Reggio’s Weblog

El cuestionado jefe de los espías, de Casimiro García-Abadillo en El Mundo

Posted in General by reggio on 19 enero, 2009

A FONDO

En la tradicional copa de Navidad que se celebra en la sede del CNI (Centro Nacional de Inteligencia), situada en la madrileña Cuesta de las Perdices, cerca del hipódromo, y que el pasado año tuvo lugar el 12 de diciembre, los corrillos de nuestros conspicuos espías fueron un hervidero de rumores. Y, en ciertos casos, de indisimulados deseos. «El año que viene será mejor que éste, porque espero que sea su último año», se le oyó comentar discretamente a uno de los altos responsables de la Casa.

No hacía falta dar nombres. Los que le escucharon sabían que se estaba refiriendo a Alberto Saiz, el director general del Centro, cuyo mandato, teóricamente, concluye el próximo 20 de abril.

En una institución cuyos mandos proceden mayoritariamente de las Fuerzas Armadas, en la que la disciplina, el respeto al orden jerárquico y la obediencia son norma, llama la atención la aversión, casi unánime, que ha generado la gestión de Saiz.

Un mes antes de la reunión navideña, el director del CNI había destituido al director técnico de Inteligencia, Agustín Cassinello, del que dependen las subdirecciones esenciales de nuestros servicios de información: Inteligencia Exterior, Contrainteligencia y Contraterrorismo.

Cassinello (hijo del teniente general y ex jefe de Información de la Guardia Civil) llevaba poco más de tres meses en el cargo, al que había accedido desde su relevante puesto en Londres.

Cassinello, un hombre con los nervios templados, perdió la paciencia cuando el 15 de noviembre de 2008 se echó a la cara la portada de ABC, donde se daba cuenta de su destitución por presuntos «fallos de información» en el ataque de un talibán suicida llevado a cabo el 9 de noviembre en Afganistán, que costó la vida al brigada Juan Andrés Suárez y al cabo Rubén Alonso.

Su respuesta, sin precedentes, fue fulminante. Mandó una carta al citado diario en la que calificaba de «errónea» la noticia y negaba que su destitución tuviera que ver con «ningún déficit de información».

Fuentes conocedoras del incidente apuntan a la dirección del CNI como responsable de la filtración al rotativo.

En realidad, Saiz le había pedido la dimisión a Cassinello en el mes de octubre. Es decir, al menos 15 días antes de que se produjera el atentado suicida. «Mañana quiero tu carta de dimisión en mi despacho», le dijo. Pero Cassinello se negó: «Si quieres que deje mi puesto, destitúyeme». Desde entonces no se dirigieron la palabra. El día 12 de noviembre se produjo el relevo. Raquel Gutiérrez ocupó su puesto.

El enfrentamiento con el director fue consecuencia de las diferencias entre Cassinello y el director técnico de Apoyo a la Inteligencia, Francisco Montes, en la gestión de la información en una operación tan importante como la detención de ‘Txeroki’, el pasado 17 de noviembre. Según las fuentes consultadas, Cassinello quería que los datos sobre el terrorista se transmitieran tanto a la Policía como a la Guardia Civil, mientras que Montes quería que la operación se compartiera en exclusiva con este último cuerpo.

La realidad es que nadie sabe con exactitud cuál ha sido la causa esgrimida por Saiz, ya que las resoluciones por las que se nombran o se separan de sus cargos a los directores técnicos son secretas.De hecho, según las fuentes, la ministra de Defensa, Carmen Chacón, se enteró por los periódicos de ese importante relevo. Y eso que el CNI depende de su ministerio.

Saiz llegó al CNI de la mano de José Bono, quien antes le había nombrado consejero de Industria y Empleo cuando era presidente de la Junta de Castilla-La Mancha.

Sin experiencia en asuntos de seguridad o información, el mejor (y algunos añaden que único) activo de Saiz para ocupar su puesto al frente del servicio de Inteligencia español era precisamente su afinidad con el ex ministro de Defensa.

Saiz no puede quejarse de falta de medios. El CNI, que ya fue reforzado en la etapa de Dezcallar, recibió, como consecuencia de los fallos detectados tras la masacre del 11-M, una fuerte inyección económica y de personal. La plantilla del CNI ha aumentado en 1.200 personas (casi un 50%) y su presupuesto para este año supone 255 millones de euros (42.500 millones de pesetas, de los que casi 3.000 millones se corresponden a fondos reservados).

El CNI ha cosechado indudables éxitos en la lucha contra ETA (ejemplo: arresto de Txeroki), así como en la detención de células islamistas. Sin embargo, durante la etapa Saiz, su dirección ha estado sometida a continuos y desestabilizadores cambios.

Durante su mandato, que comenzó en abril de 2004, Saiz ha relevado, en sucesivas etapas, a 31 altos cargos del CNI: 20 subdirectores y 11 directores técnicos. «No admite la más mínima crítica y ve fantasmas en todos lados», dice un agente del Centro.

Nunca se había producido tal movilidad de personas clave en el servicio de Inteligencia, donde el acceso a la información es reservado.

Desde que Saiz llegó al CNI ha habido tres responsables de la Secretaría General (María Dolores Vilanova, Esperanza Castellano y Elena Sánchez), cuatro directores técnicos de Inteligencia (Miguel Sánchez, Felipe Carrera, Agustín Cassinello y Raquel Gutiérrez) y cuatro directores técnicos de Recursos (Juan Luis Repiso, Myriam Serrano, Felipe Carrera y Antonio de Cea). En mayo de 2006, un Real Decreto modificó la estructura del Centro, creándose una tercera dirección técnica, la de Apoyo a la Inteligencia, al frente de la cual está Francisco Montes.

Imagínense lo que supone el relevo en cadena no sólo de los responsables de área, sino de los subdirectores que tienen a su cargo labores como la lucha contra ETA.

Las relaciones de Saiz, tras la salida de Bono de Defensa, fueron algo menos que frías con el anterior responsable del departamento, José Antonio Alonso. Aunque durante una época (la tregua de ETA) fueron muy fluidas con el titular de Interior, Pérez Rubalcaba.Con Chacón no hay química. De hecho, la ministra no asistió al acto conmemorativo, que se celebra todos los años en la sede del CNI, por los ocho muertos en el atentado del 30 de noviembre de 2003.

Su mejor apoyo, se comenta, es la vicepresidenta Fernández de la Vega, a quien le ha ayudado en los asuntos de inmigración.Saiz quiere seguir en el cargo y ha encargado un dictamen que avala sus deseos. Algunos miembros de la Casa, no partidarios, comentan: «Si la prensa le critica, eso le ayudará seguir en el cargo». Pero: ¿es Saiz la mejor opción para dirigir el CNI?

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

© Mundinteractivos, S.A.

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