Reggio’s Weblog

El escándalo Madoff o la estafa del siglo, de Ignacio Arroyo Martínez en El País

Posted in Derechos, Economía, Justicia by reggio on 27 enero, 2009

La desaparición de millones de euros exige revisar la naturaleza jurídica de las relaciones que se establecen al invertir en activos financieros. ¿Es legítimo que los “intermediarios” no asuman ninguna responsabilidad?

Adjetivos, cifras e imágenes desgarradoras van perdiendo su sentido tradicional. Los medios de comunicación los utilizan tan frecuentemente que apenas logran impresionar. La reflexión viene al hilo del caso Madoff. Una estafa de 35.000 millones de euros, una red de controles e intermediarios incapaces de descubrirla y un sinfín de circunstancias que van desde el glamour -veamos a qué ricos y famosos han pillado- hasta la tristeza y solidaridad -cuando se ha sabido que entre los perjudicados hay pensionistas y entes sin ánimo de lucro-. Esa suma representa la inversión pública anual del Estado español, o 30 veces más los daños del buque Prestige, por no contar los millones de bocas hambrientas insatisfechas. Pero más que la noticia en sí ahora importa cómo reparar semejante atrocidad.

Uno. La primera dificultad consiste en identificar a demandantes y demandados. La respuesta parece sencilla, pues demandante es cualquier comprador perjudicado, y demandado, el vendedor del activo financiero perjudicado. Pero el problema viene cuando algunos “intermediarios” quieren constituirse en demandantes, siendo cuestionable su legitimación frente al verdadero perjudicado. Tal es el caso de los administradores, contables, asesores, consultores, gestores, mediadores, comisionistas, agentes, bancos privados o de inversión, agencias de colocación de valores, brokers o intermediarios, depositantes o custodios, fondos de inversión, sociedades gestoras de los fondos, auditores, mercados bursátiles, agencias de rating o valoración, o incluso las propias autoridades de vigilancia de los mercados de valores.

Pero vamos a ver. Usted, banca personal o de negocios, me dice que para defender mis intereses se va a querellar contra el señor Madoff. ¿Pero no es acaso usted el primer responsable por haber asesorado, gestionado y custodiado mi cartera durante estos 10 últimos años sin percatarse de tamaño quebranto? Y encima me pide que mi Sicav, es decir, yo que soy su cliente, le dé un poder para gestionar el litigio. La verdad, me resulta más fácil, rápido y económico dirigirme contra ustedes aquí, ante los tribunales españoles, que me dan más confianza que un lejano juez federal norteamericano. Naturalmente, el mismo interrogante se debe formular a todos los que han cobrado por su intervención en este desdichado asunto. ¿O acaso se puede cobrar sin asumir ninguna responsabilidad?

La cuestión no es baladí pues plantea el problema de la naturaleza jurídica de las relaciones habidas al invertir en activos financieros. Nuestra legislación regula todas las posibles: el mandato, los contratos de mediación, comisión y agencia mercantil y el régimen jurídico de los fondos de inversión. Por su parte, la jurisprudencia ha fijado la responsabilidad de los administradores y la nulidad de las cláusulas de exoneración. Porque la sentencia deberá explicar qué principio jurídico concede patente de corso a los hedge funds, a los derivados o las inversiones alternativas. ¿Acaso sólo responde el último de la cadena (sic, el señor Madoff) en una estafa continuada cuando tantos se han beneficiado (sic, cobrado) del sistema? Los repertorios de jurisprudencia contienen numerosas sentencias declarando la responsabilidad del médico negligente, a pesar de que el paciente firmó conocer el altísimo riesgo de la operación.

El juez tiene la solución en sus manos: le basta con inclinar la balanza de la justicia a favor del perjudicado, declarando la responsabilidad solidaria de todos los intermediarios. De ese modo, el bien jurídico protegido es el del inversor, sin el cual sobra todo el sofisticado andamiaje del mercado financiero. Luego, una vez satisfecho el perjudicado, los responsables solidarios podrán reclamar contra los culpables, gracias a la acción de regreso.

Yo no encuentro objeciones serias a un sistema de responsabilidad solidaria en beneficio de quien es completamente ajeno al daño. Así sucede en el transporte aéreo internacional que sanciona la responsabilidad de los operadores, sean porteadores formales, intermediarios o efectivos. Y en el derecho laboral responden solidariamente frente al trabajador los contratistas directos e indirectos, incluyendo los casos de cesión, traspaso y subcontratación.

La identificación de los demandados depende de las acciones ejercitadas en el proceso. Teóricamente son los sujetos cuya conducta presenta una relación de causalidad negligente con el daño al inversor. Me refiero al vendedor y/o intermediarios que administraban, custodiaban, auditaban, gestionaban, asesoraban, mediaban, valoraban, etcétera, los fondos declarados con valor liquidativo igual a cero por la CNMV.

Dos. Entrando en la cuestión de fondo, los reclamantes han de probar la negligencia del demandado y la relación de causalidad entre esa conducta y el daño. El deber de diligencia no es el exigible a una persona media, sino el superior de un especialista en hedge funds y derivados. El estudio de Harry Markopoulos (The Wall Street Journal, 19-12-2008) será la guía de los perjudicados, pues describe una treintena de indicios sobre la conducta fraudulenta del venerable Madoff, algunos denunciados a la SEC. ¿Cómo es posible que en las ocho inspecciones practicadas durante 16 años no se detectara ninguna irregularidad?

Respecto de la prueba del daño basta acreditar la inversión mediante el certificado de participación en los fondos, y la nota de la CNMV declarando igual a cero el valor de liquidación.

Las altas y constantes rentabilidades de los productos Madoff (sobre el 10% durante 16 años) no han sido consecuencia de una gestión inteligente sino de una estafa piramidal. Lo que nadie explica, por el momento, es cómo pudo engañar a tanta gente, tanto tiempo y con cantidades tan importantes. Sí se conoce, en cambio, cómo lo hizo, según han declarado sus propios hijos. El fraude del siglo se ha perpetrado combinando dos mecanismos harto vulgares y conocidos: el esquema Ponzi y la información privilegiada (insider trading). El primero es el cuento de la banquera del pueblo, que paga altos intereses con las nuevas aportaciones, pero no hay rentabilidad real, únicamente apropiación indebida y redistribución de fondos, haciendo bueno el dicho popular “tonto el último”. El segundo mecanismo consiste en que Madoff emplea las órdenes de sus clientes para posicionarse en el mercado (front running) y obtener así un beneficio ilícito, pero no hay sabiduría ni talento sino conflicto de intereses, pues actúa simultáneamente como asesor, gestor y agente, y esa información preferente la aprovecha en beneficio propio.

Tres. Por último, venimos al quantum y a la reparación del daño. Mas el daño económico no es igual a 50.000 millones de dólares porque el caso Madoff no ha destruido riqueza por ese importe. Cuestión distinta es que esa suma sea el quantum del proceso. Destrucción de riqueza no es igual a empobrecimiento patrimonial. En rigor, daño a la economía real es la destrucción del valor, no la disminución del precio (sólo el necio confunde el valor con el precio). La explosión de una bomba que destroza un edificio sí es una pérdida patrimonial real, pero una estafa es un cambio de titularidad nominal. Aquí ha habido un cambio de titulares por importe de 35.000 millones de euros, es decir, unos se han enriquecido a cuenta de otros. Para saber quiénes son hay que desgranar dónde ha ido a parar el dinero con el que supuestamente se compraban esos activos financieros, cuyo precio de mercado hoy es igual a cero. Considerando cierta la tesis de la pirámide Ponzi, el dinero está en manos de quienes desinvirtieron a tiempo, en el bolsillo de los intermediarios que percibieron sus retribuciones y comisiones, en las arcas del Estado que ya cobró sus impuestos y en el mayor teórico valor contable de los perjudicados, cuya inversión inicial crecía nominal y ahora no puede reclamar el penúltimo valor liquidativo.

Considerando que el proceso debe dejar a las víctimas en las mismas condiciones como si el hecho dañoso no se hubiera producido, darles satisfacción aconseja retrotraer las actuaciones al inicio del comportamiento fraudulento, declarando nulo todo lo que se produjo a partir de ese momento. De triunfar esa tesis reparadora caerá la baraja de ventajas económicas de los inversores e intermediarios que, al margen de la negligencia, se han beneficiado de la estafa del siglo. ¿Por qué no? La solución propuesta no es novedosa, pues basta repasar la responsabilidad objetiva, las acciones de retroacción y las adquisiciones a non domino. Lo digo pensando que el derecho es lo que declara el juez en la sentencia.

Ignacio Arroyo es abogado y catedrático de Derecho Mercantil en la UAB.

Seguimientos, ‘dossiers’ y chantajes, de Miguel Ángel Aguilar en El País

Posted in Política by reggio on 27 enero, 2009

Los seguimientos que se han hecho a determinadas figuras políticas de la Comunidad de Madrid, del Ayuntamiento y de Caja Madrid parece que no hubieran sido posibles sin la colaboración de los entornos de los espiados. Quién puede conocer el número de vuelo, la fecha, el hotel, la habitación de un responsable político que viaja a Colombia, se preguntaba un ingenuo. Pues por ejemplo los escoltas que le protegen que en ocasiones pueden ser de doble uso. El trabajo de los escoltas se ha caricaturizado diciendo que es una forma de ociosidad sin descanso, según expresión acuñada en tiempos del servicio militar obligatorio, al que algunos caracterizaban también diciendo que era el lugar donde no se hacía nada pero más deprisa.

Los escoltas pueden ser miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad o también de empresas de seguridad cuando el servicio de protección se ha externalizado. Esas empresas de seguridad, que deben constituirse conforme a unas normas estrictas impuestas por el Ministerio del Interior, han proliferado de forma exponencial. Algunas de ellas sobrepasan en efectivos armados los 82.000 de la Guardia Civil. A sus filas uniformadas se han incorporado en buena proporción agentes del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil que buscan mejoras salariales sustanciosas y la manera de liberarse de la estricta disciplina y la penosidad del servicio a que venían obligados. Las tareas que pasan a cumplir son a veces iguales o más tediosas y repetitivas, pero tienen otras compensaciones. El marcaje a sus protegidos tiende a derivar en una cierta simbiosis. Acaban asumiendo tareas que no les incumben, como ayudarles con el equipaje, llevar los niños al colegio, renovarles el pasaporte, sacarles los billetes de avión o anticipar las tarjetas de embarque.

Aceptarlas son distintas maneras de merecer mayor consideración por parte del o de la protegida. A partir de ahí se han dado casos de intimidad o incluso de enamoramientos. Así, el de la reina regente Cristina de Borbón dos Sicilias con el sargento de la Guardia de Corps Agustín Muñoz, que terminó en matrimonio prolífico del que nacieron ocho hijos con la elevación del cónyuge a duque de Riansares.

Así también la princesa monegasca Estefanía vivió un idilio apasionado con su guardaespaldas, Daniel Ducruet, al que llevó hasta el altar después de tener dos hijos. Nuestra Estefanía se separó pero fue reincidente y la tuvimos con otro guardaespaldas, de nombre Jean Raymond Gottieb, que le dio un tercer vástago. A estos casos citados por su lejanía en el tiempo o en el espacio podrían añadirse otros mucho más recientes y cercanos. En el cine baste citar El guardaespaldas, un filme de Mick Jackson del año 92 protagonizado por Kevin Costner y Whitney Houston.

Los escoltas, bien por su pertenencia en activo a los cuerpos y fuerzas de seguridad o por haber servido en ellos, continúan manteniendo relaciones de trato y amistad con sus compañeros o ex compañeros y se apoyan en esas relaciones para cumplir su trabajo o incluso rebasarlo cuando es el caso. La protección contra las amenazas configura un quehacer profesional que imprime carácter. Es un campo en el que impera el compañerismo y que además ofrece facilidades colaterales. Porque las tareas policiales y de seguridad se expanden mediante sucesivos círculos concéntricos, que acaban siendo tangentes como es inevitable con la delincuencia, donde reclutan según es su deber muchos de sus mejores colaboradores, los cuales, una vez que pasan a estar más o menos incentivados, damos en llamar confidentes.

En breve, nadie mejor para hacer un seguimiento sin infundir sospechas que los propios guardaespaldas. Sus anotaciones repetidas a diario pueden parecer inservibles pero cuando menos se espera salta la excepción valiosa. Su interés se procesa más arriba, allí donde se fabrican los dossiers y los elementos para el chantaje. Siempre más contundente si ofrece perfiles sentimentales.

El objetivo es desembarazarse de un competidor, inutilizar a un rival, eliminar a un insolente, lograr la docilidad de un insubordinado. Son recursos expeditivos de los que se sirven los zapadores para allanar obstáculos a sus jefes. Pero a los jefes no debería valerles la excusa de haber sido ajenos a esas extorsiones porque han de responder también de cuanto otros sin escrúpulos hacen en su entorno. Además de los resultados deben interesarse por los procedimientos.

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No son Obama, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Política by reggio on 27 enero, 2009

ASUNTOS INTERNOS

Es muy normal que los líderes políticos españoles le tengan envidia al presidente Obama. Incluso es humano que quieran parecerse a él. Sin embargo, deberían moderar un poco el entusiasmo en copiar su estilo y en subrayar las semejanzas para no caer en el ridículo. Tal y como está el patio, ciertas comparaciones son patéticas.

Es una pena, sí, pero Mariano Rajoy no puede ser Obama. Los mejores discursos del presidente norteamericano han sido glosados en todo el mundo. El mejor discurso que ha pronunciado nunca el presidente del PP, el domingo en el Foro Abierto, pasó totalmente desapercibido ante la basura que cada día esparcen sobre sí mismos y sobre Rajoy los dirigentes del PP de Madrid. El discurso fue brillante de verdad, con pasajes calcados de las intervenciones de Obama, copiados con mucha elegancia y muy buen estilo literario.La parte más emotiva la dedicó Rajoy a hablar de Cándido, Ana y Antonio, tres «héroes silenciosos» que ayudan a los menesterosos en un comedor social y conviven con la miseria, el dolor y el abandono. Rajoy se sintió identificado con ellos; él también convive con otro tipo de miseria y no puede hacer nada por remediarla, salvo intentar sobrevivir. Un discurso del presidente del PP denunciando «el engaño, la audacia sin principios, el individualismo posesivo y la debilidad de los fundamentos morales» sólo puede tomarse a broma teniendo en cuenta la realidad actual de su partido.

Es una pena, sí, pero para tener credibilidad no bastan las bonitas palabras. Ningún diario, ninguno, daba cuenta en su edición de ayer del mejor discurso de Rajoy. Muy triste y profundamente desalentador para el líder del PP. Como ir vestido de harapos con un collar de brillantes.

En éstas surgió Zapatero de entre las azules aguas del escenario de TVE y se presentó limpio de polvo y paja delante de unos cuantos españoles que, por lo oído, estaban bastante cabreados con el presidente del Gobierno. Parados, funcionarios, empresarios, jubilados y trabajadores le pusieron contra las cuerdas, ante una cruda realidad que él conoce de sobra. «Todos los días siento la responsabilidad de cada parado como mía». «No pierda usted la confianza, tiene que seguir adelante, para algo ha hecho ese gran esfuerzo creando una empresa». «El paro es mi primera angustia».«Me quita el sueño». «Yo puedo equivocarme, pero no engañar».«Ser pesimista es no levantarse a luchar».

Soluciones concretas no les dio, ni un puesto de trabajo, pero varios de ellos le dijeron: «Usted habla muy bien, explica las cosas fantásticamente»; «pero nos lía», le vinieron a decir.A una ciudadana vasca que le metió el dedo en el ojo le colocó un pedazo de discurso de Obama. «No se vaya por las ramas», le respondió ella. Pero el presidente puso ojos de cordero degollado y se presentó ante los españoles como un líder preocupado por las personas, que cada noche habla con su mujer del paro. Que no se engañe el PSOE, tampoco él es Obama, aunque se le parezca un poco más que Rajoy. Sus bonitas palabras no nos sacarán de la crisis, le advirtieron. Seguro que no. Aunque de momento le dan para ir tirando sin apreturas. Y sobrado porque no hay quien le calle. Salvo en la venta de armas, que descolocó su discurso de la paz.

© Mundinteractivos, S.A.

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Anoréxico sin bigote, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Política by reggio on 27 enero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

Uno de sus antiguos ministros me dice: «Aznar es un anoréxico con bigote, hace 2.000 abdominales al día y no se atreve a enfrentarse con la refundación del PP, no reacciona aunque estén dinamitando su obra». El antiguo ministro está mal informado, porque el ex presidente anoréxico hace efectivamente 2.000 flexiones, da 100 rabazos al golf, pero ya no lleva bigote. José María Aznar mira con extraña delectación la tormenta del PP; bueno, la metáfora de la tormenta es un tópico, un lugar común del que han abusado hasta los clásicos, digamos que presencia con voluptuosidad la tormenta perfecta que asuela el partido que organizó en los años 90. Hay una lucha por el poder entre dirigentes, comisionistas, espías y rateros. Una bandada de pollos y pollitas sin cabeza necesitaría pilotos de altura, pilotos de tormenta, pero o no los hay o no los vemos.

¿Que a dónde va el PP? «Si conoces a alguien de ese partido que sepa a dónde va, me lo presentas». Y añade: «Nos esperan tres quebrantos, el del País Vasco, el de Galicia y las europeas; eso, que es malo, no es tan grave como que no haya nadie en el timón». Las rencillas personales, las guerras de familias, el huroneo, los dosieres se suceden, como antes ocurrió en IU y en la Federación Socialista. En el PP no hay otra pregunta que: ¿quién sucede a Mariano?

El PP es un angustioso quejido. «Rodrigo Rato va por delante en las encuestas y Mariano Rajoy, que tiene de gallego apenas la cobardía del pobre, no sabe qué hacer y además no quiere irse».Los presidentes autonómicos sólo defienden lo suyo y dan gracias a Dios de estar lejos de Génova, a 400 kilómetros de la olla de Madrid. Rajoy bebió la pócima -lisonja de aparato-; ahora ha organizado un asesinato pueril: primero acabar con Esperanza, después con Gallardón, que se agarra desesperadamente al carallo de Fraga Iribarne.

Aznar está callado mientras el PP necesita una refundación, un congreso, unas primarias o una terapia de grupo. Eso puede terminar como la nave de los locos. El partido de Rosa tiene ya un millón de votos, los mismos que tenía el CDS de Adolfo Suárez. Este es el PP del 87, más cainita que nunca. Mato no se habla con Cospedal, Cospedal no se habla con Matas, Arenas (el ex novio de todas) ya no quiere hablarse con nadie. González Pons produce vértigo cada vez que habla. No tienen pancarteros, ni cómicos, ni siquiera banqueros.

No son la expresión de una clase sino de pequeñas fracciones corporativas y obispos preconciliares. Mientras, José María Aznar sigue dando conferencias en spanglish y rabazos al golf en verano en compañía de Luis Figueroa. ¿Acaso espera como Clinton que, por el método de los descartes, Ana, su mujer, sea alcaldesa de Madrid?

© Mundinteractivos, S.A.

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Enredo batasuno, de Kepa Aulestia en La Vanguardia

Posted in Derechos, Justicia, Libertades, Política by reggio on 27 enero, 2009

La promulgación de la ley de Partidos, las sucesivas sentencias del Supremo y del Constitucional ilegalizando diversas marcas de la izquierda abertzale y la anulación de candidaturas electorales consideradas continuación de Batasuna vienen suscitando el desacuerdo, por principio o por oportunidad, del nacionalismo. Aunque también han generado una cierta desazón en amplios sectores de opinión respecto a la corrección democrática de tales resoluciones. Desacuerdos y desazón que afloran estos días a cuenta del consabido enredo por el que la izquierda abertzale da la sensación de querer participar en los próximos comicios autonómicos mientras hace lo posible para que sus plataformas electorales incurran en los ilícitos fijados judicialmente.

Quienes oponiéndose a la violencia discrepan rotundamente de la ley de Partidos deberían enfrentarse abiertamente a esta pregunta: ¿sería más democrático un sistema que permitiera la actividad de una opción que da cobertura al terrorismo de ETA? Dicho de otra manera ¿era más democrático el sistema antes de la promulgación de la mencionada ley?

Lejos de responder de frente a esta cuestión tienden por lo general a escurrir el bulto mediante cuatro ardides. En primer lugar fijan un principio inmutable, el del derecho universal a la participación política, obviando las connotaciones liberticidas que pueda tener esta en el caso de la izquierda abertzale. Para ello, y en segundo lugar, eluden pronunciarse expresamente sobre si a su parecer la izquierda abertzale da cobertura a ETA. Y cuando reconocen este hecho, incluso llegando a denunciar públicamente el sometimiento de la izquierda abertzale a ETA, lo disocian completamente del derecho a la participación política que a su entender ampararía a las siglas ilegalizadas a pesar de la cobertura que presten al terrorismo. En tercer lugar, optan por derivar la discusión hacia el terreno de la oportunidad, defendiendo la infundada hipótesis de que la participación institucional de la izquierda abertzale favorecerá el desarme de ETA, mientras que si es proscrita se fortalecerá la posición de los activistas más duros. Esta última consideración no es exclusiva de las formaciones nacionalistas. Estuvo presente también en la incomprensible selección que la Fiscalía General y la Abogacía del Estado hicieron con las candidaturas de ANV a las últimas elecciones locales y forales, impugnando unas y aceptando otras sobre la base de supuestos criterios jurídicos; argumentos que en realidad servían de subterfugio para tender una mano, no las dos, a la izquierda abertzale. Por último, y dado que están en contra de la ley de Partidos, nunca emplazan a la izquierda abertzale a cumplir con los requisitos de dicha norma legal o a evitar los supuestos en los que se han basado las sentencias de ilegalización y de anulación de las listas electorales. De manera que al eludir este emplazamiento acaban transfiriendo al Estado de derecho toda la responsabilidad respecto a la exclusión de la izquierda abertzale de la liza electoral.

Igual que ocurre con ETA, la deriva de la izquierda abertzale obedece a dos factores predominantes: la fuerza de su propia inercia y el equilibrio que en el momento de cada decisión se da en su seno. La izquierda abertzale no se somete a la ley de Partidos porque está impedida para condenar el terrorismo. Y lo está sobre todo porque la condena del último atentado cometido por la banda adquiriría una dimensión retroactiva sobre toda la trayectoria del terrorismo etarra. Si la izquierda abertzale opta por realizar un apreciable esfuerzo de promoción de una plataforma como D3M condenada de antemano a ser impugnada, y si a continuación piensa instrumentalizar una sigla inerte previamente registrada como partido es porque el enredo político y judicial al que da lugar su juego le permite amortiguar sus propias contradicciones. A estas alturas resulta evidente que ETA se ha acomodado en la perspectiva de una izquierda abertzale fuera de la ley, lo cual en ningún caso debería llevar a la conclusión de que una izquierda abertzale legal descolocaría a la banda terrorista. Pero más allá de este debate de oportunidad resulta imprescindible que quienes aparentemente abogan por la derogación de la ley de Partidos en sus cláusulas de ilegalización digan, sin guarecerse tras una fingida ingenuidad, si considerarían más democrático un sistema que contase con la representación institucional de la izquierda abertzale mientras esta continúe prestando cobertura a ETA. Dicho de otro modo, que precisen si a su entender la cobertura del terrorismo es una cuestión de orden político sobre la que no deberían versar ni las leyes ni las sentencias judiciales.

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La zona euro, a prueba, de Jean Pisani-Ferry en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 27 enero, 2009

TRIBUNA

Durante mucho tiempo se los ha confundido. Imprudentes o virtuosos, simuladores o transparentes, todos los estados de la zona euro han sido tratados de idéntico modo -o casi- por los mercados de capitales. Sin embargo, la separación entre los tipos de interés de Grecia y Alemania alcanzó dos puntos en diciembre y sigue creciendo. Un país tras otro, Grecia, Portugal y España han registrado la rebaja de la calificación de su deuda.

No resulta difícil entender la razón de la inquietud por Grecia. El país acumula ya una situación calamitosa por lo que hace a las finanzas públicas (una deuda del 94% del PIB), un déficit exterior abisal (13% del PIB, tres veces el de Estados Unidos), una inflación rutinariamente superior a la de sus socios. Además, ha vivido hace poco una violenta crisis social, reveladora de profundas disfuncionalidades. Estos ingredientes clásicos de crisis de confianza no tuvieron gran peso en el clima de despreocupación de los últimos años; pero no ocurre lo mismo hoy, en el contexto de recesión y aumento generalizado de aversión al riesgo.

Ahora bien, no están nada claras las formas que podría adquirir una crisis de confianza aguda en relación con un país de la zona euro. Por supuesto, no es cuestión de considerar una especulación de los tipos de cambio, puesto que ya no hay moneda nacional. Lo más probable sería que, con el aumento de los tipos de interés, el déficit sea cada vez más difícil de financiar lo que, en ausencia de ayuda exterior, podría llevar al repudio parcial de la deuda. Una alerta seria sobre la deuda pública de un Estado conllevaría, sin duda, fenómenos de contagio como los que siempre suscitan las crisis financieras. Por lo tanto, hay un interés colectivo en tratar el mal con rapidez para impedir que se extienda. En concreto, habría que colocar bajo vigilancia la política económica del país en cuestión e imponerle una cura de austeridad, administrándole al mismo tiempo financiación.

Ocurre, sin embargo, que la zona euro está mal equipada para tales intervenciones y cabe temer que un país en crisis se vea obligado a pedir ayuda al FMI, que dispone de instrumentos probados y goza de la reputación necesaria. El coste, claro está, para la zona euro sería grande en términos de credibilidad económica y política. ¿Cabe otra solución? El problema es que la zona euro se ha dotado de una gobernanza para los tiempos de bonanza y ha contado con la potencia de sus dispositivos de prevención para conjurar las crisis. Hasta ahora, los países europeos han rechazado crear una institución común para los tiempos de crisis. Harían bien en reflexionar sobre el asunto. Quizá sea demasiado tarde para hoy, pero no para mañana o pasado mañana.

Jean Pisani-Ferry. Economista, director del Instituto Bruegel.

Traducción: Juan Gabriel López Guix.

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¿Apuesta Estados Unidos por la Gran Depresión II?, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 27 enero, 2009

Coinciden los que algo saben de economía en general y de las relaciones de intercambio entre naciones en particular que uno de los factores que serán determinantes para evitar que la actual crisis no devenga en un remedo de la Gran Depresión de 1929 es precisamente no caer en la tentación proteccionista que entonces condenara a muchos países a una suerte de autarquía económica de la que sólo la obligada apertura de fronteras que trajo consigo la Segunda Guerra Mundial les permitió salir. Por eso ha llamado tanto la atención, en muchos analistas internacionales, las inoportunas declaraciones del nuevo Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Tim Geithner, acusando abiertamente a China de manipular su divisa y advirtiendo del uso de todos los cauces diplomáticos a su alcance para corregir tal situación. No es el resultado de un calentón informativo, sino que es una respuesta meditada a requerimientos del Comité de Finanzas del Senado (ver páginas 81 y 95), carácter premeditado que le da más empaque si cabe, que ya es caber.

Quien mejor ha analizado las consecuencias de unas afirmaciones de tal calado ha sido Willem Buiter en su blog Maverecon de Financial Times. En efecto, en un post colgado el pasado sábado, el autor recuerda que la normativa estadounidense, ante una coyuntura como la descrita, une inseparablemente antecedentes de hecho con fundamentos de derecho y obliga al propio Secretario del Tesoro, bien bilateralmente o a través del Fondo Monetario Internacional, a negociar con el país en cuestión, en este caso China, para que de la forma más rápida posible ajusten su moneda a un tipo de cambio tal que impida una manipulación de la balanza de pagos o una indeseada ventaja comercial pudiendo llegar a utilizar para ello medidas de presión de corte arancelario. Justamente lo contrario de lo que el mundo necesita o, mejor dicho, de lo que el propio Obama precisa a día de hoy, especialmente si uno tiene en cuenta que China sigue siendo, en términos absolutos, el principal financiador de lo que queda la voracidad inversora (ahora pública) norteamericana.

Da, por tanto, la sensación de que la nueva política cambiaria de Estados Unidos va a girar sobre dos grandes elementos: por una parte, todo un clásico, la ardorosa defensa de la fortaleza del dólar, discurso oficial de los últimos años, cuya evolución irá indudablemente ligada a la percepción sobre la solvencia de la economía de aquel país (muy interesante la crítica anti-keynesiana que hace Buiter en su columna) y, por otra, la contención de la tentación devaluadora de las autoridades chinas que podría impedir la adecuada corrección del desequilibrio exterior estructural norteamericano. Una amenaza potencial más cercana de lo que parece, fundamentalmente por tres motivos.

Uno, el crecimiento trimestral anualizado de China se habría reducido en el último trimestre de 2008, según los analistas de Standard Chartered, hasta el 0%. Se requieren mecanismos de reacción. Dos, existen serias dudas acerca del impacto del mega plan de infraestructuras llevado a cabo por el gobierno con objeto de canalizar ahorro a la inversión e incentivar la demanda interna; no hay que olvidar que China carece de las prestaciones sanitarias y de pensiones propias de una economía desarrollada lo que actúa como una rémora en las decisiones de compra de sus ciudadanos. Tres, sólo quedarían las exportaciones cuyo colapso, que se ha llevado tras de sí a naciones como Japón, Corea del Sur o Taiwan y ha provocado la destrucción de 10 millones de puestos de trabajo, amenaza con reventar el dique político social que contiene a la población de aquél país. China se encuentra realmente en la encrucijada.

En ambos casos se trata de estrategias arriesgadas, precisamente, por la ausencia de control sobre el resultado. Resulta cuando menos sorprendente, en cualquier caso, la beligerancia ex ante de un Obama que esperemos no sea un lobo con piel de cordero. Es verdad que nos podemos encontrar, más antes que después, con un repliegue ideológico chino que lleve aparejado una vuelta a los fundamentos de la autosuficiencia comunista, una cierta renuncia a los principios del libre mercado ya establecidos en el país, una necesidad de identificación de enemigos interiores y exteriores y, finalmente, una imposición de sus condiciones de comercio, por la vía de la suficiencia fiscal de la que disfruta. Sin embargo, de ahí a tratar de acelerar el proceso a través de declaraciones cuando menos inoportunas, media un abismo. Por una vez, si me dan a elegir entre la condescendencia con los chinos de Paulson y la beligerancia aparente de Geithner, me quedo con el primero. Me cuesta sinceramente mucho encontrar alguna solución a lo que tenemos encima que no pase, de un modo u otro, por China. Y tratar de cortar esa única alternativa con argumentos que en el pasado fueron causa de mayores quebrantos económicos me parece no sólo un disparate sino una temeridad. De la primera Gran Depresión Estados Unidos emergió como el gran referente mundial. Esperemos que no persiga que pasemos por el mismo proceso para reforzar su debilitado liderazgo actual. ¿Imaginería política? Cosas peores se han visto…

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¿Crisis? El sector público crea 116.000 empleos y rompe la barrera de los tres millones de ocupados, de Carlos Sánchez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 27 enero, 2009

La crisis económica se intensifica, pero lo hace de una manera muy desigual entre los diferentes agentes económicos. El empleo en el sector público, lejos de verse afectado por la recesión, continúa creciendo a buen ritmo. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), el número de asalariados del sector público creció un 4% en 2008 respecto del año anterior, con un perfil claramente ascendente.

Se trata de la tasa de aumento más elevada desde el año 2003, pero por entonces la economía crecía por encima del 3%. Y lo que es aún más llamativo, por primera vez, el número de empleados públicos del conjunto de las administraciones (incluidas las empresas públicas) ha roto la barrera de los tres millones de ‘funcionarios’. En concreto, 3.029.500 asalariados trabajan ya para el Estado en sus diferentes facetas.

En términos relativos, esto significa que al acabar el último trimestre del año pasado, el 18,6% del total de asalariados que hay en el país, lo hacía para alguna de las administraciones públicas. Se trata del nivel más elevado desde el 18,9% alcanzado en el primer trimestre del año 2005.

Los datos que ofrece la EPA contrastan con lo que está ocurriendo en el sector privado, donde la intensidad de la recesión se está llevando por delante cientos de miles de puestos de trabajo. Dicho en otros términos, mientras que el sector privado destruyó 684.600 empleos en el último año, el número de asalariados que trabaja para las administraciones públicas ha crecido en 116.200, lo que da idea del distinto comportamiento de los agentes económicos. Desde el año 2000, el sector público ha creado 517.200 puestos de trabajo.

Los datos de Estadística ponen de relieve que Extremadura es, con diferencia, la comunidad autónoma donde el peso del empleo público es mayor (excluidas las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla por sus especiales características). Nada menos que el 32,5% de los asalariados trabaja para alguna de las administraciones o empresas públicas existentes en Extremadura. Le sigue a gran distancia Castilla-La Mancha, donde el 23,6% de los trabajadores lo hace para el sector público. Tras estas dos regiones se sitúan, por este orden, Castilla y León (22,2%), Asturias (21,8%) y Andalucía (21,6%).

Empleo público y prosperidad

En el lado opuesto, las comunidades autónomas con menos empleo público son Cataluña (13,7% de todos los asalariados), Comunidad Valenciana (14,5%) y Navarra (16,3%). Se cumple así la regla general que indica que las regiones más prósperas en términos de riqueza relativa son, al mismo tiempo, las que tienen menos empleo público, salvo el caso de Madrid en razón de su capitalidad.

El sector privado, sin embargo, ha creado muchos más puestos de trabajo en los últimos años. En concreto, la ocupación ha crecido nada menos que un 38% desde el año 2000, muy por encima del 21% que registran las administraciones. Del conjunto de asalariados del sector público, 145.400 lo hacen en empresas no privadas. Del total de empleados públicos, el 26,1% tiene contrato temporal, es decir, apenas un punto porcentual por debajo del sector privado, lo que indica que la alta precariedad laboral también es cosa de las administraciones.

La cifra de empleo público que ofrece el Instituto Nacional de Estadística difieren de la que da el Ministerio de Administraciones Públicas, si bien la tendencia es similar. Los datos del MAP hasta el pasado 31 de julio (últimos datos publicados) indicaban la existencia de 2,59 millones de empleados públicos, 347.000 menos que lo que ofrece la Encuesta de Población Activa, lo que es achacable a la distintita metodología con que se realizan ambas fuentes estadísticas. La primera es un registro y la segunda, una encuesta muy representativa, ya que intervienen en su elaboración más de 64.000 hogares.

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50 píldoras para entender la crisis de Juan Torres López en Rebelión

Posted in Economía by reggio on 27 enero, 2009

El origen y el desarrollo de la crisis

1. La crisis se origina en Estados Unidos.

2. Para evitar que después del 11-S la economía se viniera abajo se bajaron mucho los tipos de interés.

3. Como al bajar los tipos de interés los bancos ganarían menos, buscaron la manera de no dejar de ganar.

4. Para ello se lanzaron a la búsqueda desesperada de clientes para sus préstamos y los daban cada vez más a familias con pocos recursos.

5. Los préstamos que daban (sobre todo los hipotecarios) eran muy arriesgados pero gracias a eso los podían dar a tipos de interés más altos.

6. Los bancos (y en general los inversores en los mercados financieros) no se guardan en un cajón los contratos de los préstamos que dan sino que los venden. Esa es una actividad llamada “titulización” que les permite cambiar papel por dinero líquido. Y a partir de ella nacen los “productos derivados”, llamados así porque van naciendo, derivándose, unos de otros. Forman el corazón de las finanzas internacionales, como una gran pirámide invertida (porque de uno inicial surgen muchísimos más) que mueve billones de euros solo a partir del papel, sin riqueza productiva alguna detrás.

7. Los bancos hipotecarios estadounidenses vendían sus contratos hipotecarios a unos fondos de inversión que ellos mismos habían creado para tal fin. En realidad se los vendían a ellos mismos pero formalmente aparecían como si fueran otras empresas y eso les permitía que en sus balances el papel se sustituyera por dinero y así podían dar más créditos, que es lo que les proporciona rentabilidad.

8. Esos fondos de inversión vendían a su vez esos contratos a otros fondos, y estos a otros, y así esos contratos se fueron difundiendo por el sistema bancario internacional.

9. La inversión en esos contratos era muy rentable porque como respondían a hipotecas con tipos de interés más alto que el del mercado también podían dar más rentabilidad que la del mercado.

10. Para colmo, los bancos que originalmente vendían esas hipotecas trataron de disimular que eran muy arriesgadas. Para ello hacían “paquetes” en donde había unas buenas y otras malas. Y, además, contrataban a unas empresas especializadas (llamadas agencias de “rating”) para que “evaluaran” si esos paquetes eran buenos o malos. Les pagaban por ello, así que esas empresas decían que, por supuesto, era de la mejor calidad financiera.

11. Pero era mentira.

12. Las familias empezaron a no pagar sus hipotecas y así, lo que antes era muy rentable para el banco ahora dejaba de tener valor.

13. Quienes habían comprado esas hipotecas o los paquetes que las contenían empiezan a tener que registrar las pérdidas patrimoniales correspondientes.

14. Fueron quebrando unos bancos detrás de otros.

15. El sistema bancario de USA y el de Reino Unido llegaron a la bancarrota y los demás le siguieron o están a punto de llegar a la misma situación.

16. Al ver los bancos que los demás estaban en tantos apuros y que ellos mismos tenían pérdidas muy grandes dejan de darse créditos unos a otros.

17. Cuando los bancos dejan de tener confianza y liquidez para prestar, el dinero empieza a no llegar a la economía real, a los empresarios y los consumidores.

18. La economía real no puede funcionar sin crédito (¿quién puede comprar un coche o una casa o casi cualquier cosa hoy día sin financiación?).

19. Las empresas empezaron a cerrar y a despedir trabajadores.

20. En mitad de ese proceso se produce otro fenómeno: los inversores que ven que las finanzas se han puesto feas para especular allí (que es lo que saben hacer) apuestan por invertir en otros mercados.

21. ¿En dónde? En los que tienen tendencia a subir los precios, como antes había pasado con el inmobiliario. Ahora lo harán en el del petróleo y en el alimentario.

22. La especulación en el mercado del petróleo subió estrepitosamente sus precios y la de los mercados alimentario también, provocando mucha más hambre y sufrimiento en los países más pobres.

23. Los efectos de la crisis financiera, de la subida del petróleo y del precio de los alimentos desató la descomunal crisis económica que estamos viviendo.

España

24. La situación española tiene algo de particular.

25. Los bancos y cajas españolas no habían adquirido grandes cantidades de hipotecas basura y de paquetes contaminados (aunque algunos sí).

26. Pero tenían otra basura: se dedicaron a financiar al sector inmobiliario y crearon una burbuja que ha explotado.

27. Solo de 2002 a 2008 pasaron de dar créditos por 700.000 millones de euros a 1,8 billones. Es imposible que ese aumento no haya ido acompañado de un incremento inmenso del riesgo, de la insolvencia y de la morosidad. Ahora empiezan a pagarlo y a tener los mismos efectos que los que acabo de mencionar a escala global.

Los Estados frente a la crisis

28. ¿Qué han hecho las autoridades?

29. En primer lugar, establecer las normas contables y financieras que permitieron que los bancos pudieran hacer todas las inversiones super arriesgadas que han hecho y que han provocado la debacle. Y, por supuesto, hacer la vista gorda cuando los peligros y los problemas empezaban a manifestarse sin remedio.

30. Cuando estos ya no se podían disimular dijeron que solo se trataba de una crisis limitada a las hipotecas y a Estados Unidos. Mintieron a la gente.

31. Luego empezaron a darle dinero a mansalva a los bancos (las multimillonarias “inyecciones de liquidez” de los bancos centrales) para que taparan el agujero y se siguieren prestando entre ellos y prestaran a la economía real.

32. Pero el agujero era tan grande que no arreglaron nada. Los bancos quebraban uno detrás de otro,

33. Propusieron que los bancos les vendieran los “activos tóxicos” (las hipotecas basura que habían ido difundiendo por la economía) pero no consiguieron nada porque estaban difuminados por todo el mundo y porque son de un valor gigantesco, prácticamente imposible de compensar.

34. La realidad es que toda la ayuda que han venido recibiendo los bancos la destinaban a compensar sus pérdida o a lavar la cara de sus balances. Algunos, incluso la dedicaron a repartir beneficios entre sus accionistas y directivos.

35. Los dirigentes de los países más poderosos se reunieron en Washington y en unas pocas horas aprobaron un documento vago y de generalizaciones en el que se daban algunos golpes de pecho y en el que fundamentalmente acordaron dos cosas: que iban a tomar medidas en los mercados financieros y que los gobiernos tenían barra libre para gastar lo que fuese necesario porque la crisis de la economía real se hacía ya muy grave.

36. De las medidas financieras nada se sabe pero sí han aprobado planes de gasto para tratar de que el paro y las quiebras de empresas no sigan aumentando.

El futuro

37. ¿Servirán de algo esas medidas?

38. Una cosa está clara: mientras no se curen las causas del cáncer éste seguirá avanzando. Ahora ya han caído muchos bancos. Seguirán cayendo los demás y después vendrá la caída de los fondos de inversión y de pensiones…

39. Los planes de gasto compensarán la pérdida de empleos pero su coste (que recaerá sobre los más débiles y sobre las generaciones futuras) será inmenso si no se cierra pronto la sangría.

40. Y, mientras tanto, los bancos siguen sin abrir el grifo de la financiación. Los gobiernos hacen como que se molestan con ellos pero aquí paz y después gloria. Es más, para dorarle la píldora le hacen rebajas fiscales vergonzosas e inmorales a los banqueros y grandes propietarios, como acaba de suceder en España.

Alternativas de progreso frente a la crisis

41. ¿Qué se debería hacer entonces?

42. Hay que tomar medidas urgentes como las siguientes: Evitar la sangría financiera interviniendo los bancos. Abrir inmediatamente el grifo de la financiación. Aumentar la cuantía de los planes de gasto (en particular poniendo capital fondos de financiación a disposición de las empresas que creen empleo) y procurar que no sea inversión despilfarrada (como la que están proponiendo en España algunos ayuntamientos en el plan del gobierno). Establecer impuestos extraordinarios en todos los países sobre las grandes fortunas, sobre los movimientos especulativos y los beneficios extraordinarios.

43.Y por supuesto también son imprescindibles otras medidas con carácter estructural y global: Nuevas normas que regulen y disciplinen las actividades financieras y garanticen la financiación para la actividad productiva. Entre ellas, control de los movimientos de capital, eliminación total de los paraísos fiscales, establecimiento de Impuestos internacionales, y creación de instituciones internacionales democráticas….

Más allá de la debacle financiera

44. Lo que hay detrás de la crisis es la especulación financiera que ha llegado a ser gigantesca y peligrosísima. Pero los capitales se han ido yendo a la esfera financiera especulativa porque allí tienen más rentabilidad relativa.

45. Hay que evitar que la especulación sea más rentable que la actividad que crea riqueza.

46. Para eso hay que penalizar la especulación y sus beneficios, extraordinarios pero letales para el resto de la economía, y hacer que los mercados reales sean más dinámicos y rentables. Y para que esto último sea posible es necesario que haya mucha más demanda y mucha mayor capacidad de compra: hay que subir los salarios reales. De hecho, fue su caída en los últimos años lo que disminuyó la demanda, y con ella las ventas, la producción y la rentabilidad.

Lo que hace falta para cambiar las cosas

47. Las medidas y políticas alternativas que acabo de señalar son perfectamente posibles y por supuesto necesarias pero no se podrán adoptar mientas que el poder esté en manos de los banqueros, de los grandes financieros y de los grandes propietarios.

48. Para que haya una economía diferente es necesario que los ciudadanos tengan el suficiente poder para asegurar que sus preferencias democráticamente expresadas se conviertan en decisiones. Lo que hoy día sucede es lo contrario: las preferencias de los ricos son las únicas que lo consiguen.

49. La crisis está mostrando el lado inmoral y criminal de muchas actividades financieras y económicas. Por la ganancia se permite todo. Hay billones euros para ayudar a los bancos y no unos pocos miles para evitar que cada día mueran 25.000 personas de hambre.

50. Las crisis seguirán produciéndose y con ellas el sufrimiento innecesario de millones de seres humanos si no logramos que lo inmoral sea inaceptable, si la ética del respeto a la vida y de la cooperación no se impone sobre la del beneficio. No sufrimos solo una crisis económica. No nos engañemos, es la crisis de un sistema social y económico, de nuestra civilización, de una humanidad que se ha pervertido a sí misma solo para una minoría se harte de disfrutar y de ganar dinero.

(Continuará)

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Obama, Guantánamo y el terror, de Carlos Fazio en La Jornada

Posted in Internacional, Política by reggio on 27 enero, 2009

Las órdenes ejecutivas firmadas por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para cerrar el campo de concentración de Guantánamo y acabar con la tortura, las cárceles secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y los traslados de prisioneros de guerra a regímenes autoritarios clientes, van en la dirección correcta. Pero quedan aún muchas dudas. La principal: si Obama dará luz verde para que Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice, Negroponte y otros sean juzgados por crímenes de guerra.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el Camp Five (antes X-Ray y Campo Delta) de Guantánamo –esa daga estadunidense clavada en el centro de la cubanía donde todavía permanecen cerca de 250 prisioneros– se convirtió en el “no lugar” de la justicia mundial. Pero no era el único símbolo del terrorismo de Estado a escala planetaria practicado por la administración de Bush. Incluso antes de Abu Ghraib, símbolo de la capucha y el sadismo sexual como herramientas de tortura, y de los campos de concentración de Whitehorse, Cropper, Qaim y Samarra, todos en Irak, ya habían sido asesinados, mediante tormentos, detenidos afganos en la base aérea de Bagram, cerca de Kabul.

Asimismo, decenas de “combatientes enemigos”, que durante años permanecieron en un limbo legal como rehenes de Washington al margen de las convenciones de Ginebra para los prisioneros de guerra, fueron trasladados en vuelos secretos de la CIA, a “sitios negros” o “prisiones fantasmas” que formaron un Gulag americano (Al Gore dixit) desparramado por 40 países, 14 de ellos de Europa (incluidos España, Alemania, Rumania, Polonia, Portugal) y a barcos-prisión fondeados cerca del territorio británico de Diego García, una isla en el océano Índico.

En nombre de la orwelliana “guerra al terrorismo” –un enemigo al que no se puede vencer porque es sólo una forma de violencia política, y que fue creado para generar miedo paranoico en función de la guerra permanente de Bush necesaria para la construcción del “imperio americano del siglo XXI”–, la Casa Blanca autorizó el uso de la tortura en esos apartheid de la legalidad y la justicia, por medio de documentos secretos emitidos por el Departamento de Justicia cuando el fiscal general era Alberto Gonzales. Ya antes, el fascista Donald Rumsfeld había dado la orden: “Atrapen a quien deban. Hagan con ellos lo que quieran”. Entonces, junto a nuevos métodos de experimentación humana para probar el aguante al sufrimiento y la “conversión” de la víctima, reaparecieron la picana eléctrica, el submarino (waterboarding o asfixia simulada), el pentotal sódico y los perros de ataque. La tortura como estrategia de gobierno, exhibida mediáticamente para amedrentar a la población dominada. Y también los secuestros, las desapariciones forzosas y los asesinatos selectivos. Al respecto, George W. Bush se ufanó en varias ocasiones de “haber sacado de circulación a unos 3 mil terroristas”.

Como dijo en septiembre de 2006 Gideon Levy a propósito de las matanzas en Gaza por los ocupantes israelíes, “que nadie diga yo no sabía”. Igual que en la Alemania nazi, los horrores de Guantánamo, Bagram, Abu Ghraib y el archipiélago de cárceles clandestinas de la CIA estuvieron siempre expuestos para quien quisiera ver y entender.

Los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton sabían. Como recordó James D. Cockcroft, ambos aceptaron la guerra al terrorismo y votaron en el Congreso en favor de los presupuestos de guerra de Cheney/Bush, incluido el espionaje interno, la tortura y otras violaciones de derechos civiles.

Prisionero del clintonismo, rodeado de halcones guerreros como Zbigniew Brzezinski y el ex asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Anthony Lake, quien en 1993 proclamó el nuevo paradigma del enlargement (ampliación) que modificó el mapa geopolítico de Europa central, Obama prometió ahora renovar la guerra global contra el terror.

Parece obvio, pero no hay que olvidar que Obama llega a la jefatura de un país imperialista, que se encuentra en el cenit de su poderío militar y no va a cambiar su esencia ni su lógica expansionista depredadora por un cambio de hombres en la Oficina Oval. Como Bush padre y Clinton, quienes sostuvieron las políticas esenciales del reaganismo, de manera más astuta y sutil Obama/Clinton continuarán la diplomacia de guerra de Washington.

Cabe aclarar que en 1996, con el Acta Antiterrorista de Janet Reno, Bill Clinton se anticipó y allanó el camino a la Ley Patriótica de John Ashcroft y Alberto Gonzales. Es previsible, pues, que la nueva fase de militarización imperial adoptará un “rostro más humano”.

No más tortura y nadie por encima de la ley, dijo Obama. Bien. Pero para ello su gobierno deberá derribar el andamiaje seudo-legal construido por Bush y compañía para amparar la tortura y el asesinato al margen de las normas del derecho internacional. A su vez, la práctica de la tortura anula cualquier posibilidad posterior de enjuiciar a los detenidos, ya que las pruebas obtenidas de esa forma no resisten el filtro de legalidad de Estados Unidos y las convenciones de Ginebra que, según Obama, recobrarán ahora plena vigencia. Sin embargo, el cierre de campos de concentración en el plazo de un año representa un auténtico embrollo o quebradero de cabeza jurídico: ahora los únicos responsables son aquellos que permitieron o coadyuvaron a la existencia de esa red, aplicaron aberrantes métodos de coacción física y generaron la impunidad para dichas acciones.

Al final, la gran paradoja es que si el antiterrorismo tenía como objetivo acabar con el terrorismo yihadista –lo que no se logró–, existen ahora pruebas legalmente válidas que servirán para enjuiciar a quienes participaron directa e indirectamente en las más atroces prácticas del terrorismo de Estado bushista. Y como dijo el Nobel Paul Krugman en “¿Perdón y olvido?” (The New York Times, 20/1/09), si se encubre a quienes durante ocho años rompieron la ley sin remordimientos, se garantizará que vuelva a suceder.

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Ante el temor de repetir Irak, de Kim Sengupta y Raymond Whitaker en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 27 enero, 2009

ANALISTAS ADVIERTEN QUE OBAMA PODRIA COMETER LOS MISMOS ERRORES EN AFGANISTAN

El mandatario estadounidense planea reunirse esta semana con sus jefes castrenses para decidir el tamaño y el tipo de refuerzos de tropas que enviará a suelo afgano. El problema sería que la guerra pase a ser de EE.UU. y no de la OTAN.

El presidente Barack Obama anunció desde el primer momento que su prioridad en la llamada guerra contra el terrorismo será el frente en Afganistán. Por esa decisión el mandatario ya está enfrentando advertencias sobre la posibilidad de repetir los mismos errores que se cometieron en Irak. La guerra en Afganistán, a cargo de las fuerzas de la OTAN, ya duró más que la Segunda Guerra Mundial.

El primer día en el Salón Oval, Obama recibió un informe de la situación de boca del general David Petraeus, el máximo responsable militar estadounidense en la región. Con los datos frescos, Obama planea reunirse esta semana con sus jefes castrenses para decidir el tamaño y el tipo de refuerzos que enviará a Afganistán. El jefe del Comando Conjunto, el almirante Michael Mullen, dijo justo antes de Navidad que por lo menos 30 mil efectivos podrían ser desplegados en ese frente para mediados de año, lo que implicaría doblar el número de soldados actuales.

Gran Bretaña es el segundo país con mayor presencia en la fuerza multinacional que invadió Afganistán en 2001. Actualmente mantiene en el terreno un contingente de 9 mil hombres. Este número se convertirá en ínfimo en comparación a los aproximadamente 60 mil estadounidenses.

“Hay temor de que este conflicto pase a ser una guerra de Estados Unidos y no de la OTAN”, explicó Christopher Langton, un investigador del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés). “Otros miembros de la OTAN están planeando reducir sus tropas en Afganistán y Estados Unidos podría terminar aislándose otra vez. En vez de ser parte de una operación internacional, se convertiría en una nueva ‘coalición de los voluntarios’ (como definió George Bush hijo a la que lideró la invasión en Irak), con la única excepción de que la ocupación de Afganistán siempre contó con la legitimación de una resolución de la ONU”, agregó el analista.

Paul Smith, el director del programa de estudios operativos del Instituto Real de Servicios Unidos (RUSI, por sus siglas en inglés), destacó que varios miembros de la OTAN, como Canadá, Alemania y Francia, aumentaron significativamente sus responsabilidades en el terreno durante el año pasado. Pero la semana pasada, el ministro de Defensa francés, Hervé Morin, aseguró que el envío de más refuerzos “estaba fuera de discusión”. Al mismo tiempo, el primer ministro de los Países Bajos, Jan Peter Balkenende, otro importante contribuyente de tropas, adelantó que reducirá su contingente militar para fines del año próximo.

Smith opinó que la coalición internacional en Afganistán es más grande y está más comprometida que la que pelea en Irak, aunque al mismo tiempo le toca enfrentar una tarea más difícil. Aunque los avances militares en Irak ayudan a la misión en Afganistán, lo cierto es que los soldados estadounidenses siguen enfrentándose con el problema de la frontera con Pakistán, el refugio elegido por los combatientes talibán y de Al Qaida. “La escala del desafío es totalmente diferente”, advirtió Smith.

Ante las críticas y las advertencias, la administración de Obama se defiende prometiendo que no repetirán solamente la estrategia de Petraeus de un “surge” (aumento de tropas). “Tenemos que presentar nuevas e innovadoras ideas para combatir la insurgencia, el narcotráfico y el descontrol gubernamental”, aseguró un funcionario que pidió no revelar su nombre. Pero alguna de las ideas presentadas tienen olor a viejas. Una de ellas es formar a las milicias locales, como las que el general Petraeus creó en Irak con los grupos sunnitas, contrarios a la red de Al Qaida.

La estrategia podría no ser tan eficaz en Afganistán, donde los señores de la guerra que habían sido entrenados y armados para derrocar al gobierno talibán aún controlan grandes partes del país. El temor de los analistas militares es un mayor apoyo a que estos grupos sólo aumenten su poder y les permitan construir pequeños ejércitos privados, que tengan la suficiente fuerza como para bloquear cualquier intento futuro de unificar al país.

Hace dos años, las fuerzas de la OTAN presentaron un plan similar para crear una fuerza policial “auxiliar”, pero tuvo que ser archivado. No bien se entregaron los uniformes y las armas, varios de los reclutados empezaron a acosar a los vecinos. En la provincia de Wardak se intentó algo similar, pero las autoridades afganas tuvieron que desistir cuando no pudieron llegar a un acuerdo con las milicias locales sobre quién les pagaría a los nuevos policías y, aún más importante, de dónde vendrían las armas.

Este mismo conflicto se repite en la actualidad. El embajador estadounidense William Wood está convencido de que Washington les proveerá de uniformes y entrenamiento, pero no de armas. Mientras tanto, el Ministerio del Interior afgano propuso repartir “armas viejas y rotas, y Mohammed Masoom Stanekazi, el vicedirector de la organización de desarme del país, sugirió que sean las mismas milicias las que provean las armas.

Otra fuente de desacuerdos entre la OTAN y el gobierno afgano de Hamid Karzai es la lucha contra el narcotráfico. Afganistán produce el 93 por ciento de la heroína que se consume en el mundo. Por presión de Estados Unidos, la OTAN decidió hace unos meses redirigir parte de sus esfuerzos de guerra a frenar la producción y la exportación de drogas en el país. Los países de la OTAN no estuvieron de acuerdo con el cambio, ni el propio gobierno de Karzai, que cada vez se siente más débil.

Kim Sengupta y Raymond Whitaker. De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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Olvidar la guerra contra el terror, de Alberto Piris en Estrella Digital

Posted in Internacional, Política by reggio on 27 enero, 2009

El pasado 15 de enero escribía en The Guardian el secretario del Foreign Office (ministro británico de Asuntos Exteriores), David Miliband, un artículo breve pero enjundioso, que no puede pasarse por alto dada la relevancia del autor y el asunto tratado.

Con el título “La ‘guerra contra el terror’ estuvo equivocada”, el autor venía a confirmar una opinión que he tenido ocasión de expresar repetidas veces en estas páginas digitales durante los últimos años. Se plantea así: el error esencial cometido por Bush y sus aliados, después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, fue reaccionar con instrumentos militares y no con los medios habituales con los que las democracias desarrolladas deben afrontan los actos y las amenazas terroristas. Desde el momento en que Bush declaró públicamente que EEUU estaba en “guerra universal contra el terror”, el error estaba ya cometido, sin posibilidad de dar marcha atrás, y el camino emprendido sólo podría conducir al fracaso, como así ha sucedido.

Aparte del efecto, ya citado, de militarizar la acción antiterrorista de los gobiernos, la guerra contra el terror contribuyó a dar la impresión de que existía un enemigo “unificado y transnacional”, escribe Miliband, “personificado en la figura de Osama ben Laden y en Al Qaeda”. Pero, nos recuerda el autor, “la realidad es que las motivaciones y las identidades de los grupos terroristas son variadas. Si Lashkar-e-Taiba está enraizado en Pakistán y lucha por recuperar Cachemira, Hezbollah pretende recuperar los altos del Golán y los grupos insurgentes de Iraq, suníes y chiíes, atienden a muchos otros intereses diversos”.

Por tanto, si se les hace aparecer como formando parte de uno de los dos bandos de la guerra contra el terror, como cuando Bush declaró que quienes no estuvieran a su lado estaban a favor de los terroristas, se contribuye a reforzar su nocividad y a hacer el juego al terrorismo en general, porque se unifica en nuestras percepciones a grupos dispersos que, con frecuencia, muy poco tienen en común. Claro está que los terroristas se ayudan entre sí cuando esto les favorece. El IRA, ETA y Baader-Meinhof, recuerda Miliband, “han utilizado el terrorismo y a veces han cooperado entre sí, pero sus causas eran muy distintas y la cooperación, oportunista. Lo mismo ocurre ahora”.

El más grave error de la guerra contra el terror es que apenas presta atención a las causas que hacen surgir los grupos terroristas. No se discute que hay que enfrentarse a ellos con todos los instrumentos del Estado; donde surgen las discrepancias es en el modo de hacerlo. Tampoco es discutible la necesidad de evitar el flujo de armas que facilitan sus acciones criminales y de los recursos financieros que permiten su supervivencia y su regeneración cuando son quebrantados. Pero para conseguir esto no es necesario desencadenar guerras, invadir países, ocuparlos y destruirlos, sino afinar los instrumentos de seguridad del Estado, que son los más adecuados para conseguir tales finalidades.

Miliband recordaba que el general Petraeus, cuando era el responsable inmediato y directo de las tropas ocupantes de Iraq, le confesó: “La coalición no podrá resolver, matando, los problemas de la insurgencia y la guerra civil”. Era una forma velada y discreta de reconocer el error esencial que cometía su comandante en jefe, el presidente Bush, el fanático impulsor de la guerra contra el terror.

Concluye el autor de este modo: “Hemos de responder al terrorismo promoviendo el imperio de la Ley, porque es la piedra angular de la sociedad democrática. Debemos confirmar nuestra dedicación a los derechos humanos y las libertades civiles dentro y fuera de nuestros países. Ésta es la lección de Guantánamo, y por eso felicitamos a Obama por su intención de suprimirlo”.

La guerra contra el terror confundió a muchos pueblos y dirigentes políticos; creó una falsa solidaridad en torno a EEUU, herido por el fanatismo terrorista, y encaminó esos esfuerzos solidarios por una senda equivocada e ineficaz: la guerra. Pero, como sugiere Miliband, “las bases de la solidaridad entre los pueblos y las naciones no deben asentarse sobre la oposición a algo, sino sobre la idea de lo que somos y de los valores que defendemos. Los terroristas ganan cuando generan miedo y ansias de venganza, cuando siembran divisiones y animosidad, cuando fuerzan a los países a responder con violencia y represión. La mejor respuesta es negarse a ser amedrentados”.

Si la llegada de Obama a la Casa Blanca permite eliminar, de una vez para siempre, el concepto de “guerra contra el terror” del vocabulario de las relaciones internacionales, se habrá dado un gran paso para aliviar la crítica situación en la que se encuentra el mundo, herencia del grupo de fanáticos iluminados que desde Washington han manipulado a su gusto y sin escrúpulos a vastos sectores de la humanidad.

Alberto Piris. General de Artillería en la Reserva.

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