Reggio’s Weblog

Las manías y los niños, de Manuel Hidalgo en El Mundo

Posted in Derechos, Justicia, Libertades, Política by reggio on 14 febrero, 2009

LA BALSA DE LA MEDUSA

Si Rajoy «ordenó» en 2004, como dice este periódico, que su partido no contratara a las empresas de Correa, tal vez sería bueno para la celeridad y concreción del trámite que Rajoy explicara por qué dio tal orden. Una orden, nada menos, lo que es más que una recomendación o un consejo. ¿Qué sabía Rajoy, ya en 2004, de Correa?

Pero Rajoy, naturalmente, no explica, de momento -veremos luego-, lo que sabía o se maliciaba de Correa hace ya cinco años. Por el contrario, lo que dice es que el juez que investiga ahora a Correa y al resto de los conectados -con cinco años de retraso sobre la quizá no óptima opinión de Rajoy sobre el imputado- le tiene manía a su partido. ¿Le tenía manía Rajoy a Correa cuando dio la orden al partido de no hacer negocios con él o sabía -o se maliciaba- lo mismo que el juez cazador trata ahora de esclarecer? Y así, todo.

La concurrencia en la cacería del juez y del ministro tiene una mala resolución estética. No queda bien la vecindad de puesto amistosa entre los poderes del Estado. Tampoco quedan bien las amistades entre políticos y periodistas. No es mejor -incluso es peor- la holganza despreocupada en tiempos de crisis de personajes públicos privilegiados. Pero, bueno, cualquiera se va de finde para coger aire. Incluso yo tengo un amigo carpintero que dispara a los corzos y que nunca se ha cruzado con Ernesto de Hannover.

Lo que me llama la atención de todo esto es cómo los políticos viven al día y a la que salta. Lo hacen siempre, como gatos panza arriba. Como niños que le dicen a su mamá que el profe les tiene ojeriza y que por eso les ha endilgado un cero, y luego, cuando la mamá va al colegio a protestar, se descubre que dejaron el examen en blanco y faltaron tres mañanas en la última semana.

Cuando aparecen encuestas electorales desfavorables, los políticos dicen que la única encuesta que vale son las urnas. Cuando en la noche electoral se adelantan resultados catastróficos, los políticos concernidos dicen que queda mucha noche por delante.Cuando se destapa algún asunto de corrupción, incluso de los que hacen temblar el misterio, los políticos apelan a la presunción de inocencia y a la inconveniencia de hacer juicios paralelos y anticipados: a ver qué dice la Justicia, dicen.

No estoy comparando, ¿eh?, pero cuando el GAL y Filesa también se dijo desde el PSOE: que hable la Justicia. Y habló. ¿Tenía entonces la Justicia una intención política? La Justicia, no, cabe pensar. Pero había intención política -siempre la hay- en poner los trapos sucios de un partido o de un Gobierno sobre la mesa de un juez.

Ahora el PP da un salto en este infantil proceder consistente en vivir al día.

No dice que hable la Justicia, sino que quiere callar a un juez. Porque -piensa- está demostrado que le tiene manía. Coincidió en una fea cacería con un ministro, como si no hubiera discretos domicilios privados en los que reunirse para dar rienda suelta a las manías antes y después de 2004.

© Mundinteractivos, S.A.

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