Reggio’s Weblog

¡Basta ya!, de Ricardo Lagos y Mary Robinson en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 16 enero, 2009

La invasión israelí de Gaza y la feroz lucha en la Franja, tras los lanzamientos de cohetes y misiles entre Hamás e Israel, contribuyen poco o nada a la paz en Oriente Próximo. La condena internacional de esta nueva guerra entre Israel y Palestina y los llamamientos a un alto el fuego han sido tan rápidos como la propia incursión. Pese a ello, hasta que los líderes de la región decidan que ya es suficiente, la paz no tiene una oportunidad real.

Ya nos pronunciamos antes de la incursión terrestre, pero dada la escalada del conflicto nos sentimos obligados a manifestarnos de nuevo. Esta vez con un lenguaje más fuerte hacia las partes enfrentadas. Como ex presidentes y primeros ministros, y como miembros del Club de Madrid, decimos: “¡Basta!”. Y urgimos a los líderes de Oriente Próximo a decir ¡Basta! a la guerra y el sufrimiento y ¡Basta! a la incapacidad de asumir el camino de la paz.

Los llamamientos internacionales para un inmediato alto el fuego y los esfuerzos diplomáticos para conseguirlo son necesarios pero no suficientes como respuesta a la agresión, la guerra y el asesinato de civiles inocentes en nombre de la seguridad o la autodeterminación. La violencia de ahora, como en el pasado, nace de la sangre y sólo alimentará un mayor derramamiento de sangre. Es otro capítulo -quizás destinado a convertirse en uno de los peores- de una larga saga.

Más de 1.000 muertos. Miles de heridos. Edificios y escuelas de la ONU bombardeados. Refugiados sin refugios. El uso de escudos humanos. La profunda inseguridad. Las víctimas se acumulan y, en ambos bandos, son mayores entre los civiles que entre los combatientes. Los cohetes de Hamás son menos mortales que los misiles israelíes, pero atacan cinco veces más a los civiles que a los soldados. Los objetivos de Israel son sólo los combatientes enemigos, pero los daños colaterales incluyen a trabajadores de Naciones Unidas y a más de 300 niños palestinos, mientras que el “fuego amigo” de Tzahal ha matado tantos soldados israelíes como Hamás. Entretanto, algunos líderes de la región urgen de forma infame a su juventud a cometer un suicidio masivo en respuesta. Este ciclo enfermizo debe ser atajado de raíz. Ahora. Antes de que la historia se repita a sí misma con una ocupación prolongada, más terrorismo suicida y desastrosas consecuencias políticas. Y el ciclo sólo puede terminar cuando los líderes estén dispuestos a asumir el riesgo de la paz.

Hacemos un llamamiento a los líderes implicados en la crisis a cesar y desistir y a pedir a sus vecinos que hagan lo mismo. ¿Quieren esos dirigentes de Oriente Próximo ser recordados por las víctimas o por el liderazgo que puso fin a las mismas? Les preguntamos: ¿por qué no decir a vuestros colegas de Gabinete y a vuestro círculo de asesores de alto nivel que planeáis utilizar vuestro liderazgo para salir de la muerte y la destrucción? Por el bienestar de vuestros propios pueblos. No esperéis a los otros.

Todos conocemos la historia del sufrimiento y de la necesidad de seguridad. Sabemos de batallas, fronteras y muros. También conocemos aproximadamente cómo será el acuerdo final y algunos de nosotros hasta hemos estado involucrados en esfuerzos para fraguar este acuerdo que no acaba de llegar: paz por territorios, la solución de los dos Estados, garantías de seguridad para Israel, compartir la Ciudad Santa y un acuerdo sobre el derecho de retorno de los refugiados palestinos. Pero todo eso debe ser firmado, apoyado y aplicado por líderes que defiendan y compartan un compromiso para construir y vivir en un mundo que sea seguro en la diferencia. Esto significa un mundo donde no sólo los israelíes y los palestinos puedan vivir en lados opuestos de una frontera militarizada libre de ataques de misiles y cohetes. Donde la paz no sólo venga porque la alternativa es peor, sino donde la diversidad religiosa, étnica, cultural y lingüística sea celebrada en lugar de ser objeto de violencia. Donde no sólo descansen las armas, sino que los manifiestos, declaraciones, actitudes y enseñanzas que cuestionan o niegan a un Estado -o incluso a su gente- el derecho a existir sean descartados. Donde la paz llegue porque los enemigos, pese a sus diferencias, se pongan de acuerdo para buscar un entendimiento de lo que la paz supondría y para construir un proceso hacia ese objetivo.

Como ex jefes de Estado y de Gobierno sabemos que no será fácil. Sabemos que los líderes juegan con el miedo de su gente porque eso funciona políticamente. Pero a través de nuestra experiencia y de nuestro trabajo reciente para construir sociedades compartidas también sabemos que los líderes pueden llevar a sus pueblos a triunfar sobre estos miedos -basados en la diferencia- mediante el aprendizaje de conocerse, de respetarse el uno al otro y de celebrar su diversidad, en vez de definir al otro por referencias negativas. Ésta es la única opción. No existe un plan B. En un nuevo año donde el cambio es necesario y esperado en diversos ámbitos, piensen en lo que podría ocurrir si los líderes de Oriente Próximo, de forma individual y colectiva, hicieran lo inesperado y dijeran, “¡Basta!” y comenzaran a sentarse y trabajar de verdad por un proceso compartido hacia la paz. Por favor digan “¡Basta ya! Empecemos con Gaza y empecemos ahora”. El mundo estará con ustedes.

Ricardo Lagos, ex presidente de Chile, preside el Club de Madrid. Firma también este artículo Mary Robinson, ex presidenta de Irlanda y vicepresidenta del Club de Madrid.

Los judíos de los judíos, de Elías Khoury en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 16 enero, 2009

La política israelí en Cisjordania y la Franja de Gaza gira en torno a la construcción de guetos sellados a cal y canto para los palestinos que habitaban esas tierras. Surge la comparación con los guetos de Europa del Este

En mayo de 1949 se publicó la novela del escritor israelí S. Yizhar La historia de Khirbet Khizeh, en la que se narran los desconcertantes hechos acaecidos durante la salvaje expulsión que el Ejército israelí llevó a cabo en una pacífica aldea del sur de Palestina. El libro, especialmente al ser adaptado en 1978 para una serie de la televisión israelí, causó gran polémica. Pero lo que verdaderamente llama la atención es que, tras Khirbet Khizeh y el largo cuento escrito por el mismo Yizhar titulado El prisionero, la literatura israelí haya mantenido un silencio casi absoluto en torno a la guerra de 1948. La tercera generación de escritores israelíes, la llamada Generación del Estado, ha ignorado los acontecimientos del año 1948 y la Nakba, la catástrofe palestina, aparece sólo tangencialmente en las obras de Amos Oz, Abraham Yehoshua o David Grossman.

Los críticos no se ponen de acuerdo en la lectura de la novela de Yizhar. No saben si hay que considerarla como una toma de consciencia catártica o como, según escribió Haim Gouri, “una anécdota comparado con lo que los árabes nos han hecho”.

He vuelto a la novela, a Khirbet Khizeh, al contemplar las cruentas escenas de Gaza. Aunque sea recurrente decir que la fotografía es la herramienta artística con mayor capacidad expresiva, yo sigo creyendo que el texto literario es el que alberga en sus múltiples niveles de lectura el poder de sondear las profundidades de la experiencia humana. He vuelto al texto de Yizhar no sólo para comparar lo ocurrido en Khirbet Al Khisas, una más del conjunto de aldeas palestinas destruidas en noviembre de 1948, y lo que actualmente está sucediendo en Gaza, sino también para comprender el principio israelí que legitima el asesinato y la expulsión de palestinos.

La aldea de Khirbet Al Khisas -que muy probablemente, según el jefe de la operación israelí, Yehuda Baiiry, sea la Khirbet Khizeh de Yizhar- estaba a medio camino entre Al Muyaddal y Bet Hanun. Es lógico pensar que sus habitantes huyeran hacia esta última población o hacia algún campamento o aldea de la Franja de Gaza. En ese sentido podemos decir que la novela de Yizhar no ha concluido todavía, que 60 años después adopta una nueva forma y que las víctimas de hoy son las de ayer.

El texto de Yizhar es asombroso porque realiza una aproximación profética al estilo realista. En la novela se detallan con precisión las tareas de una unidad del Ejército israelí encargada del desalojo de los habitantes de una aldea palestina y de la demolición de sus casas, pero lo hace empleando un tono profético y judaico, como si tomara prestadas las voces de los profetas del Antiguo Testamento.

La ocupación de la aldea se completó en 1948 sin ninguna resistencia. La novela describe la angustia del sujeto israelí y también sus bromas y pasatiempos. En cuanto a las víctimas palestinas, son meros objetos sobre los que recae su acción, una prolongación de la naturaleza, de la geografía y de la fauna, una parte silente, resignada e impotente.

Producen escalofríos los calificativos que los miembros de la unidad israelí dedican a los campesinos árabes, a los que despojan de cualquier atributo humano. Contemplemos algunos ejemplos: son inmundos, despreciables, almas hueras, gusanos, apestan a tumba, no son hombres, son fantasmas, huyen, son depravados. En cuanto a su tierra: está podrida, cubierta de suciedad por todas partes. Los soldados de la unidad israelí también se mofan de la cobardía de los palestinos que no luchan para defender sus campos y sus hogares. ¿No nos recuerdan este tipo de expresiones racistas las de otro vocabulario, el usado por los nazis durante el Holocausto?

Dos son las escenas culminantes de la novela: en la primera presenciamos la locura de una mujer palestina y su bebé: “De pronto irrumpió una mujer con su hija lactante en brazos, una criatura flaca a la que zarandeaba como si fuera un objeto sin valor. La niña tenía la cara macilenta, estaba enferma y daba asco y su madre, asiéndola por los harapos, la hacía bailotear ante nosotros mientras nos suplicaba, sin que sonara a burla o rencor, sin lamentarse tampoco como una loca, tal vez porque su súplica era una mezcla de todo esto, que si queríamos, nos quedáramos con ella”.

¿No se vislumbra a través del baile de esta mujer algo semejante al ambiente de los campos de concentración y exterminio nazis? Si ponemos lado a lado los calificativos que los soldados atribuyen a los lugareños y esta aterradora escena, ¿no nos encontramos ante un lenguaje típicamente antisemita empleado antes por los fascistas en Alemania y Europa en el contexto del genocidio contra los judíos?

La segunda es una escena traída de la Biblia: “Aquellas mujeres y niños, aquellos inválidos, cojos y ciegos, saltaban directamente de algún pasaje de la Tora”. Yizhar describe así las víctimas palestinas y, yendo un poco más allá, dice haber buscado un Jeremías entre los palestinos: “Pensé si no hallaría entre ellos también a su Jeremías, alguien que furioso se golpeara el corazón e invocara entre ahogos al dios anciano desde lo alto de los trenes del exilio”.

La propia novela, con sus resonancias bíblicas, zanja la cuestión semántica. Si el crítico puede llegar a dudar de las connotaciones de los calificativos usados por los soldados de la unidad israelí, considerando que tal vez sólo fueran expresiones coloquiales de los combatientes, la duda queda resuelta con esas víctimas surgidas de la Tora. Los soldados de la unidad israelí, metáfora de la sociedad israelí, han encontrado a sus judíos. Es decir, que el proyecto sionista de construcción de un Estado como todos los Estados del mundo y la fundación de un pueblo combativo siguiendo el modelo europeo no se puede llevar a cabo a no ser que los judíos encuentren sus judíos. De este modo, el judío israelí puede dejar de ser un judío connotado según un diccionario racista para pasar a prodigar esos calificativos a su víctima palestina.

Aquí habla la literatura a través de Yizhar diciendo lo que nadie puede o se atreve a decir. Resulta irónico que Yizhar fuera un sionista elegido en varias ocasiones diputado de la Knésset por el Partido Laborista. El texto literario expresa la verdad del principio israelí por el cual se legitimó en el pasado la expulsión de las familias de Khirbet Khizeh y legitima hoy el asesinato de sus descendientes en Gaza.

La novela de Khirbet Khizeh narra escenas parecidas a las del confinamiento de los judíos en los campos de concentración durante la aciaga etapa nazi, pero, ¿qué lectura podemos sacar de la sangrienta masacre a la que se ven expuestos los descendientes de esos desdichados aldeanos en la Gaza de hoy en día?

No esperemos a un novelista israelí para completar la narración, porque la imaginación de cualquier tirano criminal es mucho más fértil que la de todos los novelistas juntos. Lo que estamos presenciando nos cuenta dos verdades: la primera verdad cuenta que Gaza es un gueto real sólo comparable a los guetos de Europa del Este expuestos a matanzas y pogromos. La política israelí en Cisjordania y la Franja de Gaza gira en torno a la construcción de guetos sellados a cal y canto para los habitantes originarios palestinos. Ése es el significado del muro segregacionista en Cisjordania y lo es, asimismo, del bloqueo total de la Franja de Gaza. Es decir, que los políticos israelíes responsables de este confinamiento por la fuerza militar no solamente han olvidado la historia de opresión de la que han sido objeto los judíos, sino que han decidido identificarse con sus asesinos e imponer a los palestinos que se conviertan en los judíos de los judíos.

La segunda verdad es que la resistencia de la Franja de Gaza hoy, y la resistencia de las ciudades cisjordanas y sus campamentos durante la invasión de 2002, se parece al levantamiento del gueto de Varsovia. Es cierto que la Intifada de los guetos de Cisjordania fue aplastada en el año 2002 y que la intifada de Gaza sucumbe ahora entre sangre y destrucción sin esperanza alguna depositada en la misericordia de un Ejército que no se ha compadecido de sus víctimas palestinas ni en una sola ocasión, pero también es verdad que los judíos de los judíos han acabado descubriendo la naturaleza racista y fascista del Estado israelí. También lo es que su sacrificio, su lamento y su muerte hallarán un Jeremías que además de lamentarse por su pueblo lo hará por el ser humano dispuesto a ser el instrumento de un dios de la guerra y del asesinato despojado de su imagen para idolatrar al becerro del racismo.

Elias Khoury es escritor libanés. Traducción de Jaume Ferrer Carmona.

Tagged with:

Palestina: una cuestión de existencia, de Pedro Martínez Montávez en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 16 enero, 2009

TRIBUNA / ORIENTE PROXIMO

El autor sostiene que el Ejército israelí está actuando en Gaza con brutalidad y cobardía. Critica duramente a Hamas, pero cree que la tregua la rompió también el Estado hebreo

En Oriente Próximo queda muy poco margen para la sorpresa, y la mayoría de los acontecimientos que allí tienen lugar son previsibles.No se trata de ningún determinismo ancestral insuperable ni de ninguna turbia supeditación congénita, pretenciosamente religiosa y antropológica, a un destino cruel e inevitable, como muchos individuos simples y acomodaticios preferirían pensar. No, se trata de algo mucho más terrestre, material y estrictamente imputable a la condición y responsabilidad humanas: la actuación de la lógica misma inherente a las circunstancias y a los hechos que allí se acumulan, a partir de sus propios principios, bases y desarrollos. Es cuestión de ambiciones y miserias humanas y no de hipotéticos mensajes y dictados divinos, aunque con frecuencia se trate odiosamente de mezclar ambos aspectos y hasta de justificar aquéllas con éstos.

Lo que está pasando ahora en Gaza en esa franja atrozmente ensangrentada y ultrajada de la Palestina irredenta y ocupada desde hace tanto tiempo, es una nueva prueba, singularmente cruel y representativa a la vez, de ello. Como en cualquier otro hecho, coinciden y se entrecruzan en el actual planos y ámbitos diversos; entrecruzados, como afirmo, pero diferenciados y diferenciables. Me referiré aquí seguidamente, y con la concisión inevitable, a los que considero en este caso primordiales. En Oriente Próximo, el único margen de sorpresa existente es la dimensión y magnitud que en cada caso alcanzan los acontecimientos, pero no que éstos se produzcan.Ahora vuelve a cumplirse esta norma no fijada ni escrita, pero sí siempre actuante.

Seguramente el mejor ejemplo de esa diferencia existente entre el hecho en sí y la dimensión que alcanza entre el qué y el cómo, es la ofensiva israelí. No constituye sorpresa ni novedad alguna que el Gobierno y el Ejército de Israel actúen nuevamente con impunidad absoluta ni al margen por completo del Derecho Internacional como han vuelto a denunciar prestigiosos especialistas en la materia, pero sí está sorprendiendo a muchos la magnitud y la dimensión de esa ofensiva. Quiero dejar muy claro desde un principio, sin embargo, que a mí no me ha sorprendido en absoluto.

El Gobierno y el Ejército de Israel han vuelto a actuar con impudicia, con brutalidad, con soberbia y con cobardía. Nadie puede discutirle ni negarle a Israel el qué: es decir, el hecho de que se defienda, pero sí el cómo: es decir, cómo lo hace, y ese cómo le despoja de razón en cualquier tentativa de explicación, de defensa o de justificación de sus actos.

Hagamos no obstante varias precisiones al respecto. No cabe hablar, por ejemplo, en lo que sería deseable correspondencia, de Ejército palestino, ni siquiera de Gobierno palestino soberano. Palestina, además, no sólo tendría pleno derecho a defenderse de un lanzamiento de cohetes (¡qué más quisieran los palestinos que así fuera!), sino que tiene derecho a hacerlo de las realidades mucho más aplastantes, dañinas e ilegítimas, que la agobian, que son además cotidianas y no circunstanciales: la ocupación permanente, el bloqueo inhumano, la proliferación planificada e interminable de asentamientos de colonos judíos, el mantenimiento de millares de presos en situación de desamparo jurídico absoluto, el muro de separación humillante… Ese muro que no les ha quitado definitivamente la vida, pero que no les deja vivir. Vuelvo a preguntar: ¿no tiene derecho Palestina a defenderse de tantas provocaciones y agresiones, que son además inhumanas, diarias, permanentes y, al parecer, interminables? ¿No tiene derecho Palestina a seguir resistiendo?

Los responsables israelíes -y los numerosísimos amigos, palmeros y seguidores entusiastas que tiene el Israel sionista, y que son muchísimo más poderosos que los que tiene Palestina- se irritan siempre al máximo cuando sus ofensivas son calificadas de «desproporcionadas» o «desmesuradas». Ahora vuelven a reaccionar de la misma manera.Dejémonos de emplear algo tan lábil, variable, intencionado con frecuencia y finalmente subjetivo, como es la terminología, vayamos al lenguaje de las cifras, que resulta enormemente más claro, realista, contundente y preciso, y hagamos un simple y siniestro ejercicio necrológico comparando los resultados ocasionados: las personas muertas por parte israelí, durante los meses de la pasada tregua, fueron una quincena, y bastantes más de 300 por parte palestina; añádanse a ellos los provocados por la actual ofensiva israelí: 13 entre los israelíes, más de 1.000 entre los palestinos -más de la mitad, víctimas civiles, entre los que hay más de 300 niños-.

Estos son datos, cifras, además de palabras. ¿No está absolutamente justificado, por consiguiente, calificar la actuación de Israel, al menos y como poco, de «desproporcionada» y de «desmesurada»? ¿Es ésta una auténtica ley del talión, la del ojo por ojo y diente por diente? ¿Hasta qué número y en qué proporción una sola de las partes puede permitirse multiplicar a su antojo y en beneficio propio las cantidades? Insisto: los responsables israelíes y todos sus fervorosos seguidores deberían alegrarse de que la mayoría de las veces, y como máximo, su acción merezca sólo los calificativos de «desmesurada» y «desproporcionada». En realidad, se les está haciendo un favor, teniendo con ellos una consideración y prudencia de la que no son dignos. Su acción, como digo, merece que se emplee un vocabulario mucho más realista, preciso y de denuncia.

El otro protagonista del conflicto es Hamas. No seré yo quien exima al grupo islamista palestino de la parte de responsabilidad que le corresponde en el desarrollo del conflicto, y no sólo en su fase actual. He considerado siempre el mensaje de Hamas, y sigo considerándolo así, particularmente anacrónico y reaccionario, y sumamente perjudicial para la sociedad palestina y, por extensión, para todas las sociedades árabes, y en especial y ante todo la dimensión social y cultural de ese mensaje. Pero atribuirle a Hamas la responsabilidad única y la culpabilidad total de lo sucedido es no sólo un falseamiento unilateral e interesado de la realidad sino también una muestra patente de fariseismo político y de mezquina deformación moral. ¿Qué tregua ha roto Hamas, si la tregua ya había llegado a su final? ¿Es, además, Hamas el único responsable de que la tregua no se renovara? ¿Es que existía algún proyecto claro y concreto de nueva tregua que aliviara a los palestinos, al menos en parte, de algunas de esas muchas penalidades aplastantes y permanentes?

El hecho más grave que se ha producido últimamente en el campo palestino es su profunda escisión interna, y de ello si es en buena parte responsable y culpable Hamas, pero no el único. La Autoridad Nacional Palestina, y el principal grupo que la mantiene, Fath, son también responsables y culpables no menos directos y principales de este hecho. Lo cierto es que el movimiento nacional palestino está prácticamente liquidado, y que se ha ido procediendo a su liquidación pretextando que había que construir el Estado.Pero este Estado no era nada más que una promesa inconcreta e insegura, una solución ficticia y estrictamente hipotética por carecer en realidad de los apoyos sólidos y firmes necesarios para su consecución, una entelequia. Liquidar el movimiento nacional palestino con la excusa de construir el Estado palestino ha sido un error político monumental cuyas nefastas consecuencias se están pagando durante esta última fase y se seguirán pagando durante mucho tiempo todavía. Los grandes errores políticos son muy difícilmente subsanables y, si llegan a subsanarse, es a costa de más esfuerzos, tragedias y dolores. De toda esta nueva catástrofe palestina sí es en parte responsable y culpable Hamas, pero repito que no ha sido el único. La ruptura de la unidad palestina solamente puede ser remediada mediante la reconstrucción de la unidad. Y esta es una tarea que incumbe ante todo a los palestinos, aunque no es menos cierto que las ayudas que reciben desde fuera para la recomposición de esa unidad totalmente necesaria, y para la construcción de un Estado que merezca tal consideración, siguen siendo mínimas, totalmente insuficientes, y en gran parte hipotecadas y engañosas. Nada de esto tampoco es nuevo, sino nueva repetición de lo practicado tantas otras veces con anterioridad.

Estos son los protagonistas internos en la actual fase de desarrollo.Junto a ellos están los externos, a los que no me queda margen para referirme con un mínimo detalle. Uno de esos protagonistas, seguramente el principal es la Administración estadounidense, pero ésta es en realidad cómplice de Israel y su papel y su credibilidad, por consiguiente, están invalidados. La Unión Europea y el bloque árabe llamado moderado con Egipto a la cabeza, tienen razón al afirmar que no existe una solución militar al conflicto, y siguen insistiendo, por consiguiente, en la vía política y diplomática.Nada habría que objetar al respecto en teoría, pero sí totalmente en la práctica, porque la vía política y diplomática no ha sido hasta ahora sino una sarta inagotable de iniciativas ineficaces y evasivas, carentes además de una auténtica equidad en el tratamiento de las partes del conflicto, y finalmente han favorecido siempre mayoritariamente a Israel.

Un importantw escritor palestino contemporáneo excelente conocedor y exponente además de su pueblo, Rashad Abu-Sháwir, ha afirmado con sumo acierto que «la cuestión palestina no es preferentemente una cuestión de fronteras sino una cuestión de existencia». Aquí está el quid fundamental del problema: Palestina también tiene derecho a seguir existiendo. Se ha puesto de moda últimamente distinguir entre «palestinos buenos» y «palestinos malos». Esta abominable distinción les resulta sumamente grata a los dirigentes sionistas de Israel -lo que ya es de por sí enormemente significativo- y a muchos de los alineados en el bando de los falsamente equidistantes.Hay sólo palestinos y palestinas, hay sólo Palestina. Y hay que dejarles vivir. Con honra, definitivamente, con soberanía plena en el trozo de tierra y de patria que les han prometido durante tanto tiempo sin que se haya cumplido hasta ahora esa promesa.

Pedro Martínez Montávez es arabista y catedrático jubilado de la Universidad Autónoma de Madrid.

© Mundinteractivos, S.A.

El ‘Plan-Z’, de Justino Sinova en El Mundo

Posted in Política by reggio on 16 enero, 2009

EL REVES DE LA TRAMA

Dentro de poco, veremos aparecer por todos los caminos de España unos carteles que informarán de obras públicas locales realizadas gracias al Gobierno. He aquí una prueba de la influencia de las elecciones. Hemos empezado un año electoral autonómico (Galicia y País Vasco, el 1 de marzo) y europeo (en junio), y el Gobierno nos lo va a recordar como quien no quiere la cosa haciéndose omnipresente, con objeto de que le tengamos en cuenta -sobre todo a su partido- en el momento culminante de acercarnos a las urnas. Mediante una resolución del Ministerio de Administraciones Públicas que ha publicado el BOE, el Gobierno ha dispuesto que en cada obra realizada por un Ayuntamiento, gracias a la ayuda prometida por Rodríguez Zapatero para combatir la crisis económica, se coloque un gran cartel que evoque la procedencia del dinero mediante una alusión al Plan-E del Gobierno. Dice Plan-E, pero bien podría decir Plan-Z.

Es una prueba de la influencia de las elecciones, como digo, que se manifiesta en una maniobra propagandística del máximo nivel. Y tan querida por el Gobierno que negará la ayuda al Ayuntamiento que no cumpla con la obligación de colocar el cartel supuestamente informativo en lugar preferente y con las dimensiones ordenadas.O sea, el cartel es de instalación obligatoria, como su tamaño -cuatro metros de largo por tres de alto, a dos metros del suelo, precisa el Ministerio-, como su emplazamiento -«en el exterior de la obra, en sitio visible», o incluso «en la entrada de las vías de acceso al casco urbano del correspondiente municipio»- y como su contenido -en el que la referencia al Gobierno ha de ocupar dos tercios de la superficie en detrimento del Ayuntamiento promotor-. Quien no quiera colocarlo tal cual, no recibirá el dinero. Así de simple, y también así de engañoso, porque la maniobra propagandística encierra, además, un artificio, que es la intención de hacer creer que el dinero con el que se financian las obras -los 8.000 millones de euros que integran el llamado Fondo Estatal de Inversión Local- es poco menos que del Gobierno, como si tuviera una bolsa guardada de la que ir tirando y no fuera en realidad de cada uno de los contribuyentes de este país, hayan votado al partido que hayan votado o incluso aunque no hayan votado a partido alguno.

El Gobierno ya ha entrado en campaña electoral, y en este caso para apoyar su opción política con los instrumentos de gestión dispuestos para gobernar. El Gobierno y su partido son maestros en el arte de la propaganda, hasta el punto de que algunas operaciones promocionales pecan de estar vacías por dentro y, aun así, parece que causan efecto. Pero en esta última operación de los carteles se les ha ido la mano. Lo que van a entender muchos españoles es que los 8.000 millones en obras son una concesión graciosa del Gobierno de Zapatero. Y eso acaba en un aprovechamiento abusivo de la actuación ideada inicialmente -al menos así lo parecía- para luchar contra el desempleo y no a favor de una opción política.O sea, tal como está diseñado deberían llamarlo Plan-Z mejor que Plan-E. Sería más exacto.

© Mundinteractivos, S.A.

Tagged with:

Trabajar para Obama, de Francesc-Marc Álvaro en La Vanguardia

Posted in Política by reggio on 16 enero, 2009

Mucho más que hacer de único vigilante y cuidador de una isla paradisiaca en las antípodas, lo que a la gente le pone de verdad es ir a trabajar para Barack Obama, que el próximo martes jurará el cargo de presidente de Estados Unidos. A finales de diciembre, ya se habían inscrito más de 300.000 personas para ocupar alguno de los 8.000 puestos de trabajo que dependerán de la nueva administración y que cesarán cuando el inquilino de la Casa Blanca concluya su etapa. En su día, Bill Clinton recibió 125.000 solicitudes y George W. Bush tan sólo 44.000, lo cual señala la gran popularidad de que goza el nuevo líder mundial. Los que pretenden lograr una colocación a las órdenes de Obama deben rellenar un cuestionario con más de sesenta preguntas que -como es de prever- abordan hasta los detalles más nimios de la vida de cualquier hijo de vecino. Dicen los que saben de qué va el asunto que las probabilidades de acceder al nuevo Camelot mediante esta vía son más que remotas, así que tampoco hay que hacerse muchas ilusiones.

No consta que aquí, ni en tiempos de líderes de peso como Felipe González y Jordi Pujol, la fiebre por tomar parte en la gran historia del momento fuera tan alta. En nuestros pagos, los resabios antipolíticos y la tradición cerril pesan mucho, yni tan sólo las liturgias del poder son comparables a las del otro lado del Atlántico. Por ejemplo, aquí, cuando el presidente de la Generalitat entra o sale de una rueda de prensa, los periodistas no hacen ningún gesto de respeto hacia la máxima autoridad democrática. Es penoso. Este tipo de cosas conforman la calidad de una cultura política. Ni las autoridades ni los ciudadanos se sienten obligados por las formas y, entonces, es normal que la vida imite al programa Polònia y no al revés. El relajamiento general se produce por ambas partes, todo hay que decirlo, y no se reduce a ir sin corbata. Durante años, Jordi Pujol se permitía repetir aquello tan poco presentable de “avui, no toca“, cuando no quería responder a un periodista. Aquella actitud, al final, se aceptó como normal, algo que en Estados Unidos no se toleraría. Hoy por hoy, en Catalunya y en toda España, son docenas los personajes que van más allá del avui, no toca y que se limitan a leer una declaración sin aceptar ni una sola cuestión. Después del portero del Espanyol, la última en hacer esta performance (¡cómo me gusta esta palabra!) ha sido Dolors Camats, la portavoz de Iniciativa, un partido que, siendo oposición, reclamaba más transparencia y más cercanía. Seguro que prohibir preguntas se trata de una opción “ética”, y el que diga lo contrario es que participa en una terrible conspiración. Lo mejor de ir a trabajar para Obama es como lo del chiste aquel: poder contarlo después con todo lujo de detalles, sobre todo a los nietos, poniendo incluso un poco de salsa para mejorar el recuerdo.

Tagged with:

¿Qué país queremos?, de Josep M. Muñoz en La Vanguardia

Posted in Economía by reggio on 16 enero, 2009

DEBATE: Crisis económica

Aunque la economía se ha demostrado una disciplina inexacta a la hora de emitir predicciones, hay en estos momentos un consenso generalizado acerca de que la presente crisis va a ser en España profunda y duradera. Una crisis caracterizada por una caída brusca de la producción (en el 2009 el PIB podría contraerse hasta un 1,5%), seguida de un estancamiento en la productividad, con un desempleo que podría dispararse hasta los cuatro millones de parados.

También hay un acuerdo en el diagnóstico de los males que aquejan a la economía española, cuyos síntomas (baja productividad, elevada inflación diferencial y, sobre todo, un altísimo déficit comercial y un elevado endeudamiento exterior) tendían a ignorarse o a quedar semiocultos por la euforia de una década de crecimiento espectacular.

La crisis presente ha dejado al desnudo posiciones ideológicas que se pretendían incuestionables, en particular en lo concerniente al papel que el Estado debe tener en la economía. En todo caso, la recesión en la que ya estamos instalados, y que va a castigar con mayor dureza a los países (y a los sectores sociales) más débiles, ha puesto en cuestión el modelo de crecimiento que había seguido la economía española en esta década prodigiosa, basado en la expansión ilimitada del ladrillo.

Un modelo que ha convertido España en un país de nuevos ricos, que ha vivido muy por encima de sus posibilidades, que creaba empleo sobre todo para albañiles y camareros, al servicio de unos empresarios que hacían sus negocios en los palcos de unos clubs de fútbol ahora sospechosos de estar cerca de la bancarrota.

La salida de la crisis, insisten los especialistas, no puede consistir en volver a lo de antes. Eso ya no es posible, ha fracasado. Por ello, habrá que invertir las prioridades. Las políticas que se adopten deben tener como objetivo inmediato frenar la caída del consumo y procurar mitigar el alcance y el impacto del paro. Pero, al mismo tiempo, deben ser capaces de dibujar un escenario distinto para el futuro mediato, donde el crecimiento se asiente en el capital humano, en el talento y la formación, y no en la especulación inmobiliaria. Si de verdad queremos salir de la recesión, debemos invertir, ahora más que nunca, en educación y cultura.

Es una vía más a largo plazo, porque exige tiempo y dinero. Pero es la única salida consistente, sólida. Con la crisis, deberíamos dejar atrás el país de albañiles y camareros que nunca quisimos ser.

Josep M. Muñoz, director de ´L´Avenç´ http://lavenc.blogspot.com/

La reconstrucción es cosa de la Unión Europea, de Miguel Ángel Aguilar en Cinco Días

Posted in Internacional, Política by reggio on 16 enero, 2009

La UE está entregada en Palestina a emular el mito de Sísifo en versión bélica, asegura el autor. Primero se produce el arrasamiento de las infraestructuras para aparecer luego, con el alto el fuego, los agentes de la reconstrucción, que son sobre todo europeos, con la convocatoria de una nueva conferencia de donantes

Escribe Isabel Kershner en la primera página del Herald Tribune de ayer que con cada bomba lanzada por Israel sobre la franja de Gaza el apoyo a Hamás crece. Como decía ayer un periodista amigo en su telegrama para el informativo Hora 14 de la Cadena SER, el primer ministro israelí Ehud Olmert se siente urgido a completar el trabajo de destrucción y a redondear la cifra de muertos, disparando a mansalva sin respeto al horario, ni a las costumbres, ni a las instalaciones de Naciones Unidas, bombardeadas otra vez en Gaza. Señala que se trata de un oficio de tinieblas con una oscuridad informativa asegurada al vetar el acceso de los periodistas y ahorrarse testigos incómodos hasta que reine la paz de las ruinas y los cementerios. Entonces comenzarán las tareas de reconstrucción y aparecerá la Unión Europea.

En Palestina estamos entregados a emular el mito de Sísifo en versión bélica. Primero se produce el arrasamiento de las infraestructuras que canalizan el agua, el gas, la electricidad y que hacen posible el transporte de viajeros y mercancías, así como las viviendas. Porque tras la dinamita sólo subsisten los sistemas clandestinos de aprovisionamiento de armas y misiles que la artillería ha sido incapaz de obturar o que han sido rehabilitados con presteza por los combatientes.

Luego se logra un alto el fuego y aparecen los agentes de la reconstrucción, por supuesto europeos, con una inmensa tarea por delante. Hay que levantar de nuevo las viviendas, el alcantarillado, las canalizaciones para el agua, el tendido eléctrico, las carreteras, las escuelas, los hospitales, las comisarías de policía, las instalaciones de Naciones Unidas, los edificios de la Autoridad Nacional Palestina, las mezquitas y todo lo demás.

Para ello se habla de nuevo de convocar una conferencia de donantes primordialmente europeos. La última vez que una conferencia así se celebró tuvo lugar en París en diciembre de 2007. Allí se acordó entregar 5.154 millones de euros a los palestinos para financiar el plan de reconstrucción durante los tres años siguientes, según informó el ministro francés de Exteriores, Bernard Kouchner. La cifra superaba la petición de los palestinos, que estaba cifrada en 3.800 millones de euros. Aquella conferencia trataba de recaudar fondos para ‘evitar una catástrofe total en los territorios’, según declaró el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, e impulsar la creación de un Estado palestino conforme fue establecido en la Conferencia de Anápolis un mes antes, en noviembre de 2007, y que debería estar en funcionamiento antes de 2009. Propósitos dinamitados como estamos viendo estos días.

El diario El País, al dar cuenta de la Conferencia de París, mencionaba que el primer escollo surgido entonces era el anuncio israelí de ampliar una de las colonias de Cisjordania. Añadía que los esfuerzos de recaudación serían inútiles en ausencia de medidas israelíes para facilitar la vida de los palestinos, ‘ahogados por el embargo económico y encerrados en los territorios siempre rodeados de controles militares que les impiden salir a sus trabajos, a sus campos, vender sus productos o incluso ir a la escuela o a la universidad’ y que esta situación era ‘especialmente grave en Gaza, desde que fue conquistada violentamente por Hamás en junio de 2007’.

Todas esas ayudas para la reconstrucción han quedado ahora pulverizadas y estamos a la espera de las últimas ruinas para volver a empezar. España era ya el segundo país europeo por importancia de sus donaciones. En el año 2004 nuestro país donó 15,24 millones de euros; en 2005, fueron 31,5; en 2006, llegamos a los 46,8 millones, y en 2007, el montante alcanzó los 60 millones. Para el trienio 2008-2011 el compromiso estaba cifrado en 240 millones de euros. Todo ha sido pasto para la artillería y la aviación israelí. Habrá que darse mucha prisa en reconstruir porque la próxima sacudida bélica empezará a planearse en cuanto ésta termine.

Miguel Ángel Aguilar. Periodista

Tagged with:

Cómo preservar capital en un mercado manipulado, de Fernando Suárez en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 16 enero, 2009

Va camino de cumplir ocho años y, sin embargo, parece recién alumbrada. Frescura, terneza y aroma de bebé. Me llega al buzón con el lema El futuro es ahora y una breve nota adjunta. Desde la barrera siempre se torea más y mejor, viene a decir la doble traducción. Leída un par de veces, La devaluación de la moneda mundial: es la inflación, pero no como la conocemos resulta, además de imprescindible, muy oportuna.

La pieza del Dr. Peter Warburton comienza con los recuerdos del autor como monetarista internacional en la London Business School, cuando modelizaba control de la oferta monetaria, valor de equilibrio de la divisa y balanza de pagos. Qué equivocados estábamos, confiesa al final del primer párrafo.

Argumenta impecablemente cómo la segmentación de la inflación en monetaria y crediticia produce un exceso global de capacidad estructural: Una excesiva expansión del crédito puede crear un entorno en el que los factores de producción (tierra, capital y mano de obra) parecen estar en oferta infinita. […] Un país rico, con multitud de activos como garantía para pedir prestado, puede enfrentar una curva de oferta que aparentemente es infinitamente elástica.

La sobreproducción de bienes y servicios se mantiene hasta el cénit del espejismo fiduciario, imponiéndose entonces una dieta de adelgazamiento que implica despidos, cierres y dificultades de los prestatarios para pagar sus deudas. Pero dado que toda deuda es dinero prestado, para cancelarla es necesario destruir parte de la oferta monetaria, por lo que se incrementa la necesidad de liquidez adicional en el sistema financiero. Poco importa si la deuda estaba estructurada como un bono o como un préstamo bancario. Los bonistas ya cambiaron su dinero: si los bonos se cancelan, el dinero se pierde.

Reflación continua, de burbuja en burbuja

La historia resulta harto familiar. Una y otra vez, quienes vienen advirtiendo de las consecuencias de la inflación de dinero y crédito, humillados y desacreditados por los acontecimientos. El tiempo tardó poco en darle, de nuevo, la razón. La reflación global y manipulaciones cambiarias, iniciadas en 2003 por el Banco de Japón (BoJ) a sugerencia de EE.UU, supusieron el aplazamiento de la purga de la burbuja puntocom iniciada en 2000, mini-recesión incluida. La impresión de 35 billones de yenes creados de la nada, el equivalente a 50 dólares por habitante del planeta, permitió mantener artificialmente bajo el tipo de cambio del yen frente al dólar, protegiendo la competitividad exportadora nipona, al tiempo que sirvió para comprar la deuda pública norteamericana que enjugó cuatro quintas partes del déficit fiscal surgido de los sucesivos recortes impositivos de la primera Administración Bush.

Esto volvió a cebar la bomba monetaria y crediticia global, espoleando el consumo norteamericano financiado por sus exportadores, a través de compras masivas de instrumentos de deuda made in USA en el habitual proceso de reciclado de dólares. Relanzada la expansión fiduciaria, el efecto riqueza de las burbujas de activos recién apuntaladas hizo el resto, en un variado roadshow mundial de ladrillos, materias primas, divisas, acciones, bonos, arte…

El drenaje de liquidez de cerca de 26 billones de yenes iniciado por el BoJ en 2006, aumentando el precio del dinero hasta el 0’25%, fue secundado globalmente a instancias del G20 mediante incrementos de tipos y/o coeficientes de reservas, con el fin de detener el Frankenstein inflacionista creado, quien estaba haciendo marcar máximos históricos al crudo y al resto de commodities, amenazando con descuadrar y dejar al desnudo las manipulaciones estadísticas al uso. Ya era tarde.

Lo que vemos en la actualidad es una batalla entre los bancos centrales y el colapso del sistema financiero luchado en dos frentes, aseguraba Warburton en 2001. Por un lado, bancos centrales creando liquidez para compensar el adelgazamiento crediticio. Por otro, y aquí es donde servidor quería llegar, manipulaciones a la baja, por parte de bancos de inversión y otros agentes, del precio del oro, petróleo, soft commodities y, en general, cualquier cosa susceptible de constituir un indicador de valor intrínseco. Con un doble objetivo: privar a los observadores independientes de referencias confiables para medir la erosión del valor de las monedas fiduciarias y, asimismo, negar al inversor la oportunidad de protegerse contra la fragilidad del sistema financiero operando en mercados libres de activos no financieros.

Manipula, que algo queda

La manipulación del oro se instrumenta a través del Central Bank Gold Agreement, próximo a renovarse, y las diversas variedades de Gold Carry Trade, cuyo precursor fue el London Gold Pool de los años sesenta que permitió a los bancos centrales mantener estable el precio de la onza de oro en torno a 35$, según el patrón monetario surgido de Bretton Woods.

En su versión más básica, el gold carry trade consiste en que los bancos centrales prestan, a cambio de un tipo de interés (GOFO), parte de sus reservas de oro a bancos comerciales y de inversión, quienes la venden entonces en el mercado físico e invierten el montante al tipo vigente del LIBOR. El diferencial LIBOR-GOFO, conocido como lease rate, es su ganancia. Así, el precio del oro se mantiene artificialmente bajo en los mercados, bancos centrales y bullion banks se benefician, y la confianza en el dinero fiduciario se realimenta. Una operativa muy provechosa, qué casualidad, en 2001 y 2008.

La adulteración del mercado de la plata, por su parte, tampoco pasa inadvertida. Mientras la SEC prohibía vender en descubierto valores financieros e hipotecarios, se consentía que por cada onza de plata existente en el mundo, hubieran 100 onzas vendidas vía títulos/derivados, con las entregas físicas limitadas a 7’5 millones de onzas/mes.

El caso del petróleo no es muy distinto. A pesar de investigaciones y denuncias que terminan en multa y reprimenda, la teoría del déficit de producción y progresivo agotamiento de recursos energéticos fósiles (Peak Oil) y los reforzados factores geoestratégicos conducen a un escenario donde algunos expertos pronostican un barril de crudo a precios 10 veces los actuales. Sea como fuere, los ardides en los mercados de oro, plata y petróleo, siendo vox pópuli, se perdonan y olvidan.

Back to basics. Un mundo de recursos limitados/estratégicos/escasos frente a ilimitada ficción fiduciaria y activos financieros abundantes, reproducibles y aparentemente equivalentes. Términos de intercambio en creciente desequilibrio que, tarde o temprano, revertirán en busca de un equilibrio real. En el camino, devaluaciones, burbujas y sumideros.

Protección del capital a largo plazo

Warburton finalizaba su artículo enumerando sus preferencias de inversión para los primeros años del siglo XXI, atendiendo a los requisitos de oferta limitada, resistencia climática, propiedad extendida que evite cualquier tentación de restringir el suministro, libre negociación e inexistencia de mercados derivados manipulables. Lustro y medio después, la preservación del capital descansa, más que nunca y a juicio de quien esto escribe, en las mismas premisas de antaño. Adaptación prudente y previsora a tiempos críticos donde la facilidad de intercambio, la liquidez, y la confianza en el cumplimiento ajeno, el riesgo de contrapartida, se venden muy caras. A precios prohibitivos, la estabilidad geopolítica y seguridad jurídica.

Los entonces candidatos, ninguno de los cuales satisfacía enteramente las restricciones impuestas por el autor, estaban representados por tierras de cultivo; capacidades de refino de petróleo y de generación eléctrica; accesos costeros, dársenas y puertos; reciclado de agua y recursos hídricos; paladio, platino y diamantes; bienes inmobiliarios de alto standing en lugares distinguidos; antigüedades, obras de arte, sellos y monedas; y materias primas sin mercados derivados.

Bien podría parecer la cartera del mono o la de una incipiente distopía. Sin embargo, la realidad histórica evidencia cómo el equilibrio dinámico en términos de intercambio entre recursos finitos, trigo por petróleo o reliquias bárbaras de trigo por plata, será vital en tiempos venideros. Ya lo está siendo. También el vínculo entre oro y petróleo, tan volátil y jugoso en estos últimos años, augura un futuro en el que las relaciones entre utilidad, valor y precio, hoy tan confusas y difuminadas, volverán a quedar nítidas y perceptibles. Tempus fugit.

Tagged with:

¿Un decisión irracional?, de Salvador López Arnal en Rebelión

Posted in Medios by reggio on 16 enero, 2009

Sobre el cese del director del periódico español Público

Ignacio Escolar no ha dimitido. Ignacio Escolar, hasta ayer mismo, 13 de enero de 2009, director de Público, ha sido “sustituido”, es decir, ha sido expulsado de la dirección del diario que ayudó a fundar. La propiedad del diario ha nombrado a Félix Monteira, ex grupo PRISA, como nuevo director de la publicación. ¿Por qué?

No parece que la marcha del diario, sus ventas, su influencia político-cultural, su presencia en la red y en los medios radiofónicos y televisivos, estén entre las motivaciones reales de la medida. El diario se distribuía cada vez mejor, se leía más, algunas de sus noticias y artículos corrían en diversas páginas de la red, las ventas alcanzaban según parece los 75.000 ejemplares diarios. Incluso, por qué no decirlo, Público había pensado publicar la edición resumida de El Capital de Gabriel Deville a partir del próximo 16. Eso sí -¡ay!- con prólogo del marxólogo y estudioso de la obra del clásico de Tréveris… Pasqual Maragall.

No era el diario que muchos soñábamos, no era la prensa de izquierda transformadora no entregada a la que aspiramos, pero no hay duda que había permitido que muchos lectores de El País nos desengancháramos y seguramente Público había conseguido nuevos lectores entre la población más joven, menos rodada en estos asuntos. Las páginas de ciencia, no todos los días eso sí, estaban mejor que bien; la columna de Javier Ortiz, Isaac Rosa, Espido Freire o Rafael Reig eran de obligada lectura; las aportaciones de Carlos Fernández Liria, Gerardo Pisarrello, Santiago Alba Rico, Belén Gopegui, Constantino Bértolo, Esther Vivas o Pascual Serrano eran esperadas como agua en mayo. De otras secciones, la verdad, el silencio es la mejor respuesta, sin olvidar las numerosas páginas de publicidad política entregadas al PSOE y al PP, pan de un día y de otro también

Por lo demás, ¿qué sentido tiene este cambio de dirección? ¿Por qué ahora? ¿Por qué situar en la dirección de Público un ex periodista destacado del grupo PRISA, director de Cinco Días, subdirector de El País en dos ocasiones, que no ha tenido hasta la fecha momentos conocidos de “ruptura revolucionaria” con la línea del grupo del señor Cebrián-Polanco? Las cosas no parecen pintar bien. Es posible que para algunos señores bien situados, y no sólo entre los accionistas de la publicación, la línea editorial de Público fuera demasiado izquierdista, no es imposible que haya habido quejas desde instancias gubernamentales o del Partido en el gobierno a pesar del tratamiento netamente favorable a sus intereses en muchas páginas del diario.

Hay otra posibilidad complementaria, que no aspira a ser explicación única. El mismo día en que fue cesado, Ignacio Escolar intervino en un programa radiofónico de Radio Nacional de España, a las 8h30. Entrevistaron ese día varios contertulios del programa al portavoz para el ámbito latinoamericano del Ejército israelí. Ni más ni menos. Durante una media hora. Si tienen ocasión, escúchenle, no se lo pierdan. Su voz, su tono, sus “argumentos” valen más que mil explicaciones. El grado de chulería, prepotencia, sabiduría ignorante, ignominia, inhumanidad, impiedad, no tienen casi parangón. Matamos, asesinamos, ¿qué pasa? ¿No tiene derecho un Estado a defenderse de los ataques a su población civil? Pues eso hacemos. ¿Algo que decir? Y así siguiendo.

Pues bien, el único periodista, el único, que fue capaz de poner en alguna dificultad al portavoz de extrema derecha del Ejército israelí fue Ignacio Escolar, hasta el punto que el portavoz en cuestión le llegó a acusar de defender a los terroristas de Hamas. Escolar, por cierto, le replicó que él no defendía a ningún terrorista y que en cambio él, el portavoz, sí que defendía instituciones terroristas. La prepotencia, la falta de duda, la seguridad en todo lo que decía era tal, que el portavoz sionista no quiso o no puedo entender el comentario de Escolar. ¿De qué terrorismo habla, le espetó? No podía comprender que un periodista acusara a su Ejército y al Estado de Israel de comportarse como instituciones terroristas.

A lo que iba. Es una conjetura, muy inverosímil si ustedes quieren, pero, ¿tendrá algo que ver la intervención de Escolar en ese programa radiofónico criticando la actuación criminal del Estado de Israel con su expulsión ese mismo día de la dirección de Público?

Dirán que soy un paranoico y que me deslizo hacia las teorías conspirativas de la historia. Será eso. Pido excusas. No quiero pensarlo pero no logro estar convencido de que la hipótesis sea un imposible político. La sombra del poder es alargada y sus tentáculos siguen caminos no siempre conocidos. O conocidos mucho más tarde, cuando ya no hace apenas daño.

Por lo demás, ¿habrá que seguir comprando Público o dejamos de comprar prensa escrita por ahora y nos conformamos con Rebelión y páginas amigas?

Tagged with:

La otra crisis, de José Saramago en su Cuaderno

Posted in Derechos, Justicia, Política by reggio on 16 enero, 2009

Crisis financiera, crisis económica, crisis política, crisis religiosa, crisis ambiental, crisis energética, se no las he enumerado todas, creo haber enunciado las principales. Falta una, principalísima según mi entender. Me refiero a la crisis moral que arrasa el mundo y de la que me permito dar algunos ejemplos. Crisis moral es la que está padeciendo el gobierno israelí, de otra manera no sería posible entender a crueldad de su actuación en Gaza, crisis moral es la que infecta las mentes de los gobernantes ucranianos y rusos condenando, sin remordimiento alguno, a morir de frío a medio continente, crisis moral es la de la Unión Europea, incapaz de elaborar y poner en marcha una política externa coherente y fiel a unos cuantos principios éticos básicos, crisis moral es la que sufren las personas que se aprovecharon de los beneficios corruptores de un capitalismo delincuente y ahora se quejan de un desastre que tenían que haber previsto. Son sólo algunos ejemplos. Sé muy bien que hablar de moral y moralidad en los tiempos que corren es provocar la hilaridad de los cínicos, de los oportunistas y de los simplemente listillos. Pero lo dicho, dicho está, y estas palabras algún fundamento tienen. Eche mano cada uno a su conciencia y diga lo que encuentra.

Esta entrada fué posteada el Enero 16, 2009 a las 12:13 am.

Tagged with:

Paro judicial, de Antonio García-Trevijano en el Diario español de la República Constitucional

Posted in Justicia by reggio on 16 enero, 2009

Qué ocasión de contemplar, en la Monarquía de Partidos, la pericia en estupidez oficialista. Editoriales y profesores de fama doméstica despliegan su fantasía, en un concurso público de saberes sobre naturaleza y legalidad de la suspensión voluntaria de la función judicial durante un día. ¿Es huelga laboral, cierre patronal, algo permitido o prohibido por el silencio de la Constitución? Para el Gobierno y sus partidarios sería un cierre patronal, o sea, una traición al Estado del que forma parte el poder judicial en tanto que uno de sus tres poderes, un acto contra sí mismo tan ilegítimo, por absurdo, como un hipotético paro del Gobierno o del Parlamento. Para la oposición y sus editores sería una huelga legal, sujeta a servicios mínimos, pero de ejercicio temerario en un colectivo que debe dar ejemplo de espíritu dialogante. Derecho teórico a una huelga sin posible práctica.

Ese eventual paro no es homologable con un cierre patronal. Los jueces no son empleadores. No contratan a los empleados en Juzgados o Tribunales. Y no es traición al Estado, como no lo son las huelgas de funcionarios. El movimiento judicial, al presionar al Gobierno, no se niega a sí mismo en lo que es, una función separada de la de dictar y ejecutar leyes, ni menos aún puede negarse en lo que no es, un poder independiente del ejecutivo y del legislativo. El artículo 117 de la CE dice que los jueces y magistrados son independientes e integrantes del poder judicial, pero no dice que este poder en singular sea independiente. Tampoco es huelga, pues no va dirigida contra el empleador de los jueces, el Estado, sino contra el Gobierno. Visto lo que ese paro no es, veamos lo que constitucionalmente puede ser, en tanto que conflicto laboral no sujeto a la legislación social. El titular único de la Justicia, el Rey, realiza este dominio a través de Jueces y Magistrados independientes que la administran en su nombre. Cuando el Rey guarda silencio en un conflicto entre dos instituciones, y una de ellas le concierne de modo nominal, es aplicable la norma canónica de que quien calla otorga, si podía y debía hablar. Por supuesta dignidad, el Rey está patrocinando tácitamente el paro judicial. La indignidad de las condiciones de trabajo de los jueces se traslada a la del titular de lo que administran en su nombre. Quien condene al movimiento judicial está, pues, condenando al Rey. Y la única vía constitucional de solución del conflicto es la del artículo 56 de la CE: arbitraje público del Rey entre la judicatura y el gobierno, bajo pena de destitución, por dejadez de funciones, si no lo realiza.

florilegio

“Creer o decir que la Justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey es quimera mendaz. Emana de la ley y se administra en su nombre.”

“¡Mentira! ¡Mentira! ¡No tiene perdón!”, de Juan Gelman en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 16 enero, 2009

Es un verso del tango “Mentira” que Celedonio Flores y Francisco Pracánico compusieron en 1932. Carlos Gardel lo cantaba sin falsa emoción y sin el teatro que propinan hoy algunos tangueros. Se trata, claro, de un hombre que apostrofa a la mujer que lo engañaba y no por eso se privaba de llorar de amor en sus brazos. La frase es desde entonces, y aun antes, aplicable a numerosos políticos y gobiernos del mundo. Por ejemplo, al gobierno israelí y a su primer ministro, Ehud Olmert.

Llevan a cabo en Gaza una matanza que ha causado ya la muerte de casi mil palestinos y miles de heridos: un 60 por ciento eran o son civiles y casi 300 fueron niños. El pretexto: defensa propia en razón de los continuos ataques con misiles de Hamas. La verdad: “Cualquiera que observe con honestidad el desarrollo de los acontecimientos en los dos últimos meses descubrirá que los (cohetes) Kasam tienen un contexto. Fueron casi siempre arrojados después de operativos de asesinato de las FDI, y de éstos hubo muchos. La pregunta de quién empezó no es infantil en este contexto. Las FDI volvieron a las operaciones de exterminio y en gran escala. Y su consecuencia fue el incremento de los disparos de Kasam”. Este análisis puede leerse en el diario israelí Ha’aretz del 9 de febrero del 2007. Está firmado por Gideon Levy, el periodista también israelí que Vargas Llosa elogió por su valentía intelectual.

Otra del gobierno Olmert: Hamas no respetó la tregua acordada a mediados de junio del 2008 que expiraba en diciembre. La verdad: tropas israelíes la rompieron el 4 de noviembre irrumpiendo en Gaza y matando a seis palestinos (www.guardian.co.uk, 5-11-08). Las FDI volvieron a romper la tregua el 17 de noviembre matando a un líder de Hamas. La respuesta palestina: más Kasam. Y luego: Tel Aviv no se cansa de repetir que Hamas usa escudos humanos para combatir a las FDI. Parece que es al revés. Un comunicado de Amnesty International detalla: “Nuestras fuentes en Gaza informan que soldados israelíes han entrado y tomado posición en varios hogares palestinos, obligando a las familias a permanecer en la planta baja mientras ellos usan el resto de sus casas como base militar y en posición de francotiradores” (www.amnesty.org, 7-1-09).

La Franja de Gaza contiene en sus 360 kilómetros cuadrados a una población de casi millón y medio de palestinos. Si los cohetes de Hamas llegaran a Tel Aviv y alcanzaran el barrio residencial donde está ubicado el Ministerio de Defensa israelí, ¿sería justo decir que Israel usa escudos humanos para defenderse de los Kasam? Vaya una observación interesante de Malcolm Smart, miembro del Programa de Amnesty para el Medio Oriente y el norte de Africa: “El ejército israelí tiene plena conciencia de que los tiradores palestinos suelen abandonar el lugar después de haber disparado. Cualquier ataque de represalia contra esas casas dañará a los civiles, no a los tiradores, en la mayoría de los casos”. El comunicado de Amnesty agrega que la ocupación de casas palestinas por soldados israelíes ha sido una práctica frecuente en el pasado y que “en otros casos, han obligado a civiles palestinos, a punta de fusil, a entrar delante de ellos en los edificios donde temían que pudiera producirse un ataque”.

El gobierno Olmert justificó el bombardeo de una escuela de la ONU instalada en el campo de refugiados de Jabaliya arguyendo que desde allí habían hecho fuego contra sus efectivos. Después de unos días, tuvo que rectificar: las FDI habían cañoneado sin más trámite a quienes se guarecían en la escuela matando a 40 civiles. Lo mismo sucedió –entre otros– con el ataque a un camión que transportaba gas y no Kasam, como Tel Aviv adujo al principio. En verdad, Israel desató una guerra de exterminio.

“¿Sucede acaso que esta guerra es el laboratorio de los fabricantes de muerte? ¿Acaso es posible que en el siglo XXI se pueda encerrar a un millón y medio de personas y hacer de ellas todo lo que se quiera llamándolos terroristas?” Es una pregunta que formularon los médicos noruegos Mads Gilbert y Erik Fosse –hace 20 años que prestan asistencia en Gaza como miembros de la ONG Norwac– al salir de la Franja vía Egipto (Le Monde, 12-1-09). Habían atendido a “víctimas de lo que tenemos todas las razones para pensar que se trata de un nuevo tipo de arma, ensayada por los estadounidenses, conocida con el acrónimo DIME (Explosivo de Metal Inerte Denso)”. Los DIME son poderosos, su radio de acción es de 10 metros, a quien está a tres metros de la explosión le parten el cuerpo en dos, a los ocho, le cortan limpiamente las piernas.

Human Rights Watch ha denunciado el posible empleo de bombas de fósforo blanco contra los palestinos. Son de uso militar permitido para crear cortinas de humo, pero no en zonas pobladas, según establece el convenio de la ONU sobre armas convencionales (www.hrw.org, 10-1-09). Preguntado al respecto, el mayor israelí Avital Leibovitch aseguró que las FDI “no utilizan armas que el derecho internacional prohíbe. Otras naciones usan bombas de fósforo y tenemos el derecho a no hacer comentarios sobre el tema”. Es cierto, las FDI tienen ese derecho. Y los palestinos, el derecho a no ser desollados vivos. Ni siquiera a ritmo de tango.

© 2000-2009 www.pagina12.com.ar|República Argentina|Todos los Derechos Reservados.

Tagged with: