Reggio’s Weblog

Trampas blancas sí ofenden, de Pedro J. Ramírez en El Mundo

Posted in Política by reggio on 18 enero, 2009

CARTA DEL DIRECTOR

Me preguntan los compañeros de nuestra revista La Aventura de la Historia -sin duda la publicación europea de su género que mejor equilibra la divulgación con el rigor científico- cuál hubiera sido la etapa en la que me habría gustado vivir. Como se trata de inaugurar una sección en la que no se buscan generalidades sino concreción, les contesto que en la Francia de la Convención durante el primer semestre de 1793 y explico que fue la primera vez en la Historia en que una asamblea fruto del sufragio universal tuvo que afrontar sin la opresión del viejo régimen como restricción o coartada -Luis XVI sube a la guillotina el 21 de enero- los problemas del ejercicio de la democracia parlamentaria. Cayó la cuchilla sobre el cuello del ungido y los representantes del pueblo se quedaron solos con sus representados. La Nación era suya y la prensa entraba en escena.

Añado que aquello terminó muy mal y que el punto de inflexión hacia el desastre fue el golpe de Estado estimulado por la Comuna de París y el Club de los Jacobinos que el 2 de junio supuso la purga de 22 diputados moderados o «girondinos», arrestados primero en sus domicilios y guillotinados unos meses después. Argumento que aquel pulso fue el antecedente de muchos otros -bolcheviques contra mencheviques, frentismo popular contra burguesía republicana- que han fraguado la historia contemporánea, me doy la vuelta, me olvido del asunto y, de repente, desde el ámbito más inesperado, un vendaval de actualidad no sólo me devuelve al lugar del crimen sino que me hace revivir la sesión clave en la que se fraguó tal liberticidio.

Me refiero a la celebrada en la Convención Nacional aquel lunes 27 de mayo en el que de forma pérfida y espuria se dobló el brazo de la mayoría, imponiéndole la disolución de la llamada Comisión de los Doce, recién constituida por la cámara con el encargo de investigar las conspiraciones de los círculos radicales contra su soberanía. Tres factores determinaron esa inaudita voltereta parlamentaria: en primer lugar, que se votó a mano alzada porque Robespierre había impuesto la doctrina de que el voto secreto era un subterfugio para engañar al pueblo y no responder ante él; en segundo lugar, que desde las tribunas se increpaba constantemente a los diputados moderados, de forma que muchos no acudieron y otros se sintieron compelidos a cambiar el voto; y en tercer lugar, que el populacho terminó invadiendo el hemiciclo, ocupando parte de sus bancos y participando en la votación al camuflarse sus principales activistas entre los diputados de la Montaña.

¡Diantre, si ésas son exactamente las tres cosas que sucedieron el 7 de diciembre en la estrafalaria Asamblea del Real Madrid que ahora ha dado pie a las espectaculares revelaciones de Marca! En efecto, tanto el ejercicio del sufragio como los recuentos fueron chapuceramente asamblearios, los Ultra Sur ejercieron en todo momento el atrabiliario papel de los airados sans culottes y varias docenas de infiltrados usurparon las funciones de los representantes legítimos, desnaturalizando el resultado de las votaciones.

La diferencia -bueno, al menos, una de ellas- es que ni los diarios girondinos ni el más independiente y ecuánime que dirigía Prudhomme bajo la cabecera de Les Revolutions de Paris dispusieron ni de medios, ni de tiempo, ni de libertad para tirar de la manta con la profesionalidad ejemplar con que acaba de hacerlo el equipo de Eduardo Inda, con los periodistas Juan Ignacio Gallardo y Miguel Serrano como primeros solistas.

Basta bailar la segunda y tercera cifra de ese año 1793 para llegar a otro momento histórico en el que la prensa sí estaba ya en condiciones de rendir tales servicios a la sociedad -y vaya que sí lo hizo-, de forma que cualquiera con edad suficiente y un poco de memoria podrá reconocer la pauta de conducta exhibida el pasado miércoles por Ramón Calderón en su penúltima conferencia de prensa como un mal calco de la que desplegó Richard Nixon el 30 de abril de 1973, cuando compareció para anunciar que zanjaba la depuración de responsabilidades del caso Watergate, destituyendo a sus estrechos colaboradores Robert Haldeman y John Erlichman.

Eran dos peces gordos. Haldeman, jefe del staff de la Casa Blanca, ocupaba como el tal Bárcena un cargo orgánico importante. Erlichman, como ese avispado y precoz Nanín, era una mezcla de asesor, confidente personal y hombre para todo de Nixon.

A estas alturas, con casi todos los hombres del presidente y el propio Deep Throat criando malvas y Woodward y Bernstein al borde de la jubilación, continúa siendo un misterio como consiguió Dick el Tramposo que sus peones de brega se inmolaran tratando de salvarle, a sabiendas de que eso iba a acarrearles consecuencias penales (Erlichman se chupó año y medio de cárcel). Cuando se estrene en España la película El desafío. Frost contra Nixon podrán fijarse -es una de las cosas que más me llamó la atención cuando les hablé de la versión teatral representada en Londres- en el halo de remordimiento con que el ángel caído explica que sus dos cabezas de turco también «tenían familias» y tal vez debía haber luchado más por ellos.

La aproximación más detallada al enigma es la del libro Alone in the White House, en el que, reconstruyendo en 2001 lo ocurrido casi 30 años antes, el gran Richard Reeves relata cómo Nixon se reunió sucesivamente con Haldeman y Erlichman y les endilgó la misma milonga: que se sentía enfermo, que le daban ganas de dejarlo todo, que la noche anterior había rezado pidiendo al cielo no volver a abrir los ojos para no tener que despertarse en medio del infierno cotidiano al que la jauría periodística había arrastrado su presidencia. Las mismas teclas del victimismo que Calderón ha tocado estos días con tanto desparpajo.

Todo indica que fue Erlichman quien poco antes de morir le contó a Reeves el contenido de la conversación clave. «Esto es como cortarme los dos brazos», le dijo Nixon entre sollozos. «Tu y Bob necesitaréis dinero. Yo tengo algo, Bebe (se refería a su amigo el multimillonario Rebozo) lo tiene podéis contar con ello». A lo que Erlichman respondió: «Eso sólo serviría para empeorar las cosas. Pero hay algo que puedes hacer por mí, en algún momento. Explícaselo tú a mis hijos. ¿Lo harás?». Y Nixon asintió, abrazándole.

A juzgar por las informaciones que sitúan el finiquito de los menos de dos años de relación laboral del tal Bárcena en las inmediaciones del millón de euros, la dinámica de soltar lastre de Calderón tuvo más consistencia crematística (a cuenta del club) y menos grandeza shakesperiana -es lo que va de una a otra Casa Blanca-, pero desde el momento en que consumó la felonía de intentar cargar el peso de su culpa sobre las espaldas de sus ayudantes las cosas empeoraron para él tanto como para Nixon.

No sólo porque el tal Nanín con sus medidas declaraciones -«Todo lo que hice me lo ordenaron desde arriba»- pasó a representar el mismo papel que el destituido consejero presidencial John Dean, a mitad de camino entre el arrepentimiento y la insinuación hacia el ministerio público de cara a un eventual pacto en un proceso penal. No sólo porque las fotografías de Marca, probando la intimidad entre los tramposos y la familia Calderón, cumplieron la misma función de pistola humeante que las cintas grabadas en el despacho oval en las que Nixon demostraba estar perfectamente al tanto de las andanzas de los cubanos contratados para asaltar el cuartel general demócrata. No sólo porque la reacción de los directivos espantados ante la forma en que Calderón les había engañado y utilizado para engañar a los demás fue mimética a la de los congresistas y senadores republicanos que optaron por abandonar a Nixon a su suerte.

No, las cosas empeoraron sobre todo para Calderón porque la notoriedad de su rueda de prensa fue tal que millones de ciudadanos que hasta entonces no habían reparado demasiado en su conducta, adquirieron instantáneamente conciencia de qué tipo de personaje tenían delante.Y desde ese momento la bola de nieve de la opinión pública comenzó a envolver al madridismo con una pañolada virtual de tal empaque que la defensa de Calderón en la España actual se convirtió en una causa tan perdida como la de Nixon en la Norteamérica de hace 35 años. Sé lo que me digo porque yo estaba allí.

Incluso el subsiguiente cantinfleo en torno a la opción de tirar o no la toalla con un deje de deleitación masoquista en la propia desgracia alimenta el paralelismo. Lo que cuentan algunos de los asistentes a las reuniones del jueves por la noche en la residencia del aún presidente madridista recuerda mucho al episodio en el que Nixon se planta sobre el cogote del ayudante que estaba redactando el texto del discurso con el que anunciaría las dimisiones arrancadas a sus colaboradores y le dice: «Tal vez soy yo el que debería dimitir, Ray. Si tú lo piensas, ponlo en ese texto». El tal Ray dejó de escribir y acompañó al presidente hasta el borde de la piscina creyendo que estaba tan desesperado que era capaz de tratar de ahogarse.

En la era de internet los procesos son mucho más fulgurantes y las laderas de la montaña por las que rueda y se autoalimenta un estado de indignación bastante más verticales y afiladas que nunca. Su impostura había quedado tan en evidencia por la segunda entrega fotográfica de Marca que en cuestión de horas Calderón era ya un cadáver ambulante. Quedaba por ver cuánto tiempo tardaría él en enterarse. Boqueó contra las tablas y tuvieron que acudir sus propios directivos a apuntillarle.

El último hurra del viernes por la tarde fue también genuinamente nixoniano. Su 50% iracundo recordó la legendaria última conferencia de prensa de noviembre del 62, en la que el derrotado candidato a gobernador de California juró, tan en falso como suele hacerlo Calderón, que los detestados periodistas -encarnación ahora del «triunfo de la injusticia y la maldad»- no volverían a tener la oportunidad de darle «patadas en el trasero nunca más». Y su 50% lacrimógeno evocó el discurso Checkers de septiembre del 52, en el que el compañero de campaña de Eisenhower esquivó las acusaciones de financiación ilegal, parapetándose en su familia -trasladando a la nación entera que su hija no quería desprenderse del perro que le había regalado uno de los donantes- con la misma almibarada grandilocuencia con que anteayer lo hizo Calderón.

¿Robespierre y la Convención Nacional? ¿Nixon y el Watergate? Oiga, oiga que esto es sólo una trapacería futbolera más. ¿No le habrá llevado hoy demasiado lejos su manía plutarquiana?

Ocúpese, por favor, de los problemas reales que desgraciadamente no nos faltan en España y allá se las entiendan quienes hacen girar su vida en torno a la tontería de si la bolita entra o no en la portería.

Agradezco que haya lectores con aguante para llegar hasta aquí antes de formularme este reproche y comprendo que otros hayan podido plantear su objeción de conciencia desde el inicio porque yo soy el primero en encontrar, más que cargante, inaguantable la prosopopeya, el ombliguismo y el énfasis trascendentalista con que sobre todo la prensa de Barcelona suele desmadrar las intrigas balompédicas.

Pero cualquier regla tiene su excepción y resulta que este caso reúne todos los ingredientes para hacer de él una parábola moral destinada a un público de todas las edades, porque el madridismo es una ilusión inocente y transversal.

Calderón no ha sido sino una máscara tras la que se pueden colocar unos cuantos nombres y apellidos de nuestra vida política, económica y social. Algunos de ellos han llegado a ocupar muy altas magistraturas, lugares de preeminencia o poltronas envidiables, con el denominador común de que su ambición y falta de escrúpulos primero les llevó a vulnerar las normas de la legalidad y su contumacia en la indecencia les empujó luego a tratar de eludir su responsabilidad, desviándola hacia otros y sometiendo a las instituciones que representaban a infames agonías. Unos han terminado en la cárcel de verdad, otros sólo en la de las hemerotecas. Puesto que ya en el siglo I Dionisio de Halicarnaso definió la Historia como «la enseñanza de la Filosofía a través de ejemplos», bueno es que éste nos haya servido para subrayar, una vez más, que el que mal anda, mal acaba.

pedroj.ramirez@elmundo.es

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Lecciones marginales de esta crisis (II), de Jordi Sevilla en Mercados de El Mundo

Posted in Economía by reggio on 18 enero, 2009

LUCES LARGAS

Toda crisis airea nuestras debilidades y pone fin a la sensación de invulnerabilidad que recubre al éxito continuado. Pero también abre oportunidades para poner fin a los excesos que se han producido, sentando las bases de una nueva etapa de bonanza más sostenible.

Tercera lección: lo público y lo privado se necesitan mutuamente.Visto lo visto, deberíamos acordar que ni el Estado es el problema, siempre, ni lo privado es la solución, siempre. Que cada uno tiene una importante función que cumplir, que cada uno se necesita porque sus labores son complementarias. Aunque la gente se fía de lo privado, cuando llegan las dificultades serias, confía más en lo público.

Si la crisis de los años 70 del siglo pasado fue, en buena medida, una crisis de lo público (empresas y banca pública, excesivos costes de la sobreprotección social, etcétera) y ello dio pie a la revolución neoconservadora de Reagan y Thatcher, la actual ha sido, claramente, una crisis de la ideología de lo privado.Encontrar un nuevo equilibrio dinámico entre sector privado y público es el reto de los tiempos por venir, sin deslegitimar a ninguna de las dos piernas con las que avanza nuestra sociedad.

En sociedades complejas como las nuestras, la mayoría de los problemas de gestión importantes existen con independencia de la propiedad. En aeropuertos, como en hospitales o en transportes públicos, la calidad del servicio ofrecido depende más de los esquemas de control y de los incentivos internos de gestión que de la titularidad de la propiedad. En las grandes empresas por acciones hay propietarios, pero no dueños y los gestores tienen un margen de actuación enorme.

Hay que entender que el valor de una empresa es algo más que su cotización en Bolsa y que la responsabilidad social de las mismas debe verse reflejada en códigos de buen gobierno exigibles desde fuera. Porque si algo ha quedado claro en esta crisis es que ni el mercado ni las empresas parecen capaces de autorregularse y mantener el cumplimiento de normas y reglas que no sean impuestas, supervisadas y sancionadas desde fuera por los poderes públicos.

Cuarta lección: sobre delitos y normas. Parte de lo ocurrido, sobre todo en los mercados financieros internacionales, ha tenido que ver con la ausencia de normas donde se ha demostrado que hacían falta. Por ejemplo, en la configuración, comercialización y contabilización de los llamados productos derivados. Creo que ya hemos aprendido esto y las propuestas sobre una mayor regulación y supervisión del capitalismo financiero mundial cobrarán protagonismo en las próximas reuniones del G-20. Pero lo ocurrido con el caso Madoff no es consecuencia de una ausencia de regulación, sino de la comisión de un delito. Y no ha sido el único caso de vulneración de una norma existente, porque ha ocurrido también cuando ha habido sobrevaloración de activos inmobiliarios o connivencias sospechosas entre regulador y regulado; o entre empresas y analistas de riesgos.

Por tanto, faltan normas donde faltan pero también ha faltado el cumplimiento adecuado de las ya existentes. En muchos casos, porque a la entidad supervisora le falta capacidad gestora o inspectores suficientes, y en otros porque la sanción por incumplimiento es tan escasa que compensa arriesgarse. De poco sirve que se aprueben más normas y regulaciones si luego no cumplen porque no se dota, a quien corresponde, de los instrumentos necesarios para controlar su aplicación y sancionar su incumplimiento.

Quinta lección: los nuevos valores al alza. No pretendo hacer en este punto una reflexión moral, sino de eficiencia económica.Si queremos dotar de mayor estabilidad a nuestro modelo de crecimiento, tenemos que poner boca abajo algunos de los valores sociales y económicos sobre los que hemos construido la bonanza anterior.Cuando el conjunto de la riqueza acumulada en productos financieros especulativos multiplica por tres o por cuatro el valor total de la riqueza real producida, las señales que estamos enviando a la sociedad son malas. Por ejemplo, que su trabajo y su inteligencia es menos importante que un buen pelotazo bursátil o inmobiliario, ya que la recompensa principal no se distribuye en función del esfuerzo o de la capacidad, sino de la oportunidad y del azar.Que las consideraciones a corto plazo predominan sobre aquéllas otras que miran con una perspectiva temporal mayor, como las que afectan a la lucha contra el cambio climático o la pobreza en el mundo. Que el particularismo de cada uno debe situarse por delante de un interés general cada vez más diluido. Son tres mensajes con los que difícilmente podremos construir una sociedad cohesionada, ni tampoco una economía estable.

La especulación ha existido siempre y desempeña un papel equilibrador en un sistema de mercado. Pero el peso de la misma sobre nuestro modelo económico y social ha sido exagerado en los últimos tiempos, generando graves perjuicios a una mayoría social.

Recuperar la importancia del trabajo, la formación y el conocimiento para construir sobre ellos nuestro modelo productivo va a exigir cambios importantes. De control y regulación sobre los mercados financieros, pero también sobre decisiones públicas que alienten más estos valores que los otros. Por ejemplo, en el terreno impositivo, donde resulta difícil de sostener que las rentas ganadas por un trabajador mediante su trabajo paguen más impuestos que la misma cantidad cobrada por un rentista como consecuencia de una simple revalorización pasiva de su patrimonio. Si una sociedad más cohesionada es, además, más eficiente porque incentiva mejor las capacidades individuales de todos, pongámonos a ello. En todo.

Sexta y última lección (de momento): falta gobernanza internacional.Dada la magnitud y características de las cuestiones a abordar, no tenemos una adecuada estructura político-administrativa de gobernanza internacional de los mismos. Los problemas no conocen fronteras y la base de respuesta sigue siendo la defensa del interés nacional. Esa incapacidad pública para organizar respuestas eficientes a nivel mundial, estimula comportamientos privados desestabilizadores y perjudiciales para el conjunto.

Las lecciones que he extraído de esta crisis son parciales y subjetivas. Pero espero que útiles. Así sea.

jordi.sevilla@diputado.congreso.es

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Financiación autonómica en tiempos de crisis, de Luis de Guindos en Mercados de El Mundo

Posted in Economía by reggio on 18 enero, 2009

APUNTES ECONOMICOS

La semana pasada vimos cómo el contexto económico y financiero internacional de los próximos 12 meses va a ser extremadamente duro. Pero los riesgos pueden ser incluso más elevados para la economía española. Nuestro crecimiento en el año 2008 apenas ha superado el 1%, lo que supone una de las mayores desaceleraciones dentro de la OCDE, con una evolución del mercado laboral bastante más negativa que la de los países de nuestro entorno, lo cual subraya con nitidez que el crecimiento de los últimos años iba acompañado de graves desequilibrios que nos hacían vulnerables.

Resulta cuando menos llamativa la intensidad del deterioro que la práctica totalidad de los indicadores de actividad y empleo han experimentado en los últimos trimestres, lo cual tiñe de pesimismo las proyecciones de los analistas para el año que acaba de iniciarse ahora.

Tras la contracción del crecimiento del tercer trimestre, todo apunta a que el cuarto fue más negativo, lo que supondría una caída de la tasa trimestral de cerca de medio punto. Ello implica, además del reconocimiento formal de la recesión, que la economía española entra en 2009 con una inercia muy desacelerada, lo cual sin duda lastrará el resultado para el conjunto del año.

Además, no se atisba en el corto plazo ningún factor que pueda atemperar dicha tendencia de forma rápida. Ello a pesar de que la caída vertiginosa de la inflación y la reducción de los tipos de interés va a continuar en los próximos meses, lo que en un entorno distinto al actual debería ejercer un impulso extremadamente expansivo sobre una economía tan endeudada como la española.En el actual contexto internacional, aunque con retraso, el BCE continuará la senda de la Reserva Federal estadounidense y no sería extraño que los tipos de intervención se acerquen en un plazo corto al 1%. Ello permitirá que el Euribor converja hacia el 2%, reduciendo en un importe muy notable los costes financieros de las empresas y mejorando la renta disponible de las familias.

A pesar de la importancia de estos factores y de sus efectos positivos, la economía española va a continuar mostrando una tendencia recesiva clara en los próximos trimestres por varios motivos. El primero es que la disponibilidad de nuevo crédito para los residentes en España va a ser muy limitada y su coste, en términos de diferencial, muy elevado. La economía española tiene que desapalancarse, lo que supone que el peso de la deuda en los balances de familias y empresas necesariamente debe reducirse.

Desde el punto de vista macroeconómico esto implica que las familias van a incrementar su tasa de ahorro -reduciendo su consumo- y las empresas se verán obligadas a vender activos, en un contexto de precios a la baja, así como a contraer su inversión. Este proceso, que todavía se encuentra en una fase muy previa, tiene el inconveniente de que deprime la demanda doméstica y el crecimiento.

De este modo, se puede acabar generando una especie de dualidad desde el punto de vista del endeudamiento en España. Por un lado, los endeudados antes del inicio de la crisis financiera, que van a contar con unas condiciones únicas en cuanto a costes financieros; y por otro los que buscan nuevo crédito cuyas condiciones de coste y disponibilidad serán mucho más duras. Pero incluso para los primeros, teóricamente privilegiados, las circunstancias pueden ser complejas, puesto que la caída de la inflación va a ser tan intensa que se van a enfrentar a tipos de interés reales positivos por lo que el efecto expansivo de la caída del Euribor puede ser muy inferior al previsto a priori.

Además, una potencial situación deflacionista elevaría su deuda en términos reales deprimiendo simultáneamente el precio de los activos utilizados como garantía, lo que haría más necesario y doloroso el proceso de desapalancamiento.

El resto de fuerzas recesivas de nuestra economía son bien conocidas: la pérdida de competitividad acumulada y la necesidad de eliminar el exceso de oferta en el sector de la vivienda, lo que continuará impulsando su precio a la baja con el impacto que ello tiene sobre el consumo y la morosidad bancaria. En estas circunstancias, el margen de la política económica para hacer frente a la crisis va a ser muy estrecho. Puede que las bajadas de tipos del BCE en poco tiempo se consideren que son insuficientes para una economía como la española. En ese momento la atención se dirigirá -ya lo está haciendo- a la política fiscal como sustento de la demanda agregada.

Y es aquí donde el proceso de negociación de un nuevo sistema de financiación autonómica puede resultar perturbador. No tanto, como se ha señalado en algunos análisis, porque vaya a suponer un incremento de gasto público a nivel agregado o del ratio de deuda, que lo va generar, sino porque el margen de maniobra de la administración central en la política presupuestaria se va reducir adicionalmente en un momento especialmente inconveniente.Nunca, desde las decisiones que nos permitieron incorporarnos al euro, la política económica va a ser tan decisiva como en los próximos meses. Perder grados de libertad en un entorno como el actual supone asumir riesgos con un coste potencial extremadamente elevado.

No conozco ningún país que haya renunciado, en este caso para bien, a la autonomía monetaria a favor de un banco central supranacional -el BCE- y esté haciendo lo mismo con la política fiscal a favor de sus entes territoriales y que, además, deje un ámbito de reforma tan vital como la laboral en manos de los interlocutores sociales.En un entorno como el que nos viene, va a ser fundamental tomar decisiones difíciles, y en ocasiones impopulares, y eso sólo lo puede hacer con suficiente credibilidad -incluso por el bien de las propias comunidades autónomas- el Gobierno central.

A lo que más debemos temer no es a la crisis internacional, por grave que parezca, ni a nuestros excesos del pasado, por profundos que hayan sido. A lo único que debemos tener en mi opinión es a las consecuencias de nuestros propios errores.

luisdeguindos@hotmail.com

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Una virtud problemática, de Soledad Gallego-Diaz en Domingo de El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 18 enero, 2009

La enciclopedia de Filosofía de la Universidad de Stanford explica que la lealtad es considerada una virtud, “aunque una muy problemática”. En teoría es la perseverancia en el respeto a un compromiso adquirido por una persona. Por eso se relaciona tanto con la amistad, aunque también se exige respecto a la familia, a la empresa, a diferentes organizaciones y, desde luego, por los distintos países respecto a sus propios ciudadanos. En periodos de mucha confusión política y social debería ser importante saber a qué se es leal. Preguntarse con qué está uno comprometido. Por ejemplo, en el caso de los periodistas, ¿con la verdad?, ¿con los principios profesionales que impulsaron la creación de los grandes medios de comunicación del siglo XX?, ¿con qué otras cosas?

Hannah Arendt (filósofa, judía alemana, refugiada en Estados Unidos) respondió una vez a esa pregunta: yo debo mi lealtad a la República de Estados Unidos, es decir, a la forma de gobierno, a lo que los Padres Fundadores de la república establecieron como principios democráticos y morales de su organización política, no al país. Y, por supuesto, también a las personas “entre las cuales hoy, siendo éste un momento decisivo, me siento bien”. Si Estados Unidos se comportara como una potencia imperialista, creía ella, la república de Estados Unidos no sobreviviría a ese desarrollo (el país desde luego que sí) y no habría por qué prestarle lealtad. Si los medios de comunicación renunciaran a la búsqueda de la verdad y al respeto de los principios profesionales sobre los que se desarrollaron, no sobrevivirían como medios de comunicación (quizá sí como negocios) y no habría por qué prestarles lealtad alguna.

Si los actuales ciudadanos de Estados Unidos se hubieran hecho esa pregunta, quizá no hubieran aceptado el brutal ataque a la república que supuso el segundo mandato de George W. Bush. Si los actuales ciudadanos de Israel se hicieran esa misma pregunta, quizá fueran capaces de parar el brutal ataque de su Gobierno y su ejército contra los habitantes de Gaza… y contra los principios de la república que fundó Israel.

La Ley Básica sobre Dignidad Humana y Libertad aprobada en 1992 fue enmendada en su momento precisamente para recoger uno de esos principios republicanos ahora ferozmente atacados: “En Israel”, dice el preámbulo de la ley, “los derechos humanos fundamentales se basan en el reconocimiento del valor del ser humano, la santidad de la vida humana y el principio de que todas las personas son libres”. Es decir, el reconocimiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos de Israel no se funda en otra cosa que en su condición de seres humanos. Una condición que comparten con los palestinos.

¿A qué deben ser leales los ciudadanos de Israel? ¿A los principios republicanos que dan valor a la vida humana y condenan sin escapatoria el asesinato de 350 niños, el bombardeo de instituciones humanitarias internacionales, el aplastamiento de poblaciones civiles indefensas? La realidad es que los ciudadanos de Israel parecen mucho más leales a los intereses del Gobierno que afirma defender al país, aunque sea destruyendo la república, que a los principios sobre los que se fundó aquel Estado.

Quizá lo lógico, cuando los tiempos se están desquiciando, fuera proclamar, como hicieron Mark Twain o Graham Greene, “la virtud de la deslealtad” y declararse definitivamente pesimista. Quizá, pero Hannah Arendt, que tuvo en su vida todos los motivos para unirse a ese profundo cansancio, creyó siempre en el valor de la política como algo creado por los unos y los otros, los absolutamente distintos, para vivir juntos y garantizarse su libertad. La política, afirmaba, se basa precisamente en el hecho de la pluralidad de los hombres (y de las mujeres). Trata del estar juntos los unos y los otros, los diversos, escribió.

En estos tiempos tan crueles podría resultar imprescindible la reivindicación de ese sentido de la política. Es posible que, como dice Jerome Kohn en su análisis de la obra de Arendt, podamos todavía persuadirnos de que vale la pena aprovechar esa posibilidad de conjurar la ruina de nuestro mundo. “En los momentos en los que las instituciones de gobierno y las estructuras jurídicas parecen estar erosionadas y envejecidas, es bueno rememorar las raras ocasiones en las que los seres humanos, plurales y diversos, han llevado a cabo y han completado acciones políticas”. Y dar nuestra lealtad, exclusivamente, a esos momentos y a esas acciones.

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Ideas para Obama, de Paul Krugman en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 18 enero, 2009

La semana pasada, al presidente electo Barack Obama le pidieron que respondiese a los escépticos que afirman que su plan de estímulo no bastará para ayudar a la economía. Obama respondió que quiere oír ideas sobre “cómo gastar dinero de manera eficiente y eficaz para hacer que arranque la economía”. Pues bien, entraré al trapo, aunque como explicaré en breve, la metáfora del “arranque” es parte del problema.

En primer lugar, Obama debería descartar su propuesta de dedicar 114.000 millones de euros a subvenciones fiscales a empresas, lo cual no ayudaría mucho a la economía. Lo ideal sería que desechase también el recorte propuesto de 114.000 millones de euros en impuestos sobre la renta, aunque soy consciente de que fue una promesa electoral.

El dinero no despilfarrado en recortes de impuestos inútiles podría usarse para proporcionar más ayuda a los estadounidenses con problemas: aumentar las prestaciones de desempleo, ampliar el Medicaid [asistencia médica a personas sin recursos] y más. ¿Y por qué no iniciar ya las subvenciones para seguros -probablemente a un ritmo de 75.000 millones de euros o más al año- que serán esenciales si queremos una atención sanitaria universal?

Pero lo principal es que Obama necesita ampliar su plan. Para entender por qué, echen un vistazo a un nuevo informe de su propio equipo económico.

El sábado 10 de enero, Christina Romer, futura directora del Consejo de Asesores Económicos, y Jared Bernstein, que será economista jefe del vicepresidente, publicaban cálculos sobre lo que se conseguirá con el plan económico de Obama. Su informe es razonable e intelectualmente honrado, un cambio que se agradece después de las farragosas matemáticas de los últimos ocho años. Pero también deja claro que el plan se queda muy escaso respecto a lo que la economía necesita.

De acuerdo con Romer y Bernstein, el plan de Obama alcanzará su máximo impacto en el cuarto trimestre de 2010. Proyectan que, sin el plan, la tasa de desempleo en ese trimestre sería de un desastroso 8,8%. Pero incluso con el plan, el desempleo sería del 7%, aproximadamente como en la actualidad.

En el informe se afirma que, después de 2010, los efectos del plan desaparecerán rápidamente. Sin embargo, la tarea de impulsar la plena recuperación no quedaría rematada: la tasa de desempleo se mantendría en un doloroso 6,3% en el último trimestre de 2011.

Es cierto que la previsión económica es una ciencia inexacta, en el mejor de los casos, y las cosas podrían ir mejor de lo que predice el informe. Pero también podrían ir peor. En el informe se reconoce que “algunos analistas particulares prevén que las tasas de desempleo llegarán al 11% si no se toma ninguna medida. Y yo coincido con Lawrence Summers, otro miembro del equipo económico de Obama, que recientemente declaraba: “En esta crisis, hacer demasiado poco plantea una mayor amenaza que hacer demasiado”. Por desgracia, ese principio no se refleja en el plan actual.

¿Cómo puede entonces Obama hacer más? Incluyendo en su plan mucha más inversión pública, lo cual será posible si adopta un punto de vista más a largo plazo.

El informe de Romer y Bernstein reconoce que “un dólar de gasto en infraestructuras es más eficaz para crear puestos de trabajo que un dólar de rebajas fiscales”. Sin embargo, sostiene que “en un marco temporal corto, la inversión pública que puede efectuarse con eficacia tiene un límite”. ¿Pero por qué tiene que ser corto el marco temporal?

Por lo que yo sé, los planificadores de Obama se han centrado en proyectos de inversión que impulsarán el empleo sobre todo a lo largo de los próximos dos años. Pero dado que es probable que el desempleo siga siendo elevado mucho más allá de esa ventana de dos años, el plan debería incluir también proyectos de inversión a más largo plazo.

Y hay que tener en cuenta que incluso un proyecto que surta su mayor efecto en, pongamos, 2011, puede proporcionar un significativo respaldo económico en años anteriores. Si Obama abandona la metáfora del “arranque”, si acepta el hecho de que necesitamos un programa plurianual más que un efímero brote de actividad, puede crear muchos más puestos de trabajo mediante la inversión pública, incluso a corto plazo.

Aun así, ¿no debería Obama esperar una prueba de que hace falta un plan de miras más anchas y a más largo plazo? No. Ahora mismo la parte del plan de Obama relativa a la inversión está limitada por una escasez de proyectos listos para empezar de inmediato. Si Obama da su visto bueno ahora, podría haber en marcha mucha más inversión para finales de 2010 o 2011; pero si tarda mucho en decidirse, esa oportunidad habrá desaparecido.

Una cosa más: incluso con el plan de Obama, el informe de Romer y Bernstein predice una tasa de desempleo media del 7,3% en los próximos tres años. Es un porcentaje que da miedo, suficientemente elevado como plantear un verdadero riesgo de que la economía estadounidense quede atrapada en una trampa deflacionaria como la de Japón.

Por lo tanto, mi consejo al equipo de Obama es que se olviden de rebajar los impuestos a las empresas y, lo más importante, que afronten la amenaza de hacer demasiado poco haciendo más. Y la forma de hacer más es dejar de hablar de arranques y contemplar con más amplitud de miras las posibilidades para la inversión pública.

Paul Krugman es columnista del diario ‘The New York Times’.

Traducción de News Clips.

© New York Times News Service, 2009

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El camino escabroso hacia la recuperación, de Joseph E. Stiglitz en Negocios de El País

Posted in Economía by reggio on 18 enero, 2009

Hoy existe un consenso de que la recesión de Estados Unidos -que ya lleva un año- probablemente sea extensa y profunda, y que casi todos los países se verán afectados. Siempre pensé que la noción de que lo que sucediera en Estados Unidos estaría desacoplado del resto del mundo era un mito. Los acontecimientos lo están confirmando.

Afortunadamente, Estados Unidos por fin tiene un presidente que de alguna manera entiende la naturaleza y la gravedad del problema y que se comprometió a implementar un fuerte programa de estímulo. Esto, junto con la acción concertada de los Gobiernos en otras partes, hará que la depresión sea menos severa de lo que sería si no fuera así.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), que ayudó a crear los problemas mediante una combinación de liquidez excesiva y regulación laxa, intenta enmendar las cosas inundando la economía de liquidez -una medida que, en el mejor de los casos, simplemente impidió que las cosas fueran peor de lo que son-. No sorprende que quienes ayudaron a crear los problemas y no vieron venir el desastre no hicieran un buen trabajo a la hora de resolverlo. Por ahora, ya está establecida la dinámica de la caída y las cosas se pondrán peor, no mejor.

De alguna manera, la Fed se parece a un conductor ebrio que, al darse cuenta de repente de que se está saliendo del camino, empieza a conducir alocadamente de un lado a otro de la ruta. La respuesta a la falta de liquidez es cada vez más liquidez. Cuando la economía empiece a recuperarse y los bancos comiencen a prestar, ¿podrán drenar suavemente la liquidez del sistema? ¿Estados Unidos se enfrentará a un brote de inflación? ¿O, más probablemente, en otro momento de exceso, la Reserva Federal reaccionará exageradamente, cortando la recuperación de raíz? En vistas del trazo confuso exhibido hasta ahora, no podemos tener mucha confianza en lo que nos aguarda.

Aún así, no estoy seguro de que haya un reconocimiento suficiente de algunos de los problemas subyacentes que enfrenta la economía global, sin el cual la recesión global actual quizá no dé lugar a un crecimiento robusto -no importa el buen trabajo que realice la Fed.

Durante mucho tiempo, Estados Unidos desempeñó un papel importante a la hora de mantener en funcionamiento la economía global. El libertinaje de Estados Unidos -el hecho de que el país más rico del mundo no pudiera vivir con sus propios medios- fue muchas veces criticado. Pero tal vez el mundo debería estar agradecido, porque sin el libertinaje norteamericano, la demanda agregada global habría sido insuficiente. En el pasado, los países en desarrollo cumplían este papel a través de un déficit comercial y fiscal. Pero pagaron un precio alto, y ahora están de moda la responsabilidad fiscal y las políticas monetarias conservadoras.

De hecho, muchos países en desarrollo, temerosos de perder su soberanía económica en manos del FMI -como ocurrió durante la crisis financiera asiática de 1997-, acumularon cientos de miles de millones de dólares en reservas. El dinero que se dedica a reservas es ingreso que no se gasta.

Es más, la creciente desigualdad en la mayoría de los países del mundo implicó que el dinero pasó de quienes estaban dispuestos a gastarlo a quienes están tan bien que, por más que lo intenten, no pueden gastarlo todo.

El apetito interminable de petróleo del mundo, más allá de su capacidad o voluntad para producirlo, aportó un tercer factor. Los crecientes precios del petróleo transfirieron dinero a los países ricos en petróleo, contribuyendo nuevamente a la inundación de liquidez. Si bien por ahora se desinflaron los precios del petróleo, una recuperación robusta haría que se dispararan otra vez.

Durante un tiempo, la gente hablaba casi favorablemente de la inundación de liquidez. Pero esto sólo fue la otra cara de lo que había preocupado a Keynes -una insuficiente demanda agregada global-. La búsqueda de retornos contribuyó al apalancamiento y a la aceptación imprudente de riesgos subyacentes a esta crisis.

El Gobierno de Estados Unidos, durante un tiempo, compensará el ahorro creciente de los consumidores norteamericanos. Pero si los consumidores de Estados Unidos pasan de un nivel prácticamente cero de ahorro como tenían a un modesto 4% o 5% del PBI, entonces el efecto desalentador sobre la demanda (además del que resulte de las caídas en la inversión, las exportaciones y los gastos de los Gobiernos estatales y locales) no se verá plenamente compensado ni siquiera por los programas más grandes de gasto del Gobierno. En dos años, los Gobiernos, conscientes de los gigantescos aumentos de la carga de la deuda como resultado de los megarrescates y los asombrosos déficits, se verán presionados a arrojar excedentes primarios (donde el gasto del Gobierno neto de pagos de intereses es menor que los ingresos).

Hace pocos años se le tenía miedo al riesgo de un desdoblamiento desordenado de los “desequilibrios globales”. La crisis actual puede ser vista como parte de eso, pero es poco lo que se está haciendo respecto de los problemas subyacentes que dieron origen a esos desequilibrios. No sólo necesitamos estímulos temporales, sino soluciones a más largo plazo. No es que exista una escasez de necesidades; es sólo que quienes podrían satisfacer esas necesidades tienen una escasez de fondos.

Primero: necesitamos revertir las tendencias preocupantes de una creciente desigualdad. Una carga tributaria más progresiva sobre los ingresos también ayudará a estabilizar la economía a través de lo que los economistas llaman “estabilizadores automáticos”. También ayudaría si los países desarrollados avanzados cumplieran con sus compromisos de ayudar a los más pobres del mundo aumentando sus presupuestos de ayuda exterior al 0,7% del PBI.

Segundo: el mundo necesita enormes inversiones si ha de responder a los desafíos del calentamiento global. Los sistemas de transporte y los patrones de vida deben cambiarse drásticamente.

Tercero: se necesita un sistema de reservas global. Tiene poco sentido que los países más pobres del mundo les presten dinero a los más ricos a tasas de interés bajas. El sistema es inestable. El sistema de reservas en dólares está deshilachándose, pero probablemente sea reemplazado por un sistema dólar/euro o dólar/euro/yen que es incluso más inestable. Las emisiones anuales de una moneda de reserva global (lo que Keynes llamaba Bancor o el Fondo Monetario Internacional llama DEG) podrían ayudar a estimular la demanda agregada global, y utilizarse para promover el desarrollo y encarar los problemas del calentamiento global.

Este ejercicio será lúgubre. El interrogante que necesitamos formularnos ahora es: ¿cómo podemos mejorar las posibilidades de que finalmente logremos una recuperación robusta.

Joseph E. Stiglitz es profesor de Economía en la Universidad de Columbia y Premio Nobel de Economía en 2001.

Copyright: Project Syndicate, 2009. www.project-syndicate.org

Traducción de Claudia Martínez.

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El equipo de Obama (1), de William R. Polk en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 18 enero, 2009

Muestran los sondeos de opinión que 8 de cada 10 estadounidenses consideran la Administración Bush acreedora del mayor sentimiento de aversión y desconfianza en la historia del país. Así pues, la próxima Administración del presidente Obama tiene la posibilidad de impulsar programas que inviertan el rumbo de su pérdida de prestigio. ¿Lo hará?

En esta serie de tres artículos que hoy inicio prestaré atención al equipo de Obama y a sus objetivos en la política exterior, la economía estadounidense y el medio ambiente. Comienzo con su equipo. La persona clave en la Administración es, por supuesto, el propio presidente.

Incluso antes de acceder al cargo ha sido objeto de varias demandas según las cuales no cumplía los requisitos de elegibilidad según la Constitución.

La acusación decía que no es un “ciudadano nativo estadounidense” dado el origen de su padre, un ciudadano keniano. El Tribunal Supremo desestimó las demandas, sin comentarios. Así que nada le impedirá ahora tomar posesión de su cargo.

Aunque Obama edificó su campaña sobre su llamamiento a favor del cambio,sus dos nombramientos más importantes, para los departamentos de Defensa y de Estado, entrañan una vuelta a las dos administraciones anteriores.

El nuevo secretario de Defensa, Robert Gates, fue nombrado para el cargo por el presidente Bush y anteriormente trabajó para esta Administración como director de la CIA. Sus subordinados se hallan ya en sus puestos y no se esperan cambios significativos en el organigrama. Tal vez la figura más sobresaliente que permanece en el cargo es el jefe del Estado Mayor conjunto, el almirante Mike Mulle.

La nueva secretaria de Estado, Hillary Clinton, no tuvo ningún cargo oficial en la Administración de su marido, aunque desempeñó responsabilidades prácticamente oficiales en la aplicación de sus políticas.

Hillary Clinton ha elegido para el cargo de subsecretario de Estado a William Burns, que ya ejerció el mismo cargo bajo el mandato de Bush. Lo más significativo es que Clinton puenteó a uno de los asesores más estrechos de Obama y eligió a la mayoría de su equipo entre los miembros de la Administración Clinton. Dennis Ross, Martin Indyk, Dan Kurtzer y Richard Hollbroke participaron en el fracasado proceso de paz de Oriente Medio.

Habida cuenta de los graves problemas de Estados Unidos, los asesores comerciales y financieros de Obama desempeñarán un papel clave. Entre ellos figuran el secretario del Tesoro, Timothy Gaithner; el presidente del consejo de asesores económicos de la Casa Blanca, Lawrence Summers, y el director del presupuesto, Peter Orszag, a todos los cuales se les considera protegidos del ex secretario del Tesoro Robert Rubin. Tanto Rubin como Summers desempeñaron papeles importantes en la desregulación de los bancos, corretajes y compañías de seguros que llevaron al desplome financiero.

Si bien estos nombramientos son controvertidos, el recurso de Obama al ex presidente de la Reserva Federal, Paul Volcker, para presidir el renovado consejo asesor para la recuperación económica, ha recibido el elogio general. Lo cierto es que, como candidato, Obama hizo hincapié en la ética. Para asegurar que todos los cargos nombrados fueran irreprochables, les exigió dar cuenta de todas sus operaciones y transacciones financieras. Sin embargo, y tras haber superado las pruebas, el secretario de Comercio Bill Richardson, gobernador de Nuevo México, se ha retirado. Y se ha conocido que el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, no pagó la totalidad de sus impuestos. El nombramiento del fiscal general, Eric Holder, ha suscitado interrogantes por su papel en la medida de gracia de Clinton concedida al operador Marc Rich que huyó de Estados Unidos bajo 51 acusaciones de fraude fiscal. Hillary Clinton también ha sido acusada de que la fundación de su marido recibió cien mil dólares del promotor inmobiliario Robert Congel gracias a cuyos oficios como senador obtuvo millones de dólares de ayuda federal. También se señaló que Hillary Clinton se encargará de supervisar políticas en las que muchos de los donantes de la fundación de su marido y socios de sus empresas tienen importantes intereses.

Para evitar conflictos de interés, Obama impuso una prohibición sobre el nombramiento de cualquier grupo de presión o persona implicada en el año anterior en cuestiones sobre las que tendría influencia significativa, pero como mínimo dos de sus nombramientos parecen indicar que la prohibición puede no incluir a los cónyuges de quienes actúan en grupos de presión. Pero no se trata sólo de estos. The New York Times también ha señalado que algunos estrechos asesores del presidente electo en materia del programa económico de recuperación de 700.000 millones de dólares “han indicado a inversores o bancos la mejor manera de beneficiarse” de los consejos que ellos mismos dieron al gobierno. Como el periódico ha citado en boca de uno de ellos, “aquí se podrán conseguir fortunas, sin duda”.

Los nombramientos de Obama para el Departamento de Educación y el de Energía ha recibido elogios casi generales. Sin embargo, seguidores de Obama señalan que sus nombramientos son más conservadores de lo que pareció en su día. Hasta ahora ha habido pocas figuras progresistas, aunque los cargos nombrados han recibido elogios incluso de derechistas, como el inspirador del presidente Bush, Karl Rove. Incluso a los que estuvieron a favor de la guerra de Iraq se les ha hecho pasar delante de quienes apoyaron la postura de Obama contra ella. En resumidas cuentas, lo mejor que puede decirse es que es pronto para juzgar a Obama.

WILLIAM R. POLK, del consejo de planificación política del Departamento de Estado con John F. Kennedy. Autor de ‘Políticas violentas‘ (Libros de Vanguardia)

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Y ahora, el palco del Bernabeu, de Manel Pérez en La Vanguardia

Posted in Economía, Política by reggio on 18 enero, 2009

LA VENTANA INDISCRETA

El mundo empresarial madrileño, lo que para muchos significa por extensión el español, anda estos días algo convulso. A palos. Y no sólo en Caja Madrid, un vergonzoso culebrón en el que el PSOE también ha optado por enfangarse para participar en el reparto del botín. También en la CEOE es bien audible el disgusto con el que algunos acogen la reelección en la presidencia que se está preparando Gerardo Díaz Ferrán. Y ahora, la crisis política en el Real Madrid, una de las instituciones más emblemáticas de la ciudad y escaparate de los que tienen vara alta en el mundillo empresarial capitalino. Todo esto puede ser un síntoma más de la crisis económica reflejado en los comportamientos de una elite nerviosa ante el evidente encogimiento del pastel. También en este caso vamos a ver un agrio conflicto con ganadores y perdedores.

En el caso de la CEOE, Díaz Ferrán cuenta para continuar con el absoluto respaldo de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y su rival en la carrera por conseguir la máxima preeminencia política en un futuro PP post-Rajoy, el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, no puede ni soñar con desafiar esa pieza. La presidenta ya hace años que desalojó a los partidarios del alcalde de la cúpula de Ifema, la feria de Madrid. En este caso la víctima fue Fernández Tapias, a quien desbancó colocando precisamente a Díaz Ferrán. Cuando este marchó a ocupar la presidencia de la CEOE, impuso su relevo dejando a Ruiz-Gallardón con el único recurso de acudir a los tribunales. En estas condiciones de rotunda ventaja para Aguirre -¡cuánto gusta en los salones bien de la capital ese ordeno y mando de la líder!-, las energías han acabado concentrándose en la entidad de ahorro Caja Madrid.

La crisis del Madrid. ¿Hay algún punto de conexión entre la batalla por el control del palco del Santiago Bernabeu y la guerra de Esperanza Aguirre y Ruiz-Gallardón por la hegemonía en el mundo empresarial madrileño?

Al breve y poco edificante Calderón le ha sustituido su vicepresidente, Vicente Boluda, un hombre que se ha presentado como discreto gestor de un nuevo proceso electoral. Boluda es un importante empresario naviero nacido en Valencia que, de momento, no ha desvelado intenciones de continuar en el cargo. Entre sus amigos y socios destacan algunos como Borja Prado, el hombre de Mediobanca, conocido mediador y hombre de confianza de Florentino Pérez, el presidente de ACS, quien gusta hacerle partícipe en casi todas sus operaciones.

Y, justamente, Florentino es el gran deseado de una gran parte de la afición blanca que anhela oír de su boca que opta a presidir el club. Lo hizo en su última etapa de gloria, cuando construyó el equipo galáctico.Lo dejó en el 2006, cuando su empuje se agotaba.

Y este es justamente uno de los trasfondos de la crisis blanca. El del modelo acabado, como parece que le pasa a la economía española. La construcción, esa gran palanca de crecimiento de los últimos años también fue la clave del esquema Florentino, plusvalías inmobiliarias (venta de la ciudad deportiva) para financiar la plantilla galáctica a golpe de talonario. Y esas plusvalías también tuvieron padrino político, el propio Ruiz-Gallardón, quien por entonces era precisamente el presidente de la Comunidad de Madrid.

El palco del Bernabeu fue el gran escenario de la alianza entre Gallardón y un buen número de importantes constructores y empresarios. Alianza política y económica. En lugar destacado estaban, además de Florentino y Fernández Tapias, Luis del Rivero, Juan Abelló, Fernando Martín… Pero eso se acabó, primero, con los cambios de liderazgo político en la Comunidad y el Ayuntamiento y el posterior enfrentamiento entre ambos, y después con la parálisis de la bicicleta inmobiliaria. La actual crisis del club revela que todavía no ha encontrado un nuevo modelo sobre el que asentarse.

Ahora se necesitan nuevos acuerdos y alianzas en una coyuntura más compleja y con recursos más escasos. Será muy interesante observar las apuestas de los dos poderes políticos enfrentados en la capital: Esperanza y Alberto. Aquí el Gobierno de Zapatero tiene poco que decir. El mundo empresarial madrileño es en general territorio hostil para el ejecutivo socialista. Tal vez bendiga una alianza entre Ruiz-Gallardón y Florentino Pérez.

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Expatriando, de Pedro Nueno en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 18 enero, 2009

Antes de Navidad y después de Reyes, los vuelos intercontinentales van llenos de niños. Van con sus padres o sólo con su madre. Son los expatriados que vuelven a casa por Navidad. Ejecutivos, profesores, doctorandos, investigadores, médicos, consultores. La carrera profesional exige a mucha gente hacer las maletas más de una vez en la vida. “Tengo una buena noticia para usted, Felipe: el comité de dirección le ha propuesto para llevar nuestro negocio mundial de publicidad para ONG. Es una gran promoción y demuestra la confianza que tenemos en usted. Como sabe, esto se lleva desde Nueva York, así que le esperan allí en los próximos días. Llame usted al Sr. Mark Robinson de recursos humanos, que está en nuestra central de Londres y él le dará los detalles de su paquete de compensación como expatriado”.

Pónganse en la piel de Felipe: 38 años, dos niños de 5 y 7 años, en un buen colegio, su esposa Marta con un trabajo razonable en una caja de ahorros. Acaban de cambiarse de piso, él tiene un Audi de la empresa y ella un Clio (dice que tiene tles clios).Como sus padres son de Sabadell, los fines de semana van arriba y abajo de abuelos, a veces viniendo de la playa o de esquiar. ¿Cómo le explica Felipe la promoción a su mujer? ¿Pero puede decir que no?

Si dice que no, puede que tenga que buscarse otro trabajo. Pues esta gente maravillosa que son los expatriados vuelve por Navidad y después regresan a sus destinos. Van cargados porque llevan regalos de última hora: “Ostras, no hemos comprado nada para el niño de tu hermana, a ver si en el aeropuerto encontramos algo”. Llevan el maletín con ruedas, la mochila, el cochecito del niño, la bolsa con el biberón y los pañales; la niña lleva su mochilita y su troley. Y da igual que sean alemanes, italianos, chinos, españoles o americanos. El mundo es plano y los expatriados son así. Si van el marido y la mujer, se ve lo inútil que es él en estos casos. Él lleva los pasaportes y las tarjetas de embarque pero cuando todavía está mirando si el número de asiento es el suyo, ella ya ha puesto todos los paquetes en su sitio, ha colocado a los niños, al uno lo ha tranquilizado enchufándole el biberón y a la otra la entusiasma explicándole que podrá estirar el asiento. Él sigue mirando arriba y abajo.

El mundo es plano y cruel. Una ex alumna me llamó esta semana. Su empresa reduce plantilla en Nueva York y a ella le ha tocado. La empresa de su marido tiene problemas pero de momento a él le aguantan. Están contentísimos con el cole de su hija de 4 años. Pero ella necesitaría un trabajo: a tiempo parcial, temporal, si puede aprovechar su experiencia mejor, pero si no, lo que sea. Si hubiese algo para cada uno de los dos en España sería fantástico, pero entienden que hoy será muy difícil. Le pregunto si ha hablado con algún head hunter pero me dice que están colapsados. Muchas madres chinas con niños chinos en el vuelo Shanghai-Munich la semana pasada. Los niños con el pelo recién cortado. Los anoracs nuevos. Lógico, estas madres en conjunto se habrán ahorrado cientos de euros en cortes de pelo, ropa, material escolar, juguetes…

Las madres expatriadas tienen un mérito enorme, sean chinas o alemanas. Hacer familia en este mundo plano, asegurando la mejor educación, el mejor futuro, el corte de pelo más barato, cariño a los abuelos de Shanghai o de Frankfurt y a la nani turca de Munich o a la de Heifei en Shanghai, hablando chino, inglés, alemán, para conseguir lo mejor para todos, trabajando quizás de traductora o de secretaria, recordando aquella primera visita a un supermercado alemán o a uno chino: “No entendía nada y los empleados me miraban vigilándome”. Pero su marido tenía un buen trabajo en Siemens y era una oportunidad tremenda para él venir de China a Europa o de Europa a China en un puesto así. Cené con un chino de estos que salió hace años de su país para ir a América. Hoy es el presidente en China de una multinacional y su hija está haciendo un máster en Harvard. No dijo nada de su mujer (muy chino) que debe ser la que tiene todo el mérito.

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La Administración Obama, de Vicenç Navarro en Rebelión

Posted in Economía, Internacional, Política by reggio on 18 enero, 2009

Sistema

Cuando llegué a EE.UU. en el año 1965, una de las facetas de aquel país que me causó una impresión más desagradable fue la tensión claramente visible entre las razas blanca y negra. Tal tensión la puede ver cuando un día no me dejaron entrar en un restaurante de la ciudad de Baltimore (donde está ubicada la universidad The Johns Hopkins University donde impartía docencia) por ir acompañado por mi secretaria, que era afro americana. La indignación que me causó tal experiencia me motivó a militar en el mayor movimiento de derechos civiles en EE.UU., el Rainbow Coalition, liderado por Jesse Jackson senior, al cual asesoré por muchos años, incluyendo en su campaña para la presidencia de EE.UU. en las primarias del Partido Demócrata de 1984 y 1988. De ahí que la elección de un afro americano como Presidente es motivo de una enorme alegría compartida por millones de personas en EE.UU. y en el mundo. Es una gran victoria para todas las fuerzas progresistas. A esta alegría se añade el alivio de que la elección del candidato Obama termina con la Administración Bush, una de las más nefastas de las muchas que han existido en la historia de aquel país. Esperemos que la Administración Obama mejore lo que Bush dejó.

Habiendo hecho esta introducción, me veo en la necesidad de expresar mi profunda preocupación y alarma de lo que estoy viendo en España, donde se ha idealizado, incluso en amplios sectores de las izquierdas, tanto el proceso electoral que ha hecho posible la elección de Obama, como la figura de Obama, exagerando el potencial que la nueva administración tiene para generar el cambio que tales sectores desean. Soy consciente de que tales sectores no ven a Obama como una persona de izquierdas (aunque algunos autores de centro izquierda así lo hayan definido) pero insisten en que puede convertirse en una fuerza progresista a nivel internacional. Y ahí están en un error. Desconocen la realidad de EE.UU. como lo demuestra cuando presentan al proceso electoral estadounidense como modélico, ignorando que la privatización del proceso electoral imposibilita la aparición de candidatos de izquierda. No se dan cuenta de las fuerzas económicas y políticas que configuran la política tanto doméstica como exterior de EE.UU.

Entre ellas están las que el Presidente Eisenhower definió como el complejo militar industrial que tiene un enorme poder en configurar la política exterior de EE.UU. y que Obama se ha comprometido en mantener e incluso reforzar. Tal complejo está en el centro del desarrollo industrial del país. EE.UU. se gasta un billón de dólares en lo que se llama Defensa, representando el 48% de todo el gasto militar mundial, con 770 bases militares en 130 países. EE.UU. se gasta en armas ocho veces más que en educación, 4,5 veces más que en pensiones, catorce veces más que en vivienda, treinta y dos veces más que en formación profesional, y así un largo etcétera. Es un gigante militar con unas raíces sociales de barro. El gasto militar representa más de la mitad del gasto federal en los gastos que no son fijos (non discretionary funds) como lo es la Seguridad Social. Una de las voces más críticas del enorme coste social que implica el gasto militar fue Martin Luther King, quien indicó que “las prioridades nacionales son perversas, pues la preparación para la guerra con fines imperialistas (término que utiliza Martin Luther King) se hace a costa del enorme sacrificio de las clases populares y humildes de nuestro país”. No se capta en España que una de las primeras víctimas de aquel sistema de prioridades es el propio pueblo estadounidense, prioridades que no concuerdan con las prioridades expresadas por la gran mayoría de la población. Según las encuestas más recientes, sólo el 23% de la población está de acuerdo con la expansión del gasto militar en EE.UU., un porcentaje que contrasta con un 79% que favorece la expansión del gasto público sanitario, un 69% que favorece la expansión del gasto educativo público, y un 69% que favorece la expansión del gasto público en pensiones. En EE.UU., lo que decide el gobierno federal no suele coincidir con lo que la población desea, lo que explica la gran alienación política de las clases populares hacia la clase política percibida como cautivada por los grandes grupos financieros y empresariales (incluyendo los pertenecientes al complejo militar-industrial) que financian sus campañas. El apoyo de tal clase política al capital financiero es la última muestra de este maridaje. Goldman Sachs, uno de los grupos financieros que recibieron más ayuda del gobierno federal (ayuda liderada por el Ministro de Hacienda, Sr. Paulson, que había sido director de tal grupo financiero antes de incorporarse a la administración Bush) dio 824.252 dólares a la candidatura de Obama. Con este sistema de financiación electoral es imposible que una voz crítica de tal establishment financiero y empresarial pueda ser Presidente de EE.UU. Y me refiero a una voz coherente y dispuesta a enfrentarse a tales intereses, a diferencia del discurso retórico, realizado durante las campañas electorales en los que frecuentemente se hacen referencias críticas a tal establishment, pero que desaparecen rápidamente al día siguiente de las elecciones. Hemos podido ver como el Presidente electo Obama ha escogido un equipo en política exterior caracterizado por su claro compromiso en defender y expandir las políticas exteriores a favor de aquellos intereses financieros empresariales, presentando tales intereses como intereses “nacionales”, transformando intereses particulares en intereses nacionales. En apoyo a tal proyecto, existen los medios de información y persuasión que trabajan 48 horas al día en promover aquella visión de que los intereses económicos de aquellos establishments son los intereses nacionales de la población, proyecto que no es tan exitoso como desearan, pues las encuestas muestran como la mayoría de las clases populares no siempre comulgan con las “verdades” del establishment. Su propia experiencia cotidiana les facilita información que contrasta con la que les llega desde arriba. Por cierto, según las últimas encuestas, la mayoría de la población estadounidense está en desacuerdo con el apoyo incondicional del gobierno federal a Israel, y señalan que tal gobierno debiera haber presionado para interrumpir la invasión a Gaza.

“¿Un equipo de política exterior pragmático?”

Las personas clave del equipo de política exterior son el Vicepresidente Joe Biden (que fue el Senador Demócrata que, como Presidente de la Comisión de Asuntos Internacionales del Senado, apoyó más activamente la invasión y ocupación de Irak); la Ministra de Asuntos Exteriores (Hilary Clinton), que se caracterizó en el Senado por su dureza en apoyo de la utilización de la fuerza militar como instrumento de política exterior, pidiendo incluso la “aniquilación nuclear” de Irán, en caso de que este país atacara Israel, el país del cual es profundamente leal, no conociéndose ninguna crítica de ella hacia tal Estado; el asesor principal en Seguridad Nacional al Presidente, el general James C. Jones, antiguo jefe de la NATO y promotor de la disgregación de la antigua Yugoslavia; Ministro de Defensa, el Sr. Robert Gates, que fue Ministro de Defensa con el Presidente Bush junior; el embajador de EE.UU. en las Naciones Unidas, la Sra. Susan Rice, que fue una de las voces dentro del partido Demócrata que apoyó más el mito de que Hassan Hussein poseía armas de destrucción masiva; y el Jefe del Gabinete del Presidente, el Sr. Rahm Emanuel, el congresista que recibió más fondos de Wall Street y un fundamentalista pro Israel que incluso luchó en bases voluntarias en la guerra de Israel contra Líbano. Esperar que este equipo siga unas políticas distintas a las que históricamente ha realizado EE.UU. es esperar que un naranjo produzca peras. Es lógico que los medios de información del establishment hayan alabado los nombramientos de Obama que han sido aplaudidos en términos muy positivos incluso por figuras de la derecha estadounidense como Henry Kissinger, Karl Rove (asesor de Bush) y otras figuras del aparato internacional del Partido Republicano.

Es importante señalar que, como dijo el candidato Obama en su día, “la elección de un candidato afro americano, cuya abuela paterna vive en un pueblo africano, al lado del lago Victoria, y cuya hermana es mitad estadounidense, mitad indonesia, casada con un canadiense de origen chino, dará la sensación de que tal candidato tendrá una visión internacional distinta de lo que han tenido otros Presidentes”. Esta percepción de internacionalización en la nota biográfica del candidato jugó un papel muy importante en su candidatura y así lo han visto los centros y fundaciones que configuran la política internacional de país, y que consideran que tal elección presenta una oportunidad única de cambiar la imagen tan negativa que tiene EE.UU. hoy en el mundo. Como dijo Blake Hounshell, director de la versión digital de la revista del establishment estadounidense Foreign Policy, “tenemos que construir una figura internacional, un icono, que contrarreste la imagen que hoy tiene Che Guevara en el mundo, y Obama puede ser este icono”. Ha sido también Scout Kronick, director de una de las empresas publicitarias más importantes de EE.UU., quien ha subrayado que la elección de Obama “ha enviado un enorme mensaje a todo el mundo de que, en contra de lo que se dice, EE.UU. es un modelo de democracia, digno para ofrecer el liderazgo progresista hoy en el mundo”. Otros, algo más cínicos, definen el cambio de una manera más funcional. Así, David J. Rothkopf, asesor al Presidente Clinton y hoy director de la compañía de asesoría internacional establecida por Henry Kissinger, indica que el valor de Obama es que, como buen tocador de violín “apoyará el violín con la mano izquierda que le permita sostener el instrumento, pero utilizando la mano derecha para tocarlo y producir el resultado”. El problema será cuando las bases de izquierdas dejen de apoyar el violín, hecho que atemoriza enormemente a tal establishment, el cual es consciente de que hoy hay que cambiar la imagen de EE.UU. enormemente deteriorada por las políticas de Bush. Y Obama representa tal esperanza.

Una última observación. Es casi imposible hoy publicar artículos críticos de Obama en la prensa española, la cual reproduce miméticamente lo que dice el New York Times o la CNN. De ahí que tengo que pedir al lector que, en caso de que consideren este artículo de interés, lo distribuya lo más ampliamente posible. Es urgente y necesario que la población española tenga una visión más acertada de aquella realidad de la que proveen los medios de persuasión y desinformación que tenemos.

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Los dioses ciegan a quienes quieren perder, de Jesús Cacho en El Confidencial

Posted in Política by reggio on 18 enero, 2009

En la agenda de Esperanza Aguirre no ha habido en la última semana más que dos temas: la presidencia de Caja Madrid y la del Real Madrid. Horas y horas dedicadas a ambos asuntos, en inacabables reuniones, comidas y cenas. Y ya podía hundirse el mundo. De forma obsesiva. Haciendo buena la máxima atribuida a Plutarco, y realidad la doble cara de una Aguirre capaz de provocar la admiración de muchos con algunas de sus iniciativas -tal que la red de hospitales y ambulatorios de que ha poblado la Comunidad de Madrid-, y mostrarse al tiempo como una irresponsable populista, dispuesta a encabezar cualquier tropelía con tal de salirse con la suya.

Compleja compañía cogió la presidenta de Madrid cuando se encadenó a Ignacio González, su vicepresidente. Ambicioso donde los haya, Nacho González, presidente a su vez del Canal de Isabel II, es uno de esos hombres a quienes manca finezza a la hora de actuar. A él le gusta irrumpir cual elefante en cacharrería, resolutivo y con cuajo, provocando toda clase de estropicios en el mobiliario de la abuela. Le pasa lo mismo con los periodistas: no admite las medidas tintas: o estás conmigo -con nosotros-, o estás contra mí. En esto, González es un hombre a la moda, porque nada hay más común en la España de nuestros días que el sectarismo que reclama fidelidad ciega y comunión diaria con los principios ideológicos –o simplemente de grupo o clan- de quien está en el Poder. Es el gran legado del socialismo al acervo cultural hispano: la filosofía del “conmigo o contra mí”.

Algún valor, por escondido, tiene necesariamente que portar el caballero, sea intelectual o moral, aunque a decir verdad sea difícil encontrar en el universo madrileño a alguien dispuesto a partirse el pecho por él. El caso es que Nacho, en cuyo descargo cabe decir que ocupa el 90% de su tiempo en tapar agujeros, entrevió su gran oportunidad –lo cuentan tal cual en los predios del PP-, cuando doña Esperanza amagó con presentarse como alternativa a Mariano Rajoy de cara al Congreso de Valencia. Amagó, pero no dio. Los apoyos resultaron ser más bien escasos. Porque si hubiera salido de Valencia investida como líder de la derecha y aspirante a la presidencia del Gobierno por el PP, don Ignacio hubiera podido hacer realidad su aspiración, convirtiéndose automáticamente en presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid. All my dreams came true.

Pero pasó Valencia y no hubo nada. Y don Ignacio se impacientó, y dicen que le dijo a la presidenta que quería dejarlo, que eran ya muchos años en la trinchera y había llegado el momento de preocuparse por el futuro de los suyos haciendo algún dinero, y que para eso ningún sitio mejor que Caja Madrid. En la planta 23 de una de las torres inclinadas de KIO, cherchez los Albertos y el caso Urbanor, reside Miguel Blesa, un señor que, desde que el dedo omnipotente de Aznar le colocara en el cargo, lleva ya 12 años al frente de la cosa. Don Miguel tampoco es un experto en hacer amigos, aunque nadie pueda negarle su mano izquierda para apacentar el variopinto rebaño político que le sostiene en la Caja.

Enamorado de la caza (el viernes 9 lo hacía, con cena previa el jueves, en la finca de Claudio Aguirre), ahora es la presa a cobrar en esta historia. En la Real Casa de Correos todo el problema consistía en quitar a uno para poner a otro. Y como con la Ley de Cajas madrileña en vigor los asaltantes tenían escasas posibilidades de éxito, deciden cambiar la Ley y listo. Asunto concluido. Podrían haber apelado, siquiera por guardar las formas, a las dificultades por las que atraviesa la Caja, metida en charcos inmobiliarios varios, pero no lo hacen tal vez intuyendo que por esa vía sería necesario jubilar al 95% de los capos de Cajas y Bancos. Lo sorprendente es que Aguirre compra ese planteamiento, tan burdamente intervencionista, tan escasamente liberal, tan malo en lo ético como en lo estético, como si relevar al presidente de Caja Madrid fuese tan sencillo como cambiar al consejero de Deportes de la Comunidad.

Y Nacho González empieza a actuar como sabe, como la Acorazada Brunete, moviendo a su antojo los peones de la Comunidad en los órganos de Gobierno de la entidad. Por las bravas. Muy lejos de las formas con que Aznar desalojó a Jaime Terceiro de la Plaza de Calenque. Franquito encargó el trabajo a Rodrigo Rato y el ministro lo citó en su despacho y, muy educadamente, como corresponde a un Rato Figaredo, entró a matar:

-Oye, Jaime, que hemos encontrado una solución estupenda para ti, y es hacerte presidente de Iberia.

-Pues mira, no se me había ocurrido imaginar que ambas presidencias fueran compatibles, pero me lo voy a pensar…

Don Rodrigo no sabía dónde meterse. El caso es que en el último minuto de 2008, con el proceso electoral en la Caja ya en marcha desde el 20 de octubre, Aguirre hizo aprobar una nueva Ley que altera la relación de fuerzas en la Asamblea General, ergo en el Consejo de Administración, sobre la base de reducir drásticamente la representación de los Ayuntamientos, sobre todo del de Madrid, donde mora su más querido enemigo.

El asalto a la torre de KIO supone abrir de nuevo en canal al PP con otra guerra civil de la que no saldrá ningún vencedor claro y sí muchos perdedores, mucha gente con heridas, muchas instituciones con el prestigio mellado. Esperanza, contra Mariano y Alberto. Es difícil creer que el alcalde Gallardón defienda a Blesa gratia et amore, porque lo que realmente le importa es impedir que González llegue a ocupar la presidencia. Rajoy, por su parte, que se juega mucho en este envite –la Caja en manos de Aguirre podría convertirse, merced a la innumerable red de favores que puede ir tejiendo entre los compromisarios populares, en pértiga idónea con la que asaltar la presidencia del partido en un futuro Congreso-, se ha puesto de perfil, como casi siempre, en otra demostración de falta de autoridad, mientras contempla cómo sus pupilos se despedazan en la arena de este circo. “Esto es lo que hay”, que dice Mariano.

Fracasa un gran pacto PP-PSOE para la Caja

Para evitar el espectáculo, alguna gente sensata que todavía queda en el PP maquinó hace meses una operación –trasladada recientemente a María Dolores de Cospedal– consistente en un gran pacto PP-PSOE para la Caja, según el cual la presidencia sería ocupada por un hombre cercano al PP en tanto en cuanto la derecha gobierne la Comunidad, al tiempo que se creaba una vicepresidencia no ejecutiva que ocuparía un hombre del PSOE, que a su vez se convertiría en el primer ejecutivo de Corporación Cibeles. Algo parecido a lo que, hasta que llegó Solbes, funcionaba en el Banco de España con el gobernador del partido del Gobierno y el subgobernador de la oposición. En teoría, se trataría de asegurar la presencia de dos hombres de prestigio, de un perfil no excesivamente partidario, al frente de la institución. La presidencia tenía un candidato claro, Luis de Guindos, ex secretario de Estado con Aznar, con el que el Génova estaba de acuerdo, mientras que el hombre del PSOE era el ex ministro Jordi Sevilla, con quien Zapatero está en deuda. El propio Jordi hizo suya la tesis, buscó apoyos amigos dentro del socialismo y llegó -cuentan los mentores de la idea- a entrevistarse con el propio ZP para venderle la operación.

Cospedal cogió al vuelo la iniciativa y se movilizó de inmediato. En Ferraz, sin embargo, José Blanco escuchó atentamente, pero guardó silencio. No se mojó, circunstancia que hace pensar que los socialistas barruntan ahora la posibilidad de alcanzar la presidencia mediante un pacto global con el resto de fuerzas no PP presentes en la Caja, posibilidad que los cambios introducidos por Aguirre en la nueva ley posibilitan. Y es que frente a los 14 votos (de un Consejo de 21) que antes se necesitaban para ser elegido presidente, ahora son suficientes 11, cifra que también podría alcanzar la izquierda contando con el voto de un independiente. Frente a la brocha gorda de un PP empeñado en jugar con fuego –resulta casi imposible imaginar a Nacho González consiguiendo esos 11 votos-, la inteligente estrategia de un PSOE que no quiere compromisos de ninguna clase, porque pretende llegar a la Asamblea General de septiembre con las manos libres para jugar sus bazas.

Razón por la cual el viernes Madrid recibió con asombro la noticia de que Blesa había conseguido desalojar de la Comisión de Control de la entidad a su presidente, Pablo Abejas, un infiltrado de Aguirre. El resultado, siete votos contra seis, equivale a decir que los dos votos socialistas contrarios a Abejas incumplieron las órdenes de Ferraz y apoyaron a quien les paga el sueldo, perfecta foto en sepia del estado de PP y PSOE y de la salud de una democracia donde solo el dinero consigue romper la férrea disciplina de partido. En la Puerta del Sol, sin embargo, sospechan que el enfado de Blanco con sus conmilitones es pura pose, y que está jugada ha sido diseñada en el mismísimo despacho de Zapatero.

Sea como fuere, a doña Esperanza ya solo le queda tirar palante e intentar matar a su enemigo por todos los medios. No hay vuelta atrás. Matarlo a un alto precio, cierto. El precio de la desestabilización de Caja Madrid en un momento particularmente crítico para la institución, que empieza a notar ya en su clientela los efectos del escándalo. La judicialización del caso parece inevitable, a menos que un golpe de sentido común, cuyo epicentro no se adivina, acabe con tanto disparate. ¡Qué gran momento para que una sociedad civil fuerte obligara a la clase política, en la calle incluso, a sacar las manos de las Cajas de Ahorros de una vez por todas!

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Operación Plomo Impune, de Eduardo Galeano en Rebelión

Posted in Internacional, Política by reggio on 18 enero, 2009

Brecha

Para justificarse, el terrorismo de estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

***

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

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Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelita usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina.

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa.

No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.

***

Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros.

¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

***

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quien mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.

Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

***

La llamada comunidad internacional , ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima, mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

(Este artículo está dedicado a mis
amigos judíos asesinados por las
dictaduras latinoamericanas que
Israel asesoró)

http://www.brecha.com.uy/alter/index.php?option=com_content&task=view&id=585&Itemid=70

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