Reggio’s Weblog

Por la culata, de David Gistau en El Mundo

Posted in Política by reggio on 12 febrero, 2009

BARRA BRAVA EN EL CONGRESO

De pronto, las gaviotas comenzaron a disparar a las escopetas.Para encontrar la fuerza de un viento nuevo cuando están al pairo, hay hombres que necesitan el estímulo de un agravio. Mariano Rajoy, y con él todo el PP que le arropó, apretadas las mandíbulas, en la rueda de prensa posterior al Comité Ejecutivo, ha hecho el hallazgo de su agravio en la puerca estampa de los conspiradores escopeteros de Jaén: dos de los tres poderes hacen sangre juntos, y convierten uno de los principios éticos vertebrales en democracia -la independencia judicial- en poco menos que la estaca con la que los batidores levantan la pieza política para anillarla luego con esposas policiales y sospechas. Aún les queda, a Garzón y Bermejo, un rastro de la altanería que conceden la impunidad habitual y la protección del poder. Por eso Bermejo, el hortera del «hecho cinegético», se pone tan zumbón como para decir que a una cacería se va a triscar por la naturaleza, como un señorito contemplativo de los de la generación del 27, y «a disfrutar».Esto podemos aceptárselo a Bermejo si él admite la sospecha de que, igual que Garzón, no haya nada con lo que disfrute tanto como con la intriga política, mejorada por los trofeos de caza, metafóricos en la inminencia de las detenciones.

Grosera es la tradición, ahora renovada, de la cacería como atributo de poder al que sucumben incluso los moralistas de izquierda, equipados como aquel Sazatornil de Berlanga que a lo que iba a la naturaleza era a ingresar en la pomada. Escandalosos son los indicios de politización de la Justicia que revelan que Garzón, como cuando el proceso etarra y la orden de busca y captura a Franco, sigue pensando que el cumplimiento de la Ley ha de adaptarse a las «circunstancias» del cálculo político y, en su caso, a una insaciable ambición personal que arrambla con todo y le hace temible, peligroso: su cargo es su otra arma, la de los días laborables, y es harto más poderosa que la escopeta. Si Fernández de la Vega se refirió a los actuales avatares populares como «una película de espías», ¿en qué género cinematográfico habría que ubicar la trama en Jaén de esos dos Fouchés de huevo Kinder?

Algo no cambia: el PP deberá ocuparse, y lo hará como acusación particular, del boquete que le han abierto sus cargos municipales imputados por corrupción. Pero puede dejar de hacer el muflón, puede sacudirse los complejos y la resignación, incluso el sopor de un líder que sólo ayer apareció con la contundencia en defensa de sus siglas maltratadas que desde hace tiempo se le estaba esperando. Porque lo que ha hecho la cacería de Jaén es enviar la razón moral al otro lado del tajo que desgarra la vida política.Ha surgido el PP unido como no lo estaba desde la derrota electoral y harto de los empujones al exilio interior que no cesan desde que fue definido como «gótico» igual que si lo hubiera creado Bram Stoker. Lo que se va sabiendo del Comité habla de una efervescencia indignada, de un basta ya, de una Rita Barberá azuzando a los suyos para dar la cara y librar la pelea, y de un Rajoy que al fin pegó el grito de Tarzán para recusar a Garzón y bloquear a Bermejo, los escopeteros intrigantes que acaso pusieron los resortes del Estado al servicio de un partido. Si encima se mofan es porque están habituados a la impunidad.

© Mundinteractivos, S.A.

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