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Vuelve el ‘Imperio’, de Jesús López-Medel en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 10 agosto, 2008

GUERRA EN EL CAUCASO

En agosto de 1991, tras el fallido golpe de Estado contra Gorbachov, la URSS se descomponía. Surgieron en su lugar 15 estados independientes. Uno de ellos, Georgia (la patria originaria de Stalin), ya lo había intentado el año anterior, algo que evitaron con los tanques soviéticos. Tras el derrocamiento del presidente Sheverdnadze (el otrora rostro amable como ministro de Exteriores de la perestroika) por fraude electoral, la revolución de las rosas llevó al poder en 2003 al joven alcalde de Tiflis. Mijail Saakasvili, quien dio al país un impulso democrático y un alineamiento muy firme con Occidente, con especial apoyo de EEUU. Después llegaron los cambios revolucionarios en Ucrania y Kirguizistán. Tras el declive ruso, Putin pretendió recuperar el orgullo perdido de ex potencia y antiguo Imperio (así se titula un magnífico libro de viajes de Kapuscinski). En mayo de 2005, en el 60 aniversario del final de la II Guerra Mundial, desfilaron por la Plaza Roja miles de jóvenes con enseñas de la chatarrería (la hoz y el martillo) y, en presencia de los dirigentes mundiales, calificaba la desaparición de la URSS como «el mayor desastre en la Historia del siglo XX». Diversos fueron los mecanismos para la realineación de los países ex soviéticos. En lugar de ideología, se exportaban intereses estratégicos y comerciales. El uso de su potencial energético y los intereses comunes de algunos países productores o de tránsito está siendo un arma para reafirmarse en su vocación imperial e intentar el reagrupamiento de «la gran madre rusa».

Otro mecanismo para desplegar su influencia es la utilización de las situaciones territoriales diseminadas que pasaron de la guerra fría a conflictos congelados. Moldavia (Transnierter), Azerbaiyán (Nagorno-Karabaj) en conflicto con Armenia, se suman a Georgia donde, apagado un tercer foco, se mantienen alimentados por Moscú dos regiones secesionistas: Absajia y Osetia del Sur. Esta última ya tuvo autonomía en la época anterior. En 1990 fue objeto de fuertes conflictos con más de 1.000 muertos. Los georgianos huyeron y quedó casi en exclusiva población rusófona. Las aspiraciones separatistas han sido siempre alentadas desde Moscú como elemento desestabilizador. Las incursiones militares rusas en territorio georgiano vienen siendo frecuentes, habiéndose producido hace dos años la primera guerra cibernética de la Historia a base de bloqueos de internet. También ha sufrido cortes en el suministro de petróleo este país, importante en el paso de oleoductos.

Los intentos de Georgia (o Ucrania) de incorporarse a la OTAN vienen produciendo reacciones nerviosas del Kremlin sin aceptar que no son colonias sino estados independientes. Hace meses hubo una crisis política interna en la que a Saakasvili le surgió una importante contestación. Las elecciones presidenciales de enero (junto a un referéndum sobre la incorporación a la Alianza Atlántica) y las parlamentarias de mayo, le reforzarían, aunque las críticas sobre determinadas actitudes de nepotismo han producido un ligero despego de EEUU y otros sectores occidentales. Sin embargo, una cosa distinta es permanecer indiferente ante el desprecio de Moscú ante la soberanía de Georgia sobre este territorio que forma parte de su Estado, aunque sean fuertes las posiciones secesionistas.

Pretender volver a la guerra fría de equilibrio frente a EEUU mediante la guerra caliente armamentística e invasora es mala y muy grave noticia para toda la comunidad internacional cuyos organismos (ONU, OSCE o UE) deberían ser más operativos de esta batalla en un tablero que es algo más que de ajedrez.

Jesús López Medel, ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Democracia de la Asamblea de la OSCE, es autor del libro de inminente publicación La larga conquista de la libertad. De la URSS a la independencia.

© Mundinteractivos, S.A.

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