Reggio’s Weblog

El lehendakari será Patxi López si Zapatero le deja pactar con el PP, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 2 marzo, 2009

LA CRÓNICA

Las urnas hacen posible el cambio histórico en el País Vasco. Ahora sólo falta que se confirme la voluntad política. Y todo depende del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Euskadi tendrá por primera vez un lehendakari no nacionalista, el socialista Patxi López, siempre y cuando Zapatero autorice la formación de un gobierno presidido por López pero apoyado por el Partido Popular y si es necesario también por el partido antinacionalista de Rosa Díez, Unión Progreso y Democracia (UPyD).

Al presidente del Gobierno le cae encima una enorme responsabilidad en el peor de los momentos. A la derrota en Galicia se le suma el resultado que más temía en el País Vasco: los socialistas han vuelto a perder las elecciones, pero se han situado en condiciones de liderar una incómoda mayoría con PP y UPyD. De llevarse a cabo esa operación, el Gobierno del PSOE se quedará prácticamente sin aliados estables en el Congreso de los Diputados y tendrá que hacer frente a la crisis económica en una situación política muy precaria. Además, teniendo en cuenta esos apoyos la orientación política del Gobierno de Vitoria daría un giro de 180 º en asuntos sensibles como la lucha antiterrorista o la política lingüística, lo que inevitablemente tendría repercusiones imprevisibles en el conflicto vasco.

Es evidente que Zapatero vivirá más tranquilo con un pacto PNV-PSOE con lehendakari nacionalista, pero las presiones en sentido contrario empezaron anoche mismo. Los medios afines a PSOE y PP ya daban por hecho que López será el próximo lehendakari. Hay quien no descarta que Patxi López haga como José Montilla con el tripartito, es decir, que prescinda de las directrices del PSOE y decida negociar por su cuenta su elección como lehendakari. Ante esa posibilidad, en Bilbao se repetía estos días: “Ni Patxi es Montilla, ni el PSE es el PSC”.

La primera intención de López será pactar con el PNV, pero con él de lehendakari. Por eso dijo anoche que “se ha acabado el tiempo de los frentes” y apostó por “el acuerdo entre diferentes” pero proclamó: “Me siento legitimado para liderar el cambio”,.

El PNV, en tanto que lista más votada, no va a ceder. Ibarretxe, que no es exactamente el PNV, tampoco parece dispuesto, y hay quien ve la posibilidad de que el pacto PNV-PSOE implique el relevo de Ibarretxe por Izaskun Bilbao, la actual presidenta del Parlamento. Es un trueque complicado pero tanto o más deseado por algunos nacionalistas, pero, aún en ese caso, lo de Patxi López sería una renuncia y tendría consecuencias internas. Eso sí, el gobierno vasco ya no sería un gobierno exactamente nacionalista,

Decida Zapatero o decida Patxi López, el PP les va a poner muy difícil la renuncia a la lehendakaritza. El líder del PP vasco, Antonio Basagoiti, ya dijo anoche: “Ha ganado el cambio y si el PSE no ha engañado durante la campaña, habrá cambio”.

Zapatero vivió ayer su primera derrota política, pero logró, por activa o por pasiva, algo importante que no consiguieron Aznar, ni Mayor Oreja. Por primera vez en España ya no hay gobiernos nacionalistas. En las comunidades autónomas, se entiende.

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Catalunya acumula nuevos agravios, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Derechos, Libertades, Política by reggio on 18 febrero, 2009

LA CUESTION NACIONAL CATALANA

El Estatut, la financiación, las políticas centralizadoras… Una sensación de agravio sistemático se está apoderando por enésima vez de la política catalana y la indignación que genera lleva camino de provocar diversos conflictos en paralelo: entre el Govern de Catalunya y el Gobierno de España, entre el PSC y el PSOE, entre los aliados del propio tripartito y, por supuesto, va a exacerbar la pugna entre el Govern y la oposición en el Parlament. Y todo porque, de repente, parece como si las amenazas al autogobierno se multiplicasen de la misma manera que se oscurece el firmamento antes de que la tormenta descargue su aparato eléctrico.

La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut se ha convertido en una auténtica espada de Damocles, y el repetido aplazamiento de la financiación autonómica está afectando a la dignidad de las instituciones y de las fuerzas políticas catalanas. A ello hay que añadir una política del Gobierno Zapatero que, por una parte, ralentiza hasta la exasperación el desarrollo del Estatut y, por otra refuerza los poderes decisorios de la Administración central, El ejemplo más inmediato consiste en restringir a las ONG de ámbito estatal el pago de subvenciones procedentes de la recaudación del IRPF. Más allá de la filosofía que inspira, esta iniciativa dejará sin subvención a la mitad de las ONG catalanas. De ahí que el propio tripartito, urgido por ERC e ICV, pero también esta vez por el PSC, haya anunciado la presentación de un conflicto de competencias ante el Tribunal Constitucional.

Que la situación es grave lo pone de manifiesto el hecho de que coinciden prácticamente en la misma observación el presidente de la Generalitat, José Montilla, el líder de la oposición, Artur Mas, y el líder de Esquerra Republicana, Joan Puigcercós, aunque en público cada cual modula su discurso de acuerdo con sus intereses. Sin ir más lejos, ayer en el Consell Executiu, y sobre todo el lunes en la reunión de la ejecutiva del PSC, Montilla expresó con mayor gravedad que de costumbre su estupor ante “la actitud del Gobierno y de los ministerios”. El president y primer secretario del partido no hizo más que asumir el clamor contra la actitud del Gobierno que hicieron sentir varios dirigentes. Pero si normalmente son los representantes del sector catalanista del partido los que protestan más amargamente, el lunes fue el propio líder parlamentario en Madrid, Daniel Fernández, quien comentó “lo difícil que se nos están poniendo las cosas a los 25 diputados del PSC”.

Fernández y la ex consellera Carme Figueras y la secretaria del Govern, Laia Bonet, hicieron especial referencia a la reciente orden del Ministerio de Educación, Política Social y Deportes de restringir las subvenciones procedentes del IRPF a las ONG de ámbito estatal. (Véase sección Tendencias.) Políticamente es un asunto relevante porque se trata de un compromiso electoral específico del PSC que no figura en el programa del PSOE. En esta ocasión es el PSC el que exige lealtad. Ya se produjo en el Congreso la votación de una moción sobre este asunto que el PSOE no tuvo más remedio que apoyar para evitar que el PSC rompiera la disciplina del grupo parlamentario. Sin embargo, el Gobierno se niega a aplicar el mandato del Congreso. Si vuelve a plantearse una votación, los diputados del PSC, con la ministra Chacón al frente, no tendrían otra opción que defender su programa electoral diferenciado.

La crisis económica, la crisis del PP y las elecciones vascas y gallegas están relegando la agenda política catalana, pero la efervescencia va creciendo en todos los frentes. El Govern tuvo que salir al paso de la pretensión del Tribunal Constitucional de suprimir la referencia a los “símbolos nacionales” que figura en el Estatut de Catalunya, tal como informó ayer La Vanguardia.El conseller de Governació, Jordi Ausàs, ejerciendo de portavoz del Ejecutivo, declaró: “No hay ninguna ley que pueda eliminar lo que son nuestros símbolos nacionales ni el concepto nacional de Catalunya”.

El Govern tuvo que reiterar también su rechazo de la propuesta de financiación autonómica planteada por el Gobierno español. Los consellers de Esquerratenían órdenes de romper el silencio que impuso la semana pasada el president Montilla. Hablaron pero constataron que todo está como estaba. El asunto de la financiación es la peor amenaza al tripartito, El líder republicano, Joan Puigcercós, teme una nueva rebelión de los militantes independentistas si el Govern no presenta un acuerdo inequívocamente satisfactorio y los sectores críticos ya han advertido que forzarán un referéndum. La dirección de ERC intenta apaciguar los ánimos exigiendo al PSC una revisión del pacto tripartito y un giro nacionalista.

Los partidos miembros de la coalición gubernamental acusaron al Gobierno español de “insensibilidad” e incluso de “actuar como trileros” en el asunto de la financiación autonómica, que ha quedado definitivamente postergada hasta después de las elecciones vascas y gallegas. Pero desde CiU, los reproches iban dirigidos al Govern: Oriol Pujol declaró: “Con Catalunya ya se atreve todo el mundo y eso ocurre porque quien tiene que defender el país no lo está haciendo”.

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La financiación de Catalunya abre el más grave conflicto con el Gobierno de España, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 27 julio, 2008

EL DEBATE TERRITORIAL

El contencioso de la financiación autonómica permite hablar ya de conflicto abierto entre Catalunya y el Gobierno de España. La reivindicación financiera de Catalunya ha propiciado una unidad política y civil en torno a la posición de firmeza que lidera el presidente de la Generalitat, José Montilla, que no tiene precedentes y que está tan extendida que no tiene vuelta atrás.

Y puede hablarse de “conflicto” porque ha surgido lo que en palabras de un representante del Gobierno de la Generalitat podría denominarse de “consenso nacional”: no a la propuesta del Gobierno presentada por el vicepresidente para asuntos económicos, Pedro Solbes. Y esto ocurre en vísperas de la reunión de la comisión encargada, según el Estatut, de fijar bilateralmente el nuevo sistema de financiación.

Tras el discurso del presidente de la Generalitat del domingo pasado ante el presidente del Gobierno, que dio lugar al Espíritu del 20 de julio – primero Catalunya, después Zapatero-, José Montilla ha recibido un respaldo político y civil para mantener esa posición de firmeza que no tuvieron jamás ni Jordi Pujol en 23 años de gobierno ni Pasqual Maragall en el proceso del Estatut.

Pese a que el Espíritu del 20 de julio surge de un gobierno que se reclama de izquierdas, ha obtenido el apoyo de todas las organizaciones empresariales del país. Los empresarios “apoyan y al mismo tiempo exigen” del Govern una posición de firmeza. “Es ahora o nunca” ha dicho Juan Rosell, presidente de la patronal Foment del Treball. Los empresarios se muestran dispuestos incluso a apoyar al Govern para que “se plante si es necesario, antes de firmar un mal acuerdo que no resuelva el problema”.

Y políticamente, el Govern tiene ahora más apoyo que con el Estatut.

Convergència i Unió, que está en la oposición pero es la primera fuerza parlamentaria, ya ha verbalizado su apoyo al Govern para que el nuevo modelo de financiación recoja el 100% de lo que establece la ley, es decir, el Estatut, y plantea una acción conjunta de los partidos catalanes en el Congreso sin descartar el veto a los presupuestos del Estado.

Y en esta ocasión, hasta del PP está haciendo esfuerzos para incorporarse al consenso catalán sobre financiación. Como ocurre en el País Vasco, donde las posiciones políticas del PP no le impiden defender a ultranza el concierto económico, la nueva presidenta del PP catalán, Alícia Sánchez-Camacho, se pronunció ayer a favor de una “posición común” de los partidos catalanes en la revisión del modelo de financiación, considerando que Catalunya necesita “aumentar sus recursos” para hacer frente al súbito incremento de población provocado por la inmigración.

Pero ¿qué es lo que ha propiciado una convergencia reivindicativa tan insólita? Más allá de la convicción generalizada de que Catalunya sufre una discriminación financiera que lastra considerablemente su desarrollo y su papel de locomotora de la economía española, se da la circunstancia de que se va a aplicar por primera vez el nuevo Estatut y lo que se decida ahora ya no podrá cambiarse en, al menos, una generación. Los agentes políticos y sociales recuerdan que por un “exceso de sensatez” en la transición Catalunya se quedó sin el concierto económico. Los líderes patronales y financieros del país lo tienen claro: “Si ahora Catalunya no resuelve de una vez por todas sus sistema de financiación, entraremos en declive y, entonces, la única alternativa será el concierto económico”.

Ciertamente el consenso catalán no ha precisado dónde está la línea que separa lo aceptable de lo no aceptable, pero el Estatut, que es una ley orgánica suministra dos pistas filosóficas y contables. La primera es la bilateralidad. La solidaridad de Catalunya debe fijarse por acuerdo de la comisión bilateral. La segunda, el principio de ordinalidad, copiado del sistema alemán e incorporado al Estatut: Catalunya no puede convertirse en más pobre que las comunidades que se enriquecen.

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Montilla pronuncia ante Zapatero el discurso de su vida, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 21 julio, 2008

Surge el espíritu del 20 de julio: “Primero Catalunya, después Zapatero

Si Bob Dylan hubiera asistido a todos los congresos del PSC, ayer habría vuelto a cantar una de sus canciones de referencia: Los tiempos están cambiando. Todo el mundo esperaba que se notara en algo que los socialistas lideran ahora la Generalitat, pero el guión fue mucho más lejos de lo que cabía prever. El primer secretario del partido, José Montilla, optó por cerrar el cónclave socialista ejerciendo su principal responsabilidad: la presidencia de Catalunya. Y pensando más en sus conciudadanos que en sus correligionarios, pronunció el discurso de su vida. No fue una cuestión de oratoria. Fue un discurso importante. Trascendental. Habrá un antes y un después. Ayer surgió el Espíritu del 20 de julio, que sin lugar a dudas perdurará.

Un dato de entrada especialmente significativo. Por primera vez en mucho tiempo, al presidente del Gobierno de España le tocó el papel de telonero del presidente de la Generalitat. Formalmente se trataba de un acto de partido y por lo tanto cerró el acto el máximo dirigente de la organización, después de la intervención del último invitado, José Luis Rodríguez Zapatero, que fue recibido con los vídeos del mitin del Palau Sant Jordi, el más multitudinario de la historia de la democracia española.

Pero bueno, el president Montilla fue directamente al grano para dejar claro que la complicidad de los socialistas catalanes con los socialistas españoles no podrá funcionar a partir de ahora en detrimento de los intereses de Catalunya. No es una cuestión baladí. El gran argumento de los partidos nacionalistas ha sido siempre que la prioridad partidaria del PSC a favor del PSOE poco menos que les invalidaba como interlocutores. Pero Montilla aseguró en un acto de una cierta solemnidad que lo cortés no va a quitar lo valiente. Y lo hizo dirigiéndose y mirando directamente a la cara del presidente del Gobierno: “Los socialistas catalanes te queremos bien – dijo el president-, te queremos mucho, pero aún queremos más a Catalunya y a sus ciudadanos, los queremos apasionadamente, nos debemos a ellos, nos debemos a sus problemas, a sus expectativas, a sus justas demandas, a su cultura, a su lengua y a su Estatut, que defenderemos con todas nuestras fuerzas”.

El president Montilla no elaboró un discurso puramente reivindicativo, sino que vino a señalar que las reglas del juego entre la Administración socialista del Estado y la Administración socialista de la Generalitat no van a ser de supeditación. De alguna manera, Montilla efectuó ayer un ejercicio de bilateralidad, consciente de que es el único dirigente socialista que estatutariamente puede dirigirse en términos similares al secretario general del PSOE y presidente del Gobierno español. “Quien bien te quiere te hará sufrir”, le dijo el president al presidente, recordando que “como toda expresión de la tradición popular algo de razón lleva”.

El líder del socialismo catalán, recién reelegido con un respaldo a la búlgara, desarrolló los criterios políticos del PSC adoptando un cierto tono de advertencia: “No vemos la política como el arte de lo posible, sino como el arte de hacer posible lo necesario, lo justo, y si Catalunya negocia no es para que todo siga igual”.

Las advertencias fueron sucesivas: “Estamos en un momento decisivo para que la España que representas no decepcione el inmenso caudal de confianza que ha recibido de Catalunya… ¿No vale la pena defender una España en la que quepamos todos?”, se preguntó Montilla, pero siguió interpelando: “¿No vale la pena proclamar la verdad en relación a la lengua o a la financiación? ¿No es esta una responsabilidad ineludible para todos, también para ti?”.

Y para que la interpelación no quedara en la filosofía, Montilla precisó con el asunto pendiente por excelencia: la financiación: “No nos ha gustado la música”, dijo el president refiriéndose a la primera propuesta del Gobierno. Pero no se dio por vencido. Va a continuar la negociación para lograr un acuerdo pero “no a cualquier precio”. Esperará, dijo, “a ver las siguientes notas y la letra”.

El Congreso del PSC ha tenido un guión. Pretende relevar a Convergència i Unió en la representación de las clases medias catalanas y ha presentado una alternativa. Nótese la prioridad en cuestiones tan sensibles al mundo nacionalista como son las infraestructuras, el autogobierno… y la lengua. Dijo Montilla: “La lengua se defiende respetando a los que la hablan y ayudando a los que no la hablan a usarla. Yo lo hago, y espero hacerlo cada día mejor. Continuaré aprendiendo y avanzando… Por lo tanto, lecciones de catalán, las que haga falta; lecciones de catalanismo, ninguna”.

Todos los delegados aplaudieron puestos en pie. El espíritu del 20 de julio recordará el día en que el socialismo catalán arrancó con un nuevo proyecto político. Las palabras de ayer ya son un hecho. Continuará.

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La balsa de aceite hierve, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 13 julio, 2008

ANÁLISIS

En los cónclaves de los partidos siempre surge alguna sorpresa provocada por las bases, pero el 15.º congreso de Convergència Democràtica de Catalunya pasará a la historia como la excepción que confirma la regla, porque no ocurre nada que no estuviera previsto de antemano… incluido el anuncio de Artur Mas de quemar las naves.

Pero sí resulta sorprendente tanta calma chicha si se tiene en cuenta que en política, más que en cualquier otro ámbito, a perro flaco todo son pulgas. Cuando falta poder externo, la disputa por el poder interno no se hace esperar. Tras perder las elecciones, a Mariano Rajoy le surgieron adversarios por todas partes y le costó sudor y lágrimas hacerles frente. En cambio, en CDC, que viene de sufrir los peores años de su vida, con un Artur Mas dispuesto a sumir toda la responsabilidad de no haber alcanzado el principal objetivo, el descontento ni siquiera se expresa con votos de castigo. La gestión de Mas registró una aprobación a la búlgara, como la de Zapatero la semana pasada.

Eso podría dar la impresión equivocada de que CDC es una balsa de aceite, y aunque seguramente lo es, se trata de una balsa de aceite hirviendo. A menudo los socialistas rechazaban la figura del català emprenyat, porque ellos también son catalanes y no están nada emprenyats, así que se trata de una prueba irrefutable. Lo que no se puede negar -y en el congreso de la Diagonal se puede onstatar- es la existencia del convergent emprenyat o, mejor dicho, la figura del convergent molt emprenyat o emprenyat por casi todo: por el hecho de que CiU no esté en el Govern, pero también por la estrategia de oposición, por las relaciones de la dirección del partido con el territorio, por las relaciones con Unió Democràtica, por los dvd de David Madí, por la crisis del Barça y por la progresiva “desnacionalización de Catalunya”…

Hay como un chup-chup que se está articulando paulatinamente en múltiples y diversas corrientes subterráneas, que Artur Mas se ha apresurado a integrar en la nueva dirección para que nadie se queje. Y de momento, nadie se atreve a plantear ninguna batalla, porque, en su fuero interno, los cuadros convergentes están convencidos de que sólo las divergencias internas ponen en peligro el hecho, a su juicio inexorable, de que CiU vuelva a gobernar en un par de años.

La militancia de CDC está haciendo acopio de paciencia, pero ganas de morder no le faltan, y eso va a influir en la estrategia del partido en la política española, que es el escenario donde va a haber más juego en los próximos meses. El Gobierno de Zapatero está esperando que los militantes de CDC se desfoguen este fin de semana con la “nación libre y soberana” para que luego los diputados de CiU le voten los presupuestos como primer paso para alcanzar un acuerdo estable con el grupo parlamentario más sensato del planeta, en el sentido más conservador del término sensato. Se trataba de llegar a septiembre con las manos libres y sin pronunciamientos irreversibles. Sin embargo, la torna del pacto Zapatero-Mas del Estatut todavía escuece. El enojo de los nacionalistas con el presidente del Gobierno es algo que se palpa en el ambiente y que se notará en el Congreso de los Diputados. A Artur Mas se le viene encima toda la presión política y mediática para aprobar los presupuestos del Estado, pero todo apunta a que será aún mayor la presión de sus correligionarios para tumbarlos. De trances como ese dependerá que la balsa de aceite se ponga a chisporrotear antes de hora. Quizá por eso, Artur Mas quemó ayer las naves con la idea de neutralizar cualquier tentación conspirativa contra él antes de afrontar su lucha final. Y CDC continuará. Algunos delegados admitían ayer que en el 16 º Congreso “entonces sí que pasarán cosas”.

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En busca de la vacuna contra la epidemia autodestructiva, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 12 julio, 2008

ANÁLISIS

Como su propio nombre indica, la convergencia se produce cuando varias líneas concurren al mismo fin. La diversidad o la pluralidad, incluso podría decirse que la heterogeneidad forma parte del ADN del partido que fundó Jordi Pujol, aglutinando colectivos liberales, democristianos y socialdemócratas, autonomistas, soberanistas e independentistas. La intención era y continúa siendo obvia: sólo sumando fuerzas se puede articular una mayoría social y política. Al fin y al cabo, lo que identifica o lo que define la convergencia no es la procedencia de las líneas diversas, sino el punto de encuentro de todas ellas. El punto de encuentro, en este caso, es la concepción de Catalunya como sujeto político de referencia. Así pues, CDC nació con una vocación necesariamente antisectaria y por esa razón relega las ideologías y no puede definirse como un partido sólo independentista, pero de ninguna de las maneras puede prescindir para construir la mayoría social y política que pretendía del vagón del independentismo. Queda mucho trayecto todavía por compartir antes de que nadie se baje del tren. Desde este punto de vista, la propuesta refundadora de la Casa Gran del Catalanisme de Artur Mas no es más que la continuación del esquema pujolista más convencional.

El riesgo de CDC consiste precisamente en interiorizar el discurso de los adversarios y empeñarse en proclamar que no son radicales o que sí lo son, porque en esas circunstancias la pluralidad interna se convierte en jaula de grillos, la renovación de los órganos de dirección en una vulgar disputa por el poder entre personas ambiciosas, y el conjunto se presenta como una secta ensimismada en sus miserias. Entre la grandeza y la miseria, como entre el amor y el odio hay sólo un paso… atrás.

La cuestión es si la estrategia pujolista sigue siendo válida para una Catalunya que ha evolucionado demográficamente con rapidez y ha aumentado considerablemente sus referencias culturales. Los catalanistas son hoy bastantes menos de lo que parecía cuando Pujol gobernaba con mayoría absoluta y llenaba la pantalla, así que para liderar la sociedad catalana los catalanistas necesariamente tendrán que remar todos juntos y en la misma dirección. Y aún así, probablemente necesitarán seducir a alguien más para que ayude a empujar. Pero llegados a este punto, la prioridad sería encontrar la vacuna a esa epidemia de minifundismo autodestructivo que vive Catalunya, que tiene como paradigma la crisis del Barça y que se extiende al conjunto del catalanismo y de los partidos que lo integran.

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Bilateralidad para todos, como el café, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 21 mayo, 2008

ANÁLISIS

A diferencia de lo que ha ocurrido con los fueros vascos, España ha tolerado siempre mal la expresión política de la diferencia catalana y ha rechazado históricamente el tratamiento diferenciado, o sea, la relación bilateral que tradicionalmente ha planteado el catalanismo político. El Estatut de Autonomía fue en la República y en la Monarquía el pacto bilateral con el que se pretendía dar solución política al denominado hecho diferencial o hecho nacional catalán, pero a continuación siempre se ha neutralizado sus efectos a base de generalizarlos. Es la aplicación práctica de la idea de don Miguel de Unamuno, irónico partidario de “catalanizar España”.

En la reunión de ayer del Consejo de Política Fiscal y Financiera el vicepresidente Solbes prometió bilateralidad para todos. Como el café… Y acuerdo multilateral final. Ese no es el espíritu del Estatut, es lo de siempre y no parece que vaya a cambiar. Catalunya no tendrá nada seguro hasta que el resto de las comunidades dé el visto bueno a un sistema que debería quitar a las que más reciben para devolvérselo a las que más pagan. El protocolo prevé apelaciones al seny y la subsiguiente rebaja. Lo que falta lo pone el Gobierno, con lo que la discriminación financiera catalana sigue su curso. Aun así, todas las comunidades -menos una- se han plantado alguna vez. Catalunya, jamás. Su particular angustia financiera le obliga siempre a firmar y eso en el ministerio lo saben hasta los conserjes. Y lo que se ríen…

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Sólo al enemigo se deja sin agua, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 30 marzo, 2008

El conseller de Medi Ambient del Govern que preside José Montilla hace sonar todas las alarmas y, ante la pertinaz sequía, hace una declaración de “emergencia nacional”. Justifica así el trasvase de agua del Segre, del que, por cierto, su partido hizo bandera electoral… en contra. Pero simultáneamente el Consejo de Ministros del Gobierno amigo que preside José Luis Rodríguez Zapatero prohíbe terminantemente sacar ni una gota del afluente del Ebro, que, según las leyes, es un río suyo. En la misma reunión, el Consejo de Ministros aprueba el trasvase Tajo-Guadiana. Olé. El president Montilla siempre ha utilizado la teoría del Gobierno amigo como la ecuación más beneficiosa para Catalunya -gobiernos socialistas en Madrid y en Barcelona-. Sin embargo, la cruda realidad señala que con estos amigos, al tripartito de Montilla no le hacen falta enemigos

Paradójicamente, la secuencia de decisiones y actitudes adoptadas recientemente por el Gobierno o por el PSOE no evidencia sintonía, sino más bien animadversión. Todo el mundo recordará las mil humillaciones de que fue objeto el Ejecutivo catalán con el despliegue del Estatut y el caos ferroviario justo antes de las elecciones. Pero bueno, pasó el 9-M, y el PSC ha suministrado al PSOE 25 diputados imprescindibles. ¿Qué ha ocurrido desde entonces? Que se ha designado candidato a presidir el Congreso al mejor amigo de los socialistas catalanes, don José Bono. Que varios presidentes autonómicos socialistas han proclamado su rechazo a la publicación de las balanzas fiscales, con lo que automáticamente el secretario de organización del PSOE, José Blanco, ha vuelto a dar largas al asunto. Y ha ocurrido también que los barones territoriales socialistas rechazaron en el comité federal un sistema de financiación que, tal como establece el Estatut, debe negociarse bilateral y específicamente con Catalunya antes del 9 de agosto. Sólo faltaba que se pasaran la emergencia nacional catalana por el forro.

Que mensajes tan precisos se concentren en tan breve periodo de tiempo, cuando ni siquiera se han constituido las Cortes y el presidente no ha superado el debate de investidura, confirma la tesis monclovita oficial: una cosa es el PSC y otra muy distinta el tripartito catalán, que no sólo no ha contribuido a la victoria socialista, sino que es el responsable del aumento de votos del PP en el resto de España y de que Zapatero no haya alcanzado la mayoría absoluta. Y encima impide al PSOE un pacto con CiU que le garantizaría al presidente tranquilidad absoluta durante cuatro años. Por todo eso, en Madrid no ven ni tratan al tripartito como a un amigo. Al revés. Se le aplica al pie de la letra una máxima guerrera: “Al enemigo, ni agua”. ¿Acaso se han propuesto derribarlo?

jbarbeta@lavanguardia.es

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¿Qué será, será?, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 23 marzo, 2008

Las elecciones generales han deparado un resultado que abre mil incógnitas a corto plazo en la política catalana y lo más curioso es que, a priori, todos los escenarios probables parecen imposibles y apuntan a situaciones tan insólitas que hasta resulta divertido analizarlas.

Por primera vez en su historia el PSC se encuentra en la obligación de liderar la reivindicación catalanista en Madrid, no sólo porque tiene más votos y diputados que nadie en el Congreso, sino también porque su primer secretario es el president de la Generalitat. No es una cuestión romántica ni identitaria. No. Ahí Montilla se juega su credibilidad política y seguramente las posibilidades de ganar algún día las elecciones al Parlament de Catalunya, que, puesto a ejercer de president, tampoco estaría de más. Teniendo como tiene los votos y el poder, lo que no consiga ahora no lo va a conseguir nunca. Y tampoco se trata de que se convierta de la noche a la mañana en un almogávar. Con que logre que se cumpla el Estatut ya hay bastante, Lo que ocurre es que con el Estatut va incluido un nuevo sistema de financiación bilateral que, sin ser nada del otro mundo, los barones regionales del PSOE ya han dicho que ni hablar. Lo han dicho antes y después de las elecciones, y también después de los comicios ha dicho el presidente Zapatero que no está dispuesto a que desde Catalunya le vuelvan a amargar la legislatura. Ah, amigo, pero santa Rita, Rita, Rita… antes del 9 de agosto eso ha de estar firmado… lo dice una ley orgánica.

Y bueno, de entrada habrá que ver cómo se las tienen el PSC y el PSOE. ¿Alguien cree que PSC y PSOE pactarán un sistema de financiación para Catalunya que será aplaudido y apoyado por las demás fuerzas políticas? Ese es el primer escenario imposible. Si las cosas no van del todo bien, el PSC podría enfrentarse al PSOE y hacer valer el peso de sus 25 diputados. En tal caso, Carme Chacón, por poner un ejemplo, se vería obligada a seguir la disciplina de Montilla, que es el jefe de su partido, y no la de Zapatero, que es el jefe de su Gobierno… Tendría que votar en consecuencia… o salir del Gobierno… Bueno… está claro que nada de eso va a ocurrir porque se trata de otro de los escenarios imposibles.

Algo menos imposible es que PSC y PSOE lleguen a una entente rudimentaria que no satisfaga a nadie; eso, si a Montilla no se le adelanta Artur Mas cargado de razón de Estado, o Duran Lleida, Príncipe de la Estabilidad. Pero esta vez se encontrarán por el camino con el intrépido Joan Puigcercós, abanderado de los republicanos en el Parlament para demostrar su sintonía con las bases independentistas y poner en evidencia las renuncias de CiU y del Govern que preside Montilla y vicepreside Carod-Rovira. ¿Conducirá ello a una crisis? ¿Provocará elecciones anticipadas en Catalunya? Nooooooo. ¿Por qué?

jbarbeta@lavanguardia.es

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De España, sólo hablan, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 16 marzo, 2008

LA RESACA DEL 9-M

La conclusión menos feliz pero más importante que arroja el resultado de las elecciones es que no existe un proyecto político para España, al menos uno que sea capaz de implicar a la mayoría y que la minoría no perciba como una agresión. Ninguno de los agentes políticos actuales ha sido capaz de ponerlo encima de la mesa. Al menos, así se han pronunciado los ciudadanos en las urnas, lo que demuestra que una cosa es hablar de España y otra muy distinta pensar en ella.

Hay espejismos que conviene desvanecer, porque si bien es cierto que PSOE y PP pueden instalarse en la autocomplacencia por haber logrado ambos más votos y más escaños, ninguno de los dos líderes protagonistas ha alcanzado sus objetivos más o menos hegemónicos.

Para hilvanar el análisis conviene empezar por el PP. Es evidente que su derrota confirma el fracaso de su estrategia de oposición, pero hay algo más que eso, porque la oposición del PP no ha sido estrictamente política sino, sobre todo, moral. El PP no ha realizado una oposición basada en la crítica y la alternativa. No, su discurso denunciaba y deslegitimaba al adversario. El PP no ha acusado al PSOE de hacer las cosas mal, sino de formar parte del mal, de actuar como cómplice de los enemigos de la patria para romperla o entregarla, fuera a los antiespañoles de Catalunya o a los terroristas del norte. Para llevar a cabo esa estrategia de oposición, ha sido imprescindible mantener un estado de agitación política permanente con la que ha conseguido una movilización extraordinaria. Una movilización conservadora que ha provocado la reacción anticonservadora. Y a fin de cuentas, el PP ha subido y ha ganado con más votos y más escaños al PSOE en el resto de España sin contar Catalunya, la referencia fundamental del discurso deslegitimador del PP. Los catalanes no han hecho más que votar – masivamente- en defensa propia. Primera conclusión: mientras el PP no logre elaborar un proyecto político que no sea percibido en Catalunya como una amenaza no ganará las elecciones.

Catalunya es el paradigma de un perverso modus operandi político español, que también se alimenta de otras batallas territoriales, como la del agua, que explican resultados como los de Aragón y Valencia y que confirman la falta de proyecto global. Y, ojo, el PSOE no es inocente. Los socialistas han contribuido a que el PP se eche al monte. No le convenía al país, pero sí les convenía a ellos y lo más dramático es que, descontada Catalunya, en España los electores han preferido a ese PP echado al monte que al PSOE con talante. Si en el resto de España gana el PP y aceptamos que en Catalunya los ciudadanos han votado contra el PP, ¿dónde está el PSOE?

jbarbeta@lavanguardia.es

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Venceréis pero…, de Jordi Barbeta en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 3 febrero, 2008

Los nervios preelectorales son evidentes en el PSOE, pero no se deben a que los sondeos les pronostiquen un mal resultado. Ni una sola encuesta prevé la derrota de los socialistas el 9 de marzo y todos los indicadores son favorables al PSOE, especialmente la estadística histórica: para que en España haya un cambio de gobierno es necesario que se produzca antes un cataclismo, como la crisis de UCD y el golpe de Estado del 23-F, la proliferación de casos de corrupción y de guerra sucia o un macroatentado como el del 11-M. Pese a todo lo que está cayendo, España no atraviesa una etapa tan convulsa como las que propiciaron un cambio político, así que el partido del Gobierno debería estar la mar de tranquilo. ¿A qué se debe, pues, tanta angustia?

Zapatero ha respondido a la pregunta sacándose de la manga la idea de devolver 400 euros a cada contribuyente. Son en suma 5.000 millones de euros. Los podría haber dedicado a mil causas justas o perdidas para reforzar su identidad política progresista, pero no. Ha preferido copiar una idea que utilizó su colega y sin embargo amigo George W. Bush para dinamizar la economía norteamericana con el espectacular resultado de todos conocido.

Vivía tan ricamente el PSOE de acusar al PP de ser más facha que Millán Astray y con eso le bastaba para dominar el partido. Por si fuera poco, los obispos se prestaron a hacerle el juego organizando concentraciones tan multitudinarias que parecía un revival del padre Peyton. Luego va Rajoy y para ganar votos y cariño en Catalunya, donde algunos sitúan la clave de las elecciones, ficha a Manuel Pizarro, también conocido como El Hombre del Opagón. Y a continuación, el líder conservador da con la puerta en las narices al alcalde de Madrid, que pasaba por ser el pepero más simpático de El País…Todo han sido magníficas noticias para el PSOE… pero sin el PSOE. Los socialistas van ganando pero sin controlar el balón y a sus hooligans se les ve peligrosamente aburridos, así que había que hacer algo que diera que hablar siguiendo la máxima daliniana “que hablen de mí aunque sea bien”. Objetivo cumplido. Todo el mundo habla, escribe y opina. Ahora bien, el ministro Jesús Caldera, que es, precisamente, candidato por Salamanca, dijo en La Vanguardia que la gente vota por unos valores. Exacto. Antes sabíamos que había que votar al PSOE por miedo… el miedo que da pensar que vuelva a gobernar el PP. Ahora nos han añadido otro motivo: 400 euros… ¿Los enemigos de la maldad, de la hipocresía, de la injusticia… han sucumbido ante el vil metal? ¡Cómo han cambiado los tiempos! Unamuno le dijo a Millán Astray en Salamanca: “Venceréis pero no convenceréis”, y unos años más tarde, en otra galaxia, alguien cantó “no és això, Companys, no és això…”.

jbarbeta@lavanguardia.es

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