Reggio’s Weblog

Las niñeras, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Economía, Laboral, Política by reggio on 3 febrero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Demos gracias a que la izquierda o esté mamando o difamada, porque si ahora alguien se subiera a un bidón y dijera que ha llegado a palacio la hambrienta y flaca loba de la avaricia, se cerraría una mano con un millón de dedos. Las voces serían truenos si alguien se diera cuenta de que los pequeños empresarios están colgándose de sus corbatas en las rejas de los bancos y los más ricos que Dios van a pegar otro tirón a los mileuristas después de llevarse la primera vez 30.000 millones. Arderían los zurbaranes, grecos y picassos que guardan, además de las escrituras de los pisos-hipoteca de emigrantes y tiesos, si hubiera poetas de izquierdas como antes, poetas que eran fábricas sin chimeneas.

Obama, Zapatero y la Merkel pueden invitar a un zumo de piña a Gordon Gekko y esos caballeros de la tenaza y el desahucio, que con dinero hicieron saetas de Cupido, pueden ir a palacio sin que haya manifestaciones. Han pasado más de 20 años desde la película de Oliver Stone Wall Street. Hollywood prepara la segunda parte: El dinero nunca duerme. Empezará cuando el broker sale de la cárcel. Pero éstos no han estado presos y siempre tienen el talegón repleto. La codicia ha sido fortalecida con el soborno. Podíamos preguntar como entonces: ¿acaso crees que vivimos en una democracia? Miren ustedes que tanto votan a las filas de consejeros detrás de los banqueros. ¿No descubren a ex diputados, ex ministros y ex líderes de la clase obrera? ¿Los límites? No había límites.

Era entonces la década de Mario Conde, que ahora se ha vuelto predicador como Nazareth Castillo. Armani aumentó las ventas después de vestir a los protagonistas de Wall Street. Los chicos y los paletas querían ser Gordon Gekko. Lo fueron hasta que la crisis llegó al frigorífico del tanatorio. Nunca como hoy puede llamarse a la Economía Ciencia Lúgrube.

Adivina quién merienda en Moncloa el mismo día de los 250.000 parados. Mientras los ricos se encierran con los cuernos de los ciervos que mataron, el Estado va a fundar un banco malo, banco basura, para que paguemos las quiebras de las cajas y las estafas pirámides. La economía, según Keynes, progresa si el dinero quema en los bolsillos. Para que durmamos nos cuentan la parábola de las niñeras. Las parejas de una cooperativa se convierten en niñeras para poder salir de noche y dejar los niños a las otras parejas; la forma de pago, un cupón. Funciona el sistema, pero se necesitan muchos cupones y en vez de gastarlos, ahorran por miedo a las emergencias. Entonces las salidas nocturnas se reducen, la cooperativa se convierte en un grupo triste, aburrido y arruinado.

Volvemos de la nada a la nada, tristes y aburridos como los grandes almacenes con rebajas del 70%, donde nadie compra una ramita de perejil.

© Mundinteractivos, S.A.

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