Reggio’s Weblog

‘Guantánamo, my friend’, de Antonio Lucas en El Mundo

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 28 febrero, 2009

RIO ARRIBA

Tan sólo quedan los vapores de la orgía, pero aún está Guantánamo echando humo, aún siguen las jaulas llenas de presuntos terroristas, de tipos a los que hace cinco años les precintaron el hocico, los ojos y las orejas para que alcanzaran sin prisa el karma de la locura. Esta cárcel es una abadía de la infamia. No se me ocurre nada mejor para dar forma a la idea de un territorio esculpido por la paciencia del odio donde no existe más derecho que el de la tortura.

Suena viejo decir que le debemos a Bush el descrédito de haber bajado con él este peldaño de la Historia en beneficio de su guerra privada contra Irak. Suena viejo, pero resulta cierto.Y permítanme, antes de que lo olvide, cumplimentar con una negrita a Aznar por lo que indirectamente le toca. Pero a lo que íbamos: ahora hay que desmantelar ese túmulo de gente viva, de zombis con los nervios raídos, de encapuchados cuyo drama ha reducido (sin saberlo) la Declaración de Derechos Humanos, las luchas civiles por la dignidad y la Constitución de EEUU a papel higiénico.Hay que reincorporar toda esta carne picada al cauce de lo legal.Y ese viaje de vuelta necesita cómplices para amortiguar un atropello impulsado por el mismo fanatismo con el que otros reventaron aviones contra las Torres Gemelas.

Y ahora es donde entra en juego Zapatero a través de Moratinos.O al revés, ya no los distingo. España se ha ofrecido a acoger a los presos de Guantánamo y a darles cuartelillo mientras se les busca una salida o un disimulo. Parece que nos beneficiaremos cínicamente de esta caridad que en el fondo no nos hace más compasivos, sino un poco más coautores. Uno sospecha que también hay algo de licenciatura en felaciones hacia el Gobierno de Obama, como si quisiéramos enjugar alguna culpa y ponernos por fin a buenas con el señorito.

Zapatero es un sociata con gestos muy raros. Diría que pertenece al recuelo de una izquierda a tiempo parcial, baja en calorías, muy descargada de ideas y algo asimétrica. Igual tiene un ministro del Interior que arenga batidas de la Policía contra los inmigrantes en la puerta del Metro, que tiene un titular de Exteriores que va a buscar una excursión de inmigrantes desahuciados para darles una cobertura legal que no nos corresponde ni sabemos si aquí tienen. Gran Bretaña, Holanda y Canadá pasan de pringarse en este chapapote. Ellos no propiciaron este limbo salvaje. Nosotros tampoco, pero tenemos una forma muy extravagante de entender las relaciones internacionales. Casi un complejo que nos hace perder el escrúpulo. Y lo mismo pedimos prestada una silla de enea para la cumbre del G-20 que nos traemos cuarto y mitad de reo para darle manta y sopa de la cárcel. Así nos va.

© Mundinteractivos, S.A.

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Protesta, de Antonio Lucas en El Mundo

Posted in Sociedad by reggio on 27 diciembre, 2008

CABO SUELTO

Harold Pinter dejó un rastro de palabras que iban directamente a desembocar en el silencio. Era su modo de interpretar una realidad cada vez más vocinglera que aún tiene algo del teatro abusón del siglo XIX. Hizo una literatura de joven caníbal y terminó en unos textos de viejo desaforado. Lúcido y faltón, se dejó palpar las llagas en aquel discurso de recepción del Nobel donde espolvoreó su furia contra el trío Mambrú ya desahuciado: Bush, Blair y Aznar. O lo que es lo mismo: su desafecto por el mundo al que nos obligaron. Pinter ha palmado (un noble desahucio) y lo que de él va a quedar, probablemente, es todo el argumento callado que predicaba en sus obras con unos diálogos precisos y descoyuntados, a veces floridos en lo que el desconcierto tiene de áspero.

Hablando de áspero: estamos resignados al ruido de la política. En los periódicos ofrecemos balances del año, el Rey asesta su visión de las cosas en playback -gracias, Majestad, quedamos más tranquilos-, Zapatero promete bondades en el periodo de todos los fracasos -se veía el hombre en la obligación-, y la oposición continúa su vuelo sin motor -bon voyage-. Todos movilizan un interés muy lúdico por llenar de frases hechas los huecos del día, como si aliviaran. Quieren ser referentes sonoros. Apenas eso. Pero la realidad les supera, como en las obras de Pinter desbordaba a unos personajes hechos a la medida del hombre desorientado.

Este año es el de la inflación de las mentiras. Es lo que tienen las crisis. Empezó como acaba, discursos inútiles, cumbres absurdas, trampas financieras, profesionales de coche oficial con modales rencorosillos, pateras -¿a quién coño le importa eso ahora?-, hipotecas, más déficit y el que vendrá… Es decir, con una abundancia inversa. Es un asunto serio y difícil. Hay una demanda de explicaciones que ninguno de los que integran la mediocre gobernación sabe dar. No basta con ver caer por el balcón a los multimillonarios aniquilados por Madoff. Tampoco les echaremos en falta. Forma parte del juego y vendrán más. La justicia poética es certera. El capitalismo aplica así sus normas de higiene. El mundo está saturado de mangones que sucumben al mismo estiércol que generan.

Pero nadie nos dice en verdad cómo escapar, qué soluciones manejan. Porque no las tienen. Son unos diletantes que se suben el sueldo sin preguntar. Pertenezco a una generación que desconfía. Pegamos el estirón con la maizena de la ambigüedad política. Somos los rehenes de una prosperidad de casino. Llegamos con la muerte de las ideologías y hemos rematado la juventud con el cadáver del capital. ¿Y ahora?

Pinter utilizó las palabras para combatir a la bestia parda de la mediocridad. Era, como decía Cocteau, de la raza de los acusados. En su obra las respuestas son precisas e incómodas porque no vienen a blanquear nada. Nuestros políticos peso mosca, sin embargo, viven en una montería de discursos agraces. Están fanatizados por hablar, no importa a quién. Ni cuándo. Se han especializado en inflar globos. Esta es otra burbuja que habrá que pinchar. Disculpen la protesta.

© Mundinteractivos, S.A.

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Humo, desinformación, de Antonio Lucas en El Mundo

Posted in Derechos, Medios, Política by reggio on 23 agosto, 2008

CABO SUELTO

Se ha jodido agosto entre el algodón del cielo, como escribió Montale. Ya no es tiempo de rimar palabras. Chorrean cadáveres en Madrid, tan lejos. Lo de Barajas es el resultado de la desidia que también encierra el negocio de las compañías aéreas. Volar es más barato porque nos hace más fugaces. Sabemos que algunos aviones se reciclan con una mano de pintura sobre la chapa podrida. A eso lo hemos llamado tecnología punta.

Pero el boquete que ha dejado el cacharro de Spanair en la cuneta de la T4 no sólo enciende un llanto blando de madres. Encierra, además, un renovado ejercicio de desinformación en este mundo ferozmente informado, falsamente documentado con retales de datos. Los pilotos advirtieron del posible aquelarre hace meses en una carta a la empresa, como dijo ayer este periódico. Pero aquí manda la pasta y no convienen los carteros. La verdad no es rentable. Por eso, el silencio y el engaño cotizan en Bolsa. El dinero siempre regresa al hombro de los mercaderes sin dar cuenta del viaje y con una pieza cobrada, como intuyó Karl Marx. Ahora han sido 153.

Lo que alarma de esta tragedia opaca, más allá de los difuntos, es la forma que tiene la agónica Spanair de bloquear la realidad congelando la información, poniéndole bozal a las palabras. Es una manera de impedir que se piense en lo posible; o en lo imposible, que diría Foucault. Las empresas hacen política con el desarreglo agresivo del dolor, con la sinrazón del miedo. La incertidumbre es la nueva anfeta ideológica del milenio. Alcanzó su máximo rendimiento cuando el 11-S, porque la realidad que no se ve no existe.

La otra tarde, Madrid era un tráfico de catafalcos, hileras de muertos, una hoguera de gente anónima y heridos con la sangre tiznada de carbonilla. Lo supimos por la televisión, nos lo dijeron después los diarios. Y de ver, y de leer, y de escuchar quedó dentro este satanismo de las preguntas. Se ha jodido agosto bajo el algodón del cielo, pero alguien tiene que explicar cómo cayó el pájaro, por quién, por qué.

© Mundinteractivos, S.A.

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