Reggio’s Weblog

El mus de Obama, de Francisco G. Basterra en El País

Posted in Economía, Internacional, Política by reggio on 28 febrero, 2009

Es probable que no tenga cartas para apostar como lo ha hecho ante todo el país por televisión, por encima del Congreso ante el que formalmente hablaba. Pero se la ha jugado a la grande y a la chica. Si no tenía suficiente con intentar atajar la dramática crisis económica, cuyo fondo aún desconocemos, Barack Obama, transcurridos sólo 40 días de su presidencia, se atreve a dar pasos concretos hacia una sanidad pública prácticamente universal, de calidad y asequible, que acabe con la indecencia de que el país más poderoso del globo tenga a 46 millones de habitantes sin seguro médico alguno. Anunció el jueves, con su proyecto presupuestario, una hucha de 634.000 millones de dólares, en 10 años, para lograrlo. Y va a afrontar también el despropósito de que EE UU, el país que más gasta en educación, esté en un segundo nivel de la liga de las poblaciones mejor formadas. Pretende que las familias norteamericanas puedan mandar más hijos a la universidad con ayudas públicas.

Trata de darle la vuelta a la revolución de Reagan 30 años después, durante los cuales el 1% más rico de la población norteamericana ha incrementado entre un 20% y un 30% su trozo de tarta de la riqueza nacional. El audaz objetivo de Obama es atacar, vía impuestos, esta desigualdad económica de las clases medias, cada vez más empobrecidas y que no alcanzan a pagar una sanidad y una educación cada vez más costosas. El principal asesor económico de la Casa Blanca, Lawrence Summers, ha explicado así lo ocurrido en los últimos tres decenios: “El 80% de las familias estadounidenses ha estado enviando un cheque anual de 10.000 dólares al 1% más rico de la población”. Intentará reducir a la mitad el déficit presupuestario, hoy el 12,3% del PIB, el mayor desde la II Guerra Mundial, subiendo impuestos a los ricos, no tocando a la inmensa mayoría de familias que ingresan menos de 250.000 dólares anuales, y gastando menos en guerras. Lo más parecido a la cuadratura del círculo.

Y todo lo quiere hacer a la vez, porque “la pasividad no es una opción”. ¿Este presidente es un ingenuo, un visionario, cree que nos puede sacar de la recesión hablando, quiere hacer de Robin Hood, o hemos elegido a un jugador de póquer?, se preguntan los norteamericanos ante la sorprendente aceleración de la presidencia Obama. Barack entiende que la crisis que acogota al mundo y provoca la ansiedad de los norteamericanos es una oportunidad y no la excusa para la inacción o el ir poco a poco. Habla de la necesidad de “acciones audaces y grandes ideas” porque es evidente, en un plano teórico, que el pensamiento convencional ya no funciona. Sin embargo, el inmenso estímulo fiscal para, primero, salvar al sistema financiero con un gasto público keynesiano es una idea convencional. Aunque también se podría pensar que arrojar paladas de dinero de los contribuyentes a los bancos para que rehagan sus balances y salvar así a las mismas instituciones que han metido al mundo en este negro pozo es una idea bastante loca.

Es cierto que EE UU sigue siendo el país de los sueños, donde como ha demostrado la elección de Obama todo es posible. Un presidente negro, una mujer speaker (presidente) del Congreso y un tipo blanco, el vicepresidente Biden, en el podio del Congreso, como lo resumió la CBS en su telediario nocturno.

Conviene que sepamos quién es el 44º presidente de Estados Unidos. Ya tenemos algunas piezas para ir completando el rompecabezas. Hace poco Obama invitó a un grupo de selectos columnistas a volar con él a Chicago en el Air Force One. Bob Herbert, del Washington Post, y E. J. Dionne, del New York Times, han aportado detalles interesantes. Barack es un pragmático al que, por encima de ideologías, le importa que las cosas funcionen. ¿No dijo aquí el siglo pasado Felipe González que el cambio consistía precisamente en eso? “Soy un eterno optimista pero no soy un bobo”, les dijo Obama. Y en su parlamento de esta semana ante el Congreso, dejó claro que cree, sin fundamentalismo alguno, en un Gobierno racional, creativo y eficaz que puede ser capaz de encender el motor de arranque de la economía de mercado, para retirarse después a un segundo plano. Pero no se trata de un Gobierno más grande. En el camino ya ha alterado la visión del pueblo norteamericano, que en su mayoría piensa que la palabra Estado es obscena y socialista, provocando una transformación ideológica. Quizás Obama pretende mover el centro político a la izquierda, al igual que Ronald Reagan lo desplazó a la derecha. Se trataría de redefinir el capitalismo reconstruyendo el liberalismo americano.

En esta orilla del Atlántico, la Europa de las catedrales y del Estado de bienestar, que como avisó Zapatero en su último discurso de política exterior corre el peligro de convertirse en “una suerte de gran museo sin peso en el mundo”, la audacia innovadora de Obama provoca una sana envidia. Mientras la crisis económica amenaza con partir Europa con Estados fallidos en el Este del continente que habían puesto sus esperanzas en la Unión Europea, afectando incluso al núcleo fuerte del eurogrupo, nuestro sano escepticismo de viejas naciones no nos debiera impedir reconocer la todavía indispensabilidad de Estados Unidos.

fgbasterra@gmail.com

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¿Europa, hay alguien ahí?, de Francisco G. Basterra en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 14 febrero, 2009

Europa está tumbada en el diván de Freud en Viena. Espera la llegada al Viejo Continente del mesías Obama, el 2 de abril en Londres, y a continuación la cumbre de la OTAN, 60 años ya de alianza transatlántica, en Estrasburgo y en la localidad alemana de Khel, sin saber cómo responder a la oportunidad que le ofrece la llegada del presidente negro a la Casa Blanca. Como si después de aguardar ocho años la caída del torpe George Bush, saco de todos los golpes, ¿se acuerdan del “contra Franco vivíamos mejor”?, acabada la excusa, ahora los europeos no supiéramos concertar una respuesta a la altura del peso demográfico, económico, comercial, social y cultural de la Europa unida. Cómo volvernos imprescindibles en el nuevo reparto mundial.

Apuntan peligrosos indicios de cacofonía europea, incluso de nacionalismo antieuropeo. Sarkozy sugiere condicionar las ayudas públicas a la industria automovilística nacional a mantener la producción en Francia y no comprar piezas en terceros países. La República Checa denuncia el proteccionismo de Francia. En Reino Unido se enciende la llamada de “empleos británicos para trabajadores británicos”, expulsando a italianos y portugueses. Reino Unido cierra sus fronteras a un diputado holandés muy crítico contra el islam, lo que cuestiona la libertad de circulación de los europeos y los límites de la libertad de expresión, un valor profundamente europeo. La nueva y la vieja Europa se enfrentan por el nacionalismo económico. El presidente francés y los ministros de Finanzas alemán y holandés cargan contra el plan Brown de recuperación económica. Queda mes y medio para adoptar una postura común europea en la reunión del G-20 ampliado en Londres. Italia está replegada sobre sí misma, lo mismo que España. La Comisión Europea en Bruselas, que ya está de salida: no sabe, no contesta. ¿Barroso, hay alguien ahí? La canciller Merkel, líder del país más grande y más fuerte económicamente de Europa, está desaparecida. Nadie habla por Europa. ¿Quién está al timón para gobernar en una sola dirección? Encantados con el cambio en Washington pareciera que los europeos, dispersos, aspiráramos únicamente, en palabras del Economist, “a recoger algo del polvo mágico de Obama”. No va a ser suficiente.

Polvo que en sus primeras pruebas de realidad ha empezado a perder sus cualidades mágicas: dimisión del secretario de Comercio, republicano, y como se ha visto en la votación del plan de estímulo económico, la quiebra del sueño de una política transversal bipartidista; el Daschlegate, el que iba a ser el zar de la revolución en la sanidad, corrompido por los lobbys y perdido para la causa Obama, con el previsible daño para la reforma social más importante del nuevo presidente. Y algunos tropiezos más en los nombramientos de su dream team.

El miércoles, un grupo de damnificados de la construcción desplegaba ante el Congreso, donde tenía lugar el debate sobre la crisis, un cartel con la foto del presidente norteamericano que rogaba: “San Obama, sálvanos. Nuestros políticos son incapaces”. La fe en que Obama tendrá un impacto positivo sobre la política internacional es enorme en Europa: desde un 77% de la población británica hasta un 92% de los ciudadanos de Francia. Europa, sin embargo, no es una prioridad para la nueva Administración. Obama no citó a Europa en su discurso de toma de posesión; tardó tres días en llamar al primer líder europeo, a Gordon Brown; en su primera jornada en el Despacho Oval telefoneó a los dirigentes de Israel, Egipto y Jordania.

Pero para Europa sí es prioritaria la relación transatlántica. El presidente Zapatero reconocía el jueves que Europa debe ser también “capaz de responder a esas expectativas [producidas en Washington] y estar a la altura de las circunstancias”. El vicepresidente de EE UU, Joe Biden, vino a Múnich para presentar la nueva filosofía internacional de la presidencia Obama. “Escucharemos. América necesita al mundo tanto como el mundo necesita América”. Lo que necesita Obama no es un coro de admiradores, sino socios: en Afganistán, en el cierre de la prisión de Guantánamo y en sus relaciones con Irán y Afganistán.

Pero también Obama avisa que pedirá más a sus socios. Sí, Guantánamo, la acogida de algunos presos. Y Europa mete la cabeza bajo el ala. El jefe del Gobierno español abandonó el jueves por un par de horas el ombligo cinegético nacional, para hacer una bienintencionada incursión en la política exterior, en la que insistió en que no podemos desaprovechar “la oportunidad Obama”. Intervención que prácticamente ha pasado desapercibida, un signo más del escaso aprecio de la opinión pública y publicada por las cuestiones internacionales. Presentó los objetivos de la presidencia española de la UE, que comenzará el 1 de enero de 2010, en un acto organizado por la Asociación de Periodistas Europeos en la fundación Carlos de Amberes. Zapatero se declaró dispuesto a “asumir más responsabilidades en mantener la paz y seguridad internacional, en el entorno más cercano y también en el lejano, cuando esté en riesgo la paz mundial”. El presidente concluyó diciendo que con “el colapso de los grandes modelos heredados del siglo pasado” sólo nos queda un modelo. “Ese modelo es Europa, es la pax europea”. Dios le oiga.

fgbasterra@gmail.com

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¿Queda más madera?, de Francisco G. Basterra en El País

Posted in Economía by reggio on 20 diciembre, 2008

El hombre probablemente hoy con más poder del planeta, Ben Bernanke, subido en la locomotora de la Reserva Federal, acaba de gastar todos sus cartuchos. Recuerda a la fantástica escena de Groucho Marx pidiendo frenéticamente: “Más madera, traed madera”, para alimentar la caldera del tren, que acaban desguazando hasta dejar los vagones en el chasis. La diferencia es que a los Hermanos Marx les salió bien la operación. A Bernanke ya se le ha acabado la madera y ha empezado a darle a la impresora para hacer dinero nuevo. Algo que no podemos hacer los europeos desde nuestro banco central en Francfort. Hace una década, su augusta majestad británica, Isabel II, se quejaba de haber sufrido un annus horribilis, tras el deceso de Diana, la princesa del pueblo, y el incendio de su palacio en Windsor. ¿Lo recuerdan? 2008 ha sido el año en que vivimos peligrosamente. La velocidad del descalabro económico: por primera vez desde la II Guerra Mundial todos los países industrializados, en conjunto, han reducido su producción, no invita estas navidades ni al pesimismo de la razón. Es imposible saber ahora que título llevará dentro de 12 meses el año 2009. Todo lo que sea detener la caída puede ser un logro razonable.

En gran medida, casi todo en 2009 está pendiente de un hombre delgado, de 47 años, aún no probado en puestos ejecutivos. Se siente que el mundo, no sólo el nuestro, espera con una mezcla de aprensión y esperanza lo que pueda hacer Barack Obama. Sólo quedan 30 días. El 12 de enero, los equipos de Obama, junto con los del presidente saliente, simularán qué ocurriría si toda la cadena de mando de la nación fuera aniquilada de golpe por un ingenio nuclear. Optimista ejercicio heredero de la guerra fría para iniciar la cuesta de enero. Al tiempo, según nos ha contado The New York Times, la Casa Blanca de Bush le ha preparado al presidente electo una docena de planes de respuesta a eventualidades como un ciberataque contra el sistema de ordenadores del país, una explosión nuclear en Corea del Norte o un ataque terrorista contra intereses estadounidenses en el extranjero.

Pero la historia, que no cesa, no va a permitirle a Obama dedicarse sólo a la recuperación económica. Como ha escrito Paul Kennedy: “Tendrá que adentrarse en el futuro, con Keynes en una mano y Clausewitz en la otra”.

¿Cuál será su primer viaje al extranjero? Atendiendo a la realidad del mundo, lo lógico sería volar a Pekín. China, con el 25% de la población mundial, es el segundo gigante y tiene la llave de casi todos los problemas globales. Acumula tres billones de dólares de deuda de Estados Unidos. Los norteamericanos no pueden seguir viviendo del crédito y sin consumir. Por su parte, China necesita imperativamente exportar.

La segunda escala de Obama le llevaría al arco del sur de Asia, de donde puede venirle al nuevo presidente la primera grave crisis internacional. En Islamabad y Delhi podría intentar un pacto de estabilidad entre India y Pakistán, las dos potencias nucleares, con un arreglo para Cachemira. Continuando su periplo desde el Pacífico al Atlántico, el Air Force One aterrizaría en Tel Aviv. En la zona, Hillary Clinton ya le habría preparado el terreno para una distensión entre Israel y Siria, con la retirada israelí de los Altos del Golán y la neutralización de Hezbolá y Hamás, y un preacuerdo para la retirada de Israel a las fronteras de 1967 y la declaración de Jerusalén como capital compartida de israelíes y árabes.

De Israel a Berlín, donde después de un laborioso consenso con sus aliados europeos, Estados Unidos aceptaría la propuesta de Rusia de una nuevo tratado de seguridad europeo. Creo que estos días nos podemos permitir creer en este cuento de Navidad. Desafortunadamente, la mayoría de los problemas del mundo hoy sólo pueden ser gestionados o contenidos, más que resueltos.

La revista Time, como es tradicional, ya ha designado a la persona del año: Barack Obama. De acuerdo. Pero en mi opinión, otros cuatro nombres, por muy diferentes razones, se merecen el premio. George W. Bush. Por haber nacionalizado el capitalismo. John Maynard Keynes, economista británico. A título póstumo. Por el triunfo en 2008 de sus ideas de mayor intervención del Gobierno. Lula da Silva, presidente de Brasil. Por haber sabido reunir a Latinoamérica, ideológicamente dividida, en una nueva alianza, sin Estados Unidos y, ojo, sin España. Al tiempo integra a Cuba. Y premio especial a Bernard Madoff, el último, por ahora, estafador de Wall Street.

fgbasterra@gmail.com

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Noticias bomba aún prematuras, de Francisco G. Basterra en El País

Posted in Economía, Política by reggio on 25 octubre, 2008

Centenares de empleados despedidos del quebrado banco Lehman Brothers en Londres ahogaron sus penas como ex dueños del universo mientras sonaba atronadora la canción de REM Es el fin del mundo como lo hemos conocido. En Berlín, el ministro alemán de Finanzas aseveraba que “EE UU perderá su papel como la superpotencia del sistema financiero global”. Algunos incluso hablan del fin del capitalismo mientras el camarada Nicolas Sarkozy relee El Capital de Marx.

Se habla en la calle de que lo que le ocurre a Estados Unidos es la caída del imperio romano, y algunos creen ver con claridad que, así como en 1989 la caída del Muro de Berlín cerró el corto siglo XX, la crisis financiera global y la probabilidad, alta, de que acabe en una recesión mundial, convertirá a este extraordinario año 2008 en el comienzo de un siglo XXI que ya no será americano. Hasta The Economist, la Biblia del libre mercado, admite que “el capitalismo está acosado”. Políticos y periodistas somos proclives a las frases cinceladas en mármol y a abusar de los términos históricos. Pero también hoy cabría aplicar la frase de Mark Twain: “Las noticias sobre mi muerte son muy exageradas”.

Pretendo, en esta primera columna quincenal que hoy inicio, acotar los límites de lo que estimo cierto desbordamiento histórico. No nos vaya a pasar como a Fukuyama, que ya pronosticó hace 19 años el final de la Historia. Ojo con las noticias bomba aún prematuras.

Estados Unidos es hoy el único imperio realmente existente. Con dos guerras sin cerrar ha extendido en exceso el alcance de su poder. Esto ya le ocurrió a Felipe II y al imperio británico con consecuencias catastróficas para su hegemonía global. Pero Estados Unidos continúa siendo la nación que mejor recoge y admite al resto del mundo; es todavía el país de las oportunidades, posee la máxima capacidad de innovación y su reconocido pragmatismo está a punto de admitir que solos no podemos y, por tanto, de pasar página.

Quedan sólo 10 días para conocer la que puede ser la noticia más esperanzadora en medio de esta intensa niebla: el 4 de noviembre, un negro de 47 años puede, según los pronósticos a fecha de hoy, alzarse con la Casa Blanca. Si esto es así, y sólo una catástrofe en forma de atentado terrorista masivo en Estados Unidos podría aún quizás impedirlo, Barack Obama será presidente. Se cerrará el ciclo del neoconservadurismo tóxico que ha acabado con las posibilidades de McCain, arrastrando al desastre al Partido Republicano. Aunque no tan seguro, pero sí discutible, el eventual triunfo del senador por Illinois señalaría el fin de la revolución ideológica Reagan-Thatcher iniciada en 1980. Queda por ver si la esponja de recuperación de la imagen de Estados Unidos que pasaría Obama por la superficie de todo el mundo estará acompañada de un rearme ideológico y unas reformas firmes.

Sólo queda China con su impulso demográfico, su fuerte crecimiento -a la baja, pero todavía superior al 9%-, con su capacidad de influir sobre el valor del dólar, con su empuje exportador, como única potencia capaz de hacer sombra a medio plazo al poderío norteamericano. China emergería así como la gran potencia capitalista, eso sí, con un pequeño detalle: un capitalismo de Estado con partido único y sin libertades. Pero los desequilibrios internos y la corrupción son rémoras que lastran la potencia de China y pueden permitir a unos Estados Unidos renovados seguir desempeñando el papel clave en la escena mundial.

¿Y Europa? ¿Podría el sueño europeo de una sociedad cohesionada, con protección social para todos y crecimiento económico, competir con el modelo del sueño americano? ¿Europa, vieja demográficamente, tiene líderes y voluntad política para dar este salto? Y España la digna, enmarañada estos días en lograr un puesto en la cumbre del 15-N próximo, donde exageradamente algunos creen que se van a poner las bases para refundar el capitalismo. Para ser considerada por quien aún manda en Washington, aunque sea George W. Bush el presidente o el demonio con cuernos, el jefe del Gobierno español tiene que poder sentarse un par de veces al año en el despacho oval de la Casa Blanca. Es posible que la política de Zapatero hacia Estados Unidos haya obtenido réditos electorales internos para los socialistas. Pero está claro que hemos hecho un mal negocio, con independencia de que alcancemos un transportín en la reunión del 15 de noviembre.

fgbasterra@gmail.com

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