Reggio’s Weblog

El ciervo, el elefante y la lista negra, de Manel Pérez en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 1 marzo, 2009

LA VENTANA INDISCRETA

La salud del sistema financiero español vuelve a ser motivo de bronca política en el Congreso de los Diputados y de interés entre los ciudadanos. La inquietud también recorre los opacos pasillos de los mercados bursátiles.

La caída general de las bolsas se superpone a lo que algunos financieros españoles ven como una operación de cacería -utilizando el símil cinegético tan en boga estos días- de los operadores anglosajones contra la banca española. Tal como se ve desde este lado de los Pirineos, esos especuladores, con sus maniobras bajistas, tratan primero de hacer dinero con una pieza de menor tamaño -el ciervo, por ejemplo- desangrando la cotización de una entidad del tamaño del Popular, para intentar después abatir una mayor -el elefante, por ejemplo-, el Santander, para forrarse de verdad. Se trataría de hacer dinero a costa de las acciones de la banca española aprovechando el escepticismo del entorno internacional.

También hay un debate nacional. En éste participan políticos y banqueros en diferente medida. El presidente del BBVA, Francisco González, terció esta misma semana: “Personalmente pienso que es inevitable la intervención de algunas entidades”. No es aventurado avanzar que González pensaba, sobre todo, en las cajas de ahorros más que en los bancos cuando pronunciaba esas palabras. Late tras ellas tanto la convicción de que el derrumbe inmobiliario, y su consiguiente morosidad, afectarán mucho más a las primeras que a los segundos, como el deseo de aprovechar la debilidad de algunos competidores para ganar cuota de mercado.

Pedro Solbes, el ministro de Economía, se sirvió de esa alusión del banquero para recordar que, hasta el momento, el sistema financiero español no ha necesitado ninguna intervención estatal de socorro, aunque todo esté preparado para el caso de que hiciera falta.

Idéntica cautela adoptó Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el gobernador del Banco de España, al comparecer en el Congreso de los Diputados. Tras veinte meses de crisis, vino a decir, el sistema español ha aguantado muy bien. Aunque fue un paso más allá al reconocer que “no puede quedar inmune” si las cosas siguen en el mundo y en España tan mal como hasta ahora.

En el fondo de todas estas prevenciones y matizaciones subyacen algunos datos económicos básicos. El riesgo del sistema financiero español (bancos y cajas) en la construcción y la promoción inmobiliaria era a finales del 2007 de 461.000 millones de euros. Frente a esa cartera, los recursos propios (capital más reservas y otra financiación asimilable) del sistema sumaban 225.000 millones, 55.000 millones por encima del ratio de solvencia mínimo. Si se produjera un auténtico cataclismo y se perdiera un 10% de esa cartera del ladrillo, es decir más de 46.000 millones, las entidades consideradas en su conjunto se quedarían prácticamente al filo de la insolvencia. Obviamente -se trata de un análisis de los datos agregados- ninguna entidad en particular estaría fotografiada en estos datos y, precisamente por ello, habría entidades que estarían muy sobradas de recursos propios y, en contrapartida, algunas que quedarían en terreno negativo, quebradas.

La ansiedad en el sector consiste en saber cuántas entidades se encuentran ya en la zona roja como consecuencia de la elevada morosidad de la construcción, y la adicional de las hipotecas (la cartera hipotecaria suma un saldo vivo de más de un billón de euros, la mitad acumulada durante los cinco últimos años) registrada en los últimos meses de debacle financiera y que ya supera el 4%. Está claro que el sistema no está para alegrías crediticias. Caja Castilla la Mancha ha sido la primera en engrosar la lista de los caídos y en la de potenciales afectados se incluye una decena larga de entidades no precisamente de la parte baja del ranking.

El portavoz del PP en la comisión de Economía, Cristóbal Montoro, parece tener resuelto el dilema. En su debate con el gobernador aseguró que “España atraviesa una crisis bancaria como nunca hemos vivido”. Con la escopeta de perdigones, Montoro dejó claro que, según él, el sector padece una grave crisis de solvencia… y el gobernador la oculta.

El tema es cuál es el camino para hacer frente al problema. Si buscar una pareja de baile para cada entidad con problemas o acometer un programa de recapitalización global. En las próximas semanas este será el debate.

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