Reggio’s Weblog

Cataluña y el País Vasco decidieron, de Fernando González Urbaneja en Estrella Digital

Posted in Política by reggio on 10 marzo, 2008

Los resultados globales de las elecciones de ayer son evidentes: Zapatero seguirá gobernando con más holgura que antes, con varias arquitecturas de pactos parlamentarios que pueden ser sucesivas y alternativas. Y el PP seguirá siendo el primer partido de la oposición, con seis asientos más y con posición de bloqueo de las mayorías reforzadas de 3/5 que requieren algunas decisiones.

Pero al margen de esa música general y del debate interno que se abra en el Partido Popular, referido al liderazgo del partido, dos de los hechos sobresalientes ocurridos ayer tienen como escenarios Cataluña y el País Vasco. En ambas comunidades los socialistas han dado un salto adelante, al liderazgo indiscutible en ambas. Hay que tener en cuenta que el voto nacional no se corresponde con el autonómico, pero las ganancias socialistas son muy apreciables con respecto a cuatro años atrás.

De hecho los cinco escaños adicionales del PSOE se producen en el País Vasco (+1) y en Cataluña (+4). Los 25 escaños socialistas catalanes reabrirán el debate del grupo parlamentario propio para el PSC aun a costa de dejar al PSOE como segunda fuerza parlamentaria con 144 escaños, nueve menos que los populares. Pero el acontecimiento catalán en el derrumbe de los dos partidos del tripartito: Esquerra se quedará con 3 diputados, sin grupo parlamentario, encuadrado en un complejo grupo mixto al que Rosa Díez va a dar color y emoción. Lo mismo vale para Iniciativa por Cataluña, que se ha quedado en la mitad, con un solo diputado y sin grupos de referencia una vez que sus primos de IU se han quedado con un solo escaño, el peor resultado de su historia.

¿Cómo sigue el tripartito catalán? ¿Hay que ir pensando en un anticipo electoral en Cataluña, incluso antes de que se pronuncie el Constitucional sobre el Estatuto? ¿Cómo espera articular Zapatero la relación con CiU en Cataluña y en el Parlamento español?

Y tan complejo o más es el panorama vasco. Los socilistas se han alzado con el 38% de los votos, once puntos más que los nacionalistas del PNV e incluso más de seis puntos por delante de la suma de votos del PNV y EA, partido este último que ha perdido su tradicional diputado y que ve reducido el número de votantes a la mitad.

Los amigos de los terroristas han con seguido que su tradicional 10% de seguidores se quedara en casa, la participación en el País Vasco se ha quedado en el 65%, diez puntos menos que la media nacional y que la participación del año 2004. Pero lo más relevante es que el PNV ha perdido más de seis puntos, casi 120.000 votantes. Con 320.000 el PNV ha cosechado el peor resultado de su historia y no parece que puedan culpar a Imaz de ese desastre.

Zapatero puede decir que mientras su antecesor José María Aznar fue un excelente agitador y animador de los votos nacionalistas, él ha conseguido reducirles el espacio considerablemente. Pero éstos son datos que merecen un análisis menos apresurado.

Zapatero ha mejorado su posición; Rajoy también, pero la ventaja es para el primero.

fgu@apmadrid.es

Encuestas: 2 hipótesis con 2 subhipótesis, de Fernando González Urbaneja en Estrella Digital

Posted in Política by reggio on 3 marzo, 2008

Todas las encuestas dan con más o menos margen (más menos que más) ganadores a los socialistas, tanto en los indicadores directos (intención de voto directo más cocina del encuestador) como en los indirectos de notoriedad, preferencia, valoración etc., pero eso no se traslada a los comentaristas y a los especialistas de forma automática. Al margen del entusiasmo y de la posición partidista de cada cual, los que entienden dicen que puede salir cualquier resultado.

Los cercanos al bando socialista no muestran euforia alguna, se les nota contenidos, como queriendo que sea cierto lo que parece, pero con temor a los sesgos y a los cambios de tendencia de fondo. En el bando popular todo es euforia, homogéneamente consideran que están ganando, que van a ganar, aunque todos los indicadores directos e indirectos dicen lo contrario, una dulce derrota, que nunca es dulce. Como bien aprendieron los socialistas en 1996.

En lo básico los sociólogos apuestan por dos hipótesis de trabajo:

  • Hipótesis continuista: dice que las tendencias de voto responden a esquemas conocidos y que la cocina de las encuestas (la atribución del voto no declarado, la corrección del voto declarado incoherente con otras respuestas y los demás elementos de ajuste) condimentada con las recetas tradicionales, da lo que están reflejando las encuestas con una diferencia a favor del PSOE entre dos y cinco puntos, con horquillas del 42/40 (ABC de ayer) o del 43/39 que dice la macroencuesta de El País o los casi seis puntos que apuntó Tele5 a finales de la semana pasada. La encuesta de La Vanguardia de esta mañana, que tiene la mejor reputación en la historia reciente de las encuestas, apunta a una situación estable de cuatro puntos de ventaja socialista, aunque con reservas en cuanto a la consolidación de esa ventaja de aquí al domingo.
  • Hipótesis rupturista: dice que las tendencias de voto han cambiado, que hay actitudes nuevas, que esta elección es dramática, por cuanto se elige entre contrarios muy confrontados; un cambio de modelo (el símil que propuso Pedro J. ayer comparando Zapatero/Rajoy con el dilema Jovellanos/Cabarrus, afracesados frente a borbónicos). Concluyen que las encuestas no detectan las corrientes de fondo, que las cocinas de los resultados no son capaces de interpretar esas tendencias. Los sociólogos del PP dicen que hay cambio de fondo y que las encuestas no lo detectan o que los analistas no saben detectar. La confirmación o negación de esa tesis la sabremos en breve, después del 9-M, cuando se pueda analizar la letra menuda de los votos y verificar si hay cambios en las tendencias de los votantes.

Y a su vez, para cada una de esas hipótesis hay dos subhipótesis, que sirven para cada una de ellas:

  1. Que los resultados finales sean muy semejantes a los del 2004, con diferencias entre ganador y perdedor de menos de cuatro puntos que dejarían al vencedor con una mayoría insuficiente, en torno a 160 escaños, al albur de alianzas parlamentarias inestables que pueden suponer una legislatura más incierta que la anterior. Una legislatura corta que aconsejaría no hacer mudanza ni renovación en el partido perdedor.
  2. Que los resultados finales supongan un vuelco a favor de uno u otro (más de cinco puntos de diferencia) con una posición cercana a la mayoría absoluta que posibilitaría un gobierno con bastante margen de maniobra para gobernar, tanta como la del partido perdedor embarcado en un proceso de renovación a fondo que requiere varios años.

Lo que parece poco probable es la hipótesis que gusta a muchos electores: un empate técnico entre los dos grandes partidos que obligue a un gobierno de gran coalición, a la alemana. Zapatero descarta esa posibilidad y Rajoy, sin aceptarla, reitera que, cuando gane, lo primero que hará será ofrecer a los socialistas un consenso sobre varios asuntos de Estado. Pero es una declaración que suena raro, porque sería como un Gobierno de coalición pero sin aceptar en el Gobierno a los perdedores invitados a consensuar, a ceder; algo así como una oposición domesticada.

La respuesta está cercana, sólo faltan siete días que se pasan en un suspiro.


fgu@apmadrid.es

A vueltas con la crisis económica, de Fernando González Urbaneja en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 7 febrero, 2008

La valoración de la situación económica en la recta final de una campaña electoral muy apretada (todas suelen ir justas) está sesgada por preferencias políticas e intereses partidistas. Los del Gobierno tienden a ver la situación mejor y mejorable, y los de la oposición culpan a los otros de la sequía y de la lluvia. Casi todos con argumentos que producen bochorno, defendidos por líderes que dejan de serlo al convertirse en repetidores mecánicos de consignas de marketing. Líderes a los que cabe exigir que ofrezcan horizonte, proyecto, visión, propuesta, esperanza.

Bastaría con repasar el sesgo de la campaña norteamericana. Obama ha rechazado estrategias de descrédito del adversario, y le ha ido mejor que bien. Y cuando Clinton utilizó ese procedimiento, especialmente en las primarias de Carolina que perdió, le fue mal, tanto que corrigió la estrategia inmediatamente. Estas dos últimas semanas han estado presididas por el respeto mutuo.

¿Se imaginan que Rajoy y Zapatero ordenaran a sus huestes predicar desde el recíproco respeto y consideración al adversario? Es igual quién pegó primero o quién pega más, lo cierto es que el clima dominante es el de la desconsideración.

La política española durante los últimos treinta años se construyó con fórmulas de consenso, especialmente hasta el año 2000. Desde entonces, la mayoría absoluta de Aznar y los complejos pactos de la legislatura actual (copia del infausto Pacto del Tinell, en Cataluña, excluyente y sectario) dieron de lado ese sustrato de fondo en demérito de la política grande y en perjuicio del ciudadano.

La referencia viene a cuento del juicio que los líderes políticos trasmiten sobre la actual coyuntura económica. Alegre y confiado el uno, fatalista el otro. Si hacemos caso omiso de las palabras gruesas y de la propaganda, ambos partidos tienen confianza en el futuro de la economía española y no son tan ingenuos como para imaginar que será por la magia de su gestión. El impacto de las políticas gubernamentales (trama nacional y autonómica) en la economía es modesto y a largo plazo puede estropear mucho a medio plazo y arreglar muy poco a corto.

Si los dos partidos consideran probable la creación de más de dos millones de nuevos empleos en España durante la próxima legislatura (y no les faltan razones para ello) no imaginan una inminente recesión. Son proposiciones contradictorias.

La Bolsa cayó un 30% entre el 2000 y el 2003 y el conjunto de las economías lo asimilaron sin inmutarse. Es probable que este trimestre las bolsas caigan un porcentaje semejante (ya han hecho la mitad del camino), pero tan probable como eso es una recuperación semejante antes de fin de año.

El ajuste de empleo que se ha producido en España durante las recientes vacaciones navideñas (entre el 20 de diciembre y el 7 de enero) revela que los agentes económicos están al tanto, reaccionan rápido y saben ajustar. El indicador de confianza del consumidor (ICC-ICO) conocido el martes, al que algunos atribuyeron la caída de la Bolsa de ese día (erróneo) es el más bajo de la historia del indiciador (que data del 2004), ratifica una tendencia bajista desde julio, pero también es cierto que la caída de enero es la menor de los últimos seis meses, poco más de un punto frente a una media de cuatro puntos al mes desde julio.

De manera que sosiego. En las bolsas cotizan el riesgo de recesión de Estados Unidos, que es una economía muy flexible que ajusta muy rápido y muy intensamente. La anterior recesión en EEUU pasó factura en Europa pero con tasas mucho más matizadas, al igual que en la fase de acreciento allí se cree más que aquí.

P.D.: No es fácil entender a los inmobiliarios del llamado G-14. Reclaman más agilidad para sacar al mercado suelo y producto, ¿pero no estamos con sobreoferta? ¿Se puede financiar más producto cuando sobra en el mercado?

fgu@apmadrid.es

Los obispos entran en campaña, de Fernando González Urbaneja en Estrella Digital

Posted in Política, Religión by reggio on 1 febrero, 2008

La “nota” (no instrucción, ni mandato, ni declaración) de la Permanente del Episcopado de la Iglesia Católica de España ante las elecciones generales entra en campaña y dice sin decir que hay que votar al PP y que no hay que votar al PSOE. Las “consideraciones” de los obispos de la permanente toman riesgo, se mojan, aunque tomen cautelas instalándose en ese plano moral, superior, sin implicaciones.

Reclaman respeto y libertad de opinión y reconocen que es posible la militancia en distintos partidos, aunque algunos (sin concretar) no son compatibles con las exigencias de la vida cristiana. Señalan, y no es baladí: “no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica. Pero sí que se atengan al denominador común de la moral fundada en la recta razón y en la experiencia histórica de cada pueblo. La primera frase es clara, la segunda, ¡qué decir de ella! “Recta razón”, “experiencia histórica”, “pueblo”…, cada término merece muchas notas a pie de página, de manera que planteados linealmente es como no decir nada o decir todo al mismo tiempo, o que cada cual entienda lo que quiera. Y a renglón seguido se suma antropología y ética “en defensa de la familia fundada en el matrimonio” y “en defensa de la vida humana”.

Más espinoso es el párrafo 8º, referido al terrorismo, con el que es imposible no estar de acuerdo, condena firme, pero que quiere decir más de lo que dice, especialmente a la hora de las aplicaciones. Señala que los terroristas no pueden ser interlocutores políticos, pero pasa por alto que en las negociaciones con terroristas nunca han faltado curas, obispos, nuncios… y en muchos casos para el buen fin, con “recta razón”.

El párrafo 9º sobre el nacionalismo es anfibológico, que sí y que no, lo mismo y lo contrario. Son las maravillas del lenguaje, la distancia entre lo que se quiere decir y lo que se dice.

Al párrafo 10, referido a la inmigración, al paro, la soledad, la prostitución, el maltrato de la mujer, los niños… sólo se puede decir amén, señores monseñores. Y otro tanto a la despedida con su apelación a la convivencia en justicia y libertad. Sólo les faltó apelar al respeto mutuo.

En resumen, un documento sugestivo, que peca de anfibología pero que puede interpretarse de partidista, de activismo político partidista y de beligerante. Quizá no querían, pero lo han conseguido. Consulte el documento en

http://www.conferenciaepiscopal.es/documentos/Conferencia/elecciones2008.html

fgu@apmadrid.es