Reggio’s Weblog

La paradoja de internet, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Medios by reggio on 17 junio, 2008

HOJEANDO ZAPEANDO

Una sesión dedicada a los nuevos modelos de negocio y de producto en internet ha abierto, ayer, la parte profesional del Congreso del Instituto Internacional de Prensa (IPI) en Belgrado, tras una primera sesión más política en la que se habló de los Balcanes convulsos, del difícil concepto de reconciliación…

Con la moderación del especialista en comunicación de The Guardian (Londres), Roy Greenslade, la gran paradoja ha vuelto a quedar de manifiesto: la Red proporciona un formidable marco para que todo ciudadano se convierta en editorialista a través de sus blogs, para que en tiempo real cualquiera responda a lo que publica un diario o afirma una cadena de televisión, pero que esa atomización se traduce en una pérdida de lectores y de recursos económicos (publicidad) para los medios tradicionales, que estos no recuperan sino muy parcialmente por sus versiones en internet, con lo que se ven obligados a reducir constantemente su plantilla de periodistas profesionales y de contar con una producción informativa propia cada día más pobre.

Así es como, hasta que alguien invente otro modelo, estamos llegando a esta paradoja: internet democratiza la comunicación, permitiendo a millones de editorialistas expresar sus opiniones en todo el mundo, pero al debilitar la base económica de los medios profesionales clásicos, disminuye cada día más el volumen, la calidad y la fiabilidad de las noticias disponibles por todos, con lo que las opiniones son cada vez menos fundadas y la democracia puede acabar perdiendo.

P.S. El laureado escritor Vicente Molina Foix ha respondido a la última columna aquí publicada afirmando esencialmente dos cosas. Una, que él mantiene que España perdió la Guerra de la Independencia porque no aprovechó para expulsar del poder a un rey funesto como fue Fernando VII. Es la tesis de otros, como Arturo Pérez-Reverte, pero equivale a comparar churras con merinas: es como decir que Rusia perdió la II Guerra Mundial porque no aprovechó para guillotinar a Stalin, o que Estados Unidos perdió la Guerra del Golfo porque no aprovechó para conquistar Bagdad y acabar con Sadam Husein una docena de años antes… Las guerras no resuelven, desde luego, todos los conflictos, y suelen suscitar muchos nuevos. Pero lo que el laureado escritor había asegurado en Libération es que España perdió su guerra contra Napoleón, cosa incierta, y hasta un afrancesado après la lettre debería poder reconocerlo… La otra, que se reserva el derecho de seguir citando a Josep Pla. Nos parece de muy buen gusto, desde luego, el recurso a la sabiduría del genial payés del Ampurdán, pero el mínimo decoro intelectual exige que no se utilice la misma cita de Pla para afirmar una cosa y la contraria: en 2003, que es una pena que los madrileños ya no estuviesen obsesionados con Barcelona como lo estaban en 1931, y en 2008, que es una pena que los madrileños sigan obsesionados con Barcelona como no han dejado de estarlo a lo largo de 77 años. Póngase de acuerdo consigo mismo el laureado escritor.

© Mundinteractivos, S.A.

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Aprovechando el paso del Pisuerga…, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Política by reggio on 7 junio, 2008

LA POLEMICA NACIONAL: LAS INDISCRECIONES DE MARIA EMILIA CASAS

Los consejos de la presidenta del Tribunal Constitucional a una sospechosa de inducción al asesinato no son un delito, pero sí una rémora política. Observen quién la aprovecha…

La participación de la prensa en este asunto ha sido muy interesante: ABC lanzó la investigación, descubriendo el pastel. Pero fue El País el que transcribió la conversación y EL MUNDO el que ayer revelaba que la abogada encarcelada siguió el consejo de María Emilia Casas y presentó recurso de amparo. Finalmente, La Razón aprovecha la exoneración de la presidenta por el Supremo para lanzar un desaforado ataque a ABC.

La transcripción, el miércoles, en El País, que algunos consideraron primero contraprogramación para salvar la cara a la presidenta, ha tenido el efecto de avivar la polémica. ABC, en su editorial, así lo reconocía ayer: la polémica «se ha agravado tras la publicación de la transcripción del diálogo». Resaltaba: «Casas no zanjó la conversación en cuanto la abogada reconoció que la familia de su ex marido la acusaba de su muerte. Antes bien, prosiguió la charla con una cordialidad inexplicable en una magistrada que acaba de oír que sobre su interlocutora hay sospechas de un crimen. A mayor abundamiento, fue la propia María Emilia Casas la que llamó a la abogada».

Y todo, porque El País reveló verbatim la charla. El catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona y fundador de Ciutadans, Francesc de Carreras, reacciona en La Vanguardia afirmando que «de la lectura completa de la conversación telefónica se deduce un comportamiento ligero e imprudente de la presidenta», por lo que el Tribunal queda en entredicho, y urge «restablecer su crédito ante la opinión pública y ante la comunidad jurídica reforzando su autoridad, su auctoritas». ¿Cómo? Fácil. Hay que «elegir a cinco nuevos magistrados de manera inmediata para dar un aire nuevo al tribunal y cuidar de seleccionarlos entre juristas de reconocida relevancia técnico-jurídica», y ello «aprovechando el esperanzador nuevo clima por el que atraviesan las relaciones entre el PP y el PSOE». Es justo, justo lo que el portavoz del Poder Judicial, José Luis Requero, se barruntaba, en declaraciones a Federico Jiménez Losantos en Libertad Digital TV: «La transcripción en El País podría ir encaminada a forzar la dimisión» de la presidenta. Este incidente puede servir al Gobierno y a los defensores del Estatuto catalán para, con la anuencia del nuevo PP de Rajoy, hacer un Constitucional… a su gusto, de cara a esa crucial decisión.

Capítulo aparte merece el tremendo Puntazo de La Razón -diario editado por José Manuel Lara, antaño firmante de una carta de apoyo al Estatuto y últimamente consejero áulico de Zapatero-, que tras la decisión del Supremo espetaba: «La gran exclusiva de ABC, como otras de este diario, ha quedado en nada. (…) Por lo visto, se ha sumado a la costumbre, poco recomendable, de inventar escándalos como hacen algunos diarios sensacionalistas en el extranjero. No es el buen camino, ni ética ni profesionalmente. Es lícito buscar protagonismo en los quioscos con noticias e informaciones, todos lo hacemos, pero ABC ha optado por la estridencia».

Pero Aleix Vidal Quadras, como últimamente sucede con alguna frecuencia, discrepa de la línea editorial del diario en el que colabora, y dice de Casas: «Su oferta final de una eventual ayuda si la cuestión llega en amparo al órgano que preside roza el delito y arroja serias dudas sobre su idoneidad para el cargo que ostenta». O sea, que no era una invención lo de ABC…

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Liberticidas de lo más ‘progre’, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Medios, Política by reggio on 3 junio, 2008

HOJEANDO ZAPEANDO

La presentadora de Cuatro no ponía cara de guasa ni nada al informar de que, si Pedro Solbes insiste en que no hay crisis, pues será cierto y debemos admitir que no hay crisis económica, pero desde luego habrá que decir que las cosas van muy mal. La obsequiosa crítica indirecta forma parte, a todas luces, de la campaña de acoso del Grupo Prisa contra el inefable vicepresidente económico, convertido en pararrayos de José Luis Rodríguez Zapatero según los consejos de José Manuel Lara en el Círculo de Economía.

Son dos buenas maneras, para los medios informativos, de asegurarse que un político no te va a llevar a los tribunales por impertinente: la sorna educada como método para criticar, si el oyente o el lector saben leer entre líneas, o el compadreo directo del cuarto poder con el primero en plan coleguis y a micrófono cerrado (sólo que esta vez, ¡maldita reiteración!, estaba abierto). Son dos fórmulas que han hecho sus pruebas en otros periodos históricos españoles: la primera, durante los años finales de la Dictadura, cuando la Ley de Fraga (eso era antes de que fundase el centro reformista) toleraba las insinuaciones críticas bien educadas; la segunda, en la primera Transición, cuando políticos y periodistas arreglaban el mundo en petit comité.

Uno pensaría que a estas alturas de nuestro desarrollo democrático la libertad de crítica, por una parte, ya estaría garantizada y, por otra, los periodistas -o editores- empezarían a tratar a los políticos con una salubre distancia. Pues vemos que ni lo uno ni lo otro. Y hemos visto a Federico Jiménez Losantos en el banquillo por haber llamado «traidor» a Alberto Ruiz Gallardón, y eso es según éste el más horrible insulto que ha oído en su vida. Qué curioso. Mariano Rajoy llama «traidor» a Zapatero, y no sucede nada. A Gallardón le han llamado de «fascista» para arriba desde sus tiempos de jefe de la oposición en la Comunidad de Madrid, y nada, ni entonces ni ahora. ¿Quizá es que, como a José Manuel Soria, esas expresiones no le parecen injuriosas? Uno se barrunta que no es eso. Es más bien que, entre políticos, todo vale, pero no cuando el que lanza calificativos es un periodista.

Pero más fascinante aún que la evidente y aviesa intención censora de Gallardón en su querella contra Jiménez Losantos es el regodeo de los medios progres, como por ejemplo Público, con esa portada en la que tildaba al periodista de «inquisidor». Sería pasmosa esa deriva si no acabásemos de culminar, con éxito electoral del PSOE, la primera legislatura de una nueva etapa histórica en la que el Pacto del Tinell y eso de al enemigo, ni agua se han convertido en las nuevas normas de comportamiento democrático. De esos colegas que se alegran de que enjuicien al periodista que les irrita habría que lamentar su miopía, si no se dan cuenta de que la libertad del oponente es garantía de la propia. Por desgracia, ni siquiera eso es probable. Hay muchos indicios de que a esa progresía le mola que se niegue la libertad al que le caiga mal. ¡Libertad… sólo para los míos!, clama.

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San Gil vs. Lassalle, ese liberal simpático, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Política by reggio on 17 mayo, 2008

LA POLEMICA NACIONAL
SE EXTIENDE LA CRISIS EN EL PP

Una voz prácticamente irrebatible en el Partido Popular, la de María San Gil, ha lanzado el proverbial «¡pero si el Rey va desnudo!» en torno a la ‘renovación’ al abandonar la ponencia política

Es difícil descalificar a San Gil, la valerosa política vasca. Pero no será porque no se haya intentado. En los medios también. Por políticamente simplista (David Gistau, en EL MUNDO): «Un personaje político de una sola frase que no alcanza a contener toda una visión general». O por marioneta (Enric González, en El País): «La incertidumbre: pensar en una persona heroica, María San Gil, e ignorar, por el momento, si esa persona heroica ha decidido convertirse en simple mamporrera de alguien».

Pero son más insistentes las voces que resaltan el punto de inflexión que el portazo ha significado. Así, en La Razón, Aleix Vidal Quadras: «La negativa (…) refleja de manera insoslayable el dilema crucial al que deberá enfrentarse el primer partido de la oposición en su cónclave. (…) Esta cuestión representa para la gran fuerza de centro-derecha el ser o no ser, el vivir o el morir, el seguir vinculada a la abrumadora mayoría de sus simpatizantes y militantes o el divorciarse de ellos emprendiendo un camino que no excluye la fractura interna ni la consiguiente catástrofe electoral». Por su parte, César Alonso de los Ríos, en Abc, se centra en Mariano Rajoy: «Pensó que ella se contentaría con la letra de la ponencia y que de este modo quedaría comprometida, presa. Una España en el texto y otra en la práctica. Pero María los caló bien. A Mariano y a sus consejeros».

Y Antonio Burgos asegura que Rajoy se ha hecho marxista, pero de los de Groucho: «El diálogo con persona interpuesta (…) a propósito del contenido de la ponencia política ha sido Groucho Marx puro, con chaqué, habano y grandes zancadas desde las Vascongadas a la calle Génova. (…) Díjole Rajoy a María San Gil: ‘Estos son mis principios, pero si no te gustan, tengo otros…’. Fue entonces, ante la cara de estupor de María San Gil, cuando Rajoy cambió la ponencia».

La persona interpuesta era José María Lassalle, cuyo antológico artículo de hace tres semanas en El País, Liberalismo antipático, demostraba su aguda habilidad como pitoniso al reprochar a Esperanza Aguirre: «Me preocupa su abrupta insistencia en reivindicar un debate ideológico cuando nadie la secunda». La Cope informaba esta semana de que Lassalle dispensó a San Gil un trato «casi vejatorio». «¿Quién es esta tía, es que no se ha enterado de que el PP ha cambiado?», llegó a espetar, según fuentes populares citadas por la cadena.

Manuel Martín Ferrand mostraba, en Abc, buena memoria: «El ahora dizque liberal y en boga Lassalle, hace menos de tres años, escribía aquí, en Abc: ‘Bueno sería que la Europa en crisis pensara en China con vocación metacrítica si quiere sobrevivir entrado el siglo XXI’. Añadía: ‘Europa no puede ser el ombligo de nada (…), olvida que únicamente China desempeña el papel de una civilización central a lo largo de milenios’. Cuando se pretende elaborar caldo de cerebro, alimento espiritual de escaso poder nutritivo, sólo hay algo peor que no haber leído lo suficiente: haber digerido mal lo que se ha leído». En un editorial, libertaddigital.com concluía: «Ya vamos viendo en qué consiste exactamente el liberalismo simpático propugnado por Lassalle en las páginas del diario de Prisa: en mostrar una feroz antipatía hacia los principios del PP y hacia quienes los representan».

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El recado ‘equívoco’ de la vicepresidenta, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Derechos, Religión by reggio on 10 mayo, 2008

LA POLEMICA NACIONAL: LAICIDAD Y LEY DE LIBERTAD RELIGIOSA

Un periódico pide que se ataquen directamente los ‘privilegios’ católicos, otro indica que se está incitando a los obispos a acallar la Cope, y uno más, que es una cortina de humo.

Creíamos que el Estado aconfesional estaba garantizado en la Constitución de 1978, que la libertad religiosa era efectiva desde hace 30 años merced a una buena ley, y que el reconocimiento del papel de la Iglesia católica en un país donde es muy mayoritaria era muy lógico. Pues no. Ahora llega la vicepresidenta del Gobierno y anuncia que para hacer la «transición religiosa» y avanzar hacia la «laicidad» se va a reformar esa misma ley.

¿Qué se pretende exactamente? Es interesante observar la reacción del principal periódico progubernamental. El País, en un editorial titulado Laicidad equívoca, afirmaba ayer: «Es una buena noticia que, tras los vaivenes de la legislatura anterior, el Gobierno haya decidido desarrollar el mandato constitucional sobre las relaciones entre la Iglesia y el Estado. Pero sorprende que el camino escogido sea la reforma de la Ley de Libertad Religiosa y no, por el contrario, la revisión de los acuerdos con la Santa Sede de 1979». Y remacha: «Hasta que el Gobierno se pronuncie sobre el futuro de los acuerdos con la Santa Sede, no se podrá conocer lo lejos que se propone llegar».

Es decir: lo necesario es darles a los obispos, y eso no se logra a través de la Ley de Libertad. ¿Por qué ese «equívoco»?

Quizá en la información de La Vanguardia hallemos una clave. Resalta la cautela de la cúpula episcopal tras su reunión del jueves: «El Episcopado […] no quiere dejarse arrastrar a una polémica espiral de declaraciones y contradeclaraciones sobre todo, como en este caso, cuando se considera que las medidas anunciadas por Fernández de la Vega son muy etéreas […]. La cautela episcopal está justificada en un momento comprometido para la Iglesia católica. Ha empezado la campaña del IRPF en la que por vez primera los ingresos para la Iglesia dependerán únicamente del número de contribuyentes que marquen la casilla». Y acaba con su previsible carga de profundidad: «La intervención de la vicepresidenta, sin embargo, no ha sorprendido en algunos sectores de la Iglesia, incluso del Episcopado. Como una crónica anunciada, relacionan dicha intervención con el profundo malestar del Gobierno socialista por algunos programas de la emisora de los obispos españoles, la Cope, y por algunas manifestaciones callejeras en la pasada legislatura». ¡Acabáramos! ¿Amenazas etéreas, pero sin tocar los acuerdos con la Santa Sede, para que la Iglesia acalle las voces antigubernamentales en sus ondas? Veremos.

En ABC ven otras motivaciones en la salida de pata de banco de la vicepresidenta: «Mientras continúa la avalancha de malos datos económicos, el Gobierno lanza cortinas de humo para distraer la atención de los ciudadanos». Y acusa: «Cada día se lanza un mensaje sobre supuestos privilegios de los católicos, el último de ellos en relación con los capellanes en los hospitales. Es una política deliberada, que trata de demostrar el supuesto progresismo de sus promotores y, ya de paso, transmitir una falsa imagen del PP como partido vinculado con la jerarquía eclesiástica. Sobre todo, es una manera de provocar conflictos artificiales para que no se hable de los problemas reales y de alimentar una supuesta cuestión religiosa que quedó cerrada con toda naturalidad en el proceso constituyente […]. La Ley Orgánica de Libertad Religiosa regula esta materia de forma muy satisfactoria».

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¿Triunfo feminista o pura mofa de ZP?, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Derechos, Medios, Política by reggio on 19 abril, 2008

LA POLEMICA NACIONAL: CARME CHACON, MINISTRA DE DEFENSA

Buena parte de los medios españoles e internacionales se extasia ante el predominio femenino en el nuevo Gobierno de Zapatero. Pero el papel de Chacón provoca división de opiniones.

Cuando un acontecimiento político suscita polémica en los medios informativos, los prejuicios tienen mucho que ver, claro: los de izquierdas dicen que se le reprocha injustamente ser mujer, joven ¡y hasta embarazada!; los de derechas, que su incompetencia y su nacionalismo catalán motivan las críticas.

Pero los puros datos que cada uno maneja también influyen. Así, en un debate en Cuatro, veíamos a Victoria Lafora, toda jacarandosa, decir que, que ella sepa, Chacón nunca ha hecho ninguna manifestación catalanista altisonante. Horas antes, en la Cope, Federico Jiménez Losantos recogía grabaciones de la hoy responsable de defender la unidad de la nación española, proclamando la nación catalana. Y EL MUNDO recordaba a la Chacón de hace año y medio, exhibiendo en la camiseta el eslógan Tots som Rubianes para solidarizarse con Pepe Rubianes tras la proclama de éste sobre «este país de mierda»: «La unidad de España me suda la polla por delante y por detrás».

Conclusión evidente y poco sorprendente: Lafora ni oye la Cope ni lee EL MUNDO. En plan más general, aquí cada cual ignora la evidencia que más molesta resulte para sus tesis.

Desde la extasiada izquierda, la socialista Elena Valenciano, en El País, dedica a la neoministra uno de los pocos comentarios que han aparecido en el diario progubernamental: «En estos días es noticia que una mujer inteligente, capaz, joven y a punto de ser madre, Carme Chacón, haya sido designada ministra de Defensa». Pero también en la derecha se sigue la misma línea. Lean a Inmaculada Navarrete en ABC: «Las estadísticas no engañan: hoy, tras el largo trecho que va de Isabel I de Castilla a Carme Chacón de los Ejércitos, la mujer española está mejor preparada profesionalmente que el hombre para gobernar el Estado». En el mismo diario, Tomás Cuesta relativiza: «El caso de Carmeta tiene morbo, y especias, y picante. Pero sería ingenuo acudir al reclamo de la ministra-trampa y darle cuartelillo a Zapatero, que lo que espera es eso, que le den cuartelazo».

Más entusiasmo, éste catalán devenido en españolista-militarista, en El Periódico. Antoni Gutiérrez Rubí vaticina con arrebato un idilio: «La alianza profunda entre los uniformados y la ministra, que a veces viste informal (…), puede dar mucho juego y muchos beneficios al Gobierno, a nuestros ejércitos, al ministerio y… a ella». Se ciñe más a la realidad Imma Fernández, en ese mismo diario, al describir el carácter esperpéntico del nombramiento. Recuerda a Ivà (Ivà el Terrible), el dibujante de Makinavaja, fallecido hace 15 años: «El lunes debió de ser día de regocijo para Ivà. A buen seguro que allá arriba, en el Reino de los Cielos donde habita desde 1993, se desternilló con la viñeta de la muy preñada, progre y catalanista Carme Chacón cuadrando al glorioso Ejército español. Una imagen que, hasta para sus Historias de la puta mili, muchos verían salida de madre».

Está de acuerdo, desde la otra orilla, un lector de ABC, en carta a su director: «¡Viva España! ¡Viva el Rey! Nunca había escuchado esos vivas con tanto énfasis, tanto ardor, tanta fogosidad. ¡Qué manera de transmitir patriotismo a esas tropas…! Y a todos los españoles que hemos tenido la suerte de ver el reportaje. Bueno, como comprenderán, estoy escribiendo con ironía. ¡Qué trabajito le tuvo que costar a esa pobre mujer decir lo que no sentía!».

© Mundinteractivos, S.A.

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¿Está en vías de extinción el editorial?, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Medios by reggio on 15 abril, 2008

HOJEANDO ZAPEANDO

El mismo jurado de los Premios Pulitzer que acaba de dejar a Bob Dylan patidifuso concediéndole uno de sus galardones (merecidísimo por este orfebre de la lengua inglesa, todo sea dicho) ha decidido dejar desierto su premio anual a los editoriales de prensa. Uno de los comentaristas del Poynter Institute, Mark Potts, aprovecha esta circunstancia en su blog, Recovering journalist, para reguntarse si «quizá haya un mensaje subliminal» en esa decisión: «Probablemente no es intencionada, pero la conclusión puede ser que el editorial anónimo de un periódico se ha convertido sencillamente en un anacronismo».

Según Potts, los editoriales «tenían algún sentido hace decenios, cuando los periódicos pertenecían a editores que querían promover sus causas personales, o cuando los lectores disponían de muchas menos voces de opinión que les ayudasen a formarse la suya propia». Pero, agrega, hoy los periódicos son de grandes empresas sin temas particulares que defender, y los lectores disponen de una pléyade de opiniones de columnistas, comentaristas de radio y televisión o blogueros. «En esa atmósfera, el sereno editorial sin firma parece superfluo, por muy bien escrito que esté». Y, además, el editorial causa problemas al resto del periódico, porque las contradicciones entre lo que se informa y lo que luego se opina son difíciles de explicar y acaban quitando credibilidad a las informaciones.

Agrega el ex periodista pasado a crítico externo del oficio: «Esa confusión es más aparente que nunca en un año electoral, cuando las páginas editoriales de un diario se ponen a respaldar a candidatos, lo cual es otro anacronismo desgraciado. Es difícil para el lector medio creer que un periódico que ha apoyado al candidato A pueda informar objetivamente sobre el candidato B. Así es la naturaleza humana».

Ultimo argumento: en plena era de recortes de gastos, es un lujo absurdo mantener una sección de opinión y un comité editorial.

No le falta razón a Potts al señalar algunas de las eternas contradicciones entre opinión e información, que pueden desconcertar o irritar al lector. Pero al llevar su crítica hasta la última consecuencia de privar al periódico de su voz colectiva, lo que está haciendo es sumarse al coro de los que sencillamente no creen ya en los diarios impresos ni en su capacidad de encarnar algunos valores, algunas creencias que una parte de la sociedad comparte y que desea ver reflejada en medios que desarrollan, modulan y hacen avanzar esos valores con los que el ciudadano cuenta. Es, en breve, una rendición ante la dispersión y la heterogeneidad de los blogs, convertidos en sustitutos -baratos, eso sí- de los medios de comunicación con vocación de servicio a la sociedad. Es borrar al editorialista del New York Times y proponer como únicos sustitutos a los Matt Drudge o Arianna Huffington de turno…

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Demoscopia enloquecida, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Política by reggio on 1 marzo, 2008

LA POLEMICA NACIONAL: ENCUESTAS SOBRE LA CAMPAÑA ELECTORAL

En Estados Unidos se lamentaban de la inexactitud de los sondeos anteriores a las primarias de New Hampshire… Aquí, a fuerza de discrepar, alguno acabará teniendo razón.

Hace mes y medio los técnicos en encuestas norteamericanos se dieron un gran batacazo en New Hampshire, prediciendo una clara victoria de Barack Obama en las elecciones primarias del Partido Demócrata y contemplando luego una victoria bastante nítida de Hillary Clinton. El oprobio demoscópico duró tan poco como el triunfalismo de la senadora, porque en subsiguientes votaciones se ha demostrado que las previsiones sí que se cumplían, y Obama sigue, por ahora, arrasando. Se olvidan, pues, del otro lado del Atlántico, las críticas a las técnicas demoscópicas: bueno, sólo era un pequeño estado, sin excesiva importancia… Pero ahora, en España, se repiten y se multiplican aquellas preguntas: ¿hasta qué punto la gente miente más hoy que antaño a los encuestadores? ¿Cómo se cocinan los sondeos? ¿Qué dimensiones y qué características tiene el voto oculto? ¿Debe concederse alguna credibilidad a las encuestas espontáneas entre la audiencia de los distintos sitios en internet?

A mediados de esta semana, EL MUNDO revelaba: «El primer cara a cara televisado entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy sí ha servido para remover la conciencia de un buen puñado de votantes, sobre todo socialistas. Un 7,7% de quienes optaron por el PSOE en las elecciones de 2004 admiten hoy, tras el debate entre los dos líderes, que cambiarán el sentido de su voto el próximo 9 de marzo». Así, serían 850.000 los chaqueteros del PSOE frente a los 150.000 del PP. Era una encuesta de Sigma Dos sobre 800 entrevistas telefónicas hechas la misma noche del debate.

Pero al mismo tiempo, la cadena de televisión Telecinco hacía pública otra encuesta, ésta de Demométrica, según la cual el PSOE podría obtener el 44,2% de los votos mientras que el PP recibiría el 38,6%; en escaños, se traduciría entre 170 y 177 para los socialistas y entre 148 y 152 para los populares. «De plantearse esta situación, los socialistas rozarían la mayoría absoluta», se agregaba. En este caso eran muchas más entrevistas, 8.000, pero realizadas a lo largo de una semana (19-26 de marzo), es decir, esencialmente antes del debate Zapatero-Rajoy.

Finalmente, el jueves nos sorprendían la revista Epoca y la emisora especializada en economía de su mismo grupo, Intereconomía, con su propio sondeo: «Con una participación del 72%, el PP obtiene el 40,5% frente al 37,6 % del PSOE. Rajoy consigue 9.876.046 de votos y Zapatero se queda en 9.168.872. El PP rompe el empate técnico y Rajoy gana las elecciones más reñidas en muchos años, con una ventaja de más de 700.000 votos sobre Zapatero». En la emisora agregaban que si la participación fuese algo inferior, del 70%, «el PP rozaría la mayoría absoluta». En este caso, la encuesta estaba «dirigida por Ricardo Montoro, catedrático de Sociología y ex presidente del CIS».

¿Quieren más? En El Periódico: «La encuesta que hoy publicamos (…) confeccionada el martes tras el cara a cara (…), eleva a 5,5 puntos la ventaja del candidato del PSOE, dos enteros más que la pasada semana. Nada está decidido aún, pues no acaba de disiparse la incógnita de la abstención, pero el horizonte se empieza a despejar». Firma el sondeo el Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública (Gesop).

Conclusión: aquí la gente responde de una forma u otra según sople el viento del encuestador, y esto está muy apretado.

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La tentación de la mentira, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Medios, Política by reggio on 19 febrero, 2008

HOJEANDO ZAPEANDO

El periódico El País tiene todo el derecho a criticar al PP, y la cadena de televisión internacional francófona TV5 Monde tiene todo el derecho a criticar al odiado magnate de los medios informativos, Rupert Murdoch. Pero cuando el lector o el espectador cazan un descarado atentado a la verdad en medio de las críticas, inevitablemente empiezan a cuestionarse, no ya la mentira en sí, sino el conjunto de la argumentación. Si mienten sobre algo específico, ¿no mentirán sobre más cosas? Si sus argumentos son sólidos, ¿por qué necesitan agregar falsedades, que los debilitan?

Eso pensaba este cronista al seguir, el pasado domingo, el documental Rupert Murdoch Imperator, del realizador francés Patrice du Tertre, en TV5. Uno tras otro, los entrevistados proferían dicterios contra las manipulaciones de la información por Murdoch en sus diferentes medios, en particular la cadena Fox News. Pero nadie ofrece ejemplos convincentes. Sólo se muestra una vez a uno de sus habituales críticos norteamericanos criticando el lema de «información justa y equilibrada» que la Fox se arroga, y mostrando con excitación la pantalla: «¡Miren los supuestos debates! Todos los que participan en éste pertenecen a la misma revista de ultraderecha, pero el público no lo sabe». Pero cualquiera que haya visto alguna vez esos famosos debates fair and balanced sabe que, justamente, en ellos se abroncan un estratega del Partido Demócrata y uno del Republicano, un periodista del Washington Post y otro del (conservador) Washington Times… Es precisamente en la cadena rival, la CNN, donde esos choques son inhabituales.

El tono archiconservador de la Fox es indudable, como lo es el progre de la CNN. ¿Por qué, entonces, les es necesario a sus críticos contar milongas patentemente falsas? ¿No basta con la verdad?

Un poco lo mismo encontramos en un periódico como El País, que recurre a la descalificación directa, mezclando opinión con información (por ejemplo: despachar toda versión del 11-M diferente de la oficial como «el bulo») para intentar contrarrestar informaciones que no concuerdan con las que él bendice. O que, para debilitar la posición del PP sobre la inmigración, suelta lindezas como ésta en un editorial: «El programa del PP también incluirá la aprobación de una ley restringiendo el uso del velo en las escuelas. Resulta incongruente que un partido que defiende la enseñanza obligatoria de la religión católica proponga limitar los símbolos de otros credos». ¿Dónde, cuándo y cómo ha defendido el PP la «enseñanza obligatoria de la religión católica»? Esto sí que es un bulazo…

En otros tiempos, el periódico que fuese durante muchos años independiente de la mañana mantenía una apariencia de pulcritud sajona y evitaba este tipo de exabruptos tan evidentes, tan cantosos. En la última etapa, rejuvenecida y rediseñada, parece que las normas son otras. Y se zurra al PP, como otros zurran a Murdoch, con las armas que sean. Vale todo, o casi.

© Mundinteractivos, S.A.

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Todo un talante ‘tensionador’ el de ZP, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Medios, Política by reggio on 16 febrero, 2008

LA POLEMICA NACIONAL

UN MICROFONO INDISCRETO Y LAS ELECCIONES. Las frases indiscretas de Rodríguez Zapatero y de su entrevistador, Iñaki Gabilondo, cuando pensaban que nadie les oía, revelan la farsa preelectoral urdida por el presidente del Gobierno.

La cadena Ser trompeteaba el miércoles cómo Rodríguez Zapatero le gritaba al PP (en Sevilla) eso de «¡serán fariseos!» por -según él- prometer que con ellos en el poder acabará «la crispación». Lo malo para él fue que a esas horas ya habían circulado como un reguero de pólvora las frases del presidente sobre su interés en la «tensión» y en su intención de «dramatizar», frases reveladas por Veo TV y por elmundo.es (cosa que casi todos los demás medios, por cierto, obviaban al reproducirlas…). ¿Quién es el fariseo?

Al día siguiente, ABC explicaba: «Lo cierto es que Zapatero viene a reconocer con sus palabras que el PSOE está interesado en tensionar la campaña para movilizar a su electorado, algo que los estrategas de Ferraz consultados por ABC creen haber conseguido».

Es fundamental resaltar que la primera frase de Zapatero sobre «la tensión» se conoció antes de sus palabras completas, con la coletilla dramatizadora, que deja bien claro a qué tipo de tensión se estaba refiriendo y quién la está provocando.

Así lo narraba este periódico: «A continuación fue cuando Zapatero desveló sus próximas intenciones: ‘…Yo voy a empezar a partir de este fin de semana a dramatizar un poco’. Tras un ‘ya’ de Gabilondo, el presidente incidió en su mensaje: ‘…Pero nos conviene mucho. Si no la gente… bueno…’, acaba diciendo Zapatero, antes de separarse de Gabilondo para abandonar el plató».

Y opinaba EL MUNDO: «Así se entiende que este domingo Rodríguez Zapatero tachara al Partido Popular de ‘xenófobo, machista, homófobo y excluyente’. La táctica no por cínica ha dejado de ser efectiva para un Gobierno que ha hecho lo posible por polarizar a la sociedad, a fin de movilizar a sus votantes. […] Lo más grave no es ya convertir la confrontación en filosofía política y de Gobierno, sino poner al servicio de esta estrategia cuestiones de Estado como la lucha antiterrorista, las relaciones con la Iglesia, el concepto de nación, el orden autonómico, o las heridas de la Guerra Civil».

Pero el mismo miércoles, cuando sólo se conocía la frase de la «tensión», La Moncloa se aferraba a su posible ambigüedad y filtraba interpretaciones más caritativas. Encontramos su eco, claro, en la información de El País: «La expresión del presidente del Gobierno refleja el interés que tienen los socialistas por lograr una alta participación en las próximas elecciones generales. Miembros de la Ejecutiva socialista explicaron ayer que al PSOE le interesa una campaña intensa para que haya una movilización suficiente ‘porque el Partido Popular juega a que haya una baja participación’». ¿Especulación suya, o dictada desde La Moncloa, en plan bombero? Ya es curioso que otro periódico progubernamental, La Vanguardia, publicase una versión casi idéntica, también sin atribución alguna: «Zapatero aludía así a la necesidad de movilizar a su electorado huyendo del triunfalismo y alimentando el antagonismo con el PP».

Arcadi Espada, en su blog EL MUNDO por dentro de elmundo.es, dejaba el asunto visto para sentencia: «La palabra clave de este diálogo no es tensión, sino dramatizar. Dramatizar un poco. Arte dramático. Es letal, porque conecta sin intermediarios con la peor idea que tiene el ciudadano de la política: la política como farsa».

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‘Z’ saca los colores a tirios y troyanos, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 2 febrero, 2008

LA POLEMICA NACIONAL: ESPIRAL DE PROMESAS ELECTORALES

Los columnistas y los editorialistas se han unido a los sindicalistas y a buen número de socialistas en el universal rechazo de la repentización de ‘Z’ con esos famosos 400 euros regalados.

Si los españoles se formasen su opinión ante las elecciones generales leyendo los periódicos y no contentándose con los cortes y demás pildorazos de esos telediarios tan rendidos al poder, es probable que esa gruesa ocurrencia de los 400 euros habría significado una rebaja muy seria en las expectativas electorales del vendedor de alfombras persas de La Moncloa. Como la prensa escrita no es desde hace decenios la que más influye en los votantes, el resultado electoral queda en el aire. Pero, esta vez, nadie se ha atrevido a defender la tercermundista humorada.

Los diarios económicos, renuentes inicialmente, han dejado a lo largo de la semana la iniciativa a la altura del betún. De los demás, El País es el que más se ha hecho esperar, como casi siempre. Pero el miércoles, al fin, se manifestaba en un editorial titulado Fiscalidad de campaña, en el que algo sí que se concedía a Zapatero, con la boca pequeña: «Si algo bueno se puede predicar de la medida es que tiene un coste tasado, al contrario que la del PP, que nadie sabe cuánto costará ni cómo se aplicará». Claro que nada más de bueno encontraba, aunque suavizaba su crítica con el habitual argumento que lo que promete el PP es igual de malo. (Como otras veces, desde ABC se juega también a la equitativa equidistancia; en este caso, Antonio García Barbeito: «La misma copla de Zapatero la tararea Rajoy, que aquí el que no corre, vuela, y si se trata de hacerse con el poder, lo que haga falta. Han entrado en una especie de puja que puede acabar en cachondeo o en algo peor»). La cabecera financiera de Prisa, Cinco Días, se lamentaba editorialmente a la vista de la crisis económica que llega: «Hoy, más que nunca, todo aconseja no frivolizar con la merma de ingresos».

Por lo demás, un estruendoso concierto de pitos, desde la izquierda nacionalista (Pilar Rahola, en La Vanguardia: «Creo que jugar con el dinero público, y hacerlo, además, sabiendo que algunas capas de la sociedad están en clara recesión, es un acto de pornografía política, que no sólo no debería animar al voto, sino actuar como eficaz repelente») hasta la derecha de Madrid.

Así lo veía, en efecto, un editorial de La Razón: «El empate técnico que tozudamente muestran las encuestas entre las expectativas de voto del PSOE y del Partido Popular parece incidir mucho más en el ánimo del Gobierno que entre los responsables de la oposición. No es la primera vez que se demuestra con los hechos que Rodríguez Zapatero es demasiado vulnerable a los vaivenes de la opinión pública. Pero gobernar a golpe de encuestas, ajustando y reajustando las prioridades según se tabula el sondeo de turno, aunque pueda ser beneficioso en el corto plazo, es práctica que casi siempre acaba por volverse en contra. España es una sociedad madura que distingue perfectamente entre una ocurrencia para salir del paso y una propuesta económica seria y bien estudiada».

La sorna la pone Ignacio Camacho, en ABC: «Por lo menos deberían cuidarse de no llamar ‘devolución’ a esta dádiva, porque si tienen algo que devolver a los ciudadanos habrá que suponer que antes nos lo habían birlado». (Pero, ¿es que alguien lo dudaba?).

© Mundinteractivos, S.A.

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