Reggio’s Weblog

Un pacto difícil, de Carmen Alcaide en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 4 enero, 2009

La discusión sobre la revisión del sistema vigente de financiación de las comunidades autónomas (CC AA) está poniendo de manifiesto las dificultades que tiene el sistema actual para equilibrar los principios de generalidad, estabilidad, equivalencia y suficiencia con el de solidaridad entre todas las comunidades autónomas de España. Dejando aparte el funcionamiento de los tres regímenes forales del País Vasco y el de Navarra, que por su singularidad quedan fuera de los principios que rigen la financiación del resto de las autonomías, voy a centrarme en los retos que suscita la revisión del sistema actual.

El sistema actual, acordado por unanimidad en el ámbito del Consejo de Política Fiscal y Financiera y aprobado por el Parlamento en la Ley 21/2001, de 27 de diciembre, aumentó la corresponsabilidad fiscal de las CC AA (33% del IRPF, 35% del IVA, 40% de algunos impuestos especiales: alcohol y tabaco, y 100% del impuesto sobre la electricidad), atribuyó mayores competencias normativas sobre algunos de los impuestos cedidos y por último estableció dos fondos: el Fondo de Suficiencia y el Fondo de Compensación Interterritorial, con el objetivo de garantizar que las CC AA pudieran prestar sus servicios a los ciudadanos en condiciones equivalentes y asegurar los niveles de inversión independientemente de sus capacidades recaudatorias.

Sin embargo, con el transcurso de los últimos años, el fenómeno de la inmigración (pasando de menos de un millón de extranjeros en el año 2000 a más de cinco millones actualmente) ha modificado el mapa poblacional de las CC AA, provocando aumentos diferentes de las necesidades de servicios de los ciudadanos residentes en cada una de ellas. Así, comunidades en las que la proporción de residentes extranjeros es mayor, como Baleares, Madrid, Cataluña, etcétera, se sienten perjudicadas con el sistema establecido.

Otra discusión diferente es la relativa a la conveniente solidaridad entre las comunidades. Indudablemente, desde el punto de vista impositivo, los ciudadanos pagan impuestos en función de sus ingresos (IRPF) y/o sus gastos (IVA, impuestos especiales), y las empresas, en función de su actividad (IVA, sociedades), y, por tanto, las CC AA donde hay más riqueza y más renta recaudan y pagan más. La solidaridad consiste en que el Estado redistribuya parte de los ingresos obtenidos de los impuestos para garantizar que los ciudadanos de las zonas menos ricas reciban la atención necesaria de los servicios públicos. Para conseguir esta solidaridad es inevitable que las comunidades más ricas como Madrid y Cataluña aporten más que las demás.

El primer reto con el que se enfrentan las autoridades para la revisión del sistema actual es el de ajustarse a las condiciones económicas del ciclo, siendo ya difícil cumplir con el principio de estabilidad presupuestaria, ya que en el ejercicio de 2009 y siguientes las condiciones de recaudación previsiblemente serán mucho más restrictivas que en la fase expansiva del ciclo y, por tanto, no cabe la huida hacia arriba, es decir, aumentando los recursos de todos.

El segundo reto es el de establecer de manera justa y equilibrada las necesidades de todas y cada una de las CC AA teniendo en cuenta los nuevos parámetros de población. Uno de los puntos críticos que se han puesto de manifiesto en las diversas declaraciones realizadas por representantes de las CC AA es el de limitar o no esas necesidades a aspectos concretos como la sanidad, la educación y los servicios sociales. El argumento fundamental que se utiliza en contra de esta limitación es que el Estado tiene que garantizar la financiación del acceso a todos los servicios públicos.

El tercer reto es el de establecer el grado de corresponsabilidad fiscal. Existe gran unanimidad en las CC AA respecto a la tendencia a aumentar su nivel de corresponsabilidad fiscal con el Estado. Se manejan cifras del 50% para el IRPF y el IVA, y del 58% para los impuestos especiales. Pero lo que es imposible admitir es una tendencia hacia el 100% de recaudación del que disfrutan ahora las haciendas forales. Aunque este aumento es deseable para todas y en el corto plazo mejora su situación de financiación, en el medio plazo favorece más a las que poseen mayor capacidad de recaudación.

Por último, el mayor reto está en conseguir un grado de solidaridad que sea aceptable por todas las CC AA. Algunas abogan por la reducción del Fondo de Suficiencia, que actualmente supone 30.000 millones de euros al año, independiente del Fondo de Compensación Interterritorial, que financia gastos de inversión y asciende a 1.200 millones de euros. El argumento principal es que dicho fondo provoca un exceso de nivelación de los recursos recibidos en términos per cápita por cada comunidad. Por el contrario, otras CC AA piden que se establezca un nuevo fondo de desarrollo regional que garantice la solidaridad con las CC AA menos desarrolladas. En este punto es necesario distinguir entre CC AA y áreas geográficas, ya que existen zonas de pobreza en CC AA ricas y viceversa, zonas más ricas en CC AA con menor nivel de renta.

El calendario actual, si se quiere disponer del nuevo sistema de financiación para 2009, es apretado. Se ha seguido el método de negociaciones bilaterales entre el Estado y cada una de las CC AA para después discutir el proyecto en el seno del Consejo de Política Fiscal con el objetivo de alcanzar un acuerdo aceptado por todos y elevarlo en el Parlamento a rango de ley que modifique la actual.

En conclusión, el reto es difícil pero apasionante. Con la evolución de la España de las autonomías y el cambio demográfico de los últimos años es absolutamente necesario adecuar el sistema de financiación de las comunidades autónomas a las nuevas necesidades. Al mismo tiempo, es necesario mantener un sistema de solidaridad que permita garantizar el acceso de los ciudadanos a los servicios públicos siguiendo los principios de justicia y equidad.

Carmen Alcaide es economista y ex presidente del INE.

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Con la comida no se juega, de Carmen Alcaide en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 15 junio, 2008

El intenso e inesperado aumento de los precios internacionales de alimentos básicos: trigo, maíz, arroz, azúcar, etcétera, está provocando unas expectativas angustiosas para la alimentación de la población más pobre de extensas zonas geográficas del planeta. La preocupación general por la escasez de alimentos y la desmesurada elevación de los precios han llevado al análisis del problema en la Cumbre de Roma, en el marco de la FAO. Aunque parecen existir algunas coincidencias en el diagnóstico de las causas no ocurre lo mismo al aportar y acordar soluciones.

La mayor parte de las causas analizadas pueden agruparse en aumentos de la demanda por encima de la oferta, dentro de lo que es el análisis clásico de la formación de los precios: como consecuencia del crecimiento de la población (China e India), desarrollo de zonas subdesarrolladas que elevan moderadamente sus rentas, la nueva demanda de cereales generada por la industria de producción de energía con biocombustibles que han elevado la demanda de productos que se dedicaban exclusivamente a la alimentación humana. Un ejemplo es el maíz, del que se dedica ahora a la obtención de etanol el 12% de la producción mundial, y lo que es más importante, más del 50% del aumento de la demanda en el último año ha sido absorbido por este sector. Por último, las malas cosechas de los últimos años (2006 y 2007) en zonas como Australia, debido a la climatología y que algunos achacan al cambio climático, ha reducido la oferta.

Otras causas están más relacionadas con los desajustes de los mercados, que impiden lo que se consideraría una fijación libre de los precios al no existir mercados perfectos, libremente competitivos. En este grupo estarían todos los análisis relativos a las políticas subvencionistas de los países desarrollados que, en opinión de muchos, impiden que la producción de alimentos en las zonas subdesarrolladas sea más competitiva.

Por último, en algunos productos, como cereales y arroz, están las distorsiones generadas en los precios por la presión de los mercados de futuros. En la Unión Europea, a pesar de que la Directiva de Mercados de Instrumentos Financieros (MiFID), que es un instrumento para el Plan de Acción de Servicios Financieros (iniciado en 1999) con el objetivo de regular estos mercados y conseguir un alto grado de armonización en su funcionamiento evitando la aplicación de reglas nacionales. Entre estos mercados se encuentran los de futuros de las comodities: materias primas ya sean petróleo o cereales. En este artículo nos centramos en los mercados a futuros de los cereales y otras materias primas alimenticias.

Pues bien, en España, a pesar de que en 2007 la CNMV instaló un Plan de adaptación a los requisitos de la MiFID, todavía no están regulados los mercados de futuros de materias primas alimentarias (trigo, arroz, maíz…) y, por lo tanto, los especuladores de estos mercados a futuros actúan libremente y sin ningún tipo de control o regulación. En otras palabras, basta con que se tengan expectativas de que los precios de los alimentos están en tendencia alcista para que los mercados a futuro presionen todavía más al alza este tipo de precios, generando una espiral difícil de contener.

Los últimos datos del índice de precios al consumo del mes de mayo con un crecimiento mensual del 0,7% e intertrimestral (un año) del 4,6% refleja claramente el mayor crecimiento de los precios de los alimentos. Con tasa anual del 6,7%, el efecto de este fenómeno internacional se agrava para los consumidores españoles. Artículos de primera necesidad con elevaciones de los precios como: cereales (9,7%), pan (10,9%), leche (24,8%), huevos, (13%) frutas (11,8%), etcétera, afectan más intensamente a las economías de los más desfavorecidos.

Mundialmente nos encontramos con dos problemas diferentes aunque relacionados entre sí: solucionar el problema del hambre en el mundo, consiguiendo que el abastecimiento de alimentos alcance a todos los seres humanos, y otro evitar que el alza actual de los precios de los alimentos agrave el problema haciendo inaccesible la oferta de alimentos en aquellas zonas de la población en las que hasta ahora no existía un problema tan acuciante.

Ante el primer problema, la reacción de los diferentes países en la Cumbre no ha sido muy positiva. Algunos han acusado a los países más desarrollados por sus políticas proteccionistas sin observar sus propios problemas ni ofrecer soluciones, otros han concretado más, con referencias a las deficiencias del sistema de distribución. Quizás la postura más esperanzadora proviene de aquellos que han tomado la iniciativa de coordinar la política agraria mundial y promover inversiones para estimular la producción de alimentos con procedimientos más productivos pero respetuosos con el medio ambiente. Como en toda crisis, existe una oportunidad para reorganizar la producción y distribución de alimentos ayudando al desarrollo de los países más pobres.

En el segundo aspecto, la escalada de los precios de los alimentos, teniendo en cuenta que es un fenómeno que se ha agravado intensamente en el último año (según la FAO, 26% alimentos y 41% cereales, en 2007) no parece razonable achacarlo al aumento de la demanda de alimentos de algunos países como China e India ya que esta tendencia se ha producido en un periodo más largo de tiempo a la vez que su demanda, como consecuencia de su aumento de renta, se diversifica en otro tipo de alimentos.

Sí parece que ha tenido un efecto importante la incidencia de la demanda para los biocombustibles, a pesar de tener menos peso en el conjunto, la mayor utilización del aumento de la oferta ha impedido que se dedique a la satisfacción de la alimentación humana. Al mismo tiempo, su efecto sobre el alza de los precios ha sido importante, sobre todo en el precio del maíz. Pero lo que parece menos justificable es la utilización especulativa de los mercados de alimentos. Incluso si se considera en aras de la libertad de mercado, al menos es responsabilidad de los Gobiernos y las autoridades internacionales regularlos e impedir que tengan un efecto devastador sobre el derecho a la alimentación que debería estar por encima de los demás. Hay un dicho conocido por todos “con los alimentos no se juega”. Yo añadiría: no se especula.

Carmen Alcaide es economista y ex presidenta del INE.

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10 argumentos a favor de las estadísticas, de Carmen Alcaide en Negocios de El País

Posted in Economía, Política by reggio on 4 mayo, 2008

Es conocida la poca confianza que generan las estadísticas entre los ciudadanos, no sólo de España, sino también en toda la Unión Europea (UE). De hecho, la Comisión Europea, impulsada por el Banco Central Europeo (BCE), ha establecido un Código de Buenas Prácticas para la producción de estadísticas en todos los países de la UE, y está llevando a cabo un proceso de análisis del grado de cumplimiento de ese código en todo el Sistema Estadístico Europeo. Una de las finalidades de este proceso es mejorar la percepción que los ciudadanos europeos tienen de las estadísticas.

Comentarios y chistes muy empleados, aunque sea de forma jocosa, como el chiste del pollo y del medio pollo o aquella frase de que existen verdades, mentiras y estadísticas, reflejan en cierta medida este sentimiento, aunque también el desconocimiento y la ignorancia que existen sobre la teoría y la práctica de la metodología estadística.

Aunque sé que es un objetivo difícil de alcanzar, me propongo en este artículo dar algunas razones para confiar más en la estadística y cambiar la opinión de algunos ciudadanos sobre las estadísticas.

1. El objetivo fundamental de las estadísticas es ofrecer una visión cuantitativa de lo que sería una aproximación a la realidad del fenómeno que se estudia.

2. Las estadísticas “muestrales”, aquellas que se elaboran recabando información de una parte de la población analizada (hogares o empresas) y elevando los resultados al conjunto de la población (marco poblacional), usan métodos científicos analizados y aprobados internacionalmente.

3. El atributo de calidad “significación” depende en gran medida del tamaño de la muestra, pudiendo medirse el grado de desviación o varianza en función de él. A veces, la sociedad tiene muy en cuenta sondeos de opinión, indicadores y estudios que se basan en datos de una muestra pequeña y poco significativa. Por ejemplo, en algunos casos, de 1.000 o 2.000 elementos, y sin embargo se ponen en duda estadísticas elaboradas con un elevado grado de significación, como son la Encuesta de Población Activa (EPA), que encuesta a 180.000 personas en 65.000 hogares familiares, o el famoso IPC, que recoge 220.000 precios en 33.000 establecimientos todos los meses.

4. Los datos ofrecidos por las estadísticas muestrales, al reflejar una realidad referida a un conjunto no homogéneo, no pretenden precisar el caso concreto de cada persona, familia o empresa. Así sucede con el IPC, que refleja la evolución de los precios de la población residente en general y no la de los de una persona individual cuyas estructuras de consumo son muy diversas: hogares unipersonales, jubilados, o una familia tipo (pareja y dos hijos).

5. Respecto a las estadísticas elaboradas a partir de registros administrativos, aunque éstos son extraordinariamente precisos ya que reproducen fiel y concretamente todos los actos administrativos propios de su actividad, normalmente, tienen que ser tratados con metodologías estadísticas para ser depurados de defectos propios de su carácter administrativo. Un ejemplo son las cifras de población de españoles y extranjeros residentes en España, procedentes del padrón continuo elaborado por los ayuntamientos, y que el INE tiene que depurar y contrastar para evitar los duplicados. La información procedente de los registros como la Seguridad Social y la Agencia Tributaria es cada vez más importante para ofrecer información muy útil en el análisis económico y social.

6. Cada vez se utilizan más las nuevas tecnologías en todo el proceso, tanto en la recogida de datos (gestión por ordenador, Internet…) como en el proceso de elaboración de las estadísticas (depuración, contrastes y cálculo). En la medida en que todos estos procesos están más normalizados y estandarizados, es cada vez más difícil manipular cualquiera de los resultados.

7. La mayor transparencia que significa poner toda la información a disposición de los usuarios pondría más fácilmente en evidencia cualquier manipulación que se pudiera realizar. El INE publica en su web toda su información y establece convenios con investigadores de las universidades y analistas que, bajo un estricto secreto estadístico, necesitan disponer de los microdatos para la elaboración de sus trabajos.

8. En lo referente a indicadores y estadísticas de síntesis, aquellas que se elaboran con la información estadística disponible en cada caso, es cierto que tienen un mayor margen de estimación en algunos de sus componentes de los que se carece de información. Sin embargo, la utilización de modelos matemáticos y la propia exigencia de cuadre que contienen las metodologías aplicadas, así como los procedimientos establecidos por los reglamentos de la UE, permiten confiar en su fiabilidad.

9. La Comisión Europea realiza auditorías en todos los países donde analiza detalladamente los procedimientos seguidos en la elaboración de aquellas estadísticas de síntesis como son las diversas estadísticas del sistema de cuentas nacionales: tablas input-output, y contabilidad nacional, trimestral y regional.

10. Por último, me consta que los estadísticos del INE son profesionales serios que realizan su trabajo siguiendo los procedimientos establecidos y cumpliendo con el Código de Buenas Prácticas. La excelente reputación lograda por los estadísticos españoles entre las instituciones más prestigiosas de Europa y América así lo avalan.

Para terminar, sólo quiero resaltar que la necesidad de información estadística crece a un fuerte ritmo, tanto por las necesidades de las autoridades europeas (BCE, CE) como de las administraciones públicas españolas, la comunidad científica y los analistas. Las estadísticas oportunas y fiables son la base para realizar análisis acertados de los fenómenos económicos y sociales.

Carmen Alcaide es economista y ex presidenta del Instituto Nacional de Estadística.

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