Reggio’s Weblog

Lo echaron entre todos, de Fernando Ónega en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 24 febrero, 2009

EL ESPECTADOR

Es la primera vez que a un ministro lo echan entre todos: sus propios compañeros, la oposición y la opinión. Si hay alguna crónica de la soledad política, del abandono total, es la de Mariano Fernández Bermejo, que cada mañana se encontraba con alguna declaración de algún socialista que censuraba sus cacerías. El primero fue el veterano Jerónimo Saavedra, que escandalizó a su parroquia al pedir su dimisión. El último, José Bono, que seguía los pasos de Patxi López, y tampoco le gustaban las cacerías del ministro. Pero quizá hubo algo peor para el brillante dimisionario: leer La Vanguardia del sábado y encontrar este titular: “Bermejo pierde el favor de Zapatero”. Acababa de perder el último clavo que lo sujetaba al poder.

A partir de ese instante comenzó el tiempo de descuento: ¿qué hago yo en el Gobierno si no cuento con la confianza del presidente? Sólo tres días antes, sus compañeros de escaño lo vitoreaban. “Es nuestro ministro”, había dicho el portavoz José Antonio Alonso, y todos se agarraban a Bermejo como un tesoro que no podían perder. Y lo perdieron en menos de una semana, porque los acontecimientos fueron imparables: se descubrieron nuevas hazañas cinegéticas, saltó el tema de la licencia y tuvo que ser desautorizado por su mismo gobierno en su amenaza de prohibir por ley las huelgas de jueces. Sigo con las primeras veces. Es también la primera ocasión en que al presidente le falla el olfato político. Acaba de demostrar que le han faltado intuición y reflejos. A un Zapatero en forma nunca le habría ocurrido esto: que le quiten a un ministro por presión. Un Zapatero en forma es un perro de caza que olfatea los efectos políticos de la erosión y se adelanta. Hay una gran diferencia entre la autoridad política de relevar a quien rompe las reglas del buen gobierno y decidir el cese -revestido de dimisión en lo formal- cuando ya no queda más remedio.

Naturalmente, a torpeza de uno, éxito del contrario. Ahora, Zapatero tiene que soportar una doble humillación: ver como su ministro se va en medio del coro del PP que pide que se vaya, y escuchar como el mismo PP se apunta un enorme éxito: ha logrado la proeza de convertir una historia de corrupción que lo salpica hasta las cejas en el caso Bermejo, y además con su cabeza cortada. Rajoy debe estar que ni él mismo se lo cree. Se esperan grandes explotaciones del éxito, mientras mira a otra pieza de caza mayor: Solbes, que envidia a Bermejo por ser un ex. Hay cosas que en política no se pueden decir jamás. ¿Qué digo? No se pueden ni pensar.

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