Reggio’s Weblog

Pelotón circular, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Economía, Laboral, Política by reggio on 11 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

El mundo en llamas, la catástrofe (Josu Erkoreka utilizó esas metáforas, peligrosas viniendo del País Vasco) estaba en el aire y el pleno de la crisis empezó con un Zapatero sonriente a pesar de estar rodeado de millones de parados y un Rajoy con cara de ansiedad ratificando con gestos que él y su partido viven mal momento. Luego se vino arriba porque es un buen parlamentario.Pero en el Estado Mayor del PP no creen que esta escena de un ZP eximido y un Rajoy acorralado sea fortuita. Piensan que hay detrás un diseño inteligente. Si detrás del intento de devastar al partido de la oposición hay un sujeto inteligente, también lo puede haber dentro del mismo partido.

El presidente del Gobierno regó la tarde con una cascada de millones y proclamó ante la Santa Gadea de la cámara que sea cual sea el número de parados que tengamos mantendrá la cobertura de desempleo y las conquistas de los trabajadores. Estuve al lado de los débiles, que son ya la mayoría, en el maravilloso discurso de la bondad.Rajoy habló bien, pero todo el mundo sabía que recibía los aplausos de algunos de los que lo están desollando. Informó de lo malo que será el legado de Zapatero en las enciclopedias; predicaba un agorero que ni siquiera sabe si va a tener un rodal entre los profetas. Anunció algo que puede arder en la calle: el déficit de la Seguridad Social. Acusó a ZP una vez más de mentiroso: «Lo malo de mentir es que luego hay que sostener la farsa. Todas sus medidas son erráticas, actúa sin método, lo están poniendo todo mucho peor».

¿Pero qué pasaba detrás de las cortinas de San Jerónimo? Todo el mundo hablaba de la redada de Boadilla. El mismísimo Aznar, que se la tiene jurada al juez Garzón desde que lo quiso empapelar en la guerra de Irak, está a punto de intervenir. Los dirigentes de Génova se quejan de que los fiscales son la rehala del Gobierno en la cacería. Tal vez por eso escuché una jaculatoria que no esperaba: que vuelva Aznar. «¿Para quedarse?», pregunté. «Para poner orden», respondió alguien que fue del círculo de Aznar.

La brillante oratoria de Rajoy es inútil cuando el PP es una noche de San Valetín, de regiones y familias. El destacado aznarista que hablaba conmigo empleó la expresión «fusilamiento circular», que se utilizó en la campaña americana para describir las luchas internas cuando en el Grand Old Party se tiroteaban entre sí apuntando al corro.

El presidente ayer habló de la conjunción de intenciones, dijo que se contará con todos, pero eso es imposible cuando el aparato verbal de dos partidos se emplea para demoler al adversario.Rajoy contestó: «¿Ayuda? No es verdad que pida ayuda, lo que pide es complicidad con una política que ya ha demostrado sus ruinosas consecuencias».

© Mundinteractivos, S.A.

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