Reggio’s Weblog

‘¡Torero, torero!’, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Política by reggio on 24 febrero, 2009

ASUNTOS INTERNOS

Hace sólo seis días, Mariano Fernández Bermejo fue aplaudido y jaleado por el Grupo Socialista al grito de «¡Torero, torero!» en el Congreso. Los aplausos de los diputados socialistas eran más falsos que un duro de madera. Eran tan falsos que ni siquiera el artista se los creyó. Para entonces, el ministro de Justicia había sentido en su nuca la mirada azul hielo de su jefe, el presidente Zapatero, en el Senado. Bermejo es el primer ministro del Gobierno de Zapatero que dimite por un escándalo y no por razones de reubicación política, como lo hicieron Juan Fernando López Aguilar, José Bono y José Montilla. Fernández Bermejo se había quedado más solo que la una y por eso ha dimitido; o, más bien, le ha dimitido quien estaba en disposición de hacerlo.No por casualidad, el ministro anunció su renuncia precisamente el día en el que el presidente del Gobierno tenía una entrevista en Antena 3. Después de que dirigentes socialistas tan relevantes como Patxi López o José Bono censuraran en público las cacerías de Bermejo y el resto del partido lo hiciera en privado, Zapatero no tenía ni un solo argumento creíble para defender la continuidad de su ministro de Justicia. Y, además, también a él le dan grima las fotos ensangrentadas de los ciervos.

El belicoso dimitido tal vez quiera engañarse presentándose como víctima de una cacería del PP, Mariano Rajoy, EL MUNDO y el oso que saca Pablo Motos en El Hormiguero gritando: «¡Bermejo!, ¡eh, Bermejo!, métete la escopeta por el culo, ¿me oyes?». Se equivocará de medio a medio. Bermejo ha sido víctima de sí mismo, de su insolencia y de sus mejorables modos de tratar con el prójimo.Ha tenido que dejar el Ministerio porque creyó que un ministro podía hacer lo que quisiera y encima presumir de ello. «Claro, pero hombre por Dios ¿cómo no voy a confirmar que cacé en Quintos de Mora?». Si un ministro cree que las fincas del Estado son para su solaz y esparcimiento, estamos perdidos. En su descargo hay que decir que no es el único político que ha cometido este tipo de abusos, aunque, tarde o temprano, todos los que lo han hecho han terminado pagándolo.

El nombramiento de Francisco Caamaño como nuevo ministro de Justicia -un hombre tan tranquilo y sosegado que no perdió los nervios ni siquiera durante la negociación del Estatuto catalán- demuestra que Zapatero ha aprendido la lección. Los ministros-gladiadores son un peligro en tiempos de crisis.

¿Y ahora qué? ¿Qué va a hacer el PP sin Bermejo? Tendrán que pensar en algo, porque, desde que se destapó la cacería, Rajoy no ha hablado de otra cosa. El tema cinegético era fuente inagotable de inspiración para el cachondeo y llegaba con facilidad a la barra de los bares. Zapatero ha arrebatado al PP su principal argumento mitinero y ha proporcionado a los socialistas un balón de oxígeno del que estaban necesitados en la recta final hacia el 1-M. Ya no tendrán que ir por ahí avergonzándose del ministro.Incluso podrán presumir de que ellos sí saben conjugar la palabra dimitir, no como otros…

Ya veremos si contra Bermejo el Partido Popular vivía mejor, porque los sumarios de corrupción siguen instruyéndose y ahora tienen a un ministro menos para echarle la culpa de la cacería.

© Mundinteractivos, S.A.

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