Reggio’s Weblog

El anclaje constitucional, de Julia López López en La Vanguardia

Posted in Justicia, Laboral by reggio on 18 febrero, 2009

DEBATE: Jueces y huelga

Dentro del debate que ha provocado la convocatoria de huelga hecha por los jueces son, en mi opinión, tres niveles los que habría que diferenciar para evitar que un debate desordenado y acalorado acabe acallando la voz constitucional. Se trataría básicamente de contestar a tres preguntas. La primera de ellas, si los jueces son titulares, junto con el resto de los trabajadores, de un derecho de huelga; la segunda, si ese derecho – en el caso de contestar afirmativamente la primera cuestión-es ilimitado; y la tercera afectaría a la efectividad de la huelga en el contexto en el que se produce. Las respuestas forman un conjunto interactivo que es imprescindible tener presente.

Respecto a la primera cuestión, la respuesta, en mi opinión, no ofrece ninguna duda desde el punto de vista constitucional. El derecho de huelga de los jueces les deriva del artículo 28.2 del texto constitucional, que reconoce un derecho de huelga a los trabajadores, término este donde, desde luego, hay que incluir a los jueces. La estructura del artículo 28 CE permite diferenciar dos derechos fundamentales, el de libertad sindical (artículo 28.1 CE) y el de huelga. Por el fuerte anclaje constitucional del derecho de huelga de los jueces como trabajadores, no es posible irradiar, de la prohibición del derecho de libertad sindical que este grupo tiene, la prohibición también del derecho de huelga. Se trata de una huelga sobre condiciones de trabajo; así, las referentes al salario o a la conciliación de la vida familiar y laboral son ejemplos claros en esta línea. Como contexto, datos de mi trabajo me permiten afirmar que de 1991 al 2007 el Tribunal Supremo ha pasado, en promedio anual, a dictar sentencias sobre salario base del 7,25 al 93,83 (véase Un lado oculto de la flexibilidad salarial: el incremento de la judicialización,Bomarzo, 2008).

Sentadas estas bases constitucionales, nos encontramos delante de servicios de inaplazable necesidad y, por tanto, dentro de la razonabilidad y proporcionalidad, la fijación de unos servicios mínimos se impone. El éxito o no de la convocatoria dará y quitará razones, pero no en términos de titularidad, sino de oportunidad. Ya se ha conseguido un objetivo: que se conozca la dimensión del conflicto y que se movilice al empleador en la resolución. A mí me ha ayudado para entender mirar El grito,de Edvard Munch, no sé si les servirá a otros.

JULIA LÓPEZ LÓPEZ, catedrática de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la UPF.

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