Reggio’s Weblog

Banco bueno, banco malo, de Luis de Guindos en Mercados en El Mundo

Posted in Economía by reggio on 1 febrero, 2009

APUNTES ECONOMICOS

La herida de los bancos se ha vuelto a reabrir y parece que sangra abundantemente. Las cotizaciones de las entidades financieras han caído con intensidad a ambos lados del Atlántico, pero llaman la atención especialmente los ajustes de precios en el Reino Unido y en EEUU, a pesar de que en algún caso las entidades están prácticamente nacionalizadas. La diferencia en esta ocasión, en contraste con lo que ocurrió en el mes de octubre pasado, la tenemos en que no se ha generado una sensación de pánico entre los depositantes, ya que se sabe que los gobiernos no van a dejar caer a ninguna institución y que antes se daría la nacionalización completa de cualquier entidad con problemas.

Sin embargo, las caídas no dejan de subrayar que el mercado y los inversores piensan que los bancos siguen todavía teniendo en sus balances pérdidas importantes por activos tóxicos, y que su capital es inferior a dichas pérdidas lo que les llevaría a un neto patrimonial negativo. En estas circunstancias, resulta imposible que se recupere la confianza y que los bancos se presten entre ellos y a terceros. El origen del rebrote de desconfianza se encuentra en la virulencia de la recesión en todo el mundo, que extiende y amplifica las pérdidas en los balances bancarios, y ello a pesar de los planes de ayuda puestos en marcha por los gobiernos en los últimos meses.

En estos momentos se piensa que sólo una parte de estos planes de ayuda de los gobiernos ha sido exitosa, aquélla que elevó la garantía máxima ofrecida a los depósitos y que se comprometía a no dejar caer a ninguna entidad. Sin embargo, respecto de las actuaciones concretas para garantizar la solvencia de los balances bancarios existen bastantes dudas de que hayan sido las adecuadas.Hemos pasado de proponer que lo más adecuado era comprar los activos tóxicos, según el Plan Paulson inicial, a pensar que lo mejor era recapitalizar los bancos, como en el primer plan británico, a ver cómo en algún caso concreto se ofrecían coberturas a los bancos si las pérdidas de una cartera de préstamos excedían un determinado porcentaje de su valor.

Puede que los esfuerzos realizados hasta ahora hayan sido inútiles para hacer frente al problema real de los bancos, esto es, la necesidad de eliminar los activos problemáticos de sus balances, y que mientras esto no ocurra será imposible recuperar la confianza.No podemos olvidar que la causa última de la crisis se encuentra en un exceso de deuda concedida que ha financiado unos activos, principalmente inmobiliarios, sobrevalorados. La salida de la crisis pasa por tanto por el ajuste de dichos excesos tanto de sobreendeudamiento como de sobrevaloración y ello genera grandes pérdidas en los activos bancarios. Para ello, se vuelve en estos momentos la mirada hacia la experiencia sueca de los primeros años 90, que resultó bastante exitosa en la solución la crisis bancaria que sufrió el país escandinavo y que se conoce como el modelo de banco bueno-banco malo.

Las autoridades suecas consideraron que el único modo de hacer frente a su crisis bancaria consistía en eliminar de los balances bancarios todos los activos tóxicos, mediante su división en dos entidades completamente independientes. La original vendía los activos problemáticos a una nueva entidad -el banco malo- a precios de mercado, con lo que aquélla se quedaba en última instancia sólo con los de calidad, convirtiéndose en el banco bueno. Ello generaba importantes pérdidas en el banco original, que era recapitalizado por el Gobierno o, en última instancia, liquidado mediante su venta a un tercero. Los accionistas lo podían perder todo pero los depósitos estaban garantizados. La gran ventaja de la aproximación del Gobierno sueco fue que proporcionó un enfoque sistemático de cómo abordar la crisis bancaria que iba al núcleo central del problema: el reconocimiento de las pérdidas en los préstamos concedidos y su extracción radical y definitiva de los balances bancarios. De este modo, el banco bueno se podía centrar de nuevo en el negocio habitual y generar confianza frente a terceros.

El plan sueco tuvo un coste importante en términos presupuestarios -las crisis bancarias suelen ser siempre muy caras- pero facilitó una salida relativamente rápida y limpia del problema. Por ello, la fórmula del banco bueno-banco malo se muestra muy atractiva y en estos momentos está originando bastante atención. Su principal inconveniente, si se puede definir así, es que exige, para ser efectiva, transparencia absoluta respecto de los préstamos tóxicos y las pérdidas acumuladas, de modo que si la venta de estos activos se realiza a precios de mercado se puede poner de manifiesto que los bancos carecen de capital para hacer frente a las mismas y que, por tanto, son insolventes.

En estos momentos, se considera que la banca internacional cuenta todavía con un volumen muy elevado de activos tóxicos, que podría exceder los 2 billones de dólares. Estas cuantías llevarían necesariamente a que, en determinados países como el Reino Unido, los gobiernos deberían nacionalizar gran parte de sus sistemas bancarios con los problemas que ello conlleva. Por eso, el Gobierno británico prefirió, en un primer momento, explorar la fórmula de la recapitalización más que la de la adquisición de activos a precios de mercado.Sin embargo, ello supone en última instancia retrasar la solución definitiva del problema y hacerla más costosa -en términos de recursos- y dolorosa. Puede que al final en una y otra alternativa gran parte de la banca acabe nacionalizada o con una participación importante de los tesoros en su capital, y que, además, como en el caso británico, se acabe generando una crisis cambiaria y presupuestaria que se adicione a la bancaria inicial.

Una de las lecciones fundamentales de las crisis bancarias que han ocurrido a lo largo de la Historia es que su solución siempre acaba requiriendo que afloren todos los problemas y las pérdidas de los balances, ya que es el único modo de recuperar la confianza. Los parches acaban convirtiéndose siempre en una especie de tortura.Esa es la realidad. Algunos la aprenden más pronto y otros más tarde, pero estos últimos acaban pagando siempre un precio mayor.

luisdeguindos@hotmail.com

© Mundinteractivos, S.A.

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