacionalista Vasco su primera línea defensiva. Los nacionalistas califican de “agresión política” un posible pacto de investidura entre PSOE, PP y UPyD. Y una solemne palabra preside desde ayer la barricada de Sabin Etxea: “antivasquismo”. El senador Iñaki Anasagasti, siempre en primera línea, ya amenaza con retirar todo tipo de apoyo parlamentario al Gobierno socialista.

Para atemperar el choque y la dialéctica frentista, el PSOE podría ofrecer la presidencia del Parlamento vasco al PNV. La gran coalición PNV-PSOE está en la cabeza de mucha gente (en España y en Euskadi), pero no será puesta en juego hasta más adelante. Ahora no es el momento.

Por si acaso, Convergència i Unió ha comenzado a pedir cartas. Incluso ERC se acercó al tapete verde. Si el PNV se echase al monte, la estabilidad parlamentaria quedaría casi totalmente en manos de los nacionalistas catalanes. De Convergència. Y de Unió. Con un punto de por medio, dada la fluctuante afinidad de criterios entre Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida sobre el papel de CiU en la gobernabilidad española. Mas advirtió ayer que no se dejará tentar fácilmente. Están pendientes la financiación de la Generalitat y la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Catalunya. En este ángulo de la mesa, el juego también será denso. Un rompecabezas de mil demonios.

El PSOE jugó ayer la sota de bastos. Y el tres de espadas. La cabeza de Emilio Pérez Touriño fue cortada en seco para poder presentar el descalabro gallego como un percance regional. A la vista de los desastrosos resultados en Vigo, Pontevedra y A Coruña, la calle Ferraz desea evitar que cunda la idea de un imparable declive socialista en las grandes áreas urbanas. Busca neutralizar un peligro serio e inminente: que en el horizonte de la vida pública, Zapatero comience a dibujar una parábola descendente.

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Espartaco en alta mar, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 1 marzo, 2009

Un día Anxo Quintana se levantó y pensó “Eu sou Espartaco” (yo soy Espartaco). Y todos los gallegos se quedaron boquiabiertos. En enero, el Bloque Nacionalista Galego tuvo un rapto de imaginación y colgó en YouTube un vídeo en el que se recrea aquella célebre escena de Stanley Kubrick en la que los esclavos se levantan ante el centurión y, uno a uno, dicen con orgullo ser Espartaco. “Eu sou Anxo Quintana“, proclamaba el ingenioso anuncio.

(Ingenioso por la comparación de los gallegos con los esclavos, pues esta es una de las claves psicológicas del movimiento galleguista. Ahí van unos versos de Rosalía de Castro, escritos en 1863: “Castellanos de Castilla, / tratade ben ós gallegos, / cando van, van como rosas; / cando vén, vén como negros / Foi a Castilla por pan, / e saramagos lle deron; / déronlle fel por bebida, / peniñas por alimento“.)

Hace unos meses, en Madrid, o quizá en A Coruña, la ciudad gallega mejor conectada con Madrid, alguien dijo: le vamos a dar un buen toque a Quintana. Circulaban desde el año 2005 algunas fotos del líder del Bloque en el yate del empresario Jacinto Rey, propietario de la constructora San José, la séptima en el ranking del sector. Jacinto Rey ha destacado en los últimos años por su interés por la energía eólica, uno de los pocos negocios que parecen tener gran futuro en Galicia, por su mecenazgo de la cultura gallega, y por una creciente enemistad con Santiago Rey, empresario de relieve, con el que no mantiene ningún lazo de parentesco. Santiago Rey es el propietario de La Voz de Galicia,el gran diario gallego de toda la vida.

(Santiago Rey montó en cólera cuando supo que Jacinto Rey estaba detrás del lanzamiento, el 9 de diciembre, del diario O Xornal, en idioma gallego y con una inequívoca proximidad al BNG. A finales de diciembre, J. Rey fue uno de los adjudicatarios del concurso de parques eólicos, gestionado por la Consejería de Industria, de titularidad nacionalista).

O Xornal tiene una modesta circulación, pero ilustra perfectamente el interés del Bloque por construir un área de influencia con injertos empresariales. En las ciudades, el Bloque quisiera ser Convergència i Unió, y en los pueblos, el Partido Agrario, el nuevo administrador, con algunas correcciones, de la vasta red clientelar que durante 16 años tejió el PP de Manuel Fraga.

(Una primera foto de Quintana con Jacinto Rey pasó desapercibida cuando en el 2005 la publicó Correo Gallego. La nueva Xunta de izquierdas apenas se había estrenado y todos los poderes regionales tanteaban cuidadosamente su adaptación al nuevo cuadro político después del largo periodo de hegemonía fraguista).

La imagen de Quintana en el yate del constructor ha sido hábilmente intercalada en la incisiva campaña del PP para presentar a los nuevos gestores de Galicia como meros continuadores del viejo régimen: los 480.000 euros del coche oficial del presidente Emilio Pérez Touriño, los gastos en mobiliario para las dependencias de la Xunta, la aparición de Quintana en un viaje de ancianos que habían pagado 15 euros para ir a comer bacalao a Portugal… Una campaña de cadencia perfecta, que ha tenido como principal vector el diario ABC. Saturados de política politizada y angustiados por la crisis económica, estas semanas los gallegos no han hablado de otra cosa en los bares.

(Aislado en la dependencias presidenciales del Monte Pío, convencido de ser O Presidente en mayúsculas y con muy malas relaciones con José Blanco, jefe del aparato del PSOE, Pérez Touriño, en su juventud líder del PCE en la facultad de Económicas de Santiago, ha quedado inerme ante la campaña que le caricaturiza como O Sultán. Pertenece a otro mundo. A otra época. A un tiempo en el que la política era más discursiva. Más lenta).

La foto de Quintana en el yate y el coche blindado de Touriño han actuado como catalizador del descontento que existe entre muchos electores de izquierda por la gestión de la Xunta. Electores que esperaban más cambios y menos política palaciega. Una vez superada la fiebre antifraguista, se ha producido un vacío. Un bache en el relato. La crisis llega gélida por el Atlántico y las hipotecas atornillan a mucha gente. “Yo no voy a votar, ¡qué les den!”, ha sido el eslogan de moda estos días. Ahí está la clave de una posible (aunque no segura) derrota de la izquierda hoy en Galicia.

(La gente del PP está movilizada. El juez Garzón ha contribuido poderosamente a ello. La campaña de Mariano Rajoy y Alberto Núñez Feijóo ha sido buena, con un borrón final: Xosé Luis Baltar, el histórico cacique de Ourense, llamó “maricón” a Quintana. “Se non queres que volvan, vota“, decían ayer los móviles).

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Rajoy toca madera, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 25 febrero, 2009

LA CRÓNICA

LA RECTA FINAL DE LA CAMPAÑA ELECTORAL EN GALICIA Y EL PAIS VASCO

Oxígeno para la izquierda y oxígeno para la derecha. La dimisión de Mariano Fernández Bermejo parece una cámara hiperbárica. Ha mejorado la ventilación del PSOE y ha devuelto la sonrisa al grupo dirigente del Partido Popular, que hace quince días temía lo peor: la debacle y la némesis; la severa derrota electoral y el castigo de los disidentes, hoy agazapados, mañana quizá coligados.

Vamos por partes. El PSOE ayer respiró, convencido de que vuelve a ser el partido de la virtud, tras el accidente narrativo de la cacería de Jaén. Nuevas revelaciones de la investigación del juez Baltasar Garzón sobre los pliegues de corrupción en el Partido Popular pueden volver a poner a la derecha contra las cuerdas antes de que concluya la campaña electoral vasca y gallega.

Dosis adicional de oxígeno socialista: el nombramiento de Francisco Caamaño como nuevo ministro de Justicia. Caamaño, hasta ayer pieza clave en el equipo técnico de la Moncloa, representa un nuevo estilo y suma puntos al galleguismo socialista, lo cual tiene su importancia estos días. Cuatro gallegos se van a sentar a partir de ahora en el Consejo de Ministros: Caamaño, César Antonio Molina, Elena Espinosa y Elena Salgado.

Si la izquierda (PSOE más Bloque Nacionalista Galego) no logra sumar la mayoría absoluta el próximo domingo, la derrota puede ser terrible. Sería un sonoro fracaso del vicesecretario general del PSOE, José Blanco, instalado desde hace semanas en Santiago para dirigir la campaña. Y sería un duro contratiempo para el remozado Gobierno. El PSOE se quedaría sin margen para enviar al PNV a la oposición en Euskadi, en el caso de que tal cosa acabe siendo posible.

Oxígeno para el PP: el equipo de Rajoy ha conseguido abatir a un ministro socialista cuando parecía hallarse en el peor de sus momentos. “Es la primera vez en mucho tiempo que derrotamos al PSOE en campo abierto”, subrayaba ayer un estrecho colaborador del líder de la oposición. El mérito principal corresponde a la portavoz parlamentaria Soraya Sáenz de Santamaría.

Más oxígeno. La investigación de Garzón nunca ha sido una buena noticia para Rajoy, pero ha tenido efectos letales sobre la operación Aguirre, al convertirse la Comunidad de Madrid en el epicentro del terremoto. De no mediar un milagro del Cristo de Medinaceli (por el que hay gran devoción en Madrid), la posibilidades de que la cordada de Esperanza Aguirre pueda conquistar la jefatura del PP son hoy prácticamente nulas. El partido se halla en estado de excepción y ello fortalece al actual liderazgo, a la espera de los resultados del domingo. Hace veinte días -una eternidad en la política politizada- Rajoy parecía muerto. Hoy respira. Y, sobre todo, toca madera.

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Expía Bermejo, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 24 febrero, 2009

DIMISION EN EL GOBIERNO

La ola que parecía llevarse por delante a Mariano Rajoy, arrebató ayer a Mariano Fernández Bermejo de la cubierta de la nave socialista, mal fondeada ante las inciertas costas de Finisterre. La ola lo volteó y lo engulló. El PSOE teme perder Galicia, las últimas encuestas no le cuadran y la semana amanece muy nerviosa. Más clave gallega. El nuevo ministro de Justicia es Francisco Caamaño, jurista bregado en la ardua negociación del Estatut de Catalunya, nacido en 1963 en la villa coruñesa de Cée.

El cazador cazado dirá hoy el chiste facilón. El primer ministro de la era Zapatero que sucumbe al frenesí mediático. La primera gran víctima propiciatoria de un socialismo entregado a la teoría del relato. Heráclito y George Lakoff: todo fluye, nada permanece, todo es narración. Los últimos sondeos señalan que el domingo la izquierda corre el riesgo de perder la mayoría en Galicia. Y puede organizarse la de Dios en Euskadi por ausencia de un claro vencedor. Tres son los riesgos que se avistan en la Moncloa: Rajoy renacido de las cenizas, rescatado por un resultado milagroso de las garras de la Santa Compaña del Partido Popular; José Blanco, estratega en jefe de la campaña gallega, hundido; y un lío monumental con el PNV, que podría poner en juego la entera estabilidad parlamentaria. Por todo ello, Bermejo ayer expió.

Oficialmente, el ministro de Justicia dimitió por su propio pie, sin previo conocimiento del grupo dirigente del PSOE, que por la mañana había decidido “arroparle” ante la redoblada ofensiva de la oposición. Hace apenas una semana, las diputadas socialistas aclamaban a Mariano Fernández Bermejo en el Congreso al grito de “¡torero, torero!”. Estampas de España.

Entrevistado anoche en Antena 3, José Luis Rodríguez Zapatero reafirmó que no era su intención inicial proceder al cese, ni aprovechar el mismo para acometer una más amplia reordenación del Gobierno. No fue un buen día para el presidente Zapatero. Al conocer la dimisión del ministro de Justicia, el vicepresidente Pedro Solbes manifestó sentir “envidia”. Fina ironía.

En términos políticos, el ministro Bermejo era lo que en Sicilia llaman un morto vivente, al trascender que el presidente del Gobierno le había retirado su apoyo (véase La Vanguardia del pasado sábado), por el episodio de la cacería en Jaén junto con el juez Baltasar Garzón, montería a la que acudió sin la correspondiente licencia de caza. Lacerado por la huelga de jueces del 18 de febrero, machacado por la oposición, triturado en las tertulias, asaetado desde su propio partido y objeto de chanza y comentario en los bares de media España, Bermejo era un desahuciado a la espera de reajuste ministerial.

Por uno de esos raros efectos de la modernidad líquida -todo se mueve, todo fluye, todo se desplaza en el plasma de la actualidad instantánea- la singular cacería de Jaén acabó acabó adquiriendo mayor relieve que la reiterada sucesión de noticias escandalosas sobre el Partido Popular.

La dimisión de Bermejo vuelve a cambiar el relato. Los socialistas retoman la bandera de la virtud. La dificultad narrativa se instala de nuevo en las filas del bando opositor. En el PP, sin embargo, se respiraban ayer aires de euforia. Rajoy se sentía satisfecho y sus ayudantes soñaban con el Valmy del PP centrista (la batalla de Valmy, en 1792, fue crucial en la historia moderna de Europa, al contener las tropas revolucionarias francesas el contragolpe prusiano). Castiza como siempre, Esperanza Aguirre saludaba con el pulgar a la prensa. Lo suyo es el 2 de Mayo. Todos contra todos. Espías, recalificaciones y concursos trucados siguen su curso incendiario. Madrid es una leonera.

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El mullido colchón vasco, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 23 febrero, 2009

ELECCIONES PAIS VASCO Y GALICIA

“Los vascos siempre han querido ser españoles con carnet de primera”, escribió en una ocasión Jon Juaristi, antiguo simpatizante de ETA de densa evolución ideológica. Juaristi, que hoy profesa el credo liberal, escribe en ABC y mantiene una buena amistad con José María Aznar, vino a decir que el nacionalismo es el instrumento ideológico que permite a la sociedad vasca mantener, justificar y proteger una situación objetiva de privilegio. Pese a ocupar el segundo puesto en el ranking de renta per cápita (el primero corresponde a Madrid, el tercero a Navarra, y el cuarto a Catalunya), los vascos no aportan nada (o muy poco) a la caja común. El denominado cupo es uno de los grandes misterios de España. Muy pocas personas, en Madrid y Vitoria, conocen con exactitud el balance real de las tres haciendas forales vascas.

Carnet de primera, viejo fuero o justo pago por el punto final de las tres guerras carlistas, lo cierto es que el concierto económico ofrece hoy a Euskadi un mullido colchón anticrisis. Un colchón con 3.500 millones de euros. “Resulta muy difícil aventurar el resultado electoral, pero una cosa es totalmente segura: el que gane se encontrará con la caja llena”, comenta estos días un reputado abogado de Bilbao que conoce al dedillo la política vasca.

Varios factores han contribuido a consolidar este ventajoso airbag. El concierto, por supuesto, gracias a la alta recaudación de los últimos años. Una tenaz política de reducción de la deuda pública a cargo de la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia (PNV), también conocida como la Virgen del Puño. Un impacto muy moderado de la inmigración (sólo el 5% de la población vasca) en la demanda de los servicios públicos, a diferencia de lo ocurrido en Madrid, Catalunya y Valencia. (La población vasca envejece, pero las pensiones las paga la caja única de la Seguridad Social, cuya gestión el nacionalismo ahora sólo reclama a medio gas.) Y una estructura económica con fuerte acento industrial, que ha entrado en crisis con mayor lentitud. En términos contables, el País Vasco aún no se halla en recesión, aunque todo el mundo admite que el vía crucis va a ser durísimo, especialmente en la industria auxiliar del automóvil y en el sector de los electrodomésticos.

Para que el airbag se dispare, basta con igualar la deuda vasca al promedio español. Hay margen. Y sobre este margen pivota el espectacular cambio de registro del PNV y del propio lehendakari Juan José Ibarretxe en la campaña electoral: del derecho a decidir, al derecho a exhibir el carnet de primera; del nos vamos hacia Islandia, al nos quedamos (con la caja llena). El 61% de los ciudadanos vascos cree que su país está mejor preparado que el resto de España para afrontar la crisis, señalaba ayer el sondeo del Instituto Noxa para La Vanguardia. Es un dato que tener muy en cuenta antes de cruzar apuestas sobre el 1 de marzo.

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Crisis de ansiedad, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 22 febrero, 2009

ELECCIONES PAIS VASCO Y GALICIA

La crisis de ansiedad que sufrió el viernes Baltasar Garzón da noticia del fortísimo estrés que acecha al juez más justiciero de España. No es fácil ser el Cid Campeador contemporáneo: perseguir a ETA, al islam intrigante, empurar a Franco tres décadas después de su muerte, descubrir los negocietes de los golfos con brillantina que medraron durante el aznarato, hurgar en los pliegues más recónditos del Gran Madrid, convertir la campaña electoral en el Roncesvalles del Partido Popular, afrontar la consiguiente indignación de la derecha airada (y acongojada) y, de propina, abatir unos venados en compañía del ministro Bermejo. Ni el Capitán Trueno, ni el Jabato, ni el Guerrero del Antifaz, ni Roberto Alcázar pudieron con tanto.

La crisis de ansiedad de Garzón (subida de la presión arterial acompañada de angustiosa opresión en el pecho) define el momento político. Todo está revuelto. Nada es seguro. Por fortuna, el juez valiente ya se halla fuera de peligro. De manera que ayer tomaron el relevo Zapatero y Rajoy, ambos con síntomas de asfixia en las encuestas.

Zapatero, fascinado por el estilo Sarkozy y entregado a un gran activismo gestual, no puede permitirse esta vez el gran golpe de efecto que exige el momento narrativo: el cese fulminante del ministro de Justicia, por cazar sin licencia en Jaén y disputarle al difunto Rafael Azcona el ingenioso guión de La escopeta nacional. (Estampas de España: mientras Bermejo y Garzón disparaban a los venados, en las mazmorras de la calle Canillas de Madrid, sede de la Comisaría de la Policía Judicial, un reo llamado Correa era interrogado sobre las entrañas del Partido Popular.)

Zapatero quisiera destituir hoy mismo a Bermejo (véase La Vanguardia de ayer). Para dar ejemplo, recuperar la iniciativa y volver a colocar al PP a la defensiva. La vicepresidenta María Teresa de la Vega, que no soporta al titular de Justicia, es de la misma opinión. Reclutado gracias a su feroz dialéctica y a su férreo aguante ante las embestidas de la derecha judicial, el fiscal Bermejo y su rifle de repetición se han convertido en la contraimagen de ese socialismo sin colesterol que con tan estudiado porte encarna la ministra Carme Chacón.

Bermejo es un quebrantahuesos, un defensa central, un campeón de lucha libre, un comisario político de los de antes. Y un hombre poco prevenido los fines de semana. Cuatro días después de la primera huelga de jueces en la historia de España, su cese significaría regalar a cada uno de los magistrados que secundaron el paro la hermosa cabeza de un astado. Un ciervo de 16 puntas. Al presidente del Gobierno le gustan mucho los gestos, pero poner a Bermejo en manos del taxidermista podría ser contraproducente para la causa gubernamental. Por primera vez en bastante tiempo, Zapatero no puede mover pieza al dictado de su astucia.

Por ello optó ayer por otra gestualidad. Por un mensaje justiciero y acaso un poco justicialista. En un mitin en Vigo, la ciudad gallega más golpeada por la crisis, el presidente del Gobierno se erigió en defensor y garante de los jueces, fiscales y policías que investigan la corrupción, ante la manifiesta agresividad del PP y los medios de comunicación que le son más afines. Zapatero exigió a la derecha que se modere.

Mariano Rajoy acusó recibo en Lugo y pidió “imparcialidad” a los jueces. La cacería de Jaén ha sido de gran alivio para el PP, pero no ha anulado la gravedad de los hechos investigados. Más que la corrupción en sí misma, el frame (el cuadro mental dominante) del 1 de marzo es la continua pérdida de prestigio de la política. Soplan aires de abstención, sobre todo en Galicia, lo cual alimenta la incógnita electoral. Todo se halla revuelto. Nada está claro. Galicia podría hundir a Rajoy, pero también puede ser su gran tabla de salvación. Dependerá de uno o dos escaños. Y el País Vasco puede devenir una endiablada partida de mus durante tres o cuatro meses, si de las urnas no surge una clara mayoría. Reina, por tanto, la ansiedad.

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Cuando la crisis llama a la puerta, el soberanismo se esconde en el armario, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 21 febrero, 2009

De la Gran Depresión de 1929 surgió un principio existencial de gran regusto literario, una verdad profunda que sólo el whisky puede anestesiar: “Cuando la pobreza llama a la puerta, el amor salta por la ventana”. De la Incierta Depresión del 2009 aún es pronto para sacar conclusiones, pero en el País Vasco comienza a esbozarse un paradigma de cierto valor político, un interesante aviso para navegantes: “Cuando la crisis llama a la puerta, el soberanismo se esconde en el armario”.

Efectivamente, los gobernantes vascos han decidido guardar la pancarta del “derecho a decidir” en el armario del palacio de Ajuria Enea y en la bodega del batzoki, allá, en el patio de atrás, junto con la sidra y el chacolí. El maximalismo se ha agazapado para no asustar a la gente en tiempos de turbación y ansiedad económica.

Tiempos que también han llegado al País Vasco, con su gran tradición industrial a cuestas y su menor dependencia del negocio inmobiliario (por falta de espacio en la costa cantábrica y en los verdes valles, más que por falta de ganas). Resumiendo: los políticos vascos también tienen miedo al miedo.

Esa es la gran novedad de una de las campañas electorales en apariencia más tranquilas desde la restauración de la democracia en 1977. (Reina la serenidad, aparentemente. Conviene subrayar el adverbio, porque bajo la tranquilidad casi suiza que estos días se respira en Euskadi late el serio temor a que ETA quiera participar en los comicios con un asesinato, como en las legislativas del 9 de marzo del 2008, en las que el ex concejal socialista Isaías Carrasco fue tiroteado en Mondragón durante el sábado de reflexión).

Las referencias al soberanismo han desaparecido de manera radical en el discurso del Partido Nacionalista Vasco, tras una legislatura fuertemente caracterizada por el intento de someter el derecho de autodeterminación a consulta popular. (Intento frustrado por el Tribunal Constitucional español y recurrido por el Gobierno vasco ante el Tribunal de Estrasburgo. Recurso que, a su vez, llegó con gran discreción a la bella ciudad alsaciana, No hay foto alguna de los líderes vascos protagonizando el evento).

Que el PNV se haya olvidado del “derecho a decidir” es una novedad a medias, si tenemos en cuenta que la mitad del partido profesa el autonomismo bizkaitarra y juzga una auténtica temeridad la política gestual llevada a cabo estos últimos cuatro años por el lehendakari Juan José Ibarretxe. Por consiguiente, el dato más novedoso y significativo de la campaña es que sea el propio Ibarretxe, alavés de Llodio que aprendió euskera en la edad madura, quien haya decidido archivarse a sí mismo.

El PNV afronta las elecciones apoyado en aquella vieja máxima ignaciana tan grata al sentido común: “En tiempo de turbación no hacer mudanza”. Además de fama de tozudo y de abertzale renacido, Ibarretxe tiene registro de buen gestor (administró con tiento la presidencia Ardanza y Arzalluz siempre le consideró un tecnócrata). Otro sí: la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia, auténtica virgen del puño, ha reducido la deuda al 1% del PIB vasco, de manera que hay caja. Hay margen y posibilidad para un discurso que podría resumirse así: “Ya que fuera hace mucho frío, no vamos a jugar a ser Islandia, pero que todo el mundo sepa que tenemos mejores reservas y conservas que los españoles”.

Y el adversario se llama López. (López a secas, nada de Patxi, según el PNV). Cae simpático, suscita poco rechazo, pero no acabó la carrera, ni ha sido concejal, ni ha gestionado jamás empresa o cooperativa alguna. Su única profesión es la política. Como Zapatero.

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El crédito de la política se pone a prueba en Galicia y el País Vasco, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 15 febrero, 2009

ELECCIONES: PAIS VASCO Y GALICIA

Las elecciones del 1 de marzo en Galicia y el País Vasco ofrecerán todo un catálogo de señales -grado de resistencia del Gobierno y campo de alianzas de Zapatero, solidez de la oposición y posibilidades de supervivencia de Rajoy, impacto real de los escándalos madrileños, vigor y vigencia de los nacionalismos…-, pero serán, por encima de todo, una dura prueba para la credibilidad de la política en tiempos de grave crisis económica. Aires de desaliento y augurios de abstención recorren las encuestas. Es el entero sistema el que se expone.

En Galicia, tierra abonada a la abstención, la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha detectado un 30% de indecisos y todos los partidos dan por seguro que esta vez no se repetirá el 68% de participación que despidió a Manuel Fraga Iribarne de la presidencia de la Xunta. Una participación por debajo del 62%, concentrada la desafección en la Galicia atlántica (la que más sufre la crisis), volvería a dar gran preponderancia al voto rural, con la consiguiente ventaja para el Partido Popular, que sigue teniendo en los pequeños municipios su principal baluarte, pese a los avances de socialistas y nacionalistas en el arte de construir clientelas locales.

En el País Vasco se está registrando un descenso del 20% en las solicitudes de voto por correo (el plazo acaba el día 19) y nadie sabe a ciencia cierta qué comportamiento tendrá la denominada izquierda abertzale ante la ausencia de un referente electoral claro, al ser anuladas las dos candidaturas que pretendían sustituir a Batasuna.

La abstención o el voto en blanco de unos cien mil abertzales puede dejar al Partido Nacionalista Vasco al albur de una endiablada partida de mus. Y el desconcierto de los trabajadores del amenazado clúster automovilístico de Vigo y de los demás núcleos fabriles atlánticos podría costar un serio disgusto a los socialistas en Galicia.

En el noroeste, el PP busca con ahínco la desmovilización del electorado de izquierdas. Los populares han puesto en el centro de su campaña la sugerente imagen de O Sultan (El Sultán), apodo que dan al presidente socialista Emilio Pérez Touriño, tras conocerse el importe de su último coche oficial (480.000 euros) y los costes de reforma de su despacho y otras dependencias del palacio de San Caetano en Santiago (dos millones de euros). Son cifras muy poco simpáticas en tiempos de crisis. El torpedo de Alberto Núñez Feijóo (líder del PP gallego) ha descolocado un tanto a Pérez Touriño, seguramente más proclive a las apariencias del poder (fraguismo de izquierdas) que a los lujos asiáticos.

La imagen del sultanato gallego es incisiva, pero le han caído encima el escandalazo madrileño (y su ramificación valenciana), la foto del compungido comité ejecutivo del PP rememorando el pasado miércoles El entierro del conde de Orgaz y la jugosa cacería en Jaén. Al actual disparate madrileño sólo le falta Sor Patrocinio, la Monja de las Llagas. Con ella (delirante consejera de Isabel II) se completaría el viaje de regreso a La corte de los milagros,obra maestra del gallego Ramón María del Valle-Inclán.

El entero sistema se juega su prestigio el 1 de marzo ante la evidente dificultad de articular soluciones locales a la primera gran crisis de la globalización.

¿Para qué sirve hoy la política? En el País Vasco para una cosa: para poner freno o sordina a los sueños soberanistas alimentados desde el poder más próximo. El viraje del Partido Nacionalista Vasco, siempre hábil en el manejo del tiempo político, ha sido espectacular. Del derecho a decidir al pacto presupuestario en Madrid. De la retórica semiindependentista al actual frenesí de Juan José Ibarretxe por la inauguración de parques tecnológicos. La crisis acentúa el sesgo conservador de la sociedad vasca (es lógico: tiene mucho que conservar). Y en tiempos de turbación ni san Ignacio hacía mudanza.

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Carta de ajuste, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 12 febrero, 2009

ANÁLISIS

En 30 días nos vamos a cargar lo que hemos edificado en 30 años”, escribía recientemente Raúl del Pozo, maestro de escuela en el barrio de la Salut de Badalona, bohemio en París, asiduo del Café Gijón, agudo cronista parlamentario y ahora autor de la mejor columna de la prensa castiza.

Nada se hunde, Raúl. El pollo es vistoso, pero todo -excepto los empleos- sigue en su sitio, El ambiente madrileño es de natural exagerado. Exagerado y pendenciero. España, en sí misma, es una gran comedia, con hábiles e ingeniosos enredos que buscan camuflaje en el drama. España tiene una manera muy suya de gestionar el cinismo (dicho más llanamente: en España hay mucho morro). Así como los italianos juegan a cambiarlo todo para que nada cambie, el español se asoma periódicamente al abismo cuando necesita proceder a algún tipo de ajuste. Político, económico, o simple ajuste de cuentas. Por consiguiente, menos lobos. Nada se hunde. Ni el Partido Popular, ni el fenomenal artefacto madrileño.

Madrid, el Gran Madrid, está en fase de ajuste. El brutal cambio de coyuntura económica está haciendo saltar por los aires una cierta manera de conducir el tinglado. La entropía se ha apoderado de un sistema de poder propulsado por la arrogancia, el nervio y la ambición. En los últimos veinte años, en Madrid quien no pillaba pasaba por tonto. Ese Madrid audaz ha generado una esfera invisible: la esfera de la impunidad. Durante mucho tiempo, todo ha sido posible.

No pasa nada. Esa mentalidad ha penetrado también en la izquierda y en la justicia justiciera. Sólo desde el imperio del “no pasa nada”, se entiende que el ministro de Justicia y Baltasar Garzón coincidiesen alegremente el pasado fin de semana en una cacería, mientras en las mazmorras de la calle Canillas de Madrid (sede de la Comisaría General de Información) un reo engominado estaba en un tris de cantar la Traviata y hundir en la miseria al partido de la oposición. Pim-pampum, unas risas y unos vinos, allá en los olivares de Jaén. Qué horterada. No pasa nada, debieron pensar los dos monteros. No pasa nada, jeje.

De manera que a Mariano Rajoy se le presentó ayer la gran oportunidad de su vida. Captó el momento e hizo tres o cuatro cosas inteligentes: se lanzó como un jabalí contra el ministro de Justicia sabiendo que su escopeta nacional se ha quedado muda (¡ay, Sazatornil!); le montó un pollo a Garzón de padre y muy señor mío (la operación Gürtel no tardará en quedar atrapada en el pantano de los recursos y los contrarecursos); puso proa al PSOE (justificando de pasada el bloqueo del Tribunal Constitucional) ; y lo más importante: obligó a todos sus adversarios y competidores en el PP a colocarse detrás del capitán. Aguirre, ayer, como una seda.

Dar por muerto a Rajoy es una de las temeridades que hoy pueden cometerse en España.

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Zapatero proclama que no hará nada que rompa con los sindicatos, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Economía, Laboral, Política by reggio on 11 febrero, 2009

LA CRÓNICA

Debate sobre las actuaciones contra la crisis

El presidente del Gobierno explicó ayer con toda claridad en el Congreso de los Diputados cuál es su carta de navegación a la espera de que se haga un poco de luz en la oscuridad. La derrota de la nave gubernamental (derrota: rumbo o dirección de las embarcaciones) es la siguiente: evitar el choque con los peligrosos escollos sindicales y sortear con la máxima pericia el Cabo de Hornos de la huelga general. (Decisión que Rodríguez Zapatero comunicó así a sus colaboradores, hace unos meses: “¡A mí no me hacen una huelga general!”). La de ayer fue la séptima comparecencia parlamentaria del presidente para abordar la crisis económica.

Al menos en dos ocasiones, Zapatero dio a entender que no adoptará ninguna decisión que pueda chocar frontalmente con los sindicatos. Dentro de la concertación social, todo. Fuera de la concertación, nada. “El Gobierno impulsará y se someterá a los acuerdos alcanzados en el ámbito del diálogo social, lo que excluye cualquier decisión unilateral del Ejecutivo en el ámbito de las relaciones laborales”.

Era una respuesta directa del presidente a la reciente reclamación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) de proceder al abaratamiento del despido, reforma estructural que, según criterio de la patronal, favorecería la contratación laboral. Era también una respuesta al signo implícito de la propuesta de Convergència i Unió – reiterada ayer por Josep Antoni Duran Lleida-de proceder a unos nuevos pactos de la Moncloa (los acuerdos que en 1977 salvaron a España de la suspensión de pagos). Aquellos pactos exigieron notables sacrificios salariales a los trabajadores en el marco de la Transición. Un nuevo pacto de Estado exigiría también sacrificios, aunque los partidos prefieren hablar hoy de reformas estructurales.

Zapatero, con todo, ha captado el nervio de la propuesta de Duran y ayer lanzó una nueva consiga, que tiene visos de haber sido concienzudamente bruñida por el gabinete monclovita. El presidente emplazó a todos a la “cooperación nacional”,enunciado de timbre sudamericano que fue proclamado con garbo, pero sin mayor precisión sobre su contenido, alcance y articulación. Suena bien. La Moncloa tiene así perfectamente enmarcado el discurso para las próximas dos semanas (el 1 de marzo se celebran elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco): garantía de protección a los desempleados (“Nadie se vaa quedar en la cuneta”); garantía de que nada sustantivo del actual ordenamiento laboral y social va a ser tocado sin el acuerdo de los sindicatos; reafirmación de que la crisis es un paréntesis que va a ser superado (aunque ayer Zapatero reconoció, quizá por primera vez, que hay serias dificultades para ver luz en el túnel); confianza en los efectos paliativos de las medidas adoptadas por el Gobierno (llamamiento a la paciencia, por tanto); promesa de un recorte de 1.500 millones en el gasto ordinario de la Administración central del Estado, recorte que, en palabras del presidente, se destinará a financiar las prestaciones por desempleo.

Mariano Rajoy respondió a Zapatero con mucho brío, lo cual constituye un hecho relevante si tenemos en cuenta el cafarnaúm en el que se halla el Partido Popular, principalmente en la región de Madrid. El jefe de la oposición acusó a Zapatero de “engañar a la sociedad española” (por negar la existencia de la crisis cuando esta despuntaba); de cargar todas las culpas al exterior (Zapatero habló ayer de la “codicia”); de recurrir de manera sistemática a las técnicas propagandísticas. Muy irritado por unas alusiones de Zapatero a la guerra de Iraq, Rajoy proclamó con total claridad que no está para grandes pactos, ni para grandes retóricas. “Yo no le voy a servir de coartada”.

Duran Lleida insistió en la propuesta de gran pacto de Estado contra la crisis (sin mencionar la Moncloa), propuso potenciar el ICO (al que tachó de ineficaz), pidió rebajar cotizaciones de la Seguridad Social, habló sin tapujos de las reformas estructurales, defendió sin ambajes la potenciación de la energía nuclear en España, y se erigió en paladín de los pequeños y medianos empresarios reunidos ayer en asamblea en Barcelona. Factura catalana. Josu Erkoreka, del PNV, estuvo grácil en las comparaciones. Primero presentó a Zapatero como un boxeador noqueado y después lo imaginó como una tortuga panza arriba en la playa de la Concha.

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…Y España en el trasfondo, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 9 febrero, 2009

ANÁLISIS

Italia es un país muy teatral. Menudea tanto el enredo, el corporativismo y el maquiavelismo en los laberintos del Estado, que periódicamente estallan casos de tremendo impacto y pasión social. Casos que perforan la espesa trama de la intermediación política y plantean con gran veracidad los conflictos sociales de fondo. El drama de una persona cualquiera o la tragedia de un pequeño pueblo son vehículos a través de los cuales la sociedad pide la palabra en el foro, obligando a los poderes a ajustar sus posiciones.

A finales de los años noventa, tuvo gran impacto el asesinato de una joven estudiante en la Universidad La Sapienza de Roma. Alguien disparó desde un despacho de la facultad de Derecho. Semanas después, tras sesudas pesquisas, dos jóvenes profesores de filosofía del derecho fueron acusados de haber matado a Marta Russo por el mero placer de ensayar el crimen perfecto. (No conocían a la víctima y, aparentemente, nadie les vio disparar). El juicio dividió a Italia en dos bandos irreconciliables: los partidarios de un castigo ejemplar a los dos nihilistas y los garantistas que exigían pruebas más sólidas para dictaminar su culpabilidad. En el fondo se estaba discutiendo sobre el prestigio y la fiabilidad del sistema judicial tras el tormentoso proceso Mani Pulite contra la corrupción política, que acababa de trastocar la entera República.

Detrás de cada caso italiano hay siempre un gran tema. Con su dramatismo extremo, el caso Eluana plantea estos días dos grandes cuestiones de fondo: la influencia de la Iglesia católica en la sociedad itálica y la vigencia de la Constitución de 1948.

No es ningún secreto que el catolicismo está en contra de la eutanasia. La Santa Sede lleva años advirtiendo que la liberalización del aborto y la eutanasia conducen a la creación de un Estado eugenésico en el que podrían ser eliminados sin contemplación todos aquellos que estorban,antes de nacer, por grave enfermedad, o por una ancianidad cada vez más costosa de mantener. No es una doctrina banal. Es una llamada de atención que invita a pensar, independientemente de la fe religiosa o la tendencia política.

Con dos mil años de historia a cuestas, la Iglesia, sin embargo, está acostumbrada a las excepciones. El Vaticano podría tener estos días una actitud más comprensiva con el sufrimiento de la familia, tras diecisiete años de coma. Podría condenar la desconexión de la joven Eluana sin llevar la batalla al límite. La Santa Sede, por el contrario, ha optado por el episodio ejemplar. Parece evidente que la Iglesia católica quiere reafirmar su influencia político-moral en la sociedad italiana, ante la pulsión laica que vuelve a bullir en su interior, por evolución generacional y por la influencia de países vecinos. Verbigracia: la España de Zapatero. Sí, el caso Eluana algo tiene que ver con España.

Ante la magnitud del envite, Silvio Berlusconi ha querido jugar sus cartas. Que son dos: agrupar a su alrededor a todo el público católico, retomando así, con teatral simbolismo, el papel de la antigua Democracia Cristiana, y presionar a favor de la reforma de la Constitución antifascista de 1948, que limita el papel del primer ministro y refuerza la primacía del Parlamento. Berlusconi quiere una república presidencialista. Quiere ser Sarkozy. Con la diaria bendición del Papa.

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Pitis, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 8 febrero, 2009

CUADERNO DE MADRID

Los hechos: el palco del Bernabeu sigue desmadejado; Caja Madrid prevé una tasa de morosidad del 7% y exhibe una guerra civil que nadie sabe cómo acabará; la Asamblea de Madrid, también conocida como El Corral de la Pacheca, discute sobre espionaje político con navajas de nácar y retórica de Arniches: “¡cacatúa!”, “¡mira cómo tiemblo!”; dossiers a tanto el kilo, muy a punto de entrar en circulación; el PSOE madrileño, vieja gloria de las Españas, de nuevo merodeando el pastizal; en el vestíbulo de la castiza Asamblea de Madrid hay un cuadro de Antonio López (Madrid desde Vallecas), un cuadro extraordinario, realista, bañado por una pálida luz blanca, minucioso al extremo, que explica muy bien la situación: los detalles de Madrid sólo los puede percibir el arte; por lo demás, Madrid es siempre confusión; tres diarios batallan cada mañana por la guía espiritual de las derechas centrales (cada portada, un Dos de Mayo); monseñor Rouco Varela, ayer Papa de España, hoy tutelado por el Vaticano; la Cope, como siempre, genial: puro Valle-Inclán; tres municipios del elegante distrito norte (Las Rozas, Boadilla del Monte, Majadahonda) bajo sospecha de chanchullo; empresarios de gomina y porte torero en comisaría por negocios no muy claros bajo la sombra del Partido Popular; instruye la causa el juez Garzón; el invierno más frío desde que Cela acabó de escribir La colmena; Carpanta en la Puerta del Sol; Esperanza Aguirre, desatada; Alberto Ruiz-Gallardón, a la espera; Mariano Rajoy, tranquilo (Buda en Finisterre); José María Aznar, inquieto; Rodrigo Rato, expectante; Francisco Camps, atento; todos pendientes del 1 de marzo; unos más pendientes de Galicia que del País Vasco; el PNV lleva las de ganar porque entendió pronto la crisis; miles de pisos sin vender en Seseña; Seseña, yendo hacia Toledo, homenaje estructuralista al batacazo español (próxima exposición en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona); Paco, el pocero, promotor de Seseña, se ha salvado de la suspensión depagos y explora negocios inmobiliarios en Guinea Ecuatorial; Francisco Hernando (el susodicho pocero) ha dejado en ridículo a algunos señoritos que se reían de él; más al sur de Toledo, el nuevo aeropuerto de Ciudad Real no acaba de despegar; los motores de la Caja de Castilla-La Mancha ronronean; serios problemas de engranaje en el Gran Madrid y aledaños; malhumor por el reflote barcelonés de Spanair; sí, cruje el Gran Madrid; Zapatero, miracolato, como dicen en Italia: el fenomenal embrollo del PP le salva, por ahora, de aparecer al borde del abismo; en Europa comienzan a dimitir ministros de Economía; el invierno es siberiano; Pedro Solbes, impertérrito; el ocurrente ministro Sebastián lanza bengalas contra la banca; el martes, Zapatero comparece en el Congreso para hablar de la crisis; al populismo de derechas le sobreviene siempre un populismo de izquierdas; este mes de enero, la izquierda ha alimentado dos furores en España: contra los judíos y contra los banqueros (debe de ser casualidad); en la Moncloa han recibido al cardenal Bertone con obsequio y piedad; ZP ha logrado instaurar la hegemonía de la imagen que a Aznar se le escapó de las manos; en la prensa de izquierdas pensaban que Bertone era socialdemócrata; Madrid, excepto en los cuadros de Antonio López, es confusión; Madrid, a veces, da la razón a Valle: “España es una deformación grotesca de la civilización europea”; la civilización europea no pasa el mejor de sus momentos. Y en Pitis, a la salida del metro, sigue sin haber nada. Nada.

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