Reggio’s Weblog

Ni prejuicio ni orgullo, de Francesc de Carreras en La Vanguardia

Posted in Internacional, Política by reggio on 15 enero, 2009

Ante una situación tan aparentemente maniquea y que desata tantas pasiones encontradas como es la guerra de Gaza, en la que se mezclan presente e historia, civilización y barbarie, Mahoma y Moisés, el analista político, a menos de querer cambiar de oficio y convertirse en propagandista, debe salir del círculo infernal en el que pretenden encerrarle: ¿con quién estás?, ¿eres proisraelí o antiisraelí?, ¿propalestino o antipalestino?

¿Cómo salir de este tramposo círculo? Bien sencillo. El analista es como un juez, el propagandista como un abogado. Juez y abogado tienen unos principios éticos distintos porque ejercen en un proceso funciones distintas: uno aplica la ley y el otro defiende al cliente. La ley que debe aplicar el analista no es la jurídica, sino la de la razón, la de la argumentación racional. Debe aparcar sus sentimientos y servirse sólo de los valores que conforman la ética de su función: la precisión, el rigor, la coherencia, el conocimiento del problema. Por supuesto puede equivocarse, y mucho, pero nunca debe hacer trampas: no debe escribir con prejuicios, ni ocultar unos hechos o exagerar otros para así llegar al fin que previamente pretende, ni argumentar mediante falacias o escribir sin información suficiente. Ya sé que el techo que señalo es alto y no siempre somos capaces de conseguirlo. Pero hacia él es hacia donde hay que tender.

En definitiva, para aclararnos, lo más contrario a un analista político es el fan -abreviatura de fanático- de un club de fútbol: aquel que va al campo con la única finalidad de animar para que gane su equipo a toda costa y no que gane el mejor. Desgraciadamente, en conflictos como el que enfrenta a israelíes y palestinos, y también en muchos otros, algunos analistas son lo más parecido a un fan del Barcelona o del Madrid.

Escribí la semana pasada un artículo sobre lo que sucede en Gaza intentando calibrar las culpas de unos y otros. Inmediatamente recibí llamadas y correos electrónicos de algunos amigos: ¿por qué eres propalestino?, ¿por qué eres proisraelí? Lo que decía, en sustancia, eran dos cosas: primera, que no era un enfrentamiento entre pueblos, sino un enfrentamiento entre el Gobierno israelí y Hamas; segunda, que los sucesivos gobiernos israelíes desde el asesinato de Yitzhak Rabin habían puesto trabas de todo tipo a la Autoridad Nacional Palestina para evitar que se consolidara un Estado palestino y que Hamas, mediante sus acciones terroristas, de hecho les había hecho el juego. También decía algo más: que el actual ataque militar a Gaza me parecía no sólo desproporcionado sino, además, salvaje y contraproducente.

Vamos a ver, equivocado o no en el análisis, ¿soy pro unos o anti otros? De entrada sostengo que no se trata de un enfrentamiento entre pueblos, entre israelíes y palestinos (que, por supuesto, tampoco son homogéneos ni desde el punto de vista étnico ni del religioso), sino entre sectores de cada uno de ellos, en concreto entre la clase política israelí y Hamas. En segundo lugar, las culpas están mal repartidas y, en concreto, me parece inadmisible la reacción militar final de los israelíes contra la población de Gaza: si de terrorismo se trata, así no se combate al terrorismo.

¿De dónde viene esta obsesión del pro y del anti? ¿Por qué muchos piensan siempre en clave maniquea? Cuando la primera guerra del Golfo, allá por 1990 y 1991, sostuve que la causa de la guerra, además de la obviamente inaceptable ocupación de Kuwait, era el control del petróleo en aquella zona y no la implantación de la democracia en Iraq. Pues bien, entonces muchos me acusaron -y todavía lo hacen- de que era partidario de Sadam Husein. Cuando consideré que era injustificado y contrario al derecho internacional el bombardeo diario de Belgrado por las tropas de la OTAN durante dos meses seguidos por la cuestión de Kosovo, me dijeron que era partidario de Milosevic. Cuando se mandaron tropas internacionales a Afganistán tras el 11-S consideré que una guerra no era el mejor método para combatir el terrorismo de Al Qaeda (aún está ahí y Bin Laden vivito y coleando, si es que existe). Entonces me acusaron de antinorteamericano. Suerte que la opinión dominante en España estuvo también en contra de Bush por la guerra de Iraq del 2003 (quizás gracias a que la apoyaba Aznar), porque si no, me hubieran dicho de nuevo que era un partidario de Sadam. En fin, cuando he criticado el nuevo Estatut de Catalunya, me han acusado de anticatalán. Siempre buscando una intención oculta, haciendo juicios de intenciones, antes que atendiendo a los razonamientos, acertados o no y siempre discutibles.

El jurista suele considerar que lo importante al comentar una sentencia no es el fallo, sino las argumentaciones que han conducido a él. Por ello nos solemos negar a comentar una sentencia sin haberla leído completa: puede suceder que al final de su lectura acabemos convencidos de lo contrario que pensábamos antes. Los dictámenes jurídicos solían acabar antes -ahora casi se ha perdido esta buena costumbre- con la siguiente coletilla: “este es mi dictamen, que someto a cualquier otro mejor fundado en derecho”.

En el debate público, se debería seguir también esta norma: atender a los argumentos sin descalificar previamente a quien los formula y estar dispuesto a rectificar si son más convincentes. Ni pro ni anti, más análisis y menos propaganda, sin orgullo ni prejuicios.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB.

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Un pulso fascinante, de Fernando Ónega en La Vanguardia

Posted in Justicia, Política by reggio on 15 enero, 2009

La batalla de poderes entre el ejecutivo y el judicial es fascinante. Como en todos los conflictos de poder, parece una novela de intriga. Pone a prueba la astucia, la capacidad de planificar estrategias y la habilidad para manejar a la opinión pública. Y gana, claro, quien tiene más experiencia en echar pulsos, ha estado en más frentes y comete menos errores. Es decir, un gobierno avezado, que sabe cómo manejar la información y cómo presentar al adversario como un malvado. Los jueces tendrían que hacer un cursillo de agitación antes de meterse en la guerra. Digamos que son fuertes y poderosos y tienen razones para protestar; pero también las tiene Israel para invadir Gaza, y pierde la batalla de la imagen en cuanto los palestinos dejan ver el cadáver de un niño.

Sus señorías han cometido hasta ahora tres errores que nunca cometería un sindicalista: 1) planificar la protesta en un ambiente clandestino, como quien se dispone a una acción ilícita, y en una web restringida con aroma subversivo; 2) dejar que aparezca un juez tan discutido como Rafael Tirado al frente de la movida, en plan heroico, como si fuera el líder de la huelga: “Mis hijos me han dicho papá, p´alante, y su padre no va a dar un paso atrás”, y 3) plantear reivindicaciones salariales en un momento en que ni los sindicatos se atreven a hacerlo y 3.000 ciudadanos pierden cada día empleo y salario.

Todo tan burdo, que los curtidos profesionales de la agitación no tienen más que rematar a puerta. Zapatero y Bermejo son Messi y Eto´o dentro del área. Zapatero pone la cara buena y abre las puertas de la Moncloa para dialogar. Bermejo convoca, pero antes dispara. Recoge el balón de Tirado y resulta creíble, porque todos recordamos que todo empezó por la sanción a ese magistrado. Y lo mejor de la historia: el regalo conservador. Bermejo acusa a los rebeldes de hacer una huelga política (“les gusta una mayoría del PP”), y María Dolores de Cospedal, con emocionante ingenuidad, le da la razón: “Si cae el ministro, dijo, quizá se arregle el conflicto”. ¡Ay, la suerte del campeón! ¿Alguien quiere más pruebas de que estamos ante una huelga política?

Por si faltase algo, el perejil de la propaganda: el habilísimo y astuto gobierno se las apaña para quedar como el equipo que más hizo por la justicia en toda la historia de España y quizá del universo.

Eso es arte. Nunca un huelguista dilapidó tanto sus razones. Nunca a un gobierno asediado le dieron tantas facilidades. Las asociaciones de jueces podrán poner contra las cuerdas a Fernández Bermejo. Podrán meter en crisis al Estado de derecho. Pero hasta para hacer una huelga se requiere una técnica. Sobre todo, cuando quienes imparten justicia no pueden quedar como unos egoístas en lo económico, vengativos en lo corporativo y contaminados en lo político. Me temo que así quedarán. Y si así quedan, será un golpe serio al prestigio y la credibilidad judicial.

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Respuestas a la crisis del capitalismo, de Joan Subirats en El País de Cataluña

Posted in Economía, Política by reggio on 15 enero, 2009

Hace unos años, Luc Boltansky y Eve Chiapello publicaron en Francia un ambicioso libro, titulado El nuevo espíritu del capitalismo (Ediciones Akal), en el que, tras los pasos de Max Weber y su lectura del protestantismo, querían poner de relieve la capacidad del capitalismo de utilizar las críticas culturales e ideológicas a sus lógicas de funcionamiento, para refundarse continuamente. Tras la estela de Weber, quién con su célebre conexión entre protestantismo y capitalismo ayudó a entender mejor los mecanismos individuales de acumulación e innovación, los dos autores franceses conectan la revitalización del sistema capitalista de los últimos decenios, con su capacidad para asumir el mensaje romántico y de exaltación de la autonomía individual que surge de la crisis de legitimidad que impacta en el viejo capitalismo fordista a finales de los sesenta. De esta manera, entienden que los problemas con que se enfrentan muchos de los críticos del capitalismo contemporáneo, no derivan de la falta de consecuencias negativas del funcionamiento de un sistema que sigue condenando a sectores muy significativos de la población a la exclusión y al desamparo, sino de seguir basando esas críticas en argumentos obsoletos, defensivos y poco capaces de recoger las nuevas coordenadas de la explotación y la alienación capitalista. Interpretan la crisis del 68 como una crítica básicamente cultural y artística a un sistema económico de matriz homogeneizadora y rutinaria, que ahogaba la creatividad y la innovación. El nuevo espíritu capitalista parte de la superación de la lógica jerárquica, taylorista y tecnocrática, para fundarse en formas aparentemente más autónomas, relacionales y flexibles, que buscan aprovechar a fondo la creatividad de los asalariados, a costa de cuestionar su estabilidad y su seguridad, tanto material como psicológica.

Ese capitalismo recauchutado insufló nuevas maneras de encarar la producción, y a caballo de la revolución tecnológica, abrió las puertas a una forma de entender la empresa, más horizontal, premiando la colaboración de los empleados en la mejora de los procesos, con un funcionamiento basado en proyectos, de tal manera que se fortaleció la idea de la discontinuidad y la temporalidad como sinónimo de creatividad y flexibilidad. Un capitalismo convivencial, aparentemente participativo, que invitaba e invita a compartir, a trabajar en red, a saltarse rigideces y jerarquías. De tal manera que consigue adhesiones y deja obsoletas las críticas basadas en los viejos esquemas industrialistas que hablaban de sumisión y explotación sin participación. Camuflado en todo ese envoltorio de creatividad, viaja la precarización galopante del empleo, la constante desaparición de los empleos considerados excesivamente estables (por tanto poco creativos), la reducción de la protección de los trabajadores, el aumento de la intensidad y la duración de las jornadas de trabajo (con amplias facilidades para trabajar en red, a distancia o en cualquier estación o aeropuerto, siempre conectados). Cualquier crítica a esas nuevas maneras de operar puede caer fácilmente en argumentos que parecen reclamar una vuelta atrás, a tiempos más seguros, pero, al mismo tiempo, más oscuros, grises y alienantes.

Lo cierto es que, en los momentos actuales de confusión, esa renovación fundamentada aparentemente en la creatividad y la autonomía individual encuentra sus límites concretos en las personas que ven chocar su reforzada personalidad con estructuras productivas que llaman ahora a sacrificios y restricciones en aras de la supervivencia de las estructuras del sistema. Y es ahora cuando los envoltorios muestran su fragilidad y su inautenticidad, cuando la precariedad-flexibilidad deviene simplemente en paro, o cuando la autonomía individual, la movilidad y la conectividad total como sinónimo de modernidad sigue siendo sólo posible y rentable para algunos, mientras la cotidianidad se vuelve más difícil para la mayoría. En vez de cumplir la promesa de liberar todas las potencialidades creativas de cada individuo, lo que encontramos son las fronteras restrictivas e instrumentalizadoras de la racionalidad mercantil y consumista. Frente a la promesa (a lo Thatcher) de convertirnos todos en accionistas del gran negocio financiero universal, nos encontramos al final con meras amoralidades especulativas de las que se aprovechan unos pocos con los ahorros de otros muchos. Pero de nada sirven esas constataciones, si no se es capaz de buscar y profundizar en nuevas críticas que no sólo denuncien la engañosa transformación, sino que busquen enfrentarse a las raíces injustas y opresoras del sistema. Y sin duda, para ello, es muy importante fundamentar adecuadamente la crítica cultural y social al capitalismo realmente existente en estos inicios del siglo XXI, tanto a escala local como a escala global. Crítica cultural, ya que es sustancialmente cierto que la base de producción de valor es crecientemente cultural, y también que el capitalismo contemporáneo es una forma de vida, un conjunto de prácticas y de instituciones que no pueden ser separadas de sus fundamentos estructurales. Y crítica social, ya que sigue siendo también cierto a escala global y local, que afloran y se consolidan viejas y nuevas formas de explotación y desigualdad. Ésa es la labor que entiendo puede ejercer de nuevo el Foro Social Mundial, que en pocos días volverá a reunirse en Brasil, y que tiene ahora la oportunidad de ir cristalizando la labor movilizadora y sensibilizadora de estos últimos años. Quizá el foco no deba ser la estricta crítica al capitalismo como fundamento de la acción alternativa, sino la capacidad de implicar intelectual y emotivamente a un conjunto de personas y grupos para construir conjuntamente una sociedad más habitable y justa, con nuevas estructuras comunes, compartidas, radicalmente democráticas.

Joan Subirats es catedrático de Ciencia Política de la UAB.

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La opción de Israel, de Akiva Eldar en El País

Posted in Internacional, Política by reggio on 15 enero, 2009

El mantra repetido estos días hasta la náusea por las autoridades israelíes, desde el primer ministro Ehud Olmert hasta el último portavoz, es: “Muéstrennos un Estado capaz de contenerse cuando están disparando continuamente misiles contra la población civil de su territorio soberano”. La hasbara israelí (en hebreo, “explicación” o “información”, un término más eufemístico que “propaganda”) ha producido, para los espectadores provincianos como nuestros amigos estadounidenses, una película que compara la frontera sur de Israel con la de Estados Unidos. La pregunta que hace el narrador es: “¿Ignoraría Estados Unidos unos cohetes disparados desde México contra San Diego?”.

La respuesta de rigor, aunque simplista, es que de ninguna manera, por supuesto. Ni siquiera un izquierdista incurable como yo sería capaz de permanecer al margen mientras cayeran misiles egipcios o jordanos sobre las ciudades israelíes. Sin embargo, la respuesta correcta, aunque más compleja, es que la frontera entre Israel y la Franja de Gaza (y entre Israel y Cisjordania y los Altos del Golán) es distinta a cualquier otra frontera en el mundo, incluidas las existentes entre Israel y Egipto e Israel y Jordania.

El hecho de que Israel retirase su ejército de Gaza e incluso sacara a 8.000 colonos en 2005 no altera la realidad de que Gaza sigue siendo, en la práctica y de acuerdo con las leyes internacionales, territorio ocupado. Israel controla las entradas y salidas, así como el acceso a servicios esenciales como la electricidad y el agua. México no ha pasado los últimos tres años o más bajo un bloqueo aéreo y marino de los estadounidenses. Además, la impresionante victoria de Israel en la Guerra de los Seis Días convirtió Cisjordania y Gaza en una unidad étnica. En el acuerdo de paz firmado por Egipto e Israel en 1979, la Franja de Gaza quedaba en manos israelíes. Los Acuerdos de Oslo entre Israel y los palestinos, firmados en septiembre de 1993, establecieron que la Franja de Gaza y Cisjordania constituían una entidad política. Eso significa que, mientras Cisjordania esté bajo la ocupación israelí, también lo está Gaza.

Estos argumentos no pretenden justificar la conducta de Hamás ni defender sus intereses. Hamás es un enemigo que se niega a reconocer mi derecho nacional, como judío, a vivir en mi país. A nadie le gustaría tanto como a mí que perdiera su posición de poder.

Como escribí en su momento, creo que el presidente Bush hizo mucho daño cuando insistió en que el Gobierno de Sharon permitiera participar a Hamás en las elecciones de enero de 2006, pese a que la organización no cumplía los requisitos electorales estipulados en el segundo acuerdo de Oslo. Me entristeció profundamente ver que Al Fatah, el socio de Israel en un acuerdo de paz basado en el establecimiento de un Estado palestino junto al de Israel, no perdía ninguna oportunidad de cometer errores: su corrupción y su torpe gestión alejaron a los electores de la dirección de Túnez. Me enfadé como mis amigos de Ramala, que prepararon insensatamente el terreno para que la organización extremista obtuviera el poder. Sin embargo, como dice mi presidente, Shimon Peres, si se te rompen los huevos, puedes hacer tortilla,pero con una tortilla no puedes hacer un huevo. La situación no tiene vuelta atrás. Hamás no tiene previsto suicidarse ni ondear la bandera blanca.

Hamás es parte intrínseca del sistema democrático en Palestina, y la única vía para apartarlo del poder es la misma por la que llegó a él: las urnas. No las balas. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas (Abu Mazen), debe de saber cómo le miraría su gente y cuál sería su suerte si tuviera la tentación de volver a Gaza sobre los escombros dejados por los carros de combate y aviones israelíes.

La clave para devolver el control del territorio, incluido Gaza, a Al Fatah, es la mesa de negociaciones. Todos los sondeos de opinión realizados entre los palestinos en los últimos años muestran un apoyo constante (65%-70%) a la solución de dos Estados ofrecida por Al Fatah. Sin embargo, cuanto más se aleja esa solución, por los retrasos en las negociaciones o por la expansión de los asentamientos israelíes, más irrelevante se vuelve Al Fatah. Sin perspectivas políticas, no es extraño que la población, especialmente la masa de jóvenes sin empleo, busque esperanza y una forma de vida en las mezquitas y los campos de entrenamiento de Hamás.

Israel debe decidir, de una vez por todas, qué camino va a emprender: dar una solución valiente al conflicto o prolongarlo de manera indefinida. Si escoge lo primero, encontrará la iniciativa árabe de paz de marzo de 2002, que obtuvo el apoyo entusiasta de Yasir Arafat y críticas vehementes de Hamás. No es probable que Israel pueda conseguir un acuerdo más favorable que el que ofrece esa iniciativa: el pleno reconocimiento y unas relaciones normalizadas con todos los Estados árabes a cambio de la retirada casi total de los territorios, incluida Jerusalén oriental, con intercambios recíprocos de tierras si Israel desea conservar alguna zona de Cisjordania o Jerusalén, además de una solución justa y acordada para el problema de los refugiados. Es de suponer que, en ese caso, la comunidad internacional, con el nuevo presidente de Estados Unidos ya al mando, ofrecería a las partes un amplio colchón económico y de seguridad.

Si Israel se niega a pagar el precio -que no ha cambiado en los últimos 20 años ni cambiará seguramente en los próximos 20-, y si está dispuesto a perder su carácter judío y democrático, se encontrará con que, en vez de luchar contra Hamás, tiene puntos en común con la organización: Hamás también rechaza la idea de dos Estados basados en las fronteras del 4 de junio de 1967. Sus líderes están pidiendo una tregua a largo plazo y han demostrado que pueden imponerla. Saben que no tienen capacidad para derrotar al poderoso Ejército israelí. Pero también saben que, mientras Israel se niegue a delimitar una frontera permanente con Gaza y Cisjordania, el reloj demográfico -que pronto producirá una mayoría palestina en Israel y los territorios- hace que el sueño de la “gran Palestina” parezca cada vez más real.

© 2009 The Nation, distribuido por Agence Global.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Akiva Eldar, columnista político y editorialista del diario israelí Ha’aretz, es coautor, con Idith Zertal, de Lords of the Land: The War Over Israel’s Settlements in the Occupied Territories, 1967-2007.

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Corro de leguleyos, de Javier Gómez de Liaño en El Mundo

Posted in Justicia by reggio on 15 enero, 2009

TRIBUNA / JUSTICIA

El autor asegura que las invasiones de las fronteras del espacio judicial son perniciosas para el sistema. Pide a los jueces que reflexionen sobre la huelga con la Constitución abierta por el Título VI

Estas líneas de mi primer artículo del año se escriben el día de San Raimundo de Peñafort, catalán de Villafranca del Penedés, superior de la Orden de Predicadores, patrón de los abogados y autor de la obra Summa casuum para la administración provechosa del sacramento de la penitencia. Siempre he pensado que nada es casual, de manera que pido al santo que me imponga severo correctivo tanto si me paso en lo que me propongo decir, como si no evito que la indignación me nuble el pensamiento. Trataré de explicarme.

Desde hace algún tiempo y vayan ustedes a saber por qué, la figura del leguleyo ha vuelto a ponerse de moda y son frecuentes sus apariciones. Ya sé que no se trata de un problema doméstico o, lo que es igual, que en todas partes cuecen habas, pero como diría Cela, ocurre que las habas hispánicas son más duras de roer y más difíciles de digerir, circunstancia que produce flato en el personal. En cualquier caso, con la venia de don Antonio Hernández Gil, decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, me permito denunciar públicamente la presencia en el foro de esos personajes que, a mi modesto entender, incurren en las ilícitas conductas que se llaman competencia desleal e intrusismo en la profesión.

El diccionario de la Real Academia Española ofrece dos acepciones de la voz leguleyo: 1. Persona que aplica el derecho sin rigor y desenfadadamente. 2. Persona que hace gestiones ilícitas en los juzgados. Sin entrar en la oportunidad de las enumeradas, creo que faltan, cuando menos, otras dos definiciones que pudieran enunciarse así: a) hombre confuso y pretencioso que, en su soberbia, se cree fabricado a imagen de Marco Tulio Cicerón; b) mezcla rara de sabidurías, adivinaciones e intuiciones, por un lado, y de ideas preconcebidas y cerrazón mental, por el otro. Tan dispares características suelen presentarse juntas y revueltas para confundir mejor a la clientela.

Antes, cuando las cosas eran normales, los leguleyos no pasaban de comisionistas o conseguidores a domicilio; sin embargo, hoy, que anda todo revuelto y en crisis, los leguleyos están en casi todas partes, incluidos los palcos de los clubes de fútbol, las academias y los grandes salones, donde muestran su fatuo perfil.Entre ellos hay abogados, la mayoría tan peligrosos como iletrados, que gozan de aceptación en los círculos sociales y financieros que les confían sus intereses sin garantía jurídica alguna. El hombre leguleyo y quizá éste sea un síntoma para acertar en el diagnóstico, suele ser muy parlanchín, aunque lo que hable sea punto menos que ininteligible, y se expresa con frases como, por ejemplo, «el tema de la acusación extra petitum», «al socaire de la norma de normas», «el pecado original de la inconstitucionalidad del precepto» o «el subterfugio legal del demandado». Después se queda tan fresco y mira al tendido como si tal cosa. Aplomo, la verdad sea dicha, no le falta.

Según fuentes de toda solvencia, el último encuentro de leguleyos ha tenido lugar con motivo de la decisión del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) de sancionar con multa de 1.500 euros a un juez por retrasar la ejecución de la pena de prisión de un hombre acusado de haber dado muerte a una niña cuando estaba en libertad. Al conocerse la noticia, un número significativo de políticos justicieros ha declarado que esa demora en el cumplimiento de la pena, de algún modo hace al juez responsable del homicidio de la pequeña; también han dicho que los miembros de CGPJ actuaron por corporativismo y han exigido que el presidente de la institución comparezca en el Congreso y rinda cuentas. Algunos, los más iracundos y vocingleros, llegaron a sugerir el cese de los vocales recién nombrados: «Si hubiese sabido que algunos miembros del CGPJ que han sido elegidos por el Parlamento iban a tener el comportamiento que tuvieron, me hubiera replanteado mi voto como diputado», sentenció el vicesecretario general del Partido socialista.

Aunque fuera no más que por precaución, ya que no por respeto, los leguleyos deberían medir y sopesar cuanto dicen y, en los casos de duda, sería bueno que contasen hasta 10 antes de abrir la boca. Algo así como lo que el portavoz de Jueces para la Democracia le ha dicho a don José Blanco «que no ha calculado bien sus palabras».Los leguleyos, por muy solemnes que sean en los discursos y se adoben con citas de Séneca y Cicerón, son polichinelas del Derecho y creo que deberían estar prohibidos por decreto, aunque bien pensado, tampoco hay que prestarles demasiada atención a cuanto dicen, ya que, al menor descuido, ellos solos, sin ayuda de nadie, se quedan con el trasero al aire y en postura no poco ridícula y bochornosa.

La verdad es que todos los leguleyos dedicados a la política, sean de derechas o de izquierdas, coinciden en una cosa: en llevar el agua a su molino cuando la ocasión se presenta. Hay entre ellos una especie de mutua atracción o comunidad de intereses.Será porque son socios de una misma empresa en la que el Poder Judicial ha de vivir de las condescendencias del Ejecutivo y del Legislativo. Hoy como ayer siguen siendo válidas las palabras de Wenceslao Fernández Flórez, uno de los observadores más lúcidos y críticos de su tiempo, cuando ponía de manifiesto que «los políticos que defienden teóricamente la independencia de los jueces, no se resisten muchas veces a imponerles una opinión».Para mí que los leguleyos a los que me refiero, ignoran, o quieren ignorar, que una resolución judicial, para ser justa, ha de adecuarse a la ley, omisión hecha de la circunstancia en que se enseñe y que encierra una peligrosa mentira en el pensamiento de Maquiavelo de que lo que es necesario es justo. Lo justo es algo que no puede supeditarse ni a la necesidad, ni a la conveniencia, ni a nada. Con harta frecuencia la osadía se nos muestra de la mano del analfabetismo y, para mayor oprobio de lo que entendemos por justicia, quienes ejercen el menester de la política -salvo excepciones fáciles de contar- apenas traspasan el nivel de los juicios de valor sin más sentido que el de la intuición primitiva o el interés irresponsable. Si los políticos son los primeros en decir que los jueces se mueven a golpe de fobias o de filias o por corporativismo, entonces todas las maldades son posibles e imaginables.

Hagan justicia los jueces en juzgados y tribunales con arreglo a la Constitución y las leyes y hagan política los políticos, según sus propias normas -jurídicas y no jurídicas- en el Parlamento, en el Consejo de Ministros y en la sede de los partidos. Y no se olvide que las continuas e impunes invasiones de las fronteras del espacio judicial son perniciosas para el sistema. A propósito de la sanción del CGPJ al magistrado, hasta Javier Pradera ha escrito que «el encolerizado rechazo de las decisiones del Poder Judicial por los otros dos poderes del Estado despide un tufo demagógico» y califica de «obscena la marimorena organizada por el Gobierno y el principal partido de la oposición». Y es que la función de juzgar, cuando se ejerce desde tribunas extrañas al Derecho es tan estéril como ineficaz, tan gratuita como inútil.Una decisión del CGPJ, como una sentencia, dictada para complacer a la ciudadanía excitada, previamente excitada, podrá gustar, sin duda y con relativa facilidad, a los administradores y oficiantes de la Justicia por decreto y a los mandarines de la jurisprudencia por libre o a la que caiga, pero lo más probable es que sea injusta.

En españa estamos asistiendo a la suplantación de la Justicia por la glosa de la Justicia. Las revistas jurídicas y las colecciones de jurisprudencia han quedado para cuatro chiflados y lo que importa es la opinión del indocto o del zurupeto de cinco tenedores con sus alardes de jurispericia parda. Yo conozco muy de cerca a tres -uno, apodado Enrique el singular, otro, Matías el basto y un tercero llamado Juan Queralt el rábula- para quienes el modelo de juez es aquél que, llegado de más allá de los mares, accede a la judicatura mediante la súplica menesterosa y a cambio del compromiso de hacer favores judiciales al poder y a sus rincones acres y montaraces. En definitiva, que para el leguleyo las leyes son tan plásticas como el barro y los jueces tienen que hacer con él lo que la ocasión aconseja, o sea, un cántaro o un botijo.

Otrosí para un grupo de jueces cuya intención no aplaudo. Ya saben señorías lo que opino de los planes de huelga judicial.Píenselo de nuevo ustedes y obren de acuerdo con sus conciencias y, lo que es más importante, con la Constitución abierta por el Título VI, cuyo sentir no me ofrece duda alguna. Si suponen que mi punto de vista sirve para algo y que tengo alguna razón en mis argumentos, contrapóngalo al suyo. Ojalá que en cualquiera de las dos posibilidades que existen -ponerse en huelga o no ponerse en huelga-, vuestras ilustrísimas acierten a dar en la diana que su grandiosa profesión se merece. Lo suplico.

Javier Gómez de Liaño es abogado y magistrado excedente.

© Mundinteractivos, S.A.

Varsovia en Gaza, de David Torres en El Mundo

Posted in Internacional, Política by reggio on 15 enero, 2009

A DIESTRA Y SINIESTRA

Este siempre ha sido un país de extremos irreconciliables donde uno es del Barça o del Madrid, de derechas o de izquierdas, de Joselito o de Belmonte. Y no hay más. Si a alguien se le ocurre criticar la salvajada que está cometiendo el ejército israelí, inmediatamente le colocan la coletilla de antisemita. Si a otro alguien (que en mi caso puede ser el mismo de antes) se le ocurre comentar la imbecilidad criminal de Hamas, no tarda en recibir el calificativo de facha. Ni uno ni otro insulto tienen mucho que hacer aquí, por razones tan obvias que no merece la pena ni comentarlas.

Por si tuvieran poco con los cohetes de Hamas, a los palestinos les ha salido de aliado ahora Bin Laden, un profeta con micrófono que suele salir bajo las piedras para animar a sus seguidores a alcanzar el Paraíso mediante la desintegración del átomo.

Para quienes dicen que dónde está la desproporción en la matanza de Gaza ahí están los datos: más de 1.000 muertos palestinos contra 13 israelíes -unos 500, además, mujeres y niños-. Qué quieren, por algo la operación se llama Plomo Sólido. Técnicamente no se trata de un genocidio, cierto, pero sí de una masacre en toda regla. Los mamporreros de Israel niegan a los palestinos el mismo pasaporte al coraje que otorgan, por ejemplo, a los polacos del AK en el Levantamiento de Varsovia. Allí también lucharon niños pequeños que corrían entre las alcantarillas huyendo de los tanques y aviones del ejército alemán, y a ningún imbécil se le ocurrió decir que los guerrilleros polacos los empleaban como escudo humano. Claro que ya se sabe que los luchadores de Hamas, enfrentados a una máquina de guerra tan despiadada y aplastante como un mortero Karl Moser de 1944, no son guerrilleros sino terroristas. Siempre ha habido clases.

En la muralla que rodea Varsovia, como monumento imperecedero a aquella carnicería alucinante, se alza la estatua de un niño ataviado con un casco enorme y una ametralladora: el símbolo de la resistencia ciudadana. Nunca faltan velas ni banderas en recuerdo de los 45.000 combatientes y 150.000 civiles muertos en las calles.

Hoy Gaza es otra vez Varsovia en llamas. Es verdad que a los israelíes todavía les falta mucho para batir el récord, pero como dijo Woody Allen (judío donde los haya), los récords están para superarlos. Ya tienen su primer millar de cadáveres a la espalda y casi sin despeinarse. Por algo se empieza.

© Mundinteractivos, S.A.

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Cuando todos pierden, siempre hay alguien que se forra, de S. McCoy en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 15 enero, 2009

Bastaba con darse una vuelta ayer por la tarde por las distintas webs financieras internacionales, a la desgraciadamente tardía hora en que servidor de ustedes empezaba a redactar este artículo, para darse cuenta de que el miércoles y catorce había sido un auténtico día Murphy, de esos en los si algo puede ir mal, va peor. Informes que retrasaban la recuperación inmobiliaria en Estados Unidos a 2010, consumo deprimido en aquél país, incluso en la campaña de navidad –algo que por otra parte se podía inferir de las malas cifras preanunciadas recientemente por Wal Mart-, producción industrial en Europa contrayéndose a ritmos del 10% interanuales por lo que a bienes de consumo duradero se refiere, constatación efectiva de un colapso del comercio mundial que afectaría especialmente a los tigres asiáticos y que habrían llevado a las compañías navieras a regalar los fletes, bajada de rating a una Grecia puesta bajo revisión crediticia por S&P´s apenas unos días antes (España, patria querida), informe de Moody’s advirtiendo que una de cada seis compañías podía incumplir sus pagos de deuda en 2009, pille masivo de Deutsche Bank –a estas alturas de la película- que deja sus ratios de capital por los suelos y la triste certeza de que las cuasinacionalizaciones bancarias son de todo menos un seguro para sus accionistas que ven cómo la garantía estatal no impide desplomes colectivos como los de Citi o la banca británica. Ante ese panorama, el discurso optimista se quedaba sin argumentos y, pese a que los indicadores de riesgo habían mejorado en los últimos días, según se deriva de la última actualización de los factores que periódicamente monitoriza el sudafricano Prieur du Plessis, y a los que ya hemos hecho referencia en este Valor Añadido, volvió a imponerse la prudencia. Y de qué manera.

Sin embargo, no todo el mundo está perdiendo dinero en este entorno. Tal y como nos recordaba ayer Javier Blas en Financial Times, la atípica estructura actual de precios en el mercado del petróleo, conocida como contango, está propiciando lucrativas operaciones de arbitraje entre los traders que operan en el mismo con un nivel de riesgo muy limitado. Normalmente, en el caso de las materias primas, la pendiente de la curva de precios es negativa, toda vez que el aprovisionamiento presente prima por encima de las necesidades futuras. El spot es superior al forward en sus distintos plazos. El concepto que lo define es backwardation, pedazo de palabro. Sin embargo, con el contango ocurre justo lo contrario. Debido a factores de carácter real (exceso de inventarios presentes o expectativas de recortes) o financiero (liquidación de posiciones o coberturas), los precios hoy se sitúan por debajo de los que los futuros fijan para los distintos mañanas lo que permite, bajo determinadas circunstancias, hacer dinero a balón parado. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo. Un producto verdaderamente innovador, para aquellos valientes que se atrevan. Aunque sinceramente no sé si llegamos tarde. Ahora verán por qué.

Primero, ¿de qué se trata? De comprar crudo para entrega inmediata y revenderlo de forma automática, por ejemplo, a un año vista. Tomemos un precio de referencia de 40 dólares por barril (entre los 45 del Brent y los 37 del Texas). Dado que el diferencial actual entre spot y forward es superior a los 20 dólares, máximo histórico, la ganancia (cercana al 50%) parece asegurada. Sin embargo, señalábamos antes que la operación debe cumplir una serie de requisitos. No iba a ser todo tan fácil. En primer lugar hay que financiar la compra de petróleo que, generalmente, se paga a 30 días como tope. Esto implica tener la liquidez suficiente como para afrontar el pago, sea a través de recursos propios o ajenos. Supongamos un coste de financiación para una operación como esta del 6,25% o 2,5 dólares por barril. Luego hay que recibir el crudo que se compra y almacenarlo. En la actualidad la mayoría de los depósitos onshore se encuentran repletos de combustible, por lo que es complicado encontrar acomodo. Una alternativa es la contratación de grandes petroleros que permitan almacenar entre uno y dos millones de barriles offshore en refugios naturales como la Bahía de Algeciras. Es la fórmula que masivamente se está utilizando en la actualidad. El coste de almacenamiento sería de alrededor de 0,7 dólares mensuales por barril para un plazo de doce meses, 8,5 más a añadir a la cuenta anual. Por último habría que sumar costes adicionales, entre los que se incluye el seguro, que podrían alcanzar otro dólar por barril. Total a descontar: 12 dólares por unidad. Nos quedan 8 limpios de polvo y paja para una rentabilidad del 20%, que no está mal para los tiempos que corren, sobre la inversión inicial. Si la transacción se hace de forma apalancada, el retorno se dispara.

Una oportunidad probablemente única que irá desapareciendo en la medida en la que el mercado se normalice. Dada la escasez de ideas lo normal es que el dinero acuda en masa a aprovecharse de una situación como la descrita lo que provocará un encarecimiento de los costes de almacenamiento e incidirá negativamente en los más ilíquidos precios futuros. Sin embargo, queda probado que siempre, en cualquier momento, en cualquier mercado, hay una vía para ganar dinero a un riesgo razonable. Es cuestión de vivir con las antenas alerta. ¿Un imposible? Depende de la imaginación del que estructure la transacción. Con todo lo incierto que se ha colocado en los últimos años desde las mesas institucionales y de banca privada… Citigroup, tenía que ser él, ya lo ha visto claro. Pero bueno, el sábado más y, sin duda, mejor. Que ustedes lo pasen bien.

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Lo peor no ha pasado: la banca vuelve a hundirse en bolsa, de Eduardo Segovia en El Confidencial

Posted in Economía by reggio on 15 enero, 2009

Los descalabros que sufría la bolsa a diario en octubre no eran tan irrepetibles como todo el mundo pensaba. La sesión de ayer fue un auténtico déjà vu porque replicó el comportamiento de aquellos días: caídas superiores al 4% en los índices con desplomes para los bancos, que llegaron al 7,72% en el caso de Santander y rebasaron el 10% en numerosas entidades extranjeras. ¿A qué se debe esta repetición de la jugada? Básicamente, a que se ha quebrado el mito de que lo peor había pasado para el sector gracias a los planes de rescate, las inyecciones ilimitadas de liquidez, las nacionalizaciones, las inyecciones de capital y los avales estatales. Al contrario, la crisis va para largo.

El mercado ha despertado bruscamente de la ensoñación que habían extendido interesadamente gobiernos, analistas y gestores en los últimos meses. Lo ha hecho por culpa de una serie de noticias muy negativas, a la cabeza de las cuales se sitúa el inicio del desguace del otrora mayor banco del mundo, Citigroup (que anoche se desplomó el 23% en Wall Street). Si una inyección de capital de 45.000 millones de dólares y unas garantías estatales por otros 260.000 no son suficientes y hace falta vender el banco por trozos, es que la situación es gravísima, mucho más de lo que nadie pensaba.

A esto hay que añadir que Deutsche Bank anunció ayer pérdidas de 4.800 millones de euros en el cuarto trimestre, que Barclays despedirá a 2.100 personas de banca de inversión y privada, que Crédit Suisse ha tenido que vender su gestora de fondos a precio de saldo o que HSBC -el mayor banco de Europa y considerado uno de los vencedores de la crisis- necesita ampliar capital en 30.000 millones de dólares para sobrevivir, según Morgan Stanley. Es decir, el panorama no puede ser más desolador.

España evidencia su fragilidad

En el caso español, los temores son ahora todavía mayores que en octubre, cuando todo el sector insistía a diario en su solvencia, en que nadie necesitaba ampliar capital y mucho menos fusionarse. Este mito empezó a caerse con los planes de ayuda gubernamentales, tanto con las compras de activos para inyectar liquidez como los avales para emitir deuda. Y se derrumbó definitivamente con la ampliación de capital del Santander, reconocimiento evidente de la insuficiencia de los ratios de capital de nuestras entidades en un entorno de aumento explosivo de la morosidad.

Por si esto fuera poco, la necesidad de acumular provisiones por lo que pueda pasar en detrimento de los beneficios -como ayer demostró Banesto- y la recomendación del Banco de España de reducir el dividendo para evitar ampliaciones de capital masivas refuerzan estos temores.

“La situación de la banca internacional no se ha deteriorado, es que nunca llegó a mejorar; los planes de rescate simplemente evitaron la quiebra masiva de entidades detrás de Lehman Brothers, pero no han aliviado sus problemas estructurales”, explica un analista especializado en el sector. Esto explica la necesidad de ampliar estos planes de rescate, como ya se están planteando varios países, o las críticas de Bernanke (presidente de la Reserva Federal) a Obama por no incluir en su plan de estímulos más medidas para el sector financiero.

La crisis, hasta 2010… 0 2012

En el fondo, el problema es que la crisis económica es mucho más grave de lo que afirman los analistas y los gobiernos, como han anunciado desde hace meses los distintos columnistas de El Confidencial. Cada vez está más claro que, de recuperación en la segunda mitad de 2009, nada. Ayer mismo el derrumbe de las ventas minoristas en EEUU y el Libro Beige de la Fed dejaron claro que la recuperación ni está ni se la espera.

Además, conocimos dos testimonios esclarecedores sobre las dos causas principales de la crisis: el derrumbe inmobiliario y el exceso de apalancamiento. Respecto a la primera, la aseguradora hipotecaria norteamericana PMI Mortgage Insurance anticipó ayer que la caída de precios de la vivienda en EEUU -que ya acumula un 23% desde los máximos de 2006- no terminará hasta el tercer trimestre de 2010, como mínimo. En cuanto a la segunda, la propia Standard & Poor’s emitió ayer un informe en el que afirma que el sector bancario europeo no volverá a los niveles de endeudamiento de 2002 (previos a la burbuja) hasta 2010 y que necesitará hasta 2012 para volver a niveles coherentes con la media histórica.

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Remedios que inquietan, de Enrique Badía en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 15 enero, 2009

Dentro del desconcierto generalizado sobre el alcance y la resolución de la crisis que no cesa empieza a plantearse la duda de si algunos de los remedios que se están aplicando acabarán siendo gérmenes de una nueva enfermedad, acaso más grave que la actual. Dos aspectos inquietan sobre otros: la renovada laxitud de la política monetaria, con los tipos de interés volviendo a tasas negativas en términos reales, y el fuerte crecimiento de los déficits presupuestarios.

Abaratar el dinero se admite como receta imprescindible para evitar caídas más pronunciadas de la actividad y, a ser posible, propiciar cuanto antes la ansiada recuperación. Hay amplio acuerdo sobre este punto, pero no evita la inquietud, mejor el temor, a que se pueda estar generando lo que algunos llaman el síndrome del drogadicto: si el dinero fácil y el crédito indiscriminado han sido las sustancias tóxicas que han propiciado la catástrofe, ¿tiene sentido seguir suministrando lo mismo al mercado? ¿No se estará exacerbando la adicción y haciendo más difícil el desenganche?

De otra parte, sin casi nadie que lo discuta, se va afianzando la convicción de que disparar el déficit público es la única opción posible dados los tiempos que corren. El vicepresidente Solbes acaba de admitir que el descuadre de las cuentas públicas en el 2009 va a ser sensiblemente superior al registrado el pasado año: algo por encima del 3 por ciento en términos de Producto Interior Bruto (PIB). No deja de ser llamativo que el responsable económico del Ejecutivo admita que los Presupuestos aprobados hace menos de un mes por el Parlamento no se van a cumplir.

Cualquiera sabe que el déficit no es neutral. En realidad, no existe: la diferencia entre ingresos y gastos públicos se cubre mediante emisiones de deuda que, como es lógico, hay que retribuir durante años y finalmente devolver. Desde el Gobierno y su entorno se repite con harta frecuencia que España dispone de margen para contraer nueva financiación, dado que su ratio de deuda pública está por debajo del 50 por ciento del PIB, entre los más reducidos de la Unión Europea (UE). Lo que ya no se cuantifica es cuántos puntos porcentuales integran ese margen ni se menciona qué puede suponer hacia el futuro sumarlos a excesiva velocidad.

Por obvio que sea, a veces parece olvidado que toda deuda debe pagarse: para empezar, los intereses; al final, devolviendo el principal. Significa, pues, que la que se contrae ahora proyecta obligaciones de gasto sobre presupuestos futuros, limitando otras partidas y actuando como factor de retroalimentación del déficit, año tras año. Ahí está, sin ir más lejos, el recuerdo de lo ocurrido en la primera parte de la década de los años 80 del pasado siglo, cuando la deuda pública estaba situada entre veinte y treinta puntos por encima de la actual en relación al PIB.

Otro factor a tener en cuenta es que una creciente apelación del Tesoro a los mercados financieros detrae recursos del sistema, restando opciones de crédito a los agentes privados. Y que, de una u otra forma, la cotización otorgada a las emisiones de deuda pública acaba contaminando el coste de los préstamos contraídos por las empresas y particulares del país. Ahora mismo, la deuda española discurre del orden de 100 puntos básicos por encima del bono alemán, en medio de rumores sobre posibles rebajas de calificación como la difundida hace pocos días por Standard & Poor’s.

Estos y otros temores se fundamentan, a fin de cuentas, en la creencia de que la crisis en curso acabará superada, aunque a decir verdad nadie demuestre tener claro cómo, cuándo, ni por qué. En realidad, las suspicacias sobre la vuelta al dinero barato precisan un escenario de recuperación para que exista verdadero riesgo de generar algo semejante a lo que ahora mismo toca digerir. Y los que se muestran recelosos frente a la progresión de los déficits públicos están pensando en cómo pueden lastrar las potencialidades de relanzamiento de la economía, entre otras cosas por la pérdida asociada de competitividad.

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Bancos en la picota, de Primo González en Estrella Digital

Posted in Economía by reggio on 15 enero, 2009

Una tormenta más, y ya son unas cuantas, se abatió este miércoles sobre los valores bancarios europeos y la Bolsa lo ha reflejado con estrépito, incluso la española, en donde los dos grandes han acusado de plano la fuerza del ciclón. La nueva oleada de desconfianza en los valores bancarios ha arrancado de dos hechos puntuales, los problemas en torno a Deutsche Bank e hipotéticamente en el sólido HSBC, pero también tienen su extensión al Citi estadounidense, del que se dice que está a punto de presentar importantes pérdidas.

Mientras, los bancos españoles recibían un envenenado veredicto por parte del banco que más dinero ha perdido en esta crisis, el UBS suizo: las acciones de los bancos españoles deben ponerse a la venta. Los mercados están atentos a todos los diagnósticos, incluso a aquellos que puedan emitir los portavoces menos solventes y más sospechosos, ya que a estas alturas de la crisis, UBS no parece el analista más indicado para emitir veredictos de calidad sobre sus colegas. Parece como si aquí se trata de perecer ahogados todos, arrastrando incluso a los pocos que aún se agarran con solvencia a la tabla de salvación.

Pero así son las cosas. De todos modos, este miércoles ha dejado dos huellas bien visibles en la imagen del sector bancario, ambas suficientes para movilizar la desconfianza y el temor de los inversores.

Por un lado, el Deutsche Bank ha presentado un avance de pérdidas de 3.900 millones de euros para su cuenta de resultados del año pasado, pérdidas que se contabilizaron exclusivamente en el cuarto trimestre del año, lo que sugiere que el banco ha demorado hasta el último momento la confesión de sus problemas y ofrece las pérdidas cuando ya no le quedaba más opción que poner sus cifras negro sobre blanco. Una actitud que ha contribuido a incrementar la desconfianza de los inversores en la entidad. Si ya de por sí perder dinero es mal asunto (el banco germano había presentado sucesivamente beneficios, aunque cada vez menores, a lo largo de los tres primeros trimestres), confesarlo de esta forma resulta malicioso y a los mercados no les gustan estas cosas.

Otro frente de zozobra ha sido el anuncio de que el mayor banco del mundo, el europeo HSBC, británico pero de origen asiático, necesitará inyecciones de capital de unos 30.000 millones de euros este año. La información la ha facilitado un equipo de analistas de un banco competidor, Morgan Stanley, a quienes se les supone ante todo solvencia profesional para hablar así de un banco que ha sido hasta la fecha indomable a la crisis financiera, ya que apenas ha presentado quebrantos significativos en donde los demás ofrecían pérdidas a miles. Los analistas de Morgan añaden que el banco debería posiblemente reducir a la mitad su dividendo.

La consecuencia de ambos comentarios ha sido demoledora, ya que una de las bases en las que se viene asentando últimamente la relativa estabilidad de las acciones bancarias es precisamente la rentabilidad por dividendo (entre el 7% y el 10% en la mayor parte de los grandes bancos europeos que aún reparten dividendo, incluidos los españoles). Quebrar la confianza en la capacidad real de pagar dividendos ha supuesto para HSBC un ataque a su línea de flotación. Además, ponerle literalmente en el mercado a pedir 30.000 millones de euros para fortalecer su capital es casi humillante.

A la postre, muchos se preguntan cómo estarán los bancos europeos cuando el mismísimo HSBC puede recortar a la mitad su dividendo y acudir en demanda de 30.000 millones de euros de capital para fortalecer su solvencia, que hasta ahora no había sido puesta en duda. Ahora sí, está siendo puesta en cuarentena porque los analistas han llegado a la conclusión de que la erosión del valor de los bienes inmobiliarios y las dificultades crecientes de las familias para hacer frente a sus hipotecas están creando una erosión grave en los balances de la banca europea. Y esta sospecha invita a pensar lo peor del futuro de los bancos. El argumento tiene cierta lógica pero así ha sucedido en otras crisis y la banca ha logrado, al igual que las economías, los Estados, las empresas y las familias, reponerse de sus problemas cíclicos. De lo sucedido este miércoles, el principal dato que queda es, en todo caso, el de un banco europeo importante, Deutsche Bank, en clara posición de debilidad. Lo demás entra en el campo de las especulaciones, que no siempre tienen por qué cumplirse, aunque la Bolsa lo cotice de forma tremendista.

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¿Cuál es la responsabilidad del gobierno español y de la UE en el genocidio de Gaza?, de Pascual Serrano en Rebelión

Posted in Internacional, Política by reggio on 15 enero, 2009

Es muy frecuente que el ciudadano de la calle se considere impotente ante acontecimientos internacionales por indignantes que le parezcan; esa impotencia se acompaña igualmente de un sentimiento de irresponsabilidad ante lo sucedido: al fin y al cabo no es su gobierno ni su ejército el que está tirando bombas contra inocentes. Si no tiene culpa y no puede hacer nada, su única opción es la resignación o, a lo más, acercarse a alguna de las manifestaciones convocadas. Pero estará equivocado, en este mundo globalizado pocas crisis se escapan a la corresponsabilidad de la comunidad internacional; el papel de los gobiernos europeos es importante y el sistema comercial y financiero del que formamos parte no es ajeno a nada de lo que sucede. Además, en democracia, los ciudadanos son responsables de las decisiones de sus gobiernos.

Una vez entendido esto, es el momento de analizar cuál ha sido el comportamiento del gobierno Zapatero y de la Unión Europea con respecto a las partes en conflicto. En primer lugar, podemos observar en el informe estadístico del Ministerio de Industria y Comercio (página 57), que España vendió a Israel armamento de Defensa por valor de 4.353.309 euros en el año 2007. De esa partida, 4.224.029 euros fueron para equipos de registro y proceso de imagen, formación de imágenes de infrarrojos o térmicos y sensores de imagen por radar. Por lo tanto, podemos deducir que los equipos militares de localización mediante infrarrojos, sistemas térmicos y los sensores utilizados para alcanzar los mil muertos que hay en Gaza, el 42 % de ellos mujeres y niños según las autoridades sanitarias palestinas apoyadas por el coordinador de la ayuda humanitaria de las Naciones Unidas, se los ha proporcionado el gobierno español. Otra de las partidas vendidas, por 104.880 euros, es la destinada a “fusiles, carabinas, revólveres, pistolas, ametralladoras, silenciadores, cargadores y visores”, más otros 36.400 euros para municiones. Por lo que algunos de esos mil muertos probablemente han sido abatidos con armas y municiones enviadas por España. A todas estas exportaciones hay que añadirles otros casi seiscientos mil euros en material calificado de doble uso, civil o militar.

En cuanto a 2008, el último informe remitido por el gobierno al Congreso revela que en el primer trimestre del año se vendió a Israel material bélico por valor de 1.551.833 euros, prácticamente en su totalidad destinado a las Fuerzas Armadas. En esta ocasión, según fuentes militares, también era para “equipos de formación de imágenes de infrarrojos y térmicas, y equipo sensoriales de imagen por radar utilizados para la localización nocturna de objetivos” [1] , además de armas de cañón del tipo de fusiles, pistolas y ametralladoras.

A todo ello hay que añadir el papel de la Unión Europea, de la que España forma parte. Según las últimas estadísticas de Bruselas, en 2007 los Estados miembro autorizaron la exportación de armas a Israel por valor de 200 millones de euros [2] . Francia es, con mucho, el principal proveedor al Estado judío de armas europeas. Aunque existe un código de conducta de la UE sobre exportación de armas desde 1998, lo supervisan los Estados miembros, no Bruselas, de modo que cada país hace lo que quiere. Así, Bulgaria, Alemania, Polonia, Rumanía y Reino Unido exportaron a Israel armas pequeñas y munición. La República Checa, Alemania, Rumanía y Eslovenia suministraron a Israel “armas ligeras”, esto es, aquellas que requieren de dos a tres personas para manejarlas, como bombas, torpedos o accesorios explosivos; y Bélgica, Francia y Rumanía enviaron aviones y material relacionado con ellos.

El portavoz de la Campaña contra el Comercio de Armas con sede en Reino Unido, Kaye Stearman, señaló desde su página web que “Naciones Unidas y observadores imparciales han documentado regularmente cómo las acciones militares de Israel han violado el derecho humanitario internacional. A pesar de que el propio Criterio Consolidado de Licencias de Exportación de Armas de la UE y Nacional de Reino Unido se supone que evalúa tanto el impacto que tienen las ventas de armas en la paz, la seguridad y la estabilidad regionales, como los antecedentes de respeto de los derechos humanos del país, parece que todo esto se ignora en el caso de Israel” [3] .

Lógicamente para que Israel pueda pagar todas esas armas necesita fondos. La UE es hoy el primer socio comercial de Israel, después de firmar en 1995 un Acuerdo de Asociación Económica Preferencial que entró en vigor en el año 2000. Dicho acuerdo, aplicado en el marco de la Política de Vecindad Euro-Mediterránea, se desarrolla a través de un Plan de Acción Común aprobado por ambas partes (Israel y la Unión Europea) y renovable cada tres años. Lo curioso es que ese tratado, en su artículo 2, establece la suspensión en el caso de que una de las partes vulnere los derechos humanos y el derecho internacional. A pesar de ello, ni el gobierno español ni autoridad ejecutiva alguna europea ha puesto en marcha dicha medida. Es más, en octubre de 2006 se firmó un acuerdo de cooperación militar entre la OTAN e Israel [4] , gracias al cual militares españoles viajaron en verano de 2007 a entrenarse a Israel [5] .

Ahora veamos el papel de la diplomacia española y europea. El 12 de enero, con 917 palestinos muertos, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, denunciaba las “graves violaciones” de Israel en Gaza, pero lo hizo con la abstención de los representantes de la UE, esos mismos que, en cambio, sí votaban las condenas a Cuba cuando las proponía Estados Unidos en la anterior Comisión de Derechos Humanos. La resolución fue propuesta por los países árabes, africanos y asiáticos y aprobada con 33 votos a favor, trece abstenciones (los países europeos, Japón y Corea del Sur) y un voto en contra (Canadá). EEUU no forma parte de ese organismo.

El texto indicaba que el Consejo “condena firmemente las actuales operaciones militares israelíes [...] que han causado violaciones masivas de los derechos humanos del pueblo palestino y la destrucción sistemática de las infraestructuras palestinas” y también pedía que “se ponga fin al lanzamiento de cohetes contra civiles israelíes, que ha causado la muerte de cuatro civiles” [6] , aunque advertía de que los ataques israelíes habían causado alrededor de 900 muertos y 4.000 heridos, y esto parece que no gustó a los representantes europeos.

En cuanto a acciones diplomáticas individuales del gobierno español, ni siquiera se ha considerado llamar a consultas al embajador israelí. Países como Venezuela o Jordania han retirado a su embajador en Tel Aviv o expulsado al represente israelí.

La conclusión a la que podemos llegar es evidente: los europeos garantizamos la buena salud de la economía israelí mediante un acuerdo comercial preferencial, gracias al cual le vendemos armamento y entrenamos conjuntamente nuestros militares; después, nos negamos a condenarlo en la ONU. Ahora, vayamos a mirar las fotos de los niños palestinos muertos y nuestras manos.

www.pascualserrano.net
Notas

[1] Público 10-1-2009 [2] EUobserver 7-1-2009

[3] Leigh Phillips. La Unión Europea exporta armas a Israel por valor de 200 millones de euros. EUobserver. 10-1-2009 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=78740

[4] Il Manifesto. 26-10-2006. Ver en español http://www.tlaxcala.es/pp.asp?lg=es&reference=1570

[5] Santiago González. España envía militares a Israel para entrenarse con los aviones espías comprados. CSCA 26-8-2007 http://www.rebelion.org/noticia.php?id=55333

[6] Europa no es capaz de condenar las «graves violaciones» de Israel. Gara 13-1-2009 http://www.gara.net/paperezkoa/20090113/116230/es/Europa-no-es-capaz-condenar–graves-violaciones-Israel

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Geografía de la propaganda israelí, de Robert Fisk en Página 12

Posted in Internacional, Política by reggio on 15 enero, 2009

COMO LA PRENSA DE DERECHA MUNDIAL JUSTIFICA LA INVASION A GAZA

En los últimos diez años fueron 600 los muertos palestinos y 20 los israelíes.

Tras veinte días de ofensiva en Gaza, las víctimas palestinas superan las 900 y alrededor de 13 las israelíes. Todo depende de dónde viva uno. Esa es la geografía de la propaganda israelí, diseñada para demostrar que los blandengues como nosotros –liberalitos que mimamos bebés en nuestros hogares seguros de Occidente– no nos damos cuenta del horror de las 12 (ahora 20) muertes de israelíes en 10 años, de los miles de cohetes y el inimaginable trauma y estrés de vivir cerca de Gaza.

Olvidemos los 600 palestinos muertos allí en ese lapso; viajar en los dos lados del Atlántico en las dos semanas pasadas ha sido una experiencia instructiva, por no decir extrañamente repetitiva.

Fue algo así: en Toronto abrí el diario derechista National Post y me encontré a Lorne Gunter tratando de explicar a los lectores lo que se siente estar bajo un ataque con cohetes palestinos. “Suponga el lector que vive en el suburbio de Don Mills, en Toronto, y que los pobladores del suburbio de Scarborough –ubicado a unos 10 kilómetros– lanzaran 100 cohetes diarios a su patio, a la escuela de su hijo, al centro comercial de su calle y al consultorio de su dentista…”

¿Captan el mensaje? Ocurre, claro, que los pobladores de Scarborough son marginados, con frecuencia nuevos inmigrantes –muchos de Afganistán–, en tanto los de Don Mills son en su mayoría de clase media, entre ellos cierto número de musulmanes. Nada mejor que encajar un puñal en la sociedad multicultural canadiense para mostrar por qué Israel está totalmente justificado en su represalia contra los palestinos.

En un periplo a Montreal, dos días después, eché un ojo al periódico La Presse, en lengua francesa. Y sí, había un artículo firmado por 16 escritores, académicos y economistas pro israelíes que trataban de explicar lo que se siente estar bajo el fuego de cohetes palestinos. “Imaginen por un momento que los niños de Longueil viven día y noche en el terror, que los negocios, tiendas, hospitales y escuelas son blancos de terroristas ubicados en Brossard.” Longueil, debe añadirse, es una comunidad de negros e inmigrantes musulmanes, afganos e iraníes. Pero, ¿quiénes son los “terroristas” de Brossard?

Dos días más tarde estoy en Dublín. Abro The Irish Times y encuentro una carta en la que el embajador israelí en Irlanda intenta explicar a esa nación lo que se siente estar bajo el fuego de cohetes palestinos. ¿Adivinan lo que sigue? Claro que sí. “¿Qué harían ustedes –pregunta Zion Evonry a los lectores– si Dublín fuera sujeta a un bombardeo de 8 mil cohetes y morteros…?” Y así sucesivamente.

Inútil es decir que estoy a la espera de que esos escritores nos pregunten cómo nos sentiríamos si viviéramos en Don Mills o Brossard o Dublín y estuviéramos bajo el fuego de aviones supersónicos y tanques Merkava y miles de soldados cuyos proyectiles y bombas vuelan en pedazos a 40 mujeres y niños fuera de una escuela, descuartizan familias enteras en sus camas y que, después de casi una semana, han dado muerte a 200 civiles y causado lesiones a 600.

En Irlanda, mi justificación favorita de este baño de sangre provino de mi viejo amigo Kevin Myers. “La cuota de muertes en Gaza es, por supuesto, estremecedora, aterradora, indescriptible –deploró–. Sin embargo, no se compara con la cuota mortal de israelíes si Hamas lograra sus objetivos.” ¿Entienden? La masacre en Gaza se justifica porque Hamas haría lo mismo si pudiera, aunque no lo haga porque no puede.

Se necesitó un Fintan O’Toole, filósofo en jefe residente del Irish Times, para decir lo indecible: “¿Cuándo expira el mandato de victimidad? –preguntó–. ¿En qué punto el genocidio nazi de los judíos en Europa deja de exculpar al Estado de Israel ante las demandas del derecho internacional y el derecho común de la humanidad?”.

Lo que sospecho, sin embargo, es que la separación y casi guerra civil entre Hamas y la Autoridad Palestina tiene mucho en común con la división entre el Estado Libre Irlandés y las fuerzas opositoras al tratado que condujo a la guerra civil irlandesa de 1922-23; que la negativa de Hamas a reconocer a Israel, y la de los enemigos de Michael Collins que rehusaron reconocer el tratado angloirlandés y la frontera con Irlanda del Norte, son tragedias que también tienen mucho en común. Hoy, Israel desempeña el papel de Gran Bretaña, al conminar a quienes están por el tratado (Mahmud Abbas) a destruir a quienes están en contra (Hamas).

Terminé la semana en uno de esos debates del Servicio Mundial de la BBC, en el que un fulano del Jerusalem Post, uno de Al Jazeera, un académico británico y quien escribe ejecutaron los acostumbrados pasos de baile en torno de la catástrofe en Gaza. En el momento en que mencioné que 600 palestinos muertos por 20 israelíes muertos en Gaza en 10 años era algo grotesco, los escuchas pro israelíes me condenaron por dar a entender (cosa que no hice) que sólo 20 israelíes han perecido en todo Israel en 10 años. Desde luego que han muerto cientos de israelíes fuera de Gaza en ese tiempo, pero lo mismo ha ocurrido con miles de palestinos.

Mi momento favorito llegó cuando señalé que los periodistas deberíamos estar del lado de quienes sufren. Si habláramos del comercio de esclavos en el siglo XVIII, no le daríamos igualdad de tiempo al capitán del navío de esclavos en nuestros reportes. Si cubriéramos la liberación de un campo de concentración nazi, no le daríamos igualdad de tiempo al vocero de las SS. A lo cual un periodista del Jewish Telegraph de Praga respondió que “las fuerzas de defensa de Israel no son Hitler”. Claro que no. Pero, ¿quién dijo que lo fueran?

Robert Fisk. De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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