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La fuga de un mafioso, de José Luis Requero en El Mundo

Posted in Derechos, Justicia, Libertades, Sociedad by reggio on 27 agosto, 2008

FUGA EN TEIXEIRO

Durante años ha sido el paradigma de mafioso, pero con una circunstancia agravante: no se trataba de un mafioso sin más, sino que estamos hablando de un abogado. Su presencia en los pasillos y estrados de nuestros juzgados era un insulto, una verdadera mancha en el buen nombre de la abogacía española y del sistema judicial en general.

Recuerdo a una persona, en su momento con responsabilidades muy relevantes en el gobierno de la abogacía, que declaraba en privado su impotencia porque confesaba «tenerle miedo». Personalmente sólo tuve un contacto con él, hace ya 21 años. En vísperas de cesar en mi último destino como juez de instrucción, había acordado la prisión de unos sujetos dedicados a desvalijar casas de campo. Al día siguiente, a través de un abogado de su despacho, me invitaba gentilmente a comer para tratar de sus clientes.

La persona de Rodríguez Menéndez está asociada en las crónicas de los juzgados y tribunales españoles al recuerdo de un personaje sin escrúpulos o, como decían algunos, «peor que muchos de sus propios clientes». Algún juez estuvo en su punto de mira. Recuerdo que amenazó a uno con querellarse contra él. Le tranquilicé: «La mejor prueba de tu honradez es que Rodríguez Menéndez quiere querellarse contra ti». No resultó raro que tuviese su lugar en una de las épocas más negras de la historia española -los años de la guerra sucia y del saqueo de los fondos reservados- o que fuese condenado por el siniestro episodio de la difusión de un vídeo falso contra el director de este periódico.

Me repugna que este tipo de sujetos, el abogado Pablo Vioque u otros relacionados con casos de corrupción en Cataluña, lesionen la imagen de nuestra abogacía. Son casos aislados, cierto, pero en ésta como en toda profesión hay ovejas muy, pero que muy negras, que hacen daño al conjunto. Lo peor no es tanto que este tipo de personajes existan, sino que el sistema no sea capaz ni de evitarlos ni de erradicarlos. Hay que recordar que alguna que otra sanción impuesta por el Colegio de Abogados le fue anulada y si al final cayó no fue por su catadura profesional sino por el montaje mafioso del vídeo y sus deudas fiscales.

Este sistema es el que le ha permitido lograr un permiso carcelario y fugarse. Ignoro qué razones dio la Junta de Tratamiento para denegárselo y qué razones dio el Juzgado de Vigilancia para reconocérselo, o si era previsible su fuga; ignoro si, como otras veces pasa, la táctica es dejar al juez el duro papel de reconocer al interno aquello a lo que tiene derecho, que sea él quien asuma las críticas de una libertad poco digerible o las consecuencias de la fuga.

El principio de humanización de las penas, su fin resocializador, llevan a mantener estas previsiones de nuestra legislación penitenciaria. Y, ciertamente, un caso fallido no debe dar pie a cuestionar nuestro régimen de cumplimiento de penas. Ahora bien, no puede eludirse que la ciudadanía ve con perplejidad cómo son las cosas.

Hace poco era un pederasta, condenado y que debía estar en prisión, el que violaba y mataba a la pequeña Mari Luz; al poco, De Juana ha salido libre tras 18 años de cárcel por 25 asesinatos. España clama a voces por un debate profundo sobre nuestro sistema penal, sin complejos, prejuicios ni descalificaciones previas. Entre tanto, la perplejidad aumenta y mucha gente piensa que un Charles Manson llevaría ya tiempo libre en España.

En tanto ese debate llega, lo prioritario ahora es, aparte de saber si ese permiso estuvo bien o mal concedido, que se detenga a Rodríguez Menéndez. Sirva como único consuelo que este quebrantamiento de condena, que da fe de cómo es este personaje, le aleja definitivamente de toda hipótesis de volver a manchar la toga.

José Luis Requero es magistrado y vocal del Consejo General del Poder Judicial.

© Mundinteractivos, S.A.

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