Reggio’s Weblog

Sin bancos no hay paraíso, de Joaquín Estefanía en El País

Posted in Economía by reggio on 9 febrero, 2009

Con su autorización no me resisto a tomar prestado este titular de una excelente presentación del economista español José Juan Ruiz, que en breve presentará sus propias reflexiones sobre los créditos en tiempos de crisis en estas mismas páginas. La percepción muy mayoritaria que existe hoy sobre el angostamiento del mercado de préstamos bancarios a pequeñas y medianas empresas (pymes) y a ciudadanos en general ha adquirido carta de naturaleza con dos recientes encuestas.

La primera, de las cámaras de comercio, indica que cuatro de cada cinco pymes que en los últimos tres meses han pedido financiación al sector (bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito) han tenido problemas para obtenerla; que el 17% de las peticiones han sido rechazadas (apenas unas semanas antes ese porcentaje era sólo del 12%); que para el 76% de las empresas los gastos y comisiones se encarecieron; que la mitad tuvo problemas con su entidad habitual; y que en el 59% de los casos el volumen de financiación se redujo, al igual que el plazo de devolución. La segunda encuesta, del Banco Central Europeo (BCE), se hizo al otro lado de la barrera, entre 112 entidades prestamistas: dos de cada tres bancos endurecieron las condiciones de los créditos a las empresas, y casi la mitad fue más rígida con los particulares. Y ello a pesar de la bajada de los tipos de interés.

Al tiempo que se concretaba ese malestar nada difuso, al menos dos representantes de la banca española daban sus argumentos. En la presentación de los resultados del banco (más de 8.400 millones de euros), Emilio Botín, presidente del Santander, se explicaba: no se ha cerrado el grifo del crédito, sino que se ha reducido el ritmo conforme la recesión reduce la demanda y se incrementa la morosidad; flaco favor haríamos las entidades financieras a la economía española si aumentáramos el crédito de forma irresponsable, poniendo en peligro la solvencia del sistema, como ha ocurrido en otros países. Y Miguel Martín, presidente de la patronal bancaria (AEB), en una controvertida intervención ante el Grupo Parlamentario Socialista, reiteró que el sector bancario sigue siendo el principal activo con que cuenta la economía real, y que es ésta la que ha perjudicado al sector bancario y no al revés.

El tercer actor de la tragedia, en una economía que necesita de guardias de circulación para agilizar el tráfico, es el Gobierno. Más allá de las diferencias retóricas entre algunos de sus miembros, la misión del Ejecutivo es doble y dialéctica: convencer al contribuyente de que las ayudas a la banca (a través de la compra de activos, de los avales e incluso de su recapitalización pública) no son sino el medio de evitar males mayores, pero al tiempo recordar a las entidades del sector que su obligación es prestar. Los ciudadanos sólo apoyarán las muletas públicas si la banca privada les presta dinero cuando tienen dificultades y no sólo en tiempos de bonanza.

El origen de la sequía de créditos está en el mercado al por mayor. Las entidades financieras españolas acudieron al mercado internacional para complementar la insuficiencia de ahorro nacional. El resultado es que el 40% de su balance depende de la financiación en los mercados mayoristas. Casi dos de cada tres hipotecas concedidas se financiaban en estos mercados, que han estado prácticamente cerrados desde el inicio de la crisis de las hipotecas subprime en agosto de 2007. Los bancos deben hacer frente a las obligaciones adquiridas (emisiones de títulos de renta fija de distinto tipo) en estos mercados, que se cuantifican en 100.000 millones de euros en el año en curso y casi en 500.000 millones más hasta el año 2015.

Un catedrático de Historia e Instituciones Económicas escribe a EL PAÍS para explicar lo que sucede: en el capitalismo, las empresas son maximizadoras y reaccionan a los incentivos y desincentivos; la razón por la cual la ayuda pública a los bancos no ha aumentado la inversión crediticia es porque los Gobiernos no han puesto como condición que tengan que hacerlo para ser beneficiarios de estos apoyos. Los bancos han hecho lo esperable: utilizar las ayudas para sanear su balance y/o realizar inversiones de bajo riesgo, no para aumentar el crédito a empresas y familias de comprometida solvencia.

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Desde Congo con valor, de José Ignacio Torreblanca en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 9 febrero, 2009

Desde que Joseph Conrad eligiera el río Congo para llevarnos al corazón de las tinieblas, ese país ha sido sinónimo de atrocidad. Pareciera que la pureza de sus recursos naturales sólo fuera comparable con la pureza del horror que allí parece haberse instalado. Los conflictos que allí se suceden son como las matrioskas rusas; dentro de cada una siempre hay otra. Así, a los conflictos entre los gobiernos de la región se añaden las guerras civiles en cada uno de los Estados de la región, y dentro de cada uno de ellos hay guerras aún más odiosas, como la que tiene lugar contra los niños, frecuentemente secuestrados para ser esclavizados como sirvientes y guerreros de las milicias, y las mujeres y niñas, víctimas de un nivel de violencia sexual que rebasa todo lo imaginable. Todo ello confluye en el Congo oriental, convertido en un enorme sumidero de odio y caos.

Pero que nadie se confunda: la crueldad extrema no es un producto autóctono, sino que ha sido cuidadosamente cultivada por décadas de explotación, anarquía e impunidad. Como narra Adam Hochschild en la magistral obra El fantasma de Leopoldo, la colonización de Congo batió todos los récords de crueldad e ignominia, incluso en una época como aquella donde los estándares de derechos humanos eran inexistentes. Mediante una hábil campaña de imagen internacional, el rey Leopoldo II logró poner todo ese inmenso territorio bajo control de una sociedad supuestamente filantrópica (la Asociación Internacional del Congo) que no fue más que una pantalla para enmascarar un hecho sin precedentes: el saqueo de un país para su exclusivo beneficio personal y sin ningún control por parte del Estado belga.

El engaño fue tan fantástico que hasta Estados Unidos, que siempre rechazó el colonialismo europeo, cayó en la trampa, siendo el primer Gobierno en reconocer la autoridad de Leopoldo II sobre el territorio. En la moción de reconocimiento, el Senador Morgan, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, llegó a aseverar: “Se puede afirmar con toda certeza que ningún pueblo bárbaro ha aceptado con mayor prontitud la benevolente tutela ofrecida en esta empresa, y que nunca hubo empeño más honesto para asegurar su bienestar”. Lo que siguió fue la esclavización de cientos de miles de personas para trabajar en el caucho, incluyendo una práctica, la amputación de manos, que ha llegado hasta nuestros días.

Desde España, el pasado de Congo nos puede resultar lejano, pero no así su presente. En octubre de 2008 causó enorme sorpresa la dimisión del general Díez de Villegas, el español al mando del contingente de 17.000 cascos azules en Congo, tras sólo tres semanas al frente de la misión. Detrás de un motivos personales”, la prensa internacional intuyó desacuerdos con la misión. Días después de su dimisión, la ofensiva de las milicias tutsis del autoproclamado general Laurent N’kunda provocó el éxodo de 250.000 personas y un recrudecimiento de las atrocidades contra la población civil.

La misión de la ONU (MONUC) se vio desbordada, incapaz de contener las matanzas. En lugares como Kiwanja, periodistas de The New York Times documentaron el asesinato de unos 160 civiles desarmados por parte de las milicias tutsis en los aledaños de la base de los cascos azules paquistaníes. Días después, en noviembre, el Consejo de Seguridad aprobó el despliegue de 3.000 nuevos cascos azules, pero todo el mundo, Europa incluida, miró disimuladamente hacia otro lado para no darse por aludido. Y aunque el general N’kunda ha sido detenido, su segundo, Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes como el de Kiwanja, está ahora al mando de las milicias tutsis.

Gracias a la publicación ayer por este diario del informe que el general Díez de Villegas entregó a Naciones Unidas, sabemos que la misión de la ONU no estaba adecuadamente preparada para hacer frente a lo que se le vino encima. Hace una década, una misión de la ONU igualmente mal concebida y sin medios suficientes asistió impotente al asesinato en Srebrenica, a manos del Ejército serbobosnio, de más de 8.000 civiles que estaban bajo su custodia. Ante la gravedad de los hechos, el Parlamento holandés abrió una investigación interna que llevó a replantearse las condiciones de participación del Ejército en misiones de paz bajo mandato de la ONU. Igualmente, en Canadá, el testimonio del general Romeo Dallaire, al mando de los cascos azules durante el genocidio en Ruanda, sirvió para examinar a fondo los procedimientos bajo los que operan las misiones de paz de Naciones Unidas. En España, sin embargo, este debate no se ha planteado, aunque es igualmente necesario: contribuir al multilateralismo y creer en el papel de la ONU también conlleva la obligación de ser crítico y exigir responsabilidades cuando las cosas salen mal. Visto desde esta perspectiva, la dimisión del general Díez de Villegas debería ser considerada un acto de valor.

jitorreblanca@ecfr.eu

…Y España en el trasfondo, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Derechos, Internacional, Política by reggio on 9 febrero, 2009

ANÁLISIS

Italia es un país muy teatral. Menudea tanto el enredo, el corporativismo y el maquiavelismo en los laberintos del Estado, que periódicamente estallan casos de tremendo impacto y pasión social. Casos que perforan la espesa trama de la intermediación política y plantean con gran veracidad los conflictos sociales de fondo. El drama de una persona cualquiera o la tragedia de un pequeño pueblo son vehículos a través de los cuales la sociedad pide la palabra en el foro, obligando a los poderes a ajustar sus posiciones.

A finales de los años noventa, tuvo gran impacto el asesinato de una joven estudiante en la Universidad La Sapienza de Roma. Alguien disparó desde un despacho de la facultad de Derecho. Semanas después, tras sesudas pesquisas, dos jóvenes profesores de filosofía del derecho fueron acusados de haber matado a Marta Russo por el mero placer de ensayar el crimen perfecto. (No conocían a la víctima y, aparentemente, nadie les vio disparar). El juicio dividió a Italia en dos bandos irreconciliables: los partidarios de un castigo ejemplar a los dos nihilistas y los garantistas que exigían pruebas más sólidas para dictaminar su culpabilidad. En el fondo se estaba discutiendo sobre el prestigio y la fiabilidad del sistema judicial tras el tormentoso proceso Mani Pulite contra la corrupción política, que acababa de trastocar la entera República.

Detrás de cada caso italiano hay siempre un gran tema. Con su dramatismo extremo, el caso Eluana plantea estos días dos grandes cuestiones de fondo: la influencia de la Iglesia católica en la sociedad itálica y la vigencia de la Constitución de 1948.

No es ningún secreto que el catolicismo está en contra de la eutanasia. La Santa Sede lleva años advirtiendo que la liberalización del aborto y la eutanasia conducen a la creación de un Estado eugenésico en el que podrían ser eliminados sin contemplación todos aquellos que estorban,antes de nacer, por grave enfermedad, o por una ancianidad cada vez más costosa de mantener. No es una doctrina banal. Es una llamada de atención que invita a pensar, independientemente de la fe religiosa o la tendencia política.

Con dos mil años de historia a cuestas, la Iglesia, sin embargo, está acostumbrada a las excepciones. El Vaticano podría tener estos días una actitud más comprensiva con el sufrimiento de la familia, tras diecisiete años de coma. Podría condenar la desconexión de la joven Eluana sin llevar la batalla al límite. La Santa Sede, por el contrario, ha optado por el episodio ejemplar. Parece evidente que la Iglesia católica quiere reafirmar su influencia político-moral en la sociedad italiana, ante la pulsión laica que vuelve a bullir en su interior, por evolución generacional y por la influencia de países vecinos. Verbigracia: la España de Zapatero. Sí, el caso Eluana algo tiene que ver con España.

Ante la magnitud del envite, Silvio Berlusconi ha querido jugar sus cartas. Que son dos: agrupar a su alrededor a todo el público católico, retomando así, con teatral simbolismo, el papel de la antigua Democracia Cristiana, y presionar a favor de la reforma de la Constitución antifascista de 1948, que limita el papel del primer ministro y refuerza la primacía del Parlamento. Berlusconi quiere una república presidencialista. Quiere ser Sarkozy. Con la diaria bendición del Papa.

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Los dos peores, de Xavier Bru de Sala en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 9 febrero, 2009

Newton descubrió que los astros, en su movimiento, respondían, aun sin saberlo, a una normativa general gravitatoria que regula sus itinerarios al milímetro. Luego vino Einstein a completar la explicación, no a contradecirla, con el factor tiempo, el espacio curvo y la velocidad relativa. Pues bien, deberíamos en consecuencia aprender a observar a los astros, no por sí mismos, sino en relación con los que se encuentran a su alrededor, pues no de otro modo pueden entenderse la posición y la elipse de cada uno. Forman parte de un sistema, como los líderes políticos. Igual que ellos, son incapaces de desplazarse según su autonomía, aunque a diferencia de los cuerpos celestes, siempre inmutables e indiferentes al observador, los políticos intentan disimular su interdependencia sistémica con mil carantoñas dirigidas a convencer al público de su original, exclusiva, inigualable, jamás influenciada ni desviada trayectoria.

No pocos comentaristas y observadores de la política se van convenciendo de que el segundo Gobierno de Zapatero es el peor de toda la democracia. Dejando aparte lo que tiene de propaganda o argumento conservador (léase pepero), debería antes de darles o quitarles la razón, dilucidarse hasta qué punto es procedente, desde el rigor analítico no partidista, juzgar a los gobiernos por la situación general. No siempre la peor crisis se corresponde con el peor gobierno, ni al revés. Solemos atribuir al gobierno de turno el mérito de haber propiciado los presentes brillantes, y la culpa de los malos. Sin embargo, si atendemos a lo que tardan los círculos virtuosos en dar sus jugosos frutos y a lo que tardan los viciosos en arrojar sus pésimas consecuencias, y si atendemos asimismo a lo interrelacionado del mundo global, deduciremos que es pura estupidez, o por lo menos banal simpleza, cuando no malintencionada demagogia, medir la capacidad de los gobernantes por la situación en que se encuentra un país en un momento dado.

La España de hoy sufre la crisis más que otros como consecuencia, en esencia, de no haber aprovechado la bonanza para especializarse en economía productiva, no haber invertido en alta tecnología, etcétera. Los culpables somos todos, en especial los dos grandes partidos. Ahora bien, si nos fijamos en las medidas que tomar a fin de paliar la gravedad de la situación y colocarse en buen lugar para salir de ella con éxito, y no los últimos, en cuanto empiece la recuperación, deberemos admitir que no hacemos los deberes. ¿Es sólo culpa del Gobierno? Estaremos de acuerdo en que el equipo económico no da las respuestas adecuadas, no despierta confianza ni es capaz de propiciar el crédito. Tampoco el PP. O sea, que estamos ante el peor conjunto gobierno-oposición de la historia reciente de España.

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Cuando lo peor es no hacer nada, de Casimiro García-Abadillo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 9 febrero, 2009

A FONDO

A perro flaco, todo se le vuelven pulgas. El PP vive momentos de zozobra justo cuando el Gobierno de Zapatero pasa por sus peores momentos, en plena recesión económica y con el paro batiendo récords.

A la guerra del espionaje desatada en Madrid se ha sumado la operación de Garzón sobre una trama de corrupción que tiene como centro a Francisco Correa. Para colmo, el candidato a la Presidencia de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ha tenido que destituir al cabeza de lista por Orense, Luis Carrera, por no haber declarado a Hacienda ingresos desde un paraíso fiscal.

¡Y todo a tres semanas de las elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco!

Correa llevaba más de cinco años sin ser el organizador de los actos del PP, aunque uno de sus hombres de confianza, Alvaro Pérez (alias Alvarito o El bigotes), se ha hecho fuerte en la Comunidad Valenciana y su patrimonio ha crecido en paralelo con su influencia en la organización de los actos del PP y los de la Generalitat.

El apartamiento de Correa de las actividades de Génova, coincidiendo con la llegada de Rajoy, fue una medida más que acertada. Sobre todo, a la vista de sus actividades extracongresuales y sus métodos mafiosos.

Sin embargo, el PP pudo haber evitado que las andanzas de Correa por los pueblos cercanos a Madrid terminasen por convertirse en un problema para Génova.

En noviembre de 2006, un concejal de Boadilla fue llamado a la sede central del partido en Madrid. Alvaro Lapuerta, entonces tesorero del partido, le interrogó sobre el alcalde, Arturo González Panero. La cuestión era saber si el edil tenía propiedades en Miami. El concejal contestó que él había oído algo, pero que no tenía constancia de que su jefe político fuera un corrupto.

Lapuerta le informó de que Sebastián González (responsable de Organización del PP) estaba investigando ese asunto. González, en efecto, trató de averiguar si el alcalde de Boadilla tenía un patrimonio injustificado, pero no logró sacar nada en claro.«Me habían llegado rumores, hablé con varias personas, pero no llegué a descubrir nada. Me dio la impresión de que las habladurías podían proceder de una venganza, de una lucha de facciones, dado que era el momento de elaborar las listas para las elecciones municipales de 2007», confiesa el hombre de confianza de Acebes.

A pesar de que la confirmación de su candidatura se retrasó hasta el límite, finalmente repitió como candidato del PP.

Pero los rumores no cesaron. En la primavera de 2008 llegaron a oídos de Pío García-Escudero, y en el otoño fue el secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, el que trató de averiguar qué había detrás del súbito enriquecimiento de un hombre cuyos ingresos apenas superan los 80.000 euros al año, y cortó de raíz todas las relaciones del PP con Correa y sus socios.

Por esas fechas, un dossier sobre el alcalde de Boadilla fue puesto en circulación por una diputada a la Asamblea de Madrid próxima a Lapuerta. EL MUNDO publicó su parte más jugosa el pasado mes de octubre.

Para entonces, Manos Limpias ya había dado traslado del mismo a la Fiscalía Anticorrupción. La investigación, dadas sus ramificaciones, pasó a la Audiencia Nacional.

Según fuentes solventes, Garzón tenía previsto comenzar las detenciones en el mes de mayo, justo unas semanas antes de las elecciones europeas. Pero las detenciones se adelantaron porque la Policía tenía fundadas sospechas de que Correa tenía previsto abandonar España.

Conociendo a Garzón, resulta evidente que el juez ha actuado teniendo en cuenta la repercusión política de su redada. Así lo denunció ayer la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.

Probablemente las del 1 de marzo sean las elecciones más importantes para Mariano Rajoy, incluso más que las generales. Así opinan algunos dirigentes del partido, que afirman que un mal resultado (perder dos o más escaños en Galicia y otro tanto en el País Vasco) sería motivo suficiente para exigirle cuentas al hombre que el pasado mes de junio ganó con holgura el congreso de Valencia.Los malos resultados de las encuestas a primeros de año, en las que el PSOE aumentaba su distancia hasta tres puntos sobre el PP, no son un buen augurio. ¿Qué efecto electoral tendrán el caso del espionaje o la detención de Correa? Pronto lo sabremos.

El deadline para Rajoy, que algunos gerifaltes populares habían situado en las elecciones europeas, se ha adelantado ahora a las autonómicas, síntoma de una creciente desconfianza que parece afectar a sus otrora defensores más acérrimos.

El problema es que el grupo de dirigentes autonómicos que hicieron piña con Rajoy en el congreso de Valencia ven ahora que el deterioro del partido puede afectar sus expectativas de ganar en su propio terreno.

Ese distanciamiento ha sido evidente en el presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, que fue el mayor defensor de la candidatura de Rajoy hace menos de un año.

El líder del PP está siendo víctima de su principal pecado: la falta de liderazgo. O, lo que es lo mismo, la repulsión por tomar decisiones que supongan sacrificios.

Rajoy ha sido incapaz de pacificar la situación de Madrid: el enfrentamiento entre Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre no sólo no ha amainado tras el congreso, sino que ha subido de tono a cuenta de la disputa por el control de Caja Madrid.

En lugar de poner orden, Rajoy ha apelado a la intervención del Banco de España. La institución presidida por Miguel Angel Fernández Ordóñez seguramente ha tomado nota y no es de descartar alguna medida drástica justificada no sólo por el descontrol interno, sino por una gestión que ha llevado a la caja (cuarta entidad financiera de España) a tener el doble de morosidad que la media de su sector.

Harto de los líos de Madrid, el influyente Javier Arenas ha llegado a proponer a Rajoy que pidiera las cabezas de los números dos de la Alcaldía y la Comunidad (Manuel Cobo e Ignacio González, respectivamente) como un golpe de autoridad.

Es probable que las indecisiones de Rajoy estén provocadas por su repulsa a provocar enfrentamientos internos, pero, al final, acaban por minar su autoridad dentro y fuera del partido.

Parece claro que el objetivo del caso Correa es identificar al PP con la corrupción. Sin embargo, Correa es un corruptor al margen de la dirección del PP. Si Rajoy quiere cortar por lo sano, debería tomar medidas y expulsar a los que se han enriquecido a costa del partido.

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

© Mundinteractivos, S.A.

Trineos en Vicálvaro, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 9 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Tu cuerpo-verbo, bebido como veneno, escribió el Fénix de los ingenios. Ese resplandor de la hechura lo ha confirmado Obama probando que un cuerpo puede ser un texto. También en España los partidos son estudios de televisión y marketing al servicio de los torsos de líderes-estrella. Durante las campañas se ruedan películas en las plazas de toros. Yo seguí a Aznar y a Zapatero. Ambos partidos usan roulottes, equipos de sonido, grúas de televisión. Los partidos saben que no gana el que tiene razón, sino el que transmite mejor imaginario. Necesitan dinero para los cañonazos de confeti que luego no suelen pagar a las Cajas, que están para eso, para prestar dinero a fondo perdido a los partidos. Los mítines han sustituido a los cómicos. Con el tinglado de la nueva farsa embobaban a los humildes villanos. Se va la izquierda, vuelve la derecha, regresa la izquierda y el pudridero continúa. El Estado sigue siendo una coba de depredación y parasitismo.La corrupción es inherente al sistema. Ya les dije que la política es una compañía de espectáculos para actos electorales. Se gastan un pastón en bolos, en cañonazos de nieve artificial.

Miguel Angel Rodríguez, con el que suelo ir los lunes a Espejo Público, me dice: «No he tenido nada que ver con los que conforman el grupo empresarial del señor Correa, nunca he estado en un mitin con él». ¿Y después de irte tú, qué?, pregunto. «No tengo idea de lo que se haya hecho después».

Estamos presenciado una vendetta entre familias del PP, con carnada del propio aparato. Aunque Miguel Angel no culpa a las familias, sino al Gobierno y a la prensa consanguínea e indigente. Me ha remitido a su blog, donde escribe: «Esos individuos son peor que la mafia. Toda esa basura se ha puesto de acuerdo para que el PP no gane en Galicia». El PP es un escándalo, una niebla filistea a punto del hundimiento. Hace falta un nuevo mediador para que apacigüe la lucha entre los clanes, pero a los partidos no les preocupa tanto la defensa de su honor como a los caballeros andantes y a los pobres de honra espantadiza. Si creemos a José Blanco, un vendaval de espías, de mangoneo, de paraísos fiscales recorre al PP. No se preocupen: ya se ha verificado que los ciudadanos saben que los partidos se financian irregularmente y siguen votando.

¿Que entre qué gente estamos, qué república tenemos, como se preguntaba Tulio? Ya lo ven, estamos adoctrinados por una tropa de tramoyistas, ladrones y mentirosos. La polilla de la monarquía parlamentaria organiza actos de partido y luego construye supermercados en los pinares y trineos en Vicálvaro antes de llevarse la pasta a Miami.

Habíamos hecho un gran país en 30 años y lo estamos hundiendo en 30 días.

© Mundinteractivos, S.A.

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¿Y el 2010? Dios dirá, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 9 febrero, 2009

Este fin de semana he llegado a una terrible conclusión: el nivel de estupefacción del ciudadano medio ante las notorias muestras de incapacidad de nuestros dirigentes ha tocado suelo. Sólo así se puede interpretar la ausencia completa de reacciones ante unas de las declaraciones más reveladoras que ha vertido un ministro en lo que va de crisis. Y mira que hay donde elegir. La actriz principal, la responsable de Administraciones Públicas, Elena Espinosa. El tema en cuestión, el Plan de actuaciones públicas a través de los Ayuntamientos. El escenario del crimen intelectual, como no podía ser de otra manera, el Parlamento. La cuantía en juego, ni más ni menos que ocho mil millones de euros.

El disparate, doble. Uno, el reconocimiento, se puede decir más alto pero no más claro, de que las medidas propuestas son solamente “pan para hoy”, esto es: carecen de continuidad futura, se agotan en sí mismas. Justo lo que la España de la ceja necesita. Frente a lo estructural, lo accidental. Que los grandes problemas se resuelven solos, como todo el mundo sabe. Eso sí, mientras vamos acabando poco a poco con nuestro margen fiscal de maniobra. Que no falte. Dos, frente a la laicidad propugnada desde el sector más progre del ejecutivo, un guiño a la Providencia, coincidiendo con la visita del Cardenal Bertone: “¿el 2010?, Dios dirá. Les voy a dar un consejo a nuestros gobernantes: visto lo visto, casi mejor que no le hagan hablar, no vaya a ser que salgamos aún peor parados. Que es fácil recordar lo de Al César y difícil aplicar el A Dios rogando. Es lo que tiene.

Sin embargo, el problema no es tanto la idoneidad o no en términos político-electorales de las palabras de la encargada de ese negociado, que es poca o ninguna y se ha visto tapada por los escándalos de corrupción que han salido como setas en la acera del PP, sino la dosis de verdad que las mismas encierran. Y no se puede negar que, desgraciadamente, van muy pero que muy bien encaminadas. Uno podría pensar que, después de la absurda iniciativa de los 400 euros, plasmación absurda del A consumir que tan alegremente proclamara nuestro presidente, empezaríamos a ver alguna iniciativa que superara el ámbito de lo inmediato para entrar en la necesaria reforma tanto del modelo económico-productivo de España, como de su estructura de estado. Pues bien, esta propuesta gubernamental prueba bien a las claras que no es así. Se buscan actuaciones de ámbito temporal limitado de la mano de unos actores sospechosos, como son las corporaciones locales, sin que se tenga la certeza de que cumplirán el fin para el que han sido pergeñadas. Miel sobre hojuelas.

Alguno se podrá llevar las manos a la cabeza con la afirmación que cierra el párrafo anterior. Es muy libre de hacerlo. Pero miren, les voy a decir un secreto a voces. Gran parte de los ayuntamientos de este país están en una situación económica extremadamente delicada. No pagan no porque no quieran, que puede que también, sino porque literalmente no pueden hacer frente casi ni a sus gastos corrientes. El estallido de la burbuja inmobiliaria ha tenido para ellos consecuencias dramáticas. Los ingresos derivados de la misma se han secado completamente, hasta el punto de que hay licencias concedidas que nadie recoge. Dado que la política local se contemplaba como el vivo al bollo, no ha habido administración de los recursos físicos disponibles y, más al contrario, han proliferado las actuaciones corruptas derivadas de la capacidad para enriquecer o arruinar a un paisano con un simple dedo arriba o abajo. Lo que asoma es la punta del iceberg. Pero la mínima parte de la mínima parte, vamos.

Por el contrario, la riqueza generada sirvió para que, más allá de sus tradicionales responsabilidades de limpieza, alumbrado, jardinería o seguridad, mucho ediles cayeran en la tentación de la megalomanía lo que permitió que proliferaran como churros, aun en los términos municipales más pequeños, auditorios, polideportivos, tanatorios y similares. Instalaciones todas ellas que ahora reclaman su cuota de personal, mantenimiento y conservación. Más gastos a añadir a la merma de los recursos. Eso por no hablar de esas ciudades fantasmas, que van a tardar muchos años en perder ese adjetivo calificativo, que requieren igualmente de los oportunos servicios públicos. Sé que el problema es mucho más amplio pero dejémoslo de momento aquí, que llegamos a la cuestión clave: frente a esto, ¿qué ha hecho nuestro gobierno?

Confundir, de nuevo, la democracia con la demagogia. En lugar de utilizar criterios de generación de riqueza a largo plazo para la colectividad, medida en los términos que hemos señalado con anterioridad, a la hora de aprobar las actuaciones, ha preferido apostar por la mejora del bien estar, separémoslo para que quede claro, de los ciudadanos de modo indiscriminado a través de pequeñas obras en casi todo el territorio nacional. Y para ello no ha dudado en echarse en brazos de unos gestores probadamente ineficientes como son los municipios, instituciones en las que se delega, a su vez, la ejecución de los proyectos. Casi nada. Y todo ello a sabiendas de que la potencial generación de empleo que persigue es limitada en tiempo y cuantía y que, lo que de estable se puede derivar de él, está contaminado, precisamente, por la imposibilidad de los ayuntamientos para financiarlo. ¿Cómo lo ven? Buena semana a todos.

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Hacia los cuatro millones de parados, de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Economía, Laboral by reggio on 9 febrero, 2009

Comentando las catastróficas cifras publicadas de la situación del paro en enero, el presidente del Gobierno ha afirmado, una vez más, algo obvio, y es que “de esta crisis saldremos”. Naturalmente. En la economía, frente a lo que afirmaban mentes preclaras en la época del disparatado auge, siguen existiendo los ciclos. Pero el problema no es si saldremos o no, sino algo más importante, que es cuánto tardemos en salir, cómo lo logremos, en cuánto tiempo y cómo se repartirán los costes, tanto los humanos como en el propio sistema productivo. Para responder a esas preguntas no bastan las obviedades sino que hace falta imaginación, capacidad, voluntad política, credibilidad y liderazgo. Nada menos que todo eso, y la pregunta es si este Gobierno de gente cansada o incapaz tiene alguna de esas cualidades imprescindibles.

El Gobierno pretende distraernos con sus disquisiciones acerca de si llegaremos o no a los cuatro millones de parados a fin de este año. Parece darnos a entender que si no llegamos es un éxito. Analistas autorizados prevén no ya que llegaremos a esa cifra sino que la superaremos. Las cifras de enero parecen darles la razón. Obsérvese además la gran caída en los afiliados a la Seguridad Social, con sus efectos colaterales en la disminución de recursos, ya completamente insuficientes, para el subsidio. Igualmente dramática es la cifra de ochocientas mil familias con todos sus integrantes en paro y el que más de un tercio de los jóvenes estén desempleados, el doble de la media de la UE. Gravísimo despilfarro.

En un interesante documento (“The aftermath of finantial crises”) presentado el pasado enero a la reunión de la American Economic Association, Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff analizan una muestra de dos docenas de países, entre ellos España, y obtienen interesantes conclusiones a lo ocurrido en varios indicadores entre el “pico y el valle” tras esas crisis financieras. Entre ellos, la caída real y años de baja en precio de las viviendas (-35% y 6 años), paro (7% y 4,8 años) y renta por habitante (-9,3% y 1,9 años). La economía no es una ciencia exacta (ni siquiera una ciencia, afirman algunos) ni las experiencias trasladables totalmente, pero las cifras son dignas de meditación. Como lo es la reciente y actual experiencia japonesa desde hace más de un década sin salir de la depresión. ¿Ese porvenir nos aguarda?

Esta columna ha afirmado, tan sólo hace un par de semanas, que no estamos sólo ante una gravísima crisis económica y social sino, además, política y que, por ello, se requieren soluciones integrales y que superan el ámbito partidista. El Gobierno de la nación carece, por el traspaso de competencias a la Unión Europea y, mucho más grave, por su vaciamiento en las Comunidades Autónomas, de los mínimos instrumentos y del necesario respaldo social para encarar, con mínimas garantías de éxito, una tarea que le desborda. Sobre todo cuando algunos de esos gobiernos autonómicos no se consideran parte del Estado común y van por su cuenta. Se ha dicho que hoy ese Gobierno es, como mucho, un coordinador de gobiernos autonómicos. Realmente, aspira a serlo, ni a eso llega.

Mientras tanto, el malestar social crece. Lo estamos viendo en Francia, siempre un termómetro, y aparece en Gran Bretaña y en otros países europeos. Nos aguardan días agitados, dolorosos y difíciles. Están ahí ya.

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¿Perder comba? ¡De ninguna manera!, de Rossana Rossanda en SinPermiso

Posted in Política by reggio on 9 febrero, 2009

Escribía Gabriele Polo (1) en su editorial de la semana pasada: “Dado que tanto se habla de reconstrucción desde abajo, de vínculos con el territorio, de echarle la culpa al centro… entonces quizá –en relación con las elecciones europeas- mejor dejarlas pasar y centrarse en la política “desde abajo”. Sería incluso una protesta clara contra la reducción de la actividad pública a interés privado”. Quien ha participado en el debate en nuestras páginas se ha manifestado, generalmente contrario a esta hipótesis y se ha pronunciado, al contrario, -y a menudo “a toda costa”- en pro de alguna versión de lista común de la izquierda. Continuamos en consecuencia el debate publicando la intervención de Rossana Rossanda –contraria a cualquier forma de abstención, a “perder comba” en las elecciones europeas– propuesto en el “manifiesto” del domingo. IM.

La dirección del Manifesto propone una no presentación de las izquierdas en las próximas elecciones al Parlamento europeo. No estoy de acuerdo. ¿Cómo podemos permitirnos  negar la posibilidad de expresarse a toda una franja de sociedad que no se siente representada por el PD? Es una franja que asciende, a pesar de la presencia del DS, a más del 13 por ciento, pero los pequeños partidos todavía en presencia, principalmente Refundación Comunista, se guardaron muy bien de alcanzar un acuerdo electoral –cada cual se buscó los votos por su cuenta , y alcanzó la correspondiente mayor o menor miseria; y después de las elecciones, tras las que todavía tenían menos peso, continuaron divididos, cuanto más perdían, más se dividían, hasta quedar reducidos a los pocos millares de personas que se encuentran  alrededor de los grupúsculos dirigentes—.Tras estos poco edificantes acontecimientos, los citados grupos no han aprendido nada y ahora se lamentan de que el PDL y el PD pongan un tope electoral mínimo del 4 por ciento, porcentaje que ninguno de ellos, por sí solo, está en condiciones de alcanzar y que, además –para refocilamiento del PD— no quieren alcanzar. Que reviente quien quiera poder votar, o que vote a Veltroni o a Di Pietro, un antiguo muchacho de centro o un justicialista de derechas. Si no es para ellos, no será para nadie. Après moi, le déluge. La oposición a la actual Europa –casi inexistente porque, aparte de competir y pugnar entre sí, no saben pensar en otra cosa, sobre la crisis— no rechista, sobre el Oriente Medio no ha hecho más que sostener a Israel en la guerra de Gaza –además, ha estado representada por el PSE, es decir, por una especie de nada— .No es una casualidad que hayamos llegado a esto. Es el resultado de la convicción de todas las izquierdas e izquierdillas, y de gran parte de su exigua base “militante”, de que instituciones y partidos son, idénticamente, la misma cosa. ¿No aciertan a formar un partido de una cierta consistencia? Pues la representación se la van repartir el centro y la derecha. Del más que aproximado intento de la Izquierda Arcoiris, que debía pasar a ser, de golpe, “el” partido de la izquierda, no han sabido sacar la conclusión de que una cosa es dar voz , o una coalición de voces, a la inquietud crítica de la sociedad compleja, y muy otra cosa dar forma a un grupo anticapitalista que se propone establecer un nexo entre los conflictos existentes: capital y trabajo, modo capitalista de producción y relaciones entre hombres y mujeres, lógica del capital y defensa del ecosistema, modo de producir e instituciones; esto es, articular las cuestiones no resueltas durante el siglo veinte, sobre las cuales somos más capaces de  hacer chistes que de proceder a un análisis. Mejor perder comba. Como si esto fuese un baile al que se regresa cuando a uno le viene en gana

Sin embargo, el Parlamento es un observatorio importante para comprender el continente que nos  condiciona y el por qué de su cada vez más escaso peso en el mundo. No es que decida mucho, pero puede oponerse, saber y hacer saber. Y no es todavía una institución bilateral. Menuda ocurrencia, reducirla a tal cosa. Se me responderá: pero esos a quienes también nosotros denominamos “matojos”  [restos del Olivo, la antigua coalición electoral de centro-izquierda] no se ponen de acuerdo. Respondo. Primero, no hay que concederles una coartada. Segundo, allí donde éstos estén ausentes o sean demasiado débiles para hacerla, podemos proponer que se forme una lista de candidatos que no sean y no ambicionen convertirse en dirigentes de tal o cual sigla, sino que estén dispuestos a comprometer dinero y voluntad para decir: “Sin embargo, existe una izquierda italiana”¿Acaso no conocemos muchedumbres de juristas, constitucionalistas,  economistas, abogados laboralistas, sindicalistas, trabajadores rojos y expertos, mujeres que reflexionan sobre feminismo, ecólogos, sociólogos, científicos, etc. que tendrían mucho que decir y a quienes ningún partido escucha? ¿No hemos tenido siempre la impresión de que ahora las elecciones de los candidatos a las instituciones están rodeadas de secretismos, ocultos bajo la coartada de las primarias a la italiana? De que son candidatos dirigentes muy bien relacionados, o tienen como candidato cada vez más a trepas obedientes? ¿De que han hecho de las europeas una mera ocasión para medir las relaciones de fuerza internas?

No estoy proponiendo una lista de Il Manifesto. No nos corresponde a nosotros. Pero es nuestro deber hacer sonar la alarma, provocar una conmoción, movilizar y movilizar, reunir  y hacer que se reúnan las personas necesarias. Hacer todos los días la crónica de la impotencia no es muy interesante. Ni es lo propio, tampoco, de ese diario que toma seriamente partido, según decimos ser.

NOTA T.: ([1]) Gabriele Polo es codirector del diario Il Manifesto. En consecuencia, estamos ante un debate en el seno de Il Manifesto.

Rossana Rossanda es una escritora y analista política italiana, cofundadora del cotidiano comunista italiano Il Manifesto. Acaba de aparecer en España la versión castellana de sus muy recomendables memorias políticas: La  ragazza del secolo scorso [La muchacha del siglo pasado, Editorial Foca, Madrid, 2008].  Rossana Rossanda es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO.

Traducción para www.sinpermiso.info: Joaquín Miras

Il Manifesto, 2 febrero 2009

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América Latina, una década del siglo XXI, de Marcos Roitman Rosenmann en La Jornada

Posted in Internacional, Política by reggio on 9 febrero, 2009

Muchos fueron los que en los años 60 y comienzos de los 70 del siglo XX se formaron en la teoría del desarrollo del subdesarrollo. Por primera vez sus postulados tenían eco en la nueva izquierda anticapitalista. Era un punto de apoyo para definir los proyectos anticapitalistas frente a las visiones anquilosadas de los partidos comunistas defensores del feudalismo latinoamericano y las sociedades duales. El MIR chileno, los Tupamaros uruguayos, el ERP en Argentina o el ELN en Bolivia fueron algunos de sus seguidores. Pero también los hubo en otros lares de la izquierda. A los efectos, pocas veces una formulación teórica ha logrado tanta influencia en partidos y movimientos políticos. Unos y otros se disputaban la nueva fórmula para interpretar la evolución de las estructuras sociales y de poder en América latina.

Si bien hubo trabajos pioneros, los de Sergio Bagú: La estructura social de la colonia (1949); de González Casanova, La democracia en México, o Las siete tesis equivocadas, de Stavenhagen, la síntesis de Gunder Frank fue feliz. Englobaba un emergente debate frente a las teorías eurocéntricas del desarrollo. Desde las ciencias sociales se aportaba una explicación convincente y razonada del carácter capitalista de la conquista, la colonia y de las estructuras de poder imperantes en la región. Así, su éxito radicó en la manera de presentar el problema. La historia de América Latina se vio en una forma bipolar, la relación metrópoli-satélite.

André Gunder Frank tuvo la virtud y la desgracia de presentar América Latina como lo que es: una parte del proceso de acumulación de capital y del capitalismo colonial del siglo XVI, factores inseparables del propio desarrollo del capitalismo. La crítica se hizo fuerte: los países industriales nunca fueron subdesarrollados, no hay pasado por etapas similares ni se les puede adjudicar fases. La arremetida contra las teorías eurocéntricas de Rostow y sus etapas del crecimiento económico le valió su reconocimiento en todos los círculos académicos y en la izquierda latinoamericana. Es cierto que tuvo detractores y los sigue teniendo. Muchos de sus argumentos no logran el nivel de precisión exigido a quien se decía gran lector de Marx, lo cual le resta solidez a los planteamientos. Sea como fuese su aporte es un acervo del pensamiento crítico e incluso hay quienes lo consideran un adelantado a la teoría de la dependencia.

Si hoy las afirmaciones de Gunder Frank pueden resultar simplistas, en 1967 eran de grueso calibre. Afirmar que los países desarrollados nunca tuvieron subdesarrollo, aunque pueden haber estado poco desarrollados, era enfrentarse a las doctrinas hegemónicas, tanto como contravenir en la actualidad los dogmas del mercado, el neoliberalismo y su mano invisible. No fue una batalla fácil. Pero lo que quiero destacar es el sentido que orienta y articula su pensamiento. Tras de la visión del desarrollo capitalista como una relación que genera el subdesarrollo, Frank subrayó una primera variable. Cuando los lazos con la metrópoli son fuertes hay un menor desarrollo relativo del satélite y cuando los lazos son débiles existe mayor posibilidad de desarrollo del satélite. Para corroborar dichas tesis no hubo de ir muy lejos. Le bastó recurrir a la historia colonial y constatar la existencia de zonas hoy atrasadas, antaño de alto desarrollo, en función de las necesidades del capitalismo mundial, Potosí en la colonia.

Si hubiese dudas expresó la misma relación en la etapa imperialista inglesa y estadunidense. Manaos con el caucho o Iquique con el nitrato. Relatos inapelables. Lentamente dejó de ser un problema aceptar que el subdesarrollo era parte del desarrollo capitalista. Asumir que América Latina era capitalista y que nunca podría ser desarrollada como las metrópolis tenía consecuencias. Romper el subdesarrollo supondría luchar contra el capitalismo y constatar su inviabilidad.

Celso Furtado escribiría un texto clave: El desarrollo económico: un mito. Su tesis era sencilla y contundente: “el estilo de vida promovido por el capitalismo industrial ha de ser preservado para una minoría, pues toda tentativa de generalizarlo para el conjunto de la humanidad provocará necesariamente un colapso global del sistema. Esta conclusión es importantísima para los países del tercer mundo, pues pone en evidencia que el desarrollo económico que viene siendo preconizado y practicado en esos países es un simple mito. Sabemos que las naciones del tercer mundo jamás podrán desarrollarse, si por desarrollo debe entenderse ascender a las formas de vida de los que ya están desarrollados”.

Hoy, las tesis de Frank y Celso Furtado vuelven a estar de actualidad. Si los lazos con las metrópolis en tiempos de crisis han favorecido mayor desarrollo relativo y mejores condiciones para su expansión, ¿significa que saldremos mejor parados de la crisis? Lo veremos en estos años. ¿Pero ello no significará romper con el subdesarrollo? Si la afirmación se complementa con lo dicho por Celso Furtado, el horizonte no atisba mejoras. En esta primera década del siglo XXI hemos visto aumentar la desigualdad, el hambre y la miseria. En otras palabras, el capitalismo ha sido incapaz de generar con o sin recesión un proyecto inclusivo para las grandes mayorías. Ése no es su objetivo. Por el contrario, se articula como un orden excluyente y concentrador cuyo fundamento es el cálculo racional de la explotación. Así, desde su perspectiva, una salida razonable será un mayor aumento de la pobreza y la explotación, generando un orden propio de la neo oligarquización totalitaria del poder político.

En esta lógica, la crisis ha dejado al pairo las teorías del neoliberalismo, del capitalismo popular o del liberalismo social. Ninguna de las vertientes, sea vía militar o por vía electoral representativa, han dado una solución inclusiva. Más bien podemos constatar su fracaso. Ahora no es una tozudez mental: es una afirmación fundada en los hechos. Para que América Latina pueda realmente ser un continente con posibilidades debe construir un proyecto liberador, fundado en la justicia social, la libertad y la democracia, y debe apoyarse en una alternativa anticapitalista, por tanto socialista.

La fuerza y el derecho, de Martin Garitano en Gara

Posted in Derechos, Política by reggio on 9 febrero, 2009

No importa la absoluta falta de consistencia de los argumentos empleados por fiscales, abogados del Estado, jueces que ocupan más pantalla que todos los frikis de «Salsa Rosa» juntos o ministros de patibulario aspecto y dudoso proceder y procedencia. No importa que la sociedad vasca, en su inmensa mayoría, tenga la convicción de que el parlamento que se elegirá el 1 de marzo no será más que un pálido reflejo de lo que se entiende por una cámara representativa de la voluntad popular (que, por sus acreditadas limitaciones de soberanía tampoco alcanzaría a serlo, aún con la presencia de los independentistas). Menos aún importa lo que digan observadores internacionales, comités de las Naciones Unidas o prestigiosos juristas de Estrasburgo. Nada de ello importa cuando los gobernantes españoles hacen suyo el pensamiento protofascista del ajusticiado Antonio Cánovas del Castillo. Lo dijo bien claro y quedó grabado en el pensamiento profundo del régimen español. Hasta hoy: «Cuando la fuerza causa estado, la fuerza es el derecho».

Esa es la clave de bóveda con la que soporta el Estado español el peso abrumador de la razón, el sentido común y la legitimidad. No busquen más argumentos ni repasen el cúmulo de insensateces que hemos oído y leído para justificar la segregación política del independentismo.

No vale la pena argumentar que es un sinsentido alegar que la firma en pro de una plataforma electoral contamina a quien lo hace. Menos aún defender que las ideas no contaminan. Lo que contamina es el amianto, la planta de coke o las incineradoras. Pero eso es harina de otro costal.

No merece la pena y, además, nos conduce al callejón sin salida que construyó Cánovas, el pensador del imperio español. Con la fuerza construyeron su Estado y han hecho de su fuerza el derecho con que nos juzgan. Ni siquiera trataré de ridiculizar al picapleitos que alega como prueba de «contaminación» haber visitado a un preso hace veinte años. Yo lo haría hoy mismo. Y, además, lo visitaría en el lugar, a la hora y en las condiciones que marca el propio Gobierno español. No merece la pena señalar que la contaminación alcanzaría así a la directora general de Instituciones Penitenciarias. Es en balde.

Si ellos se aferran al protofaccioso Cánovas, yo me quedo con el librepensador Jean-Jacques Rousseau. Lo dijo alto y claro: «Convengamos, pues, que la fuerza no hace al derecho, y que no estamos obligados a obedecer más que a los poderes legítimos». Dicho queda.

Martin Garitano. Periodista.

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Ilegalizar partidos en lo que se tarda en ordeñar una vaca no es ni democrático ni serio, del Editorial en Gara

Posted in Derechos, Política by reggio on 9 febrero, 2009

La célebre frase del premier británico Winston Churchill en la que señala que «democracia es el sistema político en el cual, cuando alguien llama a la puerta a la seis de la mañana, se sabe que es el lechero» suele ser profusamente citada en Euskal Herria y ha pasado a formar parte de la cultura popular. Con la excepción de algunas localidades los lecheros hace años que dejaron de repartir y, sin embargo, a menudo un puño, un ariete o una manada de personas encapuchadas blandiendo armas arremeten contra las puertas de casas de ciudadanos vascos para llevárselos en medio de la noche esposados y en régimen de incomunicación.

Normalmente, conviene recordarlo, se trata de casas en las que habitan personas con sus familias y llevan una vida totalmente pública y normal. Tan pública y normal que reivindican su postura política a cualquiera que les quiera escuchar, lo mismo ante sus vecinos que ante los medios de comunicación. De hecho, son detenidos por hacer ese tipo de vida pública y normal, tal y como sucedió con los promotores de la plataforma Demokrazia 3 Milioi (D3M) hace tan sólo dos semanas.

Conviene recordarlo no porque en el resto de casos se puedan permitir razzias como las que amenizan los noticiarios, sino porque a estas alturas el problema español es tan de fondo que a menudo se olvidan los elementos formales, procesales, mínimos si se quiere, que no determinan pero sí clarifican la diferencia entre una democracia y algo que se le parece pero no lo es.

En ese terreno, sin entrar a la cuestión de fondo -lo antidemocrático de la norma en sí-, los plazos que otorga la Ley de Partidos para determinar la ilegalización de candidaturas o formaciones vacían al Derecho de su esencia. Parafraseando a Churchill, un sistema político que ilegaliza partidos en lo que se tarda en ordeñar una vaca, además de no ser democrático, no es serio. Hasta el Tribunal Supremo español es consciente de ello. También es probable que sea consciente de que, sin entrar tampoco a cuestiones jurídicas de fondo, el desastre procedimental y de garantías que conlleva esa Ley puede traerles problemas a medio plazo en instancias internacionales. Si ese día llega no podrán aducir que no les avisaron. Hasta la ONU lo ha hecho.

Proyectos e ideas ilegalizadas

Entrando, ahora sí, a la cuestión de fondo, los portavoces del PSOE llevan varios días insistiendo en el lema de que los procesos de ilegalización abiertos no suponen la ilegalización de ideas, sino la prohibición de defenderlas a través de «la violencia». Obvian así, por un lado, el origen del debate -que «violencias» hay muchas y que la cuestión es determinar su grado de legitimidad en un contexto político determinado, no en abstracto-, también las causas del conflicto vasco en sus parámetros actuales. Por otro lado, niegan la evidencia. Existen proyectos políticos que están de partida excluidos por la Constitución española, como son el independentismo de las naciones que conforman el Estado español o el republicanismo y el federalismo reales, no discursivos. Y es que la gran diferencia entre el caso vasco y el resto de opciones políticas legítimas mencionadas estriba en que en Euskal Herria existe una base social potente y un movimiento político estructurado en torno a un programa y una estrategia clara para la consecución de la independencia. Eso es lo que intenta atajar el Estado español a cualquier precio.

Por su parte, el PNV dice que se opone a las medidas que promueven desde Madrid, pero además de no cuestionar de ningún modo el hecho de que en estas condiciones las elecciones son cuando menos fraudulentas, insiste en repetir una y otra vez que con la izquierda abertzale no comparte ni medios ni objetivos. Y de ese modo ofrece un marco ideológico para comprender la involución política del Estado español y justifica el fundamento de su aparato represivo: que el pecado original de la izquierda abertzale es independiente de lo que hace, y que consiste en lo que piensa o en lo que dice. Sostiene, por ejemplo, que nadie puede pensar como ETA -de ahí la mencionada ilegalización de ideas-, sea en relación a Palestina -mencionada en su último comunicado-, a la figura histórica de José Miguel Beñaran Argala -borrado por ley de la plaza de su pueblo pese a la oposición hasta de su alcalde jeltzale-, al agotamiento del marco estatutario -que también defienden las centrales sindicales abertzales- o al Tren de Alta Velocidad -criminalizando al movimiento ecologista-.

¿Quién se guía por el odio y la venganza?

El propio Churchill también dejó dicho que «los españoles son vengativos y el odio les envenena». Las generalizaciones de ese tipo, de las que los vascos suelen ser víctima a menudo por parte precisamente de los vengativos españoles, no tienen demasiada base científica y, a diferencia de la primera cita, no se deben tomar demasiado en serio.

Lo que no quiere decir que en un aspecto concreto no pueda ser real. El odio y la venganza son dos de lo únicos sentimientos que pueden explicar la saña de los líderes de PSOE y PNV contra quienes defienden una Euskal Herria independiente.

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