Reggio’s Weblog

Quién mató al marqués de Sargadelos, de Gregorio Morán en La Vanguardia

Posted in Asturias, Cultura, Economía, Historia by reggio on 7 febrero, 2009

SABATINAS INTEMPESTIVAS

Uno de esos curiosos enigmas de nuestra historia es la invención de la Ilustración, o para ser más benignos con nuestro pasado, la búsqueda de nobles y letrados que se dedicaron con escaso éxito a iluminar a una población sembrada, abonada y esquilmada por la Iglesia regular y las órdenes religiosas, con la entusiasta colaboración de una buena porción también de nobles y letrados. Dentro del florilegio de figuras no hay región de España que no tenga su ramito de notables cuyos esfuerzos, en general baldíos, constituyen no obstante un fascinante objeto de estudio; muy iluminador sobre nuestras limitaciones siempre y cuando el historiador de las ideas no se incline por esa obsesión de convertir a virtuosas mediocridades en exaltados forjadores de futuros.

En España y muy especialmente en Asturias esto resulta una evidencia al tratar la figura de Jovellanos, en mi opinión uno de los hombres más interesantes del volcánico tiempo que le tocó vivir, pero cuyo interés nos ayuda tanto más en sus limitaciones, en sus frustraciones y en sus fracasos, que en sus ideas, proyectos y análisis. Reconozco que hay pocas cosas más aburridas y deprimentes que haber sufrido durante muchos años el agotador goteo de jovellanistas de derechas, de izquierdas y últimamente de centro. En Asturias los discípulos y albaceas de Jovellanos forman legión en las más curiosas ramas del saber y del no saber, y todo por espurias razones que no es el momento de desvelar, pero que están ligadas al grandonismo del país. De tal modo, que se podría encontrar una línea de pensamiento (por llamarla de alguna manera) que partiendo de Don Pelayo pasa por Jovellanos y muere con Clarín y sus colegas de la autodenominada Atenas del Norte; una especie de chigre, que dirían los sarcásticos locales, donde se ampliaban los estudios universitarios.

He escrito y reiteradamente sobre Jovellanos en este periódico, y creo que he explicado ya lo suficiente mi particular visión de este prohombre, auténtico paradigma de las bondades y las limitaciones de nuestra Ilustración, cuyo rasgo no sé si definitorio pero sí el más significativo es que todos y cada uno de ellos, salvo muy contadas excepciones, eran auténticos meapilas, siervos de la Iglesia y de sus capellanes en una época en la que el progreso en cualquiera de los campos pasaba por la ruptura con ese canon tradicional y retrógrado.

La Ilustración libresca española tiene en mi opinión escaso valor, por más que tenga mucho mérito. Sin embargo hay una figura que no aparece en los estudios de los historiadores que consideramos clásicos de nuestra Ilustración y que a mí me parece probablemente el más interesante de nuestros ilustrados, un tanto tardío ya que nació en 1749 y no llegó a cumplir los sesenta años porque lo mataron a garrotazos, patadas y cuchilladas las buenas y muy religiosas gentes de la villa de Ribadeo en 1809, exactamente el lunes hizo doscientos años.

El linchamiento del marqués de Sargadelos es uno de esos acontecimientos históricos que iluminan, valga la ironía, lo que los italianos denominaron Iluminismo y nosotros Ilustración. Antonio Raimundo Ibáñez, marqués tras muchos vericuetos de Sargadelos, población gallega cercana a la costa cantábrica, es un espécimen que bien hubiera merecido más de una biografía. La única que conozco está escrita por una de esas lumbreras locales, eruditas y reaccionarias, J. A. Casariego, que se enseñoreaban de la teoría y la práctica académicas en el Oviedo de mi adolescencia.

La peculiaridad del futuro marqués de Sargadelos es que nació discreto, en familia de escribano -hoy diríamos, casi notario- y que no estudió en la universidad por falta de medios, aunque de poco le hubiera servido la de Oviedo que le correspondía, puesto que había nacido en Santa Eulalia. Llegó al monasterio de Villanueva de Oscos, regido entonces por la orden de San Bernardo, ya leído en su casa. Hay que conocer la zona asturiana de los Oscos para tener una vaga idea de lo que debía de ser aquello a mediados del siglo XVIII. Baste decir que la patata entra por entonces en la alimentación y que el sistema de vida, o de supervivencia, se mantenía prácticamente inmutable desde la Edad Media. Estudios recientes precisan que el mundo asturiano, y más en una zona como los Oscos, vivía con varios siglos de retraso con la España capitalina.

El mérito de Antonio Raimundo Ibáñez va a ser desplazarse a Ribadeo y dedicarse al comercio primero y a la industria luego. Algo tan insólito como aprovechar sus buenas relaciones con la Corona y en concreto con el arma de Artillería para hacerse proveedor y fabricante. Creó una herrería, una fundición de hierro colado -tenía un alto horno de carbón vegetal- y una fábrica de loza, la más importante de España, que tras su asesinato se fue al demonio y que en tiempos modernos ha sido recuperada. Tenía pensada una industria del vidrio y otra textil, que no logró concluir. Se le consideró el primer importador de lino de Rusia, de hierro de Suecia, de ollas de Burdeos y de bacalao de Terranova.

No hace falta decir que se casó bien, con doña Josefa López Acevedo, y que alcanzó la categoría de inspector general de Artillería, y que construyó su mansión en Ribadeo, pero que la Iglesia y la nobleza local le prepararon el terreno para que fuera acusado de todo. Gozaba de una notable cultura y no menos notable biblioteca. De poco le valió formar parte de la Junta de Defensa contra los invasores napoleónicos, porque hubo de firmar la paz cuando ocuparon la villa, y cuando se fueron, ay, cuando se fueron. La turba animada por los eclesiásticos lo consideró el principal afrancesado y coló la brillante idea de tesoros guardados en su casa. La asaltaron y a él le sacaron y le fueron dando mamporros y cuchilladas hasta que acabaron con su vida, ante su mujer y su hija. Luego vino la leyenda y se inventaron las mil historias del marqués de Sargadelos, pero lo cierto es que le mataron por moderno. ¡A quién se le ocurre montar fábricas en Sargadelos! Lo demoniaco no era la explotación del hombre, sino la llegada del demonio de la industria.

Aquel empresario que no había salido de la nobleza ni de la clerecía empezó comerciando con lo que había -aceite, vino, aguardiente, hierro y lino-, se lanzó a la industria y sufrió por ello un auténtico calvario desde 1798, cuando se levantan contra él todas las fuerzas vivas y moribundas de la zona. El paso de una sociedad agraria a una industrial puso en pie de guerra a nobles y prelados. Llegaba el mal y ese mal era mucho más peligroso aún que la letra impresa y la cultura, porque este era irreversible.

El linchamiento del marqués de Sargadelos el 2 de febrero de 1809 es como un símbolo de la utilización del patriotismo para pagar las cuentas de la modernidad; matándole a él se eliminaban muchos males, entre otros, la civilización, la cultura y la libertad. Pero había más, y es que casos como el de Sargadelos ilustran sobre el complejo carácter que tuvo esa guerra contra los franceses, en la que el elemento dominante era el mantenimiento de la tradición que acabaría apagando y castigando a las fuerzas que luchaban por la libertad y el progreso (¿se puede aún seguir escribiendo esto sin que los posmodernos se descojonen?). Los sectores populares que encabezados por nobles y curas de aldea se alzaron patrióticamente contra los franceses y los afrancesados serían los mismos que traerían al rey felón -Fernando VII- y que gritarían “¡vivan las caenas!”, por allí, y “lejos de nosotros la funesta manía de pensar”, por acá.

Quizá por eso siempre he creído que la defensa incombustible de Jovellanos, el no reconocimiento de sus agobiantes limitaciones como pensador, como escritor y como político, nos sitúan en ese acoquinado posibilismo que termina siempre tan adaptado a las circunstancias que es inseparable del conservadurismo. En la arrogancia de Ibáñez, el de las fábricas de Sargadelos, hay elementos para debatir. Por eso lo lincharon; no por rico, sino por moderno. Porque los señores siguieron siendo exactamente los mismos después de incitar al linchamiento. Incluso me consta que, pasados muchos años, han sido sus más conspicuos festejadores.

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El viaje de Bertone a España deja a Rouco sumido en la complejidad, de Enric Juliana en La Vanguardia

Posted in Política, Religión by reggio on 7 febrero, 2009

Las relaciones Iglesia-Gobierno adoptan una clara dimensión triangular

La visita del secretario de Estado del Vaticano a España ha dejado al cardenal Antonio María Rouco Varela sumido en la complejidad, (que no en la perplejidad, puesto que es bien conocida la inteligencia estratégica y la notable maestría en la gestión del tiempo del actual presidente de la Conferencia Episcopal).

Todo sigue igual para el influyente arzobispo de Madrid y algunas cosas importantes han cambiado para el hombre que hace unos años era calificado por la facción más entusiasta de la prensa capitalina como el Papa de España, esto es, líder indiscutible de un catolicismo de renacido ímpetu nacional, interlocutor directo del Papa de Roma y referente imprescindible de la política española, entendida esta en el sentido más amplio, real y dinámico del término.

Ha habido siempre en Rouco Varela un proyecto de cardenal Richelieu español, aunque sus críticos posiblemente tomarían como referencia al cardenal Segura, el más férreo de los eclesiásticos que en los años treinta chocaron frontalmente con la Segunda República (don Pedro Segura también colisionó con Franco: no le quería ver bajo palio).

La visita del cardenal Bertone no ha desautorizado al incisivo presidente del episcopado (cualquier hipótesis en este sentido era y es totalmente descabellada), pero ha subrayado la primacía de Roma en la difícil dialéctica con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, laicista a fuer que anti-neoliberal. A partir de ahora, la relación adopta la forma de un triángulo (Vaticano, Gobierno y Conferencia Episcopal). ¿Triángulo equilátero, isósceles o escaleno? ¿Cada lado con la misma longitud, sólo dos lados iguales, o los tres desiguales? Pronto lo veremos. Ayer mismo, al término del Consejo de Ministros, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega parecía apostar por el isósceles: prioridad a la relación del Gobierno con el Vaticano, recortando o minimizando la longitud política del episcopado español. De nuevo hubo ayer en la Moncloa cálidas lisonjas para don Tarcisio Bertone.

Es la primera vez que el cardenal Rouco -tres veces presidente del episcopado desde 1999- se enfrenta con tal complejidad. Durante el anterior pontificado, el secretario de Estado de Juan Pablo II, cardenal Angelo Sodano, jamás pisó España en alta y exclusiva misión político-diplomática .

Al polígono con tres lados, el Vaticano le ha añadido una línea mediana: el cardenal Antonio Cañizares, hasta ayer en Toledo y recién nombrado prefecto de la Congregación para el Culto Divino. Cañizares era el acompañante de Bertone, señal inequívoca de que va a tener un peso importante en el eje Roma-Madrid. Cañizares y Rouco se hallan distantes. Cañizares quiere cambios en la Cope y Rouco se resiste. Cañizares quiere menos interferencias de la Iglesia en el PP y Rouco apenas se habla con Rajoy.

Otra línea mediana conduce al baricentro de esta semana eclesiástica: el nuncio en España. El portugués Manuel Monteiro de Castro, vilipendiado por la Cope como “amigo de los masones”, ha sido el principal ingeniero del viaje de Bertone a España.

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Unas notas para el ‘número dos’ del Vaticano, de Lluís Izquierdo en El País

Posted in Política, Religión by reggio on 7 febrero, 2009

En el país del “yo me lo guiso, yo me lo como”, el cacique principal -aparte de Juan Palomo- es la Iglesia, una institución tan mayúscula en sus aspiraciones como cicatera en la distribución de sus dones. La reciente visita de monseñor Bertone lo demuestra.

La opresión de la Iglesia sobre el cuerpo escasamente místico de España -si se exceptúa el hambre, que sin remedio la ha transustanciado en metafísica- representa un lastre tan sobrenatural que no hay manera natural de entenderse con tan consagrada institución. Pues digámoslo de una vez: son ustedes, usted incluido, intratables; y además expertos en ceremoniosas diplomacias traperas para mantener cautiva una población que se bautiza una vez, comulga tal vez dos y a la que ustedes rocían de óleos para despedirla.

La naturalidad está prohibida, perdón, es pecado, según ustedes. Es natural que un Gobierno aspire a ser laico, digo yo, desde hace 30 años. Lo que no es tan natural es que sólo aspire a serlo y, peor aún, que padezca constantemente por no serlo. Aquí, el divino impaciente debe ser la gente como yo, muchísimos más de los que aparecen, a pesar de la renuencia atávica a disentir públicamente (hasta los socialistas mendigan indulgencias) de los favores y prédicas de Su reparto sobrenatural.

Reconózcame, monseñor Bertone, el respeto mayúsculo que verifico hacia Su Excelencia. Pero desearía -soy un soñador- mejorarlo, a la recíproca. ¿Escucha usted todo lo que oye? ¿Ve usted todo lo que mira? Le confieso -ya salió- que tampoco es fácil para cualquier pobre mortal, éste que le escribe incluido, reconocer la complejidad del mundo, las miserias en las que incurrimos (no usted, sobrenaturalmente) y la serenidad que tanta falta hace para aprender a vivir menos encarnizadamente. Este año, en marzo para ser más precisos, se cumplen dos siglos del nacimiento de Mariano José de Larra, el escritor romántico que mejor auscultó la realidad conflictiva de este país, el que más padeció por su ciudadanía (muy escasa, gracias a ustedes, la Iglesia) y quien, desesperado de sus 28 años sin esperanza, se suicidó.

Se cumplen también 70 del final de una guerra civil en la que a los desaguisados naturales y crímenes horribles de unos, con su resentimiento secular, se opusieron los no menos nefandos y represivos, con previsión sobrenatural, de los otros; quienes, por lo demás, persistieron hasta los años 70 en eclipsar el legado común de progreso educacional que la II República había programado y puesto en circulación por toda España.

Puede usted consultar, pues buen ojo no le falta y el mal de lo mismo no se lo deseo, un estremecedor artículo de Larra titulado Dios nos asista. No lo glosaré, es muy conocido y de fácil localización en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (http://www.cervantes.es). Lo decisivo al respecto es que todos precisamos de asistencia. Asistencia de respeto, asistencia de reconocimiento, tanta asistencia que todavía necesitamos que Dios nos asista. Tan es así que la alarma por la ausencia de Dios hubo de sentirla como el que más un católico royaliste, Georges Bernanos, cuando -habitante en Mallorca con un hijo adherido a la Falange- hubo de asistir a la represión tan ecuménica como brutal del franquismo. Los grandes cementerios bajo la luna, con un prólogo que sobrecoge por el fervor de su pureza acendrada en los paisajes de su infancia –le pays d’Artois-, es el título que nos legó. Y que Hannah Arendt juzgó como la denuncia cabal del fascismo.

El libro habla de los desafueros de quienes más obligados debían estar al don del perdón y de la tolerancia (se supone que quienes se acreditan de cristianos) y supone un auténtico clamor de conciencia, más allá y más a fondo de las diatribas en las que se resuelve el ultraje que como católico experimentaba el católico escritor.

Bernanos habló también de poesía. Y dijo: Je définirais ainsi la poésie: l’écho de la plainte humaine, répercutée par les cieux, o sea que la poesía sería el eco del lamento humano, repercutido por los cielos.

A esos cielos emplazaría -la poesía puede ser una forma de piedad exigente- el talante y la disposición conciliadora (dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios) de los depositarios, ojalá practicantes, del Evangelio.

Por lo demás, los laicos seguimos sufragándoles con nuestros impuestos y, a cambio, ustedes nos permiten morir infinitamente, someter a disposición del dogma el curso de la vida en las mujeres y, encima, callar o sólo muy tarde alertar de la diversidad de abusos y monopolio de la vida interior que pretende la púrpura jerárquica de su inmaculada concepción. Sobre todas las naciones, ciertamente, les queda España. Y es que el pensamiento, aquí, siguen ustedes disfrutándolo oprimido.

Y, con todo, es la sola libertad que nos queda. Y el pensamiento, si no es inmaculado, es decir, sin trabas, sólo puede acabar corrupto. Algunas cosas, alguna vez, hay que intentar decirlas. Tampoco le iría tan mal a la Iglesia, si quiere sobrevivir, airearse un poco.

Lluís Izquierdo es poeta y catedrático de Literatura de la Universidad de Barcelona.

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¿Vuelve Keynes?, de Ignacio Sotelo en El País

Posted in Economía, Política by reggio on 7 febrero, 2009

La actual socialdemocracia está impulsando un falso keynesianismo: el Estado, con el dinero de todos, salva bancos y empresas, pero la propiedad, y con ella la capacidad de decidir, queda en manos privadas

La crisis ha recuperado dos de los elementos esenciales del keynesianismo: el papel central del Estado para que funcione el mercado y el recurso al déficit para salir de la depresión. ¿Vuelve un Keynes triunfante, después de que a finales de los 70 hubiese sido desplazado por el liberalismo a ultranza de un Friedrich von Hayek, o un Milton Friedman?

En los años 50 y 60, en “la edad de oro del Estado de bienestar”, pocos se hubieran atrevido a dudar de que la prosperidad que se vivía, en contraste con lo ocurrido en los años de entreguerras, no se debiera a un keynesianismo que, paradójicamente, no hubo necesidad de poner en práctica. Cuando en 1974 estalla la crisis -el detonador fue la guerra árabe-israelí, que cuadriplicó los precios del petróleo- hubo que enfrentarse a la conjunción de tres males -recesión, inflación y desempleo-, sin que las fórmulas keynesianas dieran los resultados esperados. El premier laborista, James Callaghan, llegó a manifestar en septiembre de 1976: “Estamos acostumbrados a pensar que podemos escapar a la recesión y aumentar el empleo rebajando los impuestos y aumentando el gasto. Lo digo con la mayor sinceridad, esta opción ya no existe, si es que alguna vez existió, porque el resultado ha sido siempre una mayor inflación. Y cada vez que esto sucede aumenta el nivel medio de desempleo”.

En vez de empeñarse en mantener a cualquier coste el pleno empleo, el Gobierno laborista trató de crear las condiciones adecuadas para que el mercado desplegase una mayor eficiencia. Importa poner énfasis en que fue el laborismo el que enterró el keynesianismo, al aceptar la preeminencia del mercado, la contención monetarista y una “tasa natural” de desempleo. Asoció el pleno empleo con el estancamiento y la pobreza que traería consigo una sociedad más igualitaria y solidaria. Había que elegir entre igualdad y pobreza o riqueza y desigualdad. Entre 1945 y 1950 los laboristas montaron el Estado de bienestar basado en el pleno empleo, pero también lo clausuraron cuando se desprendieron del keynesianismo entre 1976 y 1979.

Conviene recordar que la máxima preocupación de Keynes era cómo conseguir el pleno empleo de los recursos disponibles, tanto humanos como de capital. Un paro crónico, incluso masivo en momentos de crisis, constituía a sus ojos el punto más débil del capitalismo, que a la larga no podría durar si produjese un desempleo perpetuo. Pese a las restricciones a las libertades individuales, el socialismo tendría la ventaja de garantizar trabajo para todos.

Al mostrar que la inversión no está ligada al ahorro, sino a las perspectivas de ganancia, Keynes critica el supuesto equilibrio entre producción y consumo que había constatado la economía clásica, en función de la cual el desempleo desciende si bajan los salarios y en general los costos de producción. Keynes recalca que si se bajan los salarios, al encogerse la demanda global, se obtiene el efecto contrario: más paro. Además, una política de achicamiento de los salarios no sólo es poco razonable, es que ni siquiera resulta factible. Bajar los salarios, con los conflictos sociales que comporta, sólo se lograría en un régimen autoritario que hubiera suprimido, entre otras, la libertad sindical.

Sin embargo, en los últimos lustros se ha defendido como política de empleo el ajuste a la baja de los salarios, favoreciendo el despido libre, aunque en la mayor parte de los países de nuestro entorno, pese a las presiones neoliberales, no se haya pasado de meros amagos. Ningún gobierno está dispuesto a provocar una sarta de conflictos sociales apoyando una reducción seria de los salarios nominales. De que desciendan ya se ocupa el paro… y la inflación de que bajen los reales.

Keynes fue muy consciente de que la apertura a los mercados internacionales lleva un alto riesgo para el pleno empleo, lo que explica su empeño en mantener las economías nacionales bajo un control estricto. En primer lugar, había que impedir, si fuera preciso incluso con medidas proteccionistas, que la apertura al exterior arrasase la industria básica establecida. “¡Hace mucho tiempo que no soy un librecambista, y no creo que nadie lo sea ya en el viejo sentido de la palabra!”. Importa retener que el modelo keynesiano, en determinadas circunstancias y por un tiempo limitado, reclama medidas proteccionistas para garantizar el pleno empleo.

Keynes no sólo plantea, si fuese preciso, volver al proteccionismo, sino que pone en tela de juicio la prerrogativa exclusiva del empresario de decidir en qué y cuándo invierte su dinero, algo que atañe a la esencia misma del capitalismo. La aporía intrínseca del sistema radica en que no puede mantener el pleno empleo sin garantizar previamente las inversiones de la manera más conveniente para la economía nacional, y no simplemente para el interés del inversor. Y no hay “mano invisible” que haga converger el interés general con el egoísmo individual. Keynes fue claro: “Creo que una socialización bastante completa de las inversiones será el único medio de aproximarse a la ocupación plena”.

Mantener el pleno empleo exige una mayor inversión, pero la privada aumenta o disminuye según sea la eficiencia marginal del capital, que, en todo caso, debe fluctuar por encima de la tasa de interés. Pese a que muchos la consideren la única opción posible, en el fondo nada tan opaco y vacilante como la inversión privada para eliminar el paro. Nadie invierte para crear puestos de trabajo, por mucho que una monserga constante insista en que la inversión privada es el factor principal para reducir el paro. En vísperas de elecciones, los partidos prometen bajar los impuestos para aumentar los beneficios de las empresas, lo que, dicen, redundará en inversiones que creen puestos de trabajo, como si hubiese una relación directa entre cuantía del capital disponible y monto de las inversiones. Se invierte para maximizar unos beneficios que, como expectativas verosímiles, han de vislumbrarse en el horizonte, y que son mayores cuanta menos mano de obra haya que emplear.

La socialización de las inversiones es parte integrante de una política keynesiana de pleno empleo, punto en el que la socialdemocracia no se atrevió nunca a ser consecuentemente keynesiana. Por el bien de la economía de mercado no habría otra salida que socializar las inversiones, es decir, suprimir la iniciativa individual, justamente, el elemento más propio y constitutivo del capitalismo.

Las dos recetas que ofrece Keynes para garantizar el pleno empleo -proteccionismo y socialización de las inversiones- no encajan en el capitalismo en su forma liberal primigenia, pero mucho menos la primera en la época de la globalización y la segunda cuando se ha hundido el movimiento obrero.

Pero también resulta innegable que “los principales inconvenientes de la economía en que vivimos son su incapacidad para procurar la ocupación plena y su arbitraria y desigual distribución de la riqueza y los ingresos”. Dos cuestiones centrales que Keynes trató de encauzar, pero con la experiencia del último medio siglo ha quedado bien claro que, lejos de haberse resuelto, se han agravado muchísimo.

¿Vuelve Keynes? En la crisis que ha desencadenado la total desregularización, los dueños de los bienes financieros y de producción necesitan dinero público en cantidades ingentes. Amenazan con que, de no recibirlos, podría ocurrir que se derrumbase el sistema. Pero aun en situación tan extrema, de ningún modo están dispuestos a asumir el más elemental de sus principios, a saber, que el que pone el dinero adquiere la propiedad y decide. El Estado, con el dinero de todos, estaría obligado a salvar bancos y empresas, pero la propiedad, y con ella la capacidad de decidir, debe quedar en manos privadas.

Pronto se oirá otra vez la cantilena de que el Estado es bueno para subsidiar y, si las cosas se ponen mal, incluso tiene que hacerse cargo de las cuantiosas deudas acumuladas, pero ya se sabe, es un pésimo gestor. No habría alternativa a la actividad libre de la empresa privada, aunque, mientras no lo pueda evitar, está dispuesta a soportar un cierto control público.

La relectura que se hace de Keynes para justificar el enorme endeudamiento público que conlleva las ayudas a bancos y grandes empresas contradice por completo las intenciones de Keynes. Lo más grave es que la socialdemocracia de nuestros días haga suya esta interpretación.

Ignacio Sotelo es catedrático excedente de Sociología.

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La visita del cardenal, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Política, Religión by reggio on 7 febrero, 2009

ASUNTOS INTERNOS

No es tan guapo como aquel bostoniano y elegante Cardenal de Otto Preminger -interpretado por Tom Tryon-, pero Tarcisio Bertone tiene toda la pinta de haber nacido cardenal. Tiene cara de cardenal, gafas de cardenal, nombre de cardenal, estatura de cardenal y los ropajes le sientan tan bien como al cardenal de Hollywood. Además, Bertone es un cardenal más simpático que Rouco Varela. Una vez le preguntaron qué opinaba de la clonación y dijo que estaba en contra, aunque dispuesto a hacer una excepción con Sofía Loren. Además, como obispo de Génova se ganó a la opinión pública haciendo de comentarista de partidos de fútbol en una televisión local. Bertone es salesiano y a diferencia de otros diplomáticos vaticanos más acostumbrados a hablar con Dios que con los hombres, le gusta el contacto con la gente.

Este campechano cardenal, secretario de Estado del Papa, ha visitado Madrid y a su regreso al Vaticano ha comentado que piensa darse una vuelta por España todos los meses, habida cuenta de que le han tratado a cuerpo de rey. Gobierno, oposición y Casa Real desplegaron a su paso las alfombras más mullidas, su foto fue portada de todos los diarios españoles y su imagen abrió los informativos de televisión. Al cardenal pueden haberle halagado igual de bien en otros países, pero mejor es imposible.

¿A qué viene tanto mimo sobreactuado hacia el cardenal por parte del Gobierno más laico -teóricamente- de la UE? No se entiende muy bien, dado que algunas explicaciones que se han dado parecen de broma. Como la que sostiene que el presidente Zapatero con su sonrisa y la vicepresidenta De la Vega con su conversación pretenden abrir una cuña entre el Vaticano bueno y los obispos españoles malos. ¿Se puede decir esto hablando en serio? También se ha asegurado que el Gobierno quiere ablandar la posición del Vaticano sobre la reforma de la ley del aborto, un objetivo muy realista teniendo en cuenta lo permeable que la Iglesia se muestra en relación con este tema. Incluso de forma extraoficial se afirma que matando a besos al cardenal, es posible que la Cope acabe echando a Federico Jiménez Losantos. Pensar que entre las muchas y graves preocupaciones de la Iglesia Universal de Roma figura la Cope es tan tonto como creer que el Vaticano va a ponerse del lado de Zapatero en su enfrentamiento con Rouco Varela.

Los mimos, halagos y lisonjas del Gobierno hacia Bertone han sido exagerados, infantiles incluso. Como el niño que se porta mal y pide perdón dando muchos besos. ¿Se sentirá el Gobierno culpable de algo? No debería, aunque tal ha parecido que el Gobierno se estaba confesando con el cardenal.

© Mundinteractivos, S.A.

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La verdad, en paro, de Manuel Hidalgo en El Mundo

Posted in Cultura by reggio on 7 febrero, 2009

LA BALSA DE LA MEDUSA

Cuando el periódico quiere y se pone, a alternativo no le gana nadie. El provisional sustractor de un Goya obtuvo por su hazaña la portada del diario, mucho más que lo obtenido por la propia gala de los premios. El secuestrador del trofeo tenía una intención necesaria e inédita: denunciar el sectarismo, el nepotismo y la subvenciones del cine español. Hechos probados, causa justa.

Los que roban a los ricos y a los bancos -con guante blanco- siempre han contado con las aclamaciones del pueblo. Hay robos simpáticos. Tú mismo puedes llegar a identificarlos siempre que no seas la víctima del robo.

«La propiedad es un robo», ya lo dijo Proudhon, aquel socialista utópico cuyas enseñanzas deberían incorporarse a las propuestas editoriales de los periódicos liberales. La víctima del hurto transitorio, el cineasta Albert Solé, ha logrado menos espacio informativo que el descuidero. Bah, tenía menos que decir, bobadas típicas de los artistas vanidosos y paniaguados: que si le había dado un subidón el premio, que si quería enseñárselo a su hija Nada serio, comparado con la denuncia firme y la libertad de expresión -dice el tío- del crítico en paro después de su noche de copas, tras la que, una vez recuperado, continuó su imprescindible y valerosa cruzada manteniendo un encuentro digital en traje de faena. O sea, embozado.

La propiedad cultural es otro robo. Eso no lo dijo Proudhon, porque vivió en otros tiempos. Hoy lo vería clarísimo, como lo ven los piratas que se bajan películas y discos de la Red. Alternativo, sí, pero coherente, el periódico dedicó espacio a las poderosas razones que tienen los piratas para dejar sin trabajo a quienes producen las obras cuyos derechos roban. Rectifico: prefiero decir «obvian», no vaya a ser que, vista la respetabilidad que están cogiendo, me lleven a los tribunales y palme. La pringada presidenta de la Academia les dedicó una hostil línea de su discurso, y era también necesario que -no gozando del privilegio de la televisión pública- los piratas pudieran explicarse y contraatacar con más detalle.

Y ahora viene lo bueno. Los piratas aclaran que ellos -no se vayan a creer- no tienen interés por el cine español, esa mierda.¡Lo que faltaba para el duro! Te arrean un mamporro en la cabeza, te hacen una brecha y, cuando pones la denuncia, el agresor se burla de ti ante el juez: pero si tú no tienes media bofetada, capullo, si yo sólo le arreo a Supermán.

Los usuarios de internet, cuando se ponen el antifaz de piratas, no es probable que aborden Camino en masa. Ni Ciudadano Kane, para qué nos vamos a engañar. Lo suyo está entre Dos colgaos muy fumaos y Piratas del Caribe 17 (El prólogo) -todo queda entre profesionales del ramo-, o sea, el tipo de películas para niños y adolescentes que desplaza al cine español -y a casi todos- de los 10 primeros puestos de la lista de películas más taquilleras.

Los Goyas no se dan «a los mismos». Ese 93% de lectores que opina tal cosa no sabe. En 23 ediciones se han premiado películas de 17 directores distintos. La verdad sí que está en paro.

© Mundinteractivos, S.A.

Reglas, reformas y crecimiento, de Carlos Sebastián en Cinco Días

Posted in Economía by reggio on 7 febrero, 2009

Hay días en los que en las páginas de un mismo periódico aparecen tratadas cuestiones relacionadas desde ópticas que no siempre resultan concordantes. Así fue, por ejemplo, en El País del pasado lunes, 2 de febrero.

La sección de Vida & Artes comenzaba con un interesante artículo sobre las dificultades para abrir una empresa en España. Su fuente principal era el estudio anual del Banco Mundial Doing Business, que hemos comentado varias veces en esta columna, del que se deduce que España es el país de la OCDE en donde más días se tarda en crear una empresa y sólo es superado por Polonia en el conjunto de trabas (tiempo, coste y número de trámites) para iniciar una actividad empresarial.

En el estudio que acabamos de realizar para la Fundación de Estudios Financieros, y que va a publicar ésta como Observatorio de la Economía Mundial, España se encuentra en el puesto 53 en el agregado de indicadores cubiertos por Doing Business (no el 47 como dice la propia publicación, si agregamos correctamente los distintos indicadores) y en el puesto 95 del mundo en el mencionado aspecto de la creación de empresas.

En este mismo estudio, que utiliza otras fuentes además de Doing Business, sobresalen como países más favorables para la actividad empresarial 19 países, entre los que no se encuentra España. Nuestro país se encuentra en un segundo grupo, también de 19, junto a países europeos de menor desarrollo, algunos asiáticos (como Corea y Taiwán), otros de Oriente Medio (Emiratos y Qatar), dos latinoamericanos (Chile y Puerto Rico) y un africano (Mauricio). Italia ni siquiera está en este grupo.

En un artículo en El País de ese mismo día, titulado Reformas de segunda generación, J. Estefanía, al socaire del interesante libro de Alonso y Garcimartín que él había presentado unos días antes, pone el énfasis en la necesidad de reformas institucionales. Si yo tuviera un lector mínimamente fiel de esta columna quincenal en los últimos nueve años no dejaría de sonarle esta reflexión. Más si este hipotético lector hubiera leído el libro que presentamos el año pasado en la Fundación Ramón Areces.

Estefanía se estaba refiriendo a las reformas a nivel global, lo que es muy relevante en los tiempos que corren. Pero la reforma global requeriría previamente una consolidación institucional interna en los distintos países. Desde luego para mejorar el sistema económico internacional. Pero también para luchar contra la pobreza. Hay cada vez menos discrepancias respecto a la decisiva importancia que el mal funcionamiento institucional tiene como causa del subdesarrollo. Discrepa un libro tan poco riguroso como el best seller de J. Sachs sobre el fin de la pobreza. Por el contrario, aportaciones como la reciente de R. Bates (Cuando todo se derrumba. Fracaso del Estado en la África de final de siglo), que explica la dinámica institucional perversa que se ha producido en la mayoría de los países africanos desde la independencia, nos ayuda a comprender qué ha ocurrido en la región más atrasada del mundo en los últimos 35 años.

Si se defiende, cómo es lógico, la necesidad de ayudar a los países subdesarrollados, convendría entender antes cuáles son las causas de su estancamiento. Libros como el de Bates (y otros, como los de W. Easterly, D. Rodrik, y D. Acemoglu y J. Robinson) contribuyen poderosamente a ello. Reincidir en ciertos tópicos con la ayuda de tres ratios mal calculadas no ayuda nada (excepto a vender libros, al parecer).

Si no se puede dudar de la importancia de la calidad institucional para explicar el mal funcionamiento de las economías poco desarrolladas, algunos defendemos que también son fundamentales para explicar las diferencias en crecimiento y en productividad entre los países más desarrollados. Entre los países de la OCDE hay diferencias en las reglas que condicionan la actividad económica, como ponen de manifiesto las anteriores referencias a Doing Business.

También las hay en el funcionamiento de la justicia en los distintos países, y las hay, muy importantes, en lo que llamamos instituciones informales (grado de cumplimiento de normas y acuerdos, corrupción, favoritismo en las decisiones públicas, códigos de conducta, etcétera). Y todos estos factores son muy relevantes para la eficiencia productiva y la innovación.

Esta reflexión nos relaciona con el tercer elemento del periódico que estamos comentando. Un editorial de El País pide ese día una mayor inversión pública en tecnología ‘para superar el déficit tecnológico’. No me parece mal que se aumente ese tipo de inversión pública, pero la causa más importante del déficit tecnológico es otra: el retraso en la incorporación de las últimas tecnologías. Y resulta que las tecnologías están disponibles para el sistema productivo español en condiciones similares a las que se dan en los países europeos más productivos (y con los que llevamos tiempo divergiendo en productividad) y la cuestión que hay que explicar es por qué en España se incorporan con menor intensidad.

Seguramente, diferencias en capital humano son relevantes pero también lo son las diferencias en los incentivos que tienen los agentes económicos para ser más eficientes y más innovadores. Y esos incentivos están fuertemente condicionados por la calidad de normas y reglas, por el funcionamiento de instituciones formales como la Administración pública y la justicia y por las instituciones informales que antes hemos comentado. Y en todos esos aspectos España se encuentra bastante atrasada respecto a los países europeos más avanzados.

Carlos Sebastián. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad Complutense.

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Una nueva Hoguera de las Vanidades, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 7 febrero, 2009

Ha sido, sin duda, una de las historias de la semana. El auge y la caída de Boaz Weinstein, contada por el Wall Street Journal ayer. El trader estrella de Deutsche Bank, 35 años, maestro precoz de ajedrez, amante del póquer y del blackjack, abandona la entidad con el dudoso mérito de conseguir, “con algo de sentido común y unas pocas matemáticas”, una pérdida de 1.800 millones de dólares en apenas cuatro meses como consecuencia de unas apuestas erróneas en el mercado de crédito que los responsables del banco teutón le obligaron a cerrar de forma precipitada a fin de contener la hemorragia de minusvalías. Tras lograr con su actividad unos beneficios acumulados para la firma financiera de 1.500 millones entre 2006 y 2007, él y su equipo eran la envidia de la compañía. No en vano gestionaban 10.000 millones de dólares de recursos de la sociedad que el apalancamiento había convertido en cerca de 30.000. Tres veces su capitalización actual, seis billones de las antiguas pesetas. Una minucia que le permitía embolsarse una remuneración anual cercana a los 40 millones de dólares. Si nos atenemos a los que afirma el WSJ, raro raro, Weinstein habría abandonado la firma voluntariamente. Eso no es lo importante. Ha muerto con él un modo de hacer banca que no va a volver en mucho tiempo. De nuevo, las vanidades vuelven a ser presa del fuego. Justificadamente.

El origen del negocio bancario se encuentra en la intermediación. Algo que constituye la esencia de su actividad y que se ha mantenido invariable, con mayores o menores matices, con el paso del tiempo. Canalizar el ahorro a la inversión, a través de la custodia de la riqueza de los agentes económicos que la tienen y la financiación a aquellos otros que la necesitan. El mayor abanico de actuaciones asumido por las entidades financieras en los últimos años, encuentra precisamente su razón de ser en esa tarea primigenia: financiar a largo y financiarse a corto. De la relación de confianza con depositarios y deudores surge un espectro de oportunidades que justifican la evolución desde la pura banca comercial a la mayorista primero y de inversión después. Las figuras esenciales de ese modo de operar son, en términos de cuenta de resultados, el margen de intermediación, en sus distintos desarrollos, que no deja de ser el fee que gana la entidad por la diferencia entre lo que cobra y lo que paga, y las comisiones propiamente dichas, que se derivan de esa otra labor auxiliar. Desde ese punto de vista la relación entre activos y pasivos de los bancos deberían ser más o menos unitaria, ajustada anualmente por el impacto que sobre los recursos propios tengan los beneficios anuales y el crecimiento de los recursos de los clientes.

Sin embargo, la banca no fue ajena al enorme potencial de la materia prima con la que trabaja: el dinero. Una toma de conciencia que se tradujo en una serie de actuaciones que fueron el principio de un fin que estamos contemplando espantados ahora. Las posibilidades que ofrecía la originación frente a la intermediación o la operativa por cuenta propia frente a la ajena condujeron a que ambas áreas de actividad vivieran crecimientos exponenciales. El efecto fue inmediato: las rentabilidades se dispararon mientras que los niveles de riesgo se mantenían teóricamente controlados. Lo siguiente fue crear las artimañas contables necesarias para falsear el balance mediante el oportuno nacimiento de vehículos especiales a tal fin. La bola iba engordando. Poco importaba que la base sobre la que se sustentaba todo el chiringo se basara en una abundancia de liquidez que se había asumido perpetua, en una profundidad de todos los mercados, hasta los más ilíquidos, que nadie cuestionaba y en una disponibilidad de crédito que parecía no tener fin. Elementos todos ellos que se han probado falsos, no cómo dicen algunos por la materialización de eventos estadísticamente imposibles, sino como consecuencia de sus propios excesos. La creencia de que no había negocio mejor para el banco que poner sus recursos a disposición de un talento pagado a precio de oro. Talento como el de Weinstein.

Con Weinstein muere definitivamente una era. Lo reconoce en el artículo que les adjunto el propio Ackermann, presidente de Deustche Bank. Ha llegado la hora de volver a los comienzos de la industria, a la dura tarea de oscuro comisionista. Una marcha atrás que va a venir forzada no sólo por el curso de los acontecimientos o por la nueva sombra de regulación y supervisión que amenaza a los actores de este particular drama buscado que hoy les relato, sino también por la masiva presencia pública en sus equipos ejecutivos, autoridades que sólo entienden el negocio en su concepción original. El propio gesto de limitar la retribución a los directivos de las entidades intervenidas pone de manifiesto la intención de funcionarizar su actividad, al retirar todo incentivo adicional y provocar la fuga de los activos humanos más capaces. Como decía el otro día un antiguo presidente de una sucursal de banca de inversión, “ya no hay coste de oportunidad de no trabajar en este sector”. Visto lo visto, lo mismo hay que decir: bienvenido sea. No esperen nada del sector en los próximos años. Esta vez el fuego, tardará muchos años en extinguirse.

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Cargarnos de razón, de Antonio García-Trevijano en el Diario español de la Republica Constitucional

Posted in Justicia, Laboral by reggio on 7 febrero, 2009

El portavoz de la asociación judicial “Francisco de Vitoria”, presidente de la Audiencia Provincial de Cádiz, Don Lorenzo del Río, ha dimitido de su función al considerarse desautorizado por la mayoría de sus compañeros en el comité de dirección, que votaron a favor de adelantar la huelga judicial al 18-F, cambiando la decisión inicial de convertirla en un día de protesta colectiva, y aplazar la huelga al 26 de junio, para estar cargados de razón. Este excelentísimo señor desconoce, como casi todos los pagados de sí mismos, que perder o ganar una moción, por el resultado de una votación en el seno de una asociación democrática, no desautoriza a los cargos directivos de la misma, sea cual sea el sentido de sus votos, y los obliga a seguir respetando y defendiendo, desde sus puestos, el nuevo criterio de la Asociación, a no ser que opongan contra el mismo objeción de conciencia. Lo cual no es el caso de un señor que dimite porque la mayoría de asociados no ha querido esperar a “cargarnos de razón”, para que la unidad judicial, ante la huelga, se fragüe cuando fracase, si es que fracasa, la negociación abierta y todavía no cerrada por el Gobierno.

Como en toda frase hecha, el tópico de cargarse de razón o de razones para legitimar una acción excepcional o definitiva contra quienes niegan nuestro derecho, o nos ofenden por sistema, no solo es falsa en la idea que expresa, pues contradice el principio universal de la razón suficiente (Leibniz), sino que además oculta la pasión de cobardía en que se basa ese dicho popular. Para constatar la bajeza de su procedencia, basta con observar el hecho social de que la espera de nuevas humillaciones, para poder actuar cargados de razón, no tiene lugar cuando se trata de contrariar a un inferior.

En boca de los jueces y magistrados que se oponen a la huelga del 18-F, la frase cargarnos de razón quiere decir que, para ellos, no es suficiente tener de su lado la razón de la independencia judicial y el orgullo de la dignidad de su función. Necesitan que el poder político colme el vaso de su probada paciencia -otra frase hecha para justificar la cobardía-, con contrariedades menores, sin saber que una gota más de miseria añadida, a treinta años de podredumbre judicial, no podrá rebosar la ilimitada capacidad del vaso de la servidumbre voluntaria. De las doce razones que tenía el párroco de una iglesia sin campanario, para justificar que no repicaran las campanas en la visita del obispo, sobraban las once restantes. Para la huelga de un poder judicial, sin poder colectivo independiente, sobran las demás razones.

florilegio

“Sin Libertad política, la paciencia es prosaica y la impaciencia, sublime.”

La situación de la clase trabajadora, de Vicenç Navarro en Rebelión

Posted in Economía, Política by reggio on 7 febrero, 2009

Público

El Economic Policy Institute (EPI) es uno de los centros de investigación económica y social más importantes de EEUU. Elabora cada dos años un informe sobre la situación de la clase trabajadora en EEUU, The State of Working America, que incluye la información más detallada que existe sobre las condiciones laborales y sociales de la población trabajadora en EEUU, comparándola con las condiciones existentes en otros países de la OCDE incluyendo España. En este artículo comparo la situación de la clase trabajadora de España con la clase trabajadora de EEUU basándome en los datos del informe del EPI, complementado por los datos del Observatorio Social de España, colaborador del EPI en España.

Los datos del informe cuestionan gran número de supuestos liberales que dominan gran parte de las culturas económicas y políticas de España. Por ejemplo, uno de los dogmas que se reproducen con mayor frecuencia en los círculos liberales del país es que los salarios en España son demasiado altos, habiéndose afirmado incluso que una de las causas de que la intensidad de la crisis económica sea particularmente acentuada en España es la elevada cuantía de las retribuciones salariales. Los datos, sin embargo, no confirman este supuesto. El salario por hora de los trabajadores españoles (incluso entre los trabajadores de la manufactura, que son los mejor pagados) es uno de los más bajos de la UE-15 y de la OCDE. Si el nivel de los salarios de la manufactura de EEUU se toma como punto de referencia (llamándole 100), entonces, el salario de los trabajadores mejor pagados (los de la manufactura) es el 79% del de EEUU. Los mejor pagados son Suecia (136%), Finlandia (126%), Dinamarca (149%) y Holanda (130%). En realidad, la mayoría de países de la UE-15 tienen mayores salarios que EEUU, y mucho más elevados que España.

Se dice con frecuencia que los salarios son bajos en España porque la productividad laboral es baja. Los datos, sin embargo, no muestran una relación clara entre productividad laboral y salario. En realidad, la diferencia en la productividad de los trabajadores de la manufactura entre los países de la UE-15 es menor. La diferencia de los salarios entre los países, sin embargo, es muy acentuada. Esto muestra que el nivel de productividad no es el factor determinante del salario recibido por el trabajador. Una causa mayor es la fortaleza de los sindicatos y de las izquierdas en el país, como lo atestigua que sean los países nórdicos donde los sindicatos y las izquierdas son fuertes, donde los salarios son más altos. En el sur de Europa, incluyendo España, donde los sindicatos y las izquierdas son más débiles, los salarios son más bajos. Es más, la baratura de los salarios (facilitada por una gran abundancia de trabajadores, muchos de ellos inmigrantes), no motiva al mundo empresarial y al Estado a invertir en los puestos de trabajo y en los trabajadores para incrementar su productividad. No es, pues, que los salarios sean bajos porque la productividad es baja, sino, al contrario, la productividad es baja porque los salarios son bajos. Recortar todavía más los salarios contribuiría más al descenso de la productividad. Y dificultaría en gran manera la recuperación económica al disminuir la demanda doméstica, cuya debilidad es la causa mayor de la crisis que atraviesa España.

Esta insuficiencia salarial en España va acompañada de una exhuberancia de las rentas superiores. En España la decila inferior de familias recibe una renta que es el 61% de la renta familiar promedio (uno de los porcentajes más bajos de la UE-15) mientras que la decila superior ingresa el 214% del nivel de renta familiar promedio, el porcentaje mayor de la UE-15 y de la OCDE (después de EEUU). Estas desigualdades sociales se reproducen a base de unas políticas públicas escasamente redistributivas, siendo el Estado español uno de los menos redistributivos de la UE-15. Contribuyendo a esta regresividad está la tolerancia que exhibe el Estado hacia el fraude fiscal (uno de los más altos existentes en la UE-15) que alcanza a ser un 10% del PIB (según los expertos de la Agencia Tributaria del Estado), y que procede en su gran mayoría de las rentas superiores.

Tal regresividad fiscal explica la escasez de ingresos al Estado y el subdesarrollo de su estado del bienestar. España es uno de los países de la UE-15 que tiene un porcentaje menor de la población adulta trabajando en educación pública (5,5%) y en sanidad y servicios sociales públicos (6%). El promedio de la UE-15 es de 7% y 10,6% respectivamente. Tal subdesarrollo de los servicios públicos del estado del bienestar, explica también el escaso porcentaje de las mujeres en el mercado de trabajo, 54%, uno de los más bajos de la UE-15. En Suecia es el 72%. España tiene una de las infraestructuras de servicios de atención a las familias –escuelas de infancia y servicios domiciliarios– menos desarrollados de la UE-15. Tal infraestructura juega un papel clave en facilitar la integración de la mujer al mercado del trabajo (España es uno de los países que tiene un número menor de niños en escuelas de infancia y un gasto público menor en escuelas de infancia por alumno).

Estas cifras, procedentes de aquellos informes, traducen una insuficiente concienciación por parte de los equipos económicos de los sucesivos gobiernos españoles de que los servicios públicos del estado del bienestar son una inversión tan o más importante que la inversión en infraestructura física del país. En realidad, una de las causas mayores de la menor riqueza en España es la todavía baja participación de la mujer en el mercado de trabajo. Facilitar la integración de la mujer a tal mercado debería haber sido (junto con el aumento salarial) una de las mayores estrategias de desarrollo económico del país.

Vicenç Navarro es Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y director del Observatorio Social de España.

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Tres notas sobre el gobierno de España, de Salvador López Arnal en Rebelión

Posted in Política by reggio on 7 febrero, 2009

Nota 1ª:El Ministro de Industria, Miguel Sebastián, es un hombre de banca. Si no ando errado, proviene de la altas esferas del BBVA. No es necesario señalar la mirada política y económica que debe tener un ciudadano para llegar a tan altas esferas ni los trapos que ha debido tragarse en ese camino. Los contactos sociales en esos casos suelen ser tenebrosos.

Como conoce el percal por dentro, declaró hace un par de días que la paciencia del Gobierno estaba a punto de agotarse con los bancos. No es improbable que fueran palabras para la galería, para contentar a sectores de una opinión pública que no entiende las ayudas, la supeditación, el servilismo en este ámbito, de un gobierno que dice ser socialista y del que acaso podría esperarse un pelín más de coraje.

Pero de nada en demasía. El secretario de organización del PSOE, el señor Blanco, que no ha debido de actuar sin consultas institucionales en el más alto nivel, ha corregido al ministro Sebastián: el gobierno de su partido tiene una paciencia infinita, no se agota nunca en su espera, y en el deseo de convencer a todos de lo que es mejor para la ciudadanía. Así, pues, ninguna crítica. No se puede provocar al poder fáctico financiero. El poder es el poder.

No es imposible, desde luego, que todo esto sea una película, en sentido estricto, con un dirigente bueno y otro malo. Si no fuera así, vale la pena destacar la subordinación de una organización política que se dice socialista y obrera a uno de los poderes fácticos menos democráticos y más corruptos que pueda imaginarse. Ni la crítica ni el asomo de un ligero cansancio ante la iniquidad son admitidos.

Miguel Sebastián se ratificó ayer noche en su crítica y en sus palabras. Puede que el juego continúe y de lo que se trate es de mostrar pecho aparente. Sea como sea, tanto el señor Ministro de Industria como el señor Almunia han rechazado cualquier posibilidad de nacionalizar bancos. Lo han dejado clarito: eso es cosa del pasado. El neoliberalismo, se diga lo que se diga, sigue vigente en la mente de muchos.

Nota 2ª.

Un alto cargo del Vaticano ha visitado recientemente nuestro país. Ha sido reecibido por las más altas instancias del estado: la máxima autoridad no democrática del Reino de España, el presidente del gobierno. Su contacto político ha sido la vicepresidenta de gobierno, que incluso se ha vestido-disfrazado para la ocasión y ha recibido, con cámaras para la ocasión, el elogio estético varonil de un alto representante del celibato católico.

Por lo demás, el partido en el gobierno ha alterado un compromiso parlamentario. Iba a explicar en el Congreso su posición sobre la nueva ley del aborto pero ha decidido que era mejor aplazar su comparecencia. No han explicado las razones. Acaso no querían molestar a tan distinguido huésped.

Que sea la vicepresidente del gobierno quien lleve esos contactos es toda un síntoma. La supeditación a los poderosos, el realismo político de registro más bajo, es hacer suyo de cada día y un postulado político inamovible. Un ejemplo que recordaba recientemente Juan Torres López.

El fiscal pidió en su día para el presidente del Banco de Santander, el señor Botín, el mismo ciudadano que desayuna con el presidente del Gobierno cuando hay (o había) que tranquilizar a la ciudadanía sobre la existencia de una crisis financiera en España, un total de 170 años de prisión y una multa de 46.242.233,92 euros, además de una responsabilidad civil de 84.935.195,86 euros por presuntas actividades como manejar “cerca de medio billón de pesetas de dinero negro, que provenía de fuentes financieras más o menos inconfesables” o entregar “al fisco información falsa sobre 9.566 operaciones formalizadas que representaban 145.120 millones de pesetas”, declarando a tal efecto –no se pierdan el entrecomillado para ver la altura moral del personaje y sus fieles- “como titulares de las cesiones a personas fallecidas, emigrantes no residentes en España, ancianos desvalidos, trabajadores en paro, familiares de empleados del banco, antiguos clientes que ya no mantenían relación alguna con la entidad, etcétera”. Para defenderse de la acusación de favores a ese banco, el ex ministro de economía Rodrigo Rato, el que fuera posteriormente dirigente máximo del FMI y, en la actualidad, probable sucesor del sucesor en las filas del PP y aspirante a la presidencia española, presentó un escrito “en la que ésta pidió el 25 de abril de 1996 que se cursaran al Abogado del Estado “instrucciones” sobre su actuación en el caso de las cesiones de crédito”, pidiendo, concretamente, que no se dirigiera “acción penal alguna por presunto delito contra la Hacienda Pública, contra la citada entidad bancaria o sus representantes”.

¿Ésta? ¿A quien refiere “ésta”? Efectivamente: a la ex-Secretaria de Estado de Justicia y ahora Vicepresidenta del Gobierno, la excelentísima señora María Teresa Fernández de la Vega. Así, pues, gracias a la actual Vicepresidenta del gobierno, el señor Emilio Botín, el presidente del mayor banco español, no tuvo que ser juzgado. ¿Puede esperarse algún acto de coraje cívico, de rebeldía, de republicanismo moderado que diría el señor Zapatero en sus días inspirados, de laicismo incluso, por parte del actual gobierno?

No hace falta responder, la pregunta es retórica.

Nota 3ª Informaba de ello Agustín Velloso en www.rebelion.org el jueves, 5 de febrero de 2009. Circuló por Internet un escrito dirigido al Presidente del Gobierno sobre el ataque de Israel contra Gaza. El director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, José Enrique Serrano Martínez, ha respondido el tres de febrero a las personas que añadieron su firma al escrito. En estos términos. Lean atentamente, vale la pena:

Contesto al escrito que ha dirigido al Presidente del Gobierno en el que solicita la toma de medidas de presión sobre el Gobierno israelí con el fin de parar la violencia y destrucción en Gaza. A este respecto, le informo que desde el primer momento el Presidente del Gobierno ha seguido atentamente la evolución de los hechos y ha sido tajante en la condena, tanto de las conductas irresponsables y provocadoras de la ruptura de la tregua, como de las reacciones absolutamente desproporcionadas y contrarias al Derecho Internacional humanitario, dado que unas y otras sólo conseguirán sumir a la región y a los pueblos que la habitan en la desesperanza y la frustración.

En la Conferencia Internacional celebrada los días 18 y 19 de enero, en la localidad egipcia de Sharm El Sheij, convocada por Egipto y Francia para lograr una paz duradera entre Israel y Hamas, el Presidente del Gobierno subrayó la necesidad de crear un Estado palestino y de garantizar la seguridad del Estado de Israel, y apoyó la iniciativa egipcia de celebrar una conferencia de donantes para Gaza. Asimismo, aseguró que España no ahorrará esfuerzos políticos, ni diplomáticos, ni humanitarios, ni financieros para avanzar en la dirección de la paz.

Al término de la Cumbre en Sharm El Sheij, tanto el Presidente español como otros mandatarios acudieron a Jerusalén donde se entrevistaron con el primer ministro israelí, Ehud Olmert con quien posteriormente, en una conferencia de prensa conjunta nuestro Presidente manifestó que el alto el fuego expresa el deseo unánime de la Comunidad Internacional y de todos los ciudadanos del mundo, deseando que se consolide el alto el fuego, se reconstruya Gaza, se traslade ayuda humanitaria y se recuerde a todas las víctimas, que este largo conflicto de décadas ha ocasionado.

Como usted ha podido comprobar, tanto el Gobierno de España, como toda la diplomacia Europea y el Parlamento Europeo, conjuntamente con otros países y organismos internacionales, han desarrollado acciones de presión, sobre las partes implicadas, para el cese de los ataques y para alcanzar la paz en Oriente Medio.

El Presidente del Gobierno considera necesario poner en marcha un mecanismo internacional para garantizar la seguridad de la población israelí y para permitir a la población palestina una vida digna en Gaza y ha anunciado la disponibilidad de España para participar en ese mecanismo internacional, sea cual sea la forma que adopte.

Le agradezco la confianza depositada en el Presidente al hacerle partícipe de su preocupación y le envío un cordial saludo.

Vamos a suponer, supuesto sin duda razonable, que la respuesta es, efectivamente, la opinión del gobierno de España. Tres observaciones se imponen:

1. A este respecto, se afirma, “le informo que desde el primer momento el Presidente del Gobierno ha seguido atentamente la evolución de los hechos y ha sido tajante en la condena, tanto de las conductas irresponsables y provocadoras de la ruptura de la tregua, como de las reacciones absolutamente desproporcionadas y contrarias al Derecho Internacional humanitario, dado que unas y otras sólo conseguirán sumir a la región y a los pueblos que la habitan en la desesperanza y la frustración”.

¿A qué conductas irresponsables se refiere este paso de la carta? ¿Quiénes han provocado la ruptura de la tregua? ¿Es admisible situar en el mismo plano una agresión militar como la que se ha producido recientemente en Gaza y la resistencia desesperada de un pueblo que no quiere renunciar a su existencia?

2. “En la Conferencia Internacional celebrada los días 18 y 19 de enero, en la localidad egipcia de Sharm El Sheij, convocada por Egipto y Francia para lograr una paz duradera entre Israel y Hamas, el Presidente del Gobierno subrayó la necesidad de crear un Estado palestino y de garantizar la seguridad del Estado de Israel”.

¿Qué significa garantizar la seguridad de un Estado armado hasta los dientes y lleno de armas nucleares? ¿Es esa consideración una justificación de la venta de armas para “garantizar” esa seguridad? Por lo demás, ¿cuándo se habla de crear un Estado palestino de qué se está hablando realmente? ¿Dónde, en qué condiciones, con qué garantías? ¿Permitiendo que reino el olvido en el asunto de los refugiados?

3. El Presidente del Gobierno, se añade en la carta, “considera necesario poner en marcha un mecanismo internacional para garantizar la seguridad de la población israelí y para permitir a la población palestina una vida digna en Gaza”.

¿Otro mecanismo internacional? ¿Pero no existe la ONU? ¿No tiene validez las resoluciones aprobadas hasta la fecha, de forma absolutamente mayoritaria, sobre la injusticia sin límite de la situación? ¿Un mecanismo que garantice la seguridad de la población de Israel? ¿Qué inseguridad es esa?

Definitivamente: el supuesto republicanismo moderado del gobierno PSOE está de nuevo en los archivos de las proclamaciones inservibles a las que ya nos tenía acostumbrados y el “realismo de la geopolítica internacional” se impone de nuevo. Manda quien manda.

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La respuesta inmediata, de Fidel Castro Ruz en las “Reflexiones del compañero Fidel” en el Diario Granma

Posted in Internacional, Política by reggio on 7 febrero, 2009

Reflexiones del compañero Fidel

(Tomado de CubaDebate)

Apenas habían pasado unas pocas horas y la respuesta se produjo. Habló el Jefe del Gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel. Carece de importancia que hubiera omitido mencionar mi modesta Reflexión. Lo que importa es la respuesta.

Dijo a los periodistas que lo que interesa al Presidente Obama es la comunidad cubanoestadounidense. Era la primera vez que mencionaba el tema después de la toma de posesión. Entre los cubanos que podían votar en virtud de sus raíces, lo habían hecho en proporción de 3 a 1 por el candidato demócrata, en el Estado de la Florida. Los casi 12 millones de cubanos que habitan la Isla no le interesan.

Cuando le preguntaron cuál era su candidato en Cuba, el hombre más cercano al Presidente no quiso ahondar en el tema: “Creo que cuanto menos se diga sobre Cuba, mejor”.

“Autorizará los viajes de los cubanoestadounidenses a Cuba y las remesas de dinero.”

Del derecho a viajar de los ciudadanos norteamericanos, ni lo mencionó.

La Ley de Ajuste Cubano y el Bloqueo no le merecieron referencia alguna.

Así más temprano que tarde va perdiendo su virginidad la política de Obama.

Fidel Castro Ruz
Febrero 5 de 2009
7 y 2 p.m.

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