Reggio’s Weblog

El precio de la victoria, de Jean-Marie Colombani en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 20 enero, 2009

Esta vez Israel ha golpeado demasiado fuerte. Por supuesto, están esos soldados que lían el petate haciendo la V de la victoria; y está también la sonrisa satisfecha de Ehud Olmert en mitad de los dirigentes europeos llegados para abogar por el alto el fuego y hablar de paz. El hombre que portaba la carga de la práctica derrota frente a Hezbolá es el mismo que ahora puede vanagloriarse de haber hecho retroceder a Hamás. Pero ¿a qué precio? Al del sacrificio de la confianza que buena parte de la opinión pública de nuestros países depositaba aún en la democracia israelí. Demasiadas víctimas civiles, demasiados niños muertos: para la opinión pública, Israel ha ocupado sin duda el lugar de George Bush, culpable también, aunque no tanto de la guerra como de la forma (Guantánamo, Abu Ghraib) en que permitió que se desarrollase, a costa de los valores en los que se suponía se basaba su acción. Es pues la primera vez que en Europa, Reino Unido e incluso Estados Unidos se ha alzado un número significativo de voces para denunciar posibles crímenes de guerra.

La respuesta a la pregunta de por qué Israel se ha beneficiado siempre -y no sólo en Occidente, sino también en numerosos países árabes-, de una forma de indulgencia, es que todo el mundo es consciente de lo que es Hamás: no un movimiento nacional que, como el Fatah de Arafat, y hoy de Abbas, intente edificar un Estado palestino, sino un movimiento fundamentalista y fanático que pretende extender su influencia sobre la “comunidad de creyentes” y, por tanto, hacerse con el poder lo mismo en Egipto (a través de su matriz: los Hermanos Musulmanes), que en Indonesia o Líbano, y, claro está, derrotar a Israel. Esto representa una diferencia esencial que, por supuesto, modifica el análisis de la situación: la indulgencia será necesaria mientras dure la obsesión por destruir Israel.

Hamás no sólo ha podido comprobar los límites del apoyo de Irán, sino también el deseo de los grandes países árabes de la región de ver a Israel infligirle una derrota y frenar así su expansión. Los dirigentes de Hamás se inspiraban imprudentemente en Hezbolá, subestimando la capacidad de los militares israelíes para extraer lecciones de su expedición contra el sur del Líbano en 2006. En consecuencia, han sufrido y han hecho sufrir a la población de Gaza, un diluvio de fuego. Y se han visto completamente aislados diplomáticamente.

Desde el punto de vista de Israel, la victoria militar puede resultar totalmente inútil y cargada de consecuencias -teniendo en cuenta el coste humano (o más bien inhumano) infligido a la población de Gaza-, si su próximo Gobierno resulta incapaz de construir la paz.

Desde el intento de Ehud Barak en Camp David, bajo los auspicios de Bill Clinton, de sellar la paz con Arafat y Fatah (que este último rechazó in extremis), Israel ha demostrado no tener estrategia. Al menos una que no sea ganar tiempo. Ya en la época de Moshe Dayan, Nahum Goldman, presidente del Congreso Judío Mundial, observó que tal vez llegaría el día en que los norteamericanos no se conformarían con entregar armas a Israel, sino que condicionarían su apoyo al respeto, por parte de este último Estado, de ciertas directivas y consejos políticos. Dayan respondió: “Ese día ya pensaremos en ello”.

A su manera, Ariel Sharon lo hizo y concibió las retiradas unilaterales, cierta forma de paz también unilateral y dos Estados separados. Su sucesor, Olmert, no ha demostrado la menor visión estratégica, ni siquiera unilateral. Y las próximas elecciones bien podrían dar la victoria a quienes se contentan con ganar tiempo, cuando no son extremistas, como Benjamín Netanyahu. Sin embargo, la política del bloqueo ya demostró que Hamás es capaz de transformar Gaza en un fortín; y la ofensiva recién concluida ha cohesionado a una parte de la población en torno a un movimiento cuya popularidad, por el contrario, habría convenido socavar.

Habrá que esperar que, tras la libertad de acción otorgada a los militares, Israel se dote de una dirección política realmente decidida a aceptar al Estado palestino. Será necesario que la política norteamericana adopte un nuevo rumbo, así como la cohesión entre norteamericanos, europeos y países árabes “moderados”, que, tras comprobar que el sufrimiento ha llegado al límite, se organicen para imponer una paz duradera y segura para Israel. A no ser que acepten que, pese a una derrota momentánea, los extremistas recuperen terreno.

Traducción: José Luis Sánchez-Silva.

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¿Qué tipo de recesión nos espera?, de Antón Costas en El País de Cataluña

Posted in Economía by reggio on 20 enero, 2009

En las últimas semanas me han preguntado muchas veces cuál es la diferencia entre una desaceleración, una recesión y una depresión económica, y si es posible que la economía española pueda caer en una situación de este último tipo. Veamos.

Lo que marca la diferencia entre esos tres conceptos es la intensidad y, especialmente, el tiempo en que una economía permanece creciendo por debajo de su potencial o se estanca. Si, por ejemplo, estaba creciendo por encima del 3%, como era el caso de la economía española en los últimos años, y pasa a tasas del 2% o del 1%, decimos que ha habido una desaceleración; es decir, continuamos creciendo, aunque a menor ritmo. Si ese crecimiento pasa a ser cero o negativo durante al menos dos trimestres, entonces hablamos de recesión; en este caso retrocedemos, porque perdemos una parte de lo logrado anteriormente. Y si esa recesión se prolonga a lo largo de varios años, hablamos de depresión.

Para ver gráficamente la diferencia entre una recesión y una depresión, piensen en la forma de una V y una U. Una recesión acostumbra a tener forma de V: la economía se precipita desde una tasa de crecimiento alta hasta tocar fondo y volver a recuperar los niveles iniciales. Normalmente una recesión de este tipo dura unos 18 meses. Es lo que le ocurrió a la economía española cuando entró en la recesión de 1992-93.

Pero si, en vez de rebotar, la economía permanece estancada en el fondo, adoptando una forma de U, la recesión se transforma en depresión, que puede durar varios años. Ese fue el caso de la Gran Depresión de los treinta, a la que ahora tanto tememos.

Hay una forma extrema de recesión que adopta la forma de L, que es cuando la economía permanece estancada en el fondo de forma prolongada sin dar signos de recuperación. Éste es el caso de Japón, que lleva sumido en una depresión desde hace década y media.

¿Cuál de estos escenarios es el más probable para la economía española? Más de una vez, y a contracorriente del optimismo oficial y de algunos analistas de coyuntura, les he dicho en estas páginas que nos enfrentábamos a algo más que una “suave desaceleración”.

Ahora ese pronóstico se ha transformado en previsión oficial. El viernes de la semana pasada el vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Pedro Solbes, dejó atrás la complacencia y, con cierta solemnidad y dramatismo, les dijo a los ciudadanos que la economía española se enfrenta a una recesión dura prolongada. Según su pronóstico para 2009, la economía retrocederá un -1,9% (frente a la previsión oficial hasta ahora de un crecimiento del 1%), el desempleo rebotará al 16% (frente a la previsión del 12,5%) y el déficit se elevará al 5,8% (frente al 1,6% estimado hasta ahora).

En este escenario de recesión prolongada, paro y déficit público, la recuperación se retrasará más allá de 2010. El vicepresidente espera que el final de la legislatura marque la salida de la crisis.

Tengo un gran aprecio personal y profesional por Pedro Solbes. Como alto funcionario del Estado y como político que ha sido tres veces ministro y comisario de la Unión Europea, ha contribuido de forma destacada a la modernización y estabilidad de la economía española, así como a la integración europea. Y lo ha hecho manteniendo una trayectoria de rigor político y honestidad intelectual.

Esa misma trayectoria es la que me ha hecho difícil entender su ofuscación para no ver lo que se nos venía encima desde el momento en que explotó la burbuja inmobiliaria, se desencadenó la crisis financiera y apareció la sequía de crédito. Aunque es verdad que nunca llegó a los extremos que alcanzó la ofuscación del presidente del Gobierno.

Pero sean cuales sean las razones de esa ofuscación, el hecho relevante ahora es que el vicepresidente del Gobierno reconoce por fin la gravedad de la situación que tenemos delante.

Pero después de reconocer su valentía y sinceridad, he de decir que me ha vuelto a sorprender. No se puede decir a un paciente que está gravemente enfermo sin hacer a continuación dos cosas: primero, dar un diagnóstico de las causas de la enfermedad, y segundo, proponer una terapia. Sin estos dos elementos, no es posible restaurar la confianza entre ambos.

Mi sorpresa ha ido en aumento cuando he leído en la entrevista que publicó este diario el pasado domingo que dice: “En mi opinión hemos utilizado todo el margen de gasto público que teníamos, incluso hemos ido un poco más lejos de lo que según una interpretación estricta del pacto de estabilidad deberíamos”. Sume a la población en la desesperanza.

El Gobierno no puede pasar del optimismo infundado al pesimismo irreflexivo. El riesgo de dejarse guiar por reglas estrictas de estabilidad es que la recesión se transforme en una depresión. Para evitarlo, Solbes tiene que morder con decisión la manzana del árbol del bien y del mal, la manzana prohibida del déficit público. La virtud de la ortodoxia financiera que tan bien ha practicado en el pasado ahora se transforma en un vicio.

La vida nos enseña que hay momentos en que hay que escoger entre dos males. En esos casos la mejor opción es el mal menor. Ahora hay que escoger en el riesgo del déficit público y el del desempleo. Y la historia de los años treinta nos dice que, entre esos dos males, el más perverso, tanto desde el punto de vista económico, como social y político, es el desempleo. No en balde en los años treinta estuvo asociado con la llegada del fascismo y el nazismo en Europa, que por cierto, no lo olvidemos, llegó al poder a través de elecciones.

El riesgo de Solbes con el gasto público, necesario para crear empleo y proteger a los desempleados, no es pasarse, sino quedarse corto.

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Obama y la Biblia, de Raúl del Pozo en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 20 enero, 2009

EL RUIDO DE LA CALLE

En Washington, la capital natural del Sur según los caballeros del algodón, Obama jurará hoy con la Biblia que usó Lincoln cuando había tranvías tirados por caballos. Lincoln mordía manzanas, padecía estreñimiento. Dice Gore Vidal que vestía de negro con camisas blancas impolutas; a pesar de su delgadez era tan fuerte como un buey. Juró el día 4 de marzo de 1861 en una plataforma de madera construida al este del Capitolio para evitar disparos. Dos años después le mataron. Pero hoy no es día de presagios; aún no han florecido las azaleas venenosas de la Casa Blanca.

Nada comparable al esplendor del Palatino, donde Virgilio decía a Augusto: «Gracias a ti, César, el buey vaga por el prado y los barcos navegan sin temor». Nada que se acerque a la adulación de Quevedo ante Felipe III: «Y en tus armas el sol desde su asiento/ mira su lumbre en rayos aumentados». Kissinger comenta que se tiene que ser un ególatra rico y sin trabajo para poder ser presidente.

El poder de Obama es casi ilimitado, aunque no haya para él silla en el Capitolio. El Despacho Oval, war room: controla miles de cabezas nucleares y millones de soldados. Una orden del Aire Force One son 100 terremotos. Los simples mortales caminaremos bajo unas largas piernas como las que retrató Shakespeare.

Llega con mujer, dos hijas, una suegra y un perro. La suegra vigilará a las becarias para que no hagan fellatios; como la de Truman, le recordará que hay gente con más talento que él. No necesitará del esclavo que le susurre al oído.

Estamos viviendo una revolución. Los que llegaron a América con argollas han conquistado la Casa Blanca que construyeron bajo látigos hasta que llegó Lincoln, aunque me recuerda Aquiles que el primer liberador fue un jesuita catalán llamado Pedro Claver; antes de que el ‘Che’ visitara las leproserías, el apóstol de leprosos y negros hizo sermones diciendo que era pecado cambiar a hombres por mulas. Su estatua en Cartagena de Indias se ha ennegrecido con la brisa. Dicen los negros: «Es que el santo nunca fue blanco».

Obama, ecologista, teme a los glaciares rugientes, cree con Whitman que una brizna de yerba no es menos que el camino de las estrellas. Monógamo y creyente, bebe agua cruda. Un extraño le ofreció whisky a Lincoln, que siempre está sentado en piedra; dijo no. Le ofreció tabaco, de mascar; dijo no: «Siempre he observado -comentó el extraño- que los hombres de condenadamente pocos vicios tienen condenadamente pocas virtudes».

La Biblia: primera en la frente. No ha pensado como Ian McKellen que la Biblia debería tener una faja en la cubierta que dijera: «Esto es una obra de ficción». ¿Acaso va a defender el creacionismo de los sepulcros neo-con más allá del sol?

© Mundinteractivos, S.A.

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El PP y el mito Aznar, de Lucía Méndez en El Mundo

Posted in Política by reggio on 20 enero, 2009

ASUNTOS INTERNOS

Los mitos son hechos extraordinarios protagonizados por seres sobrenaturales. El mito tiene su origen en un relato real, aunque después pasa a formar parte del universo onírico de la Humanidad.Las personas vivas pueden convertirse en mitos si se dan las condiciones mágicas necesarias. Dos mitos de nuestro tiempo serán protagonistas hoy. Barack Obama tomará posesión de su cargo en Washington y José María Aznar será investido doctor Honoris Causa en Valencia. No es para bromear. Aznar, de todas todas, se ha convertido en un mito. Quiere ello decir que ha dejado de ser un hombre de carne y hueso para transformarse en un espíritu que vaga por el mundo sin poder posar sus ojos en otro lugar que no sea su propia grandeza.

A los mitos no se les puede pedir que hagan cosas normales porque, entonces, no serían mitos. Por ejemplo, cualquier persona que se vea en peligro inminente se acordará, probablemente, de su vida, de su familia, de sus amigos. Los seres sobrenaturales no, porque tienen una misión sobre la tierra. El presidente Aznar -todo el mundo le llama así- ha contado a Vanity Fair, entre otras cosas, que una vez iba en un avión oficial y le informaron de que se había quedado sin combustible: «No dije nada, la cosa tenía muy mala pinta, pero dejé escrito en un cuaderno que llevaba conmigo siempre el nombre de mi sucesor». Está claro que no quería desaparecer del mundo sin dejar todo atado y bien atado. Con la seguridad de que su partido no se habría atrevido a contradecirle ni siquiera en ausencia. En el mismo reportaje confesó que guarda en su despacho una nota escrita de su puño y letra con el compromiso de retirarse. Alguien que le echa de menos lo rescató de una papelera y son muchos los que le piden que vuelva, según propia confesión.

Las especulaciones sobre su regreso al liderazgo del PP son disparatadas por la sencilla razón de que los mitos no habitan en el tiempo cronológico, sino fuera del tiempo. Por eso no hay quien se pueda librar de ellos. Para bien o para mal, tienen vocación de eternidad.Si, como dice Aznar, «es difícil sustituir a un gran líder», no digamos a un mito.

El PP no ha logrado quitarse de encima el peso del mito y Rajoy tiene que cargar con él. Desde 2003 hasta ahora, el mito se ha aparecido para fijar doctrina en todos y cada uno de los congresos y convenciones que ha celebrado el PP. Es preceptivo, según los estatutos. Este fin de semana, sin embargo, el PP ha organizado unas jornadas para modernizarse de acuerdo con las nuevas redes sociales. Será una reunión interesante para saber cómo piensa el PP ser un partido moderno, dinámico y en contacto con la nueva sociedad, que buena falta le hace. La dirección -con De Cospedal y González Pons al frente- le ha dado el nombre de Foro Abierto y, por ello, no hablarán ni el presidente de honor, ni el presidente fundador. Si lo hubieran llamado convención, el mito volvería por sus fueros. El PP ha elegido así un camino sinuoso para librarse de la carga. Bien es verdad que hay quien quiere seguir llevando el mito sobre las espaldas. Mayor Oreja y Ruiz-Gallardón han dicho que Aznar es un referente de futuro para el partido. Lo dicho, los mitos son eternos.

© Mundinteractivos, S.A.

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Suerte, Mr. President, de Miquel Roca i Junyent en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 20 enero, 2009

Necesitamos que Obama tenga éxito. Se lo deseamos, para él y para los estadounidenses, pero, desde Europa, nuestra esperanza en su gestión es -casi- nuestra última esperanza. En un mundo atormentado por una crisis sin precedentes y en un clima tenso y conflictivo, necesitamos que Obama pueda constituirse en una referencia solvente y sólida, capaz de proyectar al mundo una confianza sobre su propio futuro. Lo necesitamos, lo deseamos; nos angustia pensar que esto no fuera así.

Pero, no nos confundamos: Obama será el presidente de EE. UU., que pensará en EE. UU., con un estilo propio de EE. UU. e intentará satisfacer a los ciudadanos de EE. UU. En Europa da la sensación que se espera de Obama que actúe como si fuera europeo. Y no lo es, ni lo quiere ser. Es a nosotros, europeos, a los que nos corresponde comprender y aceptar que la política de la UE deberá acercarse a la de EE. UU. si queremos ser algo en el mundo.

Será más fácil entenderse con Obama que con Bush; es cierto. Pero el esfuerzo de este entendimiento deberá descansar, principalmente, en nosotros. La crítica de Bush era tan fácil y justificada que nos podía dar la sensación de que, ahora con Obama, todo será más fácil. Y lo será, siempre que desde Europa se acepte que el entendimiento supone aproximarnos a posiciones estadounidenses que Obama defenderá con el mismo entusiasmo que Bush, con otro estilo, pero con igual firmeza.

Europa y España deberán cambiar. Hasta ahora podían disimular cierto antiamericanismo en un fácil antibushismo. Ahora esto ya no valdrá y deberemos empezar a explicar a nuestros conciudadanos que determinadas posiciones en política exterior ya no valen; que no sirven, que nos aíslan y, sobre todo, que nos alejan de la esperanza que Obama representa. ¡Contra Bush vivíamos mejor! Pues, ahora, con Obama descubriremos que el antiamericanismo visceral, primario, inconsistente y frívolo no sirve para nada. Bueno, sí; sirve para alejarnos del horizonte de recuperación de la crisis económica, de la deseada distensión internacional y de la interlocución imprescindible en un mundo globalizado.

La excusa de Bush se ha acabado. La era de Obama nos exige volver a ser amigos de EE.UU. ¡Buena suerte, Mr. President!

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La sra. Pérez y R. Tremosa, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 20 enero, 2009

A la señora Pérez, votante de CiU porque sigue pensando que es la formación que “defiende lo nuestro” mejor que otras, las elecciones europeas no le interesan mucho ni poco. Como a la mayoría de ciudadanos catalanes, la verdad sea dicha. A la señora Pérez, en cambio, le preocupa saber cómo y cuándo le llegarán los recursos oficiales que, en virtud de la famosa ley de Dependencia, le prometieron para poder cuidar mejor a su madre. Por ahora, sólo le dan largas. Gobiernan las izquierdas por doquier, pero las promesas sociales no se cumplen y las tarifas de la luz, del agua y de los transportes se disparan a lo bestia.

La señora Pérez no sabe muy bien quién es Ramon Tremosa, el prestigioso profesor de Economía que Artur Mas ha fichado para encabezar la candidatura a los próximos comicios europeos. La señora Pérez tampoco conocía, hasta hace poco, a Ignasi Guardans, el eficaz y preparado eurodiputado convergente que, durante los últimos años, ha sido la voz del partido nacionalista en el Parlamento de Estrasburgo. Como tanta gente, la señora Pérez supo de Guardans a raíz de los atentados en Bombay. Si finalmente vota en las europeas, la señora Pérez lo hará a las siglas y no a una persona en concreto. Pero a Tremosa no le han puesto ahí para que movilice a la señora Pérez, sino para enviar señales a esos votantes nacionalistas de orden que probaron suerte apoyando a ERC en el 2003 y 2004, y que, luego, desengañados, se largaron al triste páramo de la abstención, lamentándose y pasando un poco de todo.

Cuando José Zaragoza declara, como hizo el sábado en La Vanguardia,que Tremosa es como la ultraconservadora Sarah Palin deja entrever muchos nervios y muy poca fe en su líder Montilla. El secretario de organización del PSC recurre al disparate y a la desfiguración porque en la calle Nicaragua no les salen los números de ningún modo. Los jefes del PSC desean que todas las señoras Pérez que siguen votando a CiU se traguen el cuento chino de la terrible radicalización de Mas para lograr que, de una vez por todas, esas papeletas decisivas cambien de color y eviten, así, el segundo batacazo de Montilla en unas autonómicas. De nuevo, Zaragoza utiliza el miedo como propaganda, pero esta vez lo tiene más difícil: CiU no es el PP y los comicios al Parlament no son unas generales.

El problema gordo es que el socialismo catalán todavía no ha demostrado que sea cierto y real el único argumento que, tal vez, haría cambiar de opción a la señora Pérez: “Si gana Zapatero, gana Catalunya”. Al contrario, el escaqueo de la financiación y el bloqueo del Estatut indican descarnadamente lo poco que un president de la Generalitat socialista puede hacer ante un presidente del Gobierno del PSOE. Por lo demás, las claras explicaciones de Tremosa sobre el déficit fiscal siempre le irán bien a la señora Pérez cuando sus primos extremeños le echen en cara, como hacen cada verano, que ella es “tan insolidaria y avara como todos los catalanes”.

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Cuando Dios viaja en autobús, de Luis Arias Argüelles-Meres en La Opinión de La Coruña

Posted in Libertades, Política, Religión by reggio on 20 enero, 2009

La discusión sobre la existencia de Dios no se libra en los libros, ya no se ubica ni en el ámbito teológico, ni en el filosófico, ni en el científico. La cosa se ha vulgarizado tanto y tanto que se encuentra ya a pie de calle. Sabíamos de la omnipresencia de Dios, de su ubicuidad, que lo hacía estar también en los pucheros. Pero nunca nos hubiésemos imaginado que tan eterna discusión terminase con leyendas andantes en el transporte público. Ya no se trata de divulgar la idea de Dios frente a la defensa del ateísmo o viceversa: de lo que se trata es de democratizarlo, de simplificar la cuestión a una frasecita andante, frasecita sin argumentos. Sólo un eslogan. Hasta aquí hemos llegado, oiga.

¿Cómo no recordar que hubo un tiempo en que muchos vivíamos libro a libro aquello que nos llegó, como siempre con retraso, del existencialismo? ¿Cómo olvidar a aquel Unamuno estremecido que buscaba, aun a sabiendas de que el intento era baldío, conciliar la razón la y la fe? ¿Cómo olvidar al don Miguel que veía en la Ética de Spinoza, una especie de poema elegíaco y en la Crítica de la Razón Práctica kantiana una búsqueda de imposibles y trágicas respuestas? ¿Cómo no tener presente el pathos que expresaba Kierkegaard en sus principales libros? ¿Cómo no evocar la propuesta de un existencialismo ateo de mano de Sartre? ¿Cómo no rescatar aquellos versos de Blas de Otero en que ni Dios se salvaba porque también lo habían asesinado? ¿Cómo no refrescar la lectura de ¿Por qué no soy cristiano?, de Bertrand Russell, que tanto y tanto transitamos? ¿Cómo soslayar la valentía de Hume cuando planteaba sus tesis en contra de los argumentos más socorridos que pretendían justificar la existencia de Dios? ¿Cómo no regresar a aquella solemne negación de Nietzsche al final de su libro Así habló Zaratrusta? ¿Cómo no acudir al momento de la lectura de Dostoievski cuando un personaje advertía de las inquietantes consecuencias de dejar de creer en Dios?

Cuando Dios viaja en autobús. Negarlo o afirmarlo en un spot que viaja en el transporte público. Propagar su existencia o inexistencia de tal guisa muestra, sobre todo, que estamos instalados en lo frívolo y en lo vulgar. Creer, en última instancia, que tal campaña va a tener eco en las gentes, más allá del chascarrillo, supone, antes que ninguna otra cosa, un insulto a la inteligencia ciudadana.

Lo más grave de todo es que se da por hecho que las gentes no piensan, que no llegan a conclusiones tras un proceso de reflexión, sino que somos seres receptivos a consignas que, en modo alguno, sometemos a análisis.

¿Qué diría Unamuno ante una propaganda andante que le asegura que puede vivir más tranquilo por el hecho de que Dios no existe? ¿Se imagina alguien su ira ante semejante mentecatez? ¿Cómo reaccionaría el mismo don Miguel ante la afirmación contraria sin consistencia alguna? Seguro que de forma muy similar.

Ese Dios al que el hombre le ha erigido gigantescas y soberbias construcciones, que fue motivo de eternas obras de arte. Ese Dios, al que también creó (como concepto) el hombre, viaja, negado o reafirmado, en autobús. Ese Dios que tanto estremeció a pensadores y poetas, que fue usado como pretexto para las mayores atrocidades que imaginarse cabe, ya no es trascendente, ya no es un asunto de hondo calado académico, ni siquiera existencial; es un mero pretexto propagandístico a favor o en contra.

En el hipermercado de la actualidad, todo, hasta la misma idea de Dios y su antítesis, se han convertido en mercancía banal. ¿Qué se hizo de aquel conmovedor verso de Blas de Otero: Ronco río que revierte? ¿Quién repara en los lorquianos nardos de angustia dibujada en el paisaje urbano de cada día?

El Dios que no gusta de jugar a los dados, la religión como opio del pueblo. ¿Qué potentes argumentarios tiene tras de sí afirmar o negar la existencia de Dios en esos eslóganes que tanta polémica están provocando?

¿Cabe mayor ataque a aquello que nos eleva como especie, cabe mayor chabacanería que una discusión sobre la existencia de Dios sobre la base de lemas propagandísticos con moralina no menos populachera que el refranero?

Sólo cabe presentar batalla ante semejante ordinariez sobre la estrategia de atrincherarse en aquellas borgianas bibliotecas de los sueños que nos dieron, a la vez, los libros y la noche. Porque sin, ellos, sin los libros, no se hubiera formulado el carpe diem al que no puede llegarse desde la ignorancia más supina, desde el analfabetismo más ofensivo, desde la estupidez más afrentosa.

La democracia ‘Peter Pan’, de Federico Durán López en Cinco Días

Posted in Economía by reggio on 20 enero, 2009

Tenemos una democracia que, en determinados aspectos, se resiste a crecer. Aquejada del síndrome de Peter Pan, se niega a madurar, a enfrentarse con decisión a problemas que perturban el inocente planteamiento juvenil que subyace en algunas de sus regulaciones. Dicho de otra forma: tras 30 años de vigencia de la Constitución, seguimos con complejos. Es verdad que nuestro texto constitucional no incurre en los excesos de algunos otros que marcaron, igualmente, la salida de situaciones dictatoriales. No es la Constitución portuguesa de 1975, escrita entre claveles rojos y en plena borrachera revolucionaria. Pero está plagado de ingenuidades, de ambigüedades, de contradicciones. En algunos puntos, expresa demasiado claramente el complejo de recién llegados, el prurito de llegar más lejos que nadie en las conquistas constitucionales y en la reacción frente al franquismo.

Y ello se refleja, particularmente, en las relaciones laborales. ¿Cómo es posible que, a estas alturas, sigamos sin una regulación constitucional del ejercicio del derecho de huelga, en particular en lo que se refiere a los servicios esenciales de la comunidad? ¿Cómo es posible que se puedan producir situaciones como las que han sumido en el caos al aeropuerto de Barajas en los primeros días del año?

He querido, al escribir este comentario, dejar pasar unos días para que la indignación de haber sufrido casi 14 horas de viaje para un desplazamiento que requeriría normalmente tres, y sobre todo la de haber contemplado auténticas tragedias humanas de quienes se sentían impotentes e incapaces de enfrentarse a una situación que, por diversos motivos, les superaba, pudiera, con una cierta distancia, atemperarse.

Atemperada la indignación, formulo algunas consideraciones. Continuar sin regular el ejercicio del derecho de huelga supone, casi exclusivamente, mantener una situación de privilegio corporativo de determinados sindicatos que utilizan como rehenes a los ciudadanos para defender trasnochados privilegios. Fuera del ámbito de los servicios públicos, la falta de regulación del derecho de huelga sólo causa algunos problemas menores. El capitalismo ha cambiado sustancialmente, y las relaciones laborales también.

Hoy, las figuras más influyentes son las de los consumidores y las de los inversores. Ambos tienen una gran capacidad de adoptar decisiones que resultan determinantes y, además, pueden adoptarlas con gran rapidez. Ello hace que las relaciones laborales en las empresas conozcan un continuo declinar del conflicto y una creciente relevancia de la colaboración. El poder sindical es, sobre todo, un poder a corto plazo, pero su ejercicio puede resultar letal para la empresa, y ésta, que puede prevalecer a medio y largo plazo, es muy vulnerable en el corto.

Frente a ello, en el actual panorama normativo, el mundo de los servicios públicos ofrece a un sindicalismo corporativo posibilidades de presión exorbitantes. La ley, como exige la Constitución, debe regular el ejercicio del derecho de huelga, y debe establecer las medidas necesarias para garantizar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad. Esto debe suponer severas restricciones para la huelga en determinados supuestos, cuando no incluso la supresión del derecho y el establecimiento de mecanismos de arbitraje obligatorio para la resolución de los conflictos. Y debe también implicar sanciones claras y suficientemente disuasivas de comportamientos particularmente odiosos, en los que la presión se ejerce sin recurso formal a la huelga, mediante procedimientos simulados de no colaboración, de actuación a reglamento, etcétera.

Existe una impunidad sindical de hecho ante determinados conflictos que no debe mantenerse, y las propias responsabilidades individuales de los trabajadores deben revisarse amén de regular con claridad la responsabilidad indemnizatoria del sindicato. La jurisprudencia, durante el franquismo, para paliar la severa represión de las huelgas, distinguió entre la participación activa en huelga ilegal y el mero seguimiento pasivo de la misma. Esa doctrina se sigue hoy manteniendo, y no tiene sentido: con la amplia aceptación existente del derecho de huelga, la mera participación en una huelga ilegal debe ser susceptible de sanción, sin necesidad de que haya de identificarse una participación activa.

Con independencia de ello, el tema de las bajas médicas debe revisarse drásticamente. Intentar explicar a algunos compañeros de viaje extranjeros en qué consistía eso de que, simultáneamente, varios trabajadores cogían la baja o se daban de baja era ciertamente surrealista. Hay que terminar definitivamente con estos abusos y con estos ejercicios de simulación. Los derechos laborales, también los de conflicto, han de ser reconocidos y respetados, pero han de ejercerse lealmente y con arreglo a las exigencias de la buena fe.

Por último, las alteraciones en el trabajo de los controladores y de los pilotos ponen de manifiesto otro tema preocupante. La máxima aspiración de los sindicatos en casos como éstos es la de obtener una regulación de las relaciones de trabajo con cuya aplicación sea prácticamente imposible operar o prestar el servicio. De esa forma, la actividad empresarial depende, para su desarrollo normal, de la benevolencia de los empleados y éstos pueden, en situaciones de conflicto, retirar esa benevolencia e impedir, sin recurso aparente a acción conflictiva de ninguna clase, el funcionamiento de la empresa.

Este es el caso de los controladores, por las noticias que se han difundido, y éste es el caso de los pilotos, lo que explica la cerrada negativa de los mismos a la renovación de un convenio que data de hace más de 10 años y cuyas desfasadas previsiones se resisten a abandonar.

Las responsabilidades de las autoridades de AENA en el primer caso son claras. Igual de claras que la necesidad de evitar que el ordenamiento jurídico ampare situaciones como las del segundo. Dejémonos de complejos, hagamos madurar nuestra democracia y defendamos con convicción los derechos de los ciudadanos y la protección de los servicios esenciales.

Federico Durán López. Catedrático de Derecho del Trabajo y socio de Garrigues.

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Palabras encadenadas o lo que va de Solbes a RBS, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 20 enero, 2009

Los dos acontecimientos que marcaron el curso de los mercados financieros en el día de ayer están mucho más interrelacionados de lo que podía parecer a primera instancia. En efecto: la bajada de rating soberano de nuestro país, por una parte, y la nacionalización de la nacionalización al más puro estilo Citi de Royal Bank of Scotland, tras sus nefastos resultados de ayer, por otra, tienen impacto negativo directo en la capacidad de financiación de nuestro país. Y de qué manera. No sólo se encarece el coste de nuestros recursos ajenos como consecuencia de la mayor incertidumbre sobre la capacidad de España de hacer frente a las obligaciones para con terceros que tiene contraídas, sino que simultáneamente se cierran fuentes de financiación. El proceso de intervención pública en la banca anglosajona va acompañada de un mandato inmediato: veleidades fuera de las fronteras, las justas. Se ve de forma manifiesta en la información recogida por Bloomberg ayer. Si uno mira el papel jugado por RBS en los últimos años en el mapa empresarial español, se da inmediata cuenta de que el paso del nacionalismo al proteccionismo financiero puede tener serias implicaciones para nuestra nación de naciones, concepto discutido y discutible (Zapatero pixi y dixit).

Si faltaba una confirmación de que se avecinan tiempos difíciles, tomen como tal la negativa del gobierno reconocer tales dificultades, ejercicio de bola de cristal que, desgraciadamente, viviendo de quien viene la experiencia ha demostrado que tiende a ser preludio de malas noticias y peores concreciones. Y es que les voy a decir una cosa a esos señores que habitan en las cavernas de la estadística administrativa: no vale de nada el mayor o menor porcentaje de deuda emitida sobre PIB, clavo ardiendo al que se aferran. Importa la capacidad de repago del emisor. Y es aquí donde surgen dudas serias. Porque, como muchos ciudadanos y empresas están sufriendo en sus carnes en estos días, el endeudamiento tiene un problema: si el prestatario no obtiene del dinero recibido rentabilidad suficiente como para abonar el principal y los intereses de lo debido puede incurrir en impago y llevarse tras de él al prestamista, algo que no pasa desapercibido en el entorno actual. Es clave, por tanto, que la liquidez solicitada se destine a la inversión productiva y no a sostener artificialmente sectores no competitivos o los excesos del estado del bienestar. Otra vez, y van unas cuantas, el necesario sello de las reformas estructurales como guía de actuación.

Sería, de hecho, un craso error repetir los errores que han conducido a la burbuja privada de crédito, a saber: pensar que hay en el mercado una disponibilidad ilimitada de fondos; creer que los costes de financiación van a permanecer estructuralmente bajos; estimar que cualquier refinanciación futura es posible. Y tirar de chequera indiscriminadamente en la creencia de que, en el mundo de la deuda pública, todo el monte es orégano. Si esta fuera una crisis local, aún tendría cabida tal predicción. Al ser el único estado en dificultades, podría concentrar el interés financiador. Pero nos encontramos ante un retroceso de nivel planetario en el que, por primera vez en mucho tiempo, de lo que se discute es de la supervivencia financiera de algunas naciones desarrolladas. Irlanda, que todavía mantiene, no sabemos por cuanto tiempo, su rating AAA, ve como alguno de sus más reputados economistas ven el destino del país en términos de “impago o salida del euro”. Y no son pocas las voces que dentro de España defienden, en un entorno de devaluaciones de moneda directas como la rusa o forzadas como la británica, la conveniencia de que España abandone igualmente la moneda única como dramático y único cauce para ganar competitividad de una sola tacada. No hay que olvidar que nos hemos ganado el dudoso mérito de ser la peor economía de Europa. Toma Champions League que diría el Rockefeller de José Luis Moreno.

Dado que estoy de acuerdo con la tesis de Wolfang Münchau, -dada a conocer ayer en FT, en un más que recomendable artículo que recoge los escenarios que se derivarían del potencial default de uno de los socios comunitarios-, en el sentido de que las consecuencias de una dramática decisión como la que dicha corriente defiende, serían más graves de lo que se pretende evitar, ya que llevaría aparejada, por parte del Estado, un corralito al más puro estilo pampero y, por lo que respecta a la ciudadanía, una insumisión fiscal y acopio de liquidez nada más se insinuara tal movimiento, creo que lo importante es no llegar a una situación de incumplimiento de nuestras obligaciones, posibilidad apuntada como cierta igualmente por el amigo Willem Buiter. Y eso significa racionalidad y criterio económico a la hora de incrementar nuestra dependencia financiera exterior. Y más con la situación de desequilibrio de la que partimos. Se requiere una toma de conciencia de que los buenos tiempos han muerto y de que ha llegado la hora de apretarse el cinturón. Mejor hacerlo nosotros que no que nos obligue un tercero, ¿el FMI?, a llevarlo a cabo. La única vía de ajuste en nuestro país es a través de una caída brusca de los salarios reales, que la rigidez salarial patria obliga a canalizar a través de un aumento de la población desocupada. Es así. Lo contrario, ya se sabe, da pan para la siguiente elección, pero generará hambre de tipo generacional. Tratemos de evitarlo.

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El penúltimo engaño económico del Gobierno, de Roberto Centeno en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 20 enero, 2009

Hace solo 30 días, el gobierno de Rodríguez Zapatero, entregó varios cientos de millones de euros pertenecientes al pueblo español, a los separatistas del PNV y el BNG, para conseguir aprobar unos Presupuestos 2009, cuyo fundamento macroeconómico, y en consecuencia, el contenido de los mismos, era sencillamente delirante. Tan delirante, que solo han pasado las fiestas navideñas, y no han tenido más remedio que revisarlo drásticamente. Este hecho, que sería inconcebible en cualquier otro país desarrollado, refleja perfectamente el comportamiento político-económico del gobierno Zapatero: sectarismo ciego, mendacidad e irresponsabilidad absoluta.

Unos adjetivos, que se aplican por igual a la denominada “Actualización del programa de estabilidad 2008-2011”, aprobada el viernes por el Consejo de Ministros, y cuyo resumen es que en 2009 la crisis tocará fondo, iniciándose en el cuarto trimestre “una recuperación rápida y duradera, especialmente en el terreno del empleo”. ¿Y como se producirá tan increíble milagro?, pues muy sencillo, gracias al “Plan español para el estímulo de la economía y del empleo”, con 31.000 supuestos millones de euros, de supuestas rebajas fiscales a familias y PYMES, en 2008 y 2009, y digo supuestos porque a esa cifra hay que restarle una cantidad muy superior por el incremento de la presión fiscal en esos dos años, un incremento que esta siendo particularmente brutal en 2009 en CCAA y Ayuntamientos, con lo que el impulso fiscal neto no solo no es positivo si no negativo. El nuevo keynesianismo asimétrico de Zapatero, “pongo dinero con una mano y me lo llevo con la otra”.

Le siguen medidas para facilitar el acceso al crédito a las PYMES (29.000 millones fundamentalmente a través del ICO), que compara con los 31.000 millones que les adeudan CCAA y Ayuntamientos, ¿y por qué no les pagan lo que les deben y nos dejamos de camelos?. Y después por los 11.000 millones del Fondo especial de creación de puestos de trabajo, que con un coste de más de 36.900 millones de euros por cada empleo temporal creado – ¡si será por dinero!- constituye la esencia del famoso Plan E. Y no se lo pierdan Uds, a esto se añaden “medidas financieras” sin especificar, pero “que proporcionaran liquidez al sistema financiero sin coste para los contribuyentes -debe ser que lo van a pagar Solbes y Zapatero de sus propios bolsillos-, y que movilizarán el crédito hacia familias y empresas”, algo que resulta de una desvergüenza y una obscenidad extrema, justo cuando acaba de confirmarse lo que tanto hemos denunciado algunos, la dejación absoluta del Banco de España en el control de Bancos y Cajas, que puede llevar a la quiebra de una parte significativa del sistema a lo largo de 2009. Solbes dice que ha agotado el margen, pues ya puede ponerse a buscarlo, porque lo que ha soltado hasta ahora, puede ser una broma comparado con lo que va a necesitar para apuntalar al sistema financiero más sólido del mundo.

Pero entremos en los detalles. En primer lugar el paro, que es el eje central de la demagogia zapateril. La nueva previsión es un incremento de 600.000 en todo el año 2009, ¿y a través de qué mecanismo mágico se produce tan increíble milagro?, porque en el último trimestre 2008 se incrementó en 500.000, destrucción de empleo en su mayor parte, y para acabar de arreglarlo, el primer día laborable de enero, el viernes dos, las afiliaciones a la Seguridad Social cayeron en mas de 100.000, es decir, 100.000 parados más en las primeras 24 horas de 2009, aunque será el alcalde Corbacho quién, con su superior criterio, decidirá qué parados están parados y cuáles, estando igual de parados, no son dignos de figurar como tales en las estadísticas de Zapatero. Pero centrándonos en la cifra oficial del último trimestre corregida de estacionalidad, y elevando la misma a tasa anual, que es como se realiza la estimación mas probable, el paro subirá en 2009 en 1,5 millones de personas, aunque con la falta de solvencia de parte del sistema financiero, la cifra puede quedarse corta.

Y aquí hay un tema que empieza a adquirir caracteres trágicos, por lo que el alcalde Corbacho ha decidido desde octubre no facilitar más información al respecto: a 30 de noviembre había 2,2 millones de personas cobrando subsidio de desempleo, y como el paro real era de 3,9 millones, no los 2,9 oficiales (1), hay 1,7 millones de parados que ya no cobra absolutamente nada, y serán 400.000 más en mayo. ¿Cuánto cree el gobierno que van a poder aguantar estas gentes antes de echarse a la calle?, porque además el paro actual nada tiene que ver con el del pasado, ya no puede uno volverse al pueblo, donde siempre hay algo para comer, sólo les queda Cáritas que está desbordada, ahora no hay pueblo al que volverse para la mayoría, y la probabilidad de encontrar empleo, la ocupabilidad, es casi nula para más del 50%, lo que puede llevar a la gente a la desesperación.

Lo siguiente es el déficit público, que pasa del -1,9% al -5,8% en sólo cuatro semanas, pero que tampoco tiene nada que ver con la realidad, y no tiene nada que ver porque las nuevas proyecciones presupuestarias prevén que las CCAA y las Corporaciones Locales, esos auténticos despilfarradores sin fronteras, que han elaborado unos Presupuestos de gastos 2009 ignorando total y absolutamente la crisis, no sólo no incrementan, ¡sino que reducen el déficit previsto para 2008!, déficit que además –la previsión 2008– estimado con los datos del primer semestre está fuertemente infravalorado. Y aquí la estimación es más especulativa, ya que no tenemos datos recientes de cómo están cerrando el ejercicio 2008 estos derrochadores, incompetentes y sectarios, aunque pueden temerse lo peor, ya que el hundimiento de los impuestos ligados al ladrillo, han supuesto caídas brutales de ingresos, no trasladadas en absoluto a reducciones similares de gastos, si sabemos, como ya he señalado que las CCAA y los Ayuntamientos adeudan a las PYMES 31.000 millones de euros, el 3% del PIB, y eso es puro déficit que alguien tendrá que pagar.

La estimación mas optimista posible sería suponer que el déficit conjunto de CCAA y Ayuntamientos sea igual al previsto en las proyecciones del gobierno para la Administración central, el -4,7%, lo que nos llevaría al -9,2% del PIB, si restamos el supuesto superávit de la Seguridad Social, + 0,2%, que ni va a tener superávit ni habría que restárselo en caso de que lo hubiere, porque son cajas separadas. Y todo ello sin contar la deuda de las PYMES. La más realista, es que también el déficit de la Administración central esta infravalorado, mas de tres puntos de PIB lo infravaloraron estos mismos artistas en 2008, pero en ese caso, mejor que hagan Uds los números, porque se sale del dibujo. En todo caso, esto es lo que están descontando los mercados, el riesgo de impago de España se cotiza en máximos históricos, y una emisión de deuda a 30 años colocada el mismo día que el BCE bajaba tipos ha tenido que pagar un tipo de interés del 4,8% un 17% superior al de hace un mes, y es que el desplome de las cuentas públicas es inocultable. Pero éste no es el mayor problema, el problema es la gravísima situación de parte del sistema financiero, aunque Fernández Ordoñez quiera esperar al segundo semestre, antes de abordarlo, una decisión que entra en el terreno del juzgado de guardia.. Y la pregunta es, ¿ que volumen de recursos serán necesarios para resolver el problema ?, ¿ 300.000 millones que es la deuda de promotores?, ¿podrán obtenerse en los mercados financieros?, ¿ permitirá el BCE el desplome de una parte del sistema financiero de un país miembro?. Y sobre todo, ¿ los responsables se van ir de rositas o van a ir a la calle, de donde no debieron salir nunca?. No lo sabemos, pero de momento, todo hijo de vecino, más de 20.000 personas, cobrará sus “bonus”religiosamente, desde los de 5 millones de euros a los de 100.000 o menos, el Banco de España no tiene nada que objetar al respecto.

Y el tercer elemento son las perspectivas macroeconómicas, donde sencillamente han puesto las cifras que se les ha pasado por la mente, sin el menor fundamento que las avale. Empecemos por el consumo final privado, que caerá según el nuevo cuadro un -1,5%. Pero vamos a ver, si las ventas interiores deflactadas caían en noviembre en un -13%, las ventas de automóviles en un -49%, los gastos de turistas extranjeros en un -7,5%, el consumo de cemento en un -36,5%, la producción industrial en un -15%, etc, ¿ de donde narices, o en base a que misteriosos mecanismos, una cifra que en conjunto supone una caída del consumo privado de mas del -10%, y con una tendencia clara al hundimiento, detiene la caída y remonta verticalmente después para terminar el año en el-1,5%, y lo mismo la inversión, -23% en octubre – último dato – y con una caída de las matriculaciones de vehículos industriales un indicador claro de la evolución de la inversión del – 66,9% en diciembre, las peores cifras de Europa con gran diferencia, y a pesar de ello, el “señorito” ha decidido que la caída será solo del -9,3%. Sencillamente una broma.

Por cierto, se me olvidaba, la habitual “modernización de la economía”, pues no la íbamos a obsoletizar digo yo, y sepan cómo, pues no se crean que es fácil, “ adoptando medidas estructurales que mejorarán la productividad de sectores fundamentales como el transporte, la energía las comunicaciones, los servicios y la administración, será la clave para reforzar la competitividad de la economía española e impulsar el crecimiento a largo plazo”, ¿ les suena?, pues nada ¡ viva Cartagena!. De todas maneras para que vean que esta vez va en serio Zapatero ha autorizado las mayores subidas del precio de la electricidad de Europa, y en el caso del gas donde la materia prima, que es mas del 80% del coste, ha bajado en casi dos tercios, los precios al público se han reducido nada menos que en un 3%, no vaya a ser que entremos en deflación y la liemos.

Bueno, y esto es 2009, porque si nos fijamos en 2010 y en 2011, momento en que nuestra economía estará a pleno crecimiento, y volveremos a ser la envidia no ya de Europa sino del mundo, nos daremos cuenta que la fe mueve montañas, que el pesimismo no crea puestos de trabajo, y que si la realidad no se ajusta a nuestro pensamiento, nada como tener un Banco (del Partido Socialista) de España, y un sistema estadístico a las ordenes de un Comisario político, para que lo haga. Y además seguimos en la Champions League, y si no se lo creen, encuentren Uds un solo país en el mundo lo suficientemente rico para tener 86.000 concejales, casi 9000 alcaldes, 17 Presidentes, 1600 parlamentarios autonómicos, 350 diputados, 300 senadores, 200 parlamentarios en Estrasburgo, 20 ministros con toda su corte, más de tres millones de funcionarios un 16% de la población ocupada, frente a poco mas del 6 % en el resto de países, y más de 300.000 asesores. Si eso no es ser ricos, si con tamaño elenco de servidores públicos con su capacidad para arrimar el hombro, con sus desvelos por los parados y los más necesitados, no ven clarísimo que saldremos volando de la crisis, entonces es claro que son Uds. la derecha extrema: unos antipatriotas y unos fascistas.

Roberto Centeno, Catedrático de Economía de la Escuela de Minas de la UPM.

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Gaza desde Estrasburgo, de Josep Borrell en Estrella Digital

Posted in Internacional, Política by reggio on 20 enero, 2009

Como era de temer, Israel no ha querido llegar a ninguna clase de acuerdo y ha decretado unilateralmente el alto el fuego en Gaza cuando bien le ha parecido.

Después de 22 días de bombardeos que han causado más de 1.200 muertos, 400 de los cuales son niños, Israel ha decidido parar la carnicería contra una población prácticamente indefensa que no tenía a donde escapar ni donde cobijarse. Durante los bombardeos no se ha respetado nada, ni escuelas, ni hospitales ni las instalaciones de la ONU. La justificación de que allí se escondían los combatientes de Hamas ha sido desmentida por el propio secretario general Ban Ki-moon, que desde Jerusalén ha expresado su indignación y exigido responsabilidades… que el Gobierno israelí ha escuchado como quien oye llover.

La desproporción entre los daños causados por los cohetes artesanales de Hamas y la destrucción masiva causada por la poderosa máquina militar israelí es simplemente brutal. Nunca hasta ahora el Ejército de Israel se había comportado así, y lo ha hecho seguramente para sacarse la espina de su fracaso militar en el Líbano en el verano del 2006. En vísperas de las elecciones para sustituir a un primer ministro desprestigiado que ya no tiene nada que perder, Israel ha impulsado con entusiasmo la continuación de los bombardeos justo antes de que Obama tomara las riendas en Washington.

Bush ha permitido y justificado la matanza, pero al menos su abstención permitió aprobar una tibia resolución de la ONU pidiendo el alto el fuego… que Israel se pasó por el mismo sitio que las que viene incumpliendo desde 1967. Y se ha despedido haciendo a Israel el último regalo de su mandato con un acuerdo para sellar las fronteras de Gaza que parece redactado directamente en Tel-Aviv.

Israel ha suspendido sus bombardeos sobre Gaza cuando le ha convenido. Nadie ha sido capaz de influir para que los bombardeos cesaran antes o fueran menos crueles con la población civil. Ni su opinión publica, que a diferencia de la guerra del Líbano, aprueba una acción militar sin bajas propias cuyas imágenes le censuran tanto como las televisiones árabes las difunden. Ni la reprobación internacional, ni la débil condena de la UE, que se ha limitado a expresar su indignación con la boca pequeña, poniendo de manifiesto su impotencia y dejando claro que no pensaba tomar ninguna medida coercitiva sobre Israel.

Pero si Israel puede cantar victoria en el campo de batalla, pocas veces su reputación ante la opinión pública internacional habrá caído tan bajo. El representante de la ONU en Jerusalén ha pedido la apertura de una investigación considerando que los ataques sobre escuelas donde estaba refugiada la población civil son crímenes de guerra, y que es falso que sirvieran de refugio a los dirigentes de Hamas. El periódico Haaretz decía que bombardear los depósitos de alimentos de la UNRWA en Gaza justo cuando el secretario general de la ONU estaba en Jerusalén puede ser una falta, un error o una provocación, pero que la presión militar sobre Gaza, aunque debilite a Hamas, “está destruyendo el alma de Israel y su imagen en las pantallas de televisión de la comunidad internacional”.

Pero esa comunidad internacional, a pesar de lamentar lo que ve, no es capaz de evitarlo, aunque a ningún otro Estado ni Gobierno se le permitiría hacer algo parecido. También hay quienes justifican la actuación de Israel en nombre de su derecho a defenderse y consideran esos 22 días de destrucción masiva como la respuesta “proporcionada” al lanzamiento de los cohetes artesanales de Hamas contra las poblaciones israelíes próximas a Gaza. Poblaciones que, por cierto, están situadas en territorios que Israel ocupa ilegalmente contraviniendo todas las resoluciones de la ONU al respecto.

Esta circunstancia no justifica los ataques de Hamas, y ciertamente hay que preguntarse, siendo la relación de fuerzas la que es, por las razones de su empecinamiento en lanzar ataques con cohetes que no cambian en nada la situación y que provocan diluvios de fuego en respuesta. Pero también es cierto que durante la tregua no se consiguió ninguna mejora en las condiciones de un bloqueo que asfixia a Gaza y hace que los 1,5 millones de habitantes de lo que se puede ya considerar un gueto parecido al de Varsovia lleven una vida miserable y sin esperanza. Y tampoco el presidente de la Autoridad Palestina, que será una de las víctimas colaterales de las bombas de Gaza, ha conseguido nada de su política de negociación y concesiones, que para la mayoría de los palestinos es de sumisión.

Ciertamente, también la UE se equivocó cuando se negó a aceptar a Hamas como interlocutor después de su victoria electoral que los propios observadores del Parlamento Europeo consideraron limpia y sin reparos. Y, mal que les pese al “filosofo” Andre Gluksman y a algunos de mis colegas eurodiputados, incluso del grupo socialista, la desproporcionada respuesta militar de Israel no servirá para garantizar a Israel la paz dentro de fronteras seguras y reconocidas. Todo lo contrario, después de 60 años de guerras, tendrá que seguir usando la fuerza, cada vez más brutalmente, para hacer frente al odio que siembra con sus bombas. Ser amigo de Israel y defender su existencia y su derecho a vivir en paz exige decirle lo que no le gusta oír, sobre todo lo que no le gusta oír.

Tuvimos ocasión de hacerlo durante el debate sobre la situación en Gaza en el Parlamento Europeo en Estrasburgo la pasada semana. Recibimos el testimonio directo de un grupo de diputados que habían conseguido pasar a Gaza desde la frontera de Egipto y poco antes de la votación de la resolución consensuada por los grupos políticos, recibimos la noticia del bombardeo de hospitales y de las instalaciones de la ONU. La resolución fue aprobada por una gran mayoría, pero en mi opinión no condenaba los bombardeos contra la población civil de Gaza con la rotundidad necesaria. La realidad es que la propuesta del grupo socialista, que sí lo hacía, no hubiera reunido el consenso necesario. Se optó por un texto consensuado que seguramente ayuda más a la causa de la paz que lo que hubiese sido la incapacidad del Parlamento Europeo de decir nada sobre la tragedia de Gaza.

Esa clase de disyuntivas son siempre difíciles en la vida de un Parlamento tan complejo como el de Estrasburgo. ¿Es mejor defender testimonialmente su propia posición, sabiendo que no recibirá apoyos suficientes para ser aprobada, o es mejor pactar para que el Parlamento en pleno diga buena parte de lo que uno desearía decir, aunque no se diga todo o con la fuerza y claridad necesaria?

La resolución aprobada exige al menos a Israel que respete el derecho humanitario, lo que implica que no lo ha hecho. Y recuerda que el Parlamento rechazó mejorar los acuerdos de cooperación y comercio de la UE con Israel. Pero es seguro que el Consejo no ha abandonado su decisión de hacerlo a pesar de lo ocurrido en Gaza. Y no es un problema de la Presidencia checa, sino de que varios Estados miembros nunca apoyarán una sanción contra Israel haga lo que haga. E Israel lo sabe y por eso toma tan poco en consideración las posiciones de la UE.

Éste es un buen momento para recordar, como decía R. Aron, que Israel ha ganado todas las guerras pero ha perdido la paz. Una paz que se perdió como proyecto cuando Rabin fue asesinado y los acuerdos de Oslo embarrancaron, entre otras cosas porque los asentamientos judíos en tierra palestina continuaron. Y los últimos ocho años de violencia no han enseñado al más fuerte la vanidad de su fuerza.

Sólo la comunidad internacional podría imponer una paz justa. Los EEUU de Clinton no pudieron, los de Bush no han querido. ¿Querrán y podrán los de Obama?

Josep Borrell. Presidente de la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo.

josep.borrellfontelles@europarl.europa.eu

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Entre Gaza y Washington, de Alberto Piris en Estrella Digital

Posted in Internacional, Política by reggio on 20 enero, 2009

Hubiera resultado de muy mal gusto, y también una desatención grave hacia su fiel, generoso y servicial patrocinador estadounidense, que Israel hubiese continuado la ofensiva contra Gaza, haciendo posible de ese modo que los noticiarios televisados de todo el mundo hubieran podido alternar las brillantes imágenes de los fastos de la toma de posesión de Obama en Washington (con las que todas las cadenas nos van a abrumar a partir de hoy) con otras imágenes obtenidas en Gaza, éstas sangrientas y siniestras, mostrando fuego y explosiones, viviendas incendiadas y destruidas, cadáveres despedazados de hombres, mujeres y niños, y familias en duelo, presas de la más absoluta desesperación.

El leal “amigo americano” es merecedor de estas atenciones y de otras muchas por parte del Gobierno israelí, consciente éste de que, si no fuera por la ilimitada ayuda de todo tipo que recibe continuamente desde EEUU, se vería incapaz de seguir aferrándose al principio de excepcionalidad, que fue tácitamente aceptado por muchos países -y rechazado con violencia por otros- desde que se creó el Estado de Israel. Este principio establece que un pueblo que ha sufrido el Holocausto en un mundo hostil está exento de cumplir con la legislación internacional siempre que le plazca. Hasta el momento, ningún organismo supranacional, incluidas las Naciones Unidas, ha sido capaz de derogarlo o de ponerlo en tela de juicio.

La operación Cast Lead (plomo fundido, este es su nombre en código), iniciada el 27 de diciembre y unilateralmente suspendida el pasado sábado, para no empañar las celebraciones washingtonianas, tendría un equivalente en la vida cotidiana de cualquier persona, lo que permite entender su naturaleza. Sería lo mismo que si un niño apedrease un automóvil, produciendo algunas abolladuras o rompiendo alguna ventanilla, y el conductor respondiese acto seguido empuñando una metralleta y aniquilando con varias ráfagas de disparos al autor del vandalismo y a los amigos que le rodeaban en ese momento. Aún más: recordando la destrucción de varias instalaciones de la ONU en Gaza, cabe imaginar que el airado conductor la emprendiese a tiros con las ambulancias que hubieran llegado para atender a los niños malheridos y las incendiara después. No es broma. Los ejemplos, como las parábolas evangélicas, pueden explicar un hecho mejor que su simple descripción.

No merece la pena repetir los viejos argumentos: el motivo principal del ataque israelí, más que en impedir el disparo de los cohetes palestinos está en la necesidad militar de resarcirse del fracaso del año 2006 en Líbano y de reafirmar el potencial bélico, disuasorio y aplastante, que allí quedó algo en entredicho. También han influido los intereses electorales de los dirigentes israelíes que pugnan por el poder y la conveniencia de presentar ante Obama un hecho consumado, para probar su reacción y tantear hasta dónde puede llegarse con el nuevo mandatario de la Casa Blanca. Los cohetes artesanales, al fin y al cabo, no son sino la respuesta a la verdadera causa del actual conflicto: la violencia israelí que se pone de manifiesto con el bloqueo de Gaza y con la prolongada opresión que viene sufriendo su población, carente de otros medios para hacerle frente que no sean los rayanos en la desesperación. No era necesaria esta invasión: el levantamiento del bloqueo hubiera detenido con toda seguridad el lanzamiento de los cohetes, como reconocen también numerosos analistas israelíes.

Quizá lo peor del caso no es su ilegalidad ni su brutalidad: es su inoportunidad. Una acción puramente militar podrá destruir materialmente la organización de Hamás, pero no arrancará sus raíces. Antes bien, las fortalecerá. Los palestinos de Gaza saben distinguir entre los que les han bombardeado indiscriminadamente y los que se vienen esforzando por aliviar sus penalidades cotidianas, como lo mostraron al acudir libremente a las urnas en enero de 2005 y dar el triunfo a Hamás. Una nueva generación de terroristas palestinos está formándose ahora entre las ruinas humeantes de Gaza. Todos podremos sufrir algún día los terribles efectos de su desesperación.

Israel -y en ello sigue los pasos de su aliado hegemónico- cree que todos los problemas tienen soluciones militares y que la fuerza es el mejor modo de resolverlos. Ahora, en Gaza, muestra que solo sabe aplicar la táctica para ganar una guerra (si este nombre es aplicable a la invasión del territorio) pero desdeña la estrategia que algún día podría conducirle a la paz. Su legendaria capacidad de maniobra política está ya desacreditada: combate los síntomas sin atender a sus causas profundas. Es la mejor fórmula para el fracaso a largo plazo.

El corresponsal de la BBC en la conferencia que reunió el domingo pasado en Egipto a varios dirigentes implicados en el proceso de paz, incluido el presidente del Gobierno de España, escribió: “Todos sabemos que si el proceso de paz gana nueva vida y se alza, como un ave fénix, desde las cenizas de la operación ‘Plomo Fundido’, la única persona capaz de lograrlo será Barack Obama”. La ausencia de EEUU en dicha conferencia fue palpable. Y la conclusión final a la que obligadamente se llega es desoladora: si todo depende de una persona, en la que se han hecho recaer desmesuradas expectativas, las probabilidades de fracaso son muy grandes. No se encuentra, en el mundo de hoy, ni rastro de aquellas personalidades que hicieron posibles, en otros tiempos también difíciles, transformaciones beneficiosas para toda la humanidad.

Alberto Piris. General de Artillería en la Reserva.

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