Reggio’s Weblog

Buitres de Estado, de Gregorio Morán en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 21 febrero, 2009

SABATINAS INTEMPESTIVAS

El Estado vuelve y lo traen a rastras los mismos que lo habían echado a patadas. El Estado era un pulpo, un monstruo de mil cabezas cada una con su boca respectiva dedicada a comer los beneficios, inmiscuyéndose en todo, con la única finalidad de arramblar con nuestros legítimos dineros ganados en buena lid, tras mucho sudor y esfuerzo. ¿Se acuerdan? ¿No les viene el recuerdo de aquel payaso alto, de buen decir y ningún pensar, idiota total, que creíamos el presidente más ignorante de la historia de Estados Unidos, y que era conocido en Hollywood y la Casa Blanca como Ronald Reagan? Él pronunció aquellas frases famosas, y digo pronunció, porque era biológicamente imposible que se le hubieran ocurrido a él: “El Estado no tiene un problema. El Estado es el problema”. Luego ocurrió que las gozosas fuerzas del bien universal financiero creyeron que aún se podía ir más lejos, y lograron echar adelante, con flagrante fraude electoral, a un patán y lo hicieron presidente. Y pasó lo que está pasando.

No sé de ningún teórico del Estado que haya sido una buena persona; ni siquiera una persona digna. Quizá sería como una contradicción en los términos, un oxímoron, algo parecido a un verdugo condescendiente o a un fanático comprensivo.

Los dos iconos de la teoría del Estado moderno, Thomas Hobbes y Carl Schmitt, fueron inteligentísimos hijos de perra cuyo cinismo y malas artes llevo años estudiando, sin ningún resultado positivo, fuera de mi perplejidad y cierta acumulación de notas y fichas. Pero hubo un tiempo en que el Estado parecía garante no sólo de la protección entre lobos, sino de aquellos ciudadanos que habían trabajado de por vida y que habían luchado por una sociedad democrática, y que además se sentían orgullosos de ser trabajadores y de estar sindicados, y de votar con cierta regularidad. Eso de lo que tanto nos burlábamos en la época en que ejercimos de arrogantes radicales. El Estado de bienestar.

En nuestro ridículo desdén hacia el Estado aquel del bienestar había dos elementos que hoy en día nos parecen sacados de la mística más que de la sociología. La condición ética del voto, es decir, que votar no sólo era un gesto ritual, sino un ejercicio de ciudadanía que debía interpretarse como la prueba de nuestra confianza en los políticos que nos representaban. Y el otro, la apreciación de que la gente, puesta en condiciones benévolas de vida, es de natural honrada y solidaria. Hoy, con sólo enunciarlo, parece que nos estamos descojonando de nosotros mismos. Pero es así, y así lo creíamos. Y así nos fue.

Las bondades intrínsecas de aquel Estado de bienestar se fueron al carajo porque el voto se hizo cautivo, interesado y corrupto. Y la gente, de natural, tiende a los bajos instintos. Si a esto añadimos el que los dirigentes de antaño, que tanto denunciábamos, semejan valerosos defensores del ideal frente a la especie de los Berlusconi de ahora, tendremos un panorama como para ir de balnearios. Después de la persistente destrucción del Estado de bienestar de aquellos estadistas conservadores que lo odiaban, y con los que nosotros colaboramos aportando nuestra irresponsabilidad, ahora estamos ante el Estado instrumental en su sentido más estricto. Hemos vuelto a la práctica del Estado antiguo, que se caracterizaba por ser implacable con los débiles y benévolo con los poderosos.

Bastaría un ejemplo. Considero a Berlusconi la representación genuina de esta nueva utilización corsaria del Estado. Habría que buscar entre las ex repúblicas soviéticas para tratar de hallar un golfo, canalla y desvergonzado como Berlusconi -formado, conviene no olvidarlo, en la escuela del socialismo utilitario italiano del difunto Bettino Craxi, experto corruptor de mayores-. Pues bien, tenemos a un concentrado de la más corrupta politiquería, que de pronto aprovecha una oportunidad para mostrarse ante la sociedad como un defensor de supuestos valores trascendentes; la vida, por ejemplo. La ópera bufa escrita por Berlusconi a propósito del drama trágico de Eluana Englaro no hubiera podido superarla ni escribiéndola Dario Fo. Un delincuente veterano, en este caso jefe del Gobierno, trata de impedir el cumplimiento del principio más digno de la cultura occidental desde Homero, La Ilíada, el llanto de Príamo y el cadáver de Patroclo. La piedad. Piedad para una enferma terminal, para sus padres, para quienes realmente han demostrado durante años lo que es amar a alguien; sufrir con él. Y resulta que ese delincuente de Estado es capaz de acaudillar una cruzada contra la piedad y a favor del sufrimiento… de los otros.

En pleno proceso de desmantelamiento del Estado de bienestar, habiendo sido recuperado el instrumento por quienes lo detestaban, acaba convirtiéndose en un yunque para aplastar a los débiles. Habría que remontarse a varias décadas atrás para encontrar tantos casos de flagrante injusticia practicada por unos jueces arrogantes y unos fiscales desvergonzados, cuyo modelo podría ser el ministro Bermejo, un chulo con treinta años de ejercicio, cazador furtivo de la carrera fiscal y bombero pirómano honorario del Estado. Estoy seguro de que el señor Carlos Valle, juez de instrucción del 14 de Madrid, habrá tenido un buen fin de año cuando enchironó a los dos hermanos que robaron una pizza y se pusieron a comerla en el parque hasta que llegó la policía. Los metió en la cárcel el mismo día 28 de diciembre y allí estaban aún a finales de enero con una posibilidad de condena de hasta cinco años. ¿Y la sordomuda de Jaén? Castigada con prisión, indemnización y alejamiento, por haberle dado una hostia a su hijo, que de seguro se merecía una manta de ellas. La denunció un profesor del niño.

Otro buitre de Estado, en este caso de un colegio religioso de Oviedo -concertado, por supuesto- fue el que denunció a los abuelos de Daniel, el niño “gordín, pero sano como un coral”, y al que dediqué ya un artículo en la primavera del 2007. Porque el asunto sigue, la juez doña Piedad Liébana, que ya es sarcasmo que se llame Piedad y que tenga el apellido toponímico de un lugar para piadosos como Liébana, ha decidido hace poco más de una semana que “los abuelos no garantizan una dieta adecuada” al chaval, y que por tanto Daniel deberá seguir internado -es decir, recluido- en un centro de menores; esos magníficos hoteles para muchachos que acaba de denunciar el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, y de los que apenas si hemos dicho nada.

El delito cometido por los dos ancianos abuelos que se tuvieron que hacer cargo de Daniel es el de consentirle comer todo lo que le gusta, y así, y a los diez años, el niño llegó a los cien kilos. Por más que tenga mis dudas sobre la exactitud de las básculas judiciales, lo cierto es que el chaval estaba muy gordo. Pero yo pregunto, ¿que un niño esté sobresaturado de pasteles, chucherías y comida basura es suficiente para que le encierren durante toda la semana, con el único derecho de visitar a sus abuelos los sábados por la tarde y volver a ser recluido el domingo? ¿Nos hemos vuelto locos, o lo que es peor, estúpidos? Si Daniel el gordín estuviera flaco, porque sus abuelos no pudieran pagar la hipoteca ni alimentarse ellos, nadie les hubiera echado una mano y con toda seguridad el profesor del colegio de Oviedo que les denunció no le hubiera concedido una beca al chaval para que siguiera el curso y se alimentara. Porque la pobreza no la cubren los buitres del Estado. La directora del Instituto Asturiano de Atención Social a la Infancia, inequívocamente afincada en la izquierda, señaló que “los abuelos violaban el derecho a la salud del pequeño”. ¡Violar el derecho a la salud del pequeño! Y entonces castigan al niño y a los abuelos para que se mantenga el principio de salud. ¿A qué llamará salud esta funcionaria digital?

Las características del buitre, no necesariamente de Estado, son las de un carnívoro. Para evitar que se dedique a piezas grandes, los gobiernos, con un criterio muy ecológico, han decidido suministrarle piezas pequeñas para que no perturbe el equilibrio social.

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Después de la crisis, de Manuel Castells en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 21 febrero, 2009

OBSERVATORIO GLOBAL

Vivimos en una peligrosa fantasía. A saber, que esto es un mal trago, pero que en unos meses o máximo un año la crisis económica habrá pasado y todo volverá a ser como antes. Pues no. Nunca volverá a ser como antes. Técnicamente hablando, la expansión capitalista global reciente se ha debido a tres factores interrelacionados de los que ninguno funciona ahora. Primero, la demanda ha inducido dos tercios del crecimiento del PIB. Segundo, esta demanda ha sido posible por crédito fácil de instituciones financieras con escasa supervisión. Tercero, la rápida expansión de la demanda y el incremento salarial no han suscitado presiones inflacionistas porque el aumento de la productividad es resultante del cambio tecnológico y organizativo de la “nueva economía”.

El potencial de innovación tecnológica aún existe, pero como se ha secado el caudal de capital riesgo ya no se traduce en proyectos emprendedores ypor tanto los incrementos de productividad pasan por eliminar empleo en lugar de resultar del aumento de eficiencia. El crédito a particulares y empresas ha caído en picado porque el sistema financiero global, en el que estamos todos aunque sigamos proclamando las bondades de nuestro propio sistema financiero, está en situación de quiebra. Sin la ayuda de los gobiernos, las bancarrotas se producirían en cadena, en España también, por la interpenetración entre nuestra banca y la banca internacional (por ejemplo, a través de Morgan Stanley, de Citigroup o de ING Barings). Por consiguiente, las ayudas públicas se quedan empantanadas en los bancos, que se protegen acumulando reservas, y sólo llegan a los inversores y consumidores con cuentagotas. Unas gotas que no bastan para crear empleo ni pagar salarios. Y por tanto, con un 20% de paro y los salarios congelados no hay forma de sostener la demanda, cae el consumo y se seca la principal fuente de crecimiento económico de la última década.

Y como el mundo se ha hecho global, lo que sumaba de un país a otro ahora resta de un país a otro. No es el fin del mundo, pero es el fin del consumo. No habrá que apretarse el cinturón, porque estaremos tan escuálidos que los cinturones que tenemos se nos caerán de grandes. Esto no es una predicción, sino pura constatación de los datos actuales. Estamos cambiando de modelo económico y por tanto social.

No es que salgamos del capitalismo, sino de la forma de capitalismo global que ha caracterizado el mundo en los últimos veinticinco años. Un modelo triunfante, de idolatría de un mercado al que se le suponía un automatismo benevolente de creación y reparto de riqueza y, de paso, garante de la libertad individual, conectando países a lo largo de su marcha triunfal en todo el planeta, obviando gobiernos y desoyendo reguladores, propulsado por una revolución tecnológica también teñida con tintes libertarios. Vanidad y todo vanidad. Ha bastado una crisis inmobiliaria vinculada a una crisis hipotecaria para que todo el castillo de naipes construido a partir de derivados financieros desintegrara el casino global en el que nos habíamos montado. Y en unos meses, los más arrogantes banqueros, corredores de bolsa y ejecutivos de multinacionales han suplicado a los gobiernos una intervención de una magnitud sin precedentes, so pena de quebrar sus empresas. Incluso han pasado por todas las humillaciones necesarias para salir del atolladero. Y esto no hace más que empezar, porque el agujero financiero es de tal calado que serán necesarias nuevas inyecciones de fondos en los próximos meses. No debería la izquierda regocijarse por esta hecatombe potencial del capitalismo financiero.

La última vez que se produjo una crisis de esta magnitud las consecuencias políticas fueron el nazismo, el fascismo y una atroz guerra mundial. La historia no se repite y todo depende de lo que hagan gobiernos, empresas y ciudadanos en los próximos meses. Pero habrá que andar con mucho cuidadito de no caer en la demagogia en la que han caído los republicanos en Estados Unidos intentando bloquear el plan de Obama so pretexto de que crea déficit. Una verdadera desvergüenza después de que la administración republicana, que heredó un país con superávit, acumulara un billón de dólares de déficit en tan sólo ocho años… Entonces, ¿qué hacer? Las medidas actuales son actuaciones de emergencia para evitar el colapso. Pero a partir de ahí habrá que ir configurando otro futuro, más estable, fundado en otro estilo de capitalismo en el que el sistema financiero ocupe un papel de apoyo y no de motor. Y en el que el cálculo del crecimiento incluya una contabilidad ecológica y social no sólo monetaria. En donde la regulación de la economía esté en manos de una administración transparente y participativa en la que los ciudadanos puedan depositar la confianza que ahora han perdido en relación con sus bancos. Esta semana el principal semanario de Estados Unidos, Newsweek,titulaba su portada con un provocador “Ahora somos todos socialistas”. Tampoco es eso, porque el socialismo real fue todavía más destructor e inestable y los socialistas pragmáticos en el poder en Europa también se montaron alegremente en el desenfreno financiero y en la creencia ideológica en un mercado milagrero. Eso sí, con Estado de bienestar y redistribución de riqueza por vía fiscal.

Pero ese modelo tampoco puede funcionar, porque no se acumula suficiente capital para subvencionar un paro del 20% o más durante un periodo indefinido. Y el endeudamiento público para financiar el colchón anticrisis se hará insostenible. De hecho, la Comisión Europea ya está expedientando a España por superar ampliamente los límites permisibles de endeudamiento. De modo que sabemos de dónde salimos pero no adónde vamos. Lo único seguro es que su consumo de bienes y servicios bajará y su tiempo para vivir aumentará. A condición de que no se haya olvidado de vivir y no le atenace la angustia de cómo salir del entramado de deuda en el que perdió sus mejores años. Después de la crisis económica, la esperanza de una nueva cultura.

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Cuando la crisis llama a la puerta, el soberanismo se esconde en el armario, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 21 febrero, 2009

De la Gran Depresión de 1929 surgió un principio existencial de gran regusto literario, una verdad profunda que sólo el whisky puede anestesiar: “Cuando la pobreza llama a la puerta, el amor salta por la ventana”. De la Incierta Depresión del 2009 aún es pronto para sacar conclusiones, pero en el País Vasco comienza a esbozarse un paradigma de cierto valor político, un interesante aviso para navegantes: “Cuando la crisis llama a la puerta, el soberanismo se esconde en el armario”.

Efectivamente, los gobernantes vascos han decidido guardar la pancarta del “derecho a decidir” en el armario del palacio de Ajuria Enea y en la bodega del batzoki, allá, en el patio de atrás, junto con la sidra y el chacolí. El maximalismo se ha agazapado para no asustar a la gente en tiempos de turbación y ansiedad económica.

Tiempos que también han llegado al País Vasco, con su gran tradición industrial a cuestas y su menor dependencia del negocio inmobiliario (por falta de espacio en la costa cantábrica y en los verdes valles, más que por falta de ganas). Resumiendo: los políticos vascos también tienen miedo al miedo.

Esa es la gran novedad de una de las campañas electorales en apariencia más tranquilas desde la restauración de la democracia en 1977. (Reina la serenidad, aparentemente. Conviene subrayar el adverbio, porque bajo la tranquilidad casi suiza que estos días se respira en Euskadi late el serio temor a que ETA quiera participar en los comicios con un asesinato, como en las legislativas del 9 de marzo del 2008, en las que el ex concejal socialista Isaías Carrasco fue tiroteado en Mondragón durante el sábado de reflexión).

Las referencias al soberanismo han desaparecido de manera radical en el discurso del Partido Nacionalista Vasco, tras una legislatura fuertemente caracterizada por el intento de someter el derecho de autodeterminación a consulta popular. (Intento frustrado por el Tribunal Constitucional español y recurrido por el Gobierno vasco ante el Tribunal de Estrasburgo. Recurso que, a su vez, llegó con gran discreción a la bella ciudad alsaciana, No hay foto alguna de los líderes vascos protagonizando el evento).

Que el PNV se haya olvidado del “derecho a decidir” es una novedad a medias, si tenemos en cuenta que la mitad del partido profesa el autonomismo bizkaitarra y juzga una auténtica temeridad la política gestual llevada a cabo estos últimos cuatro años por el lehendakari Juan José Ibarretxe. Por consiguiente, el dato más novedoso y significativo de la campaña es que sea el propio Ibarretxe, alavés de Llodio que aprendió euskera en la edad madura, quien haya decidido archivarse a sí mismo.

El PNV afronta las elecciones apoyado en aquella vieja máxima ignaciana tan grata al sentido común: “En tiempo de turbación no hacer mudanza”. Además de fama de tozudo y de abertzale renacido, Ibarretxe tiene registro de buen gestor (administró con tiento la presidencia Ardanza y Arzalluz siempre le consideró un tecnócrata). Otro sí: la vicelehendakari Idoia Zenarruzabeitia, auténtica virgen del puño, ha reducido la deuda al 1% del PIB vasco, de manera que hay caja. Hay margen y posibilidad para un discurso que podría resumirse así: “Ya que fuera hace mucho frío, no vamos a jugar a ser Islandia, pero que todo el mundo sepa que tenemos mejores reservas y conservas que los españoles”.

Y el adversario se llama López. (López a secas, nada de Patxi, según el PNV). Cae simpático, suscita poco rechazo, pero no acabó la carrera, ni ha sido concejal, ni ha gestionado jamás empresa o cooperativa alguna. Su única profesión es la política. Como Zapatero.

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Corrupción y cacerías, graves o nimias… según cada cual, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Política by reggio on 21 febrero, 2009

LA POLEMICA NACIONAL: BERMEJO Y GARZON, ENTRE EXCURSIONES CINEGETICAS Y TRAMAS CORRUPTAS

La expresión «cortina de humo» ha abundado a lo largo de una semana informativa que ha vuelto a centrarse en dos asuntos -la investigación judicial sobre una trama de corrupción y la afición a la caza del ministro y del juez, con la guinda de la falta de licencia-, pero los medios discrepan en torno a cuál de los dos es más cortina.

Ya saben: unos aprovechados en un tercer plano del PP y un par de trajes regalados (o no); una chiquillada de cacería con un pequeño olvido jurídico (la obligatoriedad de la licencia), cosa que para un ministro de Justicia es de lo más normal. Así se minimizan, desde -respectivamente- la derecha y la izquierda, las noticias negativas que les llueven desde el lado opuesto.

Juan José Millás, en El País, comentaba la desconcertante ristra de noticias y contradicciones de estos días: «Hay épocas en las que la realidad se comporta como los prospectos médicos, donde lo que es bueno para el dolor de cabeza provoca cefaleas, lo que quita los espasmos produce temblores y lo que alivia la colitis promueve descomposición. Al final no sabe uno si tragarse la pastilla o convivir con el dolor». Pero… ¿es la realidad la que se comporta así, o son los periódicos?

Otro columnista del mismo diario, Josep Ramoneda, tronaba: «La maniobra de distracción de los problemas de corrupción del entorno del PP se convierte en una ayuda al Gobierno para que se hable poco de la huelga de los jueces». ¡Caramba!, se dice uno. ¿Podrá de verdad Ramoneda meterse con su propio periódico? Pues no, claro: para él, el autor de «la maniobra de distracción» es…el PP, naturalmente.

Está claro que no todos lo ven así. Carlos Herrera, bajo el título El escándalo Camps, escribía con sorna en ABC: «Hay que demostrarlo todavía, pero en medios bien informados por la Fiscalía se da por cierto que a Francisco Javier Camps Ortiz le han regalado tres trajes. Lo estoy escribiendo y se me están poniendo los pelos de punta».

No se lo tomaba tan a chacota El Periódico en su editorial: la comparecencia de Camps «aumentó la densidad de la cortina de humo con la que el PP quiere ocultar el fondo del asunto que impregna las portadas de los diarios: la trama de corrupción descubierta en los aledaños del partido», afirmaba.

El problema es que los perfiles de esa corrupción siguen siendo bastante vagos, con ese secreto del sumario tercamente mantenido (decía Federico Jiménez Losantos, en la Cope, que el despliegue judicial se estaba preparando de cara a las elecciones europeas, pero que se ha adelantado porque acuciaban las encuestas de las gallegas), mientras que cada detalle de las cacerías de Bermejo ha sido ya confirmado.

José Blanco, vicesecretario general del PSOE, hacía oír ayer su voz en todas las emisoras de radio: lo de Bermejo es un «mal ejemplo», pero no debería ser considerado «lo más importante» ni servir para un malicioso desvío de la atención lejos de «la trama de corrupción en torno al PP».

Dentro de la conocida capacidad dialéctica de Blanco, llamaba la atención su empleo de esa expresión, «en torno al PP», porque evita hablar de «corrupción en el PP» o «del PP». Curioso. Claro que se seguía esperando, al cabo de tres semanas, la imputación de algún dirigente del partido o algún indicio de financiación ilegal del mismo. Horas más tarde llegaba la noticia de la hospitalización de Garzón por una fuerte subida de tensión.

© Mundinteractivos, S.A.

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Camps y los 10 mandamientos, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Política by reggio on 21 febrero, 2009

ASUNTOS INTERNOS

El doctor Kent M. Keith es un moralista que goza de gran éxito en Estados Unidos. Su misión en la vida es ayudar a las personas a encontrar un significado a su existencia y llegar a la felicidad en un mundo de locos. Keith se ha tomado tan en serio su misión que incluso ha acuñado sus propios Diez Mandamientos paradójicos. Los escribió cuando tenía 19 años y se han hecho tan famosos que incluso la Madre Teresa de Calcuta los tenía colgados en la pared de su celda. Do it Anyway -hazlo de todas formas- es el libro que resume su pensamiento.

El doctor Keith nunca lo sabrá, pero sus mandamientos paradójicos han aliviado el íntimo dolor del presidente valenciano, Francisco Camps, a quien esta semana le han clavado un puñal en el segundo espacio intercostal de su liderazgo político. El presidente valenciano leyó ante las Cortes los diez mandamientos paradójicos de Keith como testimonio de su sufrimiento.

Ahí van tres de estos mandamientos sólo como muestra. «Si eres bueno, la gente te tachará de individualista o beato. A pesar de todo, sé bueno». «Si triunfas, te ganarás falsos amigos y enemigos de verdad. A pesar de todo, procura triunfar». «Da al mundo lo mejor de ti y el mundo te pateará los dientes. A pesar de todo, da al mundo lo mejor de ti». El mandamiento paradójico número 11 de Camps es tener un problema con sus trajes, cuando los trajes -y las camisas- más famosos de la política española eran los de su antecesor, mentor y enemigo íntimo, Eduardo Zaplana.Quién lo iba a decir. Tantos años buscando al sastre de Zaplana y al final ha terminado apareciendo el de Camps.

El intenso padecimiento que denotan los diez mandamientos de Keith o los versos de Bertolt Brecht recitados en público por el presidente valenciano parece a todas luces excesivo. La acusación contra él no sólo es endeble, sino que resulta hasta ridícula.Por cosas mucho más graves, Carlos Fabra no ha dado explicaciones ni ha recitado un sólo poema, sea épico o lírico.

Si, como parece, desde el punto de vista penal el asunto de los trajes se desinflará más temprano que tarde, ¿a qué viene tanto drama? Seguramente a que Camps era el niño bonito del PP, el barón más protegido por la dirección, el ojito derecho de Javier Arenas. La mancha ha caído en la chaqueta de quien estaba llamado a más altos destinos políticos. De ahí la convulsión interna provocada por un asunto menor. Camps podrá seguir gobernando la Comunidad Valenciana con mayoría absoluta, pero algo se ha roto en el espejo de su futuro. Camps tiene toda la pinta de ser un político honrado, aunque no le darán un premio por elegir bien a sus amistades. Por lo menos Alvaro el Bigotes le ha salido rana.

© Mundinteractivos, S.A.

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Apagar el televisor, de Manuel Hidalgo en El Mundo

Posted in Derechos, Medios by reggio on 21 febrero, 2009

LA BALSA DE LA MEDUSA

Ayer, a las tres, sintonicé el Telediario de La 1, apareció la presentadora, comenzó a hablar del asesinato de Marta del Castillo y apagué el televisor. Me niego.

Pero me afirmo: es preciso evitar que la televisión pública se contamine más de la pestilencia de las televisiones privadas.Es preciso reconstruir y fortificar una televisión pública que responda plenamente a criterios políticos, culturales, cívicos y morales responsables y útiles para evitar el naufragio de la sociedad. Su ahogamiento en un cenagal.

Puede que no le interese a nadie, pero digo: si Zapatero y el Parlamento no reconducen el rumbo de la televisión pública, no votaré al PSOE en las próximas elecciones. No votaré a nadie. Me abstendré activamente. No tiene sentido añadir tu voto a una cazuela donde humea el caldo de una devastación del criterio y de una inmensa aniquilación de las ideas. El fundamento de la democracia está en peligro.

Nunca en la Historia se ha dispuesto de un medio tan vigoroso para formalizar el fin de la ignorancia de amplias capas de la población, para caminar hacia la igualdad, la dignidad y la ilustración, y nunca se ha utilizado un instrumento con tales posibilidades para hundir todavía más en la miseria a la gente que chapotea en ella. Hablo, claro, de la televisión.

¿Elitista? Todo lo contrario, al menos en cierto aspecto. Las minorías tienen recursos. El llamado profesional urbano con formación académica se salva (de momento). Tal vez mete sus narices y sus vísceras unos minutos en el pozo negro, se pega un revolcón y se sale. Indignado, un poco hipócrita, sí. Pero no es consciente de hasta qué punto ese vertedero móvil se está llevando por delante pueblos y barrios enteros. Ancianos, amas de casa, jubilados, chicos y chicas -del antiguo campesinado y clase obrera-, que alimentan sus aspiraciones protagónicas con los antimodelos de ese detritus y en carencia de educación. Estamos echando a los leones a una mayoría de la población. Los supervivientes se devorarán entre ellos y vendrán a por todos con un demagogo populista al frente.

Hace 20 años, aproximadamente, llegó aquí una televisión que no conocíamos. Ha contagiado a la televisión pública, a las otras televisiones, a los periódicos y a los digitales. La peste se extiende. El país donde prosperó esa televisión está roto, desventrado, desencuadernado. El magnate de esa televisión es su Presidente.¿No es un aviso?

El siglo XX conoció los campos de exterminio y los gulags. Ahora, en nombre del mercado, del ocio, del negocio y de la libertad de expresión prosperan coloristas prisiones catódicas con alambradas rosas y negras. ¿Libertad de expresión? ¿Quién va a expresar qué cosa si está inundado de emociones y famélico de ideas? ¿De verdad vamos a discutir sobre la cadena perpetua?

Las televisiones programan sus contenidos. Obvio. En sus contenidos abundan los delincuentes, los corruptos, los charlatanes, los frívolos, los buscavidas, las busconas y los asesinos. No tengo más espacio para explicarme, pero ya está dicho.

© Mundinteractivos, S.A.

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23-F: recuerdos y preguntas, de Antonio Elorza en El País

Posted in Historia, Memoria, Política by reggio on 21 febrero, 2009

Me encontraba hablando por teléfono con Fernando Claudín para organizar unas conferencias conmemorativas del 50º aniversario de la Segunda República cuando llegó la noticia de la dimisión de Adolfo Suárez. “Ruido de sables”, sentenció. También estaba al teléfono, ahora preparando la edición de un libro, cuando a ambos lados de la línea retumbaron los disparos en el Congreso. “¡Policías malos que no dejan trabajar a los aitás!”, dictaminó mi hijo de cuatro años. En las horas que siguieron, atendí la consigna del partido, pronto por fortuna anulada, de concentrarnos en las inmediaciones de las Cortes. Los círculos protectores de grises nos relegaban a la plazuela de Goya, junto al Prado. Horas después, la Policía Municipal anunció que unas fuerzas de la Brunete venían para liberar a los diputados. Un amigo me contó el fin del episodio. En realidad, quien llegaba era Pardo Zancada para reforzar a Tejero. El grupo de concentrados le saludó con los gritos de “¡Democracia, sí; dictadura, no!”. Nuevo caos de consignas por la mañana: primero, atrincherarse en las Facultades; luego abandonarlas para no provocar.

Un cierto grado de confusión alcanzó en esa jornada a todos los niveles de la sociedad, del poder político y de los mandos militares, incluidos los golpistas, que acabaron atrapados en su propia tela de araña. Es el clima reflejado en la dignísima miniserie de TVE. La única objeción reside en el hecho de que sea la televisión del Estado la que difunde una versión tan cerrada del episodio, con el Rey como protagonista inmaculado, cuando hay puntos oscuros aún por dilucidar. El fondo de la cuestión parece claro: la opción constitucionalista del monarca y sus gestiones para obtener la obediencia de unos jefes militares partidarios del “golpe de timón”; la lealtad de algunos, como Fernández Campo y Gabeiras; la voluntad golpista de Miláns o de Tejero; la felonía de Armada. La combinatoria de las actuaciones es, sin embargo, más compleja.

Escuché al Rey su narración de los hechos con ocasión de una cena en casa de Jaime Sartorius, allá por julio de 1988, y una vez que ya tenemos una versión oficial, resulta imprescindible destacar algunas diferencias. Así, la conciencia del riesgo asumido por el monarca. El príncipe Felipe le pregunta: “¿Qué pasa, papá?”. Y él responde: “Nada, hijo; he dado una patada a la Corona, está en el aire y ya veremos donde cae”. Más importante es la observación hecha por la Reina al conocer la ocupación del Congreso: “¡Esto es cosa de Alfonso!”. Consecuencia: tajante rechazo a cualquier intento de Armada para acudir a la Zarzuela y advertencia a Gabeiras de que no delegase nada en su segundo, protagonista en todo momento de la narración regia. Hay, pues, un hilo conductor de las relaciones entre Armada y el Rey que la serie no aborda suficientemente. Todo indica que Armada participa en ese “ruido de sables” de que hablaba Claudín y que dio en tierra con Suárez, quien para nada quería al futuro golpista en el Estado Mayor. Nada sabemos de su larga conversación con el Rey diez días antes del 23-F. Resulta verosímil que el Rey prefiriera tenerle cerca como hombre de confianza en tiempo de inseguridad y que reaccionara al sospechar su intervención en la trama, dejándole claro que no secundaba el golpe.

Tampoco cabe descartar que siguiera pensando en utilizarle en último extremo, y ahí está el visto bueno dado para presentarse en las Cortes. En la miniserie es Gabeiras quien lo otorga, pero el general contó años después que la autorización previa fue del Rey, cosa lógica, para convencer a Tejero de que depusiera su actitud. Sólo que a esas alturas estaba bien probado que Armada jugaba su propio juego golpista. Difícilmente don Juan Carlos podía ignorarlo. Culminando una labor iniciada tiempo atrás, más de sierpe que de elefante, iría a proponer a los diputados presos su gobierno de salvación nacional. Tejero reventó el intento. El resto es bien conocido. Debilitada ya por la presión del monarca sobre los capitanes generales y por los propios celos entre estos, la baza de espadas había fracasado. Una hora más tarde, el Rey aclaró todo con su comunicado constitucionalista en televisión. La imagen jugó así un papel sustancial, desde la providencial cámara que transmitió el tejerazo e invalidó todo intento de presentar aquel ejercicio de barbarie como un acto de salvación de la patria. La última batalla de la guerra civil se había perdido para los sublevados, entre la traición y el esperpento.

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¿Quién pagará la crisis?, de Sami Naïr en El País

Posted in Economía by reggio on 21 febrero, 2009

¿Quién pagará las consecuencias de la crisis? No es una pregunta abstracta, sino central. Conocemos a los culpables de la crisis: mercados financieros ultraespeculativos en los que manipuladores sin escrúpulos y accionistas codiciosos invierten con frecuencia, banqueros sospechosos, que son minoría en el oficio pero que le causan un gran daño, un sistema monetario desconectado de la actividad productiva, etc. Quienes tenían un sentido mínimamente realista de la economía sabían desde hacía tiempo que este sistema iba a reventar. ¿Pero quién les escuchó? Ya se anuncia en todo el mundo uno de los mayores signos del paso de la recesión a la depresión: el aumento de las reivindicaciones salariales y de la pobreza. ¿Qué hacer con este sistema que ha provocado el caos, después de haber pretendido ser en estos últimos decenios el mejor y el único? Hay varias propuestas y una tendencia de fondo que se perfila.

De acuerdo con estas propuestas, unos dicen que hay que restablecer el vínculo entre la producción y los mercados financieros para evitar las huidas especulativas. Son los de la escuela de la racionalización y del buen sentido. Otros creen que esta crisis pasará rápidamente pero que hay que aprovechar el momento para instaurar reglas éticas con el fin de perseguir a los tramposos. Estos pertenecen a la escuela de los ingenuos. Otros, más numerosos y más rigurosos, llaman a instaurar reglas draconianas para encuadrar el mercado y proteger el interés general. Están, por último, quienes defienden dos posiciones simétricas pero totalmente opuestas. Por un lado, los que dicen que la crisis es debida al intervencionismo estatal. Éste es el punto de vista surrealista de algunos banqueros y de los herederos de Margaret Thatcher. Y, por el otro, los que sostienen que el sistema capitalista ha fallecido de muerte natural, y que hace falta una salida hacia un nuevo sistema económico, ecológico y duradero.

Estas posturas diversas pueden coincidir y mezclarse a veces, aunque definen bien el campo de posibilidades actual. La única certeza que tenemos es que no sabemos adónde vamos, y que las elites políticas se muestran incapaces de hacer otra cosa que no sea gobernar a ojo. Impotencia tanto más angustiosa en cuanto la actual tendencia de fondo prepara un cruel porvenir para los más débiles. Porque el dinero que reparte el Estado en forma de recapitalización de los bancos aparentemente no sirve para atajar la crisis. Los bancos no dan préstamos ni a las pequeñas ni a las medianas empresas, las cuales podrían crear empleos, ni a los particulares, quienes podrían relanzar la máquina productiva con el consumo. De ahí a suponer que aquéllos se sirven en realidad del dinero de los contribuyentes para reflotar sus propias capacidades competenciales, sólo hay un paso…

Naturalmente la única manera de evitar esta cínica manipulación sería que, a cambio de su ayuda, el Estado pidiera estar en los consejos de administración de estas instituciones para controlar el uso del dinero prestado. E incluso, en el caso de los bancos y las agencias más vulnerables, nacionalizarlas, perspectiva que muchos se plantean seriamente en EE UU y Reino Unido.

Los mercados financieros, que son los responsables de la crisis, quieren, sin embargo, una mayor “flexibilidad ” del mercado laboral, lo que ante todo significa el derecho a contratar y despedir a su gusto, luego recortar los derechos sociales, y finalmente bajar los salarios en un contexto de escasez de empleo y de fuerte competencia entre los asalariados. En definitiva, las recetas ultraliberales de la escuela de Milton Friedman que prevalecían bajo el régimen de Pinochet, y que existen hoy en muchos sectores de actividad en China. Naturalmente, semejante terapia lleva inevitablemente a la explosión social. La Organización Internacional del Trabajo prevé en su último informe, cerca de 240 millones de desempleados en 2009, es decir, 51 millones más que en 2007, lo que llevará a un incremento de la pobreza. El mismo informe sostiene que España será la más afectada en Europa, ya que su tasa de desempleo podría pasar del 11,3 % a más del 16 %.

Es probable que estemos en el ojo del huracán, pero lo peor está aún por llegar. ¿Cuánto tiempo durará esto? Nadie lo sabe. La reunión del G20 prevista en Londres a principios de abril debería ofrecer pistas sobre los caminos a seguir. Pero está claro que no se podrá salir de la crisis sólo en detrimento de las clases asalariadas. Lo que es seguro, en cambio, es que si los gobiernos, a expensas del interés general, toman de manera conjunta y coordinada las decisiones impuestas a regañadientes, las calles se llenarán de manifestantes y eso, sea cual sea el resultado de las elecciones.

Traducción de M. Sampons.

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¿Quién es marroquí?, de Abdellah Taia en El País

Posted in Cultura, Derechos, Internacional, Libertades, Política by reggio on 21 febrero, 2009

Tras incluirlos en el programa de su próxima edición, el prestigioso Festival de Cartagena acaba de excluir a Nadia Yasín, hija del jeque Yasín, líder del movimiento islamista Al Adl wal Ihsan, y a Ali Lmrabet, periodista exiliado en España. Ninguno de los dos participará, pues, en los debates sobre Marruecos y su producción literaria e intelectual que tendrán lugar en tal ocasión. Como respuesta a tan inaceptable e incomprensible censura, Lola López Mondéjar, organizadora de los debates, ha dimitido del festival. Si escribo este texto es para apoyar su decisión y para anunciar mi retirada del Festival de Cartagena.

Lo menos que puedo decir es que estoy furioso. Y perplejo. Nunca hubiera creído posible semejante censura en un país democrático. Claro que 2009 es oficialmente el año de Marruecos en España. Pero de ahí a que un gran festival como el de Cartagena ceda a las presiones… ¿Y de quién, exactamente? ¿De las autoridades marroquíes? ¿De la Embajada de Marruecos en Madrid? ¿Y por qué?

En su defensa, el director del festival declaró la semana pasada en EL PAÍS que yo, Abdellah Taia, de 35 años, escritor y primer marroquí en asumir públicamente su homosexualidad, participaría según lo previsto y hablaría libremente de todo, incluyendo mi sexualidad.

¿Qué quiere decir todo esto? ¿Que el homosexual marroquí es bienvenido en España, pero no una mujer perteneciente a un movimiento islamista ni un periodista que ha tenido grandes problemas con las autoridades marroquíes? No puedo aceptarlo. No puedo dejar que me manejen así. No quiero que me concedan la palabra en detrimento de otros marroquíes. Si hablé de mi homosexualidad en Marruecos fue por una necesidad interior (y no necesité autorización ni bendición alguna). Fue, antes que nada, un combate por el acceso a la individualidad, y no solamente por mí.

Lo que echamos terriblemente de menos en Marruecos y nos impide avanzar, liberarnos, son, entre otras cosas, los debates contradictorios. Me refiero a los reales, no a esos debates para la galería que pretenden dar una falsa imagen de progreso y modernidad. Desgraciadamente, pese al excelente trabajo de algunos medios de comunicación (Tel Quel, Le Journal Hebdo, determinadas emisoras de radio, etcétera), este tipo de debate, cuando lo hay, no llega a todos los marroquíes. Y la decisión del Festival de Cartagena no va a contribuir a cambiar las cosas. Por otra parte, se trata de una decisión extraña. Nadia Yasín y Ali Lmrabet se expresan regularmente en los diarios marroquíes. ¿Por qué apartarlos ahora? Misterio. ¿Son menos marroquíes que yo? ¿Menos fashion, tal vez? ¿Más “peligrosos”?

En Marruecos no es fácil tomar la palabra. Sé de lo que hablo. Crecí en Salé, frente a Rabat, la capital, en una familia pobre y en la sumisión y el aislamiento totales. Era como si Marruecos tampoco me perteneciese a mí. Como si la sociedad marroquí no existiese. Nunca me enseñaron a hablar. Me dijeron que me callase: en eso consistía la buena educación. Día tras día, año tras año, me repetían que las paredes tienen oídos. Que nosotros somos los pobres. Eternamente. Me transmitieron una visión demasiado simplista de la religión. El verdadero credo era el miedo. Miedo para toda la vida. Miedo para no salir nunca de la miseria ni de la ignorancia. Ese miedo que paraliza, mata y te prepara para la autodestrucción o el extremismo.

En Marruecos hablar es un lujo. Aquellos que pueden, tienen la responsabilidad de hacerlo por los demás, la responsabilidad de denunciar, de abrir el debate. Sorprender, provocar… Sólo así se puede cambiar el mundo y obtener derechos; ser dueño de uno mismo por fin.

En Marruecos oía a menudo cómo anatemizaban a éste o aquél por una supuesta traición al país y a sus ideales. Solía oír este tipo de frases: “No es marroquí. Nunca lo fue y nunca lo será”. Hoy se oyen también, y cada vez más, frases como ésta: “No es musulmán, no es un buen musulmán”. ¿Un impío, entonces? Desgraciadamente, ciertos intelectuales y artistas profieren también estas peligrosas negaciones que desvían la atención de los verdaderos problemas y no ayudan al marroquí a levantarse para gritar, para existir.

En mayo de 2007 oí esos mismos juicios escandalosos referidos a dos hermanos que cometieron un doble atentado suicida en Casablanca. Tras vagar durante casi dos días por las calles, saltaron por los aires no muy lejos del consulado norteamericano. No mataron a nadie. Sólo a sí mismos. En el colmo de la desesperanza en la que vive desde hace demasiado tiempo la juventud marroquí. Fue un grito desde el corazón, desde las tripas. Un llamamiento a la sociedad marroquí. No fue escuchado. Seguramente estimamos que no era culpa ni responsabilidad nuestra. Normal: esos dos hermanos “no eran marroquíes”. ¿Verdad?

¿Quién lo es entonces?

Abdellah Taia es escritor marroquí.

Traducción de José Luis Sánchez-Silva.

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Anatomía de un Declive Global, de Fernando Suárez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 21 febrero, 2009

Aunque venía con otra idea, surge la oportunidad de recapitular. Perspectivas orientales de cuatro primeros espadas, cuatro, armados de raro sentido común y bella didáctica para desbrozar el bosque. Solanas, umbrías y fondos de valle. Precedidos por el rigor de sus predicciones o su bagaje profesional, presentan una visión global de la realidad y del futurible en Anatomía de un Declive Global. Pasen y vean esta adaptación de su big picture particular:

Los próximos años van a ser muy difíciles, con un alto índice de desempleo, posible estanflación y disturbios sociales. Existe un peligro realista de encaminarnos a un escenario modificado del Japón de los noventa. Mientras las políticas monetarias y fiscales se han vuelto bien laxas, la mayoría de los fondos inyectados ha estado siendo destinada a capitalizar los sistemas bancarios, donde se atesora en lugar de volver a prestarse, a la espera de las próximas pérdidas y la subsiguiente recapitalización.

El verdadero problema que enfrentan gestores globales e inversores no es tanto lo que sucederá en los dos próximos meses, sino lo que pasará en el próximo bienio. Los recortes impositivos y el aumento de gasto público están orientados a impulsar la demanda de manera que en abril/mayo la economía mundial deje de contraerse. Pero el problema de exceso de capacidad no se va a solucionar. La reducción de la oferta es aún más importante en esta etapa. La destrucción creativa es una condición necesaria para la próxima recuperación real.

Los consumidores norteamericanos suponen por sí solos el 20% del PIB mundial, el doble de toda la economía japonesa. En los últimos 15 años, las empresas de EEUU, Europa y Japón han trasladado su capacidad de fabricación a los lugares donde los costes operativos eran los más bajos, en su mayor parte a Asia, especialmente a China, convirtiéndola en el corazón manufacturero del mundo. El dinero barato y el crédito fácil de los últimos 10 a 15 años han producido una burbuja en inversiones fijas en la región, principalmente en China.

Mientras tanto, el abstruso sistema financiero mundial se mantiene por la única razón de que los jugadores están de acuerdo con las reglas, pero el valor del papel moneda o del ciber-dinero en bienes reales se ha convertido en un valor abstracto o intelectual, perdiendo su vínculo directo con ellos.

En vez de aumentar la regulación bancaria necesitamos un organismo que controle la creación y emisión de instrumentos financieros. El sector financiero tiene que reducir su proporción en el PIB del mundo desarrollado y el ajuste va a ser doloroso. Los bancos tendrán que segregar y vender las áreas de negocio que no forman parte de su competencia básica. Al mismo tiempo, veremos una consolidación mucho más agresiva de la banca y las finanzas mundiales.

Si la crisis fue provocada por el exceso de endeudamiento y gasto, no puede resolverse aumentando la deuda pública o pagando los préstamos fallidos con dinero de los contribuyentes. El volumen acumulado de deuda pública que estamos experimentando no tiene parangón. Básicamente, las principales economías verán doblar este año su ratio de deuda sobre PIB y la mayoría de países del G-7 mantendrán ratios de deuda muy por encima del 140 por ciento del PIB. A esos niveles, una pequeña inflación no soluciona el problema. Sólo tasas de inflación muy por encima de, por ejemplo, el 10 o el 15 por ciento, podrían empezar a hacer progresos. En otras palabras, no estamos considerando una baja inflación, sino que percibimos la hiperinflación como un riesgo real. Otra solución sería no pagar la deuda. En cualquier caso, es de esperar una pronunciada divergencia entre los tipos de interés de la deuda soberana en años venideros.

La montaña de deuda que refleja años de excesos en el crecimiento del crédito es deflacionista, aunque la respuesta política suponga un riesgo de hiperinflación. Definitivamente estamos en una burbuja de bonos y las tasas de interés que los inversores están dispuestos a aceptar a largo plazo sobre la deuda soberana son bastante irracionales. A diferencia de Japón, Reino Unido y EE.UU no son economías de alto ahorro y parece probable que el resultado final de la montaña de deudas y el Quantitative Easing, junto al descenso de inventarios de materias primas, dará lugar a una considerable inflación en el medio plazo, allá por 2011-2012.

Algunas estimaciones indican que el total de la deuda mundial está en el rango de 750 billones de dólares y el total de derivados financieros en el rango de 450 billones. Esto supone dos importantes cuestiones subyacentes: la falta de transparencia en los mercados (el hecho de que no sabemos lo que está pasando, o incluso quiénes son los jugadores), y la falta de una base para determinar el verdadero valor de los instrumentos financieros.

El mercado de bonos gubernamentales se está convirtiendo en el último casino financiero. ¿Alguien cree racional que un rendimiento del 2 por ciento del bono USA a 30 años tenga sentido cuando el país se enfrenta a necesidades masivas de financiación con el fin de dotar los fondos de pensiones y otras obligaciones para los baby boomers que empiezan ahora a jubilarse? El endeudamiento del gobierno norteamericano, incluidas las obligaciones de la seguridad social, asciende a más de cuatro veces el PIB de EE.UU, en contraposición al habitual porcentaje citado del 60-70% del PIB respecto de la deuda soberana.

Estados Unidos, con su deprimente tasa de ahorro, depende de la voluntad de los bancos centrales extranjeros para financiar esos déficits. A China le está ya acabando su paciencia, según enfrentan pérdidas en sus posiciones en activos USA y sus enormes necesidades internas. Si el Secretario del Tesoro de EE.UU Timothy Geithner hace honor a su amenaza de inculpar a China por manipular su moneda, entonces los mercados de bonos norteamericanos se enfrentarán a problemas reales más temprano que tarde. Por supuesto puede haber sido sólo una maniobra del Sr. Geithner para obtener confirmación de las intenciones chinas, en cuyo caso el esquema financiero Ponzi podrá continuar un poco más. Es de esperar que en algún momento los tenedores extranjeros de algunos de los 15 a 20 billones de dólares en títulos norteamericanos empezarán a cuestionarse si los rendimientos compensan los riesgos percibidos.

Además, China, Oriente Medio y otros fondos soberanos podrían priorizar la financiación y rescate de sus propias economías antes que invertir en bonos USA. Si estos tenedores perdiesen su apetito por los treasuries, las autoridades de EE.UU se verían obligadas a aumentar sustancialmente el rendimiento de sus bonos, en torno al 10 por ciento más o menos. Debido a su excesiva dependencia estructural de las exportaciones y la industria manufacturera, China tal vez necesitase utilizar su enorme reserva de activos internacionales para impulsar la demanda interna y esto causaría la reducción en sus compras de bonos de EE.UU. Como resultado, la demanda extranjera de bonos norteamericanos experimentaría un drástico descenso al tiempo que EE.UU precisaría financiación creciente para sus programas de rescate y estímulo, lo cual extremaría la presión bajista del dólar.

Todos los gobiernos han respondido a la crisis más o menos al mismo tiempo y de la misma forma. Esta uniformidad está condenada a finalizar. Ciclos y políticas comenzarán a diferir de un país a otro, por lo que es de esperar ampliaciones y fluctuaciones muy sustanciales en los diferenciales de tipos de interés.

Es probable un rebote en los mercados en 2009, dado el contexto histórico y los niveles de sobreventa alcanzados en 2008, aunque poco ponderable porque la recesión será mucho peor de lo esperado. Cualquier rally sería probablemente el resultado de trading especulativo a corto plazo. Las acciones pueden considerarse baratas sólo en relación con sus valores en el pasado reciente, cuando estaban gravemente sobrevaloradas. Puede esperarse que los PER actuales desciendan muy por debajo de su media de largo plazo antes de remontar. Ningún rebote serio hasta que los mercados de crédito se recuperen de la mayor creación de liquidez que jamás haya visto el sistema financiero. Esto llevará años.

La pieza finaliza con la cartera modelo de cada uno de los autores, basadas en preferencias que combinan desde oro en cualquiera de sus formas hasta bonos corporativos high-grade o emergentes, pasando por estrategias de stock-picking o la inclusión de bienes raíces en Alemania y Japón. Carteras de corto a medio plazo según sus diferentes perspectivas de rentabilidad, riesgo y liquidez y sobre la evolución de la reestructuración económica global. Da gusto la variedad. Aunque prescindiendo de lujos asiáticos, con la mano en la cautela y la fiducia derramada por las aceras, casi mejor conformarse con valor de uso, facilidad de intercambio y libre de riesgo de contrapartida. Por si acaso.

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La banca y el desempleo, de Vicenç Navarro en Rebelión

Posted in Economía, Laboral, Política by reggio on 21 febrero, 2009

Ha sido una constante en la historia de nuestra democracia que cuando el desempleo aumenta en España la comunidad bancaria, dirigida por el Banco de España, lo atribuye siempre a las supuestas rigideces del mercado de trabajo, consecuencia del excesivo proteccionismo promovido por los sindicatos.

De ahí que fuera predecible que al aumentar el desempleo en España (mayor que en cualquier otro país de la Unión Europea) haya habido una respuesta del gobernador del Banco de España, el Sr. Miguel Angel Fernández Ordóñez (conocido por su pensamiento económico liberal) que ha centrado sus recetas de cómo resolver la crisis de empleo en la necesidad de flexibilizar todavía más el mercado de trabajo. Estas declaraciones han contrastado con un silencio ensordecedor sobre la enorme responsabilidad que la banca ha tenido en la crisis financiera y económica del país, causa mayor del elevado desempleo. Veamos los datos.

Durante la década y media siguiente a la Transición, dos de los hechos que llamaban más la atención eran el elevado precio del dinero que prestaba la Banca (uno de los más altos en la Comunidad Europea), y la exhuberancia de sus beneficios (la tasa de beneficios netos de la Banca española fue casi tres veces mayor que la tasa de beneficios netos de la Banca francesa, casi el doble que la Banca alemana, más de cuatro veces que la Banca belga, casi el doble de la Banca italiana, casi tres veces mayor que la Banca holandesa y casi el doble de la Banca británica (ver “La Economía Política de la Banca Española” en Navarro, V., Globalización Económica, Poder Político y Estado del Bienestar”. Ariel Económica. 2000). Tales beneficios no se basaban en su mayor eficiencia, sino en un comportamiento oligopolístico, resultado de unas políticas del Estado altamente proteccionistas de la banca española, la cual se opuso exitosamente a la apertura del sector bancario al capital extranjero. Como consecuencia de ello, el coste de pedir el dinero a la banca por parte del empresariado español era el más elevado de Europa. El empresariado de la manufactura en España tenía que pagar casi el doble que el empresario de la manufactura en EE.UU., y más del doble que el empresariado japonés. Ello explica, en parte, las enormes dificultades que experimentó la manufactura, con la consiguiente destrucción de empleo y elevado crecimiento del desempleo. Este fue uno de los orígenes de la desindustrialización de España y del establecimiento de una economía especulativa basada en el matrimonio banca-industria inmobiliaria. Como bien dijo entonces el Finantial Times (15 marzo 1991), “Durante los años expansivos de la economía española, se vio un gran crecimiento en las inversiones financieras que en su mayor parte derivaron hacia actividades de tipo especulativo –principalmente hipotecario- en lugar del incremente del tejido productivo”. No podía haberse escrito más claro. Estas políticas fueron bendecidas por el Banco de España con la aprobación de los sucesivos gobiernos españoles. Este complejo banca-inmobiliarias y empresas constructoras han sido el eje del crecimiento económico de España desde entonces.

El mundo empresarial de la manufactura y de los servicios intentó compensar la enorme carestía del dinero prestado por la Banca mediante la reducción de los salarios, intento exitoso puesto que el crecimiento anual real salarial por persona trabajadora creció durante aquel periodo sólo un 1,8% comparado con el promedio de la UE-15, que fue de 5,2%.

El elevado coste del dinero implicaba también una peseta sobrevalorada que dificultaba las exportaciones españolas. El origen de la elevada negatividad de la balanza del comercio exterior se basa precisamente en aquel hecho. La entrada de España en la zona euro ha eliminado esta situación, pero tal entrada se ha realizado (en la década de los años noventa) de manera beneficiosa a la banca y a costa de un gran sacrificio de la población asalariada y de un considerable subdesarrollo de nuestro estado del bienestar. Como he demostrado en otro lugar (“El Subdesarrollo Social de España: causas y consecuencias. Anagrama. 2006), la reducción del déficit del presupuesto del Estado (exigido por el Pacto de Estabilidad), se hizo a costa de que los recursos que durante los años ochenta iban a corregir el enorme retraso del gasto público social de España se gastaran en los años noventa en reducir el déficit del presupuesto del Estado de manera tal que cuando las cuentas del Estado se equilibraron (para alcanzar incluso más tarde un superávit), el déficit social de España, medido por la diferencia del gasto público social por habitante entre España y la UE-15 (el grupo de países de desarrollo económico más semejante al nuestro) había aumentado considerablemente. Esto quiere decir que nosotros gastamos cada vez menos (en términos proporcionales) en nuestras escuelas, en nuestros servicios sanitarios, en nuestra vivienda social y en nuestras pensiones que el promedio de países de la UE-15. La integración monetaria se hizo a costa de nuestro estado del bienestar. Y también a costa de una reducción de la masa salarial (porcentaje que las rentas del trabajo representan de toda la renta nacional). Ello ha ido acompañado de un incremento exuberante de las rentas del capital, y muy en especial de las rentas de la Banca, la cual continúa siendo una de las que muestran beneficios mayores en el mundo. Ahora bien, la burbuja inmobiliaria (estimulada por el comportamiento especulativo del complejo banca-inmobiliaria) explotó. La mitad del desempleo creado se debe al colapso de la construcción sostenido por aquel complejo. Es más, el pánico creado en la Banca ha determinado también la dificultad de conseguir crédito, causa mayor de la recesión y de la destrucción de empleo, atribuida por el Gobernador del Banco de España (como era de esperar) a una inexistente rigidez del mercado laboral.

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra.

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Paco, de José Saramago en su Cuaderno

Posted in Música, Memoria by reggio on 21 febrero, 2009

Ibáñez, claro. Esta voz la reconocería en cualquier circunstancia y en cualquier lugar donde me rozara los oídos. Esta voz la conozco desde que, a principio de los años 70, un amigo me envió desde Paris un disco suyo, un vinilo que el tiempo y el progreso tecnológico pusieron materialmente fuera de moda, pero que guardo como un tesoro sin precio. No exagero, para mí, en aquellos años todavía de opresión en Portugal, ese disco que me pareció mágico, casi transcendente, me trajo el resplandor sonoro de la mejor poesía española y la voz (esa inconfundible voz de Paco) el vehículo perfecto, el vehículo por excelencia de la más profunda fraternidad humana. Hoy, cuando trabajaba en la biblioteca, Pilar puso la última grabación de los poetas andaluces. Interrumpí lo que estaba escribiendo y me entregué al placer del instante y al recuerdo de aquel inolvidable descubrimiento. Con la edad (que alguna cosa tiene que tener, y tiene, de bueno) la voz de Paco ha ido ganando un aterciopelado particular, capacidades expresivas nuevas y una calidez que llega al corazón. Mañana, sábado, Paco Ibáñez cantará en Argelès-sur-mer, en la costa de la Provenza, en homenaje a la memoria de los republicanos españoles, entre ellos su padre, que sufrieron allí tormentos, humillaciones, malos tratos de todo tipo, en el campo de concentración montado por las autoridades francesas. La douce France fue para ellos tan amarga como el peor de los enemigos. Que la voz de Paco pueda pacificar el eco de aquellos sufrimientos, que sea capaz de abrir caminos de fraternidad autentica en el espirito de quienes lo escuchen. Bien lo necesitamos todos.

http://www.aflordetiempo.com/argeles.htm

Esta entrada fué posteada el Febrero 20, 2009 a las 12:03 am.

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