Reggio’s Weblog

La adopción de la vía diplomática, de Hans Blix en El Mundo

Posted in Derechos, Energia, Internacional, Política by reggio on 26 febrero, 2009

ANALISIS

¿Deberíamos preocuparnos? El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) ha informado de que el plan de enriquecimiento de uranio de los iraníes sigue adelante, aunque quizás a un ritmo más lento. Irán no está dando respuesta a preguntas planteadas por los servicios de Inteligencia occidentales.

El OIEA no es capaz de excluir la posibilidad de que el programa iraní tenga una vertiente militar. En consecuencia, sí debería haber preocupación, pero hay más razones incluso para sentirse alarmados de que [el plan] se haya llevado adelante durante años y años bien a la vista de todo el mundo y sin embargo no se haya abordado con una acción diplomática eficaz.

Las exigencias de que Irán debería aceptar más inspecciones no tienen ningún sentido. Las inspecciones no se hacen para ayudar a Irán a que demuestre que no tiene intención de fabricar armas sino con la esperanza de encontrar pruebas convincentes que incriminen a los iraníes. Sin embargo, si no se encuentran esas pruebas, se dirá, y con razón, que aunque hoy no se haya comprobado su intención de pasar a la fase de fabricación de una bomba Irán podría cambiar de opinión el año que viene.

El punto clave de la cuestión no está en las intenciones de Irán sino en su desarrollo de la capacidad de enriquecimiento de uranio a escala industrial. Una vez que esta capacidad exista, sea en Irán, en Egipto, en Turquía o en Indonesia, al país en cuestión le quedará menos tiempo para conseguir la bomba si quiere fabricarla.Cuanto más lejos estén de obtener esta capacidad países situados en zonas confictivas, mejor.

Se han perdido unos años preciosos en planteamientos ineficaces.Los norteamericanos, siempre empeñados en decir a los demás lo que tienen que hacer, y los europeos han exigido a Irán que suspendiera su programa de enriquecimiento de uranio mucho antes de reconocer que estuvieran dispuestos a entablar negociaciones directas con los iraníes.

Como Irán ha continuado desarrollando su programa, sencillamente, es Europa, no Irán, la que está impaciente por que haya negociaciones.Inteligentemente, el Gobierno de Obama está proclamando que está dispuesto a mantener conversaciones directas con Irán. Es mucho lo que está en juego. No conseguir disuadir a Irán de que abandone el enriquecimiento de uranio a escala industrial podría tener consecuencias peligrosas. ¿Se dejará disuadir Irán?

En los años 80, cuando Sadam Husein hizo que Irak empezara a recorrer el camino hacia las armas nucleares (e Israel bombardeó el reactor de investigación de Osirak), no cabe duda de que Irán podría haber reivindicado que tenía poderosas razones para desarrollar un programa nuclear con una opción armamentística. Sin embargo, tras las derrotas de Irak en 1991 y 2003, Irán ya no puede considerar el país vecino como una amenaza nuclear.

Tampoco tiene que temer un ataque nuclear de ningún otro vecino, ni siquiera de Israel. En estas circunstancias, podría haber sido contraproducente que el Gobierno de Bush amenazara a Irán con que no descartaba ninguna de las opciones que había sobre la mesa y con el envío de portaaviones al Golfo Pérsico.

El equipo de Obama haría mejor adoptando la línea emprendida por Estados Unidos en las conversaciones con Corea del Norte y ofreciendo, como parte de un acuerdo sobre la cuestión nuclear, garantías frente a ataques del exterior y frente a actividades subversivas en el interior de Irán.

Es más, Estados Unidos no han mantenido relaciones diplomáticas con Irán desde 1979. Parece probable que la perspectiva del restablecimiento de relaciones y de una plaza en los foros a escala regional significaría para Irán un mayor incentivo de cara a alcanzar un acuerdo en materia nuclear que las declaraciones del equipo de Bush en el sentido de que «Irán debe demostrar un buen comportamiento».En el caso de Corea del Norte, se le han ofrecido relaciones diplomáticas tanto con Estados Unidos como con Japón como parte de un acuerdo en materia nuclear. No resulta comprensible por qué las cosas habrían de ser más difíciles en el caso de Irán.

Irán ha invertido recursos y prestigio en su programa de enriquecimiento de uranio. ¿Va a poder abandonarlo ahora? Bueno, no sería el primer país del mundo que cierra plantas nucleares. Según el tratado de no proliferación nuclear, existe el derecho a enriquecer uranio pero no hay ninguna obligación de hacer efectivo ese derecho.

Irán debe sopesar los costes y los beneficios. Debe ser consciente de que comprar combustible de uranio sería menos gravoso que producirlo y que renunciar a su producción le sería compensado con garantías sólidas de aprovisionamiento de ese combustible a escala internacional. Por último, debe ser consciente de que el enriquecimiento de uranio en Irán podría inducir a otros países de Oriente Próximo a llevar a cabo el enriquecimiento de uranio.

Hans Blix fue el jefe de la inspección de armas de destrucción masiva conducida por la ONU en Irak en el año 2003

© Mundinteractivos, S.A.

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