Reggio’s Weblog

Zapatero proclama que no hará nada que rompa con los sindicatos, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Economía, Laboral, Política by reggio on 11 febrero, 2009

LA CRÓNICA

Debate sobre las actuaciones contra la crisis

El presidente del Gobierno explicó ayer con toda claridad en el Congreso de los Diputados cuál es su carta de navegación a la espera de que se haga un poco de luz en la oscuridad. La derrota de la nave gubernamental (derrota: rumbo o dirección de las embarcaciones) es la siguiente: evitar el choque con los peligrosos escollos sindicales y sortear con la máxima pericia el Cabo de Hornos de la huelga general. (Decisión que Rodríguez Zapatero comunicó así a sus colaboradores, hace unos meses: “¡A mí no me hacen una huelga general!”). La de ayer fue la séptima comparecencia parlamentaria del presidente para abordar la crisis económica.

Al menos en dos ocasiones, Zapatero dio a entender que no adoptará ninguna decisión que pueda chocar frontalmente con los sindicatos. Dentro de la concertación social, todo. Fuera de la concertación, nada. “El Gobierno impulsará y se someterá a los acuerdos alcanzados en el ámbito del diálogo social, lo que excluye cualquier decisión unilateral del Ejecutivo en el ámbito de las relaciones laborales”.

Era una respuesta directa del presidente a la reciente reclamación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) de proceder al abaratamiento del despido, reforma estructural que, según criterio de la patronal, favorecería la contratación laboral. Era también una respuesta al signo implícito de la propuesta de Convergència i Unió – reiterada ayer por Josep Antoni Duran Lleida-de proceder a unos nuevos pactos de la Moncloa (los acuerdos que en 1977 salvaron a España de la suspensión de pagos). Aquellos pactos exigieron notables sacrificios salariales a los trabajadores en el marco de la Transición. Un nuevo pacto de Estado exigiría también sacrificios, aunque los partidos prefieren hablar hoy de reformas estructurales.

Zapatero, con todo, ha captado el nervio de la propuesta de Duran y ayer lanzó una nueva consiga, que tiene visos de haber sido concienzudamente bruñida por el gabinete monclovita. El presidente emplazó a todos a la “cooperación nacional”,enunciado de timbre sudamericano que fue proclamado con garbo, pero sin mayor precisión sobre su contenido, alcance y articulación. Suena bien. La Moncloa tiene así perfectamente enmarcado el discurso para las próximas dos semanas (el 1 de marzo se celebran elecciones autonómicas en Galicia y el País Vasco): garantía de protección a los desempleados (“Nadie se vaa quedar en la cuneta”); garantía de que nada sustantivo del actual ordenamiento laboral y social va a ser tocado sin el acuerdo de los sindicatos; reafirmación de que la crisis es un paréntesis que va a ser superado (aunque ayer Zapatero reconoció, quizá por primera vez, que hay serias dificultades para ver luz en el túnel); confianza en los efectos paliativos de las medidas adoptadas por el Gobierno (llamamiento a la paciencia, por tanto); promesa de un recorte de 1.500 millones en el gasto ordinario de la Administración central del Estado, recorte que, en palabras del presidente, se destinará a financiar las prestaciones por desempleo.

Mariano Rajoy respondió a Zapatero con mucho brío, lo cual constituye un hecho relevante si tenemos en cuenta el cafarnaúm en el que se halla el Partido Popular, principalmente en la región de Madrid. El jefe de la oposición acusó a Zapatero de “engañar a la sociedad española” (por negar la existencia de la crisis cuando esta despuntaba); de cargar todas las culpas al exterior (Zapatero habló ayer de la “codicia”); de recurrir de manera sistemática a las técnicas propagandísticas. Muy irritado por unas alusiones de Zapatero a la guerra de Iraq, Rajoy proclamó con total claridad que no está para grandes pactos, ni para grandes retóricas. “Yo no le voy a servir de coartada”.

Duran Lleida insistió en la propuesta de gran pacto de Estado contra la crisis (sin mencionar la Moncloa), propuso potenciar el ICO (al que tachó de ineficaz), pidió rebajar cotizaciones de la Seguridad Social, habló sin tapujos de las reformas estructurales, defendió sin ambajes la potenciación de la energía nuclear en España, y se erigió en paladín de los pequeños y medianos empresarios reunidos ayer en asamblea en Barcelona. Factura catalana. Josu Erkoreka, del PNV, estuvo grácil en las comparaciones. Primero presentó a Zapatero como un boxeador noqueado y después lo imaginó como una tortuga panza arriba en la playa de la Concha.

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