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Rajoy ya no tiene cara de perdedor, de Fernando González Urbaneja en Estrella Digital

Posted in Política by reggio on 2 marzo, 2009

La anomalía era que el Partido Popular no gobernara en Galicia; con más del 45% de los votos no gobernar era fruto de confluencia de factores poco probables. Ocurrió hace cuatro años y se abrió la oportunidad a un bipartito que ha funcionado entre regular y mal, han sido dos gobiernos en competencia con no pocas contradicciones internas que han producido rechazo y hartazgo del electorado. El empeño de Zapatero y la acumulación de ministros gallegos no ha sido suficiente para reeditar ese bipartito y el PP vuelve a gobernar en Galicia, como casi siempre. Los populares han tendido más votos que en el 2005, mientras que los otros dos partidos han perdido votantes.

Este triunfo del PP arrastra otra consecuencia que trasciende el caso gallego: es un triunfo personal de Rajoy, por su apuesta personal en la campaña y porque el candidato era su candidato. El ascenso de Núñez Feijóo a la nómina de presidentes de Gobierno consolida la posición de Rajoy en el Partido Popular. Sus opositores aspiraban a perder en Galicia para pasarle factura al líder; tendrá que olvidarse y correr a felicitar a los ganadores.

El Partido Popular que va a gobernar en Galicia, encabezado por Núñez Feijóo, no es el PP de siempre, el de antes, ahora es un partido más urbano y más profesional. Su triunfo de anoche se asentó en Coruña y Pontevedra. El problema es para socialistas y nacionalistas. Especialmente para estos últimos que pierden parcelas de poder y que tendrán que abrir un debate interno que puede pasar incluso por tender puentes con los populares en algunos ayuntamientos. Los nacionalistas, que como los socialistas han perdido un escaño (en Coruña los nacionalistas y en Pontevedra los socialistas), aspirarán ahora a ocupar espacio socialista, a empujar a éstos hacia el margen. La ruptura de ese pacto del bipartito (repicado en el Parlamento español) tiene consecuencias a corto y largo plazo. Al Gobierno Zapatero se le ponen las cosas más difíciles a la hora de sumar 176 escaños en el Congreso.

Pero si en Galicia lo ocurrido responde a la lógica, el panorama vasco es mucho más complejo. Los nacionalistas no alcanzan mayoría por primera vez en muchos años e Ibarretxe tendrá que salir del mapa. Su éxito como jefe de cartel del 2005 se convierte ahora en fracaso. Los socialistas han logrado un notable avance en Euzkadi, pero insuficiente y con consecuencias que ahora son difíciles de estimar. Han pasado demasiadas cosas en estas elecciones como para concluir en un artículo y en un día sus efectos. La ruptura del pacto de los hermanos separados, PNV y EA, ha llevado a éstos a la nada y les obligará a revisar su posición. Aralar aparece como una nueva fuerza con dinámica propia. Los comunistas de Madrazo desaparecen también del mapa con un solo escaño por Guipúzcoa. Y los populares, tras el relevo de María Sangil y la entrada de Basagoiti (y la competencia de Rosa Díez), sólo han perdido dos escaños y 66.000 votos.

Un insólito Gobierno de no nacionalistas, socialistas y populares, parece inevitable por la fuerza de la aritmética, lo mismo pero al revés que en el caso catalán. Pero deja la minoría de Zapatero en el Congreso muy en precario. En breve vamos a escuchar voces reclamando elecciones generales, especialmente si en las europeas Rajoy vuelve a ganar como en Galicia, lo cual es más que probable.

Estas elecciones del 1 de marzo tienen consecuencias de cambio, probablemente más allá de las que se analizan en estos momentos. Rajoy ganó anoche lo que perdió Zapatero.

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