Reggio’s Weblog

Un profesor entre los muros, de Gregorio Morán en La Vanguardia

Posted in Educación, Sociedad by reggio on 24 enero, 2009

SABATINAS INTEMPESTIVAS

El avezado distribuidor, convencido de que el espectador español es idiota por tradición, y que él lo sabe muy bien porque lleva años en el oficio, decidió que para atraer a la gente hay que poner a las películas títulos muy sencillos, que lo digan todo. Así por ejemplo, lo que en Francia se recibe como Entre los muros, aquí lo podemos ver como La clase, porque es cosa de institutos y de chavales.

Es posible que cualquier curtido profesor de instituto contemple la película con cierta conmiseración, porque él lo sufre todos los días y desde hace ya un puñado de años; un continuado descenso a los infiernos, al que no se le ve fin ni remedio. Pero yo confieso que me quedé literalmente estupefacto ante la brutalidad y la fuerza de unas imágenes tan naturales como un documental rodado en la selva urbana de un instituto de las afueras de París, con tres cámaras y unos alumnos impecables en su credibilidad de hijos de un tiempo estúpido y sin sentido. Y unos padres -nosotros- que perdimos el norte, y los demás puntos cardinales, hace ya unos cuantos años. Más o menos el día que descubrimos que la educación libérrima en una sociedad violenta y competitiva era tan inútil y contraproducente como vender preservativos en la plaza de San Pedro.

Pero de las cosas que más me impresionaron de este filme documental es la actitud del profesor. La complejidad de sus actitudes. François Bégaudeau despliega una naturalidad que para sí quisieran muchos actores profesionales.

Uno piensa, tras ver el filme, que no hubiera sido posible tanta autenticidad -palabra que detesto- de no ser porque prácticamente todos los actores son reales, menos el director del filme, Laurent Cantet, que construye de manera magistral un mosaico en el que está plasmado y hasta definido el mundo de la enseñanza pública en su realidad cotidiana.

Me gustaría saber cómo definirían los espectadores la actitud de conjunto del profesor François, porque tengo la convicción de que cada uno extraerá una conclusión diferente; no sólo a partir de su experiencia personal como colega, padre, ex alumno, que todas valen, sino como ciudadano. A mí, íntimamente, me ha dejado desolado. ¿Merece la pena tanto esfuerzo para tan menguados resultados? No es que cuestione la paciencia del profesor, al contrario, me admira. Lo que me abruma es pensar que la capacidad pedagógica de ese hombre, excepcional en muchos conceptos, está derrochada en un patatal. Hay un momento de una delicadeza suprema; cuando el muchacho chino responde en voz alta y con cierta timidez a la pregunta de qué cosas le producen vergüenza, y lo hace tomándose su tiempo, y con un esfuerzo superlativo, incontestable, suelta que “le avergüenza el comportamiento de sus compañeros”. Resulta aleccionador ese contraste entre pobres y emigrantes, asiáticos y africanos. Ahí está un debate sobre los fondos ocultos de civilización y de barbarie, sobre los posos de cultura en los que aramos.

Pero hay mucho más. Al espectador español le llamarán la atención un par de cosas, prácticamente desaparecidas de nuestra enseñanza hace ya muchos años. Una es la importancia del usted, la otra la exposición verbal en público. Esa intransigencia del profesor en mantener el usted; yo me atrevería a decir que la más llamativa de todas, porque hay otras que han dejado de existir de tal modo en la enseñanza pública, que cuando se dan parecen ejercicios de otra época. Me estoy refiriendo a levantarse cuando entra el profesor, por ejemplo. Una encuesta en los colegios públicos españoles, ¡de las grandes ciudades!, nos dejaría anonadados; resalto lo de las grandes ciudades, porque me consta que en provincias -ese término en ocasiones evocador-, tal cosa sigue manteniéndose como un formalismo obligado, porque significa dos cosas: respeto y diferencia. Respeto -si no existe no hay posibilidad de cultura-, y diferencia, porque no es lo mismo quien aprende que quien enseña. Todo profesor es un conservador que transmite letra muerta; de él depende que se haga viva.

La gran cuestión entre los muros se centra en la igualdad, el elemento más conflictivo. La falacia de que tiene los mismos derechos el que enseña que el que aprende. Los derechos de un alumno no son los mismos que los de un profesor, y mientras esta obviedad no esté clara en los estudiantes, en los profesores y en los padres, la enseñanza pública será un ejercicio de masoquismo y supervivencia.

De ahí la insistencia del profesor François en considerar el tuteo una ofensa a sus derechos y una ruptura de los deberes del alumno. No somos iguales, por algo tan evidente de que si lo fuéramos, yo no estaría aquí esforzándome y tú no tendrías la obligación de escucharme. Hay un definitorio refrán castellano que el tiempo ha convertido en luminoso: donde hay confianza, mea la perra.

El otro asunto, para mí capital, es el abandono de la exposición verbal en la enseñanza pública española. Observen algo tan simple como la televisión, cómo es posible que cuando un tipo de la calle habla en francés o en italiano, lo haga de corrido, y en el caso del castellano sea un milagro el que puede entenderse, a menos que sea latinoamericano. Nace de un viejo problema de educación, y eso en un país donde la retórica lo domina todo y que tiene como libro canónico el tratado más implacable contra la retórica común, como es El Quijote. La izquierda pedagógica de los setenta hubiera barrido de un plumazo el debate sobre todas esas zarandajas del usted y la oratoria. Lo importante entonces era el modelo educativo, la igualdad y los contenidos. Nos quedamos sin contenidos, el punto de igualdad lo marca el último que llega y el modelo educativo desapareció hasta de los programas partidarios.

Hay tal cantidad de matices en esa clase entre los muros que temo se me pierdan los más importantes. Los padres, por ejemplo. Aparecen en apenas dos secuencias. Siempre en defensa de los suyos, es decir, de los chavales, de sus hijos. Pero no en defensa de la enseñanza de sus hijos, sino en la defensa de sus hijos a secas. La responsabilidad que tenemos los padres en la quiebra de la enseñanza pública en España es aún superior a la de los profesores. ¡Y pensar que nosotros luchamos por que las asociaciones de padres participaran en todos los niveles de la programación educativa! Lo mejor que se puede decir es que se trataba de una herencia dieciochesca, ilustrada, según la cual todo padre quería la mejor cultura para sus hijos. ¡Y un carajo! Todo padre en el deterioro social que siguió a la transición, lo que quería es que su hijo aprobara como fuera; como en el fútbol, sin razón o con ella, pero aprobado. Y que ningún metepatas de profesor le dijera que su hijo estaba mal educado desde su casa, ni tenía posibilidades de hacer otra cosa que buscar un trabajo que le desasnara.

No obstante hay en este filme documental un asunto de fondo que plantea un debate de una actualidad radical, que va a la raíz del asunto. La parte más compleja de la película tiene por protagonista a un joven emigrante de Mali, Solimán, que por su comportamiento hace aún más difícil el desarrollo de una clase ya de por sí conflictiva. Llega un momento que el consejo disciplinario del colegio público ha de decidir su expulsión. La actitud de François, el profesor protagonista, es la de rechazar la expulsión y evitar por todos los medios que este muchacho tenga que volver a Mali. En su concepción está patente el viejo sueño pedagógico, según el cual si se pierde un alumno es como si se hubieran perdido todos. Carezco de la más mínima paciencia pedagógica, cuestión bastante más difícil que la capacidad pedagógica, y por eso lo pregunto con timidez. ¿De verdad que eso tiene algún sentido en el caos en el que estamos metidos? Quizá sea una pregunta sin importancia, pero sobre todo no se pierdan esta película. Estamos en una época sin respuestas, por eso es importante ir precisando más en el arte de hacer preguntas.

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Los desafíos de Obama, de Manuel Castells en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 24 enero, 2009

OBSERVATORIO GLOBAL

Una brisa de esperanza alienta EE. UU. aun en medio de una crisis que se agrava por momentos, con decenas de miles de nuevos parados cada día. Los bancos hacen cola pidiendo limosna a un Gobierno endeudado hasta las orejas y a unos contribuyentes que esperan los 1.000 dólares de rebaja de impuestos prometidos por Obama como el maná de supervivencia. Pero aunque el 70% de los ciudadanos ve mal al país, el 65% confía en que Obama los sacará del agujero. Ahora bien, el presidente no se cansa de repetir que sólo lo puede hacer con el esfuerzo y movilización de la gente. De hecho, se ha reactivado la organización de base que se formó en la campaña.

En una situación de emergencia, la nueva Administración está actuando rápidamente. Es significativo que sus primeras decisiones sean de orden ético y moral mediante órdenes ejecutivas que no requieren trámite parlamentario. Por un lado, prohibición de tráfico de influencias de quienes trabajen con Obama mientras sea presidente, aunque dejen el Gobierno; regulación de actividades de todo tipo de lobbies; congelación de salarios de los altos cargos; y toda una serie de medidas para asegurar la transparencia de la administración, incluyendo la reactivación del derecho de cada ciudadano a solicitar información del Gobierno.

Por otro lado, cierre de Guantánamo y de las cárceles clandestinas de la CIA en todo el mundo, prohibición de la tortura, revisión de los procesos en curso y establecimiento de un marco jurídico para la represión del terrorismo. Este es un primer gran desafío: luchar contra los fanáticos destructores de la libertad sin sacrificar los principios sobre los que se asienta la democracia. Ese es el argumento de Obama al que se oponen sectores que siguen viendo la guerra contra el terror como justificante de cualquier violencia. Pero también aquí se nota el nuevo liderazgo: hace un año, la mayoría de ciudadanos se oponían al cierre de Guantánamo. Hoy día, una ligera mayoría apoya la decisión del presidente.

Es cierto que hay algunas disposiciones legales ambiguas y que se tardarán meses en aplicar estas decisiones porque hay temas complejos por resolver, como dónde enviar a los presos que no sean condenados, pero lo esencial es la importancia que da la Administración Obama a recuperar el lugar de EE. UU. en la comunidad internacional. Una nueva actitud a la que debieran responder con gestos países amigos, como Zapatero que se proclama obamista, aceptando guantanameros en su territorio.

El valor de estas decisiones sobre el respeto de valores fundamentales va mas allá del ámbito de la moralidad. Constituyen un paso esencial en el restablecimiento de la confianza de la gente en el Gobierno. Primero, porque eran promesas de la campaña que había que cumplir. Segundo, porque la transparencia y limpieza en la gestión son factores básicos para que los ciudadanos acepten la dura realidad que hay que atravesar manteniendo la fe en la superación de la crisis. Sobre todo porque no se trata de volver a lo de antes, sino de construir un nuevo modelo económico, social, ecológico, en el que, por ejemplo, se salvará la industria del automóvil a cambio de que se fabriquen nuevos tipos de coches adaptados a la realidad tecnológica, energética y medioambiental de nuestro tiempo.

Pero el gran desafío es el planteado por la crisis económica estructural. Aquí Obama necesita el apoyo del Congreso porque el primer paquete de medidas propuesto por Bush ha fracasado: los bancos se han quedado el dinero para ellos, la inestabilidad financiera continúa y la producción y el empleo siguen en caída libre. Obama propone inyectar de inmediato 825.000 millones de dólares en la economía. De ellos, el comité de la Cámara aprobó el miércoles unos 275.000 en recortes de impuestos, excepto para los sectores de ingresos más elevados, con el objeto de estimular el consumo. El resto es para un programa de inversiones públicas, tanto en infraestructura física (carreteras, puentes) como “informacional” (internet de banda ancha, mejora de escuelas, aumento de gastos de investigación) y energética (inversión en energías renovables con un programa para crear 5 millones de puestos de trabajo en la próxima década). Ya se han aprobado también inversiones para reorganizar el sistema de salud. Es interesante que el primer paquete ha sido para informatizar la gestión sanitaria, condición básica para poder reducir costo y extender la cobertura.

Además, como más de la mitad de los millones que Bush consiguió aún no se han gastado, Obama está desviando parte de este dinero a pagar las hipotecas de la gente, exigiendo a los bancos que destinen fondos a este fin a cambio de recibir ayuda. Aun así, el caos financiero resultante de un capitalismo salvaje es tal que se habla muy seriamente de nacionalizar algunos bancos, como Citicorp y Bank of America. El problema, muy significativo, es que no hallan en Wall Street profesionales financieros capaces de gestionar bancos con criterios distintos de conseguir el máximo de ganancias trimestrales.

El tercer gran desafío es geopolítico y también aquí Obama ha iniciado las reuniones para aplicar la nueva política. Salir de Iraq ordenadamente. Desactivar las redes de Al Qaeda en Afganistán y Pakistán, con el objetivo de matar a Bin Laden y negociar la paz con los talibanes. Llevar a israelíes y palestinos a la mesa de negociación. Luego se abordarán medidas de cooperación en otros lugares del planeta, con énfasis en el multilateralismo, tanto por convicción como por necesidad: EE. UU. no tiene los medios económicos para seguir siendo imperio.

Demasiados desafíos tal vez para un joven presidente. Pero hay un hecho significativo. Durante la inauguración en Washington, en una multitud de dos millones, no hubo ni una sola detención por altercados. Es esa unidad reencontrada de la gran mayoría en un momento decisivo lo que buscaba Obama y parece haber conseguido. Si de ahí llegase a salir un nuevo EE. UU. próspero, multicultural, abierto y dialogante, a lo mejor aún podríamos cambiar el mundo.

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La UE, Israel y el derecho, de Sami Naïr en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 24 enero, 2009

Muchos observadores han quedado sorprendidos de la timidez con la que la Unión Europea ha reaccionado ante las masacres desencadenadas por Israel contra los palestinos de Gaza durante varias semanas, y ello después de un cruel embargo sobre los territorios ocupados. La Unión declaró su postura el 30 de diciembre de 2008. Pero no hallamos en ninguna parte del texto condena directa alguna de los bombardeos contra los civiles, referencia alguna a la violación de la Convención de Ginebra sobre la guerra, denuncia alguna de la estrategia israelí de embargo con la que se pretende que la población palestina padezca hambre y, menos aún, indignación alguna por la suerte de Gaza, ciudad convertida en cárcel al aire libre, permanentemente tiranizada por el Ejército israelí. En el fondo, sabemos que la actual presidencia europea dirigida por el checo Vaclav Klaus se ha posicionado a favor de Israel. Y es probable que Francia, con el plan que ha elaborado con Egipto, y España, con la valiente declaración del presidente Zapatero y la acción intensa del ministro Moratinos sobre el terreno, se hayan movilizado con tanto ímpetu para oponerse a la postura de la Unión. En realidad, la Unión no se considera un actor principal en Oriente Próximo, aunque sea la primera en padecer las consecuencias de la inestabilidad que impera allí. Y ello porque ha aceptado, como por otro lado los palestinos de la OLP, dos grandes cambios que se han producido en la gestión de este conflicto desde principios de los años 90.

En primer lugar, la Unión aceptó después de la guerra del Golfo de 1990-1991, que el conflicto palestino-israelí se situara fuera de la legalidad internacional con la Conferencia de Madrid en 1992. Puesto que el principal resultado de ésta fue que israelíes y palestinos entablaron un diálogo directo, pero también, bajo la presión conjunta de Estados Unidos e Israel, que el problema palestino-israelí dejó de ser competencia de la ONU. A partir de esta época, estadounidenses e israelíes hicieron saber al mundo que el conflicto no podría solucionarse si no era dentro del marco de un acuerdo bilateral entre los principales protagonistas, y ello bajo la batuta norteamericana. La ONU debía limitarse a avalar este acuerdo una vez tomado. Al aceptar este mecanismo, la OLP de Yasir Arafat entró en una espiral fatídica, que sigue pagando. En cuanto a Europa, no sólo se ha sometido desde hace 17 años a esta reorientación, sino que incluso ha inscrito en ella su acción diplomática.

En segundo lugar, Europa también ha suscrito el cambio estratégico impuesto por el eje estadounidenses-israelí en el proceso de negociación. A saber: la sustitución del paradigma de la paz a cambio de los territorios que apoya la comunidad internacional por el de la seguridad de Israel como condición a priori de cualquier avance en las negociaciones con los palestinos. Ahora bien, como Israel no quiere definir sus fronteras y sobre todo sigue con la colonización sistemática de los territorios ocupados (los asentamientos de colonias se han multiplicado por cuatro desde los acuerdos de Oslo), resulta que este país se arroga, en nombre de la seguridad, un derecho de guerra en todas partes, y no se sentirá seguro en ninguna. La Unión Europea legitima esta evolución en todas sus declaraciones anteponiendo el “derecho a la seguridad de Israel”, sin definir nunca el perímetro de este concepto de seguridad.

Para salir de este doble callejón sin salida Europa debe reorientar radicalmente su estrategia. Primero debe resituar el conflicto en el contexto del Derecho Internacional volviendo a la legitimidad de la ONU. Esto significa lo siguiente: que apoye la organización de una conferencia internacional auspiciada por el Consejo de Seguridad, que exija el envío sobre el terreno de cascos azules, que presione a Naciones Unidas para que ésta fije plazos en las negociaciones entre los protagonistas y que implique a la comunidad internacional en la seguridad, tanto del Estado de Israel como del futuro Estado palestino.

En el plano de sus relaciones bilaterales con los protagonistas, Europa debería hacer uso sin que le temblase el pulso del mecanismo de la cooperación privilegiada del que dispone, suspendiendo los acuerdos económicos en caso de que la legalidad internacional no fuera respetada. Debería controlar la utilización de los fondos enviados a la Autoridad Palestina y, sobre todo, dialogar con Hamás, cuyo Gobierno ha sido democráticamente elegido por los palestinos. Ello haría, sea dicho de paso, más eficaz su condena a los ataques contra civiles israelíes. En definitiva, Europa debería ser independiente y mostrarse decidida en la defensa del derecho internacional. ¿Acaso es eso un deseo piadoso?

Traducción de: Martí Sampons

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Víctimas y verdugos, de Antonio Elorza en El País

Posted in Historia, Memoria, Política by reggio on 24 enero, 2009

En sus últimas intervenciones, amén de valorar negativamente la iniciativa del juez Garzón, Santiago Carrillo viene insistiendo en dos ideas. Una, el derecho de los descendientes de las víctimas de la guerra a dar sepultura a los asesinados que acabaron en fosas comunes. Lógico. Otra, que no debe insistirse en la búsqueda de la identidad de los verdugos, porque ese estigma recaería sobre sus descendientes, que ninguna culpa tienen de contar con un asesino como antepasado.

Semejante idea sería sostenible de no existir los descendientes de las víctimas, a quienes tal vez no les consuele ver cómo el ejecutor de su abuelo, caso de bastantes generales franquistas, sigue siendo recordado en calidad de patriota insigne. Y de no existir una sociedad a la cual se le debe el respeto de contarle la verdad. Sin advertirlo, Carrillo se desliza así hacia el campo de los verdugos, pues según su planteamiento al de las víctimas sólo les toca una sepultura digna y respetar el olvido impuesto nada menos que para no herir a los herederos de este o aquel criminal político. Seguramente no tiene en cuenta los ejemplos, cada vez más frecuentes, de hijos o nietos de nazis preocupados, no por esconder los actos de barbarie de sus antepasados, sino por encontrar a los supervivientes de un lager y compartir su dolor. Puede hablarse de un deber moral para los sucesores del criminal político si se sienten llamados a la acción: superar el vínculo de la sangre y optar por la justicia. Es lo que mostraba el filme de Costa-Gavras, La caja de música, cuya visión sería útil para Carrillo antes de seguir opinando sobre el tema.

En un inteligente artículo aquí publicado hace semanas, José María Ridao consideraba incompatible la creencia en la consolidación de la democracia en España, lo cual permitiría afrontar sin reservas el tema de la memoria histórica, con la estimación de que sin atender a la misma, la democracia no estará completa. “O una cosa o la otra”, nos dice. Tropezamos de este modo con un falso dilema, ya que el hecho de que la democracia se encuentre consolidada, no significa que hayan sido resueltas cuestiones básicas, por ejemplo la financiación y la articulación de las comunidades autónomas, sin lo cual evidentemente el régimen democrático dista de estar “completo”. Sólo que las instituciones no peligran porque tales obstáculos sean reconocidos. Otro tanto sucede con la memoria histórica relativa a la guerra civil y al franquismo. Hubo forzosas cortinas de humo para hacer posible una transición en que instituciones franquistas como el ejército seguían monopolizando la fuerza. Pero ahora, ¿qué sentido tiene erigir una muralla de impunidad retrospectiva? Bien está tratar conforme a derecho a figuras tan relevantes como Hitler, Mussolini o Franco, y a sus seguidores y ejecutores, pero tal vez sería prioritario utilizar ese mismo derecho en dejar claro para siempre quiénes y cómo emplearon el poder en destruir a sus semejantes.

España va aquí camino de ser una excepción en Europa. Los franceses se han acostumbrado a admitir que el resistente Mitterrand tuvo una inclinación ultraderechista que no desapareció con el acceso a la presidencia, o a reconocer la brutal gestión de las guerras de Indochina y de Argelia. En la siempre denostada Italia ha sido posible realizar filmes como Il caimano, de Nanni Moretti, destripando a Berlusconi, y sobre todo Il divo, “el divino”, de Sorrentino, con un despiadado retrato de un gobernante aún vivo como Andreotti, comprometido con la Mafia y con asesinatos políticos. En el libro de Angelo del Bocca, Italiani brava gente?, son expuestos los crímenes contra la humanidad cometidos por Italia en Etiopía o en Eslovenia, con nombres de militares genocidas (Badoglio) y de simples soldados depredadores, siguiendo instrucciones del gran miserable que fue el Duce. Y su nieta Alessandra, y los nietos de los demás asesinos, deben soportarlo. Así se explica el viraje de Giancarlo Fini, desde la militancia negra a la condena del fascismo y del holocausto.

No se trata de satanizar, sino de ponderar los juicios. En estos días conmemoramos el 70 aniversario de la defenestración del estudiante Enrique Ruano, joven militante del Felipe sometido tras el crimen a una campaña de difamación con Fraga Iribarne como ministro de Información. También lo era cuando tuvo lugar el asesinato judicial de Julián Grimau. Fue luego positivo para la democracia, pero los homenajes a las víctimas no bastan para cancelar responsabilidades. La condena retrospectiva de los verdugos, siquiera simbólica, constituye un acto inexcusable de justicia.

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Obama nos fascina… y nos desorienta, de Víctor de la Serna en El Mundo

Posted in Política by reggio on 24 enero, 2009

LA POLEMICA NACIONAL / NUEVO HORIZONTE PARA LA POLITICA EXTERIOR

España frente a Barack Obama: grandes esperanzas, comentarios para todos los gustos, evidente fascinación en la izquierda como en la derecha, y algunas muestras de confusión del deseo con la realidad en el caso de José Luis Rodríguez Zapatero.

El mundo espera milagros imposibles de Barack Obama. España no iba a ser menos, y abría el fuego José Luis Rodríguez Zapatero.La agencia Reuters informaba, con alguna sorpresa, de que «Zapatero alabó el discurso ‘socialdemócrata’ de Obama», y de que el presidente español vaticinaba una cooperación con Obama en Iberoamérica.Impresionante. Pero no muy exacto. «¿Socialdemócratas en América?», se maravillaba Ana Palacio en la Cope.

Desde París, Bernard-Henri Lévy, paciente y didáctico, explicaba en EL MUNDO: «Lo que los europeos tendremos que meternos, pronto, en la cabeza, es que Barack Obama no es ‘de izquierdas’. En contra de lo que suele decirse, es verdad que existe una izquierda americana.Existe una franja izquierdista del partido demócrata que, de hecho, se sumó con reticencias y resistencias al que entonces sólo era el carismático joven senador de Illinois. Pero Barack Obama no pertenece a esta franja. Y no lo es, entre otras cosas, porque nombró para los puestos claves a republicanos o a tecnócratas pragmáticos».

Arcadi Espada se cachondeaba bastante, en EL MUNDO, del frenesí de lugares comunes reinante en España: «Un escritor de fama dice, textualmente, que Obama llega a un planeta destrozado. Repitan conmigo, si han podido pasar de la frase: un planeta destrozado.No se trata de un delirio singular y poético, que tendría poca importancia; sino del pensamiento dominante de una humanidad infantilizada y ridícula».

Un ejemplo del frenesí, esta vez teñido del desconcierto entre la admiración y la desconfianza que advertimos en ciertas voces de la izquierda, lo encontramos en Ignacio Escolar, que ahora es analista en Público y escribe: «El nuevo presidente estadounidense, San Barack Hussein el deseado, da una de cal y otra de arena, y es capaz de hacerlo en un mismo discurso. Ayer reivindicó los derechos humanos, pero no dijo una sola palabra sobre el mayor atropello a la dignidad del hombre en mucho tiempo, la reciente matanza en Gaza. También habló del sistema sanitario de su país, ese desastre con tasas de mortalidad infantil tercermundistas, pero fue para decir que era demasiado caro».

Aprecien las prioridades del periodista: Gaza, peor que Darfur y que Ruanda. Y si 6,3 niños muertos por cada 1.000 representan una tasa «tercermundista», que venga San Obama y lo vea… ¡Cuánta empanada mental!

Carlos Alsina, en La Razón, se mofaba del éxtasis gubernamental: «El día que Bermejo anunció que el mediador en su conflicto con los jueces sería Obama, Leire Pajín convocó a la prensa para decir sólo tres palabras: ‘Ole, ole y ole’. Terminada la declaración oficial, comentó a los periodistas: ‘Soy feliz en esta nueva era’. Fernández de la Vega avanzó luego que, aprovechando la presencia de Obama en España, bautizarían con su nombre a la nueva quitanieves presidencial incluida en el enésimo plan de choque contra la nieve. Moratinos encargó una cúpula a Barceló para redecorar la embajada americana. Montilla solicitó la intervención de Obama para meter presión a Solbes en el fregao de la financiación autonómica, con el aplauso del Parlamento catalán, que secundó la iniciativa en una breve declaración institucional que decía: ‘Visca Obama!’».

© Mundinteractivos, S.A.

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‘Queremos’, pero no ‘podemos’, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Política by reggio on 24 enero, 2009

ASUNTOS INTERNOS

Hace tiempo que el destino es cruel con el PP por su mala cabeza.Nunca como esta semana ha sido tan cierto que este partido monta un circo y le crecen los enanos. Habían montado el Foro «Queremos» para dar a conocer lo que podríamos llamar PP 2.0 -que viene a ser el estadio superior de la modernidad en internet- y resulta que ha salido a la luz el PP 0.0, que aún anda a garrotazo limpio como en las cavernas. Lo que le ha pasado al PP esta semana también es para echarse a llorar. O para echarse a reír, si te llamas Zapatero, hay una crisis de caballo y la oposición está en el 0.0, y bajando.

El lío de los espías madrileños ha vuelto a destapar la olla podrida de las crisis no resueltas. No se sabe muy bien cómo acabará esta película de serie B. Podría darse el caso, incluso, de que acabara en nada, que sería el peor de los finales, porque dentro de un mes, o dos, o seis pasará cualquier otra cosa que volverá a desatar las hostilidades.

Lo único cierto en el lío madrileño es que el PP está apareciendo ante la opinión pública como una organización endogá-mica que se lame sus cicatrices internas en un momento de grave crisis en el que la sociedad busca referentes políticos y morales. ¿Cómo confiar en unos dirigentes que se dedican a espiarse unos a otros?

La prensa norteamericana se ha fijado mucho en una frase del discurso de Obama en su toma de posesión -esa sí que fue una película perfecta, menuda envidia- en la que el presidente americano pedía a su pueblo que dejara a un lado las cosas de niños para hacerse maduro. El consejo es adecuado para el PP. Va siendo hora de que los alcaldes, concejales y presidentes autonómicos se hagan cargo de su partido y levanten la voz para decirle «basta ya» a algunos notables que se comportan de forma irresponsable.Mariano Rajoy no puede, salvo que les ahoge con sus propias manos, porque él también ha formado parte de las cruentas batallas internas y tiene el pecho lleno de cicatrices.

Si, como algunos sostienen, Alberto Ruiz-Gallardón cree que el lío de los espías le beneficia frente a Esperanza Aguirre, está equivocado. Resulta inexplicable que el alcalde se haya encelado en la defensa de alguien como Miguel Blesa.Todos los que aparecen en este turbio asunto sufrirán las conse-cuencias y de alguna forma quedarán desacreditados a ojos de la organización y de la sociedad. El PP tiene que regenerarse desde dentro. No pueden aspirar a un hombre diez como Obama, pero igual encuentran a algún hombre/mujer cinco. No puede ser tan difícil.

© Mundinteractivos, S.A.

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Una solución para la banca española, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 24 enero, 2009

Se ha vuelto a poner de moda, a lo largo de la última semana, el recurso al modelo sueco como única vía posible de resolver la crisis actual que afecta al sistema bancario mundial. Si el miércoles era Christopher Wood en Financial Times, ayer Angel Ubide hacía lo propio en El País. Su vigencia intelectual se deriva del éxito con el que las autoridades de aquel país resolvieron, a principios de los 90, una crisis de activos y crédito similar a la que están sufriendo actualmente en sus carnes la mayoría de las principales instituciones financieras mundiales. Suecia obligó a su banca a exponer sus pérdidas reales mediante el ajuste de sus carteras a precios de mercado, cerró aquellas entidades que no tenían posibilidades de sobrevivir, recapitalizó las firmas solventes o cuya desaparición podía llevar aparejada un riesgo sistémico y sacó de su balance los activos tóxicos de forma tal que la actividad se normalizara de la forma más rápida posible. Una nacionalización explícita del conjunto del sistema que, como señala Wood en su pieza, “permitió conciliar el interés público y privado, a la vez que se protegía a los impositores y se penalizaba a la propiedad, que había tolerado tales riesgos”.

Mucho más importante que el tipo de medidas que se adoptaron, y que son similares a las que vemos en la prensa un día sí y otro también, fue el orden que se estableció en su aplicación y el hecho de que abarcara al conjunto de las entidades que operaban en el mercado local y no sólo a alguna de ellas
. En efecto, una vez que se determinó la dimensión estimada de la totalidad del problema, se decidió actuar desde el paraguas de la Administración. El orden de los factores, en este caso, sí que altera sustancialmente el producto. Y de qué manera. De hecho, el modo de actuar anglosajón, británico y estadounidense, es una buena prueba de qué es lo que ocurre cuando uno compromete los recursos del Estado para tapar una grieta sin haber hecho antes un análisis estructural del edificio. Que se va siempre a remolque. Primero se abren los suelos, luego se caen los techos, a continuación estalla la grifería. Y, al final, tras un consumo ingente de tiempo y dinero, se acuerda demoler el inmueble, que se encontraba podrido en sus cimientos desde el principio. Haber empezado por ahí, ¿no? Es lo que tiene actuar de forma reactiva y no preventiva, acuciado por los acontecimientos y por la presión de los agentes económico-financieros.

Cierto es, dirán algunos, que en un mundo globalizado e interconectado como el actual la identificación de los riesgos es mucho más complicada que en la localista y limitada estructura bancaria sueca. Bueno, si la complejidad del espectro a analizar es mayor, compartimentémoslo y tratemos de salvar lo que sea salvable y de liquidar lo que no
. Es indudable que la evolución del negocio en esos casi veinte años impondría el paso de un análisis vertical, agregado por instituciones, a otro horizontal o transversal, acumulativo por áreas de negocio. Seguro. De hecho, si se hubiera hecho así desde un principio, otro gallo nos estaría cantando a día de hoy. Estoy convencido de que la tragedia bancaria actual hubiera sido mucho menos dolorosa si ya desde el verano del 2007, los principales reguladores alrededor del globo hubieran instado a las instituciones financieras a mostrar con claridad libros y contrapartidas y hubieran obligado a un macheo obligatorio de posiciones con liquidación de diferenciales. Lo apunta Wood en su artículo pero no hace falta irse a la teoría. La fácil integración de Bear Stearns por parte de JP Morgan se deriva precisamente de una compensación de saldos cruzados que provocó que, en el balance agregado de la entidad conjunta, uno más uno se situara sustancialmente por debajo de dos.

España y el modelo bancario sueco de sanemiento bancario.


La aplicación del modelo sueco resulta inviable, a mi juicio, en Reino Unido y en Estados Unidos. Bien está lo que bien acaba, no hay duda. Pero esto ha empezado mal en ambas naciones y tiene toda la pinta de que no va a terminar mucho mejor. A los hechos me remito. Sin embargo, ¿resulta extrapolable al sistema bancario español? Y, sobre todo, ¿es necesario hacer tal importación? La respuesta a ambas cuestiones es, en mi modesta opinión, un inequívoco sí. Ya que los demás han recorrido hasta ahora un camino erróneo, no seamos tan zoquetes de seguir sus pasos cuando tenemos en nuestras manos una alternativa mejor. Es momento de que todos nos quitemos la careta, empezando por el padre benevolente en que se ha convertido el Banco de España, que ha decidido consentir ahora lo que censuraba antes, en aras de un teórico bien común que amenaza con estallarle en las manos. ¿Cómo se articularía una propuesta como ésta? Sin duda, la potencial gravedad de la situación obligaría a una fuerte inversión en recursos humanos y técnicos que aceleraran los plazos. Pero estaría más que justificada. Mejor así que tirar dinero sin ton ni son, ¿no creen?

A cierre de marzo todas las entidades habrían de presentar al supervisor, de forma estrictamente confidencial, un estado real de su balance de acuerdo con los criterios por éste establecidos
, en términos de valor prudente de los activos, categorización de los mismos y atribución de capital. La importante labor de inspección llevada a cabo sobre el conjunto del sistema en los últimos meses debería facilitar la tarea. Antes de final de junio, el Banco de España, de forma coordinada con las distintas instituciones públicas tanto estatales como autonómicas, determinaría qué entidades son viables en función del impacto de la “foto” sobre su balance y cuáles son irremediablemente insolventes a corto plazo y actuaría en consecuencia, activando procesos de concentración y/o liquidación ordenada con plena garantía del pasivo de los clientes. La evolución de los acontecimientos impide tener una perspectiva temporal más amplia.

A partir de ahí, habría un proceso de inyecciones selectivas de capital a los bancos y cajas supervivientes
que buscaría reforzar sus ratios de capital, reducir su apalancamiento y facilitarles liquidez. Dicha medida se complementaría con una compra ordenada y simultánea por parte de un organismo de propiedad administrativa creado ad hoc de los activos dudosos de la banca comercial al precio que hubiera resultado de la valoración objetiva por parte del Banco de España. De esta forma, el sector privado dejaría de serlo en exclusividad y quedaría prácticamente saneado, lo que provocaría una reactivación inmediata de su actividad tradicional. Por su parte, las cuentas públicas no se verían perjudicadas por el pago de un sobreprecio sobre el crédito adquirido, lo que minimizaría las pérdidas potenciales en las que podría incurrir que, en cualquier caso, se compensarían con las desinversiones oportunas en las sociedades financiadas cuando éstas se produjeran.

Suponiendo una mora del 10% para el conjunto del sistema, estaríamos hablando de una inversión equivalente al 18% del PIB. Pero dado que gran parte de la morosidad se recupera a lo largo del ciclo, habría que fijar de forma específica las normas que determinaran la consideración de un activo como susceptible de pasar a ser propiedad de todos los españoles
. Incluso, si uno fuera adolescente y aún confiara en la bondad natural de los políticos, creería que un instrumento como éste del que estamos hablando, que se nutriría fundamentalmente de crédito promotor, serviría para ordenar el mercado inmobiliario patrio, que falta hace, la verdad. Sin embargo, a la vez que escribo estas líneas, vivo uno de esos momentos de lucidez propios de la semi inconsciencia narrativa que hace que por mi cerebro pasen a la velocidad del rayo la estructura regional de nuestro país, los intereses creados y los falsos orgullos como un hándicap no sólo para esto última idea utópica, sino para el conjunto de la propuesta que aquí se recoge. País.

Concluyo
, que es sábado, sabadete y hay que disfrutar de hijos, nietos, cónyuges y similares. Algunos podrán argumentar, perdónenme la expresión, que a los bancos que les den y que mucho mejor hacer esto directamente a través del Estado. Malvada la banca que retiene no financia y suplica financiación. Bueno, si me dieran a elegir, preferiría no ser testigo, como han sido los ciudadanos de otros países, de la degradación de la confianza que en una nación produce el deterioro sistemático y continuado de la banca comercial. Claramente es un proceso a evitar. Al final llegamos al mismo destino, estación de la participación del estado en el sistema financiero, pero por caminos muy distintos: los que median entre el caos y el orden. Otros dirán que las firmas patrias no necesita una hoja de ruta como la descrita, faltaría más. No parecen pensar lo mismo los banqueros que han ido hablando esta semana. Los bancos españoles están claramente en el punto de mira. Si quitamos toda la paja financiera que hay por medio, nuestro problema no es muy distinto al de otras economías cuyo sistema bancario lo está pasando canutas: crédito excesivo sobre activos sobrevalorados. Y a mismos síntomas… Mejor anticipar, que lamentar. Claro que, en esta España, camisa blanca de mi esperanza, ¿quién tiene bemoles? Pues eso. Por decirlo que no quede. Opinen, que es gratis. El lunes más y mejor, esperemos.

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Gasto y financiación, de Carlos Sebastián en Cinco Días

Posted in Economía by reggio on 24 enero, 2009

Las previsiones presentadas por el Gobierno reconocen la profundidad de la recesión y ponen de manifiesto un cambio radical en la evolución de los saldos presupuestarios: de los superávits de los ejercicios anteriores a un déficit en el que acaba de terminar, que aumentará en los próximos.

El deterioro de las cuentas públicas es el resultado de la desaceleración de ingresos debido a la menor actividad económica y al aumento del gasto debido a la puesta en marcha de los estabilizadores automáticos y a los planes extraordinarios destinados a recuperar la demanda agregada de la economía.

Sobre esta última cuestión hay algunos puntos controvertidos. En primer lugar, la dinámica de endeudamiento impulsada por los déficits: unos sencillos cálculos ponen de manifiesto que, si se cumplen las previsiones, a final de 2010 el endeudamiento público estará en torno al 50% del PIB; una elevación sustancial de esa ratio desde el 38% de finales de 2007, pero un nivel asumible y corregible en años posteriores (aunque en 2011 se seguirá elevando ligeramente). No muy grave por tanto.

La segunda cuestión es si ese mayor gasto servirá para restablecer el nivel del gasto nacional y aquí hay algunas reservas. Si no las hubiere, y dados los cálculos anteriores, habría que defender programas de gasto mucho más agresivos. Las reservas se refieren a la capacidad del sistema productivo para reaccionar al mayor gasto debido a sus restricciones financieras y, también, a la capacidad de las economías domésticas para gastar las rentas adicionales y contribuir creando efectos multiplicadores del gasto.

Las empresas con una deteriorada capacidad de autofinanciación, por la disminución de los ingresos, y con dificultades para obtener créditos podrían no aumentar su producción en la misma cuantía en la que aumente el gasto y producirse una cierta expulsión de producciones que se hubieran realizado en ausencia del nuevo gasto público. Por eso es fundamental que los programas se dirijan o a satisfacer necesidades a largo plazo o a reforzar las redes de asistencia social (de las que se beneficiaran los más necesitados y se convertirán íntegramente en gasto de consumo). Y por eso es difícil exigir programas más agresivos. Aunque algunos economistas de prestigio, como Krugman, no tienen estas reservas y son partidarios de esa mayor agresividad.

La cuestión de si alternativamente se podrían haber instrumentado reducciones de impuestos en lugar de mayores gastos también es controvertida, pero parece claro que en la actual situación los menores impuestos podrían convertirse mayoritariamente en ahorro y no en gasto.

La cuestión, mencionada más arriba, de la financiación al sector privado es importante. No comparto el clamor exigiendo a los bancos para que, sin más, aumenten sus créditos. Fue altamente criticable la conducta bancaria en los últimos años (en el mundo, pero también en España) tomando riesgos excesivos en su política crediticia. Ahora, en cambio, se les exige que tomen riesgos sin más cualificaciones.

Durante los últimos meses ha habido un alto grado de racionamiento de créditos por los problemas de liquidez de los bancos al secarse el mercado interbancario. Este hecho y el enorme aumento de la incertidumbre han dañado seriamente la situación de las empresas y al nivel de la demanda agregada. Ahora hay tres tipos de empresas, las que debido a ese deterioro están disminuyendo sustancialmente la demanda de créditos, las que han entrado en una situación cercana a la insolvencia pero siguen demandando renovación de créditos o nuevas líneas y las que se mantienen solventes y demandan créditos. El problema para los bancos es distinguir entre ellas, especialmente entre las dos últimas. Y ese es su negocio y su función, que tendrán que realizar cuando gracias a la intervención pública se restablezca su liquidez.

Es cierto que el racionamiento de créditos, en el sentido de que no todos los que deseen crédito al tipo de interés fijado por los bancos lo van a obtener, va a continuar, pero no será debido a la falta de liquidez sino por la cautela de los bancos ante las dudas que generan muchos prestatarios. A finales del primer trimestre la tasa de morosidad puede alcanzar el 5%, cuando hace un año no llegaba al 1%. Y en este contexto de intenso crecimiento de la morosidad está justificada la cautela.

¿Se puede hacer algo para mejorar esa situación? ¿Es razonable la extensión del crédito público (ICO) para compensar las restricciones de crédito privado? ¿Es razonable prestar dinero público a empresas con alta probabilidad de insolvencia?

Se podría decir que también se han aportado fondos a los bancos, pero el sistema financiero es el más básico de los sectores y su paralización tendría efectos devastadores sobre todos. Además hay fundados motivos para suponer que los fondos inyectados en los bancos se van a recuperar. Por otra parte, las empresas que acuden al crédito oficial ya habrán sido rechazados por el crédito privado, por lo que el riesgo medio de esos prestatarios es mayor que el del conjunto de las empresas demandantes de crédito.

Otra alternativa sería avalar parcialmente los préstamos a empresas, lo que reduciría, aunque no eliminaría, el riesgo de los bancos en cada operación, por lo que estos harían la gestión del riesgo y, en el margen, estarían más inclinados a prestar. Un esquema parecido (garantía pública del 50% de préstamos a pymes) se acaba de poner en marcha en el Reino Unido, pero con un máximo al volumen de avales y con la obligación de los bancos favorecidos por los avales de pagar un fijo.

Carlos Sebastián. Catedrático de Análisis Económico de la Universidad Complutense de Madrid

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Tras el derrumbe de la EPA, el del PIB, de Fernando González Urbaneja en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 24 enero, 2009

El pasado trimestre, cuarto del 2008, puede ser calificado como “una pesadilla” desde el punto de vista económico. Los datos son desoladores, solo faltan los avances de PIB que publicarán en breve el banco de España primero y el INE después. Será un dato negativo, peor que los anunciados hasta ahora. En un trimestre los parados aumentaron en 600.000 (el 3% de los ocupados se fueron a la calle en tan corto período de tiempo) y los ocupados cayeron en casi medio millón de personas.

Con este último dato, medio millón de menos nóminas en 90 días puede que hasta las alicaídas cifras de consumo privado a fin de año parezcan ahora deseables para el futuro. Los datos de la EPA son peores aún de los temidos. Y lo peor es que la tendencia es a la baja. Los datos de la encuesta se refieren a la media del trimestre, recogen los resultados de 65.000 entrevistas en unidades familiares (180.000 personas) realizadas en persona y por teléfono con un cuestionario amplio completado por expertos.

Por tanto los datos son muy fiables y son coherentes con los de registros obtenidos por otros procedimientos. Pero la EPA se refiere a la media del trimestre, por tanto apenas recoge la tendencia de diciembre que sabemos que fue mala. En breve empezarán a recogerse los datos del primer trimestre de este año y no hay ninguna indicación objetiva de que vaya a cambiar la tendencia. Lo lógico es que se agrave.

La última EPA pone de relieve que la pérdida de empleo se produce fundamentalmente en la contratación temporal, por vencimiento de contratos en la mayor parte de los casos. Más de 400.000 contratos temporales han concluido durante el trimestre y se llevan buena parte del coste de la factura de la pérdida de actividad.

Otro dato a tener en cuenta hace referencia a la población no española: significa el 15% del total de ocupados (2,9 millones sobre casi 20) pero el 24% de los parados (780.000 de los 3,2 millones de parados). Algo para analizar más a fondo hasta proponer políticas de respuesta.

El derrumbe del empleo (mucho más paro y menos ocupación) es de suficiente rango como para que en los despachos oficiales (y en los de las fuerzas sociales) se enciendan las luces rojas y procedan a la adopción de medidas y estrategias que pongan el empleo en primer término de sus preocupaciones y ocupaciones.

El gobierno está desbordado, lleva ya meses sobrepasados por la realidad; todos los comentarios sobre previsiones de empleo del ministro, del vicepresidente, del presidente estaban obsoletos en el mismo momento en que los formulaban. Y cuando empiezan a reconocer que la situación es complicada vuelven a errar en las apreciaciones. No es probable que quienes se equivocan con tanto tesón sean capaces de corregir la tendencia. Todos tenemos un problema con la situación y con quienes tienen la responsabilidad de rectificar.

Europa y Gaza, de Rafael Poch en los Blogs de La Vanguardia el 21/01/2009

Posted in Internacional, Política by reggio on 24 enero, 2009

Un continente miserable, con Alemania en el centro

Converso con la escritora Ruth Fruchtman en su casa del barrio berlinés de Prenzlauerberg. Fruchtman es presidenta de la asociación, “Voces judías para una paz justa en Oriente Medio” (‘Jüdische Stimme für gerechten Frieden in Nahost’), que ha participado en las protestas berlinesas contra la masacre de Gaza. “Voces judías…” es una de las diecinueve organizaciones de judíos europeos que en 2003 firmaron una declaración que contiene el único programa realista; fin a la ocupación de Gaza, Cisjordania y Jerusalén oriental, reconocimiento de las fronteras de 1967, desmantelamiento de todos los asentamientos en territorios ocupados, reconocimiento del derecho de los dos estados a contemplar Jerusalén como su capital, y reconocimiento de la responsabilidad israelí en el problema de los refugiados palestinos. “También a nosotros nos acusan de antisemitas”, dice Fruchtman con una sonrisa triste.

También ella lleva en el estómago el peso de estos veinticuatro días infames. Infames para las naciones europeas por su vergonzoso papel. Más que una entrevista, lo nuestro es un desahogo en el mismo corazón de ésta Europa miserable que tiene a Alemania en el centro.

Los quitavergüenzas de Israel

Anunciando el alto el fuego del cruel bombardeo que ha venido masacrando a la población del gueto de Gaza desde el 27 de diciembre, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, agradeció expresamente el sábado por la noche la colaboración, comprensión y ayuda de Sarkozy, Merkel, Berlusconi, Brown y la presidencia checa de la Unión Europea, además de la de George Bush y Condoleeza Rice. Olbert no mencionó a los medios de comunicación occidentales que, en general, actúan, en diverso grado y medida, como quitavergüenzas de Israel, aceptando los absurdos razonamientos, en ocasiones claramente criminales, de los dirigentes de ese país, y, sobre todo, omitiendo una gran cantidad de información esencial para comprender este indignante drama.

Más doloroso que los muertos es aun constatar la falsedad y el cinismo que rodean a la masacre. Si el apoyo del 80% que la matanza recibe en Israel indica la loca ceguera y el fanatismo de la sociedad de ese país, la complicidad europea nos confronta con los horrores y demonios de nuestra propia historia, incluida la complicidad europea/alemana en el holocausto judío. La falsedad es aun más dolorosa que la masacre, precisamente porque garantiza su repetición, impune y sin horizonte de enmienda. Los medios de comunicación europeos han demostrado, una vez más y en distintos grados, su capacidad para justificar/relativizar lo injustificable.

Cinco mil a catorce

Comentando la patraña de los “escudos humanos” utilizados por Israel, el disidente israelí Uri Avnery escribe que “hace casi setenta años durante la segunda guerra mundial, un crimen atroz fue cometido en la ciudad de Leningrado. Durante más de mil días, una banda de extremistas llamada ‘Ejército Soviético’ mantuvo como rehenes a los millones de habitantes de la ciudad, provocando las represalias de la Wehrmacht. Los alemanes no tuvieron más alternativa que bombardear y tirotear a la población e imponer un bloqueo que ocasionó la muerte de centenares de miles”. “Poco antes, un crimen similar se cometió en Inglaterra”, continua este autor. “La banda de Churchill se escondía entre la población de Londres, utilizando como escudos humanos a millones de ciudadanos. Los alemanes se vieron obligados a enviar a su Luftwaffe para reducir la ciudad a ruinas”. Esa es, dice Avnery, la versión que hoy aparecería en los libros de historia si los alemanes hubieran ganado la guerra. Es comparable a la que nos vende hoy Israel y nuestros medios han comprado, para adoptar una actitud centrista entre víctima y verdugo.

El “derecho de Israel a defenderse” se afirma con el dato de que 14 israelíes inocentes murieron antes de la presente masacre por cohetes, mayormente caseros, lanzados desde Gaza en los últimos siete años (la BBC ha dado la cifra de 28 muertos) sobre localidades israelíes como Ashkelon, Beersheva y Sderot. Si el “derecho a defenderse” incluye el derecho a disparar sobre población inocente, ¿por qué no pueden hacer suyo ese crimen los palestinos, que murieron en número de 5.000 en ataques israelíes durante esos mismos siete años?

Como ha dicho la periodista de Haaretz, Amira Hass, y tantos otros, “el cerco de Gaza no empezó cuando Hamas se hizo con el control de los órganos de seguridad de allá, o cuando el soldado israelí Gilad Shalit cayó prisionero (los miles de prisioneros y secuestrados palestinos tomados por Israel no tienen nombre), o cuando Hamas fue elegido en unas elecciones democráticas. El cerco empezó en 1991, antes de los atentados suicidas, y desde entonces se ha hecho cada vez más sofisticado, culminando en 2005”, explica Hass, galardonada en el 2000 con el premio “Press Freedom Hero” del International Press Institute, con el Premio Bruno Kreisky de 2002, el Premio Guillermo Cano de la Unesco en 2003 y el del Fondo Memorial Anna Lindh en 2004. En aras de la misión imposible de convertir a las víctimas en el problema, hay que omitir cualquier referencia a los más elementales antecedentes de esta crisis.

Una crisis sin contexto

Siguiendo al establecimiento del Estado de Israel, en 1948, más de la mitad de la población nativa palestina, cerca de 800.000 personas, fueron expulsadas y 531 pueblos fueron destruidos, explica el historiador israelí Ilan Pappe (en “The Ethnic Cleansing of Palestine”. Oxford, 2006). No se menciona que los cohetes sobre Ashkelon, Beersheva y Sderot, los lanzan descendientes, directos o generacionales, de los pobladores de aquellas localidades. La situación ya daba mucho que pensar, explica Pappe, a Moshe Dayan, cuando el militar y político israelí decía en 1955: “¿Cómo podemos quejarnos de la intensidad con la que nos odian? Desde hace ocho años están en sus campos de refugiados de Gaza, contemplando con sus propios ojos como nos apropiamos de la tierra y de los pueblos en los que vivieron ellos y sus antepasados”. Eso era hace más de medio siglo.

La crueldad, genera crueldad y también demencia, porque el ser humano no está diseñado para el maltrato. Toda tortura tiene consecuencias. La tortura colectiva, tiene consecuencias colectivas. Nadie mejor que los judíos ilustra la enfermiza sicología colectiva del torturado puesto a torturador, pero la serie está abierta; los nazis y fascistas europeos en los años treinta y cuarenta del siglo XX y antes que ellos siglos de fanatismo religioso, además del sionismo, generaron desde Europa éste estado de Israel. Ahora, desde la segunda mitad del siglo XX, Israel lleva alimentando con los palestinos una nueva sicología colectiva torturada. Los palestinos, decía Edward Said, son “las víctimas de las víctimas”. Su actual masacre alimenta esa espiral.

Proporciones y comparaciones

El gueto de Gaza, una de las zonas de mayor densidad demográfica del mundo, evoca analogías con el de Varsovia, en el que un puñado de judíos se enfrentó con las armas a los nazis. Es verdad que aquellos resistentes, calificados de “terroristas” por los nazis, no lanzaban cohetes sobre objetivos indiscriminados. También lo es que los agresores y carceleros de hoy no transfieren a sus víctimas a campos de exterminio, aunque algunos políticos israelíes, como el viceministro de defensa, Matan Vilnai, haya amenazado a los palestinos en esa dirección al decir, “cuantos más cohetes kassam y de más largo alcance nos lancen, mayor será la ‘shoah’ que se autoinfligirán, porque usaremos todo nuestro poder para defendernos”. (‘Shoah’ es el término hebreo para “holocausto” – en “Israeli Minister warns of Palestinian ‘holocaust'”, The Guardian, 29 de febrero 2008). “Solo haremos la paz con los árabes cuando ellos amen a sus niños más de lo que nos odian a nosotros. No podemos perdonarles que nos obliguen a matar a sus niños”, ha dicho la Presidenta de la comunidad judía de Berlín, Lala Susskind.

Hay muchas diferencias, pero la desproporción de Varsovia es comparable. Los palestinos también podrían lanzar hoy ese tipo de declaraciones genocidas, como podrían haberlo hecho en su día los desesperados asediados del gueto de Varsovia hacia los alemanes. La diferencia es que aquellos, como hoy los palestinos, no tienen medios para respaldar sus amenazas de masacre y despropósitos, mientras que en Israel, que si los tiene, un 60% de la población está de acuerdo en completar la “limpieza étnica” de 1948 y echar a los árabes, tanto de Israel como de los territorios ocupados… No masacra el que quiere, sino el que puede; el que tiene los medios y los apoyos internacionales requeridos.

¿Va Europa a seguir colaborando con este abuso? Si cualquier otro país hubiera cometido las atrocidades que Israel está cometiendo en Gaza, la Unión Europea habría suspendido inmediatamente sus relaciones comerciales, pero en el caso de Israel ni siquiera se ha querido cancelar el acuerdo de asociación con ese país, tal como contempla la cláusula sobre derechos humanos incluida en el propio acuerdo.

¿Y el informe? En la crisis de Kosovo, la muerte de dos mil personas, incluidas víctimas de los albaneses, indignaba a nuestros políticos y medios de comunicación, en el contexto del precalentamiento mediático para la intervención de la OTAN. Los comentarios exigían intervención militar y hablaban de “genocidio”. Entre 1998 y 1999 los diarios “Los Angeles Times”, “New York Times” y “Washington Post” y los semanarios “Newsweek y “Time”, utilizaron el término “genocidio” 220 ocasiones para describir la conducta de los serbios en Kosovo, señala un cómputo estadounidense perfectamente aplicable a Europa. Hoy, con un monto acumulado de víctimas civiles palestinas mucho mayor, los quitavergüenzas de Israel sólo utilizan el término “genocidio” para descalificar a los críticos de la masacre. Los mismos medios y personas que entonces lo usaron, llaman ahora la atención sobre su empleo inapropiado. Ser errático en los términos, tanto en Kosovo como en Palestina, no es nada al lado de haber perdido el sentido de la compasión y de la elemental indignación ante la injusticia. El problema no es semántico, sino ético. Refugiarse en una actitud salomónica entre la víctima y el verdugo es miserable. Como dijo el antifascista italiano Piero Gobetti (1901-1926), “cuando la injusticia está concentrada por entero en una sola parte, la actitud salomónica se convierte en completamente tendenciosa”. Cooperar con el verdugo, contemporizar con el violador sistemático de la ley internacional, ser indulgente con el matón, es miserable. Esa es la actitud europea que Olmert ha agradecido.

Alemania, paradigma de la cobardía europea

Centenares de miles se han manifestado en toda Europa contra la masacre israelí. También en Alemania, pero aquí las manifestaciones han sido organizadas y casi exclusivamente frecuentadas por ciudadanos árabes o de origen tuco o árabe. Los alemanes han estado casi por completo ausentes de la protesta. Las fuerzas políticas alemanas, todas ellas, han participado en manifestaciones de apoyo a Israel, tres actos “contra el terror de Hamas” que tuvieron lugar en Berlín, Munich y Francfort el 11 de enero y que casi sólo congregaron a la comunidad judía, que en Berlín es mayoritariamente de origen ruso/soviético.

En toda Europa cuesta mucho criticar a Israel, pero en ningún lugar cuesta tanto como en Alemania, porque este país presenta la mayor concentración de daño a los judíos que Europa tiene en su historia. Por eso, si explicamos la razón de la dificultad alemana en criticar a Israel, la actitud europea quedará clara.

La solidaridad de Alemania con Israel se manifiesta en aspectos como su posición de segundo socio comercial de ese país, sólo por detrás de Estados Unidos, y en su papel como principal valedor de los acuerdos de asociación con Israel en el seno de la Unión Europea. También en la actitud de sus políticos; en su visita a la región, el Ministro de Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha ofrecido al gobierno egipcio “ayuda técnica” para sellar, aun más eficazmente, la frontera de Gaza sometida a un bloqueo inhumano. Y también en que su televisión, su prensa y sus periodistas, sean aun más confusos y parciales que los nuestros en la explicación de la situación y que hayan destacado en el generalizado fenómeno quitavergüenzas.

¿Hierve Alemania de “solidaridad” por Israel, hasta el extremo de que su pasión la ciega?. No es eso; la actitud alemana no tiene nada que ver el fanatismo de quien cree luchar por una “causa justa”, como podría ser el caso del manifestante antimasacre de otras latitudes. Los ciudadanos alemanes tampoco han acudido a las manifestaciones pro Israel. La presencia en ellas de los políticos alemanes ha sido asunto exclusivo de los de arriba, de la Alemania oficial. ¿Qué opina la Alemania real?.

En las encuestas los alemanes dicen que Israel es un país agresivo (49%), solo un 30% de los ciudadanos declaran que Israel respeta los derechos humanos, el 59% afirma que Israel “persigue sus intereses sin importarle las otras naciones”, y un 60% cree que Alemania ya no tiene ninguna “responsabilidad especial”, por su pasado nazi, frente a un 35% que afirma lo contrario. Con esa última afirmación se destruye la piedra angular de la política oficial de Alemania hacia Israel, expuesta en sus documentos oficiales; a saber: que Alemania mantiene una relación “única” hacia ese país, fundamentada, “en la responsabilidad de Alemania en la Shoa, el sistemático genocidio de unos seis millones de judíos en Europa durante la época del nazismo”. El 60% de los alemanes hoy no creen en esto. Entonces, ¿cual es el contenido de la dificultad alemana en criticar a Israel?, ¿cual es la sustancia de esa “solidaridad” oficial?. A la luz de las encuestas, la respuesta es inequívoca: el miedo.

Un miedo a ser comparados con los antisemitas exterminadores de los años cuarenta, desemboca aquí en un cheque en blanco a los desmanes del estado de Israel, bombardeando civiles, templos religiosos y escuelas de la ONU, destruyendo cuatro mil viviendas, matando a 1.300 en veinticuatro días y disparando contra ambulancias. Ese cheque es enormemente ambiguo porque, pretendiendo ser contrición por un crimen de la nación alemana, resulta que el precio de esa contrición del pasado es cerrar los ojos ante crímenes del presente. Todo eso tiene una lectura válida para el conjunto de Europa, e Israel lo explota a fondo.

La verdadera conexión

El concepto de “culpa colectiva” en un delito es jurídicamente borroso aplicado a toda una nación, más aun teniendo en cuenta los cambios generacionales experimentados en sesenta años. Sin embargo, hablar de una “responsabilidad alemana” por los crímenes del nazismo es algo que ha honrado a la sociedad alemana en la Europa de posguerra, y que debe ser contemplado en el contexto de la república alemana más decente que ha conocido la historia. Salta a la vista la considerable diferencia de actitud respecto a los japoneses, que eliminaron a unos veinte millones de chinos en los años treinta y cuarenta, sin que las instituciones y gobiernos japoneses de posguerra hayan extraído consecuencias y actitudes convincentes, por no citar los crímenes, nunca reconocidos como tales, de las naciones imperiales vencedoras, decimonónicas o contemporáneas. Sin embargo nada es moralmente más falso y corrupto que deducir el presente e infame cheque en blanco de aquella honorable responsabilidad.

Es la responsabilidad alemana/europea en la trágica historia de los judíos la que debería hacer particularmente responsables y sensibles a los alemanes, y a los europeos, ante cualquier repetición de algunos de aquellos crímenes antijudíos de hace más de sesenta años, ahora contra los palestinos; racismo, expansionismo territorial, ocupación, crueldad y masacre. Responder a esa responsabilidad cerrando los ojos y con indulgencia hacia los crímenes del presente, sugiere que las actitudes de aquel pasado oficialmente rechazado conservan cierta vigencia.

La conexión más preocupante en esta crisis no es la supuesta alianza de la crítica a Israel con el pasado antisemita, como insisten los quitaverguenzas, sino la existente entre el miedo de los años cuarenta y el actual: miremos para el otro lado, no vaya a ser que me acusen hoy de antisemita, de la misma forma en que ayer podían acusarme de ser un mal patriota alemán y de no participar del espíritu de la “Volksgemeinschaft”, la “comunión nacional” nazi; ¿puedo apoyar a los palestinos de Gaza sin que me acusen de complicidad con un atentado suicida en Tel Aviv, o de ser cómplice del terror de Hamas, la organización electa que articula la resistencia nacional en Gaza?. Mejor mirar para otro lado, mejor comenzar mi artículo equidistante entre la crítica al bombardeo de un campo de refugiados y el “derecho de Israel a defenderse”, dejando claro la cantidad de amigos judíos que tengo…

La general complicidad alemana con los nazis fue resultado de esta misma y concreta falta de coraje civil.

Hitler está muerto

Mas allá de los rencores que el propio estado de Israel suscita con sus acciones, la impresión es que, por lo menos en Europa, el antisemitismo es un fantasma. La obra de Hitler y los nazis inoculó en el continente potentes anticuerpos que han inmunizado al cuerpo europeo, acabando con la posibilidad de una repetición de aquello para siempre jamás contra los judíos. Por obra de Hitler, el peligro racista en la Europa de hoy es mucho más significativo como tendencia anti-árabe y antiislámica que antijudía. Naturalmente que siempre habrá canallas que hagan suyos los postulados de Hitler, profanen tumbas o pinten sinagogas, como siempre habrá quien venda heroína en la puerta de los colegios, pero imaginar que eso llegue a ser de nuevo un programa aclamado por alguna de las naciones más desarrolladas del continente, como fue el caso, es impensable. Hoy, gracias a Hitler, en Europa y en el mundo -incluido el mundo árabe donde la política israelí ha sido el principal factor de antisemitismo-, la mayoría de personas que están conmocionadas por la política de Israel también están genuinamente horrorizadas por los crímenes perpetrados contra los judíos durante la II Guerra Mundial. Que en el actual y apasionado debate sobre Gaza, ambos bandos equiparen al adversario con la barbarie nazi, ¿no es acaso indicio de un consenso sobre la indiscutibilidad de la maldad del nazismo?.

En Alemania y en Europa, Hitler está muerto y bien muerto. Como reivindicación, Stalin está mucho mas vivo y representa un peligro más real, en la Rusia de hoy, del que Hitler pueda representar en Europa, por más que el escenario de una Rusia neoestalinista tampoco parezca creíble… El discurso del “conflicto de civilizaciones” y de la “guerra contra el terrorismo”, o la complicidad quitavergüenzas ante la masacre de palestinos, es mucho más peligroso que el cadáver de Hitler, maldito por los siglos de los siglos para la conciencia global.

Sancionar es ayudar

La falsa “solidaridad con Israel” no sitúa a Alemania en el primer vagón del tren de la corrección europea, sino, muy al contrario, en el más despreciable primer puesto de la hipocresía y de la complicidad continental con una injusticia repugnante. La verdadera solidaridad con Israel consiste en oponerse a la masacre, en afirmar el derecho de la nación Palestina a una existencia digna y soberana, en impedir la loca carrera de Israel hacia la destrucción de su propia sociedad, hacia su conversión en un estado paria, por no aceptar una relación normal con su enorme entorno árabe, lo que pasa por un regreso a las fronteras de 1967. La solidaridad con Israel es apoyar al minoritario pero glorioso movimiento civil israelí por la paz y la convivencia. Reivindicar la actitud de los valientes soldados israelíes que rechazan servir en Gaza. (Ver este vídeo). Si para afirmar eso hay que expulsar a embajadores y trabajar por unas sanciones comerciales en el seno de la Unión Europea, hay que ir a eso. Esa es la posición correcta, tanto por razones éticas como de “realpolitik”.

Israel debe comprender que las cuatro ventajas estratégicas que tiene hoy en medio de su enorme y hostil contexto árabe (disponer del ejército más fuerte, la economía y la población más moderna, el monopolio del arma nuclear y el apoyo de occidente) no serán eternas. Como observa Gwynne Dyer, a Israel le conviene hacer la paz con sus vecinos mientras aun conserva esas ventajas. “Tarde o temprano, la balanza girará e Israel se hará más vulnerable. Si para entonces no se ha integrado en la región se encontrará ante un peligro mortal”, dice Dyer, un periodista que perdió su columna en varios diarios canadienses por presiones del lobby judío al hacer estas consideraciones.

Para Israel no hay mejor política de seguridad que renunciar a la crueldad, los territorios ocupados y regresar a las fronteras de 1967. Para la Unión Europea y Estados Unidos no hay mejor política antiterrorista que presionar en esa dirección. Esta masacre es un crimen contra el pueblo palestino, un crimen contra el derecho internacional y los valores universales, pero también es un crimen contra el propio estado de Israel.

La racionalidad de Don Quijote

No señores, la pregunta no es por qué en España no apoyamos hoy los desmanes de Israel. No los apoyamos a la vez por elemental sentido de la justicia y por realismo político. Con todos sus defectos este era el país de Don Quijote, un pueblo al que ofendía la injusticia del matón y el abuso sobre el débil e indefenso. Ahora hay que ser “realistas”, nos dicen quienes censuran a Zapatero por haber sido el europeo más estridente en su pasividad. Piden una pasividad mas “equidistante” con la media europea. Ya perdimos la sintonía con Estados Unidos por la guerra de Irak, ahora, dicen, perdemos, “la triangulación Madrid-Jerusalén-Washington”. Nadie define las virtudes de ese geométrico concepto por la sencilla razón de que es una completa nulidad.

El primitivo pueblo español, en su mayoría, no entiende la “realpolitik”, dicen, cuando lo que ocurre es que la está practicando con su protesta, como hizo con Irak. Lo que la gente normal entiende, a veces pese a los medios de comunicación, es que la matanza de civiles, la destrucción de templos, escuelas, el maltrato de la ONU y de la Cruz Roja, es motivo para llamar a un país al orden. Por querer estar con los que mandan, ¿vamos a vender el alma?. ¿Renunciar no solo al Quijote sino también a la inteligencia y al realismo?. Entonces dejemos que maten al concejal Miguel Ángel Blanco sin protestar y perdonemos a Aznar habernos mentido con los atentados de Madrid, y, ¿por que no?, trafiquemos con droga a la puerta de los colegios.

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Desde el jardín, de Santiago O’Donnell en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 24 enero, 2009

Los primeros dos días de gobierno de Barack Obama ilustran los márgenes de acción, y también los límites, del sistema presidencial norteamericano dentro de la lógica capitalista que lo engloba. Obama arrancó hiperkinético, como muchos presidentes. Con una series de medidas, contactos y nombramientos, marcó las prioridades inmediatas de su primera etapa en el gobierno, un programa radicalmente distinto al de su predecesor George Bush.

No sólo cerró Guantánamo, sino que ordenó sin vueltas terminar con la tortura y las cárceles secretas. Para que no queden dudas, ordenó desconocer todas las órdenes y recomendaciones emanadas del Departamento de Justicia desde el 2001. Al explicar su decisión, dijo que en el combate del terrorismo su país no podía abandonar sus principios ni el respeto a los derechos humanos, que esos principios no podían dejarse de lado por la llegada de tiempos duros. Así, de un plumazo, dio vuelta la política de derechos humanos de su predecesor.

De la misma manera, en sólo cuarenta y ocho horas dio vuelta la política norteamericana en los principales focos de conflicto. Primero llamó a la plana mayor y le ordenó que acelere el retiro de Irak. Después llamó por teléfono a Abbas y Olmert, aparentemente en ese orden, para dar comienzo a su diplomacia “cara a cara” o, al menos, teléfono a teléfono. Después nombró al negociador de la paz de Iran, de su delegado en Medio Oriente y al negociador de la paz en los Balcanes como delegado para Pakistán y Afganistán. O sea, antes que militares y funcionarios mandó a negociadores civiles con probada aptitud y voluntad para alcanzar acuerdos duraderos en lugares complicados.

También de un plumazo Obama cambió, en el primer día de su gobierno, la política hostil de la administración Bush hacia el derecho a la información pública. Con una orden ejecutiva, Obama eliminó el veto que la administración Bush le había concedido a presidentes, ex presidentes, vicepresidentes y ex vicepresidentes sobre la publicidad de documentos de la Casa Blanca. Con otra orden ejecutiva Obama revirtió una instrucción del gobierno anterior que alentaba a las oficinas estatales a demorar y desalentar la entrega de información, y ordenaba a los empleados públicos a ser “abiertos, transparentes y que se involucren con la comunidad.”

Otra reforma que los expertos en el tema calificaron de sin precedentes se dio en la relación con los lobbies. Para cumplir con su promesa de “cambiar la manera en que las cosas se hacen en Washington”, Obama puso en práctica un sistema de control más férreo que ningún otro presidente. Bajo el gobierno de Bush un ex funcionario debía esperar un año para hacer lobby en el área de su especialidad. Ahora deberá esperar hasta el final de la presidencia de Obama, o sea hasta ocho años.

Todo eso y algunas cosas más logró el presidente en apenas dos días, surfeando una ola de apoyo popular. También logró, y no es un dato menor retener el uso de su Blackberry, después de una disputa con el Servicio Secreto, que se oponía a su uso por razones de seguridad. La victoria del presidente que simboliza la llegada de la era de Internet le permite romper el cerco informativo de la Casa Blanca para comunicarse con un pequeño grupo de amigos y asesores, y con los millones de simpatizantes que participan de los espacios multimedia: el sitio oficial barackobama.com y el sitio personalizado mybarackobama.com.

También mandó una clara señal de cambio de las políticas de género de su predecesor al escribir una carta en el 36 aniversario de Rowe v. Wade, el histórico fallo que protege el derecho al aborto. En la carta prometió defender, sin medias tintas, “defender el derecho de la mujer a elegir”. El gobierno de Bush había interrumpido el financiamiento a instituciones similares en todo el mundo.

Mientras tanto, los anuncios económicos brillaron por su ausencia. Apenas se registraron declaraciones del secretario del Tesoro diciendo que el paquete de ayuda económica será reestructurado para “reorientar” la ayuda hacia a las empresas y “limitar” la ayuda a los bancos. Pero la realidad mostraba otra cosa. Apenas el viernes pasado Obama había dejado pasar el megarrescate de Bush para el Bank of America y ya se habla de la estatización del Citi. El equipo económico de Obama negocia con los líderes del Congreso el desembolso de la segunda mitad del paquete de rescate financiero que aprobó el Congreso sobre el final de la presidencia de Bush. Todavía no hay acuerdo.

Tampoco hubo anuncios rimbombantes sobre una economía real hundida en una recesión sin precedentes. El paquete de reactivación abrochado con la conducción demócrata: recorte impositivo para los pobres y la clase media, subsidios para la industria de energía alternativa, alivio para los deudores hipotecarios y alguna cosa más. Pero el proyecto de ley todavía no pasó por la Mesa de Entradas del Capitolio. Hay que pulir detalles.

Tanto en este tema como en el financiero Obama ha reconocido de hecho que no puede avanzar sin el Congreso, donde otros intereses y factores de poder necesariamente entran en puja.

Así planteó el juego Obama en las primeras horas de su gobierno. Marcó la agenda y avanzó, disimulando sus limitaciones. Bajo la lupa de un mundo que espera, o festeja, porque Estados Unidos cambió, un poquito o un montón, pero para mejor, porque nadie quiere que vuelva Bush.

En dos días Obama pintó la casa color arco iris y limpió el jardín. Los inquilinos están contentos, los vecinos también. Faltan los arreglos de fondo. Y si el techo no se toca, toda la estructura puede colapsar.

sodonnell@pagina12.com.ar

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El undécimo presidente de Estados Unidos, de Fidel Castro Ruz en las “Reflexiones del Compañero Fidel” en el Diario Granma

Posted in Internacional, Política by reggio on 24 enero, 2009

Reflexiones del compañero Fidel

El pasado martes 20 de enero de 2009 asumió la jefatura del imperio Barack Obama como el Presidente número once de Estados Unidos, desde el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959.

Nadie podría dudar de la sinceridad de sus palabras cuando afirma que convertirá a su país en modelo de libertad, respeto a los derechos humanos en el mundo y a la independencia de otros pueblos. Sin que esto, por supuesto, ofenda a casi nadie, excepto a los misántropos en cualquier rincón del planeta. Ya afirmó cómodamente que la cárcel y las torturas en la Base ilegal de Guantánamo cesarían de inmediato, lo cual comienza a sembrar dudas a los que rinden culto al terror como instrumento irrenunciable de la política exterior de su país.

El rostro inteligente y noble del primer presidente negro de Estados Unidos desde su fundación hace dos y un tercio de siglos como república independiente, se había autotransformado bajo la inspiración de Abraham Lincoln y Martin Luther King, hasta convertirse en símbolo viviente del sueño americano.

Sin embargo, a pesar de todas las pruebas soportadas, Obama no ha pasado por la principal de todas. ¿Qué hará pronto cuando el inmenso poder que ha tomado en sus manos sea absolutamente inútil para superar las insolubles contradicciones antagónicas del sistema?

He reducido las Reflexiones tal como me había propuesto para el presente año, a fin de no interferir ni estorbar a los compañeros del Partido y el Estado en las decisiones constantes que deben tomar frente a dificultades objetivas derivadas de la crisis económica mundial. Yo estoy bien, pero insisto, ninguno de ellos debe sentirse comprometido por mis eventuales Reflexiones, mi gravedad o mi muerte.

Reviso los discursos y materiales elaborados por mí a lo largo de más de medio siglo.

He tenido el raro privilegio de observar los acontecimientos durante tanto tiempo. Recibo información y medito sosegadamente sobre los acontecimientos. Espero no disfrutar de tal privilegio dentro de cuatro años, cuando el primer período presidencial de Obama haya concluido.

Fidel Castro Ruz

22 de enero de 2009

6 y 30 p.m.

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