Reggio’s Weblog

Bermejo, solo, de Casimiro García-Abadillo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 24 febrero, 2009

A FONDO

No estaba previsto que Bermejo acudiera ayer a Moncloa. Es decir, no estaba previsto que se marchara justo seis días antes de las elecciones en Galicia y País Vasco.

El ministro de Justicia y el presidente del Gobierno, reconocen en Moncloa, habían hablado varias veces en los últimos días a cuenta de la cacería con Garzón y de los sucesivos traspiés que le habían convertido en la mejor arma del PP para defenderse de las acusaciones de corrupción.

El jueves, dicen las fuentes oficiales, Bermejo le ofreció su dimisión a Zapatero. Pero éste le pidió que continuase. No era el momento de hacer una crisis. Bermejo sabía que él estaba en la lista negra de cara a una próxima remodelación del Gobierno, que el presidente pensaba hacer dentro de unos meses.

Sin embargo, los acontecimientos se precipitaron. Patxi López, en una entrevista en este periódico, le dejó a los pies de los caballos: «A ningún socialista le gusta la cacería de Bermejo».Por si eso fuera poco, el presidente del Congreso, José Bono, remachó en Onda Cero: «Yo creo que Patxi López ha dicho lo que piensa la mayoría».

Bermejo, que es capaz de aguantar cualquier ataque del PP o de los medios de comunicación a los que considera hostiles, no soporta que los suyos no le apoyen. Ayer, en Moncloa, se lo hizo saber al presidente del Gobierno. Era la gota que colmaba el vaso.Su «ya no aguanto más».

Y Zapatero hizo de la necesidad virtud. Aunque la salida de Bermejo le trastoca sus planes, aunque no le viene bien en el sprint final de dos elecciones en las que el PSOE se juega mucho, le aceptó la dimisión al ministro. Las fuentes oficiales la santificaron: «El presidente no toma decisiones en función de intereses electorales, sino en función del buen funcionamiento del Gobierno».

El ministro, por su parte, se portó como era esperable. Nada de arrepentimiento; nada de reconocer errores (que los hay, y no sólo por su afición cinegética); nada de pedir disculpas.

Bermejo atribuye su marcha a la utilización que se está haciendo de su caso para hacer daño a un proyecto que dice seguirá defendiendo desde la bancada socialista, aquélla que le saludó como «torero» cuando aseguró que no dimitiría para «seguir trabajando por España».

Lo peor de este país no es que casi nadie dimita; es que cuando alguien lo hace, lo hace como víctima, por culpa de otros.

Pero hay algo positivo: Bermejo ha descubierto que se puede trabajar por España sin ser ministro, como hace la mayoría de los mortales.Hasta incluso sin ser diputado se puede trabajar por este país y por cualquier proyecto político.

Zapatero ha pagado caro su error, que fue nombrar como ministro de Justicia a un fiscal conocido -incluso por sus propios compañeros- por su incorregible sectarismo.

Esta es la primera vez, desde que gobierna Zapatero, en la que no ha sabido manejar los tiempos, en la que alguien se le rebela sin que él pueda hacer nada por evitarlo.

¿Será este el síntoma del principio del fin de una forma de entender la gobernación del Estado?

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

© Mundinteractivos, S.A.

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