Reggio’s Weblog

El paro, la peor consecuencia, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Economía, Laboral by reggio on 6 febrero, 2009

VIEJO ESPECTADOR

Se ha dicho que los economistas definen bien los hechos pasados, pero navegan casi sin brújula cuando se trata de predecir acontecimientos futuros. Ahora mismo, en la tan reciente conferencia o reunión anual de Davos, 1.600 congresistas, entre ellos profesores, políticos, banqueros, empresarios, etcétera, han dado opiniones que al ser muchas de ellas casi contradictorias, añaden confusión. En cambio, sí se ha podido constatar lo que ya algunos comentaristas habían señalado como origen de esta crisis epidémica que, como un tifus, ha contagiado país tras país, merced a la globalización.

Estados Unidos, durante muchos años, ha gastado más de lo que ha ingresado. Esta situación ha servido de caldo de cultivo para el gran desarreglo financiero. El déficit lo paliaba con los dólares que depositaban en los mismos Estados Unidos aquellos países que habían vendido sus productos a ese país. En el mercado de Nueva York para jugar en Wall Street quedaba una masa dineraria que aprovechaban circuitos bancarios estadounidenses, pero que en realidad en gran parte pertenecía a extranjeros, como por ejemplo a Japón y China. No era, pues, dinero norteamericano y, por consiguiente, sus propietarios podían retirarlo llegado el caso. Eso es lo que más o menos ha ocurrido. Bancos de inversión famosísimos han tenido que ser salvados de la quiebra por el Estado. Y también bancos comerciales que se añadieron a los inversores, como el New York City Bank. Además de los bancos comerciales se sumaron a la especulación de Wall Street firmas como la del estafador que montó una empresa piramidal. Es decir, la típica estafa de dar un alto interés no proporcionado por ninguna ganancia, sino extraído del dinero fresco de los nuevos entrantes.

A pesar de la experiencia del crac de 1929, se ha repetido una peor situación 80 años después. La memoria financiera es corta. La desregulación ha sido tan manifiesta que una ley del año 1933 (tiempos de Roosevelt) llamada Glass-Steagall Act fue abolida en 1999 por quien se jubiló casi de inmediato y fue nombrado consejero de un importante banco suizo.

Ahora que el Gobierno de Washington ha gastado muchísimos millones de dólares para evitar quiebras bancarias que hubieran profundizado aún más la crisis, se ha propuesto aplicar regulaciones que para algunos de los bancos en juego se acercan a una nacionalización. También los gobiernos de otros países europeos, como Francia o Bélgica, han acudido con muchos millones a sostener importantes bancos para evitar su caída.

Como es sabido, parecida situación no se ha vivido en nuestro país porque aquí sí existía y existe una regulación que da al Banco de España potestad auditora sobre los bancos y cajas de ahorros. Ya que no el sector bancario, ha sido el ramo de la construcción el punto vulnerable. La desconstrucción acaba de dejar en la calle un número de parados superior a cualquier otro registrado en Europa. Paro por un lado y casi un millón de pisos sin ocupar e incluso sin terminar. Hay que atender a los parados y a los pequeños empresarios que integran el tejido básico del problema.

Los representantes de la banca española en una primera conferencia con el presidente Zapatero y su vicepresidente merecieron beneplácito. Después, en otras reuniones, el Gobierno ha ejercido presiones para que se abra más el compás de los créditos. Pero eso puede ser contradictorio con la acción hasta ahora llevada a término por una banca sin la cual la crisis podría ser total. Créditos posibles, pero sin forzar y caer en unos inconvenientes de impagos que hasta ahora no se habían producido. Por otra parte las ganancias, que han sido criticadas, garantizan la existencia de los bancos, ya que si dieran cifras negativas, equivaldría a su hundimiento. Otra cosa pueden ser los sueldos que se atribuyen algunos directivos, que, esos sí, podrían ser susceptibles de rebajas.

Contra la crisis no cabe ponerse nerviosos, ni salir a la calle con protestas. La salvación no es dar pie a deslocalizaciones de industrias, sino a reanudar el ritmo que hasta ahora nos ha permitido vivir en el llamado Estado de bienestar, que existe en Europa pero no en Estados Unidos. Y menos en China, donde los trabajadores ganan poco y trabajan mucho. Al caer la compra de productos chinos, especialmente en Estados Unidos, se ha producido un parón en la gran emergente. En pocas semanas se han podido sumar 20 millones de parados en China. Muchos obreros que habían ido a las ciudades a trabajar han tenido que volver a los campos, donde no tienen nada. Confirmado que la crisis es global: no se salva nadie.

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Y van tres, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 2 enero, 2009

VIEJO ESPECTADOR

El Gobierno de Zapatero ha presentado finalmente su propuesta de la financiación pendiente del Estatut de Catalunya, aprobado y “reprobado” desde hace tanto tiempo. Sus términos son aceptables o, por lo menos, mejoran la actual situación tan insostenible. Años ha que el déficit para Catalunya ha producido la injusta situación de una solidaridad que se ignora o que se calla desde Madrid, mientras ciertas comunidades, de entre las subvencionadas, tienen servicios, tales como la enseñanza, muy superiores a los de Catalunya, que era la más rica. Lo de la primacía económica de Catalunya ya pasó.

Últimamente Catalunya ha perdido pie en el ranking y se sitúa en tercera o cuarta posición. ¿Es Madrid la más rica? En todo caso es la que ingresa más dinero al erario nacional porque en ella están inscritas, a efectos de Hacienda, las mayores entidades financieras y las multinacionales que actúan en toda España. Es posible que esta situación ayude a Zapatero a conseguir la aprobación de su plan de financiación.

En los últimos días hemos visto a Zapatero recibir en la Moncloa a presidente tras presidente de las comunidades para tener con ellos un trato bilateral, censurado cuando de Montilla se trató. ¿Cómo no van a ser bilaterales muchas de las reuniones del jefe del Gobierno central con los presidentes de unos entes que también albergan una parte del Estado, revestidos de autoridad? No son meros “delegados”, como muchos centralistas o jacobinos quisieran. Probablemente se ha instalado un artificial federalismo, cuando la inmensa mayoría de los españoles no lo son. Casi todas las actuales comunidades demandaron autonomía porque se había concedido a Catalunya. No tuvieron presente las razones históricas lingüístico-culturales que solamente concurren en determinados sectores de España, como certificó la República. Vale decir que este mismo Estatut pasó de la clandestinidad a la luz pública debido a que su presidente, Josep Tarradellas, se había alejado totalmente del gobierno de la República en el exilio, a diferencia de los vascos, que permanecieron ligados a ella. El president Tarradellas previó muy pronto que un día la democracia podía llegar a España sin necesidad de la República. Adivinó con antelación la restauración monárquica. Su monarquismo o aceptación de un rey constitucional, cosa que quedó patente en la primera conversación que tuvieron Juan Carlos y Tarradellas en Madrid, hizo que el Estatut para Catalunya fuera algo así como una adaptación del anterior.

De todas maneras el inconveniente para un Estatut en Catalunya era la oposición de muchas partes de España que no lo toleraban si ellos no tenían también el suyo. Recuerdo la caída electoral de UCD cuando Andalucía se consideró postergada por la decisión de dar menor velocidad a su entonces pretendida autonomía. La UCD, en Andalucía, no se recuperó electoralmente.

El actual Estatut -el tercero- pasado duramente por las Cortes y por la aprobación electoral posterior en Catalunya, ha visto demorar su aplicación. Especialmente en lo que se refiere a la financiación, que es su punto neurálgico. Esta vez no se quiere que el primer café sea para Catalunya, como ocurrió en 1979. Ahora se pretende que las otras tazas estén previamente sobre la mesa. Cuando hace pocos días la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, salió, radiante, de su larga entrevista en la Moncloa, sabía más del proyecto de financiación catalán que los que esperan y desesperan en Barcelona. ¿Valía la pena aceptar la oferta de un nuevo Estatut propuesto por Zapatero hace tres o cuatro años? Zapatero no defendió después el texto, pese a que había dicho que sería respetado tal cual saliera del Parlament de Catalunya. El Estatut sufrió una campaña anticatalana extraparlamentaria aunque agitada, en gran parte, por el Partido Popular, que incluso recogió firmas callejeras antes de una manifestación. Finalmente elevó recurso ante el Tribunal Constitucional, donde pende como una espada de Damocles. ¡Cuántas decepciones desde entonces! Tres años de ataques contra una Catalunya de la cual se quiere ignorar su constante solidaridad con el resto de las comunidades y para colmo algunos la presentan, incluso, como “saqueadora”. Este término lo oí hace pocos días por la radio.

Por los largos años que uno ha vivido ha podido observar, más o menos de cerca, los tres Estatutos catalanes habidos. El de 1932 parecía que iba a pasar por las Cortes rápidamente. Sin embargo, hubo bastante oposición e incluso un levantamiento militar -un 10 de agosto- por parte del general Sanjurjo. La sanjurjada fracasó. Finalmente se aprobó por la presión de unas vacaciones veraniegas y por el extraordinario discurso de Manuel Azaña.

El Estatut de 1979 tuvo mucha menos oposición en el Congreso de la reaparecida democracia. Hubo algún discurso restrictivo, pero en general las intervenciones de los diputados fueron favorables. Me correspondió, como secretario de la UCD en Catalunya, pronunciar la explicación de voto del partido centrista. Habrá sido, hasta ahora, el único momento confortable vivido por un Estatut catalán.

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La crisis, una pesadilla, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 31 octubre, 2008

VIEJO ESPECTADOR

Es posible que otros hayan experimentado parecida pesadilla a la que sufrí hace unos días. Ignoro si se prolongó en el tiempo o fue una ráfaga en el sueño, como suele suceder. Recuerdo mi presencia en un jardín, antesala de un gran edificio público, donde iba a celebrarse una cumbre internacional. Yo no estaba allí como representante de nada ni de nadie. Mi papel era simplemente el de periodista. Pero no tenía los papeles. Faltaban unas credenciales que no conseguía. No sé dónde era ni en qué tiempo, aunque sí me veía bastante más joven.

Trasladado a un plano de conocimiento más profesional, es indudable que mi mal sueño se relacionaba con la próxima cumbre de Washington, donde, según las predicciones, España no iba a estar invitada.

Ciertamente después de unas declaraciones oficiosas del rey Juan Carlos en Perú diciendo que estaríamos allí, la cosa cambió. De no estar presentes hubiera constituido una paradoja porque los hechos han querido que España sea uno de los escasos países donde la banca no ha presentado debilidad ni amenaza alguna. En nuestro país existían desde hace unos años unas regulaciones, sobre todo las del Banco de España, que han impedido lo que tantos bancos importantes del mundo han resultado ser: bolsas de irresponsabilidad con manejo de créditos baldíos. Los primeros en fallar han sido los norteamericanos, especialmente los que se mueven en Wall Street. Por sus especiales lazos la situación pasó a Inglaterra, donde el Gobierno de Brown actuó con rapidez metiendo dinero del Estado para estrangular la hemorragia bancaria que se había iniciado. Después ocurrió, en menor escala, en Francia, Alemania, Bélgica, Holanda… En todas partes el gobierno ha tenido que salir a atajar la caída de unos bancos que hubieran arrastrado a gran parte de la economía de sus respectivos países. Precisamente de ese contagio, tan generalizado también en otras partes del mundo, España se mantuvo a salvo. La regulación bancaria española ha quedado, pues, como un posible ejemplo para otros países similares.

Justamente cuando esta excepción se ponía de manifiesto, se produjo lo que parece fue una negativa personal del todavía presidente Bush, que nada quiere saber de Zapatero. No le ha perdonado que retirase de Iraq las tropas españolas tan pronto fue elegido, ni su actitud alejada de Estados Unidos en las vicisitudes de la política internacional.

Se ha dicho que el presidente Zapatero y su vicepresidente Solbes negaban la crisis cuando esta era inminente. Pudo existir un equívoco. Zapatero y Solbes respondían en razón a la crisis bancaria y, en efecto, en esa no estábamos. Lo que sí, en cambio, nos pillaba, era la crisis de mercado y mucho desempleo derivada de la burbuja inmobiliaria. Esto es lo que no supo prever el Gobierno de Zapatero. Esta amenaza se hacía especialmente visible en la costa levantina, donde una sola urbanización, Marina d ´ Or, ha puesto en la calle alrededor de mil empleados.

Lo malo es que las crisis pueden ser de distinto origen, pero de parecidos efectos.

Hay crisis de la economía de mercado, que algunos llaman capitalismo porque escasea el movimiento económico, por miedo del inversor o por retraimiento del consumista. Con todo ello la anemia comercial se instala. Las reuniones de gran nivel, como la próxima del día 15 de noviembre en Washington o la pasada de Pekín, son necesarias precisamente para tranquilizar una situación globalizada. Pero con ello se demora demasiado la aplicación de las regulaciones concretas y, mientras tanto, las bolsas especulan y mantienen la inestabilidad. De todas maneras esta semana, que empezó con un “lunes negro” en casi todas las bolsas, se ha promediado ya con rebotes como el de la Volkswagen en la Bolsa de Frankfurt. Ahora veremos algunas recuperaciones locas que harán perder dinero a más de uno. Aparentemente lo peor de la crisis ha pasado. Hay que saludar la inminente rebaja de tipos de interés anunciada por el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet. En estos días de opiniones prolijas y algunas disparatadas, cabe recordar el nombre de Nouriel Roubini, que, mientras no se demuestre lo contrario, anunció dos años antes el crac para el 2008. Pasó por Madrid días atrás y se reunió con una audiencia del IESE. El economista que pronosticó lo sucedido debería tener crédito para vaticinar lo que puede ocurrir en un próximo futuro. Roubini dijo que la crisis durará en América unos tres años y en Europa uno menos.

La crisis será menor o mayor, según puedan desarrollar su trabajo los agentes económicos. Para ello se requiere fluidez monetaria. Se está mirando la manera de producirla para que alcance a empresas, pequeñas o no, pero sólidas y productivas. Y ese es el camino que ahora hay que resolver para que el mercado tenga liquidez, sin la cual las operaciones pierden también fluidez.

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El ‘crackear’ monetario, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 24 octubre, 2008

VIEJO ESPECTADOR

Hoy surgen opiniones sobre si el llamado crac del dólar del 29 nos alcanzó también a nosotros. Cuando hay un terremoto financiero de gran envergadura las ondas sísmicas llegan, aunque adormecidas, muy lejos. Sin embargo, España en aquel momento no estaba financieramente en posiciones que pudieran resultar dañadas. Nuestra economía era mayoritariamente agrícola y su sector industrial muy menor. Podríamos incluso afirmar que el crac del dólar y la depresión de la peseta, iniciada sobre el 34, marcharon en sentido inverso. Los años 29 y 30 fueron, por lo menos en Barcelona y en Catalunya, un periodo de euforia e ilusión. La Exposición Internacional fue un éxito.

Barcelona sentó plaza en Europa como centro industrial y comercial. Importábamos productos americanos – automóviles especialmente- pero no exportábamos casi nada. Se ha dicho acertadamente que al crac se le llama del 29, pero en América sus efectos duraron tres o cuatro años porque sin conocer el fenómeno, se pusieron en práctica remedios tardíos. No fue hasta el new deal de Roosevelt que las cosas empezaron a funcionar. Esos años de principio de los 30, España los vivió inversamente. En 1931 se proclama la República, acogida con ilusión. Las cosas iban a cambiar para dejar atrás no sólo los siete años de dictadura militar sino una decadencia que algunos, sin saber por qué, atribuían a Alfonso XIII. Cuando Norteamérica empezaba a salir del agujero, nosotros nos metíamos en otro quizá más profundo. Durante la República y no por culpa de ella en tanto que régimen, se desarrolló la amenaza de lo que se llamaba la “revolución pendiente” que querían hacer los anarcosindicalistas y otras fuerzas comunistas. Hubo tiranteces y malestar social con el levantamiento de Asturias y el 6 de Octubre del 34 en Barcelona. Después vino lo que todos sabemos: un levantamiento militar indeseado y derrotado en las grandes capitales por parte – en Barcelona- de la FAI y otros asimilados como punta de lanza. La calle quedó en sus manos durante más de un año. Ya no se pudo hablar de depresión porque una guerra civil es lo peor.

Los efectos de la Exposición Internacional quedaron como uno de los mejores recuerdos que los barceloneses tenemos de nuestra vida. Tenía yo 18 años y me veo en la avenida Maria Cristina pasmado ante el grandioso espectáculo de las fuentes luminosas de Carles Buïgas, que después de tantos años no han sido superadas. Aquel corto periodo ha quedado para la memoria porque iniciados los años 30, como hemos dicho, empezó a decaer la situación. Si no habíamos sufrido el crac del dólar íbamos a sufrir, y de qué manera, el crac de la peseta. Mientras en Norteamérica a base de un trabajo ímprobo empezaban a exportar productos, nosotros vivíamos en fronteras cerradas y opacas. Fue entonces cuando Estados Unidos dio prueba de su capacidad industrial productiva y no hay más que recordar los automóviles Ford, con cuyo modelo T inundaron el mundo. Un lustro, pues, de inversa marcha, como la que vivió el amigo Paulí Joanola. No conozco a nadie más que viviera el crac del dólar y el de la peseta. En tiempos de la Primera Guerra Mundial marchó de Palafrugell a Nueva York como emigrante. Llegado el crac del dólar decidió volver una temporada, por así decirlo, al Empordà. Ya en Palafrugell fue demorando su retorno y un día se despertó bajo la guerra civil. ¿Hubiera podido volver a Nueva York? Un día me dijo que se encontraba ya algo viejo para emprender un trabajo propio de un joven inmigrado. Así durante la II Guerra Mundial se convirtió en un defensor de Estados Unidos. Iba, con alpargatas, pedaleando una bicicleta desvencijada entre Llafranc y Calella. Del manillar pendía una bolsa generalmente con periódicos. El último The New York Times le servía para dar alguna noticia a Josep Pla u otro amigo.

Si España ha salido mejor parada que algunas de sus vecinas en cuanto a déficits bancarios, es porque aquí existían reglamentaciones desde que ocurrieron ciertos problemas en algunos bancos. Sin embargo, no por ello nuestro país ha evitado otro tipo de crisis que el Gobierno no supo reconocer a tiempo. La inmobiliaria era ya una amenaza para un sector agrandado artificialmente como una burbuja de jabón. Ahora, si España no tiene problemas bancarios de créditos falseados carece, en cambio, de un tejido industrial que pueda sustituir al inmobiliario. Si los gobiernos de otros países ayudan a la gran banca a mantenerse nosotros, lo que parece más fácil, deberíamos ayudar a las pequeñas y medianas empresas y a los autónomos, que, sumados, constituyen un gran peso industrial. Por otra parte sostienen mucho empleo, que en este momento sufre ya la pérdida de puestos de trabajo en las multinacionales del automóvil.

Se han levantado voces autorizadas para que quienes creen que en España no hace falta ayudar a los bancos sepan que sí es necesaria una ayuda para atender a los citados autónomos y pequeños empresarios. Como hemos dicho, la suma de muchos pequeños equivale a uno grande. Ese es el reto que tenemos en puertas y todos a una deberíamos encontrar la fórmula para su viabilidad.

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El cuerno de África, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Derechos, Internacional by reggio on 2 mayo, 2008

VIEJO ESPECTADOR

Vueltos a casa los tripulantes del pesquero español secuestrado por unos piratas somalíes, sería hora para un somero repaso. Como es sabido, los asaltantes formaban parte de las guerrillas islámicas que dentro de las luchas internas de Somalia fueron expulsadas de Mogadiscio, la capital.

Hay que recordar que Somalia ha sido el país más ayudado del continente africano salvo, quizá, Sudán. Somalia no es un país dividido, como podríamos pensar. En primer término no es propiamente un país porque sus habitantes en su mayoría son nómadas. Durante su colonización, un sector territorial fue protectorado inglés, otro italiano y un tercero, Yibuti, todavía francés, excelente lugar para el control de los aledaños del mar Rojo. Geográficamente apunta a ese mar con su cuerno, que tiene la forma de la protuberancia de un rinoceronte.

Desde hace tiempo carentes de noticias sobre Somalia, cerrada a cal y canto para los periodistas, no se valora el curso de la anarquía que ha vivido en los últimos años.

Ayudada y subvencionada por la Unión Soviética en tiempos de la guerra fría, pasó, cuando ésta declinaba, a la ayuda económica de Estados Unidos.

A algunos campos de concentración la ayuda occidental llegó con bastante efectividad. Tanto es así que algún interno salía de noche, a escondidas, para vender los productos de la ayuda a gentes libres o del exterior.

Cuando un país entra en una situación anárquica aparecen, si está en lugar geográfico adecuado, los islamistas, últimamente radicalizados que, además, suelen llevar en sus alforjas algún que otro terrorista de Al Qaeda. Los islamistas se apoderaron de Mogadiscio, la vieja capital de Somalia. Entonces los somalíes no islámicos, que son muchos, lograron la reconquista de la capital ayudados por sus vecinos del norte, los etíopes, que lo que quieren es que no haya guerra junto a sus poco definidas fronteras. Un ejército etíope pertrechado por Estados Unidos constituyó la ayuda. La operación estaba muy lejos de verse terminada cuando desde los semidesiertos la guerrilla expulsada de Mogadiscio se reforzó, volvió al ataque y hoy la misma capital está dividida en manos de las guerrillas de distintos señores de la guerra. Parece que el embajador de España en Kenia que fue a Somalia para negociar la libertad de los marineros españoles, tuvo que dormir en una tienda de campaña fuera de la capital.

En semejante situación ha constituido un éxito conseguir la libertad de los secuestrados en el buque, aunque sea pagando una millonaria suma. Para salvar 26 vidas humanas había que plegarse a unas exigencias que serían inaceptables en toda otra ocasión. También la guerrilla islámica somalí secuestró un yate francés hace tres de semanas.

Los franceses abonaron el rescate y posteriormente como represalia dispararon contra el poblado de donde creyeron que procedían los piratas guerrilleros. Lo malo es que estos conviven con sus familias y vecinos y, por consiguiente, si se les ataca se producen los daños colaterales que significan la muerte de mujeres y niños. Durante mucho tiempo se ha intentado, por parte del gobierno digamos oficial de Mogadiscio, doblegar a las fuerzas islámicas.

Pero no lo han logrado ni siquiera con la ayuda de sus vecinos del norte, los etíopes. Kenia también quisiera colaborar en encontrar la manera de estabilizar a su peligroso vecino con un gobierno sostenido por la ONU.

¡Santa palabra! Precisamente la ONU se fundó al término de la mortífera Segunda Guerra Mundial para evitar toda nueva guerra. En aquel momento los que formaron el Consejo de Seguridad de la ONU eran los vencedores sin rival de aquella guerra y nadie se atrevía a discutir sus decisiones. Sin embargo, entre los fundadores de la ONU estaba la URSS, que con sus amigos malogró toda iniciativa para obligar a cualquier país a respetar los derechos humanos. La ONU no tenía una fuerza militar propia, pero disponía de los norteamericanos quienes, por ejemplo en Kuwait, echaron a los ocupantes de Sadam Husein, aunque no continuaron la persecución hasta Bagdad. Todos recordamos la no disposición de la ONU a autorizar la entrada de Bush hijo en Iraq. Lo hizo con el pretexto de anular armas de destrucción masiva que, como se demostró, no estaban en Bagdad. Sabido es que en la Carta de creación de la ONU se dice que sus fuerzas no podrán intervenir en problemas internos de los países. Esta muy comprensiva disposición de la ONU resulta ineficaz en muchos casos porque para evitar luchas exteriores antes deberían atajarse los atentados a los derechos humanos.

Estados Unidos, con su entrada en Iraq para perseguir a Sadam Husein, se metió en un avispero, en una situación de la que no sabe cómo salir y ahora, frente al peligro de Somalia, no puede actuar. La situación, por consiguiente, no promete nada bueno para el futuro. El Índico, cercano a las costas somalíes, deberá ser patrullado por buques de la OTAN para garantizar la navegación libre. En estos mismos días un pesquero japonés, armado con disimulo, pudo ahuyentar a un buque pirata.

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Área de poder, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 18 abril, 2008

VIEJO ESPECTADOR

De los nuevos ministros ignoramos sus cualidades, que, en todo caso, conoceremos por sus obras. Algunos, sin embargo, tienen un peso específico y parecen nombrados muy idóneamente. Entre ellos descuella Celestino Corbacho, prácticamente desconocido en el panorama general español, aunque en Catalunya tuviera un alto perfil político como presidente de la Diputación de Barcelona, como consecuencia de ser, desde hace catorce años, alcalde de l´Hospitalet.

Dije un día que el diminutivo l´Hospitalet encierra un superlativo: 248.000 habitantes, segunda ciudad catalana y séptima española. Así pues, un diminutivo podría haber sido muchos años atrás, a las puertas de una Barcelona que a la salida de la edad media tenía un hospital – el de la Santa Creu- creado por los comerciantes, especialmente navieros, de la ciudad. Acudían a él pacientes de otras tierras y parece que el control para la incorporación hospitalaria tenía lugar en l´Hospitalet, que probablemente sería algo así como un ambulatorio. Entrado ya el siglo XXse convirtió en la antesala de nuevos llegados de muchas partes de España en busca de trabajo. L´Hospitalet de los años treinta era lo que se llamaba un suburbio confuso y deshilachado. Lo separaba del perímetro barcelonés una zona de viejas fábricas y terrenos vagos y descuidados. Año tras año no sólo fue acrecentándose en número de habitantes, sino que supo urbanizar lo que era un viejo barrio convirtiéndolo en un perímetro ciudadano semejante a la parte limítrofe con Barcelona. Hoy es muy difícil, por no decir imposible, saber cuándo se entra o se sale de l´Hospitalet. Sin embargo, no ha habido anexión, sino que l´Hospitalet ha mantenido su idoneidad dentro de sus 12 kilómetros cuadrados de extensión. Es decir, una ciudad del área metropolitana de Barcelona. Hace unos años un concejal de l´Hospitalet, el señor Joan Francesc Marco, me informó en una amable carta de los logros que yo ignoraba cuando un día había hablado de l´Hospitalet y su ermita románica de Bellvitge, “ahogada” por altos y adocenados edificios. Mi informador me hablaba de la tarea del Ayuntamiento al urbanizar espacios ajardinados y huir del hacinamiento de pobres y viejas casas. El alcalde de aquel entonces era ya Celestino Corbacho, hoy convertido en el líder político del área metropolitana, cuyos ayuntamientos están, prácticamente todos, en manos del PSC. Como alcalde de Cornellà, vecina de l´Hospitalet, José Montilla fue el primero ensaltar al poder político de la centralidad barcelonesa, coronándolo con la actual presidencia de la Generalitat. La casi totalidad de otros ayuntamientos del área metropolitana constituye la zona de lanzamiento de políticos de mucho alcance.En las primeras elecciones de la democracia salió elegido, por la unión que se había establecido entre el PSOE y el PSC, un grupo de jóvenes de características muy semejantes. Eran universitarios, hijos de familias de la burguesía del país. Se pueden recordar los años, entre otros, de Joan Reventós, Narcís Serra, Raimon Obiols, o el tan característico Pasqual Maragall. Ellos eran dirigentes, pero los votos procedían del PSOE propiamente dicho. Por su parte los recién llegados a Catalunya se integraron y ascendieron a puestos de gran relieve. Es en el personal de los municipios del área metropolitana donde radican las corrientes que han orillado a los mencionados del PSC. Hoy la estrella ascendente es Celestino Corbacho, que acaba de dejar la Diputación de Barcelona para dedicarse a un ministerio responsable de dos temas acuciantes y que él conoce bien: trabajo e inmigración. Como Montilla, Corbacho es un catalán nacido en otra comunidad. Como él, fueron legión a los que Candel llamó els altres catalans y que hoy, en todo caso, son los catalanes nuevos, que valen como los viejos.

Al principio los originarios del PSOE interpretaban un socialismo bastante radical. Pero ya en tiempos de Felipe González se despojaron del atributo marxista. Luego en Catalunya, quizá más que en otros lugares, el PSC se ha deslizado hacia el centro. Un centro que Rodríguez Zapatero ha ido a buscar ahora abiertamente para el conjunto del PSOE español, a pesar de que se estrenó con algunas leyes más izquierdistas que las de su antecesor socialista, el mencionado Felipe González.

Si un día el PSOE se despojó del marxismo, quizá tendría que pensar también en eliminar de sus siglas la O de “obrero”. En tiempos de Pablo Iglesias, obrero era un título muy preciado, como a escala mundial proletario. Ahora nadie quiere ser, o no es, ni lo uno ni lo otro. Vale más el término trabajador. No andaba tan equivocada la Constitución de la República cuando de entrada definía a España como “una República de trabajadores de todas clases”. Lo de todas clases provocó algunas chanzas un poco por todo el mundo. Y cuando a una sesión de la Sociedad de Naciones de Ginebra llegó, con algo de retraso, el entonces ministro Alejandro Lerroux con sus colaboradores, Aristide Briand, ministro de Asuntos Exteriores francés, dijo en voz queda para sus gentes: “Voilà, les travailleurs“.

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Ahogados sin agua, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 4 abril, 2008

VIEJO ESPECTADOR

La palabra utilizada por el conseller de la Generalitat para describir la actual situación ante la amenazante sequía ha sido “emergencia”. Hay que verlo todo, pues, desde esta consideración y pensar que es urgente hallar un paliativo porque, de no llover esta primavera, vendrán las restricciones en el invierno próximo. Otras veces se ha llegado a sequías considerables, pero desde hace por lo menos sesenta años ninguna se había presentado, en Barcelona y su área metropolitana, como la presente.

Los planes de emergencia conjugan con la no “inteligencia”, porque toda esta situación hubiera podido ser evitada hace casi diez años. Una entidad occitana del Ródano vino a ofrecernos la traída fácil de agua viva, no cara y suficiente para Barcelona y su área metropolitana. Los componentes de Diàleg (asociación de amistad catalano-francesa) no es fácil que olvidemos al delegado de la compañía BRL, el señor Francis Imbert, quien vino a Barcelona con la oferta detallada pensando que era una cuestión que resolver por la Generalitat. Estableció contacto con la plaza Sant Jaume, donde le dijeron que era un tema dependiente del Gobierno de Madrid por estar relacionado con el Plan Hidrológico Nacional y especialmente por tratarse de un proyecto transfronterizo.

Hubo una jornada de estudio sobre el proyecto en el que participaron entidades integradas en la llamada sociedad civil: Col · legi d´Enginyers, Fundació Catalunya Oberta, Fundació Catalano-Occitana… Tan clara se veía la perspectiva que Jaime Arias, en la misma La Vanguardia, publicó un artículo el 8 de marzo del 2002 dándolo prácticamente por hecho. Todavía no se sabía, en aquel momento, que el señor Francis Imbert, trasladado a Madrid, encontró otro ambiente en el Gobierno central. Tras escucharle, la respuesta fue negativa. La oferta fue rechazada alegando que nos bastábamos con nuestros propios recursos. Errores tan manifiestos deberían ser objeto de algún proceso político, aunque fuera sin pena ni castigo. No es justo que un ministro de Fomento adopte, de acuerdo con su Gobierno, unas decisiones que luego se traduzcan en situaciones tan dramáticas o de emergencia. Había, en aquel entonces, un gobierno del PP, pero cuando llegó Rodríguez Zapatero a la Moncloa, hubo otro intento, también fracasado.

Ahora Barcelona, a través de la Generalitat, hace un papel de pedigüeña y es tratada como depredadora, cuando por los del Ródano era atendida como cliente.

Algunos, como el colega Lluís Foix, a quien tenemos como experto del campo, creen que lloverá este mes: “Abril, aguas mil”, aunque en catalán el aforismo es más restrictivo: A l´abril, cada gota en val mil. La posible lluvia y un arreglo de última hora pueden proporcionar una esperanza para, llegado el verano, no ver titulares en la prensa extranjera anunciando falta de agua en una ciudad como Barcelona, que, tras la crisis de la construcción, mantiene en auge un creciente turismo. El portavoz del PSC, Miquel Iceta, acaba de decirlo: el agua de boca es un obligado servicio y ya que el Gobierno se resiste a permitir un temporal pase de aguas de la cuenca del Segre al Llobregat, deben ellos facilitar la alternativa. Y doblemente debe ser así porque fue el Gobierno de Madrid el que se opuso a la solución del Ródano, que, de haberse aceptado, llevaríamos años sin problema alguno. Es también lamentable la situación debido a las declaraciones de insolidaridad manifestadas en varias comarcas, lo mismo de Lleida que del Ebro, aunque en Reus han ofrecido agua. Sin embargo, no deberían sorprender semejantes reacciones. Siempre el agua ha despertado sentimientos primarios por tratarse de un bien escaso. Quizá sea posible reanudar el plan de traída de agua del Ródano que, como dijimos cuando visitamos Arles, tiene establecido allí el montaje para el envío de agua a Montpellier y Narbona, desde donde se abre cauce hasta Perpiñán. Desde el Rosellón no sería tan difícil el paso por El Pertús, especialmente si se aprovecha el túnel que ya se está horadando para el tren de gran velocidad.

Posible o no la resurrección del proyecto del Ródano, de momento lo urgente es resolver la amenaza del próximo otoño. Si hubiera buena voluntad, aportaciones limitadas de agua de distintos lugares podrían solventar el bache hasta que dentro de un año se haya resuelto el problema.

Mientras tanto acabamos de presenciar un choque entre el Govern de la Generalitat y el también socialista Gobierno de Madrid. Poco podían pensar hace ocho años, cuando se rechazó el plan del Ródano, que viviríamos una situación tan enconada. Lo decíamos al principio: hay emergencia porque faltó “inteligencia”.

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Venganza de los ofendidos, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 14 marzo, 2008

VIEJO OBSERVADOR

Son conocidos los elogios ditirámbicos que don Miguel de Cervantes dedica en las páginas de El Quijote a Barcelona. Hasta ocho o diez se pueden contar y todos ellos razonados y no lanzados al aire. Algunos pueden haber periclitado, como el famoso “archivo de cortesía”, que hoy quizá no merecería. Pero hay otros permanentes, como el de “hospital de los pobres”, en referencia al hospital de la Santa Creu, que en tiempos de Cervantes acogía a muchos enfermos de dentro y fuera de Catalunya. Tenemos también el “venganza de los ofendidos”. Cervantes se refería a la venganza catalana después de la traición que en Grecia sufrieron los almogávares que hasta allí habían llegado. Todavía hoy en Grecia “venganza catalana” es una frase hecha…

Es un poco prematuro para sacar claras conclusiones de los votos de las pasadas elecciones. Sin embargo, hay indicios que permiten opinar sobre líneas generales. Uno de ellos es el descalabro de Esquerra Republicana, que se ha quedado con tres diputados y ha perdido su grupo parlamentario. Como es sabido, el conseller de la Generalitat, Joan Puigcercós, se apresuró a dimitir, según dijo, para dedicarse a restaurar el maltrecho partido. Los otros miembros que se han quedado en el Govern de Montilla no han aprobado esta decisión unilateral, que han considerado insolidaria y ventajosa. ERC es un partido imprevisible, porque suelen reunirse sus bases para tomar decisiones a brazo alzado. Eso acostumbra a llevar un rumbo hacia extremos peligrosos. Es una contradicción en la que están hoy instalados: un pie en el gobierno y el otro en la oposición. En las elecciones del 2004 ERC subió en votos y escaños como consecuencia de los ataques del PP, que no eran solamente contra el Estatut, sino contra todas las características catalanas, fueran financieras, lingüísticas o sociales.

El PP no orientó sus baterías solamente contra Esquerra, sino que disparó a mansalva sobre todo lo que se movía y además de perseguir el Estatut en todos sus trámites, a última hora todavía presentó recurso ante el Tribunal Constitucional. Según creían muchos del PP, la catalanofobia alcanzaba a Zapatero, puesto que se acusaba al presidente de haber facilitado el Estatut y tener sustento en Catalunya. Parece que las consignas eran que accionando esta palanca se dañaba a Zapatero. Rajoy y sus consejeros en parte pudieron tener razón por lo que al aumento de votos se refiere en el campo que ya les era propicio. En efecto, el PP ha aumentado en Valencia, en Castilla y en algunas circunscripciones como Extremadura. También ha aumentado en Andalucía, aunque sin llegar a inquietar a Manuel Chaves, que lleva 18 años en la silla presidencial de la Junta. En resumidas cuentas, un cálculo maléfico, pero rentable sólo a medias. Las monedas tienen cara y cruz. El PP ha ganado la cara y ha perdido la cruz. Catalunya, en su conjunto, ha votado muy poco al PP, más o menos como siempre, pero, en cambio, se ha volcado a votar a Zapatero para cortar el camino al PP. En Catalunya algunos que votaban a partidos pequeños han votado directamente a Zapatero como voto útil, salvo, en todo caso, en el caso de CiU, que es el único partido catalán que ha ganado un escaño sobre las anteriores elecciones.

El panorama postelectoral es exactamente lo contrario de lo que anunciaban las huestes – incluida la prensa- del presidente del PP. Esquerra Republicana, el partido separatista, ha quedado, de momento, destrozado. Los otros partidos de izquierda quedan también disminuidos. El ganador de CiU, Duran Lleida, es propenso a dar gobernabilidad al Gobierno de Madrid. Y, finalmente, el presidente de la Generalitat es un miembro del comité del PSOE (además de jefe del PSC). Por consiguiente, de abismos y rupturas catastróficas del mapa de España, nada de nada. ¡Vaya profeta! Puigcercós se ha marchado del Gobierno de la Generalitat. En cuanto a Rajoy, ha optado por permanecer en su puesto por lo menos hasta el próximo congreso, dado que ha hecho una buena campaña y ha ganado votos en muchos sitios, aunque los haya perdido en Catalunya.

Es muy difícil, para los dirigentes políticos, rectificar, y mucho más pedir excusas. El PP sólo puede arreglar este asunto cambiando la cabecera y utilizando otro lenguaje menos hiriente para Catalunya. Se trata de que consideren a los catalanes iguales que a los otros españoles, dado que una de las principales preocupaciones de Rajoy durante la campaña ha sido reclamar la igualdad para todos.

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Para reflexionar, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 7 marzo, 2008

VIEJO OBSERVADOR

Hoy viernes, se acaba lo que se daba. El sábado preelectoral es, tradicionalmente, el día llamado “de reflexión”. Como si no se hubiera podido reflexionar durante la campaña, se deja el sábado para ello. En la legislatura que acaba se ha mantenido un enfrentamiento personal entre el jefe del Gobierno y el de la oposición. Mariano Rajoy llevó al hemiciclo del Congreso un lenguaje plagado de descalificaciones hacia Zapatero que rozaban el insulto. Un día dijo: “Usted posee sólo dos de las condiciones que debe reunir un presidente de Gobierno, ser español y mayor de 30 años”. Casi agotado el vocabulario ofensivo, en la campaña electoral Rajoy bajó el nivel y más aún en los cara a cara, aunque en el segundo de ellos empleó veinte veces la palabra “mentiroso” dirigida a Zapatero, mientras que éste también la utilizó diez veces respecto a Rajoy. En el último tramo de la campaña aparecieron dos ex presidentes de Gobierno para dar empuje a su candidato. Teóricamente, sin embargo, porque a Felipe González le oí decir de Rajoy que era un “imbécil”. Fue una metedura de pata ya que un ex presidente no debería haber usado semejante epíteto. Por su parte, José María Aznar, que se había mantenido en la sombra, apareció en alguna jornada y demostró que él es quien manda cuando, dirigiéndose al público, dijo: “Votad a Rajoy aunque no os entusiasme. Lo importante es desalojar a los socialistas del poder”. Con este lenguaje se ha contribuido a la agudización del bipartidismo, que puede darse en cualquier país, pero que en España debería evitarse en lo posible dados los demonios familiares de la Guerra Civil. Machado dijo de las dos Españas: una de ellas ha de helarte el corazón.

Felipe González, “pico de oro”, es todavía el que logra más éxito en los mítines. Pero él y su segundo en épocas gloriosas, Alfonso Guerra, deberían recordar lo que fueron los consensos de la maravillosa transición, que nos introdujo en una democracia europea y modernizó España con una convivencia sin precedentes.

¿Por qué en la transición los políticos -del Gobierno o de la oposición- mantuvieron unos talantes que permitieron redactar conjuntamente una buena Constitución, así como las leyes orgánicas de la misma llamadas estatutos de autonomía? Quizá contribuyó a ello el hecho de que no eran, entonces, políticos profesionales sino personas provenientes de la universidad, de profesiones liberales o funcionarios. Todos podemos recordar que al primer gobierno de Adolfo Suárez se le llamó desdeñosamente de los “penenes”, aludiendo a la presencia de jóvenes profesores ayudantes de cátedra. Sin embargo, de los “penenes” surgieron ministros de gran calidad. Salimos del agujero de los 40 años de dictadura con un saber hacer que todavía hoy es admirado por propios y extraños. ¿Por qué se acabó el clima de la transición? Probablemente porque la UCD, pilotada por Adolfo Suárez, se evaporó en beneficio del Partido Socialista en el que había, ya entonces, espadachines como los citados.

Justamente en estos últimos días, junto a la información diaria de los avatares de la campaña electoral con sus ataques y ofensivas, tan a menudo desmesurados, he tenido sobre la mesa un libro abierto: el que acaba de publicar -se presentará también en Barcelona- Salvador Sánchez Terán, uno de los artífices -ministro varias veces- de la transición. Pocos como él podrían escribir un libro titulado La transición. Síntesis y claves.La lectura alternativa de algún capítulo del libro con el contenido de los actuales diarios, me ha proporcionado una evidente tristeza. ¡Lo que hemos perdido en poco tiempo! Pudo entonces facilitar el trabajo de los políticos la existencia del Gobierno de UCD. Alfonso Guerra acaba de decir: “El centro es un invento. No existe”. No existe, pero existió. Es decir, España pudo crear un partido centrista, aunque después lo destruyera.

En el segundo cara a cara del último lunes, en lugar de presentar programas -lo hizo en parte Zapatero y casi nada Rajoy- se volvió a los andares de una oposición en la legislatura que por parte del PP movió sobre todo dos resortes: el diálogo con ETA, ensayo que resultó tan negativo como el que intentaron gobiernos precedentes y las vicisitudes del Estatut catalán, cuestión que ha manejado el PP levantando por toda España una oleada hostil contra Catalunya. El lanzamiento de unas comunidades contra otras puede ser peor que el separatismo que, como reacción, es, en parte, producto de ello. Rajoy lanzó sobre la mesa la cuestión lingüística, en líneas generales resuelta en Catalunya, aunque pueda producirse algún que otro incidente. Leyó la denuncia por una multa impuesta a un establecimiento por su rotulación no en catalán.

Creo indebida la multa, aunque tal vez exista algún matiz que no mencionó. Lo de imponer el idioma de los rótulos en tiendas o establecimientos se realizó en Barcelona después de la Guerra Civil. No sólo anularon los rótulos en catalán sino los de cualquier idioma extranjero. En una tienda de modas que se llamaba Chic -palabra francesa que equivale a distinguido- el comerciante añadió una “o” y pasó a llamarse Chico. Los rótulos deberían ser autorizados en cualquier idioma. Mal está la obligación de hablar o escribir una lengua a la fuerza, porque se produce un rechazo individual difícil de contener. En tiempos de Franco se hablaba muchísimo catalán en la calle, ya que no en lugares públicos u oficiales. Ahora puede suceder al revés: que se hable catalán en las clases y castellano en el recreo. No se olvide que el 52% de quienes viven en Catalunya hoy son castellanohablantes. Una mayoría que va en aumento…

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Caras y caretas, de Carlos Sentís en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 29 febrero, 2008

El cara a cara Zapatero-Rajoy del lunes pasado fue un monumento al bipartidismo. Lo que sería explicable para unas elecciones presidenciales -como las estadounidenses-, resulta exagerado y exclusivista para otras opciones, puesto que la democracia parlamentaria no es cosa de dos. Ni una rendija para otros candidatos que encabezan listas, que pueden tener peso político o parlamentario una vez elegidos sus componentes. Prueba de ello es que Catalunya no apareció más que un par de veces y siempre como sujeto pasivo. Durante la última legislatura ha sido empleada como herramienta útil para el jaque mate. En cierto momento, Zapatero reprochó a Rajoy que éste utilizara a una mayoría de españoles para lanzarlos contra Catalunya o su Estatut, con idea de que el puñetazo repercutiera en la cara del presidente, que había propiciado una reforma estatutaria. La cuestión es que Zapatero acusó a Rajoy de que con el pretexto de defender la llamada unidad de España enfrentara y separara a comunidades.

El bipartidismo puro y duro excluye otras opciones políticas apropiadas para la expresión de la democracia. Un par de días antes del debate escuché, en la cadena Ser, cómo Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que aunque no es presidente de Extremadura continúa siendo un barón del PSOE, dijo que él deseaba una mayoría absoluta del PSOE y, si no, una del PP. “La cuestión es evitar la presencia de unas minorías siendo, como son, insolidarias”. Digamos de paso que llamar insolidarios a los catalanes es una gran sinrazón, a la vista del desequilibrio entre la contribución catalana y el déficit de devolución en infraestructuras, como ahora mismo, lamentablemente, podemos comprobar. En efecto, estas minorías pueden contribuir a solidificar cuando la mayoría de uno de los dos grandes partidos es notoriamente escasa. Rodríguez Ibarra es partidario de una reforma electoral que impida a los nacionalistas poder actuar, lo que sería como expulsarlos, nuevos Adán y Eva, del paraíso terrenal.

Son buenos los cara a cara televisados, que no se habían realizado en España desde hacía unos quince años. El del lunes pasado lo contemplaron más de trece millones de españoles, lo cual si no contribuye a decidir su voto sí, en cambio, puede hacer que muchos ciudadanos tomen interés y acudan a votar. En las mesas de los cara a cara hubieran podido sentarse los cabeza de lista de otros partidos. Me hubiera gustado ver entre ellas el perfil romano de la cabeza de Duran Lleida quien, por una intervención quirúrgica, superada favorablemente, retrasó unos pocos días su incorporación a la campaña electoral. En realidad Duran Lleida no necesita actuaciones de última hora, puesto que durante la legislatura ha tenido ocasión de lucir sus dotes parlamentarias. En las encuestas siempre ha sido calificado como uno de los oradores más sobresalientes del Congreso de los Diputados. Es un parlamentario de dicción clara como su pensamiento y siempre con tono moderado, sin aspavientos y defendiendo el sentido común. Precisamente así se denomina la plataforma de apoyo que han constituido un grupo de sus amigos políticos. En el Congreso de los Diputados, Duran Lleida ha sucedido en el tiempo a Miquel Roca Junyent como hombre equilibrado, pausado y tenaz en la defensa de las cuestiones que atañen a Catalunya, además de las de España. Son, grosso modo, las actitudes que tomaron en el primer cuarto del siglo pasado el gran Francesc Cambó y su equipo. Se trata de actuar seriamente y con conocimiento de las cosas para defender a la España en la que estamos incluidos, y en cuanto a Catalunya, debe evitarse ser tratados como ciudadanos de segunda categoría, cosa que ya reprochó en su tiempo, en una intervención parlamentaria, el que era en aquel momento diputado por Barcelona Joan Prim i Prats, general victorioso del ejército español. Desde la misma Catalunya se ha acusado a Duran Lleida de querer ser ministro, de igual forma que se acusó, en su día, a Miquel Roca Junyent. Se demostraría no conocer a ninguno de ellos si se creyera que todo es una cuestión de ambición por vestir la casaca de ministro. A lo que no se rehúsa es a tener un puesto en el Gobierno central para, desde allí, si no obtener favores para Catalunya, por lo menos evitar sinsabores. Si se tercia hay que estar en el Gobierno central, pero no para disfrutar de un sitial representativo, sino para ejercer una función eficaz. Muchos opinantes coinciden en creer que en el debate Zapatero-Rajoy hubo victoria por unos puntos para el presidente del Gobierno, aunque no falten los entusiastas de Rajoy que desde el local de su partido afirmaban que este “arrasó”. Por puntos también se decidirá probablemente el resultado final de las elecciones llegada la hora de la verdad. Unos puntos que podrían convertirse en sólidos con la prestación de algún grupo parlamentario, como el que constituirá CiU.

Unos shows a la americana nos han librado, estos días, del transcurrir aburrido de la campaña electoral. Que sea para bien debería ser el deseo de todos. La desatención o el desinterés del electorado no ayudarían a superar amenazantes crisis.

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