Reggio’s Weblog

Crisis financiera, crisis global, de Carlos Berzosa en El País

Posted in Economía by reggio on 10 febrero, 2009

La crisis económica está adquiriendo una dimensión realmente preocupante pues afecta, como siempre, a los más vulnerables. Su detonante fueron las hipotecas basura. El desarrollo de los acontecimientos ha demostrado que esta situación tan grave se ha debido a la gran cantidad de derivados financieros tóxicos que no tienen un valor real que los sustente, entre ellos los de las hipotecas basura. La contaminación se ha extendido a lo largo y ancho del mundo, en un mercado global cada vez menos regulado que sobrepasa las fronteras nacionales. La grave crisis del sistema financiero se ha trasladado a la economía real, que se encuentra con dificultades para conseguir créditos. Como consecuencia, lo que parecía en un primer momento que eran dificultades de liquidez, se ha puesto de manifiesto que se trata de un problema de solvencia.

Los economistas discutimos acerca de las causas que han provocado una crisis de esta envergadura y los factores que la han determinado, pero no llega a haber consenso. Al tiempo, recibimos reproches sobre la incapacidad manifestada por la ciencia económica para predecirla. Sobre esto me gustaría hacer algunas matizaciones.

Es cierto que no se habían realizado predicciones exactas sobre la posibilidad del estallido de la crisis, así como sobre la naturaleza de la misma y la duración que podía tener. No obstante, bastantes economistas habían advertido de los peligros que se vislumbraban con motivo de la expansión del mercado inmobiliario y del sistema financiero y las burbujas especulativas que se creaban en ambos mercados, de por sí bastante interrelacionados.

El estallido de esas burbujas era la crónica de una muerte anunciada, que los gobernantes no querían ver o preferían mirar hacia otro lado, pues siempre viene bien, cuando se gobierna, que la economía marche con crecimiento, sin plantearse las características de cómo se produce éste. Determinados economistas habían encendido las señales de alarma, aunque tanto los dirigentes políticos como de empresas se negaban a aceptarlo, debido a que consideraban que eran exageradas y se refugiaban, además, en el hecho de que la economía ortodoxa no contemplaba ningún peligro a la vista, sino meros ajustes o desaceleraciones que se tenían que dar pero que no revestirían excesiva importancia.

Frente al conformismo de la ciencia oficial existían estudios serios que ponían en guardia sobre los problemas que estaba suscitando la globalización financiera y el creciente desmantelamiento de los controles de regulación de los bancos y de otras instituciones bancarias y financieras. Con ello, además de las inestabilidades, incertidumbres y procesos especulativos que se generaban, se facilitaba el enriquecimiento excesivo de unos pocos, de forma rápida y fácil, al tiempo que se fomentaba la desigualdad internacional. Las operaciones de ingeniería financiera, los paraísos fiscales, las emisiones de bonos de alto riesgo sin control, contribuían a alimentar el mundo de las finanzas y su auge y hegemonía.

Entre los analistas que denunciaban esta situación y alertaban de los peligros se encuentran, entre otros, René Passet: La ilusión neoliberal (Debate, 2001) y Elogio de la globalización. Por una mundialización humana (Salvat, 2001); Françoise Chesnais: La mondialisation du capital (Syros, 1994); Gérard Duménil y Dominique Lévy: Crisis y salida de la crisis. Orden y Desorden neoliberales (Fondo de Cultura Económica, 2007); Ángel Martínez González-Tablas: Economía política mundial II. Pugna e incertidumbre en la economía mundial (Ariel, 2997), y John Eatwell y Lance Taylor, que escribieron hace años un libro con un título muy esclarecedor: Finanzas globales en riesgo. Un análisis a favor de la regulación internacional (Siglo XXI, 2005). También los premios Nobel Stiglitz y Krugman. Por su parte, el poskeynesiano Hyman P. Mynsky (Las razones de Keynes, Fondo de Cultura Económica, 1987) escribió en 1976 sobre lo errático que resultaba no tener en cuenta en el análisis keynesiano la incertidumbre, el riesgo y la especulación como características básicas del sistema financiero. A su vez, tanto Kindleberger, Manías, pánicos y cracs. Historia de las crisis financieras (Ariel, 1991), que estudió la historia de las crisis financieras, como Galbraith en Breve historia de la euforia financiera (Ariel, 1991), nos enseñan lo que ha sucedido en tiempos pasados y no ha servido, por lo que parece, para aprender lo suficiente y establecer los controles necesarios para que el sistema financiero no se encuentre sometido a esos procesos especulativos que acaban en una crisis. Si se me permite, yo mismo durante los últimos años vengo escribiendo en distintas revistas acerca del riesgo de este crecimiento descontrolado e irregular de la economía de mercado.

Por tanto, no estamos ante hechos nuevos, sino ante acontecimientos que se han repetido a través de la historia del capitalismo. En este caso, además, agravados por una globalización que ha ido en dirección contraria a las recomendaciones que nos enseña la historia y nos señalan Mynsky y los autores mencionados.

Ésta es una crisis financiera que tiene similitudes con otras anteriores, pero que tiene asimismo elementos diferenciadores, propios de la fase del capitalismo en la que nos encontramos.

Es importante señalar que la crisis no es el resultado de equivocaciones de políticas económicas, aunque ha podido haberlas, pero que por sí solas no explican la gravedad de lo que está aconteciendo, ni tampoco de malas prácticas de los gestores y directivos de los fondos de inversión y de los bancos, que también se han producido, así como de las estafas practicadas bajo la ley de la selva, que han encontrado un caldo propicio para desenvolverse, sino que la crisis es el claro resultado de un modelo de crecimiento inadecuado.

De manera que los datos, cuando anunciaban que todo iba bien en los últimos años, en los que se estaban dando tasas de crecimiento muy elevadas, no reflejaban la realidad pues en ellos mismos estaban sembradas las semillas de la destrucción. Era un crecimiento que favorecía las desigualdades y aniquilador del medio ambiente.

Los años de expansión y de euforia se elogian en exceso por las personas que tienen en su mano la toma de decisiones, que tratan de inculcar su visión a toda la sociedad con el apoyo de los poderosos medios de comunicación y de una buena legión de académicos que les aplaudían. Pero al final han conducido a una catástrofe de consecuencias incalculables.

Lo que algunos han enunciado como crisis financiera es mucho más que eso: es una crisis global, pues supone el agotamiento de un modelo de crecimiento que modifica el equilibrio ecológico, que también afecta a los alimentos, la energía y que ha sido incapaz de combatir la pobreza, el hambre y la exclusión social, aunque haya venido acompañado todo ello de progresos indudables. Pero aun así, las privaciones y los costes a pagar son demasiado elevados para sentirse satisfechos en una situación en la que la prosperidad de una minoría de la población mundial se asienta en el sufrimiento de tantos.

En definitiva, el sistema financiero ha engordado y se ha beneficiado durante años basándose en prácticas poco ortodoxas en las que ha predominado el enriquecimiento rápido y fácil. A su vez, las instituciones financieras son un instrumento del propio sistema para conseguir superar las crisis de sobreproducción de las que hablaba Marx.

Esta crisis no se puede solucionar sólo con medidas de política económica, sino que es necesario plantearse otros modos de crecer y consumir. No estamos solamente ante una crisis financiera sino ante algo mucho más profundo: un sistema económico mundial desigual y depredador de la naturaleza.

Ante esta situación, es importante afrontar el futuro con un reequilibrio de fuerzas, pero esta cuestión merece ser desarrollada en otro posible artículo.

Carlos Berzosa es catedrático de Economía Aplicada y rector de la Universidad Complutense de Madrid.

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Eluana y los cuervos, de Josep Ramoneda en El País de Cataluña

Posted in Derechos, Libertades, Política, Religión by reggio on 10 febrero, 2009

– 1. La actuación de Berlusconi y del Vaticano en el llamado caso Eluana, la joven italiana que consiguió morir ayer, es un ejemplo más del desprecio de los poderosos por la condición humana. El Vaticano ya nos tiene acostumbrados. Desde sus posiciones obstruccionistas en la lucha contra el sida hasta su reiterado rechazo a determinadas técnicas de reproducción asistida, una y otra vez, las autoridades religiosas dejan claro que los dramas personales no tienen para ellos ninguna importancia al lado de los dogmas de su creencia. La voluntad de Dios, de la que se arrogan la interpretación sin ninguna vergüenza, está muy por encima de los sufrimientos de las personas. Es más, la imagen que su acción transmite es la de un Dios cruel cuya vanidad se satisface viendo como las personas lo pasan mal. Y lo único que le saben decir a la familia Englaro es que dediquen su sufrimiento a Dios y que confían en “las curaciones milagrosas”. La púrpura papal hace estragos: da apuro ver a un intelectual como Ratzinger predicando la salud de los curanderos.

Tampoco de Berlusconi nos sorprende. Basta oír sus gracias sobre las mujeres o sobre los inmigrantes para ver que su relación con el Otro pasa por el desprecio del que cree que todo le está permitido. Pero su actuación en el caso Eluana supera todos los precedentes. En su lucha contra los poderes del Estado, para instalar un régimen populista de derechas, Berlusconi utiliza sin escrúpulo un drama personal que ha provocado una gran conmoción en Italia. Que Eluana siguiera viva o muerta no era el problema de Berlusconi. Ha visto en este caso la oportunidad de seguir con su proceso de destrucción del Estado democrático italiano y ha cogido la misma bandera que el Vaticano. Después de haber destruido la libertad de expresión con su monopolio mediático, después de haber dejado por los suelos a la justicia italiana cambiando la ley permanentemente para garantizarse la impunidad, ahora quiere cargarse los últimos contrapesos del sistema, empezando por la presidencia de la República, por la negativa a firmar el decreto que impide la muerte de Eluana Englanaro. Hasta Giulio Andreotti ha salido en defensa de Giorgio Napolitano, que ha negado su apoyo una ley inconstitucional. Berlusconi va a por la Constitución. Con la emotividad del caso Eluana como coartada. Utilizando la desgracia humana para sus designios políticos, demuestra a todo el que quiera entenderlo que su voluntad de poder no tiene límites, y que ni siquiera el ámbito más privado queda fuera de ella, y, por supuesto, que el drama de una persona es irrelevante frente a la voluntad política. Cuando el poder invade la intimidad, aunque ésta esté protegida por el Tribunal Supremo, algo grave acontece: el tufo a totalitarismo es indudable. La alianza del dinero y el altar contra una indefensa familia, que ha respetado la ley hasta el último momento, y que cuenta con que la justicia le ha dado la razón, es estremecedora. ¿Qué enfermedad vive la sociedad italiana que es incapaz de reaccionar ante el dominio berlusconiano? ¿Tan pesada es la herencia del sistema triangular de posguerra: el Vaticano, la mafia y el partido comunista?

– 2. Pero, evidentemente, el caso Eluana lleva incorporados otros debates. Por ejemplo, el de la independencia de los poderes, porque Berlusconi lo que está haciendo, ni más ni menos, es enfrentarse al Tribunal Supremo, impedir el cumplimiento de una sentencia de éste. Nada sorprendente en un presidente que se ha dedicado sistemáticamente a burlar la ley con cambios legislativos para no acabar en la cárcel. Mario Conde y Silvio Berlusconi iniciaran sus andanzas en política por la misma época, en los años de impunidad anteriores a la crisis de la década de 1990. Mario Conde ha pasado un montón de años en la cárcel, Silvio Berlusconi preside el Consejo de Ministros. La superioridad del Estado derecho español sobre el italiano parece manifiesta.

Pero este caso presenta también la cuestión del papel de la Iglesia en la escena pública. Si el uso del caso Eluana por parte de Berlusconi busca la reforma constitucional, el uso de este caso por parte del Vaticano busca el retorno de la Iglesia a la escena política. Ha sido uno de los empeños del cardenal Ratzinger desde que llegó al poder, expresado en el mal leído discurso de Ratisbona, en que invitaba a las religiones del libro a volver a la escena pública.

Sin ninguna duda, la Iglesia como cualquier otra institución privada tiene todo el derecho a expresarse en el debate público. Como cualquier otra institución con su palabra contribuye a configurar los estados de opinión, que se van formando en el intercambio comunicacional a muchas voces. Es, por tanto, perfectamente legítimo que la Iglesia se manifieste en este caso como en cualquier otro. Es su opinión, que como tal queda sobre la mesa, susceptible de ser sometida, como todo, al análisis crítico de la razón. Se supone además, pero esto es una cuestión interna que no nos concierne a los demás, que la palabra de la jerarquía eclesiástica debe tener eficacia directa sobre sus feligreses. Aunque, a juzgar por la evolución de la opinión pública, o éstos son pocos o cada vez hacen menos caso a sus jefes. Pero lo que no puede pretender la Iglesia es que su palabra, con la coartada de hablar en nombre de Dios -técnicamente, de blasfemar-, quede fuera del juicio crítico. Porque se empieza alzándose sobre los hombres con el argumento de que su palabra es divina y se acaba convirtiéndolos en pura nada, carne de cañón para la gloria de Dios. Es la negación de la humanidad del hombre, que algunos han descubierto viendo Camino.

Eluana murió mientras Berlusconi y el Vaticano libraban a su costa una batalla contra la Constitución el primero, para ocupar la escena pública, el segundo. Aquí no hay debate, hay simple y llanamente abuso de poder. Pero ya se sabe que forma parte de la cultura del poder recordar a las personas su insignificancia, meros instrumentos al servicio de los grandes designios. Por sus obscenidades les conoceréis.

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La acción que necesita Estados Unidos, de Barack H. Obama en El Mundo

Posted in Economía, Internacional by reggio on 10 febrero, 2009

TRIBUNA: ECONOMIA

El presidente asegura que su Plan de Estímulo Económico, que hoy vota el Senado, servirá para salir de la crisis. Subraya que la situación es tan grave que hay que adoptar medidas a largo plazo, pero con extrema urgencia.

En estos momentos, a nadie le cabe la menor duda de que hemos heredado una crisis económica tan profunda y funesta como ninguna otra desde los tiempos de la Gran Depresión. Se han perdido millones de empleos con que los estadounidenses contaban hace apenas un año; se han esfumado millones de los ahorros que tanto esfuerzo les había costado acumular a las familias. Por todas partes hay gente preocupada por lo que les deparará el mañana.

Lo que los norteamericanos esperan de Washington es que se haga algo que se corresponda con las urgencias que experimentan en su vida diaria, algo que sea lo suficientemente rápido, audaz y acertado como para hacernos remontar esta crisis.

Porque cada día que dejamos pasar sin ponernos manos a la obra para dar un giro total a la marcha de nuestra economía, más gente pierde sus empleos, sus ahorros y sus casas. Además, si no se hace nada, esta recesión podría prolongarse durante años y años.Nuestra economía va a perder otros cinco millones más de puestos de trabajo. El desempleo se va a acercar a porcentajes de dos cifras. Nuestra nación se va a hundir todavía más profundamente en una crisis a la que, alcanzado un punto determinado, es posible que no seamos capaces de darle la vuelta.

Esta es la razón por la que me asalta este sentimiento de urgencia en relación con el Plan de recuperación presentado ante el Congreso de EEUU. Con el plan vamos a crear o conservar más de tres millones de puestos de trabajo en el curso de los dos próximos años, vamos a aprobar desgravaciones fiscales con efectos inmediatos en favor del 95% de los trabajadores, vamos a promover por igual el gasto de empresas y de consumidores, y vamos a tomar medidas para fortalecer nuestro país de cara a los años venideros.

Este plan no es sólo una receta para fomentar el gasto a corto plazo; es una estrategia de cara al crecimiento económico de Estados Unidos a largo plazo, y una oportunidad en áreas tales como las energías renovables, la atención sanitaria y la educación.Es, además, una estrategia que se va a poner en práctica con una transparencia y una rendición de cuentas que no tienen precedentes, de manera que los estadounidenses sepan a dónde van los dólares de sus impuestos y cómo se están gastando.

Estos últimos días, ha habido críticas equivocadas a este Plan por parte de quienes se han hecho eco de teorías fracasadas que, justamente, han contribuido a meternos en esta crisis, tales como la idea de que con reducciones de impuestos bastará para resolver todos nuestros problemas, o que podemos hacer frente a estas pruebas formidables con paños calientes o medidas de compromiso. O que podemos pasar por alto problemas fundamentales como nuestra independencia energética y el elevado coste de la atención sanitaria y aún así esperar que salgan adelante nuestra economía y nuestro país.

rEchazo esas teorías, y eso es también lo que hicieron los ciudadanos cuando acudieron a las urnas en noviembre y votaron sin vuelta de hoja a favor del cambio. Ellos saben que lo hemos intentado por esas vías durante demasiado tiempo y, por eso mismo, los costes de nuestra atención sanitaria se siguen incrementando a un ritmo mayor que la inflación, nuestra dependencia del petróleo extranjero sigue amenazando nuestra economía y nuestra seguridad, y nuestros hijos estudian en escuelas que les colocan en posición de desventaja. Hemos visto las trágicas consecuencias cuando nuestros puentes se han derrumbado y nuestros diques no han resistido.

Cada día que pasa empeora la situación de nuestra economía; éste es el momento para aplicar un remedio que ponga de nuevo a trabajar a los estadounidenses, de dar un impulso a nuestra economía y de invertir en un crecimiento económico duradero.

Este es el momento de amparar con un seguro de salud a los más de ocho millones de estadounidenses que corren el riesgo de perder sus prestaciones sanitarias y de informatizar el historial sanitario de todos los ciudadanos en un plazo de cinco años, lo que ahorrará miles de millones de dólares y un número incontable de vidas.

Este es el momento de ahorrar miles de millones con la transformación de dos millones de hogares y del 75% de los edificios federales en espacios más eficaces en el plano energético, y de multiplicar por dos nuestra capacidad de generar fuentes alternativas de energía en un plazo de tres años.

Este es el momento de poner a disposición de nuestros hijos todas la ventajas que les hacen falta para competir mediante la modernización de 10.000 centros escolares con aulas, bibliotecas y laboratorios de auténtica vanguardia, y mediante una mejor formación de nuestros profesores de matemáticas y ciencias, así como de poner el sueño de la educación superior al alcance de millones de norteamericanos.

Este es, en fin, el momento de crear los puestos de trabajo que vuelvan a levantar a Estados Unidos de cara al siglo XXI mediante la reconstrucción de carreteras, puentes y diques que acusan el paso de los años, la planificación de una red eléctrica inteligente y la conexión de todos los rincones del país a la superautopista de la información.

Esto es lo que los ciudanos esperan que hagamos sin más tardanza.Tienen la paciencia suficiente para darse cuenta de que nuestra recuperación económica habrá de medirse en años, no en meses.Ahora bien, para lo que ya no tienen ninguna paciencia es para este punto muerto de siempre entre los partidos, que interfiere en la adopción de medidas mientras nuestra economía sigue cuesta abajo.

Así pues, tenemos que elegir. Podemos dejar que, una vez más, los vicios de Washington se interpongan en el camino del progreso, o podemos hacer un esfuerzo todos a una y proclamar que, en Estados Unidos, el destino no está escrito sino que lo escribimos nosotros.Podemos poner las buenas ideas por delante de las batallas ideológicas de siempre y un objetivo común por encima del habitual partidismo estrecho de miras. Podemos actuar audazmente para transformar la crisis en una oportunidad y, todos juntos, escribir otro capítulo grandioso más de nuestra historia y superar la gran prueba de nuestra época.

EL MUNDO agradece a ‘The Washington Post’ el permiso concedido para la reproducción de este artículo, escrito por Barack Obama, presidente de EEUU, para el diario de la capital estadounidense.

© Mundinteractivos, S.A.

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Rajoy habla y despeja dudas, de David Gistau en El Mundo

Posted in Política by reggio on 10 febrero, 2009

AL ABORDAJE

Igual que le ocurría a Neruda con la mujer que le inspiró el poema, nos gusta Rajoy cuando está como ausente. Es cierto que, callado como permaneció en los últimos tiempos, corría el riesgo de pasar por un mal líder, apocado ante la galerna, fugitivo de las decisiones.Pero es que ayer habló y despejó dudas.

Más allá de las especulaciones sobre su oportunismo electoral, ante el caso de la corrupción en Boadilla aventado por Garzón sólo le cabían al PP dos reacciones posibles. Negar y pretenderse víctima, lo cual es difícil cuando hay imputados y denuncias ante la fiscalía anti-corrupción de los funcionarios municipales.O aceptar y apechugar, purgando a quien lo merezca y aplazando el narcisismo de la honradez hasta mejor ocasión. Lo que no se puede es incurrir en la contradicción de ensayar al mismo tiempo las dos líneas de defensa antagónicas. Es decir, si estamos ante un intento de «liquidación del PP» por parte de resortes del Estado malévolos y politizados, el alcalde de Boadilla, González Panero, es inocente y la víctima de la conspiración, y entonces hay que sostenerlo en vez de exigirle la dimisión. Pero si sobre el alcalde de Boadilla recaen suficientes sospechas como para que Rajoy considere que su dimisión es higiénica para el partido, entonces no estamos ante una conspiración de las cloacas del Estado, sino ante un caso fundamentado.

Justo después de considerarle inocente, Rajoy quiso dejar atrás al alcalde de Boadilla igual que se abandona a un herido en los westerns: con una sola bala, la de la salida honrosa, en el cargador del revólver. Y fue entonces cuando hizo el ridículo de dar por dimitido al mismo alcalde que negaba estar dispuesto a irse en unas declaraciones recogidas a apenas unos metros de la calle Génova. El alcalde al final dimitió, qué remedio. Pero erosionó con su primera negativa el liderazgo de Rajoy.

Amotinarse contra Rajoy no da derecho al trato de rey que se atribuyó el alcalde de Patones después de alzarse contra Napoleón.Pero sí da fe de la actual estatura del presidente del PP: si hay que medirla por la de sus enemigos, la de Rajoy ya ni siquiera es comparable a la de Zetapé o Esperanza Aguirre. Sino por la de un ignoto politicastro municipal atrapado en una sucia trama de comisionistas con coartada política. Y ni siquiera a éste logra imponer su autoridad. El Rajoy que osó imitar la retórica de Obama porque aún se sentía convocado por un destino mayor no es capaz siquiera de impedir el colapso de su partido ni la rebelión de vuelo gallináceo de un alcalde que ha confundido Boadilla con El Alamo porque estaba poco dispuesto a sacrificarse ni por sus siglas o por su presidente.

© Mundinteractivos, S.A.

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Vacuna o contagio, de Kepa Aulestia en La Vanguardia

Posted in Economía, Laboral by reggio on 10 febrero, 2009

La huelga ilegal protagonizada por los trabajadores de una refinería de la multinacional de origen francés Total en el nordeste de Inglaterra reivindicaba que los empleos generados para la ampliación de sus instalaciones fuesen preferentemente para los británicos. La empresa contratada para desarrollar el citado proyecto es italiana, y el resultado de la protesta ha sido que a los 195 trabajadores previstos inicialmente, procedentes de Italia y Portugal, se les sumarán otro 102 puestos adjudicados a ciudadanos de Gran Bretaña. Un conflicto aislado suscitado en torno a una exigencia inadmisible en el marco de la Unión Europea ha podido convertirse en ejemplo para otras partes o en vergonzoso episodio capaz de hacer reaccionar a las democracias europeas, incluido el Reino Unido, contra lo que podría convertirse en una ola de fondo xenófoba oculta bajo el eufemismo proteccionista. Que este y otros casos actúen como vacuna o, por el contrario, contagien al resto de Europa depende de una pronta respuesta política y sindical. Pero el poder de contagio no es desdeñable, y se basa tanto en condiciones culturales y psicológicas como, paradójicamente, en la resistencia a la movilidad de los trabajadores en la mayoría de los valles europeos.

La preeminencia de los nacionales a la hora de acceder a un puesto de trabajo constituye una inclinación natural que se agudiza en época de vacas flacas. En nuestro caso, podríamos pensar en la naturalidad con la que alguien se inclinaría a reivindicar la preferencia de los ciudadanos de cada autonomía e incluso de cada localidad; una práctica que de facto está presente en la ubicación de nuevos proyectos empresariales y puede hacerse notar, por ejemplo, con la implantación del plan extraordinario de inversión local. Pero esa reacción primaria que concibe un “nosotros” restrictivo es precisamente lo que trata de corregir la democracia con la plasmación jurídica de un espacio de convivencia abierto. La libre circulación de trabajadores en el marco de la Unión no sólo es un requisito de la economía global; representa también la condición para el desarrollo humano en un entorno cada vez más interdependiente. Aunque sería necesario lograr que se garantice una competencia sujeta a reglas comunes, de manera que ningún contrato laboral cuestione la legalidad propia del país en que se suscriba y el convenio colectivo de referencia. Del mismo modo que ninguna empresa contratada fuera de su país de origen debería verse obligada a modificar su plantilla inicial con nacionales del lugar donde va a desarrolla su tarea, tampoco debería poder negarse a que los nuevos puestos de trabajo que requiera sean ocupados por estos. En este plano, no resultaría demasiado difícil lograr que el mal ejemplo de la refinería de Lincolnshire se convirtiera en vacuna. Bastaría con que el sindicalismo europeo estableciera un criterio vinculante y así lo acuerden también los estados miembros de la Unión, de manera que la directiva correspondiente no pudiera ser aplicada ni con excepciones ni con excesos.

Aunque los efectos reales de dicha vacuna dependen, al final, de que los ciudadanos europeos hagan suya la eventualidad de trasladarse a trabajar y vivir en un lugar lejano al propio domicilio e incluso en otro país. Una posibilidad que está más presente en los sectores profesionales cualificados y entre los jóvenes, pero que encuentra resistencias en sectores de cualificación media que serán precisamente los más proclives al contagio de los huelguistas de la refinería británica. Mientras estos perciban todos los inconvenientes y ninguna de las ventajas de la libre circulación, el riesgo de que brote el proteccionismo social será alto en épocas de crisis. Pero hay otro virus menos sensible a las vacunas: la enésima ola restrictiva respecto a la inmigración extracomunitaria.

En este caso no se trata de una disputa por la preferencia en el acceso a un nuevo puesto de trabajo, aunque no hay que descartar que el deterioro de la economía conduzca a ello. Más bien se basa en la imputación genérica de males nada precisos a la afluencia de inmigrantes en situación de extrema necesidad o
de práctica indigencia a países en recesión que durante los próximos dos o tres ejercicios soportarán un déficit imprevisto y se verán obligados a contener e incluso a recortar coberturas sociales. La última iniciativa legislativa de Berlusconi yel referéndum del pasado domingo en Suiza reflejan, a pesar de la victoria de posiciones aperturistas en este país, la existencia de división de pareceres respecto a un asunto teñido de xenofobia.

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Las cunetas ya están llenas, de Lluís Foix en La Vanguardia

Posted in Economía, Laboral by reggio on 10 febrero, 2009

Una crisis que es consecuencia de la globalización sin reglas y sin límites se intenta ahora resolver desde los parapetos de los gobiernos nacionales, cada banco por su cuenta, todas las empresas anunciando por separado despidos masivos que afectan a empleados lejanos, consumir productos propios y poner trabas a la libre circulación de personas, capitales y bienes.

Los abusos de la globalización no pueden corregirse con medidas locales que conducen al troceamiento del mercado y a levantar fronteras, que en cualquier caso serán cruzadas al margen de los gobiernos y de las instituciones financieras. El pesimismo ambiental nos impide ver que hemos vivido el medio siglo de mayor bienestar general y sostenido de toda la historia.

La crisis es global y los apaños no pueden ser exclusivamente locales y mucho menos demagógicos. Insisto en que hace falta un diagnóstico para no dar pasos contraproducentes y en vano. El presidente Zapatero se reunió con cientos de alcaldes socialistas para decirles que el “Gobierno no dejará a ninguna familia tirada en la cuneta”. ¿Qué quiere decir el presidente? A lo mejor no sabe que ya hay decenas de miles de familias tiradas en la cuneta. Oficialmente, sólo en Catalunya, hay cien mil familias en las que no entra ningún ingreso laboral. Cada día se pierden mil puestos de trabajo y sus afectados van directamente a la cuneta.

Ante la posibilidad de que acabemos el año con cuatro millones de parados, sería más provechoso que el señor Zapatero hiciera el favor de hablar con claridad de la crisis y ofrecer medidas concretas y eficaces, medidas muy pensadas, para aliviar en lo posible la situación desesperada de los que están ya en la cuneta.

Recomendaría al Gobierno que pidiera informes a instituciones como Cáritas y otras organizaciones de carácter benéfico para que le proporcionaran cifras sobre el aumento de personas que acuden a sus comedores varias veces al día. Me dicen que en el Raval de Barcelona, con una población superior a la de Igualada o a la de Vic, el paro asciende a un 60 por ciento de la población activa. La mayoría son inmigrantes. Es una bomba de relojería que podría estallar en cualquier momento.

Esta situación no se resuelve con titulares ni con reuniones, sino con acciones de gobierno que permitan cuando menos inspirar confianza para la recuperación.

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Otro gráfico de cuidado o por qué esto huele a depresión, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 10 febrero, 2009

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Seleccionado por Colbenson

No fue ayer el mejor día para aquellos que confiaban en una pronta recuperación de los mercados financieros. Saben que, desde el comienzo de la crisis, hemos afirmado hasta hartarnos que el principio del fin se produciría cuando revertieran a la media dos de los grandes excesos que se habían materializado en los últimos años: la sobre valoración de los activos, fundamentalmente inmobiliarios, y el exceso de crédito en el balance tanto de las entidades financieras como de los particulares. Aunque cualquier proceso de ajuste de la magnitud del que se está produciendo provoca normalmente un exagerado movimiento pendular en sentido contrario, que en el caso que nos ocupa se materializaría en caídas excesivas del precio de la vivienda y, probablemente, en una apuesta por una mayor capitalización bancaria de lo necesario, lo cierto es que, para muchos, cualquier señal de estabilización, tanto de los unos como de la otra, es la señal que hay que esperar para creerse que, de verdad, está sí que es la definitiva.

Pues bien, proliferan los autores que, al calor del repunte de las ventas de casas como consecuencia de la liquidación de bienes adjudicados por impago, no dudan en afirmar que lo peor del sector residencial en Estados Unidos, que debe marcar la pauta de la recuperación global, está a punto de quedar atrás. Entre ellos, y sin ir más lejos, el economista jefe de Moody´s, Mark Zandi, habitual en las mesas redondas de Barron´s, que sitúa el fin del ciclo actual a finales de este año natural. La caída entre pico y suelo en aquél país sería del 36%, con un recorte adicional del 11% en el presente ejercicio. No tengo elementos de juicio para discrepar de tal predicción. Un mercado transparente, y eficiente en la formación de los valores de intercambio, encuentra mucho antes el punto de equilibrio entre oferta y demanda. Una obviedad que nos lleva a una cuestión digna de Cuarto Milenio. Si todos los autores están de acuerdo en señalar los evidentes paralelismos entre lo acontecido con el sector en España y Estados Unidos, en términos de oferta y precios, ¿cómo es que estos últimos en España se resisten a caer como gato panza arriba? Misterios por resolver que habrá que buscar en los balances de nuestra banca, empeñada en detener una bola de nieve que, como se descuide, le va a pasar por encima. Ya hemos perdido 24 meses a añadir al contador de la resolución de la parte inmobiliaria de nuestro particular calvario nacional.

Volviendo a la perspectiva internacional, ¿qué lleva a McCoy a afirmar que se trata de un mal día si aparentemente se empieza a ver la luz al final del túnel? Bueno, toda moneda tiene un haz y un envés. Y el reverso de la potencial estabilización del precio de la vivienda es que, cuando se produzca, muchos ciudadanos se encontrarán con deudas que sobrepasan con creces el valor de su casa, por lo que ni con su venta podrán recuperar lo invertido, con unas cuotas hipotecarias mensuales muy elevadas en relación con su renta disponible, aun después de los procesos de refinanciación, y con sus ingresos familiares en riesgo como consecuencia del repunte del paro que trae consigo el menor consumo e inversión productiva. Que el residencial frene su caída es la condición necesaria para que el mercado recupere la confianza. Sin embargo, la condición suficiente es que se reduzca el apalancamiento del sistema de forma ordenada, esto es, a través del vencimiento y pago de lo adeudado. Y es aquí donde nos encontramos ayer con tres noticias, a cada cual más indicativa de que tal fenómeno no se está produciendo. Todas ellas muestran el lado oscuro de la fuerza de la economía financiera.

De menos a más, RBC Capital señala que en los próximos 3 a 5 años cerrarán en Estados Unidos hasta 1.000 entidades financieras como consecuencia de los créditos concedidos para financiar inversiones terciarias inmobiliarias, categoría que amenaza con convertirse en el siguiente agujero negro sectorial. Su anterior pronóstico era de 300. En 2008 cerraron 25 y en lo que va de 2009 lo han hecho 9, lo que implica, haciendo una extrapolación lineal de parvulario que probablemente alcanzaremos las 100 este año. Lo peor llegará en 2010 y 2011. ¿Es factible? Centrémonos en el residencial. Vamos a ver lo que dice JP Morgan: hemos doblado nuestra proyección de pérdidas en titulizaciones de préstamos de gran cuantía, no cubiertas por Fannie o Freddie, con calidad crediticia, hasta el 10% del total. Actualmente la mora alcanza el 5,3% de un mercado de 500.000 millones de dólares. Estamos hablando, por tanto, de un impacto potencial de 50.000 millones sólo en este segmento. Pero lo verdaderamente dramático, y lo que pone a McCoy los pelos de punta, es el chart que figura en este artículo de Financial Times que les adjunto. Basándose en información de Credit Suisse, señala que las pérdidas pendientes aún de asomar del sector inmobiliario americano son de 1,6 billones de dólares, de los de millones de millones. No han leído mal. Pendientes de. Ups.

Estamos hablando de un 18% del total del mercado inmobiliario estadounidense, con los impagos muy concentrados en las hipotecas Alt-A, aquellas constituidas con documentación incompleta, donde la mora a cierre de enero alcanzaba el 22,88%, y en las llamadas Option ARM que disfrutaban durante los primeros años de un tipo fijo reducido que ahora se convierte en variable y que se asemejan bastante a las subprime en términos de carencia de las formalidades necesarias en su constitución, fundamentalmente en cuanto a la capacidad de repago del adquirente. En esta categoría los impagos han alcanzado ya el 31% del total. Los analistas a los que hace referencia el artículo, entre ellos la gurú de Oppenheimer Meredith Whitney, sitúan el incumplimiento final en ambos segmentos cerca del 50% lo que afectará a todos los bonos que incluyan uno u otro en su composición y, por ende, a la cuenta de resultados y la solvencia de las entidades que los mantengan en sus balances. De ahí que el mercado espere como agua de febrero lo que Geithner, el nuevo Secretario del Tesoro, tenga que proponer en términos de aislamiento de estos activos malos. Pero, ¿qué se puede hacer cuando es un quinto de la deuda residencial la que está contaminada?

Todo esto lleva a la conclusión de que la depresión es inevitable. Sé que es una mala noticia. Pero se trata de una toma de conciencia completamente necesaria. El monstruo que entre todos hemos creado comenzó hace meses a devorarnos. Y sigue digiriéndonos lentamente. El proceso de desapalancamiento va muy lento, demasiado. Aquí sí que se ha echado en falta una reacción global desde el inicio. Y a la plétora de malas noticias que la paulatina contracción del crédito –que terminará de matar a los bancos- va a traer consigo impedirá que la economía real recupere el pulso con la celeridad necesaria. Habrá una estabilización en niveles mínimos. Pero se tardará mucho más de lo pensado en salir del túnel. No España, sino el conjunto de las principales economías mundiales. Una depresión que ya ha dejado de ser una palabra maldita como prueban las declaraciones este fin de semana del presidente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, y cuyos signos evidentes son los fuertes repuntes del paro, la contracción del comercio mundial a la que hacía mención ayer Münchau en el FT, en un artículo muy clarificador sobre esta cuestión, y el colapso de la producción industrial. Sin embargo, no hay que esperar a los datos para tener la evidencia.

La falta absoluta de catalizadores que son los que matan la esperanza de recuperación. A la ineficacia monetaria se une el pim pam pum en que se ha convertido la política fiscal en muchos países, completamente descoordinada internamente y con la de sus vecinos. Como señalaba ayer el editorial de WSJ, The stimulus tragedy, con su sesgo habitual pero de modo muy acertado en mi opinión, no es momento de planes de gasto sino de estímulo, de apuesta por la economía productiva y no por el estado del bienestar, algo que señalamos ayer mismo en este Valor Añadido. Lo siento por Ignacio, ese lector que me tira de las orejas de vez en cuando por mi agorerismo, que va contra la confianza que la economía y el empresariado necesitan. Y de verdad le digo a él en concreto que me ha costado escribir este post. Pero la cosa sigue, aún ahora, pintando muy mal. Prefiero ser el primero en desengañarles y, ojalá, en equivocarme. La única alternativa, visto lo visto, es superar la convención actual de un sistema financiero basado en la actividad bancaria y sustituir, con todos sus peligros, a ésta por la actuación pública. Y no sé si del mal acabaría siendo el mayor. Una reflexión que espero se enriquezca con sus contribuciones que, les aseguro, son el pan mío de cada día.

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La CNMV insta por segunda vez al Santander a no presionar a sus clientes con la solución para Madoff, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía, Justicia by reggio on 10 febrero, 2009

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La CNMV, el supervisor de los mercados, ha instado dos veces a una entidad financiera a dar tiempo a sus clientes para que puedan decidir sin presiones sobre una propuesta de la entidad, una actuación sin precedentes. Se trata del Banco Santander y la propuesta es la permuta de sus participaciones en el fondo Optimal Strategic US Equities -gestionado por Madoff y con valor cero en la actualidad- por participaciones preferentes en el banco. Estas peticiones se producen ante la polémica generada por esta propuesta y las protestas de distintos colectivos de afectados que aseguran que el banco les ha dado un plazo muy exiguo (incluso de horas) para firmar la oferta.

El primer documento de la CNMV fue publicado el jueves pasado, 5 de febrero. Se titula “Información sobre las participaciones preferentes que emitirá el Grupo Banco Santander” y, en él, el supervisor trata de explicar de forma clara y comprensible las principales condiciones de la propuesta de compensación a los afectados por Madoff. Además, contiene la siguiente afirmación: “El banco señala que el cliente dispone, con antelación suficiente y durante el tiempo necesario, de toda la documentación explicativa de la operación que se ofrece, incluido el borrador del contrato que en su caso firmaría, para que pueda reflexionar si es de su interés”.

Asimismo, el documento asegura que “Banco Santander no ha establecido hasta el momento ninguna fecha límite para la suscripción del contrato, si bien la emisión se realizaría no más tarde del día 31 de marzo”.

Pero no parece que estas explicaciones del banco han sido suficientes para el supervisor, que ayer publicaba un segundo documento titulado “Preguntas y respuestas sobre el efecto del fraude de Bernard Madoff en los inversores españoles”. En él recoge las respuestas a las consultas más frecuentes que ha recibido sobre este escándalo, entre ellas “¿Debo aceptar la inversión que me ofrece mi entidad financiera como compensación de las pérdidas incurridas en mis inversionres por el fraude de Madoff?”

Como no podía ser de otra forma, la CNMV afirma que no puede asesorarle al respecto, sino que es cada inversor quien debe decidirlo. Pero añade una frase muy significativa: “Para que usted pueda evaluar si le interesa la propuesta (…), su entidad le proporcionará la información necesaria, con suficiente antelación para que la pueda leer y comprender, y así tomar una decisión meditada, sin precipitación ni bajo presión”.

Relajación de requisitos

Lo cierto es que hay bastantes afectados que aseguran haber recibido presiones para decidir en plazos muy breves, incluso en la misma reunión en que les presentaron la propuesta, y muchos de ellos afirman que el respresentante del banco no les permitió llevarse a casa el documento -ni siquiera una fotocopia- para poder estudiarlo. Fuentes conocedoras de la situación hablan de cierta “precipitación” provocada por la filtración a la prensa de la propuesta y de una casuística muy amplia, desde casos en que efectivamente han existido estas presiones hasta otros en los que no ha habido ninguna fecha tope porque se trataba de clientes muy quemados que podrían abandonar el banco.

En todo caso, parece que ya antes del primer documento de la CNMV el banco presidido por Emilio Botín había relajado sus exigencias. En una rueda de prensa el día 3 de febrero, el despacho Cremades & Calvo Sotelo -que ha agrupado una plataforma de afectados- reconocía que se habían ampliado los plazos y que ya se permitía a los clientes llevarse el contrato a casa.

Nueva demanda en Madrid

No obstante lo anterior, el goteo de demandas contra Santander continúa. A las dos class actions (demandas colectivas) presentadas en Miami y Nueva York hay que añadir otra individual presentada el jueves en Madrid por dos afectados por el escándalo. Se trata de un caso diferente al habitual del inversor que tenía participaciones en el Optimal Strategic US Equities -sabiendo o no que lo gestionaba Madoff- y lo ha perdido todo: estos inversores dieron orden de venta del “Producto financiero estructurado Multiestrategia Optimal”, que invertía entres fondos de la gestora alternativa del Santander, entre ellos el de Madoff, antes del escándalo. La primera orden fue cursada ya en enero de 2008, mucho antes de que se descubriera el fraude el 11 de diciembre.

Sin embargo, los demandantes aseguran que, por distintas causas -falta de orden escrita, existencia de dos únicas ventanas de liquidez en mayo y noviembre, exigencia de un preaviso de 80 días- su petición no fue atendida durante meses. Finalmente, cursaron una orden que cumplía todos los requisitos para la ventana del 30 de noviembre, pero no ha sido ejecutada y, además, siempre según el texto de la demanda, les han ofrecido el canje por preferentes como a los afectados por el fraude. Este caso se parece mucho a la demanda en Luxemburgo que dio la razón al broker Oddo y obligó al depositario UBS a reembolsarle el dinero de participaciones en fondos de Madoff cuya orden de venta fue cursada antes del escándalo.

Finalmente, ayer se constituyó en Argentina -un país con numerosos afectados, que son muy reacios a aceptar la oferta porque desconfían de los bancos- una plataforma en Internet llamada www.daminificadosporoptimal.com.

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Biden presenta a Obama en Múnich, de Alberto Piris en Estrella Digital

Posted in Internacional, Política by reggio on 10 febrero, 2009

Había suscitado gran expectación en todo el mundo la ceremonia de presentación en sociedad de la nueva política internacional de EEUU bajo la dirección de Obama. Tuvo lugar en la Conferencia sobre Seguridad de Múnich, el sábado pasado, mediante un discurso del vicepresidente de EEUU, Joseph Biden.

Sin embargo, no aparecieron en éste muchos rasgos realmente renovadores. Se trató de una mera declaración de intenciones, cuyo grado de sinceridad sólo el futuro permitirá valorar, si éstas se llegan a materializar en decisiones y realidades concretas. Lo que se reveló en Múnich no fue el giro radical, que muchos esperaban, en la política seguida hasta ahora por EEUU respecto al resto del mundo.

Biden estuvo lejos de pedir excusas -lo que hubiera sido una buena introducción en términos de cortesía internacional- por los graves errores acumulados durante el mandato del anterior presidente y cuyos efectos han sufrido varios de los países presentes en la conferencia. Eso cabía esperar de quien allí hablaba en nombre de EEUU, como representante oficial del nuevo Gobierno. Por el contrario, el vicepresidente mostró, una vez más, que EEUU sigue siendo único y sin par en sus decisiones: “Actuaremos de acuerdo con otros siempre que podamos, y cuando actuemos independientemente será porque no hay otra solución”. Esta frase pudo haber salido de la boca de Bush. También cualquier halcón del anterior Gobierno, incluso el nefasto Rumsfeld en su época de mayor esplendor, pudo haber proferido esta otra: “EEUU hará más, ésta es la buena noticia. La mala es que pediremos más a nuestros asociados”. Muchos entendieron: más tropas a Afganistán.

Bien está afirmar, como hizo Biden, que las organizaciones internacionales (léase la ONU, tan despreciada por Bush) “nos ayudan a mejorar la seguridad colectiva, los intereses económicos y nuestros valores”. Y que, por tanto, EEUU “se comprometerá con ellas, escuchará y consultará”. Tres verbos muy poco utilizados por el anterior Gobierno. La intención, al menos, resulta loable.

Pero poco diálogo va a haber si se establecen ya ciertas líneas que parecen inamovibles. Según Biden, proseguirá el despliegue del escudo antimisiles en Europa; no se reconocerá la independencia de Abjasia y Osetia del Sur; el programa nuclear de Irán es “ilícito”; y la OTAN habrá de hacer frente al terrorismo y a la seguridad de las redes de internet, garantizar los suministros de energía y desplegar fuera de la zona para la que fue creada. No en vano sigue al frente del Pentágono quien lo dirigía antes de llegar Obama al poder.

Merece la pena resaltar estas palabras de Biden, muestra de una cierta ingenuidad: “No reconoceremos el derecho de ninguna nación a tener esferas de influencia”. Sorprende esta afirmación en boca de un destacado político del país que inventó la doctrina Monroe (“América para los americanos”) y que, de hecho, ha intentado seguirla aplicándola siempre que ha podido; lo mismo que otros países que buscan un lugar más favorable en el concierto internacional de las naciones. Se pueden negar las esferas de influencia, pero “haberlas, haylas”.

Si en verdad Obama pretendiera conducir la política exterior de EEUU por un nuevo rumbo, Biden no habría pronunciado estas palabras en Múnich: “Vamos a pedir a otros [países] que se responsabilicen de algunos de los que ahora están en Guantánamo, pues hemos decidido cerrarlo. Nuestra seguridad es compartida, así que también compartimos la responsabilidad de defenderla”.

Hubiera sido mucho más innovador un comunicado oficial de que Obama no sólo había tomado la decisión de cerrar el infame penal de Guantánamo, que ha pasado a los anales de la ignominia de EEUU, sino que también había decidido abandonar la base naval allí existente y devolver a Cuba, su legítimo poseedor histórico, esta última colonia en tierras iberoamericanas, renunciando a la concesión perpetua que el primer presidente de la Cuba independiente, tras la ocupación militar estadounidense, hubo de aceptar bajo la presión de su poderoso vecino septentrional.

Además, si se hubiera deseado mostrar en Múnich que una nueva mano sostenía las riendas de la Casa Blanca, EEUU no hubiera tenido que forzar a los países aliados para que acojan en su territorio a los prisioneros hoy encerrados en el presidio guantanamero. ¿Acaso el país más poderoso del planeta carece de recursos y habilidades suficientes para poner fin, por sí solo, a la insostenible situación que, también por sí solo, creó al abrir el llamado “Centro de detención de Guantánamo”? Si no sabe cómo salir sin ayuda de sus propios atolladeros, ¿cómo espera ayudar a los demás?

Bien está que desde Europa se coopere para que algunas iniciativas de Obama tengan éxito. Pero barrer y retirar los residuos de la catástrofe que los fracasados “neocons” de Bush han ido esparciendo por el mundo corresponde a EEUU, como principal responsable del caos que ha generado su actividad internacional en los últimos años. Ni Obama ni Biden deberían olvidarlo, para evitar caer en los mismos o en otros errores de similar calado y de iguales o peores consecuencias.

Alberto Piris. General de Artillería en la Reserva.

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Vaticanadas, de José Saramago en su Cuaderno

Posted in Política, Religión by reggio on 10 febrero, 2009

O vaticanerías. No consigo ver a los señores cardenales y a los señores obispos trajeados con un lujo que escandalizaría al pobre Jesús de Nazaret, apenas cubierto con su túnica de pésimo paño, por muy inconsútil que fuera y seguramente no lo era, sin recordar el delirante desfile de moda eclesiástica que Fellini, genialmente, colocó en Ocho y Medio para su y nuestro disfrute. Estos señores se suponen investidos de un poder que sólo nuestra paciencia ha hecho perdurar. Se dicen representantes de Deus en la tierra (nunca lo han visto y no tienen la menor prueba de su existencia) y se pasean por el mundo sudando hipocresía por todos los poros. Tal vez no mientan siempre, pero cada palabra que dicen o escriben lleva por detrás otra pegada que la niega o limita, que la disimula o pervierte. A esto ya muchos más o menos nos habíamos habituado antes de pasar a la indiferencia, cuando no al desprecio. Se dice que la asistencia a los actos religiosos va disminuyendo rápidamente, pero me permito apuntar que también es menor el número de personas que, aun no siendo creyentes, entran en una iglesia para disfrutar de la belleza arquitectónica, de las pinturas y esculturas, de todo ese escenario que la falsedad de la doctrina que lo sustenta al final no merece.

Los señores cardenales y los señores obispos, incluyendo obviamente al papa que los gobierna, no están nada tranquilos. Pese a vivir como parásitos de la sociedad civil, las cuentas no les salen. Ante el lento aunque implacable hundimiento de este Titanic que es la iglesia católica, el papa y sus acólitos, nostálgicos del tiempo en que imperaban, en criminal complicidad, el trono y el altar, recurren ahora a todos los medios, incluyendo el chantaje moral, para inmiscuirse en la gobernación de los países, en especial aquellos que, por razones históricas y sociales, todavía no han osado cortar las amarras que sieguen atándolos a la institución vaticana. Me entristece ese temor (¿religioso?) que parece paralizar al gobierno español siempre que tiene que enfrentarse no sólo a enviados papales, sino también a los “papas” domésticos. Y digo todavía más: como persona, como intelectual, como ciudadano, me ofende la displicencia con que el papa y su gente trata al gobierno de Rodríguez Zapatero, ese que el pueblo español eligió con entera conciencia. Por lo visto, parece que alguien tendrá que tirarle un zapato a uno de esos cardenales.

Esta entrada fué posteada el Febrero 8, 2009 a las 10:31 pm.

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El Relator Especial y el entramado, de Javier Ortiz en Público

Posted in Derechos, Justicia, Literatura, Política by reggio on 10 febrero, 2009

Ahora las sentencias del Tribunal Supremo se refieren a “el entramado ETA-Batasuna” como si apelaran a un concepto de estricto rigor jurídico.

Askatasuna es un partido inscrito debidamente, cuya ilegalización nadie ha promovido hasta este momento, pero no podrá concurrir a las próximas elecciones  vascas porque, según criterio unánime del TS (que dentro de dos días ratificará el Constitucional, faltaría más), forma parte de “el entramado ETA-Batasuna”.

Nadie ha demostrado que ese “entramado” sea una organización delimitada: aparece como un magma de geometría variable al que cabe asociar (o no) a quien sea, según las conveniencias del momento. Hace cuatro años las cosas eran diferentes, pero ahora mismo, si alguien comparte un puñado de fines políticos con ETA, es de ETA, y a correr. Para los más altos tribunales españoles, tanto da esgrimir un argumento como empuñar una pistola.

Uno que no está de acuerdo con eso, vaya por Dios, es el Relator Especial de las Naciones Unidas para la Promoción de los Derechos Humanos, que ha redactado un informe en el que muestra su preocupación por las formulaciones vaporosas que contiene la Ley española de Partidos Políticos. Por resumir su argumentación, viene a decir que esa ley vale lo mismo para un roto que para un descosido.

El Relator se refiere también a la reiterada ilegalización de candidaturas electorales que, aunque compartan “la orientación política” de una organización terrorista –así lo dice–, no han sido condenadas por la comisión de ningún delito y cuyos integrantes gozan, teóricamente, de todos sus derechos ciudadanos.

Va a ser que el Relator Especial de la ONU éste forma parte también de “el entramado”.

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Patinazos en el auto del Tribunal Supremo, del Editorial de Gara

Posted in Derechos, Justicia, Libertades, Política by reggio on 10 febrero, 2009

Al Tribunal Supremo español, a falta de pruebas, le bastan la «convicción jurídica» y un contingente apresurado de «hechos indiciarios» para emitir resoluciones que tienen como grave consecuencia la anulación de las candidaturas electorales de Askatasuna y D3M. Un detenido análisis del centenar de folios de que consta cada escrito deja al descubierto que su redacción se ha llevado a cabo en orden inverso a la paginación. Es decir, los magistrados adoptaron primero la decisión y posteriormente se han ocupado, en el corto lapso de tiempo del que han dispuesto y con los escasos mimbres que se les ha facilitado, de tejer la argumentación jurídica. Y el resultado no tiene desperdicio.

Tal y como GARA desvela hoy, en la página 54 del auto se hace mención a «una serie de documentos intervenidos el día 23 de enero de 2009, en la sede de Gateiz Izan Herri Ekimena» que figura en un auto del magistrado Baltasar Garzón. Entre estos documentos, que engordan el listado de «hechos concretos» sobre los que asienta el tribunal su decisión, se cita: «cartelería de Askatasuna con el texto PNV `traidores’», «cartelería de Askatasuna con fotografía del colectivo de presos», «documento de Askatasuna sobre presos enfermos»… Pero lo que evidencian estos documentos no es la tan traída «transversalidad del complejo ETA/Batasuna», sino que el Tribunal Supremo confunde a Askatasuna, partido cuyas candidaturas quiere anular, con otra Askatasuna de sobra conocida en Euskal Herria: el organismo antirrepresivo cuya ilicitud dictó el juez Baltasar Garzón el 5 de enero de 2002.

Este «patinazo» y otros como acabar poniendo en boca de Arnaldo Otegi unas declaraciones que la propia Guardia Civil atribuye a Jokin Aranalde -detenido en marzo de 2002, y que denunció torturas ante Garzón- son pruebas, éstas sí, de la profunda sima en la que se ha precipitado el alto tribunal en su baldío esfuerzo por dotar de ropaje jurídico a lo que no es sino una decisión política de honda inspiración antidemocrática.

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