Reggio’s Weblog

Contra la crisis, más Europa, de Joaquín Almunia en El País

Posted in Economía, Política by reggio on 19 enero, 2009

Los restos de la herencia ideológica de Thatcher y Reagan se han derrumbado. Se inicia una época de mayor papel del sector público en la economía y mayor regulación del sistema financiero. La UE debe actuar unida

El año 2009 va a estar dominado por la crisis. Recordarlo una vez más no pretende convertir la preocupación por lo que nos espera en una actitud pesimista sin espacio para la esperanza. En realidad, gracias a las decisiones adoptadas en los meses precedentes, las cosas pueden empezar a mejorar pronto. El riesgo de colapso financiero se ha superado y ya están mejorando algunos indicadores en los mercados monetarios. Ahora toca confiar en que los planes de apoyo al sector bancario, los recortes de tipos de interés y las medidas de estímulo fiscal, junto con el descenso de los precios de la energía, de otras materias primas y de la inflación, ayuden a paliar gradualmente las consecuencias más agudas de la recesión. Pero no hay que hacerse ilusiones sobre la magnitud de la tarea que queda por delante: siendo realistas, cabe asumir que una catástrofe como ésta no podrá superarse completamente hasta que se ataquen sus raíces mediante un conjunto de reformas de calado. No sabemos a ciencia cierta cuándo alcanzaremos de nuevo la velocidad de crucero en el nivel de actividad económica, pero sí que el futuro va a estar condicionado por la forma en la que respondamos ante la crisis. De lo que hagamos a partir de ahora no sólo depende el cuándo, sino el cómo saldremos de ella.

En una perspectiva de medio plazo, sin embargo, no todo son interrogantes e incertidumbres. Si algo es seguro a estas alturas, es que lo que quedaba aún en pie de la herencia ideológica de Thatcher y Reagan -su desdén hacia los intentos de corregir los efectos indeseados del laissez faire, hacia la política en definitiva- se ha derrumbado. Se inicia ahora una época caracterizada por un papel más activo del sector público en la economía, y en particular por una regulación más abundante y extensa en el sistema financiero. Éste tendrá que ser más transparente; su supervisión, más rigurosa; la coordinación de los supervisores a través de las fronteras, más eficaz; la gestión del riesgo, más cuidadosa.

Pero, aunque el tratamiento más urgente de la crisis se ha centrado en los mercados financieros, los remedios tienen que abarcar una perspectiva más amplia: una cosa es corregir los errores cometidos en la regulación y supervisión del sistema financiero, y otra distinta, que eso sea suficiente para lograr la recuperación de la economía en condiciones sostenibles. Y ello, por varias razones. De un lado, la mayor presión regulatoria sobre los mercados y entidades financieras va a tener como consecuencia -al menos durante un tiempo- la disminución sustancial del grado de apalancamiento y una contribución más mitigada por su parte al crecimiento del PIB, cuyo potencial de cara al futuro es inferior ahora a la tendencia registrada en la última década. De otro, las políticas macroeconómicas de inspiración keynesiana son necesarias para sostener la demanda agregada, pero están sujetas a claras limitaciones en una perspectiva de medio plazo. La política monetaria está cerca de agotar su munición convencional y los bancos centrales saben que no deben repetir en el futuro la actitud relajada que mantuvieron ante la aparición de sucesivas burbujas. Además, la expansión monetaria, hoy tan necesaria, planteará riesgos inflacionistas si se prolonga en exceso. A su vez, las finanzas públicas están asumiendo sobre sus espaldas una carga adicional muy considerable, y en cuanto el estímulo fiscal deje de ser imprescindible para sostener la demanda, los gobiernos estarán obligados a desarrollar estrategias de consolidación y desendeudamiento que les coloque de nuevo en una posición sostenible.

A la vista de estas restricciones, la búsqueda de motores alternativos para impulsar el crecimiento futuro conduce hacia las políticas estructurales, que habrán de jugar un papel relevante como factor de dinamización y de mejora de los niveles de productividad. A la vez que se sostiene la demanda, hay que atender lo que sucede en el lado de la oferta. Algunas pistas señalan el potencial innovador de los sectores energéticos y medioambientales en la lucha contra el cambio climático; otras añaden la necesidad de reforzar políticas y estrategias horizontales: educación de calidad a todos los niveles, incremento de los gastos en I+D, financiación adecuada para nuevas iniciativas empresariales, mejora del entorno regulatorio para las pymes, mayor flexibilidad en el funcionamiento de los mercados de bienes, servicios y trabajo. En la mayoría de los casos, su eficacia aumentará si se concibe su diseño a escala europea, aunque no siempre se vean así las cosas desde la perspectiva de los Estados miembros de la Unión Europea, que a menudo creen que sus intereses se defienden mejor mediante iniciativas individuales que sobre la base de decisiones pensadas y coordinadas con sus colegas y con las instituciones europeas.

¿Qué va a suceder ahora en relación con algunas políticas estructurales claves a la hora de superar la crisis de manera sostenible? La crisis del gas ha puesto en evidencia una vez más la necesidad de avanzar hacia una política energética común. Las carencias de la red integrada de infraestructuras europeas de gas y electricidad piden a gritos una solución que, de un modo u otro, deberá ser financiada y desarrollada de manera coordinada a escala de la UE. A su vez, el atraso acumulado por la mayoría de los países europeos en materia de I+D puede convertirse en endémico -con las consecuencias previsibles en términos de pérdidas adicionales de competitividad- si no se aprovechan las economías de escala propias de los proyectos de dimensión comunitaria.

El voluminoso paquete de estímulo fiscal que se viene anunciando por parte de la nueva Administración americana va a traducirse, casi con seguridad, en la multiplicación de los recursos disponibles en apoyo de políticas similares al otro lado del Atlántico. Pero si Europa reacciona en orden disperso, habrá perdido otra vez la oportunidad de alcanzar un puesto entre los primeros en términos de competitividad y dinamismo económico, como ocurrió a partir de la segunda mitad de los años noventa. Además, la UE necesita profundizar en la construcción de un espacio económico integrado, en el que las libertades que conforman el mercado interior -libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales- faciliten el trasvase de recursos humanos, financieros y tecnológicos desde sectores protegidos de la competencia hacia sectores competitivos, desde la vivienda hacia la industria y los servicios, desde actividades con bajo valor añadido hacia sectores de punta.

Pero la Unión Europea es ante todo un proyecto político en torno a un conjunto de valores, entre los cuales se incluye un modelo social avanzado. No puede tener como única divisa socioeconómica la mayor o menor intensidad regulatoria en determinados sectores o el funcionamiento eficaz de los mercados. Si se limita a eso, la idea europea será cada vez menos atractiva para unos votantes agobiados en estos momentos por sus expectativas de empleo o la sostenibilidad del modelo social. El mensaje europeo necesita compatibilizar flexibilidad y seguridad no sólo en el mercado de trabajo. La modernización de los sectores no financieros de la economía no puede ignorar las preocupaciones de quienes deben sufrir directamente los cambios y las demandas de quienes reclaman más recursos para hacerles frente con éxito. La economía europea debe ser abierta y competitiva, pero la liberalización y la flexibilización tienen que ir acompañadas de políticas que equipen a los ciudadanos para afrontar un entorno competitivo. Y esa combinación no existe hoy por hoy en el conjunto de políticas en manos de las instituciones europeas.

Los ciudadanos intuyen con más claridad que muchos de sus dirigentes que Europa tiene que jugar un papel mucho más activo en este terreno. No es cuestión de nuevos cambios en el Tratado. Ahora que estamos casi al final del proceso de ratificación del Tratado de Lisboa, hay que evitar caer de nuevo en oscuros debates institucionales. El activismo de Sarkozy -con sus luces y sus sombras de hiperprotagonismo e intergubernamentalidad- ha vuelto a despertar la atención hacia lo que Europa puede hacer actuando unida. Creo que hay razones más que suficientes para que la discusión sobre la proyección de la actual estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo más allá del año 2010 se aborde desde esta perspectiva, ambiciosa pero necesaria. Porque lo que está en juego es nada más y nada menos que el futuro de cada uno de nuestros países, de nuestras economías, de nuestro modelo social, quizás de la democracia tal como la conocemos.

Joaquín Almunia es comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios.

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La hoguera y el incendio, de Joaquín Estefanía en El País

Posted in Economía by reggio on 19 enero, 2009

Las consecuencias económicas de la paz, escribe Keynes: “Una hoguera general constituye una necesidad tan grande que, a menos que podamos convertirla en un asunto ordenado y benévolo en el que no cause ninguna injusticia grave a nadie, dará como resultado, cuando por fin se inicie, un incendio enorme que puede destruir mucho más”. Evitar que el incendio de la crisis devenga en el incendio de una depresión generalizada es la principal labor que le espera al presidente Obama, nada más tomar posesión de la Casa Blanca, por fin mañana. Nunca como ahora -por el efecto de las nuevas tecnologías de la información pero sobre todo por la necesidad de liderazgo en el planeta- el discurso de posesión del presidente de EE UU habrá de ser tan escrutado.

Las analogías que se hacen de la personalidad y la acción de Obama con las de Franklin Delano Roosevelt (FDR) y su New Deal son más abundantes que las diferencias. Contra la versión que posteriormente se ha construido, a principios de los años treinta del siglo pasado apenas nadie tenía mucha idea de lo que significaría el New Deal. Uno de los asesores de Roosevelt escribió ese concepto en el discurso de aceptación de su nominación, que daría en Chicago a mediados de 1932, sin pensar mucho en lo que quería decir y menos en su significación profunda. Y atinó. Lo importante fue que FDR se enfrentaba a una elección extremadamente radical en el terreno económico: no intervenir y dejar que hubiera todavía más deflación (que era a lo que le instaba la mayor parte de los expertos, crecidos en la idea del laissez faire), o arriesgarse a ver aumentar la inflación por mor de incrementar fuertemente la demanda y generar millones de puestos de trabajo. Roosevelt, ya se sabe, eligió lo segundo, “no como resultado de ninguna convicción teórica, sino a consecuencia de una serie de decisiones independientes tomadas por diferentes razones. Se había llegado a un punto en que el pueblo americano pedía que se hiciese algo, y FDR comprendió que su tarea más importante no consistía solamente en actuar, sino también en utilizar la palanca de la acción para levantar la moral de la población” (Franklin D. Roosevelt, Patrick Renshaw, editorial Biblioteca Nueva).

Lo anterior es una clave muy significativa para entender los días iniciales del New Deal. En su alocución inicial como presidente, en marzo de 1933, FDR construyó una frase que pasó a la historia: “La única cosa que debemos temer es el miedo a nosotros mismos”. La primera semana que FDR pasó en la Casa Blanca fue un resumen de esos primeros tres meses: “actuación ultrarrápida y en staccato“. 15 proyectos de ley fueron presentados antes de que acabase el mes de junio, relacionados con la agricultura, la banca, Wall Street, los sindicatos, la protección de hipotecas, la energía eléctrica de gestión pública, el conservacionismo del medioambiente, etcétera. El resultado fue la más asombrosa explosión legislativa y de medidas prácticas en la historia de EE UU.

Obama ha empezado a gobernar antes de llegar a la Casa Blanca. El pasado viernes, el Congreso de EE UU liberó a petición suya 350.000 millones de dólares del fondo de estabilización financiera aprobado por la Administración Bush, para apuntalar a los bancos en crisis y evitar (en línea con lo anunciado por el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke) “el desplome financiero global”; de esa cantidad, el nuevo equipo económico podría utilizar 100.000 millones para auxiliar a los propietarios con dificultades para pagar sus hipotecas. Pero el grueso de la actuación económica del presidente demócrata será el plan bianual de estímulo a la economía real, cuyo monto preanunciado consta de alrededor de 800.000 millones de dólares, casi la cantidad que produce un país como España en todo un año.

Con las ayudas a los bancos (por ahora, 700.000 millones de dólares) y a la economía real (800.000 millones) -en total, un esfuerzo de más del 10% del PIB de EE UU- la Administración americana pretende liderar la lucha contra una depresión que en palabras del reconocido economista Robert Shiller (¿futuro Premio Nobel?), podría significar una “década perdida” para el mundo (El estallido de la burbuja, Robert J. Shiller, ediciones Gestión 2000).

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El cuestionado jefe de los espías, de Casimiro García-Abadillo en El Mundo

Posted in General by reggio on 19 enero, 2009

A FONDO

En la tradicional copa de Navidad que se celebra en la sede del CNI (Centro Nacional de Inteligencia), situada en la madrileña Cuesta de las Perdices, cerca del hipódromo, y que el pasado año tuvo lugar el 12 de diciembre, los corrillos de nuestros conspicuos espías fueron un hervidero de rumores. Y, en ciertos casos, de indisimulados deseos. «El año que viene será mejor que éste, porque espero que sea su último año», se le oyó comentar discretamente a uno de los altos responsables de la Casa.

No hacía falta dar nombres. Los que le escucharon sabían que se estaba refiriendo a Alberto Saiz, el director general del Centro, cuyo mandato, teóricamente, concluye el próximo 20 de abril.

En una institución cuyos mandos proceden mayoritariamente de las Fuerzas Armadas, en la que la disciplina, el respeto al orden jerárquico y la obediencia son norma, llama la atención la aversión, casi unánime, que ha generado la gestión de Saiz.

Un mes antes de la reunión navideña, el director del CNI había destituido al director técnico de Inteligencia, Agustín Cassinello, del que dependen las subdirecciones esenciales de nuestros servicios de información: Inteligencia Exterior, Contrainteligencia y Contraterrorismo.

Cassinello (hijo del teniente general y ex jefe de Información de la Guardia Civil) llevaba poco más de tres meses en el cargo, al que había accedido desde su relevante puesto en Londres.

Cassinello, un hombre con los nervios templados, perdió la paciencia cuando el 15 de noviembre de 2008 se echó a la cara la portada de ABC, donde se daba cuenta de su destitución por presuntos «fallos de información» en el ataque de un talibán suicida llevado a cabo el 9 de noviembre en Afganistán, que costó la vida al brigada Juan Andrés Suárez y al cabo Rubén Alonso.

Su respuesta, sin precedentes, fue fulminante. Mandó una carta al citado diario en la que calificaba de «errónea» la noticia y negaba que su destitución tuviera que ver con «ningún déficit de información».

Fuentes conocedoras del incidente apuntan a la dirección del CNI como responsable de la filtración al rotativo.

En realidad, Saiz le había pedido la dimisión a Cassinello en el mes de octubre. Es decir, al menos 15 días antes de que se produjera el atentado suicida. «Mañana quiero tu carta de dimisión en mi despacho», le dijo. Pero Cassinello se negó: «Si quieres que deje mi puesto, destitúyeme». Desde entonces no se dirigieron la palabra. El día 12 de noviembre se produjo el relevo. Raquel Gutiérrez ocupó su puesto.

El enfrentamiento con el director fue consecuencia de las diferencias entre Cassinello y el director técnico de Apoyo a la Inteligencia, Francisco Montes, en la gestión de la información en una operación tan importante como la detención de ‘Txeroki’, el pasado 17 de noviembre. Según las fuentes consultadas, Cassinello quería que los datos sobre el terrorista se transmitieran tanto a la Policía como a la Guardia Civil, mientras que Montes quería que la operación se compartiera en exclusiva con este último cuerpo.

La realidad es que nadie sabe con exactitud cuál ha sido la causa esgrimida por Saiz, ya que las resoluciones por las que se nombran o se separan de sus cargos a los directores técnicos son secretas.De hecho, según las fuentes, la ministra de Defensa, Carmen Chacón, se enteró por los periódicos de ese importante relevo. Y eso que el CNI depende de su ministerio.

Saiz llegó al CNI de la mano de José Bono, quien antes le había nombrado consejero de Industria y Empleo cuando era presidente de la Junta de Castilla-La Mancha.

Sin experiencia en asuntos de seguridad o información, el mejor (y algunos añaden que único) activo de Saiz para ocupar su puesto al frente del servicio de Inteligencia español era precisamente su afinidad con el ex ministro de Defensa.

Saiz no puede quejarse de falta de medios. El CNI, que ya fue reforzado en la etapa de Dezcallar, recibió, como consecuencia de los fallos detectados tras la masacre del 11-M, una fuerte inyección económica y de personal. La plantilla del CNI ha aumentado en 1.200 personas (casi un 50%) y su presupuesto para este año supone 255 millones de euros (42.500 millones de pesetas, de los que casi 3.000 millones se corresponden a fondos reservados).

El CNI ha cosechado indudables éxitos en la lucha contra ETA (ejemplo: arresto de Txeroki), así como en la detención de células islamistas. Sin embargo, durante la etapa Saiz, su dirección ha estado sometida a continuos y desestabilizadores cambios.

Durante su mandato, que comenzó en abril de 2004, Saiz ha relevado, en sucesivas etapas, a 31 altos cargos del CNI: 20 subdirectores y 11 directores técnicos. «No admite la más mínima crítica y ve fantasmas en todos lados», dice un agente del Centro.

Nunca se había producido tal movilidad de personas clave en el servicio de Inteligencia, donde el acceso a la información es reservado.

Desde que Saiz llegó al CNI ha habido tres responsables de la Secretaría General (María Dolores Vilanova, Esperanza Castellano y Elena Sánchez), cuatro directores técnicos de Inteligencia (Miguel Sánchez, Felipe Carrera, Agustín Cassinello y Raquel Gutiérrez) y cuatro directores técnicos de Recursos (Juan Luis Repiso, Myriam Serrano, Felipe Carrera y Antonio de Cea). En mayo de 2006, un Real Decreto modificó la estructura del Centro, creándose una tercera dirección técnica, la de Apoyo a la Inteligencia, al frente de la cual está Francisco Montes.

Imagínense lo que supone el relevo en cadena no sólo de los responsables de área, sino de los subdirectores que tienen a su cargo labores como la lucha contra ETA.

Las relaciones de Saiz, tras la salida de Bono de Defensa, fueron algo menos que frías con el anterior responsable del departamento, José Antonio Alonso. Aunque durante una época (la tregua de ETA) fueron muy fluidas con el titular de Interior, Pérez Rubalcaba.Con Chacón no hay química. De hecho, la ministra no asistió al acto conmemorativo, que se celebra todos los años en la sede del CNI, por los ocho muertos en el atentado del 30 de noviembre de 2003.

Su mejor apoyo, se comenta, es la vicepresidenta Fernández de la Vega, a quien le ha ayudado en los asuntos de inmigración.Saiz quiere seguir en el cargo y ha encargado un dictamen que avala sus deseos. Algunos miembros de la Casa, no partidarios, comentan: «Si la prensa le critica, eso le ayudará seguir en el cargo». Pero: ¿es Saiz la mejor opción para dirigir el CNI?

casimiro.g.abadillo@elmundo.es

© Mundinteractivos, S.A.

La despolitización de las cajas, de Ignacio del Río en El Mundo

Posted in Economía, Política by reggio on 19 enero, 2009

BATALLA EN CAJA MADRID: Análisis

El autor tacha de «disparate» e incoherente con el PP la petición de Rajoy de que las entidades dependan del Banco de España

Mariano Rajoy ha saltado a la arena del debate de Caja Madrid proponiendo que las cajas pasen a depender del Banco de España, como remedio frente a su politización. Es incomprensible cómo el líder de la oposición puede presentar una propuesta que ignora que al Banco de España le compete promover el buen funcionamiento, la estabilidad del sistema financiero, supervisar la solvencia, y el cumplimiento de la normativa específica de las entidades, que ejerce a través del servicio de inspección.

Basta consultar la web del Banco de España sin necesidad de acudir a su Ley de Autonomía para evitar cualquier digresión. El control del cumplimiento de la normativa financiera es único para todo el Estado a través del Banco de España, que actúa como Banco Central Nacional.

La propuesta, que sólo puede ser calificada de disparate (sólo faltaba que el Banco de España designase el consejo de administración de las cajas, algo incompatible con el Sistema Europeo de Bancos Centrales que proclama su autonomía e independencia), padece, además, de incongruencia jurídica e incoherencia política con la doctrina del PP, un partido que se supone que defiende la libertad de mercado. La solución de Rajoy tiene un aroma próximo a la estatalización del sistema financiero, algo que tiene como mejor ejemplo la Cuba de Fidel.

El debate sobre la naturaleza jurídica de las Cajas está resuelto por las leyes y por la doctrina del Tribunal Constitucional.Las Cajas son fundaciones privadas y actúan en régimen de Derecho privado con arreglo a su legislación específica, que es la básica del Estado, y la legislación de desarrollo, que compete a las CCAA. Otra cuestión es la identificación de los derechos de propiedad, su titulización y su negociabilidad en los mercados. Es decir, la posibilidad de transmitir los títulos de propiedad, como sucede con los bancos, cuyas acciones cotizan en las Bolsas, lo que exigiría una modificación de la legislación del Estado.

Por ello, el debate no está en la privatización de las Cajas.Ya son entidades de Derecho privado. No están sometidas a las normas de contratación pública, ni tampoco sus directivos a la legislación de las incompatibilidades de Altos Cargos, ya que no lo son, ni a la de los funcionarios públicos, porque tampoco lo son.

Hay que recordar que la Ley 1/1985, de Recursos Propios, Coeficientes de Inversión y Obligaciones de Información de los Intermediarios Financieros, puso en marcha el mecanismo de la deuda subordinada que se presentó como un instrumento para capitalizar las cajas, retribuir ese capital a modo de dividendo y permitir la negociabilidad de los títulos representativos. Pero lo cierto es que este tímido intento no tuvo desarrollo y nunca se les otorgó derechos políticos.

Rajoy no ha propuesto un cambio en la naturaleza jurídica de las cajas que las permita identificar, valorar y negociar en el mercado, sino lisa y llanamente que las comunidades y, en particular la de Madrid, pierdan su competencia legislativa sobre las cajas designando un beneficiario imposible que es el Banco de España. Si al menos le hubiera atribuido la competencia plena al Estado y también, por qué no, en Sanidad, Justicia y Educación, habría presentado un discurso coherente con el que le piden muchos votantes, que contemplan cómo el Estado es jibarizado en beneficio de las autonomías.

Poco protestó el líder de la oposición por el hecho de que en una caja valenciana se sentase un ex presidente de la Generalidad, en una navarra un presidente en activo, en una catalana, un vicepresidente del Gobierno de España, o se organizase una tangana en Andalucía con una caja de la Iglesia o en la fusión de dos cajas provinciales.

En Madrid no hay más que dos problemas muy concretos: que un presidente quiere continuar en su cargo después de 12 años, que es el límite que establece la Ley del Estado; y que se reduce, menos que en otras comunidades, la representación de consejeros designados por los ayuntamientos, aumentando la presencia de sectores de la sociedad en línea con la Ley aprobada por el Gobierno del PP en 2003 e impulsada por Rato. El escenario está aderezado por actitudes de travestismo político con motivos probablemente inconfesables.

Ambas cuestiones no se deben confundir con los debates sobre la privatización y la politización, que tienen una deriva propia.Hay que recordar la participación de Caja Madrid en el Parque Warner o en la financiación de alguna infraestructura promovida por Gallardón con un resultado poco exitoso. Si se quiere elevar el zoom y plantear un proceso profundo de reforma no hay más que definir el capital de las cajas, identificar los derechos de propiedad y someterlas al mercado. Entonces sí es el momento de unificar la competencia legislativa de todas las entidades.Una propuesta que, con valentía, hay que sostener no sólo en Madrid sino en las comunidades gobernadas por nacionalistas.Hacer y decir otra cosa, como Rajoy, no es sino arrear un bajonazo en términos políticos y, además, a tu propio partido.

Ignacio del Río es registrador de la propiedad y fue concejal de Urbanismo en el Ayuntamiento de Madrid.

© Mundinteractivos, S.A.

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Los pantanos de la opinión, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 enero, 2009

Los que nos dedicamos a escribir nuestra opinión en la prensa tenemos un gran privilegio y una alta responsabilidad. Practicamos un oficio tan atractivo y excitante como arriesgado. Nuestra actividad es polémica por definición, pues somos un vehículo de expresión de la pluralidad de cualquier sociedad democrática. Estos últimos días, a raíz de la guerra entre Israel y Hamas, se ha producido un inusual debate metaperiodístico en Catalunya sobre el papel de los opinadores y sobre los límites en la confrontación de ideas. El hecho de que varios colegas hayan sido criminalizados por sus tesis sobre la crisis de Gaza ha puesto el foco sobre lo que podríamos llamar los pantanos de la opinión.

¿Qué se espera de nosotros los que escribimos opinión? Que aportemos nuestro punto de vista de manera eficaz, documentada, original y clara, que demos la cara cuando un asunto está en boca de todos, sobre todo si nos ocupamos de lo explícitamente político, aunque -Hannah Arendt dixit- “la política está en todo”. Nuestro deber es mojarnos ante el público, de otra forma somos un fraude. Mojarse no quiere decir repetir consignas como un loro o emular a los hinchas del fútbol. Mojarse implica también matizar, ofrecer argumentos sólidos, aportar pruebas y ejemplos plausibles, y aceptar que todo lo que decimos es provisional. Lo que no vale es tocar el violón. El lector ya sabe que no somos vírgenes vestales. Además, el lector tiene sus preferencias. Todos, emisores y receptores de opiniones, tenemos convicciones, valores e intereses, vemos el mundo de un modo determinado. En cada frase vamos mostrando quién somos y qué defendemos. ¿Podría ser de otro modo viviendo en sociedad? Sólo los cínicos y los fanáticos niegan esta evidencia, pero ambos son la peor corrupción del oficio.

Un artículo de opinión no tiene por objeto el conocimiento científico de la realidad. Esto no quiere decir que todas las opiniones valgan lo mismo, como pretende el sofista. Los mejores argumentos son aquellos que guardan una relación fuerte con premisas de hecho irrefutables, del tipo “la Tierra gira alrededor del Sol”. No obstante, nuestro cometido se complica cuando una parte del público rechaza principios que, para nosotros, son indiscutibles. Así, ante un auditorio racista, será imposible sostener cualquier argumentación que parta de la premisa “el color de la piel no nos hace superiores ni inferiores”. La ignorancia, a veces, deviene trinchera. Por ejemplo, hay quienes niegan las teorías de Darwin o quienes niegan que valenciano y catalán sean la misma lengua. Sin necesidad de llegar a estos extremos delirantes, es obvio que ningún opinador puede esperar el aplauso unánime del público, ello es ontológicamente imposible. Si nuestra labor es la crítica de la actualidad, justo es que haya lectores que critiquen y rebatan también nuestras posiciones.

Pero no todo vale. No vale expulsar del debate al que piensa diferente mediante una treta que hemos visto profusamente estos días: “Usted opina esto porque cobra bajo mano”. Nunca se aportan pruebas concretas, lo cual es difamación. Cuando alguien, en Catalunya, se aparta de la opinión dominante sobre Oriente Medio es porque “está a sueldo de Israel”. No falla. No se concede que se pueda pensar distinto por criterios puramente intelectuales y morales, el adversario es demonizado como un mercenario de la opinión. La argucia no es nueva. A los que defendimos el sí al Estatut nos acusaron de “vendidos a la sociovergencia”. Más ejemplos: a los que criticamos la ley de partidos nos acusan de ser “paniaguados de ETA”; a los que consideramos que los etarras no son héroes sino asesinos nos acusan de “recibir sobres del Ministerio del Interior”; a los que señalamos la falta de libertades en Rusia y China nos acusan de estar “en nómina de la CIA”; a los que mantenemos que la Iglesia no puede imponer su norma al Parlamento nos acusan de estar “subvencionados por los masones”… La lista sería larga.

En segundo lugar, nunca vale el ataque anónimo y cobarde. Los que firmamos con nombre y apellidos nos colocamos a la intemperie y quien quiera replicar debería hacerlo en las mismas condiciones, como se hace en las cartas al director. Internet, extraordinaria herramienta de comunicación, se ha convertido también, desgraciadamente, en la cloaca de millones de mensajes que, agazapados en el pseudónimo, expresan, con total impunidad, odio irracional, resentimiento, frustración y estupidez, hasta límites manicomiales. Demasiados comentarios en muchas publicaciones digitales ilustran esta deriva que, tarde o temprano, deberá ser atajada para evitar la desvirtuación del debate democrático. Mientras, seguiremos al pie del cañón, vacunados con estoicismo contra los previsibles enemigos de la libertad.

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Regresar a Primo Levi, de Antoni Puigverd en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 enero, 2009

Años atrás, compré un libro de bolsillo un tenderete de saldos editoriales en la romana Via del Corso. Es de tapa blanda y papel de escasa calidad. Con el uso, sus páginas se han arrugado; y su portada, originalmente blanca, tiende al color incierto. Pero en mi biblioteca, en la que no faltan ni clásicos ni vetustos volúmenes de cierto valor, este humilde libro de bolsillo ocupa un lugar central. Cambió mi percepción de la existencia humana. Contiene dos narraciones, Se questo è un uomo y La tregua, que relatan la experiencia de Primo Levi, un hebreo turinés que conoció el infierno de Auschwitz.

Levi se impuso la misión de describir aquel infierno. En 1947 consiguió publicar Si esto es un hombre en una pequeña editorial, pero la narración pasó desapercibida. Europa había descubierto con horror, sí, la barbarie nazi, pero la desolación era enorme, nadie quería escuchar penalidades.

Once años más tarde la reeditó Giulio Enaudi y por fin llegó a millones de lectores.

Primo Levi describe en ella la experiencia límite de la humanidad: la extrema postración con que los judíos (y los gitanos) se enfrentaron a la experiencia del mal absoluto: querían exterminarlos por completo de la faz de la tierra.

Describe Levi el infierno planificado por la culta Alemania nazi, huyendo de toda la retórica. Usando los desapasionados recursos de la prosa científica, sin adherencias sentimentales, sin concesión a la épica o a la sacarina elegiaca, huyendo del detallismo morboso, refrenando el resentimiento. Trascendiendo al anecdotismo de tantas películas y de tantas obras testimoniales, su relato conquista la verdad profunda de los campos de exterminio nazi, a saber: el exterminio de una parte de la humanidad sólo es posible si el verdugo consigue deshumanizar a sus víctimas. Si consigue verlas, no como personas, sino como bestias inmundas.

En efecto, en los campos de exterminio no solamente abundaba la muerte y la desolación, sino una inmensa cantidad de normas aparentemente arbitrarias que se imponían con rigor maniaco a los encerrados. Vagones de ganado, que nunca se abrían, lo que obligaba a los deportados a yacer durante días entre sus propias heces. Sustitución del nombre por un número; que se tatuaba en la piel, como se marcan las reses. La escasez de cucharas para obligar a los prisioneros a tomar el acuoso mejunje a la manera de los perros. El uso de los cuerpos como ratas de laboratorio para experimentos. El aprovechamiento de los cadáveres (no sin antes haberles arrancado los dientes de oro) como materia prima: grasa para jabón, cabello para el textil, cenizas como fertilizante…

Atención: lo verdaderamente significativo de estas normas no es el dolor que causaron en las víctimas. Ni en el horror que provocan en el lector civilizado (así los usa el cine, tan emocional). Ni, por supuesto, en el sadismo de los verdugos (el peor cine banal pone ahí su acento, tranquilizando la consciencia del espectador, cuando en realidad los soldados que controlaban los campos no eran ni sádicos, ni locos, ni, muchos de ellos, ideológicamente nazis: eran gente como usted, como yo). Sistemáticamente impuestos, estos mecanismos de bestialización cumplían el objetivo de deshumanizar a las víctimas. Condición imprescindible para poderlas después exterminar sin escrúpulos.

Regreso a Primo Levi para recordar en qué desembocó medio siglo atrás el prejuicio antisemita. Un prejuicio fosilizado en la tradición hispánica, que idealizó a golpe de inquisición la pureza de sangre y el desprecio a los marranos. Tradición que revive en los ataques ad hominem que reciben los escritores Culla, Rahola y Villatoro (la vieja insidia: no tienen opiniones libres, están vendidos al sionismo, versión moderna del usurero de antaño). Escribo en una ciudad, Girona, que obtiene agradables beneficios turísticos de su pasado hebreo, pero que en la edad media, antes de la expulsión de los judíos, incendió por dos veces el Call (judería). Todo esto pesa. No lo olvidemos, a la hora de censurar los errores de Israel. Regreso a Primo Levi para refrescar el verdadero sentido de las palabras nazi, genocidio y holocausto, que nunca deberían usarse en vano. La respuesta militar de Israel contra los ataques de Hamas ha causado más de 1.000 muertos: es, pues, un error trágico. Colosal. Pero asociar la cruz gamada a la estrella de David y afirmar que ahora los judíos hacen a los palestinos lo que les hicieron a ellos es desconocer el significado histórico del nazismo. Es trivializar la experiencia del mal absoluto. La izquierda propalestina debería mantener los ojos muy abiertos en este punto, pues coquetea con prejuicios muy peligrosos y enraizados.

Dicho lo cual, creo que si Primo Levi viviera, reflexionaría ahora como hizo en unas severas declaraciones a La Repubblica en septiembre de 1982, después de la masacre de los campos palestinos de Sabra y Chatila: “Los argumentos que nosotros, los hebreos de la diáspora, podemos oponer a Menahem Begin son dos, uno moral y otro político. El moral es el siguiente: ni tan siquiera una guerra justifica la perversa vía sangrienta de Begin. El argumento político está claro: Israel se está precipitando hacia el aislamiento total. Debemos contener los impulsos de solidaridad emotiva con Israel para razonar con la mente fría sobre los errores de la actual clase dirigente israelí”.

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La necesaria muerte de las Cajas de Ahorro, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 19 enero, 2009

Hay que acabar con las Cajas de Ahorro. Ha llegado su hora. Y nunca se va a presentar una ocasión pintada tan calva como la que se deriva de la debilidad financiera que ahora les acompaña y que amenaza con traducirse en cadáveres antes de que concluya el mes, plazo que en su información de hoy Cacho prorroga cinco meses más. Lo dudo. Una vez que Solbes ha decidido el pasado viernes quitarse de una vez por todas la careta -tarde y mal como nos recuerda el, a mi juicio, mejor artículo de opinión de este fin de semana, firmado por Ignacio Camacho en el ABC- ya no caben excusas adicionales para sostener en el tiempo la delicada coyuntura de muchas de las entidades que integran el subsector. Llamar crítica a su situación es casi un acto de generosidad para con ellas. Su supervivencia depende no ya de su propia viabilidad financiera, no hay más que ver cómo la bajada del Euribor no ha minorado, de momento, su desesperada necesidad de captar pasivo, esto es, dinero ciudadano –tanto ofreces, tanto sufres- y financiación, sino de la voluntad política de asegurar su subsistencia. ¿Política?, ¿ha dicho alguien política? Llegamos de este modo al quid de la cuestión.

El vergonzoso espectáculo que están protagonizando tanto el ejecutivo como la principal institución financiera de Madrid no es sino una manifestación más de la confusión de intereses que caracteriza la actividad económica y social de las Cajas de Ahorro. Que nadie se rasgue las vestiduras, que en todas partes cuecen habas. O en casi todas. No hay más que ver la composición de sus órganos de gobierno, por una parte. O la absurda estructura de no propiedad y, por tanto, de no control ciudadano directo que les caracteriza, algo que la necesidad hace que se intente remediar ahora mediante la emisión a destiempo de cuotas participativas, por otra. Las Cajas son unos entes sujetos a la supervisión de un Banco de España que nunca ha entrado, cada cual tiene sus propias servidumbres, a censurar el cáncer fundamental que determina su orientación estratégica: el servicio a los intereses de los responsables administrativos de su área de influencia. Daba igual que se condonara una deuda multimillonaria a un partido; poco importaba que se concentrara riesgo inmobiliario en forma del triunvirato propiedad accionarial, financiación promotora, respaldo en operaciones corporativas; apenas tenía relevancia que algunos equipos directivos, nominados dactilarmente, a duras penas distinguieran préstamo de crédito, gasto de inversión; se pasaba por encima del crecimiento disparatado de sucursales. Mientras el ciclo acompañaba, cualquiera se atrevía a rechistar por mucha independencia de la que se alardeara.

Precisamente ha sido esa indiferencia, mejor dicho tolerancia, la que ha consolidado en el tiempo un modo de hacer finanzas que en la actualidad muestra su peor rostro. Porque si no hay mal que cien años dure, tampoco hay planificación estratégica ineficiente, asunción incontrolada de riesgos e ineficiencia palmaria de gestión que el lado oscuro del ciclo, que algunos han redescubierto descarnadamente que existe, no termine por asomar a la luz. Mala suerte, chato. Ahora que los inspectores del Banco de España aterrizan en la entidades en plan anuncio de Don Limpio en busca de las bacterias que pueblan sus cuentas anuales y que las entidades piden árnica a gritos, es el momento de cuestionarse cuál es la utilidad real de las Cajas de Ahorro más allá de las razones que justificaran su aparición al inicio de su trayectoria histórica. Si de lo que se trata es de hacer Banca Estado o Banca Región, hagámoslo abiertamente, de modo tal que las reglas del juego sean iguales para todos y cada palo aguante su vela. Si, por el contrario, lo que se persigue es mantener un espectro mínimo de competencia dentro de un esquema de libre mercado sujeto a estricta regulación y supervisión, no distingamos entre figuras jurídicas. Las Cajas, se miren por donde se miren, son un anacronismo fácilmente reemplazable por una novedad que podría responder a lo que parece de inicio una paradoja: “entidades socialmente responsables”, adjetivo tan en boga en nuestros días, intrínseco a las cajas, que ampararía su Obra Social y que requeriría de un periodo transitorio de adaptación para su equiparación al resto del sistema financiero español.

El discurso no tiene punto medio. No cabe distinguir entre unas Cajas y otras. No es posible tal discriminación. Cuando un cáncer se instala en un organismo, lo primero que hay que hacer es extirparlo. Completamente. Si queda alguna célula contaminada, las probabilidades de que el tumor se reproduzca se disparan. Algunos argüirán que gran parte de sus errores han sido compartidos por la banca tradicional. Bien, pero hay un elemento sustancial que las diferencia: la estructura de propiedad, que se traduce en una asunción de riesgos que permite exigir responsabilidades. Otros dirán que el proceso de nacionalizaciones que, iniciadas en el mundo anglosajón, amenaza con desembarcar en breve en nuestro país, hace que se trate de un movimiento innecesario toda vez que su cambio de estatus va a venir de forma sobrevenida. Bueno, habrá que verlo. La cantinela de Melody, “antes muerto que sin caja”, está en la boca de muchos dirigentes regionales que ven en ellas la única vía de financiación controlable de la que disponen. Ojalá me equivoque y sea como aquellos dicen. En cualquier caso, no es tarde para operar al enfermo. Aún hay remedio, por doloroso que resulte. Y en un momento como el actual, en el que la I de ingresos de estas instituciones se va a resentir, incluso sería bueno un proceso de integración y conversión que actuara sobre la G de gastos. ¿Voluntad política de hacerlo en un modelo autonómico como el que padecemos? Ninguna, ya se lo digo yo. Pero había que decirlo. Menudo peso me he quitado de encima. espero que me paguen con sus comentarios el encargo. Buena semana a todos.

Banco de España esperará las cifras del primer semestre para decidir si interviene alguna entidad, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 19 enero, 2009

“La situación es muy grave”, aseguran a este diario fuentes del Banco de España que exigen el anonimato. “El gobernador y su equipo han decidido dar hilo a la cometa hasta tener en su poder los resultados correspondientes al primer semestre del año en curso antes de intervenir, salvo que los problemas de liquidez obliguen a hacerlo antes”. Según estas fuentes, hay una docena de entidades que no cumplen el coeficiente de solvencia y algunas están en situación de quiebra. En la confianza de que no se dejará quebrar a ninguna Caja, el Banco de España apuesta por contemporizar para no crear alarma.

El equipo que en la plaza de Cibeles dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez está recogiendo los frutos de una política que, si bien no es nueva, se ha convertido en norma con él al frente de la institución: la relajación de la labor inspectora que le compete sobre las entidades de crédito, y la progresiva pérdida de respaldo -ergo de poder intimidatorio frente a Cajas y Bancos- del cuerpo de Inspectores por parte de la dirección del Banco, lo que se ha traducido en una merma de la eficacia de esa labor inspectora.

El brusco deterioro de la situación económica, bien perceptible antes incluso del pasado verano, ha forzado al antiguo banco emisor a multiplicar en los últimos meses sus labor de vigilancia sobre la salud y solvencia de bancos y cajas, mediante lo que el propio Banco dio en llamar “tests de esfuerzo” a que eran sometidas las entidades por parte del servicio de Inspección. La tarea fundamental encargada a los inspectores destacados en ellas tenía un doble objetivo: forzar a presidentes y consejeros delegados a gestionar adecuadamente la morosidad, y obligarles a llevar a cabo la desinversión de aquellos activos susceptibles de ser vendidos.

La efectividad de esta política tenía un dead line claro: el 31 de diciembre pasado. Era la fecha en la que el Banco tenía que comprobar el acierto de las medidas adoptadas. El resultado, más que decepcionante, es “terriblemente preocupante”, al decir de las fuentes. “En la mayoría de los casos, los activos que dijeron que iban a desinvertir no se han llevado a cabo, porque resulta muy difícil vender cosas que se compraron ya caras, y por otro lado se está gestionando fatal esa situación de morosidad en todo el sistema, entre otras cosas porque tanto echar gente a la calle, quienes se han quedado no son capaces de llevar adelante la gestión de una banca tradicional como la nuestra”.

“La consecuencia de todo ello es que los resultados que se van a dar no son ciertos y ello tanto en Cajas como en Bancos”, sostienen las fuentes. “En unos casos el beneficio real es más bajo del anunciado, y en otros son pérdidas abultadas, que en cerca de una docena de casos llegan al incumplimiento del coeficiente de solvencia y en otras, las menos, lisa y llanamente a la quiebra”.

Relajación en la disciplina supervisora

El incumplimiento de ese coeficiente, más la situación de quiebra técnica, más la ausencia de liquidez, se convierte en un coctel insuperable para algunas. ¿Cómo afronta la situación el Banco de España? “Salvo que los problemas de liquidez obliguen a intervenir antes, el gobernador ha decidido esperar a tener en su poder los resultados del primer semestre del año en curso antes de actuar, en lugar de coger por banda a los responsables de las entidades con problemas y decirles ‘ahora vas a hacer lo que yo te diga y punto’. En definitiva, se trata de dar hilo a la cometa”.

La situación pone en evidencia una grave relajación de la disciplina en lo que a la labor de policía del sistema que compete al Banco de España se refiere. La situación se puso de manifiesto con motivo del marcaje extremo que meses atrás sufrió Caja Castilla La Mancha, como informó este diario. Ante las vivas protestas de Hernández Moltó, presidente de la entidad, MAFO consintió en retirar a los cinco inspectores de la sede central de la Caja para enviarlos a trabajar en un piso en Madrid, no sin antes descabezar al propio equipo privándolo del senior que lo mandaba, que fue relevado y ocupado en otros menesteres.

“Los inspectores no se saben respaldados y han perdido toda su capacidad para imponer sus criterios ante los directivos de cajas y bancos”, prosiguen las fuentes. “Ante la gravedad de la situación, el Banco de España ha optado por capear el temporal en lugar de, con la discreción necesaria, tomar la iniciativa. Todo dependerá de que no ocurra una situación de falta de liquidez grave en el sistema”.

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No es una guerra, es una matanza (III), de Luis de Velasco en Estrella Digital

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 enero, 2009

“El horror, el horror”

Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas

Tras tres semanas de horror en Gaza, el Gobierno de Israel, tras acuerdo con la Administración Bush, acuerdo que recoge fielmente las tesis y objetivos israelíes, ha decidido un alto el fuego unilateral. Estamos ante una ofrenda de Israel a Obama pensando en su toma de posesión este martes. No es agradable ni presentable ese acto mientras el aliado privilegiado continúa su matanza en la Franja. Además, esa tregua, realmente una tregua trampa, está tan llena de agujeros que, aunque aceptada y modificada por Hamas, es de temer que dure poco, salvo que la Administración Obama encare el tema rápidamente. Ni aún así hay garantía de nada.

Son ya más de 1.200 muertos palestinos, la mitad civiles, y más de un tercio, niños. Más de 5.000 heridos, de los cuales muchos, con certeza, morirán. Del lado atacante son 13, de ellos sólo 3 son civiles y el resto algunos son por el propio fuego hebreo. Pero muchos siguen hablando de respuesta proporcional y quirúrgica que no busca caídos civiles. Absoluta catástrofe humanitaria, destrozo de infraestructuras y de edificios, familias enteras muertas, cuatro instalaciones de UNRWA, la agencia de Naciones Unidas, bombardeadas con decenas de víctimas civiles, mezquitas destruidas, ambulancias y hospitales bombardeadas con médicos, auxiliares y conductores muertos, utilización de bombas de fósforo, el recuento de horrores no tiene fin. ¿No son éstos crímenes de guerra y contra la humanidad?

En reciente artículo, “How many divisions?”, Uri Avnery, de Gush Shalom, hace un lúcido análisis del tema en tres niveles. En el bélico, el desequilibrio es “quizá de uno a un millón”. En el plano político, el de los apoyos de gobiernos, el desequilibrio es “aún mayor”, y añade “pero es en el de la guerra de propaganda donde el desequilibrio es casi infinito”. Y en esta guerra, como en las guerras modernas, la propaganda es un arma clave. Desde el comienzo de los ataques hebreos, casi todos los medios occidentales aceptaron la propaganda israelí para justificar su ataque. Sólo cuando empezaron a aparecer noticias y, sobre todo, imágenes de la brutalidad israelí, algunos medios empezaron a ser un poco más imparciales. Pero también con limitaciones porque, primero, hasta hace un par de días Israel no ha admitido en Gaza prensa internacional, y segundo, muy importante, podemos estar seguros de que muchas de esas noticias y casi ninguna de esas imágenes se muestran en Estados Unidos. A pesar de ello, según una encuesta reciente en ese país, cerca de un cuarenta por ciento rechaza la acción israelí. Mientras, el Gobierno Bush y el legislativo muestran su apoyo irrestricto a ese país.

El Gobierno israelí, y ésa es otra de las razones para esa tregua unilateral, parece pensar que está perdiendo la batalla de la opinión pública mundial y que esta matanza resultará en una derrota política. No cabe “solución” militar para un conflicto absolutamente desequilibrado que se prolonga más que ningún otro en el mundo. Superar ese desequilibrio entre ambas partes es la primera condición para un arreglo pacífico. Eso sólo es posible si hay un “mediador honesto”, que no puede ser otro que Estados Unidos. Hasta ahora nunca lo sido, ni de lejos. ¿Confiamos en la Administración Obama? Abramos un margen de confianza, es obligado. Como lo es también una dosis de escepticismo.

Las tres semanas de matanza nos han mostrado además la tradicional farsa diplomática a cargo de actores como los dirigentes de países árabes, con Mubarak a la cabeza, así como de la Unión Europea. Todos ellos haciendo el paripé de viajes, conversaciones e, incluso, amplias sonrisas con los dirigentes israelíes, sin hacer nada absolutamente. Sin embargo, la Unión Europea tiene poderosas armas, sobre todo económicas, para presionar a Israel pero nunca lo hace.

Uri Avnery termina su artículo antes citado con frases que merece la pena reproducir: “Lo que quedará grabado en la conciencia del mundo será la imagen de Israel como un monstruo sediento de sangre, dispuesto en todo momento a cometer crímenes de guerra y nunca dispuesto a actuar con criterios morales.. En último término, esta guerra es un crimen contra nosotros mismos, un crimen contra el Estado de Israel”.

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Previsiones bajo sospecha, de Enrique Badía en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 19 enero, 2009

Ha costado, pero el Gobierno ha dado el paso de aterrizar en la realidad: sus estimaciones de que la economía se contraerá del orden del 1,6 por ciento en el 2009, el desempleo se acercará a los 4 millones y el déficit presupuestario rondará el 6 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB). Todo se acerca bastante a lo previsto desde hace dos o tres meses por organismos internacionales y la mayoría de estudiosos y analistas del ámbito privado, que han debido arrostrar por ello profusas descalificaciones y críticas del Ejecutivo, los socialistas y su entorno. Lo malo es que los precedentes inducen efectos poco adecuados para afrontar la situación.

El empecinamiento mantenido durante prácticamente todo el 2008, negando la gravedad de la situación, primero, y atemperándola, después, es inevitable que haya de jugar claramente en contra de la credibilidad de las previsiones difundidas tras el Consejo de Ministros del pasado viernes. En ello se incluyen, lógicamente, los Presupuestos para el presente ejercicio, aprobados por el Parlamento hace menos de treinta días, cuyas líneas esenciales se han reconocido inválidas antes de concluir el mes de enero.

La resultante política -léase electoral- es opinable y se medirá sucesivamente en las próximas convocatorias a las urnas, hasta culminar en la renovación de Congreso y Senado, que tiene como límite la primavera del 2012, pero existen otras repercusiones más inmediatas y de mayor alcance que vale la pena considerar.

Es presumible el escepticismo con que más de uno ha recibido las nuevas previsiones económicas del equipo gubernamental. Lo malo es que vaya más o menos acompañado de la convicción, o al menos la sospecha de que la difusión de esas poco halagüeñas cifras se ha producido porque las cosas están todavía mucho peor.

Ni siquiera hace falta que sea verdad: que muchos lo crean puede ser suficiente para que los datos finales resulten ser más desfavorables, teniendo en cuenta que el ingrediente psicológico, si se prefiere anímico, ante las coyunturas críticas actúa de forma determinante, tanto para profundizar en las caídas como a la hora de propiciar un anticipo de la recuperación.

En definitiva, el Gobierno sigue sin cumplir sus tareas con probidad. Es cierto que comparte con muchos otros -¿la mayoría?- la aplicación de medidas que no trascienden lo paliativo y apenas propician ni preparan un escenario de recuperación. Lo malo es que tampoco está acertando en algo tan necesario como generar un poco de confianza; antes al contrario, ni siquiera es capaz de unificar mensajes de evaluación y pronóstico sobre lo que está pasando y lo qué prevé que va a durar. Y no debería servirle de consuelo, mucho menos como excusa, el lamentable discurso que esgrime el Partido Popular, en tanto que principal grupo de oposición.

Alguien, en el Ejecutivo, debería tomar conciencia de que no basta con expresar optimismo congénito, asegurando que el país saldrá de ésta… sin añadir nada creíble de cómo y cuándo conseguirá salir.

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Obama y Bush: ¿perdón y olvido?, de Paul Krugman en SinPermiso

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 enero, 2009

“Obama debería reconsiderar lo que al parecer es su decisión de permitir que la administración Bush escape a las consecuencias del crimen”

El domingo pasado, le preguntaron al presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, si buscaría una investigación sobre posibles crímenes por parte de la administración Bush. “Yo no creo que nadie esté por encima de la ley”, respondió, pero “necesitamos ver hacia delante en vez de mirar hacia atrás”.

Lo siento, pero si no tenemos una averiguación sobre lo que ocurrió durante los años de Bush -y casi todos han asumido que las declaraciones de Obama equivalen a que no la tendremos- eso significa que quienes tienen el poder de hecho están por encima de la ley, ya que no enfrentan consecuencia alguna si abusan de su poder.

Seamos claros con respecto al tema que aquí abordamos. No solamente es la tortura y el espionaje de comunicaciones, cuyos perpetradores alegan, aunque de manera inadmisible, que ellos fueron patriotas actuando en la defensa de la seguridad de la nación.

El hecho es que los abusos de la administración Bush se extendieron desde la política ambiental hasta los derechos al voto. Además, la mayoría de los abusos involucraron el uso del poder gubernamental para recompensar a amigos políticos y castigar a enemigos políticos.

En el Departamento de Justicia, por ejemplo, nominados políticos reservaron ilegalmente
posiciones no políticas para “estadounidenses de pensamiento correcto” -es su término, no el mío- y existe firme evidencia que funcionarios utilizaron sus posiciones tanto para socavar la protección de los derechos al voto de minorías como para perseguir a políticos demócratas.

El proceso de contratación en el área de Justicia hizo eco del proceso de contratación durante la ocupación de Irak -ocupación cuyo éxito supuestamente era esencial para la seguridad nacional-, en el cual los aspirantes fueron juzgados con base en su inclinación política, su lealtad personal al presidente Bush y, con base en algunos informes, sus opiniones sobre el caso Roe vs. Roe en vez de por su capacidad para desempeñar el trabajo.

Hablando de Irak, no olvidemos la fallida reconstrucción de ese país: la administración Bush entregó miles de millones de dólares en contratos sin previa licitación a empresas que tenían conexiones políticas, los cuales después no lograron cumplir.

¿Y por qué deberían haberse molestado en hacer su trabajo? Cualquier funcionario gubernamental que intentara hacer valer la rendición de cuentas sobre Halliburton, digamos, rápidamente descubría que su carrera había sido descarrilada.

Hay mucho, mucho más. Con base en mi propio conteo, al menos seis importantes dependencias gubernamentales experimentaron importantes escándalos a lo largo de los últimos ocho años; en la mayoría de los casos, estos escándalos nunca fueron investigados de manera apropiada.

Y después estuvo el mayor escándalo de todos: ¿acaso alguien duda con seriedad que la administración Bush haya engañado deliberadamente a la nación para que invadiera Irak?

¿Por qué, entonces, no habríamos de tener una averiguación oficial sobre abusos durante los años de Bush?

Una respuesta que se oye es que ir en pos de la verdad crearía divisiones, que se exacerbaría el partidismo. Pero si el partidismo es tan terrible, ¿acaso no debería haber alguna pena por la politización de cada aspecto del gobierno por parte de la administración Bush?

De manera alternativa, nos dicen que no tenemos que atorarnos en los abusos del pasado, ya que no los vamos a repetir. Sin embargo, ninguna figura de importancia en la administración Bush, o entre los aliados políticos de la Administración, ha expresado arrepentimiento por violar la ley. ¿Qué les hace pensar a cualquiera que ellos o sus herederos políticos no lo harán todo de nuevo, si se les da la oportunidad?

De hecho, ya vimos esta película. Durante los años de Reagan, los conspiradores del caso Irán-contra violaron la Constitución de Estados Unidos en nombre de la seguridad nacional.

Sin embargo, el primer presidente Bush indultó a los principales malhechores, y, cuando la Casa Blanca finalmente cambió de manos, el grupo dominante en política y medios de comunicación masiva le dio a Bill Clinton el mismo consejo que le está dando a Obama: deja que los escándalos latentes queden como están.

Seguro, la segunda administración Bush retomó justo donde se habían quedado los conspiradores de Irán y la contra; lo cual no causa mucha sorpresa si tenemos en cuenta que Bush de hecho contrató a algunos de esos conspiradores.

Ahora bien, es cierto que una seria investigación de los abusos en la era de Bush volvería a Washington un lugar incómodo, tanto para quienes abusaron del poder como para quienes actuaron como sus procuradores o apologistas. Y estas personas tienen muchos amigos. Sin embargo, el precio de proteger su comodidad sería alto: si cubrimos superficialmente los abusos de los ocho años pasados, garantizaríamos que ocurran de nuevo.

En el ínterin y con respecto a Obama: si bien probablemente esté en sus intereses en el corto plazo perdonar y olvidar, pasado mañana él va a jurar “preservar, proteger y defender la Constitución de Estados Unidos”. Ese no es un juramento condicional que se debe honrar sólo cuando resulta conveniente.

Además, con miras a defender la Constitución, un presidente debe hacer más que obedecer él mismo la Constitución; debe llamar a rendir cuentas a quienes violen la Constitución. Así que Obama debería reconsiderar lo que al parecer es su decisión de permitir que la administración previa escape a las consecuencias del crimen. Haciendo a un lado las consecuencias, él no tiene derecho a tomar esa decisión.

Paul Krugman ganó el premio Nobel de economía de 2008

Diario de los Andes, 18 enero 2009

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Los desafíos de Obama: Irak, Pakistán y Afganistán, de Noam Chomsky en SinPermiso

Posted in Internacional, Política by reggio on 19 enero, 2009

La buena voluntad de Barack Obama para “hablar” con el enemigo fue uno de los temas que definió su campaña por la presidencia. ¿Puede Obama estar a la altura de esa promesa?

La diplomacia es la única alternativa sana al ciclo de violencia desde el Medio Oriente hasta Asia Central que amenaza con devorar al mundo. Un corolario es reconocer que la violencia solamente engendra violencia. También ayudaría si la administración de Obama, y Occidente, enfrentaran tópicos que impulsan la política en la región.

Irak

El gobierno de Irak ha forjado un Acuerdo sobre el Status de las Fuerzas de ocupación que Washington aceptó con renuencia. El acuerdo tiene como propósito terminar con la presencia militar de Estados Unidos en la nación árabe. El acuerdo es el último paso en el proceso de resistencia masiva no violenta que ha obligado a Washington, paso a paso, a aceptar las elecciones y el aumento de la independencia del país ocupado.

Un vocero iraquí dijo que el tentativo acuerdo “se ajusta a la visión del presidente electo de Estados Unidos Barack Obama”. La “visión” de Obama no está claramente definida, pero él probablemente aceptará, de alguna manera, las demandas del gobierno iraquí. Si es así, eso exigirá reformas en los planes de Estados Unidos de asegurarse el control sobre las enormes reservas de petróleo de Irak mientras establece bases para reforzar su dominio en la región más importante de producción de energía del mundo.

Es bueno señalar que recientes encuestas a nivel mundial muestran una fuerte oposición a la existencia de bases navales de Estados Unidos en el Golfo Pérsico. La oposición es muy fuerte dentro de la región.

La perspectiva de trasladar las fuerzas desde Irak hacia Afganistán hizo que The Washington Post señalara en un editorial: “En tanto Estados Unidos tiene interés en evitar la resurgencia del Talibán afgano, la importancia estratégica del país palidece ante la de Irak, que reposa en el centro geopolítico de Medio Oriente y contiene algunas de las reservas de petróleo más grandes del mundo”. Este es un reconocimiento de la realidad. Los pretextos sobre la seguridad y la promoción de la democracia no pueden seguir ocultando los reales intereses e intenciones.

El comando de la NATO también está comenzando a reconocer los temas cruciales de la energía. En junio del 2007, el secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Jaap de Hoop Scheffer, informó en una reunión de miembros que “las tropas de la OTAN tienen que cuidar los oleoductos que transportan petróleo y gas hacia Occidente”. También necesitan proteger las rutas marítimas usadas por los tanqueros, y otra “crucial” infraestructura del sistema energético, dijo el funcionario de la OTAN.

La tarea podría incluir el proyectado oleoducto TAPI, que será construido a un costo de 7.600 millones de dólares y enviaría gas natural desde Turkmenistán hasta Pakistán y la India, atravesando la provincia de Kandahar, en Afganistán, donde están emplazadas tropas canadienses.

El objetivo es “bloquear un oleoducto competitivo que traería gas a Pakistán y la India desde Irán” y “disminuir el dominio de Rusia sobre las exportaciones de energía de Asia Central”, informó The (Toronto) Globe and Mail, bosquejando de manera verosímil algunos de los contornos del nuevo “Gran Juego” (cuando Gran Bretaña y Rusia competían por la influencia en Asia Central durante el siglo XIX).

Pakistán

Obama ha respaldado la política de George W. Bush de atacar a presuntos líderes de al-Qaida en países que Estados Unidos no ha (todavía) invadido. En particular, no ha criticado las incursiones de aviones Predator guiados por control remoto que han matado a muchos civiles en Pakistán.

En este momento una despiadada mini-guerra se está llevando a cabo en el área tribal de Bajaur en Pakistán, cerca de la frontera con Afganistán. La BBC describe una destrucción extensa a raíz de los combates. “Muchos en Bajaur consideran que las raíces del levantamiento provienen de un presunto ataque norteamericano con misiles contra un seminario islámico, o madrassa, en noviembre del 2006, que mató a alrededor de 80 personas”.

El ataque fue denunciado en la prensa de Pakistán por el respetado físico disidente paquistaní Pervez Hoodbhoy pero ignorado en Estados Unidos. Las cosas suelen parecer diferentes del otro lado del garrote.

Hoodbhoy señaló que el resultado usual de ese tipo de ataques “ha sido casas arrasadas, niños muertos y mutilados, y una creciente población local que busca venganza contra Pakistán y contra Estados Unidos”.

Bajaur permite ilustrar el círculo vicioso de ataques y represalias que Obama no parece desear romper.

El 3 de noviembre, el general David Petraeus, recientemente designado jefe del comando central de las fuerzas armadas de Estados Unidos, que cubre Medio Oriente, tuvo su primera reunión con el presidente paquistaní Asif Ali Zardari, con el jefe del ejército general Ashfaq Parvez Kayani, y con otros funcionarios.

La preocupación principal de los funcionarios paquistaníes fue “los continuos ataques con aviones manejados por control remoto en nuestro territorio, que causan la pérdida de preciosas vidas y de propiedades, son contraproducentes, y difíciles de explicar por parte de un gobierno elegido de manera democrática”, le dijo Zardari a Petraeus. El gobierno de Islamabad, dijo Zardari, está “siendo presionado para reaccionar con más agresividad” frente a los ataques. Esto podría conducir a que exista una “repercusión negativa contra Estados Unidos” que es ya profundamente impopular en Pakistán.

Petraeus dijo que había oído el mensaje, y que “nosotros tendremos que tomar en cuenta (la opinión paquistaní)” cuando se lancen ataques. Se trata de un requisito práctico, sin duda alguna, si se toma en cuenta que más del 80 por ciento de los suministros para la guerra que libran Estados Unidos y la OTAN en Afganistán pasa por Pakistán.

El modo en que la opinión paquistaní fue “tomada en cuenta” fue revelado dos semanas más tarde en The Washington Post. El diario informó que Estados Unidos y Pakistán llegaron a un “tácito acuerdo en septiembre (de 2008) sobre una política de no-preguntar-no-decir. Eso permite atacar objetivos de presuntos terroristas” en Pakistán con el avión Predator, dijeron funcionarios de ambos países que pidieron no ser identificados. “Los funcionarios describieron el acuerdo como uno en el cual el gobierno de Estados Unidos se niega a reconocer públicamente los ataques mientras que el gobierno de Pakistán continúa quejándose ruidosamente sobre esos ataques” que conllevan riesgos de inestabilidad interna.

Un día antes que fuera publicado el informe sobre el “acuerdo tácito”, un atacante suicida en la conflictiva zona tribal cerca de la frontera con Afganistán mató a ocho soldados paquistaníes. Eso fue en represalia por el ataque de un Predator en que murieron 20 personas, entre ellas dos líderes del Talibán. El parlamento paquistaní exigió entablar un diálogo con el Talibán. Haciéndose eco de esa resolución, el ministro del Exterior de Pakistán, Shah Mehmood Qureshi dijo: “Hay una comprensión cada vez más grande de que el uso exclusivo de la fuerza no puede producir los resultados deseados”.

Afganistán

El primer mensaje del presidente afgano Hamid Karzai al presidente electo Obama fue muy similar al que formularon los líderes paquistaníes a Petraeus: “Finalizar los bombardeos aéreos de Estados Unidos que provocan bajas entre los civiles”. Su mensaje fue enviado poco después de que las tropas de la coalición bombardearan una fiesta de bodas en la provincia de Kandahar, matando a 40 personas, según informes de prensa. No hay indicaciones de que la opinión de los afganos “fue tomada en cuenta”.

El comando británico ha advertido que no hay una solución militar al conflicto en Afganistán. Según The Financial Times, el comando militar dijo que hay que entablar negociaciones con el Talibán. Eso arriesga un desacuerdo entre Gran Bretaña y Estados Unidos.

Los temas ya están sobre la mesa, escribe Jason Burke, un corresponsal de The Observer con una larga experiencia en la región: “El Talibán ha estado involucrado en conversaciones secretas sobre la finalización del conflicto en Afganistán en un ‘proceso de paz’ de amplio alcance patrocinado por Arabia Saudita y apoyado por Gran Bretaña”.

Algunos activistas por la paz afganos han planteado sus reservas en relación a este enfoque. Prefieren una solución sin interferencia extranjera. Una red creciente de activistas para la paz está convocando a negociaciones y a la reconciliación con el Talibán en la Jirga Nacional de la Paz, una gran asamblea de afganos, formada en mayo del 2008.

En una reunión en mayo en apoyo a la Jirga, 3.000 políticos e intelectuales afganos, principalmente de los pashtunes, el grupo étnico más grande, criticó “la campaña militar internacional contra los militantes islámicos en Afganistán y convocó al diálogo para terminar la lucha”, informó la agencia France-Presse.

Bakhtar Aminzai, presidente interino de la Jirga Nacional de la Paz, “dijo en la reunión de apertura que el actual conflicto no puede ser resuelto por medios militares y que solamente las conversaciones traerían una solución”.

Un líder del Despertar de la Juventud, un prominente grupo afgano que se opone a la guerra, dijo que “nosotros debemos terminar el ‘afganicidio’ el asesinato de Afganistán”.

Un sondeo en un Afganistán desgarrado por la guerra es difícil de hacer, pero los resultados merecen ser tomados en cuenta. Una encuesta hecha por canadienses encontró que los afganos favorecen la presencia de soldados canadienses y de otros países. (Un resultado que fue titular de primera plana en Canadá). Otros hallazgos deben ser examinados con minuciosidad.

Solamente el 20 por ciento de los afganos encuestados “piensan que el Talibán prevalecerá una vez las tropas extranjeras se retiren”. Tres cuartos apoyan las negociaciones entre el gobierno de Karzai y el Talibán. Y más de la mitad favorece un gobierno de coalición. Por consiguiente, la inmensa mayoría discrepa con el enfoque de Estados Unidos y de la OTAN para militarizar aún más el conflicto, y parece creer que la paz es posible si hay negociaciones.

Un estudio de los milicianos del Talibán realizado por el periódico canadiense The Globe and Mail, aunque no sea una encuesta científica tal como señala el periódico, ofrece sin embargo datos considerables. Todos ellos son afganos pashtunes, del área de Kandahar. Se consideran “muyadines”, guerreros santos, y siguen la antigua tradición de expulsar a los invasores. Casi un tercio informó que al menos un miembro de su familia había muerto en bombardeos aéreos en años recientes. Muchos dijeros que combatían para defender a aldeanos afganos de los ataques aéreos por parte de tropas invasoras. Pocos afirmaron estar luchando en una guerra santa global, o ser leales al líder Talibán Mullah Omar. La mayoría decían que combatían por principios el establecimiento de un gobierno islámico no por un líder.

Nuevamente, estos resultados sugieren posibilidades de un acuerdo negociado de paz, sin interferencia extranjera.

En la revista Foreign Affairs, Barnett Rubin y Ahmed Rashid recomiendan que la estrategia de Estados Unidos en la región se desplace de más tropas y ataques en Pakistán a un “gran convenio diplomático forjando un compromiso con los insurgentes… y encarando un arreglo de las rivalidades e inseguridades regionales”.

El actual foco en lo militar “y el terrorismo subsiguiente”, advierten, podría conducir al colapso de Pakistán un país con armas nucleares – con su secuela de graves consecuencias. Esos autores recomiendan al futuro gobierno de Estados Unidos “poner fin a la dinámica cada vez más destructiva del Gran Juego en la región”. Eso podría conseguirse a través de negociaciones que reconozcan los intereses de las partes involucradas dentro de Afganistán como también de Pakistán e Irán, pero asimismo de India, China y Rusia que “tienen reservas respecto a una base de la OTAN dentro de sus esferas de influencia” y están preocupados por las amenazas “planteadas por Estados Unidos y la OTAN” como también por al-Qaida y el Talibán.

El próximo presidente de los Estados Unidos, escriben Rubin y Rashid, debe terminar con la “búsqueda de la ‘victoria’ por parte de Washington como solución a todos los problemas, y con la renuencia de Estados Unidos a involucrar en la diplomacia a competidores, oponentes o enemigos”.

En fecha temprana, en cualquier número de puntos en la zona de peligro, la administración de Obama podría actuar para romper el ominoso ciclo de violencia.

Noam Chomsky, el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial, es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.

The New York Times Syndicate, 15 enero 2009

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