Reggio’s Weblog

Todo sobre Eva y Mankiewicz, de Gregorio Morán en La Vanguardia

Posted in Cultura, Sociedad by reggio on 14 febrero, 2009

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Ya sé que es una batalla perdida, pero el cine hay que verlo en los cines. Una de tantas paradojas que vivimos con la mayor tranquilidad es el cierre de las salas de proyección, lo que vulgarmente siempre llamamos cines. Hay ciudades que se enorgullecen de tener museos, carísimos museos que la gente piensa que deben pagar otros, y no ellos, y faraónicos palacios para la música y demás saraos postineros. Sin embargo, no les llama la atención, hasta el grito, que no tengan ni un maldito cine donde disfrutar, como no sea yéndose a esas perreras de lujo para consumidores aburridos que acechan en las afueras de las ciudades. Aun consciente de la derrota, cuando supe que la Filmoteca de Catalunya programa para los próximos días varios visionados de Eva al desnudo sentí la obligación de hacer mi modesto homenaje a Joseph L. Mankiewicz, uno de esos directores imprescindibles. De los que se puede decir que forman una cinematografía. Ocurre en excepcionales ocasiones también con la literatura, que basta leer meticulosamente a un gran escritor para decir con autoridad que uno ya sabe de qué va eso. Pero en el cine es más infrecuente. A la falta de cines cabe sumar la plaga de los masturbadores fílmicos, los del placer solitario.

Hay gente que ha descubierto el cine al tiempo que empezó a acumular DVD de películas famosas; algo tan singular como si la pasión teatral le llevara a coleccionar textos y desdeñar las representaciones. Hagan la prueba; pongan el DVD de Eva al desnudo en su casa, con las pausas que les peten para tomarse una copa, para orinar, e incluso fumarse un veguero, durante las 2 horas y 13 minutos de proyección. O vayan a verla en la horrenda sala de la Filmoteca de Catalunya. Si no notan la diferencia, sigan coleccionando CD en la confianza que les gusta el cine del modo similar a la filatelia. ¿Se echan al coleto dos veces al año Rocco y sus hermanos?¿Pasan todas las Navidades las cuatro horas de la Cleopatra de Mankiewicz? Son cinéfilos de latas de conservas, de esos que dicen tengo un catálogo con trescientos títulos. Una biblioteca bien surtida consiente echarle una ojeada al capítulo X de la segunda parte del Quijote, o a los monólogos de Setembrini en La montaña mágica, puestos en plan pedante. ¿Pero con el DVD doméstico, cómo visionar el octavo plano de la secuencia 42? Si quieren tener latas de conservas, que las tengan, es coleccionismo, dignísimo, pero coleccionismo: cualquier relación con la cinefilia es casual.

No creo que haya película más elocuente que Eva al desnudo para tratar de las diferencias entre cine y teatro, entre lo viejo y lo nuevo, entre la ambición y la representación, entre el talento y la perversidad; incluso entre la sensibilidad femenina y la vanidad masculina en torno al arte. La historia de una actriz, Eva Harrington, de irresistible ambición y demoniaco talento. El título original fue el de Todo sobre Eva (All about Eve), pero ya se sabe que una de las aportaciones de las distribuidoras españolas fue la de echarle imaginación, y lo del desnudo de Eva les debió de parecer una tentación. A los italianos les dio por la dialéctica y la titularon Eva contra Eva.Quien aún no la haya visto tiene una laguna cinematográfica inmensa que puede sortear en la Filmoteca de Catalunya. Y todo gracias a esa benigna pesadez de los aniversarios que tanto nos ayudan a no pasarnos el día mirándonos los ombligos. Esta misma semana hubiera cumplido cien años Joseph L. Mankiewicz, de quien se podía decir con el sarcasmo y la brillantez de sus diálogos que fue uno de esos animales raros y contradictorios -el cerdo, por ejemplo, tan amado por los cristianos como detestado por los musulmanes- de los que se aprovecha todo. Odiaba la mediocridad y la estupidez, lo que tiene gran valor tratándose de un periodista que tardó bastante en dejar la profesión y dedicarse al cine; gremio donde, a esas dos plagas profesionales, debía sumarse algo específico del mundo cinematográfico: la ambición obsesiva por la gloria, el éxito y la fama.

No hay faceta de Mankiewicz que no haya sido tratada y desarrollada hasta en sus matices más ínfimos. Conoció, dirigió y ayudó a triunfar a todas las grandes leyendas del cine, Marlon Brando, Rex Harrison, Katharine Hepburn, Gregory Peck, Henry Fonda, Liz Taylor, Montgomery Clift, Frank Sinatra, Humphrey Bogart, Ava Gardner… Hasta la novata Marilyn Monroe, que hará en esta Eva al desnudo que les invito a volver a ver uno de los papeles de simple con ambiciones que tanto juego le darían en la vida. Adaptó a Shakespeare y sobre todo a escritores mediocres que se convirtieron, por su mano de guionista, en paladines del talento cinematográfico. Fue todo un carácter durante los vergonzosos años del maccarthismo y la caza de brujas, cuando se enfrentó al patriota Cecil B. de Mille. Tenía una cultura sólida y sabía escribir, dos particularidades que en el mundo del cine, muy fragmentado por razones de industria, no suelen coincidir. Los guiones de Mankiewicz -como los de su hermano mayor, que había escrito el de Ciudadano Kane para Orson Welles- están tan bien construidos que parecen dirigirse al teatro, y las películas tan bien engarzadas, secuencia a secuencia, que alcanzan el virtuosismo; Cleopatra,sin ir más lejos.

Ya sé que está todo dicho sobre Eva al desnudo, incluso hay un libro del crítico norteamericano Sam Staggs consagrado al filme y traducido al castellano. Por si fuera poco, acaba de publicarse en T& B Editores una detallada biofilmografía, obra del barcelonés Christian Aguilera, dedicada a Mankiewicz, elocuente y minuciosa, cuyo único reproche sería el del subtítulo: “Un renacentista en Hollywood”. Un tópico que me remite a aquel sarcástico comentario del Mankiewicz ya viejo: “Comparados a los productores de hoy, Zanuck y demás eran unos Medici”. Sin duda un personaje insólito por su talento en la gran fábrica de mentiras que fue el Hollywood de su época, algunas tan geniales que merecieron convertirse en verdad, como fue su caso o el de Orson Welles.

Y no es banal que traiga a colación a Welles hablando del director de Eva al desnudo, porque hay entre ambos una familiaridad intelectual, creativa. No sólo la que otorga la genialidad, sino el modo en que se trata el poder, la gloria, la amistad y ese motor vital que constituye una ambición insaciable, unida al talento, como explicará en una secuencia digna de incorporarse a los parlamentos de Shakespeare un George Sanders emérito en su grandeza de canalla.

Merece la pena revisitar Eva aunque sólo sea por ver la interpretación de dos secundarios que llenan la pantalla cada vez que aparecen -George Sanders, en su papel de crítico teatral golfo, y Thelma Ritter en el de ayudante “sindicada y para todo” de la estrella Davis-.Y qué decir de la espléndida fealdad de Bette Davis iluminada por dos ojos deslumbrantes. De los seis Oscar que concedieron a Eva, el único que se llevó un actor fue para George Sanders, un hombre tan inteligente que fue capaz de vivir con la mujer más despampanante y estúpida del cine norteamericano, Zsa Zsa Gabor, y no sólo no murió en el intento, sino que se lo tomó con tanta calma que aún pasó mucho tiempo antes de envenenarse en un hotel de Castelldefels.

Joseph L. Mankiewicz no se suicidó como Sanders, al que admiraba por su sorprendente cultura y su gozo de vivir mientras la vida mereció la pena. Ni se mató con alcoholes de 45 grados como hizo su segunda mujer y su adorado hermano mayor, Herman, al que debía mucho de lo que era. Joseph L. Mankiewicz escogió su manera de retirarse. Después de hacer un filme perfecto con dos actores perfectos -Laurence Olivier y Michael Caine- que se llamó La huella, se metió en Bedford, cerca de Nueva York, dejando una de esas sentencias suyas que parecen perfectamente escritas para que alguien las incorpore a una gran película: “A veces me pregunto si soy uno de los más prestigiosos pilares del cine, como dicen algunos, o una de sus putas más relevantes”. En Bedford pasó los últimos veinte años de su vida; algún viaje, ninguna entrevista. Dejó escrito en Eva al desnudo el que hubiera podido ser su epitafio: “Todo se puede fingir”. Incluso la muerte, añadimos nosotros. Joseph L Mankiewicz sigue vivo.

Anuncios
Tagged with:

La desconfianza, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

Posted in Derechos, Justicia, Libertades, Política by reggio on 14 febrero, 2009

Más allá de que parece haber motivos políticos interesados en procesar a determinadas personas cercanas al PP, precisamente en este momento preelectoral, vinculadas a un sumario que se inició hace ya mucho tiempo sobre unos hechos aún más antiguos, más allá de la mala imagen que supone para la imparcialidad del poder judicial la participación del juez instructor y el ministro de Justicia en una misma cacería el pasado fin de semana, más allá de que nada está demostrado y que la corrupción puede darse aún en las mejores familias, más allá de todo eso, el PP tiene desde que perdió las elecciones en el 2004 unos problemas pendientes que no ha sabido resolver y hasta que no lo haga, digan lo que digan los sondeos de opinión, no podrá recuperar la confianza de una mayoría de los ciudadanos y estar en condiciones de alcanzar la presidencia del Gobierno.

¿Cuáles son esos problemas? Amimodo de ver son dos: el encarnizado enfrentamiento interno y el no haber sabido plantear una alternativa al Gobierno Zapatero. Lo primero se resuelve con autoridad y lo segundo con inteligencia, pero ni la una ni la otra aparecen.

A pesar de escenificar la unidad en el Congreso de julio pasado, la desunión en el PP se manifiesta día a día en los periódicos, en la radio y en la televisión. Noes que Rajoy diga una cosa y Esperanza Aguirre diga otra, no. Sus diferencias no las exhiben en público. Pero los suyos, perfectamente identificados en los medios de comunicación, muestran a través de ellos, día a día, sus discrepancias, se lanzan mutuamente feroces o irónicas invectivas que ponen en entredicho la autoridad de Rajoy en el partido y, en consecuencia, su falta de credibilidad en la sociedad y su liderazgo político. El espectáculo suscita de todo menos confianza.

Por otro lado, pese al notable cambio de estilo respecto de la legislatura anterior – De Cospedal y Sáenz de Santamaría no son, ciertamente, Acebes y Zaplana-,sigue el PP sin plantear alternativa al Gobierno. Todo ello a pesar de que Zapatero se halla en sus horas más bajas, dando palos de ciego para hacer frente a la crisis que ya nos están empezando a costar muy caros, con un Solbes que más parece un invitado del Consejo de Ministros que el vicepresidente encargado de dirigir la política económica. Pues bien, ante este desolador panorama de un Gobierno sin rumbo, Rajoy ha repetido muchas veces que no está de acuerdo con las medidas económicas de Zapatero, pero no ha dicho todavía cuáles son las que tomaría su partido en caso de gobernar.

Espías, dossiers y chanchullos, procesos y cacerías, todo para ver quién desgasta a quién con el solo objetivo de ganar unas próximas elecciones autonómicas. Mientras, aumenta el paro, se angustian los trabajadores y cierran las empresas. Los políticos van por un lado, la desconfiada sociedad por otro.

Tagged with:

Delitos éticos y estéticos, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Derechos, Justicia, Literatura, Política by reggio on 14 febrero, 2009

ASUNTOS INTERNOS

Miles de españoles pierden su trabajo cada día. Cientos de pequeños y medianos empresarios se ven obligados a echar el cierre porque no disponen de líquido ni de crédito para mantener su actividad y el miedo se extiende como una mancha de aceite. Miedo a perder el trabajo, miedo a comprar. Tienen miedo hasta los que no tienen miedo.

En semejante contexto, algunas de las imágenes que esta semana ha deparado la clase política española -con especial mención al principal partido de la oposición- resultan escandalosas y, en casos puntuales, casi obscenas. Si las bodas imperiales y las monterías de señoritos -jueces y ministros ¡del PSOE!- resultan intragables ética y estéticamente en tiempos de bonanza, en esta crisis producen indignación. Los jueces serán los que tengan que dictaminar las responsabilidades penales de los miembros del PP implicados en la trama de corrupción, pero hay una responsabilidad política, ética y estética que alguien tiene que asumir. El aspecto de estos dos personajes invitados a la boda de El Escorial, amigos de muchos altos cargos del PP, lo dice todo. Basta con ver a Paco Correa -ahora en la cárcel- y a Alvaro Pérez -en libertad con cargos- haciendo el paseíllo en el patio de los Reyes para calarlos. Toda España los ha visto y se ha hecho una idea de qué clase de personajes se acercaron al PP en los tiempos del poder absoluto para hacerse ricos.

El bigote de Alvaro, el puro que lleva en la mano camino de la iglesia y la chulería de Correa hacen tanto o más daño al PP como que los errores de su dirección. Frente al impacto de esas imágenes, poco pueden hacer los recursos jurídicos de Federico Trillo. Durante 14 años, la dirección del PP contrató a este Correa que habla de dinero, de poder y de influencia en unos términos propios de Los Soprano, según las grabaciones del sumario.Aceptar regalos de un personaje como éste, ir con él de viaje, asumir su filosofía de vida no es, desde luego, un delito penal, pero sí un comportamiento impropio de personas con elevadas responsabilidades en un partido como el PP. Mariano Rajoy aún no ha explicado por qué dejó de contratar con él ni el tesorero actual y ex gerente, Luis Bárcenas, ha dado cuenta de la relación que tenía con Correa.

Si todo esto hace daño a la vista, otro tanto cabe decir del ministro Bermejo y el juez Garzón al lado de animales muertos por sus tiros de escopeta, con la sangre aún caliente. Las fotos hieren la sensibilidad. La repugnancia que producen es directamente proporcional al cerebro de mosquito que hay que tener para ser ministro de Justicia e ir a cazar con el juez que instruye una causa contra la oposición. Que lo destituyan por motorista. Sería coherente con esa estética.

© Mundinteractivos, S.A.

Tagged with:

Las manías y los niños, de Manuel Hidalgo en El Mundo

Posted in Derechos, Justicia, Libertades, Política by reggio on 14 febrero, 2009

LA BALSA DE LA MEDUSA

Si Rajoy «ordenó» en 2004, como dice este periódico, que su partido no contratara a las empresas de Correa, tal vez sería bueno para la celeridad y concreción del trámite que Rajoy explicara por qué dio tal orden. Una orden, nada menos, lo que es más que una recomendación o un consejo. ¿Qué sabía Rajoy, ya en 2004, de Correa?

Pero Rajoy, naturalmente, no explica, de momento -veremos luego-, lo que sabía o se maliciaba de Correa hace ya cinco años. Por el contrario, lo que dice es que el juez que investiga ahora a Correa y al resto de los conectados -con cinco años de retraso sobre la quizá no óptima opinión de Rajoy sobre el imputado- le tiene manía a su partido. ¿Le tenía manía Rajoy a Correa cuando dio la orden al partido de no hacer negocios con él o sabía -o se maliciaba- lo mismo que el juez cazador trata ahora de esclarecer? Y así, todo.

La concurrencia en la cacería del juez y del ministro tiene una mala resolución estética. No queda bien la vecindad de puesto amistosa entre los poderes del Estado. Tampoco quedan bien las amistades entre políticos y periodistas. No es mejor -incluso es peor- la holganza despreocupada en tiempos de crisis de personajes públicos privilegiados. Pero, bueno, cualquiera se va de finde para coger aire. Incluso yo tengo un amigo carpintero que dispara a los corzos y que nunca se ha cruzado con Ernesto de Hannover.

Lo que me llama la atención de todo esto es cómo los políticos viven al día y a la que salta. Lo hacen siempre, como gatos panza arriba. Como niños que le dicen a su mamá que el profe les tiene ojeriza y que por eso les ha endilgado un cero, y luego, cuando la mamá va al colegio a protestar, se descubre que dejaron el examen en blanco y faltaron tres mañanas en la última semana.

Cuando aparecen encuestas electorales desfavorables, los políticos dicen que la única encuesta que vale son las urnas. Cuando en la noche electoral se adelantan resultados catastróficos, los políticos concernidos dicen que queda mucha noche por delante.Cuando se destapa algún asunto de corrupción, incluso de los que hacen temblar el misterio, los políticos apelan a la presunción de inocencia y a la inconveniencia de hacer juicios paralelos y anticipados: a ver qué dice la Justicia, dicen.

No estoy comparando, ¿eh?, pero cuando el GAL y Filesa también se dijo desde el PSOE: que hable la Justicia. Y habló. ¿Tenía entonces la Justicia una intención política? La Justicia, no, cabe pensar. Pero había intención política -siempre la hay- en poner los trapos sucios de un partido o de un Gobierno sobre la mesa de un juez.

Ahora el PP da un salto en este infantil proceder consistente en vivir al día.

No dice que hable la Justicia, sino que quiere callar a un juez. Porque -piensa- está demostrado que le tiene manía. Coincidió en una fea cacería con un ministro, como si no hubiera discretos domicilios privados en los que reunirse para dar rienda suelta a las manías antes y después de 2004.

© Mundinteractivos, S.A.

Tagged with:

La cuestión universitaria, de Gregorio Peces-Barba Martínez en El País

Posted in Ciencia, Educación, Política by reggio on 14 febrero, 2009

De nuevo aparecen problemas en la Universidad. Son muy distintos de los del siglo XX. Ahora no hay juramento de respeto a los dogmas de la religión católica y el acatamiento de la legalidad tiene como referencia central a la Constitución de 1978. No hay expulsión de catedráticos por sus ideas y el miedo al mono del que hablaba con humor Julio Caro Baroja ya no está presente en aquel rechazo al darwinismo.

Hoy los problemas están en la comprensión o incomprensión ante el proceso de Bolonia para la creación de un espacio universitario europeo, para aumentar nuestra competitividad con las universidades americanas y modernizar las técnicas de estudio e impulsar el aprendizaje, como una forma más activa de participación de los estudiantes en su enseñanza.

A mi juicio, no hay ningún motivo real para favorecer a un movimiento crítico que va de la suspicacia al rechazo total del sistema. Esas tesis de que se privatiza la Universidad y de que se entrega atada de pies y manos a las empresas no son ciertas. Aun así calan en algunos sectores del alumnado y favorecen posiciones radicales de grupos antisistema. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Por qué estas reacciones no ocurren tan seriamente en otras partes de Europa sometidas al mismo proceso?

Aunque pertenezco a una generación ya amortizada para la política activa, esa marginación no afecta de momento a mis capacidades intelectuales ni a la larga experiencia en materia universitaria. Así, desde el margen y desde un gran cariño por la institución universitaria, por sus valores insustituibles para el desarrollo de la docencia y de la investigación superior en España, me permito estas reflexiones sobre la Universidad y sobre su futuro necesario.

Creo que ha existido culpa in eligendo y culpa in vigilando, y que los escenarios universitarios han sido manchados por intereses ajenos. La limpieza de los ámbitos en que actúa nuestra alma mater es un presupuesto imprescindible para recuperar la normalidad. Finalmente, creo que Bolonia como proceso de modernización y de excelencia de nuestras universidades, no ha sido bien explicado. Incluso diría que ha habido poco interés en explicarlo.

Cuando hablo de culpa in eligendo quiero decir sobre todo que se ha ocultado el perfil de la Universidad, a la hora de adscribirla a un ministerio y que ese oscurecimiento es el punto de partida de todos los males, de las incomprensiones de los malentendidos, y de los orígenes de la opacidad y de la falta de transparencia.

Creo que separar la enseñanza primaria y secundaria de la universitaria y situar a esta última en un Ministerio de Cienciae Innovación induce a confusión al ignorar a la Universidad en la denominación del ministerio. Si a eso añadimos que la ministra no procede del campo universitario y que la Secretaría de Estado de Investigación está ocupada por un ilustre miembro que ha presidido el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, hay que reconocer que la Universidad no queda bien parada. Sólo dos excelentes nombramientos para la Secretaría de Estado de Universidades y para la Dirección General equilibran el diagnóstico inicial.

Como la responsabilidad última del tema universitario corresponde a la ministra, señora Garmendia, ésta tendrá que dedicarse directamente mucho más al tema universitario, a explicar Bolonia y a deshacer todos los malentendidos y las mentiras sobre el significado del nuevo planteamiento. De su esfuerzo y de su acierto, que tendrá un apoyo adecuado en la Secretaría de Estado y en la Dirección General, dependerán en gran parte los resultados. En todo caso, es necesario completar el ingente esfuerzo de los rectores, y de la CRUE presidida por el profesor Ángel Gabilondo, hasta ahora quienes llevan la carga principal del nuevo rumbo de las universidades.

Otro elemento complementario para la solución del problema es un diálogo sincero y claro con los estudiantes y con sus representantes. Ellos serán los principales beneficiados por la mejora que sin duda vendrá de una buena aplicación de Bolonia. En mi etapa de rector siempre he confiado en su buena fe y en su sentido de la responsabilidad, y mi experiencia es que nunca han fallado en su compromiso y en su defensa de la Universidad pública.

En este nivel se interfieren los ejecutores políticos de la actividad universitaria, las comunidades autónomas, que en algunos casos, como los de Madrid y Valencia, favorecen descaradamente a las universidades privadas, y se desentienden del cuidado -por supuesto, incluido el económico- de las universidades públicas. Trabajan para el rey de Prusia, es la conocida expresión francesa, y además lo hacen con gusto.

Hay además que distinguir a los estudiantes, que tienen intereses respetables, que en lo posible hay que atender y, en su caso, apoyar, de otras personas infiltradas en el movimiento, que tienen intereses ajenos a los universitarios para crear el desorden y descalificar al sistema.

Son los propios estudiantes los que deben tener interés en distinguir el grano de la paja y excluir de sus debates a gentes que se benefician de los descontentos y de las protestas con otros fines más generales, descalificadores del sistema parlamentario representativo que nos dimos en 1978 al aprobar la Constitución. Sobre todo, deben rechazar tajantemente una forma de actuar que esas personas traen a la Universidad, la de la violencia, el insulto, la descalificación y la ocupación de edificios, desde una recuperación de la dialéctica del odio, incompatible con la cultura universitaria.

Por otra parte, la pureza del espíritu de nuestra institución no se pierde en el contacto y la colaboración con las empresas. La experiencia práctica, el empleo y el contacto con la vida potencian la formación y la abren al mundo real, aunque la Universidad es mucho más que eso, es espíritu, civismo, educación para la ciudadanía, moralidad individual y colectiva, cultura desinteresada y saber por el saber. De la combinación de la técnica y de la práctica, de la sabiduría y de la experiencia, del amor a la verdad y del pragmatismo proceden los buenos universitarios, formados por buenos profesores, docentes e investigadores al mismo tiempo. Y todo eso exige inversión económica que el Estado debe asumir e impulsar, completando en su caso la reticencia, la falta de interés o la ignorancia de la política de las comunidades autónomas que no creen en las universidades públicas. La ciudadanía debe tomar nota de esas carencias allí donde existan y castigar con su voto a aquellos Gobiernos autónomos que presenten esos malos perfiles.

En el fondo, el amor y el respeto por la Universidad y la firme convicción de que es la conciencia ética de la vida deben fortalecer nuestra voluntad y esclarecer nuestra inteligencia para dar sentido al apoyo a la Universidad pública, uno de los estamentos más válidos y sólidos para construir la igualdad y la solidaridad en las sociedades libres y para enseñar a pensar. ¡Sapare Aude! debe ser nuestra preocupación principal, “siempre todavía”.

Gregorio Peces-Barba Martínez es catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid.

¿Europa, hay alguien ahí?, de Francisco G. Basterra en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 14 febrero, 2009

Europa está tumbada en el diván de Freud en Viena. Espera la llegada al Viejo Continente del mesías Obama, el 2 de abril en Londres, y a continuación la cumbre de la OTAN, 60 años ya de alianza transatlántica, en Estrasburgo y en la localidad alemana de Khel, sin saber cómo responder a la oportunidad que le ofrece la llegada del presidente negro a la Casa Blanca. Como si después de aguardar ocho años la caída del torpe George Bush, saco de todos los golpes, ¿se acuerdan del “contra Franco vivíamos mejor”?, acabada la excusa, ahora los europeos no supiéramos concertar una respuesta a la altura del peso demográfico, económico, comercial, social y cultural de la Europa unida. Cómo volvernos imprescindibles en el nuevo reparto mundial.

Apuntan peligrosos indicios de cacofonía europea, incluso de nacionalismo antieuropeo. Sarkozy sugiere condicionar las ayudas públicas a la industria automovilística nacional a mantener la producción en Francia y no comprar piezas en terceros países. La República Checa denuncia el proteccionismo de Francia. En Reino Unido se enciende la llamada de “empleos británicos para trabajadores británicos”, expulsando a italianos y portugueses. Reino Unido cierra sus fronteras a un diputado holandés muy crítico contra el islam, lo que cuestiona la libertad de circulación de los europeos y los límites de la libertad de expresión, un valor profundamente europeo. La nueva y la vieja Europa se enfrentan por el nacionalismo económico. El presidente francés y los ministros de Finanzas alemán y holandés cargan contra el plan Brown de recuperación económica. Queda mes y medio para adoptar una postura común europea en la reunión del G-20 ampliado en Londres. Italia está replegada sobre sí misma, lo mismo que España. La Comisión Europea en Bruselas, que ya está de salida: no sabe, no contesta. ¿Barroso, hay alguien ahí? La canciller Merkel, líder del país más grande y más fuerte económicamente de Europa, está desaparecida. Nadie habla por Europa. ¿Quién está al timón para gobernar en una sola dirección? Encantados con el cambio en Washington pareciera que los europeos, dispersos, aspiráramos únicamente, en palabras del Economist, “a recoger algo del polvo mágico de Obama”. No va a ser suficiente.

Polvo que en sus primeras pruebas de realidad ha empezado a perder sus cualidades mágicas: dimisión del secretario de Comercio, republicano, y como se ha visto en la votación del plan de estímulo económico, la quiebra del sueño de una política transversal bipartidista; el Daschlegate, el que iba a ser el zar de la revolución en la sanidad, corrompido por los lobbys y perdido para la causa Obama, con el previsible daño para la reforma social más importante del nuevo presidente. Y algunos tropiezos más en los nombramientos de su dream team.

El miércoles, un grupo de damnificados de la construcción desplegaba ante el Congreso, donde tenía lugar el debate sobre la crisis, un cartel con la foto del presidente norteamericano que rogaba: “San Obama, sálvanos. Nuestros políticos son incapaces”. La fe en que Obama tendrá un impacto positivo sobre la política internacional es enorme en Europa: desde un 77% de la población británica hasta un 92% de los ciudadanos de Francia. Europa, sin embargo, no es una prioridad para la nueva Administración. Obama no citó a Europa en su discurso de toma de posesión; tardó tres días en llamar al primer líder europeo, a Gordon Brown; en su primera jornada en el Despacho Oval telefoneó a los dirigentes de Israel, Egipto y Jordania.

Pero para Europa sí es prioritaria la relación transatlántica. El presidente Zapatero reconocía el jueves que Europa debe ser también “capaz de responder a esas expectativas [producidas en Washington] y estar a la altura de las circunstancias”. El vicepresidente de EE UU, Joe Biden, vino a Múnich para presentar la nueva filosofía internacional de la presidencia Obama. “Escucharemos. América necesita al mundo tanto como el mundo necesita América”. Lo que necesita Obama no es un coro de admiradores, sino socios: en Afganistán, en el cierre de la prisión de Guantánamo y en sus relaciones con Irán y Afganistán.

Pero también Obama avisa que pedirá más a sus socios. Sí, Guantánamo, la acogida de algunos presos. Y Europa mete la cabeza bajo el ala. El jefe del Gobierno español abandonó el jueves por un par de horas el ombligo cinegético nacional, para hacer una bienintencionada incursión en la política exterior, en la que insistió en que no podemos desaprovechar “la oportunidad Obama”. Intervención que prácticamente ha pasado desapercibida, un signo más del escaso aprecio de la opinión pública y publicada por las cuestiones internacionales. Presentó los objetivos de la presidencia española de la UE, que comenzará el 1 de enero de 2010, en un acto organizado por la Asociación de Periodistas Europeos en la fundación Carlos de Amberes. Zapatero se declaró dispuesto a “asumir más responsabilidades en mantener la paz y seguridad internacional, en el entorno más cercano y también en el lejano, cuando esté en riesgo la paz mundial”. El presidente concluyó diciendo que con “el colapso de los grandes modelos heredados del siglo pasado” sólo nos queda un modelo. “Ese modelo es Europa, es la pax europea”. Dios le oiga.

fgbasterra@gmail.com

Tagged with:

Déficit en las pensiones, de José Barea en Cinco Días

Posted in Economía by reggio on 14 febrero, 2009

En 1995 la Seguridad Social se encontraba en déficit ya que las cotizaciones sociales no eran suficientes para atender al pago de las pensiones, de las prestaciones de asistencia social y de parte del gasto de asistencia sanitaria, ya que otra parte corría a cuenta de los Presupuestos Generales del Estado. Para hacer frente a los pagos por prestaciones a cargo de la Seguridad Social, la Tesorería de dicho sistema tuvo que recurrir a préstamos de entidades financieras.

El cambio de Gobierno en 1996 llevó a cabo el saneamiento de la Seguridad Social transfiriendo al Presupuesto del Estado todas las obligaciones derivadas del sistema sanitario y las prestaciones de asistencia social que en lo sucesivo se financiaría en su totalidad con los impuestos generales. Las cotizaciones sociales se mantendrían sin variación para financiar las pensiones. El contador del déficit de la Seguridad Social se puso a cero.

Se inició el desarrollo del Pacto de Toledo para que comenzara a surtir sus efectos, aunque fueran mínimos, en el Presupuesto para 1997. En el Programa de Estabilidad, presentado por el Gobierno español para el periodo 2002-2004 a la Comisión Europea, se decía que se habían adoptado medidas para crear y dotar gradualmente un Fondo de Reserva para el sistema público de pensiones. A juicio de la Comisión la mayor carencia del Programa de Estabilidad es que no contenía información detallada sobre las medidas que debían tomarse para garantizar la sostenibilidad de las pensiones a largo plazo.

Según información aparecida en la prensa, el secretario de Estado de la Seguridad Social ha manifestado que 2008 ha cerrado con un superávit de 14.428 millones de euros, el 1,31% del PIB; en el año anterior dicho porcentaje fue del 1,34% del PIB, y que para 2009 también se prevé cerrar con superávit, pues aunque la situación económica es muy mala, la salud financiera del sistema no se va a ver afectada.

En enero de este año el número de afiliados al sistema de Seguridad Social ha descendido en 349.569 y el número de parados se ha incrementado en 198.838 personas. No me extrañan estos resultados pues para el corriente año se prevé que continúe la recesión durante todo el periodo, la caída del PIB se situará cercana al -2% y el paro se situará a finales de año en 4,5 millones, el 18,5% de la población activa. Dejarán de cotizar al sistema en 2009 los 1,3 millones de trabajadores que han quedado en paro en 2008 y además al menos la mitad de los 1,4 millones, que aumentará en total el paro en 2009. Sólo en el pasado mes de enero se han perdido, como hemos dicho, 349.569 afiliados. En cambio, el gasto en pensiones continuará su continuo ascenso, como viene sucediendo todos los años. Con estos datos, nada tiene de extraño que sea casi seguro que en 2009 el sistema de pensiones públicas entre en déficit.

El déficit se producirá aun incluyendo como cotizaciones sociales las pagadas a la Seguridad Social por el Instituto Nacional de Empleo por los trabajadores en paro que cobran la prestación de desempleo. El Sistema Europeo de Cuentas Nacionales y Regionales (SEC 95) establece que las cotizaciones sociales efectivas comprenden las cotizaciones sociales que pagan en su propio beneficio los desempleados. Parece desprenderse que las cotizaciones del Inem por los desempleados deberían considerarse como transferencias entre Administraciones públicas. De ser correcta esta interpretación, el déficit del sistema de pensiones públicas sería aún mayor.

Tiene dentro de sí el sistema de pensiones públicas contributivas una bomba de relojería a consecuencia de la falta de equidad (proporcionalidad), al haberse utilizado el sistema como un instrumento de redistribución de la renta y no como lo que realmente debe ser: un instrumento para distribuir la renta de un individuo entre consumo y ahorro en el ciclo vital de esa persona. La falta absoluta de proporcionalidad lo demuestran las diferentes tasas de retornos obtenidos según los años de cotización: con 35 años, el 4,4; con 25 años, el 5,4, y con 15 años, el 7,8.

Otra muestra de esa falta de equidad nos la dan las tasas de sustitución entre el último salario de activo y el importe de la pensión del primer año, que son en el Régimen General del 91,9% con 35 años cotizados, del 73,6% a los 25 años, y del 45,8% con 15 años, las tasas más altas de la Unión Europea. Las tasas de sustitución para que el sistema fuera sostenible serían del 62,8%, del 43,8% y del 24,8%, respectivamente. Las diferencias de estos porcentajes con lo que existen en la práctica son abismales, lo que demuestra la falta de viabilidad del sistema.

Algunos piensan que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social, que asciende a 54.000 millones de euros, puede hacer frente a los desequilibrios que la crisis puede ocasionar en el sistema. Craso error, el Fondo de Reserva servirá para financiar el déficit sin tener que acudir al mercado de capitales, pero el déficit no desaparece.

La sostenibilidad sólo se logrará con la reforma, ¿para cuándo se va a convocar de nuevo el Pacto de Toledo?, es muy urgente. Cuando se produjo el cambio de Gobierno en 2004 tocaba la reunión del Pacto de Toledo, pero ha transcurrido toda una legislatura y parte de otra sin que se haya llevado a efecto. Las consecuencias de tal decisión se empezarán a notar este año y los sucesivos. Nada hay peor que seguir la postura del avestruz, los problemas no se resuelven solos, empeoran. La Comisión Europea ha advertido en diversas ocasiones al Gobierno español de la necesidad de reformas para hacer sostenible el sistema de pensiones.

José Barea. Catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid.

Tagged with:

Tropelías Fiscales, S.A., de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 14 febrero, 2009

España ya está oficialmente en recesión. Se cumple el requisito oficial de dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo de la economía. Tiene razón el Presidente del Gobierno cuando dice que el mal es de muchos. Se le olvida continuar la sentencia con el latigazo semántico del consuelo de tontos. La debacle financiera internacional, cierto es, está expandiendo la crisis entre economías de lo más dispar. Pero la cuestión clave no es esa: la pregunta del millón es si la actual coyuntura está de visita o ha venido para quedarse. Si una vez superado el mal trago exterior, los resortes internos serán lo suficientemente potentes para emprender el camino de vuelta. Trabajar desde la comparación ajena es una absurda pérdida de tiempo en el momento actual. Tratar de establecer los mecanismos para engancharnos a la recuperación es la prioridad.

Se ha explicado hasta la saciedad el problema de España. No nos vamos a extender sobre la ausencia de resortes monetarios o cambiarios, la falta de competitividad, la fragmentación del mercado interior, la dependencia financiera y energética exterior y todos esos otros elementos que hemos citado plúmbeamente estos últimos meses. Ni siquiera merece la pena entretenerse en el desastre que va a suponer para nuestro país el comprometer las cuentas públicas para mantener el Estado del Bienestar, en lugar de para dedicarlas a mejoras educativas, de innovación o competitivas. Demasiado de puntillas se ha pasado por el absurdo que supone mejorar la eficacia de la Administración, reconocimiento implícito de su ineficiencia, mediante una reducción de gasto de 1.500 millones que se destinará a algo tan intrínsecamente improductivo como dar peces a esos parados que lo que están deseando es pescar. Sinceramente creo que hemos entrado en una dinámica de tolerancia del absurdo de tal calibre que ya nada nos sorprende.

No. Hoy es momento de mirar a las consecuencias futuras de todo lo que ahora acontece, objetivo primero y principal siempre de este Valor Añadido. Ya sabemos que la Comisión Europea nos ha sacado tarjeta amarilla. Para 2011 el déficit público tendrá que volver al primigenio límite de Maastricht del 3% del PIB. En definitiva no está sino señalando lo mismo que el ahora ensalzado Keynes defendía hace 80 años: la temporalidad de la actuación extraordinaria del Estado en la economía. Aunque me temo que a nuestra administración actual las amonestaciones comunitarias le entran por un oído y le salen por el otro, nada mejor que tener un elemento externo al echar encima las culpas de los errores internos, lo cierto es que la amenaza de sanciones plantea una cuestión cuya resolución va a tener un enorme impacto para el conjunto de la sociedad española.

Hacia una mayor presión tributaria.

La única manera de corregir una situación de desequilibrio presupuestario del tamaño del que se está formando en España, que superará con creces a finales de 2009 el doble del límite comunitario, es a través de una reducción de la inversión de las distintas instituciones públicas o de una mejora de los ingresos fiscales. Es una obviedad de tal calibre que casi da vergüenza escribirla. Sean condescendientes que es sábado. Sin embargo, el proceso que se está produciendo en la actualidad es justamente el contrario: la recaudación impositiva se reduce con el parón del consumo y el deterioro en renta de ciudadanos y empresas, a la vez que las nuevas necesidades asistenciales hacen que gran parte del gasto comprometido sea estructural y que el circunstancial remanente se dispare.

Dada la voluntad, manifestada hasta la aburrida reiteración, del Presidente del Gobierno de mantener intactos los mecanismos de protección social actualmente en vigor -y visto que cualquier ajuste en el monstruoso tamaño de la Administración Pública, cuya gestación colectiva de la mano del irracional modelo autonómico hemos entre todos consentido, es inoportuna en un entorno de desempleo furibundo como el actual-, la vía más clara, y aparentemente única, de actuación del ejecutivo es a través de un impulso de la entrada de dinero a las arcas del Estado. Esto implica: aumento significativo de los procesos de inspección, reforzamiento en la lucha contra el fraude tributario, endurecimiento de la normativa especialmente por lo que a bonificaciones y deducciones se refiere y, sobre todo, recuperación de figuras impositivas que la bonanza económica había permitido desterrar, fundamentalmente Impuesto de Donaciones y Sucesiones y Patrimonio.

Primero zanahoria y después palo.

El artículo se llama Tropelías Fiscales, S.A. porque es como si lo estuviera viendo. Ya el pasado mes de octubre se extendió entre la ciudadanía una cierta situación de pánico que fue la que condujo a la mayoría de los gobiernos de las economías occidentales a garantizar de modo ilimitado, en algunos casos, y con un límite cuantitativo significativo, en otros, los importes depositados por el sector privado en las respectivas instituciones financieras nacionales. El caso español no fue distinto. Un movimiento similar a día de hoy sería la puntilla para nuestro sistema financiero. De ahí que sean tan irracionales como irresponsables los mensajes que auguran una salida de nuestro país del euro lo que provocaría, de facto, ante la perspectiva de que ocurra, un acopio de capitales por los particulares y la insumisión fiscal y, como consecuencia de ello, la imposición de un corralito forzado por parte de las autoridades.

Más bien al contrario, hay que fomentar la confianza entre los impositores. Y aflorar tanto capital oculto como sea posible para reforzar la débil situación actual. El gobierno, que ya ha lanzado globos sonda a través de la Fundación Ideas de Caldera, tiene claro lo que hacer. Vamos a encontrarnos en breve con una amnistía fiscal con objeto no sólo de mantener sino de aumentar los recursos financieros de la economía. No se referiría exclusivamente a la repatriación de capitales desde los paraísos fiscales, que también. Se trataría de un borrón y cuenta nueva en toda regla. No hay que olvidar que los procesos de crisis como el actual incentivan el crecimiento de la economía sumergida, precisamente en el momento en el que la oficial necesita más de su riqueza. La emergencia nacional sería el argumento esgrimido. Perdonemos a unos pocos por el bien de todos. Suponiendo que lo oculto es un 20% del PIB español y que el 25% de los evasores acuden a la llamada del fisco, en muchos casos como una ventana de oportunidad para salvar sus propias empresas aflorando liquidez, veríamos una inyección automática del 5% del Producto Interior Bruto español. Una tentación que el curso de los acontecimientos va a hacer demasiado atractiva como para resistirse. Por supuesto vendrá adornada de toda la panoplia de nuevas medidas de control, sanciones más elevadas a los defraudadores y similares. Pu5ré de zanahoria.

Una vez conseguido el primer objetivo, zaca: un aumento importante de la presión impositiva en los términos anteriormente señalados que, entre otros factores, fue lo que permitió a la Depresión americana acompañarse para la Historia del epíteto de Gran. Pedazo de oportunismo. Una medida restrictiva para el conjunto de los ciudadanos que desincentiva la actividad privada y produce un deterioro aún mayor de las cuentas públicas al aumentar su dependencia de la ineficaz iniciativa estatal y mermar las posibilidades recaudatorias a futuro. As de bastos. Lo mismo esto no es más que otra historieta más de ciencia ficción económico-empresarial de las que tanto le gustan a este McCoy, pero si uno se para a pensar en las, pocas, alternativas que le queda al gobierno de esta nuestra comunidad patria para ajustarse a la disciplina y la ortodoxia que impone la zona común, -un mensaje que se irá diluyendo, sin duda, en la medida en la que se vaya asumiendo la gravedad de la crisis- ésta es quizá de más evidentes. O no. Puro Food for Thought para el fin de semana. El lunes les espero. Vengan guapos.

Tagged with:

Votar, no votar, de Javier Sádaba en Gara

Posted in Derechos, Política by reggio on 14 febrero, 2009

Las votaciones se han convertido en ritos que perpetúan el poder, dan un cheque en blanco, no favorecen la participación en la vida común y, al final, hacen que siga la noria dando vueltas sin que nada realmente cambie. Pero de ahí no se sigue que me puedan quitar mi derecho a votar.

Yo no invitaría a votar a nadie; mejor sería quedarse en casa el día de la votación y que el resto del tiempo nos dediquemos a cambiar cotidianamente el barrio o la ciudad. Ocasiones no faltan. De ahí lo deseable de un compromiso más propio de animales políticos y no una pseudogestión política vacía y sometida, y llena de mala esgrima. Es curioso, y son ejemplos cercanos, cómo se puede vivir de criticar, destrozar o minimizar al contrario; naturalmente a bajo costo y sin gran esfuerzo intelectual. Es el caso de los que agotan sus energías metiéndose, como si del único problema se tratara, con el PP. Al grito de que viene la derecha, todo vale. Habría que defender a la izquierda, nos dicen, por muchos que fueran sus defectos. Por cierto, me imagino que cuando hablan de izquierda lo harán de broma. Y más por cierto aún, a los que se ponen la medalla izquierdista rara vez los encuentra uno allí donde quema el ser de izquierdas de verdad y no de etiqueta. Serán monárquicos por ser republicanos, defenderán la autodeterminación del país más lejano, pero no se mojarán una uña por lo que pidan, es otro ejemplo, en Euskadi. Gritarán a favor de la escuela pública, pero mandarán a sus hijos a la privada. Estarán dispuestos a condenar, cosa que me parece muy bien, a Aznar por habernos engañado con el truco de las armas de destrucción masiva, pero no se fijarán en Solana o en tantos más de la misma banda. Y ni una palabra, claro está, sobre la barbarie de Afganistán. Los casos son tantos que da pereza seguir con ellos. Los argumentos, además, los convierten en chantaje. Y es que no se debería votar a X porque viene el lobo si antes no nos aseguramos de que X es otra especie de lobo o que, a la larga, el lobo que venga será más feroz. Y, encima, sus argumentos son falaces. Como nos enseñó un renombrado filósofo, aunque el razonamiento es de sentido común, yo no soy bueno porque el otro es malo. Se trata de una forma mezquina de ser bueno. Al final, en este juego en el que cada uno sirve a su tribu, lo que desaparece es el intento por embarcarse en la noria que deja todo igual, mientras los partidos se reparten el poder. La visión alternativa, crítica y autocrítica, que ponga patas arriba el engaño que proviene de un mundo dominado por el rostro del dinero, se desvanece. Un último pseudoargumento suele ser que siempre hay diferencias entre los grupos políticos o que la equidistancia es un error, si no un pecado. A lo primero habría que responder, independientemente de que todos los partidos se encuadren en textos legales, llenos de agujeros y que no son la mano de Dios, que los que así opinan deben tener un microscopio excelente para detectar tantas diferencias cuando todos beben del mismo sistema. Las diferencias son mínimas y en modo alguno suficientes como para trazar una línea tajante entre los contendientes. Por otra parte, los errores de la llamada izquierda pueden ser más perniciosos puesto que ahogan las reivindicaciones realmente alternativas. Y la equidistancia que tendríamos que evitar es la que pueda darse entre la verdad y la falsedad, la justicia y la injusticia, la mentira y la sinceridad, o la inteligencia y la necedad.

Las votaciones, lo he sugerido, se han convertido en ritos que perpetúan el poder, dan un cheque en blanco, no favorecen la participación en la vida común y, al final, hacen que siga la noria dando vueltas sin que nada realmente cambie. Pero de ahí no se sigue que me puedan quitar mi derecho a votar. Viene esto a cuento por las detenciones que se han dado en Euskadi y los esfuerzos estatales para prohibir que una parte del pueblo vasco acuda a las urnas. A los primeros se dice que se les ha metido en la cárcel porque, según unas supuestas pruebas, obedecerían a Batasuna y, desde ahí, a ETA. Todo está traído por los pelos. Las sospechas respecto a la falta de independencia de la justicia son tan monumentales que se truecan en argumentos. Es lo que cualquiera diría en voz baja aunque sostenga lo contrario en voz alta. No quieren, en suma, que un determinado grupo de personas se presente a las elecciones y se arbitran las medidas más disparatadas para imponer la voluntad del Estado. Bonito ejemplo de democracia. Lo más dramático es que lo que uno oye o lee sobre el tema se reduce a contarnos las diferencias entre la vía penal y la contencioso-administrativa, los desvelos de Garzón o los de Pumpido, la aplicación de la Ley de Partidos y unas cuantas monsergas más. Raro es que se entre en las entrañas del asunto. Al final aparece la fuerza de Humpty-Dumpty: el que puede, puede. Y hace lo que le parece oportuno con las palabras y con las leyes. Curiosamente en estos casos los que suelen acusar a los que ellos llaman equidistantes hacen alardes de una equidistancia deplorable: llamándose demócratas, miran para otro lado cuando la radicalidad democrática exige protestar contra todo lo que la pisotee. Pero la noria sigue dando vueltas, las tribus sacan partido de los partidos y tan contentos. No veo utilidad alguna al voto. Pero que no me lo quiten ni a mí ni a nadie. Lo guardo o lo regalo. Es cosa mía. Y de unos cuantos más.

Javier Sádaba. Filósofo.

El presente artículo fue enviado originariamente al diario «Público», pero se negó a publicarlo.

Tagged with:

Estrategias necias frente a votos válidos, del Editorial en Gara

Posted in Derechos, Política by reggio on 14 febrero, 2009

El empeño del Estado español por dejar fuera de las próximas elecciones a la izquierda abertzale se encontrará el 1 de marzo con la determinación de decenas de miles de papeletas en las urnas, que trasladarán a Gasteiz y a Madrid un mensaje que en Euskal Herria todo el mundo conoce, más allá del sentido de su voto: que la resolución del conflicto vasco vendrá de la aceptación de la realidad vasca, no de su negación. Dando continuidad al convencimiento que llevó a D3M y Askatasuna a presentar candidaturas para el Parlamento de Gasteiz, la opción independentista y de izquierdas estará presente en la campaña electoral, reclamando a la ciudadanía que respalde con sus votos -«votos válidos, votos de oro», en palabras de D3M- un verdadero cambio que ponga a Euskal Herria en el camino hacia el final de una larga etapa de negación de la identidad y de privación de derechos fundamentales.

Evidentemente, la estrategia hecha pública ayer por D3M aboca a la izquierda abertzale a una pugna electoral en franca inferioridad de condiciones y a enfrentarse con la más que previsible represión por parte del Estado español, que pondrá todos los medios a su alcance al servicio de su objetivo-obsesión: borrar cualquier rastro de la izquierda abertzale en el ámbito político. Esta estrategia, cuya única incógnita será la crudeza con la que se manifieste a lo largo de los próximos días, multiplicará el valor cualitativo de los votos que se contabilizarán la noche del 1 de marzo.

Y ya desde los primeros compases de la campaña, resulta revelador que quienes hasta ayer mismo aseguraban que la izquierda abertzale se decantaría por la abstención como signo de debilidad, dejan al descubierto el nerviosismo que destila la suya propia enviando a la Ertzaintza a golpear a quienes pegaban carteles de D3M en pueblos como Sestao. Elocuente respuesta de quienes dicen condenar la Ley de Partidos, pero se apresuran a hacerla cumplir por medio de la violencia -incluso más allá de la letra pequeña- por, hoy más que nunca, inconfesables cálculos electorales.

El Foro Social en un sentido amplio, de Boaventura de Sousa Santos en Página 12

Posted in Economía, Internacional, Política by reggio on 14 febrero, 2009

A juzgar por las estadísticas, el IX Foro Social Mundial realizado en Belem fue un éxito: 133 mil participantes de 142 países; 489 organizaciones de Africa, 119 de América Central, 155 de América del Norte, 4193 de América del Sur, 334 de Asia, 491 de Europa y 27 de Oceanía. Entre todas, las participaciones más destacadas fueron las de los jóvenes (15 mil) y los pueblos indígenas (1300 llegados desde 50 países). Para los que ven en el FSM un espacio de encuentro, una plataforma de discusión sobre los problemas que afligen al mundo desde la perspectiva de quienes más los sufren, el éxito fue incondicional. Para los que esperan del FSM la formulación de políticas mundiales a seguir por los movimientos y las organizaciones que lo integran, el éxito del IX FSM no consigue disfrazar el agotamiento de su modelo organizativo.

Entre esas dos posiciones, quiero defender otra, asentada en la idea del FSM en un sentido amplio. En mi opinión, el proceso del FSM es hoy muy complejo y las reuniones bienales son sólo uno de sus pilares. Sin duda, fueron las que hasta ahora le dieron más visibilidad al Foro, pero no son las más importantes. Más allá de ellas, el proceso del FSM se basa en otros tres pilares.

El segundo pilar son las articulaciones mundiales entre movimientos temáticos que en los últimos años han llegado a definir acciones y agendas políticas a seguir tanto a nivel nacional como regional y global. Son, en este caso, las articulaciones entre organizaciones indígenas que, sobre todo en el continente americano, vienen asumiendo un protagonismo creciente, y ya tienen prevista para el 12 de octubre de este año una jornada mundial de lucha por la tierra-madre contra la mercantilización de la vida. Además de éstas, otras articulaciones han ido adquiriendo gran dinamismo: el próximo Foro Mundial del Agua; la auditoría global a la deuda externa de los países pobres; la agenda continental de los pueblos amazónicos; la agenda global de los derechos sexuales y reproductivos; la agenda continental de las poblaciones afroamericanas, principalmente en lo referente al reconocimiento de sus territorios ancestrales (“quilombos”), entre otras.

El tercer pilar del FSM en un sentido amplio es el constituido por la asamblea de los movimientos sociales. Es conocida, sobre todo, por las jornadas globales de lucha contra la crisis económica, contra los cambios climáticos, en defensa del pueblo palestino y en reclamo de sanciones internacionales contra Israel. Pero, además, es en la asamblea donde se transforman en decisiones políticas muchos de los debates planteados en las reuniones del FSM y es por esa razón que he venido abogando por una mayor articulación entre el FSM y la asamblea de los movimientos. El conjunto de esas decisiones constituye hoy la plataforma política del FSM y es a través de ella que se revela más claramente la alternativa al Foro Económico de Davos. Algunas de esas decisiones son: la regulación de los mercados y el impulso prioritario para los mercados internos; el control del capital financiero y de las actividades de las empresas multinacionales; la prioridad total para las energías renovables y la abolición del agrocombustible; la prohibición de la especulación financiera con las commodities; la centralidad de la agricultura familiar y la soberanía alimentaria en tanto instrumentos de lucha contra el hambre; el carácter vinculante de los tratados internacionales que garantizan la autonomía de los pueblos indígenas y afrodescendientes y su derecho a una consulta previa en relación con todos los proyectos de desarrollo o extractivos que los afecten; la extensión de la democracia participativa a la inversión pública a través de referéndum o consejos permanentes de ciudadanos y organizaciones; el desmantelamiento del Banco Mundial y del FMI y su sustitución por agencias de la ONU; auditorías internacionales a la deuda externa; la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, actualmente controlado por los mayores productores de armas; la derogación de las leyes antiterroristas cuando son usadas para criminalizar la protesta social pacífica.

El cuarto pilar del FSM en sentido amplio son los gobiernos progresistas que se inspiraron en el Foro para transformar de modo más o menos profundo la política de sus países. Cinco de ellos estuvieron este año en el FSM: los presidentes de Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela. Ciertamente, por ahora son todos gobiernos latinoamericanos. Pero es de prever que pronto surjan otros en otros continentes, incluso en Europa. Son ellos los que verdaderamente garantizan la eficacia de las decisiones políticas del FSM y, por eso, la autonomía entre esos gobiernos y el Foro, lejos de significar un divorcio, es la expresión de una complementariedad virtuosa.

Boaventura de Sousa Santos. Doctor en Sociología del Derecho; profesor de la Universidad de Coimbra (Portugal) y de la Universidad de Wisconsin (EE.UU.).

Traducción: Javier Lorca.

Mirar más allá de coyunturas, de Raúl Zibechi en La Jornada

Posted in Economía, Internacional by reggio on 14 febrero, 2009

La llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, la profunda crisis económica mundial, junto al declive estadunidense, y la existencia de ocho gobiernos progresistas y de izquierda en Sudamérica, son hechos tan importantes que han generado la confianza, entre amplios sectores, en la posibilidad de encontrar nuevos rumbos para nuestras sociedades golpeadas por dos décadas de neoliberalismo. Se trata de una coyuntura especial e inédita, llamada a convertirse en un parteaguas a escala planetaria. En múltiples ocasiones se ha mencionado que la decadencia de Estados Unidos como única superpotencia, está permitiendo el nacimiento de una nueva relación de fuerzas en la región sudamericana, en la que se dibuja con nítido perfil la fuerza decisiva de Brasil, así como la posibilidad de construir una integración regional que no sólo marque distancias con el imperio, sino también con el libre comercio.

Por definición, una coyuntura suele resolverse en un lapso relativamente breve. En este caso puede pensarse, a lo sumo, en una década, que es el tiempo con que cuentan las fuerzas del cambio para imponer por lo menos una parte de sus objetivos antes que otras fuerzas con intereses diferentes se encuentren en condiciones de imponer los suyos.

La idea de que “éste es el momento” se ha instalado, con entera justicia, en los discursos de buena parte de las dirigencias políticas y sociales, como quedó reflejado en pronunciamientos y documentos del reciente Foro Social Mundial, celebrado en Belem. Pero también está presente la convicción de que si no se encuentran salidas al modelo actual de acumulación, o sea, al capitalismo, la crisis puede resolverse a través del diseño de un mundo peor aún que el actual. Gaza, Irak, Haití, Colombia son apenas muestras de lo que puede venir.

Buena parte de los objetivos destacados en la Carta de los movimientos sociales y en la Declaración de la asamblea de los movimientos muestran con claridad cuál puede ser el rumbo de los cambios. Denuncian la ideología del “desarrollo” y el “progreso”, así como al imperialismo y al capitalismo en su guerra de conquista por apropiarse de los bienes comunes de la humanidad. Pero no escatiman las críticas a las nuevas formas que adquiere el modelo neoliberal, en particular a “los grandes grupos económicos locales –expresados en las denominadas multilatinas–, asociadas a una parte considerable de los gobiernos de la región”. En consecuencia, denuncian el megaproeycto IIRSA (Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), encabezado por la burguesía brasileña, que tras el desarrollo de interconexiones en infraestructura esconde “la apropiación trasnacional de los bienes de la naturaleza”.

En los hechos, los movimientos sudamericanos pasaron factura a “sus” gobiernos al colocar en la mira los principales proyectos económicos, aquellos destinados a promover el “desarrollo” de la región como la minería a cielo abierto, el agronegocio y los agrocombustibles, entre otros. Y pusieron el dedo donde duele al criticar, junto al Plan Colombia y la presencia de bases militares extranjeras, “la ocupación de Haití por tropas de países latinoamericanos”. No fue sólo un ejercicio de autonomía política, sino un marcar las urgencias del momento, la idea de que es necesario “avanzar ahora” y no delegar en los gobiernos, sino crear las condiciones “para ir gestando una nueva ofensiva de los pueblos” que modifique radicalmente la relación de fuerzas en la región.

Una década de gobiernos de nuevo cuño está empezando a mostrar alcances y límites de los cambios promovidos desde arriba y enseñando quiénes son los que están verdaderamente interesados en cambiar el mundo. Una parte sustancial de los gobiernos está más empeñada en consolidarse que en implementar nuevos rumbos. El único país capaz de empujar a toda la región, Brasil, está más empeñado en erigirse en potencia global que en abandonar el modelo. Lula parece más ocupado en catapultar a su probable sucesora, la ministra Dilma Rousseff, que en combatir el tremendo poder del capital financiero en su país. No es suficiente con promover un mundo y una región multilaterales, si a la vez no se erosiona el neoliberalismo.

Por otro lado, salir del modelo es más complejo de lo que pueda suponerse. Tras 10 años de Hugo Chávez en el gobierno, Venezuela sigue siendo un país con enormes dificultades para salir de la dependencia petrolera. Se trata de procesos muy lentos, para los que se requiere crear condiciones no sólo políticas, sino también sociales y culturales. A Cuba le demandó casi medio siglo dejar de ser un país monoproductor de caña de azúcar. A esas dificultades deben sumarse opciones que refuerzan el modelo, como la apuesta de Rafael Correa por la minería trasnacional, que no puede sino agudizar la dependencia de Ecuador, como ya sucedió en el último medio siglo con el petróleo. No es ése el camino para construir el “socialismo del siglo XXI”, pero menos aún puede tomarse ese rumbo en contra de los principales movimientos sociales. El enfrentamiento en curso entre el gobierno de Correa y el movimiento indígena, que se saldó con decenas de heridos y detenidos en la huelga del 20 de enero contra la ley minera, impone mirar más allá de la coyuntura actual.

Los gobiernos progresistas de la región pueden ser aliados de los cambios, pero los hacedores del mundo nuevo son los pueblos organizados en movimientos. El caso de Bolivia, donde el gobierno de Evo se muestra en sintonía con los movimientos, es por ahora la única excepción. Aunque algunos analistas y políticos defienden la centralidad de los gobiernos frente a un supuesto repliegue de los movimientos, no está de más recordar que la actual coyuntura fue creada por la resistencia desde abajo, que deslegitimó el modelo. Si estos gobiernos no toman un rumbo claro, en el futuro serán blanco de la inevitable ofensiva de los movimientos.

Tagged with: